Golden_Sun
Rango5 Nivel 22 (530 ptos) | Escritor en ciernes

Capítulo 1

Miré con los ojos empañados al espectáculo que se desarrolla frente a mí.

Sus labios fundidos con los de ella, sus manos acariciándola con destreza, su cuerpo acoplado al de esa mujer, todo con ella cuando anteriormente todo era conmigo.

Por eso lo odio por hacerme presenciar su felicidad cuando él es el causante de mi dolor, él ocasiono mi autodestrucción, él elimino mi sueños. Solo él es culpable de todo.

Pero no permitiré que sea feliz en ningún instante de su vida, lo destruiré como él lo hizo conmigo, haré que ruegue misericordia, que se arrepienta de cada lágrima que derrame por él, de cada preocupación, de cada dolor, de romper mi corazón, pero principalmente se arrepentirá de haberse cruzado en mi camino.

—Disfruta de tu vida mientras puedas Zean, porque en el momento que cierres los ojos todo cambiara. —Murmuré dándome vuelta, alejándome del sitio.

Me subí a mi vehículo manipulando todo mi plan, pensando continuamente.

"Solo espera Zean Moore que volveré a tu vida para enseñarte quien es Nathan Harris".

Advertencia:Historia homosexual, si no te gusta no leer. Gracias

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Mati
Rango3 Nivel 12
hace 9 meses

Me atrapo mucho quiero seguir, me gustaria empezar a subir mus narraciones a esta plataforma, le ayudar muchisimo pasándote por mi


#2

Capítulo 2

Días después

Inspeccione mi reflejo una vez más en el espejo, el traje negro me favorece con demasía, resalta mi ojos azules y mi piel blanca de una manera extraordinaria. Por otra parte hace que un aire elegante y sofisticado me albergue involuntariamente.

Tras varios minutos de examinar que estuviera perfecto y que ningún documento se me olvidara, me encamine rápidamente hacia la salida del departamento para dirigirme a mi vehículo e ir a la que pronto sería mi empresa.

A pesar de tener dinero en abundancia, prefería un departamento sin mucho lujo que una mansión que solo ocuparía yo. Es extraño pero me siento más cómodo aquí que en cualquier lugar donde podría estar.

Despeje mi mente al llegar al vehículo, el cual aborde para después encender el motor y comenzar a dirigirme a la empresa, planeando por el camino las palabras que diría en la conferencia que se lleva a cabo hoy con los accionistas.

Sonreí cínicamente al pensar lo último, entre los accionistas que se hallaran en la conferencia esta "mi querido Zean Moore" con su porte elegante y sereno representando a su empresa, pero hoy cambiare esa seguridad que intenta mostrar a todos, mi venganza da inicio desde este momento.

Marque un número que me sé de memoria, en mi móvil esperando a que me contestara. Cuando escuche la voz del otro lado sentí fuerza corriendo por mis venas.

—¿Nathan?—Escuche que preguntaron al otro lado de la línea con voz adormilada.

—Si soy yo, ojos verdes. —Afirme con la vista en el camino para evitar una infracción o algo peor.

—¿A qué debo tu llamada, cielo?—Pregunto con detonante alegría en su voz, lo cual ocasiono que sonriera.

—No me llames así, Henry. —Demande con seriedad fingida para después cambiar mis fracciones a unas más tristes—. Tenías razón— Termine susurrando con dolor notable en mi voz.

—¡Ese maldito!—Grito con furia, seguro estaba empuñando sus manos y sus ojos cambiaron a un tono más oscuros—¡Dime donde esta para golpearlo o mejor aún para mutilar su miembro para que no pueda tener sexo con nadie más!—Bramó enojado diciendo distintos planes para vengar mi dolor.

—Lamento no haberte escuchado. —Dije ignorando sus gritos y sus múltiples planes.

—No lamentes nada, cielo. —Pidió con suavidad y compresión—. El amor siega hasta la persona más sensata y fría.

No pude soportarlo más y deje escapar un sollozo silencioso pero que fue lo suficientemente fuerte para ser escuchando por la otra línea.

—Por favor, no derrames más lágrimas por ese idiota. —Rogó con un sonoro suspiro de impotencia.

—Lo odio. —Pronuncié con veneno en mi voz mientras mis lágrimas bajan por mis mejillas libremente—. Me ilusiono, manipulo e utilizo...solo para arrebatarme las acciones de la empresa de mi padre.

—Nathan... ¿Estás seguro que solo eso quería arrebatarte?—Pregunto seriamente, haciendo que pensara un poco en que más pudo querer arrebatarme.

—No sé que más podría querer de mi Stewart, no poseo algo que...—Iba diciendo hasta que callé precipitadamente, abriendo los ojos exuberantemente—. No puede ser.

—Sí, puede ser. —Contradijo con molestia—. Él no deseaba que tú tomaras el cargo y que mejor forma que enamorándote para después abandonarte, sabiendo que eso te podría destruir completamente.

Reprimí las ganas de gritar y de parar el auto para tomar la primera cosa que estuviera a mi alcance y destruirla incontrolablemente.

—Ayúdame a vengarme. —Pedí con dolor y furia contenida, esperando una respuesta que esperaba no fuera negativa.

—¿Estás seguro de querer vengarte?—Preguntó seriamente—. Sabes que al empezar, no hay vuelta atrás.

—Estoy completamente seguro. —Afirme con toda la seguridad que sentía en ese momento.

—Entonces, prepárate Nathan Harris que haremos pagar por cada lágrima que derramaste al imbécil ese. —Proclamo soltando carcajadas cínicas.

—¿Cómo comenzaremos?—Pregunte fríamente dejando claro que haría lo que fuera por hacerlo pagar.

—¿Qué quieres hacer?—Preguntó decidido—¿Qué anhela tu herido corazón hacerle a Zean?

Miré fijamente al frente, sin soltar una palabra, miles de formas de hacerlo sufrir aparecieron en mi mente rápidamente como si hubieran esperado a ser liberadas. Deje que mi sentir y corazón hablaran.

—Deseo humillarlo, codicio que pierda lo que le importa, anhelo ver esos ojos marrones llenos de dolor y sufrimiento, ambiciono verlo arrastrándose en el suelo pidiendo misericordia. —Cada palabra liberada de mis labios, rebela mi sentir envuelto en amargura y con sed de venganza.

—Comprendo, me dirigiré hacia tu empresa para hablar de los pasos para realizaremos para que esto sea exitoso. —Aviso con voz suave y dulce.

—Está bien, Henry. —Observe que me aproximaba a la empresa, suspire para después volver a hablar—. Llámame cuando te encuentres en la empresa porque me encontrare en una conferencia.

—Adivino que él estará ahí o me equivoco. —Aseguro con serenidad en sus palabras.

—Estará, pero no por mucho. —Informe con cinismo.

—Lo humillaras. —Adivino soltando una risa suave.

—Estas en lo correcto. —Asegure aparcado el vehículo en el estacionamiento.

—¡Suerte, cielo!—Exclamo con euforia, seguro y tendría esa gran sonrisa hermosa plasmada en su rostro.

Hice un sonido, diciendo silenciosamente gracias para después colgar y pasar mis manos por mis mejillas donde albergan las lagrimas secas, que retire rápidamente y baje del auto dirigiéndome hacia la entrada del edificio con un solo pensamiento en mente.

"Es hora de la venganza...prepárate para conocer mi verdadero yo, Zean"

Hace más de 2 años

1

4
Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 5 meses

Muy interesante. Me gusta tu forma de escribir limpia y directa. Seguire con la lectura y me uno a tus seguidores.


#3

Capítulo 3

Ingrese por las puertas del edificio con el rostro totalmente inexpresivo, demostrando fuerza y seguridad en mi caminar y en cada una de mis acciones, no dejaría que nadie percibiera mi debilidad, las lagrimas de mi rostro se borraron, mi tristeza desapareció, mi sonrisa y sentir falso nació para engañar a todos los del edificio, que nadie notara el cambió que estaba ocurriendo en mi.

Observó a varios de mis empleados en mí recorrido por la recepción, quienes me saludan con respeto y admiración, mientras en algunas ocasiones les devuelvo el saludo con educación sin detener mi caminar.

Cuando llegué al elevador, que se encuentra en este momento solo, lo abordé y suspiré al presionar el botón del piso donde me dirijo, cerrándose las puertas en el proceso. Mientras este sube, recosté mi espalda en la pared frente a la puerta, no podía pensar claramente, solo un pensamiento alberga mi mente "Él estará ahí", pero no siento nerviosismo o esas ganas de cancelar mi venganza por miedo, solo siento que será la primera vez que me vengaré de alguien que me hizo daño, alguien que jugó con mi confianza, alguien que se convirtió...en el amor de mi vida.

De solo pensar lo último un escalofrío recorre mi columna vertebral, siempre lo vi de esa manera, como el hombre con el que pasaría toda mi vida, con el que compartiría mis experiencias, el que me apoyaría en todo momento…pero que equivocado estaba.

—Yo solo me ilusione.—Murmuré con una sonrisa pequeña en mis labios—. Fui un idiota por haber creído en ti, Zean. Pero nadie puede culparme, al corazón no se le contradice.—Callé al notar que las puertas se abrieron, dejando a la vista un pasillo con un impecable decorado y distintas puertas ubicadas uniformemente.

Salí del elevador para continuar mi camino a la sala de juntas, solo faltaban pocos pasos para que estuviera en frente de la puerta donde comenzaría mi venganza.

Me detuve frente a la puerta con un aire impasible rodeándome, no debía mostrar ninguna emoción ante su presencia, solo mí frialdad e indiferencia serian las que estarían presentes en la conferencia.

Tomé el pomo de la puerta con la intención de ingresar a la sala, pero una voz irrumpió mis acciones.

—¡Señor Harris!—Grito Gia Cyrus, mi asistente personal y compañera de trabajo, acercándose a mí.

—Gia, te necesitaré presente en la conferencia. —Informe mirándola unos momentos para después girar el pomo de la puerta.

—Lo sé, señor Harris, por eso me encuentro aquí. —Habló con una sonrisa, desapareciéndola en el instante que se encuentra la puerta completamente abierta.

Le hice un ademán para que ingresara, el cual acató sin objetar nada, mientras yo imitaba su acción, cerrando la puerta en el proceso.

No miré a los que conformarían la conferencia que se encuentran levantados de sus asientos, solo me dirigí con paso firme hacia mi puesto junto a mi asistente que tomo asiento en el puesto a mi derecha, mientras yo lo tomaba en la cabecilla de la larga mesa.

—Bienvenidos a todos a la conferencia de la empresa de mi padre.—Miré a cada uno de los accionistas que se encontraban en la mesa, deteniéndome en unos ojos miel que me miran fijamente con una sonrisa tranquila, la cual me produjo desagrado—. Pueden tomar asiento.

Todos acataron la orden para comenzar con la conferencia de una vez por todas.

—Joven Harris, antes de comenzar a hablar de los negocios, me ha comentado su padre que usted desde mañana tomará el puesto de jefe de la empresa, ¿es eso cierto? —Comentó Cameron Hill, uno de los accionistas y mejor amigo de mi padre.

—Como le ha dicho mi padre, es totalmente cierto, tomaré el puesto y para eso es esta conferencia para que pueda estar al tanto de cada plan que llevaba mi padre con ustedes.—Aclaré cerrando mis ojos y colocando mis manos bajo mi barbilla.

—No estoy de acuerdo en que el señor Harris dejara su puesto a ti, Nathan.—Escuché esa voz terciopelada que antes adoraba pero que ahora provoca que frunza el señor.

—¿Por qué no está de acuerdo señor Moore? —Le pregunté, abriendo los ojos con desinterés camuflando mi enojo.

—No tienes la suficiente experiencia para guiar una empresa de publicidad con tal magnitud como la de tu padre. —Respondió con tranquilidad mientras no apartaba su miraba de mí.

—Usted no sabe si estoy o no estoy preparado para tomar el mando de la empresa de mi padre. —Aclaré con seriedad y frialdad en mi voz—. Además señor Moore, usted tenía menos de la edad que yo tengo en este momento, cuando tomo el mando de la empresa del señor Yass.—Mi mirada se ensombreció con furia—. Así que no hablé de tener experiencia, cuando su empresa de arte casi cae en bancarrota por sus malas decisiones.

Observe como una mueca molesta se mostraba en su rostro, no diciendo nada más mientras los demás accionistas se burlaban silenciosamente en sus puestos.

La conferencia continuo sin ningún contratiempo, en toda la horas que estuvimos en la sala sentí la mirada de Zean sobre mí, siendo en contadas ocasiones cuando le devolví la mirada percatándome de que la de él estaba envuelta en distintos sentimientos pero los que destacaban son la furia, confusión y decepción, lo cual ignoré olimpicamente.

Al acabar la reunión me levanto rápidamente de mi puesto sin esperar que primero los accionistas dejaran la sala. Solo quería evitar por todos los medios que Zean se acercará a solo dirigirme cualquier palabra, no sabía cómo reaccionaría si eso llegará a suceder.

—¡Nath! —Escuché ese grito inconfundible que provenía de pasillo de mi oficina, la cual se encuentra al final del largo pasillo.

—Henry.—Susurré caminando un poco hacia donde se encontraba, pero no pude continuar porque él corrió hacia mí con sus brazos extendidos, proporcionándome de un abrazo al estar frente de mí.

No emití sonido alguno, solo deje que su fragancia me envolviera mientras le devolvía el abrazo que tanto necesitaba desde que me enteré de la verdad.

—Ya estoy aquí para que te desahogues y planeemos tu venganza.—Murmuró dejando un pequeño beso en mi cabellera castaña.

—Duele...—Logre pronunciar por el nudo que se comenzó a forma en mi garganta.

—Lo sé, cielo.—Dijo aplicando un poco de fuerza en el abrazo—. Pero ya...—Cortó abruptamente sus palabras mientras sus músculos se ponen tensos.

Me percaté de lo que esta ocurriendo, por lo que sin medir mis acciones me aferre a la camisa de Henry.

—Nathan.—Esa voz, esa maldita que voz que tanto odio en este momento, me llamaba con tintes molestos.

—Aléjate de él, Zean.

Ed_Venaplus
Rango6 Nivel 29
hace 2 meses

Hola Golden sun, somos editorial Venaplus. Una nueva editorial que publica a escritores noveles que escriben en sttorybox,y/o redes sociales. Querríamos llevar sus escritos a librerías físicas sino lo has publicado ya en librerías o te hayas autopublicado. Ya que publicamos las obras inéditas. Si nunca antes, has publicado nada y tus escritos que escribes en sttorybok son inéditas en papel nos gustaría el poder publicarte. Totalmente financiado por nosotros al 100%. Sabemos que al ser un autor no conocido, tienes muchas trabas y zancadillas a la hora de publicar. No tienes la oportunidad de que te financien en librerías, ya sea por el desinterés de las editoriales, que sólo publican a autores conocidos o consagrados en ventas, o bien, porque sólo encuentras indeseables que quieren sacarte tu dinero con la auto o coedición. Donde además de gastar su dinero, tendrás muy mala imagen de cara a los libreros y lectores. Con ediciones Venaplus, no tienes que pagar por publicar tu libro. Nosotros te financiamos. Somos una editorial convencional. Ya es hora de dar el salto en papel.
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Sólo publicamos a escritores residentes en España. ¿Tendrías más escritos terminados?
Muchas gracias y cualquier consulta me tiene a su disposición.
Atte. Lara Gómez.
Visita nuestro twitter;
https://twitter.com/EVenaplus

Golden_Sun
Rango5 Nivel 22
hace alrededor de 2 meses

@Ed_Venaplus es un honor que quieran publicar mi historia, lamentablemente no soy residente de España, pero muchas gracias!

Ed_Venaplus
Rango6 Nivel 29
hace alrededor de 2 meses

Una pena, en qué país resides? Gracias.

Golden_Sun
Rango5 Nivel 22
hace alrededor de 2 meses

En estos momentos resido en Venezuela

Ed_Venaplus
Rango6 Nivel 29
hace alrededor de 2 meses

Ok, pues si el día de mañana publicamos allá le contactaremos. Gracias.


#4

Capítulo 4

—Aléjate de él, Zean. —Pronuncia Henry con acidez en su voz—. O yo mismo me encargaré que te alejes.

La advertencia de Henry ocasiona que un escalofrío recorra mi columna vertebral, mi mejor amigo puede ser intimidante cuando se enfurece.

—No sé quién eres y no me interesa saber cómo sabes de mi, ni tus absurdas advertencias. —Espetó Zean con desinterés—. Solo quiero hablar con mi pareja a solas.

Mis ojos se llenan de la furia que alberga completamente mi sistema desde hace días. ¡¿Como este maldito infiel tiene el descaró de decir que todavía somos pareja?! ¿Será que no le quedo claro en la conferencia que su presencia me repugna? es un bastardo.

Me volteé, dejando la protección de los brazos de Henry para encararlo, no permitiría que me manipulara, ese Nathan murió junto a sus falsas promesas.

—¿Tú pareja?—Pregunté fríamente, frunciendo el seño, mirando distintas partes del pasillo—. Te equivocas aquí no se encuentra la que sea tu pareja—Declaré despectivamente, sin inmutarme por el brillo de dolor que cruzo por sus ojos.

—Nathan, deja los juegos. —Gruñó molesto, apretando la mandíbula—. Haz estado con una actitud extraña desde hace días y quiero saber qué es lo que te ocurre cie...—No permití que continuara, todo lo que dice es una idiotez.

—Primeramente no te atrevas a llamarme así, ya no tienes ese privilegio. —Proclamé con las manos empuñadas—. Segundo...¿Cómo quieres que tenga una actitud amable con alguien que me dijo mil promesas falsas, que quiere verme hundido y que además me fue infiel con una mujer?—Bramé colérico siendo sostenido por Henry para evitar que golpeara al imbécil.

Observe como cada parte de su cuerpo se tensa con mi declaración, eso reafirma que todo lo que digo es cierto, que todo fue una maldita mentira solo para destruirme, para dejarme con el corazón muerto y el alma herida.

—Yo si te amaba, Zean. —Murmure lo suficientemente alto para que me escuché—. Jamás te mentí en nada, te entregue todo ¡Todo! pero cometí un error y ¡fue confiar en ti mierda!—Terminé sollozando mientras mis lagrimas bajan por mis mejillas tortuosamente.

Todo en el sitio se sumerge en un silencio sepulcral, siendo roto por mis sollozos, los cuales me es imposible acallar, es totalmente doloroso decir lo que atormenta a mi alma, lo que oculta mi corazón y lo que envuelve a mi mente.

Colocó mis manos en mi cara para evitar que mis lágrimas continúen bajando, pero la presión en mi frente ocasiono que mis parpados se apretaran fuertemente, necesito salir de aquí.

—¡Ze!—Escuche que pronuncio una voz un poco aguda pero sin quitarle lo masculina.

—Lucas. —Llamó Zean devuelta para que se acercará, lo cual yo no deseo.

—Vayámonos, Henry. —Suplique descubriendo mi rostro, para voltearme y mirarlo con mis ojos rojos por el llanto.

No mencionó nada, solo me tomo de la mano para dirigirnos hacia mi oficina. Me siento débil y dañado emocionalmente, no sé cuanto pueda soportar este dolor que invade a mi pobre corazón a cada instante.

—Por favor, no derrames más lágrimas por ese imbécil. —Pidió mi acompañante con tristeza en su voz—. No vale la pena.

—Lo sé, pero no puedo detenerlas. —Continué sollozando débilmente hasta que llegamos a la oficina donde Henry me hizo pasar rápidamente, cerrando la puerta con seguro para que no nos molesten, para después envolverme en sus brazos suavemente.

—Solo olvida, olvida lo que ocurrió, lo que acaba de suceder pero principalmente olvídalo a él en este momento. —Habló con voz profunda y suave, mientras acaricia mi espalda.

—No puedo olvidar de un día a otro. —Digo soltando una risa irónica.

—No te estoy pidiendo que olvides todo de una vez, solo que en este momento no lo pienses, deja que tu mente descanse un poco. —Aclaró moviéndome junto a él, al sofá que se encuentra en mi oficina.

Solo asentí mientras cierro los ojos dejando mi mente en blanco y la presión en mi frente desaparece. Hen me deposito en el sofá mientras acaricia mi cabello con cariño. Eso ocasiono que una paz se instalará en todo mi cuerpo, relajándome y haciendo que un suspiró calmado brotará de mis labios.

Tras una hora en la misma posición, abro los ojos con parsimonia y una sonrisa dulce brota al ver los ojos verdes de mi mejor amigo mirándome.

—¿Por qué no me enamoré de ti?—Preguntó con la misma sonrisa, colocando mi mano en su mejilla.

—No lo sé. —Responde tomando con su mano la que he colocado en su mejilla—. Hubiéramos sido la pareja más envidiada—Suspira dramáticamente con sus ojos envueltos en diversión dejando mi mano libre.

Unas carcajadas escapan de mis labios, mientras rodeo con mis brazos su cuello, dándole un abrazo, el cual decía todo lo que quería.

—También te quiero. —Susurro en mi oído correspondiendo el abrazo.

—Se como vengarme. —Digo inesperadamente, haciendo que él se separe y me mire fijamente a los ojos.

—¿Estás completamente seguro de hacerlo? no habrá vuelta atrás cuando comencemos—Advirtió con seriedad.

—Esta pregunta ya me la habías hecho y mi respuesta sigue siendo igual. —Dije con seguridad totalmente palpable en mi sistema.

—¿Qué tienes pensado?—Preguntó levantándose del suelo para después apoyarse en mi escritorio.

Repetí su acción, colocándome a su lado dejando que una sonrisa siniestra aparezca en mis labios.

—Mi querido Hen, le arrebataré por lo que más a luchado y apreciado en su vida. —Explique colocándome en frente de él, y tomando su barbilla. Aunque él es más alto que yo—. Su empresa.

La sonrisa que aparece en el rostro de Stewart me confirma que le parece una extraordinaria venganza y que me apoya en todo. Me percaté que se acerca a mi rostro lentamente para finalizar en un toque de labios tímido que correspondí, este beso hará que olvide todos los falsos que he recibido.

Cuando nos separamos, nuestros ojos están conectados pactando la venganza. Solo espera Zean Moore que este es el principio de tu sufrir.

#5

Capítulo 5

POV. Zean

—Yo si te amaba, Zean.—Murmuró dejándome paralizado, sin poder creer lo que está ocurriendo—. Jamás te mentí en nada, te entregue todo ¡Todo! pero cometí un error y ¡fue confiar en ti mierda!—Me gritó con toda la furia que se esforzó por ocultar y sus lagrimas con sollozos, hacen que el remordimiento surque mi corazón.

Un silencio sepulcral envuelve el sitio completamente, soy incapaz de romperlo, solo estoy estático en mi lugar mientras escucho los sollozos de mi pequeño. Me es doloroso escuchar como derrama lagrimas por mí, cuando fui él que le prometió que no le haría daño.

Continué mirándolo, y mis pensamientos me perturban con más fuerza pero no impedí que no continúen haciéndolo cuando se que lo merezco. Ese hermoso hombre de ojos azul cielo está destruido y todo es mi culpa.

