HernanACalvo
Rango13 Nivel 64 (19967 ptos) | Premio de la crítica
#1

Alejandro era un conocido de mi infancia que vivió, estudió y trabajó siempre en nuestro pequeño pueblo. Llegando a los veintitrés años, en un baile de carnaval, ya bastante entrada la noche, a esa altura ya tenía una buena provisión de alcohol encima. Era de tomar mucho y estando pasado buscaba peleas con cualquiera, y en el estado en que estaba tuvo una riña fiera con un desconocido de un pueblo cercano.
El motivo siempre era el mismo. Celia, linda figura y muy provocativa, el prototipo de la mujer calienta pistolas, andaba de acá para allá, como una luciérnaga, mostrando sus encantos.

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eleachege
Rango17 Nivel 82
hace más de 2 años

Se torna interesante esta historia de Alejandro un buscapleitos por una hermosa mujer. Un saludo @HernanACalvo y nos estamos leyendo.

HernanACalvo
Rango13 Nivel 64
hace más de 2 años

Amigo @eleachege la situacion por su condicion de peleador y haber bebido le complico mucho las cosas.


#2

Los dos muchachotes eran los mejores candidatos, por su atuendo, su juventud y su figura. Ella le echaba el ojo a uno y al otro. Cuando, por fin, después de muchas miradas desafiantes se decidieron a avanzar, los dos lo hicieron juntos para no dejarse arrebatar la dama por el otro y en instantes se armó tremenda trifulca.
Los dos sacaron sus dagas relucientes y el amigo del pueblo lo primerió, le clavo su daga en el costado del cuerpo.
Lo llevaron de urgencia con una ambulancia al hospital y antes de la llegada al nosocomio pasó a mejor vida.
Intervino la policía. Al principio nadie quería salir de testigo hasta que los milicos apretaron a tres o cuatro parroquianos del lugar, que al final terminaron atestiguando lo sucedido en la pelea.
Al fin, la causa quedó caratulada como riña callejera, en estado de ebriedad de los dos contendientes, con el saldo de Hugo Benitez muerto, mientras lo transportaban al hospital del pueblo y Alejandro Aguado resultó ser el homicida.
Producto de lo cual fue a parar al penal dos años, con el atenuante de la pena, por la borrachera de ambos.
Pasados los dos años volvió mansito al pueblo, y fue recibido con alegría por todos los vecinos.
Por aquellos tiempos nunca nadie lo tomó como un asesino ni pendenciero, y a los pocos días ya quedó como dependiente en la ferretería del pueblo.
Don Jaime, dueño del establecimiento lo trataba como al hijo que nunca tuvo.
Incluso muchas veces lo dejaba a cargo del comercio, mientras él viajaba a Capital Federal a comprar mercadería y ya que estaba se quedaba de visita unos días en la casa de sus familiares o amigos.
Cuando regresaba, la ferretería tenía tantas o más ventas que las que hubieran realizado contando con su presencia, además ya era una persona muy madura y después de cuarenta años detrás del mostrador ya daba muestras de cansancio.
En cambio Alejandro, era como una locomotora, tomaba los nuevos precios que le pasaba Don Jaime, los etiquetaba y acomodaba la nueva mercadería y muchas veces estos trabajos los realizaba quedándose hasta altas horas de la noche.
Pasaron los años y su vida la dedicó por entero al negocio, no era de andar saliendo los fines de semana a meterse en los bares, ni bailongos y tampoco nunca se le conoció mujer alguna.
En el trato con la gente siempre fue muy correcto.

