HernanACalvo
Rango14 Nivel 65 (21143 ptos) | Best seller del año
#1

En realidad, no sé si estoy sentado en la silla del acusado, en la silla eléctrica y sigo vivo porque justo cuando bajaron el interruptor se produjo un corte de energía.
De todas maneras no tengo salida y cuando vuelva la luz, adiós me voy a otra vida.
O tal vez estoy tan empastillado que no soy conciente de nada, parezco un enfermo mental en la sala de un psicólogo o psiquiatra que me esta interrogando respecto a si tengo recuerdos de mi primer infancia gateando o de mi madre dándome de mamar con sus pechos.
Y le contesto: ¡Que se yo, loco!.
Por ahí soy un pobre desvariado que no pudiendo soportar tanto peso de conciencia terminó por estallar.

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HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

A vos tambien te agradezco mucho amiga.

eleachege
Rango17 Nivel 83
hace alrededor de 3 años

Interesante introducción @HernanACalvo. Te sigo.
Un consejo amigo @HernanACalvo, para mayor proyección de tus publicaciones: Debes etiquetar el nombre del usuario a quien te diriges, para que le llegue la Notificación a su perfil, así: "el usuario @HenanACalvo te mencionó en la historia". Sólo tiene que pulsar simultáneamente Alt Gr y @, te aparecen nombres usuario y elijas a quien quieres dirigirte. Un saludo amigo mio.

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

Si @eleachege te puse un dedo para arriba y ahora puse tu mail para agradecerte. Nuevamente te agradezco estos datos que me pasaste.


#2

Sea lo que sea, es una requisitoria real o imaginaria y tengo que contar una pequeña, (que pequeña!). Una parte importante de mi vida.
Fue un período difícil, la etapa de los doce a los veintidós años.
¡La pucha - fue una etapa jodida - diez años - es mucho tiempo!
¡Pensar que se me volaron sin darme cuenta!...
Ya me había cansado de buscarles defectos a mis familiares, a mis amigos, a los conocidos, a los compañeros del cole, a los del club, a los de todos los ámbitos donde me movía.
Me peleaba y discutía con todos o los agredía y todos eran culpables de cualquier cosa, unos idiotas o no servían para nada.
Un día me dije:- ¡La gran flauta, como puede ser que todos tengan defectos!
¿ Cómo es posible que no haya nadie perfecto, excepto yo?
Me hice la pregunta varias veces, al fin me dije:
¡No puede ser!
¿Cómo es posible que esté viviendo en un mundo en el que me veía muy observador, reflexivo, inteligente y la verdad es que me estaba escapado de la realidad que viven las personas normales.
Me pregunté: ¿No será que el idiota soy yo? Que esté soñando un mundo imaginario, perfecto, que en realidad no existe, a no ser en mí interior, en mi mente o en mis fantasías.
Que lo que estuve haciendo gran parte de mi vida fue pelearme con los demás, no dándome cuenta que el enemigo era el espejo. – Sí, ¡Yo mismo!.
Estoy seguro que a todos nos pasa lo mismo, somos nuestros propios jueces y somos inflexibles con nosotros mismos, que somos los acusados.
Vivimos acusándonos de los errores grandes o pequeños que hayamos cometido, pero somos tan, pero tan duros, que al mismo error lo pagamos miles de veces.
Sí, vivimos toda una vida juntando culpas, pero llega un momento que el peso es tan grande que no podemos dar un paso más, estamos peor que una tortuga o una rara mezcla de ésta con cangrejo.

Hace alrededor de 3 años

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HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

Gracias por el corazon y les comento que lo que estoy relatando es algo que nos ocurre a muchos. Mucho mán es la edad en que nos estamos definiendo como personas. En quien queremos ser.

eleachege
Rango17 Nivel 83
hace alrededor de 3 años

Interesantes reflexiones @HernanACalvo que asoman realidades, en forma de monólogo. Un saludo amigo.


