JoaquinGodoy
Rango13 Nivel 63 (18657 ptos) | Premio de la crítica

Libro I
LA LEYENDA DEL LOBO NEGRO

Prologo.

Irelia – Lyriana Dimensional.

8 Años antes.

Irelia despertó solo para ser golpeada por el posadero cuyo nombre era Boyen. El gordo la tomo de los cabellos y empezó a reprenderla y ordenarle que volviera a tender las camas y volviera a barrer las habitaciones.

Irelia llevaba unos harapos de un color marrón con matices de color verdes, sus pelos blancos como la plata solo eran un vestigio de un pasado ya olvidado, golpeada. Golpeada hasta que la locura se estaba apoderando de ella. Sus ojos asustados solo mostraban desesperación, su rostro lleno de moretones mostraba él trato que solo el posadero de los suburbios más bajos de Arnuin le podía dar.

La lyriana se encogió de hombros asustada.

El posadero la tomo de los cabellos y acto seguido la zurro con una barra de hierro, luego empezó a ordenarle que volviera a fregar los platos y ordenar las respectivas camas de la posada.

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#2

La lyriana asintió asustada y entonces corrió con los pies descalzos.

…….

Amanecía en la Capital de Arnuin, las calles se llenaban de comerciantes y labriegos que iban de aquí y allá, del Este y del Oeste, en las zonas más altas como el distrito de Fheluan, los nobles salían de sus respectivas casas, para continuar con su labor de todos los días. Las calles estaban conformadas por hileras de bibliotecas, y los tecnosacerdotes, caminaban impartiendo el conocimiento de la Dama de Negro, la diosa de los altos evolucionados.

En las calles casi vacías del distrito de Valyra, los ladrones y cazarrecompensas salían para recibir los encargos de las personas que no querían mancharse las manos de sangre.
Justo ese día un joven ingreso hacia una de las calles vacías, el joven miro hacia los alrededores de una manera sigilosa, atenta. Como siempre las primeras que lo vieron fueron las prostitutas, pero el joven no buscaba placer y paso de largo sin darles una sola mirada. Luego de un parde horas se detuvo justo en una vieja posada.

Agueon miro la posada por primera vez, he ingreso de manera silenciosa.

Como siempre la posadera y el posadero lo recibieron con una cordial sonrisa, los modales eran necesarios, pero los dos posaderos solían fingir muy bien, para que estos modales se hicieran ver como reales.

– Buen día. ¿Se le ofrece una habitación?

Agueon miro a la posadera un tanto indiferente, como si no creyera la conducta y la sonrisa fingida de la posadera. El joven asintió y la mujer le sonrió.

– ¿Desea cerveza, algo de comer?

– Solo agua por favor – dijo el extraño.

– Entiendo.

Pero luego el joven extranjero se lo pensó, se llevó la mano al mentón, y entonces pregunto:

– ¿Qué clase de comida tiene?

La posadera cuyo nombre era Magnolia le enumeró un listado de comidas y bebidas que disponía en la posada. Agueon la miro con seriedad y luego sonrió de manera repentina.
– Pues entonces quiero una pierna de pato.

– Serán veinte monedas Valeran.

– ¿Eso es demasiado para una pequeña porción? – Inquirió el cazarrecompensas extrañado.

DaveLiebe
Rango5 Nivel 22
hace 3 meses

Sigue intrigandome... Jaja bien hecho


#3

La mujer lo miro inquisitivamente y luego aparto la mirada de manera furiosa.
– ¡Si no le gusta largo de aquí!
– Lo comeré de todas maneras. – Respondió el joven cambiando la expresión de su rostro.
La posadera lo miro directamente, detenidamente, analizando cada minucia.
– Usted no es de Valimar. ¿Cierto?
Pero el joven no contesto.
– ¡Va! qué más da, solo le sugiero tener cuidado, los extranjeros no perduran mucho tiempo en esta ciudadela, además la mayoría de inmigrantes son asesinados apenas tocan un barrio tan bajo como este. ¿Qué lo trajo aquí?
Agueon no respondió, solo se limitó a mirarla, su mirada era profunda y severa para solo un muchacho de 18 años.
– Eso ya no importa. El por qué este aquí es irrelevante para usted.
El posadero que había escuchado la respuesta del joven recién llegado se acercó y se sentó junto al joven.
– Usted viene del nuevo continente, ¿no es así?
El joven asintió.
– Entonces las historias son ciertas –, susurro Boyen, mirando al joven forastero. – ¿Es cierto que las riquezas minerales abundan como la leche en el nuevo continente?
– Si, pero la mayoría de minas y recursos primos están siendo custodiados por los Señores jaguar y los señores puma.
El posadero bufo y escupió.
– ¡Vaya, que putada! – Vocifero el posadero con un tono frustrante y furioso.
Agueon lo miro con incredulidad, un tanto extrañado por la reacción del posadero, luego sonrió de un modo poco usual.
– Pero ahora con las nuevas leyes creo que algunas minas están siendo extraídas, pero con asesoría y vigilancia de los señores jaguar, para que no halla excesos. ¿Sabe cuánto tiempo demora en formarse solo un mineral como el oro y el diamante?
El posadero lo miro, incrédulo.
– No. ¿Cuánto tiempo demora?
– Son como unos 4000 años, y además el oro es el metal más difícil de extraer.


