lesvenezuela
Rango10 Nivel 48 (5590 ptos) | Fichaje editorial
#1

Y ahí estaba yo, recostada en mi cama luego de varias semanas de arduo trabajo, solo quería ver mi serie favorita, dormir un rato. Me levante un momento ya que mi querida madre me notifica que el almuerzo ya estaba listo. Almorcé, tenía hambre o la comida estaba muy buena que la devore en poco tiempo. Luego me dirigí a mi cuarto a seguir con mis ocupaciones. Tenía una notificación en mi teléfono. ¿Qué será?... Un WhatsApp.
— ¿Se puede?
— Claro, estaba almorzando, disculpa si tarde en contestar.
— No vale, tranquila... Discúlpame tú a mí que escribí en mal momento.
Fue en ese instante, ese día que marcó otra corta historia en mi vida. Mal momento jamás fue para hablar con ella, la fui conociendo poco a poco, hablábamos a diario, de noche, de día, siempre estuvo al pendiente de mí y yo de ella.

Continuará...

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Nina
Rango8 Nivel 38
hace casi 3 años

Muy bueno.


#2

Los días pasaban, no sabía si era costumbre o ya estaba empezando a querer aquella chica que inesperadamente me agregó al WhatsApp queriendo entablar amistad. Cada vez que la oportunidad se daba, me ofrecía un amor con detalles, que me fijara en su corazón. No iba a lastimarme, ella aseguraba que era diferente y así lo notaba o mis ilusiones ya surgían, aunque en el fondo desconfiaba, muchas chicas fingiendo quienes no son, hombres buscando masturbación, delincuentes queriendo información, ¡Nunca se sabe!

Así transcurrían los días, pensando en ella, con las sonrisas diarias que a diario me obsequiaba. Me agradaba, era sentir otra vez esa emoción al saber que una chica te escribe. De pronto, sin esperarlo, llego la propuesta que había tardado en aparecer, quería conocerme, que nos viéramos en persona, fecha, hora, lugar ya planificados. Yo no era la Miss de mi ciudad, una figura grande (no tanto) pero con una bonita sonrisa. Eso era lo único bello que sabía que tenía, en cambio, ella era delgada, bonita, buen porte. Solo soy una chica sencilla con gustos sencillos y ella una chica bonita con sus propios gustos, al menos era lo que yo notaba cada vez que su foto admiraba. Ahora solo queda la duda si es real, si miente, ¿Debo arriesgarme?

Era un día de semana cualquiera, en mi trabajo la misma rutina, algo agobiada, solo quería algo nuevo en mi vida, preferiblemente un amor, ¡si, un amor! Esa chica que me hiciera vibrar, sonreír, soñar, pensar, hasta mojarme si era posible. De pronto un mensaje que tanto anhelaba, era ella, tan atenta y cariñosa cómo siempre.
— Buenas tardes, bella, pasaba para desearte un buen provecho, no sales de mis pensamientos.
— Hola, señorita. ¿Cómo estás? ¿En serio? Me sonrojas.
— Claro, Bella. Ahora usted es dueña de mis pensamientos.
— Tantas cosas bonitas que usted me dice señorita Jalexis, me las voy a creer.
— ¿Por qué no me crees? Te hablo con la verdad, Señorita Génesis, quiero intentarlo y daré todo lo que este en mí para que algo bonito se dé entre tú y yo.
— Tengo miedo de que todo lo que me digas sea mentira, de que estés jugando conmigo, más aún si no me has visto.
— Confía en mí, daré todo lo que este a mi alcance para que veas que no juego. No tengo porque mentirte, te busco, te llamó, te escribo, creo que en el poco tiempo que hemos hablado te he demostrado que soy una buena persona.
— Tienes razón... Aún así desconfío por cosas del pasado, me han fallado. Únicamente quiero advertirte algo, si estás jugando, dímelo, no me hagas perder el tiempo. No soy una niña, puedo entender si lo que deseas es jugar, así disfrutamos las dos el juego.
— No estoy jugando bebé, confía en mí.
— Confiaré en usted, estoy apartando chicas que gustan por ti. No me vayas a fallar.
— No te preocupes mi amor, que no te fallaré, ya lo verás y todas esas chicas sabrán que ya tienes dueña.
— Jajaja, me sonrojas.

