Yocasta
Rango6 Nivel 27 (1028 ptos) | Novelista en prácticas
#1

Nunca había sentido el frío de la soledad como aquella noche, él, quien juro nunca dejarme, tomó sus cosas y partió, no le importó dejarme sola en aquel cuchitril que alguna vez llamamos casa. Todo a mí alrededor parecía inmóvil, la vida que habitó aquel lugar se había ido por completo con él. Mi casa, mi tiempo, mi espacio y todo quedó completamente vacío.
No sé si pasaron horas, días o semanas, estuve en un extraño estado donde las figuras eran difusas, el tiempo estaba alterado, no captaba los sonidos claramente, mantener los ojos abiertos era toda una proeza. No me importaba, quería permanecer así, ajena a todo el dolor que sentía mi alma a la desolación que sentía acurrucada en aquella cama dónde tantas veces lo amé, y que ahora se encontraba fría y vacía.
Escuché que me llamaban, una voz suave y pausada, abrí los ojos lentamente para verla. Yo conocía a aquella mujer, la había visto, su rostro me era tan familiar y tan desconocido que logro perturbarme. Era hermosa a la vista de una manera que no puedo describir. Me levante de golpe, ¡esa mujer era yo!

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Yocasta
Rango6 Nivel 27
hace alrededor de 4 años

Gracias por tu voto. Me encantó tu poema a Osito.

HJPilgrim
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

Quiero saber más de esa mujer! Te doy mi voto! Mucha suerte @Yocasta! Espero que te guste mi relato. :)

Yocasta
Rango6 Nivel 27
hace alrededor de 4 años

Gracias, muchas gracias por leerme.

C_Laiz
Rango8 Nivel 37
hace alrededor de 4 años

¡Quiero maas! Espero poder verte en la siguiente rinda.
Pásate si quieres por mi perfil, yo también concurso con 'Al otro lado'
¡Mucha suerte!

MariposaX
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

Me encanta, lo que expresas escribiendo es precioso. Muchísima suerte!

SaraSerrat
Rango7 Nivel 34
hace alrededor de 4 años

te dejo mi voto, bonita historia. espero que nos veamos en la siguiente historia, te seguiré la pista. gracias por pasarte por mi blog.

Yocasta
Rango6 Nivel 27
hace alrededor de 4 años

@SaraSerrat gracias por tus buenos deseos, suerte también para ti.

ladyv
Rango6 Nivel 25
hace alrededor de 4 años

Me encanta :)

Sof
Rango10 Nivel 45
hace alrededor de 4 años

Ay, estoy deseando saber más!

PrueHolmes
Rango11 Nivel 53
hace alrededor de 4 años

Me has dejado con la intriga! Espero que pases a la segunda ronda!

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 4 años

Me gusta el desdoble del personaje. suerte!

Erika
Rango7 Nivel 31
hace alrededor de 4 años

Muy buen inicio, me gustaría saber como sigue. Nos vemos en la siguiente ronda!

faviodegradable
Rango7 Nivel 32
hace alrededor de 4 años

me gusta tu estilo! espero puedas pasar por la mia y q te guste! apoyame si es asi! suerte!

akisse
Rango9 Nivel 41
hace alrededor de 4 años

Lo prometido es deuda! Aquí estoy dándote mi apoyo! Suerte

Jinova
Rango8 Nivel 39
hace alrededor de 4 años

Muy bueno e interesante. Tienes mi voto :)
Te invito a pasar por mi historia "Diario de un busca ayuda" y dejarme tu opinión en los comentarios. Muchos saludos y éxitos ;)

sinesand01
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 4 años

Me gustó muchísimo, espero poder verte en la segunda ronda y leer lo que le sigue. Te dejo totalmente mi voto. Si quieres pásate por mi perfil y lee el que yo tengo para el concurso a ver si te gusta. Mucha suerte y éxito, un saludo. :*

Kicye
Rango8 Nivel 37
hace alrededor de 4 años

Continúa así, el relato es bueno. Si deseas te invto un poco de patatas con manzana. Pasate por mi perfil. Me gustaría contar con tu comentario y corazón. Si lo merezco, claro.

