JoaquinGodoy
Rango12 Nivel 59 (13437 ptos) | Ensayista de éxito

Es una época de oscuridad, una era de muerte y sangre, de demonios y de Dioses que luchan por la supremacía, es una era donde el hombre se ve envuelto en guerras internas, donde los Dioses han abandonado al hombre y la locura embarga la tierra.

También es una era de héroes, mitos y leyendas. De hombres agraciados que luchan por su libertad, de guerras e incursiones de criaturas del exterior que en antaño se creían como leyendas o mitos, en esta era aparece Agueon el inmortal, hijo del Dios Viracocha. Un ser ancestral del viejo mundo, pues por cuestiones de traiciones fue condenado por su padre, a vivir eternamente, y así Agueon vio las Eras pasar, los años y los siglos.

Agueon mejor conocido como el " Asesino de Dioses" ha visto los horrores de la era de la tecnología, y a presenciado el final de las dimensiones, pero ahora a recaído en el derecho de la sorpresa, cuando conoce a una elfa dimensional que es capaz de manejar energía eterica al igual que él, ahora Agueon hará uso de su conocimiento ancestral para entrenarla.

En una era de sangre y muerte.

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JoaquinGodoy
Rango12 Nivel 59
hace 27 días

de nada gracias lo habían borrado este lo volveré a subir ;)

Adris_Christine_23
Rango6 Nivel 28
hace 27 días

gracias por compartir esto conmigo estare pendiente de su continuacion :)


#2

Voces del Pasado
Despertar de los Antiguos

"He asesinado a Dioses y a Reyes, he ido a lugares donde el ojo del hombre no es ni siquiera capaz de imaginar, he visto al Dios de la vida y la muerte, y lo he asesinado.”

Irela – Lyriana Dimensional.

–Agueon. – Aquellas palabras eran de la anaconte que había capturado al lobo negro, después de la rebelión del rey Tartarus, el señor de los Reinos Corona, que había traicionado a los reinos de Valimar y a la orden de los ancianos – Ha pasado mucho tiempo, lobo negro.

Un cuerpo enorme y desmesurado descendió de manera estrepitosa y acto seguido contemplo el ya desgastado cuerpo del espíritu de las montañas. Aquella criatura metamorfa tenía el torso ancho, tenía tentáculos en todo el rostro y carecía de boca, pero podía comunicarse mediante la telepatía.

– ¿Te cuesta recordar el tiempo que hemos pasado juntos, ya olvidaste todas las noches que pasamos en este santuario? ¿Ya olvidaste el placer que me hiciste pasar con tu sufrimiento? – Tomo del rostro al lobo negro y lo acerco directamente a su rostro, Agueon tenía los ojos cerrados, su cuerpo presentaba diversas cicatrices, en el pecho había una cicatriz que tenía la forma de una pústula unida la una con la otra y que daba la sensación de estar cicatrizado con una quemadura.

El guerrero había sido golpeado, cortado, torturado, hasta el borde de la locura, en su posición un hombre normal estaría muerto, y sin embargo Agueon seguía vivo, abrió los ojos y desvió la mirada, no quería ver a la criatura metamorfa, que para ese entonces había tomado la forma de un ser querido para él.

– ¡Mírame a la cara cuando te hablo! – Grito la metamorfa, mientras abofeteaba con su guantelete de hierro la cara del lobo negro, Agueon abrió sus ojos tan rojos como la sangre que hendía el suelo, y la metamorfa lo miro, y acto seguido en un placentero acto que solo ella podía comprender lo beso en los labios con rudeza. – Por lo que me has hecho te debo eso.

“Nunca, nunca más” – pensó Agueon, mientras miraba como el resto de prisioneros eran torturados en su delante.

– ¿Me sorprende que no hallas perdido la cordura sabes? Otros hombres en este momento ya estarían muertos. – Dijo la metamorfa con una vos placentera, mientras lamia el rostro de Agueon.

Agueon abrió los ojos y se dio cuenta en el estado deplorable en el que se encontraba, ya no sentía dolor por sus heridas. ¿Era extraño, ya no sentía nada? Ni dolor, ni sufrimiento. Estaba a un punto de dejarlo todo y sumirse a la muerte, pero como si de una electricidad se tratase volvió a la realidad, a una horrible realidad, intento forcejear pero las cadenas estaban bien abigarradas, y aunque lograra escapar no podría defenderse tenía que esperar. Tenía que recuperar fuerzas, cerró los ojos y acumulo toda la energía áurea en un solo punto.

“Concéntrate, concéntrate, concéntrate” – pensó Agueon mientras acumulaba cada energía en su brazo izquierdo y miraba como la metamorfa se acercaba. Y acto seguido lo abofeteaba rompiendo los grilletes insertados en su cuello.

– Sé que mi hermana fue una grosera al interrumpirnos lobo negro, Alaretia nunca ha sabido comportarse. – Dio un grito de ira y volvió a golpear el rostro de Agueon mientras la sangre hendía el oscurecido suelo. – Pero tenemos tiempo de sobra Agueon, el primer Kaina-inca, el primer señor sublime en esta densidad. – Y luego le proporciono otro sopapo con el guantelete de metal. – No te preocupes Agueon ¡Sé cómo enseñar respeto!– Se dio la vuelta y se dirigió a la armería–. Por lo que me has hecho te mereces eso.

La metamorfa saco una espada enorme y acto seguido empezó a sonreír de manera siniestra, y entonces Agueon frunció el ceño sin rechistar palabra alguna y acto seguido la metamorfa se acerco y sin vacilar tiro un mandoble con la espada negra de Horgon. Agueon tiro fuertemente de la cadena y logro moverse a tiempo antes de que la espada cortase su hombro derecho, la espada descendió sobre la cadena, logrando cortar la cadena, el metal voló, el suelo se agrieto y el inmortal se liberó dando un rugido de ira y furia asesina, tomo del filo de la espada sin importarle el daño que le pudiera suceder, forcejeo con la metamorfa y entonces logro arrebatarle la espada, golpeo a la metamorfa con la parte baja de la espada, acto seguido dio un giro espectacular, y con la espada en mano logro rozar con brutalidad el estómago de su torturadora y luego le lanzo una onda de choque en el pecho, ocasionando que la metamorfa volara para atrás y entonces Agueon corrió hacia donde se encontraba su contendiente la estrello contra el piso, la levanto de los cabellos y le proporciono un rodillazo en la cara, las runas de su brazo brillaron y entonces Agueon se lanzo con la espada negra hacia la metamorfa de modo que ambos atravesaron el muro de piedra caliza, mientras caían al vacío interminable.

#3

Y entonces cayeron hacia el vacío interminable, el cuerpo de la metamorfa se estrelló contra uno de los muros de fortificaciones, y se escucharon alaridos retumbantes y Agueon lanzo un mandoble dando un giro espectacular en el aire, clavo su espada en el torso de la metamorfa y la tomo de los tentáculos que sobresalían de su pecho, lanzando la energía eterica y desplazándola al interior de la criatura, se estrellaron contra uno de los muros de acero y entonces ambos descendieron al agua perdiéndose en el interminable olvido.

…………………..

Irela despertó de golpe, estaba conmocionada, asustada por lo que había visto en aquel sueño. ¿Tendría que estar relacionado con aquel cazarecompenzas?, no lo sabía, pero aquella silueta le recordó mucho a aquella persona. Le recordó al hombre que la salvo de la devastación sucedida en su reino, que la salvo de ser esclava de los hombres en Valimar, aquella silueta le recordó ha.

Agueon.

– “Otra vez ese sueño.” – Pensó Irelia, mientras miraba a su alrededor. – “¿Quiénes eran esas personas?– Se preguntaba la "Lyriana" (elfa dimensional), habían pasado 8 meses desde la destrucción de su reino, y ella aún conservaba el recuerdo de aquella guerra librada en su plano dimensional llamado "Khir'gal", tenía poca memoria de lo que había sucedido, pero sabía muy bien que su pueblo había sido destruido por los "Draconianos"(grandes dragones)

Irela volteo para observar a los lados, pero lo único que observó fue un vacío congelado, los pies le pesaban, quizás por la poca costumbre de permanecer más tiempo en los mundos dimensionales del cuarto estrato dimensional. En aquella tierra el aire era diferente, y los vientos etéreos corrían de manera desenfrenada. Irela se dirigió al interior de la caverna, gritando el nombre de Agueon. El eco de su vos retumbo en toda la caverna, en el exterior pudo escuchar un rugido que hendió toda la caverna, aquel rugido le era familiar, la lyriana sabía lo que era.

Prometeo
Rango9 Nivel 42
hace 22 días

@JoaquinGodoy Pensé que draconiano hacía alusión a Dracón, en la antigua Grecia, quien era tan severo que hoy día draconiano es un sinónimo de severidad. Pero veo que le diste otra significación

JoaquinGodoy
Rango12 Nivel 59
hace 22 días

Son una raza galáctica, aquí tbm la ciencia ficción tendrán una pequeña relevancia, puesto que Irelia es una Lyriana una elfa interplanetaria, y poco a poco ire desgranando los entresijos mas oscuros de como termino en la Tierra, de hecho hay un relato que escribi, que se llama la ultima emisaria, que habla de la historia detras de Irelia, quien fue y como termino en Uras(Tierra), en cuando el termino draconiano lo profundizare en otra obra, por que en la mitología peruana los draconianos son los grandes dragones o Qatapnactiri, señores serpiente.


#4

– “¡Maldita sea!” – Pensó Irelia mientras comenzaba a soltar lágrimas por el miedo, podía sentir la ira impregnada en aquella criatura draconiana que pululaba y reptaba con rabia, mientras olfateaba. Podía sentir la respiración cerca de ella, y comenzó a arrimarse más y más hacia un estrecho superpuesto en la caverna, a cada paso que daba se introducía hacia el pequeño estrecho, su cuerpo delgado le permitía el acceso con facilidad, el corazón le latía aceleradamente y sintió un escalofrió que surgió desde el pecho y recorrió todo su cuerpo, aquel reptil empezó a caminar hacia la dirección donde estaba oculta, podía sentir sus rugidos y sabía que no quedaba mucho tiempo antes de que el draconiano la encontrara, la sangre de los lyrianos era sangre antigua, mucho más vieja que el de los altos elfos que vivían en Uras(tierra) y a diferencia de los elfos comunes que eran denominado "Elokhars" (elfos sylvanos), los lyrianos eran seres de tecnología avanzada, usaban una energía a la cual llamaban "Kha'la" y les servía para los viajes tridimensionales.

