JoaquinGodoy
Rango14 Nivel 69 (26165 ptos) | Best seller del año

Prologo.

Irelia.

Irelia despertó solo para ser golpeada.

El posadero la tomo de los cabellos y empezó a insultarle, y reprenderle por los errores que había cometido; el primer error fue no haber despertado temprano para hacer los quehaceres de su amo; eso incluía lavar los platos, tender las camas de la posada, y por ultimo satisfacer los placeres de su amo y señor, Kirosh; el segundo error se encontraba en la basta cantidad de suciedad que la rodeaba, aunque eso ya era comprensible; hace cinco días ella había estado atendiendo la posada, mientras la esposa de Kirosh; Magnolia, le estaba haciendo el amor a su amante; se suponía que la señora Magnolia se encargaría de las habitaciones, mientras Irelia se encargaba de la posada. Irelia sabía que su señor solo se estaba desquitando con ella; como siempre solía hacerlo cuando su señor discutía con su esposa; aquellas peleas solo eran por temas estúpidos y por relaciones en parejas que ya de por sí, eran disfuncionales.

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JoaquinALS
Rango3 Nivel 10
hace 4 meses

Un poco mala la redacción pero interesante

AThaini
Rango8 Nivel 36
hace 4 meses

Veo que lo has corregido ;)

NoahLoran
Rango9 Nivel 40
hace 4 meses

Pasa el tiempo y cada día veo esto en primera página, sin embargo la historia no avanza ni muestras signos de mejora. Veo que haces un montón de historias a la vez, pero no terminas ninguna. Quizás deberías centrarte en una de ellas antes de seguir con las demás, porque debes de tener un "cacao" mental que no me extraña que te cueste continuar.

Creo que intentas abarcar demasiado. Por otro lado también creo que saturas demasiado a la gente al subir constantemente tu obra por encima de las demás.

Practica, estudia y lee más. Tienes demasiados fallos y narras de forma muy confusa. Dificultas la lectura, creo que ya te lo he dicho muchas veces. Parece que le pones empeño pues siempre estás actualizando, de verdad quieres que la gente lea tu obra, pero no basta con subirla a primera página todo el rato.

-En esta diminuta primera caja ya te faltan varias tildes (Prólogo, tomó) y además una contradicción: "iba semidesnuda sin prenda alguna". Si no lleva prendas encima eso no es ir semidesnuda, es ir completamente
desnuda.

-En la segunda caja otras tantas tildes que faltan (bañó, intentó, etc). Además, pasas de narrar en tercera persona para narrar en primera persona: "me zurro con una barra de hierro". (Zurró sin tilde también).

-La charla que le da la dueña de la posada en la caja 3 a Agueon es de lo más surrealista que he leído nunca. Una posada, aunque ofrezca comida y bebida, es principalmente un establecimiento para que los transeúntes pasen la noche. No puedes hacer que la misma posadera le diga que no es buen lugar para él, es un tanto absurdo que alguien abra un negocio así en un lugar en el que los extranjeros son asesinados. Vamos, esa mujer debe de estar al borde de la quiebra. Por otro lado, es obvio que la sonrisa de alguien que trabaja de cara al cliente es fingida.

Etc, son muchas cosas. Pero especialmente todos los fallos ortográficos y gramaticales hacen que sea difícil de leer. Da la sensación de que le pones más empeño en dejar esto en primera página, que en mejorar tus escritos. Y mientras todo siga igual creo que pocos te leerán.

Un saludo

JoaquinGodoy
Rango14 Nivel 69
hace 4 meses

ahahaahha ya Noah Tranquilo ;) no te desesperes tengo otras historias en mi muro, leete las demas, te fijas mucho en esta. ;)


#2

Kirosh la jalo con más fuerza y empezó a arrastrarla por la pequeña habitación; Irelia temía a que la asesinaran o mucho peor a que la violaran.

Un revés de la mano gordezuela de Kirosh la sorprendió sin que Irelia tuviera tiempo de esquivarlo; Irelia intento hacerse para atrás, pero su capataz Kirosh la tomo por los hombros fuertemente y con mucha brusquedad la lanzo hacia la pared, las acciones de su señor no tenían sentido, pero ciertamente nada lo tenía en el mundo en el cual vivía; había sido golpeada. Golpeada hasta que la locura se estaba apoderando de ella. Su mirada se mostraba asustada, temerosa, cada día su voluntad de vivir se debilitaba.

Una línea de sangre descendió por su frente, producto de una patada en la cabeza; aquella cicatriz en la frente necesitaría otro cardenal más; pero a Kirosh poco le importo que estuviera sangrando, de manera inmediata la levanto y la empujó hacia las escaleras. Irelia resbalo hacia el suelo, lo que propicio que su señor se molestara aún más.

Irelia se encogió de hombros asustada, no podía defenderse, lo único que pudo hacer fue cubrirse la cara con los brazos para que el impacto de una segunda patada no le destrozara el tabique.

Kirosh se acercó rápidamente, y le propino un revés con la mano, acto seguido le zurro con una barra de hierro, luego empezó a ordenarle que volviera a fregar los platos y ordenara las respectivas camas de la posada.

Irelia asintió asustada, se vistió de manera inmediata mientras su opresor se retiraba a grandes zancadas y entonces Irelia corrió presurosa hacia las habitaciones, pues el deber la llamaba, un deber que más que un trabajo, se había vuelto en una condición para su supervivencia.

…….

La muerte iba con él.

Amanecía en la Capital de Arnuin, las calles se llenaban de comerciantes y labriegos que iban de aquí y allá, del Este y del Oeste; en las zonas más altas como el distrito de Fheluan, los nobles salían de sus respectivas casas, para continuar con su labor de todos los días. Las calles estaban conformadas por hileras de bibliotecas, y los tecnosacerdotes, caminaban impartiendo el conocimiento de la Dama de Negro, la diosa de los altos evolucionados.

En las calles casi vacías como en el distrito de Valyra, los ladrones y cazarrecompensas salían para recibir los encargos de las personas que no querían mancharse las manos de sangre.
Justo ese día un joven ingreso hacia una de las calles vacías, el joven miro hacia los alrededores de una manera sigilosa, atenta. Como siempre las primeras que lo vieron fueron las prostitutas, pero el joven no buscaba placer y paso de largo sin darles una sola mirada. Luego de un parde horas se detuvo justo en una vieja posada.

El extraño miro la posada por primera vez, he ingreso de manera silenciosa.

Como siempre la posadera y el posadero lo recibieron con una cordial sonrisa, los modales eran necesarios, pero los dos posaderos solían fingir muy bien, para que estos modales se hicieran ver como reales.

– Buen día. ¿Se le ofrece una habitación?

El joven miro a la posadera un tanto indiferente, como si no creyera la conducta y la sonrisa fingida de la posadera. El joven asintió y la mujer le sonrió.

– ¿Desea cerveza, algo de comer?

– Solo agua por favor – dijo el extraño.

– Entiendo.

Pero luego el joven extranjero se lo pensó, se llevó la mano al mentón, y entonces pregunto:

– ¿Qué clase de comida tiene?

La posadera cuyo nombre era Magnolia le enumeró un listado de comidas y bebidas que disponía en la posada. Agueon la miro con seriedad y luego se sonrió de manera repentina.
– Pues entonces quiero una pierna de pato.

– Serán veinte monedas Valeran.

– ¿Eso es demasiado para una pequeña porción? – Inquirió el cazarrecompensas extrañado.

Hace alrededor de 1 año

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DaveLiebe
Rango5 Nivel 22
hace 12 meses

Sigue intrigandome... Jaja bien hecho


#3

La mujer lo miro inquisitivamente, y luego aparto la mirada de manera furiosa.

– ¡Si no le gusta largo de aquí!

– Lo comeré de todas maneras. – Respondió el joven cambiando la expresión de su rostro.

La posadera lo miro directamente, detenidamente, analizando cada minucia.

– Usted no es de Valimar. ¿Cierto?

Pero el joven no contesto.

– ¡Bah! qué más da, solo le sugiero tener cuidado, los extranjeros no perduran mucho tiempo en esta ciudadela, además la mayoría de inmigrantes son asesinados apenas tocan un barrio tan bajo como este. ¿Qué lo trajo aquí?

Agueon no respondió, solo se limitó a mirarla, su mirada era profunda y severa para solo un muchacho de 18 años.

– Eso ya no importa. El por qué este aquí es irrelevante para usted.

El posadero que había escuchado la respuesta del joven recién llegado se acercó y se sentó junto al extranjero.

– Usted viene del nuevo continente, ¿no es así?

El joven asintió.

– Entonces las historias son ciertas –, susurro Kirosh, mirando al joven forastero. – ¿Es cierto que las riquezas minerales abundan como la leche en el nuevo continente?

El joven lo miro atentamente.

– Si, pero la mayoría de minas y recursos primos están siendo custodiados por los Señores jaguar y los señores puma.

El posadero bufo y escupió.

– ¡Vaya, que putada! – Vocifero el posadero con un tono frustrante y furioso.

Agueon lo miro con incredulidad, un tanto extrañado por la reacción del posadero, luego sonrió de un modo poco usual.

– Pero ahora con las nuevas leyes creo que algunas minas están siendo extraídas, pero con asesoría y vigilancia de los señores jaguar, para que no halla excesos. ¿Sabe cuánto tiempo demora en formarse solo un mineral como el oro y el diamante?

El posadero lo miro, incrédulo.

– No. ¿Cuánto tiempo demora?

– Son como unos 4000 años, y además el oro es el metal más difícil de extraer.

Hace alrededor de 1 año

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#4

– ¿Por qué? – Pregunto la posadera intrigada.

El extraño la miro, parecía por su parte estar pensando.

– Por el mercurio.

– ¿Qué es eso?

– Es un componente venenoso que esta junto con el oro, además de otros elementos químicos que van juntos con el metal.

– Vaya mierda de trabajo. ¿Entonces los que están trabajando en las minas no la tienen nada fácil?

Agueon fijo una mirada seria en los ojos del posadero, de modo que el ambiente se tensó.

– Nada es fácil en esta vida, nada llega de la nada, uno tiene que jugársela cada día para obtener lo que realmente quiere. Hoy en día si quieres obtener lo que quieres tienes que arrebatarle algo a otro si realmente lo quieres. Es la ley del más fuerte y la suerte del más astuto.

El posadero sonrió de un modo poco habitual, algo asustado. El gordo miro al cazarrecompensas con atención, su mirada solo presagiaba destrucción, y luego miro la pintura de una guerra sucedida hace ya 100 años.

– Eso muestra que el mundo está cambiando.

El joven extraño miro al posadero con certeza, acto seguido negó con la cabeza, sus ojos rojos hendieron en la quietud de la posada.

– No. – Negó el joven con la cabeza –. El mundo sigue igual, solo que ya no queda nada en él, fue lo mismo que les paso a los hombres anteriores, y es lo mismo que le pasara a la sociedad actual; aun así la vida sigue, con sus idas y venidas. Pero bueno, esa es otra historia.

…..

Detrás de los muros Irelia escuchaba atentamente la conversación del extranjero, se mostraba un poco desconcertada por las aserciones que este daba, hasta que escucho el llamado de su nombre.

– ¡Irelia, baja ahora mismo! Tenemos clientela

Irelia reacciono de manera inmediata, dando un brinco un tanto asustada, se lavó de inmediato la cara y descendió hacia el segundo piso con rapidez y agilidad, bajo las escaleras y luego soporto los gritos de una amargada Magnolia que ya esperaba en medio de las escaleras.
El extraño miro a la jovencita de orejas puntiagudas, pero no dijo nada, la miro con tristeza, mientras la posadera la jalaba de los cabellos y la llevaba hacia la cocina.

– ¡Ah! ¡Maldita perra! ¡Su hermana era otra igual de zorra, y al final término abandonándola!

AThaini
Rango8 Nivel 36
hace 10 meses

Si ami también me encante creo que todos conforman el mismo mundo ;) me encanta, espero hagas posible publicarlo. Dios sabe que se necesitan escritores como el.

Nina_Kaleidoscope
Rango9 Nivel 44
hace 10 meses

Tremenda historia!! Seria genial verla publicada con una cubierta asi estilo de madera!


#5

Agueon miro al posadero con desaprobación, pero no dijo nada. Sabía que a esas alturas decir algo en defensa de aquella mujer solo sería darle más rienda suelta

La posadera se aproximó y se disculpó con el joven por las molestias y la tardanza.

El joven miro a la gorda, y tuvo que verse obligado a sonreír. Kirosh se volteo nuevamente y le sonrió a su captor

– ¿Y dígame? ¿Cómo es?

El extranjero volvió su mirada hacia el posadero.

– ¿Se refiere al nuevo continente?

– Exacto.

– Pues si me lo pregunta es porque nunca estuvo ahí. – Agueon se frunció en entrecejo –.Es un lugar basto de recursos, sin embargo algunos pobladores que han vivido ahí se han dado cuenta que las criaturas que habitan dicho continente son distintos a las criaturas de este continente. La mayoría de ellas son casi inmortales y no se mueren a pesar de que les atravieses con una espada. Una de esas criaturas son los señores jaguar.

– ¿Los señores jaguar?

– Viven en la selva, conocida como la selva del amazonas.

– ¿Hay selva en ese continente? – Inquirió el posadero sorprendido.

– ¡Claro! La fruta crece hasta un tamaño que realmente deja boquiabierto a muchos extranjeros, y ya hubo emisarios de la corte y señores de otras familias nobles que se están movilizando hacia el nuevo mundo por tierras, gloria y riquezas, pero están teniendo problemas con los señores puma y los señores jaguar.

Kirosh se mostró más interesado, la idea de escapar hacia el nuevo continente para cambiar su jodida vida se estaba haciendo realidad; sin embargó, tendría que sobrevivir a un verdadero infierno; Kirosh había escuchado que había criaturas que podían matar incluso de día. Era por eso, por lo que los custodes y Colosos se atrincheraban en las ciudadelas; era por tal motivo por el que se habían pactado alianzas que en antaño no se hubieran podido pactar.

– ¿Y cómo son los señores jaguar y los señores puma? – Pregunto el posadero en el total desconcierto.

Agueon frunció el ceño, suspiro y luego negó con la cabeza detectando la curiosidad e intención detrás de los ojos de Kirosh.

– Son guerreros letales cuerpo a cuerpo, es una raza originaria de este planeta, y no, la plata no les afecta, de hecho ninguna aleación les afecta, miden de entre 6 a 5 metros de altura, y tienen una musculatura que realmente dejaría perplejo a cualquier guerrero por muy letal que sea, y la palabra miedo no está en su vocabulario. Sin embargo, no es una raza que vaya de lugar en lugar a otro impartiendo muerte y guerra, a ellos no les agrada la guerra; sin embargo, tienen que defenderse.

El posadero escucho sorprendido al extranjero, sin saber que decir.

– Bueno, vaya historia la que me has echado encima. – Irelia se acercó caminando cuidadosamente, mientras fijaba su mirada en el cazarrecompenzas, el joven le sonrió de manera afectuosa y recibió la comida antes de que se le cayera a su captora.
Kirosh echo un resoplido de disgusto.
–Ahí tiene su comida, apresúrate Irelia, no hagamos esperar a nuestro cliente.
Kirosh enarco una sonrisa amistosa asintiendo, y luego le dio una palmada a su captor; el joven se sonrió y asintió del mismo modo.
– ¿Bueno, ya tiene todo lo que quiere? ¿No es cierto?

El joven asintió.

– Bien, tu – indico el posadero señalando directamente a Irelia –, atiende a nuestro hospedado, y no lo hagas molestar.

Irelia asintió agachando la cabeza y se sentó al lado del joven forastero y por primera vez se vieron las caras. Kirosh negó con la cabeza dando un suspiro y luego se alejó hacia la butaca donde ya hacían un montón de platos y sillas acumuladas.

– ¿Irelia, no es cierto?

Irelia lo miro pero no dijo nada, solo se encogió los hombros.

– Irelia, mi nombre es Agueon. Imac Sumac Agueon; Inac Sumac significa en la lengua antigua de mi pueblo aquel que corta el viento.

– ¿Tu pueblo? ¿Cómo se hacían llamar?

Agueon sonrió, tomo su vaso de agua y miro fijamente a la lyriana.

– Eso ya no importa.

– ¿Por qué? – Inquirió Irelia extrañada.

– Es una historia muy larga, una historia que se remonta hace ya mucho tiempo.

Agueon sonrió y por una extraña razón Irelia sintió una extrema relajación, dejo de ponerse tensa y miro a su captor un poco más relajada. El joven le sonrió y ella le devolvió el gesto.

– Mi nombre es Irelia Ashtar Ahal.

El joven la miro un tanto intrigado, la lyriana cambio su semblante y se ruborizo.

“¿Ashtar Ahal, pero ese no es un nombre elfico?” – Se Preguntó Agueon mientras miraba a la lyriana.

– Ya veo así que es a ti a quien se refería.

– ¿A mí?

Agueon se volteo un tanto sorprendido, dándose cuenta de la situación en la que se encontró.

– ¡Oh, no! Nada, por ahora no es relevante.

– ¿Relevante?

Pero Agueon solo le sonrió, haciéndole un gesto con la mano para que olvidara el asunto.
Se creó un silencio por un momento, un viento helado se apodero de la posada y entonces el individuo miro al posadero, miro la tajada de pollo y acto seguido hizo presión en la carne. Una sustancia de un color negruzco que estaba bien unido al aderezo salió de la carne, y Agueon se percató que aquella sustancia era veneno.

– Interesante, – susurro, mirando al posadero, desvió su mirada hacia la elfa que se encontraba a su lado y luego le sonrió. – Querida, me puedes traer otro vaso de agua y por favor tráeme a la posadera.

Irelia asintió un tanto extrañada mientras el joven extraño le sonreía, Agueon tomo el cubierto y lo clavo en la pierna del pato.

Irelia subió las escaleras asustada por la reacción repentina del joven cazarrecompensas, había visto esa cara en otros hombres, pero aquellos ojos la llenaron de terror, un terror triple seguido por un escalofrió que le hendió todo el cuerpo. Llego a la habitación de su patrona y toco tres veces la puerta, la señora Magnolia le abrió de manera veloz y la miro con el desprecio que siempre se tenía hacia los elokhar.

– ¿¡Otra vez tú!? ¿Ahora qué ha pasado?

– Disculpe mi señora, pero es el cliente…. está pidiendo su presencia.

AThaini
Rango8 Nivel 36
hace 10 meses

Me agrada la idea de nerfear las habilidades. Ya que no se ven todo poderosos. Como Agueon que no puede usar sus poderes al máximo por la edad en la que permanece que es de 18 años. Algo me dice que no es tan diferente con los inquisidores


#6

La señora magnolia cambio su semblante de sopetón, como si estuviera asustada, alarmada por algo que iba a acontecer, así que la mujer tomo el cuchillo y lo guardo en su prenda dirigiéndose rápidamente hacia el primer piso donde ya hacia el cazarrecompensas.

La mujer se acercó junto con Irelia y le sonrió de un modo persuasivo.

– Joven Agueon, ¿no es cierto?

– Si – afirmo Agueon con una mirada fría.

Agueon se levantó, se acercó directamente a Irelia la tomo de los brazos se acercó a ella y le indico que se dirigiera a su habitación.

– ¡Oiga, usted no puede darle ordenes! – Exclamo el posadero de un brinco.
Agueon lo miro con un cierto aire asesino; sus ojos, se asemejaban a los de un lobo vigilando a su presa.

– Puedo, puedo hacer lo que se me venga en gana. El dinero abre muchas puertas, ¿lo sabía, Kirosh? – Agueon dirigió su mirada severa en la joven elokhar y acto seguido le hizo una señal para que se retirase. – Vete de aquí.

Irelia asintió asustada, percibiendo el cambio de tensión en sus dos patrones, sabía que algo indescriptible sucedería, no estaba segura que sería, pero percibió que no sería nada bueno, así que subió de inmediato a su habitación.

Una vez la lyriana abandono la estancia, Agueon sonrió de una manera poco normal, acto seguido ordeno a los dos posaderos que se sentaran junto a él.

– Hace un buen tiempo, cuando era aún más joven habría matado a personas como ustedes. – Agueon tomo la presa de carne y se lo aventó al posadero – en mi cultura, en la tierra de dónde vengo, el intento de asesinato se paga con la vida, pero para su suerte, no estamos en esos tiempos. De estarlo vuestras cabezas estarían volando por los aires en el acto, sin embargo las cosas como estas demandan un pago.

AThaini
Rango8 Nivel 36
hace 10 meses

Buena con el tema de los señores Jaguar ;) Veo que haras facciones y todo eso, me agrada, espero que explores mas y nos lleves a conocer aquellos mundos.

JoaquinGodoy
Rango14 Nivel 69
hace 9 meses

@AThaini Tube que actualizarlo todo haha ya volvere a resubir el relato, esque no tenia nada que ver con el libro ;)


#7

El posadero miro intimidado al cazarrecompensas y por alguna extraña razón sintió que el ambiente se puso mucho más tenso, empezó a sudar, nervioso, se llevó la mano a la frente limpiándose el sudor. Miro a la posadera como si supiera sus intenciones. Y acto seguido le indico que no se moviera y que no efectuara una acción imprudente del que solo ella saldría herida, o mucho peor, muerta.

– ¿Qué es lo que demandas?

Agueon frunció el ceño se acercó al posadero, y de manera inmediata lo tomo de la camisa; Agueon era fuerte, demasiado fuerte, lo tomo de la muñeca, quito la manga de su respectiva camisa el posadero quedo paralizado.

Magnolia que ya hacía cerca del individuo intento atacarlo con un cuchillo, pero no pudo moverse, también se había quedado paralizada. Agueon tenía sus ojos posados en ella, su mirada intensa no se apagó en ningún instante, y luego se volteo para mirar al posadero con seriedad. Levanto el brazo del hombre en persona, y le bajo la manga de la camisa y en la piel de Kirosh diviso un tatuaje con el decorativo de dos serpientes entrelazadas. Decorativo de una casa noble y de alta alcurnia.

– La casa Vermillon. – Agueon alzo la mirada mirando directamente a Magnolia. – Bien. Me llevare a Irelia, a su esclava, su sirvienta, su objeto de juego, estoy más que seguro que eso solventará el intento de asesinato.

Agueon levanto al posadero con tal fuerza que sin darse cuenta se había estrujado los huesos; Agueon era fuerte, demasiado fuerte, balanceo el cuerpo de Kirosh como un juguete lo empujo a los pies de su esposa.

Ambas figuras adultas se miraron desconcertados, una de ellas se encontraba con una mano en la muñeca izquierda.

– Pero ella es irrelevante, no tiene importancia. – Comento Magnolia un tanto extrañada. – Además, es nuestra sirvienta, usted no se la puede llevar, su hermana la abandono y nos dejó a cargo de ella, esa estúpida de mierda abandono a su familia, a su propia hermana, ella no se puede largar, tiene una deuda que pagar.

Agueon se llevó la mano al mentón, pensativo.

– Intentaron matarme y luego robarme. No están en posición de darme condiciones, esa muchacha vendrá conmigo. Hare la vista gorda y ustedes harán de cuenta que nunca me vieron, ustedes no sabrán donde estará ella y mi intención es que ella no vuelva nunca más a poner un pie en este lugar. Yo perdonare sus vidas y a cambio ustedes me darán lo que ustedes consideran valioso. Le conviene esto, ¿sí o no?

El semblante de la posadera se puso más tenso.

– No se le ofrece otra cosa, tenemos…

Agueon negó con la cabeza.

Nina_Kaleidoscope
Rango9 Nivel 44
hace 10 meses

Me encanta como la historia se va desenlazando! Seguire leyengo :D!


#8

– Es eso o la vida. Conozco a gente como ustedes; vosotros sacrificáis niños, y los lleváis a la casa Vermillon, ¿no es cierto?, su señor debe ser una criatura muy peculiar. ¿No es cierto? – Le corto Agueon con un tono tan amenazante que hizo que la pareja de posaderos palideciera haciéndose para atrás asustados; aquellas palabras pillaron por sorpresa a la pareja de posaderos; Agueon abrió los ojos con más intensidad–. No me tomara tiempo matarlos, solo unos tajos desde el pecho hasta los intestinos y la vida será derramada en lo ya vivido, será entonces cuando los mire a los ojos, hasta que estos se tornen blancos y sin vida, será ese el momento cuando sus almas me pertenezca.

Era cierto, para Agueon los ojos eran las ventanas que reflejaban el alma; según las costumbres antiguas de su pueblo, un hombre debía mirar a los ojos de su padre si quería recibir las características y bendiciones del alma de su benefactor, aparte de ello el individuo recibía 30 años más de vida; pues cuando se miraba a los ojos de un hombre que estaba a las puertas de la muerte el alma de este, era absorbido por el otro de manera irremediable; era así como se conseguía ampliar la fuerza del alma, el campo áurico, la energía de la antimateria, o para muy mal entendidos, la fuerza de la anti magia.

