DarwinCarballo
Rango9 Nivel 44 (4114 ptos) | Escritor autopublicado
#1

La derrota era inminente, sin cesar continuaba y vislumbraba mi caída, eterna nodriza del desdén insospechado que catapulta los sueños de verano, verano aquel que mi alma se entrelazaba en las hojas de un clavel y tu cuerpo apasionado que se perdía en la música de mi piano. Mi eterno amor marchado... sepultado, perdido y mi ‘’yo’’ jamás encontrado.

Un viejo triste y olvidado que hará ahora sin su amor de verano… ¿Existirá la vida más allá de las nubes? Y si existe, me veras desde allá solo y derrotado. Estas lagrimas que hacen eco a lo perdido, a mi desvalida capacidad para existir sin ti, lagrimas que caen y abonan la tierra y se marchan contigo. Ya he perdido todo, ¡ay De mí!, mi gran amor… me aventurare al mar y cabalgare olas y soñare encontrarte cada noche, hasta que llegue la noche en que te encuentre.

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47
Xti
Rango6 Nivel 25
hace 3 meses

Sigue haci ahy nos leemos

gon_mirdon
Rango7 Nivel 31
hace 3 meses

totalmente de acuerdo, sigue así.

Blume
Rango7 Nivel 34
hace 2 meses

Muy bonito ^^


#2

En este trozo de metal lleno de hombres con anhelos y deseos de aventuras, tristes pasados que deseaban dejar en la penumbra de un “fue” que no fue más… Hombres que como yo huían y miraban ese horizonte sabiendo que nadie en esa dirección les extrañaría y yo que miraba al cielo con el tonto pensamiento que quizás allí alguien si me extrañase.

Navegamos mar adentro en los vientos huracanados de muchas tempestades que sin piedad nos hacían sentir ese gozo de aventura. Y como cada cual noche de un romántico que escribe líneas para su amor, como un romántico te desluzco y te introduzco en el papel, llenándote de lágrimas desesperadas que se consuelan con el creer de haberte visto entre las estrellas. Te veías como aquellos días donde el futuro se hacía para nosotros y el presente solo se hacía presente si estábamos juntos... ahora ni el presente se hace presente, ni el futuro se hace para mí.

Así termino la carta diaria que escribía cada noche el pobre anciano desde hacía ya 100 días desde que abordo el barco y así se fue a dormir. Al día siguiente todo era igual el capitán ordenando y todos obedeciendo. Llevábamos mercancía a Puerto Cabello… se dice que el caribe esconde diversos secretos y este era el día de ver de cerca uno de ellos. El anciano hacia sus labores cuando de pronto escuchamos voces… no decían nada, sonaban como a olas pero tenían cierta melodía, no le dimos importancia y el anciano y yo seguimos trabajando. La noche en el que el anciano se sienta a escribir su carta diaria las olas empezaron a golpear el barco, estábamos a horas de llegar a Puerto Cabello, cuando de pronto el anciano en frente de mí; literalmente desaparece y todo se calma. Sentí miedo, no sabía que ocurría… empecé a buscar al anciano por todo el barco y no le encontraba, pregunte a mis compañeros si le habían visto y ellos no sabían de que estaba hablando… fui con el capitán a contarle lo que había pasado y dijo que él nunca aceptaría ancianos en su tripulación.

Regrese a la habitación, no sabía que estaba ocurriendo, Había una pila de cartas y comencé a leer la primera que tome, se llamaba ‘’del otoño a la primavera’’:
Ese día de otoño lucias cual hermoso vestido rojo que hacia dar brillo a la luz del clemente atardecer y al llegar la penumbra tu brillo de luna acobijo mi corazón, pertinentemente me acerque a tu mejilla y un beso inocente te di y de la mano te tome caminamos por esas calles baldías viviendo cada momento, disfrutándonos cada segundo, tu mirar tierno lleno de alegría hacías florecer en otoño todos mis sueños y mis alegrías, eras primavera, tú eras alegría; tu eres estas palabras que salen en un intento de poesía. Ya cegado por el sueño, termino esta carta diciéndote que te veré pronto vida mía.

JoaquinGodoy
Rango13 Nivel 62
hace 3 meses

Me gusta tu estilo se nota que le estas poniendo cariño ;) ;)

DarwinCarballo
Rango9 Nivel 44
hace 3 meses

Gracias, ojala sigas el desarrollo de esta historia y expreses cada que puedas tu opinión, que de verdad me ayuda para seguir poniéndole cariño.


#3

Habían 100 cartas, una por cada noche en este barco… empecé a preocuparme, ese anciano había desaparecido y era el único que sabía que él había estado en este barco… solo quedaban sus cartas, solo existían sus cartas… ¿me estaré volviendo loco acaso? No, no es posible… decidí llevar las cartas al capitán:

– Capitán Martínez, he traído acá una prueba de que había un polizón en el barco, un anciano estaba conmigo y hacia labores lo recuerdo bien.

– ¿un polizón dices? Déjame ver eso–tomo las cartas y empezó a leer una de ellas– ya veo… me intentas jugar una broma.

– ¿de qué habla capitán? Lo digo muy enserio, había un anciano en este barco, ¿cómo es que nadie le recuerda?

– Pablo, esta es tu letra…–Me paso las cartas de vuelta muy enfadado– no tengo tiempo para esto, hay mucho trabajo que hacer y tú me sales con estas bromas, ve a trabajar.

No podía creerlo, vi las cartas otra vez y en efecto era mi letra. Fui a mi camarote y empecé a leer otra carta... No recordaba haber escrito ninguna de ellas, pero todas tenían mi letra. Empecé a leer:

El calendario hoy marca 22 de julio del 2010, me quede viendo las estrellas con la memorable insistencia de buscarte en el cielo, quizás en la luna, como lo hacía desde el primer día que me sentí de ti enamorado, el mar hoy esta sereno. Me hace sentir tan tranquilo acunar mis pensamientos en ti en este mar que cómplice es de ocultar mis lágrimas, mi corazón late tan despacio.

Era 22 de julio de 1965, hoy recuerdo ese ‘’SI’’ en aquella iglesia de Madrid, mis nervios al verte y aquel miedo incongruente que nada de amar sabia. Brillabas como esta luna de poniente, un vestido blanco y una sonrisa que de tu rostro hacia a mi cuerpo temblar. Te abrace, bese y te jure amarte más allá de esta vida, es hoy, siempre ha sido hoy… pues las promesas y mi corazón no tienen una fecha y de tiempo no distinguen. Tomados de la mano, nuestros corazones se han unido, tú, yo y el infinito por delante y sin debilidades; sintiendo que nada nos podría separar ‘’!corre!’’ grité y empecé a correr sin ninguna razón aparente, en segundos corrías a mi lado… tanta suerte la mía y fue así como empezó mi felicidad, hoy haz sido tú la que ha corrido, no te preocupes tal como tú… solo dame un momento y te alcanzo.

Así terminó la última carta que leí de la colección de 100, no sé qué pueda estarme ocurriendo, todas tienen mi letra, estoy empezando a dudar de que ese anciano exista realmente. Ya dejando la entrega en puerto cabello y alejándome de mi patria más y más… estamos camino a España. No he tocado ninguna otra carta… estoy tan asustado, no he conciliado el sueño en semanas, ya deje de hablar del anciano, pero siento tanto miedo, por las noches escucho su voz llamándome, o quizás le esté confundiendo con el sonido de las olas, ya no estoy seguro de absolutamente nada, me está preocupando mi salud mental, al llegar a España bajare del barco y me quedare en tierra firme por un tiempo.

JoaquinGodoy
Rango13 Nivel 62
hace 3 meses

Muy buena como la anterior quiero saber que pasa lo leeré uno a uno para ver que pasa en lo demás y quedar con la intriga.


#4

Hace dos meses que llegue a España, he pasado la mayor parte del tiempo en casa, solo salgo para comprar suministros y cigarrillos, no tengo ganas de hablar con nadie, no he leído más cartas, tampoco quiero leerlas, las tengo guardadas en una gaveta lejos de mí. No sé por qué aun escribo en este diario… simplemente no puedo sacar de mi mente todo lo que ha ocurrido, quizás escribir me ayude.

Ayer he tenido un sueño de lo más particular, he despertado en el barco, podía sentir la marea golpeando en la proa, una tormenta muy fuerte hacia batir el barco de un lado al otro, el capitán gritaba muy fuerte, todos estaban asustados sin saber qué hacer, la silueta del capitán daba órdenes, una tras otra rápidamente, el barco cambio su estructura a un galeón de siglos pasados y la figura oscura del capitán seguía dando órdenes:

– ¡Icen las velas! hoy iremos al infierno mismo y renaceremos en cada centellar de esta tormenta.

De un segundo a otro solo estábamos el capitán y yo en el barco… la tormenta se arreciaba cada segundo

– ¡Capitán Si las velas siguen izadas nos quedaremos sin velas y no podremos volver a puerto!– Le grite

– ¡marinero de agua dulce!, ¿que no ves que ya estamos cerca del tesoro? Dios nos ha bendecido con esta tormenta

La tormenta bajo su intensidad y el capitán soltó el timón y se dirigió a mí, al acercarse la silueta iba tomando forma; se trataba del anciano, me tomo de mi hombro y dijo: ‘’ ¿dime pablo, ya te has leído todas mis cartas? ¿Qué esperas para leerlas?

Desperté muy sudado, prepare café, prendí un cigarrillo y me quede mirando la gaveta donde guarde las cartas del anciano.

#5

He abierto la gaveta, me he sentado viendo cada una de las cartas, todas con mi letra pero con un uso de la palabra que no es propio de mí; he estado intentando organizarlas pero la verdad es que ninguna tiene una fecha, todas son hojas desorganizadas y no hay forma de ordenarlas en algún orden exacto cronológico, pero intento unir el rompecabezas según algunos detalles, algunos momentos que cuenten hechos para así tener una idea del orden en el que han sido escritas. Me senté a ordenarlas cuando de pronto; alguien toca a mi puerta, no tenía idea de quien podría ser, desde que llegue no le había buscado a ninguno de mis amigos, todos aun pensaban que estaba en algún lugar del mar, al abrir la puerta era mi amiga Emily.

