MR_Castillo8
Rango10 Nivel 49 (5849 ptos) | Fichaje editorial
#1

Jamás pensé en la posibilidad de encontrar a una chica como tú.

Con esa mirada deslumbrante y cabello rizado, jamás lo llegué a pensar.

Y un chico como yo, no podría tener oportunidad para hablar siquiera con alguien como tu, o eso pensaba.

Eres única.

Y más cuando nuestro amor es como un cactus.

Sé que esto suena un poco improvisado, pero no lo es. Solo que no soy muy bueno con las palabras, siempre me confundo y termino expresando cosas que no quiero, pero es que tu mirada me hace suspirar...

No te conozco pero, ¿Podrías darme un cactus?

***
(Nueva historia, no sé que rumbo tomará esto así que, espero que disfruten del viaje tanto como yo espero hacerlo. Saludos y gracias)

Hace más de 2 años Compartir:

3

18
MR_Castillo8
Rango10 Nivel 49
hace más de 2 años

@ilsel15 Eso lo sabrás al transcurrir las cajas, muajaja. Un saludo y gracias por leer c:

eleachege
Rango17 Nivel 82
hace más de 2 años

En Nueva Esparta (Venezuela), el cactus es parte de las Margariteñerias y si lo acompañas con el conjunto de Andrés Mata es colosal. ¿Un beso por una pitahaya? El problema es ¿Quién da el beso y quién el cactus? Al igual que el cactus hay besos con espinas y veneno. Ese chamo se busca problemas. Un saludo para ti @MR_Castillo8 al igual que a @ilsel15.

MR_Castillo8
Rango10 Nivel 49
hace más de 2 años

El personaje es fan de lo complicado y peligroso. Hasta daría un beso con espina por el amor de su vida @eleachege Muchas gracias por leer y comentar!


#2

Era un día caluroso de Mayo, yo acababa de salir de clases y me dispuse a caminar hasta mi casa.
Desolado y cargando con tres kilos de estrés por las tareas asignadas, decidí entrar en una lunchería tres cuadras más abajo de mi instituto. Pedí un café grande con un par de galletas y me senté en una de las mesitas justo al lado de la ventana, así pude observar a todos los que pasaban. Ninguno en particular, nadie que llamara mi atención.

Paso el rato y ya el sol comenzaba a ocultarse, era hora de volver y enfrentar todas las responsabilidades que un adolescente puede tener. Pagué y me despedí de una dulce ancianita que me sonrió cuando salí.

Y de pronto, ella apareció en mi campo visual como ráfaga de viento fresco. Salia de una casa rosada justo en frente de la lunchería. Ella iba luchando con una mesa de tamaño considerable y su cabello ondulado que cubría su rostro. Como embobado me quede mirándola.

No sé que me atrajo, tal vez fue su lucha contra la mesa que se negaba pasar y salir de casa, atorándose.

No sé que fue.

Hace más de 2 años

4

9
eleachege
Rango17 Nivel 82
hace más de 2 años

Lo lógico era correr a ayudarla, pero ....búscale salida a ese "pasar salir de la casa". saludos @MR_Castillo8 y pendiente de la continuación.

MR_Castillo8
Rango10 Nivel 49
hace más de 2 años

@eleachege Pero se quedó embobado viendo como luchaba, algo absurdo,y pues el solo se distrajo en sus pensamientos, olvidándose del verdadero problema. Un poco distraído jajaja.

Ya lo corregí, no me había dado cuenta. Gracias nuevamente.

eleachege
Rango17 Nivel 82
hace más de 2 años

El detalle quedó muy bien logrado @MR_Castillo8 porque eso del embobamiento sucede.
@ilsel15 no seas tan feminista que "cuando el amor llega así de esta manera, uno no se da ni cuenta"

MR_Castillo8
Rango10 Nivel 49
hace más de 2 años

De todas formas @ilsel15 en la siguiente caja entenderás la reacción de este peculiar muchacho. Saludos!

