HernanACalvo
Rango13 Nivel 64 (19557 ptos) | Premio de la crítica
#1

Después del duro golpe amoroso recibido, José seguía sin comprender muchas cosas de la vida. Continuaba abstraído como una estatua de mármol en su plaza. Allí fue donde pasó su infancia, también fue donde se conocieron y se juraron amor para toda la vida.
Bah… Como lo hacen muchas parejas y en realidad, a muy pocas se les cumple dicho sueño.
Mientras pasaban los minutos, los pocos chicos que estaban correteando o jugando en el tobogán y las hamacas se fueron marchando, hasta que quedó totalmente solo.
El viento y las hojas jugaban y se arremolinaban alrededor suyo. Él no lo notaba, seguía sumergido dentro de sí mismo, con la mirada extraviada. Pasaba el tiempo y él seguía fuera de una realidad concreta, mientras se hacía la noche.
Se formulaba mentalmente muchas preguntas y se rebatía con muchas respuestas: ¿Por qué viene decretada o sellada así nuestra existencia?
En un momento hasta soñó con mil opciones, de que su yo fuese otro yo.
Se cuestionaba: ¿El amor es único, está predestinado o es simplemente una casualidad?

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HernanACalvo
Rango13 Nivel 64
hace más de 2 años

Gracias @Chio por tu corazoncito. Creo que si lo sigues leyendo te va a gustar. Suerte amiga.


#2

Luego mentalmente fantaseaba: Si hubieran vivido en distintos tiempos, ¿Nunca se hubieran cruzado ni conocido, por lo tanto su amor nunca hubiera sido posible?
¿Quiénes tienen derecho a la felicidad? ¡Sólo algunos!
¿Será que la relojería universal, ya lo tiene todo maquinado?
Seguía con mil conjeturas, mientras observaba su entorno con angustia y se decía: A través de tantos años los edificios, la plaza, los árboles se veían casi iguales.
Con la gente por qué carajo no era lo mismo, los nuevos tiempos para las personas, corren más egoístas, más fríos y aceleradamente.
Nuestra vida se transformó en un calvario, si observáramos con objetividad, lo único que importa es lo material, se destruya, quede en la calle o caiga quien caiga, para lograr ese mentiroso bienestar económico, que cambia a cada instante
Cambiaron vertiginosamente los principios, se murió o esta incomunicada la moral con la sociedad actual.
Es tan brutal la situación, que desapareció la clemencia, la inclusión, el maltrato a los semejantes es moneda corriente y ni que hablar la suerte que les toca a las clases más desprotegidas.
Está a la vista el desprecio respecto a los humildes o a los pobres.
Esa repulsión o asco que da el hombre tirado en la calle, a la gente le resulta terminal y a José, de solo pensarlo le quitaba la poca fuerza que lo sostenía con vida.
Hasta hace poco tiempo atrás, manifestaba sus ganas de vivir, su pasión aún estaba intacta, todo por la mujer que él amaba.
Violeta, lo incentivaba a diario a luchar y reponerse de los fatídicos intentos por salir adelante, de establecerse en un trabajo, de triunfar en la vida, para poder formar dignamente una familia y cubrirla de todas sus necesidades.
En su momento, nuestro amigo, creyó en ese amor genuino y se convirtió en un hombre fiel, honesto y trabajador que pudo haber enorgullecido al ser más exigente y riguroso.
Cansada de los tropiezos, para ella no fue suficiente.
Él iba de fracaso en fracaso y ella, por la codicia natural que caracteriza a las personas, lo abandonó por otro joven de clase adinerada, que podía ofrecerle un futuro económico más estable.
Descubrió entonces que se había chocado con una de las más crueles humillaciones que un hombre puede sufrir, el desprecio en el amor y para mal de males, sin futuro.
No pudo soportarlo y en un arrebato de amor y odio mezclado con locura, emprendió una extravagante forma de cambiar su destino y mal vendió sin miramientos todas sus pertenencias.
Vendió hasta su precaria casilla de madera, en la que había vivido toda su modesta vida.
Después de desprenderse de todo, quedó como un pordiosero en la calle, únicamente con lo puesto y sin dónde ir a vivir.
Lo único firme que le quedaba era su plaza, la que lo acompaño desde su niñez hasta nuestros días.
Sólo le quedó entre sus manos una caja de zapatos a modo de alcancía, que contenía el poco dinero que había reunido de la venta de sus pocos bienes.
Por su puesto, le esperaba una vida de linyera o vagabundo, caminando y dando lástima por las calles.
Una pena, siendo aún un muchacho sano y fuerte, así y todo le esperaba un destino funesto.
Caminó con la caja de zapatos bajo el brazo varias cuadras, hasta que por esas cosas del destino, le apareció delante de sus ojos algo que nunca había visto, un gran cartel en una iluminada marquesina que decía: “Casino”, donde entraba y salía gente a montones.