– ¡Pablo! Es verdad, si has venido.

–Emily, hola.

–Maldito idiota, ¿pero por qué no me has dicho que has regresado? –Dijo mientras me abrazaba muy fuerte– Mira que desastre aquí, latas de cerveza y cajas de cigarrillos por todos lados, ¿pero qué has estado haciendo?, ¿nunca vas a cambiar cierto? Ven, dame otro abrazo.

Nos sentamos y ella no paraba de hablar, me ponía al día con todas las cosas que me había perdido.

– pará un momento Emily, deja busco unas cervezas.

Fui a por unas cervezas y cuando regrese tenía las cartas en sus manos.

– ¿Pablo y que es esto?, ¿ahora escribes? A ver, a ver… ¿es que te has enamorado? Don: ‘’ no me enamoro nunca y me voy al mar lejos de todos’’ se ha enamorado, pero mira que ironías pablo.

– Nada de eso tonta, dámelas.

– Vale, vale… si no me quieres contar está bien–me paso las hojas con cara de enfadada– ¿Oye, de verdad no me contaras?

Estuvimos hablando por varios minutos más, yo intentado esquivarle el tema de las cartas.

–Pablo, me tengo que marchar… regresare mañana, ni creas que te dejare en paz ahora que por fin llegas de viaje, que te extrañe mucho idiota.

– está bien, no te preocupes… estaré aquí un largo tiempo, ya me podrás ver a cada rato– Me dio un abrazo y se fue.

Ya iba a ponerme a con las cartas otra vez, intentando continuar dándole un orden; cuando de repente me doy cuenta que falta una carta. Emily se la había llevado. Sin más que hacer, continúe ordenando las demás y al otro día, escucho que tocan la puerta:

– Pablo, mira, te he comprado café del caro.

– oye, gracias… hace mucho que no bebo de ese café… ¿Emily no tienes nada que decirme?

– No, ¿por qué? ¿Ocurre algo?

– ¿te has llevado uno de mis papeles?

–Ahm… si, pero mira que descuido, sin querer he tomado una de las hojas y me la he embolcillado.

– ¿sin querer te la has embolcillado?

– Oye pablo, mira… no te enojes que te he traído café del caro–me giña el ojo–Además mira tengo otro regalo, ayer quería llamarte y me di cuenta que no tenías teléfono, toma este.

– está bien Emily, no puedo enojarme contigo… siempre has sido muy buena conmigo desde que llegue a España. Gracias por los regalos.

– Aquí está la hoja… Sobre lo que está escrito…. ¿qué es?

–déjame ver que has leído.

Mi Sofía, mi amada; ya el capitán dice que estamos en el caribe, con rumbo a Venezuela… el clima cálido del caribe y mis incontables vómitos favorecen cada vez más la deshidratación y la desaforada locura de que estés cerca y cuides de este viejo, la fiebre y los mareos son constantes… ya llegada la noche me siento algo mejor para empezar a sentirme mal. Sentirme así me hace pensar en el año 62, cuando me dio aquella enfermedad cuyo nombre nunca supe pronunciar… Me cuidabas como un niño, con esa paciencia y con ese amor, te quedabas en vela viéndome dormir por si algo en la noche me ocurría, platicándome y animándome; horas y horas cuidándome en aquel hospital y sin temor a contagiarte; a escondidas me besabas con tus labios de miel, besabas con aquella lógica de contagiarte y que si compartíamos la enfermedad más rápido nos curaríamos. Que linda he inocente mujer fuiste, quizás este delirando… pero casi siento tus labios con los míos… ¿amor, intentas curarme? Quiero dormir y pensar que estás ahí conmigo viéndome dormir, cuidándome siempre. Quizás con suerte despierte contigo en aquel hospital, oh dios mío, déjame despertar junto a ella.

–Pablo, eso que escribiste me a…

– No digas nada, no lo he escrito yo, o más bien si…. no sé cómo explicarte esto.

#6

Decidí mentirle a Emily y decirle que eran unas cartas que transcribí de un libro que había en el barco.

Emily, olvido el tema muy rápido. Me invito a una fiesta, me dijo que ahí iban a estar mis viejos amigos; Juan, Paco, Lucas. No había salido a ningún lado, la verdad no quería salir… Emily insistió tanto que termine aceptando, después de todo lo que había pasado un poco de distracción no era una mala idea.

Al llegar a la fiesta mis amigos me recibieron muy, muy bien, había olvidado que tan buenos amigos tenia, a veces solemos zambullirnos tanto en problemas que no miramos quien está alrededor.
Paco; Él era el mujeriego… de los que siempre presume su habilidad innata con las mujeres, del tipo de persona que las mujeres dicen odiar pero solo con 2 palabras bien dichas de él ya las tiene a sus pies.

Juan; Mi mejor amigo… Él era compinche de aventura de Paco en sus idílicas conquistas. Me sorprendió mucho saber que en mi ausencia se había casado, por cómo me contaba todo era muy feliz al lado de su esposa. Me arrepiento de haberme perdido ese tipo de alegrías, realmente me hubiera gustado asistir al matrimonio de mi mejor amigo.

Lucas; Es el tipo de persona que siempre sonríe, no importaba que tan mal nos patee la vida, él siempre nos alentaba a seguir… realmente es una persona que admiro mucho y me alegro de verla.

La fiesta transcurría en calma, Emily, Paco, Lucas, Juan… todos riendo y contándonos cualquier cosa, todo parecía irreal, parecía todo tan lejos de la locura que me solía atormentar en mi piso; el anciano en el barco, mis pesadillas… todo parecía tan lejano y que se viera tan lejos me hacía feliz.

Entonces cuando las cosas no podían ir mejor; la pude ver… era Elizabeth, mi querida ‘’Eli’’ antes de aventurarme al mar éramos novios. Por un mal entendido estúpido nos separamos. Decidí acercarme a hablarle, me excuse con los chicos y fui directo hacia ella:

– ¿Eli? ¡Hola!– le di un fuerte abrazo, la extrañaba mucho– mira que linda estas

–Pablo, estas de regreso en España. Pensé que no te volvería a ver jamás.

– Pues… yo pensé lo mismo, escucha… el pasado olvidémoslo ¿sí? Seamos amigos, quiero contarte tantas cosas Eli.

– está bien Pablo, seamos amigos. Por cierto… ya me debo ir, ¿me dejas tu número?

– ¿Cómo? Pero si apenas es media noche– intente insistir para que se quedara pero por su mirada sabía que no iba a hacerme caso– ahí lo anote en el papel… por favor escribes, realmente me gustaría que salgamos alguna vez.

Ella se fue y me volví con mis amigos… Paco estaba muy feliz de que todos estuviéramos reunidos. Empezamos a hacer planes de todo tipo, la noche parecía no ser suficiente para nosotros, no queríamos separarnos… todos nos pondríamos en contacto para reunirnos más. Ya borrachos todo parecía tan claro, la amistad era lo que más importaba en el mundo, habíamos compartido tantos momentos, realmente nos conocíamos muy bien y todos valorábamos eso.

Los chicos me llevaron a mi piso después de dejar a Emily en su casa. Tenía un mensaje que no había leído, era de Eli. el mensaje decía:
‘’Me ha gustado mucho verte, desde que te perdí siempre intente recuperarte, no valore la persona que tenía a mi lado y eventualmente termine muriendo en mi misma, no… no quiero olvidar el pasado, pues el pasado es todo lo que tengo ahora… por cierto, ¿ya leíste tus cartas?

No tome mucha atención al mensaje, demonios… estaba tan ebrio. Al despertar tenía un dolor de cabeza terrible… fui a la cocina y Emily y Juan habían entrado, creo que deje la puerta abierta cuando había llegado de la fiesta. Me alegré de verles… preparaban Café:

– Chicos, ¿pero qué hacen aquí?

–Pablo, que buena borrachera te tiraste ayer, pasamos a ver si estabas vivo.

–Pero que hablas Juan, si no me embriague, tú en cambio parecías un zombi–le dije mientras me serví café y encendí un cigarrillo– Sabes Juan, vi a Elizabeth ayer, está realmente linda.

– ¿como? ¿Cuál Elizabeth?–pregunto juan

– ¿Pero cómo que cual? La chica que conocí en Sevilla.

Emily y Juan me miraron de una extraña manera, no podía entender el motivo. Emily de pronto dijo:

–Eso no es posible Pablo, Elizabeth murió hace 11 meses.

–Eso no puede ser verdad, hasta me escribió esta madrugada– Tome el teléfono para mostrarles el mensaje… al tomarlo me di cuenta que el mensaje no estaba en ‘’recibidos’’ se encontraba en borradores, como si yo lo hubiera escrito y no lo hubiese enviado.

Empecé a temblar como desquiciado… Les dije a Emily y Juan que tenían que irse ya, se mostraron muy preocupados pero no dije nada, solo los acompañe a la puerta y se marcharon.
Esto que tengo está tomándome… Realmente vi a Eli, ella estaba ahí…

No tenía cabeza para absolutamente nada, no podía pensar bien… no podía dormir, no podía hacer nada, Eli, mi amada. Qué demonios me está pasando; ¿por que la vi? ¿Cómo es que recuerdo haberle visto?, realmente lo he imaginado todo, tengo mucho miedo, temo no poder distinguir entre realidad o imaginación.

Llame al día siguiente a Lucas… le pregunte si sabía dónde habían enterrado a Elizabeth, me dijo que si sabía… vio mis intenciones de querer ir a visitarla y se ofreció a llevarme, se lo agradecí… dijo que no quería dejarme solo en un momento así y también dijo que tenía que saber algo sobre ella.

