Raiquen
Rango9 Nivel 42 (3552 ptos) | Escritor autopublicado
#1

Tomo la pluma y comienzo. Anoto el primer item de la lista.
Las listas son buenas.
Las listas ayudan.
Comienzo a escribir el segundo nombre, pero un ligero tic hace que la "y" cursiva baje más de lo que debiera. Ocupa dos renglones.
Los tics son malos.
Los tics no ayudan.
Arranco la hoja con rabia, y la tiro a un rincón. Comienzo de nuevo. Primero, escribo su nombre. Letra por letra. Desmenuzando el proceso en cada movimiento creador de letras con florituras elegantes. Termino el primero. Queda bien. Cada letra del mismo tamaña, tipografía, estilo. Sigo con el segundo.
Primero una "Y", que se curva ligeramente en su parte de abajo, formando un rizo.
Luego una "a", cursiva, redondeada, perfecta, minuciosa.
Se engancha con la "m", tres idénticas curvas serpenteantes. Tan detalladamente con el resto del nombre.
Sigo con la lista. Cotejo con la otra. Deben corresponderse. No quiero equivocarme.
Equivocarse es malo.
Equivocarse no ayuda.
Sigo anotando. Miro otra vez. La lista nueva va de acuerdo con la vieja. Sujeto y castigo correspondidos.
Castigar es bueno
Castigar ayuda

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Raiquen
Rango9 Nivel 42
hace casi 4 años

@Edward_Lionhearth Me alegro de que te haya gustado tanto, la notificacion me llamo la atencion por lo "vieja" que es la historia


#2

Camino por el suelo de baldosas. Blancas y negras, en un patrón simple. Como un tablero de ajedrez.
El ajedrez es bueno
Pero el ajedrez no ayuda.
Me muevo por el recinto pisando solo los cuadrados negros, trazando un zig-zag hasta donde está él.
Él es malo.
Él no ayudó.
Miro sus rasgos, asimétricos, desfigurados, golpeados, maltratados. Por mí. Por él. Por ella. La escasa luz que llega del corredor que se filtra por la puerta detrás de mí aumenta la violencia.
No hay luces aquí. Él no dejó ver. Y yo no le permito ver ahora. Es su castigo. Como lo indica la lista.
Pero no es definitivo. Encerrarlo es transitorio. La muerte lo liberaría.
La muerte no es buena.
La muerte no es mala.
Pero la muerte ayuda.
Su castigo debe ser más permanente. Saco de mi cinturón ese... esa... Mi mente no se acuerda el nombre. Pero lo reconoce. Conoce su forma, sabe por qué es curva, por qué parece un signo de interrogación brillante, de metal. Acero inoxidable.
Aun así, no recuerdo el nombre.
Olvidar es malo.
Olvidar no ayuda.
Levanto su rostro por el mentón. Sigue inconsciente. Pero ella no lo estaba. Debe despertarse. Lo golpeo. En el rostro. En el pecho. En el estómago. Las correas lo mantienen de pie. Gime. Despierta. Ahora sí.
Sus ojos expresan terror mudo, pánico. Mejor: iguala condiciones. Acerco mi... herramienta a su ojo izquierdo. Intenta cerrar los párpados. Uso los dedos índice y pulgar de mi otra mano para forzarlo a abrirlos. Aumenta su desesperación. Lucha.
En vano.
Mi herramienta comienza a perforar su ojo. Clavándose lentamente, como un anzuelo. Entra por la parte superior, y veo el extremo salir más abajo. Los orificios circundan su iris y su pupila. Tiro. Con fuerza. Pero el ojo permanece ahí. Mi herramienta no arranca, corta. Lastima, severamente. Hay una linea roja, que mana sangre. Sigo con el otro.
Ahora ambos ojos tienen sendas lineas verticales.
Repito, pero en horizontal.
Grita. Siempre grita. Todos gritan. Cada vez. En todo momento. Antes. Durante. Después. Gritan.
Gritar es malo.
Gritar no ayuda.
Pero se lo merecen. La lista lo dice.
Tacho "Paul", y también "Ojos"
Yo no decido las listas. No quiero decidir. Yo sé, y escribo listas. Muchas listas.