—¡Ze!—Escuché la voz de mi mejor amigo un poco lejos de donde me encuentro.

—Lucas.—Llamé para que se acercará y me ayudará con esta situación o a escapar.

—Vayámonos, Henry.—Escuché la voz de Nathan a mis espaldas, deseo detenerlo pero al ver la mirada que me dirigió el rizado me abstengo a hacerlo.

Los seguí con la mirada envuelta en rabia hasta que se perdieron de mi vista al entrar en la oficina de Nat. No me enfurece que se encerrarán en ese lugar, me enfurece que permita tanto toque y tanta confianza a ese imbécil de ojos verdes.

—Zean, Zean ... ¡Zean!—fruncí el seño, al escuchar ese grito agudo en mi oído.

—¿Qué pasa contigo, Lucas? ¿Por qué me gritas?—Pregunté dirigiendo mi mirada molesta hacia él, tiene suerte de ser mi mejor amigo, porque si no lo fuera ya tendría mi puño en su rostro.

—Te estaba hablando pero no me prestabas atención, imbécil. —Encaró cruzado de brazos.

—Lo lamento, idiota. —Suspiré, desacomodando mi cabello negro con mi mano—. Es solo que él lo sabe.

Presencie como sus ojos azules se abrieron por la sorpresa que fue rápidamente reemplazada por compresión y lastima, la cual me causa repulsión y sentimientos perturbadores en mi interior.

—No tengas lastima. —Replique cerrando los ojos—. Sabía que esto ocurriría.

—Lo sé. —Lo miré perplejo—. Zean, tú más que nadie sabe que Nathan es inteligente y te conoce. No es de extrañarse que lo descubriera tan rápido y más con las influencias que tiene a su alrededor.

—¿Puede que alguien le haya dicho? —Le pregunté comenzando a caminar al elevador. No podía continuar en ese lugar y más cuando no tengo el conocimiento de lo que pasa en esa oficina.

—Me temo que si, o puede ser que él haya visto con sus propios ojos tu infidelidad.—Mencionó con sarcasmo marcado en sus palabras.

—¿Qué quieres decir? —Volví a preguntar confundido.

—En serio que eres un imbécil, Zean.—Pronuncio entrando al elevador siendo seguido por mí, apretando en el proceso el botón del piso de la recepción—. Nathan te vio con sus propios ojos cuando le estabas siendo infiel, yo los seguí a los dos cuando te despediste y él te siguió—Explico desinteresadamente restándole importancia con un ademan de su mano.

—¿Tú estabas ahí? ¡¿Por qué no me dijiste que mi cielo me estaba siguiendo, maldito?! —Grite tomándolo de la camisa de su traje.

—Déjame pensarlo.—Apartó mis manos de su camisa mientras una sonrisa cínica se instala en su rostro—. Ya lo recordé, porque sabemos que aunque sea tu mejor amigo, estimo mucho al pequeño. No se merecía que le hicieras eso.

—¡Maldita sea, Lucas Taylor! —Bramé colérico—¡Tú no sabes porque lo hice!

—Tienes razón, no lo sé, pero si sé que yo pase por una infidelidad y que ese dolor abrumador que se siente cuando la persona que amas esta con otra es indescriptible. —Aclaró amargamente.

—Pero…—Callé al escuchar como las puertas del elevador se abrían.

—No digas que es distinto. No te defiendas, Zean. —Murmuro saliendo seguido por mí del elevador para después dirigirnos a las puertas del edificio.

—No digo que sea distinto y no me defiendo, Luca.—Susurré manteniendo mi facciones inexpresivas—. Solo aclaró que no sabes porque lo hice.

—Adivino. —Replico irónico—. Tú amante te da lo que Nathan no te daba.

—¿Qué? ¡No! —Negué hastiado, de solo pensarlo me produce nauseas.

—Entonces, si no es por eso ¿Qué es? ¿Qué es lo que te guió a estar con esa mujer?—Insistió recostando su espalda del auto, lo cual me sorprendió, no recuerdo a ver cruzado la puerta del edificio.

Quité rápidamente eso de mi mente, ahora esto es más importante.

—Yo…—Dije mordiendo mi labio inferior, esto es difícil de pronunciar.

—¿Tú qué? ¿Te enamoraste? ¿Es un juego de tu padre? Ya una vez lo hizo y si lo volvió a hacer te…—Interrumpí sus palabras, debía sacar esto de una vez.

—Tienen información de mi empresa.—Susurré bajando la mirada para no verlo a los ojos.

— ¿Y? —Preguntó, sabía que él intuía que hay más cosas ocultas detrás de lo que mencione.

—Esa información puede perjudicar a la empresa. Los Graham advirtieron que si no estaba con su hija y dejaba a Nat, hundiría el imperio de mi padre y no puedo permitir eso, muchas personas cuentan conmigo. —Declaré subiendo mi vista con fuerza en ella.

No espere lo que ocurrió, Taylor solo alzo su mano en puño conectándola con mi mejilla en un golpe fuerte y envuelto en furia que me hizo tropezar pero no caer al suelo.

Después de unos minutos, volví a mantener la estabilidad para enviarle una mirada herida a mi mejor amigo. Pensé que después de contarle la verdad me ayudaría pero me equivoque.

—No me veas con esa mirada, marica. Que te lo mereces. —Aclaró acercándose a mí para rodear con su brazo mi hombro—. Pero te ayudaré a arrebatarle la información a la familia de esa perra.

No mencione nada, solo lo abracé con agradecimiento, el cual él no tardo en devolverme con la misma fuerza. Necesito apoyo, todo lo que ocurre con mi pequeño me ha dejado en un sufrimiento y melancolía interminable. No podré abrazarlo, besarlo, acariciarlo, declararle mi amor, por culpa de esta mierda.

Solo anhelo una esperanza de que todo esto termine con mi precioso hombre y yo abrazados, creando una vida, que ahora a mi parecer se ve muy lejana.

—No pierdas la esperanza, tonto. —Habló separándose y guiándome al auto —. No solo te ayudaré a acabar con esos desgraciados, también a recuperar a tu joya preciada.

Una pequeña sonrisa aparece en mis labios, mientras abordo en el auto.

—Gracias.—Agradecí para cerrar la puerta y recostarme en el asiento con los ojos cerrados.

Después unos minutos mi amigo abordo para posteriormente salir de ese sitio, pienso volver y reclamar lo que es mío, no permitiré que nadie me arrebaté a Nathan.

—Zean. —Me llamó mi mejor amigo.

—Dime, Luca.—Conteste con una pequeña sonrisa.

—¿Tuviste sexo con Brooke Graham?—Pregunto sin apartar la vista del camino.

—¡Nunca, primero muerto antes de acostarme con la mujer que me aparto de mi felicidad! —Bramé con furia en mi rostro.

—Solo bromeó, idiota. —Dijo soltando varias carcajadas, con las cuales no pude evitar unirme.

—Imbécil.

#6

Capítulo 6

Las lágrimas bajan lentamente por mis mejillas, sintiendo en mi garganta las ganas de gritar del dolor que alberga mi corazón. A pesar de estar todo el día con Henry y sus ánimos, no logro que mi tristeza se esfume. Y cuando vuelvo a mi departamento envuelto en oscuridad y soledad, mis sentimientos se liberan.

Sostengo con fuerza el brazo del sillón, mientras los recuerdos con Zean surcan mi mente, lo cual hace que me sea imposible soportar los sollozos.

Flashback

—No Zean, no hagas eso. —Replique observando que iba a cocinar la cena.

—Vamos, pequeño. Nunca has probado mi comida. —Declaró cruzado de brazos.

—Temo morir. —Dije haciendo una mueca.

Zean bajo la mirada triste por mis palabras, no era que su comida pudiera matarme, pero la última vez casi quema todo.

—Amor…tú y yo sabemos que en la cocina no eres el mejor. —Me fui acercando hasta tenerlo en frente de mí—. Deja que yo me encargue—Tomé su rostro depositando un beso en sus labios.

—¿Qué tal si lo hacemos juntos? —Propuso colocando sus manos en mis caderas.

—Me parece maravilloso, pero yo me encargo de lo que tenga que ver con fuego. —Acepte soltando una risa mientras él me mira embelesado y sonreía feliz.

Fin del Flashback

No sé qué fue lo que hice mal para que tu amor hacia mi desapareciera de la noche a la mañana, de que buscaras en otro lugar lo que yo intentaba darte, que nuestros momentos desaparecieran como la huida del viento.

Flashback

—Te amo. —Lo mire impresionado, no creía que él fuera el primero en decir eso.

—¿Lo dices en serio? —Pregunté tomando su mano con suavidad.

—Muy en serio. Eres todo lo que necesito.—Respondió acercando su cuerpo al mío.

Lo abracé dificultosamente porque nos encontramos acostados en mi cama, disfrutando de una película hasta que él menciono esas palabras.

—¿Y tú me amas? —Preguntó acercando su rostro para mirarme a los ojos.

—Más de lo que te imaginas. —Conteste cortando la distancia para besarlo con amor.

Fin del Flashback

—Te di todo…—Susurre con dolor tomando mi cabeza entre mis manos, sin dejar de derramar lágrimas por los recuerdos.

Flashback

Seguí a Zean, algo me decía que lo hiciera y mi intuición no me mintió. Observé con los ojos empañados el espectáculo que se desarrolla frente de mí, el cual me rompió el corazón y lo que a mi mundo destruyo.

Él que era mi amor, él que iba a permanecer en mi vida, él que me hizo creer una vez más estaba besando a una mujer. Sus labios fundidos con los de ella, sus manos acariciándola con destreza, su cuerpo acoplado al de esa mujer, la cual sé quién es.

Brooke Graham, hija del empresario James Graham y de la actriz Meghan Graham. Toda una consentida y mimada, que en contadas ocasiones fue la protagonista de varios dramas. Y ahora es la causante del desgarre en mi corazón y del desastre de mis sentimientos.

Esto me hace decaer y pensar que todo lo que en este instante presencio anteriormente era conmigo pero él solo lo olvido. Como si nada hubiera pasado, como si yo no existiera, como si creyera que no me enteraría.

El odio nació en mi sistema por su culpa, por hacerme presenciar su felicidad cuando él es el causante de mi dolor, él ocasiono mi autodestrucción, él elimino mi sueños. Solo él es culpable de todo y será él el que recibirá mi bala, la cual no la podrá esquivar.

No permitiré que sea feliz en ningún instante de su vida, pagará cada espina de dolor clavada en mi pecho. Lo destruiré como él lo hizo conmigo, haré que ruegue misericordia, que se arrepienta de cada lágrima que derrame por él, de cada preocupación, de cada dolor, de romper mi corazón, pero principalmente se arrepentirá de haberse cruzado en mi camino. Solo deseará jamás a ver sido infiel a quien le juró amor.

—Disfruta de tu vida mientras puedas Zean, porque en el momento que cierres los ojos todo cambiara. —Murmuré dándome vuelta, alejándome del sitio. No necesito seguir presenciando su amor porque me encargaré de acabarlo.

Me subí a mi vehículo manipulando todo mi plan. Ningún fallo ocurrirá. Él me las pagará. Dejando un pensamiento continúo en mi mente.

"Solo espera Zean Moore que volveré a tu vida para enseñarte quien es Nathan Harris".

Fin del Flashback

—Me las pagarás. —Gruñí levantándome para tomar una botella de whisky.

Solo es el inicio de las desgracias que rodearan la vida de Moore, no quedará nada de él al terminar. Aseguro que su final será caótico y triste. Tan satisfactorio para mi alma, que reclama que sufra.

Una sonrisa malévola surca mis labios mientras una risa escapa escandalosamente, dándole al ambiente un aire pesado y sombrío.

—¡Mi nombre marcara tu final, cariño! —Grité mientras continuaba riendo y bebiendo de la bebida que acompaña mis desgracias.

#7

Capítulo 7

POV. Zean

Me adentré en mi departamento con pasos lentos. Me siento derrotado, a pesar de tener el apoyo de Luca, sé que nada será igual hasta que vuelva a tener a mi pequeño de cabellos dorados.

De volver a examinar cada segundo del día sus facciones y sus perfectos ojos azules, de que de sus labios broten las risas que yo me encargaba que surgieran siempre, de acariciar su piel cuando lo besaba delicadamente. Ahora me es imposible hacerlo por el error que cometí.

—Te necesito, Nathan. No soy nada si no estás a mi lado. —Susurre tomando en mis manos una fotografía donde los dos sonreíamos con todo el amor que sentíamos por el otro. Pero ahora los recuerdos son los que me acompañan en estos instantes de dolor.

Flashback (Hace 3 años atrás)

—Señor Moore, tiene una reunión en pocos minutos con el señor Brent Harris. —Aviso mi secretaria entrando a mi oficina.

—Está bien, Candy. Comunícales que en unos minutos estaré con ellos. —Informe recibiendo un asentimiento de su parte mientras continuamente se retiraba.

Cerré los ojos cansinamente, masajeando con mis dedos mi frente. Me siento exhausto de las interminables reuniones que he tenido con los socios de mi empresa por las bajas de producción que hemos tenido y que he intentado solucionar, pero ninguno ha dado resultados exitosos. Y ahora debo dirigirme a una nueva reunión pero con el socio-amigo de mi padre que seguro estará disgustado por mis decisiones terribles, lo cual traerá consecuencias.

Me levante en unos segundos con pesadez para enfrentar lo que me espera en esa sala donde la discusión se convertiría en una guerra, y aseguro yo perdería.

Dirigí mis pasos con decisión a la habitación, tomando el pomo inmediatamente para adentrarme en ella, mirando en el proceso al amigo de mi padre que tiene una expresión solemne.

—Bienvenido, Zean. Toma asiento. —Ofreció Brent mirándome seriamente. Conocía esa mirada y no alberga nada bueno.

—¿Para qué desea verme hoy, señor? —Pregunte acatando la orden, pero sin aparatar la mirada del hombre.

—Me he enterado de las malas administraciones que ha tenido tu empresa desde que tomaste el cargo. —Respondió fuertemente para después mirar a su acompañante que capturo mi total atención—. Nathan, explica al joven las faltas que ha cometido en este tiempo.

Este asintió, tomando distintos documentos para después mirarme, cerciorándose que tenía mi atención y apartando sus ojos, comenzó a leer cada uno de mis errores plasmados en unas simples hojas.

Sus ojos azules se movían lentamente en la hoja entre sus manos blancas y delicadas. Sus labios pronunciaban cada palabra de manera eficaz y directa. Y sus facciones marcadas mostraban la seriedad que requiere el problema que albergamos.

Fin del flashback

—En ese preciso instante, fuiste el dueño de mi atención. —Deposite la fotografía en su lugar para después mirar por la ventana la luna que ilumina mi noche oscura—. Las veces que te busque para que salieras conmigo, aunque me rechazabas, valieron todo. Porque al final lo logré.

Flashback

—Puedes, por favor, dejar de seguirme a todos lados. —Pidió Nathan mirándome irritado.

—Te dije que no lo haría, hasta que dijeras que si saldrás conmigo. —Mencione con una sonrisa acercándome a él, hasta estar a su lado.

—Pensé que te rendirías en el tercer mes. —Susurro mirando el cielo que se encuentra envuelto en nubes grises.

—Jamás lo haré, cielo. —Profesé tomando su mentón.

—Sí te digo que si, ¿dejarás de acosarme? —Pregunto suavemente, apartando con sus manos la mía que mantenía su quijada.

Asentí rápidamente con emoción. Todo el esfuerzo y rechazo valió completamente todo, por fin lograré tener la tan ansiada salida con mi hermoso rubio de ojos zafiro.

—Aquí está mi número, llámame para saber cuándo será nuestra cita y si ese día estoy disponible. —Me entrego una tarjeta con su número—. Nos veremos después, acosador—Se acerco depositando en mi mejilla un beso que me dejo impactado y a él con una sonrisa brillante.

Fin del Flashback

—Ese beso fue mi señal para continuar mi conquista. —Hable al vacio para después tomar un vaso de cristal, mirándolo fijamente—. Y la entrega de tú cuerpo debió ser el pacto del siempre, pero fui un idiota por no percatarme.

Flashback

Recorría con pasión cada parte de su suave piel, sintiendo las corrientes eléctricas que surcaban su cuerpo y mis manos. Sus suspiros son el indicio del placer que le produce mi toque y mis labios proclaman sumergirse en su cuello, lo cual acato con ferocidad.

Sus gemidos retumban en mis oídos, y sus manos toman mi cabello pidiendo que no me detenga que continúe con las caricias que lo están llevando al paraíso. Pero él me detiene cuando deseaba sumergir una de mis manos en su interior.

—¿Ocurre algo? —Pregunté agitadamente y nervioso— ¿Hice algo mal?

—No, es solo que…—Volteó su rostro avergonzado a un costado—. Está es mi primera vez con un hombre.

Lo miré perplejo unos segundos para posteriormente tomar con mis manos su rostro, haciendo que su azul colisionará con mi miel.

—En ese caso iremos lento y despacio. —Murmuré acercando mis labios a los de él—. Te llevaré al paraíso con nuestros cuerpos unidos. Seré suave pero fuerte, gritarás y pedirás que continúe. Arderemos juntos en las llamas del deseo y la pasión—Proclamé besándolo para continuamente subirlo encima de mí, rodeando con sus piernas mi cadera. Dando inicio a nuestro acto de amor.

Fin del Flashback

—Te amo, Nathan. —Musite dolidamente con los ojos cristalinos— ¡Te amo, maldita sea! —Grite con todo lo que mi alma imploraba, lanzando en el proceso el vaso a la pared haciendo que se rompiera en pedazos como mi corazón.

Mi corazón ya no lo soporta, desea tenerlo aquí con su sonrisa tranquilizadora diciéndome al oído que todo estará bien, que me ama incondicionalmente, que todo lo que está ocurriendo es un sueño del que despertaré pero no lo es, el error que cometí es real y estoy pagando de la manera más cruel.

Perdiendo lentamente al amor de mi vida.

Caí de rodillas con los sollozos escapando de mis labios fuertemente, lo necesito tanto que no me rendiré hasta recuperarlo porque por él recibiría balas sin importar que él mismo las disparará.

—Esquivaré las balas que se interpongan en mi camino así las dispares tú. Porque a ti, Nathan Harris. No te perderé. —Declaré observando los cristales rotos en el piso del living.

Hace más de 1 año

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#8

Capítulo 8

Desperté adolorido y mi cabeza palpitante, la resaca me recibe gustosamente junto a los rayos del sol que impactan en mis ojos. No recuerdo la última vez que el alcohol me afectará de esta manera, las nauseas se hicieron presentes. Me dirigí al baño rápidamente para desechar los desperdicios que he consumí. Me siento asqueado conmigo mismo.

—No debí beber. —Susurre, sentado en el suelo del baño con mi espalda recargada en una de las paredes.

Mi departamento es un desastre, botellas vacías, objetos rotos y el olor del alcohol derramado en distintas partes, no soporto ver lo que en una noche pude ocasionar por los recuerdos de tristeza que me rodean.

Él siempre interfiere en mi vida, mis recuerdos, corazón y sentidos piden que vuelva así me haya lastimado pero no lo permitiré. Soportaré el sufrimiento que produjo en mí, continuaré mis planes y lo destruiré.

El sonido de mi móvil interrumpe mis pensamientos y aumenta el dolor de cabeza que tengo, debo mantenerlo en silencio cuando ocurra estos momentos. Me levante y lo busque para encontrarlo en una de las mesas del living, me acerque y lo atendí sin ver de quien se trata.

—¿Quién? —Pregunte fríamente, tomando con una mano mi cabeza, estoy sintiendo los mareos aproximarse.

—¡Así tratas a tu mejor amigo! —Exclamo el imbécil de Henry, produciendo que un sonido lastimero escape de mis labios.

—¿Podrías no gritar, por favor? —Pedí sentándome en el sofá, el dolor y los mareos no se detienen.

—¿Qué ocurre, bonito? —Susurro preocupado, lo cual me hizo sonreír débilmente.

—Estoy con resaca. —Musite, cerrando los ojos relajándome para intentar calmar el incesante palpitar de mi cerebro.

—Sabes que no debes beber en exceso porque tus resacas son extremas. —Reprende molesto por mi irresponsabilidad.

—Lo sé. —Murmure depositando mi cabeza en el sofá—. Pero los recuerdos me abrumaron, aparecían cada uno atormentándome lentamente, devastando lo poco que queda de mí—Mi voz se entrecorta, las lágrimas aparecieron y el sentimiento de lamento surge. Odio ser débil pero no puedo evitar serlo.

—Nathan. —Llamo delicadamente, ofreciendo con su voz una caricia intangible—. No permitas que el sufrimiento te hunda, recuerda que tú eres lo mejor de este mundo y con la venganza debes demostrárselo.

De mis labios escapan sollozos que no detengo. Él tiene razón, la venganza será el comienzo y final de mi tortura pero puede transformarse en la contradicción de mi sistema que anhela tenerlo y hacerlo sufrir.

—No llores que todo desaparecerá. —Dijo seriamente, solo él puede controlar mis sollozos en escasos segundos.

—Está bien. —Hable recuperando la confianza que había perdido— ¿Has encontrado los documentos que te encargue?

—Por supuesto. —Afirma con arrogancia—. Ser uno de los modelos más influyentes del medio tiene sus ventajas.

La sonrisa de orgullo cubre mis labios, sé que el cumpliría todo lo que este a su alcance para ayudarme a cumplir la venganza.

—Muy bien, Hen. —Alague abriendo los ojos y fijando mi mirada en una de las fotos que había roto—. La primera parte del plan comenzará hoy al anochecer, me infiltrare en sus datos, buscaré sus datos financieros y bancarios.

—Ahora comprendo los códigos de los documentos. —Soltó una carcajada—. Fue muy bueno que tu padre te permitiera estudiar criptología.

—Lo hizo para que fuera capaz de proteger todos los archivos que podría arriesgar el prestigio o ganancias de la empresa. —Informe restándole importancia—. Recuerda venir en la noche a mi departamento para comenzar.

—Lo haré, no te preocupes. —Aseguro para después suspirar—. Debo colgar Nat, me están necesitando para el nuevo comercial de marca de autos. Te veo en la noche.

Solo hice un sonido afirmativo para continuamente colgar, el primer paso será está noche y el comienzo de su tortura brutal, haré que el plan salga perfecto sin ningún error. Zean no sabrá quién será el culpable de su desgracia hasta que sea el final.

—Prometo hacerte sentir cada segundo dolor que yo sentí, Zean. —Proclame en el silencio de mi departamento—. Te arrepentirás de existir.

Esas palabras en mi boca producen un sabor dulce y exquisito, estoy envuelto en seguridad y veneno que destilo con fiereza hacia lo que le importa.

Olvidando el malestar, me levante y acerque al sitio donde permanece la fotografía que hace minutos mis ojos captaron, tome los dos trozos uniéndolos frente a mí. En ella salimos Zean y yo abrazados, sonriendo hacia la cámara que plasmo un instante único y mágico pero que ahora produce repugnancia y furia.