#3

Ese fue mi primer gran descubrimiento, estaba detenido, empantanado en una ciénaga en mi vida. No podía ir hacia atrás a resolver culpas o frustraciones, era imposible no había retorno. Tampoco hacia delante, estaba como inmerso en un remolino que me llevaba a los golpes de acá para allá.
Ya no tenía más fuerzas, o lo peor, no tenía horizontes hacia donde ir.
Me intenté calmar, tratar de tomarme más tiempo para emitir juicios o apreciaciones.
De ahí en adelante, me tome más espacio para observar con más detenimiento a la gente, para recién hacer valoraciones.
También me plantee la posibilidad de que todos los seres humanos seamos distintos y que exista un universo de verdades distintas y que yo tenga solamente una de ellas.
- ¿Pero, dónde quedaba mi mundo?
Entonces pasé a darme cuenta que el idiota era yo porque fui uno más de los corderos que tomaba cualquier estupidez, sobre lo que nos daban digerido sobre aspectos políticos, económicos o sociales, los medios o dirigentes para que tomemos sus intereses como algo real.
¡Cómo es que no había una verdad universal de cada tema, de cada cosa!
Me estaba volviendo loco, yo creía en mi verdad y hasta discutía acaloradamente para mantenerla.
Me sentía solo, incomprendido por la sociedad.
A Partir de ahí comencé a escaparme de la soledad la cuál me torturaba y comencé a meterme en los bares y ahí me transformé en una máquina de mirar.
Un bar es un cuadro repetitivo con muy pocas variantes, pero con el tiempo comencé a pasar desapercibido y diría me transformé en parte del óleo.

Hace alrededor de 3 años

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HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

De jovencitos pensamos que somos los dueños de la única verdad. Con los años nos vamos dando cuenta que sobre lo que sea hay varias verdades y que somos todos distintos. Me metí en un bar donde esta plasmada la socieadad y me trasnforme en parte de esa cuadro

eleachege
Rango17 Nivel 83
hace alrededor de 3 años

Filosofando consigo mismo @HernanACalvo y al escribir comunicas distintas formas y enfoques de ver el mundo y vivir la vida, ya vivida. saludos y te sigo.

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

Si @eleachege en realidad vamos pasando por experiencias de todo tipo para irnos formando. Pasé por muchas de esas situaciones y ahora a la distancia es como que no puedo creer todo lo que pase. Por suerte elegí el bien a una mujer los hijos que tenemos por los cuales vivimos, el trabajo y practicamente núnca más entre a un bar a no ser a tomar un cafe. gracias


#4

Con el tiempo, para que mentir, pasé a hacer lo que se hace en dichos lugares, jugar a la quiniela, a los burros (caballos de carrera) del hipódromo, todo clandestino, jugar al póker, al chinchón, al truco por dinero, o al billar y al ajedrez.
Con el tiempo y al frecuentarlo tan seguido me invitaban y me prendía al billar, al ajedrez o a las cartas cuando era por poco dinero y con gente sana, los que yo sabía tipos derechos.
Pasábamos a un reservado del fondo del boliche y ahí detrás de unos cortinados nos perdíamos en una gran mesa redonda con butacas súper cómodas, jugábamos al póker de cuatro a seis horas todos los días y los fines de semana nos amanecíamos jugando.
Un día perdía veinte al otro ganaba quince y al otro ocho, siempre ahí, éramos todos unos tirados, cuando alguno perdía mucho, los amigos de la misma mesa le prestábamos unos pesos, seguro recuperaba y casi siempre salíamos hechos (con el mismo dinero).
No me daba cuenta como perdíamos el tiempo y la vida en el diario carrusel de esta vida monótona. Lo demás no existía, a nadie le importaba ni el estudio, ni el trabajo, ni un amorcito, nada.
Lo que si era esencial y no dejábamos de hablar todo el día era de futbol y los que considerábamos nuestros jugadores y de los otros cuadros y estar preparados o fanatizados.
Los sábados, llueva o no llueva como si fuera una ceremonia para ir a ver al celeste, éramos todos hinchas, ¡que hinchas!, éramos fanáticos de Temperley.
Todos soñábamos con pasar todos los años a primera A, para podernos medir con Boca, con River, con Independiente y todos los demás.
Algún año lo lográbamos pero siempre al fondo de la tabla y nuevamente a primera B, al parecer era nuestro destino de barrio chico.
Al colegio lo terminé gateando y luego la facultad, mal, mal estaba a mil kilómetros de mis intereses, me transformé en un vago o para que quede más elegante en un bohemio.
Siempre elegía sentarme en una mesa que esté en un ángulo en el que se pueda mirar hacia la calle.
Lo del ángulo era para poder observar a todos los presentes, me llevaba un libro, al estar al lado de la ventana podía prestar atención y leer libros sin dificultades.
Pedía un café cortado con leche, así pasaba horas y horas, mirando a todos los personajes del bar de los que me fui haciendo amigo, de Carlitos, de Jorgito Echevez (el loco de los jilgueros) , de Barquito (el poeta del vino blanco), el turco Salomón (el de la tienda), de los dos Pochi (el del bar y el del barrio), de Juancito (del ferrocarril) del quinielero, uh!, y tendría mil para seguir nombrando.
Cuánto nos hemos reído cuando caía un nuevo candidato extraño al lugar, con cara de nabo y seguro venía acompañado con una trola (prostituta).