Shawder
Rango5 Nivel 24
hace alrededor de 4 años

Me gustó mucho. Es buena.


#2

Ella estaba parada frente a mi observando como me acercaba, era hermosa como yo nunca lo había sido, aún así estaba segura que ella era yo —suena extraño, lo sé— corrí al espejo y me paré frente a el, algo definitivamente no estaba bien conmigo, toda la belleza que alguna vez poseí había desaparecido.
—Te ves mal— dijo ella observando mi estado de deterioro.
—¿Estoy muerta?— pregunté asustada. Era la única explicación lógica que encontraba para eso.
Ella no respondió a mi pregunta, se limitaba a mirarme con una mezcla de pena y rabia. Comenzaba a desesperarme, quería una respuesta y ella no estaba ayudando, así que comencé a gritar exigiendo explicaciones.
—¡Basta! —grito ella mirándome a los ojos— ¿Acaso no te has visto en un espejo? Estas convirtiendo nuestro cuerpo en un despojo. Por su puesto que no estás muerta, aunque eso quisieras.
Sus palabras me perturbaron aún más, no sabía como había llegado esa mujer a mi casa ni que quería, ella se negaba a responder y las preguntas se multiplicaban en mi mente. Me senté en el viejo sillón, cerré los ojos para poder dejar de verla y procesar lo que estaba pasando. “Estás convirtiendo nuestro cuerpo en un despojo”, esa frase se repetía en mi cabeza una y otra vez, no quería pensar, solo quería volver a cerrar los ojos y entrar de nuevo en el letargo que había permanecido desde que él se fue, me sentía agotada.
Debo estar soñando —pensé con alivio— solo tengo que esperar a despertarme para que ella desaparezca. Respire profundo y abrí los ojos. Ella no se había ido, seguía ahí observándome como si de un bicho raro se tratase.
—Tampoco estás soñando querida —dijo ella sonriendo— aquí estamos las dos, compartiendo un cuerpo. Yo queriendo vivir y tu haciendo todo para morir.

Hace alrededor de 4 años

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Robe_Ferrer
Rango7 Nivel 32
hace alrededor de 4 años

Hablar con tu otro yo... Algo nuevo y sorprwndente. Voto positivo.
Visita, vota y comenta mi Biohazard. Los zombis te lo agradecerán

PedroSuarez_80
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 4 años

No nos dejes así, que venga la tercera parte. Please!!