– ¡Aquí estas! – Exclamo el reptil con exaltación. Aceleró el paso, corrió con potencia he introdujo la garra en el pequeño estrecho, sin embargo, no pudo alcanzarla, aquel reptil empezó a rugir desesperado tratando de atrapar a la presa que estaba lejos de su alcance. Irela dio un grito que retumbo en toda la caverna, y comenzó a llorar de miedo. – Eso llora, llora, mientras más grande sea el temor, más delicioso ha de ser la carne.

Aquella criatura empezó impactar el cuerpo contra el duro hielo, debía medir 4 metros de altura y miraba con ira a la elfa dimensional.
– ¡Khar’hgal, Khar’jakar, vengan ahora mismo!

– ¿Qué pasa, que ocurre? – Dijo Khar’hgal, mientras se acercaba y observaba a su compañero.

– Mira esto.

– Uhm… ¿carne elfica?

– ¿Donde esta Khar’jakar?, es el único que puede abrir este pequeño estrecho. – Dijo Gromn. – Da la señal, que venga Khar’jakar.

Khar’hgar dio un grito fuerte y este hendió en toda la cueva, se escuchó un rugido de alguna criatura colosal y entonces Irela lo vio, aquella criatura colosal debía medir más de 5 metros de altura, tenía la cabeza larga como un cocodrilo y sus escamas parecían como espadas superpuestas las unas con las otras, en sus ojos había una llamarada que flameaba y fijo la mirada en sus dos compañeros, aquella criatura parecía furiosa, rabiosa, injuriaba y vociferaba.

– Khar’jakar, tan vigoroso como siempre.

– ¿¡Qué demonios quieres!? – Pregunto aquella bestia enfurecida.

#5

– Acabamos de encontrar el alimento que te pondrá al tope de la cadena alimenticia hermano mío. – Respondió Khar’hgar.

Khar’jakar miro la delgada brecha y entonces vio a la elfa dimensional, aquellos ojos amarillos se tornaron sorprendidos, aquella criatura respiro hondo y luego dirigió las fauces hacia la brecha, mirando directamente a la elfa, respiro profundamente, y luego reacciono de manera voraz.

– ¿Ha? Carne lyriana, esto ayudara con mi evolución.

– Tú no mataras a nadie. – Replico una vos que ya hacia detrás de las tres figuras draconianas.

“¿Agueon aún sigue aquí?"–. Se preguntaba Irela impresionada.

Los ojos de Agueon atisbaron a los tres draconianos; Agueon se dio cuenta que su energía eterica se había recargado del todo. El reptil corpulento miro las marcas de su brazo que se extendían desde el hombro hasta el dedo anular, aquella marca tenía la forma de una serpiente, la insignia antigua de los Draconianos y del nuevo pacto con la humanidad.
– ¿Tú, dime? ¿Cómo fue que obtuviste esa marca?

– ¿Acaso importa? – Respondió Agueon sarcásticamente.

– Quizás no lo sabes, pero la marca que tienes en tu brazo solo lo llevaban los “Apus” o mejor conocidos como los “Espíritus de las montañas”, había escuchado sobre ustedes, hace mucho en la era incaica cuando un niño nacía con la tez pálida significaba que era hijo de un “Apu”, tales niños eran llevados a las montañas donde eran entregados a los espíritus antiguos, y entrenados e instruidos en las artes dimensionales y artes de elevación de la conciencia, esa marca que llevas en el brazo, simboliza que tú has ascendido como espíritu de la montaña. – Explico el Draconiano, mirando la marca del brazo de Agueon. – Sin embargo, la marca que tienes fue modificada, se le agrego una esencia más, no estoy seguro de la cultura a la cual procede, pero según mis antecesores, esa segunda marca es idioma pretoriano, o mejor conocido como el idioma de los anunna.

– Únicamente pocos conocen ese origen, y prefiero que se mantenga así, ahora si me disculpan, solo vine a llevarme a la elfa. – Dijo Agueon mirando a las tres figuras reptiloides.

#6

– Me temo que eso no será posible. – Dijo Khar’hgar, mientras se dirigía hacia Agueon. – Respetamos la cultura de su pueblo, gracias a ustedes el imperio incaico fue al progreso, pero la sangre de Manco Cápac se ha agotado, su honor y dignidad se han perdido, y en la era de la tecnología, fueron ustedes los hombres quienes por su codicia y avaricia llevaron este mundo a la ruina, y no les basto solo con dañar a su tierra, sino que dañaron nuestros mundos cuando trataron de comprender el mundo dimensional, los hombres y su asquerosa tecnología, destrozo, y le abrió un hoyo a la tierra.

Se creó un gran silencio, un viento frio ingreso al interior de la caverna, el pelo de Agueon se balanceo, los dos reptiles menores miraron.

– Ya me harte de este juego. – Dijo uno de los Reptilianos, mientras apartaba a sus dos compañeros del medio –. Realmente me pone al tope de la cadena alimenticia, y devorar a esa elfa me pondrá en la cima de dicha cadena. Así que será mejor que no te metas en mi camino humano si no quieres que te devoré, y te habrá la carne a girones, y luego me limpie los dientes con tus huesos.

– ¿Enserió quieres intentarlo?– Pregunto Agueon sarcásticamente.

– Enserió, estas poniéndome nervioso humano. – Respondió el reptiloide mostrando los dientes, el resto de sus compañeros se encogieron de miedo, mientras el reptiliano extendía las alas y sus ojos cambiaban a un color amarillo cristalino, aquella criatura corpulenta se desplazó rápidamente balanceando su garra hacia la cabeza de su oponente. Agueon desenvaino la espada negra bloqueando a tiempo el ataque del draconiano, giro dando una vuelta en el aire y entonces la garra del draconiano impacto contra el duro hielo destrozando el hielo y transformándolo en granito desmenuzado.

– Eres lento. – Comento Agueon con una sonrisa sarcástica en el rostro.

– ¡Cállate, raza inferior!

El draconiano desplazo nuevamente su garra en sentido curvilíneo; Agueon guardo su espada y luego desplazo su mano para detener el ataque del draconiano, acumuló su energía áurica y acto seguido lo tomo por unas de sus garras y entonces detuvo el ataque con sus propias manos.

imdanygodoy
Rango12 Nivel 56
hace 23 días

Jajaja me vas a botar de tu perfil pero oyó es de oír, hoyo es bueno hueco(?)

JoaquinGodoy
Rango12 Nivel 59
hace 23 días

lo escribi cuendo estaba con sueño hahhaha ;v

imdanygodoy
Rango12 Nivel 56
hace 23 días

Jajaja está bien vale, si tienes sueño anda a dormir y cuando descanses (que lo necesitas y está bien merecido) escribes, tampoco es que debes acabarte por escribir..


#7

– ¿Hace rato me llamaste raza inferior?, déjame decirte que la raza humana contiene en su sangre la flama de la simiente de los eternos, impuestos por el creador eterico.

–“¿Esto es imposible?, ¿cómo alguien como él puede tener un poder como este?, se supone que nosotros también fuimos creados con la misma sangre de los Kingu y de los Kadistu (diseñadores de vida) es imposible que una raza tan vana como la de los hombres sea más fuerte.” – Pensaba Khar’jakar, mientras miraba a Agueon.

– ¡Irela, quiero que veas esto atentamente! – Exclamo Agueon, mientras desplazaba su brazo donde contenía las marcas que estaban impregnadas en su piel, las runas brillaron rápidamente, una energía se desprendió e impacto contra el pecho del draconiano. Las marcas en su brazo izquierdo brillaron con una intensidad fulgurante, un desplazamiento se desprendió como una transmisión eléctrica y se desplazó hacia el pecho del reptil, el cuerpo pesado del reptiloide salió desplazado hacia la pared de hielo convirtiendo el hielo en escombros.

– “Eso es imposible.” – Pensó Gromm sorprendido, mientras miraba como el cuerpo de Kha’jakar se desplomaba, el enorme cuerpo había destrozado gran parte del muro de hielo. Gromm se dispuso a atacar, pero luego una energía mucho mayor le impidió moverse, como si una presencia dominante se impusiera ante él, Agueon dirigió su mirada ante los dos reptiles, los ojos del hombre flameaban como dos llamas azules, su mirada penetrante se impuso sobre las dos entidades y las doblego a su voluntad.

– ¡Ahora lárguense! No estoy de humor para sus estúpidos juegos. – Dijo Agueon con tono amenazante, su mirada penetro en el alma de los dos draconianos, y al final solo una voluntad predomino en todo el escenario, los dos reptilianos retrocedieron, dándose cuenta que no podrían vencer, entonces se retiraron lo más rápido que pudieron, Agueon ladeo su faz y miro directamente a la elfa – ¡¿Irelia, estas bien?¡

La elfa dimensional, asintió sorprendida, por lo que había presenciado.

– ¿Estas bien?– repitió.

– Si, gracias.

– Bien entonces andando, nos queda un largo recorrido.

– ¿Pero a dónde iremos?

– Cerca de aquí hay un portal del sol, lo usaremos.

#8

– ¿Y a donde los llevara?

– Desgraciadamente no sabría decirte donde nos llevara dicho portal, puesto que los portales dimensionales pueden llevarte a cualquier parte, pero hay un riesgo muy grande que nos quedemos estancados, en ninguna parte.

– ¿Ósea no sabes dónde nos pueda llevar el portal dimensional?

– Nos arriesgaremos, a llevar la rienda suelta a donde nos lleve dicho portal.

– ¡No! – Exclamo la elfa furiosa, alejándose de Agueon. – Acabamos de salir de un infierno, no iré a otro.

– Irela es la única manera de…….

– No me molestes–.Le corto Irelia – crees que voy a ir contigo humano. ¿A qué me esclavicen otros humanos como antes?

– Irelia eso ya paso hace 8 meses.

– ¿¡Y qué más da, que hayan pasado 8 meses!? Si igual acabare con tu gente siendo una esclava, una paria, una….

– ¡Cállate, maldita sea!, – le corto Agueon – quítate esos aires de grandeza, en este momento eres nada, eres nadie, simplemente eres una elfa cualquiera, tu reino fue destruido, tu padre fue asesinado. No puedes cambiar eso. – Dijo Agueon furioso. – Si no te adaptas al mundo, el mundo terminara tragándote, pasando sobre ti como si fueras una porquería, en esta era solo el más apto sobrevive, ¿dime cuanto tiempo habrías durado si yo no hubiera aparecido? ¿Dime elfa?

– ¿Yo….?