#4

– ¿Por qué? – Pregunto la posadera intrigada.
El extraño la miro, parecía por su parte estar pensando.
– Por el mercurio.
– ¿Qué es eso?
– Es un componente venenoso que esta junto con el oro, además de otros elementos químicos que van juntos con el metal.
– Vaya mierda de trabajo. ¿Entonces los que están trabajando en las minas no la tienen nada fácil?
Agueon fijo una mirada seria en los ojos del posadero, de modo que el ambiente se tensó.
– Nada es fácil en esta vida, nada llega de la nada, uno tiene que jugársela cada día para obtener lo que realmente quiere. Hoy en día si quieres obtener lo que quieres tienes que arrebatarle algo a otro si realmente lo quieres. Es la ley del más fuerte y la suerte del más astuto.
El posadero sonrió de un modo poco habitual, algo asustado. El gordo miro al cazarrecompensas con atención, su mirada solo presagiaba destrucción, y luego miro la pintura de una guerra sucedida hace ya 100 años.
– Eso muestra que el mundo está cambiando.
El joven extraño miro al posadero con certeza, acto seguido negó con la cabeza, sus ojos rojos hendieron en la quietud de la posada.
– No. – Negó el joven con la cabeza –. El mundo sigue igual, solo que ya no queda nada en él, fue lo mismo que les paso a los hombres anteriores, y es lo mismo que le pasara a la sociedad actual. Aun así la vida sigue, con sus idas y venidas. Pero bueno, esa es otra historia.
Detrás de los muros la lyriana escuchaba las palabras del extranjero, se mostraba un poco desconcertada por las aserciones que este daba, hasta que escucho su nombre.
– ¡Irelia, baja ahora mismo!
La lyriana se alarmo, se lavó de inmediato la cara y descendió del segundo piso con rapidez y agilidad, bajo las escaleras y luego soporto los gritos de su ama, el extraño miro a la jovencita de orejas puntiagudas, pero no dijo nada, la miro con tristeza, mientras la posadera la jalaba de los cabellos y la llevaba hacia la cocina.
– ¡Ah! ¡Maldita perra! ¡Su madre era otra igual de zorra y al final término abandonándola!

AThaini
Rango6 Nivel 28
hace alrededor de 1 mes

Si ami también me encante creo que todos conforman el mismo mundo ;) me encanta, espero hagas posible publicarlo. Dios sabe que se necesitan escritores como el.

Nina_Kaleidoscope
Rango9 Nivel 40
hace 24 días

Tremenda historia!! Seria genial verla publicada con una cubierta asi estilo de madera!


#5

Agueon miro al posadero pero no dijo nada.
La posadera se aproximó y se disculpó con el joven por las molestias y la tardanza.
–Va disculpar usted por las molestias. – Dijo la señora Magnolia con una sonrisa.
El joven miro a la gorda, y tuvo que verse obligado a sonreír.
– ¿Y dígame? ¿Cómo es?
El extranjero volvió su mirada al posadero.
– ¿Se refiere al nuevo continente?
– Exacto.
– Pues si me lo pregunta es porque nunca estuvo ahí. Es un lugar basto de recursos, sin embargo algunos pobladores que han vivido ahí se han dado cuenta que las criaturas que habitan dicho continente son distintos a las criaturas de este continente. La mayoría de ellas son casi inmortales y no se mueren a pesar de que les atravieses con una espada. Una de esas criaturas son los señores jaguar.
– ¿Los señores jaguar?
– Viven en la selva, conocida como la selva del amazonas.
– ¿Hay selva en ese continente? – Inquirió el posadero sorprendido.
– ¡Claro! La fruta crece hasta un tamaño que realmente deja boquiabierto a muchos extranjeros, y ya hubo emisarios de la corte y señores de otras familias nobles de este continente que se están movilizando hacia el nuevo mundo por tierras, gloria y riquezas, pero están teniendo problemas con los señores puma y los señores jaguar.
– ¿Y cómo son los señores jaguar y los señores puma? – Pregunto el posadero en el total desconcierto.
Agueon frunció el ceño, suspiro y luego negó con la cabeza.
– Son guerreros letales cuerpo a cuerpo, es una raza originaria de este planeta, y no, la plata no les afecta, de hecho ninguna aleación les afecta, miden de entre 6 a 5 metros de altura, y tienen una musculatura que realmente dejaría perplejo a cualquier guerrero por muy letal que sea, y la palabra miedo no está en su vocabulario. Sin embargo, no es una raza que valla de lugar en lugar impartiendo guerras, a ellos no les agrada la guerra, sin embargo tienen que defenderse.
El posadero escucho sorprendido al extranjero, sin saber que decir.
– Bueno, vaya historia la que me has lanzado. Ahí está la comida, apresúrate Irelia.
Irelia caminaba cuidadosamente, mientras fijaba su mirada en el cazarrecompenzas, el joven le sonrió de manera afectuosa y recibió su comida.
– ¿Bueno, ya tiene todo lo que quiere? ¿No es cierto?
El joven asintió.
– Bien, tu – indico el posadero señalando –, atiende a nuestro hospedado, y no lo hagas molestar.
La lyriana asintió agachando la cabeza y se sentó al lado del joven forastero y por primera vez se vieron las caras.
– ¿Irelia, no es cierto?
La lyriana lo miro pero no dijo nada, encogió los hombros.
– Irelia, mi nombre es Agueon. Inac Sumac Agueon. Inac Sumac significa en la lengua antigua de mi pueblo lobo negro.
– ¿Tu pueblo? ¿Cómo se hacían llamar?
Agueon sonrió, tomo su vaso de agua y miro fijamente a la lyriana.
– Eso ya no importa.
– ¿Por qué? – Inquirió extrañada.
– Es una historia muy larga, una historia que se remonta hace ya mucho tiempo.
Agueon sonrió y por una extraña razón Irelia sintió una extrema relajación, dejo de ponerse tensa y miro a su captor. El joven le sonrió y ella le devolvió el gesto.
– Mi nombre es Irelia Ashtar Ahal.
El joven la miro un tanto intrigado, la lyriana cambio su semblante y se ruborizo.
“¿Ashtar Ahal, pero ese no es un nombre elfico?” – Se Preguntó Agueon mientras miraba a la lyriana.
Se creó un silencio por un momento, un viento helado se apodero de la posada y entonces el individuo miro al posadero, miro la tajada de pollo y acto seguido hizo presión en la carne. Una sustancia de un color negro salió de la carne, y el joven cazarrecompensas se percató que aquella sustancia era veneno.
– Interesante, – susurro el joven cazarrecompensas, mirando al posadero, desvió su mirada hacia la elfa que se encontraba a su lado y luego le sonrió. – Querida, me puedes traer un vaso de agua y por favor tráeme a la posadera.