Hace más de 2 años

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Chio_Vanz_Cleo
Rango8 Nivel 36
hace más de 2 años

Gracias, luego sigo, ahora a dormir me voy, saludos a ti!!!

HernanACalvo
Rango13 Nivel 64
hace más de 2 años

Graciaas igualmente @Chio que sueñes con los angelitos y mañana si no tienes cosas importantes para hacer pegale una ojeada. Jaja. Suerte amiga.


#3

Perdido como estaba, ya a esa altura le daba lo mismo cualquier cosa, hasta tenía en mente la idea de suicidio.
Ni lo pensó y entró a lo que se dé en suerte. Estaba jugado, ya en la vida nada le importaba, por tal decidió conocer este sitio que nunca había pisado.
Cuando vió las luces, las máquinas y la música, quedó deslumbrado.
Comenzó a observar cómo la gente corría su suerte poniendo en la ranura correspondiente de cada máquina, fichas y fichas.
A muy pocos veía alegres, sólo cada tanto se escuchaba el ruido de una catarata de fichas al caer en la bandeja de algún jugador, esto producía regocijo al ganador, pero en pocos minutos la máquina se comía nuevamente todas las fichas.
Luego observaba como se alejaban con caras amargas, los que ya dejaban de apostar, después de haber perdido todo su dinero.
Caminó entre el gentío, los nervios se notaban en el ambiente, muchos se objetaban: -¡Por qué no corté cuando estaba en racha!
Luego, esos mismos se retiraban angustiados.
Miraba de acá para allá esperando una señal, tal vez divina, o algún designio que lo alentara a jugarse hasta su último centavo.
Así y todo, se fue metiendo mentalmente, sin jugar en el juego y sus manos le temblaban y sudaban tanto que cada tanto las metía en los bolsillos para secarse esa fría transpiración.
Caminando entre las máquinas, se decía, intentando mantenerse calmo:
¡Esto es una locura de esta gente que esta despistada!
Mientras se le cruzaba por su mente, retirarse e invertir su dinero de forma más sensata.
Se dijo para sus adentros: Por qué no emprender una nueva vida, por ejemplo, instalar un negocio...
¡Pero ya estaba ahí, nada es casualidad y era a todo o nada!
De repente en el fondo vio un tumulto de gente agrupada alrededor de unas mesas jugando a un juego que él nunca había visto.
Le pareció muy atrapante, lo notaba en el nerviosismo de las personas, según preguntó, era la ruleta.
Quedó extasiado mirando cómo la gente tapizaba todos los números, desde el cero al treinta y seis.
¡Qué variedad de fichas, de formas y colores!
Fue preguntando hasta que se interiorizó del porqué de los distintos tamaños y los colores y el sistema y fundamento del juego, notó que en definitiva era una simple y genial ecuación matemática.

