Laura_Rivera
Rango10 Nivel 46 (4573 ptos) | Fichaje editorial
#1
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  • #2

El silencio se me escapaba entre los rincones, cruzando el suelo, llegando al centro de la tierra. Todo mi cuerpo me desobedecía, solo lo seguía a él. La soledad me acecha, como un ave, pero el ave se ha cansado de seguirme…
****
—¿Te puedo invitar una bebida?—pregunta una voz masculina interrumpiendo mi lectura. Levanto la mirada con enfado y respondo.
—Tengo una ¿Es que no la ves ahí?
—La veo, pero es un pretexto para venir a hablarte. ¿Me puedo sentar?
—No.
—¿Siempre eres tan negativa? —pregunta mientras toma asiento.
—Sí.
—¿Por qué? —resoplo por la nariz, este tipo realmente planea hablar a toda costa.
—Porque no he venido en plan de ligue, y lo único que quiero es tomarme mi cerveza sola.
—¿Y cómo sabes que no busco una amistad solamente? —me pregunta con un atisbo de suficiencia prepotente, mirándome con sus ojos claros.
—Aún si buscaras una amistad, no me interesa, gracias.
—Eres muy cerrada, ¿no crees?... no soy tan feo ¿O si?
—Adiós, como sea que te llames... —se levanta evidentemente molesto y se va no sin antes añadir:
—Ni que estuvieras tan buena...

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eleachege
Rango17 Nivel 82
hace más de 2 años

Jajaja para un desplante, una insolencia. A ver que nuevos recursos empleará el joven, para llamar su atención y vencer su obstinación. Un saludo @Laura_Rivera y te sigo.


#2

—Por lo cual no te será difícil superarlo —le contesto en tono de burla cuando me da la espalda.

Esa era yo como siempre, leyendo las mentiras en sus rostros, escéptica, aparentemente fría. Sin dejarme impresionar por los cortejos típicos ni el romance. Me causaban risa frases como “Nunca conocí a nadie como tú” “Eres la única” “Nadie me ha hecho sentir esto”.
En lo personal, los hombres pronto pasan de príncipes a sapos en mi mente. Pues los que a veces parecen con potencial, terminan metiéndola mientras se hacen los grandes machos para terminar eyaculando en 5 minutos. No podemos decir que todos son iguales, pero ¿cómo saberlo? Quizá peco de soberbia, pero yo, lo presiento simplemente.

Siendo las 10:00 pm apenas guardé mi libro ¿Cómo se me pasaron 3 horas? La banda oficial del bar estaba a punto de iniciar a tocar así que adiós concentración, Katzenbach puede esperar. Y adoro esa banda así que es mejor escucharlos.

Siento una mirada atravesándome el cráneo, miro a la derecha y hay un tipo solo en una mesa que me observa de una manera larga, profunda. Clavo mi mirada con la suya porque no puedo evitarlo al verlo mirarme así... Me escruta. Se levanta con paso firme y viene hacia mi mesa. Es alto, moreno, espalda ancha, y toda la percha del rockero malo y sexy. Mientras, yo aparto la vista hacia el frente.

—Te he observado desde allá —me dice apuntando hacia su mesa sola cuando llega—. Me pareciste preciosa —hace una pausa para observarme, tiene ojos grandes, cafés, rodeados de unas largas y negras pestañas chinas, y yo le respondo con mi típica mirada de indiferencia hacia su comentario que he escuchado unas dos mil veces en mi vida, pero le pongo atención a su mirar penetrante y él continúa—. Solo quería ver de cerca tus ojos... y ya que percibo rechazo en ellos, me voy. Me es suficiente haber mirado tu rostro a esta distancia y comprobar que eres más bella de lo que te ves de lejos. Tienes una apariencia tan pulcra que... —espera una reacción pero yo no tengo ninguna—. Te he visto leer desde hace un buen rato, sin perder concentración. Entiendo que no eres la clase de mujer que se fía de los comentarios halagadores, pues hay suficientes historias para desbaratar clichés en tu cabeza y no creo tener la suerte de encontrar las palabras —su comentario fue muy acertado—. Ha sido un placer... —dijo inclinando la cabeza un poco hacia adelante en ademán de despedida y se dio media vuelta para volver a su mesa.

Ni siquiera articulé palabra. Todo lo que pensé fue: "Ahí viene este con su rollo de imitación barata de Shakespeare seguramente" y la cosa es que si fue un verbo barato, pero fue una combinación de sensatez y exageración que he leído en alguna parte, y sé que ese hombre no solo lee, sino que probablemente también escribe. Usó las palabras correctas, la actitud correcta, el tono correcto y el tiempo adecuado. Se marchó dejándome como detalle un trago que luego me llevó el mesero.

—A su salud— dijo el mesero tomándose un shot y dejándome el otro que llevaba — el joven de aquella mesa la invita—me apuntó. ¿Y qué no está prohibido consumir para los trabajadores?