Benny
Rango7 Nivel 32
hace más de 4 años

Fantástico, una estructura muy original y la forma de redactarlo... te pone los pelos de punta. Me encanta y espero que continúe pronto porque estoy deseando leer :D

Raiquen
Rango9 Nivel 42
hace más de 4 años

¡Me alegra saber que logra provocar esa sensación! Muchas gracias :D


#3

Abren la puerta y lo encuentran. Siempre los encuentran. Yo los dejo encontrarlos. Pero no me molesta, porque ya están castigados. Sé que no volverán a necesitar castigo, que aprendieron.
Aprender es bueno.
Aprender ayuda.
Él esta vivo, porque vivo sufre más. Y su castigo es más permanente, como la falta que cometió. Por eso castigo. Porque cometió una falta.
Cometerlas es malo.
Cometerlas lastima.
Tengo otra lista. Me costó más. Mis tics empeoran. Y no me dejan escribir, no hasta que consigo calmarme. La música me calma. El piano me calma. El cello me calma. El violin, el arpa, el contrabajo me calman. Sus gritos me calman. Aunque sean malos.
Esta lista es más corta. Creo que aprenden. O creo que no sé. Pero la lista es más corta. Y ahora sigue ella. Porque está en la lista.
Comparo con la otra lista. Anoté "corazón". Anoté porque sé, no porque quiera. Pero creo que no sé todo. No sé porqué anoté "corazón", pero sé que el castigo debe ser "corazón". Suena impreciso. Es impreciso. Pero sé.
Ella está acostada, como él lo estuvo. Ella está atada, como él lo estuvo, pero por otros lazos, más abstractos en su caso, más tangibles en este. Ella está despierta, como él no estuvo, pero no importa. Ella estaba consciente cuando cometió su falta, y en su castigo debe estarlo también.
Hay una bandeja al lado. Brilla. Es de metal. Acero inoxidable.
El acero inoxidable es imparcial, indistinto.
El acero ayuda y perjudica.
Como la bandeja, hay un cuchillo, del mismo acero. Me gustan los cuchillos, su rectitud, su filo, su poder, tanto ofensivos como defensivos. Me gustan los cuchillos. Y seguro a ella también. Y a él. Y a todos. Y a nadie.
Este castigo es rápido, simple. Corto. Grita. Sin hincar, sin perforar. Corto. Grita. Una curva y una recta, otra curva y otra recta, un zig-zag. Grita más. Quedó, pero no es claro. Otra curva. Ella rompió dos. Otra recta. Uno físico. Otra curva. Y uno abstracto. Otra recta. Y un zig-zag. Corto otro corazón. Ambos rotos. Como los de él, ahora los de ella. O al menos estos nuevos.
Sigue gritando, pero ya no corto. Se cansa y llora.
Llorar por esto es bueno.
Llorar por esto ayuda.
Tacho "Luciana" y su castigo.

