NoahLoran
Rango9 Nivel 40 (3261 ptos) | Escritor autopublicado
#1

Lucas miraba de un lado para otro, todo estaba lleno de polvo. Pasó su dedo por un espejo, haciéndole partícipe de toda la suciedad que le rodeaba. Su mujer, Elvira, se tapó la nariz para evitar olores indeseados.

―¿Es barato? ―preguntó Elvira.

―Bastante. ―Lucas miró a Elvira a los ojos y se arrimó a ella―. Es muy grande y está bien situado, perfecto para nuestro negocio.

―¿Qué habría antes aquí? ―preguntó Elvira apartándose de su marido y dirigiendo su mirada a todos los trastos abandonados en el local.

―Creo que era uno de esos locales recreativos de realidad virtual.

―No me extraña que quebraran... ―musitó su mujer.

―Creo que no quebraron ―aclaró Lucas―. Los prohibieron, eran demasiado intensos.

Elvira no pudo contener la risa.

―Yo jugué mucho a esto hace años y era muy aburrido. Casi todos los juegos simulaban subir a una montaña rusa. Venga, te reto a que juegues a uno.

Elvira buscó entre las máquinas.

―Mira este, "La otra vida". ¿Lo pruebas? ―preguntó con un tono tentador.

―¡Claro!

Lucas encendió la máquina y se colocó el casco para jugar a "La otra vida".

Hace más de 2 años Compartir:

4

28
artguim
Rango13 Nivel 63
hace más de 2 años

Interesante nueva historia, @NoahLoran. Puede dar mucho juego. Me apunto.

Un saludo.

NoahLoran
Rango9 Nivel 40
hace más de 2 años

Gracias por leer !!

Es una historia corta que se me ocurrió hace tiempo.

casandra
Rango13 Nivel 64
hace más de 2 años

Uy qué peligro!!


#2

Primer Año.

Lucas permaneció un par de minutos en suspensión. Tras este lapso, el pulso se le aceleró, haciendo que su corazón latiera a un ritmo vertiginoso. Abrió los ojos, ya no tenía el casco, sino que eran unas vendas lo que le impedía ver qué tenía a su alrededor, así que decidió quitárselas para ver de qué iba el juego.

Al poco de abrir los ojos, se percató de que se encontraba recostado en la cama de la habitación donde se crió. Le invadió la nostalgia. Lucas ya había escuchado que estos juegos se metían en la mente de las personas, pero nunca imaginó que fueran capaz de recrear algo de su pasado con tal exactitud. Como ya le había dicho su esposa, la mayoría de estos juegos simulaban viajar por el fondo del océano, por planetas desconocidos o, simplemente, montar en atracciones de feria. Sin embargo, muchas era las posibilidades, tantas, que los salones recreativos de realidad virtual tenían cientos de clientes diarios. Pero esta era de oro duró pocos meses, pues empezaron los reportes sobre mareos y otros malestares. Lucas nunca entendió el revuelo, claro que tampoco se informó demasiado. El veto no fue una gran pérdida para él, pues apenas había probado un par de veces uno de estos cascos y le parecieron sumamente aburridos.

Antes de levantarse de la cama, Lucas reflexionó sobre la situación. Sentía que volvía a tener dieciocho años. Todo le pareció muy real, podía oler, mover sus manos e incluso sentir la brisa que entraba por la ventana. No le parecía estar jugando a un videojuego.

Lucas intentó levantarse de la cama, pero las piernas apenas le respondían. Tenía una vía en el brazo y varios cables tomándole el pulso, así que dio una voz y pidió ayuda. Al cabo de un minuto, su padre entró en la habitación.

―¿Papá? ―preguntó Lucas con asombro.

―¡Hijo! ¡Estás despierto! ―exclamó su padre con alegría a la vez que se acercaba raudo a darle un abrazo.