– Tienes que dejarte de lado esos aires de grandeza y arrogancia. – Arguyo Agueon con tono serio. – Lo único que provocaras es que te maten mocosa, y en la vida real te vas a cruzar con todo tipo de gente, y si no sabes desenvolverte en la sociedad actual, terminaras muriendo de hambre como el resto de tu gente.

#9

– Pues si ese es el caso… – La elfa saco una daga, y se lo apunto al cuello, amenazando a Agueon de dejarla en libertad o de lo contrario se arrebataría la vida.

– Escúchame atentamente elfa. – Dijo Agueon doblegando la voluntad de la elfa, mientras insertaba su mirada gélida en los ojos de Irelia. – Ahora tú eres Irelia, la elfa del confín del mundo, no tienes reino, no tienes nada. Recuérdalo siempre, y quizás con el paso del tiempo, puedas sobrevivir al mundo, ahora quítate el cuchillo del cuello, porque no serás tú la que se arrebate la vida, ¿Entendido?

La elfa aparto el cuchillo involuntariamente, y se lo entrego al caza recompensas.

– Buena elección elfa, ahora camina.

La elfa camino en contra su voluntad siguiendo los pasos al caza recompensas, mientras este la llevaba al portal del sol que se encontraba a Kilómetros de distancia, cuando llegaron, cerca de ella se hallaban dos estatuas hechas de roca pura. Y en las dos estatuas justo al centro del portal se erigía una imagen de un Dios antiguo, aquella imagen sostenía dos báculos, y a su alrededor se hallaban figuras con alas que los rodeaban.

– ¿Agueon, quien es él? – Pregunto la elfa con un halo de intriga viendo la imagen del Dios que sostenía dos báculos.

– Su nombre es Viracocha, el Dios de las dos espadas.

– Se parece mucho al héroe que me describieron mis padres.

– ¿Héroe? – Pregunto Agueon, mientras miraba a Irela y fruncía el entrecejo.

– Sí, mi padre me dijo que antes de que los elfos dimensionales fuéramos lo que éramos, un hombre apareció e infundio su conocimiento a nuestro pueblo. – Dijo Irela mirando la figura que se hallaba en la parte céntrica del portal, aquel portal estaba trabajado por manos más antiguas de lo inimaginable, estaba creado por un bloque de piedra tenía 2,75 metros de altura, y 3,84 de longitud, unos 50 centímetros, en su parte superior cargaba una figura humanoide, de pequeño cuerpo y gran cabeza, en los lados estaban dibujadas 48 figuras; 24 a la izquierda y 24 a la derecha, aquellas figuras tenían formas de hombres alados, con coronas, algunos de ellos tenían cabeza de ave, y otros de tigre, otros de reptil, y que daban la impresión de estar inclinados ante la figura que sostenía dos báculos.

– Él es Viracocha, el resto de seres que ya hacen inclinados son razas dimensionales e intergalacticas, las criaturas a quienes consideras como dioses, no son dioses tal cual. – Dijo Agueon, mientras miraba la figura del portal. – Sino que son razas que con el paso del tiempo y de los eones han evolucionado, y su tecnología es tan avanzada que es confundida con la magia, de hecho la magia no es magia tal cual, es más energía de vibración, lo que viste hace rato fue solo energía eléctrica, transmitida de mi propio cuerpo a otros puntos de mi sistema.

Irela vio que los ojos gélidos de Agueon se habían desvanecido, y sintió que su voluntad había sido devuelta su cuerpo.

– Irela, escúchame bien. – Dijo Agueon mientras miraba el portal del sol, el viento chasqueaba y silbaba en el aire mientras Agueon miraba directamente a la elfa. – Si quieres puedes irte, tomar el disco solar, y quedarte sola, o puedes elegir quedarte conmigo y aprender.

– ¿Aprender? ¿A qué te refieres? – Pregunto la elfa extrañada.

– A defenderte y no depender de nadie, a encontrar un motivo en esta vida, a quitarte esos aires de arrogancia y encontrar un propósito en esta vida. – Murmuro Agueon.

La elfa lo miro fijamente mientras el hielo y el frió y el calor del cuerpo de Agueon se unían en un unísono. Luego se escuchó un rugido que hendió la tranquilidad del escenario, Agueon dio la vuelta, y se dio cuenta que uno de los señores polares se aproximó rápidamente, impactando su corpulento cuerpo contra Agueon, aquella criatura enfurecida miro directamente a Irela levanto la garra y la desplazo hacia la elfa, la garra impacto contra el duro hielo y el cuerpo de la elfa salió volando por los aires. Agueon trato de levantarse, el impacto abrumador de aquel señor polar había destrozado 2 costillas lo que complico su desplazamiento, acumulo la energía áurica y se desplazó rápidamente a la elfa para sacarla del área de peligro uso partes de sus extremidades para potenciarlas con la energía áurica, sintió la energía recorriendo cada célula de su cuerpo y se desplazó rápidamente al encuentro contra el señor polar, Aquella criatura colosal tenía la apariencia de un oso blanco y medía 5 metros de altura, y dio un rugido fuerte mientras se dirigía hacia la elfa desenfrenadamente.

– ¡Irela! ¡Muévete! – Grito Agueon, mientras el señor polar alzaba su garra, Agueon se impulsó con la poca fuerza que le quedaba, empujando y haciendo un lado a la elfa, El polar desplazó la garra elevando hacia arriba al oponente, el pecho de Agueon se abrió en un baño de carne y sangre desgarrada, el ataque había dañado el tórax de Agueon y había destrozado la mayor parte del pecho, el cuerpo de Agueon cayó desplomado al suelo.

#10

Irela que había presenciado aquella atrocidad tuvo una sensación de coraje, odio, ira, melancolía, entre otras sensaciones unidas en un solo punto, la elfa tuvo una sensación de ira y odio, mientras el polar se dirigía al cuerpo de Agueon que ya hacia desplomado.

– ¡Basta, basta, basta! ¡Detente¡ – Grito la elfa furiosa. Los ojos de Irela flamearon como una llama azul que luego se tornó dorada y se expandió por todo su cuerpo, rayos de energía refulgurantes se esparcieron hacia donde se encontraba el oso gigante, dicha energía azulina impacto contra el señor polar, y un atronador impacto reventó el cuerpo del animal como si de una ampolla se tratara.

– “Eso fue energía eterica, no, eso no era solo energía eterica, era también energía quas y divina.”– Pensó Agueon, mientras observaba como la energía eterica de la elfa se desvanecía, he Irela caía desplomada en el hielo mientras los restos del oso muerto caían a trozos, y una lluvia de sangre bañaba el hielo, Sabia que sus habilidades regenerativas estaban haciendo el trabajo rápidamente, cuando terminó de curarse por completo se levantó y se dirigió para ver cómo estaba la Lyriana. La tomo del brazo para fijar su pulso y luego de la frente.

– Al parecer "Faladruel" tenía razón contigo Irela. – Dijo Agueon mientras miraba a la elfa y la levantaba luego dirigió su mirada al portal del sol sacando el disco solar de Tonatiuh de la túnica de la elfa, colocando el disco solar en la apertura del portal mientras este se abría y Agueon se llevaba a Irela fuera de aquel infierno frió.

#11

UN ÚLTIMO DESEO

“Cuentan que hace muchísimos años, una terrible sequía se extendió por las tierras de los quechuas.
Los líquenes y el musgo se redujeron a polvo, y pronto las plantas más grandes comenzaron a sufrir por la falta de agua.
El cielo estaba completamente limpio, no pasaba ni la más mínima nubecita, así que la tierra recibía los rayos del sol sin el alivio de un parche de sombra.
Las rocas comenzaban a agrietarse y el aire caliente levantaba remolinos de polvo aquí y allá.
Si no llovía pronto, todas las plantas y animales morirían.
En esa desolación, sólo resistía tenazmente la planta de qantu, que necesita muy poca agua para crecer y florecer en el desierto. Pero hasta ella comenzó a secarse.
Y dicen que la planta, al sentir que su vida se evaporaba gota a gota, puso toda su energía en el último pimpollo que le quedaba.
Durante la noche, se produjo en la flor una metamorfosis.”

La leyenda de Amaru el Dios de los Dragones.

Irela había despertado justo en la entrada del sol, el viento frio y el hielo se habían desvanecido, frente a ella ya hacia un montón de tierra y exuberante vegetación, un lugar lleno de árboles, el sol daba sus últimos rayos, mientras los jilgueros se escondían y las demás aves se ocultaban.

– Vaya, hasta que por fin te despertaste. – Dijo Agueon, mientras revisaba la fractura del brazo de la elfa. – No te muevas, cambiare la venda, de caso contrario se infectara.

– Estoy confundida. – Dijo la elfa, mientras miraba el pecho de Agueon tratando de buscar la herida que le había proporcionado el señor polar – ¿Dónde está tu herida? ¿Qué fue lo que paso?

– Irelia, tranquila, no tienes por qué preocuparte por mí, a diferencia de otras personas mi cuerpo puede recuperarse de sus heridas. – Dijo Agueon con absoluta convicción, mientras miraba a la elfa con intriga.

“Pero esa recuperación tiene un riesgo muy elevado”, pensó Agueon.

imdanygodoy
Rango12 Nivel 56
hace 23 días

Valla... Ehmmm es vaya jajaja lo siento t.t


#12

– ¿Por otro lado? ¿Sabes lo que hiciste ayer, tienes alguna idea de lo que le acabas de hacer a ese señor polar?

– ¿A qué te refieres? – Pregunto la elfa, mientras miraba los ojos del hombre. – ¿Qué fue lo que hice?

– Al parecer no tienes ni la menor idea de que posees dicha habilidad, ¿no es así? – Comento Agueon, mientras miraba a Irela y rompía otro trozo de la prenda de su vestido.

– Bien déjame que te aclare la mente, ayer tu expulsaste energía eterica, y la mezclaste con energía Quas, al parecer lo hiciste involuntariamente.

– ¿Yo hice eso? – Pregunto la elfa un tanto extrañada.

– No solo hiciste eso, sino que también reventaste a ese señor polar como un globo, y luego quedaste inconsciente, ¿No lo recuerdas?

– Solo recuerdo estar frustrada, estaba molesta, amargada, por todo lo que estaba pasando, quería expresar esa ira, por eso grite. – Respondió la elfa mientras miraba al caza-recompensas.

– ¿Uhmmm? Eso explica por qué los inquisidores estaban buscándote el primer día que nos encontramos. – Dijo Agueon, con aire de intriga mientras miraba a la elfa y la analizaba detenidamente. – Irela escúchame bien y atentamente, tú posees una habilidad que los altos mandos y los inquisidores de alto rango envidian, una habilidad que está por encima del éter, es un poder que si hubieras nacido siendo una noble de la corte, te hubiera vuelto en una inquisidora influyente en los altos mandos del imperio, desconozco como obtuviste dicha habilidad, pero ese poder lo había visto antes.