@eleachege Estoy de acuerdo contigo, el amor llega de maneras inesperadas y por estar pendiente de otras cosas o detalles, lo pasamos por alto.


#3

—No te quedes ahí parado y ayúdale— Dijo la anciana que hace unos momentos atrás me había dedicado una sonrisa maternal. Ya despierto de mis ensoñaciones, me quite del camino para que la señora pasara y asentí aún medio bobo. Ni cuenta me había dado que estaba sonriendo.

—¡Ayúdala pues!—Gritó mi subconsciente.

Ella estaba en frente de mi, seguía peleando por tener el control de la situación, se veía que no quería ayuda de nadie. Su mueca de disgusto se podía notar a diez kilómetros de distancia, pero no. Ella no se dejaría ayudar.

Independiente, me gusta.

No me importaba nada. Yo solo quería cruzar, tratar de ayudarle y tal vez conseguir una vista mas cercana de ese cuerpo llamativo, escondido debajo de ese lindo vestido blanco.

Crucé sin mirar, o bueno al menos lo intenté.

Porque en mi apuro por salvar a la damisela, no me di cuenta que un carro venía. Solo cuando el sonido alarmante de unas ruedas deteniéndose y deslizándose por el asfalto me hizo paralizar, me di cuenta que, estaba a punto de morir.

Escuché un estruendo al otro lado de la calle a la cual quería llegar, gritos de sorpresas y exclamaciones. Sentí como unas pequeñas manos me empujaban, quitándome del camino, para que luego la responsable cayera sobre mí; produciéndome un gran dolor de culo por el impacto.

Eso pasó. O bueno, fue lo que pude captar mientras era protagonista de mi casi muerte.

Y bueno, también pasó que ella salvó mi vida.

Hace más de 2 años

5

9
Sheila_Stv
Rango7 Nivel 33
hace más de 2 años

Me gusta, esta interesante y esta narrado de buena manera. Ademas, trabajas al personaje masculino y eso me gusta bastante, estaré pendiente ;)

eleachege
Rango17 Nivel 82
hace más de 2 años

Jajaja transmisión de pensamientos. Cuando leía "...Yo solo quería cruzar, tratar de ayudarla...", pensé lo va a atropellar un carro y la joven tropieza con el susto y cae encima de él. Bueno eso de caer encima será para otra oportunidad. Saludos @MR_Castillo8 eres ingeniosa para pensar y narrar.

MR_Castillo8
Rango10 Nivel 49
hace más de 2 años

@eleachege e @ilsel15 Esperemos que en otra oportunidad sea el chico quien salve a su "damisela" y por fin puedan caerse o tropezarse de manera cliché. Muchas gracias por leer y comentar!

eleachege
Rango17 Nivel 82
hace más de 2 años

Podemos comentar y comentar en esta caja y llegar a 50 y mas comentarios @MR_Castillo8 y no sería la primera vez para mi. Pero como bien escribes "Esperemos que en otra oportunidad sea..." Un saludo.


#4

El mundo parecía ir lento... no podía concentrarme en otra cosa alrededor porque me perdí en su mirada. Una dulce mirada, un par de luces incandescentes que me miraban perplejos. Su piel... se veía tan suave que me provocaba esa sensación impulsiva de querer pasar mis dedos y tocar. Sus labios delicados, inocentes. Es hermosa.

Sostenía su cuerpo pegado al mío con una de mis manos, que estaba en su cintura, mi otra mano no pudo resistirse a los impulsos que me carcomían y la levanté para poder acariciar su mejilla, estoy tan cerca que puedo sentir su respiración juntarse con la mía...

— ¡¿Están bien?!— Gritó un señor. Parpadeé y ella también lo hizo, despertamos. La solté y se incorporó, luego me ayudó hacer lo mismo porque descubrí que el impacto me afecto más de lo que pensé que podía afectarme. Luego de que se levantara ella se apartó, dándole espacio a los demás que se interesaban por mi estado físico.

