Eled
Rango10 Nivel 48 (5496 ptos) | Fichaje editorial
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La mañana se asomaba fría y tenue. Los colores anaranjados del sol difuminados por el gris de las nubes de lluvia, anunciaban el nuevo día. Un nuevo día, que marcaba el fin de nuestro pecado. Salí de la ducha de agua helada, para calmar el vapor de mi mente. Salí, y me dispuse a poner fin a nuestro encuentro moribundo, como ganador de nada. Toalla en cintura, coloque gel para afeitar en mi barba. Delineando con la rasuradora, mi mirada se posó en ti desde el espejo del baño, varios metros detrás humectabas tus largas y prodigiosas piernas. Tu ropa interior de encajes por poco me hace que pierda la concentración al afeitarme. También se que me miras a mi. Allí sentada al borde de la cama de este hotel, que fue nuestro país, estado y hogar por tres hermosos y agónicos días. Tu mirada la siento modular el fénix tatuado en mi espalda. Me sonrió y te diviertes. Somos tontos enamorados de quien no nos corresponde.

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Me lavo, y seco con un paño de mano. Camino al borde de la habitación y noto el espejo empañado. Me detengo frente a ti y subes la mirada, a la vez que arqueas tu espalda. Separas tus piernas y me coloco entre ellas, sutil e intransigente llevas tu mano al nudo improvisado de la toalla, desatandolo consecuente. No apartaste la mirada ni un momento de mis ojos. Resumido entusiasmo en mi erección evidente. Tres días y dos noches siendo amantes ajenos, ahora sabiendo el final, no necesitamos calentar más. Te lanzas y te tumbas en la cama. Apoyas tus codos para mantenerte erguida. Mis manos ayudan a subir tus piernas. Precipitado a ti, caigo rendido al deseo. No pienso ya. Solo de ti pretendo sentir. Solo en ti me quiero fundir. El mundo es un caos allá afuera, me jode el amarte así siendo tu dueño otro, te jode sentirme así, sabiendo que a unos cientos de kilómetros esta ella que me espera al volver. Te beso y el tiempo transcurrido hasta ahora muere. Es sofocante estar preparado para el adiós. Sabía humedad, disfruta de nuestros cuerpos al conjugar la vida de dos amantes, que al final no podrán estar. El equivalente a tu adicción por mi lo sufro yo al rozar mi hombría sobre la lencería que cubre tu feminidad. Es constante y a la vez ambiguo este sentimiento al cual sucumbimos. Somos muertos en este paraíso, se nota cuando percató una lágrima recorrer el borde de tu cara. No me detengo, no me subrayó. Soy y eres. Soy quien te ama tal cual quieres. Eres quien me ama tal cual quiero. Aquel beso muerto y prolongado, se convirtió en el deseo anhelado. Tu mano se desliza hacia el impedimento que es tu prenda de encaje. La mueves a un lado mientras noto el movimiento, te penetro. Así, sin nada mas que el deseo de este amor sin futuro, así para calmar las lágrimas de tus sueños. De pronto, me aprisionan tus piernas al rededor de mi cintura. Descubro tus sentimientos, y me fuerzo a adentrarme más en ti. Me separó de tus labios y un dolor marchito descoce mi corazón, ya no te beso. Ya solo nos sentimos y nos amamos. Te mueves debajo a tu ritmo inconsciente y desenfrenado. En bóveda de papel, aprisionado esta la explosión de mi llegada. Solo deseo darte placer, por un motor inconsciente de ganas que recuerdes nuestra última vez. Así te desliza el desenfreno que motiva a olvidar las lágrimas acumulas. Tu respiración se ahoga, tu ser se estremece. Te dejas ir con tu vientre contraído y así fugaz me retiro de tus adentros para soltarme y morir afuera.

Respiración ya sosegada. Me apartaste de ti sin decir nada. Irónicamente mi corazón aun busca consuelo, pero solo choca contra tu espalda dirigente al baño después de buscar en tu maleta la muda de ropa ya apartada, cierras la puerta y mi corazón se cierra con ella. Tú allí con tus asuntos de tocador. Yo en la cama, busco un motivo para quedarme allí. Ya no se que mas sentir. Me levanto, me lanzó a mi maleta donde la ropa se coloca en mi. Tu perfume adherido a mi piel resplando en el aire de la habitación. Extraigo un cigarrillo, lo enciendo y me siento aun más derrotado al dar la primera bocanada. En la cama de la habitación, sentado en la esquina queda da a la mesa de noche. Cansado en mi mente, cansado en mi corazón, cansado de sentir por este aviso de adiós con toques de realidad y convicción. Apoyo mis codos en las rodillas. Apoyo mi moral en el suelo de la habitación. Allí escucho la puerta del baño, pero atado a la realidad, me niego a mirar. Solo una frase rompe el silencio de nuestro hogar de alquiler.

- Te espero en el auto.
- No tardes, quiero llegar antes de que anochezca.

Y así, escuchar la puerta y tus pisadas al salir no dolió tanto. Debo fingir que te agradezco mucho por eso. Me doy mi tiempo, que es eterno en mi tormento. Tomo mi maleta, apagó el cigarro en el cenicero bastante usado y me aprisiona un dolor suave al notar algunas colillas, con manchas de tu labial. Bueno, ya basta de lamentar. Y más sabiendo que unas siete horas de carretera nos faltan para ser juzgados. Aun con todo lo dicho. Lo que siguió fue el motín a mis lamentos, fue el fin de muchas dudas y términos de porqués. En en el espejo empañado, tu escribiste un precioso Te Amo.

Hace más de 2 años

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la_loca_de_la_luna
Rango10 Nivel 49
hace más de 2 años

que manera de relatar,
dulce y tierno
la pasión y la tristeza