SheilaMares
Rango9 Nivel 40 (3172 ptos) | Escritor autopublicado
#1

¿Qué es un libro? Conjunto de muchas hojas escritas y encuadernadas. Pero ¿realmente solo es eso? ¿es algo tan simple y banal? Para mí un libro encierra mucho más. Aventura, cuando despierto en la Mancha entre historias de valientes caballeros y duermo en Barcelona impactada por el libro que escogí ese mañana en el lugar secreto que me enseño mi padre. Los pelos de mis brazos se erizan al ver las últimas hojas de esos romances de finales de la Edad Media. Entonces el corazón me late más deprisa y la respiración se me corta; el asesino se encuentra más cerca de lo que pensaba. ¿Un infarto? No, es veneno. Cinco muertos más aparecen, y sigues buscando al culpable. De pronto, aterrizas en el planeta Tierra y tu cuerpo cambia. Alguien te persigue, pero ¿cómo huir de tu propia especie? Aún queda un instante para seguir sirviendo a tu rey, limpiar tu nombre y salvar a tu familia. Te llaman traidor, pero en las tinieblas sirves a tu rey y triunfas en batalla en su nombre. ¿Qué tristeza encierra dejar de ser el príncipe de la casa? La vida te ha cambiado; pero solo tienes tres años. Viajo en el tiempo de un siglo a otro. Y llegó al Siglo XVII despertando en una España corrupta donde tus años de servicio te han parecido tiempo perdido y ahora como veterano nadie te aprecia. Todo eso y mucho más encierra un libro. La imaginación explayada en muchas hojas. En mi historia no hay aventuras así, pero hay dramas como en muchas otras. Viajemos siglo XXI, en el corazón de Logroño donde el fruto de la uva es uno de los mejores placeres de los ciudadanos. Unos de los cuales aprecia mucho Quintiliano, machacado por los años, adora las buenas y viejas costumbres. Todos los días para comer, copa de vino; siempre le dejo un vaso de agua para que se tome las pastillas. Negligente las toma junto con vino produciendo varias discusiones.

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eleachege
Rango17 Nivel 83
hace alrededor de 3 años

Me ha gustado la introducción rememorativa que das para el inicio de tu historia. Un saludo @SheilaMares


#2

Parte 1

–Con agua, Quin –le digo cariñosamente en un intento de que obedezca.

Y malhumorado golpea la mesa:

–El agua para los peces, Catalina.

–Sabes que estás enfermo y no debes excederte con el vino. Y menos tomarte las pastillas así. Espera que llegue tu hijo.

–Bueno, le dará una alegría a su mujer si me entierran pronto. Podrá heredar.

–No heredará nada mientras yo viva.

–Venga Catalina, es una broma. Con una esposa como tú, es imposible que me muera. Mañana dejaré de tomar vino, pero es muy bueno para el corazón.

Refunfuñando me marcho a la cocina mientras él se ríe. De pronto, oigo un estrépito golpe, salgo corriendo y me lo encuentro tirado en el suelo. Al verlo llamo a la ambulancia; pero ya era tarde. Quintiliano ha muerto. Echo la culpa al vino, al desobediente de mi marido; pero ese corazón ya llevaba muchos latidos de más y ambos sabíamos que no le quedaba mucho tiempo. Su muerte esperada me hace caer en una gran depresión. Mi hijo incapaz de ayudarme me interna en un asilo, perdiendo toda conexión con mis nietos e hijo. Pasaron los años y el Alzheimer me ataca. Me aterrorizaba la probabilidad de olvidar a mi Quin y mi amado hijo. En busca de ayuda suplique a mi doctora parar que mi hijo vendría a verme solo un día. Y la doctora mirándome fijamente me dijo entristecida:

–Catalina, usted no tiene hijos. Ni siquiera estuvo casada. Pero podría llamar a alguien que tal vez conozca.

Con angustia mire a la doctora y furiosa le chille:

–¡Llevo años casada, se cree que me podría olvidar de mi Quintiliano!

Me pusieron un tranquilizante y pasaron los días mi mente se emborronada cada día más. Una chica vino a visitarme, una desconocida que no quise atender. Acercándose a mí me dijo mientras me tocaba el hombro:

–Tía, soy tu sobrina. Yo sé lo que sentía por el tío Quintiliano. Y sé la verdad sobre él.

–Y ¿mi hijo? ¿dónde está mi hijo?

Sonriendo me contesto:

–Tía, mi primo... no vendrá a visitaros –saco una caja de metal del bolso y me la dejo sobre las rodillas desgastadas y artríticas–. Esto es un regalo, espero que te ayude a recordar.

Con torpeza abrí la caja y sacando unas fotos amarillentas por el tiempo la miré. Poco a poco examiné cada foto. Y me detuve en una y le pregunté:

–Quintiliano, ¿verdad?

Hace alrededor de 3 años

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eleachege
Rango17 Nivel 83
hace alrededor de 3 años

Muy sugestiva narrativa @SheilaMares . Deja margen al lector para distintos pareceres. Las palabras de la chica visitante siembran dudas. Un saludo y nos leemos.

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

Gracias @eleachege, espero seguir avanzando bien, pero la verdad que esta historia la he tergiversado mucho. Un saludo y gracias por seguir leyéndome.