-- Ustedes trabajan para la familia Vermillon, ¿no es cierto?

Los dos posaderos asintieron asustados.
Agueon abrió los ojos con más intensidad, su mirada se volvió en pura muerte; aquella era una sensación de desesperanza, la sensación de sentirse acorralado, la sensación de sentirse impotente.

Agueon se llevó la mano izquierda hacia la empuñadura de su espada, las marcas de su brazo brillaron, al tiempo que el cazarrecompensas acumulaba la energía vibratoria que lo rodeaba.

– ¡Esta bien! ¡Está bien! ¡Por los Dioses! – Grito el posadero – llévate a esa maldita zorra, y no te vuelvas a acercar a este lugar, tengo amigos, contactos, te buscaran hijo de puta, te cazaran como si de un perro se tratara y violaran a esa elfa, la dejaran tan...
El posadero se quedó callado cuando miro directamente a los ojos de la figura que ya hacía en su delante, había visto a asesinos, mercenarios, brujos, pero aquello lo lleno de puro y desnudo terror; el rostro de Agueon parecía como una máscara cadavérica rota, y su ojos habían adquirido un matiz retorcido, casi demoniaco, y Kirosh tubo de que arrodillarse ante aquella figura, como si estuviera pidiendo perdón. Aquel rostro era muy parecido al rostro de un Dios de la muerte, imponente, destructivo, monstruoso. Era como si Agueon lo estuviera golpeando con la mirada.

La posadera, que en ese momento se encontraba desesperada por aquella visión; grito de manera frenética, y luego grito el nombre de la que antaño había sido su esclava; Irelia bajo de manera inmediata. Cuando Irelia descendió, la intensidad que auguraba la estancia se detuvo y se deshizo de manera abrupta, como si todo se hubiera puesto en calma; como si el viento siempre fluido hubiera vuelto a fluir en la posada. Magnolia miro a Irelia furiosa.

– Bien maldita. Ya es hora de que te vayas de aquí, supongo que es tu día de suerte. ¿Ves a esta persona? será tu nuevo amo; espero que disfrutes.

Por un momento Irelia sintió su enorme carga alivianada, quiso sonreír, pero se contuvo.

– ¡Ahora lárguense de aquí! Si los vuelvo a ver…

– Si me vuelve a ver tenga la certeza que solo será para reclamar su cabeza y exigir mi recompensa. – Afirmo Agueon, cortándole con una vos que parecía más una advertencia que una amenaza. – Querida.

Agueon miro fijamente a Irelia, asintiendo.

Irelia asintió, y por primera vez en toda su vida pudo sonreír.

Y gracias a Agueon ella sintió esperanza y gracias a ella pudo Agueon continuar en la senda de la virtud, a pesar de ser un cazarrecompensas. Sin embargo ante de irse, se dio la vuelta y miro fijamente a Irelia, luego miro a los posaderos, y con una sonrisa dijo:

– Quiero que le den un mensaje al Duque Vermillon.

Kirosh abrió los ojos sorprendido.

– ¿Usted lo sabía? ¿No es cierto?– Pregunto la posadera con una mirada llena de ira e intensidad. – Usted sabía que nosotros trabajábamos para el Duque

Agueon se sonrió con más intensidad, su sonrisa no era la de un joven alegre, su sonrisa era la de una persona embaucadora.

– Por supuesto que lo sabía; ¿cómo no iba a saberlo? Lo supe desde el momento en el que entre, no había nadie en la posada, dos muertos de hambre con sonrisas fingidas y una esposa que seguramente debió ser prostituta; también lo supe por el símbolo de las serpientes entrelazadas en su puerta, por el tatuaje que lleva su esposo al que usted engaña con un amante que seguro debe tener la verga más grande del mundo. ¿No soy idiota? ¿Lo sabe? Solo pretendo serlo, y lo hago para pasar desapercibido. Me doy cuenta cuando entro en la zona de un enemigo, se de buena fuente que el Duque Vermillon es un hombre muy especial, un hombre con mucha fuerza, y que podría levantar a un caballo sin problemas. Eso se debe a que el no un hombre del todo.

El posadero se lo miro con incredulidad.

– ¿A qué te refieres?

– Veo que no lo sabe, pero muy pronto lo descubrirá, aunque creo que usted ya lo sabe, pero no vio su forma ordinaria del todo; por su mirada puedo deducir que no es la primera vez que se cruza con semejante criatura. Lo que me lleva a la advertencia que debo darle a tu señor.– Agueon escudriño el rostro del posadero y detecto un atisbo de miedo.– Dile que el "Lobo Negro" ha vuelto, dile a ese asqueroso reptil que lo enviare al tenue y doloroso manto de su muerte, y quiero que le de otro mensaje.

Esta vez Agueon se sonrió abiertamente, y deslizándose de una manera casi imposible le asesto un puñetazo al posadero que ya se había levantado, y se mostraba desconcertado; sin saber lo que había sucedido el posadero salió volando por los aires como un muñeco de trapo, su nariz casi perfecta ahora estaba rota he hinchada, y diversas líneas de sangre se divisaban en todo el rostro.

– Mira te arregle la cara. – Agueon mantuvo su sonrisa, señalo al posadero y luego se dio la vuelta–.Recuerde, no olvide darle ese mensaje. ¿Claro está? ¿Si puede hacerlo?
Agueon se volteo y se encamino hacia la puerta con una sonrisa llena de satisfacción.

Y así Agueon e retiro cerrando la puerta con fuerza.

Irelia que ya como a tres metros de distancia se había quedado anonadada, observando los acontecimientos acaecidos se encontraba frustrada, sin saber lo que estaba sucediendo. Agueon la miro y luego le hizo un gesto para que la siguiera; ella vacilo, era cierto, hasta ese momento nunca había tomado elecciones por sí misma, y en ese momento ella tenía que hacerlo. Ya era libre, podía tomar esa elección, largarse y ser libre.

AThaini
Rango8 Nivel 36
hace 10 meses

Me encanta la introducción de la mujer en tu obra.


#9

Mientras estaba ensimismada en sus pensamientos, Agueon ya se había retirado; Irelia se percató de aquello, Miro al gordo Kirosh jadeando y su esposa revisándole la nariz. Irelia se levantó y se dirigió presurosa hacia su destino, no miro atrás porque eso suponía ahondar en el pasado. Corrió hacia la dirección de su rescatista

– ¡Oye espera! ¡Espera! – Exclamo, persiguiendo al joven cazarrecompensas.

Agueon volteo, su mirada fría y cortante provocaron que Irelia se detuviera asustada; Irelia brinco hacia atrás como si una abeja le hubiera picado; Agueon la observo con fijeza, pero Irelia se detuvo a unos metros de distancia de su rescatador intento mantener la distancia, la razón era clara, el rostro de Agueon estaba lleno de intensidad asesina, parecía una criatura pesadillesca. Entonces de manera inmediata aquel rostro inhumano se detuvo y adquirió un brillo juvenil y humano, tanto así que ya no parecía un demonio, era como si una máscara se hubiera puesto en su delante para reemplazar su verdadero rostro.

– Oh, eres tú, pensé que te quedarías ahí. – Dijo Agueon al tiempo que le echaba una sonrisa llena de inocencia, ya no parecía la mirada letal de hace unos segundos.

– No pensaba hacerlo, solo quiera agradecerte, pero…

– No me lo agradezcas, – contesto Agueon mirando el cielo. – Alguien a quien aprecio mucho me pidió que te sacara de ahí, y te llevara al lugar donde correspondes.

– ¿Alguien a quien aprecias mucho?

– Eso ya no importa. ¿Cómo te sientes? – Pregunto con una sonrisa.

– Pues, estoy mucho mejor. – Contesto Irelia con una sonrisa.

Entonces Irelia le vio la cara sucia de su captor y se sacó una parte de su prenda vieja, se acercó a su rescatador y se lo entrego.

Agueon se había detenido para mirarla detalladamente, la joven tenía el pelo plateado, sus ojos eran celestes como el cielo, su cara tenía el parecido a una muñeca de porcelana, daba la impresión de que si la tocabas con brusquedad se rompería. Su mirada era tímida, como todas las personas recluidas y encerradas, una mirada asustada, temerosa, llena de miedo a ser atacada.

– Gracias.

Agueon tomo el pedazo de prenda y se limpió el rostro.

– ¿Y cómo terminaste en ese lugar?

– Yo… Yo.

Agueon frunció el ceño y luego asintió de manera apresurada confirmándole de que no necesitaba explicarle si no quería.

– Entiendo, no hace falta que me lo digas.

– Por cierto, vi lo que paso. ¿Por qué lo golpeaste?

– No es evidente, quería dar un mensaje. Ahora solo tu antiguo amo tiene que dar ese mensaje, y luego morir como una sabandija.

– ¿Morir?

Pero Agueon no contesto y siguió avanzando sin echarle una sola mirada a su captora, las orejas puntiagudas de Irelia se removieron, contraendose en sus sienes, y siguió a su captor.

#10

…..

Seguimos el sendero rocoso, aún seguía con los pies desnudos; era la segunda vez que veía la luz del día. Las había visto por primera vez cuando había llegado a Uras (Tierra) hace mucho tiempo, hablamos como 70 años antes, mis ojos se mostraban llenos de alegría, por primera vez en mi vida sentí verdadera paz.

Caminamos entre la maraña de casas, torres y barracones, las edificaciones de mármol, se alzaban imponentes sobre la gran ciudadela de Arnuin, la torre de Taniquetil, se alzaba como una imponente estructura de perla y plata. Me sorprendió observar por segunda vez las maravillas arquitectónicas de la gran ciudadela.

Hasta que llegamos al centro de la ciudadela. El centro era un santuario donde se conmemoraba a los grandes caídos en la guerra de Eregión, un evento que había sacudido los cimientos del continente Meridional hace 5000 años, cuando los insurrectos llevados por la locura asesina y ambición de un Rey había destruido los grandes sueños de los ancianos de una humanidad unificada.

Cerca de la gran estatua se congregaban varias personas rezando de rodillas, delante de la loza con bordes dedicada a los muertos tras la devastación, y la traición del señor de los reinos corona, cuyo nombre era Tartarus, el hombre que había traicionado a su propia gente y había generado una guerra civil que había no solo sacudido los cimientos de diversas facciones, sino que había logrado lo imposible. Asesinar a uno de los ancianos supremos y vivir para contarlo, y aunque el recuerdo de esos días eran escasos, las historias de aquellos tiempos eran algo de lo que poco se hablaba.

Agueon me miró fijamente y luego se sonrió.

– ¿Ashtar? ¿No es cierto?

Asentí un tanto nerviosa, asustada, aún estaba intimidada, creí que Agueon me usaría como otros me habían usado en el pasado, pero cuando lo vi a los ojos me di cuenta de que sus intenciones eran diferentes. Su mirada era de absoluta desesperación, aunque en el fondo su corazón pude sentir un cierto atisbo de malicia, algo que no sabría cómo describir.

– Si. – Afirme.

Agueon se llevó la mano al mentón intrigado.

– Recuerdo bien que hace 4 años me cruce con alguien que tenía el mismo apellido. ¿Era curioso, tenía el pelo igual de blanco que tú?

Su vos se hizo intimidante, como su profiriera una amenaza. Entonces Agueon saco de su prenda un collar de un color celeste de un color tan puro como las estrellas del firmamento, se acercó y me lo entrego.

– Esto es tuyo. – me dijo con una mirada apacible.

Observé sorprendida el artilugio y por un momento sentí una extraña corazonada, una aprensión, y luego reconocí el objeto.

– Esto le pertenecía a mi hermana.

Agueon asintió.

– Su deseo fue que te sacara de ahí, y te llevara a tu mundo. Y es eso lo que haré, ya después cobrare mi recompensa. Espero que valga la pena, porque si no voy a arrepentirme.

Le lance una mirada enfurecida, pero Agueon me miro un tanto extrañado.

– Ustedes los seres humanos son unos monstruos. – Dije con lágrimas en los ojos –. Son un virus, por eso están, como están, a puertas de la extinción, llegan a un sector basto de recursos se reproducen como larvas y luego destruyen todo lo que hay a su alrededor, y al final no queda nada.

Agueon se sentó en una roca, y luego miro el cielo echándose a reír de manera relajada.

– Si. – Afirmo Agueon con una sonrisa en la cara, como si no le importaran todos mis argumentos. – Tienes razón, la humanidad es una basura. Pero sabes, hay grandeza en sus corazones. Al principio yo también pensaba como tú, creía que la humanidad era nada más que un virus, pero con el paso del tiempo te das cuenta que la vida es algo que tú no puedes cambiar, ni decidir. ¿Puedes cambiarlo? ¿Crees poder decidir por ellos?

Mire fijamente a Agueon y su mirada se llenó de puro y desnudo dolor, y de un momento a otro mi semblante furioso cambio de manera repentina. En sus ojos pude ver sufrimiento, dolor, ira, odio, entre otras emociones unidas en un solo punto. Entonces Agueon se me acerco de manera severa y me dijo:

– Así como hay personas que merecen la muerte, pero viven injustamente, también hay personas que no merecen la muerte, y sin embargo mueren. ¿Puedes arrebatar esas vidas, Irelia? ¿Qué derecho tenemos en decidir la vida de uno y de otro? Yo creo que ninguna, lo único que nos queda es esperar y ver el mundo crecer, tu hermana creía en ello firmemente, yo diría que se ganó más que mi respeto.

Pero negué con la cabeza.

– Y esa es tu excusa para decirme que tienes respeto a los que te arrebatan todo lo que amas.

– Creo que no has entendido lo que te he querido decir Irelia.

– ¡Oh! Lo entendí. Claro que lo entendí, pero para mí solo son pretextos e idioteces.

Agueon negó con la cabeza nuevamente, frunció el ceño de un modo poco habitual de manera que el ambiente se dejó de alivianar.

– Tu hermana decía que ella solía usar las mentiras y entrecruzarlas con la verdad, pero el verdadero mensaje siempre estaba oculto en el interior.

– ¡Cállate, no te quiero escuchar! – Estalle aún más furiosa.

– ¡Eso es Irelia! – Exclamo Agueon. – Cuando a mí me quitaron las cosas que yo amaba, también sentí ira, la ira me enseñó a matar, a vivir, a comer, la ira y la rabia me dieron la vida, la razón de mi existir. Me sucedió lo mismo que a ti. Y entonces lo vi. En esas celdas junto a tu hermana, lo vi con claridad. ¿Tú crees que eres la única con problemas Irelia? ¿Crees que eres la única que ha tenido una vida llena de miserias? ¿Crees conocer la miseria, crees conocer el dolor?

Aquellas palabras habían provocado en mí una aprensión total y sin motivo.

– ¿Yo…?

– Tú no conoces el sufrimiento Irelia, aferrarte a lo ya vivido no va a solventar tus problemas, lo único que conseguirás con eso es abrir más tus heridas, y al final te quedaras vacía, hueca. ¿Crees que tu hermana hubiera querido un futuro así para ti? ¿¡Dime!?

Quise alegar, pero no encontré las palabras necesarias para replicar.

– A veces en la vida tienes que afrontar esos problemas. – Dijo Agueon con severidad –. Claro, habrá un momento para llorar a los muertos, para llorar por aquellos a quienes consideraste valiosos, pero el repetirte todos los días de tu vida que has perdido a tus seres queridos no traerá a la vida a aquellas personas que amas; solo desperdiciaras tu tiempo y el tiempo de otros, estamos en la maldita vida real, supéralo y sigue adelante, porque nadie más controla tu vida, más que solamente tú.

#11

Quiero decir que las palbras de Agueon fueron duran como una roca, y afiladas como una espada, aquellas palabras calaron en lo mas profundo de mi interior, sus palabras tocaron la parte mas sensible de mi espíritu y una sacudida se apodero de mi. Pero entonces en ese momento Agueon ladeo su faz cuando escuchamos el sonido de armaduras y espadas desenfundadas, me hice para atrás confundida y asustada sin tener la menor idea de lo que estaba pasando.

– Maldita sea, el alto armisticio –. Susurro Agueon ladeando su faz hacia la escolta de guerreros que ya hacían congregados.

– ¡A ver qué mierda pasa aquí! Por qué este hijo de perra sigue suelto, y por qué un maldito posadero vino a reclamarme sobre el robo de su sirvienta.

El resto de ballesteros se colocó en fila, Agueon me miro de un modo persuasivo, entonces me hizo una señal con la cabeza y retrocedí escondiéndome en un poste asustada.

De manera repentina los ballesteros le dispararon directamente a Agueon, me asuste; imagine el cuerpo de Agueon tendido en el suelo con las flechas surcando todo su cuerpo, pero como si de una acción mágica se tratara las flechas se quedaron suspendidas en el aire, casi a unos cuantos centímetros de distancia de su captor. Agueon tenía la mano izquierda alzada, mantenía sus dedos contraídos como si se estuviera concentrado en retener las flechas. Como si estuviera en un sueño, Agueon me miro de reojo. ¿Quizás para asegurarse de que estuviera bien? No lo sabía con exactitud, entonces de manera inmediata Agueon volteo las flechas hacia la posición de los soldados y custodes que para ese entonces cambiaron la expresión de sus rostros.

Agueon dibujo una sonrisa llena de mofa y luego dijo:

– Les devuelvo sus flechas.

el capitán de la compañía se quedo helado, y de manera inmediata indico a sus guerreros que se pusieran ha cubierto al tiempo que una andanada de flechas caía sobre ellos, fue en ese momento cuando Agueon aprovecho ese pequeño instante de distraccion y se dirigió hacia mí con una agilidad que sería imposible describir, me tomo de la muñeca y salimos corriendo hacia un callejón oscuro, donde nos perdimos en la absoluta oscuridad.

….

Después de un parde horas corriendo, Agueon se detuvo, alzo la mirada para revisar hacia los alrededores y luego me miro con un cierto aire de zozobra, con poco interés. ¿Quizás estaba planteándose la idea de abandonarme? Como otros lo habían hecho, o quizás solo utilizarme, como otros me habían utilizado.

Verán, hace 10 años lo primero que aprendí es que no debes confiar en nadie, todos pueden ser tus enemigos, todos te pueden traicionar. Eso lo aprendí cuando escapé de mis primeros esclavistas, y no sucedió como en los cuentos de hadas, no vino un príncipe de ojos azules y de cabellos dorados a rescatarme como sucede en los cuentos de hadas, no había venido nadie a rescatarme. Así que no tenía mi confianza puesta en Agueon, pero él me había liberado, y eso me devolvió una pequeña y débil esperanza. Esperanza de que en el mundo no todos eran unos desgraciados.

– Bien, creo que ya los despistamos, pero aun así me buscaran. – Dijo Agueon mirándome a la cara, se sacó el enorme chaleco negro que llevaba puesto y me lo entrego – Ponte esto, colócate la capucha y que no te vean las orejas, nos vamos a separar.

Cuando escuche esas palabras me entro una punzada en todo el pecho, lo tome del polo he intente evitar que se largara.

– ¿Espera? ¿Y qué va a ser de mí? – Le pregunte con una mirada llena de preocupación.

– No me estas entendiendo querida. – Negó con la cabeza y con una sonrisa despreocupada y continuo: – Vete a la calle Shayla, esta como a dos cuadras de este callejón, – saco una daga y me la entrego. – Si alguien quiere meterse contigo le hundes esto en el vientre y corres sin detenerte, busca el restaurant Ahllaek, dile al joven que atiende que vienes de parte de Agueon, quédate ahí y no salgas hasta que llegue. ¿Entiendes?

Asentí, y luego Agueon se levantó, desenfundo su espada y luego pronuncio unas palabras en un idioma que no comprendí, entonces me hizo un gesto con la cabeza para que saliera corriendo; le sonreí y entonces me fui a toda prisa sin detenerme, y lo último que vi fue como los ojos de Agueon se encendían en un rojo vivo y una expresión distinta llenaba su rostro, aquella era la imagen de la muerte viviente, del caos reptante, aquella era la cara de una persona que había visto mundos caer, y en un desliz más rápido que el viento, Agueon desapareció en medio en la oscuridad.

…..

La ciudad de Arnuin es tan grande como un laberinto lleno de personas, las casas estaban decoradas con el símbolo de una copa y sobre la copa había 5 anillos, aquella insignia era el símbolo de la sagrada inquisición. Hacia los lados se extendían casas de diversos tamaños, tropecé frente a una señora de avanzada edad, la mujer me empujo y se levantó con tanta fiereza que me hice para atrás asustada.

– ¿!Qué acaso no ves por dónde caminas¡? – Me pregunto con una mirada llena de indignación, como si la hubiera insultado.

– Lo siento. – Me disculpe.

Verán, si el hijo de un noble era una de las fuerzas más poderosas del mundo, los padres lo eran del universo, si llegabas a tocar al menos un solo pelo de un alto noble, lo más probable era que tu cabeza fuera a pagar contra el tablado. Así que me levante de manera apresurada sabiendo lo que iba a sucederme y eche a correr, la señora intento agarrarme, pero evadí su agarre y me escabullí en medio de la multitud de personas que ya hacían congregadas, aquel día se festejaba la conmemoración de la Guerra de Eriadhor, así que era normal que tanto niños como adultos estuvieran vestidos con armaduras y cotas de malla, muchos se vestían de Valerius el grande, y otros niños se vestían de los poderosos hijos del hierro, leyendas que surgieron en momentos de necesidad en la guerra de Eregión y en la batalla de Eriadhor, dos guerras que habían surgido en una época oscura, allá hace 5000 años, o eso es lo que se especulaba, pero hasta donde yo sé muchos historiadores solo afirman que solo es un mito, y que no debería tomarse como un echo historico.

#12

Consciente de ello, nunca me puse a pensar que cada historia o leyenda del Planeta Tierra tuviera una base histórica y real.

…..

Ya en la absoluta oscuridad Agueon podía escuchar el sonido de armaduras crujiendo y movilizándose en el oscuro callejón, el insulto de distintos guerreros y el farfulló de maldiciones, le avisaba que aquello no sería nada fácil.

Agueon analizo la situación desde la oscuridad. Y de inmediato supo que aquello no se resolvería sin mancharse las manos de sangre, tenía que acabarlos, tenía que exterminarlos, una sensación de euforia se estaba apoderando de él. Algo maligno.

“Matar. Matarlos a todos, beber su sangre, capturar sus almas, devorar sus carnes”. Aquella era una vos que emergió del interior de sus pensamientos, como si una conciencia invasora quisiera apoderarse de su conciencia. Como si una presencia maligna quisiera apoderarse de Agueon.

– Cállate. – Susurro Agueon.

“Sé que te mueres por succionar sus almas”.

#13

– Cállate. – Volvió a susurrar.

“Tus instintos se abren y gritan, están reclamando vidas, esas almas perdidas y desgraciadas”.

– Cállate. No vas a quebrar mi voluntad tan fácilmente, deberías saber de lo que soy capaz. Mi voluntad, no es fácil de quebrar. – Agueon se sonrió, en un gesto burlón. Acto seguido desenvaino su espada en un as de energía eléctrica revistió su espada, la fuerza psíquica, el poder que superaba la magia recorría cada célula de su cuerpo, las marcas de su brazo derecho brillaron; como un aviso hacia algo diferente, y entonces supo que su mente estaba en total equilibrio.

"Tendré que forzar el camino, lobo negro. Recuerda que al más mínimo descuido serás poseído". Dijo el arconte con una vos que parecía más una burla hacia los pensamientos de la persona que lo había encerrado.

–Cállate, me aburres, además, llevas haciendo esto por 5 eones, ya no creo que funcione. – Agueon se sonrió en son de mofa. – Porque no te buscas otro entretenimiento, señor de la palabra.

Y aquellas fueron sus últimas palabras antes de lanzarse hacia la batalla.

…..

Respiro profundamente, sus pupilas se encogieron.

En su perspectiva los veinte soldados que pasaban en el callejón oscurecido solo eran presas, masas de carne sin propósito y sin visión. La oscuridad que lo rodeaba era como un hogar para él. Después de muchos eones nunca había imaginado volver a mancharse las manos de sangre; una parte de su interior sintió arrepentimiento por ver hasta el punto en el que le habían llevado sus acciones.

Pero de manera inmediata suprimió esas dóciles emociones.

La duda, la lamentación, la vacilación, eran debilidades que otros podían padecer, pero él no tenía tiempo para esas cosas.

Desenvaino su espada, la ancestral RunaySupay, la espada viviente.

Entonces extendió la energía psíquica hacia su brazo izquierdo transmitiendo la oleada de energía hacia su espada y entonces la proyecto como una onda expansiva. Las armaduras tintinearon como musicales sobre el suelo endurecido, como una lluvia de acero plateado.

Las flechas de los ballesteros silbaron hacia todas direcciones, silbando y siseando hacia todos los alrededores mientras las descargas plateadas viajaban de aquí y allá.