A las 3 pm paso por mi piso y me llevo al cementerio donde le habían enterrado… Eran al menos unas 4 horas para llegar a donde yacían sus restos. En el camino nos pusimos a hablar, evite decirle lo que me estaba pasando… me dijo que Eli me había estado buscando antes de morir y que parecía desesperada, él quería saber que había ocurrido entre ella y yo… no quería decir nada, siempre he copiado a Paco al aparentar que nunca me enamoro y aunque les había dicho a mis amigos que Eli no significaba nada para mi… yo realmente la amaba y separarme de ella fue muy duro.

Llegamos de noche al cementerio, que tétrico lugar… caminamos un poco y por fin llegamos al lugar de descanso de Elizabeth, le empecé a hablar como si la tuviera enfrente:

–Elizabeth, lamento mucho haberme ido cuando más me necesitabas, perdona aquel desastre de mí… Esto es todo mi culpa, yo tenía que estar contigo, no tenía que separarme de ti, me siento de lo más inconsolable y juro que no sé qué hacer, Elí, estoy perdiendo la cabeza con cada minuto que pasa… puedo notar como pierdo la cordura, realmente estaba muy feliz de haberte visto en aquella fiesta… no sé qué está pasando, esto es mi culpa. Eli, he tenido miedo a preguntar como moriste, me da tanto miedo pensar que has sufrido. Yo lamento tanto no haberte dado más alegrías, Elizabeth, Elizabeth, Elizabeth…. Amor, lamento no haber traído rosas, Te dejare aquí tus cigarrillos favoritos– Saque uno de la caja y lo deje encendido

La tristeza llenaba un perfecto nudo en mi garganta. Lucas dijo:

–Descuida, no ha sufrido… murió en un accidente, estaba junto a su madre, ambas murieron en el primer impacto… ninguna sufrió, Acá esta la tumba de su madre.

Al acercarme a la tumba de su madre leí el nombre en la lápida ‘’Sofía Xogen’’ tuve un extraño escalofrió que recorrió mi espina dorsal que me desconecto del mundo.
Desperté en un hospital que esta solo a unas cuadras de mi piso. Cuando desperté me dijeron que tuve 16 horas inconsciente y que había convulsionado. En la sala de esperas estaban mis amigos. Mis amigos pudieron verme al día siguiente:

–Oye, que susto nos diste– dijo Paco

–Lo lamento no sé qué me ha ocurrido.

– Pablo, cuando te traían en la ambulancia murmurabas ‘’anciano, las cartas del anciano’’ –Dijo Lucas – ¿cuáles cartas y que anciano?

–Ohm… son unas cartas que transcribió, están en su piso–dijo Emily

– Pablo, ¿esto que te ha ocurrido tiene que ver con esas cartas?, el doctor dijo que una convulsión tan repentina era producto al cansancio mental que has estado sufriendo–Intente mentirle– Si… se lo de Elizabeth pero algo más te preocupa ¿no es así? –Dijo Lucas.

–Vamos Pablo, dinos que ocurre, somos tus amigos–Dijo paco

Ya no podía mentir más, les prometí que les contaría la verdad una vez saliera de aquí. Así tenía que ser… no podía seguir atravesando todo esto solo.

Una vez salí del hospital, todos se reunieron en mi piso… les conté de inicio a fin la verdad. Mi preocupación con la posibilidad de estar perdiendo la cabeza, la razón por la que no los había buscado una vez llegue a Madrid, la razón de absolutamente todo, sin dejar nada que decir, ya lo sabían todo.

Emily creyó que algo paranormal estaba pasando.
Juan, Paco, Lucas se mostraron escépticos y realmente preocupados por mí… no sabían que hacer o decir para hacerme sentir mejor… Dijeron que me ayudarían con todo, que estarían ahí para mí. Temía todo esto… Que sintieran lastima de mí. Pero los necesito.

Han pasado dos semanas desde que les conté a mis amigos la verdad, he estado más calmado con ellos a mi lado, no he visto las cartas… mis amigos creen que no es prudente que las lea, he tomado la iniciativa de buscar ayuda profesional, hoy iré a mi primera cita psicológica. Me desperté nervioso y con miedo; ¿Qué mirada mostrara el psicólogo cuando le cuente? ¿Me internaran? ¿Qué será de mí? ¿Oh dios mío que será de mí?

#7

Empecé a preparar café, aún quedaba un poco del que me regalo Emily, Paco toco a mi puerta, le abrí y me pregunto cómo estaba. Veo en su mirada una profunda preocupación. Mis amigos creo que hicieron un pequeño pacto para no dejarme solo y así ayudarme con todo esto que estoy viviendo, realmente lamento ser una molestia para ellos, pero son lo único que tengo y agradezco lo que están haciendo por mí.

Paco pasó y le ofrecí café, venía a acompañarme a mi primera consulta con el psicólogo. Yo no sabía dónde ir con exactitud asique paco me llevaría a una psicóloga que el conocía, me conto que era una especie de eminencia en España y que tenía estudios importantes en psicopatías muy grabes; dijo que le estuvo hablando de mí y parece que estaba interesada en mi caso.

Después de tomarnos el café, ya listos para salir e ir a la consulta con la psicóloga, el miedo se acrecentaba más en mi… nunca me habían tratado psicológicamente antes, siempre me pareció que los psicólogos eran unos vagos que ganaban dinero escuchando problemas de los demás… Ahora iré a uno de ellos a contarle mis problemas, vaya ironía.

Llegamos al lugar, paco dijo que me esperaría afuera… entre al consultorio, había olvidado preguntarle el nombre a Paco, pero eso no importo, tenía una placa plateada en la puerta, su nombre era ‘’Valeria Bandura’’:

– Hola, un placer, tú debes ser Pablo, Bienvenido, toma asiento–dijo Valeria

La psicóloga, era una mujer muy joven, aun así su consultorio estaba lleno de distintivos y logros impresionantes, además era muy linda… lo cual explicaba mejor que Paco me haya traído acá. Ella siguió diciendo:

– Paco me hablo mucho de ti y ya estuve estudiando varios aspectos de tu caso, no obstante vayamos a lo rutinario, ¿te parece Pablo?

– Si, por supuesto–Estaba realmente asustado, contarle mis cosas a un desconocido no me hacía sentir muy cómodo.

–Dime tu nombre completo

–Pablo José Garcés Ramírez

–Muy bien Pablo… dime la fecha en que naciste.

– Noviembre 25 del año 88

–Dime la fecha del día de hoy.

– Creo que es 25, no 26 de abril del 2013

– Bien Pablo… dime tu color favorito

–Rojo

– Paco me dijo que eres extranjero, ¿de qué país eres?

–Soy de Venezuela.

– ¿Por qué te has venido a España?

–Mi madre me trajo a la edad de 12 años.

– ¿Donde esta ella?

– ella murió hace 6 años, murió de cáncer

– tenias 19 cuando murió, debió ser un duro golpe

– Si, lo fue… la amaba mucho, desde entonces tuve que dejar de estudiar y empecé a trabajar, hice algunos cursos para capacitarme, así que empecé a trabajar en los puertos, luego de eso me solicitaron en una embarcación para llevar y traer mercancías. La paga era buena, duraba meses trabajando y luego podía estar tranquilo en tierra firme.

– Ya veo Pablo. ¿tu padre donde esta?

–Realmente no lo sé, en algún lugar de Venezuela imagino, dejo a mi Mamá cuando yo tenía 7 de edad, desde entonces jamás se preocupó por mí ni yo por él.

–Muy bien– empezó a tomar notas– Cuéntame que es lo que te ha traído aquí conmigo.

– Hace unos meses hice un viaje de trabajo, iba con rumbo a Venezuela, a una ciudad llamada ‘’Puerto Cabello’’ tenía mi camarote que compartía con un anciano, él era un poco extraño, el solía escribir todas las noches desde que había abordado el barco, también en ocasiones salía y duraba noches enteras sin estar en el camarote, había días que no lo veía… pero era algo normal, era muy fácil perderse en el barco y no ver a alguien en mucho tiempo, también algunos turno de guardia hacían que muchos de nosotros se quedaran fuera y regresaran en la mañana cuando le tocaba trabajar a otros, imaginaba que por eso había noches enteras que no veía al anciano, así que era normal que desapareciera debes en cuando… pero cuando regresaba venía con unas hojas que guardaba en el camarote, a veces cruzábamos palabras, pero no teníamos ningún tipo de confianza, nunca siquiera me aprendí su nombre, solo le decía ‘’anciano’’… una noche decidí leer las cartas que el anciano tenia guardadas, la curiosidad me mataba, realmente quería saber que tanto escribía, así que leí una que otra carta... parecía que había pasado algo con una mujer que amaba y por eso estaba ahí con nosotros, para olvidarse supuse yo, quizás una última aventura lejos de todo. Sucede que un día… desapareció frente a mí.

– Paco me conto sobre eso, ¿Desapareció? ¿Así de simple?, frente a ti.

–Si, como en un jodido truco de magia. Fui con el capitán y le lleve las cartas que habían en el camarote, él dijo que no existía ningún viejo en la tripulación, al ver las cartas notó que era mi letra la que estaba escrita.

– ¿Tu no lo habías notado antes? Que era tu letra, quiero decir.

– No, cuando las leí no se me hizo familiar la letra, no lo sé… sencillamente no lo note. No obstante cuando el capitán se da cuenta y me las regresa; las leí de nuevo y lo pude ver, definitivamente era mi letra.

–Muy bien Pablo–sonrió ante mí– ya terminamos por hoy, debido a lo delicado del caso quiero que vengas una vez por semana.

Procedí a salir del consultorio, le di las gracias, a fuera estaba Paco, me pregunto cómo me había ido.

–Pablo, ¿ya todo bien? ¿Ya te has curado?

– (sonreí) No creo que lo que tenga sea así de sencillo Paco, pero gracias por acompañarme y traerme, pude liberarme un poco, muchas gracias. Oye y dime algo, ¿llegaste a salir con ella? Con la psicóloga.

– No… como crees Pablo, una chica así no cae ante mis trucos, es solo una amiga de la familia. Oye que tal si nos vamos a un bar justo ahora y bebemos un poco, ¿te parece? ¡Vamos! Que yo invito.