#3

No quería hablar, tenía miles de pensamientos golpeando en mi cabeza constantemente, el dolor era insoportable y su voz me aturdía. La observé con odio, ella era lo que yo quería ser y no me atrevía. Su hermosura me perturbaba, me llenaba de ira y de dolor, mientras más lo pensaba mayor era mi deseo de destruirla, pero se veía fuerte y segura.
Pasamos largo rato mirándonos, mi ira se hacía cada vez más fuerte. En algún momento mi cerebro se apagó, todos mis pensamientos cesaron y una fuerza superior se apoderó de mí, no pude controlar el impulso de lanzarme sobre ella. Tire de sus cabellos y golpee su hermoso rostro una y otra vez con un objeto de vidrio que tomé de la mesa.
—Para, me estás haciendo daño, por favor detente —suplicaba mientras intentaba detenerme.
Caímos al suelo en medio de la lucha. No se daba por vencida, mientras más la golpeaba mayor era su resistencia, esquivaba mis golpes como sus fuerzas se lo permitían. Sus manos delicadas se llenaron de sangre mientras ocultaba su rostro tras ellas; rasgue su vestido y pude ver su cuerpo pálido lleno de moretones que yo no había provocado. Me detuve, por mucho que lo deseaba no lograba reunir fuerzas para golpearla de nuevo
Nos levantamos, yo un poco agitada por la adrenalina de la pelea que aun corría por mi cuerpo, y ella, a duras penas lograba ponerse de pie. El gesto de dolor en su rostro era evidente. Una vez más frente a frente. Ella desnuda ya no era tan perfecta, su cuerpo era hermoso, sí, pero su piel estaba llena de marcas que me hacían pensar que había sido duramente maltratada. Toda la rabia que en algún momento sentí se transformó en pena. Quería preguntarle qué le había pasado, estaba segura que esos morados no eran el resultado de la pelea que tuvimos.
—Los moretones no son de hoy —dijo con la voz quebrada por el dolor— cada vez que enloqueces lo haces.
—No me interesa saber nada de ti —le respondí con fingida indiferencia —solo quiero que te vayas, estoy suficientemente cansada como para tener que lidiar contigo.
—Sé que quieres saber, aunque no te atreves a preguntar, parece que mis respuestas no te gustan.
—Quiero que te vayas —le dije molesta.
—Te tengo malas noticias querida —dijo con ironía— no puedo ir a ninguna parte sin ti.
No podía dejar de mirarla, estaba muy maltratada. Sus piernas y brazos tenían marcas que iban desde el verde intenso hasta marrón. Hablaba como yo, lucia como yo, pero tenía cualidades de las que yo carecía. Mentalmente comencé a compararme con ella, empecé un recorrido por todo su cuerpo a la par que observaba el mío. Las similitudes eran increíbles.
—Deberías quitarte la ropa, tenemos muchísimas cosas en común que estás pasando por alto.
—Deja de hacer eso —le dije irritada
—¿De hacer qué?
—De pretender saber lo que hay en mi mente.
—No pretendo saber lo que piensas querida, lo sé —dijo en tono de burla— te recuerdo que compartimos un cuerpo.
Me quité la ropa como ella dijo. Intente disimular el asombro en mi rostro, aunque era casi imposible, mi cuerpo era igual al de ella, incluyendo moretones y marcas de agresiones. Eso no era todo, estaba sangrando, tenía heridas idénticas a las que le hice a ella en mi arranque de ira.
—¿Qué me hiciste? —pregunté rozando la histeria.
—La pregunta es ¿Qué nos estás haciendo tú?

Hace alrededor de 4 años

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JGA
Rango6 Nivel 26
hace alrededor de 4 años

Una idea muy interesante... te dejo mi voto. :)

SEXYLOVER122
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

! Me fascina tu forma de narrar : muy desenvuelta y desenfadada ! . ! Aquí, mi apoyo !


#4

Ver mi cuerpo amoratado y sangrando me dejó aturdida, no recordaba haberme golpeado, no había notado el dolor palpitante de las heridas ni el sabor a sangre en mi boca. Comencé a sentir que me quedaba sin aire, me costaba respirar; miraba a mí al redor todo el desorden, todo parecía estar fuera de lugar, y ella ahí en un rincón, mirándome expectante en busca de saber cuál sería mi próxima acción.
—¿No piensas comer? Cada día que pasa estamos más débiles, la lucha que ha tenido lugar aquí nos ha dejado sin fuerza ¿quieres matarnos de hambre?
—No tengo hambre y no voy a comer, si tanta hambre tienes come algo tú —le dije con desgano, pero sintiendo el rugir de mi estómago pidiendo alimentos.
Me duele mucho el cuerpo, moverme está representando un gran problema. Ella también está muy tranquila y callada, se sigue viendo hermosa a pesar de los golpes, con los ojos cerrados se ve tan serena que hasta siento envidia. Todo esto es muy extraño, no sé de dónde salió ella ni que hace aquí, deseo infinitamente que se vaya, que se aleje de mí, pero a la vez quiero que se quede aquí conmigo, quiero tener ese aire sofisticado y tranquilo que ella tiene.
El teléfono está sonando insistentemente, lo miro y decido no atender, no es buen momento para hablar con nadie. Suena nuevamente, así que con las pocas fuerzas que aún tengo me levanto a responder.
—¿Dónde estás metida? Hace más de una semana no vienes a trabajar ¿estás bien? —Escucho al otro lado del teléfono, es mi compañera de turno —¿estás ahí? —pregunta con preocupación.
Estoy aturdida, no logro responder, las palabras están atrapadas en mi garganta como si algo las retuviera. Al otro lado del teléfono las preguntas no se detienen. No puedo entender nada de lo que mi amiga intenta decirme. Rompo en llanto. Cuelgo. El mundo se desvanece, ya no soy consciente de nada.

