MrOwlMan
Rango8 Nivel 38 (2892 ptos) | Poeta maldito
#1

Es dentro del bosque, señores de aquí,
donde reina la Sombra que oscurece el alhelí.
Es allí donde la tierra se hunde y se pierde,
en este bosque de profundo verde.

Una vez, antaño ya, la luz reinaba entre las ramas,
más todo se perdió en el incendio, bajo las llamas.
Ahora nada queda de belleza,
y el mundo está repleto de tristeza.

Cuento esta historia desde lo hondo de mi corazón,
en busca, quizás, de una razón,
por la cual no hundirme en el mar,
de perderme ya, sin poder amar.

Cuento esta historia de dos niños,
muy monos, barbilampiños.
Dos pequeños que a paso de liebre y de ave,
detrás de una puerta sin llave,
se perdieron sin retorno ni esperanza,
y tuvieron que escapar a la vieja usanza.

Will, era el nombre del primero,
conocido por su espíritu austero.
Bill se hacía llamar el segundo,
un terrible vagabundo.

Esta es su historia, esta es su narración.
este es su cuento, esta es su canción.
Yo hablo de oídas, pues mucho no sé,
pero en quien me la relató pongo mi fe.

Espero que os guste, que la velada os entretenga,
y que su tristeza y su horror no os desavenga.

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#2

Ocurrió que un día, tras el muro del jardín,
los dos niños jugaban un juego muy afín.
Con una pelota, un palo y una cuerda,
corrían esquivando a una tortuga muy lerda.

El balón voló sobre el muro
y los niños se encontraron en un apuro.
Pues nunca habían estado fuera,
más allá del mástil de la bandera.

El abuelo, señor muy estricto,
había emitido un feroz edicto.
"Nada ni nadie atravesará el muro jamás,
bajo pena de chas chás"

Ni Bill ni Will, ambos preocupados,
supieron que hacer, pues estaban asustados.
Tomando coraje del pecho infantil,
ambos se pusieron a competir en prueba viril.

El que primero recuperara el juguete
ganaría un brillante bonete.
Dejando de lado su desazón,
los niños Bill y Will hicieron de tripas corazón.

Al principio el bosque ennegrecido,
temeroso no les había parecido.
Pero al adentrarse más y más
empezaron a desear volver atrás.

El Sol ya no parecía brillar,
perdido tras ramas de misterioso llorar.
La sonrisa se fue del cielo
y los niños extrañaron a su abuelo.


#3

Una oscuridad de ébano, de carbón,
ocultó el bosque y con él al balón.
El viento del norte, de mejillas de tormenta,
sopló y sopló, con intención cruenta.

Bill y Will, sus brazos se frotaron,
cuando al frío viento notaron.
Estaban solos en el bosque quemado,
de terribles monstruos habitado.

Una risa entre las sombras oyeron,
y, entre los árboles, ojos rojos vieron.
Will, el mayor, a su hermano menor abrazó,
y en la oscuridad sus ojos clavó.

Entre la noche cerrada de las ramas,
de volver a su casa los niños tuvieron ganas.
Fue entonces cuando, como rayo de luz,
apareció un hombre, cargando un arcabuz.

"¡Niños! ¿Aquí?" se preguntó,
y la sorpresa sobre su rostro se abatió.
"¿En lo denso de las tinieblas,
donde reinan las nieblas?"

"Nuestros nombres son Will y Bill,
y nuestro abuelo es el alguacil",
los niños en voz baja dijeron
y sus estómagos gruñeron.

"¡Por el amor del Árbol Sagrado,
soy un terrible maleducado!",
exclamó el hombre misterioso
de barba como de un oso.

"Venid conmigo a mi cabaña,
os prepararé una tarta de caña
con semillas y raíces de abedul,
que guardo en mi baúl"

#4

Siendo el crepúsculo tan impenetrable,
los pequeños aceptaron la oferta amable.
Junto al barbudo desconocido,
olvidaron que se habían perdido.

El hombre por caminos sinuosos los llevó,
hasta que, al fin, su cabaña alcanzó.
Las paredes eran de roble,
de los árboles el más noble.

Dentro de ella había una mesa y una silla,
y del techo colgaba una sola bombilla.
El hombre encendió una vela amarilla,
y sacó un plato con una morcilla.

"Comed, Bill y Will, que yo prepararé
una tarta con estas cañas que cargué"
Los niños no se hicieron de rogar,
y devoraron todo junto al hogar.

