Craith
Rango5 Nivel 24 (674 ptos) | Escritor en ciernes
#1

Capitulo I: El hilo que nos une.

Noche, 3 AM. Domingo 5 de Diciembre de 2027.

Desperté de nuevo, a la misma hora, y con la misma sensación. Revisé de nuevo el reloj para cerciorarme. Creo que es la quinta vez que sueño con ella, y todas las veces es el mismo sueño: Estamos en un barranco, ella al borde, yo a unos metros de distancia. Estábamos unidos por un hilo negro, y aunque intentara con todas mis fuerzas, no podía acercarme.

Descansé mi cabeza sobre el brazo, intentando recordar quien era ella, sin resultado. Sabía que la había visto antes, pero no en donde. Tampoco tenia mucho tiempo para perder pensando: Época de exámenes, y en los últimos días había tenido malas calificaciones por no dormir. Aunque hoy logré verla mejor. Quizás podría reconocerla, si es que era real. De pelo ondulado, tez morena y ojos cansados, de alguna forma su rostro me causaba mucha calma, incluso en la situación que estábamos. Me producía una sensación de estar en un lugar seguro.

Al final terminé pensando en ella por mas tiempo del que debía... ¡Por un demonio!
Espero no dormirme en clases otra vez...

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#2

Día 6 - 8:00 Am

Esta vez no tuve ningún sueño, pero me siento algo vacío. Olvidé algunos materiales que iba a ocupar en clase gracias a ello.

El viaje a la escuela se me hizo aún más tedioso hoy, con todo lo que pensaba. Ni siquiera la música lograba callarlos. Aunque no me di cuenta de todo el viaje hasta que estuve frente al portón de entrada. Estuve ensimismado en su recuerdo.

De alguna forma, me había acostumbrado a verla. A pesar de que solo fueron unos días.

Dia 10 - 9:00 Am

Estuve al menos diez minutos con la mirada fija en la pizarra antes de darme cuenta que no habia escuchado nada de lo que el profesor había explicado. Lástima para mi, me gusta esta clase. Tendré que ponerme al corriente con alguien más.

Va una semana también en que no he soñado con ella. Podría dejarlo pasar y asumir que fue alguna ocurrencia de mi mente, pero por algun motivo me causa mucha curiosidad esa muchacha. Espero poder verla de nuevo.

Se acercan las vacaciones de verano, recordando la fecha. Al menos tendré algo de tiempo extra para pensar y recordar detalles. Espero poder entender por qué no puedo quitarmela de la cabeza. También faltan solo unos días para navidad, y aún no he comprado nada para mis padres. No quiero dejarlo a última hora como el año pasado, tuve suficientes problemas por ello. Mañana compraré ambos regalos. No tengo claro que darles, y también debo concentrarme en la clase.

Además, debo comprar una libreta nueva. A pesar que aún tiene hojas, no me gusta mezclar años en mis anotaciones. Fin de cuentas, aquí expreso lo que pienso, siento y todo aquello que no quiero decir.

Dia 11 - 6:00 Pm

Compré los regalos de mis padres, simples pero bonitos: Un bolso deportivo para mi padre (Estuvo dos semanas aireando que necesitaba uno), y ropa para mi madre. Consumir mis ahorros en esto no vale la pena, pero al menos ellos son felices.

Por otro lado, me dió la oportunidad de distraerme de mi mente y sueños recurrentes. Hoy creo podré dormir tranquilo sabiendo que es posible no tenerla presente siempre.

#3

Día 14 - 8:00 Pm

Por algun motivo, a mi padre le dio por hacer una fiesta familiar. No me quejo de ello, simplemente es raro. No es el tipo de persona que planifique algo en un solo día, usualmente le toma meses hacer algo así. Por lo menos, si es algo que de verdad tenga sentido.

De cualquier forma, nos invito a comer pizza y dulces. Dijo era para alivianar los animos, dada las fechas que se avecinan. Por mi parte creo solo quiere comer comida chatarra y excusarse. Mañana será un día pesado, por lo que comer algo dulce tampoco me viene mal.

Día 15 - 3:00 Am.