El padre de Lucas murió en un accidente de coche hacía como quince años, por lo que este juego le pareció una broma de mal gusto. Aunque, por otro lado, Lucas se sentía feliz y contento por poder volver a abrazar a su padre. Se le pasó por la cabeza que quizás este juego le daría la oportunidad de despedirse, que quizás esta era la finalidad.

―¡Sara! ―gritó con alegría el padre de Lucas para llamar a su madre, que se encontraba en la planta baja viendo la televisión―. ¡Sube! El chico ha despertado.

―Papá... Estás vivo ―musitó Lucas.

―¿Recuerdas lo que pasó? Cariño, yo apenas me hice unos rasguños. Fuiste tú quien se llevó la peor parte.

―¿La peor parte? ―preguntó Lucas.

Nunca se le olvidaría el accidente de coche que ambos sufrieron. De camino a su pueblo, un ciervo se les cruzó en el camino y salieron de la carretera. Su padre murió en el acto, pero Lucas apenas quedó inconsciente unos segundos, incluso fue capaz de salir por sí mismo del vehículo y llamar a emergencias.

―Lucas, llevas en coma un año ―dijo su padre.

―Vale, ya está. Quiero apagar esto, no quiero jugar más ―comentó Lucas, alterado y en voz alta.

―¿De qué estás hablando?

―Quiero salir de aquí.

Lucas se quitó todos los cables que tenía y se levantó de la cama, pero rápidamente cayó al suelo. Se puso muy nervioso e intentó buscar la forma de apagar la simulación. Pero no encontró ningún interruptor ni nada y, puesto que el casco ya no estaba sobre su cabeza, tampoco sabía como quitárselo.

Entonces, la madre de Lucas entró en la habitación.

―¡Hijo! ―exclamó emocionada.

Allí estaba ella, joven y sana, antes de que el alzheimer la consumiera.

Lucas no pudo evitar llorar y así la familia, otra vez reunida tras tantos años, se fundió en un abrazo repleto de amor.

casandra
Rango13 Nivel 64
hace más de 2 años

Uff escalofriante!!


#3

Segundo año.

Lucas se encontraba recostado sobre uno de los sofás de la entrada de la biblioteca. Se sentía muy cansado pues, desde que estaba encerrado en el juego, apenas había podido dormir. Buscó durante días la forma de apagar la simulación, pero nunca encontró nada, por lo que desistió. Sin embargo, no dejaba de pensar en su otra vida, la vida real. No dejaba de pensar en qué habría pasado durante todo este año que llevaba encerrado ahí dentro. Pero lo que más le quitaba el sueño era que le estaba comenzando a costar mucho distinguir entre lo real y lo virtual. A Lucas a veces se le pasaba por la cabeza que todos esos años de su vida junto a Elvira habían sido un sueño producido por el coma. Y cada día que pasaba en la simulación, esa idea tomaba mejor forma.

―¡Ya han salido! ―exclamó Elvira mientras le daba unos suaves golpes con el codo.

Lucas abrió el portátil y actualizó el navegador para comprobar sus notas.

―Todo sobresalientes... ―murmuró Lucas.

―¡Madre mía! Eres un genio. ¿No te hace ilusión? ―preguntó Elvira.

―Sí, claro... Por qué no.

―Estás triste por Susana, ¿verdad? Es una pena que tenga que irse tan lejos.

Habían cambiado varias cosas en la vida de Lucas: Sacaba mejores notas en la universidad, su padre estaba vivo e incluso pudo evitar que su querido perro Bobby fuera atropellado. Sin embargo, su novia desde el instituto, Susana, tenía que irse al extranjero. Algo que le marcó para siempre, pues Lucas la consideraba el amor de su vida, a pesar de que el apoyo de Elvira le hiciera enamorarse de ella en su otra vida.

―Estoy bien ―espetó Lucas.

―¿Cuándo se iba? ¿Esta tarde? ―preguntó Elvira.

―Sí, he quedado con ella para despedirme. Será mejor que me vaya.

―Si te sientes mal, podríamos quedar este sábado. Podemos ir al cine o a cualquier sitio que te apetezca. Somos amigos, ¿no?