Hace alrededor de 3 años

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HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

ya dentro del bar uno empieza a ser un estudioso de la forma de vida, de la personalidad, etc de las personas. Es donde muchos de los vicios de los seres humanos se centran en dichos lugares.

eleachege
Rango17 Nivel 83
hace alrededor de 3 años

interesante evocaciones, de una vida digamos que bohemia @HernanACalvo . saludos amigo

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

Amigo @eleachege lo de bohemia es una palabra simpatica para tapar a un tipo que va por mal camino. No estudia, no trabaja. Solo era momento para la joda. Por suerte pasó un tiempito y solo vi lo equivocado que estaba y cambie 90 grados el rumbo de vida. Gracias


#5

Se sentaban en una mesa en el reservado y el personaje intentaba contarle su vida y ella su precio y la cantidad de problemas que la aquejaban y que su actividad era pasajera, solamente hasta superar los problemas económicos.
Aparecía el mozo Jaime, un gallego súper rápido, tomaba el pedido y con mucha clase, al oído, invitaba al chorlito a uno de los dos dormitorios espejados y le pasaba el precio, lo cocinaba y le cobraba como si fuera de un hotel de seis estrellas y en realidad eran dos habitaciones de mala muerte.
Cuántos habrán hecho su debut en el amor en esa pieza sin ninguna ventilación, con las mismas reinas veteranas de la zona, todas pintarrajeadas y con los pelos en general rojos o negro bien negro para tapar sus canas y sus años.
Cierto día ya a los veintidós años, en mi rincón de siempre del boliche, una tarde leyendo un libro, tomando un café y fumando un cigarrillo, dejé la lectura comencé a mirar y a mirar a los dueños del bar, al gallego Jaime y a todos los parroquianos y me dije: Esta es la película que veo todos los días, me cae mal, me cae para el carajo.
¡Qué tarambana que soy!.
Cómo es posible que esté regalando mi vida, repitiendo todos los días como si al día anterior no lo hubiera aprendido y así sucesivamente perdí tantos años.
Cómo puede ser que recién ahora me esté despertando ante semejante realidad que me robó los mejores años de mi vida. ¡Carajo!…
Comencé a pensar en la facultad, en la infinidad de mentiras a mis padres respecto a los lugares que frecuentaba.
¡Boliche de mierda!.
Me pregunte: Todo lo que me perdí de vivir, pero vivir de verdad, me refiero a cosas distintas aprendiendo, teniendo nuevas experiencias, conociendo nueva gente, estudiando, viajando y descubriendo nuevos lugares.
Podría haber realizado en vez de estar metido en este boliche de quinta, realizar y aprender trabajos desde joven, para ir descubriendo mi vocación o poder resolver problemas necesarios y prácticos para mi vida futura.