Hostiles señales de batalla se escuchaban en el interior del callejón, al tiempo que las luces plateadas de las flechas se apagaban en la absoluta oscuridad. Pequeños azes de luz se reducían en el estrecho callejón, en la oscuridad Agueon observaba, analizaba. Más allá como a 7 metros de distancia la fría luz empezaba a disminuir, mientras los guerreros que ya hacían congregados en la oscuridad permanecían quietos como siluetas de un perspicaz color plata.

Agueon permanecía quieto, se encontraba sostenido sobre las cabezas de sus víctimas con la espada clavada en la pared, esperaba, aguardaba. Dejo que la oscuridad lo abrazara, lo acogiera. Dejo que la oscuridad se envolviera con él. Su cuerpo se desplazaba de izquierda a derecha por las paredes del callejón. Los guerreros y mercenarios de la banda los lobos blancos desenvainaban sus espadas, esperando, aguardando.

Un ballestero permanecía debajo de él, observando atraves la oscuridad, revisando algún movimiento que le indicase que su captor estaba oculto.

– ¡Que no os intimide! ¡Concentraos! ¡Solo es un individuó! – Exclamo el jefe de la compañía, mientras la oscuridad se hacía más densa.

Agueon escuchaba su nombre, como ecos en la oscuridad. El lobo negro lo llamaban, un nombre que sencillamente le desagradaba. Pero ya se había acostumbrado a él.

“Ya es momento”, pensó, mirando el cielo azul. “Perdóname”.

Agueon se lanzó sobre el primer guerrero de manera serpenteante, cayo justo por su columna vertebral, su espada descendió y una onda eléctrica baño el escenario, extendió su espada con firmeza y elegancia, de modo que la sangre mancho las paredes. El guerrero que ya hacía en su delante murió con la cabeza desprendida de sus hombros, y con la carne volando por los aires y la armadura perforada como si de un pedazo de mantequilla se tratara, un olor a carne quemada empezó a hacerse presente. Apenas inicio el primer ataque Agueon regreso hacia la oscuridad, hacia su refugio, al tiempo que las flechas volvían a bañar el escenario.

Hubo gritos desgarradores de parte de algunos mercenarios, mientras el baño de sangre empezaba a hacerse más latente. Con una destreza, producto de décadas pasadas, como guerrero chaman, Agueon atravesó ágilmente entre los rayos de luz que empezaban a hacerse presentes en el oscuro callejón.

Otro guerrero volvió a lanzarse hacia la luz intentando escapar, pero fue rápidamente abatido.

– Nadie escapara de aquí. Este callejón será su tumba. – Advirtió.

Entonces otro guerrero cayo con el torso abierto en canal, la sangre chorreaba desde las arterias como válvulas de presión reventadas. Otra andanada de flechas volvió a irrumpir en la oscuridad, donde Agueon ya hacia oculto. Los ballesteros disparaban a la desesperada esperando la caída de algún cuerpo. Las flechas destellaban mientras los ballesteros atacaban a un cazador invisible. Pero donde sea que dispararan Agueon evadía cada disparo como un espectro, como un fantasma, lo único que sus atacantes pudieron ver fueron unos ojos rojos que aparecían y desaparecían en la oscuridad.

Un templario del templo de Taniquetil se hizo para atrás, hacia un pequeño charco de luz que empezaba a hacerse más claro en la oscuridad, pero Agueon se movió con más agilidad hasta posicionarse detrás de él, moviéndose de una manera sobrenatural y silenciosa. Era como si la oscuridad estuviera de su lado, la oscuridad no era su aliada, la oscuridad era su hogar.

Una sensación de desasosiego se apodero de los ballesteros y de los templarios que ya hacían congregados.

Contrariamente a la predicción de muchos inquisidores, parecía que los templarios podían sentir miedo, y esas emociones lo alimentaron.

“Si, mátalos. Matar, matarlos a todos”, pronuncio aquella vos en su interior. Pero Agueon la ignoro, de todas maneras tenía que matarlos a todos; sin embargo, no tenía que bañarse en sangre como hace muchos años, como cuando era esclavo.

#14

Agueon se lanzó hacia el primer guerrero templario, uno de los más grandes y valientes de la orden de Taniquetil.

Veterano o no, el hombre murió como cualquier otro, en medio de la agonía, pero Agueon se aseguró que su muerte sea rápida y sin dolor.

– La muerte ha venido por ustedes. – Dijo Agueon, observándolos en la oscuridad.

El resto de ballesteros continuaron disparando la andanada de flechas, mientras las ballestas resonaban como ecos desesperados en la oscuridad.

Pero Agueon seguía oculto, no le importaba que tan experimentados fueran sus oponentes, nada de eso evitaría sus muertes. Nada. Solo había espacio para la perdición. Podía ver a sus víctimas, 3 templarios Crouz, dos custodes fulgart y 10 ballesteros posicionados en círculo. Vigilando. Esperando.

– Morid. – Susurro Agueon mientras dos ojos tan rojos y fieros como una pesadilla se encendían en la oscuridad.

Y entonces ante la perspectiva de la batalla, planeo y se dejó caer entre ellos como un depredador.

Proyecto la energía psíquica en su espada, de modo que un as de energía revistió su arma como un segundo filo que estuviera cubriendo su espada. Perforo la armadura de los primeros ballesteros, repujo la energía áurica como una capa sensorial, para evadir las flechas, de modo que estas salieron despedidas de su lugar y se desviaron de su trayectoria. Agueon fijo su mirada en el primer custode fulgart que se abalanzo sobre él con la lanza en mano. Entonces volvió a girar proyectando la psique hacia su espada saltando y girando como un malabarista mientras asestaba un tajo en el brazo de su contrincante, otro templario se lanzó hacia él, pero fue rápidamente abatido por un barrido psíquico de su espada arrancando de un tirón la columna vertebral del alto templario; dejando una línea curveada de huesos y carne machacados. Agueon se lanzó hacia sus demás contrincantes que para ese momento se encontraban corriendo de manera histérica, intentando escapar de un destino inevitable.

El guerrero chaman se deslizo con una velocidad sobrehumana mientras su hoja psíquica cortaba la armadura blindada del segundo templario, carne y hueso llenaron el escenario y un abrazador olor eléctrico hendió el ambiente.

Otro custode fulgart se lanzó al ataque, pero Agueon evadió el pliegue de su lanza mientras el otro templario se abalanzo sobre él.

Agueon se encontró evadiendo los amplios ataques del custodio que con mucho esfuerzo intentaba mantener a raya al joven cazarrecompensas. Agueon giro cuando se percató de que otro adversario se acercaba por la espalda y salto dando un giro casi imposible. Sus movimientos eran ágiles, feroces y coordinados, de modo que la lanza del custode fue a parar contra el vientre del templario que cayó desplomado hacia el suelo. Agueon se lanzó nuevamente ampliando un barrido con su espada. Lo que sucedió a continuación fue inevitable.

Otro templario se lanzó gruñendo, pero Agueon evadió el ataque nuevamente. En los siguientes segundos el escenario se llenó de mandobles y pliegues del alto templario que para ese entonces intentaba con mucho esmero acabar con el lobo negro. Pero Agueon parecía estar jugando con él, y como si le aburriera todo aquello, Agueon se agacho lanzándole una tremenda patada en la cara, el cuerpo pesado del hombre cayó al suelo dando un gruñido al desplomarse sobre el suelo ensangrentado. Agueon se revolvió de su sitio esquivando el ataque de los distintos mercenarios al tiempo que giraba su espada de manera ágil y veloz mientras los cuerpos salían desprendidos en un escenario de armadura y carne sanguinolenta.

El templario que ya hacia tirado en el suelo se levantó rugiendo de rabia y logro soltar un mandoble antes de que Agueon se volviera a lanzar sobre él. Agueon le arranco el arma de las manos para después ponerle una rodilla en el pecho y otra sobre el brazo izquierdo. Atrapo su otro brazo y con una fuerza inhumana le arranco el brazo de su articulación. Otra flecha se dirigió hacia él, pero fue fácilmente evadida por el campo áurico que había creado para revestir todo su cuerpo.

Se volvió para mirar a su otro atacante con una mirada llena de seriedad, y con unos ojos que presagiaban destrucción mientras el último ballestero disparaba sus últimos proyectiles contra su asesino, hasta que una patada en la cara lo sorprendió de manera repentina.

– No, por favor espera, espera… Tengo hijos, tengo familia, tengo una vida. Por favor.
Agueon lo miro atentamente, y acto seguido guardo su espada.

– Bien, por tus hijos. – Dijo dándose la vuelta, mientras guardaba su espada en su espalda, como si fuera un arco o una aljaba.

“Maldito hijo de perra, lo matare”, pensó el ballestero al tiempo que se arrastraba hasta para alcanzar su ballesta y asestarle un disparo a su oponente mientras tenía la guardia baja.

– ¡Muere! – Grito.

El proyectil viajo de manera apresurada, tanto así que Agueon tuvo que moverse rápidamente antes de que la flecha le atravesara la cabeza, sin embargo, el proyectil había logrado rozar su rostro, dejándole una marca en la mejilla. Agueon se volvió hacia el hombre con brusquedad, debía tener entre los 30 años de edad, y la mirada de este se mostraba desesperada.

– Eso me ha dolido. – Dijo con una sonrisa en el rostro mientras se limpiaba la sangre de la cara. – Deja que te devuelva el dolor.

Entonces en un último deslizamiento la cabeza del ballestero salió volando por los aires.
Y lo que antes había sido un callejón vacío y silencioso se había convertido en un matadero. Las salpicaduras de sangre bañaban las paredes y el suelo. Los cuerpos partidos y decapitados ya hacían tirados como muñecos desechos y mutilados, en una de las escenas más espeluznantes que hubiera dejado vomitando a cualquier incauto que se cruzara por ahí.

#15

Capitulo I.
Tulpa, nada es lo que parece.

Me introduje por un callejón estrecho. Justo por una calle llamada Yhalek, tenía ese nombre por un viejo guerrero que siempre perseguía a los bandidos y ladrones, tenía ese nombre porque el viejo Yhalek había logrado vencer a un Urgut. Una bestia que había descendido de los cielos y había causado desgracias en la ciudadela. Según algunas leyendas urbanas se decía que tenía un tercer ojo en la frente, y que estaba provisto de distintos cuernos en el cuerpo. Según los más ancianos de esta ciudad hablaban que era un Ghalubai, gran bestia en la lengua valerana y que tenía la fuerza de 30 hombres. Manejaba un cristal de un color verdoso y se decía que tenía la capacidad proyectarla como un arma de energía plasmática. Su aspecto era reptiliano, y estaba provisto de diversas escamas en todo el cuerpo.

Yo supuse que se trataba de un Pazuzu, o como se les conocía en mi planeta con el nombre de Musgir, guerreros creados genéticamente por el alto mandatario de los annuna en la era de la expansión hace ya Eones de años; cuando el planeta tierra era joven y verde. Mi padre me había contado que los Kadistu, o conocidos como los diseñadores de vida habían ordenado a su alta milicia enviar un asteroide creado por una raza conocida como los Urmah, el asteroide estaba echo por una aleación conocida como Horgon, una aleación que era capaz de captar las resonancias vibratorias e incrementarlas en el planeta en el cual impactase. Pero era un tema que mi padre no quiso revelar. Ahora ya nada de eso importa, porque estoy en este planeta, y dudo que me encuentren.

Giré hacia otro callejón y vacile, sentía que había algo extraño, vi a personas que caminaban de aquí y allá, de izquierda a derecha. Como si estuvieran esperando a algún incauto que se introdujese a su territorio; muchas de ellas estaban sentadas en el suelo, mas allá donde la luz del sol tocaba se encontraba la calle Rhadih’Laud, la verdad no sé por qué la llamaban así, creo que era por un trovador, pero en esos momentos estaba más atenta en mis asuntos que en una calle con un nombre histórico, ya que justo en esa calle estaba el restaurant que mi rescatista había indicado. El problema era que para llegar a él tenía que rebasar un infierno; y ahora había entendido por que Agueon me había entregado su daga. Sin embargo, la situación en la que me encontraba me ponía en total desventaja; después de un parde minutos un cuerpo se estrelló junto a mí, me di la vuelta alarmada y me di cuenta que era un niño. Debía tener entre 7 a 8 años de edad.

#16

– Eso me dolió. ¡Se puede saber que te ocurre! – Exclamo un tanto enfurruñado, como si yo tuviera la culpa.

– Perdón, yo no sabía….

El niño levanto la mano y luego se sonrió.

– No te preocupes. Yo también estaba desconcentrado. – Contesto con una sonrisa, y luego echo un suspiro relajándose. – A veces me pongo a pensar demasiado, el maestro siempre me dice que es bueno meditar un poco lo que haces todos los días.

Entonces el niño se dio la vuelta y volteo su mirada hacia el callejón oscuro, su mirada
estaba llena de incredulidad, y me observo detenidamente.

– ¿Te da miedo entrar?

El niño me volvió a mirar, y yo asentí un tanto nerviosa.

– Tengo una idea. – Me dijo con una sonrisa en la cara, como si una nueva idea hubiera llenado su mente. – Ven conmigo. Si vienes conmigo no te harán daño. ¿Hacia dónde te diriges?

No le conteste, estaba asustada, además estaba con un niño que no me brindaría seguridad, sino más problemas. Pero ya estaba metida en este embrollo, así que tenía que estar preparada para lo peor. No pasamos ni medio callejón cuando un extraño nos intercepto, y saco su cuchillo. Yo supuse que era para pedirnos dinero, pero su semblante cambio cuando miro al niño que me acompañaba. Sus ojos mostraban un terror y un horror indescriptible.

– Eres tú – Susurro con un cierto atisbo de temeridad.

– No.... Soy un niño cualquiera. -- Dijo el niño con un tono de mofa y burla. -- Claro que soy yo. Apártate de mí camino, créeme estoy conteniendo mi mal humor solo porque me encontré con una señorita que requiere un poco de ayuda, y la verdad me estas estorbando. – Aquellas palabras las pronunció como si fuera una amenaza. Como si no fuera la primera vez que las anunciara. Entonces una sonrisa perversa se dibujó en su rostro y me apretó la mano con fuerza. Con mucha fuerza. – Mejor vuelve al agujero por dónde has salido, no estoy de humor para matar a una escoria como tú. Carezco del tiempo para dedicarme a un vagabundo que no hace nada por su vida. – Su semblante cambio y su mirada se hizo dura, como la de un adulto atrapado en el cuerpo de un niño. – Oh a lo mejor quieres que las cosas terminen como la última vez.

Más allá como a 5 metros de distancia las distintas personas se movilizaron susurrándose entre sí al tiempo que se escondían en sus pequeños refugios improvisados, se escondían entre las sombras llenos de pavor y en menos de un minuto no quedo nadie.

El hombre que estaba delante de nuestro tropezó torpemente y luego se volteo para mirarnos. Nunca olvidare la expresión de aquel niño, era como ver a un demonio viviente, me recordó a la mirada implacable de Agueon, una mirada sin emoción, una mirada que solo denotaba destrucción y muerte.

El pequeño me apretó fuertemente la mano hasta el punto de hacerme daño.

– Malditos. – Susurro con una mirada enfurecida.

AThaini
Rango8 Nivel 36
hace 10 meses

@BellaDonna_15 A mi tambien me gusta, me fascina como construccion de tu mundo lo haces bien.


#17

Luego como si se diera cuenta de lo que estaba haciendo, me soltó y me pidió perdón. Me lleve la mano derecha a la muñeca izquierda y note una marcha de un color negruzco, parecía una herida.
– Maldición. No te muevas, déjame ver esa herida. – El niño atrajo mi brazo hacia él, y luego presiono nuevamente con fuerza. Pronuncio unas palabras en un idioma que no entendí y luego me soltó.

Cuando me volví a ver la muñeca me di cuenta que ya no había aquella sustancia negruzca, el niño me lo había arreglado. Luego se sonrió.

– Estuvo muy cerca, si lo hubiera dejado así, ahorita estarías muerta. Sí señor. Ahora salgamos de este callejón.

Me volvió a tomar de las manos y adoptando un modismo muy habitual en los niños de Valimar se sonrió y salimos de la oscuridad.

– Vámonos, te llevare a un lugar seguro. – Aquellas fueron sus últimas palabras y luego nos sumergimos en la luz del día.

#18

Capitulo II.
Alfa Draconiano.

Kirosh corrió hacia la calle Nhedim, empezó a cojear, producto de una herida en la pierna derecha. Resbalo dos veces, y empujo a una prostituta agresivamente, la mujer se levantó con dificultad reconociendo al individuo. Kirosh se disculpó, pero la mujer lo empujo con agresividad, lo que provoco en Kirosh una ira indescriptible, pero se contuvo.

– ¿Qué haces aquí Kirosh? ¿Dónde están los demás?

Kirosh volteo agresivamente, su mirada era de absoluta preocupación. Como si en su fuero interno hubiera visto a un demonio. Elohar se acercó a su hermano y luego lo miro con un cierto aire de preocupación.

– ¿Por los Dioses que demonios acaba de ocurrir? –Pregunto Edhun preocupado. –Por la cara que llevas cualquiera diría que has visto a un demonio.

– Tengo que ver al jefe.

Edhun palideció, parecía un tanto aterrado, asustado.

– No puedes verlo. – miro hacia los costados. – Esta…

– Está comiendo otra vez. ¿No es cierto?

Edhun asintió perturbado.

Kirosh se preguntaba que le diría a su jefe y que justificación usaría para que no lo devoraran. Empezó a plantear sus distintas posibilidades, pero mientras más lo intentaba más difícil se hacía pensar en una idea que lo sacase del aprieto en el cual se había metido. Por fin después de varios minutos de silencio, miro a su compañero y solicito ver a su señor. Aun sabiendo que era una mala idea, pero sabía que si le advertía de la llegada del “lobo negro” podría salvarse el cuello. Nunca sospecho que estaba metiéndose a la boca del lobo.

Se dirigió hacia el edificio de Mortis Kaelum, la zona estaba compuesta por dos esculturas de dragones. Ambos abrían las alas mostrando su magnificencia y poder, uno de los guardias de turno observo fijamente a Kirosh, pero dando se cuenta que es de los suyos lo dejo ingresar. Más allá como a medio metro de distancia dos custodios se encontraban entrenando y luchando entre sí, Kirosh los miro de reojo y paso de largo, el palacio del Conmemorándum era una de las estancias más ostentosas, tenía la forma de una fortaleza fortificada. Kirosh la contemplo sorprendido y luego ingreso a uno de los elevadores que lo llevaría a su destino.

Cuando llego al interior del palacio un guardia de servicio lo retuvo y empezó a inspeccionarlo. Kirosh impaciente empezó a protestar.

– Porque tanto ajetreo, no llevo nada. Además, llevo trabajando para el conde desde hace dos años. ¡Así que no me joda!

El guardia lo miro con desaprobación, y luego se sonrió.

– Como diga.

Kirosh lo hizo a un lado con agresividad y se dirigió hacia el gran salón, por alguna extraña razón el aroma se estaba haciendo más y más asqueroso, como si el ambiente estuviera cargado de cadáveres putrefactos. Era como si más cerca estuviera de su objetivo, más cerca estaría de la muerte.

– Mierda, esta es una pésima idea. – Susurro Kirosh asustado, el sudor le rozaba la mejilla y las cejas, y un sentimiento de desasosiego se apodero de él.

“Recuerda, dile a tu jefe”.

Volvió a recordar la cara de aquel muchacho, volvió a recordar la humillación que le había hecho pasar en la taberna.

“Hijo de puta”. Pensó, mientras escupía en el suelo con desagrado.

Agueon se llamaba, ojos rojos como la sangre tenia y su presencia le había infundido pavor y miedo. Un miedo que no sabía cómo describirlo, mientras Kirosh estaba sumergido en sus recuerdos poco se había dado cuenta del tiempo que llevaba caminando, había llegado a una puerta de color cobrizo con matices verdes, un interesante decorativo, sobre todo para un duque que no le gustaba llamar la atención.

– Solicito una audiencia con el Duque Vermillon.

El sirviente asintió y abrió la puerta inmediatamente, hizo las presentaciones y luego cerró la puerta de inmediato. Kirosh sintió la tensión en el ambiente, el olor a sangre podrida se respiraba a los alrededores, y un cierto aire de temeridad se apodero de él.

– Kirosh, acércate. ¿Qué es lo que ha sucedido? Te noto inquieto.

– Señor he venido a informar que un cazarecompenzas a llegado al continente, y está dirigiéndose aquí.

Se creó un silencio en la sala y luego las velas se prendieron.

– Pues mátenlo, para eso les pago. ¿Así? ¿Dónde está la lyriana? La necesito.

Kirosh empezó a ordenar sus palabras asustado.

– Mi señor, sobre eso….

– ¿Kirosh? – La vos del duque se había deformado como si una vos distinta hubiera inundado la sala. – No me digas que has fracasado. Tus órdenes eran claras y eran sencillas.

– Estábamos a punto de lograrlo pero. – Las palabras de Kirosh se cortaron, el sudor empezó a acelerar, y Kirosh podía sentir el miedo impregnado en cada célula de su cuerpo.

Escucho el sonido de pasos agigantados y luego un rugido que no parecía humano, la sala oscura no le permitía observar lo que estaba ocurriendo, pero era algo que no quería averiguar, sabía que tenía que salir, el silencio se había echo más y más propicio.

Entonces de la oscuridad una figura reptil emergió, la criatura estaba compuesta por pequeños cuernos en el rostro y en la barbilla, tenía las piel de un color rojo y poseía un peculiar ojo vertical en la frente que permanecía cerrado, la criatura reptiliana se acercó a Kirosh con pasos ágiles y pesados, tenía en la mano derecha la cabeza de un niño, y su boca entera estaba llena de sangre.

– Me has fallado Kirosh. ¿Quieres saber lo que les pasa a los que me fallan?

Kirosh no respondió, estaba demasiado impactado y aterrado, hasta el punto en que las palabras se volvieron en ecos distantes. Estaba asustado, tanto por el tamaño de aquella criatura, como por el sonido que este emitía.

– ¿Qué le ha pasado al conde?

– Yo soy el conde y tú eres el idiota que me ha fallado.

El reptiliano lo tomo por el cuello y lo levanto sin dificultad, acto seguido lo contemplo.

– Eres grande. – Comento con una sonrisa –. Serás difícil de digerir, sin embargo tu sacrificio me permitirá ver lo que has hecho y con quien te has encontrado. Solo tengo que abrir mi tercer ojo y será fácil, observare cada detalle, cada minucia.

– ¿Qué es lo que eres?

El reptiliano se irguió firme con sus dos patas.

– Tu muerte. – Abrió el ojo vertical de su frente y se lanzó a devorarlo.

Mientras Kirosh era engullido y triturado por las fauces del draconiano, la sala se llenó de los gritos desgarradores de los niños que habían sido enviados al palacio del duque, el miedo impregnaba la sala.

Anuk pudo ver lo transcurrido hacia las horas previas antes de la llegada de su subordinado, y antes de que lo matara.

“Ya veo, un guerrero chaman. Interesante, creí que toda esa estirpe se había extinguido. Veo que no. Esto es algo que valdrá la pena”. Pensó el draconiano al tiempo que una sonrisa se dibujaba en su rostro, mientras su cuerpo se metamorfoseaba a un estado más humano.

Fijo su mirada en la oscuridad y se sonrió observando a los dos niños que ya hacían encadenados.

#19

– Ya me encargare de vosotros mañana. Podéis consolaros con esto. – El duque tomo la cabeza del niño que había devorado como hace 3 horas y lo aventó hacia los dos niños que ya hacían abrazados y acurrucados.

Anuk se echó a reír y luego se dirigió hacia las afueras.

– Tengo mucho trabajo que hacer, si un guerrero chaman pisara mi terreno tengo que recibirlo con los brazos abiertos. Esto es un evento que sucede cada 5 billones de años.
Abrió las compuertas y se perdió en la luz del pasadizo.

#20

Cap III

La Muerte ha Llegado.
Un Punto de Quiebre.

Agueon caminaba por un callejón perteneciente al distrito Eduhem, las casas estaban compuestas por una piedra llamada Pirita, una piedra capaz de bloquear los elementos mágicos, y que en cierto sentido afectaba a las hechiceras y magos del continente. La calle Eduhem era conocida por sus personas intolerantes, odiaban a los hechiceros y eran muy temerosos de lo sobrenatural. Era por así decirlo, un lugar donde el más fiero ladrón y el más alto noble podían encontrarse sin reparos para asuntos de más calado, un contrato, una orden de asesinato, un encargo que requería el robo de algo importante. También era conocido por su alto nivel de criminalidad donde todo podía pasar y donde el más mínimo descuido podía dejarte en el fondo del abismo, muerto y con las tripas esparcidas en el suelo. Por lo tanto, no era extraño que en muchas ocasiones se escucharan reportes de asesinatos y desapariciones de niños, ya que como toda ciudad era una zona olvidada y repudiada.