―Sí, claro. Ya te llamaré para concretar.

Lucas se levantó, bajo la atenta mirada de una motivada Elvira, y se dirigió al aeropuerto para despedirse de su novia. Por una parte, aún seguía amando a Elvira, incluso sentía que su relación virtual con Susana era una infidelidad. Pero, por otra, a Lucas siempre le hubiera gustado saber cómo hubiese sido su vida al lado de su gran amor: Susana.

De camino al aeropuerto, en el autobús, Lucas recibió una llamada.

Era Susana.

―¡Lucas! ¡Adivina qué! ―exclamó Susana con viveza.

―¿Qué pasa? Estoy de camino al aeropuerto ―contestó Lucas sin mucho ánimo.

―He convencido a mis padres, me voy a quedar en casa de mi tía. ¡No tengo que irme fuera! Bueno, tendré que ir a verles de vez en cuando y... ―Susana seguía hablando, pero Lucas ignoró todo lo que decía para bajarse del autobús y coger otro de vuelta.

―¿Lucas? ―preguntaba Susana al otro lado del teléfono.

―Sí, te he escuchado ―decía Lucas con una sonrisa―. Acabas de alegrarme la vida.

―Podríamos celebrarlo, ¿te apetece ir a una casa rural este fin de semana?

―¿El fin de semana? Sí, claro, no tengo nada que hacer.

Y una vez más, esta nueva vida le hizo cambiar su destino. Y, a pesar de sus deseos de retomar todo lo que formó en la otra vida, cada vez le iban gustando más todos los cambios que se iban sucediendo. Pues, al fin y al cabo, esto no era más que una simulación.

otros_cuentos
Rango5 Nivel 21
hace más de 2 años

Esperando la cuarta parte. ¿Qué pasará en esta nueva vida de Lucas?

casandra
Rango13 Nivel 64
hace más de 2 años

Wauuu!! impactante!! cambia el rumbo de su destino desde el pasado!!

Cinderink
Rango11 Nivel 51
hace más de 2 años

La eterna incógnita: ¿qué es real y qué virtual? Para mí que el "juego" le va a una perspectiva muy diferente de cómo habría sido su vida si siempre le hubiera sonreído la suerte, pero a la vez parece que va a encontrarse con una sombra aún más oscura: ¿tal vez la decisión de quedarse a un lado o al otro? Aún es pronto para sacar conclusiones, seguiré leyendo con interés.

NoahLoran
Rango9 Nivel 40
hace más de 2 años

Gracias por leer !!

Lo has pillado Cinderink. La historia será corta así que no os haré esperar mucho con el desenlace.


#4

Décimo año.

Lucas rodeó a su esposa con sus brazos y ambos comenzaron un lento y muy ensayado baile bajo la atenta mirada de todos los invitados. Este estaba siendo el día más feliz de toda su vida, al fin casado con la persona a la que más había amado.

―¡Cambio! ―exclamó uno de los invitados.

Entonces la pareja fue separada y Lucas comenzó a bailar con varias de las invitadas. Con su madre, a quien detectaron a tiempo una enfermedad y estaba siendo tratada con un nuevo medicamento, mejorando cada día más que el anterior. Con Olivia, la mejor amiga de Susana, quien inquirió en que debía hacerla feliz, algo de lo que Lucas nunca había dudado. Y finalmente, con Elvira, su compañera de la universidad.

―¡Elvira! ¡Cuánto tiempo! Hace ya más de seis años desde la última vez que nos vimos, ¿verdad? ―preguntó Lucas.

―Sí, me sorprendió que me invitaras ―contestó Elvira.

―Bueno, cómo no hacerlo, guardo buenos recuerdos contigo.

Esta era una situación un tanto extraña para Lucas, pues había invitado a su boda, con su nueva mujer, a la esposa de su otra vida. Si bien, esos recuerdos de una vida pasada cada día le eran más nublosos, como un vago recuerdo de algo que nunca ocurrió, pero que le habían hecho tener cierto afecto con Elvira.