AThaini
Rango6 Nivel 28
hace alrededor de 1 mes

Me agrada la idea de nerfear las habilidades. Ya que no se ven todo poderosos. Como Agueon que no puede usar sus poderes al máximo por la edad en la que permanece que es de 18 años. Algo me dice que no es tan diferente con los inquisidores


#6

Irelia asintió un tanto extrañada mientras el joven extraño le sonreía, Agueon tomo el cubierto y lo clavo en la pierna del pato.

Irelia subió las escaleras asustada por la reacción repentina del joven cazarrecompensas, había visto esa cara en otros hombres, pero aquellos ojos la llenaron de terror, un terror triple seguido por un escalofrió que le hendió todo el cuerpo. Llego a la habitación de su patrona y toco tres veces la puerta, la señora Magnolia le abrió de manera veloz y la miro con el desprecio que siempre se tenía hacia los elokhar.
– ¿¡Otra vez tú!? ¿Ahora qué ha pasado?
– Disculpe mi señora, pero es el cliente…. está pidiendo su presencia.
La señora magnolia cambio su semblante de sopetón, como si estuviera asustada, alarmada por algo que iba a acontecer, así que la mujer tomo el cuchillo y lo guardo en su prenda dirigiéndose rápidamente hacia el primer piso donde ya hacia el cazarrecompensas.
La mujer se acercó y le sonrió.
– Joven Agueon, ¿no es cierto?
– Si – afirmo el joven.
El cazarrecompensas se levantó tomo a Irelia de los brazos se acercó a ella y le indico que se dirigiera a su habitación.
– ¡Oiga, usted no puede darle ordenes! – Exclamo el posadero.
– Puedo, puedo hacer lo que se me venga en gana. El dinero abre muchas puertas, ¿lo sabía, maestre Boyen? – Agueon dirigió su mirada severa en la joven elokhar y acto seguido le hizo una señal para que se retirase. – Vete querida.
Irelia asintió, percibiendo el cambio de tensión en sus dos patrones, sabía que algo indescriptible sucedería, no estaba segura que sería, pero percibió que no sería nada bueno, así que subió de inmediato a su habitación.
Una vez la lyriana abandono la estancia, Agueon sonrió de una manera poco normal, acto seguido ordeno a los dos posaderos que se sentaran junto a él.
– Hace un buen tiempo, cuando era aún más joven habría matado a personas como ustedes. – Agueon tomo la presa de carne y se lo aventó al posadero – en mi cultura, en la tierra de dónde vengo, el intento de asesinato se paga con la vida, pero para su suerte, no estamos en esos tiempos. De estarlo vuestras cabezas estarían volando por los aires en el acto, sin embargo las cosas como estas demandan un pago.

AThaini
Rango6 Nivel 28
hace alrededor de 1 mes

Buena con el tema de los señores Jaguar ;) Veo que haras facciones y todo eso, me agrada, espero que explores mas y nos lleves a conocer aquellos mundos.

JoaquinGodoy
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 4 horas

@AThaini Tube que actualizarlo todo haha ya volvere a resubir el relato, esque no tenia nada que ver con el libro ;)