Desperté sudando frío. No estaba seguro que era, pero no me agradaba en nada la criatura que habia visto en mi sueño. Tenia forma humana, aunque se confundía con el entorno muy fácilmente. Y de alguna forma, sentía que me acechaba.

Intenté huir, pero mi cuerpo se sentía cada vez más pesado por cada paso que daba, y eventualmente, caía de cara al piso. Tras un momento de forcejeo para avanzar, me rendía y permanecía tendido en el lugar. Esperando. Habrá sido quizás un solo minuto, pero esos segundos se sintieron eternos. Luego de ello la imagen se vuelve difusa y lejana.

Debo dejar de comer basura antes de dormir.

Día 21 - 8:30 Am

Sigo teniendo el mismo sueño. Supongo puedo descartar los dulces de la ecuación, dado que no he consumido azucar en varios días.

Es obvio que no he dormido en todos estos días, mis ojeras superan el tamaño normal, y mi humor está peor que de costumbre. Por lo menos estos días serán más tranquilos. En estas fechas, mi escuela suele hacer una feria para amenizar con el ambiente, y este año no es excepción. Aunque claro, para alguien que no ha dormido y quiere descansar aunque sea un poco no le viene bien todo el bullicio. Tendré que soportarlo por ahora.

Día 22 - 3:40 Am

Misma historia, aunque algo es distinto. Escuchaba a alguien pedir ayuda.
Internamente pensé "Es lógico pedir ayuda en una situación así", pero algo se sentia fuera de lugar. La voz me parecía conocida.

No, estoy seguro de haberla escuchado.

Día 23 - 4:00 Pm

Al igual que otras veces, el sueño se desvaneció después de asediarme por varios días. ¡Al fin pude dormir como alguien normal!

Decidí salir con unos amigos, y platicarles de mi situación. Pensé que quizás tendrian alguna idea de que era lo que me ocurría o si les había pasado algo similar, pero fue caso perdido. Ninguno de ellos había tenido sueños recurrentes antes.

Preferí restarle importancia por el día y nos encaminamos a comer algo ligero mientras pasabamos el rato en un centro comercial. Después de unas cuantas vueltas, me separé de ellos y empecé a vagar por mi cuenta, mientras pensaba. Mis pensamientos me llevaron a un parque que estaba cerca. Busqué un lugar cómodo para recostarme, y me mantuve en ese limbo, disfrutando el ambiente calido y el viento fresco, mientras mi mente daba vueltas entre ideas varias.

Lástima mi calma no duró mucho: un mensaje de mi madre me devolvió a la realidad. Me pedía volviera pronto a casa, y que tenía una noticia que darme. A estas alturas, si puede escribir un mensaje de forma correcta es capaz de decirme en el mismo la noticia que quiere darme. Incluso llamarme es más sensato si es algo importante.

Con un suspiro, tomé mis cosas y retorné a casa.

#4

Dia 23 - 06:30 Pm

Mi madre se motraba muy emocionada al contarme la nueva, mientras que mi expresión contrastaba completamente con ella.

Una salida de escuela, en Navidad, a un hospital...

Simplemente suspiré en desgano. Mis intenciones de vagar ese día se fueron a la basura. La única salvación que tenía es que era cerca de mi hogar, aunque no quitaba mi sentimiento de que era algo fuera de lugar. Según ellos, es una oportunidad para demostrar el espiritu navideño y aportar a la sociedad. Si fuera solo por mi no pensaría en ir, pero mi madre tiene la última palabra. "Te servirá como experiencia en el rubro, Vahn", como si fuera a estudiar medicina.

Mi Navidad tendrá un amargo olor a medicamentos...

Día 25 - 08:00 Am

"Agradecemos que se hayan reunido a ayudarnos y apoyarnos en este día para darles una sonrisa a nuestros pequeños pacientes!"

Mi cara de odio hacia mi profesor se hizo evidente. Al parecer solo la mitad de nuestra clase participaría en esto, junto a unos cuantos alumnos más de otras clases y escuelas. No alcanzabamos a hacer cien, si mi estimación era correcta. En fin...