Fuera ululó el viento salvaje,
hablando en extraño lenguaje.
Las maderas crujieron,
y las paredes se sacudieron.

Pronto estuvo lista la tarta,
blanca como una carta.
El barbudo desconocido la cortó,
y un pedazo en el plato colocó.

"Os estamos agradecidos, señor,
pero nos preguntamos ¿es usted leñador?"
inquirieron los niños, calentándose las manos.
y así, junto al fuego, parecieron dos ancianos.

"No, mis pequeños, no soy leñador.
Soy, más bien, un afamado cazador"
respondió el hombre, tocando su arcabuz
y haciendo la señal de la cruz.

"He vivido en esta espesura
desde que era una criatura.
Este lugar es mi único hogar,
eso puedo afirmar"

Bill y Will, sorprendidos, asintieron
y sus cabezas sacudieron.
"¿Sabéis entonces cómo podemos hallar
el balón que hemos venido a buscar?"

El cazador negó, pues no sabía de ninguna pelota,
más que la que en su mansión guardaba Mamá Bellota.

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace casi 3 años

Magnífico. En su totalidad y parte a parte

Saludos

MrOwlMan
Rango8 Nivel 38
hace casi 3 años

@Romahou muchas gracias! Aún queda un trecho por narrar, pero me alegro que te guste


#5

"Hemos perdido nuestro juguete,
tan importante como barrilete.
Dentro del bosque lo vinimos a buscar,
y no nos iremos hasta lo encontrar"

El cazador se quedó pensativo,
tratando de hallar un motivo
para ir donde Mamá Bellota,
quizás con ayuda de Grin, la marmota.

"Este es un lugar de amenazas,
oculto en la sombra de las brazas.
No es lugar para niños ni viajeros,
pues está repleto de misterios y hechiceros"

Firmes, los niños se negaron a volver,
al menos, dijeron, hasta su balón tener.
El miedo había pasado, pues el fuego
les hacía pensar que todo era un juego.

Más sin embargo, ellos desconocían
los terribles sucesos que les acontecerían.
Porque dentro de la neblina,
reinaba la Sombra de cara cetrina.

Que a animales y monstruos por igual,
hacía volver a gritos al corral.
Invadía los corazones de todo ser vivo
con un miedo horrible y nocivo.

En su palacio de huesos,
rodeado de feroces sabuesos,
dragones y espinas,
vampiros y sabinas.

Donde reía y reía, mirando en su esfera
a los niños y al cazador frente a la hoguera.

akaLuciano
Rango8 Nivel 39
hace casi 3 años

Me había olvidado de la Sombra... :O

MrOwlMan
Rango8 Nivel 38
hace casi 3 años

@Talvi jajajajaja, sí, solo mencionada una vez hasta ahora

Arendar
Rango12 Nivel 55
hace casi 3 años

Me gusta mucho el tono de aventura fantástica intemporal. Hay versos muy bien escogidos, otros no tanto porque relegas el verso a cumplir con la rima y queda algo extraño. Al leerlo, lo voy escuchando como una cancioncilla.

MrOwlMan
Rango8 Nivel 38
hace casi 3 años

@Arendar esa era la intención, que sea un especie de cancioncilla para niños, pero de esas de las que uno en su interior sabe que en realidad no deberían ser para niños. A qué versos te refieres, por ejemplo?


#6

Luego de mucho hablar, niños y adulto,
apilando bulto sobre bulto,
cedieron a las redes de Morfeo,
y todo lo que se oyó fue calmado gorgoteo.

Fue de mañana, apenas salir el Sol,
que el cazador cogió su farol,
y despertando a los niños durmientes,
los guió hacia el arroyo de los puentes.

De memoria conocía esos senderos
el cazador cubierto de pieles y cueros.
Los llevó rápido, veloz, raudo
aunque fuera en demás barbudo.

Grandes y negros, tenebrosos aún,
eran los árboles de color betún.
Pájaros misteriosos llamaban,
a los niños que ya degustaban.

Ojos ocultos les vigilaban,
sirviendo a la Sombra espiaban.
A los tres peregrinos en firme marcha,
pisando la fresca y blanca escarcha.

Llegaron pronto al arroyo de los puentes,
de aguas en extremo calientes.
Allí se decía que vivía Grin, la marmota,
justo donde el berro brota.