#7

El posadero miro intimidado al cazarrecompensas y por alguna extraña razón sintió que el ambiente se puso mucho más tenso, empezó a sudar, nervioso, se llevó la mano a la frente limpiándose el sudor. Miro a la posadera como si supiera sus intenciones. Y acto seguido le indico que no se moviera y que no efectuara una acción imprudente del que solo ella saldría herida, o mucho peor, muerta.
– ¿Qué es lo que demandas?
– Me llevare a Irelia, a su esclava, estoy seguro que eso solventará el intento de asesinato.
Los posaderos se miraron desconcertados.
– Pero ella es irrelevante, no tiene importancia. – Comento Boyen un tanto extrañado. – Además es nuestra sirvienta, usted no se la puede llevar, su madre la abandono y nos dejó a cargo de ella, esa elokhar de mierda abandono a su hija, ella no se puede largar, tiene una deuda que pagar.
Agueon se llevó la mano al mentón.
– Intentaron matarme y luego robarme. No están en posición de darme condiciones, esa elfa vendrá conmigo. Hare la vista gorda y ustedes harán de cuenta que nunca me vieron, ustedes no sabrán donde estará ella y mi intención es que ella no vuelva nunca más a poner un pie en este lugar. Yo perdonare sus vidas y a cambio ustedes me darán lo que ustedes consideran valioso. Le conviene esto, ¿sí o no?
El semblante de la posadera se puso más tenso.
– No se le ofrece otra cosa, tenemos….
– Es eso o la vida. – Le corto Agueon con un tono tan amenazante que hizo que la pareja de posaderos palideciera haciéndose para atrás asustados–. No me tomara tiempo matarlos, solo unos tajos desde el pecho hasta los intestinos y la vida será derramada en lo ya vivido, sera entonces cuando lo miro a los ojos, hasta que estos se tornen sin vida, será ese el momento cuando su alma me pertenezca.

Nina_Kaleidoscope
Rango9 Nivel 40
hace 19 días

Me encanta como la historia se va desenlazando! Seguire leyengo :D!


#8

Agueon cerró los ojos y al abrirlos su mirada se volvió en pura muerte, aquella era una sensación de desesperanza, la sensación de sentirse acorralado, la sensación de sentirse impotente.
Agueon se llevó la mano hacia la empuñadura de su espada, las marcas de su brazo brillaron, al tiempo que el joven cazarrecompensas acumulaba la energía vibratoria que lo rodeaba.
– ¡Esta bien! ¡Está bien! – Grito el posadero – llévate a esa maldita zorra, y no te vuelvas a acercar a este lugar, tengo amigos, contactos, te buscaran hijo de puta, te cazaran como si de un perro se tratara y violaran a esa elfa.
La posadera grito el nombre de su esclava, y la lyriana bajo presurosa.
– Bien maldita. Ya es hora de largarse. El joven aquí presente será tu nuevo amo.
Por un momento Irelia sintió su enorme carga alivianada, quiso sonreír, pero se contuvo.
– ¡Ahora lárguense de aquí! Si los vuelvo a ver.
– Si me vuelve a ver tenga la certeza que solo será para reclamar su cabeza y exigir mi recompensa. – Afirmo Agueon. – Querida.
La lyriana asintió, y por primera vez en toda su vida pudo sonreír.
Y gracias a Agueon ella sintió esperanza y gracias a ella pudo Agueon continuar en la senda de la virtud, a pesar de ser un cazarrecompensas.

…..

Siguieron el sendero rocoso, Irelia aún seguía con los pies desnudos, era la segunda vez que veía la luz del día. Las había visto por primera vez cuando había llegado a Uras (Tierra), sus ojos se mostraban llenos de alegría, caminaron entre la maraña de casas, torres y barracones, las edificaciones de mármol, se alzaban imponentes sobre la gran ciudadela de Arnuin, la torre de Taniquetil, se alzaba como una imponente estructura de perla y plata.
Hasta que llegaron al centro de la ciudadela, el centro era un santuario donde se conmemoraba a los grandes caídos en la guerra de Eregión, un evento que había sacudido los cimientos del continente Meridional hace ya 100 años, cuando los insurrectos llevados por la locura asesina y ambición de un Rey codicioso había destruido los grandes sueños de los ancianos de una humanidad unificada.

AThaini
Rango6 Nivel 28
hace alrededor de 1 mes

Me encanta la introducción de la mujer en tu obra.