Acepte… Unos cuantos tragos me caerían bastante bien. Antes de ir al bar paramos para comprar más café, que el de mi piso se había acabado… Compre cigarrillos y seguimos con rumbo al bar. Al llegar pedimos unas cervezas y ya cansado de hablar de mí le saque conversación a Paco:

– ¿cómo están tus conquistas Paco?

– No lo sé Pablo… Creo que estoy enamorado

– ¿Tu enamorado? Vamos Paco, que te conozco bien.

– Se llama Lilian; es hermosa, inteligente, alegre… hemos estado saliendo durante 2 meses, es perfecta Pablo.

–Espera, ¿hablas en serio entonces? Vale, vale me dejas impresionado.
Estuvimos hablando un rato más. Le pregunte sobre su familia, la familia de Paco siempre se ha mostrado muy gentil conmigo, llevo años sin verles. Parecía que todo estaba bien… Paco venia de una familia muy adinerada y donde hay mucho dinero, los problemas suelen ser pocos.

De pronto una chica aparece en el Bar y se dirige hacia nosotros, abraza y besa a Paco:

–Mi amor, estaba pasando por el frente y vi tu auto aparcado, que bueno verte mi amor– Dice la chica, y vuelve a besar a Paco

– me alegro de verte corazón, mira te presento a Pablo, un amigo–dice Paco

–Hola, tú debes ser Lilian, estábamos hablando de ti… realmente se ve que Paco te tiene mucho aprecio.

– ¿Lilian?, no… creo que me confundes, Yo me llamo Julia. Paco, ¿quién es Lilian? – Dice la pobre Julia muy confundida

– Lilian es mi hermana amor– Dice Paco con mucha naturalidad

– Ohm… No sabía que tuvieras hermana, me la tendrás que presentar. Bueno, me tengo que ir, solo estaba de paso–Le da un beso a Paco– hasta luego Pablo, ha sido todo un gusto conocerte, al fin conozco un amigo de mi Paco – Se despide muy feliz de haber visto a su amor.

–Paco….

–No digas nada Pablo, no digas nada.

Realmente Paco no iba a cambiar nunca, estuviera enamorado o no. Dejamos de beber y Paco me llevo a mi piso. Le di las gracias por todo y prometió visitarme pronto.

Al llegar vi que tenía un mensaje de Emily en el celular que decía:

– Hola Pablo… ¿cómo estás? ¿Cómo te fue en tu consulta?

Respondí:

– Bastante bien, Valeria Bandura; la psicóloga a la que me llevo Paco me hizo cualquier tipo de preguntas… le he contado mucho de lo que me atormenta. ¿Tu como estas Emily?

A los 5 minutos respondió.

– Estoy bien Pablo, pero preocupada por ti. También quería pedirte un favor… veras, mi prima se va a casar y no tengo con quien ir al matrimonio y mi familia se pondrá muy fastidiosa si no voy con alguien, ¿te gustaría ir?

– Gracias por preocuparte tanto Emily… Y pues, por supuesto que iré contigo, ¿Cuándo es?

–Este domingo…

– ¿Qué? Pero eso es en 2 días. No tengo traje Emily y nada que ponerme.

–Lo sé, lo se… por eso iré mañana a tu piso y saldremos a buscarte un traje, ¿vale?

– En las que me pones Emily… Vale está bien. Nos vemos mañana.

– Jajá gracias Pablo… sabía que no me ibas a fallar.

#8

En la madrugada de esa misma noche no podía dormir bien, me despertaba a cada rato sudado a pesar del frio… así que sin aguantar más me levante a las 5 am, prepare café y note que no tenía cigarrillos. Tome mi abrigo para salir a comprar y cuando estaba a punto de salir pude notar un olor a cigarrillo que provenía del baño, escuche que le bajaban el agua al inodoro, me dirigí lentamente y entendiéndose que vivo solo en este piso toque la puerta de mi propio baño.

– ¿Hay alguien ahí?

Obviamente sin respuestas.

Procedí a pasar, estaban ahí las cartas del anciano… La tapa del inodoro estaba abajo, había humo de cigarrillo dentro… parecía que alguien acababa de estar ahí. Tome las cartas del suelo, tenían unos cambios, estaban enumeradas. Había una nota:

‘’Las he enumerado para ti Pablo, Por favor lee la carta #47. Nos vemos en la boda. Pdta: deje unos cigarrillos en nuestro escondite.
Elizabeth’’

De pronto me vinieron unas fuertes nauseas, subí la tapa del inodoro y vomite. Yo no podía estar bien… la nota tenía la nota tenía mi letra, sabía que no había podido dormir pero no podía recordar que estuve haciendo la mayor parte de la madrugada. Lo pude entender; perdí totalmente la cordura… inconsolable me tendí en el piso a llorar, repetía una y otra vez:

‘’Elizabeth, ¿dónde estás?’’

‘’Elizabeth, iré por cigarrillos ya vuelvo’’

‘’Elizabeth, guardare estos cigarrillos aquí para emergencias’’

‘’Elizabeth, sé que no lo digo mucho pero… te amo’’

‘’Elizabeth, espera… no te vayas, dame un último beso antes de irte’’

‘’Elizabeth, ven acuéstate conmigo que hace frio’’

Ya nada tenía sentido, solo lloraba y hablaba con una Elizabeth que sabía no está ahí conmigo. Me había quedado dormido en el piso, cuando desperté todo parecía haber sido un mal sueño, se veía como algo muy lejano, revise mi celular; eran las 11:10 am, las cartas estaban a mi lado enumeradas, me levante y recalenté el café, tome mi abrigo para ir a comprar cigarrillos… pero antes tenía que ver algo, justo en el escondite de emergencia habían 2 Marlboro, Elizabeth era la que solía esconderlos… con el tiempo yo había agarrado la manía, pero desde que Elizabeth y yo nos habíamos separado yo había dejado de hacerlo, pero esos dos cigarrillos son de la misma caja que había comprado ayer, debí haberlos puesto allí inconscientemente y no puedo recordarlo.

Tome uno de los cigarrillos y lo encendí. Afuera hacia mucho frio, era un día lluvioso… Como odio la maldita lluvia, además no había traído un paraguas, me quede en una cornisa esperando que pasara para poder seguir mi camino. Empecé a escuchar un maullar que venía de un callejón… parece que alguien odiaba la lluvia tanto como yo. Era un pequeño gato, quizás tenía 1 mes de vida, quizás más… El pobre estaba empapado, quizás tanto como yo que idiota me había movido de la cornisa. Lo tome y lo guarde en la bolsa de mi abrigo. Compre los cigarrillos y regrese a casa.

El pobre gato no parecía estar bien, le busque un lugar cálido y lo acomode con unos trapos viejos que tenía.

Alguien toca a mi puerta… era Emily:

– ¡Pablo!

–Emily, ¿cómo estás?

– tengo buenas noticias, ¡mira! –Me muestra un traje que llevaba en su espalda– Lo alquile antes de venir, ¿está perfecto no? Sé que la idea era que tú lo eligieras pero es que te imagine tan guapo con este. ¿Oye y que es ese maullar?

– Ese me parece muy bien Emily. Pues conseguí un gato en la calle y lo he traído al piso, está ahí en el rincón.

– ¡o por dios es hermoso! ¿Te lo quedaras?

–Pues, no pensé qué hacer con él cuándo lo tome, pero supongo que me lo quedare, no podría devolverlo a las calles… además me vendrá bien la compañía, sabes... los marineros de tiempos pasados pensaban que los gatos negros traían suerte en el mar, este quizás pueda ser un fiel acompañante.

– ¿Ya le tienes nombre?

– Estaba pensando algo así como ‘’Tiniebla’’

– No… que horrible, ¿de dónde sacas ese nombre?

–De un libro de un escritor Venezolano, a ver… ¿Que nombre crees tú?

–Pues que tal… ‘’Lamparita’’

–No… ¿cómo crees? Creo que el nombre no importa mientras me haga compañía, espera eso es; lo llamare: ‘’no importa’’

– ¿Que? Mejor ponle Tiniebla.

– jajá no seas tonta lo llamare: ‘’Nevermind’’

–Oye, ese no esta tan mal– recibe un mensaje– Pablo, me tengo que ir, mi prima necesita que la ayude con unas cosas de la boda, nos vemos mañana, hasta luego–se despide de un beso

Apenas Emily se fue me puse a ver la nota que estaba en el baño, la nota decía que leyera una de las cartas, lo que me asusta es que la nota decía que Elizabeth estaría en la boda, me da tanto miedo seguir viendo, escuchando y hasta oliendo cosas que no están ahí.

¿Qué hare si sigo perdiendo el control? Quizás deba contarle esto a Emily, que sepa que no estoy bien como para ir mañana a la boda. Tome la carta #47:

Sofía, el barco hizo varias paradas porque parece hay inconvenientes con el motor, estaremos varados en el mar un buen rato mientras los técnicos arreglan el problema. La brisa se torna más fuerte y empieza a pegar en mi rostro y toma un olor a ti, llevo días sintiéndote cerca, siento tu presencia en el mar, las estrellas y mi camarote, siento como me ves en la lejanía y no me llevas contigo… escucho tu voz pero no puedo responderte. ¿Este será el sacrificio de un hombre enamorado?… ¿esta será la magia de estar siempre conectados? ¿Es acaso el mar y la luna el puente que conecta el más allá con esta tierra de perdidos? O solo será mi corazón engañado por mi mente haciéndote sentir cerca y conmigo. Te seguiré escribiendo cada día amor mío.

La carta manifestaba esta misma locura que siento, pero es mi ‘’yo’’ hablándome a mí mismo, puede que tenga esta enfermedad desde hace más de lo que consiente estoy de ella, eso me aterra más y más… esta madrugada sentí a Elizabeth. No comprendo nada, si sigo pensando en esto acabare en una locura continua e imposible será salir de ella. Esto se está poniendo peor cada vez. Le escribiré a Emily:

–Emily, no estoy bien… esta madrugada me pareció que Elizabeth estaba en casa. Algo está mal conmigo, me siento devastado, roto, solo. No sé qué hacer.