Después de asegurarle a todos los presentes que estaba bien, me dieron un respiro. Le aseguré al conductor del auto que le llamaría si necesitaba algo y me disculpé por atravesarme en el camino de manera irresponsable. Miré al cielo para darme cuenta que ya la noche había llegado. Un fuerte dolor de cabeza hizo que me diera un pequeño masaje en mi sien y recordara que aún no le había agradecido a la damisela que me salvó.

Miré al frente y ella estaba allí, mirando hacia abajo, en donde se encontraba la mesa que hace unos minutos ella sostenía en sus manos. Ahora estaba rota, con que ese había sido el ruido estruendoso...

Me apresuré a donde estaba ella, sin olvidar el contacto cercano que tuvimos hace un rato. Miraba con pena su mesa, y luego me miró a mi. Ya en sus ojos no había melancolía por su mesa ni perplejidad. Ahora estaba llena de furia, podía sentir como de sus ojos emanaban llamas que me quemaban a cada paso que daba.

—Yo...— ¿Qué tengo que decirle? ¿Gracias por salvarme cuando en realidad venía a salvarte? Si, eso sonará bien.— Gracias por...— Su voz me interrumpió a medio discurso, fruncí el ceño ante lo que dijo.

—No puedo creer que hayas sido tan imbécil como para haber cruzado la calle sin antes mirar a ambos lados.

Hace más de 2 años

1

6

#5

— ¿Qué?— Pregunté pasmado. No podía creer que pudiera decir eso cuando era yo el que quería acercarse a ella con buenas intenciones.

—Lo que oíste. Ahora por tu culpa no tengo mesa— Gritó histérica.
Tenía que estar bromeando. Sé que la cagué desde que pisé el asfalto para cruzar la calle, pero no tenía que pagar su molestia conmigo. Para eso ni me fuera ayudado.

— Si no hubieses sido tan idiota, yo no tendría una mesa dañada y un montón de cactus por vender.— Continúo.
Esperen, ¿dijo cactus? tiene que estar loca. —Yo solo quería ayudarte, se veía que no podías tu sola y entonces yo traté de cruz...

—No necesitaba de tú ayuda, tenía todo perfectamente calculado.— Me cortó cuando intenté explicarle... nuevamente.

Poco a poco, todas mis ganas de hablar con ella se disiparon, estaba furioso por su falta de comprensión y, ¡ni siquiera tomó en cuenta que quería ayudarla! ya harto de la situación (sí, soy una persona de poca paciencia) arreglaré el asunto y me iré a mi casa. Es que ni siquiera debí considerar ayudarla, desde lejos se le veía su poca cara de amigos y sin embargo, la encontré hermosa. Como ahora, que me ve con el ceño fruncido esperando una respuesta.

— Entiendo tu situación, y me disculpo por todo el daño que te ocasioné. A ti y a tu mesa— le dije mirándola a ella y luego al objeto que estaba en el piso.— No te preocupes por conseguir una nueva mesa que yo te la pagaré como nueva. Gracias por salvarme la vida y adiós.

Con eso me di la vuelta listo para tomar mi camino a casa, no sin antes echarle un vistazo a su expresión fulminante por mis palabra cortantes. Abrió y cerró la boca varias veces tratando de decir algo que nunca se escuchó, hasta que por fin consiguió hablar.

—Espero verte pronto con mi nueva mesa.— Con esto seguí mi camino sin decir ni expresar nada más, ya estoy molesto y cansado. Solo quiero llegar y olvidar este extraño incidente en el cual me había metido de culo; sin embargo, su última propuesta, sonaba en mi cabeza como una promesa amarga y dulce.
Tengo que ser el chico más raro del mundo, ¿en qué coños estoy pensando?
si la que consideraba una "dulce niña" me acababa de batear fuera del campo.
Me hace sentir perdido y a la vez impaciente por querer volver entrar al juego.

Hace más de 2 años

0

4