En cuanto se nos dejo libres, empecé a vagar por el lugar. No tenía un objetivo específico, simplemente quería conocer el lugar y familiarizarme con él. Todas las actividades empezaban al mediodía, por lo que tenía tiempo de sobra para hacerlo y ayudar con las preparaciones.

A pesar de ser un hospital reconocido, era bastante pequeño en comparación a otros: tres pisos en total, y un aproximado de cincuenta habitaciones. Era un recinto especializado en pediatría, por lo que era comprensible que fuera más pequeño, dado que no poseían demasiados pacientes. Sin embargo, en situaciones especiales o de emergencia, podían recibir adultos o mayores de edad sin problemas.

Los primeros dos pisos que ví poseían muchisimas imagenes de animales y personajes caricaturezcos. En esos dos pisos se alojaban la gran mayoría de pacientes menores de edad, por lo que mantenían un ambiente grato para ellos. Parte de mi infancia se reflejaba en aquellas imágenes. El tercer piso era más sobrio, sin imagenes a la vista y con un ambiente un poco más neutro. Dado que su flujo de pacientes era bajo, no necesitaban mantener todas las instalaciones con la misma ambientación.

Mientras caminaba, me di cuenta que solo había una entrada a este piso, y era la escalera por la cual había subido en primer lugar. Fuí revisando de forma recatada las habitaciones por las ventanillas en las puertas, cerciorandome si había alguna ocupada. Solo unas pocas estaban con pacientes.

Al parecer, leyendo las notas en las puertas, hubo un accidente hace relativamente poco. Y todos los pacientes en este piso habian sido afectados por el mismo, fuera de forma directa o indirecta. Varios adultos... Posiblemente, un accidente de tránsito. Recuerdo haber oído algo de ello cuando estaba desayunando. Al llegar al final del pasillo simplemente solté un suspiro y me devolví hacia la escalera. Al avanzar noté que se acercaba una enfermera con una paciente, al parecer de mi edad, y que tenía parte del cuerpo vendado, incluyendo su rostro en el lado derecho.

Por algún motivo, decidí quedarme a observarlas. No había nada interesante en ellas, simplemente tenía curiosidad sobre la joven. Al percatarse de mi, la enfermera se volteó a preguntarme si era parte de los alumnos que apoyarían en el día con las actividades, a lo que respondí que si. "Agradezco mucho que nos ayudes, a los niños les va a encantar tener a alguien que los apoye en días asi, al igual que los adultos que se encuentran acá". Le pregunté el por qué habían adultos, siendo que era un hospital pediátrico, a lo que respondió que ellos eran los que tenían menor gravedad dentro del accidente que había ocurrido, y que los demás hospitales cercanos estaban copados. La joven, por algún motivo, no dejaba de mirarme, aunque de ello me percaté casi cuando la enfermera decidió continuar con su ronda. Luego de unas cuantas palabras más de su parte y de volver a agradecerme por mi ayuda, siguió en su camino junto a la joven. Yo hice lo mismo hacia los pisos inferiores.

Al ir a medio camino en la escalera, la enfermera volvió a aparecer, un poco agitada. Me dijo que la joven quería hablar conmigo por algún motivo, y que insistió en que fuera ahora. Revisé mi reloj para cerciorarme cuanto tiempo me sobraba para perder, y según lo que había calculado, tenía media hora más para continuar vagando, por lo que acepté la petición.

Al entrar a la habitación, la enfermera dijo que debía volver a sus labores, por lo que me dejó a solas con la joven, cuyo nombre al parecer era Emma, según el registro. Me acerqué a su cama para poder conversar con ella. En otras circunstancias me habría opuesto a ir, pero ella me daba curiosidad. Cuando me vió acercarme se incorporó, sentandosé y manteniendo las manos en su regazo.

"¿Puedo preguntarte algo que quizás suene fuera de lugar? Incluso, puede que te sea imposible creerlo".

Su voz me era muy familiar, lo cual aumentó mi interés en ella. "Claro", respondí. Agachó su mirada por un momento antes de soltar la bomba que quería decir.

"¿Eres tú el joven con el cual he estado soñando todos estos días?".Al decirlo, volvió a levantar la mirada y me observó fijamente. Mi rostro se desfiguró por un momento al recaer en el por qué ella me había interesado tanto en primer lugar...

