Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50 (6422 ptos) | Artista reconocido
#1

CUADRO I (serie del HOMBRE DE VITRUBIO)
"PERCIBIR"
.
(TAMAÑO MEDIO; TÉCNICA: ENCÁUSTICA SOBRE MADERA)
.
La figura se suspendía inhiesta en un vacío aparente, con los brazos en cruz y las piernas juntas. Una suerte de Vitrubio despojado de toda su grandeza.

La carne de la figura se pegaba anoréxica a los huesos, caía flácida en los brazos, se hundía putrefacta en las mejillas... Las cuencas líquidas de los ojos parecían haber absorbido todo rastro de cordura que pudiera haber evocado la perfecta simetría del títere.

El fondo, un negro degradado y roto de tintes misteriosos, era oscuro y hondo, en apariencia pesado y asfixiante... pero no tanto como el shock que producía ver aquella figura, tan inhiesta, suspendida dolorosamente en el vacío, intentando guardar aún cierta honra de difunto.

______________________________________________Mnemea

Hace más de 2 años Compartir:

7

16
Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 2 años

En estas cajas iré publicando las descripciones de cuadros que irán apareciendo en la novela, y que permitirán ir entendiendo mejor a sus protagonistas.

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace más de 2 años

Qué grande

Aportas más dimensiones al texto

Abrazos

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace más de 2 años

Gracias por leer @Romahou !!
El siguiente cuadro de la serie es el que ha salido aludido en las últimas cajas

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 2 meses

@Angel_escorpion_18 gracias a ti por pasarte por estos textos!! =)
Todo lo que ves forma parte del mismo proyecto, solo que... soy un poco bastante caos y... en fin... voy haciendo las cosas según me apetece xD


#2

CUADRO II (serie del HOMBRE DE VITRUBIO)
"COMPRENDER"
.
(TAMAÑO MEDIO; TÉCNICA: ENCÁUSTICA SOBRE MADERA)
.
La siguiente figura suspendida, en idéntica postura que la anterior, era toda piel cetrina colgando de forma grotesca del hueso. Recorrer el cuadro con la mirada casi dolía, la vista no encontraba carne por ninguna parte, suaves pinceladas amarillentas abrigaban al hueso, eso era todo.

Los innumerables pliegues y arrugas de la piel hacían la figura humana casi irreconocible, grotesca, tan desoladora que avasallaba el alma. Los ojos, más que locos… ahora parecían histéricos. La rabia desencajaba los rasgos del espantajo y enturbiaba sus iris licuados de cuasimuerto; pese a ello, guardaban semejanza con los del primer cuadro... eran tan inhiestos... El contraste de color en cambio era mayor, y el shock ya no era tal, se había convertido en puñalada.

No podías apartar la mirada de aquel color, la muerte solo podía tener ese color; ¿cómo apartar la mirada de esa figura?, te llenaba de compasión y a la vez te incomodaba, como el mendigo con el que te ves obligado a cruzarte, pero al que no eres capaz de volver la cara porque aún le consideras alguien.

_____________________________________Mnemea

Hace más de 2 años

1

7
Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace 4 meses

N.A.: esta serie de cuadros es importantísima para la novela, pues las alusiones al Hombre de Vitrubio son constantes llegado un punto; es como si fuera un personaje más, subconsciente y alegórico por supuesto.
-Hasta donde llevo escrito solo ha pintado los dos primeros.
-Me reservo decir en qué momento concreto: pero nada bueno; humano, demasiado humano, con eso y los cuadros basta para intuir por dónde van los tiros.
-MNEMEA es el nombre artístico de Manish


#3

CUADRO III (serie del HOMBRE DE VITRUBIO)
"ACEPTAR"
.
(TAMAÑO MEDIO; TÉCNICA: ENCÁUSTICA SOBRE MADERA)
.
Ahora la figura variaba en su posición, las piernas se mantenían igual, pero los brazos se alzaban a ambos lados hasta la altura de la cabeza.

Vitrubio crucificado.

La imagen era tan impactante que esta vez sí que era posible captar en el esperpento la grandeza del original; más por el desasosiego existencial que provocaba el conjunto, que por el paupérrimo residuo de humanidad que pudieran significar los huesos de un esqueleto.

El color marfil, pese al contraste con el fondo, no resaltaba demasiado por su baja y enturbiada tonalidad. Los huesos parecían tener una textura llena de estrías, rugosa, más que lisa, y faltaban algunas esquirlas. El juego de luz y sombras en ellos era delicado, el esqueleto parecía emerger del fondo, de una oscura cueva donde hubiera estado preso hasta perder todos sus atributos humanos, salvo aquel pequeño despojo de huesos ajados, vieja gloria de tiempos pasados.

La tragedia que aquella imagen en un primer momento pudiera evocar pronto desaparecía, pues esa figura, como las otras, tan inhiesta en el vacío, en absoluto podía ser trágica.

______________________________________MNEMEA

Hace más de 2 años

0

5
#4

CUADRO IV (serie del HOMBRE DE VITRUBIO)
"ASIMILAR Y SER"
.
(TAMAÑO MEDIO; TÉCNICA: ENCÁUSTICA SOBRE MADERA)
.
La última figura era soberbia y ya no residía su grandeza en la altivez, sino en la serenidad y el perfecto equilibrio, si es que el rostro burlón de una calavera puede ser también sereno y la muerte el principio y no el final.

Ahora el esqueleto resaltaba sobre el fondo, el claroscuro no estaba tan presente, se había sustituido por el sfumato, de tal forma que el marfil de los huesos parecía haberse aclarado un poco, aunque conservara los signos de su vejez.