Con esos trozos en manos me encamine a la cocina depositándolos en una bolsa, juntos a las botellas e inmundicias que inundan a mi departamento.

—Tus recuerdos desaparecerán y en mi mente solo dominará la venganza. —Hable saliendo de mi departamento para bajar por las escaleras hasta llegar al primer piso.

Empuje la puerta con mi mano libre y salí al exterior soportando el sol de la tarde. No fue tan excelente idea salir pero debo hacer mi cometido.

Seguí avanzado hasta los cubos de basura, donde deseche la bolsa con los desperdicios y el único recuerdo que había sobrevivido de ser quemado, con la intención de recordarme que debía ser fuerte pero ya no lo necesito.

—Adiós, Zean. —Me despedí adentrándome nuevamente al edificio—. Ahora verás quien soy en realidad.

Hace alrededor de 1 año

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#9

Capítulo 9

La penumbra de la noche hace acto de presencia, desplazando la luz de la tarde, indicando que el tiempo para la infiltración se aproxima. Mi mente se prepara con los conocimientos adquiridos en destrucción de códigos para la protección de archivos, es momento que el conozca de que soy capaz.

—Querido Zean, mientras tú estás con la zorra de Graham, yo estoy robando los documentos que harán caer tu mayor orgullo. —Murmure tomando un cigarrillo de la cajetilla que depositó en la mesa del living.

Lo encendí y aspire el humo, sintiendo en mi sistema la entrada de la nicotina, mi cuerpo se relaja, mis ojos se cierran, disfruto cada sensación que me transmite el fumar. Es uno de los hábitos que Zean odiaba que hiciera en su presencia.

—Pero ya no estás para evitarlo. —Hable continuando con mis acciones y dejando que mi mente vagara en recuerdos del pasado.

Flashback

Mi cuerpo descansa en la cama perteneciente a Zean, su aroma nubla mi mente y sus labios en mi cuello eliminan la poca cordura que habita en mi cerebro. Es simplemente adictivo.

—Ze, deja que me levante debo hacer el desayuno. —Hable intentando apartar los brazos de mi amor que me rodea.

—No, quiero estar más tiempo aquí contigo. —Declaro reafirmando su agarre en mi cintura.

Suspire cansinamente, era imposible discutir con Zean. Permití que sus brazos continuaran rodeándome, más deje que mi mano vagara por la mesita de noche, alcanzando un cigarrillo.

—No. —Proclamo deshaciendo su agarre en mi cintura y arrebatándome el cigarrillo.

—Desde adaptarte, Zean. —Mencione levantándome de la cama—. Sabes que es un vicio que no dejare.

—Conmigo no fumaras, Nathan. —Informo molesto—. Odio que lo hagas.

Observe sus ojos mieles siendo invadidos por el disgusto, sé que no soporta que me destruya a mi mismo con la nicotina del objeto pero me es imposible dejarla después de tanto tiempo.

—Inténtalo. —Murmuro, bajando la mirada—. Por mí.

Su pedido hizo que mi corazón se llenara de ternura, no puedo decirle que no, cuando el busca el bien para mí.

—Prometo intentarlo.

Fin de Flashback

—Y lo hice pero tú mismo te encargaste de que yo también rompa promesas. —Exhale el humo de mis labios dejando un dulce sabor en mi paladar que tanto extrañe.

Me acerque a la ventana y miré a distintas parejas caminar sin ninguna preocupación, mostrando desinterés por lo que ocurre a su alrededor, sin saber que un dolor puede ser producido por la persona que se encuentra a su lado, por la que lo das todo, pero eso ya no importa.

—¡Nathan! —Escuche el llamado de Henry a través de la puerta anunciando su llegada.
Apague el cigarrillo en el cenicero y me acerque a la puerta, dejando que el modelo más solicitado, hiciera su entrada perfecta en mi departamento.

—Pensé que llegarías más tarde. —Mencione cerrando la puerta tras de él.

—Sé que no puedo dejarte solo mucho tiempo. —Murmuro depositando los archivos al lado de la cajetilla—. Volviste a fumar.

Su afirmación no produce nada en mí, solo siento un vacio que no me abandona, que intento llenar pero no lo consigo.

—A veces desearía no haberme enamorado de él. —Exprese mordiendo mi labio inferior para soportar las lágrimas que desean caer.

—Pero lo hiciste y debes aceptar el dolor que sientes en estos momentos. —Declaro acercándose a mí, tomándome por los hombros—. Dejar fluir cada lágrima que desea caer, cada grito que quiere escapar, solo de esa manera tu corazón olvidará el dolor.

Sus brazos me rodearon, dejando que mi cabeza descansara en su hombro. Cerré los ojos y deje que una sola lágrima cayera, no puedo mostrarme débil en estos momentos, tenemos un trabajo que debemos ejecutar con perfección.

—Te agradezco todo el apoyo, Hen. — Susurre levantando mi cabeza y quedando enfrente de él, abrí mis ojos.

Él me mira con apoyo y amor puro, demostrando que estará para mí en cualquier situación que surja. Olvide mi sentir y deje que mi instinto me guiara, me incline más cerca, cerré los ojos y junto nuestros labios en un beso que no tardo en corresponder.

El sabor a menta invade mis papilas gustativas, mi respiración es pausada, mi cuerpo se siente en paz cuando mis labios saborean el delicioso sabor de Henry.

Los segundos transcurren y me separo, abro mis ojos y observo las mejillas sonrojadas de Stewart, que no ha abierto sus esmeraldas.

—Vamos, hermoso, debemos ejecutar una venganza. —Informe tomando su mano y dirigiéndonos al sofá donde se encuentra distintos artefactos electrónicos más la laptop que nunca me ha fallado en la eliminación de códigos.

—Después hablaremos de esto. —Aviso sonrojado, tomando asiento al igual que yo—. Estos son los documentos que me pediste.

—¿Esta todo? —Pregunto abriendo el sobre y viendo distintos algoritmos en ellos.

—Sí, Dominic nunca se equivoca en cuantos métodos criptográficos aplican en los documentos que protegen. —Explico sacando su móvil, mostrando la composición de la seguridad de la criptografía y en que espacios estaba débil.

—En esta parte tiene un error. —Señale tomando el móvil y mostrándoselo—. Si los protocolos, algoritmos y sistemas son los que remarco en la página, la entrada más débil es donde se encuentra la criptografía de clave aislada, ya que por los movimientos que observo, no han sido monitoreados con precisión desde hace un mes.

—¿Cómo supiste que era esa criptografía? Dominic no pudo precisar ese detalle—Pregunto sorprendido y con admiración.

—Te explicaré después. —Tome la laptop y comencé a teclear velozmente—. Ahora romperé la primera barrera.

Asintió, pasándome cada archivo que le pido, esto no es más que un juego para mí pero en el cual, debo ser cuidadoso, al menor error se pueden percatar de un infiltrado en sus maquinas y eso podría condenarme, más lo haré perfectamente.

Pero esto solo es la primara parte de la venganza, después de conseguir los archivos, serán sus aliados y culminaré con hacer mostrar al mundo su mediocridad al no saber llevar una empresa.

“Pagarás cada lágrima, dolor, molestia, que produjiste en mi corazón y te prometo que sufrirás el infierno en la tierra” Pensé al romper el primer código.

—¡Lo lograste! —Exclamo cantarinamente Henry.

—Sí, ahora comencemos por el siguiente mientras estos archivos se guardan. —Pronuncie recibiendo la siguiente hoja y comenzando a destruir lo demás.

—Él te las pagará y sufrirá por traicionarte.

—Haré que desee estar muerto.

“Lo prometo”

#10

Capítulo 10

POV. Zean

—¡Ze! —Su grito ocasiona que me dirija a su dirección rápidamente, siento miedo de que le ocurra algo.

—¿Qué ocurre, Nat? —Pregunte preocupado observando su espalda al entrar en la cocina.

—Mira lo que preparé. —Dije cantarinamente, dando la vuelta con una sonrisa mostrando una bandeja con un pastel de chocolate, perfectamente decorado con cubierta del mismo producto.

No comprendo por qué tanta emoción si él prepara muchos postres igual de admirables que el que sostiene en sus manos. Mi interrogante hizo que la sonrisa en su cara resaltará de una manera brillante y sensual.

—Es de un sabor muy especial. —Susurro lentamente colocándolo en la isla de la cocina y cortando un trozo—. Y quisiera probarlo junto a ti en nuestra habitación.

Mis labios formaron una expresión sorprendida por su propuesta, la cual no dudé en aceptar, adoro ver esas muestras de pasión en su angelical rostro. Sus ojos dulces cambian por deseo y su lengua recorre sus labios dejando rastros de saliva haciendo que se vean apetitosos.

Me acerque hasta estar detrás de él, tomé con una de mis manos el trozo de pastel cortado y le di un pequeño bocado, sintiendo el ingrediente que había agregado en la mezcla, aumentando mi temperatura corporal precipitadamente.

—Afrodisiaco. —Musite en su oído apegándome más a su espalda, adoraba cuando quiere tenerme a su merced, siendo él quien dirija la noche y me haga implorar por más.

Él solo asintió moviendo sus caderas, produciendo una fricción de su trasero con mi miembro, complaciendo el leve fuego que está recorriendo mis venas.

—Hoy te haré gritar, mi ángel. —Solté un gruñido sosteniendo sus caderas para que no se detuviera.

—Inténtalo…

(…)

Abrí los ojos precipitadamente, sintiéndome decepcionado de que todo sea un sueño, que no pueda tener esas perfectas piernas alrededor de mis caderas y esos labios húmedos gritando mi nombre, me siento vacio y solo en la oscuridad de la madrugada sin él.

—Desearía poder besarte y decirte lo mucho que amo todo de ti. —Murmure mirando un
punto fijo en la pared.

Pero es imposible. Me odias, no quieres verme, solo deseas que me aleje para rehacer tu vida y olvidar el dolor que he producido pero dejarte no es una opción, no puedo permitir que otro sea dueño de lo que yo fui, que alguien más ocupe tu corazón. No lo voy a permitir.

—Yo te necesito. —Proclame levantándome de la cama y dirigiéndome al ropero sacando de él, un traje completamente negro.

Lo deje en uno de los sofás de mi habitación y me dirijo a la ducha. Lo que haré significa tal vez varios golpes a mi persona pero él es quien puede ayudarme a solucionar todo este desastre, él puede hacer que mi cielo vuelva a mis brazos.

Al salir del baño, deposite algunos objetos en mi cama y tome mi teléfono, marcando el número del aeropuerto. Después avisare a mi secretaria que saldría del país, para que mantuvieran todo en orden mientras no me encuentro pero cualquier regularidad se me avisara inmediatamente.

—Su vuelo a Nueva York será programado a las 7 a.m—Escuche a la mujer que me atiende— ¿Está de acuerdo?

—Sí, muchas gracias. —Agradecí colgando la llamada rápidamente y colocándome el traje que escogí.

Al estar vestido, me encamine hacia el armario y tomé una mochila junto a varios atuendos, guardándolos en ella, así mismo como mis implementos de aseo personal, los cuales tome al tomar la ducha.

Culmine de empacar y tomé asiento en uno de los sofás, sintiendo mi corazón acelerarse por la esperanza de que todo vuelva a hacer como antes. Imaginar sus ojos azules puros mirarme con amor, sus sonrisas y carcajadas inundar cada espacio de mi solitario apartamento, su delicada piel que se sonroja por mis halagos y su cuerpo moverse contra el mío, me hace sonreír inconscientemente.

—Cuando estés a mi lado de nuevo, te haré gritar, que los vecinos se molesten por los sonidos que nuestra reconciliación produzca. —Recorrí mis labios con mi lengua—. Y te pediré que te cases conmigo porque eres el ser más perfecto del universo.

Mis susurros son escuchados y ocultados por la oscuridad de la madrugada, quisiera que fuera él que escuchará mis palabras, que presenciará que tan destruido estoy por su abandono, que me abrazará y curará cada herida que recorre mi alma.

Pero no puede hacerlo porque te odia.

Mis pensamientos eliminan la sonrisa que apareció en mis labios. El dolor vuelve a surgir y mi mirada se sumerge en tristeza al saber que mis anhelos no se realizarán. Mis ojos desean expulsar las lágrimas que he luchado por dejar de derramar.

Eres débil y por ello lo perdiste.

—Cállate. —Implore resignándome cuando las gotas recorren mis mejillas—. Lo tendré en mis brazos y nadie lo impedirá.

Mis contradicciones no atacaron, todo se mantuvo en silencio, solo se escucha mi respiración errática y gimoteos que abandonan mis labios. Simplemente lamentable que un hombre que puede tenerlo todo, solo quiera a alguien que tuvo pero por malas decisiones lo perdió.

Deje descansar a mi mente al observar la hora en mi móvil, es momento de marcharme y llevar a cabo mi plan de recuperar lo perdido.

—Prometo no descansar hasta volver a sentir ese amor que alguna vez me tuviste Nathan. —Proclame caminando a la puerta del apartamento con la mochila colgando en mi hombro—. Te amo y me perteneces como yo a ti.

Con esas últimas palabras cerré la puerta con llave y baje por el elevador al primer piso, donde vi al portero cerciorándose que no hubiera ningún problema, le di un asentimiento de saludo que correspondió para continuar su trabajo.

Sigo mi camino hasta encontrar mi auto en el estacionamiento, saque las llaves de mi bolsillo izquierdo y oprimo un botón, retirando el seguro, seguidamente lo aborde y pendí el motor.

—Eres mi última esperanza, Lance Parker. —Mencione colocando mi equipaje en el asiento de copiloto—. Espero estés dispuesto a ayudarme.

Con el amanecer anunciándose, arranque dejando atrás mis inseguridades. No seré débil, me mantendré fuerte ante cualquier batalla que se presente, mientras obtenga mi recompensa.

—Serás mío, Nathan.

#11

Capítulo 11

He logrado conseguir todo lo que necesito para hacerlo caer, la información esta copiada y respaldada en varias memorias que guardo cuidadosamente en sitios estratégicos, nos tomo nueve horas poder romper y eliminar cada uno de los códigos que protegían los formatos, pero tenemos todo.

—¡Tenemos todo! —Celebro Henry levantándose del sofá y dirigiéndose a mi cocina.

—Por supuesto, los datos de Dominic fueron una ayuda esencial para que culmináramos prontamente. —Hable observando que mi mejor amigo vuelve con una botella de vino y con dos copas en sus manos.

—Le enviaré un regalo por la ayuda. —Menciono depositando las copas en la mesa del living y abriendo la botella—. Traicionar a la empresa donde trabajas merece mucho.

Asentí, viendo el líquido ser vertido en cada uno de los vasos. Lo que ese hombre hizo por Stewart es impresionante, dar cada detalle sin importar que puedas perder el empleo o recibir un castigo peor, es extraordinario.

—¿Por qué te entrego lo que pediste? —Pregunte tomando la copa que él me está acercando.

—Me debe mucho, Nathan. —Respondió bebiendo un poco de la bebida —. Cuando Dominic no tenía empleo, tuvo problemas financieros y casi pierde lo más preciado para él, su familia.

—¿Su familia? —Mi rostro refleja incredulidad, me dificulta un poco creer que un hombre tan fuerte y dedicado pueda perder su familia.

—Sí, la familia de su esposa, casi le arrebata a su hija y amada. —Dijo sosteniendo fuertemente la copa.

—Y tú interviniste dándole un préstamo, y pagando sus deudas. —Declare bebiendo la última gota de la bebida.

—Por supuesto. —Afirmo volviendo a llenar las copas de ambos.

—No me impresiona. —Me acerque un poco a Henry—. Siempre has tenido un corazón bondadoso.

Stewart sonríe feliz, formando en sus mejillas esos hoyuelos que lo hacen irresistible, sus ojos miran los míos profundamente, pidiendo algo que no soy capaz de descifrar pero que me impulsa a besarlo suavemente.

Nuestros labios se juntan, la sensación es indescriptible, siento mil emociones que antes se me habían arrebatado, pero que ahora quiero demostrarle a él que las produce.

Lo tome de las caderas, intentando acercar más nuestros cuerpos, necesito apreciar su perfecta anatomía contra la mía. Él presintiendo lo que quiero, tomo la iniciativa y irrumpió el beso para colocarse encima de mí, con sus piernas a cada lado de mi cadera.

—Nathan. —Musito con su voz más grave y respiración acelerada.

—Henry. —Murmure colocando mis manos en sus caderas, sin apartar mis ojos de esas esmeraldas que se están convirtiendo en mi perdición.

—No podemos hacer esto. —Pronuncio apartando la mirada—. Solo han pasado una semana desde que te enteraste de la infidelidad y un día de que dejaste atrás a Zean.

Me percato de cómo sus sentimientos están evitando que cometa lo podría ser un error pero es error que deseo cometer.

—Lo sé. —Asegure levantando su quijada pero sus ojos evitan verme—. Y te aclararé que no quiero tener sexo contigo.

Su mirada enfoca mi rostro serio, percibo las lágrimas que quieren escapar y la molestia que debo estar abrumando a su corazón, y antes que dijera algo, continúo con mi declaración.

—Quiero hacerte sentir lo que nadie ha hecho, deseo explorar cada rincón de ti. —Susurre suavemente, depositando un beso en su cuello y alejándome para ver su esmeraldas.

Su sonrisa expresa pasión y sensualidad, su lengua recorre sus labios y sus hermosos ojos demuestran anhelo, quiere cometer este error tanto como yo.

—Esto es un error. —Se carcajeo quitando mi camisa y dejando a la vista mi pecho.

—Es nuestro error. —Proclame cargándolo y llevándolo a mi habitación.

Nuestros miembros se rozan en el camino, los besos se vuelven más pasionales, las lenguas recorren cada espacio de nuestras bocas. El calor aumenta y necesito más de él.

Lo deposite en mi cama al entrar en mi habitación, le arrebate la camisa y recorrí su piel lentamente con mis manos, percibo la suavidad y cuidado que esta tiene, lo cual no me sorprende.

—Tú piel es tersa, mi esmeralda. —Le dije al oído para después recorrer con mi lengua su oreja—. Me encanta como te retuerces bajo mi toque.

Su pequeño gemido provoco que mi excitación aumente, la fricción de nuestros miembros y el toque de nuestros pechos es el placer más exquisito que he experimentado.

Igual al de Zean.

Ignore la voz que resuena en mi mente y me dedique a darle placer a Hen, en este instante lo importante es él y sus sentimientos.

Me separe para desabrochar sus pantalones, los nervios comienzan a invadir mi sistema, no es mi primera vez pero es la primera vez que tomo la iniciativa. Suspire para relajarme y aparte sus pantalones, dejándolo solo en ropa interior, su cuerpo es perfecto.

—Eres perfecto. —Exprese con una sonrisa que lo hizo sonrojar para continuamente volverlo a besar lentamente, adentrando mi lengua en su boca degustando cada sabor en mi paladar.

Mis manos trazan su rostro, cuello, curvas, caderas, piernas para finalizar en su entre pierna que acaricio tímidamente, escuchando los suspiros que escapan de sus labios entre medio del beso.

Abandone sus labios para dirigir mis besos a su cuello y las caricias a su miembro fueron más seguras y fuertes. Los gemidos bajos se hacen audibles a mis oídos y continúo con mis movimientos sabiendo que él los está disfrutando.

—Quiero más de ti, Nathan. —Pidió mirándome a los ojos con deseo—. Por favor.

Quiero que ser solo tuyo, Nat.

Mis pensamientos me perturban en el peor momento, me es arduo dejar de lado esas palabras, se clavan en mi corazón produciendo un débil dolor en el, pero al ver esos ojos verdes esperando el siguiente movimiento, cierro los ojos y me concentro en solo el instante que estoy teniendo.

—Tendrás más de mí. —Murmure con voz ronca—. Pero antes quiero probar tu piel y cada parte de ti, así que tendremos una madrugada larga mi precioso Hen.

Deje que mis instintos me dominen, todo mi cuerpo y mente le brindaron atención al príncipe que tengo bajo de mi, que no dejo de gemir en ningún momento, disfrutando cada acción y movimiento que tengo para él.

Después de unos minutos, él no soporta más y quitó mis pantalones y ropa interior junto a la suya. Deleitándome con la vista, es una maravilla y perfección en todos los sentidos.

—Adoro tu tamaño. —Se mordió los labios coquetamente, mirando mi miembro.

—Prometo que lo sentirás completamente en tu interior e imploraras por más.

—Estoy seguro de ello, cielo. —Tomando del bolsillo de su pantalón un condón—. Espero tengas lubricante.

Sonreí sensualmente, esta noche será caliente y frenética.

#12

Capítulo 12

POV. Brooke Graham

Miro mi reflejo con arrogancia, soy perfecta. Mi vestido plateado y escotado resalta cada una de mis curvas, mi cabello y maquillaje destacan delicadamente mis facciones. Nadie sería capaz de apartar su mirada de mí.

Solo Zean.

La amargura invade mi rostro, no comprendo porque un hombre como él, guapo e inteligente, no dirige su atención a alguien carismática y hermosa como yo ¿Por qué su atención la tiene el maldito de Nathan? ¿Qué tiene él para sobresalir de los demás?

—No tiene sentido. —Seguí viendo mi reflejo apretando mis labios—. Pero ahora eso no importa, porque eres mío y no dejaré que te separes de mí.

Me aleje del espejo y salgo de mi habitación con paso sofisticado, necesito demostrar que la fuerza reluce en mí y no bajare la mirada ante nadie. Que lo que he obtenido me hace completamente feliz para culminar, ver desde la oscuridad como los dos enamorados no pueden hacer nada para volver a estar juntos.

—Gracias, papá. —Susurre sonriendo alegre, aún recuerdo cuando formulamos el plan completo.

Flashback

Me encuentro reunida con mis padres en su oficina, presencio sus miradas envueltas en maldad y sus sonrisas satisfechas, sé que lo que tengan que decirme debe ser algo que me haga tener las mismas expresiones de ellos.

—¿Puedo saber porque me llamaron?—Pregunte cruzando mi pierna sobre la otra y mirando fijamente los ojos miel de mi padre.

—¿Recuerdas al joven empresario que observaste toda la noche?—Respondió con otra pregunta mi madre, Meghan.

—Por supuesto, es muy guapo. —Conteste desviando mi vista a ella.

—¿Quieres tenerlo como novio y próximamente esposo? — Pregunto mi padre, James, mostrando en su tono la ambición que representa su plan.

—Me encantaría pero él nunca coloco su atención en mí. —Susurre con molestia, intente de todos los métodos que pude para que sus ojos enfocaran mi presencia pero él solo me ignoro, como si no tuviera algún valor para él.

Ellos dejaron escapar unas carcajadas que acentuaron mi furia, odio cuando se atreven a burlarse de mí y más de esta manera tan patética. No me contuve, me levante y golpee la mesa, irrumpiendo sus risas.

—¡Si solo se iban a reír, no hubieran llamado! —Grite furiosa, no necesito que me humillen de esta manera, solo quiero descansar en mi alcoba y olvidar el fiasco de esta noche.