#9

Cerca de la gran estatua se congregaban varias personas rezando de rodillas, delante de la loza con bordes dedicada a los muertos tras la devastación, y la traición del señor de los reinos corona, cuyo nombre era Tartarus, el hombre que había traicionado a su propia gente y había generado una guerra civil que había no solo sacudido los cimientos de diversas facciones, sino que había logrado lo imposible. Asesinar a uno de los ancianos supremos y vivir para contarlo, y aunque el recuerdo de esos días eran escasos, las historias de aquellos tiempos eran algo de lo que poco se hablaba.
Agueon miro a la lyriana y luego sonrió y de manera repentina dijo:
– ¿Ashtar? ¿No es cierto?
La jovencita asintió mirando al joven con una sonrisa.
– Si.
– Recuerdo bien que hace 4 años me cruce con alguien que tenía el mismo apellido. ¿Era curioso, tenía el pelo igual de blanco que tú?
La elfa se intimido por la vos de Agueon. El joven saco de su prenda un collar de un color celeste puro, tan brillante como las estrellas del firmamento, acto seguido se lo entrego a su captora.
– Esto es tuyo.
Irelia miro sorprendida el artilugio que había sacado el cazarrecompensas, por un momento sintió una extraña aprensión, luego reconoció el artilugio.
– ¿Esto le pertenecía a mi tía?
– Su deseo fue que te sacara de ahí, y te llevara a tu tierra. Y es eso lo que hare, ya después cobrare mi recompensa.
Entonces Irelia le lanzo una mirada enfurecida al cazarrecompensas, y este la miro un tanto extrañado.
– Ustedes los seres humanos son unos monstruos. Son un virus, por eso están, como están, a puertas de la extinción, llegan a un sector basto de recursos se reproducen y luego destruyen todo lo que hay a su alrededor, y al final no queda nada.
Agueon se sentó en una roca, y luego miro el cielo echándose a reír de manera relajada.
– Si. – Afirmo Agueon con una sonrisa lleno de desdén, como si no le importaran todos aquellos argumentos. – Tienes razón, la humanidad es una basura. Pero sabes, hay grandeza en sus corazones. Al principio yo también pensaba como tú, creía que la humanidad era nada más que un virus, pero con el paso del tiempo te das cuenta que la vida es algo que tú no puedes cambiar, ni decidir. ¿Puedes cambiarlo? ¿Crees poder decidir por ellos?
Irelia miro fijamente al joven cazarrecompenzas, y de un momento a otro su semblante furioso cambio de manera repentina.
– Así como hay personas que merecen la muerte, pero viven injustamente, también hay personas que no merecen la muerte, y sin embargo mueren. ¿Puedes arrebatar esas vidas, Irelia? ¿Qué derecho tenemos en decidir la vida de uno y de otro elfa? Yo creo que ninguna, lo único que nos queda es esperar y ver el mundo crecer, tu tía creía en ello firmemente, yo diría que se ganó más que mi respeto.
La lyriana negó con la cabeza.
– Y esa es tu excusa para decirme que tienes respeto a los que te arrebatan todo lo que amas.
– Creo que no has entendido lo que te he querido decir Irelia.
– ¡Oh! Lo entendí. Claro que lo entendí, pero para mí solo son pretextos e idioteces.
Agueon negó con la cabeza nuevamente cambiando su semblante de manera que el ambiente se dejó de alivianar.
– Tu tía decía que ella solía usar las mentiras y entrecruzarlas con la verdad, pero el verdadero mensaje siempre estaba oculto en el interior.

#10

– ¡Cállate, no te quiero escuchar! – Estallo Irelia aún más furiosa por las palabras de Agueon.
– ¡Eso es Irelia! – Exclamo Agueon . – Cuando a mí me quitaron las cosas que yo amaba, también sentí ira, la ira me enseñó a matar, a vivir, a comer, la ira y la rabia me dieron la vida, la razón de mi existir. Me sucedió lo mismo que a ti. Y entonces lo vi.
Irelia miro a Agueon, y su mirada furiosa se desvaneció en su totalidad.
– En esas celdas junto a tu tía, lo vi con claridad. ¿Tú crees que eres la única con problemas Irelia? ¿Crees que eres la única que ha tenido una vida llena de miserias? ¿Crees conocer la miseria, crees conocer el dolor?
Aquellas palabras habían provocado en Irelia una aprensión total y sin motivo.
– ¿Yo…?
– Tú no conoces el sufrimiento Irelia, aferrarte a lo ya vivido no va a solventar tus problemas, lo único que conseguirás con eso es abrir más tus heridas, y al final te quedaras vacía, hueca. ¿Crees que tu tía hubiera querido un futuro así para ti? ¿¡Dime!?
Irelia quiso alegar, pero no encontró las palabras.
– A veces en la vida tienes que afrontar esos problemas. – Dijo Agueon con severidad –. Claro, habrá un momento para llorar a los muertos, para llorar por aquellos a quienes consideraste valiosos, pero el repetirte todos los días de tu vida que has perdido a esos seres queridos no traerá a la vida a aquellas personas que amas, solo desperdiciaras tu tiempo y el tiempo de otros, estamos en la maldita vida real, supéralo y sigue adelante, porque nadie más controla tu vida, más que solamente tú.

#11

Despertar.

Actualmente.

Mes de Khetp, Según el calendario Valiniense.

Desperté de golpe, estaba conmocionada, asustada. Aquel sueño era una presunción del pasado, un pasado que había dejado enterrado y olvidado.

“Otra vez ese sueño.” – Pensé molesta, al tiempo que miraba a mí alrededor. Habían pasado 8 años desde que había logrado salir del continente Meridional y había atravesado una singularidad conocida como el portal del sol. El portal del sol según mis libros y algunos recopilatorios inscritos en la cultura de mi pueblo eran singularidades capaces de mover el cuerpo mediante partículas de Turzalag (prana), según leyendas antiguas de mi pueblo los Kadistu (Forjadores de vida) usaban estos portales para viajar mediante el espacio y el tiempo. Eran energías incandescentes que se movían por todo el brazo de la gran Tiamate (Sistema Solar).
Ya habían transcurrido 8 años desde la destrucción de mi reino a manos de los Musgir (Pazuzu) y los alfa draconianos (poderoso reptiliano), seres interestelares llegados de otro universo que habían destruido mi tierra natal las pléyades, y habían traicionado el tratado de hostilidades que habían efectuado con los líderes en mi planeta. Sentí una enorme ofuscación, seguido por una sensación de melancolía, al recordar no solo la muerte de mi gente, sino porque el hombre en el que había puesto todas mis esperanzas no había llegado a salvar a mi padre, ni a mi linaje. Entonces un sentimiento ardoroso de melancolía hendió en mi interior.
Me levante aturdida, tenía pocos recuerdos de mi estancia en este planeta Uras (Tierra), y entonces empecé a gritar. Grite y grite, buscando algún alma que se encontrara cerca y que me pudiera orientar, que me pudiera ayudar, pero pronto me di cuenta que no había nadie. Solo existía un vacío congelado. Camine por un largo rato mirando a los alrededores, el hielo era puro como el cristal reflejaba mi imagen a la perfección, como si de un espejo se tratara, es extraño ver algo así, era extraño ver el hielo. Entonces me incorpore me di cuenta que me encontraba en una zona desierta de hielo puro, era extraño sentir la sensación del hielo en sus pies descalzos. Era extraño ya no sentir frio. Seguí caminando, buscando algún indicio que me indicara que no estaba sola.
Luego escuche un crujido, entonces el hielo se agrieto, el suelo se hundió de manera repentina y acto seguido caí inadvertida hacia el agua, en un primer instante me desespere, no sabía nadar, luche por salir del agua pero el hielo era demasiado resbaloso para que me sostuviera, entonces me volvieron a invadir los recuerdos del pasado. Recuerdos de esclavitud, recuerdos de azotes, recuerdos de dolor, recuerdos de sangre y muerte.
Ahora era mi turno. Cerré mis ojos y empecé a entregarme a la muerte.