Sin embargo en esta ocasión, aunque la postura de la figura era la misma que en el cuadro anterior, solo que con las piernas separadas, el lienzo estaba dividido sutilmente en dos mitades: dos mitades que no se podían separar en línea recta, sino persiguiendo la voluntad voluble y caprichosa de la pincelada.

En la parte izquierda del lienzo la figura del esqueleto dominaba sobre el fondo, el hueso parecía tan real que casi podía tocarse; mientras que si se desplazaba la vista hacia la derecha, se podía ver cómo la materia ósea se iba desintegrando de manera irregular, absorbida o succionada en su contacto con el vacío del fondo, quedando en su lugar tan solo la ensoñación simétrica de su reflejo.

En su conjunto, el cuadro no trasmitía angustia, como los dos primeros, ni tampoco frialdad, como el tercero, ni altivez ni soberbias pasadas… era algo nuevo.

Un concepto puro e impactante por su perfección; visceral, desgarrador, trágico y desolador, a la par que dolorosamente lírico, hermoso y sugestivo, etéreo e... inefable; transmitía una inquietante y sobrecogedora serenidad, una armonía y un equilibrio desquiciante y enigmático, harto confuso, pero... inevitable...

El lienzo era una evidencia tan clara como la propia muerte y, sin embargo, esquiva como la vida

______________________________________________Mnemea

Hace más de 2 años

1

2
Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace 5 meses

@Hiarbas me has pillado revisando y corrigiendo :S Lo siento... probablemente esta caja y la anterior contengan modificaciones que no has leído.


#5

ELEGÍA DE ALAN
.
(TAMAÑO MEDIO. TÉCNICA: ACRÍLICO Y TINTA CHINA, SOBRE LIENZO; CUADRO PINTADO A PARTIR DE UNA COMPOSICIÓN MUSICAL DE ALAN; EL PRIMER CUADRO QUE PINTAN ALAN Y MANISH JUNTOS).
.
El paraje que mostraba el cuadro era macabro, carecía de color, todo en blanco, negro y escala de grises. Sus ojos vagaban de una a otra figura sin poder creerlo, había llegado hasta el fondo de su psique y lo que veía, pese a ser espantoso y sumamente inquietante, guardaba cierto lirismo que lo tornaba sobrecogedor y a su manera hermoso.

Había dibujado una especie de acantilado muy escarpado y con un saliente enorme, contra su base horadada rompía el océano sin piedad. La playa junto a los pies afilados y resbaladizos del acantilado estaba sembrada de cientos de calaveras apiladas como granos de arena; y el saliente en realidad era la entrada a una oscura cueva que penetraba profundo en la dura piedra. Era como la boca de un abismo que solo dejaba entrar y salir oscuridad.

Sin embargo, en el borde del saliente estaba sentada una pequeña figura de ojos líquidos, con las piernas colgando sobre la furia implacable del océano y la mano en la mejilla, absorto y en calma, como si no tuviera a sus pies aquel precipicio sin salida y como si no acabara de salir de aquella cueva infernal.

Se limitaba a contemplar desde allí la noche sin luna y preñada de estrellas que se reflejaba en la superficie del mar profundo y en calma, como él; las olas rompían vociferantes de lamentos moribundos a los pies cadavéricos del acantilado, arrastrando con ellas más huesos al osario.

Era extraño, porque en la parte posterior del lienzo la noche y el mar parecían ser uno solo, como una esfera; pero era una ilusión óptica, tan solo era el reflejo en el agua en el que las estrellas parecían multiplicarse. La pequeña figura allí sentada se perdía más y más entre todas ellas; ignorando por completo el grotesco escenario que le rodeaba, permanecía allí sentada, tan sola... y con la mano en la mejilla.

______________________________________________Mnemea

#6

DEMIURGO
.
(RETRATO DEL MAESTRO: BUSTO. TABLA DE MADERA DE GRANDES DIMENSIONES; TÉCNICA: CERA CON ESPÁTULA)
.
Le atraparon por completo sus ojos de un azul intenso y abrumador, líquidos como un océano en calma, almendrados, profundos, serenos y venerables, rodeados de pliegues y de arrugas; pero aun así brillantes, chispeantes de curiosidad y de vida… Unas anchas, enormes y pobladas cejas canas de grueso vello los abrigaban otorgando una solemnidad y firmeza inapelables a su rostro.

El pelo blanco, desordenado y despeinado en torno a su cabeza, le otorgaba la apariencia de sabio loco; una delgada y larga coleta, trenzada hacia la mitad, caía sobre su hombro izquierdo y se perdía fuera del cuadro. Su regia mandíbula, su ancha nariz, sus pómulos aún inhiestos, su frente despejada y surcada de arrugas de enfado y de tristeza… guardaban una proporción y un equilibrio muy agradables; en ellos aún se podía adivinar el atractivo de su juventud, pese a los pliegues del tiempo y la expresión, que parecían aportarles a cambio una venerable sabiduría.

Su gesto era serio y contemplativo, medio oculto como un enigma por la nívea y poblada barba, que tapaba también parte de su robusto cuello; contrastaba con su tez suavemente tostada por el sol. Sus arrugas, como ondas concéntricas del tiempo sobre su piel, otorgaban a sus pétreas y hermosas facciones cierto hálito de misterio; parecían cinceladas a dolor en pura roca como la huella de un sufrimiento indescriptible o de una dicha, tan intensa y fugaz, que de ella solo quedaba la muesca de su sonrisa como recuerdo.