Hace alrededor de 3 años

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HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

De repente me doy cuenta que me estaba robando gran parte de mi vida y estaba como detenido en el tiempo.

eleachege
Rango17 Nivel 83
hace alrededor de 3 años

Son experiencia recogidas en la mocedad y que de algún modo, sirven de guía y alarma en el futuro. Saludos @HernanACalvo

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

@eleachege diste con la palabra justa haciendo macanas uno va aprendiendo cual es el buen camino y es cierto lo de la alarma para el futuro. Gracias


#6

Con bronca en aquel momento miré al mostrador y los vi a Don Ramón, al Colorado y a Barquito con una copa de grapa cado uno, discutiendo si tal artista trabajó como actor de reparto en la película de Sandrini “El hombre que hizo el milagro”, ya estaban en pedo. ¡Que importaba! En el billar al Cholo y el Negro jugando al casin y en una de las mesas al viejito de siempre que venía y toma un café con leche con pan tostado y manteca.
El resto de los concurrentes llegaban más tarde, ni bien salían del trabajo, en vez de quedarse en su casa a hacer de padre, prefieren perder la vida en este antro.
Me pregunté nuevamente: ¿Que corno hago acá?
¡La gran puta!
Me cansé o se me abrieron los ojos, pensé: ¡Esto ya no es más para mí!.
Estoy detenido en una ciénaga y este lugar que me atrapó ya no va más. Me miré al espejo del costado y me dije basta.
A no ser que quieras perder toda tu vida estancado en una covacha como ésta?.
- No, no!
En ese momento le puse punto final a esa vida vacía.
Para empezar me prometí en aquel momento, a mi mismo no venir más ni a este ni a ningún otro bar, era una pérdida lastimosa de tiempo, buscaré un trabajo, estudiar, lo que sea…
Pero seguía con un peso tremendo en las espaldas que me dificultaba avanzar en la vida, eran las culpas que había ido juntando durante toda mi existencia.
Ahí sentado tuve mi segundo estado de lucidez y descubrí algo que me acompañaría el resto de mi vida, me pregunte:
¿Puedo cambiar, solucionar o hacer algo con todo mi pasado?
- ¡No idiota, no!.
Y como resolvería este dilema jodido, ¿Si no podía volver nada hacia atrás?.
Si no había solución, entonces tampoco era un problema, la ecuación resuelta.
Y que pasaba con todas las culpas que tenía acumuladas en la mochila que cargaba en mi espalda?
Muy fácil, tiré la mochila a la mierda con todo lo que había dentro de ella y comencé una vida nueva con valores reales, muy sanos y limpios.
Para no desestabilizarme ante los contratiempos de la vida tomé dos rocas (cosas muy importantes) que eran muy mías y pasarían a ser las que llevarían a hacer de mí una persona de bien, de trabajo, con un amor que me acompañe y un Dios que me proteja.
A partir de ese momento cambió radicalmente mi vida.
Transcurridos diez años, a partir de aquella decisión yendo a un comercio pasé por el bar “Los Japoneses” que frecuentaba y vi la misma gente un poco más vieja.
Luego de otros diez o quince años más de casualidad pase otra vez, el cuadro se mantenía igual, en el mismo mostrador la misma gente, con el mismo vaso y en las mismas mesas, eras casi todos los mismos parroquianos.
Me dieron mucha lástima, seguían repitiendo hace años y años sin haber aprendido su día anterior…

Hernan A Calvo

Hace alrededor de 3 años

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HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

otra cosa que descubrí es el tema de las culpas que todos vamos cargando en nuestras espaldas. Al darme cuenta que no las podía variar, me hice la promesa de iniciar una nueva vida y tirar la mochila con todas las culpas a la mierda y comenzar firme si es necesario con dos o tres valores para cambiar y estar bien parado ante los avatares y estar bien plantado. así fue como cambie radicalmente y al paso de los años pase por el bar y me dio mucha pena que haya gente que repita constantemente su día anterior.

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 3 años

@eleachege sin son reflexiones y la decisión de mejorar. Quitarse la mochila de las culpas que todos tenemos y justamente lo tenemos que hacer sin culpa porque no podemos cambiar nada de lo que nos haya ocurrido. Y lo que es importante es elegir una vida limpia. Gracias amigo por tu lectura.