No respondió en toda la noche.

#9

Al día siguiente me sentía igual de mal, mi mente se hacía tantas preguntas, recibí varios mensajes de Emily, ninguno lo respondí… No estaba en condiciones de hablar, o de hacer nada… solo quiero estar solo. Me dormía, despertaba… tenía una tras otra pesadilla, cuando intente despertarme me azoto una ‘’parálisis del sueño’’, no podía moverme en lo mas mínimo. Note que alguien entro a mi habitación, era Elizabeth había empezado a hablarme:

–Amor, levántate. Llegaremos tarde a la boda– me beso en la frente– te espero allá, Lilian se molestara si no llego a ayudarla, te dejare el traje en tu cama. No te tardes mira que eres el padrino y Paco te odiara si no llegas a tiempo.

Escuche como se iba, a los minutos recupere mi movilidad… ¿otra pesadilla quizás? Tome el teléfono… los mensajes de Emily no estaban, quizás les había borrado, aun así estaban mensajes de Paco: ‘’Pero tío donde te has metido’’ ‘’quedamos en que llegarías a mi casa a las 8 Am, ¿Dónde estás?’’. Eran las 9:22 me pare de la cama y fui a bañarme… el traje en mi cama no era el que Emily había traído, me lo puse y salí de la habitación… Nevermind maullaba y se quedaba viéndome desde la caja de zapatos donde le había metido, saque un poco de leche tibia y se la serví. Empecé a llorar mientras me quede agachado viéndolo tomar su leche. No podía entender que ocurría a mí alrededor y solo había una forma de descubrirlo, debía ir a la boda… ¿de Paco?

La invitación estaba en la mesa… tome la invitación y Salí, pare un taxi y le dije que me llevara a la dirección que estaba en la invitación:

– ¿Va a una boda joven?, aún recuerdo cuando me case, es lindo los primeros años, luego se torna un infierno. ¿Es amigo suyo quien se casa? ¿Algún familiar?

Yo estaba algo distante, perdido en mi mente, tarde un poco en analizar su pregunta para responder.

–Si así es… es amigo mío quien se casa.

– pues olvídese de él. Ya casado todo será distinto… saldrá menos a beber y ya ni a ver partidos de futbol podra. Se recostara en un sillón solo y cansado a verlos. Se lo digo amigo, las mujeres absorben la vida.

– usted no parece muy a gusto con su matrimonio.

– no, como cree, yo amo a mi esposa; solo que a veces desearía poder desaparecer y aparecer en otra realidad… quizás en una donde pueda ver mi reloj y no preocuparme porque mi mujer pierda la cabeza. Mire es aquí.

Baje del taxi y entre a la iglesia, había un montón de desconocidos y también estaba la familia de Paco a la que salude, ellos me dijeron que me sentara. Luego pude ver a Juan, Juan me llamo desde afuera y salí otra vez… Juan empezó a hablarme:
– ¿Cómo estas Pablo? ¿Parece irreal eso de que Paco se case no?

– Concuerdo contigo, ¿seguro que es Paco el que se casa?

Juan se rio como si yo estuviera bromeando

–Pero claro que sí… Por más loco que parezca ‘’Paco el conquistador’’ se nos casa.
Cada comentario de Juan parecía una ironía.

Terminamos entrando a la iglesia esperando que diera inicio la ceremonia, estaba sentado y de pronto unas manos me rodean, era Elizabeth, tome un tiempo en reaccionar… mi corazón latia como loco, finalmente pude levantarme y abrazarla, ver si era real:

–Amor, me abrazas como si no me hubieras visto en años.

– A veces así parece amor.

Se sentó a mi lado junto con Juan y su esposa. Yo entre en una especie de shock, no podía hacer más que pensar en tantas cosas, estar feliz por tener a Elizabeth a mi lado, seguir la corriente a los sucesos sin entender nada. Paco llego y hablo conmigo de cualquier cosa… Luego llego Lucas, todos le hacían bromas a Paco y ya listo todo, cada uno sentado y Paco en su lugar a la vista de todos… empezó a sonar la música nupcial; su esposa lentamente se acercaba, se dieron los votos nupciales… la ceremonia término; todos parecían realmente felices.

Luego fuimos a la celebración del matrimonio. No soltaba a Elizabeth de mi mano, temía que si se alejaba de mi desaparecería. Había olvidado con todo esto… Emily no estaba por ningún lugar.

Estábamos sentados, algunos bailaban y otros comían y bebían. Intente preguntar por Emily:

– A todo esto, Emily don…

–No hablemos de Emily, hagamos que hoy todo sea felicidad–Dijo Lucas

Intente seguir mi plan, de solo fluir a todo esto que ocurría y no pregunte por Emily, ya habría tiempo de hacerlo. Elizabeth ya estaba un poco ebria y la lleve a casa conmigo.

Al llegar prepare algo de café y me senté a hablar con Elizabeth… ella me empezó a hablar del matrimonio de su amiga Lilian junto con Paco, decía cosas como: ‘’Cuando nos casemos quiero que sea en el mar’’ ‘’quiero conseguir los mejores arreglos florales y mi vestido debe ser hermoso’’ Decía tantas cosas y yo no podía quitar la mirada de ella… empecé a besarla, a sentir su respiración mientras lentamente le quitaba la ropa y le decía lo mucho que la amaba, besar su cuello, sentir su olor, sentir su piel, sentir que era mía. Le hice el amor 3 veces esa noche… Acariciaba su cabello mientras dormía, me sentí realmente feliz y por nada del mundo quería dormir y quitar mi vista de ella.

Hace alrededor de 2 meses

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#10

A la mañana siguiente tuve otra parálisis de sueño. Elizabeth se había levantado y se empezó a vestir… vi como puso una nota en mi billetera, me dio un beso en la frente y acaricio mi cabello… luego se fue.

Pude notar que algo andaba mal al recuperar mi movilidad, al intentar estirarme note que había otro cuerpo en mi cama, mis sentidos se recobraron; lo cansado y somnoliento que estaba desapareció en un pestañeo, la impresión fue tal, que me energice en un instante. Al bajar un poco las sabanas pude ver quien era; era Emily, quien despeinada y sin ropa había pasado la noche conmigo.

Me levante y fui a la sala, casi que en modo automático encendí la cafetera y prepare el café, encendí un cigarrillo y le serví leche a Nevermind. Me senté en el sillón, encendí la televisión, hacía mucho que no la veía. Tomaba el café y veía las noticias:

''El petróleo se mantiene estable en un promedio de 90 y 100 dólares''.

''La guerra en oriente es inevitable''.

''El cambio climático parece ser un grave problema''.

''El terrorismo ataca otra vez''.

El mundo parecía estar realmente jodido.

Emily de pronto salió de mi habitación…

–Pablo, lo que paso… tenemos que hablarlo

Yo Estaba viendo la televisión sin inmutarme.

–Escucha, eso no debió pasar, bueno al menos no así.

–Ayer… ¿quién se casaba?

–Pues mi prima, oye estábamos muy ebrios y te dije tantas cosas y yo realmen….

– Tu prima ¿cómo se llama?

–Pablo, realmente lo que paso no te interesa ¿verdad?, sabía que esto no significaría en lo más mínimo para ti.

– ¿Cuál era su nombre? – dije mientras como zombi veía el televisor y tomaba de mi tarro de café

–Se llama Luz, ¿sabes qué? Eres realmente un idiota– Azoto la puerta mientras se iba con varias lágrimas en el rostro.

Después de varios minutos intentando asimilar lo que paso, sin poder encajar siquiera una pieza de forma lógica en mi mente, me levante y recordé que vi a Elizabeth dejar una nota en mi billetera; si, ahí estaba. El pequeño escrito tenía mi letra y decía: ‘’Pablo, lee la carta #66’’.

Escucho que tocan la puerta, La abrí… era Juan, lo invite a pasar y empezó a hablarme sobre Emily.

– Pablo, ¿pero que es lo que ha pasado con Emily?

–Juan, ¿qué estuviste haciendo ayer?

–Ayer estuve todo el día en casa con mi esposa, pero Pablo no me cambies el tema.

– Estoy mal Juan, estoy muy mal.

– ¿Como? ¿Estas enfermo?

– No sé ni siquiera si eres real.

–Pero como no voy a ser real… ¿De qué mierda estás hablando?

– ¿Cómo le hiciste para hablar tan rápido con Emily?, apenas se fue hace unos minutos. Tengo una teoría Juan–fui a la cocina y tome un cuchillo– si al encajarte esto sangras es porque eres real.

–Pablo detente, ¿qué estás haciendo?, ¡Para ya! –Me empuja tan fuerte que caigo en el piso.

–Lo lamento Juan, lo lamento.

Empecé a llorar, cerré mis ojos intentando desvanecerme en el suelo… No sé si Juan se fue o si realmente nunca estuvo aquí. Después de un rato me arrastre en el piso y tome a Nevermind, lo puse en mi pecho y empecé a hablar con el:

–Hola gato, ¿cómo estás?

–Estoy bien… Gracias por preguntar.

Estaba consciente de que yo mismo me respondía.

–Oye, has tratado a Emily como la mierda–siguió diciendo el pequeño gato– se fue muy enojada y ella es tu mejor amiga.

–No estoy para pensar en Emily. Dime, sabes donde esta Elizabeth, ¿viste a donde se ha ido?

– ¿Elizabeth?, ¿Elizabeth? ¡Ah sí! Tu novia muerta. No, no la he visto. Sabes… ya estoy bastante grande, deberías darme de comer algo más que leche.

Cada vez controlaba menos lo que él decía.

– ¿Así que ya no quieres leche?

–No… no me mal intérpretes, la leche esta jodidamente bien, solo que soy un cazador por naturaleza. miaaau maaauu– Dice para mostrar su punto

–Pero es que aun sigues siendo muy pequeño, mejor te seguiré dando solo leche.

Estuve hablando con el gato hasta el anochecer, parecía saber tanto de mí que se me hacía interesante escucharlo.