#12

……

Después de unos minutos volví a despertar de sopetón, frente a mí ya hacia un joven de pelo negro, de ojos rojos como un demonio, pero que por alguna extraña razón emanaban compasión. Quizás de 18 años, quizás mayor, pero lo cierto es que era igual de joven que yo. Tosí expulsando toda el agua posible por la boca, una vez hube terminado de expulsar el agua, el joven me miro atentamente. Era Agueon, no pude evitar echarle una mirada de desprecio a la persona que me había causado tantas desgracias, había sido él, quien había permitido la muerte de mi familia, había sido él, quien me había separado de sus seres queridos.
– ¿Estas bien?– Me pregunto, con un tono preocupado. Su mirada me parecía irritante, tenía unas ganas de insultarle y luego decirle que me dejara sola pero me contuve.

– Si, gracias. – La forma en la que lo dije fue con un aire de desprecio y de poca credibilidad, pero Agueon fingió no entenderme. Aunque una parte de mí, me decía lo contrario.

– Bien, entonces andando, nos queda un largo recorrido. – Me dijo fijando su mirada hacia una ruta de salida.

Me levantó tomándome de los hombros, pero lo empuje tratando de demostrarle que no necesitaba de su ayuda y acto seguido Agueon negó con la cabeza sonriendo de un modo burlón, tomo su enorme espada curvilínea y la coloco en su espalda. Entonces me hizo una señal para que lo siguiera. No quería hacerlo, pero no me quedaban alternativas.

– ¿A dónde iremos? – Le pregunte, tratando de encontrar una salida.

– Cerca de aquí hay un portal del sol, lo usaremos. – Contesto de manera relajada, como si todo lo que sucediese no fuera importante. No parecía tener culpa alguna por la muerte de mi familia. Aquello me causo mucha rabia, pero trate de no estallar en ira, trate de controlarme.

– ¿Y a donde nos llevara? –Le pregunte un tanto desconcertada.

Agueon me miro como si fingiera estar extrañado por mi pregunta, entonces le formule la misma pregunta pero en su idioma. Entonces de manera repentina la expresión de Agueon cambio, me sonrió y luego levanto el dedo índice indicándome hacia donde iríamos. Señalo el sur. Entonces le volví a preguntar a donde nos llevaría dicho portal.

#13

– Desgraciadamente no sabría decirte donde nos llevara dicho portal, puesto que los portales dimensionales pueden llevarte a cualquier parte, pero hay un riesgo muy grande de quedarnos estancados en ninguna parte. Aun así nos arriesgaremos, es eso o morir congelados – Contesto con un tono de firmeza en la vos.

Negué con la cabeza mirándolo con ferocidad.

– ¿En ese caso no sabes a dónde nos pueda llevar dicho portal?

– Nos arriesgaremos, a llevar la rienda suelta a donde nos lleve dicho portal. ¿Entendido?

– ¡No! – Exclame furiosa, alejándome de Agueon. – Acabo de salir de un maldito infierno, no iré a otro. Vete tú si quieres, pero no me arrastraras contigo a ese mundo nuevamente. Ya estoy hastiada de tu gente, no me volveré ahí.

Agueon se volvió para encararme, me miro de un modo inquisitivo, parecía estar estudiándome minuciosamente.

– Irelia, es la única manera de…….

– No me molestes –.Le corte con un tono inflexivo, – crees que voy a ir contigo humano. ¿A qué me esclavicen otros humanos como antes? No señor, eso no sucederá de nuevo. No conmigo.

La forma la que lo dije fue muy severa, demasiado diría yo. Pero a Agueon no parecía importarle mis aserciones.

– Irelia eso ya paso hace 8 años. Ya te dije que dejaras de aferrarte al pasado.

– ¡Y qué más da, que hayan pasado 8 años! Si igual acabare con tu gente; siendo una esclava, una paria, una….

– ¡Cállate! – Me corto con un tono amenazante, – quítate esos aires de grandeza, en este momento eres nada, eres nadie, simplemente eres una elfa cualquiera, tu reino fue destruido, tu padre fue asesinado. No puedes cambiar eso. Si no te adaptas al mundo actual, el mundo terminara tragándote, pasando sobre ti como si fueras una porquería, en esta era solo el más apto sobrevive. ¿O acaso crees poder sobrevivir tu sola?

