MrOwlMan
Rango8 Nivel 38 (2891 ptos) | Poeta maldito
#1

Estaba oscuro en el corredor. Un tubo de luz, sucio y ennegrecido, titilaba cerca de la puerta. Un silencio profundo, interrumpido solo muy casualmente por el leve chisporroteo de una lámpara quemada, dominaba el pasillo. Sintiendo el contacto frío, hasta quizás reconfortante, del metal en la mano, se decidió a avanzar hacia la puerta de metal rojo con la banda amarilla.
Levantó el arma hasta la altura de sus ojos, como para tener una mejor visión. Sus botas desparramaron agua a medida que avanzaba, pisando los charcos ensangrentados. Abrió la puerta de una patada, esperando que saltaran sobre él en cuento lo hiciera... pero del otro lado no había nadie. O mejor dicho, nada.
Suspiró, bajando lentamente la Colt. Igual, era seguro que estarían en la siguiente habitación. O en la otra. En algún lugar debían estar. Podían hacer muchas cosas, pero desvanecerse no era una de ellas. Se secó el sudor con el reverso de la palma, y se sorprendió al ver un leve rastro de sangre. Revisó su cabeza, y encontró que tenía un corte encima de la ceja ¿Cuándo había sucedido eso? Debería haberlo sentido...

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Nostalgicaluna
Rango4 Nivel 15
hace más de 2 años

¡Buen comienzo! Espero que puedas seguirla, me encantaría seguí leyendote.

MrOwlMan
Rango8 Nivel 38
hace más de 2 años

@Nostalgicaluna muchas gracias por leerme! Me emociona tener un seguidor ya tan pronto comencé. Por supuesto que la seguiré, aunque sea solo para gente como tú, dispuesta a valorarlo a uno. :)

Romahou
Rango18 Nivel 88
hace más de 2 años

Buen texto
El tono oscuro

Y me encanta el detalle de la Colt

oikosBsAs
Rango12 Nivel 58
hace más de 2 años

@MrOwlMan Me imagino que sigue. gracias por todo, y bienvenido a la jungla de SB. No te arrepentirás.

eleachege
Rango17 Nivel 81
hace más de 2 años

Un saludo de bienvenida @Nostalgicaluna. Interesante el trasluz de ambientación que le das a tu historia de ficción-terror. Un saludo y te sigo en la continuación.


#2

Rebuscó en su bolsillo, hasta encontrar la caja de las balas. Solo quedaban dos. Tendría que tener cuidado. Las cargó en la recámara del Colt, asegurándose de que estuvieran secas.
Por encima, pegado al techo, un largo tubo metálico amarillo comenzó a vibrar. Las bandas rojas que entrecruzaban la pintura amarilla se sacudían con frenesí, y de las junturas comenzó a salir vapor. Las calderas se estaban sobrecalentando. Tenía que apurarse. Después de todo, él las había puesto al máximo.
Se acercó hacia el final del cuarto, prestando atención a cualquier sonido además del silbido del vapor. Apoyó la oreja contra la madera y esperó. Luego de un rato, del otro lado de la puerta se oyó un chapoteo. Allí estaban. Iba a tener que salir por otro lado.
Se arremangó, dejando a la vista las marcas que habían dejado las ventosas. Una de ellas cubría en parte una serie numeral tatuada en el antebrazo, rodeada por un intricado diseño de líneas. Miró las heridas distraidamente por un instante, antes de ponerse a trabajar.
Cada tabla que arrancaba de la ventana parecía incrementar el chapoteo. La puerta crujió bajo la presión y se sacudió. Rajaduras profundas aparecieron sobre su superficie. Luego de sacar el último madero se dejó caer fuera, desplomándose sobre un profundo lodazal. Extraño, todo ese barro en un hangar. Se levantó, chorreando agua negra, al tiempo que escuchaba un grave rugido proveniente del interior del pasillo. Las calderas se habían desbordado. Eso los mantendría ocupados un rato mientras escapaba.
Aún le quedaban dos subsuelos para llegar a la superficie.