#3

Parte 2

–Sí, tía. Tú conociste a Quintiliano este día, las fiestas del pueblo. Pero él empezó su carrera y no lo volviste a ver. Continuasteis comunicándoos por correspondencia, pero nunca se casaron.

–Pero ¿por qué? Ambos nos queríamos, él me lo decía en esas cartas, ¿verdad?

Entonces mi sobrina saco un taco de cartas del bolso y agarrándome la mano me dijo:

–Así es, os amabais. Pero algo sucedió en vuestras vidas que no volvisteis a veros nunca más.

–Ahora me acuerdo, él tuvo ciertos problemas en los negocios y volvió a cambiar de residencia. Con tal mala suerte que yo también lo hice. Ambos perdimos contacto.

–Sí tía. Pero eso no es todo. Él escribió una última carta que no llego a leer nunca – abrí una de las últimas cartas y entonces comienza a leer–: Amada Catalina, he tenido que marchar. Los negocios han fracasado obligando a mi jefe a cambiarme de ciudad, como ya le comente en mi última carta. Mi familia insiste en casarme con Gilda para no desheredarme, pero yo solo la amaré a usted. Espéreme, tardo o temprano volveré a usted. Por favor, respóndame para saber su respuesta. No me hace falta un contrato de matrimonio para saber que nunca la dejaré de pensar hasta la muerte. Por siempre suyo, Quintiliano.

–Entonces él existe de verdad. ¿Cómo te llamas hija?

–Me llamo Carmen, y perdóneme Catalina la he mentido.

–¿Qué dices? –pregunto escandalizada.

–Sí, Catalina. No soy su sobrina. Pero tenía mis razones para mentirla. Seguramente no se acuerda, pero su hermana murió hace una par de años. Usted sobrevivió de milagro a ese accidente, pero se le quedaron secuelas olvidando gran parte de su vida. Hace un par de semanas vine a ver a mi abuelo y la reconocí al instante. Todos los días él me hablaba de usted. De cuanto la amaba, aunque él se encuentra muy deteriorado físicamente seguramente si la ve la reconocerá al instante. Catalina ¿quiere volver a ver a Quintiliano?

Con fuerza me aferraba de las manos a la chica y poniéndome en pie le inste:

–Quintiliano, lléveme a él.

Explicándole a la doctora todo lo sucedido le dio permiso a Carmen para que podría ver Catalina con la esperanza de que su memoria volviera completamente. Pero antes Catalina le preguntó a la doctora:

–Es Alzheimer, ¿verdad?

–No, Catalina. Solo recibió un buen golpe en la cabeza perdiendo la memoria y la conmoción no ayudó. Siento no haber podido ayudarla antes.

Hace alrededor de 3 años

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#4

Parte 3

Sin perder tiempo fuimos a la habitación de Quintiliano y abriendo con cuidado la puerta dijo Carmen:

–Abuelo, le traigo visita.

Al entrar vi un anciano postrado en cama con dermatitis en la cara y pelo blanco. Nervioso se sentó en la cama y Carmen le ayudó:

–Catalina, Catalina. No puede ser usted.

–Quintiliano –sollozando me acerque y le abrace.

–¿Dónde estuvo todo este tiempo?

–Lo siento. Mi madre enfermó tuvimos que mudarnos con urgencia a la ciudad, perdí conexión.

Él me besó dulcemente en la frente y me explicó:

–Me case con Gilda al no volver a saber de usted, pensé que se enamoró de otro. Ahora ella ya descansa en paz.

–No me casé, me quede esperándote. Pero fui feliz pensando en ti.

Ambos mirábamos a Carmen y ella sonriendo nos dijo:

–Entonces yo me despido, debéis aprovechar todo el tiempo perdido.

Marchándose, Quintiliano me contó todo lo sucedido en su vida desde que perdimos contacto y yo le conté vagamente lo que recordaba. Para mí era muy real el matrimonio y el hijo con Quintiliano y confundía fácilmente la realidad con los sueños. Algo que no les molestaba nada a él. Parecía emocionado en cada palabra que le contaba.

–Tus padres no acudieron a la boda. Pero conocieron a su nieto, no pudieron seguir en contra después de ver que era tan guapo como su padre.

–Es agradable oír eso.

–Bueno también nuestro hijo se casó. Pero su mujer es una víbora, y nuestro nieto es hermoso. Lloraste cuando viste a tu hijo emocionarse por ser padre, pero no lloraste cuando tú fuiste padre. Quintiliano, mi amor. Como olvidarse de todas esos días admirando las estrellas en el pueblo.

–Catalina.

–Lo sé, no es real. Pero es lo más bonito que me ha quedado de ti y es lo único que siento real de mis recuerdos.

–Catalina, no me importa. Te amo y si estuve en tus sueños es que fueron reales. Mi sueño también eras tú, mi hijo y mi nieto.

Entonces me recosté en la cama y nos abrazamos mientras hablábamos de las noches de estrellas que ambos compartieron toda la vida. Viviendo bajo el mismo cielo, bajo la misma luna, su amor permaneció.

FIN

Hace alrededor de 3 años

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