Aquel día el viento no corría como todos los días habituales, la luna daba una luz poco cálida. El joven cazarrecompensas se detuvo para observarla, como casi todos los días. Mirar la luna le traía recuerdos del pasado, recuerdos de una vida pasada de hace muchísimos años, recuerdos de una era ya olvidada por el paso de los eones y del tiempo Agueon reprimió esos recuerdos en lo más profundo de sus memorias, bajo la vista y se introdujo en un callejón lleno de mendigos, su ropa azulada y su pantalón oscuro no contrastaba con la típica ropa de los mendigos y ladrones que ya hacían a su alrededor. Más allá como a 5 metros de distancias dos individuos se peleaban por un pedazo de pan, a 10 metros de distancia otro individuo le hacia el amor a una prostituta sin importarle que lo estuvieran viendo, después de todo era una zona donde las prostitutas eran baratas y la vida era casi una miseria para que alguien se fijara en una persona que solo buscaba un placer barato. Sin embargó el joven cazarrecompensas estaba ahí, caminando en tierra de nadie, en un lugar donde la vida era una lucha constante, y donde el más mínimo descuido podía costarte un ojo de la cara.

– Bien mocoso de mierda, suelta todo el oro que tengas. O puedes ir rezando por tus últimos momentos de vida. – Advirtió una vos desconocida detrás de Agueon, al tiempo que un cuchillo se posaba en su espalda.

Agueon lo miro desoselayo, pudo notar que tenía entre los 45 a 50 años de edad, con una cara huraña y con una mirada de un viejo violador. Debía medir entre los 1,90 metros de alto y sus ojos enfermos empezaron a estudiar al joven que ya hacía a su delante.

– ¡Oye acaso estas sordo! Dame el puto dinero, no tengo toda la puta noche.

Agueon lo miro y levanto las manos, mostrándose menos hostil.

– Esta bien… Está bien. No hay por qué ponerse agresivos.

El joven se metió las manos al bolsillo y rápidamente lanzo al aire una talega pesada, el hombre que ya hacia detrás de él se desconcentro mientras ponía su atención en la talega que su otro captor había lanzado por los aires olvidando que había otros mendigos que al igual que él, deseaban el oro.

– ¡D… Dinero! – Grito un mendigo señalando la talega, y observando como esta revoloteaba por los aires.

Agueon aprovecho esa distracción y se escabullo en la oscuridad. Después de todo, era bueno para esas cosas, ladeo su faz para mirar como el resto de mendigos se agarraban a golpes con en el que anteriormente había sido su atacante.

– ¡Aparta hijo de puta, eso era mío! – Grito el individuo de vos huraña.

Agueon se sonrió y se retiró.

“Pobres idiotas. Solo era carbón y ceniza”. Pensó Agueon con una mirada seria. Negó con la cabeza y luego prosiguió su recorrido.

Llego a una calle cuyo nombre era Dhalen, la zona estaba compuesta por algunas lámparas, y un montón de perros carachosos y mugrientos que estaban tirados en el suelo esperando la muerte, Agueon los miro con tristeza y luego cerro los ojos y siguió su camino. Giro nuevamente, esta vez por una avenida que tenía una escalera algo desecha y derruida. Un mendigo que ya hacia cerca lo miro y levanto la mano para pedirle limosna, Agueon lo miro y dándose cuenta que era el único puso en su mano una moneda imperial de forma hexagonal. El hombre miro la moneda y rápidamente como una fiera guardo la moneda en su ropa. Muestra de que en el distrito Eduhem podían quitarte todo lo que tenías y que incluso entre mendigos se robaban.

Agueon asintió y con la cabeza.

– Se nota que no eres de aquí extranjero. – Dijo el viejo llevándose las manos a la poblada barba que llevaba. – ¿De dónde viene?

– Del distrito Edhin.

– Edhin…. Uhm…. Si es grande ese lugar. ¿Y si usted es de ahí? ¿Por qué viene aquí? ¿Por qué esta en este continente? Porqué se nota que no es de Valimar.

Agueon se sonrió por lo bajo.

– Porque tengo un encargo muy importante que hacer anciano. Y porque si no hago tal encargo más personas de este distrito desaparecerán, usted sabe a lo que me refiero.

#21

El viejo mendigo volvió a acariciarse la amplia barba y luego asintió.

– Si… Sí, creo que se a lo que se refiere. Últimamente han desaparecido niños solo en este distrito, pero esta es tierra de nadie. – El anciano tosió y prosiguió –. Así que eso ya no extraña a nadie, los fuertes matan a los débiles. Ya sabe, es…

– Si lo sé. – Contesto Agueon cortándole al anciano.

De pronto el anciano sintió un cambio en el ambiente, y de manera repentina miro desconcertado a su captor.

– ¿No será un revolucionario?

– ¿Revolucionario? No. La verdad no vale la pena hacer idioteces, a mí no me va ese chiste de proclamar el cambio, eso es cuento barato. Además, es todo un sistema. ¿Qué carajo quiere que haga? ¿Qué arme un grupito de imbéciles y me enfrente a todos los altos inquisidores? No, así no funcionan las cosas en el mundo. A veces la vida es un poco más distinta. – Contesto Agueon.

El mendigo se hecho a reír y luego lanzo un estornudo.

– Pensé que dirías una frase icónica e inspiradora. – Volvió a reírse, la última vez que me cruce con alguien así, me dijo unas palabras que me sacaron unas lágrimas, una pena que al hombre lo terminaran matando. Era un revolucionario.

Agueon negó con la cabeza.

– En este mundo los imbéciles que intentan hacerse los héroes con estúpidos actos heroicos terminan muriendo. Además, Valimar es un imperio poderoso, con un sistema muy avanzado, un montón de imbéciles que juegan a ser los revolucionarios no cuadran mucho en este lugar.

El viejecillo se echó a reír.

– Coincido.

Agueon lo miro con una sonrisa.

– ¿Y entonces por qué pelea?

– Peleo por mí y nada más por mí, a nada más le debo lealtad. – Aquellas palabras las enarco con seriedad, luego asintió y se retiró sin despedirse.

Volvió a caminar y no miro atrás. Pues sabía que eso solo le traería un sentimiento de pesar en el interior. Aquel mendigo, le recordó a él. Indefenso, solitario, sin nada, ni nadie.

“La vida en este mundo era mejor cuando no habían humanos”. Dijo aquella vos nuevamente.

Agueon cerró los ojos he intento ignorar aquellas palabras.

“No puedes escapar del destino. Eres mío, muy pronto serás mi recipiente”.

Pero siguió ignorándolo.

#22

El viejo mendigo volvió a acariciarse la amplia barba y luego asintió.

– Si… Sí, creo que se a lo que se refiere. Últimamente han desaparecido niños solo en este distrito, pero esta es tierra de nadie. – El anciano tosió y prosiguió –. Así que eso ya no extraña a nadie, los fuertes matan a los débiles. Ya sabe, es…

– Si lo sé. – Contesto Agueon cortándole al anciano.

De pronto el anciano sintió un cambio en el ambiente, y de manera repentina miro desconcertado a su captor.

– ¿No será un revolucionario?

– ¿Revolucionario? No. La verdad no vale la pena hacer idioteces, a mí no me va ese chiste de proclamar el cambio, eso es cuento barato. Además, es todo un sistema. ¿Qué carajo quiere que haga? ¿Qué arme un grupito de imbéciles y me enfrente a todos los altos inquisidores? No, así no funcionan las cosas en el mundo. A veces la vida es un poco más distinta. – Contesto Agueon.

El mendigo se hecho a reír y luego lanzo un estornudo.

– Pensé que dirías una frase icónica e inspiradora. – Volvió a reírse, la última vez que me cruce con alguien así, me dijo unas palabras que me sacaron unas lágrimas, una pena que al hombre lo terminaran matando. Era un revolucionario.

Agueon negó con la cabeza.

– En este mundo los imbéciles que intentan hacerse los héroes con estúpidos actos heroicos terminan muriendo. Además, Valimar es un imperio poderoso, con un sistema muy avanzado, un montón de imbéciles que juegan a ser los revolucionarios no cuadran mucho en este lugar.

El viejecillo se echó a reír.

– Coincido.

Agueon lo miro con una sonrisa.

– ¿Y entonces por qué pelea?

– Peleo por mí y nada más por mí, a nada más le debo lealtad. – Aquellas palabras las enarco con seriedad, luego asintió y se retiró sin despedirse.

Volvió a caminar y no miro atrás. Pues sabía que eso solo le traería un sentimiento de pesar en el interior. Aquel mendigo, le recordó a él. Indefenso, solitario, sin nada, ni nadie.

“La vida en este mundo era mejor cuando no habían humanos”. Dijo aquella vos nuevamente.

Agueon cerró los ojos he intento ignorar aquellas palabras.

“No puedes escapar del destino. Eres mío, muy pronto serás mi recipiente”.

Pero Agueon siguió ignorándolo.

#23

“Estas solo, crees que haberle dado limosna a ese mendigo miserable lo salvara. Ese humano es patético, todos los humanos lo son. Deberíamos matarlos a todos. Cada uno de ellos es un fallo en el sistema. Todos son escoria, cuantas oportunidades han desperdiciado en el paso de las eras. Volverán a fracasar. En esencia los seres humanos, nacieron para ser fracasados.”

Pero Agueon no contesto.

“Podrás ignorarme, pero sé que me escuchas atentamente. Lo disfrutaste. ¿No es cierto? El matar a esos templarios y a esos mercenarios te trajo recuerdos. ¿No es cierto? Debes morirte por absorber esencia viva. Vamos, admítelo. ¿Querías matar al anciano? No puedes negarlo, soy parte de tus pensamientos. Ahora eres mío, Lobo negro.”

Agueon se detuvo apretando el puño y luego la presencia se desvaneció.

–Pobre imbécil. Aunque tiene razón, la humanidad ha desperdiciado muchas oportunidades.

Y al decir esto un relámpago retumbo en los cielos oscurecidos. El joven cazarrecompensas levanto la mirada concentrado. Frunció el ceño y luego cerro los ojos mirando la oscurecida calle que lo llevaría a su siguiente destino.

….

Por fin, después de una larga caminata llego a la calle Dhu’elh, la zona estaba compuesta por dos edificaciones de un color azul, tenía cierto decorativo ostentoso, algo muy extraño en una zona donde la pobreza era extrema.

Agueon se quedó mirando a una pareja de enamorados que se besaban en plena lluvia. Algo muy estúpido a sus ojos. En su perspectiva el amor era como la buena comida. Mientras más deliciosa era, más rápido se consumía. Consciente de ello, siguió su camino y se detuvo justo en una puerta de color ámbar, algo cristalina. Justo en la puerta lo esperaba un coloso fulgart que debía medir como 4 a 5 metros de altura. La gigantesca figura lo miro como si de un ser inferior se tratara, Agueon sabía que los colosos veían a los humanos comunes y corrientes como seres frágiles. Desde la guerra civil de Eregión ese odio se había cimentado entre los humanos y los poderosos fulgart y los custodes fulgart; ese odio había llevado a la separación de muchas facciones que por milenios se habían mantenido unidas y que por ende eran imparables.

– ¿Y tú quién demonios eres? – Pregunto el coloso.

– El conde de Morthment me mando a llamar. – Contesto Agueon mirándolo con una seriedad imperturbable. Lo que causo un desconcierto en el coloso que a esas alturas estaba acostumbrado que le respondieran con temeridad.

– El conde no se encuentra en estos momentos –. Contesto con una sonrisa.

Agueon frunció el ceño haciendo una mueca de desagrado y luego miro el cielo oscurecido.

– Veo que no llegare a ningún acuerdo contigo. Parece que estas muy empeñado en complementar una pelea. – Dijo dibujando una sonrisa en la cara. – ¿Podríamos causar unos cuantos destrozos? ¿Podríamos tener una pequeño arreglo entre puños y espadazos, a ver quién termina sangrando?

El coloso fulgart se quitó el casco y se sonrió. Tenía una barba amplia, carecía de cabello y sus labios estaban tapados por su amplia barba. Agueon debió suponer que tenía 123 años, una edad en la que un fulgart llegaba al ceñid de su poder como contendiente en muchas batallas y en su larga experiencia de años, el joven cazarrecompensas podía sentir un cosquilleo en su corazón un impulso involuntario que le incitaba a desenfundar su espada.

“Si libérame. Deja que lo despedace, no importa que rival sea, lo mataremos. Libérame, y yo lo matare por ti. Como hacíamos hace cientos de años”.

Agueon endureció el puño y luego soltó la empuñadora de su espada.

– ¿Qué pasa? ¿Por qué te echas para atrás? – Inquirió el Coloso con una sonrisa.

– No es por nada, pero no estoy en mi mejor momento. – Contesto dándose cuenta de que aquella sensación era su punto de quiebre. Era la sensación de que la muerte le estaba tocando. Pero de manera inmediata se había alejado de él, como siempre lo hacía.
Así debía ser, la muerte nunca lo tocaría, esa era su maldición. Esa era la enorme carga que llevaba en sus hombros. Tener el cuerpo de un adolescente, y llevar el pensamiento de un anciano.

“¿Qué pasa Agueon? Adelante desenfunda la espada. Mátemos a este miserable ser humano. Después de todo solo es otro pedazo de carne. ¿Oh es qué ya olvidaste nuestro verdadero objetivo?”. Aquellas palabras se articularon de una manera maliciosa en su mente, como si algo o alguien intentara apoderarse de sus pensamientos.

Agueon se sonrió de una manera desapasionada. Una sonrisa perturbadora. De modo que el coloso fulgart que ya hacía en su delante se hizo para atrás un tanto intimidado. Sintió en Agueon algo maligno.

Agueon se llevó la mano izquierda a su rostro y se tapó la mitad de la cara, mientras aquella sonrisa perturbadora permanecía en su rostro, como una silueta de aterradora.

– Por favor déjame pasar. Necesitó ver al conde. Es por el asunto de su hijo perdido.

– ¿Y crees que te dejare pasar? Vete a joder a un vagabundo por las calles.

“Lo ves Agueon. Hay que matarlo, es solo un peso perdido”.

– Cállate. – Susurro Agueon.

#24

El coloso que estaba atento en Agueon lo miro extrañado, con una mirada un tanto desconcertada, como si dijera:

“Este muchacho está loco”.

Agueon respiro profundamente, y estuvo a punto de darse la vuelta y retirarse, pero una vos familiar lo detuvo.

– Os pido mis disculpas. Forlán, es muy irrespetuoso. Usualmente no es así cuando yo estoy aquí. – Las palabras salieron articuladas de un hombre de estatura promedio, debía medir entre los 1.80 a 1.85 metros de altura. Llevaba puesto un terno de un color negro, el color de su piel era pálido como la nieve y sus ojos era de un naranja refulgente.

El hombre se apartó el mechón de su pelo que lo molestaba y miro con severidad al coloso fulgart.

– Forlán, veo que tus modales no han cambiado. ¿Quizás deba plantearme en despedirte y buscar a un nuevo guardián? ¿Qué te parece servir en los baños, como mayordomo de la casa?

Aquellas palabras indignaron a Forlán de tal manera que tuvo que inclinarse ante su señor. De modo que su colosal cuerpo bajo hasta la altura del conde.

– Lo… Lo siento mi señor. Suyo sea mi vida y mis memorias.

– ¿Recuérdame a quien debe servir y venerar por sobre encima de todo?

– A usted mi lord. – Contesto agachando la cabeza. – A nadie más.

– Bien, así debe ser. Tienes mi perdón Forlán, pero si algún día llegaras a perturbar a alguno de mis invitados – el hombre sonrió, de una manera poco usual. – La muerte te llegara de la manera más sublime posible.

El coloso fulgart inclino la cabeza y se disculpó por su irreverencia. El conde se volvió hacia Agueon y lo miro de hito en hito. Lo hizo de una manera estudiosa y luego se sonrió.

– Es demasiado joven para ser un cazarrecompensas. Cualquiera lo confundiría con un sucio ladrón de las calles.

Agueon hizo una reverencia con la cabeza.

El conde se sonrió.

– Veo que modales no le falta. Eso es bueno. Muestra que es una persona razonable, y que conoce su posición en la sociedad. – Miro a su subordinado fijamente. – Deberías aprender más de él, Forlán.

– Si mi señor. – Dijo el coloso con un cierto aire de desaprobación en su voz. Pero que solo Agueon pudo notar.

– Bueno. – el conde observo nuevamente a su invitado y luego lo invito a ingresar.
Agueon asintió formalmente e ingreso hacia la segunda casa perteneciente a la familia Judeau Morthment.

El conde dio una palmada y los mayordomos se movieron de manera ordenada haciendo reverencias formales. Demasiado formales como si hubieran practicado aquello infinidad de veces. Agueon los miro de un modo desconcertado. Todos se movían con elegancia sin mostrar un solo ápice de expresión o emoción.

Agueon y el conde se movilizaron de inmediato hacia una habitación donde ya hacían dos asesinos de clase dos. Tres mujeres que por su apariencia debían ser de la cuidad de Blackwine, la gran cuidad de la tecnología y el progreso. Las personas que ya hacían congregadas miraron al joven con un cierto aire de altanería. Agueon podía escuchar regateos y quejas de parte de las asesinas que ya hacían detrás de él.

– ¿Realmente el conde enviara aun mocoso a hacer el trabajo de un hombre? Debe haberse vuelto loco.

Agueon volteo su mirada para mirar a la asesina que ya hacia detrás suyo, su mirada era fría y certera. La mujer debía tener entre los 20 a 25 años de edad, estaba cargada con un brazo metálico; llevaba un vestido ajustado hasta los tobillos, unos tacones de un color plateado, la mitad del cabello era negro y la otra mitad blanco como las flores. Llevaba una insignia de un engranaje y un escudo. El distintivo usual cuando eras correspondencia de alguien, y también cuando eras invitado de un noble. Sobre todo, si el noble estaba vinculado con los altos inquisidores y los ancianos de Valimar. Los grandes señores de todo el continente Meridional.

La asesina que para ese momento se había dado cuenta de que la estaban observando miro fijamente a su captor. Lo miro como los altos evolucionados miran a las personas comunes y corrientes, con un cierto aire de desprecio y de poca credibilidad.

– ¿Qué es lo que miras?

Agueon la siguió mirando sin quitarle la vista. No contesto.

– ¿No dirás nada?

Pero Agueon siguió sin contestar. En aquel preciso momento el ambiente había vuelto incómodo para la asesina, que al no recibir respuesta de su contendiente se vio envuelta en una situación demasiado extraña. Su captor negó con la cabeza y se sonrío sabiendo que las palabras no eran necesarias.

– ¡Suficiente! – Exclamo el conde con una mirada amenazadora. – Él está aquí porque yo se lo solicite. Además Adeline, te pago para que hagas los encargos que yo no puedo hacer y para que me protejas, no para que armes una discusión innecesaria.

La asesino lanzo un bufido, se cruzó de manos y luego se retiró molesta.

– Yo podría hacer el trabajo mucho mejor del que lo hace el.

Agueon la miro nuevamente y luego se permitió sonreír. Ya en la anterioridad había tenido la suerte de enfrentarse a altos evolucionados, eran sumamente rápidos, hábiles y diestros en el arte del asesinato, pero lo que no tenían era percepción, y Agueon dedujo que era por eso por lo que el conde no había enviado a la asesina a rescatar a sus dos hijos.

#25

– Discúlpala – dijo el conde cerrándolo los ojos y echando un suspiro, intentando relajarse. – Estos días a estado de un pésimo humor, no es una mala mujer. Solo que desde la desaparición de mis dos herederos ha intentado pedirme que la envié a recuperarlos. Ella estaba muy encariñada con los dos.

Agueon asintió, en un ademan de que entendía la situación.

– Ya veo.

– Bueno, siéntese por favor. Estos días han sido muy difíciles para mí. ¿Ya hizo lo que le pedí? ¿Pudo averiguar quién fue el que se llevó a mis hijos?

Agueon asintió nuevamente, metió su mano en uno de sus bolsillos y saco unas escamas de un color marrón.

– También me di el tiempo de averiguar lo que tiene a sus hijos. – Agueon negó con la cabeza preocupado. – Del lugar donde vengo se les conoce como Sagjras, son criaturas metamorfas, pueden pasar desapercibidas entre las personas, tienen la capacidad de tomar la forma humana, pero para hacerlo necesitan devorar carne humana.

El rostro del conde palideció, una mirada llena de preocupación se dibujó en su rostro.
– ¿Entonces quiere decir que mis hijos están…?

– No, no podría asegurar al 100 porciento que estén vivos. Sin embargo hay una alta probabilidad de que estén vivos, los sagjras devoran cada cierto tiempo. Sobre todo cuando sienten que su forma humana esta deteriorándose, y no comerán a un ser humano muerto, tiene que estar vivo al comerlo. Aun así, el tiempo de transformación y transmutación demora cierto tiempo.

El conde bajo la mirada hacia la foto de sus dos hijos, miró fijamente la foto y luego se llevo los dedos a los ojos.

– Puede hacer algo.

– Si, pero tenemos que actuar de inmediato. Los sagjras son muy impulsivos, no solo se alimentan de carne, también de las emociones, así que deduzco que mantendrá vivo a sus hijos por un buen tiempo. Ya han pasado 5 días del plazo. – Agueon se sacó ficha de un color mostaza con la insignia de la casa Vermillon.

El conde miro la ficha con desconcierto, se levantó y la tomo con cuidado.

– ¿Qué es esto?

– La insignia del duque Vermillon. Es ahí donde tienen a sus hijos, Infiltrarme a será fácil, pero salir con sus hijos será un problema inmenso. Sobre todo si se trata de un sajgra y también que tendré que rebasar a los guardias.

#26

Era cierto, Agueon sabía que las fortificaciones y la casa de duques y condes estaba llena de gente muy letal, asesinos, mercenarios, incluso altos evolucionados que peleaban a muerte por un duque al que debían muchos favores.

– Ya veo, por eso iras acompañado. ¡Adeline!

La alta evolucionada ingreso hacia la amplia habitación e hizo un gesto de reverencia.
– Adeline te acompañará, será tu respaldo.

El alta evolucionada miro fijamente al joven cazarrecompensas. Luego levanto la mirada para mirada a los ya presentes.

– Permiso para hablar mi señor.

– Lo tiene. – Asintió el conde con una mirada seria en el rostro.

– Yo podría hacerlo sola, sabe muy bien lo rápida y certera que puedo ser. Lo hare voluntariamente.

– Fracasaras. – Dijo Agueon con absoluta convicción.
– ¿¡Que es lo que dijiste!?
– Lo que escuchaste. Fracasaras, y la respuesta es obvia. Nunca en tu vida te has enfrentado a un sajgra, nunca has peleado con uno, eso te dará la desventaja.

La alta evolucionada se acercó directamente hacia Agueon y le lanzo una mirada asesina.

– A diferencia de los brujos del este de Valeran yo no me contengo en mierdas reflexivas. Yo no me contendré.

Agueon la miro con seriedad y luego se sonrió.

– Respeto eso. Pero lo que está ocurriendo ahora te supera. Hablamos de una criatura hyperdimensional, capaz de adaptarse a su rival, con una piel tan fuerte como una armadura de Horgon, y con unos dientes capaces de desgarrarte el cuerpo miembro a miembro. – Replico Agueon con una mirada llena de seriedad, como si profiriera una advertencia. – No te dará tiempo de alejarte, ni esconderte en la oscuridad. Se lo que te digo.

El conde miro fijamente a sus dos contendientes y acto seguido golpeo la mesa furioso, echo un resoplido e intento relajarse.

– Bien, creo que ya tenemos dos alternativas. En determinadas formas, ambos deben traer a mis hijos sanos y salvos. No me importa qué clase de mierda sea, lo que me importa son los hechos. Ambos irán y es mi última palabra. ¿Tienen alguna objeción?

Pero ni Agueon, ni Adeline dijeron nada.

– Bien tomare eso como sí. – El conde se levantó y dio una palmada con las manos, de modo que el resto de sirvientes y asesinos que ya hacía a su alrededor se movieron de manera inmediata.

Adeline se acercó a Agueon y lo miro con odio.

– Solo no te metas en mi camino cazarrecompensas.

– Eso no pasara. – Contestó Agueon.

#27

Cap. IV
Irelia.
Una verdad revelada.

5 Horas antes del anochecer.

Cuando la luz del día nos ilumino una multitud de personas nos rodeó. Hombres, jóvenes, mujeres y niños con ostentosos vestidos caminaban de aquí y allá. Personas que por su forma de andar y vestir denotaban un alto rango en la sociedad, el niño que me había acogido me dijo que su dueño había escogido aquel lugar porque pensaba que ocultarse como un cobarde no representaba el trabajo de los hombres.

– ¿Disculpa? ¿Tu jefe no se llamará Agueon? – Le pregunte.