―¿Eres feliz? ―preguntó Elvira.

―Mucho. Sabes, voy a ser padre, Susana está embarazada. ¡La vida me sonríe! ―exclamó Lucas con una amplia sonrisa―. ¿A ti qué tal te va? ¿Llegaste a abrir aquel negocio de hostelería que tanto deseabas?

―Sí, aunque no fue bien. Pero, da igual, no quiero aburrirte en tu boda con estos detalles.

―Tú no puedes aburrirme, Elvira. Cuéntame lo que quieras.

―Bueno, compré un local para montar el negocio pero tuve que cerrarlo, a veces pienso que ese lugar estaba maldito. Pensarás que estoy loca. ―Elvira dejó escapar una risa nerviosa―. Pero ya nada más entrar sentí un escalofrío, no sé por qué me quedé allí. En fin, supongo que solo será un mal bache.

―Lo siento mucho ―dijo Lucas de corazón―. Si necesitas algo, puedo ayudarte.

―No nos hemos visto en seis años, ¿y este interés? ―preguntó Elvira, aunque Lucas no fue capaz de dar respuesta―. No te preocupes por mí, solo he venido para saludar. Me están esperando, creo que será mejor que me vaya. Te deseo lo mejor en tu matrimonio.

―¿Has venido acompañada?

―Sí, estoy saliendo con un chico desde hace un año.

―¿Y le quieres? ¿Tú eres feliz? ―preguntó Lucas.

―Él me... Me trata bien. Me está ayudando mucho con las deudas.

Entonces su prima Elena le agarró por la espalda, pues quería bailar con el novio. Lucas y Elvira se separaron y compartieron una mirada, expresando qué pudo ser si Susana hubiera tenido que emigrar a otro país. Lucas tenía la sensación de que había abandonado a Elvira, a pesar de que sus recuerdos con ella eran lejanos y distantes. Pero, cuando se dio la vuelta, miró a Susana y esta le devolvió una sonrisa, entonces a Lucas se le olvidaron todos sus males.

Esta es la vida que siempre quiso tener.

SDA_love50
Rango19 Nivel 94
hace más de 2 años

Realmente buena @NoahLoran
Prometo seguir leyendo Augurio de una condena. Y te sigo Inskpired donde deje mi voto y reseña de tu obra.
Un saludo.

NoahLoran
Rango9 Nivel 40
hace más de 2 años

Hola, @SDA_love50 . Gracias por leer. Yo también tengo presente continuar leyendo tus escritos.

Apenas he mirado lo de Inskpired, cuando tenga un rato entraré a darte algo de apoyo por allí . :D

Un saludo !!

casandra
Rango13 Nivel 64
hace más de 2 años

Muy bueno el relato, a ver hasta dónde nos llevará!!


#5

Trigésimo primer año.

Lucas miraba a su hija a los ojos con una cara de felicidad tan exagerada que esta empezaba a sentirse incómoda. Pero es que Lucas se sentía la persona más afortunada del mundo, por lo que le era imposible ocultar sus sentimientos.

―¡Qué orgulloso estoy de ti, hija! ―exclamó Lucas, levantándose de su sitio y dándole otro cálido abrazo a su querida hija. Ya iban cuatro en menos de treinta minutos.

―¡Ya lo se, papá! ―contestó su hija mientras intentaba quitárselo de encima―. Que aquí hay gente que me conoce ―murmuró.

Lucas volvió a sentarse para continuar con la comida. Había invitado a toda la familia a la hamburguesería del centro para celebrar las buenas noticias. Lucas no creía que fuera el lugar idóneo para una celebración así, pero este era el restaurante favorito de su hija y , por supuesto, este era su día.

―La primera de la promoción, se te van a rifar en las empresas ―comentó― Campeón, espero que sigas los pasos de tu hermana ―le dijo Lucas a Luis, su hijo menor.