– ¿Lo viste antes? ¿Quién lo tenía? – Pregunto la elfa intrigada.

– La misma habilidad que posees, la tenía Manco Cápac, el fundador del imperio incaico, gracias a esa habilidad Manco Cápac pudo hacerle frente a los draconianos, y expulsarlos de este plano dimensional, es un relato que no está escrito en ninguna leyenda, por lo tanto es un secreto, que se ha guardado de generación en generación. – Respondió Agueon, mientras, miraba directamente el sol, y luego volteo para ver cómo estaba el brazo de la elfa. – Bien Irela quiero que relajes el brazo. – Dijo Agueon mientras tomaba el la mano y la elfa emitía un sonido de dolor.

Agueon tiro fuertemente del brazo y logro alinear los huesos, se escuchó el tronar de los huesos y luego un grito de dolor seguido por sollozos.

– Perfecto, con eso será suficiente. – Comento Agueon mientras revisaba el brazo de la elfa.

– ¿Por qué hiciste eso? – Pregunto Irela iracunda.

– Para alinear los huesos, te fracturaste varias partes, entre ellas las costillas, y el esfuerzo psíquico que hiciste, fue demasiado para tu cuerpo, y como tu estructura etérea no está acostumbrada a esta clase de energía es normal que te hayas roto tantos huesos. – Respondió Agueon mientras tocaba las costillas de la elfa.

#13

– ¿Qué estás haciendo? – Pregunto la elfa extrañada.

– Revisando si no hay una costilla rota, tengo que cerciorarme de que estés bien, y que
puedas caminar sin molestia alguna.

– ¡No me toques! – Exclamo la elfa furiosa. – Lo último que quiero es que un humano me ayude, puedo valerme por mi misma.

– Seguramente, como ayer que tuviste una gran actuación llorando, como una niña. – Dijo Agueon sarcásticamente. – ¿Dime que hubiera pasado si yo no hubiera aparecido a tiempo?

– No me llames mocosa, tengo 2000 años de vida humano.

– Yo tengo 50000 años de vida mocosa, conozco este mundo de primera mano, y conozco a la humanidad mejor que tu mocosa ingenua. – Dijo Agueon, callando a la elfa. – Mientras tu pueblo se ocultaba como un montón de ratas cobardes, yo fui obligado a ver las atrocidades de lo que es capaz de cometer el hombre en este mundo, no me hables de años o de años de experiencia, porque se mucho mejor que tu como son los hombres, y a decir verdad no sé si son mejores o peores, de lo que eran antes en la era de la tecnología.

– ¿Era de la tecnología? – Pregunto la elfa.

– Como sea, si te hablara de la era de la tecnología me pasaría toda una vida hablándote de ello, fue la peor era. No solo para este mundo sino también para toda la humanidad, y la verdad me alegra que se haya acabado. – Dijo Agueon, mientras miraba a la elfa con ojos gélidos y luego frunció el ceño. – Puedes elegir quedarte aquí a que te encuentren los cazarecompensas, y te entreguen a los inquisidores, donde experimentaran contigo hasta volverte en una mota de carne vacía o puedes acompañarme y aprender desde cero cómo funciona el mundo.

– ¿Y tú crees que iré contigo? – Replico la elfa. – Con gusto prefiero quedarme y morir.

– Entiendo, siendo ese el caso haré realidad tus sueños. – Agueon dio la vuelta tomando su espada y luego se retiró, hacia la espesura del bosque. – Veremos cuanto tiempo sobrevives en el mundo real, ¡Mocosa!

#14

Irela se dio cuenta que Agueon se alejaba, dejándola en medio del bosque.

................

Ya habían pasado 3 horas, y el dolor de sus costillas no dejaba de césar, sintió como sus costillas rotas empezaban a rasgar sus órganos internos y fue en ese momento cuando se dio cuenta que no sobreviviría mucho tiempo, trato de pararse pero fue inútil, su cuerpo estaba debilitado debido a la carga eterica que había efectuado, dio un grito de dolor que retumbo en la quietud de los árboles y luego se tumbó al suelo, escucho pasos que se aproximaban en la quietud del bosque, por un momento pensó que era Agueon pero cuando se dio cuenta fue demasiado tarde, ante ella un hombre con barba caucásico, junto con otros tres hombres miraron fijamente a la elfa.
– ¿Miren nada más lo que nos encontramos Ostrid?, una elfa del bosque. – Menciono Hetuer, mientras contemplaba a la elfa.

– Más que elfa parece una pordiosera, ¿Ostrid tienes el manual de recompensas por una elfa así? – Pregunto Hetuer, mientras Ostrid sacaba un cuadernillo y se lo pasaba a su camarada.

– ¡Hey!, miren esto muchachos, la elfa tiene un diamante como collar. – Dijo Eudes mientras tomaba el collar de la elfa.

La elfa movió su mano y rasgo el rostro de Eudes, dejándole una marca en la cara, el resto de sus compañeros rieron y Eudes enloqueció de ira y se propuso a dar una bofetada a la elfa y entonces Ostrid se le adelanto al encuentro para detenerlo.

– Idiota, si le haces un rasguño la inquisición no nos pagara nada, en el libro dice que es una elfa dimensional; ¿tienes alguna idea de cuánto valen? – Dijo Ostrid mientras jalaba del cabello al muchacho de 18 años y lo alejaba de la elfa.

– Valen más de 8000 monedas de oro. – Dijo Hetuer, mientras le arrancaba el collar del cuello de la elfa y lo guardaba en sus bolsillos.

– ¡Bien, apúrense levántenla! Hay que llevarla a los reinos de Valimar, estoy seguro que sus anteriores dueños estarán contentos de verla. – Irela podía entender perfectamente a lo que se refería el caza recompensas, intento forcejear pero las heridas internas le impedían el movimiento, Ostrid vio las vendas y luego detuvo al resto de sus hombres.

#15

– Idiotas deténganse, van a matarla, fíjense, esta vendada lo que significa que tubo roturas y contusiones. – Dijo el caza recompensas tenemos que reparar sus heridas de lo contrario estaremos sin paga. – Hetuer se inclinó y luego toco las costillas de la elfa. – ¿Mierda, te dieron una buena tunda? ¿Desconozco como sigues viva a este paso ya debiste estar muerta? ¿Supongo que la suerte está de tu lado mocosa?

– No soy una mocosa, humano. – Contesto la elfa en su idioma fhurian, el idioma común de los lyrianos.

– No entiendo ni una palabra de lo que me dices puta elfa, ¡así que será mejor que no me jodas! – Replico Hetuer, mientras la levantaba con brusquedad. – Ostrid tú eres el medico tienes que repararle las costillas, de lo contrario no tendremos ninguna paga.
– ¡Déjenme, suéltenme! – Exclamaba la elfa, mientras trataba de zafarse de las manos de Hetuer.

– ¿Maldita perra, que está tratando de hacer? – Inquirió Ostrid mientras le daba un golpe fuerte en la nuca, la elfa callo inconsciente mientras Hetuer la llevaba al carruaje.

– Bien Ostrid ayúdame hay que echarla con cuidado si se muere nuestra paga se ira a la mierda. – Decía Hetuer, mientras le quitaba las vendas y trataba de que Ostrid alineara las costillas para que no pudieran afectar los órganos internos.

– Bien ya acabamos, maldita sea 4 horas gastadas en reparar esta mierda que está a punto de morirse. – Ostrid tomo el alcohol y lo vertió en la herida de la elfa. Irela grito al sentir el ardor del alcohol engullendo su herida, y luego Ostrid se levantó y se retiró.

– ¿Oye Hetuer de donde crees que allá venido? – Pregunto Eudes mientras miraba a la elfa.

– Una mierda me importa de dónde haya venido, lo único que me importa es el dinero que nos darán cuando la llevemos a Arnuin. – Respondió Ostrid mientras miraba a la elfa. – Oye, mira este collar, valla que es hermoso, tiene el color del cielo.

– Sin duda es un hermoso artilugio. – Comento Hetuer, mientras tomaba el collar y lo contemplaba, los tres hombres y el muchacho habían salido armando su campamento en medio del bosque. La neblina se había expandido por todo el camino real y había llegado a tapar todo el bosque cercano, Ostrid había encendido la fogata y comenzó a hablar sobre el collar las horas habían pasado y la noche había retumbado.

– ¡Hey, muchachos la elfa está convulsionando no sé qué hacer! – Grito Eudes mientras el resto de sus compañeros, reaccionaban de manera alarmante, corriendo al carruaje.

– ¡Maldita sea! – Exclamo Hetuer.

– ¡Oh, mierda! Esta expulsando demasiada sangre, a este paso ya no hay nada que hacer, mañana por la mañana morirá. – Dijo Ostrid, mientras trataba de detener el sangrado que expulsaba la elfa por la boca. – Con suerte sobrevivirá hasta mañana, pero dudo que se pueda hacer algo, desgraciadamente no conozco cómo reacciona la anatomía de una elfa dimensional, supongo que nuestra paga se fue a la mierda.

– ¡Mierda no digas eso! – Grito Eudes. – Debe haber alguna solución, maldición piensa en el dinero que se está derrochando.

– ¡Lose, lose! – Exclamo Ostrid. – Pero no puedo hacer nada, lo único que podemos hacer por ella es matarla, creo que sería un acto piadoso.

– ¿¡Y por qué tenemos que hacer eso!? – Vocifero Hetuer, mientras apartaba a Ostrid. – Acaso es algo importante déjenla morir, por culpa de los elfos los hombres hemos sufrido, y hemos sido esclavizados, no le debemos nada a esta puta elfa, déjenla que se muera sola.

– ¿Hey, muchachos no hablaran enserio? – Pregunto Eudes preocupado mientras se quedaba mirando a sus camaradas y trataba de convencerlos.

– Lo sentimos elfa, pero tu muerte se acerca. – Dijo Hetuer, mientras dirigía la mirada hacia la elfa y daba una sonrisa burlona. – Al menos me da satisfacción ver como su raza se muere poco a poco, y el dominio del hombre está imperando nuevamente, ustedes los orejas puntiagudas son un montón de arrogantes necios de mierda, se merecen todo lo que les está pasando, y espero algún día vuestra raza desaparezca.

– Hetuer ya basta, vámonos mañana estará muerta. – Comento Ostrid.

