YessGuill
Rango12 Nivel 58 (12847 ptos) | Ensayista de éxito
#1

-¡No tienes derecho de controlar mi vida! -sus voces resonaban por el eco de la habitación.
-¡Tu eres mí mujer, y debes obedecerme! -con fuerza la tomó de los brazos y la arrojó al piso, como un trapo viejo.

Andamos en las calles tan distraídos, ignorando las realidades ajenas, pensando que muchas de ellas son de vidas perfectas. Lamentablemente, yo lo sé bien. No tengo vida propia, más bien, vivo la vida de todos. Habito entre los vivos sin pertenecer a los muertos. No se me permitió ser parte de ellos desde aquel día en el que se me arrebató la vida propia. Desde entonces los estudio, los acompaño, y los escucho. Muchos han perdido el camino y hasta el concepto. Se convirtieron en lo que ellos mismos llaman "animales", pero de una forma diferente, porque en el reino animal no se comportan así.

-¡Levántate Fabiana! -pateó su vientre- ¡Anda!
-¡Aaah...! Mal... -sollozaba y chillaba por el dolor- ¡Ohhh... Auuuu! ¡Maldito! -se puso de pie y lo miró enfurecida. Él la tomó del cabello y la beso con odio.

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Cinderink
Rango11 Nivel 52
hace más de 2 años

Un inicio tan crudo como la vida misma. :)


#2

Acostumbro a visitar el Hospital Latinoamericano Dr. Adolfo Cristóbal Yánez, y divagar en los pasillos buscando vidas de interesante desenlace con los cuales, aventurar los largos días en los que la muerte me ha destinado permanecer.

Conocía bien a los mortales, razón que me hizo agradecer no pertenecer a ellos. En una platica entre un preso (a quien acompeñé) con otro reo, comprendí que somos nosotros culpables de la realidad. Él dijo “Allá afuera es la selva de cemento, como dice la canción; pero es cierto. La diferencia es que nosotros somos bestias salvajes dispuestas a matar a quién se interponga en nuestros objetivos. Y si hay uno que no está dispuesto a aceptar eso, es aniquilado por el sistema. En una estampida o corres o te pisan, y así es la vida, la cárcel y la calle”. Cuando le planteas esa idea a un mortal, siempre elegirá ser le peor de las bestias, el mejor asesino, el ganador único.

En otra oportunidad estuve en un funeral en el cementerio metropolitano del norte, donde el fallecido era un sexagenario millonario, que trabajó su vida entera para y por su familia. En el lugar solo estábamos su amante y yo, ya que su familia se disputaba el destino de los bienes materiales del difunto, agradeciendo a Dios que se lo haya llevado.
Nunca comprendí.

El día inició y decidí ir a visitar a Fabiana y a Rómulo.
–¿Te duele el cuerpo? -preguntó dándole un beso.
–Un poco... Pero ya entendí... Debo aceptar tus condiciones. Eres mi esposo y te amo -cojeó al caminar hasta la estufa.
–Bien... Voy a salir amor. Nos vemos en la noche, y deja de meterte cosas en la cabeza... Nada de ir a verte con Melanie. No quiero que me hagas molestar -sonrió.
–De acuerdo. -con el sonido de la puerta al cerrarse, ella se desmoronó en el piso de cerámica. Su llanto parecía aliviar sus penas. No era la primera vez que él la golpeaba y que ella terminaba aceptando todo lo que le hacía. A veces los vivos no quieren comprender que hay personas extremadamente tóxicas, que pueden terminar destruyéndoles. Fabiana se levantó y fue hasta la habitación de su hija Miramar, de 5 años de edad.
–Niña, ¡párate! Es tarde ya. Vamos que tienes que ir al colegio... -le arrebató la sábana, mientras que la niña lloraba sabiendo que hoy su madre "era mala".

Nuestras acciones hacen gran diferencia en la vida de otras personas. Mucho más si aquellos son a llegados o familiares.

SergioPR
Rango12 Nivel 55
hace más de 2 años

Una historia dura pero muy real. Sigue pasando y se debería evitar. Aún así, esperando continuación y con esperanza a que Fabiana, sea capaz de enfrentarse a su marido y no se deje pisotear, ni golpear ni nada. Ninguna persona se merece ese trato. Saludos amiga @YessGuill


#3

Los años han traído consigo cambios tan significativos y de transcendencia impactante. Tan apresurados como convulsionados, fusionados con el abandono de la vida misma.