Luis sonrió con timidez y agachó la cabeza. Susana le rodeó con los brazos y le dio un beso en la cabeza.

―Lo importante es que sean felices, pero no dudes que tu hijo también será grande ―comentó Susana.

Lucas asintió, esbozando otra sonrisa.

Tras estas palabras, una desconocida mujer se acercó a la familia. Tenía el pelo corto y la piel extremadamente arrugada, como si la vida hubiera hecho estragos en su rostro.

―¿Lucas? ―preguntó la desconocida con asombro.

―¿Quién es usted? ―preguntó Lucas.

―¿No me reconoces? Soy yo.

Lucas miró a la mujer a la cara, intentando averiguar de quién se trataba, pero no recordaba haber hablado antes con esa mujer. Por lo que negó con la cabeza.

―Estudiamos juntos en la universidad, ¿recuerdas? ―preguntó la desconocida.

―¿Elvisa? ―Lucas se levantó para darle un par de besos en la mejilla―. Cuánto tiempo sin verte.

―Ese no es mi nombre. Siento haberte molestado ―dijo, alicaída y sin ganas de entablar una conversación.

La mujer se apartó y salió del restaurante, aunque Lucas no sintió nada, ni siquiera deseos de preguntarle que tal le había ido la vida. Pues, a estas alturas, su otra vida junto a ella se encontraba oculta tras una neblina, como si nunca hubiera ocurrido.

#6

Cuadragésimo sexto año.

Lucas miraba atento a la carretera, iba de camino a casa para darle una sorpresa a Susana. Había comprado un par de billetes para irse junto a su esposa a un crucero por el caribe, algo que ambos querían hacer desde hace tiempo.

Entonces sonó su teléfono. Estaba conduciendo a mucha velocidad, pues iba por una autopista, así que decidió colgar. Pero, al cabo de un par de minutos, el teléfono volvió a sonar. Echó un vistazo a ver quien era, por si se trataba de una llamada importante. Al mirar, vio que se trataba de su hijo Luis, así que esta vez decidió contestar.

―Sé rápido, estoy... ―dijo Lucas antes de ser interrumpido.

―Papá, ¡Elena está embarazada! ―exclamó.

―¿Voy a ser abuelo? ―preguntó con amplia felicidad.

Pero esta felicidad duró poco. Lucas ya no contaba con los reflejos que tenía cuando era joven y con la noticia desvió su atención de la carretera, lo que le hizo salir del carril y chocar de frente contra un árbol. Se partió las costillas, se abrió la cabeza y se desangró hasta morir. A pesar de todo, en sus últimos minutos de vida Lucas rememoró la increíble vida que había tenido.

Lucas partía feliz.

-Fin del juego-

Tiempo de juego: Cuarenta y seis años, tres meses, dos días, doce horas, treinta minutos y ocho segundos.

Dificultad: Muy fácil.

Modalidad: Alternativa a la realidad.

Cinderink
Rango11 Nivel 51
hace más de 2 años

Casi seguro que el juego le ha arruinado la vida. Entiendo por qué fueron prohibidos.

casandra
Rango13 Nivel 64
hace más de 2 años

No acabo de pillarlo, éste es el final de su vida alternativa? pero ha muerto? o sólo ha muerto su otra vida y vuelve a la que tenía antes con Elvira? O se queda abierto el final para que cada uno lo interprete como quiera? O no ha acabado todavía?


#7

Lucas se quitó el casco que le cubría la cabeza e instintivamente lo lanzó contra el suelo, rompiéndolo en varios pedazos. Se miró las manos, ya no tenía las arrugas de la vejez, volvía a sentirse ágil y joven, pero a la vez muy confundido. El corazón le latía con mucha fuerza, pues no entendía qué era lo que le estaba sucediendo.

―¿Estás bien? ―preguntó una mujer que se postraba tras él.

Lucas se levantó de donde estaba sentado y miró a su alrededor, a cada minuto que pasaba, ese sitio en el que se encontraba le iba resultando más familiar.