Silbó y silbó su canción favorita,
llamando a Grin la bonita,
el cazador presuroso,
de espíritu brioso.

Silbó y silbó. Una y otra vez,
pero no apareció ni un pez.
Preocupado, el hombre bajó
al arroyo y con cuidado buscó.

Bill y Will, muy callados,
por temor fueron abrumados.
No sabían muy bien por qué,
pero yo aquí os ayudaré.

Percibieron la presencia de la vileza,
que se hacía llamar realeza.
Pues la Sombra les había salido a esperar,
y confiados los había dejado avanzar.

#7

"Buenas y santas, viajeros lejanos,
que venís buscando juguetes arcanos.
Os doy la bienvenida a mi Reino,
pues esto parece obra del destino"

Dijo la Sombra de voz melosa,
sonriendo de manera escandalosa.
Ambos niños retrocedieron,
asustados por lo que vieron.

El malvado Señor de la Arboleda,
con ojos del tamaño de una moneda
y envuelto en sombras arremolinadas,
de sólo mirarlo provocaba arcadas.

"No os preocupéis, jóvenes,
e ignorad sus vaivenes",
gritó, poderoso, el cazador,
su cara brillante y roja de ardor.

"Ah, pero si no es el temible cazador,
que come salchichas al asador.
¿Es que estos niños no saben acaso,
la terrible y trágica historia de tu fracaso?"

Mientras la Sombra hilaba palabras,
criaturas horrendas y macabras,
se hacían camino entre helechos,
arrastrando sus cuerpos maltrechos.

Rodeaban a los niños desprevenidos,
moviéndose con sordos gruñidos,
siguiendo órdenes de la Maldad:
"¡A esos niños peregrinos devorad!"

De ojo avizor, el cazador era
y así avistó una horrible visera.
"¡Huid, Bill y Will, huid de aquí,
y seguid aquél camino de allí!"

Los hermanos corrieron veloces,
dejando atrás un eco de voces.
Gritos y golpes, disparos de mosquete
Fueron uno, dos, tres, siete.

Con lágrimas en los ojos se alejaron,
pero al coraje del cazador no olvidaron.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace casi 3 años

He de reconocer que la poesía no es, ni mucho menos, mi fuerte, ya sea como lector o como (supuesto) escritor, @MrOwlMan. Sin embargo, la primera caja de esta historia ha logrado cautivarme y atraparme en este "relato infantil para adultos". Imagino que no ha concluído, así que estaré pendiente de la continuación.

Un saludo.

P. D: No sé si existe inspiración en alguna medida, pero me ha recordado (para bien) a "Más allá del jardín", una miniserie animada que también juega con el espectador en un sombrío relato infantil que se va tornando en cuento de terror con sorpresa final incluida.


#8

Con los zapatos gastados,
a detenerse se vieron forzados.
Sus corazones temblaban de susto,
ocultos tras bullido arbusto.

El arroyo atrás había quedado,
y, en su horror, ellos lo habían olvidado.
Sin ayuda y sin amor, en la espesura,
acostados estaban en la tierra dura.

Un búho ululó en el cielo,
recordando al Cazador con lloroso duelo.
Un cuervo carcajeó entre las ramas,
y los niños soñaron con blandas camas.

La noche los cogió desprevenidos,
del silencio de la tarde a la mar de ruidos.
Aullidos, chillidos, gruñidos y maullidos,
rugidos, suspiros, gemidos y mugidos.

Qué sería de ellos, perdidos,
se preguntaron, aferrando sus vestidos.
No tenían ni agua ni bocado alguno,
y se encontraban en territorio lobuno.

Más eso ellos ignoraban, infelices,
soñando con días más felices.
Pues sus mentes divagaban
en campos que muchas frutas daban.

La Sombra furiosa, que de todo era soberana,
en su palacio de noche usaba al Cazador como diana.
Su corte monstruosa, aterrorizada,
aplaudía con fervor, toda apretujada.

"¿Cómo es posible, decid,
qué dos niños, validos de un ardid,
de entre vuestras mil garras escaparan,
y que al Bosque de Lobos se acercaran?"

No hubo respuesta en su deforme contingencia,
pues sabían que, con demasiada frecuencia
la Sombra devoraba a aquellos atrevidos
que se quejaban con gañidos.

Mientras tanto, ignorantes, Bill y Will
habían sido metidos dentro de un barril.
Por una figura de alto sombrero
y firmes pantalones de cuero.