Hace alrededor de 2 años

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Romahou
Rango18 Nivel 88
hace alrededor de 2 años

Atmósfera
Ambientación
Determinación del personaje

Notables

Empiezo a intuir e imaginar

Espero más

Saludo


#3

El bramido del vapor subiendo por los pasillos y las cañerías inundó el hangar, acallando los crujidos de la puerta. Se apresuró por entre los tanques y los coches cubiertos de telarañas y polvo, evitando cada tanto a cadáveres retorcidos y desfigurados tirados en el suelo. Por encima de él, en el techo de concreto, las luces de emergencia morían una muerte lenta, absorbiendo las últimas reservas de energía del edificio.
Detrás, en los pasillos, la puerta cedió. Repelidos por el calor, chillaron y aullaron, buscando desesperadamente una manera de esquivar el vapor. Usando el poco tiempo que le quedaba, aferró el Colt y echó a correr hacia el verde cartel de las escaleras. Sus botas aplastaron cajas de medicinas, casquillos de bala y pálidas manos podridas, pero nada le detuvo. Después de todo, ya nada podría horrorizarlo.
Un fuerte sonido de succión y la ventana por la que había saltado explotó en una tormenta de polvo y despojos, con reflejos de brillantes extremidades húmedas que asomaban cada tanto. No se molestó en girarse: sabía que se abalanzaban sobre él. Dobló el paso, luchando contra el profundo cansancio y el paralizante miedo que sentía, con los ojos fijos en la meta. Las nueve letras verdes se acercaban, amistosas, prometiendo un resguardo momentáneo.
Saltó por encima del capó de un coche militar, dejando una franja limpia en el polvo que lo cubría. Estaba ya a menos de diez metros de la puerta. Podía sentir el fulgor verde tocándole. Esquivó una pila de chatarra retorcida, listo para empujar la placa biométrica.
Pero nunca llegó. Lo cogieron del brazo, arrancándole la Colt de un tirón. Del mismo tirón que lo llevó volando hacia atrás. Hacia ellos.
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La alarma sonó tres veces, con tonos que se incrementaban, antes de que la apagase. Se enderezó sobre la cama, respirando con agitación. Podía aún sentir en sus brazos el tacto resbaladizo de los tentáculos, la fría humedad de esa piel cubierta de lodo. Frotó sus ojos, exhausto.
Lavándose los dientes, luego, descubrió las ojeras debajo de sus ojos. Necesitaba dormir bien. Hacia ya una semana que venía teniendo el mismo sueño. Y siempre despertaba cuando estaba por llegar a la puerta de las escaleras. Frotó su rostro con agua enjabonada, tratando de limpiar el agotamiento, pero solo logró quitar la suciedad.
Sorbió su café con desgano, cogió las llaves y partió hacia su trabajo, sin dejar de pensar en su pesadilla.