El niño se detuvo y me miro con ferocidad, me apretó el brazo hasta el punto de hacerme doler, y luego me miro con fijeza. Aquella mirada era muy diferente, ya no caracterizaba a la mirada enfurecida de un niño. Sino que en sus ojos se habían vuelto oscuros y fríos. Pequeños matices negros, como venas de un color oscuro empezaban a expandirse alrededor de sus ojos. De pronto una sensación de desesperación se hizo presente en mis pensamientos. Era como si ante mí un dios se estuviera manifestando, sentí que mi pecho se hundió y mi estómago se estremeció, era como si me hubieran metido un golpe desde adentro del cuerpo, un frió helado se apodero de mi cuerpo, como un frió interno. Entonces tambalee y caí de rodillas como si estuviera inclinándome. Algunas personas que ya hacían cerca me miraron con curiosidad, pero me ignoraron y siguieron su camino. Quizás debieron pensar que estaba consolando al niño. Pero la realidad era diferente.

– ¿De qué conoces al maestro? – Me pregunto con una mirada profunda y seria. Ya no había nada de un niño en su mirada, la inocencia que caracteriza a los niños se había desvanecido de su rostro.

Traté de componer mis palabras, pero lo único que conseguí fue emitir un gemido inarticulado. No podía pronunciar palabra alguna; aquella sensación era muy parecida a la parálisis del sueño, te sientes desesperado y no puedes mover ninguna articulación, tú vos se hunde y el pecho te duele, como si estuvieran aplastándolo y apretándolo, luego la mirada del niño se calmó. Echo un suspiro, cerró los ojos negando con la cabeza llevándose la mano derecha a la nuca.

– No lo estoy haciendo de la manera correcta. – Susurro llevándose las manos al mentón. – El maestro me regañaría si me viera haciendo esto.

Miro a su alrededor y luego me tomo de la cabeza, y aquella sensación desapareció.

#28

– Responderás mis preguntas cuando entremos al restaurant. ¿Entendido?

Asentí agitada; aquella sensación era como si me hubieran quitado toda la respiración, como si me hubieran presionado el corazón con la mano. Mis latidos estaban disminuyendo, pero rápidamente aumentaron el bombeo. Sentí un fuerte "Bum" en todo el pecho y luego emití un suspiro. El niño se echó a reír y me tomo del pecho. Quise alejarme de él. Sin embargo, el gesto de su rostro me delato que lo hizo con una intención benigna. Se perdonó conmigo y luego me dijo que me haría un ceviche.

– ¿Qué es eso? – Le pregunte un tanto desconcertada.

– ¿Nunca lo has probado?

– No…. No. – No me gusto el sonido de mi vos, parecía el de una mujer pidiendo limosna. Agache la mirada avergonzada.

– No bajes nunca la vista. Incluso un guerrero da la cara en su última batalla. Eso muestra su predilección a la hora de pelear y su temple a la hora de asesinar. Recuerda que una persona no puede volverse fuerte si no puede defenderse de sí mismo.

Aquellas palabras calaron en lo más profundo de mí. Y luego sonreí y me levanté.

– Si tienes razón no debería….

Pero el niño me corto con un ademan de asentimiento. Como retándome a no decir más, me volvió a tomar de la mano, como haría un niño con su madre y con una sonrisa llena de jovialidad me dirigió al lugar que sería mi siguiente destino. El Restaurant Ahllaek

Cruzamos otra calle perteneciente a un noble muy importante que proclamaba que aquel lugar le correspondía por derecho y que se le debía pagar, por el simple hecho de pisarlo y caminar por sus suelos. Ciertamente mi acompañante no hizo caso de eso y atravesamos dicha calle sin dificultad. Nadie nos vio, y nadie nos molestó. Hasta que llegamos al restaurant. Aquel fue uno de los lugares más tranquilos y apacibles que había visto en mucho tiempo, a diferencia de las posadas, aquel ligar era tranquilo. Sin embargo, me daba a notar que podía ser peligroso. La razón era clara, más allá como a 6 cuadras, había un barrio bajo, donde ya hacían asentados una multitud de personas que por su apariencia debían ser ladrones y fugitivos, pero eran constantemente vigilados por los guardias que rondaban la zona. Mi acompañante me miro, y luego dirigió su mirada hacia aquel lugar.

– No hay de qué preocuparse. Los guardias de esta zona saben hacer bien su, casi ninguno de esos desgraciados pasa a este lugar. Pero a veces uno que otro se infiltra y se arma una buena. – Me dijo con una mirada seria. – Sin embargo, son rápidamente reducidos y decapitados públicamente. Las leyes aquí en Valimar con muy estrictas, si robas te cortan un brazo, si matas te matan, y si violas…. Bueno te la cortan.

Aquellas últimas palabras las elaboro con una sonrisa de mofa.

– Sin embargo, el maestro sabe cómo escabullirse en este lugar sin llamar la atención, por lo tanto, nunca nos han descubierto. Además, él no vive de este negocio. – Agrego orgulloso. – De este lugar me encargo yo.

Me volvió a sonreír y luego me jalo de la manga para que ingresáramos directo al restaurant.

Ya en el interior pude ver un montón de mesas y sillas, todas ordenadas y decoradas, más allá como a 6 metros de distancia, había una fuente. Mucho mas allá había un instrumente grande que no había visto en mi vida. El niño me miro y se sonrió ante mi incredulidad.

– Es un piano.

– ¿Un piano?

– Nunca en tu vida has visto uno.

Negué con la cabeza. Y le asegure que era la primera vez que miraba un instrumento tan enorme y gigante.

El niño se echó a reír. Y me dijo que en Valimar no existe tal instrumento y aquel que veía era el único que su maestro había conservado. Me relato que el piano era un instrumente de un tiempo antiguo. Mucho más viejo a esta era.

– Apuesto que nunca en tu vida has visto a un pianista.

– No, nunca. – Le conteste.

– Me lo imaginaba. Es por que tales no existen en este tiempo. Solo veras a los típicos violinistas y trovadores, jamás en toda tu vida veras a un pianista. El maestro me conto que en una era pasada hace ya muchos eones existían, y eran capaces de componer magia para los oídos, armonías que ni los trovadores podrían igualar, armonías que eran capaces de envolverte y sumergirte a su mundo, y que con un solo tañido de las teclas podían hacer que olvides todos tus problemas. Esa era la magia de los pianistas. – El niño sonrió, y miro el enorme piano. – Como sea, solo el maestro sabe tocarlo. Yo solo me dedico a hacer comida tengo buena mano para eso. Me gusta innovar en la cocina, es por eso que la gente viene aquí, porque cada día doy una comida nueva. La cocina también es un arte. Pero eso es lo de menos quieres comer algo.

Le di mi mejor sonrisa y luego le pedí que me diera el ceviche que tanto me estaba alardeando. El pequeño me dedico una cálida sonrisa, y por una vez en toda mi dolorosa vida, pude sonreír sinceramente, y deje de llorar. Y gracias a ello pude olvidar todo el sufrimiento que había pasado.

– Clover. – Me dijo el niño.

– ¿Cómo? – Inquirí.

– Mi nombre es Clover, es el nombre que me dio el maestro.

#29

– Clover, es un gran nombre. Muchas gracias por todo. – Le dije con una sonrisa.

Clover negó con la cabeza y luego me sonrió.

– No me agradezcas a mí. Agradece al maestro, él te saco de un infierno.

……..

Después de cuatro horas Claver me indico que escogiera mi cuarto. Sin embargo, sentí que se le había olvidado algo, pero ignoré que era. Anduve buscando un lugar donde estacionarme para descansar, hace mucho que nadie me había acogido tan bien, sin embargo, las habitaciones estaban cerradas. Hasta que llegue al final del pasillo, un lugar oscuro, un tanto perturbador para un lugar tan alegre. Pero como era la única habitación abierta me aventé a introducirme en ella.

Cuando ingreso lo primero que vi fue que no había nada llamativo. Como a 3 metros había un instrumento muy parecido a un laúd. Pero era mucho más grande y tenía la forma de un ocho. Arriba del instrumente decía: “no tocar”. Las palabras estaban compuestas con mucho énfasis, como si profirieran una advertencia. Contemplé el instrumento y luego me di la vuelta para explorar que había más allá en la oscuridad, cerca de la cama como a 1 metro de distancia, había un escritorio donde ya hacia ubicado una serie de libros y al costado un cuadro con una foto nítida, no era como las fotos de blanco y negro característicos en todo Valimar. Esta era de a color, cuando miré la foto detalladamente me di cuenta que era Agueon a su izquierda había un hombre que por la apariencia era un adulto, debía tener entre los 25 años de edad y a la derecha había una figura femenina, tenía el pelo lacio, recordado hasta los hombros y llevaba un vestido de un color oscuro, la figura femenina se encontraba abrazando a Agueon, mientras le daba un beso en la mejilla. La figura de Agueon era de molestia, pero había una sonrisa infantil en su rostro, era como si aquella foto reflejara a la perfección a una persona diferente.

Tome la foto y vi la figura con más detalle, el lugar y la zona donde estaban las personas de la foto. Observe la parte izquierda de la foto, en esta decía:

“La vida se compone de cosas buenas y malas. Sin embargo, uno decide que es lo que quiere y que es lo que desea. Te amo”.

De Vanessa, para Ricardo.

P.D.

Sé que tu nombre no es Ricardo; sin embargo no me importa.

Me sonreí ante aquellas palabras, y luego le di la vuelta a la foto, en esta decía:

De Lima – Perú. 7

Año 2045.

Volví a voltear la foto y miré minuciosamente la zona donde se encontraban las figuras. Aquellas personas estaban posicionadas en una cuidad distinta a las ciudades de hoy en día. Agueon y sus acompañantes estaban entre edificios y casas muy diferentes a las de este tiempo, había objetos muy extraños, que en mi perspectiva me parecieron objetos móviles, vehículos, y edificaciones diferentes.

– ¿Qué es esto? – Me pregunte.

Entonces recordé ese lugar, recordé aquellas ruinas en el otro lado del continente. Había ciudades enormes, gigantes que ya hacían en destruidas, casas y edificios derruidos, derrumbados. Como si el paso del tiempo hubiera cercenado todo en aquel lugar. Luego escuché el sonido de la puerta abriéndose, di un grito asustada y me di la vuelta de manera agresiva. Unos ojos rojos se iluminaron en la oscuridad, una mirada imponente se alzó ante mí. Las luces de las lámparas se encendieron, revelando un rostro serio y frio como una piedra. El nerviosismo me alcanzó, intente articular alguna excusa, pero las palabras se me desvanecieron.

– ¿Qué haces aquí? ¿Y quién te dio permiso para ingresar?

– Yo. – No sabía que decir, era como si el sonido de mi vos se hubiera apagado, como si el viento cálido hubiera menguado. – Lo siento, la habitación estaba abierta así que yo…

– Así que pensaste que podías entrar a husmear en una habitación ajena.

–Le ruego me perdone. – Agache mi cabeza en un gesto de arrepentimiento.

Agueon me miró fijamente y negó con la cabeza.

– Eso ya no importa. – Dijo mirando a su alrededor, – la culpa en parte es mía, deje la puerta abierta. Sin embargo, que sea la última vez que te vea aquí.

Agueon dirigió su mirada en la foto que tenía en mis manos y con una mirada feroz me dijo:

– ¿Que tienes en la mano? – Su vos se volvió dura y fría, no parecía la vos de un adolescente. Era una voz muy distinta. Diferente.

Tarde en reaccionar. Estaba muy asustada, la presencia de Agueon me infundía temor, miedo. Era como si ante mí, un demonio estuviera presente. Sentí que mi pecho se estaba hundiendo; era la misma sensación que sentí cuando estaba con Clover, pero con mas intensidad y fuerza. Sin embargo, me incorpore.

– S… Solo estaba viendo…– El sonido de mi vos se hizo más apagada, como si perdiera su fuerza.

Agueon echo un suspiro interrumpiéndome.

– Como sea, entrégame eso. Por favor –. Me dijo con una vos llena de comprensión.

Me acerqué, y le di la foto, un tanto avergonzada. Cuando Agueon la recibió la expresión de su rostro cambio. Una mirada de tristeza y agonía lleno su semblante.

– Vanessa – susurro.

Levanto la mirada y me vio fijamente a los ojos.

– Fuera de mi habitación. Que sea la última vez que te vea aquí.

Asentí asustada y me retiré sin decir nada. Cuando cerré la puerta vi directamente a Agueon, se sentó en su cama, dejo la foto a un lado y se tapó la cara agachando la cabeza. Y aquella mirada que divise era devastadora, llena de pena, llena de dolor. Aquella era la mirada de un hombre que nunca en su vida había dormido. Después de tanto tiempo jamás en toda mi vida pensé encontrar a una persona que me recordara a mí misma; esa mirada llena de dolor, llena de sufrimiento, me recordó a mí. Me recordó a mi infancia. Yo tenía la misma mirada cuando era niña, por alguna razón sentí que Agueon estaba viviendo su propio infierno. Al igual que yo, cuando era niña.

#30

Cap V
LUGAR DE CORRESPONDENCIA.

Agueon se levantó de su cama. Observo fijamente la foto, y luego la dejo en su lugar. No quería pensar en las personas que había dejado atrás, no quería recordar, echo un suspiro y luego se tendió en su cama tratando de relajarse, escucho el sonido de pasos, y miro hacia el costado. Pero luego los pasos cesaron. Escucho el sonido de una patada y luego un griterío.

“Y ahora que está pasando". Pensó con una mirada llena de intolerancia.

Se obligó levantarse, y luego se sacudió la cabeza quitándose el mal bochorno, abrió la puerta y se dirigió al primer piso.

Lo primero que diviso fue a un hombre de aspecto duro, tenía el pelo corto y la cara estaba llena de una abundante barba, llevaba un tatuaje de una mujer haciendo una pose de modelaje.

-- Dije que quería una cerveza. ¿¡Qué clase de taberna!?-- Increpo el hombre con una mirada llena de molestia, mientras arrojaba una copa de vidrio al piso.

Irelia que ya hacía a 3 metros de distancia lo miro con temeridad, Agueon la miro y volvió a negar con la cabeza.

-- Aquí no hay cerveza. Solo comida, refrescos y vino, si no le gusta largo de aquí. Ya me ha causado muchos destrozos. -- Dijo Clover con dureza. Su figura infantil se puso rígida como una roca.

El hombre se echó a reír y luego empujo al Clover con fuerza, pero el cuerpo de Clover era duro como el acero. Su pequeño cuerpo solo retrocedió unos centímetros atrás y luego el pequeño cuerpo se paró firme.

-- Como te atreves a tocarme -- susurro Clover con una mirada de odio. -- Humano, no tienes la menor idea de quién soy o de lo que soy.

-- ¿Así? Déjame adivinar, eres la puta de este lugar. Solo eres un mocoso de mierda, y si no me das lo que quiero, te destrozare el lugar.

Clover sonrió con malicia.

-- Realmente crees que soy un niño. -- Contesto Clover con malicia.

-- Solo eres una...-- Las palabras del hombre se cortaron, como si lo hubieran tomado del cuello, y lo estuvieran ahorcando con las manos.

Clover presiono su mano derecha, hasta convertirla en un puño fuerte y duro.

El hombre que ya hacía a unos metros de distancia se tendió al suelo y empezó a tomarse del cuello de manera desesperada. Como si intentara quitarse algo del cuello.

#31

-- Sabe en este mundo las apariencias pueden ser muy engañosas. O como otros lo dirían, las apariencias engañan. Ahora, lo matare por su exceso de idiotez -- Dijo Clover con una sonrisa llena de satisfacción, como si hubiera querido decir aquellas palabras ya hace mucho tiempo.

Como si las hubiera guardado para esa ocasión.

-- ¡Basta! -- Exclamo Agueon ingresando al escenario.

Y entonces el escenario se calmó. Clover ladeo su mirada hacia su maestro, y abrió la mano un tanto enfurruñado. Molesto. El hombre que ya hacia tendido se puso a toser como si lo hubieran soltado. Agueon le dirigió una mirada llena de ira, y luego miro duramente a Clover, este simplemente desvió la miranda, cruzándose de manos, como un niño molesto. Irelia que ha hacia un lado con la mano ensangrentada se arrastró haciéndose para atrás para atrás.

Agueon volvió a mirar al hombre.

-- ¡Tú! ¿cómo te llamas? -- Pregunto con dureza.

-- Doran. -- Dijo el hombre con dificultad.

-- Bien, largo de este establecimiento. Largo de aquí, o me veré obligado a matarlo sin vuelta de hoja, si quiere cerveza y prostitutas vallase a una taberna, allá en la calle Nedhin o Vherminzak. Aquí no encontrara esa clase de cosas, este es un restaurant. ¡Entiende!

Doran asintió, resbalo nuevamente, la sensación que sintió en ese momento era diferente. Era como si estuvieran metiéndole la mano al corazón, sintió los pulsos más y más lentos, y luego se retiró asustado.

Cuando el hombre se hubo retirado Agueon estudio el lugar y luego negó con la cabeza.

-- Qué tontería.-- Susurro.

Miro a Irelia y luego se acercó a ella. Fijo su mirada en su mano ensangrentada, la tomo por la muñeca con suavidad. Entonces con delicadeza le pidió que le mostrara la herida. Irelia asintió un tanto asustada.

-- ¿Qué fue lo que ocurrió?-- Inquirió Agueon mirando a Clover con seriedad.

Clover chasqueo la lengua, y luego con una mirada molesta contesto.

-- El hombre vino y empezó a exigir cerveza. Le dije a Irelia que lo atendiera y le dijera que no había. Nunca pensé que el muy desgraciado la atacaría solo por no tener cerveza.
Agueon se quedó en silencio, poniéndose a pensar. Echo un suspiro, y luego le exigió a Clover traer un Botiquín de primeros auxilios. El tulpa con apariencia de niño se relajo y luego se dirigió hacia una cámara de color verde, abrió una puerta y saco de esta una cajita pequeña con una cruz roja.

-- Pásame el agua oxigenada, le pasaron un cuchillo oxidado en la mano.

Clover asintió apresuradamente y luego saco de inmediato el algodón y el agua oxigenada.

-- ¿Me dolerá? -- Pregunto Irelia con temeridad.

-- No. -- Contesto Agueon con una sonrisa.

Irelia miro fijamente al joven que ya hacía a su lado, y le pareció que aquel semblante letal y asesino desapareció de su rostro, como si una máscara diferente se hubiera hecho presente.

-- No te ves tan malvado. -- Dijo Irelia con una sonrisa.

Agueon la volvió a mirar y luego se sonrió.

-- Como dice mi buen amigo Clover. Las apariencias engañan, en aquella ocasión me enfade porque estaba en mi habitación. Sin embargo, lo paso por alto porque no sabía lo que hacía.

Clover miro a Irelia con una sonrisa.

-- Disculpe maestro, fui yo el que le permitió la entrada libre para que buscara una elección, es mi culpa. -- Dijo Clover con un cierto atisbo de culpabilidad, aunque su semblante mostraba lo contrario.

Agueon lo miro directamente a los ojos, y luego sonrió sin decir nada, las palabras en ese momento ya no eran necesarias. Alzo la mano y le acaricio la cabeza.

-- No te preocupes Clover, solo que para una próxima ten más cuidado. ¿Entendido?
Clover asintió.

-- Ahora ordena las mesas y las sillas. Nuestros clientes vendrán en la noche--. Ordeno Agueon con una mirada seria.

-- Si maestro Ina......-- Las palabras de Clover se contaron cuando Agueon lo miro con los ojos llenos de severidad.

-- Perdón maestro, olvide que le desagrada ese nombre.

-- Exacto. -- Dijo Agueon con una mirada calculadora.

Irelia que había presenciado aquel acontecimiento, se quedó pasmada. Observo como su captor enmendaba la herida, acto seguido tomo el alcohol y lo vertió en la herida vertical de su mano. Tomo otro algodón y lo puso en su herida. Entonces Agueon sonrió.

-- Ya está, el agua oxigenada desinfectara la herida. Tuviste suerte, yo diría que mucha suerte. Sin embargo, ten cuidado y has que la herida se ventile cada cierto tiempo.

Irelia asintió y Agueon se levantó mirando a Clover.

-- Clover, más tarde hablaremos.

#32

Este lo miro y volvió a asentir.

Agueon fijo nuevamente su mirada en Irelia y luego el silencio se hizo presente.

-- ¿Este... Sucede algo?

Agueon frunció el ceño y luego le hizo un gesto con la mano para que la joven lo siguiera.
Irelia asintió y entonces ambos desaparecieron en la escalera que dirigía al segundo piso. Caminaron hacia una puerta de color anaranjado, Agueon encendió la luz del cuarto y luego miro otra vez a Irelia, como buscando algo en su interior. Como queriendo escudriñar algo maligno en ella, pero no encontró nada. Lo único que vio fue a una figura femenina de pelo plateado que había sido víctima de la esclavitud.

-- ¿Sucede algo conmigo? -- Inquirió Irelia extrañada. -- La forma en la que me mira, parece como si no tuviera buenas intenciones.

Agueon alzo la vista sin decir nada, y entonces negó con la cabeza.

-- No, solo que hay algo que no va bien contigo. Son tus ojos. Pareces muy diferente a los elfos comunes y corrientes. -- Agueon se llevó la mano derecha al cuello enarcando una sonrisa. -- Como sea. Esta es tu habitación, has lo que se te plazca, si tienes hambre te sirves algo, o le pides a Clover que te ayude a prepararlo. No saldrás de aquí, a menos que yo lo permita, aun no sé qué hacer contigo. Supongo que algo se me ocurrirá.

Irelia asintió en respuesta de que entendía.

-- Bien, habiendo dicho esto me retiro. -- Agueon se dio la vuelta, pero se detuvo. -- Así, si quieres puedes ir a la biblioteca.

-- ¿Tiene biblioteca?

Agueon se sonrió.

-- Si. -- Saco del bolsillo una llave de oro. -- Ten, la biblioteca se encuentra en el primer piso. Justo en el subterráneo, dile a Clover que te guie y pídele que te preste una lámpara, no quiero que provoques un incendio y termines quemada. ¿Entiendes?

Irelia asintió con un dejo de temeridad. Era como si la presencia de Agueon le causara temor. El joven capto ese temor infundado y entonces le cerró la puerta. Pero Irelia le detuvo.

-- Espere.... Quiero agradecerle por...

Sin embargo, Agueon negó con la cabeza.

-- Ya se lo dije, no hace falta que me lo agradezca. Simplemente cumplí con parte de mi palabra, tu tía quería que te sacara de ahí. Así que hice lo que debí, pero tu presencia me puede traer problemas, aun así, me arriesgare. -- Explico Agueon echando un suspiro, tratando de quitar la tensión en el ambiente. -- Por ahora no te preocupes está bien, solo trata de descansar, y no comentas tonterías.

Irelia solo volvió a asentir, demostrando que entendía.

Su joven captor cerró la puerta, he Irelia se vio forzada a sumirse en la soledad. Sin embargo, aquella soledad era tranquila, relajada. Por primera vez en sus cuatro años, sintió una tranquilidad indescriptible. Se sentó en su cama, observo a su alrededor, las paredes coloridas estaban decoradas en dibujos, las paredes estaban dibujadas en óleo, una técnica que muy raras veces era vista en el mundo actual.

Irelia se levantó con una mirada llena de curiosidad, en la pared izquierda estaba la imagen de un niño, la mujer que lo había dado a nacer estaba muerta, con una sonrisa en los labios. En la siguiente imagen había un niño siendo marginado. Apartado de su pueblo, golpeado, insultado. Irelia supuso que era el niño de la primera imagen; al costado de la primera imagen, estaba la figura de un hombre que atacaba al niño, lo golpeaba y maltrataba. Los ojos de rabia de la aquella persona se mostraban al lujo y detalle. Y aquella imagen le recordó algo a Irelia. Le recordó a su familia, a su infancia, esas imágenes le recordaron a una niña del pasado.

#33

En el costado había otra imagen, del niño enfurecido, una especie de capa enérgica los cubría. La capa se movía de izquierda y derecha como si la capa de energía tuviera conciencia propia, los ojos del niño destilaban una furia que nunca se había visto. Era como un demonio, en la imagen la figura del niño era implacable.

Irelia miro más allá de los dibujos, pero el retrato está incompleto, era como si el autor hubiera abandonado el proyecto. Era como si algo, o alguien lo hubiera detenido. Entonces Irelia se tendió en su cama y noto que había algo que la estorbaba, se levantó y noto que debajo de la cama había un libro, la textura era de un grosos inmenso, el cuaderno era grueso, debía tener 600 paginas, la joven lo tomo con cuidado y lo examino, en la parte delantera llevaba un decorativo que decía.

"Decretus Noctis".

Más abajo había una dedicatoria.

"Para Agueon de Muriath".

Irelia abrió las páginas del arrugado libro soplo las primeras páginas y empezó a leerlo:

.....

“En el principio llego Erun, aquel que dio forma al mundo. Erun era llamado Viracocha que en la lengua antigua de los aymaras es conocido como señor de las dimensiones y del todo inorgánico. Entonces Erun tomo el quars del todo universal y hablo con Fuente diciéndole:

--Oh gran creadora de esencia, yo Viracocha he presenciado el poder de las altas esferas y deseo crear vida en un mundo decadente e inerte. Su nombre Pachamama es; y futuro he visto en ella.