Hace más de 4 años

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#4

Me muerdo las uñas. Me muerdo la piel del costado. Siempre hago esto cuando me molesta algo.
Me molesta que me estén buscando.
Yo soy bueno.
Yo ayudo.
Ayudo castigando. Ellos y yo buscamos y castigamos. No entiendo. Y me molesta no entender. Tiro con los dientes de un jirón de piel, y me lastimo hasta sangrar. Saboreo el gusto metálico. Me tranquilizo.
Tengo tics mientras me muevo hacia el escritorio. Si me buscan, me perjudican. Si me perjudican, no puedo ayudar. Y si no me dejan ayudar, los debo castigar. Anoto cada nombre de cada miembro del cuerpo de policías de la ciudad. Los sé todos. Aprieto mi muñeca derecha con la mano izquierda para controlar los espasmos. Si me equivoco, deberé empezar de nuevo.
Termino con la lista de nombres. Ahora la de castigos. Anoto "atrapar". Y "atrapar". Y "atrapar". Porque corresponde a la falta que cometen. Pero no siempre es la misma. O la única. Llego al sargento, y anoto "Fuerza". Ya sé como ayudarlo.
Así que empiezo por él, aunque convulsione.
---
Lo tengo anestesiado. Peleó. Mucho. Y es mejor tenerlo así a que luche mientras intento castigarlo en igualdad de condiciones a las víctimas. Veo su cuerpo, que yace desnudo en la camilla. Es fuerte, entrenado, imponente. Antes sabía. Ahora entiendo. Nunca más cometerá su falta.
Tomo el bisturí y comienzo la primer parte del castigo. Corto. Amputo. Sangra. Trato de controlar la hemorragia. Suturo. Si muere, fallo. Termino, y tiro la carne en vías de descomposición en una bolsa negra. Una gota de sangre cae en mis pantalones blancos. Mi cabeza hace un movimiento corto y errático. Me los saco y los meto en la bolsa. Limpio todo. Ahora la segunda parte. Mas violenta. Y mas divertida.
Contra la camilla, está apoyado un gran martillo, con la cabeza de metal y el mango de madera. La levanto, y la coloco por encima de su rodilla. Tomo el martillo por el mango y lo elevo sobre mi cabeza, y lo descargo contra la articulación derecha del sargento. Repito. Rodilla izquierda. Repito. Tibia y peroné derechos. Repito. Repito. Los izquierdos. Repito. Repito.
Ya no violará mujeres ni pateará personas en el suelo.
Tacho "Simmons" y "Fuerza"

Hace más de 4 años

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#5

Estoy de pie, quieto, igual que una estatua.
En la pared una foto. Estoy yo y otra persona.
Pero no soy yo. Yo no tengo esa altura, no tengo ese corte de pelo, no tengo esa sonrisa.
Soy y no soy el de la foto. Por esa foto existen el Yo de la foto y el Yo después de la foto. El Yo de la foto no es el mismo Yo que el Yo después de la foto, porque no tiene mi altura, no tiene mi corte de pelo, pero tiene esa sonrisa. Y tiene a mi madre.
Sigo de pie, pero no sigo quieto, no sigo como una estatua. Ahora como un estanque de aguas calmas, repentinamente perturbado. Ahora mi labio tiembla, mi rostro no está impasible, mis mejillas no están secas, mis dedos se retuercen, mi respiración se agita. Por esa foto.
Por ese día. Por ese coche. Por ese hombre. Por el alcohol en sangre. Por ese grito. Por mis rodillas lastimadas. Por mi madre. Por el coche. Por mi madre y el coche.
Mi piel recuerda. Recuerda las manos de mi madre empujándome, recuerda el suelo lastimando mis rodillas, recuerda el grito que trepó por mi garganta, recuerda mis pies golpeando el suelo corriendo hacia mi madre, recuerda la tibieza de su sangre en las palmas de mis manos, recuerda su cabello enredándose en mis dedos pidiéndole que se quedara. Recuerda cuando mis brazos la rodearon cuando sus ojos vieron sin ver.
Sigo de pie, pero ya no como un estanque perturbado, sino como un verdadero mar en plena tormenta. Mis brazos golpean los costados de mi cuerpo, mi cabeza se retuerce, mi rostro es una mueca de furia, mis manos arrojan cosas a la pared.
Esa pared, con la foto, y con las dos listas enmarcadas a cada lado. Cada lista dice una sola cosa.
Años esperando. Años planeando. Años para lograrlo. "Alcohol en sangre" dice la lista de la derecha, bajo una raya que tacha las tres palabras. Años para que pagara. Años para que fuera el primero de todos, pero el único que no viviera. Porque mi madre no vivió. "El Hijo de Puta que me arrebató a mi madre" dice la lista de la izquierda, con una raya que tacha las diez palabras.
Si el Yo de la foto aún existiera, le agradecería al Yo de después de la foto.
Porque castigar es bueno.
Castigar ayuda.
Soy la estatua de nuevo.
Tomo la pluma y comienzo. Anoto el primer nombre de la lista.
Las listas son buenas.
Las listas ayudan.