–Oye, ¿no crees que ya es hora de dormir? ¿No hemos hablado ya lo suficiente?–dijo el gato cansado ya de hablar conmigo

–No… por favor; solo unos minutos más, hablemos unos minutos más.

– ¿De qué quieres hablar?

– ¿crees que estoy loco?

– No, ¿cómo crees? Si eres el humano más cuerdo con el que he hablado.

–gracias, eso realmente me hace sentir mejor. ¿Crees en el destino?

– ¿El destino? ¿Cómo un camino ya hecho? ¿Cómo algo que está escrito y es incambiable he imborrable?

–sí, así es.

– Si creo en el destino, pero creo que todos podemos fabricar nuestro camino por medio de decisiones acertadas y erradas que nos conducirán por un camino. Realmente no me es grato pensar que alguien escriba a donde se dirigen nuestras patas. Somos nosotros quienes damos nuestras respuestas a la vida con valentía y afectamos nuestro propio destino, nadie más.

– ¿dar respuestas con valentía? Entonces hay que saber ‘’responder’’ para encaminar nuestras vidas por un buen camino, ¿así lo crees?

– ¡miau!

–Ya veo… ¿y si alguien no entiende las preguntas? ¿Cómo podría responder y elegir su camino?

– Pues si alguien no puede responderle a la vida con valentía y no entiende cuáles son las preguntas, entonces está condenado al destino que haya sido escrito para él, y créeme… los escritores suelen ser malas personas.

–Vaya… para ser un gato eres bastante sabio.

– ¡miau! Son 7 vidas bien invertidas.

Me levante del piso y puse a Nevermind en su caja, le di las buenas noches y fui caminando a mi habitación, por un momento sentí que si abría la puerta Elizabeth estaría ahí, en mi cama. Abrí la puerta y estaba mi fría habitación aun desorganizada por la noche anterior que pase con Elizabeth, o más bien con Emily.

La carta #66 estaba abierta en mi cama; no me interesaba leerla en lo más mínimo, no estaba de ánimos para absolutamente nada… me acosté deseando que Elizabeth estuviera ahí conmigo.

Hace alrededor de 2 meses

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#11

Hoy es viernes… la semana a pasado muy rápido. No he escrito en este diario desde hace días. Para resumir lo pasado desde el lunes hasta hoy; Emily no responde mis mensajes. Tampoco he leído la carta #66 y lo ecuánime de mi situación me hace solo respirar, intentar vivir con el miedo de seguir alucinando y poder dañar a las personas cercanas a mí, recuerdo haber atacado a Juan con un cuchillo, he perdido a mi mejor amiga y he estado bebiendo mucho, he pasado estos días básicamente metido en mi piso alcoholizado.

Lucas me ha escrito hoy, dijo que Paco no podrá llevarme con la psicóloga y que el con gusto me acompañara… la cita está pautada a las 14:00 pm, mirando el reloj son las 11:22 am, imagino que vendrá a las 13:00 pm. Así que preparare algo de café, le daré leche a Nevermind y me relajare con algún cigarrillo.

La puerta ha sonado, era Lucas:

– Hola pablo, ¿estás listo ya?

–Si por supuesto, solo deja tomo los cigarrillos y me despido de Nevermind.

– ¿Nevermind?

– Pues es mi mascota… Pasa tío, así la ves.

–Joder, si es un micro gato… que lindo. ¿Lo piensas dejar aquí solo? Los gatos son muy revoltosos.

–Sí, pero este es muy pequeño, no pasa nada.

–Si tú lo dices…

Le llene la taza de leche y le serví agua en otra taza y me fui con Lucas.

Al llegar; Lucas dijo que iba a por unas cosas en el mercado, me dejo en el lugar y se fue, dijo que volvería lo más pronto posible. Entre directamente con Valeria, me estaba esperando:

– Hola Sr Pablo, pase por acá.

Me recosté en un diván, casi un cliché esto de los divanes y los psicólogos, cliché que me hacía sentir más loco.

–Muy bien Pablo, ¿cómo ha estado tu semana?–dijo la psicóloga mientras sacaba un cuaderno de notas

–Pues… ha sido una locura–Decidí no contarle todo, pero a la vez ser sincero– he presentado varias alucinaciones.

– ¿Alucinaciones? ¿De qué tipo?

–Pues he estado viendo a Elizabeth–Valeria reviso en su cuaderno de notas

– ¿Y quién es Elizabeth?

–Vera, es algo complicado… pero para resumirlo sin mucho dolor, era alguien que amaba y murió en un accidente mientras yo estaba en altamar. Habíamos peleado, tuvimos un tiempo separados, sufrí mucho pero me hacia el duro, le jure a todos mis amigos que no me volvería a enamorar… Lo cierto es que sentía que no iba a poder enamorarme de otra persona que no fuese ella. Eso parece estar bien, la cuestión es que la vi y se supone ya había muerto.

– ¿muerto dices? ¿Literalmente la viste o te pareció verla?

–hasta pude hablar con ella.

Ella anotaba en su libreta, ¿qué mierdas anotaba?, pues… Ni puta idea. Era incomodo verla anotar cosas, si decía algo lo suficientemente loco; lo anotaba, así que… anotaba muy a menudo.

– ¿Que hablaste con ella?

–Pues nos saludamos, yo quería ser su amigo.

– ¿Te sientes culpable de su muerte?

–Si… a decir verdad si no hubiéramos peleado yo me hubiera quedado, no hubiera aceptado el trabajo en ese barco… y si así hubiese sido; ella no hubiera muerto ni yo tendría esta demencia.

–Puede que tus alucinaciones hayan comenzado después que la dejaras– suena la alarma, el tiempo se había agotado– muy bien Sr Pablo, lo espero el próximo viernes… su novia debe estar afuera esperándolo.

– ¿Mi novia? ¿No escucho nada de lo que le dije?

Salí y en la recepción estaba Emily, quien con un beso en los labios y un abrazo me saludo– ¿cómo estas amor? Al fin sales – otra vez me mostré confundido. Tenía ganas de llorar… Pero para no disgregar la realidad; solo le seguí el juego a lo que está en mi presente.

Lucas nos llevó a Emily y a mí a mi piso. Lucas en el camino decia que siempre podía contar con el… que me quería como a un hermano y que no dudara en llamar si necesitaba de algo, se lo agradecí.
Estaba confundido ¿Qué hacía Emily aquí? Entramos a mi piso y tuve una idea.

–Sabes Emily, la psicóloga me mando a hacer unos ejercicios de memoria, ¿te gustaría ayudarme?

–Por supuesto Pablo. ¿Qué hay que hacer?

–Pues debemos elegir un punto en el tiempo, digamos… la boda a la que me pediste que te acompañara y vamos a recordar que paso desde ese momento hasta ahora, yo digo lo que recuerdo y luego me sigues tú y así hasta llegar a este momento ¿te parece?

– Eso suena interesante, un poco incómodo eso… pero está bien, si es algo que la psicóloga te mando a hacer entonces hala, hagámoslo.

–Muy bien… empezare yo con los hechos: recuerdo que esa mañana desperté, me puse un traje, le serví leche a Nevermind y luego tome un taxi para ir a la boda, al llegar me senté en cualquier lugar.

–Bien… tú estabas sentado y llegue tras de ti y te abrace, te levantaste y me abrazaste, pensé que era para impresionar a mi familia, te lo agradecía en mi mente y luego te presente a varias personas que te hablaban y tu contestabas con lo mínimo, estabas raro, solo hablabas lo necesario, estabas como si te hubieras fumado un porro, supuse que así era por lo raro que estabas.

– ¿Como si hubiera fumado un porro? No fumo eso desde que tenía 20. ¿Luego que paso?

– ¿Que, no seguías tu a recordar algo?

–Luego de la boda fuimos a la fiesta.

–Pues tu empezaste a hablarme y me tomabas de la mano, se sentía raro Pablo… empezaba a creerme que eras mi pareja y la sola idea hacia causar nudos en mi garganta. Luego hablamos mucho, horas más tarde… con el alcohol me fui de bruces y te confesé que estaba sintiendo cosas por el comportamiento que llevabas hacia mí.

–Luego estabas muy ebria y te invite a mi casa.

– Si, así es… me sorprendió tu propuesta y sin pensarlo dos veces la acepte, debió haber sido el alcohol… cuando llegamos a tu piso seguías comportándote raro, yo te empecé a hablar y tú te quedabas mirándome de manera muy extraña… me tomaste de la pierna y te acercaste a mi lentamente y nos besamos, mi corazón latía muy fuerte. Me hiciste el amor como nunca antes lo habían hecho conmigo.

–Al día siguiente, me levante de la cama, le di leche a Nevermind, prepare el café y me puse a ver la televisión.

–Maldito idiota… yo me levante y estabas viendo un canal de noticias… Quería hablar contigo de lo que paso y tú estabas haciendo unas preguntas muy raras y me tratabas con indiferencia, como si lo que había pasado no te importaba.

–Sí, lo lamento… todo me parecía muy irreal.

–Lo que yo sentí fue muy real. Me fui… no podía soportar tu indiferencia.

–Luego pase todo el día acostado, pensando y hablando conmigo mismo… intentando procesar lo que paso. Luego los días siguientes te escribí.

–Yo pase todo el día llorando, escuchando canciones bobas… también procesando lo que paso e intentando dilucidar este sentimiento, pensaba en ti… No podía dejar de pensar en ti… leía tus mensajes, pero no te quería responder. Luego me llamaste y te atendí.

– ¿Yo te llame?

–Sí, hace dos días… ¿no me digas que no lo recuerdas?

– Por supuesto, te llame (mentí) ¿qué fue lo que te dije?

– Dijiste las cosas exactas que yo quería escuchar… dijiste que me querías mucho, que lamentabas haberte comportado así, te dije que no podía sacarte de mi cabeza y tu dijiste que estabas enamorado.

–Claro, empiezo a recordar… te llame y después de decir eso dije: ‘’quiero que seamos novios Eli’’ luego colgué.