Pero Fuente no contesto. Sin embargo, levanto una mano en aprobación.

-- Amado mío. Has de saber que Sofía (Pachamama) maldita esta; pues la escancia de Yhaldabaoth, el señor de los arcontes está unida a ella, por lo tanto si vida creciera en ella….

-- Se lo que persigue a nuestra hija. -- Le interrumpió Viracocha. -- Sin embargo, el hijo del eón no se ha manifestado. Por lo tanto, las causas de la muerte estarán dispuestas para la creación; pues así será. Puesto que el hombre de dicha creación pasara por la ruada de la vida y la muerte, así los arcontes pensarán que el alma les pertenece, sin embargo, no sabrán que son engañados. Dicha esencia permanecerá dormida en el mundo, hasta que los eones se hagan fructuosos y tomaras a los herederos venidos del Niama y los llevaras a tu lado, cuando el despertar de la conciencia se haga presente. Pasaran muchos eones, y el hombre vivirá muchas dificultades antes de ese acontecimiento. Cuando ello suceda, nuestra hija la tierra, y el hombre se hagan salvado
Entonces fuente miro a universo y universo asintió. Universo, concentro su fuerza y creo la forma que adoptaría el nuevo hombre. Viracocha se lanzó sobre la tierra inerte, y los Kaina - inca lo acompañaron. Observaron el modelo del nuevo humano, y entonces del tejido universal crearon el espíritu. El espíritu, cuya energía es tanto cuántica, como irrefrenable se manifiesto y adopto conciencia propia, y vio que el nuevo cuerpo creado era adaptable y se manifestó. Entonces Universo asintió, y observo a fuente.

-- Esta echo. -- Dijo magnánimo.

Pero fuente negó con la cabeza.

-- Aun no, la tierra aun es corrupta, y esa corruptibilidad perseguirá esta creación, por lo cual le daré a esta creación una forma etérea, la esencia del alma será, una capa de energía invisible a sus ojos. Así podrá protegerse de la ira de los Demiurgos, porque estos verán que el espíritu es ingenuo y fácil de corromper. Le daré al hombre el don del alma, el campo áurico será su don primordial.

Cuando Irelia volteo la página, lo único que encontró fue una página vacía. Entonces volteo las demás páginas, pero la único que encontró fue páginas en blanco, y en el final del libro una nota que decía:

"Creo que esta historia ya la conoces inmortal, no hace falta que la leas. Además, alguien como tú que ha vivido muchos eones conoce muy bien la complejidad del universo.

Pst.

“Adoro nuestras conversaciones filosóficas, espero algún día volverte a ver Lobo Negro. Sin embargo, tu apareciencia me hace pensar que descubriste algo que los filósofos y alquimistas buscan por mucho tiempo."

#34

Ante aquellas palabras Irelia quedo desconcertada; el libro le había llamado la atención. Sobre todo, porque el libro hablaba sobre el origen de la raza humana. La joven lyriana siempre se preguntaba cómo se había creado dicha raza, Algo muy interesante que había encontrado, es que el ser humano era un ser formidable. No solo tenía espíritu, sino que tenía el alma, el campo áurico, la energía sutil. Un poder que había sido capaz de presenciar en combate, y que había sido una de las fuerzas que más había temido, no solo porque era capaz de cortar energías, sino que era una fuerza capaz de protegerte, y a medida que te protegía, también atacaba. Era una fuerza que la fuente universal le había ofrecido a la humanidad.

Decepcionada, Irelia cerró el libro y lo dejo al lado de su cama, se echó por un par de minutos, pero no pudo conciliar el sueño. Hartada de todo aquello se levantó, se puso sus zapatos y se dirigió al primer piso. Paso por el primer pasillo, y acto seguido se dirigió hacia las escaleras, estas tenían un color verde claro, algo muy peculiar en un lugar muy oscuro. Cuando estuvo a punto de llevar al primer piso escucho la vos de Agueon.

-- Clover ordena las mesas y luego lava los platos.

El tulpa asintió.

-- Como siempre. ¿Maestro? ¿Quién es ella?

-- Te refieres a la joven. -- Contesto con una sonrisa.

-- Sí, me refiero a la lyriana. -- Dijo Clover mirando a su antiguo maestro.

-- Así que ya sabes lo que es.

Clover se sonrió y observo los platos y los soltó indignado. Por supuesto que se lo que es; puedo identificar a un elfo de un lyriano a un metro de distancia. Además, el color los ojos y las orejas la delatan. Una suerte que la gente aquí sea ignorante, y no sepa nada.

Agueon sonrió nuevamente, y luego negó con la cabeza, sabiendo lo que su antiguo pupilo iba a decir, levanto la mano en un ademan de que entendía y luego se echó a reír, su risa era suave y amistosa. No era una risa burlona o socarrona, era una risa cordial y contagiosa.

Clover lo miro con extrañeza.

-- ¿Qué te hace tanta gracia?

-- Olvídalo, no hace falta decirlo.

Clover frunció el ceño y luego negó con la cabeza.

-- Si fuera telepata sabría con exactitud lo que maquina esa imperturbable mente tuya. Lo que me lleva a otra pregunta. ¿Porque la salvaste? ¿Eso no es tu estilo, Agueon? -- Clover dibujo una sonrisa. -- Fue por un capricho tuyo, o esa lyriana te recordó a ti.

Agueon no dijo nada, se quedó callado. Pensativo, un recuerdo atisbo su mente. El recuerdo de un niño gritando, el recuerdo de un niño golpeado, sin el amor de una madre, sin la educación de un padre.

-- Supongo que en parte eso fue lo que sucedió. Supongo, que también fue por un capricho mío, y supongo fue por una promesa que hice. --- Agueon hizo una pausa, observo un tenedor lo tomo y empezó a contemplarlo. -- Mi pasado solo tú lo conoces Clover, conoces cada parte de mis memorias. Sin embargo, no conoces lo acontecimientos actuales.

Clover volteo y lo miro de un modo misterioso. Agueon solo se sonrío, entonces le hace un gesto con la mano para que olvide el tema.

-- Clover, hay algo más que quiero decirte.

El tulpa voltea observando detenidamente a su antiguo mentor, la expresión de su rostro es de absoluta concentración.

-- ¿Qué es lo que quieres decirme?-- Inquirió Clover, con un atisbo calculador en su mirada.

Agueon lo mira con seriedad y la sonrisa se apaga de su rostro.

-- Hay un alfa draconiano en este continente.-- Las palabras salieron de una manera poco expresiva, la vos de Agueon era como una espada afilada.

En ese momento Clover dejo caer un plato que de manera inmediata reviento en el suelo. Agueon no se sorprendip, no se impresiono por lo ocurrio. Sabia como reaccionaria su viejo pupilo.

-- ¿Un sagjra?

Agueon asientio.

-- ¿Tienes que estar bromeando Agueon? Esas cosas...

-- Lo se Clover, se lo que son capaces de hacer.

-- ¿Pero ¿cómo? ¿Yo no sentí su presencia?

-- Debe ser un kingu'bala o un babar. Sabes de buen grado que esos cabrones usan el tercer ojo para camuflarse en la sociedad. -- Contesto Agueon con una mirada perspicaz. -- Seguro está manteniendo su tercer ojo abierto para salir en la sociedad, sabes de sobra que esos cabrones son metamorfos.

Clover se sonrió de un modo malicioso.

-- Y no se te olvide que son carnívoros.

#35

Agueon asintió, imperturbable como siempre. Clover frunció el ceño analizando la situación, y luego la expresión de su cara cambio nuevamente.

-- ¿Ya sabes quién es?

Agueon volvió a asentir.

-- Claro que sí. El problema será matarlo.

-- ¿Y quién es?

-- Se hizo pasa por un duque. -- Contesto Agueon.

-- ¿Un duque? ¿Enserio? -- La expresión de Clover cambio, entonces con una sonrisa divertida miro a un costado. -- No creo que para ti sea tan difícil ingresar a una mansión, viendo tu profesión como cazador de criaturas dimensionales.

Agueon se sonrió ante la socarronería de su viejo pupilo y luego negó con la cabeza.

-- Se hizo pasar por el duque Vermillón.

-- ¿¡Que!?-- La mirada de Clover fue de desnudo terror. -- Entonces estas muerto.

Agueon tomo una copa, miro con seriedad a Clover y luego se sonrió.

-- Ya deberías saber que los ataques suicidas no son lo mío. Además, me encargaron ir con una asesina, así que la usare como respaldo. Ella se encargará de los subordinados, y yo del sagjra. Trabajo sencillo. -- Replico Agueon con una mirada llena de seriedad.

-- Lo dices como si fuera fácil. -- Dijo Clover con una mirada retadora.

-- No es la primera vez de me enfrento a un draconiano. ¿Sabes?

-- Si lo que tú digas. Solo no cometas estupideces, sabes que un solo descuido y terminaras partido por la mitad.

Irelia se quedó quieta, un tanto extrañada. Había oído en el pasado de los alfa draconianos, y en su perspectiva esas criaturas eran difíciles de matar. Tenían la capacidad de adaptarse a su rival, aparte de eso; tenían una fuerza superior a la de un ser humano. No solo porque eran fuertes y ágiles, sino por que dominaban el Niama, la energía sutil. Un poder que iba más allá de la comprensión humana.

-- Esta loco. -- Se dijo a sí misma, se miró las manos un tanto desconcertada.

Irelia conocía…. Conocía los riesgos de enfrentarse a un alfa draconiano. Sin embargo, si era la decisión de Agueon; que podía hacer ella. Ella solo era una víctima más, un armazón en el mundo cruel y vil que la rodeaba, consciente de ello agacho la cabeza con amargura apretó los puños y se dispuso a retirarse. Pero una voz atronadora la detuvo.

-- ¡Irelia! Sé que estás ahí escondida entre las gradas y la oscuridad. El aroma de tu piel y el sonido de tu respiración te delatan. -- Dijo Agueon con una sonrisa, dirigiendo su mirada hacia una zona oscurecida. -- Nos deleitarías con tu compañía.

Irelia maldijo por lo bajo, sus ojos se abrieron llena de nerviosismo, como si hubiera hecho algo muy grave. Entonces, dio su primer paso hacia la luz blanquecina. Lo primero que observo fue la figura juvenil de Agueon, sus ojos rojos como la muerte tenían un brillo un tanto extraño, ya no existía la letalidad que lo caracterizaba he Irelia se sintió relajada ante aquella presencia. Más allá, como a 7 metros de distancia se encontraba Clover, el pequeño tulpa la miro y luego le sonrió de una manera infantil, acto seguido le hizo un gesto con la mano incitándole que no tuviera miedo y se sentara.

Irelia respiro hondo intentando relajarse y se acercó justo hacia la mesa donde se encontraba Agueon, la expresión de su cara de absoluto arrepentimiento, miró fijamente a Agueon, pero este no parecía molesto. En vez de mostrar una expresión enfurecida el joven simplemente le echo una sonrisa de complicidad y luego le indico a Clover que le sirviera algo de comer.

-- Lo siento su estuve escondida, escuchando a hurtadillas.

Agueon la miro con seriedad y negó con la cabeza.

-- No has hecho nada malo, pongámoslo que estuviste en el momento y la hora equivocada. No te culpo por estar espiando, no hace falta que pongas esa cara de arrepentimiento. -- Dijo Agueon dibujando una sonrisa amistosa.

Muerta de curiosidad he interesada por lo que había escuchado en la conversación antes de su intervención. Irelia frunció el ceño, ordeno sus palabras y miro directamente al joven cazarrecompensas.

-- ¿Es cierto?

Agueon la miro con extrañeza.

-- ¿Qué es cierto?

-- Que mataras a un alfa draconiano.

Entonces se creó un silencio de expectación. Agueon desenvaino la espada, he Irelia sintió un escalofrió en toda su espalda. La espada curva empezó a rugir como si de un animal rabioso se tratara, la empuñadura tenía la forma de un lobo abriendo las fauces, los ojos de la empuñadora se abrieron mostrando una luminosidad purpura con matices rojizos, era como si el rostro de lobo tuviera vida propia, como si tuviera una consciencia. Irelia miro la espada con un cierto aire de curiosidad. Dejo que un atisbo de fascinación se apoderara de ella y se acercó para ver la espada con más detalle, Agueon capto esto y se sonrió ante aquella reacción.

-- ¿Qué es?

Irelia observo la empuñadura desconcertada, extrañada, pero al mismo tiempo fascinada. Nunca en toda su vida había visto algo como aquello. La espada viviente la miro con fiereza cuando Irelia trato de tocarlo, pero Agueon le dio un manotazo, antes de que la lyriana cometiera un terrible error.

#36

-- ¿Acaso quieres perder el brazo? -- Inquirió Agueon con una mirada entre seria y extrañada.

-- ¡Oh! No, solo que.... Bueno, no sé qué decir.

Agueon frunció el ceño con un cierto aire de desilusión.

-- Esperaba que una lyriana me diera una observación diferente. -- Dijo mirando la espada, y acto seguido dirigió su mirada hacia Irelia y la miro con atención. -- Fascinante, ¿no es cierto?

Irelia intento decir algo, pero las palabras se le paralizaron. Era como si no supiera que decir, 3 años de reclusión habían provocado que perdiera su maestría en el habla, y su grandiosa elocuencia.

-- ¿Qué clase de espada es esa?

Agueon se sonrió, pero Clover se acercó.

-- Se le conoce como espada geogénica, o espada demonio. Son armas vivas, con conciencia propia, pensamientos y emociones.

Agueon asintió, ante la explicación resumida de Clover.

--Espera, espera. ¿Me estás diciendo que esta cosa esta viva?

Agueon asintió mirando fijamente a Irelia.

-- Esta es una de las 10 que quedan en este mundo. Antes, usar espadas geogénicas era favorable, pero hoy en día, con todo lo que está sucediendo, y con el fanatismo imperial, lo más probable es que la gente piense que eres un demonio.-- Explico Agueon poniendo su espada oscura encima de la mesa.-- Esta es la única espada capaz de matar a criaturas interdimensionales, he intergalácticas.-- Miro fijamente a Irelia, la mirada de Agueon era certera y llena de decisión. -- Tu sabes a lo que me refiero Irelia; sabes mejor que nadie que los alfa draconianos no son de este mundo. Adelante Irelia, deléiteme con su conocimiento joven lyriana.

Irelia se quedó congelada, en su perspectiva, nadie, absolutamente nadie sobre Uras (Tierra) sabia sobre la existencia de seres en el universo, y saber que Agueon tenía conocimiento sobre ello la dejo perpleja. Frunciendo los ojos Agueon, la escudriño con la mirada.

-- No te preocupes, no voy a venderte a nadie. Ha diferencia de otros yo no soy un hijo de perra. Sin embargo, he de decir que tienes mucha suerte de haber sobrevivido, pocos tienen la voluntad para seguir adelante. Sobre todo por esos moretones. --Agueon la estudio con detenimiento y observo los moretones en la pierna y en el brazo, producto de los golpes con una barra de metal. Negó con la cabeza y luego echo un suspiro.

Irelia agacho la cabeza y una sacudida de recuerdos se hizo presente. Quiso llorar, pero eso ya era ridículo, ya no quería mostrar debilidad. Solo quería regresar a su mundo.

-- Si, conozco a esas criaturas. -- Contesto Irelia afirmando con la cabeza. -- Según el conocimiento que tengo sobre ellos es que son hyperdimensionales.

Irelia miro a su joven captor, Agueon asintió y la insto a continuar.

-- Tienen la capacidad de metamorfosear sus cuerpos, por lo cual pueden pasar desapersividosen una sociedad cualquiera, pero para ello necesitan devorar constantemente carne humana. Eso mantiene su estado de transformación por muchos meses. Sin embargo, hay pequeños matices que los delatan.

Clover miro a Agueon, pero este solo lo miro y dirigió su mirada en Irelia, le hizo un gesto con la mano para que siguiera.

-- Los alfa draconianos son una raza hostil, odian la vida en otros planetas y en otras dimensiones. Son arrogantes por naturaleza, hasta donde sé, y hasta donde alcanza mi conocimiento, sus ancestros colonizaron este planeta. Manipularon a la humanidad, usando las religiones como un medio, usaron la ingenuidad de la humanidad para hacerse con su raza y así se hicieron pasar como dioses. Pero la verdad no tengo los cálculos de cuando ocurrió ese acontecimiento, mi padre me dijo que esa es una historia que no se cuenta, pero se dice que es una raza vieja, muy vieja, demasiado vieja.

Tras unos segundos de silencio, Irelia se sintió incomoda. Quiso decir algo, pero sus palabras fueron silenciadas por Clover.

-- Bien. -- Dijo Agueon echando un resoplido, -- y supongo que no sabrás que también manipulan a una raza genéticamente. De modo que esa raza manipulada...

-- Se vuelve en esclavo perpetuo. -- Dijo Irelia aterrada. Completando las palabras de Agueon.

El joven cazarrecompensas asintió.

-- Tienes conocimiento, eso es bueno. Admiro eso, a veces el conocimiento es poder. -- Dijo Agueon mirando fijamente a Irelia de pies a cabezas.

Clover observo con directamente a Irelia, como si sintiera un atisbo de incomodidad sobre el tema que estaban tocando y en cierto sentido lo entendió, en la mirada asustadiza de la joven se reflejaban el miedo, la duda y el desconcierto mezclados. Clover miro a su antiguo maestro con una mirada llena de reproche.

-- Maestro, creo que no deberíamos hablar sobre eso. La estamos asustando.

Agueon miro a Clover y asintió ante las palabras duras del pequeño tulpa.

-- Si, tienes razón Clover. Sin embargo, recuerda que hay cosas que no cambian, los alfa draconianos no cambian, no importa cuánto te esmeres, ellos siempre te la juegan.

Irelia miro con extrañeza al joven cazarrecompensas. Frunció el ceño un tanto desconcertada.

--¿A qué te refieres?-- Inquirió Irelia, desconcertada.

Agueon la miro con una sonrisa llena de satisfacción.

-- Me refiero al hecho de que los Sagjras no se detienen. No importa, no importa lo que hagas, ellos siguen matando sin importar las consecuencias.-- Agueon la miro nuevamente con seriedad, y sus ojos adquirieron un cierto grado de letalidad.-- Es por eso que en mi perspectiva son la segunda raza más desagradable, los draconianos no tiene ningún respeto por la vida humana, a ellos poco les importa si sufres o no. Solo matan y asimilan ADN, eso es lo único que les importa, conquistar, esclavizar, aniquilar. ¿O me equívoco?

#37

Irelia levanto la mirada con un aire de perplejidad, y no le quedó más remedio que asentir. En la historia antigua de su pueblo, hace ya mil millones de años, los alfa draconianos habían conquistado su planeta, habían sometido a su raza, y solo pocos supervivientes habían logrado escapar ante aquella devastación. Uno de los fenómenos más intrigantes que había investigado en el pasado, era sobre las guerras sucedidas en la constelación de Orión, y en Mulge - Tab. Dos constelaciones que en el inicio de la historia galáctica habían sido conquistadas por los alfa draconianos.

En la perspectiva de Irelia la historia galáctica era igual de sanguinaria como la historia de la Tierra, llena de traiciones. La guerra no era por un puñado de tierras, sino por sistemas solares, por mundos llenos de ecosistemas diversos. Migraciones de diversas razas hacia distintos planetas, luchas por la supervivencia. Cosas que el hombre del planeta tierra no entendería.

-- No, no te equivocas. Si por mi fuera mataría a todos los alfa draconianos. -- Dijo Irelia con un cierto aire de desprecio en la voz.

Agueon la volvió a escudriñar, y luego negó con la cabeza.

-- Hace mucho los ancianos supremos expulsaron a esa raza de este planeta. Sin embargo, todavía hay cabrones que no entendieron el mensaje y se quedaron aquí escondiéndose como ratas. Créeme, yo también tengo el mismo desprecio hacia ellos, pero están fuera de mi alcance. Además, en el universo y las dimensiones, hay cosas peores que los alfa draconianos.

Irelia miro al joven cazarrecompensas con un cierto aire de desconcierto.

-- No hay nada peor que los alfa draconianos. -- Dijo Irelia con absoluta convicción.

-- Créeme, en el universo y las dimensiones hay cosas peores que los alfa draconianos. -- Recalco Agueon, como retando a Irelia a contradecirlo.

-- ¿Cosas como que?

Agueon miro atraves del vidrio que ya hacía en el techo, y una sonrisa se dibujó en su rostro.

-- Cosas que ni tu mente se pueda imaginar, cosas que están mas allá de la comprensión humana. Cosas que te provocarían una locura perpetua, cosas que ya hacen encerradas en las dimensiones, seres mucho más viejos y antiguos de lo que te imaginas. Cosas que destrozarían tu cordura, y quemarían tu cerebro, y si te dijera las miles de cosas que ya hacen encerradas y aprisionadas en las dimensiones, saldrías de aquí corriendo, asustada, aterrada. -- Contesto Agueon con una mirada llena de expectación. Sus ojos rojos cambiaron a una tonalidad purpura en un instante. -- Créeme los alfa draconianos no son tan macabros, hay cosas más desquiciadas en las dimensiones.

Agueon tomo su espada y esta volvió a rugir de como una criatura furiosa, los ojos que estaba fijos que Irelia se centraron en Agueon, y entonces el joven empezó a acariciar su arma como si de un animal se tratara. De modo que los ojos furiosos de la espada se suavizaron.

-- Existen secretos en el mundo, secretos que ni los magos, ni arcanistas conocen. -- Comento Agueon levantando la vista para observar a Irelia.

La joven Lyriana mira detenidamente a su captor con un cierto aire de incredulidad.

-- ¿Qué quieres decir con eso? -- Inquirió Irelia.

-- El mundo no revela sus secretos más ínfimos.

-- ¿Qué clase de secretos?

Agueon dibujo una sonrisa socarrona.

-- Eso ya no importa. Lo único que importa es el lugar de correspondencia, -- miro fijamente a Irelia y la expresión de su rostro cambio, sus ojos purpura cambiaron aun rojizo tenue y luego Agueon miro su espada. -- Nunca olvides de dónde vienes, nunca olvides quien eres. Cuando tengas eso presente, el mundo te revelara sus secretos.

Irelia se sonrió de un modo burlón, acto seguido se echó a reír.

-- ¿Qué insinúas? ¿Que el mundo tiene consciencia propia? -- Inquirió Irelia con una sonrisa, pero su sonrisa se desvaneció cuando vio los rostros serios de Clover y Agueon. -- Hablabas enserio.

Agueon asintió.

-- Nunca bromeo cuando hablo de las cosas del mundo, porque este es mi lugar de correspondencia.

#38

Cap VI
Irelia.
La creación de la tierra.
Una última esperanza.

Tras aquella conversación con Agueon me fui directamente hacia la biblioteca. Me asombre de ver la cantidad de libros que ya hacían a mí alrededor. Agueon me había indicado que tuviera cuidado con sus libros y que los tratara con delicadeza, así como un hombre trata con delicadeza a una mujer. Tome mi linterna y me movilice hacia los estantes, buscando algún libro que me llamara la atención. Entre cada estantería había distintos libros entre leyendas de Valimar y leyendas antiguas. Sin embargo, yo estaba buscando el "Decretus Noctis". El libro había atrapado algo en mi interior, algo que no supe como describir, pero no lo encontré, resignada y decepcionada, fui hacia una mesa, tomé un libro al azar, me senté y lo leí. La leyenda titulaba "los Hijos del Hierro".

......

""Las primeras campanadas de alerta se hicieron presentes en el campo de batalla, la primera compañía ingreso hacia la fortaleza, una andanada de flechas bañaron el cielo y los primeros traidores ingresaron hacia el palacio. Sin embargo, fueron abatidos por Barahir el sanguinario, cuya destreza con la espada fue certera rápida y veloz.

La compañía Thercar compuesta por 300 hombres arremetieron contra la última resistencia que ya hacía en palacio de Aghary. Los hijos del hierro resistieron como bestias rugientes, su predilección les decía que todo por lo que habían pasado les había llevado a aquel momento. Los hachas sangrientos se movilizaron hacia el sur del palacio, sus armaduras cubiertas de sangre los hacia ver como una tribu de barbaros y salvajes caza cabezas, los arqueros del palacio dispararon y los ballesteros remataron a sus camaradas que se habían vuelto traidores. Pero pronto caerían, solo era cuestión de tiempo para que las fuerzas traidoras ingresaran.

Fue ese el momento cuando el rey Egzelion se dirigió hacia el palacio fortificado su cuerpo gigantesco, era una de las presencias más aterradoras de todo el mundo. Los ojos del rey gigante, se provocaron un miedo en todas las compañías ya presentes.

#39

-- Solo espero que la ira de Egzelion valga la pena para la gloriosa muerte. -- Dijo Barahir con una sonrisa llena de complicidad, como si todo aquello le divirtiera.

Su compañero un joven recién llegado lo miro con incredulidad, pero solo se sonrió.