– ¿Y qué más da que se muera mañana?, en fin es una pena, no recibiremos una mierda por el cadáver. – Dijo Hetuer, mientras miraba Eudes.

– Ya hay que salir, Eudes deja a la elfa en paz, ya no puedes hacer nada por ella. – Dijo Ostrid. – Cierra la compuerta, déjala mañana estará muerta. Eudes dio la vuelta mientras miraba como la elfa se movía de dolor, y se perdía en la absoluta oscuridad.

– Ya mueve el carro ahora mismo, olvida a la elfa a estas alturas debe estar apestando, y mañana su cadáver será abasto para los cuervos. – Decía Hetuer. – Eudes ya sal de ahí y ven con nosotros, tenemos que dirigirnos al siguiente pueblo, no es seguro rondar de noche por estos bosques rondan toda clase de mierdas.

– Como sea. – Suspiro Ostrid, – vamos es momento de largarnos.

– Oye Hetuer mira tu bolsillo, está brillando. – Hetuer tomo su bolsillo sacando el collar de la elfa y vio que este resplandecía como una llama que no se apagaba.

– Sin duda es el objeto más raro que he visto en muchos años. – Comento Ostrid contemplando el artilugio.

– ¿Cuánto crees que nos paguen por él? – Pregunto Eudes.

– No lo sé, aun así se ve hermoso, tiene el color del cielo. – Comento Hetuer.

Luego se escuchó el sonido de un cuerpo, cayendo.

– Sin embargo es hermoso. – Comento una vos desconocida.

#16

Los tres cazarecompenzas voltearon mirando aquella figura que se levantaba entre la oscuridad y la espesura del bosque; aquella figura humana se desplazó con rapidez, sin ver la necesidad de usar su arma para atacar a sus tres rivales que ya hacían parados en medio del camino real, aquel hombre tiro dos mandobles con la parte baja de su enorme daga curvilinea, derribando a Eudes y apartándolo a un lado, luego saco un segundo cuchillo y lo hundió en el pecho de Hetuer. Ostrid saco su espada y lo balanceo dirigiéndola al cráneo del hombre, la figura volteo y desplazo el brazo izquierdo, comenzaron a brillar las numerosas runas que ya hacían impregnadas en su brazo, tomo la espada con su mano y la rompió como un vidrio.

– Hay un largo sendero, desde aquí hasta el cielo, y con gusto podre llevarlos ahí. – Comento aquella figura humana, la luz del collar reflejo la figura de aquel hombre de ojos tan rojos como la sangre, aquel hombre tenía la piel blanca y su mirada gélida intimido a Ostrid.

– ¿Dónde está la elfa? – Pregunto el extraño, mientras apuntaba el cuchillo en el cuello del caza recompensas.

– ¿Espera?, no me mates, la elfa está ahí, en el carruaje. – Respondió Ostrid mientras miraba como el cuerpo de su camarada estaba desplomado y sin vida.

– Bien, perdonare tu mísera vida, sin embargo me darás el carruaje, junto con el muchacho y el resto del oro que contengas. – Comento el extraño dando una sonrisa un tanto siniestra.

– Está bien, ten toma el oro, pero no me mates. – Suplico Ostrid, mientras el extraño tenía la mirada fija en el cazare-compensas. Ostrid le entrego el oro y luego quiso hacerse para atrás, pero Agueon solo miro desoselayo, y dio una sonrisa un tanto siniestra, dio la vuelta y poso su mirada en Eudes.

– Tu muchacho. – Dijo el extraño de piel pálida como la nieve. – ¿Dónde se encuentra el pueblo más cercano?

– De aquí a veinte kilómetros. – Contesto Eudes.

– Perfecto, tú me llevaras, ¿sin embargo no sé qué haré contigo? Bueno me supongo que no importa.

– ¿No vas a matarme?

– No hará falta. – Respondió, mientras guardaba su espada curvilínea – este bosque se encargara de eso.

– ¿Qué?, ¡no espera, por favor no me hagas esto! – Suplico Ostrid desesperado, mientras el extraño posaba sus ojos en los de Ostrid, apoderándose de su voluntad. – ¿Harás lo que digo está bien?

Ostrid sintió una sensación de movimientos involuntarios, luego Agueon le ordeno sonriendo.

– Camina, hasta que los pies te sangren, camina hasta que te vuelvas loco, y sigue caminando, hasta que tus días se hagan viejos y tu vida estrecha. ¿Entiendo?

– Como ordene su alteza. – Dijo Ostrid mientras se dirigía a la negrura y espesura del bosque. – Detente, dame el collar, de la elfa.

Ostrid, se acercó entregándole el collar acto seguido dio la vuelta y se retiro.

– Perfecto, ahora retírate.

Agueon ladeo su faz al muchacho y lo miro expectante, este estaba asustado y entonces Agueon se acercó a este posando su mirada gélida en los ojos de Eudes, el muchacho tropezó, cayó al suelo, apunto su cuchillo amenazante, pero no hizo nada más que quedar en ridículo, Agueon que para ese entonces se había acercado lo suficiente lo tomo de los hombros y le exigió que lo mirara a los ojos, el muchacho así lo hizo. Pasado 3 minutos Agueon se había apoderado de su voluntad:

– ¿Muchacho en cuanto tiempo crees que podamos llegar al pueblo más cercano?

– En dos horas mi señor. – Respondió Eudes, que había sido inducido por el caza-recompensas.

– ¿Uhm? En ese caso no disponemos de mucho tiempo.

Agueon ladeo su faz para mirar a los caballos he ingreso rápidamente al carruaje y entonces vio a la elfa.

– Irela, han pasado pocas horas, y mira cómo te encuentro. – Dijo Agueon, mientras ingresaba al carruaje, y analizaba la situación en la que se encontraba la elfa la tomo del pecho y luego de las costillas.

“Uhmmm…. Contusiones, roturas de cinco costillas, pulmón desgarrado, se han producido heridas internas muy graves, esto es peor de lo que temía, si esto sigue así se morirá.” – Pensaba Agueon mientras apartaba la mano del cuerpo de la elfa.

– Señor, los caballos ya están listos. – Comento Eudes.

#17

– ¿¡Muchacho, tienes alguna jarra de pinta!?

– ¿Una jarra de cerveza? Sí señor.

– ¡Perfecto, tráemela! – Exclamo Agueon preocupado.

– “El muchacho esta doblegado a mi voluntad, por lo tanto no creo que reaccione de manera ofensiva, sin embargo lidiar con esta elfa será un enorme problema, supongo que tendré que enseñarle desde cero como usar sus habilidades, y tendremos que vivir de las misiones que desempeñemos en cada reino, bien, creo que ya he tomado mi decisión.” – Pensaba Agueon mientras Eudes le pasaba la jarra de pinta, entonces Agueon tomo su daga diciendo:

– Irela, escúchame atentamente, en este momento tus probabilidades de vida son de cero, morirás en cuatro horas pero. – Agrego Agueon mirando a la elfa con severidad. – Puedo salvar tu miserable vida, sin embargo tú tendrás que elegir, entre querer vivir o morir, y si eres débil morirás. – Agueon tomo la daga y comenzó a cortarse la palma de la mano, y comenzó a verter la sangre en la jarra de cerveza – Bien ya está hecho, elfa necesito que bebas de mi sangre, los componentes etericos que hay en mi esencia son distintos a las de un ser humano, ahora beberás.

– ¡No! – Exclamo la elfa asqueada, moviendo el rostro a un lado tratando de evitar la sangre de Agueon.

– Entonces morirás sin ser nada, sin ser nadie. ¿Es eso lo que quieres? – Pregunto Agueon mientras miraba los ojos azules de la elfa, que resplandecían en la oscuridad. – ¿Dime Irela? ¿Qué decisión tomaras, el tiempo corre y tú no dispones de mucho tiempo?

– ¿Yo? – Irela tuvo una sensación de querer darle una negativa e insultarlo, pero luego vio que las intenciones de Agueon eran sensatas, y solo en sus pensamientos había una intención de ayudarla. – Dame la jarra.

– ¿Cómo?

– ¡Que me des la jarra con sangre! – Exclamo la elfa molesta, con una mirada disgustada.
Agueon sonrió y acto seguido le acerco la jarra, mientras un viento helado ingresaba por los orificios del carruaje, Irela levanto la jarra de pinta y comenzó a beber la sangre, cuando termino tubo una sensación de vomitar, pero se contuvo.

– Buena decisión elfa, ahora solo agregar una cosa más. – Comento Agueon. – La sangre que te bebiste era sangre de un antiguo, si conoces las leyendas sabrás que la sangre de los antiguos es venenosa, pero al mismo tiempo beneficioso para algunos órganos, si eres fuerte sobrevivirás a tal carga, sin embargo si eres débil no tendrás oportunidad de salvar tu mísera vida. – Agrego Agueon mientras se retiraba del carruaje, y cerraba las compuertas.

#18

Irelia tuvo la sensación de que la sangre de Agueon recorría cada pieza de su cuerpo; venas, arterias, carne y huesos. Aquella sangre comenzó a reparar cada órgano interno dañado, y aunque la elfa sabía que el dolor era grande, tenía que soportarlo si quería sobrevivir, solo silencio su agonia y soporto el dolor en silencio mientras sus huesos rotos se alineaban, y la carne de su interior se regeneraba rápidamente, pero al mismo tiempo la sangre estaba subiéndole a la cabeza, y pronto recordó las palabras del hombre y trato de resistir aquella energía abrumadora.

“Irelia lo siento, pero tienes que hacerte fuerte, no por mí, sino por tu linaje, creo que tu tío y tu padre tenían razón al respecto del como eras, y al final creo que el ingenuo fui yo, al no tenerte fe, pero ahora quiero cambiar esos errores del pasado.” – Pensaba Agueon mientras, daba órdenes a Eudes, de amarrar al caballo para hacer avanzar el carruaje. – Tu muchacho, necesitó que conduzcas el carruaje, yo iré a revisar cómo está la elfa, ¿Entendido?

– Si mi señor.

“Perfecto, con esto me ganare tiempo, para evitar la vista de la inquisición, he estado por mucho tiempo fuera de la vista de este mundo no estoy seguro de que la sagrada inquisición me detecte, ya han pasado siete años desde que me enfrente a uno de esos infelices arrogantes. Me pregunto si habrán mejorado su estilo de combate, después de los informes que tuvieron sobre mí, creo que la inquisición se movió más por los veinte reinos en Valimar, sin embargo no conocen este continente así que puedo sacar ventaja de eso, además tengo que regresar pero a su momento, sobre todo por el reino de Dorian, que es el segundo reino más importante.” – Pensó Agueon mientras miraba el cielo estrellado, suspiro y luego miro a Irela, y esta se había quedado dormida.