Sin embargo, nada de todo ello enturbiaba la belleza inherente en su rostro, pese a la edad, pese a la hosca seriedad de su expresión y el terrible dolor que delataban las profundísimas arrugas, todo ello más bien parecía llevarla más allá, elevarla por encima de la inmundicia, de lo caduco y lo banal…

El retrato parecía ser un perfecto fantasma de su belleza pasada y un firme alegato de su sabiduría presente.

Sus ojos desde luego no eran los ojos de alguien que se hubiera rendido, o de alguien que estuviera tan siquiera cansado: eran ojos de adolescente en un rostro demasiado viejo ya; ojos que habían sufrido enormemente, más de lo que la mayoría podría soportar...

Pero aún líquidos. Mantenían la esperanza y... la cordura.

Y eso... era tan sugestivo como incongruente en alguien de su edad.
______________________________________________Mnemea

#7

SIEMPRE DOS, UN MAESTRO Y UN APRENDIZ
.
(TAMAÑO MEDIO-GRANDE; ÓLEO SOBRE LIENZO CON TEXTURAS: POLVO DE MÁRMOL Y ARENA DE PLAYA AGLUTINADOS BAJO EL GESSO; DE TAL FORMA QUE LA ARENA PARECE REAL, IGUAL QUE EL ASFALTO).
.
Era una pintura punzante y contradictoria, pues a la vez que transmitía una profunda y sobrecogedora soledad, también titilaba en ella la llama de una pequeña esperanza.

El cuadro los representaba a ellos tres caminando al amanecer hacia el horizonte por mitad de una autopista que cortaba en dos un paraje inhóspito, un desierto aparentemente sin fin repleto de dunas hasta donde alcanzaba la vista.

El Maestro iba en el centro, ataviado con una holgada túnica marrón oscuro con la capucha quitada, y ellos dos de adolescentes a su lado con túnicas blancas; el Maestro posaba sus grandes antebrazos sobre los tiernos hombros de Manish y de Hades, ambos se daban la mano tras la cintura de su Maestro.

Los pasos de Hades y Manish avanzan a la par, de tal forma que el anciano parecía quedarse un poco más rezagado; pero solo era un efecto óptico producido por el movimiento de las túnicas, ligero e hipnótico, y la arena y el polvo en suspensión en torno a ellos que enturbiaba sus siluetas en magnífico sfumato.

Las huellas a su espalda se borraban al instante por el viento, anulando así la posibilidad de que alguien les siguiera y pudiera encontrarles y ayudarles, pero también protegiéndoles de sus enemigos. La coleta semitrenzada del Maestro le llegaba hasta casi los tobillos, se agitaba con hipnótica parsimonia a su espalda, tan larga como el precioso pelo de Manish, cuyos rizos volaban en torno a los tres; la media melena de Hades parecía crepitar furiosa al viento, sus greñas le azotaban el rostro y el cuello con furia.

Los tres miraban al frente con ojos líquidos bajo el implacable sol del desierto.

______________________________________________Mnemea

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 5 meses

Muy buenas las cajas cargadas de imagenes llenas de fuerza y descripciones bien relatadas. Me gusta el estilo, no te conocia, llevo poco por aqui, me pondre manos a la obra con tus textos.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace 5 meses

Muchas gracias por tu atención @Hiarbas, siento que me hayas pillado corrigiendo. Hacía tiempo que no pasaba por aquí y había cambiado algunas cosas en el hilo de la novela en relación con los cuadros del Hombre de Vitrubio que tenía que actualizar. ¡Me alegro de que te haya gustado este experimento! =) La novela de momento la tengo parada y he de revisar también lo publicado, sobre todo el primer capítulo y el final del último, pero el resto no creo que lo toque mucho. Me pasaré por tus textos para echarles un vistazo!! :D
¡Paz! =)


#8

EL MAESTRO TE INVITA A PASAR
.
(DE GRANDES DIMENSIONES. TÉCNICA: ÓLEO SOBRE LIENZO Y PASTEL)
.
La pintura representaba una enorme sala diáfana repleta de cuadros, treinta y tres en total. El techo era abuhardillado, con enormes y robustas vigas de madera oscura tallada con motivos naturales, de algunas colgaban hermosísimas y etéreas esculturas móviles que brillaban y centelleaban al contacto con el sol; las paredes de escayola estaban salpicadas de espejos con barrocos marcos forjados o tallados, al igual que los de las pinturas; las obras que enmarcaban, de diferentes tamaños y estilos, colgaban en aleatorio orden (aunque seguro que era mera apariencia, teniendo en cuenta que los marcos eran Barrocos), algunas también apiladas junto a las paredes o los pocos muebles decimonónicos que abrigaban la sala; el suelo era de baldosas de innumerables colores pastel, con estrechos canales de inspiración árabe por los que fluía cantarina el agua, que iba a parar al arreate junto a los ventanales y las pequeñas fuentecillas de estilo almohade situadas en alto entre ellos para que el agua cayera en pequeñas cascadas saltarinas. El sonido debía de ser embriagador.

La luminosidad del mediodía se colaba a borbotones por los altos ventanales modernistas y entre las hojas de las plantas trepadoras, flores y helechos que los acicalaban y trepaban lascivas por las vigas y el techo.

La luz iluminaba la escena como si se tratara del mismísimo Parnaso.

En un claro guiño a Velázquez, el lienzo representaba al Maestro (en último plano) pintando un cuadro de medianas proporciones sobre un antiquísimo caballete; miraba de reojo al espectador, pero, a diferencia de la obra capital de Velázquez, no era el motivo principal de la pintura. Solo mero intertexto, una libación alegórica.