—Cálmate. —Ordeno James seriamente—. Lo que te diré es de beneficio nuestro y tuyo.

—Habla. —Demande volviendo a tomar asiento exasperada.

Fin del Flashback

En ese instante mi padre me contó que se infiltraron en los archivos de la empresa de Zean, le robaron sin dejar ningún error y con eso en manos comenzó la amenaza hacia él.

Se sintió acorralado, atrapado contra la pared, solo en el medio de un problema donde muchas personas pueden perder su empleo, donde su única salvación fue aceptar ser mi pareja.

—Lo peor es que ya tenías pareja. —gruñí, deteniéndome en el comienzo de las escaleras—. Le destruiste el corazón cuando supo que le fuiste infiel conmigo.

Deje escapar una risa irónica discreta, recuerdo las lágrimas de el pequeño Nathan cuando presencio como su querido Zean estaba besando a otra persona que no era él. Como sus ojos azules se envolvieron en dolor y su piel se torno más pálida, para después retirarse sin mirar atrás.

—Solo era un estorbo para que encontrarás a tu pareja destinada, Ze. —Proclame bajando las escaleras más animada. La primero parte del plan sé ejecuto perfectamente, ahora debo encargarme de hacer el resto.

Aparte esos pensamientos al salir de mi casa y dirigirme a la limusina, la aborde y le indique al chófer al sitio donde me llevaría.

Observe por la ventana, dejando que mi vista se entretuviera con la ciudad pero una llamada irrumpió mi momento de tranquilidad, tome el aparato y conteste tranquilamente.

—Dime. —Hable seria, me sorprendente cuando mi madre se comunica conmigo.

—Ha ocurrido un problema. —Aviso nerviosamente, lo cual me indica que es grave y puede resultar peligroso para nuestro futuro.

—¿Qué ocurre? —Pregunte fuerte, mi sistema necesita eliminar este miedo que surge pero las palabras de Meghan me hacen abrir los ojos y jadear temerosa.

—Han hackeado la empresa de tu padre. —Susurro con la voz entrecortada, esto no puede ser posible.

—¡¿Quién fue capaz de hacerlo?! —Grite molesta pero el temor no me abandona, los planes van en caída.

—No lo sabemos, Brooke. —Suspiro angustiada—. Tú padre está investigando pero no ha encontrado nada.

—¡Son unos inútiles! —Brame empuñando mi mano libre— ¡Para mañana quiero saber quien fue el responsable o verán mi enojo, madre!
La escuche tragar, presiento que no me ha dicho todo y eso hace que mi furia este en su limite ¿Cómo puede darme un noticia mala y esperar a darme otra? Simplemente un error imperdonable de ella.

—Habla, madre. —Musite, recostando mi cabeza en el asiento y comenzando a ordenar mis ideas, nuestro plan no puede caer o iremos a la cárcel.

—No te enojes. —Pidió amablemente, esto ya me está cansando.

—¡Solo dilo! —Exclame cansada, necesito saber cual es la otra mala noticia para poder encontrar una solución o planear distintas estrategias para que todo salga a la perfección.

—Zean se fue a Nueva York. —Revelo, ocasionando que el aparato que sostengo cayera en el asiento y mi mirada se llene de odio.

Ese maldito se fue e intuyo que ese viaje nos traerá más fiascos. Debo evitar que los propósitos de Zean se ejecuten, para que no arruine nuestro futuro juntos. Tome nuevamente el aparato con seguridad y hable rápidamente, dándole instrucciones precisas a mi madre.

—Contrata a alguien que lo investigue, que sea profesional y no lo descubran. —Ordene seria, esto no fallará—. Y sobre la empresa, busca a los mejores hackers, págales la cantidad que pidan pero solo al que pueda descubrir al culpable.

Escuche un sonido afirmativo, para que continuamente la llamada se cortara. Deposite el aparato y le pedí al chófer que cambiará de dirección, la idea de ir de fiesta ha cambiado a hacerle una visita a la persona que presiento tiene que ver con esto.

—Te arrepentirás, Nathan. —Ironice con molestia, lo que quiero lo obtengo, nadie se interpondrá en mis planes y ese bastardo no será el primero.

#13

Capítulo 13

Me encuentro sentado, en ropa interior, en uno de los sillones de mi habitación, sin lograr conciliar el sueño, mis pensamientos me atormenta y los sentimientos se contradicen. Me enfurece el dolor que esta invadiendo esta noche a mi corazón y más por la presencia de Henry, que se encuentra dormitando tranquilamente, bajo las sabanas de mi cama, sin percibir la falta de mi calor en ella.

Puede que no necesité que este a su lado o solo se encuentre cansado, pero me hace dudar que lo que hicimos haya sido lo correcto, no puedo llamarlo error porque él no lo es, sin embargo algo en mi interior me advierte que no debí hacerlo.

“Esto es un error”

“Es nuestro error”

—Nuestro error. —Susurre, cerrando los ojos con pesar—. Quisiera amarte, Henry. Así no me encontraría sufriendo por el maldito de Zean.

La sola mención de su nombre hace que mi corazón anhele tenerlo, ocasionando que mis ojos se inunden de lágrimas, deseo sentirlo como olvidarlo, el daño que me ha hecho exige ejecute la venganza pero mi amor pide perdonarlo y recuperar el tiempo perdido.

—No sé qué hacer. —Resollé abriendo los ojos y observando esos verdes mirándome tristemente en la oscuridad.

Por sus facciones detalle su dolor y su dificulta para decir algo a mi estado, sé que el intenta que deje ir el pasado pero necesito que el tiempo y la venganza cure mis heridas.

—Henry. —Murmure, levantándome lentamente y dirigiéndome a la cama, sin apartar mis ojos de los suyos.

—Por favor. —Pidió, derramando las lágrimas que retiene—. Detente.

Me senté en el extremo del lecho, dándole la espalda y respirando dificultosamente. Presiento los sentimientos que deben estar inundándolo y la tortura que su alma debe estar aconteciendo, por las palabras que mencione.

—Te amo. —Revelo abrazándome por la espalda, dejando que mi espalda sienta las gotas que recorren sus mejillas—. Nunca me he arrepentido de hacerlo, acepte que estuvieras con Moore porque observe ese brillo de amor que quise que dirigieras alguna vez a mi persona pero es imposible que eso pase.

Al escuchar su declaración, mis ojos se abren de la sorpresa para entre sus brazos dar la vuelta y mirar sus ojos que se encuentran rojos pero sinceros, demostrando lo que ha estado ocultando por años por mi felicidad.

—¿Cómo soportaste por tanto tiempo el ver a tu amor con otro? —Pregunte tomando su rostro para que no aparte la mirada.

—Cuando se ama, se vela por la felicidad de esa persona. —Murmure pegando su frente a la mía y con una sonrisa triste.

—Eres él mejor. —Exprese, acariciando su mejilla para reconfortar su corazón dolido.

—Lo sé pero eso no cambia nada. —Suspiro cerrando los ojos y recostándose en la cama.

Lo imite y mire sus rasgos que se encuentran vacíos de emociones, su piel tersa y sus facciones son la perfección, se iluminan por la poca luz que se hace presente en mis aposentos, haciendo que la imagen de él se mire impresionante y completamente hermosa .

—Lo intentaré. —Mencione, depositando un beso en su frente y rodeándolo con mis brazos, donde nuestros cuerpos se amoldaron correctamente, produciendo una paz interior que me llevo al mundo de los sueños, escuchando en la lejanía unas palabras dulces.

“Descansa, mi pequeño ángel”

(…)

Me desperté por el golpeteo estruendoso que se produce en mi puerta, me senté en el mullido colchón y observe hacia fuera por la ventana desde el lecho, presencie como la oscuridad aún rodea la ciudad de Londres, dejándome totalmente confundido.

Nadie visita mi casa a estas horas de la madrugada y tampoco con los ruidosos golpes que son impactados en mi puerta continuamente, que ocasiona que mis nervios se irriten. Deje escapar un suspiro exasperado y observe a mi acompañante con el ceño fruncido, le deposite un beso en la frente y me levante, dirigiéndome rápidamente a la puerta para detener al imbécil que interrumpe el dormir de mi príncipe.

Al llegar a la puerta, tome mis llaves de la mesa y abrí mostrando la molestia que me ha producido el ruido ocasionado.

—¡Deja de…! —Mi voz se cortó al ver la presencia que ocasiono toda mi molestia.

—Hola, Nathan. —Saludo Brooke con una sonrisa cínica y mirándome fijamente.

—¿Qué haces aquí? —Gruñí molesto por la sola existencia del ser que tengo enfrente.

—Tú sabes que hago aquí. —Respondió cambiando sus facciones a serias para intentar intimidarme y conseguir lo que quiere.

—No lo sé, pequeña. —Hable irónicamente—. Si lo supiera no estaría abriéndote la puerta en estos momentos.

Su furia se mostró ante mí pero sus ojos se desviaron a mi cuerpo vestido solo con mi ropa interior y percibí como un sonrojo tenue se hizo presente en su rostro, por lo que sonreí burlonamente.

—Sigue admirando mi cuerpo que es el mismo que tu novio piensa todas las noches. —Unas risas se escaparon de mis labios al ver como su sonrojo se volvía a ser más fuerte demostrando su furia.

—¡Cállate! —Grito empujándome hacia dentro de mi departamento y cerrando la puerta detrás de ella.

—Vete de mi apartamento. —Pedí empuñando mis manos en puño para evitar decir algo contra ella.

—Escúchame, Nathan Harris. —Se acercó con fuerza en sus pasos—. Sé que tú eres el culpable del hackeo a la empresa de mi padre y obtuvo todos los archivos que compromete el prestigio de mi familia.

—¿Cómo puedes estar segura de ello? —Pregunte confundido con su actitud.

—Eres el único capaz de infiltrarte en cualquier sistema que quieras sin dejar rastro. —Declaro tomando mi brazo y clavando sus uñas en el—. Te aclararé que si mis sospechas son ciertas, haré tu vida un infierno eterno.

Una sonrisa oscura se posiciono en mis labios y tome su mentón un poco fuerte para que observará el poder del que porto en mis manos, el cual no se verá debilitado por ninguna amenaza absurda de su parte.

—Ahora tú me escucharás, perra. —Demande, percibiendo el temor y temblor que le recorre su cuerpo—. Eres insignificante para mí, no tienes ningún valor. No tengo un motivo para robar información de una patética empresa que solo depende de todos sus socios para prosperar, lo que si te aseguro es que mi venganza ira directo a tu hermoso Zean.

Sus ojos se abrieron sorprendida e intento alejar mi tacto pero le fue imposible, ejercí más fuerza recibiendo un gemido lastimero y un apretón más fuerte en mi brazo como respuesta .

—Te prometo, mi hermosa damisela. —Susurre acercándome a su oído—. No haré que su vida sea un infierno, haré que mire el inframundo por sí mismo junto a los que se interpongan en mi venganza.

Un quejido dolido fue producido por sus labios, el miedo la invade lentamente dejando en claro que mi fuerza la desestabiliza, mi sonrisa muestra la satisfacción que me produce, así mismo me acerque a su oreja y con mi lengua la recorrí completamente, sintiendo el escalofrío terrorífico que le produjo mi acción.

—Pedirás misericordia, perra.

#14

Capítulo 14

POV. Zean Moore

Nueva York me recibe con un clima un poco frío pero agradable, la paz me rodea y me hace olvidar los problemas que me abruman desde hace unos días en Inglaterra. Más no he venido aquí de vacaciones o turismo, debo encontrar a la persona que puede ayudarme a solucionar los errores que he cometido y que se han llevado una parte de mí.

—Nathan. —Musite caminando cabizbajo y ajustando mi bolso, deseando que a mi lado se encontrará siguiendo mis pasos con ese hermoso brillo en sus ojos azules y esa sonrisa que me arrebata cada uno de mis suspiros.

Lo extraño…cada maldita cosa me recuerda a él, me envuelve en una soledad que me sumerge lentamente, queriendo destruirme, condenarme a pagar por lo que he hecho pero soy solo un hombre que anhela enmendar lo que cometió y volver a sonreír con felicidad.

—Él es mi felicidad y pienso recuperarlo. —Susurre apurando mis pasos para salir rápidamente del aeropuerto, la ansiedad y anticipación recorre mi sistema, él me ayudaría, porque sus consejos jamás han fallado en ningún momento, a pesar de tener la misma edad que yo, Parker es más analítico e inteligente.

Al encontrarme fuera, observe a muchas personas trasladándose de un lugar a otro velozmente, lo cual me desconcierta un poco pero logro salir de mi estupor y detuve un taxi, abordándolo e indicándole mi destino, para dirigirme a la empresa de una de las personas en quien más confió, sin reemplazar a Lucas, que cuando supo de mis amistad con Parker, se molestó y golpeo para después gritarme que solo él podría tener ese estima de mí pero lo comprendió.

—Pasaron 3 meses para eso. —Suspire mirando por la ventada cada uno de los detalles de la hermosa ciudad, es magnífica y esplendida, demostrando los variados toques que la hacen portadora de una belleza atrayente pero que no es lo suficiente para atraparme y hacer que viva en ella.

Mi familia es una de las razones primordiales del porque amo mi ciudad pero…solo él es quien me ha mantenido anclado a esos espacios que guardar un sentimiento significativo y gratificante que repleta a mi corazón, que estos instantes se haya dolido y demolido en pequeños pedazos, no posibles de unirse.

—Solo pido una oportunidad. —Hable observando a los lejos el edificio que es propiedad de Lance Parker. Un hombre amable, audaz e ingenioso, que ha sobrellevado todo lo que significa tener la vida de varias de personas bajo tu mando.

No como yo, que he arruinado el sueño de mi padre, aniquilando cada buen movimiento que hizo, dejando en una ocasión la empresa en quiebra, sin salvación, en la deriva, siendo su salvador Brent Harris, el padre del amor de mi vida.

—Hemos llegado, señor. —Aviso el conductor, sacándome de mis pensamientos abruptamente, cerré y abrí los ojos consecutivamente para poder centrarme en lo que me rodea.

—Gracias. —Agradecí pagando la cantidad con propina y desbordando el auto, camine decisivamente hacia las puertas de lo que me guiaría a un sendero que solucione los problemas que me están arrebatando el descanso y solo las lágrimas ocupan mis noches lúgubres y solitarias.

Entre en el establecimiento, observando a las distintas personas que se mueven velozmente para llegar a su objetivo, imito sus acciones pero mis pasos se dirigen a la secretaria que puede llevarme con la persona que necesito.

—Señorita Abby. —Llame al encontrarme en frente, llamando a atención de la hermosa joven de facciones delicadas.

—Señor Moore. —Su sorpresa se denota en su rostro, la intriga en sus palabras me hace presentir su siguiente pregunta— ¿Qué hace aquí?

Muestro una sonrisa vacía, sin sentimientos, demostrando que no hablaría del tema con ella, a pesar de conocerla por las veces que su jefe la incluye en nuestras reuniones para que anote cada detalle pautado.

—Solo llama al señor Parker, dile que es un tema preocupante. —El tono de mi voz manifiesta profesionalismo y seriedad pero por dentro los nervios recorren cada centímetro del sistema.

Ella asintió y se centró en cumplir su trabajo, en unos minutos se me otorgo el permiso para subir hacia la oficina de su jefe y así lo hice. Me encamine al ascensor y lo aborde, agradezco que se encuentre solo para continuar mis pensamientos dolorosos y destructivos que desean verme acabado por cometer tanto errores.

—Soy un fracaso para mis padres y hermanas. —Suspire tomando mi cabello negro entre mis manos y halando fuertemente— ¡Soy un fracaso para ti, Nathan! —El grito resuena en las paredes del ascensor, mi alma ante mis pies se localiza, pidiendo misericordia y que todo lo que me invade desaparezca para poder tener paz.

Las lágrimas hacen acto de presencia, la debilidad surge y necesito que unos brazos blancos como la porcelana me rodeen, me protejan con su calor de los demonios que claman mi sangre.

—Vuelve. —Pido escuchando como las puertas se abren pero soy incapaz de moverme de mi lugar, mi aspecto es lamentable y triste, no debí venir aquí, debo condenarme a perder todo por no asumir la responsabilidad de mis hechos.

—¡Zean! —Esa voz ocasiona que levante la cabeza y en frente de mis ojos se encuentra él.

Con su cabello castaño impecable, sus ojos de la misma tonalidad fuertes y valientes, su postura muestra la audacia que en su interior resplandece pero todo cambia al detallar mi aspecto, la mueca de preocupación se hace presente y se acerca velozmente para colocar su mano en mis hombros y sin mencionar palabra, me guio a su oficina donde me dejo en el medio de ella para colocar seguro, evitando así interrupciones molestas.

—Me debes una explicación. —Demando sentándose en un sillón y señalando el que se haya al lado para que lo ocupara, lo cual acate—. Tu semblante es deteriorado y desolado, por lo que debo pretender que lo que ocurre es grave.

—Nathan me abandono. —Revele vacíamente, con mi vista fija en un punto de la pared.

—No puedo creerlo. —Susurro uniendo sus manos y cerrando los ojos analizando mis palabras y fachada, para abrirlos lentamente y fijar su mirada en mi— ¿Qué fue lo que ocurrió para que él tomara esa decisión?

Muerdo mi labio inferior y fijo mis ojos en los suyos, suspiro derrotado y comienzo a relatarle cada fragmento de los problemas en que me he visto involucrado hasta la separación con mi ángel de ojos azules.

—Comprendo perfectamente el punto de Harris. —Menciono, produciendo decepción en mí, que hizo perceptible—. Zean, le fuiste infiel. No le contaste lo que te está ocurriendo, él pudo apoyarte pero no confiaste. Colócate en su posición, se siente traicionado por la persona que ama. Si Candie hiciera lo mismo, no querría verla, ya que la furia me invadiría por sus acciones.

—Lo sé pero no soporto no tenerlo. —Admití bajando mi cabeza y aguantando los gimoteos que desean escapar de mis labios.

—Te ayudaré y no te golpeo porque sé que Lucas ya lo hizo. —Dijo colocando una mano en mi hombro, mostrando apoyo e intentando reconfortarme—. Todo saldrá bien, te lo prometo.

—Eso espero. —Conteste con una sonrisa triste y colocándome en una posición más fuerte.

—Confía en mí, solucionaremos tus problemas y después te disculparás y explicarás todo a Nathan, así puedas conquistarlo nuevamente. —Expreso levantándose de su asiento y caminando al ventanal detrás de su escritorio—. Mañana volveremos a Londres.

Asentí, sintiendo un poco de tranquilidad en mi interior, puede que todo este mal tenga una salida que me devuelva la alegría.

“Iré por ti, Nathan”

#15

Capítulo 15

Esa noche, al Brooke abandonar mi apartamento, la oscuridad inicia su invasión en cada centímetro de mi mente, dimitiendo la pureza y felicidad que predominaba en mi personalidad, siendo reemplazado por la crueldad y frialdad que detona de lo que puedo ser capaz. Los azules de mis ojos se profundizan y acentúan, declarando la maldad que esta predominando en mi sistema. Mis sonrisas se convierten en líneas sarcásticas, preparadas para expulsar palabras hirientes hacia los que se atrevan a contradecir mis palabras.

—Una acción ocasiona la explosión. —Susurre suavemente, dirigiéndome hacia mi habitación donde Henry espera por mí—. Esta explosión destruirá esa acción.

Una sonrisa perversa nace en mis labios y desaparece al entrar en mi alcoba, el hermoso verde puro impacta contra mi azules oscurecidos, pidiendo silenciosamente que le explique los acontecimientos ocurridos en el living y las consecuencias de la invitada inesperada que perturbo nuestro espacio con sus gritos indecentes.

—Era Brooke Graham. —Declaré, recibiendo una mirada sorprendida que cambio a enojo velozmente.

—¿Qué quería de ti? —Pregunto empuñando sus manos, apartando la cobija y levantándose de la cama, demostrando que no se haya desnudo, la ropa interior cubre su miembro que se entalla deliciosamente en ella.

—Intuye que hackee la empresa de su padre. — Respondí apartando la vista de su ropa interior para concentrarme—. Le aclaré mis propósitos y mis acciones si interfiere en ellos. Sus problemas de familia no son de mi incumbencia, no tengo porque atacar contra ellos.

—¿Seguro, Nathan? —Susurro mirándome seriamente, leyéndome como un libro, cada página que mis pensamientos relatan son profesados a su inspección.

—¿Qué quieres decir con eso? —Mencione fríamente fijándome en él, ignorando que nos encontramos en un momento donde una discusión solo será un conflicto sin retorno.

—Trabajamos hasta tarde para conseguir la información que necesitas para tu venganza. —Encaro acercándose a mí—. Te quedaste más tiempo por detalles, según tus palabras. Más puedo asegurar que ese no fue el motivo.

—Cállate, Henry. —Gruño apretando mi labios en una fina línea—. No debes asegurar motivos extraños cuando has mirado el proceso.

—¡¿No debo asegurar!? —Grito irónico, deteniéndose en frente de mí e impactando sus puños en mi pecho, produciendo que diera unos pasos atrás—. Pensé que toda la venganza sería directo a Zean pero tus intenciones son hundirlo junto a los Graham.

Mis músculos se tensan y me mantengo detenido en mi sitio, no puedo avanzar y testificarle que no he cometido ese ataque que la zorra afirma que he hecho, las pruebas a mi favor son inexistentes y más porque sé quién fue el culpable de la agresión al sistema.

—Debes creer en mí. —Musite bajando la mirada y sosteniendo mi labio inferior con mis dientes, la debilidad hace acto de presencia con Henry—. Sé quién lo cometió pero no es para ayudar a mi venganza.

—Habla, Harris. —Demando cruzando sus brazos en su pecho, esperando impacientemente mi respuesta para no desconfiar del objetivo que me plantee.

—Si mis cálculos son exactos, él que ejecuto el ataque fue…—Hice una pausa levantando la mirada fuertemente—. Lucas Taylor.

La sorpresa asalta a su facciones y sus labios tiemblan ligeramente. Stewart lo conoce, trabajo para él en un comercial de su nueva marca de autos y su relación se convirtió en una amistad que Taylor desea que se convierta en una relación de pareja pero mi príncipe se ha negado durante dos años.

—Lucas. —Suspiro cansinamente, deshaciendo el enlace en que se encuentra sus brazos para tomar sus cienes con una mano y masajear la zona— ¿Cómo sabes que ese idiota es el culpable de esta mierda?

—Sígueme. —Pido dirigiéndome hacia el living, donde tome asiento en el sofá y encendí mi laptop, tecleando rápidamente para encontrar los archivos que pueden demostrar mi teoría.

—¿De qué manera mostrarás tu inocencia en caso de que coloque una demanda? —Hablo sentándose a mi lado para observar detenidamente mis movimientos.

—No puedo probar que soy inocente del delito porque las pruebas son nulas. —Explique haciéndole una seña para que se acercará—. Pero los algoritmos que observo en el sistema de James es el indicio de que Taylor es el causante de la infiltración y extracción, porque la ubicación proviene de su compañía.