– Si, hacía mucho que no me decías ‘’Ely’’ Luego de eso me entere que Lucas te acompañaría a ir a con la psicóloga, llegue antes y hable con la psicóloga, pregunte tu caso y me dijo que estabas en buenas manos, que no me preocupara… que iba a ser necesario todo el apoyo de sus amigos y de mí… ¡SU NOVIA! –me abraza y me besa– cuentas conmigo Pablo

– ¿Cómo es que cuando llegue no estabas ahí?

– Pues… esa es la sorpresa, mira–saca de su bolso un paquete de café– ¡te he comprado café del caro! Cuando lo fui a comprar debiste haber llegado y pasado con la psicóloga. Preparare el café.

Ella se fue a la cafetera a prepararlo… luego de que ya estaba listo lo tomamos, hablamos de cualquier cosa y a las 20:00 horas se fue a su casa. Estuve pensando en todo lo que dijo… todo era una gran confusión… debí llamarla cuando estaba ebrio y pensar que hablaba con Elizabeth… Al menos a algo le pude dar sentido.

*Nevermind maúlla*

– ¿Tienes hambre amiguito? – Dije mientras le buscaba leche para que se alimentara– Dime Nevermind… ¿qué debo hacer ahora? No estoy para andar jugando al novio con Emily.

(Nevermind no respondía) –entiendo… ley del hielo, ¿es por la leche verdad? –dije mientras me quitaba los zapatos y el pantalón; me preparaba para dormir.

¿Carta #66? No quiero ni verte– buenas noches Nevermind.

Hace alrededor de 2 meses

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#12

Hoy es sábado, he recibido un mensaje de Juan preguntándome como estaba, le he pedido que venga pues no estoy bien y siento que cada vez empeora mi situación.
He soñado con Elizabeth… ella estaba justo frente a mí, me hablaba con decepción y decía: “¿es que ya no me amas?’’ ‘’dame un abrazo, dime algo’’ Yo no podía responderle ni moverme, como si estuviera encadenado y fuese mudo… La tenía a centímetros de mí; al ver que no demostraba nada, se iba, se alejaba lentamente y desaparecía en lo blanco de mi imaginación, hoy quisiera embriagarme, beber por ti Eli, desaparecer e ir al lugar en donde estas, solo un instante… solo por un momento sentir que estas verdaderamente, no en ilusiones pasajeras que se desvanecen al amanecer.

Al levantarme de la cama e ir a la cocina para servirle leche a Nevermind, me di cuenta que no estaba en la caja donde dormía, empecé a buscarle por todo el piso… busque por unos minutos, realmente estaba muy preocupado pero entonces escuche unos maullidos que provenían de mi habitación, debajo de la cama estaba Nevermind parecía moverse y maullar dormido… lo llame y salió, estiro su cola y salto hacia mi pantalón y empezó a subir por mi pierna, pegaba ciertos brincos hasta que lo alcance a tomar en mis manos. El pequeño gato estaba teniendo alguna pesadilla, pero ahora todo estaba bien, pues ahora ambos estábamos despiertos y juntos para combatir todo aquello que nos cause temor.

Salí del piso a comprar algunas cervezas, un whisky y dos cajas de cigarrillos, hoy quería desvanecer en mí. Recibí unos mensajes de Juan que aparentemente ya estaba en camino a mi piso. Llegamos juntos, me ayudo a subir las cervezas:

– Hola Pablo, ¿cómo estás? ¿Tan temprano y vas a beber?

– Jamás es temprano o tarde para olvidar Juan. Oye sobre lo que paso pues….

– No hay nada que decir Pablo, sé que has tenido ciertos problemas y no pasa nada chaval, eres mi hermano.

Entramos a mi piso y pusimos las cervezas en mi congelador, destapamos 2 y nos sentamos a platicar:

– Y bien Pablo, ¿Es verdad que ya arreglaste las cosas con Emily? ¿Que sois novios? Siempre se vio cierta química en vosotros dos.

–Las cosas son más complicadas que eso Juan, es difícil de explicarlo todo sin que me internen en un psiquiátrico. He estado teniendo alucinaciones con Elizabeth y luego están esas cartas que están perturbándome y pues ahora esto de Emily.

– ¿Por qué no te deshaces de las cartas Pablo? Si te dan mala espina es mejor tirarlas.

–No podría hacer eso, creo que ahí está la clave a mi aparente locura.

–Si es así entonces hay que ver que tienen, estás viendo a un psicólogo; qué tal si se las muestras, Si hay algo el psicólogo lo encontrara y así no tendrías que leerlas tú.

– No creo que eso sea lo correcto, mis alucinaciones me llevan a leerlas por números, como si fueran pistas de algo, pistas que solo yo puedo encontrar… la última que leí el anciano hablaba que veía a una mujer, que la sentía, olía y escuchaba. Luego de ello tuve esa alucinación de lo más extraña. Vi a Elizabeth aquí en mi piso, también he tenido sueños; ni dormido escapo de mi demencia.

– No digas que estas demente, solo cálmate… iré a por otra ronda. Oye, Emily dice que está en camino, le dije que trajera más cervezas.

– ¿Como? Pero si no me ha dicho nada.

– Ella sabía que vendría hoy a verte, me escribió para saber si ya estaba aquí y para que te preguntara si necesitabas algo y pues como va esta charla creo que necesitamos más cervezas. Oye eso de las cartas parece ser muy sombrío, déjame entender; tienes alucinaciones con pistas que encuentras en esas cartas.

– Si correcto, aunque no estoy seguro si es exactamente así ya que solo ha pasado de manera clara esa vez que vi a Elizabeth, no sé qué podrán contener o que mensajes querrán dar. Vamos, hay que servirse un trago de whisky.

– Ya veo, eso es algo realmente terrorífico… Además estas teniendo alucinaciones de todo tipo, por eso esa vez creíste que no era yo, que era irreal, tenías una mirada perdida ese día.

– Si Juan, realmente poco a poco mi cordura va desvaneciéndose, no sé cuánto pueda resistir hasta caer totalmente en la demencia, hasta ahora cada que ocurre alguna alucinación le sigo el juego, me mantengo neutral a todo lo que esté viendo, como si todo estuviera normal. Tengo mucho miedo a esto Juan, casi te daño.

– Entiendo… No sé qué decir Pablo, nos conocemos desde hace muchos años, siempre fuiste alguien que he admirado, me duele que estés pasando por todo esto. Recuerdo cuando éramos adolecentes y te conocí, a mí me molestaban porque mis orejas eran un poco más grandes que las de todos; Tú te burlaste de ellas también y luego te burlaste de los que se burlaban… recuerdo dijiste: ‘’Juan parece un elefante con esas orejas y Lucas tiene cabeza de patilla, y Paco parece un loro con esa nariz’’ Eras el nuevo y los 3 nos unimos a decirte cosas sobre tu aspecto y te reías de ti mismo junto a nosotros, entonces dijiste: ‘’Si, creo que todos somos unos raros, mi nombre es Pablo ya me han presentado en clase pero no está demás hacerlo de nuevo’’. Desde entonces todos nos hicimos mejores amigos y ya nada podía afectarnos, gracias a ti aprendimos a reírnos de nosotros mismos y eso es algo que siempre te agradeceré, así que tus alucinaciones o lo que sea no será motivos para alejarme, yo estaré para ti hermano. Vaya, el alcohol me pone sensible, ¡hala! un brindis por ello.

Entonces chocamos cervezas y bebimos. Dejamos el tema atrás y Emily finalmente llego con más cervezas– hola Juan, Pablo amor–me da un abrazo y un beso– Creo que Lucas y Paco están en camino.

En cuestión de horas de forma improvisada toda la gente que amaba estaba en mi piso, jugaban con Nevermind, hablábamos de nuestra historias y travesuras juntos, entonces caída la noche Juan empezó a hablar de las cartas, de cómo iba todo el royo y a contarle a todos lo que le había explicado; con ayuda del alcohol se volvió un tema misterioso e interesante, ya no tan trágico… Así que tomamos la carta #66 y la leímos juntos, intentando descifrarla como si de un juego se tratase:

‘’Espero que la luna se lleve los recuerdos tristes, quiero recordar los mejores momentos de ti, quiero vivir en este mar donde te encuentro cada anochecer y desvaneceré en los días donde el sol brille, que la grima del deseo inerte cobre al fin la vida en mis labios, en mi piel vuelvas a vivir, sollozar en la penumbra de este barco me hace encontrar la paz para verte, para decirte cuanto te amo Sofía, si dejase de escribir tengo miedo a perder esta conexión mágica… ¿Será posible que en el cielo hay mensajeros? Quizás sí, son los ángeles que te entregan mis cartas y por ello vienes y me cobijas. He vivido una larga vida, solo espero finalmente encontrarte, verdaderamente tenerte. Ayer escuche susurros en mis sueños; decías amarme… Yo también te amo’’.

Hace alrededor de 1 mes

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#13

El día de ayer empezó como cualquier otro, café, algunos cigarrillos, comida para mí mascota, Mi amiga Emily, quiero decir; mi novia Emily me llamo para preguntar como amanecía de la resaca pues el día anterior habíamos estado bebiendo. Ella me dijo que mis amigos Paco, Lucas y Juan estarían libres hoy y querían ir a un viaje al campo, tal como lo hacíamos cuando estábamos en el último año en la secundaria ¿Qué a dónde iríamos? Realmente no lo sé, Paco conducía. Podíamos ir a cualquier lado ¿ir al trabajo?, no… yo trabajo en puertos y ahora estoy de permiso, Emily trabaja desde casa y es su propio jefe, Lucas y Juan se inventaron algo para no ir al trabajo y Paco tenía pensado ir a Londres a estudiar el año próximo, por ello estaba libre. ¿Drogas o alcohol? Si, por supuesto teníamos alcohol y Paco lo escuche mencionar que llevaba algo de marihuana para cuando hiciéramos la fogata, para estar más tranquilos dijo. Debía ser un día tranquilo, ese era el plan.

–Sr Garcés, entiendo que aun este impactado pero debe ayudarnos con la investigación y responder las preguntas que le hacemos.