-- Barahir hay que concentrarse, podrían....

-- Lo sé--. Dijo Barahir, con un tono imponente.

Más allá un puñado de altos evolucionados del País de Blackwine estaban cubriendo el lado sur del palacio procurando que otros altos evolucionados que habían traicionado a la Dama de Negro y a su propio país no ingresaran hacia la pequeña fortaleza que se había creado en medio de una baraúnda de degollamientos. Agueon, el portador de la espada oscura los acompañaba."

.....

-- ¿Que?

El nombre de Agueon estaba ahí. Aquello era algo que no me esperaba.

Agueon había sido uno de los hijos del hierro. Sin embargo, había fragmentos que faltaban, lo que me siguió desanimando, la historia me gustaba, pero si no estaba completa era una pérdida de mi tiempo. Eche un suspiro, voltee las paginas para observar que otros escritos habían, la mayoría era sobre una tanda de guerras y conquistas. Sobre Tartarus, el señor de los reinos corona, y como un rey tan noble había caído en la ambición y luego en la traición, pero había partes que no comprendía, ni entendía. Primero. ¿Qué era lo que había provocado la traición de tantos imperios? ¿Qué era lo que había provocado que 10 reinos le dieran la espalda de todo un imperio? ¿Y por qué? El libro dejaba muchos agujeros, y a medida que los dejaba me iba dejando más desconcertada.

-- Veo que te interesa las antiguas leyendas de Valimar. -- Salte de un brinco; aquella era la vos de Clover, su mirada infantil, me produjo alivio.

Al principio salte un tanto asustada, pero luego me relaje.

-- ¡Oh! Si la verdad estaba buscando el "Decretus Noctis".

-- ¿Uhm? Ese libro no lo encontraras aquí, pero si quieres te lo resumo.

Clover me sonrió y se sentó junto a mí, sonriente.

-- Si. -- Le conteste, -- pero sobre la espada de Agueon.

Clover me miro con un atisbo de seriedad.

-- ¿Qué ocurre con su espada?

Fruncí el ceño, un tanto extrañada, de hecho, escéptica.

#40

-- Es que no lo entiendo. ¿Cómo un arma puede tener vida propia?

-- Esos son secretos antiguos de la tierra. Técnicas de forjado muy antiguos de la era del sol, la razón por las que esas espadas tienen vida propia es que por que en su interior a una entidad encerrada. -- Contesto Clover con seriedad. -- Te daré una advertencia, si la sigue bien por ti. Si no la sigues, será una pena. No tomes la espada de Agueon, ni se te ocurra tocarla. Las espadas geogénicas no son para brujos, ni para hechiceras, ni para débiles de voluntad, solo un guerrero chaman puede dominarlas, y para eso se requiere de una disciplina y fuerza de voluntad duro como el hierro y fuerte como el universo. ¿Quieres que te cuente más de las espadas geogénicas? o ¿Pasamos al Decretus Noctis?
Me puse a pensar con una sonrisa, en cierto sentido Clover había despertado mi interés en el arma viviente d Agueon, y mi interés se había incrementado cuando me enteré que Agueon era uno de los hijos del Hierro. Sin embargo, no se lo dije a Clover, aunque supongo que ya debía estar enterado de eso.

-- Primero hablarme del "Decretus Noctis"-- Dije con una sonrisa en la cara.

El tulpa me miro con una cara infantil se acomodó y me indico que me daría su versión de la historia, pero de un modo resumido.

-- "Todo empieza con la creación cosmológica, y con esto no me refiero a basuras religiosas. Esto tiene que ver con seres más grandes y conscientes como nosotros, como tú, como yo”. -- Empezó Clover, mirándome con una mirada llena de seriedad como si debiera tomar sus palabras enserio. -- "Muchos alquimistas, no entienden esto. Ellos solo ven la materia y usan la ley de equivalencia para crear un cuerpo o forma, pasando por
el ser llamado universo. ¿Pero a donde se va el alma y el espíritu? ¿Qué pasa cuando un cuerpo se crea mediante la alquimia?

Había visto a alquimistas crear cuerpos humanos, pero aquellos cuerpos ya no eran lo mismo. Eran seres sin emociones, ni sentimientos; eran seres que no tenían personalidad, ni esencia viva que los sostuviese. Aquella pregunta me intrigo mucho más.

-- Entonces cuando un cuerpo se crea mediante la alquimia...

Clover asintió, con una mirada aprobatoria.

-- Exacto, cuando un cuerpo nace mediante la alquimia, nace sin alma ni espíritu, solo es una carcasa vacía y hueca, sin emociones. A lo mucho con pequeños matices de lo que era, pero ni siquiera es humano. -- Explico Clover asintiendo para sí mismo. -- Lo que los alquimistas y arcanistas no saben, yo lo sé.

Mire con curiosidad a Clover y luego este me devolvió la mirada frunciendo el ceño. Sin embargo, una sonrisa maligna se dibujó en su rostro, como si estuviera leyéndome la mente.

-- ¿Y qué es lo que sabes? -- Le pregunte con curiosidad, ansiosa por la respuesta.

Clover miro el techo de la biblioteca y señalo hacia el techo con el dedo.

-- Solo sé que nada se. -- Clover se echó a reír.

Aquella respuesta me desilusiono, pero Clover se echó a reír con una tonada burlona.
Entonces Clover me revelo el secreto que había añorado por mucho tiempo. Un secreto que recordaría para siempre.

...

“Todo empieza con la creación de Universo, fuente y dimensión. El Decretus Noctis revela que Viracocha apareció primero en el vació interestelar, y emano para sí, las manifestaciones cósmicas. Despertando a su vez a los Kaina-Inca. Los Kaina eran criaturas formidables, tenían la capacidad de crear mediante la vibración y poseían el don de la anti-materia. Sin embargo, eran seres vacíos, carecían de alma y cuerpo, no tenían emociones. Así que universo se manifestó, y les dio un cuerpo organico. Los Kaina asombrados por su mueva forma empezaron a mirarse a sí mismos, pero eran indiferentes, se odiaban entre ellos.

Entonces Viracocha viendo esto, despertó a su esposa. Fuente.

Fuente tenía la capacidad de crear mediante pensamientos, tenía la capacidad de dar emociones, pero antes de crear tenía que recibir. Te explico; Dimensión piensa, fuente manifiesta, y universo materializa y proyecta esos pensamientos en esta dimensión y mediante las leyes universales y dimensionales los pensamientos, emociones y proyecciones son materializados. Cuando fuente manifestó el pensamiento de los Kaina les dio emociones e insto a universo a darles una forma. De modo que universo y fuente quedaron unidos y suspendieron a los Kaina en el centro del cosmos que era la fuente. Aquí es donde inicia la obra de la creación.

#41

El centro de plasma del universo es en realidad una inteligencia consciente, la cosmología antigua nos dice que el planeta en el que habitamos fue creado como una expresión creativa de la luz inteligente de plasma o éter moviéndose en espiral. Desde el sol central galáctico, hasta los planetas que giran en nuestro sistema solar, hasta la miríada de especies que viven en las dimensiones y en nuestro planeta, he incluso el microbio más pequeño existe como expresión creativa de la forma material imaginada y sostenida por el todo universal, de la luz consciente, de la fuente.

…..

Mire a Clover extrañada; sin embargo, debí denotar un cierto atisbo de desconcierto porque Clover me sonrió cuando se percató de mi reacción.

-- Está bien, te explicare: Ese secreto que nadie sabe se encuentra en el universo. En el centro del universo, en una energía que está en alguna parte del universo. -- Me dijo con una mirada misteriosa.

-- No te entiendo. El universo solo es materia, y un conglomerado de constelaciones, no hay nada misterioso....

-- No querida. -- Me contradijo con una sonrisa. -- El universo al igual que este mundo es un ser vivo, y pronto te revelare ese secreto.

Aquellas palabras me sedujeron más que cualquier cosa en este mundo, los ojos de Clover se tornaron rojos en la oscuridad, y luego me miro con atención. Y prosiguió con su explicación.

….

Estas extensiones de la conciencia, forman mundos sólidos y criaturas vivientes, en una individualidad infinita para expresar su propia creatividad. El planeta tierra se originó en un principio por un pensamiento, como una metamorfosis, como una flor naciente, de un haz de plasma inteligente que se desprendió de la fuente. Este haz de plasma era Sofía la emanación femenina. La historia antigua nos relata que hace muchos eones la extasiada Sofía estaba muy impaciente en su sueño creativo que ella por si sola se aventó hacia el reino físico, hacia el reino de la materia sin su pareja o emanación masculina. Al haber hecho eso una aberración accidental ocurrió. En el sueño de creación de Sofía existía una intención ideal, para criaturas vivientes e inteligentes que se convertirían en humanos, para que esa intención se manifestara; Sofía necesitaba mezclarse con materia orgánica. Sin embargo, el plasma de energía eterica impacto con materia inorgánica.

Creando así una especie aberrante que no podría satisfacer la intención de Sofía. Una parte de la intención de Sofía sí que se creó, y seres humanos empezaron a existir, pero ahora tendrían que enfrentarse con sus aberrantes primos, los demiurgos. Quienes se alimentaba de la fuerza vital humana.

Finalmente, Sofía no solo creo la tierra, sino que ella misma se transformó en la tierra. En la madre tierra, en Gaia, Pachamamá, entre otros; ella tiene muchos nombres. La madre tierra es Sofía, la emanación de la fuente. En otras palabras, la tierra es la madre viviente de la humanidad, y ella esta consiente de nuestra existencia.

El Decretus Noctis nos revela que las entidades inorgánicas viven en dimensiones son nocivas para el ser humano, y en la antigüedad en la era de los hombres anteriores jugaron un papel muy importante haciéndose pasar por dioses usando la ingenuidad de los hombres. Se introdujeron en diversas culturas del mundo, y cambiaron la perspectiva de la humanidad, volviéndola obsoleta, débil e insegura de sí misma, les enseñaron a depender de deidades, y les dieron una idea de esperanza, apartándolos del camino.

Estas entidades vinieron de otro universo. Uno conformada por cinco dimensiones, estas entidades son tan diferentes a los seres humanos, que comprenderlos en motivaciones humanas sería muy complicado, han estado con la humanidad por incontables eones y con mucha probabilidad han controlado la evolución del ser humano, retrasándola, volviéndola débil e ineficiente. Todo lo que el hombre ha hecho y construido en la antigüedad, y en lo que se ha convertido fue obtenido bajo la intromisión de las fuerzas demiurgicas.

......

Quiero decir que ante aquellas palabras me sentí incomoda, algo en mi interior deseaba negar todo lo que Clover me estaba diciendo, pero una parte de mi interior me decía que aquellas palabras eran verdad. Todo lo que Clover decía era verdad, absolutamente todo. Una parte de mí mente se sintió muy mal, demasiado mal.

-- Pero los humanos sabiendo que estas entidades existían, ¿No pudieron hacerles frente he intentar exterminarlos?

Clover me miro como escudriñando en el interior de mis ojos, sus ojos se encogieron y me miro con atención, luego negó con la cabeza.

-- ¿Cómo podían saberlo? ¿Cómo podían saber que eran engañados? Déjame decirte algo muy importante; un verdadero enemigo no es aquel que invade y ataca a lo loco. El verdadero enemigo, manipula, juega y utiliza todo lo que está a su disposición. -- Explico Clover con una mirada llena de tristeza. Como si estuviera lamentando contarme todo aquello. -- Recuerda esto Irelia, Para que muchas personas sean manipuladas, hace falta que nadie haga nada. Eso dice mucho de los seres humanos, ven el problema y ven que el problema está ocurriendo frente a sus ojos. Sin embargo, deciden no hacer nada y pasar de largo y esperar a que un ser divino venido de los cielos los salve y solucione sus problemas como si de niños se tratara.

Después de haberme dicho todo eso, Clover se levantó y me indico que leyera algunos libros que aclararían mis dudas, y que me comiera el conocimiento, puesto que ello podría ayudarme a entender infinidad de cosas, y antes de irse me dijo algo que no olvidaría.

#42

-- Muchas criaturas, como elfos y humanos, incluso razas del cosmos deben encontrar difícil aceptar la verdad de los hechos. Sin embargo, hay aquellos que deben haber encontrado la autoridad como la verdad, en lugar de encontrar la verdad como la auténtica autoridad. Aprenda a cuestionarse señorita Irelia.-- Dijo dejándome unos montículos de libros que había escogido meticulosamente.

Yo simplemente lo miré con un cierto aire de incredulidad y luego me puse a reflexionar en todo lo que me había dicho. ¿Y si era verdad lo que decía? ¿Y si todo lo que se me había enseñado solo eran mentiras? Clover me miro nuevamente, esta vez con una sonrisa infantil.

-- Que lo que te dije no te compliqué las cosas, simplemente asimila y cuestiona, eso hará que te acerques más a la verdad. Cosas como estas no te lo dicen los filósofos, pero incluso los filósofos saben cosas, las dicen, pero no saben lo que dicen. -- Al haber dicho eso se echó a reír ante su socarronería y luego se retiró silbando y metiéndose las manos a los bolsillos, dejándome en la completa oscuridad.

Algo que en cierto modo me decepciono, ya no me hablo de las espadas geogénicas; como la que portaba Agueon, pero en mi perspectiva había dicho mucho, y con ello ya estaba conforme y satisfecha. Tomé los primeros libros y me puse a leer, ya que era lo menos que podía hacer.

#43

Cap VII
Una Misión.
Defiende, asesina, destruye.
El Dios Impostor.

Desde la posición donde se encontraba, Agueon podía observar a los cientos de guardias, custodes fulgart, colosos cremallerum y colosos fulgart, algo de lo que podía sorprenderse es que los colosos cremallerum eran un palmo más grandes que los poderosos colosos fulgart, sus armaduras estabas llena de aumentos metalúrgicos y encendedores de plasma que podían desintegrar vivo a cualquier incauto lo suficientemente idiota, o lo suficientemente estúpido para hacerles frente, se dio cuenta que aquellos aumentos metalúrgicos habían sido agregados recientemente por exportación y a favor de la todo poderosa Dama de negro. La diosa de los altos evolucionados del País de Blackwine, y a diferencia de los colosos Fulgart que eran amos del combate cuerpo a cuerpo, los cremallerum eran expertos en asedios. Eran por así decirlo exterminadores de primera clase, solo uno de ellos podía destruir a una escuadra de altos evolucionados.

La alta evolucionada que ya hacía a su lado estaba mirando el palacio principal que ya hacía en el medio de toda la fortaleza. La luz de la luna alumbraba en la negrura de la noche, y el ulular de los búhos se hacía cada vez más inquietante.

-- ¿Y ya tienes un plan? -- Le pregunto Adeline.

Agueon no contesto, parecía por su parte estar demasiado concentrado en sus propios planes. El joven observo la luna nuevamente, y una sonrisa asesina se dibujó en su rostro.

-- Claro que tengo un plan.-- Contesto mirando con fijeza a la asesina.-- Sin embargo, una estrategia de flanqueo no funcionara. Tú te me adelantaras, yo me encargare de esos custodes, tu ingresaras y me abrirás la puerta, una vez eso suceda nos camuflaremos en la oscuridad. En la confusión del momento esos cremallerum saldrán para inspeccionar y mataras a esos colosos fulgart.-- Señalo a los enormes guerreros de 4 metros de altura con armaduras negras, y de ojos tan rojos como los suyos.-- Cuando eso suceda, yo ingresare para ayudarte, será rápido y silencioso.

La asesina giro su brazo metalúrgico y la transformo en una cuchilla lo suficientemente grande para mutilar a un ser humano, miro a Agueon con un aire de desprecio, pero asintió.

-- No comprendo por qué el conde te contrato. ¿Qué es lo que tienes de especial?

Agueon fingió no escucharla, pero en verdad si la había escuchado. Acto seguido se sonrió ante la idiotez de la asesina.

#44

-- Veo que me subestima señorita Adeline; he hecho estas cosas en el pasado. Llevo en este oficio por mucho tiempo, no te imaginas las cosas de las que soy capaz de hacer-- Los ojos de Agueon se enarcaron de una manera poco humana.

Y Adeline capto algo distinto en aquellos ojos, era como si atraves de ellos observara la muerte, algo fuera de este mundo, la espada geogénica de Agueon se encendió, los escritos que ya hacían en su brazo izquierdo se tornaron a un color morado con matices rojizas, pero los ojos de la empuñadura seguían cerrados.

-- Sera mejor que se prepare señorita Adeline, pronto entraremos a la boca del infierno. -- Agueon se levantó y le hizo un gesto con la cabeza para que Adeline se movilizara.

La asesina asintió un tanto intimidada, en un momento había visto a un joven. Sin embargo, los ojos de Agueon eran feroces, como un demonio salido de una pesadilla, su voz había cambiado y era diferente. Era como si no estuviera hablando con un niño, sino que una parte de su interior le dijo que estaba hablando con un demonio, con una aberración salido de miles de eones y milenios de antigüedad.

-- Señorita Adeline no olvide el plan. -- Dijo Agueon.

Sus ojos habían adquirido una luz muy intensa, y una sensación de desasosiego se apodero de Adeline. Los ojos de Agueon habían adquirido una intensión, matar, asesinar, destruir, un brillo hizo presente en su brazo izquierda y la empuñadura de la espada rugió llena de vida.

-- Váyase señorita Adeline, tiene un trabajo que hacer.

Adeline miro con atención la espada de Agueon y se fijó que los ojos cerrados la empuñadura de la espada, estas se abrieron y la miraron con una furia de miles de eones, como si quisiera atacarla y devorarla, y por primera vez la asesina sintió miedo.

-- Runay, ella no es el objetivo. -- Dijo Agueon con dureza, y la espada volvió a rugir mirando a su amo. Agueon miro a Adeline con fijeza. -- Ve a hacer tu trabajo, yo te espero en la puerta.

-- Entiendo.

Y con esas últimas palabras, Adeline desapareció en la oscuridad de la noche.

.......

Adeline siguió su recorrido entre la oscuridad; la oscuridad era su hogar, ella se había moldeado con la oscuridad; pero el joven que era su acompañante era peor que la oscuridad. Había maldad en esos ojos, una malignidad ancestral, algo que le provoco miedo.

"Él podría matarme... ¿No se cómo? Pero él me podría matar. ¿Qué demonios es ese muchacho?" Se preguntó Adeline, mientras escalaba la alta muralla del palacio del Conde Vermillón.

Aquella experiencia era nueva, y dejo que un amago de sonrisa se dibujara en su rostro. Entonces, dándose cuenta de que estaba llegando a la cima, salto, girando como una malabarista de circo y una cuchilla se desprendió de su pierna izquierda, su cuerpo giro silencioso como el susurro del viento, su cuchilla se desprendió y la asesina salto de una forma casi imposible para un ser humano y de un ágil tajo le rebano la cabeza al primer templario que ya hacía en su delante. Una mirada llena de seriedad se hizo presente cuando la cabeza del templario salió desprendida de los hombros.

Sus pies se posaron en el suelo y en la dura roca, la alta evolucionada corrió de manera ágil y veloz, sus cuchillas se movieron de izquierda a derecha como dardos, clavándose en las cabezas y en los cuellos de sus víctimas, no hubo gritos, ni absurdos alardes, solo muerte y sangre.

La asesina salto nuevamente y entonces dos custodios se percataron de su presencia; los guerreros se voltearon para confrontarla, pero fueron rápidamente eliminados por dos barridos de la cuchilla de plata que se había desprendido de su brazo izquierdo. Adeline volvió a girar, y entonces otro templario cayó partido por la mitad. Sus movimientos eran ágiles y silencios, y los años de experiencia la volvieron en una asesina imparable, no tenía reparos en matar a soldados, custodes o cualquier contingencia con tal de obtener su objetivo.

La asesina volvió a saltar fijando a sus objetivos, sus cuchillas giraban de manera veloz, atravesando cabezas, cortando cuellos, desmembrando extremidades; lo único que podía reflejarse era una luz plateada de sus cuchillas. Y en la oscuridad de la noche la luna era la única testiga y el viento siempre gélido, siempre cambiante.

Adeline volvió a saltar y su cuchilla volvió a empalarse contra la cabeza de otro guardia que murió con los ojos desorbitados. No hubo gemidos agónicos, no hubo dolor, la asesina volvió a girar. Sus sentidos agudos le permitieron sentir al resto de sus atacantes que se dirigían hacia ella con lanza y espada en mano. Hubo un chillido de una espada entrechocada contra el suelo, y el desliz de un arco y trazado por otro templario. Adeline se agacho y salto al mismo tiempo. Su cuerpo taumatúrgico y modificado le permitió hacer unos movimientos casi imposibles. La asesina volvió a girar, con la enorme cuchilla de energía, acto seguido le clavó la cuchilla a otro guardia que murió inadvertido, sin saber lo que estaba sucediendo, y Adeline se permitió sonreír cuando vio a otro templario desconcertado, sin saber lo que había pasado a su alrededor.

-- Morirás aquí. -- Susurro.

#45

Adeline se sostuvo en la pared como una araña y se abalanzo contra el templario que no tuvo tiempo para gritar, ni emitir un aullido de alarma. Lo único que pudo hacer fue abrir los ojos llenos de sorpresa, cuando la muerte le llego de manera inesperada.

La asesina se paró entre los cuerpos tendidos, los hombres que habían muerto parecían muñecos descuartizados y desmadejados, las cuchillas ya hacían en las cabezas, otros habían tenido la mala suerte de morir con la cabeza separada de sus cuerpos, algunos hombres aún se movían agonizantes, pero pronto les llegaría la muerte, ya sea por desangrado o hipotermia.

Adeline se movió entre los cuerpos tendidos, y entonces un hombre le tomo de la pierna con fuerza.

-- Maldita perra, fracasaras. -- El hombre tosió sangre y se sonrió, como queriendo reírse. -- Nuestro señor y te matara, te destrozará miembro a miembro como si fueras un juguete, y lo poco que quede de ti será un trofeo. Solo te llegara la muerte, nuestro jefe no es de este mundo, él te destruirá.

Adeline frunció el ceño y en un movimiento veloz le voló el brazo al guardia que no pudo emitir un grito de dolor.

-- Como te atreves a tocarme, un ser imperfecto como tú no tiene derecho a hablarme. -- Dijo, su vos era como un susurro del viento.

El hombre que ya hacia sin brazo, solo emitió u pequeño gemido, pero solo se sonrió.

-- Morirás. -- Susurro nuevamente.

La asesina lo volvió a mirar y negó con la cabeza.

"Pobre loco". Pensó mirando al guardia que había muerto con una sonrisa.

Adeline no estaba ahí para perder el tiempo en discusiones estúpidas, las víctimas eran víctimas, y la muerte era la muerte. Lo demás era irrelevante, luego recordó a Agueon. Entonces pensó que no necesitaba su ayuda, podía hacerlo ella sola, podía acabar con esto de una vez por todas, se había enfrentado a otras criaturas en el pasado. Muchas de ellas letales, había matado a hechiceras y brujos, había matado cosas que los seres humanos comunes y corrientes no podrían matar. Esto no era diferente.

Entonces, impulsada por una nueva idea se sonrió y miro hacia la posición donde se encontraría Agueon, su semblante arrogante se hizo notorio en todo el escenario y luego lanzo un escupitajo.

--Que se pudra en el frio. -- Se dijo con una sonrisa en el rostro, miro a los colosos fulgart y a los Cremallerum que rondaban el jardín de la casa Vermillon; como si esperaran a un invasor invisible. Los colosos fulgart como siempre eran musculosos, enormes, como bestias salidas de una leyenda, sus ojos rojos se iluminaban con un brillo propio. Sin embargo, los cremallerum eran como los padres de aquellas bestias.

#46

Los custodes fulgart se movían de izquierda a derecha, patrullando, esperando, mientras daban señales a los altos evolucionados para vigilar las zonas estratégicas donde podría efectuarse una infiltración, muros oscuros, esquinas poco visibles, entre muchos lugares del jardín real.

Adeline se sonrió y uso su camuflaje para ambientarse en la zona donde se encontraba, su cuerpo estaba capacitado con una tecnología de invisibilidad que le daba cierto grado de efectividad para la misión que desempeñaría. Los mataría a todos silenciosamente. Primero se encargaría de los altos evolucionados clase Azeroth y clase Delta que eran más que todo para ataques a distancia. La asesina se sonrió y se lanzó al ataque, girando con gracia y elegancia por los aires, como una bailarina de circo.

.....

Lo primero que Agueon diviso fue a los custodes fulgart, sus ojos rojos como la muerte se fijaban hacia todas direcciones, observando, escudriñando.

Entonces sin que nadie lo advirtiera, una espada de color negra se clavó con fuerza en el pecho del primer custode, que de manera inmediata se fue para abajo después de haber emitido un gemido agónico y ahogado por el dolor del impacto de la espada que había atravesado su tórax. El ataque había sido tan rápido que no le dio tiempo a evadirlo.