—¿Entraste en su sistema? —Pronuncio acusándome, debo explicar con detalles la manera en que tengo acceso a la empresa.

—Mi padre tiene millones invertidos en ese imperio, debo mantenerme informado de los cambios que ejecute para no perder el dinero, además que las bajas han sido notorias estos meses. —Dije molesto, su organización y administración es un fracaso en ese compañía—. Pienso comprarla cuando se encuentre en la quiebra.

—Impresionante. —Halago estupefacto, el brillo en sus ojos exclaman estar de acuerdo con mi propósito—. Eres muy inteligente, cielo.

—Gracias. —Susurre con un sonrojo haciéndose presente en mis mejillas, apague el equipo y fije mi mirada en su persona— ¿Podemos volver a la cama? Deseo descansar junto al hermoso ángel que ilumina mi vida en estos instantes.

Su sonrisa con los hoyuelos marcados, producen que su belleza se acentué. Anhelo que su felicidad prevalezca por siempre, que nunca sea destruido de la manera en que lo hicieron conmigo…pero sé que mi mente puede devastarlo, por los continuos pensamientos contradictorios sobre Zean. Si amarlo u odiarlo, me lo pregunto sin encontrar una respuesta que pueda ayudarme a aclarar mis dudas y continuar con mi existencia.

—Vamos. —Animo, halando mi mano para adentrarnos en nuestro lecho y poder regresar al mundo de los sueños.

Se recostó en su lado y lo imite, sus manos pasaron por mi pecho suavemente exponiendo el hecho de que no me encuentro solo, que él estará para mí, el tiempo que lo necesite.

—Te amo, Nathan. —Proclamo besando mi mejilla para después separarse un poco y cerrar los ojos para dormir.

—También te amo, Henry. Aunque no sea de la misma manera, puedo hacerlo.

Mis palabras no fueron escuchadas por él, su respiración es pausada, indicándome que ya se encuentra descansando, me acerque un poco y quede frente a frente, deposite un beso en sus labios, que mantenían ese sabor a menta que tanto adoro para a continuación dejar que mi mente fuera apagada y mis pensamientos alejados, con un último suspiro caigo en mi necesitado descanso.

#16

Capítulo 16

POV. Zean Moore

Solitario, la palabra que me ha caracterizado desde mi entrada al imperio que mi padre inicio. Siempre desprestigiado y juzgado por no ser igual a lo que es mi progenitor, enviado a una celda creada por ellos envuelto en críticas e insultos, siendo mi mente la más afectada de todo.

—Nunca pude ser como él. —Susurro sintiendo las lágrimas reunirse en mis ojos, dispuestas a trazar el sendero de dolor que me persigue y clama con destruir cada centímetro de mí.

Los lamentos escapan de mis labios, exclamando un poco de paz y comprensión, de la que se me ha negado. Mi madre me culpa de la caída que tuvo la industria, humillándome de que si Brent no hubiera intervenido, solo sería el hijo imperfecto y fracasado que hundió la compañía más prospera y enriquecida del mundo.

—Zean. —Su voz me regresa a la vida, recordándome que me encuentro en mi living, sentando en el sofá gruñendo todas mis frustraciones— ¿Qué ocurre, amor?

Fije mis ojos en los suyos, que demuestran la preocupación que le produce observarme en el estado deplorable en que me hayo. Sé que en su mente analiza mis facciones para percibir mi malestar y dar alivio con su apoyo.

—Nathan. —Solloce, pidiendo silenciosamente que me consolará abrazándome, protegiéndome de los pensamientos que exclaman demolerme.

Se acercó a mí, colocándose en frente y se arrodillo en el piso, tomando mi rostro para que lo mirará y observará el amor que desea transmitirme, anhela tranquilizarme con su toque y sentimientos.

—No permitas que esos comentarios te devasten. —Hablo dulcemente, dejando una caricia en mis mejillas—. Todo lo que ha sucedido no es tu culpa, no debes ser igual a alguien que no eres por complacencia de los demás.

—Pero mis padres...—Me interrumpió colocando una mano en mis labios, acallando lo que me remueve en las noches y perturba a mi alma.

—Tú madre es insensible y despiadada, no comprende que su hijo necesita apoyo en estos momentos difíciles. —Cuestiono seriamente, haciendo que analizará mi situación—. Y tú padre es un hombre egoísta que te abandono a tu suerte en este negocio por amar a otro hombre.

Cerré los ojos y las lágrimas continuaron bajando por mi rostro tortuosamente por la revelación otorgada. No quiero creer en la verdad que se me presenta pero es inevitable no aceptarla, en el momento que les dije a mis padres que soy gay, su orgullo y felicidad se fue a la mierda, desapareciéndose, camuflándose en desprecio y furia que desquitan contra mí.

—Te amo. —Musite abriendo los ojos y observando que no me encuentro con Nathan, una nueva jugada de mi mente. Me encuentro en la habitación del hotel, rodeado por el vacío, mis lágrimas continúan cayendo y mi corazón desea un descanso de los recuerdos del pasado.

Me atormentan, arrebatando un poco de mi existencia, eliminando mis sonrisas y mi confianza para volverlo desesperación y desprecio hacia mí mismo, haciendo que afirmará a las palabras que me dedican mis padres en las contadas ocasiones que puedo verlos.

—¡No soy nada! —Grite, levantándome del sofá y moviéndome descuidadamente por el espacio, los mareos inundan a mi cuerpo, mi vista se nubla y mi ritmo cardíaco aumenta velozmente.

La ansiedad se ha hecho presente, quiere hacerme colapsar, caer en el abismo que me espera con ansias, donde escapar es imposible. Mi respiración se escasa y mi espalda impacta contra una de las paredes, el agotamiento se hace dueño de mis sentidos, percibo que la inconsciencia me llama.

—¡Zean! —Escuche ese grito que no logré identificar por estar sumergido en el inicio del final, proclamándose mi alma como premio.

Unos brazos se afianzaron a mi cuerpo fuertemente, arrastrándome hacia algún sitio que me es desconocido, más no le dedico mi atención y unas palabras que escapan de mis labios hacen que mi acompañante detenga sus acciones.

—Dile que le amo y que me perdone. —Murmure dificultosamente, con una sonrisa triste que se presentó en mi rostro—. Dile a Nathan Harris que lo amo, que no dejaré de amarlo así muera.

Deje escapar un último suspiro para cerrar los ojos y caer en la oscuridad, los gritos de agonía que escuche en la lejanía desaparecieron, me siento nadar en la nada que me rodea, me encontraré en el medio de la vida y la muerte.

No pude ser fuerte y me derrumbe a los dos días ante mi ansiedad, Lance planeo intervenir junto a Lucas para encontrar una manera de contraatacar y me pidió que concentrará mi pensamientos en como conquistar a mi príncipe pero los recuerdos mitigaron la posibilidad, me hundí antes de decir la verdad y volver a ver esa sonrisa.

Lo lamento, Nathan.

(...)

Las voces se hacen presente, el agotamiento impacta en mi cuerpo, el tiempo ha transcurrido desde que caí en el caos del pesimismo. Sé que no he fallecido pero me niego a abrir los ojos y enfrentar la realidad, concentro mis oídos para escuchar la discusión que mantienen las dos voces que habitan mi habitación.

—Es un maldito idiota. —Gruño la primera voz que es perteneciente a Lucas, su tono es inconfundible—. Si se siente agobiado porque no nos lo menciono, hubiéramos hecho lo posible por ayudarlo y evitar estos tres días de angustia que nos ha tenido.

—Debes comprenderlo, Lucas. —Pide Lance calmadamente por lo que distingo en su pronunciación—. Lo ha perdido todo. Para Zean, Nathan es su universo. En el instante en que su familia lo comenzó a despreciar, el deposito todo en él, desde su estabilidad emocional hasta la física.

—Es muy dependiente de él. —Replico molesto, tiene razón en lo que dice, no puedo negarlo.

—Igual como tú lo eras de Brenda. —Ataco fuertemente, impactándome un poco—. Por lo que debes saber cómo se siente exactamente.

—Lo sé, pero odio verlo como una vez lo estuve yo. —El dolor en sus palabras, producen un malestar en mi interior, en estos momentos soy consciente de lo que hacen mis acciones a mi mejor amigo.

—Debemos apoyarlo y salvarlo de su autodestrucción. —Esa afirmación ocasiona que un sentimiento débil de felicidad ocupe mi corazón herido.

—Está complicado. —La tristeza de Lucas me causa confusión.

—¿Por qué? — Pregunta Parker, presiento que la respuesta no me agradará.

—Él que puede salvarlo es Nathan. —Aclaro con toques molesto—. Pero él en estos momentos está saliendo con Henry Stewart, el chico que me gusta.

Su afirmación me sorprende y la negación se anticipa, no acepto que me haya olvidado y este saliendo con alguien, que sus besos sean depositados a otro, que dedique sus sonrisas únicas y especiales a él.

—¡Lance llama a los médicos, los latidos de Zean están aumentando precipitadamente! —Grito Lucas impotente, sus pasos se acercaron a mi cama mientras Lance sale rápidamente para buscar ayuda.

No puede...Él no puede permitir que otro toque la piel donde yo deje mis marcas ¡No puede!

—Zean, no estás solo. Por favor, resiste.

Las lágrimas escapan y de mi boca seca pronuncia unas palabras dolorosas para mi alma.

—Él no puede amar a otro. —Mis latidos continúan veloces y mi consciencia se nubla.

—¡Zean! —Su grito afligido, se escucha lejos.

—Abandone la habitación señor, Taylor. —Siento algo atravesar mi piel y un quejido escapa de mi boca—. Debemos colocar algunos calmantes al paciente y verificar su estabilización.

—Sé fuerte, Moore.

Esas palabras fueron las últimas que escuche antes de volver a sumergirme en mi sufrimiento y agonía, donde una simple pregunta desmorono mis pensamientos.

¿Cómo pudiste olvidar nuestra promesa, Nathan?

#17

Capítulo 17

Los distintos ejecutivos y ejecutivas me rodean, hablan de sus inversiones y las nuevas ganancias que ha obtenido, es agotador escuchar cada triunfo o estatus que logran en las reuniones que organizo, más así podré enterarme de los procesos de los accionistas que trabajan con el imperio de mi padre.

—Logré firmar un contrato con los Graham. —Ese apellido consigue mi atención, es impresionante que continúen confiando en la vialidad de esa empresa, aun cuando la prensa hizo público el fallo en su tecnología—. No fue sencillo, sus contratos tienen muchos puntos que se deben discutir para llegar a un acuerdo estable y próspero.

—Escuche que esa empresa tuvo un ataque a sus servidores. —Pronuncio otro socio burlonamente, denotando su alegría al notar la rigidez en su compañero—. Su estabilidad está en caída a la ruina. El contrato que firmaste puede que no sobreviva al impacto.

La furia resalta en las facciones de mi accionista, sus manos son empuñadas y su propósito resaltante, presiento lo que se aproxima por lo que me levanto e intervengo antes que ocurra una catástrofe que puede perjudicar mis tratados.

—No cometa la falta de golpear a ese hombre, señor. —Mi voz acalla todas las voces y su atención se centra en mi persona, escuchando atentamente mis palabras—. Porque la agresión, no solucionará el error que cometió al hacer un convenio con los Graham.

—Nathan. —Advierte Cameron, mirándome seriamente, procura que las palabras que vaya a otorgan sean profesionales, que no tenga un desliz diciendo algo que puede condenarme a ser atacado por los accionistas.

—El que alguien pueda infiltrarse en su sistema denota la nula importancia que le conceden a sus archivos, eso les despoja de la seriedad que deben tener para resguardar y proteger cada documento que administren. —Explique observando las miradas sorprendidas de varios hombres y mujeres—. Un error como ese, es imperdonable en este negocio, ya que el robo de esos registros puede guiarlos a amenazas o extorsión indebida.

Me retire al percatarme que nadie concederá una contradicción a mis palabras, ya que son completamente innegables y con fundamento, la formalidad con que presente mi explicación demuestra la inteligencia que he adquirido dentro de la industria y que me ha llevado a poseer un poder en abundancia.

—Más solo me ha guiado a la adulación y sonrisas falsas. —Susurre llegado a mi oficina, deteniéndome al sostener la manilla de la puerta—. Cualquier llamada o reunión que se presente, postérgala, Señorita Gia —Ella acato órdenes y continuo haciendo su trabajo, posteriormente me adentre al sitio y cierro con seguro la puerta para evitar una interrupción.

Suspire cansinamente y camine hacia el centro del lugar, mirando detenidamente cada detalle, admirando los distintos cuadros y libros que ocupan partes de mi oficina, sintiendo la tranquilidad en el ambiente. Desde que me enfrente a la zorra y me di una oportunidad con Henry han transcurrido dos días envueltos en calma pero un sentimiento lúgubre ha impedido que pueda disfrutar de lo que se me concede.

—Algo realmente malo debe haber ocurrido. —Examine, sentándome en uno de los sofás y centrando mi vista en mis manos, no encuentro respuesta a este sentimiento que desea que me percate de las señales que me confiere.

Tense mi mandíbula y paso mis manos por mi rostro, no permitiré que estas emociones me vuelvan a demoler, cuando he podido retomar el control de mi vida. Me levante y tome asiento frente a la silla de mi escritorio para retomar los documentos que debo inspeccionar y firmar.

Frunzo mi ceño al leer en uno de los informes los beneficios que se llevarían la industria socia y descarto rápidamente ese contrato, así continuo dificultosamente por los constantes emociones tristes que preservar en irrumpirme, consiento de los 10 documentos solo 2 en mi computador, los cuales aprobé por la igualdad de ganancia por las dos partes.

Envié por correo los informes a Cyrus para que se encargará de notificar a las dos empresas de la reunión que tendríamos para culminar la negociación, posteriormente aparte todo y me recosté al terminar los trabajos pendientes, centre mis pensamientos en la emoción que pide ser atendida.

—¿Qué habrá pasado? —Pregunte al silencio que me rodea, no encontrando la respuesta que ansió, medite y la contestación de mi subconsciente fue impresionante, apagando mi mirada y aspirado que no fuera eso—. Puede que sea…

Su nombre quema en mi garganta, mi corazón palpita velozmente, las emociones que me invaden piden que de mis labios escape ese nombre que anhela que reemplace las caricias que no he recibido de su tacto, mi cuerpo reacciona y clama por sus besos, más mi furia impide que los sentimientos me dominen, camufla e intercepta cada sentir que desea ser profesado.

—No debe ser él. —Me negué a aceptarlo, percibiendo las lágrimas que se retienen mis ojos, aun cuando me intente convencer de que lo he superado y no lo necesito, mi cuerpo y emociones demandan su presencia.

Cierro mis ojos y dejo que las lágrimas atrapadas corran por mis mejillas, los recuerdos recorren suavemente mi cabeza, mis labios se entre abren queriendo pronunciar unas palabras pero se oponen a salir. Mi mano sube y toca mis labios lentamente, para continuar su recorrido por mi rostro y apartar las gotas que resplandecen, detonando la fuerza que lucha contra los miedos que rechazan rendirse.

—Continuas siendo mi debilidad. —Hable secamente, entreabriendo los ojos y regulando mi respiración—. Pero no me hundirás.

Un sonido consigue que salga de mi crisis, dirijo mi mirada a la pantalla del computador que me notifica la entrada de un nuevo mensaje, tome el mando y abrí lentamente el archivo, leyendo detenidamente el contenido.

Mis músculos se tensan, el oxígeno no circula por mis pulmones, el frío predomina en mi piel anunciándome que la palidez ha predominado. Mi corazón late a ritmos desiguales, mi vista se nubla y de mis labios escapa un jadeo temeroso.

—Ze…—Susurro levantándome precipitadamente, el movimiento produce que la silla impacte contra el suelo, me alejo de la pantalla que es portadora del dolor que arrasa con ahogar mi alma.

No es posible que eso sea verdad…Zean no puede estar en el hospital, su salud siempre ha sido perfecta, nunca ha presentado síntomas de un desgastamiento o agotamiento de su cuerpo.

—La ansiedad. —Proclame temblando, mis mejilla son empapadas por las gotas saladas y el pulso cardiaco continua veloz, advirtiéndome del miedo que está invadiendo mi sistema, mutilando la tranquilidad y fuerza que destacaba hace unos momentos.

La respiración dificultosa no evita que comience a caminar por la oficina con una decisión que aclama ser ejecutada, no me opuse y sin mirar atrás, abrí la puerta de mi oficina y salí acelerando mis pasos, no coloco cuidado en que miren mi aspecto afligido, mi propósito es llegar a New York prontamente.

Mensaje de correo:

Para: Nathan Harris

De: Lucas Taylor

Hola Nathan. Te informaré de un asunto, aunque no espero que te tenga con cuidado después de lo que ha acontecido entre ustedes dos, es importante.

Ha ocurrido un hecho lamentable en el estado de New York, donde me encuentro actualmente por lo mismo, siendo el perjudicado mi mejor amigo Zean Moore, que por problemas de salud notorias ha tenido que ser internado en el Hospital Central para un cuidado intensivo, ya que su estado es delicado.

No te pido que te presentes porque comprendo tu furia hacia él y que esto puede que te alegre en demasía, sin embargo si en tú corazón y alma se preserva un poco del amor que le tuviste, espero le otorgues un poco de tu apoyo, así sea lejos.

Espero tu respuesta, LT.

#18

Capítulo 18

El desembarque en el aeropuerto de New York fue precipitado, los anuncios de mi llegada causo que distintos medios colocarán su atención en mí. Buscan las razones o indicios del porque he viajado cautelosamente, sin notificaciones previas, pero mantuve la discreción en el asunto, lo que les obstaculizo su objetivo.

No permitiré que los problemas de Zean se conviertan en el entretenimiento de las revistas, que manipulen la información para explotarla y crear rumores que no son ciertos. Él en estos instantes lo que más necesita es parsimonia para apaciguar la ansiedad que ha predominado en su sistema, queriendo destruirlo.

—¿Qué pudo ocasionarte la recaída? —Suspire preocupado conduciendo el auto, que alquile el día anterior, con dirección al hospital.

Sé me hizo imposible dirigirme al sitio al llegar a la ciudad, la hora en que aborde el avión en Inglaterra produjo que aterrizará en la madrugada, por lo que me pareció inadecuado presentarme ante los que se encuentren con él, cuidándolo y manteniéndolo estable, suprimiendo la agonía que está persiguiendo su alma, además de los reporteros que me mantuvieron cautivo en la habitación del hotel, permitiéndome escapar al cuarto día, lo cual agradecí porque me es necesario verificar su estado.

—Moore, espero que hayas sido fuerte. Que enfrentarás a tus demonios y estés estable. —Musite moviendo nerviosamente mis dedos mis dedos en el volante, temo que Lucas no me haya notificado cada aspecto acontecido.

Una risa irónica escapa de mis labios. Soy un maldito hipócrita, me preocupo por su salud cuando hace unos días anhelaba verlo pidiendo misericordia, que su corazón se hundiera en el dolor, su alma perdiera el sendero y cayera en la oscuridad de cada sentimiento que produjo en mi con su traición. Ahora solo quiero presenciar su sonrisa y que de su boca pronuncie que se encuentra en perfectas condiciones, que la calma predomine en sus facciones.

—Quiero odiarte y llegue a pensar que lo hice. —Murmure deteniéndome en el estacionamiento del hospital—. Sin embargo, mis sentimientos repelen esa emoción... ¿Cómo odiar a alguien que amas?

La pregunta no obtuvo respuesta, por lo que sin contenerme deje escapar un grito de frustración, mi mente es un caos, una batalla se desata entre la cordura y mi corazón, resultando herido mi orgullo y emociones, porque una simple sinceridad destruye la penumbra que envolvía la verdad, una verdad que me niego a aceptar.
Porque si soy honesto, no te he superado aún.

El aire escapa de mis pulmones, todo se detiene y las lágrimas caen silenciosamente por mis mejillas, las palabras de mi consciencia perturban toda la estabilidad que soy capaz de mantener, me es difícil procesar que no importa lo que haga, cuantas veces lo intente, así me falle y mutile todas mis esperanzas, mi corazón seguirá latiendo por él. Solo por él.

—El infierno por donde me obligaste a pasar no mitiga lo que creaste en mi interior. —Gimotee cerrando los ojos, sintiendo el dolor que recorre mi cuerpo, el que jamás me ha abandonado y solo esperaba la detonación para recordarme que me perseguirá sin descanso.

¿Merezco sufrir como lo he hecho? Me pregunto empuñando mis manos y tensando mi mandíbula, es incomprensible que mi condena se convierta en un laberinto sin salida, donde cada paso que doy, me devuelve al inicio. Sin permitirme avanzar, encadenándome a un retorno que me arrebata el anhelo, hundiéndome y quemando mi cuerpo, volviéndolo cenizas.

—Solo pido un instante…—Hable abriendo los ojos, percatándome de la lluvia que ha comenzado a caer en el sitio, resaltando la melancolía que en mi interior ha predominado.

Bajo la mirada y observo mis manos que renuncian a mantenerse en calma, los temblores son precedidos por las nuevas gotas saladas que quieren hacer mi desesperación más asfixiante, la soledad se burla de lo padezco, exclamando que me ahogaré en sus profundidades, más una tonada melodiosa interrumpe mi pesar.

Dirijo mis ojos hacia el móvil y observo el número de Henry, me debato entre atender o ignorar, optando por la segunda opción, con el descubrimiento que he hecho quiero mantenerlo en secreto y si mis oídos captan su voz no podré ser capaz de ocultarle la realidad.

—Lo lamento. —Suspire saliendo del vehículo, cerrándolo seguidamente sin tomar en cuenta el aparato que continúa resonando atormentando a mi consciencia por las acciones ejecutadas.

La lluvia comienza a empaparme, el cielo gris escurece y desalienta el ambienta, demostrando el lamento que desuela a las personas que la presencian, deseando que un rayo de luz penetre a las nubes grises para irradiar una pizca de felicidad.

Me encamine a la entrada del hospital con seguridad, más mi aspecto demuestra la preocupación que tengo desde que recibí el mensaje. Las puertas se abrieron y un frío desagradable recorre mi piel junto a mi atuendo, mis labios los coloque en una línea y me acerque a la secretaria, percibiendo la excesiva atención que me otorga.

—Disculpe. —Hable seriamente, no mantendré una conversación larga con esta mujer que por lo que noto desea que exactamente eso ocurra.

—Hola, señor. —Dijo sensualmente, mirándome de arriba a abajo, detallando mis facciones y cuerpo, causándome repugnancia.

—Habitación de Zean Moore. —Demande fríamente, intimidando un poco a la dama que intenta obtener algo de diversión.

—Habitación 408. Puedo llevarlo personalmente, si quiere. —Ofreció mordiendo sus labios y giñando uno de sus ojos, insinuándose atrevidamente.

—Le recomendaré, señorita, si es que se le puede colocar ese honorifico a una mujer vulgar como usted. —Su labios se abre y su rostro demuestra lo ofendida que le resultan mis palabras—. Haga su trabajo y limítese a eso, en vez de abrirle las piernas a todo hombre que se le presente.