– ¿Me pregunto que pasara por su mente?

Ya habían transcurrido dos horas desde el incidente en el camino real y Agueon junto con la elfa habían llegado al pequeño pueblo de Taniquiel.

– Señor, ya llegamos a Taniquiel. – Menciono Eudes, mientras abría la compuerta, Agueon tomo cuidadosamente a la elfa la levanto y la saco fuera del carruaje.

– ¿Llegaste a conseguir una posada? – Pregunto el caza recompensas.

– Si mi señor. – Contesto Eudes.

– Perfecto. – Murmuro Agueon. – Ahora muchacho retírate, ya no me eres necesario, sin embargo me quedare con dos de tus 10 caballos, ¿Entendido?

– Entendido, mi señor. – Respondió Eudes.

“Perfecto con esto será suficiente, además ya no es necesario esconderme, ya paso 5 años desde que deje los Reinos Meridionales, tendré que estar al corriente de las novedades del nuevo sistema.” – Pensaba Agueon, mientras se acercaba al posadero.

– Busco posada para la noche.

– Pues no hay. – Contesto el posadero.

– No me quedare por mucho tiempo, solo será por esta noche. – Replico el extranjero. – Cuando cante el primer gallo me abre ido.

– 200 monedas Valeran, y si no te gusta largo de aquí.

– Ahí tiene. – Dijo el extranjero que iba con la elfa cargada en el hombro, le aventó un cubo de oro, lo que era el equivalente a 200 monedas de oro.

– ¿Espere que es esto? – Pregunto el posadero con un halo de intriga.
– Un cubo de oro. – Respondió el extranjero. – ¿Ahora me dará la habitación?

– ¿Donde consiguió este cubo de oro? – Pregunto nuevamente.

– ¿Acaso importa?

El posadero sonrió y luego dio la vuelta tomando la llave de la habitación.

– Habitación número tres, segundo piso. – Indico el posadero, mientras señalando las escaleras, el extranjero asintió y luego se retiró.

– Gracias. – Dijo el hombre, mientras se retiraba dirigiéndose al segundo piso. Dentro de la habitación Agueon tendió a la elfa en el suelo comenzó a quitarle la ropa y a empezar a vendar las diversas heridas externas.

“Maldita sea, debería estar loco por solo considerarlo, pero le prometí a su tío defenderla, supongo que no me queda otra alternativa.” – Pensaba Agueon mientras colocaba las últimas vendas y comenzaba a vestir a la elfa con cuidado.

……………………………..

Al día siguiente la elfa se había despertado con los primeros rayos del sol que habían ingresado desde la ventana y habían alumbrado su rostro, trato de levantarse pero luego un dolor le impidió moverse, la elfa aulló de dolor y se tomó de las costillas con las manos, mientras caía tendida a la cama.

– No te muevas, tus costillas no están reparadas del todo. – Comento Agueon mientras miraba a la elfa.

– ¿Tu otra vez? ¿Qué demonios quieres? – Pregunto la elfa iracunda.

– ¿Que quiero? ¿Qué clase de pregunta estúpida es esa? –Pregunto Agueon, mientras se levantaba de su asiento y se dirigía hacia la elfa. – Quiero que sobrevivas, eso es lo que quiero, elfa estúpida.

– Yo no te pedí que hicieras eso por mí.

– Deja de ser arrogante elfa, ya te dije que dejaras de lado esos aires de grandeza y orgullo inmaduro. – Comento Agueon, hartado de soportar las tonterías de aquella elfa dimensional. – Tienes que dejarte esos aires de arrogancia, si sigues así terminaras muerta algún día, y no podre ayudarte.

– ¿Y qué más da que me muera?

– Para ser alguien que vive eternamente, tienes muchas ansias de morir, y con gusto te daría esa muerte si no le hubiera prometido a tu tío salvar tu mísera vida. – Comento Agueon seriamente, mientras desplazaba la espada en el cuello de la elfa. – Estas insultando el linaje de tu gente, y el sacrificio de tu padre, haces estupideces como si no te interesara la vida, ¿crees que tu padre se sentiría bien al ver que su hija tiene tendencias suicidas?

JoaquinGodoy
Rango12 Nivel 59
hace 9 días

@artguim quiero que me digas que opinas de esta obra, que tengo que corregir te lo agradecería ;)


#19

– Eso no debiera de importarte, es mi vida y hago con ella lo que se me venga en gana. Así que no te metas. – Respondió Irela relajadamente, con una mirada de reproche.

“Esta mocosa, realmente me estoy hartando de ella, ha perdido a su padre y a su linaje entero, realmente perdió las esperanzas de vivir, no le interesa lo más mínimo lo que le valla suceder, ha perdido el camino, en parte lo entiendo, pero ya es momento de que lo supere, creo que tendré que toar medidas un poco más drásticas.” – Pensó Agueon, mientras miraba como la elfa desviaba la mirada tratando de ignorar al hombre.

– ¿Qué pasa? ¿Ya no tienes otra cosa ingeniosa que decir?

Agueon dio una carcajada burlona mofándose de la elfa.

– Mocosa insolente. ¿Tú crees que me importa lo más mínimo tu vida? – Inquirió Agueon con una sonrisa sarcástica. – No me importa en lo más mínimo tu vida, solo te salve en esas dos ocasiones, porque me diste lastima mocosa, pero fácilmente podría aniquilarte, darle fin a tu vida y luego desaparecer sin dejar rastro. Le correspondes mal a tu padre y estas escupiendo la memoria de Faladruel. Ambos dieron sus vidas en vano para proteger a una mocosa engreída y arrogante; así que no me interesa lo que pienses en este momento, te tragaras esa arrogancia y ese orgullo o te la haré tragar a la fuerza, y créeme, hay muchas formas de castigar el cuerpo, formas que ni te imaginas.

– Inténtalo si puedes. – Replico la elfa con aire de atrevimiento.

– ¿Crees que estoy bromeando? – Inquirió Agueon con una vos siniestra y amenazadora, mientras las numerosas runas de su brazo brillaron y la psique del antiguo paralizo el cuerpo de la lyriana, privándola de todos sus sentidos, exceptuados la respiración. – Bien, ahora quédate así, muy pronto sentirás lo que un parapléjico siente al no poder mover ninguna articulación del cuerpo, y luego sentirás desesperación, y después te volverás loca.

La elfa trato de replicar, pero sus sentidos se habían detenido, solo podía respirar, sintió un peso inmenso en su interior, trato de luchar con él, pero mientras más lo intentaba más fuerte se hacia aquel peso psíquico.

– ¿Vaya? ¿Veo intentos de tratar de mover la boca? Seguramente tienes un buen insulto en tu idioma original, pero tendrás que guardártelo y tragártelo. ¿Entendido? – Inquirió Agueon, mientras la elfa lo miraba con un aire de odio muy profundo, Agueon se percató de ello y sonrió de manera sarcástica. – Tu mirada de odio solo es producto de tu inmadurez, nada más te estas moviendo por tu impotencia patética y lamentable Irela, tus acciones no son nada más producto de una estúpida autodestrucción, pero parte de ti quiere vivir, de lo contrario no hubieras bebido la sangre en el carruaje, estas empezando a caerme bien elfa, pero eso no quiere decir que seré condescendiente contigo.

Agueon dio una sonrisa siniestra y luego se dirigió a la oscuridad, la elfa solo pudo ver los ojos rojos que brillaban como un demonio viviente, mientras Agueon se sentaba en la completa oscuridad y contemplaba a la elfa.

– ¿Qué hare contigo elfa? – Preguntaba Agueon mientras miraba la puerta y luego volteaba a mirarla.

#20

Se quedó ahí por horas reflexionando y luego de una manera repentina se levantó.

– Bueno Irela, yo me retiro, toma tu decisión, no te obligare a que vengas conmigo ya pasaron dos horas te quitare mi psique y podrás moverte con toda libertad, alistare los caballos y me iré de aquí, no me volverás a ver nunca, sin embargo la propuesta sigue en pie, ¿tienes dos minutos para pensártelo bien? ¿Entendido? – Agueon se levantó y atravesó la puerta diciendo en idioma elfico. – “Te deseo larga vida Irela, hija de Finarin, rey de los elfos dimensionales, señor de Pléyades, fue un honor conocerte.”
Agueon cerró la puerta mientras liberaba su psique y se retiraba de la habitación.
Irela sintió que el peso psíquico la soltaba, se levantó frustrada y furiosa por lo acontecido, pero luego recordó las palabras de Agueon que aunque fueran atrevidas, eran honestas, la elfa estaba luchando con su fantasma del pasado, tratando de hacerle frente a una realidad que no estaba segura si querría afrontar, tenía dos alternativas y un solo camino, tenía el deseo de olvidar las palabras de aquel despreciable hombre hasta que recordó los nombres que le había mencionado Agueon.

“Le correspondes muy mal a tu padre y estas escupiendo la memoria de Faladruel, ambos dieron sus vidas en vano para proteger a una elfa engreída y arrogante.”

Aquellas palabras retumbaron como un martillazo en su cabeza, dentro de sí, la elfa comenzó a pensar en cuál sería el camino correcto, y cuál sería el otro camino, así la elfa se levantó tragándose su orgullo y desechando su arrogancia tomando su última decisión. Una decisión que cambiaría su vida para siempre.

……………………..

Irela salió corriendo de la posada tratando de buscar al cazarrecompensas, vio al posadero se le acerco preguntándole.

– ¿El hombre que vino conmigo? ¿Dónde está?

– Acaba de largarse, tomo los dos caballos y….

– ¡Maldita sea! – Exclamo Irela cortándole al posadero, saliendo de la posada con mucha agilidad.
Frente a ella ya hacían un montón de casas, el olor a pescado podrido hendía el ambiente, la elfa aguanto el asco y se dirigió lo más rápido al establo, dirigiéndose al encargado de los caballos.

– ¿Disculpe? – Pregunto la elfa cansada, aquel hombre tenía la tez de la piel mugrienta y era horrendamente gordo y calvo. – ¿El hombre que estaba con dos caballos, sabe dónde se dirigió?

– ¿Se refiere al de ojos rojos que vino en la noche? – Inquirió el posadero.

– Si, el hombre de tez pálida con ojos rojos, ¿dónde está?

– Pues acaba de retirarse al camino real. – Contesto el gordo, mirando a la elfa enfurecido. – Ese hijo de puta, no me ha pagado por los caballos. – Pero la elfa salió corriendo de inmediato, ignorando las palabras del hombre – ¡Oye, a dónde vas! – Exclamo el gordo furioso.