Desde aquella conversación todo transcurría tan perfecto, me asustaba, porque quería que fuera real, que de verdad me estuviera siendo sincera. Mi corazón la pedía a gritos o al menos mis ilusiones, porque, si en tan corto tiempo ella supo cómo meterse en mí poco a poco, aún sin conocerla, sin tocarla, sin verla me erizaba la piel, tanto, que en varias oportunidades me masturbaba observando sus fotos.
Transcurrieron los días, teníamos la fecha en que nuestras miradas se cruzarían. Miércoles, mitad de semana. Ese día, ya lo esperaba con ansias, habíamos quedado en que yo viajaría, se me hacía fácil, algo incómodo, pero fácil porque tengo familia en la misma ciudad en la que ella vive. 
Miércoles 8:00 am, despierta, absorbiendo sorbos de café, estábamos nerviosas, queriendo que ya llegará el momento de vernos. Me duche, acicale todo mi cuerpo. Tome el autobús y solamente tres horas me mantenían lejos de ella. Partí a las 11:00 am. 1:30 pm Terminal, al fin llegue, aún no le comunico que ya estoy en su ciudad. Buscó una zona dónde poder llamarla, ya que... debo decir que el terminal no me daba buena espina, era muy feo, era como cuando te quedas en un lugar a solas y sientes que te robaran, ¡así!...
— ¿Por dónde vienes amor?
Como pude le envíe un mensaje.
— Ya llegue.
— Ya voy para allá.
Los nervios afloraban, habían pasado cinco minutos nada que aparecía, estaba asustada, pensando en si vendría o era solo un juego para hacerme daño... me decidí llamarla, tardó en responder, cuando al fin respondió...
— Ya voy en camino, estoy manejando, dame 10 minutos.
— Okay, esta bien, estoy esperando en una panadería. Por favor, apúrate. Fueron los 10 minutos más largos de mi vida, ya estaba verdaderamente asustada, hombres que me veían a cada segundo, gente de acá para allá... ¿llegará o no llegara?

Continuará...

#3

Estaba muy impaciente, no me gustaba esperar, me desesperaba... más aún si no conozco el lugar, diferente fuera si estuviera en mi ciudad, sabría hacia dónde correr, a quien podría pedirle ayuda, o simplemente podría irme a casa... pero no... estaba en otra ciudad, a tres horas de mi hogar. ¡Dios, sólo a mi se me ocurren estas cosas!

De pronto el teléfono, vibró, pensé que era Jalexis, no era así, era mi tía asegurándose que estuviera bien, ya que sabía con certeza que era la primera vez que visitaba la ciudad. De nuevo no aguante la impaciencia, al lado de la panadería dónde me encontraba estaba una chica con un popular puesto de alquiler telefónico, le pedí que por favor me facilitará un teléfono para llamar, así fue, llame, el teléfono repico, contestó... -¿Dónde estás? -ya llegue amor, no te veo en ningún lado. ¿Cómo estás vestida?
-Estoy en una Panadería, en el interior del terminal.
-Estoy dentro del terminal y No te veo, ¿Cómo estás vestida?
-Estoy de gris, donde estoy, cerca, están los buses hacia Caracas.
-¡ya te vi!

Wow, estaba acá, volteo la mirada y si estaba parada justo detrás de mi, -¡ah, ahí estás! Devuelvo el celular a la chica del alquiler, me notifica que son 15,00 bolívares fuertes. Qué llamada tan cara por cierto, mejor hubiese recargado el celular, creo que con mi acento me confundieron con una turista pero una turista con dinero. ¡Jaja!
Me le acerqué, puse mi rostro a un lado para que nos saludaramos como se acostumbra, aunque sinceramente esperaba un beso, pero sabía que no era el momento; estaba un poco impaciente y sabría que el beso sería espantoso. -Estaba manejando, había tráfico por eso demore y gracias por voltearme la mirada, ¡vamos! -No dirigí la mirada a otro lugar, sólo que pensé que no llegaría.
-¿Por qué pensó eso? ¿demore mucho?
-Algo si, ¿a dónde me llevara?
-Al matadero como tú dijiste.
-Jaja, de verdad, ¿a dónde me llevará?
-Ya lo verá.

Continuará...

#4

Nos dirigimos a la parte de atrás del terminal, ahí se encontraba estacionado su auto, un hermoso auto, un Mercedes Benz del 70. Procedió abrirme la puerta, que amable, pensé. Luego se propuso a conducir, estuvimos todo el trayecto conversando de varias cosas, me comentó que antes pasaríamos recogiendo a una amiga ya que le haría un favor. No me incomodó mientras más pasará tiempo con ella era mejor para mi.

Había tráfico, exuberantes huecos en la vía, el sol en su punto más alto, ¡Dios ya estaba un poco inquieta! En ese instante otra cola, ella aprovechó, se acercó y me dijo. -Un beso.