Las palabras son siempre difíciles de definir, de llegar a ser perfectas para describir a alguien. A veces nos ahogan y otras nos hacen estallar.
Lo observo en la distancia y él no voltea a mirarme ni una sola vez. Es como un libro. Aparentemente ausente. Podría botarlo. Pero hay algo en la portada… y si lo abriera podría ver que hay fuego, magia, pasión e imaginación, pero no lo sabré si no lo abro. Es esa clase de libros que nadie lee porque no les entiende. Ahora, ahora estos pensamientos se van mezclando. Los lugares se van juntando, las caras se contraponen. Todas las imágenes, los sonidos, las texturas, los sabores y los aromas que percibo, se van anudando y descomponiendo en un proceso doble, uniéndose y separándose.
Algo en el aire me hace pensar que lo conozco. Es el tipo listo, el estratega, el enigma, el "Paso de ti". Nos parecemos, lo leo todo en su cara y sé, sé que está esperándome... Cuenta con que yo pueda inferir eso.

Después de beber mi trago, pasados 55 minutos impecables y sin que me mirara una sola vez, me levanté y fui hasta su mesa.

—Hola. Me llamo Patricia. Gracias por el trago...—me mira inexpresivo y sin sorpresa (obviamente me esperaba)—... no me decido —le digo.
—¿A qué?
—Sobre si debería sentarme y ver hasta donde llevas tu brillante estrategia —me sonríe.
—No me equivoqué, chica lista —sonrío yo también—. Siéntate por favor... —lo hago —¿Por qué piensas que es una estrategia?

—Es evidente. Eres demasiado pomposo. Hay que tener mucha seguridad para protagonizar una escena tan ridícula. Y por tu pregunta, me queda más claro todavía que nos parecemos. Quieres escucharme hablar. Sabes que me gusta lo mismo, sería la única explicación por la que estoy aquí sentada. De no entendernos mutuamente, ni hubieras ido a mi mesa cuando me viste leer y te creaste un ideal en la mente, ni hubiera venido si no tomabas la actitud tarada. Al final esperas que esto te sirva para llevarme a la cama de todas formas... —le brillan los ojos.

—¿Asumo que tendrás sexo conmigo entonces? —Me río ampliamente mostrando todos los dientes.

—Ni en sueños ¿Verdad? —se recarga en su asiento, como si estuviera satisfecho.

—Bueno, me gustan los hombres inteligentes... Pero antes de contestarte, respóndeme algo tú primero: ¿Siempre eres así, hablas así?

—No, solo con personas que me puedan seguir y que les gusten las palabras rimbombantes, como a ti...

—Entonces, tratas de manipularme y tienes el descaro de admitirlo...

—Sí, trato de manipularte. Pero eso lo sabes desde que me observaste durante casi una hora antes de venir. —Siento una descarga de adrenalina, de éxtasis y él se acerca a mi rostro para seguir hablando con poco espacio entre ambos y penetrándome con su mirada—. Y lo hago a sabiendas de que no te engaño ni por dos segundos, pero confiando en que amas el arte del reto mental, si te gusta leer a Katzenbach en un bar con cara de que le patearas el culo a cualquiera que se te acerque —no puedo evitar sonreír...

—Te diré algo: no voy a hacerte perder el tiempo. Así que toma nota de lo que va a pasar y de lo que no; no saldrás conmigo ebria de este lugar, no me voy a acostar contigo y es mas... ni siquiera te voy a besar. Quiero hablar solamente, porque me intrigas, si tienes interés claro. Me creaste la necesidad de querer saber todo lo que tienes que decir. Así que decide ¿Me quedo o me voy? —parece algo sorprendido y se sonríe.

—Tienes los más bellos ojos de este planeta —le pongo los ojos en blanco y hace una mueca divertida conteniendo una risa—. ¿Pero qué se le dice a una mujer como tú para impresionarla? —y sigue conteniendo la sonrisa—. ¿Qué debo hacer para que me creas?

—Pagarme 800 la hora. Y si me besas en la boca, te mato. ¿Así que... Qué será? —tira una carcajada.

—Estoy... extasiado, verdaderamente. Quédate por favor. Hablaremos solamente, ahora también estoy más interesado en eso. —me dice hablando tan cerca de mi rostro que su aliento me embriaga y me incita a besarlo—. Me llamo Jonahatan —y no lo beso, le muerdo los labios.

****

El sol entra por la ventana y me despierta, al mismo tiempo que un par de manos masajean mis senos desnudos y respiro el olor de Jonahatan, siento su tibio cuerpo pegado a mi espalda y escucho su voz en mi oído —Buenos días amor...
Y sé que estoy dispuesta a ir al infierno, cuando siento como crece y se hunde en mi interior…

Hace más de 2 años

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eleachege
Rango17 Nivel 82
hace más de 2 años

Jajaja @Laura_Rivera me desconcertaste, porque la protagonista presenta aparentemente puntos de carácter fuerte, provocadora, bordeada de una coraza de feminista emancipada. Luego, sin quitarle méritos al Jonahatan, se debilita y la coraza se derrite cual mantequilla al sentir el calor cercano.
¿Sería la cerveza? o es verdad que el hombre piensa con la razón y la mujer con el corazón. Un saludo y gracias por hacerme meditar.