La elfa se dirigió a la salida de la ciudad rápidamente, había llegado al camino real frente a ella ya hacia la puerta de la ciudadela de Taniquiel, y entonces fue ahí donde vio a dos señores Jaguar que resguardaban dicha puerta.

– ¡Hey Muchacha! ¿¡Qué estás buscas!? – Pregunto el "Rak'ahkir" (Señor Jaguar) mientras miraba con ojos gélidos a la elfa, la elfa miro sorprendida al señor jaguar, aquella criatura debía medir 5 metros de altura y tenía los músculos bien formados, el señor jaguar la miro y la hizo sentir pequeña como una pulga, pero ella tomo fuerzas y pregunto con algo de timidez.

– Busco a un hombre con tez pálida y ojos rojos como la sangre, y con insignias rúnicas en el brazo izquierdo. – Describió la elfa, ignorando los detalles.

– ¿¡Ha!? Te refieres al caza recompensas. – Dijo el Señor Jaguar, mirando el camino real.

– Se dirigió al puente, hacia al sur, tomando el camino del inca.

– Gracias – respondió por fin la elfa, y corrió rápidamente llegando hacia el puente, entonces lo vio, frente a ella ya hacia Agueon montando a uno de los caballos con una capucha, la elfa se detuvo justo cerca del caza recompensas.

– ¡Agueon! – Grito la elfa agitada. – He corrido dos kilómetros para alcanzarte.

– Irelia. – Dijo Agueon impresionado.

Irela se agacho agitada y luego se irguió.

– Te olvidaste de algo. – Dijo la elfa cansada.

– ¿Oh? ¿De qué me he olvidado elfa?

– Te olvidaste de mí, ya he tomado mi decisión.

– ¿Así? ¿Y cuál fue esa decisión?

– Iré contigo, quiero aprender desde cero a cómo manejar mis habilidades, quiero quitarme esta arrogancia de mierda. – Dijo la elfa mientras inclinaba la cabeza del cansancio.

Agueon se echó a reír, y fijo su mirada en Irelia con una sonrisa.

– Irela, me sorprendes. ¿Sabes? – Agueon suspiro y luego dijo. – Esta bien, te entrenare, sin embargo desde ahorita comienza tu entrenamiento.

– ¿A qué te refieres? – pregunto Irelia extrañada.

– Coge tu caballo, empieza a correr. – Irelia miro extrañada mientras Agueon daba un golpe fuerte en el lomo del caballo, este relincho y empezó a correr a toda potencia. – Tu primer entrenamiento será físico, atrapa al caballo ahora mismo, antes de que se te escape.

– ¿Qué? ¡Oh maldita sea! – Irelia empezó a correr lo más rápido que pudo, mientras el caballo se alejaba al galope por todo el camino real, el sol hendía el cielo, mientras sus rayos de energía daban la bienvenida a un nuevo día, y con esa pequeña acción los paradigmas del futuro habían cambiado, pues un nuevo destino se había forjado.

#21

PALABRAS VIEJAS

“Con las primeras luces del amanecer, agobiante por la falta de rocío, el pimpollo se desprendió del tallo, y en lugar de caer al suelo reseco salió volando, convertido en colibrí.
Zumbando se dirigió a la cordillera. Pasó sobre la laguna de Wacracocha mirando sediento la superficie de las aguas, pero no se detuvo a beber ni una gota. Siguió volando, cada vez más alto, cada vez más lejos, con sus alas diminutas.”

Leyenda de Amaru, Dios de los Dragones.

– Irela. – Dijo Agueon mirando como la elfa sudaba por la persecución que había desempeñado atrapando al caballo.

– ¿Ahora qué quieres que haga? ¿Qué me ponga a bailar sobre el caballo? – Pregunto la elfa iracunda.

– No, aunque sería interesante verte hacer eso. – Respondió Agueon con tono burlón.

– Maldito seas.

La elfa se irguió y trato de levantarse en los lomos del caballo.

– ¿Espera, que haces? – Pregunto Agueon extrañado. – No te pedí que hicieras eso, bájate rápidamente, antes de que te rompas la crisma.

– ¿Entonces qué quieres? ¿Qué me ponga a cantar?

– Eso suena bien, ¿Sabes cantar? – Inquirió Agueon, mientras buscaba algo en sus bolsillos.

– Claro que sí, no te hagas el loco, ya me viste cantando una vez en el reino de Arnorhel. – Comento la elfa.

– Por supuesto, pero no quiero que cantes ahora, seria lindo que guardaras esa vos para callar a los bardos, quizás crees una composición mucho más hermosa y que sea capaz de hacer llorar a la gente. – Dijo Agueon mientras sacaba un collar de color azul como el cielo, y se lo entregaba a Irela.

– Espera, ese es mi collar. – Dijo la elfa sorprendida. – Creí que ya lo había perdido.

– Finarin te lo dio, ¿no es así?

– Es el único recuerdo que tengo de él, tengo que ser más cuidadosa. – Dijo la elfa con tristeza.

– Tienes que ser más prudente, eso es todo. – Comento Agueon mientras sacaba el cartel de un árbol.

– ¿Agueon, que es eso?

– Esto es una recompensa, bueno hasta donde se los brujos hacían esta clase de trabajos en los reinos Meridionales, hasta que llegaron a esta tierra y se dieron cuenta que las criaturas de esta tierra eran inmunes a la plata y a sus encantamientos, y remedios brujeriles, la llegada esta tierra cambio las reglas de cacería de criaturas, ya que no se adaptaban a sus estilos de combate. – Explico Agueon mirando directamente a la elfa. – Por ejemplo la plata que tienen muchos brujos funcionan con las estriges, o los lobisones, las plañideras y entre otras porquerías, pero aquí dicha aleación no funciona contra una llorona, un chullachaqui o un señor jaguar, si atacas con plata o acero a un señor jaguar, lo único que conseguirás es quedar en ridículo antes de que la fiera te reduzca y esparza tus tripas por el suelo, lo digo porque una vez recuerdo que un brujo que había llegado desde más allá, por el este del otro lado del mundo, trato de hacerle frente a un “Señor Jaguar”, lo último que vi fue que el Señor jaguar enfureció, el brujo le lanzo una señal, lo derribo por segunda vez, arqueo su espada de plata y trato de hundirlo en el pecho del jaguar.

– ¿Y qué ocurrió? – Pregunto la elfa intrigada.

– ¿En verdad quieres saber? – Pregunto Agueon lanzándole una sonrisa un tanto siniestra, y la elfa asintió, dando una señal de afirmación.

– Bien el señor jaguar giro rápidamente esquivando el ataque de la espada, se tiro en sentido curvilíneo, el brujo trato de hacerlo tropezar nuevamente con otra señal, pero ya era tarde, la agilidad del señor jaguar y su fuerza aumentada derribaron al brujo y después de eso la criatura disperso sus tripas por los aires, hubo una mujer que vómito y se desmayó de miedo, trate de intervenir pero el visir me retuvo, diciéndome que no era de mi incumbencia. – Conto Agueon mientras posaba su mirada en el cartel de recompensas. – Desde ese entonces vinieron brujos de varios lugares del mundo, y trataban de ayudar como podían a las buenas gentes que se establecieron en este continente pero mientras más lo intentaban peor era el resultado, pronto se dieron cuenta que las criaturas de esta tierra no se acoplaban a sus estilos de pelea, más bien se adaptaban y conocían nuevas formas de joder a los brujos, pobres idiotas, al final los cazadores terminaron cazados.

#22

– ¿No sabía nada de eso? Había escuchado que los brujos, según se decía que eran hombres a quienes desde niños se les daba unas hierbas y ellos mismos se transformaban en brujos, adquirían habilidades sobrenaturales, y eran resistentes a la magia. – Explico la elfa.

– ¿Uhm? ¿Cómo lo sabes? – Pregunto Agueon.

– Lo leí en algunos libros. – Respondió la elfa.

Agueon sonrió de manera repentina y luego se empezó a reír, se detuvo con el caballo y luego miro directamente a su aprendiz

– Irelia, realmente me sorprendes. – Dijo Agueon. – Sin embargo ya sabes que la magia no existe, y no es magia tal cual, tu solo mira y quizás aprendas algo con el paso del tiempo.

– ¿Está bien, y cuando empezaremos con el entrenamiento? – Pregunto la elfa, mientras tranquilizaba al caballo y lo acariciaba del cuello.

– No seas tan impaciente, primero necesitas entrenarte físicamente, tus músculos no están adaptados a tal carga de energía, ya viste lo que paso la última vez que usaste tu energía eterica. – Explico Agueon mientras, le pasaba el cartel a la elfa.

– ¿Qué es una llorona? – Pregunto la elfa mirando el cartel de recompensas.

– Una llorona es una entidad de otra dimensión, de otra densidad que es atraída por la infidelidad de una persona, en este caso, la llorona se ve obligada a secuestrar niños, donde los devora o los transforma en íncubos o en súcubos, que terminan sirviéndola o sirviendo a otros propósitos mucho más perversos. – Explico Agueon, mientras bajaba del caballo, sacando su espada, aquella espada tenía el color negro como el carbón y la punta tenía el color morado, en el cuerpo de la espada ya hacían grabados en un idioma que la elfa trataba de descifrar, pero que no podía entender, en la cruceta estaba dibujada la figura de un demonio con cuernos y con cabeza de lobo. – Ven Irela quiero mostrarte algo. – Dijo Agueon, mientras clavaba la espada en la dura tierra y esta se hundía con facilidad.

#23

– ¿Que haremos ahora? – Pregunto Irela mientras contemplaba la espada negra.

– Este filo está hecho de un material más viejo que el “Horgon”, seguramente ya abras escuchado de aquel componente meteórico que cayo hace milenios en los Reinos Meridionales. – La elfa lo miro y asintió. – Perfecto, al igual que el Horgon, hace mucho aquí cayo también un componente llamado Supayrrunay (espada demonio), me lo dio mi maestro hace mucho, pero es el único componente que puede matar a seres de planos astrales distintos, como la que tendré que matar cuando lleguemos a Rhudair, aún nos falta dos días cuanto mucho para llegar ahí, tres días cuanto menos.

– ¿Y qué es lo que quieres hacer en este momento? – Pregunto la elfa extrañada.