La furia es notoria en su cara roja, más me alejo sin dejarla contraatacar, me es absurdo quedarme a escuchar palabras que no les daré mi atención, porque mis sentidos solo quieren llegar al sitio que contiene al hombre que me ha arrebatado la parsimonia.

Mis pasos resuenan en el piso, mi respiración se acelera al encontrarme más cerca de mi destino pero me detengo abruptamente al presenciar a Lucas y Lance discutiendo enfrente de la puerta, no permitiré que sean conscientes de mi presencia, me aparte silenciosamente a un pasillo cerca de donde se encuentran, suspire al estar a salvo de ser descubierto. Más una oración produjo que mis piernas se debilitarán y cayera sentado en el frío suelo.

—Dos veces cerca de la muerte. —Gruño Lucas molesto—. Cuatro malditos días internado y por culpa del amor hacia Nathan Harris.

—¿Puedes dejar de replicar? —Pide Lance exasperado—. Se comprensivo.

—¡Lo he sido, maldita sea! —Su grito me hizo temblar de miedo—¡Pero toda esta historia me tiene enojado!

—¿Le enviaste el correo a Nathan? —Mis ojos se abrieron sorprendidos, así que él fue quien propuso que se me anunciará esta desgracia.

—Se lo envié el mismo día de la primera recaída. —Suspiro lentamente—. No debimos notificarle nada, vino a la ciudad y no se ha presentado, seguro se alegra de cómo se encuentra.

—O debe estar por hacer una visita inesperada. —Hablo suavemente para continuamente escuchar sus pasos alejarse junto a los de Lucas—. Bajemos a beber algo, estoy agotado.

Sus voces desaparecieron por el pasillo contrario y mi cuerpo no reacciona, sus palabras han dejado un vacio en mi interior, revelando el desprecio y remordimiento que predominaron en mi sistema, soy culpable de lo que Zean está padeciendo, produje que su salud decayera brutalmente, casi matándolo.

—Debo saber que estas bien, que tu sonrisa y vida este intacta. —Me levante y camine débilmente hacia la puerta donde tome la manilla, entrando temerosamente en el espacio.

No observe la camilla al adentrarme, mantuve dándole la espalda y cerré la puerta al entrar, mi corazón late precipitado, después de semanas lo volveré a ver, el marrón y azul se rencuentran al final del camino.

—Nathan.

Su voz débil cala en mi alma y mis ojos se llenan de lágrimas, me gire y lo vi, postrado en la camilla.

—Zean.

#19

Capítulo 19

El silencio es perturbador, sus ojos me observar detenidamente, analizando cada uno de mis movimientos. El aspecto formidable del que es portador, se encuentra demacrado, débil y carente de felicidad, su rostro moreno se haya pálido y con barba de días, la delgadez de su cuerpo me preocupa. La salud de Zean no está bien, la ansiedad lo consume.

—¿Qué haces aquí? —Su voz me impresiona, la frialdad cala en mi cuerpo, produciendo un escalofrío que recorre mi espalda.

Abro mis labios pero mi voz se niega a hacer acto de presencia, los nervios me dominan, mis manos se abren y cierran involuntariamente, intentando calmar los sentimientos que anhelan aparecer para hacerse cargo de la situación.

—¿No dirás nada? —Pregunto levantando una ceja, haciendo que baje mi cabeza avergonzado y limpie los restos de gotas no derramadas—. No debiste hacer este acto de lastima, tu presencia aquí no es necesaria. Puedes retirarte que necesito descansar, por si no estás informado en la madrugada tuve otra recaída y apenas hace una hora acabo de despertar.

Sus palabras producen que una furia nazca en mi interior, no comprendo su repulsión a mi presencia, no he cometido o hecho algo que merezca su repudio todavía. Soy yo quien ha sufrido por su traición, quien ha llorado y lamentado el porqué de sus actos.

—Eres un maldito. —Gruñí molesto, levantando la mirada y acercándome a su camilla—. Estoy aquí porque me preocupe por ti pero tu actitud hace que me arrepienta.

—¿Preocuparte por mi? —La ironía domina en su tono de voz—. No quiero tu hipócrita preocupación.

—¿Qué ocurre contigo? —Demande serio, mi paciencia estaba rozando el límite, aunque haya aceptado que aún lo quiero y que no haría nada para perjudicar más su salud, no aceptaré que me insulte y menosprecie.

—¿Quieres saber lo que ocurre conmigo? —El aumento de su cólera se denota al pronunciar cada palabra—. Te diré lo que malditamente ocurre—Una risa amarga escapo de sus labios para continuamente transformarse en una línea triste— ¡Te odio, eres un hijo de puta, un traidor que rompe las putas promesas que me juraste no fallar!

Mis ojos se abren sorprendidos, las lágrimas bajan por las mejillas de Zean mostrando ante mis ojos la frustración y dolor que le produce las acciones que he cometido. Mis pensamientos se centran en encontrar la respuesta a sus palabras, causando que después de unos minutos un suspiro intranquilo escape de mis labios.

—No he roto la promesa. —Aclaré desviando la vista y observando las gotas de lluvia que se deslizan por el cristal de la ventana.

—Dime que él no te ha tocado. —Imploro débilmente, mis dientes tomaron mi labio inferior—. Dime que no ha sido dueño de tu cuerpo y labios... Dime que sigo siendo el único hombre que te ha tocado.

Sus ruegos producen que comience a temblar, el dolor impacta severamente en mis emociones, descontrolándolas, guiándolas a revelar la debilidad que nace al presenciar como mis actos han destruido a la persona que una vez le jure la felicidad eterna.

—No puede decirte eso. —El tiempo se congela, nuestra respiración es la que rompe el silencio de la habitación—. Porque ya lo hizo.

Un grito desgarrador es percibido por mis oídos, me rompe el alma pero no puedo mentirle, ya que si lo hiciera solo lo dañaría más. Sus pasos son interceptados por mis sentidos, dirijo mi mirada a él, quedándome estático al tenerlo en frente mostrando su sentir ante mí.

—Por favor, ten misericordia. —Tomo mi rostro suavemente acercándolo al suyo—. Me has hecho pisar el infierno con solo entregarte a él, quise morir al enterarme que me olvidaste. Te odio por volverme vulnerable al azul de tus ojos y dependiente de ti, si este es el pago que debo soportar por lastimar a mi ángel, lo acepto si vuelves a mis brazos.

Sus palabras ocasionan que mi corazón se acelere, que el calor se extienda por mi rostro y mi boca se seque, la cercanía que mantenemos nos encierra en un mundo donde solo existe él y yo, siendo nuestros corazones la melodía que guía el movimiento que queremos llevar a cabo.

Ignoro a mi orgullo y cerebro, mi instinto me pide que pruebe el pecado de sus labios, que vuelva a saborear el elixir que despierta las sensaciones que han dormido en mi interior. Es un vicio, es una droga que me hace dependiente de ella así la intente abandonar, la necesidad implora y sin perder más tiempo impacto mis labios en los suyos, cerrando los ojos en el proceso.

Un gemido satisfactorio escapa de mi boca al degustar el delicioso sabor de su paladar, el café y chocolate deleitan mis sentidos, produciendo que mi mente se nuble, olvidando el dolor que ha provocado, olvidando la venganza que ha consumido mis días anteriores, olvidando que existe dos personas que sufrirán por nuestras acciones.

Mis brazos se enroscaron en su cuello, sus manos toman mi cintura firmemente, acercando delicadamente nuestros cuerpos, que al sentirse piden más, anhelan más. Nuestros labios sincronizan una danza sensual, donde nuestras lenguas se adentraron a la boca del otro, percibiendo la mezcla de sabores que nos envía a momentos del pasado, recordando lo que nos ha hecho falta, nuestro hogar.

Nos separamos al sentir la falta de oxigeno, mis manos continúan rodeándolo y mis ojos permanecen cerrados, enfrentar las consecuencias de mis acciones es un tormento para mis pensamientos, que han vuelto a tener cordura.

—Nathan. —Susurro dulce, acariciando mis caderas y subiendo una de sus manos por mi espalda, recorriendo mi columna—. Abre los ojos.

—No. —Me negué soportando el lamento de remordimiento que en mi garganta se encuentra, los sentimientos hacen acto de presencia.

—Por favor. —Pide soltando mi cintura y tomando mi quijada—.Mírame, amor.

—Si abro los ojos y te miro me condenaré a recordar el error que he cometido. —Solloce alejándome de su toque, dándole la espalda para abrir mis ojos y mirar por la ventana.

—¿Para ti, esto es un error? —Pregunto temeroso, dirigiendo sus pasos hacia mí— ¿Besarme con ese anhelo es un maldito error? —El pánico me hace caminar a una esquina donde al encontrarme atrapado, tuve que dar vuelta para enfrentarlo, percatándome de la cerca que se encuentra.

Mi respiración se agita, su dolor me perturba, causa estragos en mi sistema, aprisionando mi cuerpo a la pared que evita que mi cuerpo se desplome al suelo por lo débil de mis piernas.

—Tengo miedo de ser ese error que clamas. —Sus manos se colocan a cada lado de mi rostro con sus ojos demostrando la fragilidad de sus emociones—. No soy capaz de soportarlo. Te amo más de lo que debería, Nathan y me destruye que ya tú no lo hagas.

Sus manos cayeron y se alejo dirigiéndose a la camilla para recostarse, ha dicho lo que quiso ocultar, dañando mi interior, ocasionando una guerra que me devastará hasta eliminar cada parte de mí.

—El error que he cometido es abandonarte, por eso temo abrir los ojos porque al tenerlos cerrados no me percataré de cuanto te necesito. —Declare mirando como detiene su caminar—. Y te sigo amando como la primera vez pero me es imposible omitir la infidelidad que has cometido.

No espere a que reaccionara, me dirigí a la puerta y la abrí rápido para escapar de cada sentimiento, recuerdo, dolor y amor que domina en la habitación. Tome unos segundo y me detuve para anunciar una palabras que lo perseguirán desde este momento.

—No cierres los ojos, Zean. —Declaré, saliendo y cerrando la puerta. No puedo olvidar lo que me ha hecho y la venganza que llevaré hasta el final, así en el camino me guíe a mi perdición.

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Rango6 Nivel 29
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#20

Capítulo 20

POV. Henry Stewart

Los fotógrafos capturan cada pose que ejecuto ante ellos, deslizo mi cuerpo suavemente por el sitio demostrando la elegancia y fortaleza de mi porte, las telas se adhieren sensualmente a mi piel remarcando los músculos que he obtenido por el entrenamiento diario.

—Excelente trabajo, Stewart. Puedes descansar unos minutos, después continuaremos. —Felicito Seth con una sonrisa maravillado por los resultados logrados en la sesión.

—Está bien, Ford. —Hable encaminándome hacia mi camerino rápidamente, borrando instantáneamente la alegría que oculta mi tristeza.

Han pasado 8 días desde que Nathan viajo de urgencias, no sé en qué país se halla, no contesta mis llamadas, ignora cada intento que hago de establecer una comunicación con él, dejándome con las dudas del porque su comportamiento ha cambiado de esta manera tan precipitada.

—Nathan, ¿Habrás ido tras él? —Mi voz se apaga, no soy capar de decir el nombre del individuo que puede ser el culpable de que mi cielo se esté distanciando de mí.

Mi corazón se retuerce del dolor y la melancolía domina mi sistema, mis brazos rodean mi cuerpo para transmitirme un poco de la tranquilidad que me ha abandonado. Perder tan pronto lo que he tuve es un golpe que te estrella contra el suelo, impidiendo que puedas recuperar el aliento del impacto porque se repite convirtiéndote en el esclavo.

Hundido y perdido en el sufrimiento, fui capaz de llegar hacia mi camerino y encerrarme en su interior, exclamando interiormente que se me permitiera unas horas de soledad para afrontar las emociones devastadoras, que han venido a acabar conmigo.

—No te pedí amor, porque sé que lo amas sin importar sus errores. —Susurre sentándome en una silla y tomando mi rostro—. No te pedí que me prometieras estar junto a mi— La humedad hace de presencia en mis ojos, anunciándome las lágrimas que aparecerán—. Solo te pedí una oportunidad.

Las lágrimas comienzan a bajar lentamente pactando su camino, mostrando la debilidad y inseguridades que anhelo eliminar. Un pequeño gruñido de frustración escapa de mi garganta ¿Acaso no soy suficiente para que olvides tú amor por Zean? La falta de respuesta produce que la molestia se aproxime, mis pensamientos perciben que solo fui un juguete con el que divirtió, un entretenimiento que le otorgo el placer que su cuerpo pedía, que el susurro del “te amo” que me declaraste, estuvo lleno de mentiras. Solo una palabra vacía para calmar el corazón herido de este perdedor y obsequiarle esperanzas inexistentes.

—No debes sentirte molesto de tus propias decisiones. —Esa voz me paralizo, limpie mis mejillas nerviosamente y lo encare, no espere ver esos ojos azules nuevamente.

— ¿Por qué estás aquí? —Pregunte levantándome, queriendo mostrar un poco de fuerza ante su presencia intimidante.

—Quise ver cómo te encontrabas, Hen. —Pronuncio lentamente acercándose, acorralándome contra la pared—. Me percate de la manera en que tu brillo no estaba presente en la sesión, cuando lo que más apasiona de tu aspecto es ese detalle esplendido.

— ¿Puedes apartarte? —Replique serio, alejándome de su cuerpo, rememorando las situaciones en que nos encontramos en la misma posición pero en otras circunstancias.

— ¿Cuándo me perdonarás? —Suspiro cansinamente, tomando asiento en mi sofá e indicándome que lo hiciera también, lo cual me negué rotundamente.

—Me mentiste. —Gruñí empuñando mis manos, mi memoria evoca el instante donde él se atrevió a romper cada fragmento de mi sistema—. Procure ser lo que quisieras y me demostraste que no soy suficiente.

Su mirada se endurece, se levanta y sin permitirme reaccionar, me aprisiona contra una de las paredes, su respiración impacta en mis labios, nuestros ojos se conectan, mi cuerpo comienza a temblar por las acciones que él puede cometer y que no evitaré que cometa.

—Te he pedido que me perdones por lo acontecido. —Deposito sus manos en mis caderas, su rostro se acerca—. Sé que te debí decir que era casado, que tengo un hijo, pero no hubieras aceptado salir conmigo si te lo anunciaba.

— ¡¿Cómo quieres que te perdone?! —Grite colocando mis manos en su hombros para retirarlo de mi vista pero no logré moverlo—. Me usaste, creíste que no sabría sobre tu familia, además que soy el causante de que tu hijo no crezca con sus padres juntos.

— ¡Cállate! —Gruño molesto apretando su agarre en mis caderas, produciendo que un gemido lastimero escapara de mis labios— ¡No eres el causante de mi divorcio, mi esposa me fue infiel antes de conocerte!

Mis ojos se abren sorprendidos y observo cada detalle de su rostro, intentando encontrar un atisbo de mentira, lo cual no hallo. Solo detallo la sinceridad que emana de sus profundos ojos azules, sus labios muestran una pequeña sonrisa lastimera, se acerca más hasta apoyar su frente con la mía, enlazando el azul con el verde.

Las sensaciones nublan mis sentidos, me hacen volver al tiempo donde suspiraba y amaba cada aspecto del hombre que tengo en frente, cada beso que pactaba el inicio de un amor, cada mirada que transmitía el siempre de nuestra unión, cada consumación que firmaba los sentimientos que los dos gritábamos por el otro, pero todo se derrumbo al aparecer ella y gritar la verdad que mis oídos se negaban a aceptar.

— ¡Soy tu maldita esposa, tienes un hijo conmigo! —La voz de Brenda resuena en la lejanía de mi mente, eliminando la neblina de mis emociones— ¡¿Por qué me eres infiel con este desgraciado?!

Ese momento me guio a ver que no significo nada, con un solo movimiento me desgarro más que el corazón, él fue capaz de despedazar mi alma, contaminándola de la impureza de sus acciones, llevándome a la perdición.

—Aléjate. —Susurre volteando mi cara y eliminando el contacto visual que quema en mi piel.

—No lo haré. —Proclamo impactando sus labios en mi cuello expuesto, haciendo que mi ceño se frunciera y mis manos enviarán más fuerza para apartarlo.

Logré que se aparte pero la frialdad de su mirar me impacta, el escalofrío recorre mi espalda pero no muestro debilidad, mantengo la fuerza que Lucas una vez me arrebato, no voy a permitir que se vuelva a infiltrar en mi vida para ocasionarme la misma demolición.

Sus pasos resuenan cuando intenta volver a acercarse pero se detiene, un dolor cruzo sus ojos y se da la vuelta, dándome su espalda. Su reacción me desconcierta e extraña pero sus palabras aclaran mis dudas y exponen su huida, originando que mi piel se palidezca y la tristeza domine mis emociones.

—Pude mentirte sobre mi vida pero jamás en cada te amo que te profese. —Hablo seriamente e irónico—. No como Nathan, que se dirigió al encuentro con Zean y supo que lo seguía amando desde el inicio. Importándole poco que tú te hayas entregado a él. Analiza Henry ¿Es peor mentir sobre la vida o dar esperanzas falsas?

Se retiro lentamente, dejando que cada una de sus cuchillas colisionara contra mí, desmoronándome, caí de rodillas y un grito furioso escapo de mis labios mientras las lágrimas navegan por mis mejillas. He confirmado mis sospechas del modo más doloroso.

—Nathan… ¿Por qué? —Un gemido lastimero fue lo único que pude pronunciar para después hundirme en la miseria.

#21

Capítulo 21

Retorne a mi apartamento en Inglaterra con mis sentimientos en contradicción, pidiendo que volviera a esa habitación en el hospital, que estuviera junto a él, entregará cada pedazo de mi para arreglar el dolor que le ocasione, que recuperará la felicidad que se me ha arrebatado.

Mi corazón pide misericordia, exclama que mi venganza sea guiada a quién es la causante de todo nuestro infortunio. Más mi orgullo y dolor se niega a escuchar los alaridos de mis emociones, ellos claman justicia, que Zean sienta lo mismo que sentí al verlo siéndome infiel, piden que no permita que sus palabras dominen mi mente, que nadie intervenga en mi objetivo.

La batalla se desata en mi interior, resultando lastimada mi alma, que solo anhela la parsimonia que no he sentido, ni en mis sueños he podido percibir la paz.

—Todo es un caos. —Murmure abordando mi vehículo, no deseo permanecer más tiempo en la soledad de mi hogar, sumergido en la tristeza de mi emociones donde el alcohol y cigarrillos pueden resultar un acompañante peligroso.

Las calles vacías y solitarias se muestran ante mis ojos, las altas horas de la noche advierten lo inapropiado de mis acciones pero ignoro mi racionamiento. Necesito ir al lugar donde me sentiré protegido y rodeado de calma, donde todo desaparece y nada puede dañarme.

Una sonrisa dolorosa se presenta en mis labios, tuvo que surgir estos problemas para que volviera a requerir un abrazo de mi madre y un consejo de mi padre. Ellos que procuran mi bienestar, no creerán en lo que me involucre y que me puede condenar a ser infeliz.

Despejo mi mente al percibir la mansión de mis padres, rodeada de lujo y excentricidades, pero con una diferencia, el aire hogareño que se siente es lo que lleva a todo mi cuerpo a deshacerse de la tensión y sumergirse en la parsimonia.

Al ser reconocido por los guardias que la resguardan, me adentro por los terrenos y me detengo en frente de la casa, tome un una bocanada de aire y salí de mi auto, siendo recibido por los distintos trabajadores nocturnos. Di un leve saludo y me dirigí hacia la entrada de la casa, abriéndola rápidamente.

Mi vista presencia cada parte de lo que fue mi hogar por años, cada cambio y permanencia las percibo pero mi atención es tomada por la mujer de rubio cabello que me observa sorprendida.

— ¿Nathan? —Pregunta anonada, acercándose a mí con paso lento y seguro.

—Mamá. —Mi voz se corta, camino rápido y la abrazo, estrechándola fuertemente contra mí, mientras mis ojos derraman las lágrimas que he retenido.

—Mi pequeño. —Susurra acariciando mis cabellos delicadamente— ¿Por qué vienes a estas horas? ¿Qué ha ocurrido?

Sus preguntas me tensan, más su caricia me transmite la preocupación que le produce el estado deplorable en el que me encuentro.

—Zean. —Declare, intentando apaciguar mis emociones.

—Vamos al living, ahí me contarás que ha ocurrido. —Informo para separarse de mi abrazo y tomarme de la mano, llevándome al salón.

Me senté en uno de los sillones y ella tomo asiento en el sofá que está enfrente de mí, pidió a una de las trabajadoras que trajeran té para continuamente mirarme seria.

— ¿Qué ha ocurrido con Zean? —Fue directa y sin contemplaciones, está decidida a saber cada detalle de lo que ha ocurrido entre nosotros.

Pase mi lengua por mis labios y exhale fuertemente para iniciar el relato de mi desastre amoroso. Cada reacción de furia y sorpresa del rostro de mi madre lo presencie, mis palabras producían un cambio rápido de su sentir pero no me demuestra que está surgiendo en sus pensamientos. Me detuve por un momento al entrar la joven con el té.

—Aún no puedo creer que hayas pactado una venganza, James. —Pronuncio mi madre cuando la mujer se retiro, dejándonos nuevamente solos.

—Sé que no debí hacerlo pero estaba envuelto en rabia. —Susurre bajando la mirada avergonzado—. Aunque no creo que sea lo peor.

Continúe relatando con detalle cada acción, palabra, golpe y momento que surgió, sentí nuevamente las emociones que tenía en esos instantes, varias lágrimas se escaparon cuando finalice, su rostro sin expresión me declaro que analizaba mi circunstancia.

—Nathan, ¿Crees que Zean realmente te haya sido infiel? —Pregunto seriamente, esperando una respuesta que mi cerebro se niega a dar.

—No lo sé. —Respondí empuñando mi mano derecha—. Los Graham me han dado motivos para creer que están involucrados en todo esto, más por la presencia Brooke en mi apartamento.

Ella asintió, tomo su taza y bebió el té para después dejar la tazo en la mesa, y suspirar cansadamente, reconozco esos movimientos, va a sermonearme.

—Reorganiza tu vida, hijo. —Dijo juntando sus manos y conectando sus ojos con los míos—. No eres un niño, haz jugado con los sentimientos de Henry y perjudicaste a Zean por una venganza.

—No le prometí amor a Henry y Zean me lastimo. —Replique molesto, tomando en el proceso mi té y bebiéndolo.

—Con tener sexo con él le diste una oportunidad y si te lastiman no debes hacer lo mismo. —Encaro sonriendo burlonamente al ver mi perplejidad por sus palabras.

— ¡Mamá! —Grite sintiendo mis mejillas sonrojándose de la vergüenza y dejando la taza en la mesa.

—James, debes solucionar tus problemas internos. —Expreso acercándose y colocando sus manos en mis hombros.

—Lo intentaré. —Prometí sonriendo, recibiendo un beso en mi frente de su parte, ella me protege y aconseja para que mejore como persona.