Agueon apretó el puño y su cuerpo fue proyectado hacia la posición del custode fulgart justo al lado de su espada, el cazarrecompensas no dijo nada, las palabras ya no eran necesarias, la intención era única y Agueon la efectuaría sin cuestionar. De manera inmediata los custodes se lanzaron a atacarlo, sus ojos flamearon cuando activaron la fuerza rackor, sus lanzas se tornaron de un color al rojo fundido y de manera inmediata saltaron al ataque.

Agueon se deslizo eludiendo el primer pliegue de su primer atacante, unos ojos feroces se dibujaron en los ojos de su segundo captor cuando el cazarrecompensas salto por encima de sus contendientes, las lanzas se alzaron cuando el cuerpo Agueon giro y revoloteó en el aire. Agueon giro y activo la energía áurica, de modo que las runas de su espada se activaron y mudaron a un color rojizo. Entonces ataco, su espada siseo se deslizo lanzando una honda de energía que atravesó al primer custodio que se encontró a puertas de la muerte, y un haz de energía relampagueo en el ambiente y los latidos de Agueon se hicieron más y más acelerados.

Era cierto, a pesar de sus asombrosos poderes, usar la energía anti-mágica o conocida como la fuerza vibratoria era un riesgo muy elevado, no solo se requería de un físico fluido. Sino que se necesitaba una fuerza mental dura como el hierro y fuerte como el acero. Agueon lo sabía, conocía los riesgos de tal energía. Sin embargo, la batalla estaba empezando. Sabía que aún le quedaban fuerzas para seguir peleando.

#47

El tercer custodio se lanzó con toda la velocidad que le fue posible, con el único propósito de empalarlo y atravesarle el vientre. Sin embargo, Agueon se percató de sus intenciones y retrocedió dando saltos ágiles y veloces, haciéndose para atrás, pero el custodio lo persiguió con una ira impotente. Agueon salto hacia el muro de piedra y se dio una vuelta, evadió el ataque del cuarto custode y se hizo a un lado esquivando justo a tiempo el balanceo del segundo custodio, la alabarda del custodio giro en un movimiento veloz, y volvió a contraatacar. Agueon sentía miedo, pero su entrenamiento y disciplina como guerrero chaman le daba la capacidad de sopesar ese miedo y seguir adelante a pesar de las circunstancias.

Entonces de manera inmediata, Agueon se lanzó hacia su primer contendiente, que termino salió con la pierna cortada, dejando en el suelo pavimentando un chorro oscuro que se diluyo como una manguera; Agueon abrió los ojos en un instinto asesino y volvió a saltar ante el giro inmisericorde del segundo custodio que al no percatarse de su error salió con el cuello rebanado, la RunaySupay, la espada geogénica se activó de un rugido feroz y Agueon se revolvió de su sitio cuando sintió la resonancia del tercer custodio que se había lanzado en picado, con el propósito de clavar su espada en la cabeza de su oponente al tiempo que el otro custodio le lanzo su alabarda a modo de lanza.

Agueon volvió girar en un movimiento relampagueante, cualquiera hubiera dicho que aquellos movimientos eran imposibles para un joven de tal apariencia, Agueon era demasiado veloz, extendía su espada recargándola de energía y la tiro contra su cuarto contrincante de modo que el arma atravesó el pecho del cuarto custodio que se desplomo en el acto con la vida extinguida entre sus manos. El joven giro, se lanzó para tomar la lanza del custodio caído y de manera inmediata se abalanzo contra su tercer contendiente sin perder un solo segundo; el último custodio murió con la lanza de su camarada atravesando su pecho. El cuerpo se tendió en el suelo y la sangre tiño su armadura mientras la vida del custodio se extinguía.

El cuerpo del custodio no cayo ni a la izquierda, ni a la derecha. Daba la impresión de que se desvanecía poco a poco mientras su lanza retenía la mitad de su cuerpo, el guerrero murió en un ángulo extraño, pero Agueon no le dio importancia.

Agueon se levantó y miro directamente hacia la puerta de la fortificación real, frunció el ceño y después de un parde minutos se dio cuenta que se la habían jugado. Negó con la cabeza mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro, y luego paso su mano por el muro de piedra, contemplo su altura, acto seguido clavo su espada en la pared y se lanzó para treparlo.

Su cuerpo se volvió a recubrir de energía áurica empezó a correr en el muro como si de un piso normal se tratara. Diviso una apertura, ladeo su faz para visualizar si había un obstáculo en su camino. Sin embargo, no parecía haber nadie, salto y se deslizo ágilmente hacia el suelo de granito y cayo de cuclillas. Cuando se levantó, lo primero que vio fue un montón de cuerpos cercenados, algunos sin cabeza, otros descuartizados, en otro tiempo Agueon habría vomitado ante aquella visión, pero aquel escenario le era tan común en un trabajo que requería mancharse las manos de sangre.

#48

"Creo que se me adelanto". Pensó observando el montón de cadáveres desmadejados y descuartizados como muñecos rotos.

Ladeo su faz para mirar hacia el jardín, y lo que encontró fue el mismo escenario.

Agueon se preguntó cómo se abría echo cargo con los Cremallerum y de los colosos fulgart; echo un suspiro y volvió a negar con la cabeza. Levanto los cuerpos y los estudio; observo cada detalle y pudo ver pequeñas agujas clavadas en las cabezas de distintos guerreros. Los habían matado desde lejos. Los habían matado con veneno.

--Es astuta, pero es estúpida. Esa tonta se está adelantando a las circunstancias, si tiene habilidad puede que dure en el combate. Sin embargo, no creo que soporte un combate de tal magnitud. -- Agueon vio la torre de Athuin, alzándose como un castillo fortificado de piedra liza y dura, y se preguntó que estaría haciendo la asesina en el interior del palacio. El cazarrecompensas guardo su espada y se encamino hacia su destino.

....

Adeline se lanzó hacia otro guerrero que se dispuso a atacarla con un mandoble, su cuerpo ágil volvió a girar como un loto mortífero, cortando la carne a jirones, sangre y huesos saltaron por los aires cuando otro giro mortífero sorprendió a otro custodio, que sorprendido por el impulso del momento termino con la pierna en el aire. El hombre se desplomo en el suelo y grito lleno de dolor.

-- ¡Nos atacan! ¡Nos atacan! -- Grito otro guardia, al tiempo que un conjunto de ballesteros se apostaba en las puertas reales del conde Vermillón, muchos de ellos eran bandidos, otros sencillamente exiliados de guerra que eran vistos como criminales, por abandonar sus hermanos de armas.

Adeline salto de izquierda a derecha, decapitando y descuartizando a sus enemigos, los ballesteros empezaron a disparar a la desesperada viendo lo que una alta evolucionada le podía hacer a los cuerpos humanos.

En la perspectiva de Adeline todos eran víctimas, todos eran simples carcasas de carne imperfectas, para ella los hombres eran débiles, y pensó que si existía un dios en el mundo que había creado a los seres humanos, pues los había hecho imperfectos y frágiles ante un mundo cruel y despiadado.

#49

Cuando Adeline aterrizo al suelo, los cuerpos de guerreros, custodios y colosos ya hacían en el suelo, tirados, muchos partidos por la mitad, otros habían tenido la desgracia de morir con la cabeza partida en dos, con los sesos esparcidos por el suelo como como un chorro de barro carmesí, y con los ojos desorbitados, y los cuellos desgarrados. Adeline se levantó entre el montículo de cadáveres y se dirigió hacia las estancias reales. Frente a ella una puerta de color cobrizo se interponía en su camino, Adeline abrió la puerta de una patada, y el sonido se volvió en un eco rechinante.

La asesina ingreso hacia los aposentos reales, activo su visión nocturna de modo que sus ojos cambiaron aun color purpura y lo primero que visualizo fue una mesa enorme. Miro hacia las esquinas, pero no visualizo nada, no había nadie. En muchas ocasiones muchos contendientes y rivales a los que se había enfrentado se quedaban en las esquinas aguardando, esperando, pero esa táctica no estaba sucediendo. Poco a poco, mientras más se adentraba hacia aquella gigantesca estancia el hedor y el aroma iba cambiando.
El olor a sangre podrida y a carne quemada se hizo presente en todo el escenario, y Adeline se estremeció ante aquel aroma. Un olor fétido hendió el ambiente y una parte de la asesina se sintió asqueada hasta el punto de querer vomitar. Sin embargo, contuvo la respiración y trato de mantener la calma.

Entonces encontró lo que tanto estaba buscando. Frente a ella, dentro de una jaula ensangrentada ya hacía dos infantes, de sexos femenino y masculino.

-- Los encontré. – Susurro, luego entrecerró los ojos.

¿Dónde estaba el secuestrador? Adeline suponía que estaría ahí, pero no se divisa un cuerpo a la vista.

-- ¿Donde esta....?

-- ¡Tía Adeline, detrás de ti! -- Grito la niña.

Un cuerpo inmenso de unos 7 metros de altura se lanzó en picado como un halcón furioso hacia la asesina, y Adeline tuvo que saltar hacia la izquierda en un movimiento casi imposible para esquivar el ataque del poderoso alfa draconiano. La criatura reptiloide giro, su cuerpo y su cola enorme y gigantesca se contorsiono y se sacudió de modo que el golpe fue a parar hacia la espalda de la asesina, que debido al impacto salió volando hacia la pared.

-- ¡Increíble!, Increíble. -- Grito el sajgra emocionado alzándose en la oscuridad. -- ¿Dónde el otro? Será más divertido con él.

"¿Cómo sabe que vine con alguien?" Pensó Adeline amortiguando el impacto del golpe contra la pared, se sostuvo por unos segundos en esta y se ocultó en la oscuridad.

La criatura reptiloide abrió las fauces y un conjunto de mandíbulas enormes se hizo presente en el escenario, rugió y acto seguido se sonrió, su cuerpo se ajustó como si cada una de sus escamas se moviera de izquierda a derecha de forma independiente, como si se preparara para recibir cualquier ataque.

-- Bueno, no importa. -- Musito el sagjra, mirando la jaula y una sonrisa se dibujó en su rostro. -- El vendrá. Vendrá y lo aniquilare, lo devorare, lo triturare, así como haré contigo.

#50

Adeline no sabía a lo que se refería, pero pudo suponer de quien hablaba. Hablaba de Agueon, el lobo negro.

en un movimiento veloz la criatura de movió deslizándose de izquierda a derecha, de manera brusca y acelerada. Se movía con una velocidad que para Adeline era imposible predecir, en un momento podía estar en el techo y en otro instante podía estar cerca de ella preparado para triturarla con sus enormes fauces. El alfa draconiano se movió hacia la derecha y sus ojos adquirieron un brillo propio. Adeline recordó que esos ojos se parecían mucho a los de Agueon. Unos ojos llenos de rabia y de un instinto predatorial.
Adeline giro, su cuerpo ágil y veloz se veía opacado por la bestial velocidad del alfa draconiano que se doblaba como un contorsionista, como si su fisonomía no tuviera huesos, sus movimientos eran imposibles para una criatura tan enorme, y Adeline se percató de que poco a poco la criatura reptiloide se estaba metamorfoseando sus escamas y su fisonomía cambiaban y se adaptaba a medida que la lucha continuaba. Los movimientos del alfa draconiano se hacían más rápidos, más rápidos. Era como si el draconiano la estuviera alentando a cometer un error, y por primera Adeline en todos sus años de experiencia la asesina sintió agitación y miedo.

Salto nuevamente para esquivar otro pisotón, el escenario se había llenado de grietas y cortes en los muros, los cuadros ya hacían partidos de un modo curvilíneo y en ángulos extraños, debido a los zarpados y tajos que ambos rivales se proporcionaban de manera mutua. Adeline giro y salto ágilmente, mientras otro lance se hizo presente en el escenario, el alfa draconiano doblo su cuerpo y se sonrió, cuando Adeline se asesto un tajo en el brazo izquierdo, de modo que el brazo salió volando por los aires. Pero el draconiano sintió placer en vez de dolor, parecía que se engullera en una excitación exuberante, y Adeline adivino una intención oculta en los ojos amarillos de la criatura.
-- Te tengo. -- Dijo el alfa draconiano, con una sonrisa enloquecedora.

El cuerpo del alfa draconiano se volvió a doblar de una forma serpenteante y su cuerpo se alzó como hacen las serpientes, su cola se batió creando círculos en el aire. Y luego se escuchó un tenue gemido de dolor, cuando la pierna de la alta evolucionada fue rebanada de tajo de una manera inmediata, lo único pudo presenciar antes de aquella reacción fue una tenue sonido gutural, muy parecido al que emiten las cascabeles, y luego un brillo intenso antes de que Adeline perdiera la pierna.

La cola de la criatura reptiloide volvió a metamorfosearse y se transformó en una cola enorme y gruesa como el cuerpo de una anaconda, atrapo a la asesina y la enrosco, apretándola con fuerza.

-- ¿Duele? -- Inquirió el draconiano lleno de placer.

La asesina grito de dolor. Dolor real inundaba su cuerpo, observo a las dos figuras infantiles que ya hacían asustadas, abrazándose, temblando. Había fracasado, le había fallado a su señor, y ahora pagaría un precio muy caro por su vanidad.

"Lo siento" Esos fueron sus últimos pensamientos.

Las fauces titánicas del sajgra se abrieron de como las fauces de una anaconda, y el sajgra, el alfa draconiano se preparó para tragar a su atacante.

Entonces hubo una tenue vibración en el ambiente seguido por el sonido familiar de una espada. Cuando una figura pequeña de 1.60 metros de altura se hizo presente en el escenario, una agilidad mortífera y asesina se batió en el ambiente cuando la cola del Sajgra se rebanada de un solo tajo.

El sajgra grito, no de excitación, sino de puro y desnudo dolor, el filo de la espada geogénica había hecho efecto en el cuerpo del draconiano. Puesto que la plata no era efectiva con un sajgra el filo de una espada antigua y ancestral se hacía más efectiva y eficaz para una criatura pan-dimensional. Agueon giro dos veces y asesto cortes en las piernas de la criatura hyperdimensional; provocando que esta se desplomara.

-- Guerrero....... ¡Guerrero Chaman! -- Rugió el sajgra furioso, el sonido de su vos provoco que el ambiente se distorsionara.

Los vidrios reventaron y estallaron ante un rugido tan feroz y potente, ante él se alzaba, la ira de un Dios, la ira de una criatura del eón se hizo presente.

Agueon atenuó las vibraciones y su espada rugió abriendo los ojos, como una fiera salvaje, Agueon podía sentir la ira, el poder ancestral y entonces, se lanzó al ataque.

Espada en mano la intención estaba más que clara. Matar. Esa era la intención después de tanto tiempo, Agueon despreciaba más que nadie a la raza antigua de la serpiente, despreciaba a los sagjras, a los alfa draconianos que en un pasado le habían arrebatado todo lo que amaba, sus ojos brillaron con una intensidad fulgurante en la penumbra de la oscuridad.
El alga draconiano rugió, grito lleno de dolor. Dolor por sus heridas, dolor por sus extremidades cercenadas. Una mirada llena de odio se dibujó en el rostro de la criatura al tiempo que sus escamas se removían regenerando sus extremidades, sus partes cercenadas crecieron de manera acelerada, pero Agueon se abalanzo contra la criatura, no le daría una oportunidad de regenerarse, no en ese instante, el sajgra volvió a rugir con una ira estridente, cuando Agueon volvió a cortarle otra extremidad, los movimientos de Agueon eran feroces y ágiles, cada tajo infligido no solo causaba daño físico, sino que lo dañaba vibratoriamente, dejando heridas espirituales que no curarían por milenios, pero Agueon no estaba ahí para herirlo, estaba ahí para matarlo.

Después de tanto tiempo, su odio hacia los sagjras no había cambiado, y la vos maligna emergió nuevamente en su interior.

"Déjame tomar el control, lo matare por ti, como en el pasado".

Pero Agueon presiono su espada, como una confirmación de que no necesitaba ayuda. Su espada volvió a rugir, como una bestia furiosa. Agueon salto y giro de manera inmediata, de modo que otro despliegue del draconiano fue a parar contra el muro que debido al impacto se agrieto, el sajgra sacudió su cabeza ante el dolor que se había hecho presente en su interior, y con una furia ciega volvió a saltar de manera ágil y veloz. Pero el guerrero chaman ya conocía a la antigua raza, sabia el estilo de combate de los Hyperbóreos, de los sagjras, la antigua raza de la serpiente.

Agueon salto en zigzag como un malabarista, girando por los aires de manera ágil y veloz, sus movimientos fluidos se hacían cada vez más certeros, volvió a saltar esquivando otro zarpazo del alfa draconiano, ambos guerreros se hallaban saltando en la oscuridad, sus cuerpos se deslizaban con una velocidad que para cualquier criatura y ser evolucionado en el mundo sería imposible.

#51

La espada de Agueon emitía chispas de energía psíquicas, al tiempo que el espacio empezaba a distorsionarse. Era como si el ambiente se doblara y tomara formas distintas. Era como si la espada de Agueon partiera el espacio. Lo que estaba usando no era magia, era prana, la energía sutil, el don primordial del ser humano, el don de la anti-magia.

El Sajgra volvió a saltar, su cuerpo se deslizaba con una rapidez demencial, que por un momento Adeline tuvo dificultad en divisarlo, y en seguirle el paso. Poco a poco se fue dando cuenta que Agueon lo estaba alejado, estaba centrando la atención del alfa draconiano para que Adeline liberara a los infantes que ya hacían encerrados en la enorme jaula que se encontraba veinte metros de distancia.

Entonces, comprendiendo las auténticas intenciones del cazarrecompensas, giro sobre si misma desenroscándose de la enorme cola en el cual había estaba atrapada, se levantó con agilidad, sin perder el tiempo y corrió hacia la jaula. Una sensación nueva le recorrió el cuerpo, era una emoción intensa que no había sentido con anterioridad, era la mezcla del miedo y el nerviosismo.

Agueon volvió a saltar y lanzo una cuchilla que asesto en el cuello del gigantesco reptiloide, la criatura giro su cola se volvió a batir y con rapidez le asesto un golpe preciso en el pecho a su contendiente. Agueon soporto el golpe y se cogió.

fuertemente de la cola para no salir expulsado hacia una zona donde seguramente moriría. Lanzo un gruñido un tanto molesto por el dolor de la gruesa cola. El sajgra se percató y volvió a girar en el aire, su cola formo una ondulación extraña en el aire. Su intención era evidente, quería aplastar a su oponente contra el suelo; como si fuera un insecto.

Pero Agueon se sonrió, como si le hubiera leído la intención al draconiano y se soltó justo a tiempo. Su cuerpo salió volando con rapidez hacia el suelo y Agueon tuvo que hacer uso de toda su habilidad para no caer de una mala manera, Giro una vez por los aires y luego haciendo uso de su agilidad hizo una pirueta veloz y relampagueante para maniobrar su cuerpo y caer al menos parado, y luego sostenerse con sus manos para amortiguar su caída.

Al efectuar aquellos movimientos; Agueon, volvió a lanzarse a un lado, esquivando otro deslizamiento del sajgra que se había abalanzado sobre él, sin perder el tiempo.
Agueon volvió a revolver se su sitio y las garras más grandes que las zarpas de una estrige le rozaron la mejilla. El guerrero chaman salta para atrás para que el ataque no le volara la cabeza, sabía que su energía áurica estaba siendo traspasada. Era cierto, había criaturas dimensionales que podían hacer eso. Incluso podían cortar la magia. Para muchas criaturas dimensionales la magia solo era basura, y los sagjras no eran la excepción a esa regla.

Consciente de ello Agueon recubrió su espada con toda el aura de su cuerpo, su arma adopto una forma casi morada, los ojos de su empuñadura se abrieron con intensidad, y su espada rugió llena de vida y energía. Agueon sintió aquella emoción intensificada, era como si se hubiera vuelto uno con la espada, sentía un calor en todo el cuerpo. Era la fuera de un demonio más antiguo, era la energía de un arconte.

"¿Así que usaras la fuerza del oscuriam para matarlo?" Inquirió aquella molestosa vos nuevamente. "¿No creí que recurrirías a mi poder después de tanto tiempo?

Agueon salto con la espada en mano, sus sentidos volvieron intensificarse sus ojos rojos tomaron un color oscuro completo y su mirada se volvió en el caos viviente.

El draconiano que se había vuelto a lanzar sobre Agueon se detuvo vacilante. Como si en su presencia tuviera a un demonio de pesadilla.

Ante él, un demonio, la imagen viva de un arconte se hizo presente. El alfa draconiano se hizo para atrás asustado. La espada de Agueon rugía con una furia más intensa, el arma geogénica gritaba exaltada.

Agueon cerro un ojo, en su interior una lucha interna se hacía presente. Una lucha por el dominio de un cuerpo, las runas inscritas en la piel de Agueon brillaban y se apagaban. El guerrero chaman cerro el puño atenuando las vibraciones.

-- No, tu no tomaras el control. – Susurro.

Sus ojos se abrieron y el lobo negro se lanzó al ataque.

El Alfa draconiano sintió un escalofrió y acto seguido su pierna fue cercenada de un solo tajo, sin que se diera cuenta de nada el brazo izquierdo fue cortado. Agueon se movía con una velocidad demencial.

"Déjame tomar".

-- Cállate. -- Susurro Agueon apretando los dientes, conteniendo aquella presencia maligna, mientras usada su poder.

#52

Agueon volvió a girar, su espada rugió mientras la sangre verdosa saltaba en los aires. Su cuerpo se movía de izquierda a derecha, pero mientras más se mantenía en ese estado más difícil era mantener su cuerpo. La energía del oscuriam o vibración de baja frecuencia empezó a afectarle, sintió que su cabeza iba a estallar, sintió que el sonido de su corazón le estaba rompiendo las costillas. Era cierto la fuerza del oscuriam le daba poder, pero al mismo tiempo lo consumía. Eso se debía a la ley universal de correspondencia; que dictaminaba que todo lo que arriba era lo de abajo.

Usar la fuerza de baja frecuencia era casi como un suicidio voluntario, porque mientras más poder usaba, más se consumía. Agueon estaba usando la energía de un plano dimensional de baja frecuencia, y ese plano dimensional también le estaba cobrando la factura. Le daba poder, pero le consumía al mismo tiempo.

"Tu cuerpo no soportara tanta energía. Pronto te volverás en una carcasa de carne y huesos”. -- Dijo Aquella vos en su interior.

Agueon volvió a saltar asestando otro tajo veloz hacia el estómago del sajgra. De modo que la criatura se revolvió de su sitio sacudiéndose de dolor, las tripas y vísceras cayeron al suelo y el draconiano intento meterse sus órganos al cuerpo.

"No debí haber venido a este continente". Pensó el sajgra asustado, sabiendo que la muerte estaba cerca.

Agueon volvió a saltar y le asesto un tajo limpio en el torso, de modo que el sajgra gimió de dolor. Entonces con su último aliento de fuerza la figura humeante de Agueon apareció en el escenario, una furia ciega y ancestral se dibujaron en sus ojos y solo hubo una palabra.

-- Muere.

La espada geogénica se deslizo de manera inmediata, hubo un chasquido, un rugido desesperado. Acto seguido el draconiano salió partido por la mitad, con sus órganos salidos por los aires. La sangre de color verdoso se derramo y salió disparado como si de una manguera de agua se tratara, las piernas medio regeneradas se desmantelaron como una carcasa de cartón, más allá como a 5 metros de distancia la mitad del cuerpo de la criatura reptiloide se estremecía y contorsionaba, sacudiéndose e intentando aferrarse a su vida.

La figura meta-humana de Agueon se desvaneció y sus ojos adquirieron un color rojizo, el cazarrecompensas bajo su espada la giro rápidamente y se la guardo con cuidado, como cuando alguien guarda algo importante. Agueon se tendió al suelo y su cuerpo empezó a presentar heridas en diversas partes de su torso. Agueon tosió y expulsando sangre y se juró a si mismo jamás usar la vibración de baja frecuencia, aquella decisión casi le había costado la vida. Ladeo su faz hacia donde se encontraba la asesina, le hizo un gesto con la cabeza y acto seguido miro al sajgra, este aún seguía vivo, estaba arrastrándose.

-- ¿Aun sigues vivo? -- Inquirió Agueon con una sonrisa.-- Maldita sea, voy a tener que esforzarme un poco más.

-- Tú, por favor.... Ayu... Ayúdame. -- Dijo el draconiano arrastrando su cuerpo hacia Agueon.

Agueon lo miro con una sonrisa socarrona y acto seguido miro a los niños que ya hacían detrás de la asesina.

-- Lo siento.... No tengo tiempo para criaturas como tú.-- Contesto con una sonrisa.

-- Ayúdame. -- Volvió a insistir, la criatura reptiloide mientras seguía arrastrándose.

Agueon lo miro con seriedad y se volvió a sonreír.

-- Desde luego. -- Contesto Agueon desenfundando su espada.-- Te ayudare a morir.
Agueon le lanzo la espada directo en la cabeza, de modo la criatura reptiloide se sacudió de dolor y de manera inmediata murió.

#53

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