―¿Quién eres? ¿Dónde estoy? ―preguntó Lucas asustado.

―¿Lucas? ―La mujer sonrió a la vez que esbozaba algo de preocupación con su rostro―. ¿Te encuentras bien? ¿Cómo ha sido el juego? Me hubiera gustado jugar también, pero te lo has cargado ―comentó la mujer mientras recogía los pedazos del casco.

―¿Jugar a qué? Esto es de locos, tengo que buscar a mi familia y decirles que estoy bien.

―Lucas, déjalo ya, no me lo trago. Has estado jugando cinco minutos, tampoco será para tanto ―dijo la mujer, ya preocupada de verdad por la reacción de Lucas.

―¿Cinco minutos? ―preguntó con asombro.

La niebla que había estado bloqueando los recuerdos de Lucas se iba disipando a un ritmo vertiginoso y, cuando volvió a echar un vistazo a su alrededor, comprendió que era lo que estaba ocurriendo. No obstante, ya no sentía nada por aquella mujer a la que apenas había visto en más de cuarenta años.

―Eres Elvira, ¿verdad? ―preguntó Lucas.

―Lucas, me estás asustando, ¿de qué va esto? ―preguntó Elvira.

―Yo, eh... ―Lucas se llevó las manos a la cabeza―. Tengo que volver, tengo que...

Comenzó a sentir un sudor frío recorriendo su cuerpo mientras se iba percatando de lo ocurrido. Le costaba asimilar la información que le brindaba su cerebro, ya apenas podía distinguir entre lo real y lo virtual, pues tenía la sensación de que estaba dentro de un mal sueño. Comenzó a respirar de forma irregular, su visión se tornó grisácea y pronto perdió el equilibrio.

Lucas se desmayó.

JulesSchmidt
Rango12 Nivel 57
hace más de 2 años

La vida es Sueño, mi clásico favorito. Tiene su esencia.
Que fuerte.
Muy bien, @NoahLoran


#8

Lucas volvió a mirar el papel que tenía en su mano para asegurarse de que se encontraba en la dirección correcta. Subió las escaleras y llamó al timbre de la pequeña casa. Tras esto, respiró hondo y se mentalizó para escuchar cualquier cosa, incluido aquello que no deseaba escuchar.

Alguien salió a recibirle.

―¿Quién es? ―preguntó un señor viejo de aspecto demacrado.

―Hola, me presento, mi nombre es Lucas. ¿Puedo pasar un momento?

―¿Qué quieres? ―preguntó el anciano de malas maneras.

―Hace un par de semanas jugué a uno de sus videojuegos de realidad virtual, uno llamado "La otra vida". He cogido un avión solo para venir a hablar con usted.

―¿Jugaste a eso? ―Lucas asintió―. Esos juegos los prohibieron hace tiempo, debiste hacer caso de la prohibición. ―El anciano esbozó un rostro de decepción―. Entra, déjame que te invite a un café.

Ambos entraron en la ruinosa casa del anciano. Este le indicó a Lucas que se sentase en un pequeño y maloliente sofá mientras él preparaba un café para ambos. Tras cinco minutos, el anciano entró en el salón con paso lento mientras sostenía una bandeja. Se sentó junto a Lucas y comenzaron a charlar.

―Dime, joven. ¿Cuánto tiempo te duró la partida? ―preguntó el anciano.

―Más de cuarenta años ―respondió Lucas.

―Lo siento mucho ―dijo el anciano mientras servía el café―. Hace ya muchos años de todo ese asunto de la realidad virtual. Fue una idea buena, pero con innumerables fallos que pasaron factura a los primeros que lo probaron. ¿Sabes lo que es un bug?

―No ―musitó Lucas.

―Son fallos en la programación. La simulación no tenía fallos en sí, pues tiraba mucho de la mente del propio jugador, pero, cuando lanzamos el juego, resultó que los menús estaban repletos de bugs. A veces ni siquiera aparecían. Probablemente no pudiste elegir la dificultad de la partida, ni el modo de juego, ni nada. Ni siquiera se te dio la opción de guardar y cerrar partida, ¿cierto?

