MR_Castillo8
Rango10 Nivel 49 (5849 ptos) | Fichaje editorial
#1
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El sonido de cada tecla me hipnotiza, me lleva...
Un lobo solitario aguarda detrás de esa puerta. No debo avanzar, sé que si entro no saldré, pero no puedo resistirme. Su melodía me envuelve y me hace presa, me hace querer escuchar más.

Mis pisadas dejan huella en el frío suelo y mi respiración se agita al sentirme cerca. Camino y camino por el pasillo repleto de puertas de donde salen sollozos y gritos de dolor. Ninguna parecida a la puerta que busco, porque de entre todas, esa puerta, o bueno, lo que hay detrás de ella me calma. Me hace sorda a todos aquellos alaridos y quejas; me hace tener paz.

De pronto, todo es silencio. Los sollozos y gritos se han acallado y detrás de esas puertas solo se escuchan respiraciones agitadas, ansiosas de algo que no puedo prever.

Un líquido espeso y verde se cuela entre los dedos de mis pies, quemándome. Grito y la melodía que antes me calmaba, se vuelve turbia y sombría. Quiero huir, pero ya es demasiado tarde. Resbalo y caigo. Un olor putrefacto invade mis fosas nasales, el sonido de un golpe y todo se vuelve negro.

¿Qué pasó conmigo?

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#2

Vaya, ¡que sueño!

Desperté asustada y confundida. El resto de la mañana no pude parar de pensar en aquella terrible pesadilla, que se había sentido más real de lo que se podía. Escalofriante.
Ya el sol se ocultaba detrás del horizonte, la noche se acercaba y con ella, la hora de irme a trabajar. Me metí en unos ajustados pantalones y la sencilla franela del uniforme, calcé mis zapatillas y arreglé mi cabello con la mano. Salí de mi apartamento dando pasos apresurados, no quería llegar tarde.

Luego de saludar a Omar, uno de los porteros del club, entro y voy tras de la barra para comenzar a trabajar. No quiero aburrirles con mi aburrida rutina, solo tengo que servir tragos, lucir profesional y soportar "piropos" de clientes pasados de copas. Lo común en este tipo de empleo. Sin embargo, cada noche salía con la vaga promesa de encontrar otra solución para mis problemas económicos.

Al terminar mi turno, salí del local y cené en un puesto de comida rápida que queda al cruzar. Decidí irme caminando hasta mi apartamento. La noche estaba como para disfrutarla mientras se ve a las estrellas y a una escurridiza luna, que se esconde en las grises nubes.
El largo camino se hizo interminable cuando inesperadamente, gotas de lluvia comenzaron a mojar la ciudad. Mi abrigo no cubría lo suficiente, sin embargo, no me quejaba.

Estuve a punto de tomar un taxi faltando casi media cuadra. Mis pies dolían. Pero algo me detuvo, más bien, un sonido. Más que eso, la melodía de un piano. Un escalofrío recorrió mi espina dorsal al reconocer la dulce y envolvente canción. Es la misma de mis sueños, ¿casualidad?

No lo sé, pero al recordar aquellos gritos, aquel miedo, la curiosidad me invadió. Pude reconocer que tal sonido provenía del edificio de enfrente. Es raro, ahí solo viven personas mayores, ¿qué cómo lo sé? Pues un día ayude a una señora bastante mayor a cargar sus compras, y me dijo, básicamente, que los que vivían allí solo eran ancianos olvidados. Como ella.

No pude evitarlo, las teclas seguían sonando. Quien tocara tenía magia en sus dedos, escucharlo era un deleite. Tengo que conocer a la persona que toca, debe ser algún mayor queriendo recordar sus viejas pasiones.
Más temprano que tarde, me encontré al pie de la estructura. No había nadie vigilando así que decidí escabullirme por las escaleras. Hacía frío y la desolación era palpable en cada escalón.
No me detuve, la música me llama. Llegué al primer piso y la música era más alta, pero no lo suficiente como para provenir de allí. Subí el siguiente y encontré que de aquí si provenía. Un largo pasillo recorre mi campo de visión, puertas deterioradas por los años y el olor a humedad encendió mis sentidos.

Como si de pronto reaccionara, abrí los ojos como platos para fijarme y detallar cada rincón. ¿cómo pude llegar hasta aquí? ¿en que estaba pensando? La música no se detenía, y de pronto me sentí agobiada. Quería salir de allí.

Pero otra parte de mi me decía, más bien, me pedía a gritos continuar. Con piernas temblorosas, avancé. Observaba con detenimiento cada una de las puertas, y me sorprendí al ver que hasta algunos apartamentos estaban completamente vacíos. Por fin llegue a la puerta. Mi corazón se aceleró. Mis manos temblaban. ¿Y si esto es un error?
Toqué. Tuve que hacerlo varias veces hasta que la melodía se detuvo, haciéndome saber que, quien sea que estuviese detrás de esa puerta, había escuchado mi tocar insistente.

Contuve el aliento.
—¡Sal de ahí! — Gritaba mi conciencia. Pero ya era muy tarde para correr.

La puerta se abrió, dejándome ver al rostro joven de un hombre. Un poco mayor que yo, pero mucho más joven que las personas que aquí viven. Apreté mis labios, sin saber que decir. ¿Por qué había ido ahí en primer lugar?
Simplemente no tengo explicaciones.
—¿Eres la modelo que contraté? — preguntó mirándome a los ojos, leyéndome. Me sentía expuesta. Aunque… ¡que lindos ojos cafés!
¿Qué me sucede?
—Si— solté sin una pizca de vacilación en mi voz.

Ahora sí. Ahora sí puedo declararme completamente loca y estúpida. Definitivamente le pusieron algo a mi comida.

Hace más de 2 años

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Seekis14
Rango10 Nivel 45
hace más de 2 años

Resultado inesperado... ¡me gustó la redacción! muy bueno :)