CecilTheRock_2000
Rango8 Nivel 36 (2575 ptos) | Poeta maldito
#1
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  • #2

Abrió sus ojitos temerosa del exterior, sentía fuertes latidos constantes en su oído que la aliviaban y reconfortaban... era su madre, con mirada esperanzadora y luminosa hacia su bello retoño...
-Lea... como su bisabuela- exclamó vivaz y agradecida ante este hermoso regalo.
Apenas podía percibir sombras andantes y luces cálidas que las acompañaban, con voces dulces y plácidas, casi susurrantes. Entre ellas, pudo distinguir un ser, con bastante nitidez en comparación con los demás expectantes. Era un ser de liviano caminar, cada paso que daba la hacia situarse en una nube y sus manos eran suaves y alargadas, sus ojos irradiaban paz y protección... era un ángel. Nadie podía percatarse de su andanza a excepción de la niña, a la cual se dirigió con delicadeza.
-Hola, soy Cadi ¿Te acordas de mi? vos me protegiste... ahora será mi deber cuidarte. Jamás vas a peligrar, porque estaré a tu lado- afirmó risueña. Lea sonrió, largando una pequeña carcajada...
Acto seguido, aquella figura luminosa con un suave acariciar de sus regordetas mejillas, logró adormecer a la criatura...

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#2

Con el pasar de los años, la infante se volvió una hermosa y robusta joven de buena fe e ideas sublimes. Sus ojos color miel podían distinguir a aquel que soportaba tormentos y días grises, intentando darle un poco de color y sanar su dolor, sus cabellos eran azabache, suaves y de puntas encurvadas que le llegaban a la cintura. Vestía prendas azules y grises, la cubría un fino velo de lino, con bellas terminaciones en las mangas dejando ver únicamente sus manos y rostro.
Ella estaba creciendo... a excepción de su fiel guardiana, quien conservaba su luminoso semblante y jovial sonrisa, portadora de consejos maternales. Nadie podría quebrantar este fuerte lazo...
Las demás mundanas hacían alarde de su intrusión hacia el palacio más codiciado del pueblo... donde residía Amaia, una mujer lujosa y avariciosa que no sentía compasión ni misericordia por ningún reino al cual vencían sus ejércitos. Era fría y sus intenciones oscuras, su "gloria" siendo objeto de deseo de las jóvenes campesinas.
Cadi le advirtió a la niña que no se arriesgara a acercarse a aquellas tierras desiertas y hostiles, porque sospechaba la peor de las desgracias...

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