Todos los cuadros representados en el lienzo eran cuidadosas copias a escala de obras reales del Maestro (no se distrajo con ellas pese a su evidente curiosidad); también se podían ver collages en tres dimensiones; grandes esculturas y pequeñas figuras de todo tipo de materiales y estilos; e incluso grabados desperdigados en una mesa de madera contra la pared izquierda, junto a la maquinaria necesaria para ello.

El cuadro que pintaba el Maestro permanecía oculto a su vista, sujeto al juego de su imaginación y al ir y venir de la gente al otro lado del marco.

La mirada taimada y enigmática del Maestro, tan discreta tras la obra, igual de misteriosa, que se traía entre manos, rompía la cuarta pared en disposición de pintarle (o no). Sin embargo, lo inquietante de la escena no era eso...

Tenía los ojos cerrados.

El único ojo abierto, aquel por el que le estaba mirando de forma tan penetrante, era el de su frente: un ojo almendrado del color de la sangre, brillante como un rubí líquido; la pupila de un azul intenso y en calma que parecía no tener fondo; el humor vítreo no era tal, eran tendones blanquecinos entre finas fibras musculosas y sanguinolentas como si el ojo fuera solo el iris y hubiera emergido de su psique profunda atravesando a su paso materia gris, cráneo, músculo y piel, hasta salir al exterior en doloroso parto; la piel a su alrededor estaba agrietada, como cortes abiertos color escarlata, ajada en los bordes.

El rostro del Maestro, en contraste con tal violencia, permanecía inhiesto, sosegado y sereno, como en trance… Si se concentraba solo en sus ojos cerrados parecía incluso invitarle con amabilidad a que se quedase para pintarlo.

Sus grandes manos abrazaban la paleta y empuñaban un viejo pincel como dándole la bienvenida; llevaba una camisola de lino blanca salpicada de pintura, arremangada y abierta al pecho, velludo, como el de un viejo lobo canoso; y unos pantalones bombachos beis con pulseras de conchas en los tobillos; iba descalzo, tenía los pies enormes y peludos como los de un hobbit.

El pelo cano era muy abundante y frondoso para su edad, recogido en una larga coleta sobre su hombro izquierdo que llegaba hecha trenza hasta la cintura, se amontonaba también alrededor de su cara y por sus hombros escapando ondulado, rebelde y encrespado de ella. Su blanca barba y la virilidad de sus marcadas facciones y de sus anchas espaldas, la amplitud de su vasto pecho, sus robustos antebrazos con la camisola arremangada y sus enormes manos (en apariencia en cambio delicadas) le transmitieron seguridad y firmeza.

El lienzo era enigmático per sé, pero también porque transmitía ideas contradictorias: sabiduría y locura en su rostro, virilidad y creación en su postura, la escena y la decoración de la sala, poder y pequeñez en el juego con el espectador... todo ello a la vez.

¿Qué significaría aquella contradicción, tan lacerante, como el ojo siniestro en su frente?

______________________________________________Mnemea

#9

AMOR PIRATA. MI COMPAÑERO
.
(SERIE DE CUADROS. TAMAÑO MEDIO-GRANDE. TÉCNICA: ÓLEO SOBRE LIENZO, TEXTURA BAJO EL GESSO PARA EL ASFALTO; TINTA CHINA PARA LAS NUBES, EL CIELO NOCTURNO Y LA LLUVIA; PASTEL PARA LA LUNA Y LAS ESTRELLAS. Todos los cuatros de la serie tienen como escenario la misma calle en primer plano de la misma ciudad postapocalíptica, desolada y medio en ruinas, lo que varía son los personajes que aparecen representados y la cúpula celeste).
.
La única figura, el único protagonista del cuadro, era un perro callejero, un chucho cualquiera e insignificante, escuálido y enfermo, sentado en mitad de la nada y la desolación más absoluta; aullaba como si fuera un lobo en una ciudad completamente desierta y sorda a sus lastimeros lamentos.

Llovía muy fuerte sobre sus pobres huesos.

Sus tristísimos ojos verdes eran tan líquidos como la lluvia que caía a su alrededor y empapaba su pelaje, haciéndole parecer aún más tísico, en los huesos... tan hambriento, su mirada tan apenada, tan melancólica y abatida...

El asfalto mojado reflejaba la enfermiza luz de las farolas, con la lluvia al trasluz, parecía un delicado y etéreo halo divino donde dejarse caer y morir en paz…

Sin embargo el perro, sentado en el frío asfalto en el preciso centro de uno de ellos, aullaba como si nada a la luna llena, atravesada de extremo a extremo por una oscurísima nube que más parecía afilada cuchilla de obsidiana, con apenas estrellas a su alrededor que fueran testigos de su silente suicidio.

Tan solo el chucho solitario y medio muerto daba la voz de alarma.
.
______________________________________________Mnemea

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace 4 meses

N.A.: en total son siete cuadros, pintados por Manish, como siempre:
-Aluden a su relación sentimental con Hades; su evolución como pareja.
-El perro y luego el lobo son símbolos, animales que identifica con la voluntad de Hades.


#10

AMOR PIRATA. MI CAMARADA.
.
(SERIE DE CUADROS. TAMAÑO MEDIO-GRANDE. TÉCNICA: ÓLEO SOBRE LIENZO, TEXTURA BAJO EL GESSO PARA EL ASFALTO; TINTA CHINA PARA LAS NUBES, EL CIELO NOCTURNO Y LA HUMEDAD EN ASFALTO Y EDIFICIOS; PASTEL PARA LA LUNA Y LAS ESTRELLAS, Y AHORA TAMBIÉN PARA LA NEBLINA. Todos los cuatros de la serie tienen como escenario la misma calle de la misma ciudad postapocalíptica, desolada y medio en ruinas, lo que varía son los personajes que aparecen representados y la cúpula celeste).
.
Representaba al mismo perro, solo que ya no era escuálido ni estaba medio moribundo: se había transmutado en un soberbio lobo, y ahora era fuerte, mucho más corpulento; con grandes, poderosas y afilafísimas zarpas; de figura musculosa y grácil; postura inhiesta; su pelaje era también mucho más abundante, en apariencia suave y mullido, brillaba majestuoso con un delicado gris perla por el lomo y hocico, blanco impoluto por el pecho y la tripa.