– ¿Yo….?– En ese momento me sentí confusa, quería protestar, pero había algo que me impidió hacerlo. Era como si una fuerza exterior me impidiera responder.

– Tienes que dejarte de lado esos aires de grandeza y arrogancia. – Advirtió Agueon con un tono serio en la vos. – Lo único que provocaras es que te maten mocosa, y en esta vida te vas a cruzar con todo tipo de gente, y si no sabes desenvolverte en la sociedad actual, terminaras muriendo de hambre como el resto de tu gente.

– Pues si ese es el caso… – Desenfunde una daga, y me lo apunte al cuello, no sabía por qué hice eso, me había dejado llevar por mis impulsos. Amenacé a Agueon de dejarme en libertad o de lo contrario me arrebataría la vida. Parecía algo estúpido e idiota pero en momentos como esos era la idea más estúpida que se me hubiera ocurrido, pero me parecía efectiva, aun así no me daba cuenta de lo que hacía.

#14

Agueon se sonrió, y se acercó abriendo los ojos de un modo malicioso.

– Escúchame atentamente Irelia.

Agueon fijo sus ojos en los míos. Como un depredador con su presa, me acorralo con su mirada. Una sensación de miedo y euforia se habían apoderado de mí, empecé a temblar, no de frio, sino de puro y desnudo terror, no podía gritar, no podía hacer nada, me había atrapado con su mirada. Sus ojos presagiaban destrucción y ansia de sangre. Pero de manera repentina cambio la expresión de su rostro y con una vos severa me dijo:

– Escucha. Ahora tú eres Irelia, la elfa del confín del mundo. No tienes reino, no tienes nada. Recuérdalo siempre, y quizás con el paso del tiempo, puedas sobrevivir al mundo, déjate de juegos estúpidos y de ese rollo de la princesita valiente. Ahora quítate el cuchillo del maldito cuello, porque no serás tú la que se arrebate la vida. ¿Entendido?

Asentí un tanto desconcertada y aparte el cuchillo involuntariamente de mi cuello, Hasta ese momento no me estaba dando cuenta de lo que estaba haciendo. Mis acciones eran demasiado impulsivas, luego se lo entregue y entonces Agueon sonrió de un modo sarcástico, acto seguido se guardo el arma, cerró los ojos y su mirada se hizo apacible, tranquila, gentil.

– Buena elección Irelia, ahora camina. – Me ordeno con un tono diferente. No parecía autoritario, pero aun así me obligo a caminar. No sabría cómo describir esta acción o sensación porque no hay forma de expresarla en palabras.

Camine en contra de mi voluntad, siguiendo los pasos del cazarrecompensas, mientras este me llevaba por un camino provisto de hielo puro.

Entonces llegamos hasta unas estatuas hechas de roca pura. En las dos estatuas justo al centro del portal se erigía una imagen de un Dios antiguo, aquella imagen sostenía dos báculos, y a su alrededor se hallaban figuras que rodeaban la figura del hombrecillo que llevaba dos báculos.

Mire con curiosidad la imagen. Entonces reconocí el esculpido, se trataba de Telurian, el héroe de las dos espadas. Así lo llamábamos en mi pueblo. Entonces le pregunte a Agueon quien era el ser que estaba en el centro del portal.

Agueon me miro frunció el entrecejo y luego me contesto, al tiempo que observaba el esculpido.

– Su nombre es Viracocha, el Dios de las dos espadas. Señor de las dimensiones.

– Se parece mucho al héroe que me describieron mis padres.

Navesirio
Rango11 Nivel 51
hace 26 días

Muy buen relato, y los diálogos. Me tiene enganchada la historia. Todo un mundo creado. Muy bueno. @JoaquinGodoy


#15

– ¿Héroe? – Inquirío Agueon frunciendo el ceño de manera misteriosa.
– Sí, – afirme con animosidad, reconociendo la imagen del portal –. Mi padre me conto que antes de que los elfos dimensionales fuéramos lo que éramos, un hombre apareció e infundio su conocimiento a nuestro pueblo.
Fije mi atenta mirada en aquel portal. Este estaba trabajado por manos más antiguas de lo inimaginable, estaba creado por un bloque de piedra que parecía tener 2,75 metros de altura, y 3,84 de longitud, unos 50 centímetros. En su parte superior cargaba una figura humanoide, de pequeño cuerpo y gran cabeza, en los lados estaban dibujadas 48 figuras; 24 a la izquierda y 24 a la derecha, aquellas figuras tenían formas de hombres alados, con coronas, algunos de ellos tenían cabeza de ave, y otros de tigre, otros de reptil, y que daban la impresión de estar inclinados ante la figura que sostenía dos báculos.
– Él es Viracocha, el resto de seres que ya hacen inclinados son razas dimensionales e intergalácticas, las criaturas a quienes consideras como dioses, no son dioses tal cual. – Explico Agueon, al tiempo que fijaba su mirada hacia la figura del portal. – Sino que son razas que con el paso del tiempo y de los eones han evolucionado, y su tecnología es tan avanzada que es confundida con la magia.

…….

Irelia observo como Agueon cerraba los ojos echando un suspiro, parecía por su parte estar relajado, y entonces sintió que su voluntad había sido devuelta a su cuerpo.