—Nathan. —Esa voz hace que tanto mi madre como yo dejemos nuestra cercanía, dirigimos nuestra atención al hombre que se encuentre en el umbral de la entrada al salón.

—Padre. —Dije levantándome para recibirlo pero me detengo por sus palabras.

—Tenemos problemas. —Menciono con la mandíbula apretada por la molestia.

—¿Qué ha pasado? —Pregunté sintiendo como las malas noticias impactarán tanto en mi madre con en mi racionamiento.

—Han intentado infiltrarse en la empresa, tanto por los sistemas como personalmente.

La furia comienza a crecer, se mueve lentamente por mi cuerpo, pactando mis movimientos y estrategias, sé quien lo ha hecho. Ella misma una vez lo dijo "haré tú vida un infierno" pero no se adelanta a que el inframundo reclamará sus ataques.

Mi rostro permanece serio, miro de reojo a mi madre y se muestra preocupada. No dejaré que esto contamine su calma, comencé a dirigirme a la puerta sin mirar atrás pero la voz de mi padre interrumpe mis acciones.

— ¿A dónde iras? Debes quedarte para encontrar una solución a esto. —Explico molesto por mi nula respuesta.

—Iré a arreglar unos asuntos con la responsable de esta falta.

No espere una contestación, solo camine rápido y me adentre en mi vehículo, saliendo a toda velocidad de los terrenos. La haría pagar.

—Brooke, haré que caigas por adentrarte en mis territorios. —Una sonrisa sádica y malvada se posa en mis labios.

Lo lamento, madre, pero nadie debe interferir en su tranquilidad y menos una zorra.

—Lo prometido es deuda. —Murmure prendiendo un cigarrillo—. Pedirás misericordia, perra.

#22

Capítulo 22

POV. Brooke Graham

La felicidad y euforia recorre completamente mi cuerpo plasmándose en mis facciones, todo está saliendo de acuerdo al plan. Zean solo en New York, Taylor lejos de las empresas de mis padres, recuperamos los archivos robados y principalmente, Nathan hundido en su venganza.

Deje escapar una risa divertida y observe el rostro de cada una de mis amigas siendo iluminados por las luces neón de la discoteca donde nos dispusimos a celebrar “mi noviazgo con Zean”. Ilusas, si supieran que todo el romance es una amenaza de mi padre a Moore, que no desaproveché y obtuve lo que quería.

Plasme una sonrisa falsa y me levante, llamando la atención de las chicas, quienes enfocaron su mirada en mí.

—¡Un brindis por las maravillosas vidas que tenemos! — Exclame subiendo la copa junto a mis amigas quienes gritaron en concordancia.

No lamento ninguna de mis decisiones, lo que anhelo, lo consigo sin importar los sacrificios que se deban llevar, porque merezco todo y más.

—¡Brooke, vamos a bailar! —Grito Celia, tomando mi mano y sin esperar una respuesta, llevándome a la pista de baile siendo seguidas por las demás.

Nuestros cuerpos se mueven al ritmo de la música, dejándonos envolver por la pegajosa melodía. Disfruto estos momentos de tranquilidad, donde mi mente se desconecta del mundo real pero mi momento se ve interrumpido por mi móvil, por lo que me deslizo suavemente separándome de ella y dirigiéndome a los sanitarios.

Al llegar a mi objetivo, cerré la puerta y saque el aparatado, percatándome de que el número que insistentemente quiere comunicarse conmigo, no está registrado. Sin darle mayor importancia, conteste la llamada.

—¿Hola? —Pregunte curiosa, puede que sea mi padre para notificarme lo de la infiltración a la empresa Harris.

—Perra. —Su voz me congela y mi cuerpo comienza a temblar involuntariamente—. Haz sobrepasado mis límites.

—No te tengo miedo, Nathan. —Declaré manteniendo mi voz firme y apaciguando mis nervios.

—Deberías. —Pronuncio lentamente, mostrando lo furioso que se haya—. Te lo dije una vez, quienes se interpongan en mi camino los haré ver el inframundo pero a ti… Te haré pedir nunca haber nacido.

Mi voz se corta y un jadeo temeroso escapa de mis labios, la maldad y realidad que percibo en sus palabras ocasiona que mis pasos retrocedan, no conozco que es capaz de hacer Nathan, presiento que no miente al decir lo que dicta su voz.

—Te recomiendo buscar refugio porque si te encuentro, pagarás por todo. —Su risa sádica hace que suelte el aparato y se estrelle contra el piso, dejándolo inservible.

Mis pensamientos son un caos, necesito salir de aquí, volver a mi apartamento y comunicarme con mis padres para advertirles de los planes de Harris.

Tome el aparato y salí de sitio, dirigiendo mis pasos a las salidas del establecimiento, después le explicaría mi huida a las chicas, por el momento mi seguridad se encuentra acorralada por un hombre de ojos azules.

Subí a mi auto y acelere, mi mirada enfoca cada carro que rodea al mío, verificando que en ninguno se halle Nathan. Las distintas situaciones de que una persecución, choque o accidente ocurra hacen que me exaspere y aumente la velocidad.

—Necesito llegar. —Susurre soportando las lágrimas de miedo que implora que libere.

Temo lo que él pueda hacerme, aunque intente hacerme la fuerte he cometido un error, toque un fibra donde Nathan no se encuentra consciente de las acciones que ejecute, su remordimiento ha desaparecido y el sadismo de su furia desea acabar con todos.

La calma me invade al presenciar como el edificio donde vivo se levanta ante mis ojos, más un grito escapa de mi boca al escuchar el disparo de una arma cerca de mi ubicación. Derrapo y esquivo al auto que casi impacta contra el mío.

Entro al estacionamiento del edificio e inspecciono mí alrededor, el otro auto ha desaparecido y el silencio me rodea, mi corazón late velozmente pero la tranquilidad de estar en mi hogar calma cada nervio o temor que embargaba anteriormente a mi cuerpo.

—Tal vez se equivocaron y no me iban a atacar a mí. —Me auto convenzo mientras bajo del vehículo, lo cierro y me adentro a la edificación.

Suelto un suspiro cansado, fue un día agotador y emocional, sin perder tiempo entro en el elevador, presiono el botón de mi piso y las puertas se cierran. Saco mi móvil, presenciando el daño que le ha causado la caída, más al intentar activarlo, este reacciona, lo cual me sorprende porque en el establecimiento, analice que había quedado inservible.

Comienzo a examinar los mensajes recibidos, perdiendo mi parsimonia al leer los 4 mensajes de Nathan.

“¿Miedo, preciosa? Te observo correr en la discoteca como un conejo temeroso que teme que el lobo lo atrape”

“Aunque veas a tu alrededor no verás, pero yo si te observo”

“Acelerar es peligroso, gatita. A menos que desees que un choque o accidente se produzca y tú sangre sea la que se derrame”

“Te ha gustado el regalo que te he enviado, un susto de cortesía para la más bella dama”

Sostengo fuertemente el móvil y mis lágrimas caen, quiero que acabe este tormento, no merezco el miedo psicológico que me está produciendo con sus acciones. Vuelvo a guardar el aparato e ignoro el nuevo mensaje que he recibido, me abrazo a mi misma y me aliento a enfrentar cada una de las amenazas que Nathan suelte contra mí.

Él puede hacerme recorrer el inframundo en vida pero yo lo enterraré bajo tierra.

La furia hace que levante cada fortaleza, que no me derrumbe y recupere la sonrisa que se había arrebatado. Al llegar a mi piso, limpie mis lágrimas, empuñe mis manos y salí con un caminar decidido a comenzar los nuevos planes para evitar mi caída.

—Te destruiré, Nathan Harris. —Pacte molesta, llegando a mi puerta de mi hogar, la abrí y me adentre, cerrando continuamente tras de mí.

Camine unos pasos, tome mi móvil para llamar a mis padres y comenzar hacer tácticas contra la intimidación del imbécil, pero me detuve abruptamente y leí el último mensaje que me había enviado, y me negué a leer.

“Deberías observar tu hogar antes de entrar”

Mire mi alrededor y solo la oscuridad me rodea, un presentimiento me impulso a dirigir mi mirada al espejo que está enfrente de mí y al examinar el reflejo fui perdiendo el color de mi piel rápidamente.

—¡¿Qué…?! —No pude continuar, un impacto en mi cabeza hace que calle y me desplome en el suelo, divagando en la consciencia solo pude escuchar su voz.

—No puedes destruir, lo que ya destruiste.

Para después sumergirme en la profundidad de la inconsciencia.

Hace alrededor de 2 meses

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#23

Capítulo 23

La penumbras de la noche dominan el apartamento, mi sonrisa maligna se oculta en la oscuridad pero el reflejo de mis ojos destaca la satisfacción de tenerla a mi merced, amarrada e inconsciente, sin saber que en mi mente circula los pensamientos pecaminosos de tortura.

Un sonido de mi móvil hace que aparte los ojos de mi víctima y los centre en el mensaje que he recibido.

“Necesitamos hablar. H”

Un suspiro pesado se escapa de mis labios, no puedo atrasar más lo que va acontecer, debo ser sincero con mi pequeño de ojos verdes.

“Mañana contactaré contigo para reunirnos, Hen”

Guarde el aparato y centre mi atención en Brooke, sus facciones se contraen, avisándome que pronto recobrará el sentido. Sus ojos se abren lentamente e intenta moverse, más le es imposible y el miedo comienza alertarla, observa a su alrededor buscándome, lo cual le facilito al dar unos pasos y detenerme ante ella.

—Hola, Brooke. —Salude tomando su quijada para que mirará mis ojos.

—¿Qué es lo que quieres, Nathan? —Pregunto mordiendo su labio y demostrando la frustración que siente—. No tengo nada que sea de tu interés.

—Claro que lo tienes, princesa. —Solté su quijada y me aleje unos pasos, dándole la espalda—. Tienes respuestas a varias incógnitas de temas que necesito.

— ¡No voy a decirte nada! —Bramo furiosa, forcejeando con las cuerdas.

—Por tú bien, te recomendaría responderlas. —Avise peligrosamente, dando vuelta y enfocándola.

—No eres capaz de matarme. —Afirmo segura de sus palabras.

—Nunca dije que tú serías la afectada. —Sonreí caminando hacia ella y colocándome tras su espalda.

—¿Qué quieres decir con eso? —Su cuerpo tiembla con mi cercanía, el temor emana de su sistema.

—Quisiste ser inteligente perjudicando la empresa y tranquilidad de mis padres, pero fallaste. —Susurre en su oído tenebrosamente—. Si no respondes a mis preguntas, atacaré a tus padres.

—¡No te atrevas! —Grito desesperada, con las lágrimas deslizándose en sus mejillas.

—Sabes lo que tienes que hacer.

Di vuelta a la silla y acerque mi rostro al suyo, la mujer fuerte y presumida ha desaparecido, la vulnerabilidad y preocupación son su enemigo, pero los que me otorgan la respuesta anhelada.

—Lo haré. —Bajo la mirada, cerrando los ojos, su rostro manchado de resignación me guió a sentir el triunfo.

Me aleje mostrando una sonrisa de superioridad, tome otra silla colocándola enfrente de ella, abrí una de las botellas que traje conmigo y la serví en una copa, deleitándome con el sabor de alcohol.

—¿Por qué intentaron atentar contra mi empresa? —Pregunte mirándola fijamente, sosteniendo la copa en mi mano derecha.

—Porque necesitaba una manera de que te alejarás de Zean. —Respondió fríamente pero sin levantar su mirada.

—¿Por qué quieres que me aleje de Zean? —Levante mi ceja, no comprendo el porqué alejarme sino mantenemos ninguna conexión desde que estuve en New York.

—Porque él te ama. —Ironizo subiendo la mirada, mostrando el odio que me tiene.

No aparto la mirada, su respuesta no me ha sorprendido, con las declaraciones en el hospital me ha quedado en claro los sentimientos de Moore, más no soy capaz de disculpar que se haya metido con Graham.

—No es un motivo para hacer lo que has hecho. —Mencione bebiendo de mi bebida.

—¡Si es un maldito motivo! —Grito furiosa, mi tranquilidad ha logrado que pierda la cordura— ¡Mis planes no se completaron porque aunque lo haya amenazado con quitarle todo si no estaba conmigo, tú…! —Sus palabras se cortan dándose cuenta de su error.

—¿Qué acabas de decir? —Apreté mis labios y me levante, dejando caer la silla, sintiendo cada fragmento de tranquilidad quebrarse frente a mis ojos.

No responde, su respiración se acelera e intenta buscar una salida. Un gruñido surge de mi pecho, la copa que se ubicaba en mis manos es estrellada contra la pared obteniendo un grito lleno de terror de ella.

—¡Me dirás en este instante que plan estabas ejecutando! —Exclame, acercándome y colocando mis manos en sus brazos, apretando el agarre.

—Mis padres lograron entrar en el sistema de la empresa de Zean, desde ese instante comenzó las amenazas. —Revelo lastimeramente y cerrando los ojos.

Me alejo de ella, su piel quema mis manos, mi vista se nubla y mi voz anhela que libere los gritos de frustración que dominan a mi sistema. Tanto dolor y sufrimiento por la infidelidad, nunca fue culpa de él, Zean es inocente de cada acción que ha ocurrido.

—Soy un bastardo. —Murmure sintiendo mis lágrimas bajar lentamente, recordando el daño que le produje con mi entrega a otro hombre, como su mirada se apagaba y se llenaba misericordia, exclamando que fuera mentira.

—Déjame ir. —Pide débilmente—. Ya no me queda ninguna información que pueda afectarte.

—Has hundido a dos hombres que se aman por tu avaricia y egoísmo. —Susurre sin sentimiento, levantando su quijada conectando nuestros ojos—. Haré que sufras como tú nos has hecho sufrir.

—¿Cómo lo harás? Si no tienes como lastimarme. —Su risa asquerosa fue simplemente una muestra patética de poder.

—En lo que tanto quisiste conseguir. —Explique tocando su cabello, borrando con mis palabras su sonrisa—. Tendré sexo con Zean.

Un grito colérico es proclamado por ella, se mueve furiosamente causando que la silla cayera con ella al suelo, pero su ira no se elimina, me condena la muerte con su mirada.

—¡Te juro que te mataré, Nathan Harris! —Advirtió siguiendo con sus movimientos agresivos.

—Cuando lo hagas estaré preparado, gatita. —Pronuncie, caminando hacia la salida—. Tus padres te liberarán, porque mi tiempo debe ser dedicado a mi venganza contra ti.

—¡Te odio, maldito! —Proclamo dejando que todos sus sentimientos se liberarán.

—Es mutuo, señorita. —Declaré tomando la manilla y abriendo la puerta—. No cierres los ojos, Brooke.

Salí y cerré rápidamente, sus gritos seguían resonando pero mi mente va centrada en los acontecimientos antes expuestos.

Zean, como pude dejarme guiar por lo que mis ojos observaron, porque no te enfrente y pedí una explicación a lo que había presenciado.

—Lo lamento, Zean. —Murmure abordando el elevador, siento como mi corazón late envuelto de emoción, por saber que su traición es falsa.

Mi mente descansa y mi cuerpo pierde la tensión, la parsimonia se adueña de todo mi sistema. Al llegar al primer piso, salgo apresuradamente del edificio y sonrió por la victoria obtenida.

—Espero no sea tarde. —Camine hacia mi vehículo y antes de abordarlo, mire el cielo—.Volveré a conquistarte, mi amor.

Subí al auto y aceleré, maquinando los nuevos planes para no fallar o cometer un nuevo error porque mi victoria contra esta amenaza será efectiva y feroz.

Hace alrededor de 2 meses

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#24

Capítulo 24

POV. Zean Moore

Desbordo el avión lentamente, mis fuerzas están debilitadas, mi ganas de vivir se pierden en la laguna del lamento. Sus ojos azules me persiguen, su furia y contradicción atormentan mis noches, produciéndome insomnio.

—Zean, debes dejar de atormentarte. —Dijo Lance, colocando su mano en mi hombro queriendo transmitirme su apoyo—. Lo vas a recuperar.

—Eso lo coloco en duda, Lan. —Murmure sintiendo mi corazón revolverse en el dolor—. Me odia por algo que no soy culpable.

—No caigas en tu autocompasión. —Pide acelerando el paso y tomando mi muñeca para que lo imite—. Además primero debemos buscar a Lucas, las noticia que nos tiene no son muy buenas.

— ¿Qué quieres decir con eso? —Pero fui ignorado y continuamos caminando hasta estar fuera de aeropuerto.

En frente nuestro se estaciono una limusina, que reconocería en cualquier sitio. La puerta se abre y la figura de Lucas se muestra ante nuestros ojos, hace un movimiento rápido de saludo y nos invita a subir, lo cual hicimos silenciosamente.

Al estar cada uno ubicado en un asiento, nos miramos mutuamente, una emoción en los ojos de Lucas me advierte que me prepare para la noticia que se aproxima.

—Zean. —Me llamo captando totalmente mi atención—. Brooke ha jugado sus cartas.

Mi piel pierde el poco color que había recuperado, el solo nombre de esa mujer produce escalofríos en todo mi cuerpo, mi respiración se detiene y mis ojos se abren temerosos de su continuación.

—Ha descubierto que soy el culpable del robo de la información de su empresa. —Susurro bajando la mirada con frustración en sus facciones—. Me ha amenazado con lo que sabe no puedo combatir.

Bajo la mirada y empuño mis manos, siempre supe que la maldad que la rodea no tiene límite. Hará lo que sea para no perder esta batalla, cada uno de sus ataques son estratégicos y eficaces, incapaces de ser contrarrestados por nosotros. Damos un golpe y ella lo repele sin esfuerzo.

—Fue un buen movimiento. —Hablo Lance parsimonioso—. Pero no conto que también ejecute mi plan.

Mi mirada y la de Lucas se levantaron, enfocando a Lance rápidamente por sus palabras, la expectativa que demuestro es evidente ante todos.

—Logré capturar al espía que te perseguía. —Pronuncio con una sonrisa orgullosa—. El bastardo revelo toda la información que le ha otorgado a Brooke desde que fuiste a New York.

—¿Eso quiere decir que ella…? —Afirme sintiendo la mezcla de sentimientos correr por mi sistema, cada detalle de lo que ocurrió en estos días de mierda, ella lo sabe.

—Lo sabe todo, desde tu desmayo hasta la visita de Nathan. —Despejo mis sospechas, sostuve mi cabeza entre mis manos, intentando entender como una mujer puede disfrutar de la desdicha.

—Debes tranquilizarte, Zean. —Demando Lucas fuertemente, mi garganta se cerró y mis lágrimas descienden demostrando ante ellos que mi fuerza se derrumba.

—Pides que me calme. —Murmure temblando y levantando mi mirada para que admirarán lo destruido que me encuentro— ¡Pero tú no estás perdiendo al amor de tu vida!

Mi grito ocasiona que abra sus ojos y sus manos se empuñen, la rabia irradia en sus pupilas, su quijada se tensa, está preparado para contraatacar contra mi acusación.

— ¿Que no estoy perdiendo al amor de mi vida? —La ironía se pactan en sus palabras, haciéndome consciente de mi equivocación— ¡Te recuerdo que Henry me abandono, sumando a ello que tu querido amor de acostó con él!

El desafío se revela en nuestras miradas, la rabia de cada uno de los acontecimientos, errores y acciones que hemos producido se anticipa, la inestabilidad nos alienta a liberar ante golpes lo que sentimos.

—¡Paren esto! —Bramo Lance deteniendo mis futuras acciones—. Los cuatro cometieron errores, pero pueden solucionarlos. El primer paso es sacar de sus vidas a esa mujer.

Asiento, continuando el camino callado, hundido en mis pensamientos, analizando cada una de las circunstancias que han llevado a donde me encuentro. Cada error, mentira y dolor determinan que si hubiera tomado otras decisiones, no me encontrará sumergido en la agonía, estaría besando los dulces labios de mi bello amante, recorriendo su cuerpo y declarando cuanto lo amo.

—Zean. —La voz de Lucas me llama, sacándome abruptamente de mis pensamientos—. No te lamentes de las decisiones que has tomado, en ese instante eran una buena opción.

—No. —Negué, suspirando cansinamente, mis ojos se enfocaron en la ventana—. Tal vez debí contarle todo y no estaría…

—Pero no lo hiciste. —Declaro Lance, tomando una de mis manos—. Enfrenta lo que se avecina, si quieres recuperar lo que has perdido desde dejar de aferrarte en pasado y avanzar.

No lo mire pero sus palabras impactaron en todos mis sentidos, los consejos de Lance me hace recuperar la esperanza. Con una pequeña sonrisa deslumbrando mi rostro decaído, lo enfoque a los dos.

—Gracias. —Agradezco sonriendo tranquilo, sintiendo la paz circular en mi sistema, olvidando la tristeza que desea devorarme.

Los dos sorprendidos me devolvieron la sonrisa, el apoyo y fuerza se siente en el ambiente, por lo que me anime en comenzar una charla amena entre ellos. Disfruto estos momentos en que de mi mente se elimina lo que me atormentan.

—Hemos llegado, señor. —Aviso el chofer, deteniendo el auto frente a un edificio que al inspeccionarlo supe que era donde está mi hogar.

—Gracias. —Agradece Lucas para continuamente verme—. Cualquier cosa que suceda o necesites, llámanos. Estaremos investigando más para hacer un plan.

Asentí haciendo un movimiento de manos, despidiendo simplemente de ellos, para después bajar del vehículo y dirigirme hacia la entrada del edificio.

Aún en mi cuerpo preservan secuelas de mi ansiedad, pero las palabras de Lance han mantenido la cordura de mis acciones, produciendo que mi salud mejore. Pero la única medicina que curará mi enfermedad es el amor de mi ángel.

—Aunque no me perdones, seguiré amándote el resto de mi vida. —Musite ingresando en el vestíbulo, ignore todo a mí alrededor para entrar en el elevador, reflexionando en mi amor hacia Nathan.

Perderlo es cruzar el infierno en tierra, sentir que mi corazón se rompe lentamente, mis sentimientos se vuelven un caos y las lágrimas son infinitas. Es afirmar lo mucho que lo amo y lo desorientado que me siento si no está a mi lado.

—Te amo. —Susurre con una sonrisa enamorada, dejando atrás lo malestares debo enfocarme en el amor que siento por él para no caer nuevamente.

Con ese objetivo, salgo del elevador al llegar a mi piso, me encamine a mi apartamento rápidamente, anhelo comer un delicioso aperitivo y descansar en mi alcoba, soñando con mi príncipe.

Al estar en frente de mi puerta, abrí y entre, sintiendo un aroma a comida que me desconcertó, cerré la puerta y me dirigí al comedor, impactándome la vista que se presenta ante mí.

Un almuerzo completo recubre la mesa que he dejado de utilizar desde que termine con Nath, un lirio en medio de todo adorna delicadamente, dando un toque elegante al ambiente.

—¿Qué es esto? —Me pregunte examinando la habitación, intentando encontrar al culpable de este arreglo.