Hace alrededor de 2 años

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#4

El viaje en tren fue una larga proyección de imágenes.
Era como circular en esos viejos juguetes que mostraban a un pájaro encerrado escapando de la jaula y volando hacia la libertad. Veía los automóviles. Los tanques. Veía el vapor que escapaba por las selladuras de los caños. Gente pasaba frente a él, pero eran invisibles. Subió y bajó del vagón como flotando, acarreado por manos suaves, imperceptibles, evanescentes.
El espejo del ascensor le devolvió la mirada ojerosa. El despacho era un largo túnel blanco. Gris. No, marrón. Había gente allí, sí. O eso creía. Se refugió en los baños luego de guardar su mochila en el locker.
Nunca había sido tan vívido. ¿O sería eso la realidad y esto el sueño? No, no funcionaban así las cosas. No había monstruos con tentáculos y él no poseía una Colt. Era un mero Oficial de Abordo de la línea 330. Trabajaba en un tren, no en un búnker subterráneo.
De su saco tomó un frasquito de medicamentos. Xanax. Cogió una pastilla y la miró detenidamente. Mejor dos. Tragó ambas de seco, sin más ayuda que su saliva.
Los altoparlantes de la estación anunciaron su nombre. El capitán le buscaba. Sacudió la cabeza, se alisó el cabello y bajó al andén. Acomodándose la corbata, se metió en la cabina, donde se apresuró a buscar las revistillas de instrucciones de emergencia.
Los televisores de los vagones estaban encendidos, y algunos pasajeros miraban programas en ellos. Una famosa cantante desaparecida. Un brote de fiebre en una escuela. Doble asesinato en los suburbios. Una joven rubia cantando algo en un idioma incomprensible. Avistamiento de cometas en el norte. Nevadas potentes en las montañas. Voces y sonidos. Luces de colores brillantes.
Recitó las instrucciones de memoria, vagón por vagón, hasta terminar. Asistió a una señora en silla de ruedas. Recargó los tanques de agua y cambió los vasos.
Cuando por fin se sentó a descansar, el tren ya se adentraba en el campo.

Hace alrededor de 2 años

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MrOwlMan
Rango8 Nivel 38
hace alrededor de 2 años

@Sixto_2 no, no es el final. Falta bastante, lamentablemente jajajaja. Un placer ser seguido por usted, caballero. Espero que me pueda seguir leyendo, y yo a usted.

Cinderink
Rango11 Nivel 52
hace alrededor de 2 años

Menudo susto al leer que este podía ser el final, esta historia pinta demasiado bien como para terminar tan pronto. Me alegro de haberla encontrado. Un saludo.

Romahou
Rango18 Nivel 88
hace alrededor de 2 años

Qué siga

Nos colocas en ese tren, un territorio muy afín.
Y, aún así, viajo intranquilo...

Saludos


#5

Siempre había pensado que, cuando miraba hacia afuera desde las ventanillas reforzadas del tren, alguien debía estar mirando hacia adentro. Alguien, cualquiera, allá afuera, sentado en un porche, bebiendo una jarra de limonada fría en verano y de café en invierno, pensando en cómo sería viajar en tren. Simplemente le distraía. Le ayudaba a no pensar en el mundo y en cómo era, cómo era en verdad.
Todos decían que tenía mucha suerte. Conseguir un trabajo tan estable y tan bien pagado, en tiempos tan inestables. Y, además, viajaba en tren. Ya nadie viajaba, no de verdad. La gente salía al campo, pero volvía antes del anochecer. No se sabía con qué uno se podía encontrar allá afuera de noche.
Las noticias siempre reportaban sobre algún ciudadano que se había quedado demasiado en las afueras. Los de afuera no perdonaban. Eran hombres como cualquiera, pero justamente por eso eran implacables.
Suspiró.
Los trenes eran de las pocas cosas que eran indestructibles. Confiables, seguros y recubiertos de seis capas diferentes de acero y otros metales. Cosas duras. Vidrio reforzado. En fin, búnkers sobre ruedas.
Una luz llamó desde uno de los vagones traseros, y se apresuró a ponerse de pie. Los otros Oficiales de Abordo estaban ocupados, así que le tocaba a él. Atravesó la parte lujosa del tren y se adentró en los vagones más económicos. Estaba vacío casi todo. No era temporada de migración.
Una mujer madura era la que había llamado. Tenía un fuerte dolor de cabeza y le pidió por un calmante. Fuera, el campo iba volviéndose más y más desértico. Subían. Pronto estarían en las montañas.

Hace alrededor de 2 años

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artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

Puestos en situación, comienza el viaje, @MrOwlMan. Quién sabe a dónde puedas llevarnos pero, con esa introducción, se intuye que no será viaje placentero.

Un saludo.