Ahora era un lobo de verdad, no la sombra patética, ridícula y grotesca de uno.

Y, sin embargo, no aullaba…

Se limitaba a vagar por la calle principal de la ci
udad al parecer buscando algo; pero la urbe seguía decadente y desierta a su alrededor, engullida por la oscuridad, aún nublada.

Por lo menos había parado de lloverle encima.
.
______________________________________________Mnemea

#11

AMOR PIRATA. MI MEJOR AMIGO
.
(SERIE DE CUADROS. TAMAÑO MEDIO-GRANDE. TÉCNICA: ÓLEO SOBRE LIENZO, TEXTURA BAJO EL GESSO PARA EL ASFALTO; TINTA CHINA MUY DILUIDA Y MEZCLADA CON PASTEL PARA LAS NUBES; ÓLEO AL AGUA PARA EL CIELO DIURNO; PASTEL PARA EL SOL, LA NEBLINA Y EL ROCÍO. Todos los cuatros de la serie tienen como escenario la misma calle de la misma ciudad postapocalíptica, desolada y medio en ruinas, lo que varía son los personajes que aparecen representados y la cúpula celeste).
.
Esta pintura planteaba la primera novedad: una nueva invitada entre los límites del marco. Ahora apenas había nubes y el sol trémulo de la mañana se colaba entre ellas, tímidas y aún grises, en delicado y etéreo claroscuro, tiñendo no obstante de preciosos y delicados colores sus bordes al pasar con sutilísimo sfumato.

Al final de la calle estaba de pie una chiquilla, delgada y menuda; de pelo muy, muy largo que descendía en torno a ella hasta el suelo y alrededor de los dedos de sus pies y tobillos en ligeros e infinitos bucles negros; tenía los labios rojos y la cara pintada de hollín y sangre con motivos de guerra tribales; vestía tan solo una especie de taparrabos de cuero con tiras de ramas y hojas secas color arena entre las que colgaban trenzas de cuero con conchas y cuencas de colores más largas que las ramas, que titilaban a la altura de sus rodillas; iba descalza, en los tobillos llevaba las mismas pulseras de conchas blancas que el Maestro; y sus hermosos, pequeños y fibrosos pechos estaban al descubierto, su torso abrigado únicamente por líneas rojas y negras y enigmáticos símbolos, hostiles y primitivos.

La chiquilla estaba plantada en mitad de la calle interrumpiendo el paso, completamente desarmada y tan fuera de lugar…

El lobo olía su mano abierta y extendida palma arriba, mirándola a los ojos con genuina curiosidad, en realidad extasiado. Ella sonreía porque le hacía cosquillas. Su expresión era bellísima, su rostro tan puro, era tan niña... pero en absoluto inocente.

Aun así, pese a su apariencia harto contradictoria y amenazante, sus ojos avellanados color ámbar eran líquidos, líquidos como océanos fosilizados...

Parecían derretirse y fundirse con los de su nuevo amigo.
.
______________________________________________Mnemea

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace 4 meses

N.A.: el lobo es Hades, la chiquilla de apariencia indígena Manish.
-Antes de que comenzaran a salir, cuando tan solo eran dos niños perdidos refugiados en el estudio del Maestro.
-De ahí su apariencia de niña.


#12

AMOR PIRATA. MI HERMANO
.
(SERIE DE CUADROS. TAMAÑO MEDIO-GRANDE. TÉCNICA: ÓLEO SOBRE LIENZO, TEXTURA BAJO EL GESSO PARA EL ASFALTO; PASTEL PARA LAS NUBES, EL SOL Y EL CUERPO DESNUDO DE MANISH; CENIZA PARA EL POLVO DE LOS EDIFICIOS Y EN SUSPENSIÓN; ÓLEO AL AGUA PARA EL CIELO DIURNO. Todos los cuatros de la serie tienen como escenario la misma calle de la misma ciudad postapocalíptica, desolada y medio en ruinas, lo que varía son los personajes que aparecen representados y la cúpula celeste).
.
El cielo estaba ya completamente soleado, en contraste con la ciudad decadente, polvorienta y en ruinas. Pero en esta ocasión, también había gente variopinta de ropajes extravagantes de corte vintage y futurista, los mismos autómatas de ojos vacuos y ausentes que vagaban como espectros corpóreos por sus paisajes urbanos.

Deambulaban por la sucia avenida principal, salpicada de basura aquí y allá, mirando distraídos los escaparates, pulidísimos en contraste con la mugre de las fachadas de los edificios destartalados o medio derruidos en los que se enmarcaban, iluminados desde el interior con luces led parpadeantes de atrayentes colorines. Tras ellos se exhibían al consumidor, como si se tratara de una pantalla de televisión en el canal de la teletienda, toda suerte de productos pulcrísimos y nuevísimos: desde electrodomésticos y sofisticados aparatos electrónicos, e incluso androides (con ojos hermosos y brillantes, y más apariencia humana que los seres que los observaban al otro lado del cristal); hasta estrafalarias ropas y calzados, videojuegos, música, películas y libros de realidad virtual, verduras hidropónicas, puestos ambulantes de carne de tofu, selectos asadores de carne transgénica, restaurantes de comida vanguardista prefabricada, de comida rápida enlatada, pubs y franquicias de café de lo más variopintos... Los productos que servían eran dignos de mención: rallas de café, setas de marihuana, batidos de opio, tarta de hongos, infusiones de Éxtasis al LSD, chupitos de cocaína, alcohol intravenoso, absenta espolvoreado, combinado de ayahuasca con zumo de peyote...