Sólo acomode mi cuerpo para darle el beso que me pedía, que ambas queríamos. Así fue como sus labios se acercaron a los míos, acariciándose con una pasión casi desenfrenada, sus labios eran pequeños, como los míos, trabajaban muy bien a la par de los míos. Su humedad me hacía profundizar más en aquel beso. Ella besando mi labio inferior y yo el superior, su lengua estaba un poco quieta, me decidí a introducir la mía, explorar su interior, arriba, abajo, con suavidad y una rapidez, saco la suya, la introdujo, se rozaron nuestras lenguas, la puntica de cada una se juguetearon, frotándose una con la otra, tome con mis labios su lengua, la chupe, la saboree, estaba exquisita, algo rústica pero un poco larga, le gustaba, ¡así lo sentía! pequeños mordiscos y chupitos a sus labios, nuestros labios se conectaron uno con el otro de pronto el auto cayó en un agujero y nos apartó de aquel beso, nos acomodados cada una en su respectivo asiento, dejando un silencio de varios minutos. No sabía que decir luego de lo sucedido, sólo pensé "¿le habrá gustado mi beso?"

Continuará...

#5

Sólo pensamientos venían a mi, mientras ella estaba concentrada en conducir a la casa de su amiga, transcurrieron las horas, aún ella manejaba, el tráfico me tenía algo agobiada y el hecho de que anhelaba otro beso. La miraba, tenía una mirada encantadora, algo tímida, no musitaba palabra a menos que yo iniciará la conversación, me incomodaba un poco, sentía que estaba incómoda, de pronto tomo mi mano, la acarició, manos un poco grandes pero suaves.
La mire de nuevo, -¿Por qué me miras así? -¿No la puedo mirar? -Si puedes, pero me intimidas. Eso era lo que quería, mirarla hasta que no aguantara y me diera otra beso, sabía que se lo pedía con ansias, otra cola en la vía, ese trayecto era muy largo, juraría que habíamos salido del estado pero no era así.
En ese momento se detuvo, aparco el carro a un lado de la vía, acercó su rostro al mío y se inició el segundo beso. Mi subconsciente decía "al fin", me beso con esas ganas, su lengua me encantaba, mi brazo izquierdo como pude, lo pose en su nuca, la acaricie, ella se movió un poco para acomodarse, poco a poco me fui corriendo hasta su lugar. El volante estaba en el momento equivocado pero no me detuve, ella sentada y yo arriba de ella, el volante atrás, el beso aumento de velocidad, de humedad, quería que me tocara, en ese momento me olvide del tiempo y que estábamos en plena vía pública, ella subió su brazo por debajo de mi blusa hasta llegar a mis pechos, los apretó con suavidad, busco los pezones los cuales comenzó a frotar, al punto que se pusieron duros, exquisitos, me gustaba como los tocaba, como los estimulaba, yo la besaba con tanta prisa para que me hiciera suya, coloque su mano derecha en mi pantalón, indicándole sin musitar palabra que bajara la bragueta, así lo hizo, introdujo sus dedos en mi pantalón, encontró mis labios y los frotaba con firmeza, rapidez y suavidad, me encantaba, quería que jugará con mi clítoris, ya estaba más que húmeda.

Así lo hizo, con su dedo moviendolo de arriba, abajo, en forma circular hizo que mi clítoris aumentará su tamaño... me penetró, sus dedos se torcían dentro de mi, wow, mis gemidos iban en aumento, esa mujer tocaba y besaba como los dioses. Quería más, le suplicaba más placer, ella me concedía y yo sólo, le decía, -Así bebe, me gusta como me tocas. Mi humedad es tuya.
-¿Te gusta mi amor? Tus senos son lindos, tu sexo ahora es mío, ahora hazme tuya. -¡Pummmm!... La corneta del auto me despertó, voltee y estaba Jalexis, sentada en el asiento, al volante, su amiga atrás y yo en el asiento del copiloto, me había sumido en un pensamiento inmenso, mientras miraba por la ventana, todo fue un estúpido, maldito sueño despierta. ¡Dios! . Después de ese recorrido me dejó en el terminal rumbo a mi hogar, con dos besos de despedida, un hasta luego, y una sed inmensa de aquello que sólo paso en mi mente. No la volví a ver, no supe más de ella.

Mi amor a Distancia, sólo fue una esperanza, una fantasía, un amor que duró sólo un día, un amor que ni tocarme pudo o no quiso, la distancia dejó un muro, un sentimiento, un deseo, que sólo resultaron por textos, no me había percatado que las personas por teléfono son más extrovertidas, a veces la distancia no te muestra como son las personas realmente.

...Fin...

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No olvides: "Los pies en la tierra, la mirada en lo alto y el corazón en amor")