Fabiana no es quien cree que es, y como ella, la mayoría de aquellos a quiénes he acompañado.

Recuerdo el primer año que recorrí las vidas de muchos y pocos, buscando entender el funcionamiento de la misma. Pero ¿cómo podría yo saber algo del tema si ni vivo ni muerto estoy? Y lo supe cuando nadie me vio ni escuchó más. No fue fácil entonces.

–Lucrecia, quita todo esto de tu escritorio... Aquí se viene a trabajar, no a adornar -anunció la jefa al ver la decoración del escritorio de la joven, con fotos de personas importantes para ella, una taza de café con un texto plasmado "I Love My Job", y el ordenador repleto de papeles plegables que decían "sonríe", "ánimo" entre otras frases motivacionales. Y siempre con una sonrisa que iluminaba a todos.
Lucrecia obedeció y comenzó a quitar todo aquello, mientras que Juliana continuaba su camino a la oficina. Siempre tan despectiva para tratar a los demás, maltratando a aquél que quisiese agradarle.
–Srta. Londres, su hijo ha venido a visitarle... -anunció la secretaria, minutos después.
–Dile que pase. -guardando de fondo una rabia irracional mas que con sus empleados, era consigo misma.
–¡Madre! -se acercó con ánimos de abrazarle.
–Mantén la distancia, niño. ¿Acaso has olvidado que debes preguntarme si puedes visitarme? -con arrogancia soltó el veneno.
–¡Ay no! Andas de malas... Me da igual... Vine a buscar el cheque del mes. Debo algunas cosas... -sonreía animado a pesar de las odiosidades de su progenitora.
–¿Las drogas que ingieres? ¿O los bares a los que vas con esos homosexuales? -hiriente siempre con sus palabras.
–Vale. Detente por favor. Sólo dame lo que me corresponde, madre -se limitaba a solicitar que se respetara su derecho. Transmitiendo un poco de lamento al escucharla hablar.
–Anda a trabajar, mantenido -abrió una gabeta, sacó un cheque y se lo lanzó sobre el escritorio vacío sin fotos familiares.
–Gracias... -la tristeza ensombreció su gesto- Ojalá y papá estuviese aquí... Nos vemos en un mes... -salió de la habitación dejándola más que sola, divagando en "¿cómo sería sí...?".

El problema de los mortales y ese pensamiento errado de que "somos los únicos que padecemos y nadie nos entiende". Herimos con firmeza, sin estar conscientes de que lo hacemos, o sin importarnos las consecuencias de ello. Además es lamentable que sigamos viendo el mundo de forma tan egoísta y despreocupada de un tercero.

Hace más de 2 años

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mpshh
Rango10 Nivel 47
hace más de 2 años

Toda esta historia, las tres cajas que van, han sido espectaculares. Me ha encantado de principio a fin. Muy fuerte todo, pero mientras más cercanía haya entre uno y alguien afectado por determinada situación, más fácil es lograr empatía y crear conciencia...
Gracias, @YessGuill

YessGuill
Rango12 Nivel 58
hace más de 2 años

Gracias a ti @mpshh me alegro que te gusten. Ciertamente, cada vivencia mientras más cercana sea, más conciencia nos despierta acerca del tema. Por eso intento dejar moraleja en cada caja. Saludos.

eleachege
Rango17 Nivel 82
hace más de 2 años

Estupenda versión de la tragedia o tragicomedia humana. Casos puntuales. Te sigo @YessGuill. Un saludo

Carlos_59
Rango14 Nivel 68
hace más de 2 años

Drama de la humanidad que no hace honor al verdadero significado de la palabra "humano" cuya una de sus acepciones es: comprensivo, sensible a los infortunios ajenos.

Por suerte existen contrapesos que inclinan la balanza, todavía, a favor de los humanos ...

Excelente drama realista que invita a la reflexión y empatía con los desfavorecidos.

Un saludo @YessGuill

YessGuill
Rango12 Nivel 58
hace más de 2 años

Totalmente de acuerdo contigo. Ciertamente aún hay quiénes inclinan la balanza a favor. Espero que con los años, la humanidad cambie a bien. Evolucione como ser, quizás, espiritual. Gracias por la lectura @Carlos_59