Aquellas criaturas, que solo podían llamarse humanas por seguir siendo bípedas, vagabundeaban por las calles con la mirada perdida o absorta en la luz de alguno de los escaparates. Sin expresión alguna en sus rostros. Muertos de individualidad. El contraste entre la abulia y el hastío de sus ojos, y sus coloridos y llamativos ropajes era lacerante; tanto como el simbólico claroscuro de la luz de los escaparates y lustrosos productos en su interior, con el exterior caduco, ceniciento y apocalíptico en el que se exponían como si la calle principal fuera una grotesca galería de arte.

El lobo se abría paso entre la muchedumbre.

Llevaba a la chiquilla, completamente desnuda cual lienzo en blanco, tumbada boca abajo sobre el lomo; ella abrazaba la frondosidad mullida de su pelaje con sus delgados brazos y piernas, dormía profundamente. Su piel era blanca como la luna; límpida y pura, sin rastro de las escalofriantes pinturas de guerra. Refulgente bajo el sol como mármol de carrara.

El animal la contemplaba dormir sobre su lomo sin interrumpir su paso ni su sueño; sin dejar tampoco que otra no-persona les rozara.

Nadie a su alrededor parecía darse cuenta de lo hermosa que era aquella imagen... o su simple cabellera... elevados los rizos en torno a ellos por el vientecillo, centelleantes de misterio bajo el sol, como largas hebras cuajadas de perlas negras que acariciaban con lascivia su níveo cuerpo…
.
______________________________MNEMEA

#13

AMOR PIRATA. MI CAPITÁN
.
(SERIE DE CUADROS. TAMAÑO MEDIO-GRANDE. TÉCNICA: ÓLEO SOBRE LIENZO, TEXTURA BAJO EL GESSO PARA EL ASFALTO; PASTEL PARA LAS NUBES Y EL SOL AL OCASO; CENIZA PARA EL POLVO DE LOS EDIFICIOS Y EN SUSPENSIÓN; ÓLEO Y TINTA CHINA AL AGUA PARA EL CIELO AL ATARDECER. Todos los cuatros de la serie tienen como escenario la misma calle de la misma ciudad postapocalíptica, desolada y medio en ruinas, lo que varía son los personajes que aparecen representados y la cúpula celeste).
.
El siguiente lienzo presentaba muchas novedades: tres perros callejeros más y un majestuoso león color de otoño se habían unido a su caminata. Los ojos del león eran límpidos y chispeantes, como hojas secas titilantes de rocío, como si aún fuera un cachorro pese a su imponente y salvaje apariencia.

Permanecían fijos en el lomo del Alfa, protegía su espalda con sumo celo.

El león y la chiquilla, a pie, iban justo detrás del lobo gris en perfecta formación. Las pinturas de guerra abrigaban de nuevo su delgado y fibroso cuerpo. A su diestra, caminaba pesadamente el soberbio león; su pecho era enorme y su melena tan abundante que hacía cosquillas en el brazo a la chiquilla, que sonreía con gesto risueño mirando en su dirección. Tras ellos en línea: Caesar, un impresionante gran danés blanco con manchas pardas, Mario que sería el Bóxer americano y Horus el pastor alemán.

El lobo gris mostraba con patente hostilidad los enormes colmillos a los transeúntes, que ahora sí que sí parecían haberse percatado de su presencia. Sus ojos, fieros e indómitos, eran como llamaradas verdes. Destilaban confusión y odio. Los autómatas giraban sus cabezas de pupilas vacuas para “mirarles” con sumo recelo; el desprecio, el miedo y la repugnancia enturbiaban la expresión abúlica de sus rostros. También estaban los que preferían huir y se escondían entre las ruinas y los que salían a correr despavoridos a su paso hacia el fondo del cuadro para ponerse a salvo.

Por el color sanguinolento de las nubes, el sol se ponía en el horizonte oculto tras las filas y filas de colmenas de hormigón medio derruidas, de cristales rotos y mugrientos y de carteles de neón destartalados.
_________________________________MNEMEA

Ed_Venaplus
Rango6 Nivel 29
hace 4 meses

Hola Gala, somos editorial Venaplus. Una nueva editorial que publica a escritores noveles que escriben en sttorybox,y/o redes sociales. Querríamos llevar sus escritos a librerías físicas sino lo has publicado ya en librerías o te hayas autopublicado. Ya que publicamos las obras inéditas. Si nunca antes, has publicado nada y tus escritos que escribes en sttorybok son inéditas en papel nos gustaría el poder publicarte. Totalmente financiado por nosotros al 100%. Sabemos que al ser un autor no conocido, tienes muchas trabas y zancadillas a la hora de publicar. No tienes la oportunidad de que te financien en librerías, ya sea por el desinterés de las editoriales, que sólo publican a autores conocidos o consagrados en ventas, o bien, porque sólo encuentras indeseables que quieren sacarte tu dinero con la auto o coedición. Donde además de gastar su dinero, tendrás muy mala imagen de cara a los libreros y lectores. Con ediciones Venaplus, no tienes que pagar por publicar tu libro. Nosotros te financiamos. Somos una editorial convencional. Ya es hora de dar el salto en papel.
Envíame un email a @gmail.com">editorialvenaplus@gmail.com y hablamos de ver tus escritos plasmados en un libro y expuesto en las librerías, totalmente financiado por nosotros y dando una buena imagen como autor.
Ofrecemos asesoramiento gratuito, asumimos los costes de las facturas de imprenta, mensajería, gestión e inscripción de ISBN, firmas de libros, pondremos un equipo de profesionales a su servicio, diseñadores, maquetadores, contactos con librerías, asesoramiento, etc.
Sólo publicamos a escritores residentes en España. ¿Tendrías más escritos terminados?
Muchas gracias y cualquier consulta me tiene a su disposición.
Atte. Lara Gómez.
Visita nuestro twitter;
https://twitter.com/EVenaplus