Hace más de 2 años

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#3

Una de tantas noches, al salir tarde de su trabajo, por haberse quedado preparando la mercadería para la mañana siguiente, iba conduciendo su automóvil por la ruta que atravesaba un bosque donde habían ocurrido infinidad de accidentes y casos inconclusos de suicidios o asesinatos.
Nuestro personaje vivía en un pequeño caserío, cerca del final del espeso bosque. Al ir conduciendo notó que había algo en plena carretera, de lejos se asemejaba a un bulto. Cuando estuvo cerca, vio que era una pareja de jovencitos tendida en el pavimento.
La chica acostada no daba signos de vida, seguro sería por la gravedad de su estado, en cambio, el muchachito arrodillado estaba haciendo señales, pidiendo ayuda.
Alejandro se bajó del coche y le preguntó: ¿Qué les ha ocurrido?
- ¡Vinimos a suicidarnos!…
¿¡Qué!?
- Somos menores de edad, nuestra intención es un noviazgo serio, pero nuestros padres se empecinan y se oponen a nuestra relación. Dicen que somos unas criaturas que primero debemos aprender a limpiarnos el traste, luego estudiar, trabajar, lograr un futuro y después se verá. No tenemos esos tiempos, por eso vinimos aquí y simplemente nos prometimos amor eterno.
- Por este motivo, decidimos suicidarnos, para lo cual traje la pistola que me quedó como legado, de un tío que falleció hace un año y pico.
- Como la decisión ya estaba tomada por ambos, sin más le disparé al cuerpo, luego me hice un disparo yo mismo sobre mi abdomen y la bala para mi desgracia no fue mortal, solo por lo que veo me sale un poco de sangre del vientre. Estoy asustado: ¡Fue una locura la que tramamos!
Estoy arrepentido, por favor llévenos a algún hospital…
Nuestro ferretero cargó en el coche a la chica que no se movía para nada y luego ayudó al chico a subir.
Se apresuró todo lo que pudo hasta llegar al hospital más cercano. En el ínterin del viaje, desde el accidente hasta el nosocomio, el muchachito los primeros kilómetros del viaje hasta el hospital le iba comentando lo sucedido y en minutos comenzó con gritos de dolor en el vientre, lamentablemente antes de llegar también él perdió el conocimiento.

Hace más de 2 años

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#4

Nuestro personaje allí explicó todo lo que había acontecido mientras bajaban a la chica y al chico del coche.
Alejandro tuvo que esperar dos horas hasta que salió el médico que los estaba examinando a los dos jóvenes.
Le preguntó: - Doctor, ¿cómo están, salvarán sus vidas?
Siéntese…vamos a ver, según lo que usted explicó los encontró en el bosque. ¿Verdad? - ¿Hace cuánto tiempo?
Hará como una hora o un poco más.
- ¿Y dice usted que hasta unos diez minutos antes de su llegada al hospital venía hablando con el chico?
Sí, la chica no estaba consciente, pero el chico me venía relatando todo lo sucedido.
- Es que lo veo muy extraño, los he examinado y los dos están muertos por lo menos hace más de una hora. ¿Con quién conversaba usted?
- Entrégueme el arma que tiene entre las manos y manténgase tranquilo, ya hice llamar a los padres y a la policía.
Quince minutos después ya se había hecho presente la policía y los padres de las criaturas, que negaron rotundamente tener ninguna discrepancia con la relación entre sus hijos, más, se sentían muy contentos con su amorío.
La conclusión del fiscal fue que al desplazarse con su vehículo el hombre había visto a la pareja de jovencitos, paró su automóvil con intenciones de violar a la chiquilina y al ser resistido, los mató a sangre fría a los dos pequeños jóvenes con alevosía.
El fallo fue inmediato, por reincidencia de asesinato, en este caso de dos menores, e intento de violación a una menor de edad.
El Juez ordenó prisión perpetua, en un presidio de alta peligrosidad.
Por último el Juez declaró:
- He firmado esta sentencia a la velocidad con la cual la justicia debiera funcionar. ¡A cuántos jueces les correspondería imitar esta conducta!
Para hacer realmente justicia, no se debe dilatar el tiempo, ni un minuto. ¡Que quede como una Condena Ejemplar! para adaptarnos a los tiempos nuevos que corren…
Hernán A. Calvo

Hace más de 2 años

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TinadeLuis
Rango13 Nivel 62
hace más de 2 años

Me ha dejado conmocionada esta historia, @HernanACalvo. Estupenda. Y lo peor es pensar que estas casualidades terribles se dan en la vida. Unas veces para bien y otras para fatal. Este es el caso. Muy buena.

HernanACalvo
Rango13 Nivel 64
hace más de 2 años

Amiga @TinadeLuis te agradezco la lectura y el comentario. Lo malo es la poca bola que le dieron al cuento. Y pensar que estamos en una pagina de lectores y escritores. De la misma forma tengo otros dos cuentos que para mi son buenos "Coincidencias" "El fuego" "Dignidad o riqueza" y otros. Te recontra felicito por el del profesor que queda al final como defensor de la libertad de leer libros heredada de su bisabuelo. Te hice comentarios en todos las cajas. Geniales. Ahora mismo mando uno llamado "Piratas" que tiene algo que ver y es un tema que me apasiona. Nuevamente te saco el sombrero.