Hace más de 3 años

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#5

Mi cuerpo no responde, se siente pesado; afortunadamente no hay dolor. No puedo abrir los ojos, pero puedo escuchar el murmullo de la gente a mí alrededor. Intento concentrarme para entender lo que dicen, su voz es muy baja así que no logro escuchar la mayor parte de sus palabras. Decido esperar a que mi cuerpo coopere, tal vez me estoy quedando dormida. Ya no escucho nada.

+++

—¡Buenos días! —Dice la pequeña mujer vestida de blanco en un tono alegre.
—Buenos días —Le respondo con indiferencia, observando todo lo que hay en la pequeña habitación, notando que estoy en un hospital— ¿Desde cuándo estoy aquí?
—Llegaste hace un mes. Voy a avisar al médico que despertaste, él responderá todas tus preguntas.
La enfermera sale de la habitación. Cierro los ojos tras un suspiro, intentando asimilar lo que acababan de decirme. No consigo una razón lógica para mi estadía tanto tiempo en este lugar, así que comienzo a divagar en diferentes direcciones.
—Me alegra verte mejor —dijo alguien sacándome de ensimismamiento— tienes buen semblante.
Tan solo escuchar su voz y los recuerdos comenzaron a caer sobre mí como pesadas piedras, él marchándose, ella apareciendo en mi vida, las peleas, mi casa destruida. Las ganas de llorar se apoderan de mí, quiero pensar que esto es un mal sueño, no puede haber ocurrido, ella no existe. Voy a despertar y estaré en casa, levantándome para ir a trabajar.
—No querida, lamento decirte que no fue un sueño.
—Sal de mi maldita cabeza, te lo ordeno —le dije ofuscada—. Voy a llamar a seguridad para que te saque de aquí, me estás acosando.
—Adelante, pulsa el botón de llamada para que me saquen, estas en todo tu derecho —el sarcasmo en su voz me irritó aún más.
Inmediatamente coloque mi dedo en el botón, una alarma se activó en la habitación. En pocos minutos la pequeña enfermera llegó a la habitación.
—¿En qué te puedo ayudar? ¿Te duele algo? ¿Te sientes mal? —Preguntó con amabilidad.
—Solo necesito que saques a esta mujer de aquí, no quiero que ella me visite.
—Disculpe, no hay nadie más en la habitación, —me responde ella, mirando en todas las direcciones posibles— el médico vendrá en unos minutos.
Giro mi rostro hacía donde ella está cómodamente sentada, sonriendo con burla mientras juega con su cabello. Sin pensarlo dos veces salto de la cama, una vez más dejo que la ira se apodere de mí, no escucho, no pienso; solo puedo sentir la adrenalina correr por mi cuerpo mientras la estoy golpeando, cada parte de mí está disfrutando esto. Ella pide auxilio una y otra vez, grita desesperada, pero no hay nada que pueda hacer. De algún modo he logrado dominarla, mis puños llegan firmes a sus mejillas, con una fuerza que hasta ahora desconocía. Se siente bien hacerle daño, algo se libera dentro de mí haciendo que me sienta ligera, sin cargas. No quiero detenerme, realmente estoy disfrutando esto. Alguien intenta detenerme, siento sus manos asirse a mis brazos cada vez con mayor ahínco.
—¡DETENTE! —Grito un hombre.
—¡AYUDA POR FAVOR! —escuché que grito una mujer desesperada.
Varios hombres lograron apartarme de ella. Una y otra vez intento zafarme, necesito acabar con esto, tenerla cerca no es una opción. Veo a otro hombre entrar en la habitación con una jeringa en sus manos, supe de inmediato que iban a sedarme. No puedo permitirlo, lucho con todas mis fuerzas para impedirlo, algo me detiene de golpe; la pequeña enfermera está tendida en el piso, hay sangre en su blanco uniforme, sus ojos permanecen cerrados.
—Yo hice eso, yo la herí de esa forma —digo casi en un susurro.
Un pinchazo pica en mi brazo derecho, es el sedante. Ya no puedo dominar mi cuerpo, mis ojos se cierran. De nuevo silencio y calma.

Hace más de 3 años

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