#14

AMOR PIRATA. MI AMANTE
.
(SERIE DE CUADROS. TAMAÑO MEDIO-GRANDE. TÉCNICA: ÓLEO SOBRE LIENZO, TEXTURA BAJO EL GESSO PARA EL ASFALTO; TINTA CHINA PARA EL CIELO NOCTURNO; PASTEL PARA LA LUNA, LAS ESTRELLAS Y LA LUZ DE LUNA QUE ACARICIA LOS EDIFICIOS; ÓLEO AL AGUA PARA EL HALO DE LAS FAROLAS Y EL FUEGO DE LAS ANTORCHAS. Todos los cuatros de la serie tienen como escenario la misma calle de la misma ciudad postapocalíptica, desolada y medio en ruinas, lo que varía son los personajes que aparecen representados y la cúpula celeste).
.
La genialidad del siguiente cuadro de la serie residía en su lacerante contradicción, en su capacidad de evocar al mismo tiempo una violencia silente y hostil, homogénea y dispar; y una paz tan descabellada como genuina, emocional, aparentemente inquebrantable, a la vez que racional y meditada, inestable e indefensa... humana, demasiado humana...

De nuevo era de noche en la cúpula celeste, solo que esta vez no había nubes que ocultaran sin piedad su belleza. La luna llena brillaba con todo su esplendor alumbrando la escena, ahogando la luz de las farolas con su etéreo aliento, las estrellas a su alrededor titilaban como níveas lágrimas que amenazaban con precipitarse del firmamento como una lluvia de meteoros de un momento a otro.

Los perros callejeros y el majestuoso león de enorme pecho rodeaban, tensos y altivos, en posición de ataque, al lobo y la chiquilla en el justo centro de la composición. Les protegían con sus propios cuerpos de una muchedumbre de lo más estrafalaria y enfurecida que había tomado las calles hasta cercarles con picos, guadañas, hoces, hachas y amenazantes antorchas con la clara intención de echarles o, mejor, de descuartizarlos y matarlos a todos.

Por su aspecto enajenado, seguro que devoraban sus cadáveres como buitres y hienas carroñeras en cuanto sus voluntades dejasen de latir.

En el centro del círculo protector estaba la chiquilla de pie y de perfil, sus rizos abrigaban las pinturas de guerra que engalanaban su fibroso y menudo cuerpo, acariciaban lascivos al lobo gris sentado frente a ella; la testa peluda reposaba contra su vientre, sus líquidos ojos verdes rendidos a sus níveos, pequeños y hermosos pies, conchas tintineantes adornaban sus delicados tobillos.

Ella hundía los dedos en el pelaje de su cerviz en apasionada caricia; sus ojos de ardiente miel se licuaban ante el tierno gesto de su lobo; una sonrisa impertérrita en sus labios resplandecía como rubíes, ajena al caos que su altanero paseo había generado alrededor.

Aquel cuadro era complejísmo, la atención al detalle te capturaba desde el inicio y te hacía perderte en él sin remedio.

Cada criatura autómata y sin alma, de mirada ausente y ojos vacíos, vestía un ropaje único y tenía un rostro diferente, ya fuera de odio, rabia, rechazo, asco, desprecio, miedo, ira... daba igual mientras fuera grotesco y desquiciante. Se aglomeraban apiñados como ratas de forma aparentemente aleatoria a diferente altura y profundidad, amontonados por el espacio (hasta salirse del cuadro incluso) en las más variopintas posturas, posiciones y perfiles, lo que provocaba una horrible sensación de angustia si tenías la mala suerte de extraviar la atención entre la multitud.

Perderte en la heterogénea homogeneidad de aquella masa deshumanizada que cercaba con indisimulada hostilidad al variopinto grupo de desarraigados casi resultaba asfixiante.

Algunas de esas criaturas incluso miraban directamente a los ojos del indiscreto, rompiendo la cuarta pared sin contemplación ninguna, como intuyendo una presencia más allá de los límites del cuadro que en absoluto estaba invitada a ser testigo de la barbarie que estaba a punto de acaecer.

Los valerosos desamparados parecían estar a las puertas del mismísimo infierno, rodeados de almas en pena, tan banales e intrascendentes que estaban condenadas a vagar por toda la eternidad, privadas del esfuerzo del castigo o del consuelo.

Ni dios ni el diablo los quieren en sus altares.

Los vagabundos, impávidos, querían seguir avanzando; el destino que les esperaba no podía ser más horrible que aquel que contemplaban sus ojos líquidos.

Sin embargo... el cuadro estaba repleto, atestado, completamente invadido por la hostilidad y el rechazo de aquellos vacuos seres ni vivos ni muertos; salvo el pequeño círculo que protegían los perros callejeros y el altivo león con garras y fauces amenazantes.

