MissAntropa
Rango5 Nivel 21 (478 ptos) | Escritor en ciernes
#1
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Recorro la calle como cada noche, hace frío y solamente llevo puesto una falda y una camiseta que realza mi figura, sé que no es ropa apropiada para una noche como están una noche de invierno, pero mi trabajo exige esta clase de uniforme, por llamarlo de alguna manera.

Son las cinco de la mañana y mi hora de trabajo está a punto de acabar, la noche no ha sido muy provechosa, he sacado menos de lo que esperaba, pero eso ahora no importa, ya tendré tiempo de preocuparme más adelante, ahora mismo solo pienso en disfrutar de mi momento favorito de la noche, cuando la oscuridad se convierte en un brillante día.
Primero el cielo, negro como el carbón. Se va convirtiendo en un cielo azulado, azul turquesa, que me recuerda al océano.

Poco después, como si alguien echara un cubo de pintura, el cielo cambia a un rojizo anaranjado, propio del crepúsculo, solamente dura unos minutos, enseguida aparece el sol y se hace completamente de día, entonces yo dejo de ser nadie y vuelvo a mi yo de persona...

-Continuará-

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#2

Ya de día, me dispongo a volver a casa, es un paseo largo pero me gusta caminar y observar las primeras señales de vida del barrio.

Me gusta pasar por el parque y ver cómo despiertan los pajarillos que empiezan a gorjear dulcemente, como si fuera el despertador personal de las calles dormidas.

Después paso por la plaza, donde los tenderos, con cara de sueño, empiezan a descargar el género, el pescadero descarga de un camión unas grandes piezas de pescado, cuyas escamas relucen con los rayos del sol; el verdulero descarga alcachofas y las pone con un cuidado especial, casi como si fueran personitas y no vegetales lo que descarga, en una caja grande, y el panadero empieza a hornear las primeras barras de pan, dejando el ambiente envuelto de un aroma muy agradable y especial.

Al fin llego a casa, mi madre esta despierta y ha preparado el desayuno:

-Estas no son horas de llegar...-dice nada más cruzar la puerta.

-Lo siento, la fiesta se alargo más de lo previsto, pero aun así, ya te dije que no mee esperaras, no es la primera vez que voy a una fiesta como esta...

-Ya, pero por muchas a las que vayas una nunca se acostumbrará a que estés toda la noche por la calle, no puedo dormir pensando en las cosas que te pueden pasar, ya sabes que por la noche hay mucho energúmeno suelto.-Me sentí mal, ver a mi madre preocupada siempre me hacía sentir así.

- Lo sé, mamá, pero no puedes pretender que no salga de casa...- me puse a la defensiva.

- Si te entiendo, yo también he sido joven, pero es algo que entenderás cuando seas madre. Bueno, ya hablaremos más tarde, dúchate y duerme, tienes cara de cansada.

Hago lo que dice mi madre, pero no puedo dormir, me pasa siempre después de trabajar, odio mentir a mi madre, pero no puedo contarle la verdad, se avergonzaría de mi, y es normal...pero es la única forma de ayudarla económicamente, el dinero que esos pervertidos me dan...esos pervertidos...

Caigo rendida del sueño...