Hace más de 2 años

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#4

El tirador, con su esmoquin negro, al igual que sus compañeros de mesa, parecían un juez, acompañado por dos aves de mal agüero.
Éste estaba en la cabecera de la mesa, dirigiendo un plato de unos noventa centímetros por cuarenta centímetros de profundidad, con forma de cono giratorio sobre un eje central.
El plato cuenta adheridos en distintos lugares unos diamantes metálicos, donde mientras va girando la bola, pega y va cambiando de velocidad o de dirección y en su base hay un círculo con cubículos del cero al treinta y seis que es donde cae la bola afortunada, de cada tirada.
El tirador la arroja a una velocidad vertiginosa, siempre en sentido contrario a la rotación del plato, hasta caer en el cubículo del número ganador.
En ese instante se cortaba la respiración de todos los presentes.
¡Negro el ocho! ...
Gran júbilo para muy pocos y desazón para todo el resto.
Pasó un rato mirando cómo apostaban y cómo pagaban a los ganadores.
De repente por un mecanismo inconsciente, entró como en un espejismo de ilusión y para sus adentros mientras la bola corría, pensaba: ¡Rojo el treinta! “El tirador cantaba al detenerse la bola, rojo el treinta. Luego decía ¡Negro el diecisiete! Y salía negro el diecisiete y así seguía…
De repente el pagador entre medio del juego dice: -El caballero dejó el violeta.
¿Alguien va a tomar dicho color?
Justo era ese el nombre de la mujer de sus sueños, tal vez era la señal que necesitaba, por tal, inmediatamente lo solicitó.
Ya con las fichas en la mano, hizo una prueba mental más, ¡Rojo el dieciocho! Y salió rojo el dieciocho.
Metido dentro del juego entró en un estado de calma asombrosa, mientras el jefe de mesa tiraba la bola, se dijo: ¡Negro el diez! apostó todo lo que tenía, salió negro el diez, luego llenó otro número con todo lo ganado ¡Rojo el tres! y salió rojo el tres, pasaba el tiempo, continuaba ganando, a esa altura le pagaban con fichas cada vez más grandes y de mayor valor.
Llegó el momento que el pagador le imponía máximos de fichas, por dicho motivo comenzó a guardar tabletas grandes que recibía, estas eran de muy alto valor.
Llenó todos sus bolsillos.
Número que apostaba, parecía que era él el que ubicaba la bola donde estaba su apuesta.
Así lo hizo durante toda la noche, hasta que la mesa dió por cerrado su trabajo por el resto de la jornada.
Lo invitaron a pasar por sus cajas, donde le pagaron en unas bolsas de nylon unos suculentos fajos de dinero.

Hace más de 2 años

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#5

¡Era tanto que ni noción tenía de cuánto había ganado!
Salió a la calle cerca de la madrugada, comenzó a caminar hacia su plaza con sus bolsas de dinero.
Un rato más tarde, se encontraba en su banco preferido de su plaza, en completa soledad, mirando hacia su alrededor, intentando tomar la postura, la visión de un hombre adinerado…
Pues no pudo y comenzó a reírse de él mismo…
Si se quiere afortunado, expresaba: ¡Más para nada feliz!
Pues entendió que la riqueza no estaba entre sus manos, sino en el interior de su persona, en sus valores, en sus principios.
Que era lo más importante para su vida, conservar intacta su dignidad y que en realidad para nada lo modificaba esta situación económica momentánea.
Dicha situación, la del dinero, que ahora tenía entre sus manos, era algo sin sentido y no le interesaba ni lo hacía distinto para nada.
Con o sin dinero era la misma persona y no le interesaba para nada competir con nadie por una cantidad de billetes, y lo que trae aparejado tener estos fajos y fajos de dinero. Tomó una cantidad, los que poco a poco iba rompiendo, llenando de papel o billetes picados alrededor de su banco.
Esta es la mezquindad dijo: Con la cual vive mucha gente, este dinero de mierda nos divide, nos diferencia, nos esclaviza, nos hace hasta matar para conseguirlo y se comporta como una droga, cuanto más se tiene más se quiere.
Expresó: ¡Esa fue la gente que lo marginó toda su vida!
Por lo tanto y seguro de su decisión, fue deshacerse de todo ese dineral y seguir esforzándose con el trabajo diario y recién ahí obtener por sus logros su subsistencia diaria.
Esas habían sido reglas básicas pegadas en su alma, heredadas de su humilde familia y él para nada quería apartarse de dicha educación.
Pensó en su Violeta del alma y señaló: ¡Ahí es donde va a quedar, únicamente en el alma, como un recuerdo para toda la vida!
Seguía sentado en el banco con la cabeza gacha hacia el césped del parque, mirando, sin ver.
Ensimismado en su interior, el viento frío del crudo del invierno lo tenía sin cuidado.
Estaba abrigado por su campera que lo protegía de la dura inclemencia, como así también su gorra de frisa que le cubría su cabeza y resguardaba su cabellera.
Entre sus manos se balanceaban unos fajos de billetes que flameaba como si se tratase de simples panfletos de una casa de comidas.
El resto del dinero lo puso al costado suyo, a la vista de cualquier transeúnte que pase por el lugar, debido a que se transparentaban todos los billetes, los cuales estaban dentro de unas simples bolsas de nylon transparentes.
Minutos más tarde, con algunas lágrimas en los ojos, se paró y se comenzó a alejar de la plaza, con el rostro lleno de serenidad y luminosidad, sabiéndose digno de las virtudes que lo enorgullecían.
Iba caminando despacio, de su persona emanaba una luz espectacular, mientras riendo se decía: Cuando aprenderá el hombre que lo de: “¡Tener, tener y tener!”, les quita la vida, y ese justamente, es el don más preciado que Dios nos regaló.
Mientras el fuerte viento se fue encargando de vaciar lo que quedaba en las bolsas de dinero. Luego en su ímpetu las ráfagas comenzaron a desarmar los fajos de dinero, los que se iban volando y esparciendo, tapizando de billetes todo el parque de la hermosa plaza, ya a pocos minutos de despuntar el alba.
A esta imagen, o tapiz tan hermoso, nuestro amigo nunca la pudo ver, debido a que ya estaba a varias cuadras de distancia.
Solo llevaba en sus manos una ficha color violeta…