– Hoy te enseñare como usar la energía de vibración. – El poder para maximizar tus sentidos a niveles distintos, ¿Dime elfa, sabes por qué tu gente tiene las orejas puntiagudas? – Pregunto Agueon, mientras sacaba la hoja de coca y las ponía en el suelo, y la elfa lo miraba desconcertada. – Veo que no lo sabes. Bien sus orejas son así, porque sus sentidos auditivos son muchos más agudos, por lo cual pueden sentir la energía de vibración mucho más rápido que ningún ser humano, pero eso no los hace mejores o peores. Ya viste lo que los Draconianos le hicieron a tu pueblo.

– Y que tiene que ver eso con lo otro. – Dijo Irela extrañada.

– Tiene mucho que ver, el campo donde ustedes vivían era un plano dimensional, en otras palabras otro mundo, pero que estaba conectado con la tierra, tu gente podía hacer largos viajes y comunicarse con este mundo mediante el campo vibracional, y ahora te enseñare a controlar eso; bien la energía de vibración es la resonancia de todas las cosas, es el poder de comunicarte con los elementos o mejor conocidos como los espíritus elementales. – Explico Agueon, mientras ordenaba las hojas de coca. – La energía de vibración es la capacidad de comunicarte con las partículas del mismo universo, y comunicarte con sus frecuencias, aunque tienes que tener cuidado al hacerlo, muchos que lo han intentado de la forma en la que te estoy enseñando se han perdido en los senderos vacíos del espacio-tiempo y sus almas nunca regresaron.

– Entonces por qué quieres enseñarme algo tan peligroso. – Dijo Irelia consternada.

#24

– Irela escucha, tu controlas una energía distinta al éter, pero para llegar a controlar esa energía se requiere del control de los campos de vibración, si nos saltamos directamente a los campos de energía que están suspendidos en tu interior, morirás, puesto que tu cuerpo no está acostumbrado a soportar mucha carga enérgica, y si te sobrepasas como en aquella ocasión no solo te romperás los huesos, sino que tu propio cerebro se destrozara, te dará un derrame y morirás en el acto. – Explico Agueon mientras, miraba como el sol se ocultaba y la oscuridad lo abrazaba todo.

– Entiendo. ¿Pero porque es tan necesaria esta energía de vibración, que beneficios tiene? – Pregunto la elfa mientras miraba las hojas de coca extrañada.

– Porque, quiero que aprendas a comunicarte con los 4 espíritus elementales, no quiero por nada del mundo que aprisiones a un elemental, puesto que si lo haces lo único que ocasionaras es que se enfade contigo y te mate, no me imagino viéndote hacer lo que hacen las hechiceras con los elementales, manipulándolos como si fueran marionetas y objetos de poder, para recargar su insaciable apetito de energía. – Dijo Agueon mientras tomaba una hoja de coca y se lo pasaba a la elfa. – Irela, quiero que te lo comas.
Irela tomo la hoja de coca, y luego se lo metió a la boca.

– ¿Dime? ¿A que sabe?

– Sabe extraño. ¿Qué hoja es?

– Se llama coca, esa hoja sirve para relajar músculos, y tiene componentes que con el paso del tiempo ayudan al cuerpo, hay plantas en esta tierra que son letales, muchas de ellas sirven para contactarte con el plano astral, como con el plano dimensional, tienes mucho que aprender, esta tierra ayudara mucho con el entrenamiento, hoy solo te acabo de dar una teoría, pero mañana empezara la verdadera prueba, espero estés lista para ese entonces, ¿entendido? – Agueon tomo las tres hojas y las levanto diciendo. – Es costumbre en mi cultura ofrecer una hoja de coca a los iniciados en este sendero.

– ¿Para qué?

– Para que así aprendas, esta hoja de coca, es la única hoja que no se muere a pesar de estar lejos de su planta sigue verde y persevera a pesar de las adversidades, así serás tú cuando aprendas a dominar tus sentidos. – Explico Agueon. – Bueno, fue mucha teoría por hoy ya es momento de descansar, mañana iniciaremos con el primer campo de vibración.

#25

– ¿Uhm? Yo me encargare de la fogata.

– No, si prendes fuego en esta zona, nos mataran, vendrá un Karisiri o un Pistaco, y lo último que quiero es armar un rescate. – Comento Agueon mientras se acercaba a la elfa.

– Irela, hay un pueblo de campesinos cerca de aquí, podemos ir ahí, y buscar pasar la noche. – La elfa asintió y luego montaron sus caballos galoparon hasta llegar a un riachuelo, en el camino la elfa sintió la sensación de ser perseguidos, y trato de avisarle a Agueon.
– Irela no te preocupes, nada pasara mientras estés conmigo, es un Pistaco, lleva siguiéndote desde que llegamos. – Dijo Agueon, mientras veía como aquel hombre corría a la misma velocidad que el caballo. – Detente, Balaron. – Ordeno Agueon, el caballo relincho y luego Agueon volteo hacia la espesura de los matorrales.

Desde la espesura emergió un hombre de color moreno, con nariz aguileña, que miro a la elfa, mientras babeaba y vociferaba palabras en un idioma que solo Agueon entendía.

– Realmente estas siendo una molestia. – Dijo el pistaco. – Yo te propongo que me entregues a la elfa en este instante y te retires, no sabes con quien te metes.
– ¿Valla? Yo pensaba decir lo mismo.
Aquel hombre se lanzó iracundo al ataque sacando un cuchillo oxidado, Agueon, se hizo para atrás, dio media vuelta, tomo del cuello al Pistaco acumulo parte de la energía de vibración y quemo en el instante al hombre.
– Ahora puedes morirte.

– Bien vámonos, – decía Agueon mientras aquel hombre se retorcía de dolor en las brasas del fuego y su cuerpo se deshacía como cenizas. – Vámonos Irela, no lo mires.

– E... E... está bien. ¿Quién era?– Inquirió la elfa conmocionada.

– Ese era un sicario, un asesino que solo vive de la grasa humana. – Respondió el cazarecompenzas.

– ¿Cómo lo quemaste?

– Usando energía de vibración, aplaque la energía en mi brazo izquierdo me comunique con el espíritu elemental de fuego y el hizo lo demás. – Explico Agueon mientras miraba como el cuerpo se quemaba. – Nuestros cuerpos están hechos de elementos, lo mismo pasa con tu cuerpo Irela, cuando aprendas a controlar la vibración, pasaremos al siguiente nivel que son los campos de energía, ¿Entendido?

La elfa asintió mientras el cazarecompenzas emitía su psique para acabar con la vida del Pistaco, mientras el cuerpo de este se reducía a cenizas.

– ¿Porque te ataco?

– No me quería a mí, te quería a ti. – Agueon tomo su espada curva y la puso en la cintura. – Ruego porque no aparezca otro cuando estés sola, son tipos demasiado fuertes si les haces frente en una batalla de cuerpo a cuerpo, no tendrás posibilidades de vencerlo.

– ¿Que quería de mí?

– Tú grasa, eres una especie nueva para su colección, por lo tanto es normal que se halla mostrado muy emocionado. – Agueon, uso su psique para tratar de detectar a más criaturas a las afueras del camino real, pero no detecto nada. – Irela ya no falta mucho para llegar al pueblo de Rhun, tenemos que apresurarnos, por la noche no es bueno rondar por estas zonas y mucho menos en estos tiempos.

– Si maestro. – Dijo Irelia, Agueon volteo dando una sonrisa que apenas pudo notarse en la oscuridad de la noche, y mientras la noche se hacía más oscura, la luna daba su luz alumbrando el camino real con su máximo esplendor. Agueon tuvo una sensación de melancolía al ver la luna quizás porque un recuerdo muy trágico atisbaba su mente y lo turbaba, pero hizo a un lado esos pensamientos y se centró en la elfa y en la siguiente misión que desempeñarían en Rhudair.

Agueon y la elfa habían llegado a una de las cabañas, tocaron la puerta, un hombre viejo, con la barba blanca y con la tez morena les abrió la puerta, Agueon se acercó hablándole en el idioma aymara el idioma de los pueblos antiguos, aquel hombre le respondía con pocas palabras, al final el anciano los había dejado ingresar.

#26

– ¿Qué le dijiste? – Pregunto Irela.

– Lo necesario, mañana nos retiramos a primera hora.

– ¿Qué quieres decir?

– Que nos retiramos en la madrugada. – Afirmó Agueon mientras le llevaba una manta y la cubría en el cuerpo de la elfa.

– Agueon no tienes por qué hacer eso sabes que mi cuerpo no siente.... – Sus palabras se cortaron cuando Agueon solo la miro dándole una sonrisa.

– Solo acéptalo, no cuestiones y agradece. ¿Entendido?

– Entendido.

– Bien, en ese caso, hasta mañana elfa, descansa. – Se despidió de Irela mientras se recostaba en el montón de mantas superpuestas las unas con las otras y se ponía a dormir. La luna hendía el ambiente y se escuchaba los sonidos de los "Jarjachas" que rondaban el pueblo, el anciano que había permitido la entrada a su casa empezó a manchar su puerta con sangre de oveja, mientras recitaba unas palabras que ella no entendía.

– Irelia descansa, no te preocupes por el anciano sabe lo que hace, ha vivido más tiempo de lo que te puedes imaginar en esta tierra.

– Si Agueon. – La elfa se agacho y después descanso, mientras sus sueños se hacían más confusos, sueños que le hubieran valido no recordar.

Hace alrededor de 16 horas

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#27

– ¿Qué le dijiste? – Pregunto Irela.

– Lo necesario, mañana nos retiramos a primera hora.

– ¿Qué quieres decir?

– Que nos retiramos en la madrugada. – Afirmó Agueon mientras le llevaba una manta y la cubría en el cuerpo de la elfa.

– Agueon no tienes por qué hacer eso sabes que mi cuerpo no siente.... – Sus palabras se cortaron cuando Agueon solo la miro dándole una sonrisa.

– Solo acéptalo, no cuestiones y agradece. ¿Entendido?

– Entendido.

– Bien, en ese caso, hasta mañana elfa, descansa. – Se despidió de Irela mientras se recostaba en el montón de mantas superpuestas las unas con las otras y se ponía a dormir. La luna hendía el ambiente y se escuchaba los sonidos de los "Jarjachas" que rondaban el pueblo, el anciano que había permitido la entrada a su casa empezó a manchar su puerta con sangre de oveja, mientras recitaba unas palabras que ella no entendía.

– Irelia descansa, no te preocupes por el anciano sabe lo que hace, ha vivido más tiempo de lo que te puedes imaginar en esta tierra.

– Si Agueon. – La elfa se agacho y después descanso, mientras sus sueños se hacían más confusos, sueños que le hubieran valido no recordar.

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