Era ella. Cien por cien seguro. Era ella con quien había soñado todas esas noches.

#5

-Tendrás que explicarme que es lo que soñaste. - Respondí. Aún me parecía imposible que fuera ella, pero algo dentro de mi me gritaba que era así.

Luego de charlar por un momento sobre ello, concluímos que habíamos coincidido en nuestros sueños por algún motivo. Ninguno de los dos entendía el por qué.

-No tenemos tanta información como para poder hacer pies o cabeza de esto.- Dije, después de un momento de silencio. Ella mantenía su rostro algo bajo, al parecer aún dandole vueltas.

-Como sea, hay algo que me interesa más por el momento.¿Qué fue lo que te ocurrió?-

-Fue un accidente. No tengo muchos recuerdos de ello, solo lo que me han comentado y algunas memorias vagas. Recuerdo estar con mis padres viajando, y luego de ello se vuelve difuso.

-Entiendo... No te fuerces demasiado. Con tener una idea general me basta por ahora.

-Gracias.

-¿Sabes que ocurrió con tus padres?

El silencio se apoderó de ella de forma abrupta al terminar la frase. Al percatarme de ello me disculpé lo mejor que pude, aunque sabía que había tocado un nervio demasiado sensible en esa situación.

-¿Cuánto tiempo debes estar en este hospital, Emma?

Su cara volvió a la realidad, aunque aún se sentía un leve temblor en su voz.

-Unas semanas más.- Respondió. - Quizás, en el peor de los casos, un par de meses.

-Esperemos que no sea demasiado. ¿Tienes algún plan luego de salir de aquí?

-No realmente...- Volvió su expresión sombría. Debo dejar de hablar sin pensar en lo que eso significa. Solo logré soltar un suspiro en frustración.

-¿Te parece si vengo de ahora en adelante a visitarte? Ya demostré que no soy la mejor de las compañias, pero me gustaría poder intentar al menos alegrarte el día. Aunque no estoy seguro del por que quiero hacerlo.

-Quizas sea porque no pudiste salvarme en tu sueño.-

-Probablemente sea por eso. Pero aunque no sea asi, siento que debo estar contigo en este momento.-

-Lo agradezco. De verdad.-

Casi por instinto, tome su mano por unos segundos. Su piel era suave, incluso con todo el daño que recibió. Y se sentía cálida. Una parte de mi no quería soltarla. Pero mi sentido común me trajo de vuelta a la realidad. Solté su mano suavemente, y me alejé unos centimetros de su camilla. Consulté mi reloj para comprobar mi tiempo libre: Solo cinco minutos más.

-Por ahora, debo irme. Si tengo un momento de ocio vendré a dejarte algo para comer, si es que alcanzo. ¿Te parece?-

-Por mi, sería genial.-

-Excelente. Nos vemos más tarde. Y vendré a despedirme cuando se terminen las actividades, por lo que es seguro nos veremos una vez más hoy. Descansa y recuperate.-

-Gracias, nos vemos al rato.-

Con un ademán de mano, salí de la habitación y me encaminé al primer piso. Mi cabeza daba vueltas, y en un par de ocasiones me llamaron la atención por estar distraido. Ella era... un caso extraordinario, por decir lo menos. Y obviamente, nadie me creerá esta historia ni aunque ella lo confirme.

El resto del día fue bastante animado, jugando con los niños, comiendo dulces y manteniendo el espiritu navideño a tope. A las dos horas ya estaba exhausto y fastidiado, pero no tenia vuelta atrás, por lo que solo intenté no demostrar nada de ello.

Se nos permitió una hora de almuerzo luego de que los pacientes comieran, cerca de las 3PM. Decidí usar ese tiempo en conseguir algunos dulces para Emma, un surtido en caso de que hubiera alguno que no le gustara. También aproveche de salir a comprar algo para beber. Entre todas las tiendas del sector habia una joyeria que llamó mi atención, dado que no la había visto antes. No había mucho que fuera de gran valor, ya que se habían instalado hace poco, pero en mi cabeza resonaba un leve "Algún día debo comprarle un collar o pulsera".