Hace más de 4 años

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#6

[Epílogo]
Informe Policial del Departamento de Investigación de Asesinos y Violadores Seriales
Miércoles 11 de Septiembre de 20**
Caso TP#685
Archivado en "Casos Cerrados" - Fichero 3
Número de víctimas conocidas: 76
Número de víctimas fatales: 1
Características comunes:
- 79% con antecedentes penales
- 21% con causas probables
- 47% de víctimas femeninas
- 48% de víctimas masculinas
- 100% vinculadas a causas penales
Victimario:
Alexander Donovan.
22 años.
Descripción física: Contextura mediana. 1 (un) metro 68 (sesenta y ocho) centímetros de alto. Piel caucásica. Cabello moreno, corto. Ojos marrones, cejas delgadas. Frente amplia, nariz aguileña, pómulos grandes. Labios pequeños.

Sin antecedentes penales.

Exámenes psicológicos:
- Cinco meses de sesiones con el Dr. Lautaro Lorteck, revelaron carácter introvertido, ánimo taciturno, ligeras características sociópatas. Las sesiones se le recomendaron al victimario a la edad de 13 años tras la muerte de su madre, Judith Lesera, en el accidente archivado en AcAu#514, ocurrido el 15/8/**.
- La observación del paciente se detuvo tres meses después del fin de las sesiones, terminado el periodo de observación. Se determinó que el estado del paciente era bueno, considerando lo anterior.

Modus Operandi: secuestro de la víctima, con ayuda de narcótico. Posteriormente, Donovan aplicaba lo que mas tarde denominó "Castigo", que variaba según la víctima

Paradero actual del victimario: Cementerio Municipal de Pavlova, parcela H, tumba 14.
Causa de la muerte: suicidio por envenenamiento.
Fecha de defunción (aproximada): 12/11/**
Observaciones:
El cuerpo de Alexander se encontró en un apartamento del edificio Attelor, al 1700 de la calle Flores. La denuncia fue hecha por un vecino anónimo, que reportó un creciente mal olor en el edificio. La policía forzó la puerta del departamento de Alexander al no recibir respuesta. En el interior, se encontraba su cuerpo en avanzado proceso de descomposición. Entre otras cosas, en el apartamento se encontró una carta de suicidio (adjunta en este informe), blocs de notas usados, y cestos de basura repletos de listas. Mas tarde, se confirmó que los nombres que aparecían en la mitad de las listas correspondían con las víctimas de Alexander. La otra mitad de las listas correspondía a los "Castigos" que les aplicó a sus víctimas. Las únicas dos listas que no corresponden a ninguna de sus víctimas son las que escribió para sí: en una figura su nombre, y en la otra, "Muerte". Las razones de su suicidio no son claras, aún contando con la carta que dejó.

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Archivado junto al caso TP#685
Carta de suicidio de Alexander Donovan.

"Hice una comparación.
Me paré frente al espejo. Me miré. La cara. El cuerpo. El alma. Todo yo.
Me evalué.
´Yo no soy bueno´determiné.
´Yo no soy malo´determiné después.
´Pero yo ayudo´pensé al final.
Y recordé qué otra cosa había recibido el mismo juicio. La muerte. La muerte y yo eramos iguales.
No eramos buenos.
No eramos malos.
Pero nosotros ayudábamos.
Aunque nos separaba la vida.
Si eramos iguales, debíamos serlo en todo.
La vida es un obstáculo.
Pero un obstáculo puede sortearse.
Y ese es mi plan. Sortear la vida.
Sortearla para ser como la muerte.
Sortearla para ser la muerte."

Hace más de 4 años

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abrahel
Rango4 Nivel 15
hace más de 4 años

Me ha encantado esta lectura...original y completamente adictiva.:)

abrahel
Rango4 Nivel 15
hace más de 4 años

Enhorabuena!!