―Sí...

―Por eso estuviste más de cuarenta años seguidos allí dentro. ―Ambos suspiraron al mismo tiempo―. No debimos pasar de las montañas rusas... ―Se lamentaba el anciano―. Siento que hayas encontrado una de esas máquinas, pero te suplico que no lo pagues conmigo, yo ya he cumplido con mi parte. Mira como vivo ahora por culpa de lo que inventé, aunque esto no es nada comparado con el mal sentimiento que me acompaña desde hace años.

―No estoy aquí para culparte ―dijo Lucas.

―Entonces, ¿por qué has venido a visitarme?

―Porque quiero volver a esa realidad alternativa. Pues, para mí, esa otra vida es la verdadera. Aquí yo ya no pinto nada, no puedo adaptarme a este mundo después de todo lo que viví allí.

―¿Cómo podría ayudarte? Quizás un psicólogo te ayude mejor, yo no creo que pueda ayudarte.

―El casco con el que entré en la simulación se rompió, necesito uno nuevo para volver allí y ya no los venden en ninguna parte. He sido incapaz de encontrar ninguno, ni siquiera en el mercado negro.

―Aunque te diera un casco, es imposible que vuelvas a la misma partida en la que estabas. Si no pudiste acceder al menú, la partida nunca se guardó, por lo que tendrías que volver a empezar de cero. Aunque te advierto que tampoco serviría de nada, pues las partidas son aleatorias. El juego nunca crea dos iguales, ni aunque elijas el mismo modo y dificultad. Las probabilidades son mínimas.

―¿No hay nada que pueda hacer?

―Lo siento, pero... ―El anciano quería decir algo, pero se guardó sus palabras.

―¿Y cómo continúo con mi vida? ―preguntó Lucas―. Mi vida es ese videojuego, mi esposa, mis hijos, mi carrera laboral. ¿Se supone que debo volver y vivir esta otra vida? ¿Pensar que esos cuarenta años eran falsos, una simple simulación?

―Es que esa es la verdad. ¿Qué es lo que tienes aquí? ¿Estás casado? ¿Tienes hijos? Ellos son reales, lo que viviste en la simulación, no lo es.

―Estoy casado, pero ya casi ni recuerdo cómo era nuestra vida juntos. No puedo continuar donde lo dejé como si nada hubiera ocurrido. Ya no la amo, solo quiero volver a ver a mis hijos, a mi esposa.

Lucas comenzó a llorar y al anciano se le partió el corazón, pues la carga que tenía de tantas vidas arruinadas por su culpa apenas le permitían conciliar el sueño.

―Puede que me arrepienta, pero... ―Suspiró―. Tengo algunos cascos que me llevé cuando todo ocurrió, si dándote uno puedo ayudarte, entonces no tengo problema. Te daré uno, gratis. Pero piensa bien lo que vas a hacer. ―El anciano dio un sorbo al café―. Tienes dos opciones, la primera es ponerte de nuevo ese casco e intentar volver a simular la vida que tuviste, pero recordando que nunca hay partidas iguales. ―Volvió a dar otro sorbo―. O, también puedes, como segunda opción, hacerte a la idea y vivir tu vida real, junto a la gente que de verdad te quiere sin necesidad de haber sido programada para ello. ¿Qué eliges?

artguim
Rango13 Nivel 63
hace más de 2 años

"apenas le permitían conciliar el sueÑo".

Se te ha colado aquí una letra, @NoahLoran.

NoahLoran
Rango9 Nivel 40
hace más de 2 años

Ups !! Corregido, gracias !!

JulesSchmidt
Rango12 Nivel 57
hace más de 2 años

Vaya dos alternativas se le presentan... Estoy muy enganchada...


#9

El teléfono daba señal. Cada tono acompañado de un fuerte latido de corazón.

Finalmente, alguien contestó.

―¿Diga? ―preguntó una mujer.