Hernán A. Calvo

Hace más de 2 años

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eleachege
Rango17 Nivel 81
hace más de 2 años

Una reflexión y lección de que la riqueza material no hace al hombre. hay algo más preciado que son los valores ético y morales. Buen trabajo amigo @HernanACalvo. Un saludo.

HernanACalvo
Rango13 Nivel 64
hace más de 2 años

Gracias amigo @eleachege fuiste mi profesor respecto a comentarios y corazoncitos y no se porque siempre que tengo que hacer las dos cosas por escribir el copmentario muchas veces me olvido del corazon. Respecto a esta cuento esta bastante descolgado del mundo actual. Algún día nos vamos a dar cuenta que la revolución empieza con esa. Jesús vino a que aprendamos sobre ser humildes. Otro gran cantante que mataron en Guatamala hace algunos años. Muy buenas sus letras en una decía: "Vuele bajo porque abajo esta la verdad" Es una boludez pretender ser guerrillero teniendo un VMW o una FERRARI. Cuanto menos nos vendamos a este mundo capitalista por tener, tener y tener. Qué esperamos. Gracias.

Alma_Rural
Rango6 Nivel 28
hace más de 2 años

Una historia con más moraleja y ética que la de "Coincidencias" que acabo de leer. Son distintas, con muy diferentes puntos de vista.

Ésta también me gustó, pero quizás prefiera "Concidencias". No sé, me resultó una historia con una trama más definida y por lo tanto más agradable de leer.

Aunque las dos historia pintan muy bien, como dice el refrán, para gustos pintan colores. Seguro que a otros lectores tuyos les gusta más esta historia de Dignidad o riqueza, pero yo me quedo con "Coincidencias".

Pero vamos esta es mi opinión personal, una opinión basada en mis gustos sin ningún valor literario que espero que no te haya molestado que te de.

Recibe un afectuoso saludo y un beso.

HernanACalvo
Rango13 Nivel 64
hace más de 2 años

Amiga @Alma_Rural te agradezo las dos lecturas. Uno cuando escribe yiene una idea en la cabeza, luego le empieza mentalmente a dar forma, la estructura. En Coincidencias al menos a mi me encanta la úlyima parte cuando al parecer en ese anuario viejo es como que va contando su vida. El personaje no tiene agallas para leer la última parte y cree que su muerte iba estan en el micro por eso va a la estacion y en el tren pierde la vida. Fue una casualidad. Estaba predestinado. No se y cuantas cosas nos pasan de ese tipo de cosas. Y dignidad o riqueza a mi me gusta mucho. A todos se nos da que perdemos hasta nuestra esencia por el verbo tener. Estamos metidos en un consumismo tremendo que nos esta comiendo nuestras vidas. Gracias por tu lectura y respecto a los gustos siempre son diferentes wn todas las personas. Si a todas las mujeres le gustara wl tipo que te gusta a ti, que mundo de locos sería. Gracias y suerte.