Mi respiración se detiene al sentir una manos suaves cubrir mis ojos y un aroma que me acelera mi pulso cardiaco, sintiendo mis nervios florecer con su presencia.

—Mi hermoso Ze.

#25

Capítulo 25

POV. Henry Stewart

Observo por la ventana del establecimiento, esperando que él haga acto de presencia, días sin saber de su existencia han producido que la tristeza me hundiera, consumiera cada parte de las sonrisas que él había producido, mi rostro carece de fuerza y mis ojos se inundan de lágrimas al presentir el porqué de su mensaje.

—Henry. —Su voz impacta en mis oídos, levanto mi rostro, sin importar las gotas derramadas y lo enfrento.

—Nathan. —Susurre, sus ojos azules conectan con los míos, percibo un sentimiento en ellos que produce un escalofrío en mi columna.

No menciono nada, solo tomo asiento en frente mío, sus ojos continúan examinándome, solo los aparta cuando llega una de las camareras para tomar la orden.

—¿Qué desean caballeros? —Pregunta con una sonrisa servicial, esperando pacientemente a que alguno pida su orden.

—Un café y una napolitana, por favor. —Pide Nathan seriamente, volviendo a verme, haciendo que mis nervios recorran mi cuerpo.

—Un batido de fresa, solamente. —Baje la vista, intentando alejar la sensación que me produce tener su mirada en mi persona.

—En un momento su orden será entregada. —Finalizo alejándose, dejándonos con un silencio perturbador.

El sonido de sus dedos impactando contra la mesa, me demostró que su mente analiza como entablar una conversación, lo cual me sorprende, me había preparado para un rompimiento frío y doloroso, no una muestra de delicadeza.

—¿Por qué fuiste a él, Nathan? —Pregunte, apartando los nervios, levante mi cabeza y enfoque su rostro.

—¿Cómo lo sabes? —Murmuro deteniendo el movimiento de sus dedos y mordiendo su labio inferior.

—Entonces es cierto. —Una sonrisa lastimera surca mis labios, mi corazón se rompe lentamente, dejando caer cada trozo al abismo, dejando la huella del dolor.

—Lo es. —Afirma tristemente—. Debí decírtelo pero ocurrió tan rápido, olvide todo…

—Tu corazón se centró en Zean. —Indique empuñando mis manos—. Sigues amándole.

—Lo lamento, Hen. —Se disculpó intentando tocar mi rostro pero me aleje.

Las promesas que me otorgo no significaron nada, cada palabra declarada fueron falsas y envueltas en mentiras. Me ilusiono, utilizo y planea dejarme para volver a estar con la persona que le hizo lo mismo que me está haciendo él a mí.

—No lamentes algo que no sientes. —Declaré fríamente, su boca se abrió ligeramente, sorprendido por mi actitud.

El silencio incomodo inundo nuestro espacio, él no sabe que decir y yo no quiero que diga nada. Solamente, nada cambiará lo que estoy sintiendo en estos momentos.

Solté un suspiro, observe como la misma chica se acerca con nuestras órdenes, depositándolas en la mesa y obsequiando una sonrisa para definitivamente retirarse.

—No sé cómo demostrarte lo arrepentido que estoy pero…—Bebe un poco del café dejando sus ojos fijos en la mesa al volverla dejar en su lugar—. Verlo en esa camilla, pálido y sin fuerzas de vivir con sus ojos pidiendo misericordia, supe que lo seguía amando como la primera vez, al querer protegerlo y refugiarlo en mis brazos.

La sinceridad y amor en su melodiosa voz me hacen cerrar los ojos por la sensación de entendimiento que surge en mi corazón. Era como verme en un reflejo de recuerdo, cuando me encontraba enamorado de Lucas.

—¡Te amo! —Grito Lucas de rodillas frente a mí, sus ojos apagados implorando la oportunidad que me negué a darle.

—Adiós, Lu. —Me despedí abordando el vehículo que me llevaría lejos de él.

Abrí mis ojos, observando la deplorable imagen de Nathan, triste y temeroso de la respuesta que le otorgue, cubierto de inseguridades por la discusión que mantenemos.

—Necesito tiempo, Nathan. —Dije, tomando mi batido para beberlo.

—Lo comprendo, solo quiero que las cosas entre nosotros no terminen de esta manera. —Tomo un trozo de la napolitana—. Eres mi mejor amigo después de todo —Introdujo el trozo en sus boca delicadamente.

—Somos mejores amigos. —Repetí dejando el vaso vacío en la mesa—. Pero te amo y aunque no lo demuestre en estos instantes, duele que lo prefieras a él antes que a mí.

—No todo es como creíamos. —Susurro dejando de lado la comida y terminando la bebida—. Todo fue una trampa de Brooke.

Mis ojos se abren sorprendidos, no creo lo que me ha dicho, como esa mujer puede ser responsable de la infidelidad de Zean. No tiene motivos para hacerlo o eso quiero pensar.

—¿Por qué? —Pregunte, tomando un poco de la napolitana.

—Avaricia y poder. —Responde juntando sus manos sobre la mesa—. Mi venganza ahora será contra ella.

La seriedad domina mi rostro, aún siento molestia que mintiera con sus palabras pero estuve consciente con quien me estaba involucrando. Él a pesar de intentarlo, siempre le ha pertenecido a Zean, como mi corazón anhela a Lucas aunque lo niegue.

—Te ayudaré. —Aseguré con una sonrisa orgullosa, estirando mi mano para pactar.

Él la estrecho y mutuamente nos miramos, sabíamos los errores que cometidos pero son nuestros errores, superaré esta sensación para rehacer mi vida y volver a ser la estrella que soy.

—Pagaré por los dos, debo irme. —Aviso Nathan depositando el dinero en la mesa—. Voy a recuperar el tiempo perdido.

—Te deseo suerte. —Mi sonrisa incomoda llama su atención y el comentario que hace al respecto produce que un sonrojo se haga presente.

—Deberías hacer lo mismo, en la tarde llega tanto él como Lucas. —La sinceridad hace que baje la mirada, él lo sabe—. No lo juzgues por lo aconteció en ese tiempo, recuerda que nunca mintió en cuanto te ama y en lo que haría por volver contigo.

Asiento, viendo cómo se retira del establecimiento en dirección a su amor. Lo que ha dicho me ha revuelto mis pensamientos, tal vez deba seguir su consejo pero algo en mi interior evita que lo haga y es el sentimiento del miedo de volver a estar hundido, sin salvación. Solo, haciendo preguntas del sí fui suficiente.

—Lo haré. —Mi determinación se presenta, tome mi móvil y le envié un mensaje a Lucas para encontrarnos para hablar, esperando que conservará el mismo número.

Suspire cansinamente, levantándome y saliendo del establecimiento, el viento frío me recibe calmando mis nervios y transmitiendo parsimonia a mi sistema.

Comencé a caminar sin una dirección, solo quiero que mis pensamientos circulen sin interferir en mis emociones, lo cual logro efectivamente. Más el sonido de mi aparato me hace respirar rápidamente pero sin hacer suspenso lo observo, surcando una sonrisa feliz en mis labios.

“Ven a mi apartamento en la tarde. Te enviaré la dirección cuando este desocupado”

“Gracias. H”

“Gracias a ti por esta oportunidad de conversar”

Por primera vez supe que hice una buena elección al reunirme con él.

#26

Capítulo 26

Su cuerpo se tensa al sentir mi lengua recorrer su oreja, amo que su cuerpo exprese el deseo que le produce mis acciones, que cada fibra de su ser anhele mi toque. Retiro mis manos de sus ojos y las bajo a su cintura, depositando besos a lo largo de su cuello, sus labios se entre abren y un pequeño gemido escapa de sus labios.

—Nathan. —Gime débilmente, tomando mis manos con las suyas— ¿Qué haces?

—Recuperar el tiempo. —Respondo haciendo que voltee y nos miremos a los ojos profundamente, la unión de azul con la miel es exquisita.

Sus manos se levantan y acarician mi rostro, cierro los ojos, permito que mi cuerpo se deje llevar por el contacto de su piel contra la mía, un suspiro de satisfacción surja de mi boca, anhelo más de él. Tenerlo como no lo he tenido, amarlo como no lo hecho y complacerlo como puedo.

—¿Por qué quieres recuperar el tiempo si me odias? —Inquiere acercando sus labios a los míos, rozando suave y sensual, excitándome completamente.

—He descubierto la verdad. —Conteste intentando culminar la unión pero él no lo permite, se aparta y se aleja unos pasos con su respiración agitada.

—La verdad. —Repite nervioso, tomando su cabello con las manos— ¿Cuál verdad?

—La que me negaba a aceptar. —Dije caminando unos pasos, necesito sentirlo cerca—. Brooke es la culpable de todas nuestras desgracias, que nos encontremos hundidos pero nunca predijo lo que haría.

Sus ojos se abren sorprendidos, una luz de esperanza se eleva ante tanto dolor y él toma la iniciativa de acercarse, tomando mis manos en el proceso, causando un sonrojo en mi pálido rostro.

—Perdóname por no haberte dicho nada. —Muerde su labio inferior y la sinceridad cubre sus facciones—. Temí decepcionarte al enterarte de que fueron capaces de infiltrase en mi sistema, quise resolver todo pero me arrastro por malas decisiones.

—No debes disculparte. —Exprese, respirando pausadamente, soy un bastardo por dañarlo—. Él que debe disculparse soy yo, por entregarme a otro hombre y destruirte.

Su mirada me perturba y temo lo que salga de su boca, pero nada se pronuncia, solo toma mi rostro y de improvisto sus labios impactan contra los míos con posesividad. Reclama cada parte de mí como suya con un beso, muerde mis labios demandando que abra mi boca y permita que su lengua recorra cada centímetro de mi cavidad bucal, lo hice y sentir nuevamente el sabor de su paladar me llevo al éxtasis.

Nuestras lenguas se unen en una danza, sus manos bajan por mi espalda depositándose en mis caderas, mis manos rodean su cuello, nuestros cuerpos se acercan implorando más contacto. Los sentimientos se unen en mi interior, mi corazón late desenfrenado, el oxígeno se escasa y me separo lentamente, uniendo nuestras frentes.

—Tus labios son un pecado. —Pronuncia Zean sonriendo felizmente, acariciando un área de mis caderas.

—No sé cómo pude vivir sin ti. —Declaré, cerrando los ojos, conectándome íntimamente con él—. Tú eres mi hogar, mi estabilidad, daría todo por ti.

Abrí mis ojos y presencio las lágrimas bajando por sus mejillas, demostrando lo que anhelaba escuchar esas palabras provenir de mí. Mi alma se repara lentamente, nuestro dolor se mitiga y el amor predomina.

—Almorcemos. —Propuse tomando su mano delicadamente, recibiendo una asentimiento de su parte, la parsimonia es perceptible y las tensiones que antes permanecían en mis músculos desaparecen al sentarme frente de él e iniciar a comer armoniosamente.

Las risas, alegría y romanticismo invaden la sala, conversaciones banales transformadas en importantes, gestos grabados en la memoria y momentos únicos naciendo de las emociones que estamos experimentando juntos.

Al culminar de comer y ordenar, nos dirigimos al living con una copa de vino cada uno, dispuesto a disfrutar de los momentos que estamos creando y olvidando el pasado.

—Zean. —Susurre, tomando su copa para depositarla junto a la mía en la mesa en frente nuestro, su atención debe estar completamente en mí para lo que pediré.

—¿Qué ocurre? —Pregunta confundido por mis acciones y nervios que resaltan exteriormente.

—Quiero pedirte algo. —Murmure jugando con mis manos, solo con él se disipa la imagen de la fuerza y aparece la timidez que yace en mi interior.

—Dime. —Otorgó toda su atención a mí, elevó mi quijada para que mis ojos conecten con los suyos.

—Te necesito. —Gemí cerrando los ojos y sintiendo mis mejillas encenderse, él comprende lo que se haya tras de esa simple declaración y me lo hace saber al tomar mis caderas, motivándome que tome asiento en su piernas.

Ejecuto la acción, rodeando sus caderas con mis piernas, el calor recorre todo mi sistema, entre abro los ojos y me percato de esos mieles oscurecidos por la pasión, sus manos se ubican en mi trasero y lo acarician, escapando de mi boca un jadeo sorprendido.

—Te haré olvidar las manos que te han tocado. —Menciono con su voz grave, las ansias que haga lo que desee conmigo nubla mi mente—. Eres mío, ni el cielo o el infierno podrán volverte a separar de mi lado.

Sus palabras fueron pactadas por un beso fuerte y sensual, que roba cada timidez y debilidad, sus caricias suaves fueron más rudas pero placenteras, sus manos impulsan a mis caderas moverse, que nuestros miembros colisionen dolorosamente contra las prendas.

El deseo me impulsa, detuve el beso y desprendí su camisa, deleitándome con su pecho musculoso y tatuado, mis dedos aprecian su piel y un suspiro satisfactorio escapa de sus labios al bajar hasta su pantalón.

No me permite continuar, se levanta del sofá conmigo en brazos, llevándome a su habitación. Me deposita en la mullida cama, como león en celo arrebata mi pantalón y camisa, sin paciencia, él lo necesita tanto como yo.

—Jodidamente hermoso. —Gruño subiendo encima de mí, acercando sus labios a mi oreja—. Tendremos sexo duro, espero estés preparado.

—Siempre lo estoy. —Ronronee, bajando mis manos a sus pantalones, desabrochándolos y quitándolo un poco, culminando él de desprenderlos rápidamente, para volver a su posición.

La sonrisa que abarca en su rostro me produce orgasmos visuales, un beso en los labios es suficiente para que un sonido de reclamo pero muere al sentir cada beso y lamida en mi cuello, una de sus manos acaricia exteriormente mi miembro, él placer que me obsequia es único.

Sus labios van bajando por mi pecho, un pequeño grito es liberado de mi garganta al experimentar un beso sobre la tela que recubre mi pene.

—¡Zean! —Gimotee al querer más de su toque.

—Eso es, grita mi nombre. Molestemos a los vecinos. —La perversidad en sus palabras casi produce que tuviera mi orgasmo.

Una risita es percibida por mis oídos pero no presto atención, porque mi mirada se haya fija en como Zean retira mi ropa interior, dejando que mi miembro se alce glorioso, derramando un poco de pre semen.

No me hace esperar y su boca se apodera de él, cada lamida, estimulación y sensación me golpean brutalmente, lo hace rápido pero fuerte acercándome al clímax pero se detuvo y levanto de la cama, produciendo que mí mirada interrogante lo persiguiera.

—Vas a culminar con mi pene dentro de ti, cielo. —Aclaro sacando del buro un condón y un bote de lubricante para prepárame.

Abre el bote y toma con sus dedos el lubricante, sus labios se unen a los míos y su mano baja a mi entrada. Un gruñido escapa de mí al percibir su dedo entrando suavemente y él deja de besarme para presenciar mis reacciones.

Su mano me concede placer introduciendo dos dedos más, estaba cerca de mi límite y ansió que ya esté dentro de mí. Lo miro para avisarle que estoy listo, él entiende y con el condón puesto entró de golpe, produciendo que un grito satisfactorio surja de mi garganta.

Solo tomo unos minutos para que estuviera completamente listo, comenzando un vaivén lento y fuerte, mis piernas se ajustan a su cadera volviendo las penetraciones más profundas. Su respiración impacta en mi cuello, los latidos de mi corazón aumentan y la transpiración brota en nuestros cuerpos.

Mi gemidos se unen a sus gruñidos, cada impacto de su pene con mi entrada es la melodía que resuenan en mis pensamientos, una de sus manos toma mi pene y comienza a masturbarlo, transportándome rápidamente a un clímax que impacto con todos mis sentidos, un grito agudo fue mi último aliento y con ello el orgasmo de Zean se hizo presente, gimiendo en mi oído.

Sale de mi interior, quitándose el condón y desechándolo, tomo una toalla del buro, limpio mi estómago y el suyo, para finalmente acostarse junto a mí y abrazarme por la espalda.

—Te amo, pequeño. —Susurro dejando un último beso en mi cuello, escuchando como su respiración se vuelve calmada, anunciándome que ha entrado al mundo de los sueños.

—También te amo, Ze. —Murmure deseando que lo escuchará—. En ningún momento deje de amarte.

#27

Capítulo 27

POV. Lucas Taylor

Su cuerpo se desplaza deliciosamente por mi cocina, mi camisa y ropa interior se adhieren a cada curva que conforman su anatomía, amo volverlo a tener en mis brazos. En el momento que entro en mi apartamento, las palabras se acallaron, nuestros cuerpos pactaron lo que tanto anhelan.

—Hola, amor. —Salude sentándome en las sillas de la isla, percatándome del sobre salto que le produjo mi voz.

—¡Lucas! —Gruño volteándose momentáneamente para verme—. No hagas entradas inesperadas.

—Es imposible no hacerlo, teniendo a una obra de arte medio desnudo haciendo el desayuno. —Explique sonriendo seductoramente, obteniendo que sus mejillas se sonrojaran notablemente.

Al no encontrar como atacar, se dio la vuelta y continúo haciendo la comida. Una risa surge de mí, amo cuando la vergüenza lo domina, haciendo que su timidez salga y produzca los movimientos torpes que observo.

Una notificación en mi móvil hace que aparte mí vista de Hen, me levante y tome el aparato de la encimera donde se haya depositado, impactándome por el contenido del mensaje.

“Acabo de recolectar una información que será de gran ayuda a que los Graham retrocedan.”

“Marcaré a Zean para reunirnos pronto, Lance.”

“No lleguen tarde, Tay.”

Después de unos minutos recibo la dirección, ya sabiendo donde era, bloquee el aparato y gire la vista, encontrándome con unos ojos esmeralda mirándome curiosamente. Suspire cansinamente y me acerque a él, rodeándolo con mis brazos.

—Esto debe acabar. —Susurre, sintiendo como corresponde mi abrazo y deja un dulce beso en mi cuello—. Ella y sus padres deben caer.

—Nathan también se vengará de ella. —Mencionó seriamente—. Deberían incluirnos en lo que vayan a hacer.

—No quiero que salgas lastimado. —Proteste alejándome para que nuestros ojos se encuentren—. Ella es capaz de todo.

—Lo sé. —La determinación de su mirada y acciones produjo que un sentimiento de orgullo se instalará en mi pecho—. Por eso deben permitir que los ayudemos.

Mantuve mi rostro serio, su determinación me debilita, deseo protegerlo pero sé que así me niegue ellos pueden trabajar por su cuenta, por lo que me rendí y solo asentí, obteniendo un pequeño beso en mis labios para continuamente ser llevado a la isla donde se encuentra nuestro desayuno.

Comimos en silencio, no es necesario mencionar nada, él sabe cada pensamiento que cruza por mi mente, soy un libro abierto ante sus hermosos ojos.

—Limpiare y llamaré a Nathan. —Aviso recogiendo los platos que usamos—. Ve a prepararte.

Me levante, observe su espalda por última vez para irme definitivamente a dar una ducha. Aún temo que él sufra en lo que resta de este camino lleno de dolor, pero no permitiré que nada le ocurra, no lo volveré a perder nunca.

—Lo prometo. —Musite saliendo de la ducha, dirigiéndome a la habitación. Elijo un atuendo y me lo coloco rápidamente para salir y avisarle a Henry pero su voz me hace detenerme, escucho atentamente la conversación que mantiene.

—Mantente alerta, que puede que esté haciendo los nuevos movimientos que ejecutará contra ti. — ¿Por qué Brooke iría contra Nathan? ¿Qué me estas ocultando Henry?—. Nathan, no debiste amarrarla y sacarle la información. Comprendo tu molestia ante el atentado contra tu empresa pero no fue el movimiento más inteligente.

Mis ojos se abren sorprendidos junto a mis labios, ese movimiento de Nathan nos puede traer problemas por la seguridad que seguro contrataron para evitar cualquier futuro altercado. Nuestra estrategia debe tomar un nuevo rumbo, junto a los archivos que resguardo debe haber una manera de interceptarlos.

—Está bien, en la reunión contarás todo. Nos vemos allá. —Al percibir su despedida, camine hacia la entrada de la cocina por donde iba a salir mi pequeño.

—¿Por qué no dijiste nada? —Encaré, viendo su rostro de asombro por mi pregunta inesperada.

—¿De qué hablas? —Da un paso hacia adelante confundido, él sabe de lo que hablo pero evitará decir detalles.

—Sabes de lo que hablo. —Mis manos se empuñan pero fue en aumento cuando me aparto de la entrada y se encamino a la habitación — ¡Henry!

—En la reunión, él explicará todo, tampoco sabía de lo que había hecho. —Explico dejándome solo en la sala con mi molestia y palabras de desquite.

Me senté en el sofá, tomando mi rostro con mis manos, la molestia continua recorriendo mi sistema. Estos contratiempos son los que colocan obstáculos que debemos modificar en los planes, ya que ahora la seguridad de Henry no solo corre riesgo, también la de Nathan.

—No te preocupes por nosotros. —Sus manos se deslizan por mis hombros, su voz y aroma tienen el poder de eliminar cada sentimiento negativo, llevándome a una tranquilidad que me sorprende.

—No puedo evitarlo. —Suspire tomando sus manos para fortalecer nuestro contacto—. Si Zean pierde a Nathan, hará lo que sea para vengarlo y si yo te pierdo, haré lo mismo.

Sus labios impactan en mi cuello y sus manos acarician mi pecho sobre la camisa, anhela repetir lo de anoche pero debemos ir a donde los demás.

—Henry. —Gimo, obteniendo un gruñido de su parte—. Debemos ir a donde los chicos.

El sonido de lamento que escapa de sus labios me hace reír, se aleja y me levanto para irnos pero la ropa que recorre su cuerpo deliciosamente me hace detener mis acciones.

—Verte vestido con ropa no extravagante es sorprendente. —Admití inspeccionando su cuerpo con el atuendo.

—Ni lo digas. —Un puchero aparece en sus labios, produciendo que sienta ternura por la imagen que presencian mis ojos—. Necesito mi ropa.

Me acerque a él y tome su rostro, nuestros ojos se unieron, su mejillas adquirieron un tono rosado, la intensidad de lo que sentimos se siente en el ambiente, cada parte de él es perfecto.

—Te amo. —Profese uniendo nuestros labios suavemente.

El toque de sus labios me llevo al paraíso, todo el amor que antes nos decíamos seguía presente a pesar del problema que habíamos tenido, sencillamente nos amamos incondicionalmente.

—También te amo, Lu. —Correspondió amorosamente separándose para tomar mi mano y comenzar nuestro camino hacia el sitio.

Lo que nos depare este contraataque espero estar a tu lado porque si es sin ti, la vida volverá a ser vacía y sin sentido, hundida en la monotonía, donde solo tus recuerdos llenarán mis pensamientos, llevándome al sentir la felicidad faltante.

Tu mano toma más fuerte la mía, saliendo de mis pensamientos, te doy mi completa atención

—Nunca he dejado de amarte. —Dijo sonriendo sinceramente haciendo que mi corazón lata a ritmos veloces.

—Tampoco he dejado de hacerlo.