Al llegar junto a Emma, decidí dejar de pensar por un rato. Al menos si quería que valiera la pena, aún sin entender el por qué, debía estar consciente y presente en toda la situación. Le entregué los dulces, que recibió con una sonrisa, y empezó a comerlos lentamente mientras conversabamos. Ella vivía relativamente cerca de mi hogar, a unos 20 minutos en vehículo. Tenía mi edad, y cursaba el mismo año que yo en su escuela. Al parecer era fan de los deportes, y solía practicar varios en años anteriores, pero este año se habia especializado en volleyball. Dijo que decidió probar todo antes de decidirse por uno, y que no se arrepentía de su elección.

Cuando ya era hora de volver junto a los niños, ella me comentó que intentaría bajar a estar junto al resto. Que conmigo cerca quizás le sería más fácil acomodarse. Al principio no entendí la razón para aislarse, pero si comprendía que era un paso importante de alguna forma. Asentí y le comenté que veríamos una película, obviamente infantil, pero que quizás podría ayudarle a distraer su mente. Solo me sonrió. Probablemente en ese momento lo que más me estaba pidiendo era que la ayudara. O al menos eso es lo que mi mente me gritaba de fondo.

Ella no bajó. Y al despedirme luego de las actividades, se sentía pesado el aire cerca de ella.

-Vendré a visitarte a diario, al menos unas horas.-

-No es necesario te esfuerces tanto por mi, no es tu obligación cuidarme.-

-Lo sé. Pero quiero hacerlo.

Volvió a bajar la mirada, intentando ocultarse. No estaba seguro de que hacer, por lo que solo dejé que mi instinto me guiara: Puse mi mano sobre su cabeza, y suavemente la hice alzar la vista.

-Voy a salvarte esta vez.-

No tenía idea de cómo hacerlo. Ni de qué debía salvarla. Pero mi corazón me decía que debía hacerlo, costara lo que costara.
Su rostro se ilumino por un segundo, y pequeñas lágrimas rodaron por su mejilla izquierda, mientras que las vendas en su lado derecho detuvieron aquella emoción.

-Gracias.-

#6

Capitulo 2: La esperanza que nos une.

Dia 30. 8 PM.

Seguí visitando a Emma en el hospital de forma diaria. Le llevé un par de libros para que pudiera pasar las horas más rápido, y en un par de ocasiones mis padres me acompañaron. Tenían curiosidad sobre la persona que "logró hacerme gastar energías de forma continua". Simplemente evadí la situación lo mejor posible, y no me referí a lo que había soñado.

Ultimamente se le ve con mucho mejor aspecto, como si tuviera intenciones de recuperarse a la brevedad. Pero de vez en cuando, al recordar a su familia, el brillo en su rostro se pierde. Aún no se como lidiar con ello, pero pensaré en algo. Quiero que sus recuerdos dejen de doler.

Acordé juntarme con ella mañana en la tarde, para pasar año nuevo juntos.

Dia 31. 6 PM.

La visita usual es distinta esta vez. Junto a mis padres llevamos comida para pasar el nuevo año junto a Emma, además de dulces y bebidas ligeras. Al menos que este inicio de año sea distinto y animado para ella, después de todo lo que ha sufrido. No podemos suplir sus faltas, pero puedo intentar distraerla lo suficiente para que recobre energías.

También pensé sobre lo que vendría después. Probablemente ella no tenga familiares cerca, o quizás ni siquiera tenga más familia a la cual recurrir. Conversaré este asunto con mis padres más adelante, cuando terminen las festividades.

Ella se veía distinta hoy. Tal vez el tenernos cerca fuera el gatillante, pero brillaba aún más que otros días. O al menos, así la veía. Luego de algunas horas y una cena muy completa, pedimos permiso de subir a la azotea del hospital para ver la pirotecnia de fin de año. Junto a nosotros subieron varios pacientes más junto a sus visitas, y algunos médicos y enfermeras de turno. Nos reunimos en grupo antes de que iniciara, Emma se posicionó a mi derecha, mientras que mis padres se encontraban detrás de nosotros.