―¿Susana? Qué alegría volver a escuchar tu voz. Soy yo, Lucas ―respondió, recuperando la sonrisa que tanto le había caracterizado durante años.

―¿Lucas?

―Espera, antes de que digas nada, tengo que decirte algo. ―Lucas tomo aire antes de hablar―. Quiero que sepas que te quiero mucho, que siempre has sido el amor de mi vida y que nunca me plantearía volver a vivir una vida sin ti. Si tú no estás junto a mí, nada tiene sentido. ―El corazón de Lucas latía con más fuerza que nunca―. Sé que te va a resultar extraño, pero necesitaba hablar contigo al menos una vez más.

Susana permaneció en silencio por casi un minuto.

―¿Quién eres? No recuerdo a ningún Lucas. ¿No te habrás equivocado de Susana?

―No pasa nada, es normal que no te acuerdes de mí.

―Mami, ¿quién es? ―preguntó una niña que parecía estar al lado de Susana.

―¿Es tu hija? ―preguntó Lucas―. Bueno, al menos me alegro de haber hablado contigo.

Susana colgó el teléfono, indiferente ante las palabras de este extraño. Ella ya había hecho su vida, ya tenía su propia familia. A estas alturas, no había manera de que Lucas entrase en ella. Le había costado casi una semana encontrar el número de teléfono de Susana, pero había merecido la pena el esfuerzo con tal de escuchar su voz una última vez.

Antes de subirse a la silla, miró el casco de realidad virtual que le había entregado su creador, pues le tentaba desde el otro lado de la habitación. Pero esa no era una opción, pues Lucas ya había vivido su vida, no necesitaba volver a simular otra diferente.

Entonces puso su pie derecho sobre la silla y, con paso firme, después subió el izquierdo. Cogió la soga que colgaba de la lámpara del techo y rodeó su cuello. Lucas tampoco consideró la otra opción que le sugirió el anciano, pues su vida junto a Elvira terminó hace mucho tiempo. Tras un par de minutos de indecisión, se lanzó para acabar con todo, pues esta no era la vida de Lucas, ya que su vida acabó en el accidente de coche. Lucas murió feliz tras una vida repleta de felicidad, habiendo sido abuelo, padre de dos exitosos hijos y marido de una estupenda mujer.

Esta era su otra vida y lo que vivió durante la simulación, la verdadera.

FIN.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace más de 2 años

Al final se ha dejado llevar por el anhelo de esa vida simulada, que le ha impedido disfrutar de la real, que tampoco parecía ser tan mala.

Una idea muy interesante y bien desarrollada, que remata un buen relato, @NoahLoran. Quedo a la espera del próximo.

Un saludo.

NoahLoran
Rango9 Nivel 40
hace más de 2 años

Me alegro que os haya gustado @artguim y @SDA_love50 .

Siempre tuve en mente escribir un libro de relatos de este estilo. Espero que los próximos os gusten también !!

Gracias por leer :D .

JulesSchmidt
Rango12 Nivel 57
hace más de 2 años

Me uno a mis compañeros en lo dicho. Un relato genial con una base clásica, realidad vs ficción. Buena narración y diálogos bien construidos. Espero leer más cosas así, mejor dicho, quiero leer más cosas así, @NoahLoran

casandra
Rango13 Nivel 64
hace más de 2 años

Wauuu, increible!! alucinante!! Un relato genial. Enhorabuena!!

NoahLoran
Rango9 Nivel 40
hace más de 2 años

Gracias por los comentarios, espero que los próximos os gusten tanto como estos :D !!

Cinderink
Rango11 Nivel 51
hace más de 2 años

Ay, la siempre presente y maldita tercera opción. Un broche de oro para una historia perfecta.

Gandalf
Rango10 Nivel 47
hace casi 2 años

Excelente, excelente, excelente. Ya quisiera yo jugar uno de esos en

Dificultad: Sauron te va a dar de bomba.

Modalidad: El Señor de los Anillos.