El león, justo delante y a la derecha del lobo y la chiquilla, de apariencia fiera, de regia e imponente melena y descomunal envergadura, atraía la mirada sin remedio: su rabia era colosal, tanto como su amor por la chiquilla y el lobo, tanto como su fuerza indomable...

Se interponía, salvaje y colérico, entre la deshumanizada masa y la bella imagen a su espalda; mostraba sus afilados colmillos en poderosísimo rugido, todos y cada uno de sus músculos tensos: dispuesto a saltar a la yugular de quien se atreviera siquiera a respirar.

Su soberbia e imponente figura no era menos hermosa que aquello que tanto le preocupaba proteger. Parecía dispuesto a hacer lo que fuera necesario con tal de mantener intacto el tesoro que brillaba a su espalda.
.
__________________________________MNEMEA

#15

AMOR PIRATA. MI AMOR.
.
(SERIE DE CUADROS. TAMAÑO MEDIO-GRANDE. TÉCNICA: ÓLEO SOBRE LIENZO, TEXTURA BAJO EL GESSO PARA EL ASFALTO; TINTA CHINA PARA LAS VÍSCERAS Y LA SANGRE; TINTA CHINA AL AGUA PARA LAS NUBES "SANGUINOLENTAS". ÓLEO AL AGUA PARA EL CIELO AL AMANECER. Todos los cuatros de la serie tienen como escenario la misma calle de la misma ciudad postapocalíptica, desolada y medio en ruinas, lo que varía son los personajes que aparecen representados y la cúpula celeste).
.
Y por fin llegó el séptimo y último cuadro, casi le dio pena que la historia acabara ahí. El cielo aparecía teñido de rojo por el amanecer y por la sangre derramada. El sol aún permanecía oculto, prefería no ser testigo de la desgracia; las estrellas ya se habían caído todas del firmamento sin remedio; y la luna llena, velada de vergüenza, apenas se podía intuir ya entre las nubes sanguinolentas y oxidadas que sajaban la cúpula celeste como armas blancas teñidas de violencia.

La chiquilla se había encaramado sobre el lomo del Alfa, los rizos enfurecidos por un repentino viento iracundo se alzaban a su alrededor amenazantes; las aterradoras pinturas de guerra cubrían indelebles su bello cuerpo, muy tenso y sudoroso; enarbolaba sobre su cabeza una lanza de la que se desprendían, como lágrimas, gotas de sangre...

Todas aquellas que no podían derramar sus ojos de miel solidificada ni tampoco el cielo.

La lanza estaba adornada con las mismas ramas que su taparrabos solo que más pequeñas y manchadas de sangre, las cuencas negras y rojas estaban afiladas y se agitaban como latigazos en torno al filo de la punta, como si de innumerables colas de serpientes cascabel se tratara.

El Alfa entre sus piernas gruñía rabioso, el entrecejo crispado, el hocico arrugado de hostilidad, afiladísimos colmillos sanguinolentos y carne humana entre sus pavorosas fauces entreabiertas, lenguas de fuego Valyrio por ojos... atacaba sin ningún tipo de compasión a las criaturas sin alma que se atrevían a acercarse a su Bella Dama.

Seguro que a pesar del olor y del regusto metálico de la sangre seguía apestando al vomitivo perfume de marca de sus presas.

El pequeño círculo de protección se había teñido por completo de escarlata por las vísceras y la sangre derramada de sus insignificantes agresores; había cuerpos desmembrados y cuasidevorados por todas partes alrededor de las bestias y de la chiquilla, de apariencia más indolente y salvaje que nunca a lomos de su lobuno corcel.

Sobre las pinturas de guerra que vestían su piel, a modo de salpicaduras, brillaba la sangre de sus enemigos como si de bisutería barata se tratase.

Los perros callejeros luchaban sin descanso posible a su espalda, tratando de proteger su retaguardia y los flancos con desatada hostilidad. Sus cuerpos estaban apaleados y ametrallados por innumerables heridas... y no parecía importarles... sus ojos tan líquidos como fieros desataban toda su ira contra las abominables criaturas.

Donde una por fin yacía, se erguía otra para reemplazar su lugar.

El soberbio e imponente león defendía en solitario y con enajenada voracidad el frente; su hermoso pelaje y su majestuosa melena estaban cuasicompletamente embadurnados y pegajosos por la sangre de sus enemigos y por la suya propia; múltiples heridas como sádicos tatuajes horadaban su carne llegando incluso hasta el hueso... pero no parecía importarle en absoluto... sus ojos centelleaban irreductibles, como llamaradas coléricas de napalm.

Tanto o más que los del Alfa.

Los estrafalarios cadáveres se apilaban a su alrededor pero su hambre no parecía saciarse; como tampoco parecía menguar la masa deshumanizada que les rodeaba.

Ellos al fin y al cabo eran bestias y solo se estaban defendiendo.

La chiquilla en cambio... ya no miraba con ojos líquidos a su alrededor: se habían coagulado hasta solidificarse por completo y ahora eran ámbar puro.

...tan letales como hermosos...
... no los impregnaba ninguna emoción como los de sus camaradas, eso era lo más escalofriante...
... ella...

No sentía nada.
Ni siquiera odio. Ni siquiera rabia.
Tampoco indiferencia, aprobación o rechazo.
Nada.
Absolutamente nada.

La dantesca escena que se desplegaba ante sus ojos como una horrible pesadilla era grotesca, macabra, sádica, descarnada, lacerante... pero no tanto como aquella trágica mirada.

Tan fuera de piel y de carne, tan equivocada(de)mente, y aún así... joder, qué hermosa...
.
_______________________________MNEMEA