Al empezar el espectáculo pirotécnico, ella tomó mi mano. Notaba algo de ansiedad, temblaba levemente, pero también sentí su intención de no soltarme. Respondí tomando su mano con seguridad, entrelazando mis dedos con los suyos, y manteniendo firme hasta que finalizó el evento. Ella volvió a agradecerme. Yo le aseguré que no volvería a estar sola mientras estuviera vivo.

Todos los pacientes volvieron a sus habitaciones al terminar. Mis padres vieron la situación, y se adelantaron, diciendo que nos esperarían dentro si es que deseabamos un momento más a solas. Al mirarla, creo me sonrojé, porque ella solo reaccionó riendose, sin soltarme. Era la primera vez que escuchaba su risa. Estaba feliz, aunque no quería demostrarlo por la vergüenza.

Me quedé unos minutos más con ella en la azotea, mirando al cielo, y hablando sobre el futuro. Ella quería estudiar, pero no sabía qué aún. Habían muchas cosas que le llamaban la atención, por lo que decidir sobre solo una le era imposible. Yo tampoco tenía muchos planes a futuro, pero por el caso contrario. No había pensado sobre ello y no habia mucho que me gustase que fuera rentable, por lo que mis opciones se limitaban bastante. En un momento, su rostro volvió a opacarse, y dirigió su mirada al piso.

- Vahn... Gracias por todo lo que has hecho hasta ahora por mi.

- Hasta el momento, no he hecho nada. Simplemente he estado junto a ti, que es lo minimo que podría hacer por alguien que quiero proteger. Recuerda lo que dije, voy a salvarte.

- Lo recuerdo. Y de verdad, lo aprecio mucho.

- Entonces espera un poco antes de agradecerme. Además, yo tambien tengo que agradecerte.

- ¿Por qué?

- Porque eres la única persona con la cual me siento asi de cálido. Y mientras pueda, voy a devolverte el favor con días similares. Quiero compartir este sentimiento contigo.

- Yo... no sé que decir. No me malentiendas, siento algo similar. Pero no creo ser una persona que valga la pena proteger.

- Eso lo decido yo, porque soy yo quien te está tendiendo la mano. Y considero que si lo vales. Vales cada segundo que paso contigo. Y seguiré pensando esto hasta el día que muera, probablemente.

- Gracias.

La escuché sollozar levemente. Me acerqué a ella, y acaricié su mejilla izquerda, secando las lágrimas en el proceso. Luego, la acerqué un poco, besando su frente con delicadeza.

- Voy a protegerte hasta que puedas estar de pie por tu cuenta. Figurativamente, claro.

-Lo sé, tonto.

Me abrazó con firmeza, mientras seguía llorando. Le devolví el abrazo, acariciando su cabello tambien. No pude evitar mencionar que prefería que no llenara mi polerón de moco, a lo que solo respondió con un "tarado" y un leve golpe en mi espalda. Al volver a su habitación, vimos a mis padres esperando con un pequeño regalo entre sus manos. Dijeron que era un regalo para ambos, y que esperaban supieramos apreciarlo.

Dentro habían dos anillos, ambos plateados y con una pequeña figura grabada. Dentro se leía "Somos fuertes.../...porque estamos juntos", dividido en ambos anillos. Emma solo reaccionó a abrazarlos, mientras lloraba. Yo miré a mi padre, quien probablemente fue el de la idea, y le hice un gesto de agradecimiento. Mi madre estaba demasiado concentrada en Emma como para percatarse de mi, por lo que después le agradecí, en el viaje a casa. Yo me quede con el segundo anillo, mientras que Emma se quedo con el primero. Nos quedamos unos momentos más con ella, recordándole que no se esforzara demasiado y que nos avisara si es que necesitaba algo. Al despedirnos, nos dirigió la sonrisa más cálida que le había visto en todo este tiempo.

Cuando volvimos a nuestro hogar, me dirigí directamente a mi habitación. Luego de escribir todo esto me hago la idea de lo que realmente ocurre. Mis padres vieron algo distinto entre ella y yo, y por eso han estado así con nosotros. No los culpo. No es normal que me interese tanto por alguien, para empezar.

Hoy dormiré con una sonrisa en mi rostro, de seguro. Espero este nuevo año traiga experiencias hermosas.