CecilTheRock_2000
Rango8 Nivel 36 (2575 ptos) | Poeta maldito
#1
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  • #2

Sentada en la plaza seca de mi instituto, esperando la hora en que abran las inscripciones. Mis ojos se han vuelto los de un alcohon, atentos y sigilosos, y sus presas son los individuos que merodean con sus elegantes vestimentas y sobrecargadas mentes.
Ni siquiera se si tengo una oportunidad aqui, tal vez el agotamiento de un sin fin de ensayos sin resultados y el hartazgo de la rutina me hayan sobrepasado como para una aprobacion.
Mis piernas inquietas colgando en el aire dan a lucir mi aburrimiento... si tan solo no tubiera que esperar!
Una intrusion a la biblioteca no me vendria nada mal...

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#2

Ya era la hora, finalmente.
Pase por aquel pasillo de hormigon pintado con diferentes gamas de grises hasta llegar al hall para concluir con dicho papeleo.
Las paredes eran rojizas y de ellas colgaban todo tipo de anuncios y bolantes. Desde las ya mencionadas inscripciones del año lectivo hasta avisos de bandas de jazz que serian participes de las muestras de invierno. Las sillas se encontraban desgastadas y palidas, amontonadas en un rincon junto con una mesa antigua sin ningun uso aparente.
No habia ni un alma en espera, tan solo yo, reinaba el silencio absoluto que volvia tenso el ambiente, fue entonces cuando me percate de lo temprano que habia llegado, mientras podria estar realizando otros tramites.
Me dirigi a secretaria para solicitar las planillas. Pude distinguir a la docencia (o eso deduje) charlando entre si tan refinados y serios, al igual que pacificos y despreocupados. Uno de ellos dirigio la vista hacia mi gesticulando una sonrisa inspirandome animo, logro calmarme.
En un abrir y cerrar de ojos, aquella mujer volvio con las hojas extendiendolas hacia mi desde la ventana de secretaria y exclamando:
-Que tenga una excelente cursada- con optimismo.
Me retire a paso acelerado escogiendo entre tanta silla acumulada y apoyando las planillas en la mesa.
Nuevamente volvian los nervios a mi cuando note que mi lapicera ya habia sido del todo consumida. Maldije la tinta escurridiza que en enormes cantidades habia sido usada ya en otras ocasiones. Comenzaron a temblar mis delgados dedos con el simple hecho de imaginarme pidiendo prestado un boligrafo... imposible!

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