– Pero chaval que no ves que ni se inmuta, no pestañea, es mejor que hablemos con el luego. –Dijo el policía de al lado.

–quizás tengas razón, ¿Sr Garcés?

– Aun puedo hablarles–Dije sin siquiera pestañar, miraba fijamente la nada.

–Bien, entonces cuéntenos que ocurrió.

–Ella estaba ahí…

– ¿quien?

– Elizabeth…

– ¿Ella fue quien disparo?

– No, no era Elizabeth– no podía mantener la coherencia, permanecía en shock, las cosas que quería decir no salian

–Señor, no lo comprendemos… ¿puede ser más claro?

– ¿Puede darme un cigarrillo?

–Por supuesto, tome. – puso el cigarrillo en la mesa junto con el encendedor.

Por un momento deje de escuchar, como si todo el sonido del mundo hubiera desaparecido, yo encendí el cigarrillo, ellos hablaban en frente de mí, no les podía entender… creen que yo los mate. Yo no les mate, yo no lo hice.

De pronto pude escuchar.

–Los impactos de balas en el auto en el accidente ocurrido a las 2 am con la muerte de los ciudadanos Paco Rivera, Juan Gómez, Lucas León y el gravísimo estado de Emily Guzmán que está en estado de coma. ¡Sus amigos Sr Garcés!, amigos que los testigos relatan huían del lugar a toda velocidad y sin usted.
En las inspecciones realizadas al auto encontramos que fue baleado con impactos que dieron en el maletero, ocasionando una huida a toda velocidad que causo un accidente al salir de carril y caer al barranco ¿sus amigos huían de usted Sr Garcés? ¿Llevaba usted un arma? ¿Por qué huyo de la escena? 2 Horas después su piso estaba en llamas, ¿por qué incendio su casa?

En ese momento entra el abogado de la familia de Paco.

–Ya no más preguntas detectives… El joven se encuentra en evidente estado de shock, si no hay cargo alguno procederé a llevármelo a casa.

– Aun tenemos preguntas.

–Si sigue con esto los demandaremos, mi cliente no está apto para dar declaraciones de lo sucedido en este momento.

El abogado me saco de allí, dijo que volverían a llamarme a declarar cuando esté listo y mis ideas organizadas, para ello dijo que trabajaríamos en una defensa por si se me llegasen a acusar de algo; mi piso estaba totalmente quemado, el abogado Luis Vargas que además es tío de Paco. Me dijo que justo ahora estaban velando a Paco en la casa de sus padres junto a Lucas y Juan. Quise que me llevara ahí.

Al llegar Paco, Lucas y Juan se encontraban en una caja en el medio de la sala, me vinieron recuerdos pues ahí justo en el lugar que ocupan es donde solíamos jugar videojuegos, reír y quedarnos hablando hasta el amanecer.

Yo seguía en shock… solo miraba, no podía recordar que ocurrió, creo que vi una mujer entre los árboles, creo que era Elizabeth, no puedo recordar nada más. Tengo miedo, no puedo recordar nada más. Quizás he sido yo quien les mato.

Recostada en el ataúd mirando fijamente a Paco se encontraba una mujer rubia y de ojos azules… Ella era quien había visto casarse con Paco hace unos días… ¿Pero como era posible si eso jamás ocurrió?, me acerque a hablarle:

– ¿Lilian?

–Hola Pablo.

– ¿Me conoces?

– Por supuesto, fuiste el padrino de Paco en nuestra boda. ¿Recuerdas algo de lo que ocurrió?

–No, lo siento… no lo puedo recordar.

–Elizabeth ha estado buscándote. ¿Hace cuánto que no ves a mi amiga?

–Ya lo entiendo, no estás aquí realmente.

– ¿de qué hablas? ¿Que no ves que estoy justo frente a ti?

– Ya no me confundas más, ya no puedo con esto – arranque a llorar

– bien… sácalo todo, no te contengas.

DarwinCarballo
Rango9 Nivel 44
hace 15 días

jajaja te lo has leido todo en instantes. cada domingo subo partes de la historia... que opinas de la historia hasta ahora @Anabel_17 ?

Anabel_17
Rango3 Nivel 11
hace 14 días

Muy buena, ya quiero la siguiente parte.


#14

Lilian, se desvaneció en el aire… Yo no podía creer que esto estuviese ocurriendo, anhelaba que en cualquier momento todo regresara a la normalidad, pero las horas pasaban y todo lo terrible permanecía. enterramos a Lucas, Paco y Juan... es el mundo real, mis problemas, mis pensamientos y hasta lo irreal de mis temores son más reales que nunca, todo permanecía aquí, no es alguna de mis pesadillas, no es alguna de mis alucinaciones… ahora estoy solo, realmente solo.

Hoy es 10 de mayo del 2013 hace 3 días que estaba en su entierro; Juan, Lucas, Paco y hace 5 días que estábamos en mi piso riendo de todo, sintiéndonos hermanos, recordando el pasado, hablando de los problemas del presente y mirando tan lucidamente un ‘’futuro’’ futuro que no existe más… un futuro que ahora se ha desvanecido en un misterio de muerte que se llevó consigo a las personas que amo…. Sin entender nada, sin recordar una pizca de lo ocurrido siento como todos se me van encima, que hare ahora sin su protección, sin su mano amiga siempre tendida. (Dije frente sus lapidas)

De pronto una mano toco mi hombro, era el abogado Luis Vargas, tío de Paco.

– Deben estar en el cielo hijo, no llores… Me he estado encargando de tu caso, que bueno que te encuentro aquí, solo dame un segundo– Luis era un anciano de ya 71 años sus manos temblorosas le dejaron unas flores a Paco– 24 años y la vida se lo llevó y aun así es posible que haya vivido más que yo. Paco era un joven realmente extraordinario, intente decirle muchas veces que se tomara las cosas con calma pero… ¡él tenía que vivir a una velocidad sorprendente!... Pablo, escucha; es necesario que demos con quienes causaron esto, debes recordar que ocurrió en la madrugada del 6 de mayo.

– Qué más quisiera yo Sr Luis que dejar en santa paz a mis amigos… intento recordar todo y mi mente parece nublada, como si algo hubiere sido borrado.

–Te seré honesto, las investigaciones se centran en ti y decir que no recuerdas que ocurrió te dejara muy mal si llevan esto a juicio, Hijo… te conozco desde que eras un adolecente, te vi convirtiéndote en hombre y sé que no lo hiciste, pero ahora todo está en contra tuya… pero aún no hay pruebas que te señalen, el incendio a tu piso te puso en la lupa de los detectives, creen que así intentaste eliminar evidencias, pero aún no han encontrado nada ahí, exceptuando un diario, toma aquí está, ya la policía tiene una copia y la usaran en tu contra si decidieran abrir el caso, como tu abogado defensor lo he leído también y te digo, el diario señala cosas muy espeluznantes, ficticias o demenciales… Dime algo, ¿es algún tipo de novela? Pues sería una verdadera locura si esto te está pasando.

– Como podría mentirle cuando ha sido tan bueno conmigo… Lo que ese diario relata es la pura verdad de lo que me acontece Sr Luis, mi trastorno con alucinaciones, todo es verdad… Y de ser una novela sería muy mala, Sr Luis, yo jamás dañaría a mis amigos.

– Y te creo pero… en el diario también dice que intentaste apuñalar a Juan. Escucha hijo si encuentran una mínima prueba que te conduzca a ti, por más mínima que sea abrirán el caso y si lo abren será mejor que hayas de recordar lo que paso esa madrugada. Pero olvídate de ello por ahora, tu piso en unos días volverá a estar como nuevo, se salvaron pocas cosas, ahí está un inventario de lo que se recuperó, pero antes déjame decirte que las ‘’cartas’’ que relatas en tu diario fueron todas quemadas por el fuego… excepto una, está ahí dentro del diario.

El abogado se despidió y me dejo ahí pensando en todo lo que me dijo, luego de unos minutos regrese al hotel donde me hospedaba mientras la policía registraba mi piso quemado, esperaba los días a que fuere reparado para volver, perdí todo lo que allí se encontraba, según el inventario que me pasaron, solo quedo con vida: El diario, algunas ropas, un colchón, el pequeño refrigerador… ¡ah! Y ahora solo 1 carta de las más de 100 cartas escritas por el anciano, ¿Cómo es posible si estando todas juntas no se quemaran todas? No tengo ni las más mínimas ganas de leerla… los bomberos dijeron que el fuego había sido provocado, mis vecinos dicen haber visto entrar a una mujer. ¿Y si hubiere sido Elizabeth? No, ¿pero cómo? Si solo yo le puedo ver.

Aquí no hay cafetera, ni mucho menos café del caro, Emily… Si tan solo salieras del coma para así aclarar todo esto, te necesito como nunca antes Emily, ni siquiera tengo permitido fumar aquí; Salí al parque a unas calles del hotel para fumar y poder pensar, el clima veraniego de mayo me hace pensar en Venezuela, en mi madre… en lo solo que me encuentro. De pronto escuche una voz de mujer, una voz conocida:

– Disculpe, me da un cigarrillo

– Espera, ¿tú eres Julia? La novia de Paco.

– Si, fui novia de Paco, pero te equivocas en mi nombre. Tú si no me equivoco eres Pablo, nos conocimos en aquel bar.

– ¿Si? ¿No era Julia?… disculpa mi mala memoria, toma, acá el cigarrillo. ¿Cuál era tu nombre?
– Gracias, este calor me sofoca… Me llamo Lilian.

–No puede ser…

– ¿Por qué? ¿Ocurre algo? –La chica miro la hora– oye, disculpa que te deje así, voy tarde para una reunión. Hasta luego Pablo, gracias por el cigarro.

Regrese al hotel, abrí el diario, yo había anotado ‘’Julia’’ como era posible, si ella es Lilian, ¿quién es Julia?

DarwinCarballo
Rango9 Nivel 44
hace 8 días

jajajaja no voy a adelantar nada. espera a la proxima semana XP jaja


#15

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