– Irelia, escúchame bien. Si quieres puedes irte, tomar el disco solar de oro, y quedarte sola, o puedes elegir quedarte conmigo y aprender. No habrá nadie que te de esta oportunidad.

– ¿Aprender? ¿A qué te refieres? – Pregunto Irelia extrañada.

– A defenderte y no depender de nadie, ha encontrar un motivo en esta vida, a quitarte esos aires de arrogancia y encontrar un propósito en esta vida. – Murmuro Agueon.

Irelia miro fijamente al joven cazarrecompensas, al tiempo que el hielo y el calor se unían en un unísono y las tenues vibraciones se removían de un lugar para otro.

#16

Entonces como si de un temblor repentino se tratara, se escuchó un rugido feroz que hendió la tranquilidad del escenario. Agueon dio ladeo su faz agresivamente, y se dio cuenta que uno de los señores polares, un antiguo habitante del pueblo ancestral de los Draikghar se dirigía hacia ellos. La bestia se aproximó rápidamente, impactando su corpulento cuerpo contra Agueon, aquella criatura enfurecida miro directamente a Irelia levanto la garra y la desplazo hacia la elfa, la garra impacto contra el duro hielo y el cuerpo de Irelia salió volando por los aires. Agueon trato de levantarse, pero el impacto abrumador de aquella criatura le había destrozado 2 costillas, lo que complico su desplazamiento, acumulo la energía áurica y se desplazó rápidamente hacia la dirección de Irelia para sacarla de la zona de peligro, uso partes de sus extremidades para potenciarlas con la energía áurica, sintió la energía ancestral recorriendo cada célula de su cuerpo y se desplazó rápidamente al encuentro contra el señor polar. Aquella criatura colosal tenía la apariencia de un oso blanco y medía 5 metros de altura, entonces el señor polar dio un rugido estridente al tiempo se dirigía hacia Irelia desenfrenadamente.

En ese momento Irelia se hizo para atrás sin saber qué hacer, quería correr, pero su cuerpo no reaccionaba.

– ¡Irelia, muévete! – Grito Agueon, al tiempo que el señor polar alzaba su garra dando un rugido lleno de ferocidad e ira enloquecedora. Agueon se impulsó con la poca fuerza que le quedaba, empujando a Irelia y haciéndola ha un lado antes de que la garra destrozara la cabeza de la lyriana. El señor polar desplazó la garra elevando hacia arriba a su oponente, el cuerpo de Agueon salió despedido hacia la izquierda y termino volando por los aires, impactando al montículo de rocas que ya hacían congregadas junto al portal del sol.

Irelia que había presenciado aquella atrocidad tuvo una sensación de coraje, odio, ira, melancolía, entre otras sensaciones unidas en un solo punto, la elfa tuvo una sensación de ira y odio. Odio hacia todo y a todos, mientras el polar se dirigía para matar a su captor. Otra muerte, otro que moriría. Quería detenerlo, quería salvarlo. Una parte en su fuero interno se activó. Como un impulso, como una emoción que nunca había sentido.

– ¡Basta, basta, basta! ¡Detente! – Grito Irelia furiosa. Los ojos de Irelia flamearon como una llama azul y luego tal energía se tornó dorada y se revistió por todo su cuerpo. Rayos de energía refulgurantes se esparcieron hacia la dirección donde se encontraba el oso gigante, y entonces dicha energía azulina impacto contra el señor polar, y un atronador impacto reventó el cuerpo de la criatura, como si de una ampolla se tratara.

Agueon volteo con esfuerzo debido a su enorme herida, la sangre le bañaba todo su pecho, pero sintió como la energía ancestral y psíquica empezaba a cerrar su enorme herida, reparando huesos y tejidos, al tiempo que su corazón se acelerada de manera desenfrenada dificultándole la respiración.

Hace alrededor de 2 meses

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AThaini
Rango6 Nivel 28
hace alrededor de 1 mes

@BellaDonna_15 A mi tambien me gusta, me fascina como construccion de tu mundo lo haces bien.


#17

“¿Que demonios era eso?”. – Pensó Agueon sorprendido, como si reconociera la energía que se había despendido del cuerpo de Irelia y esta caía desplomada en el hielo, mientras los restos del oso muerto caían a trozos, y una lluvia de sangre bañaba el hielo.

Agueon sabía que sus habilidades regenerativas estaban haciendo el trabajo rápidamente, cuando terminó de curarse por completo se levantó y se dirigió para ver cómo se encontraba Irelia. La tomo del brazo para fijar su pulso y luego de la frente.

Miro atentamente a Irelia y la levanto del suelo con facilidad, echo un resoplido inquieto y luego dirigió su mirada hacia el portal del sol, saco el disco solar de Tonatiuh de la túnica de Irelia, entonces coloco el disco solar en la apertura del portal mientras este se abría, una energía incandescente se materializo en el vínculo de la realidad y entonces Agueon atravesó el portal, su cuerpo se desvaneció de golpe y así Agueon se llevó a Irelia fuera de aquel infierno frio.

Hace alrededor de 1 mes

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#18

UN ÚLTIMO DESEO

Había despertado justo en la entrada del sol, el viento frio y el hielo se habían desvanecido. Frente a mí ya hacia un montón de tierra y exuberante vegetación, un lugar lleno de árboles, el sol daba sus últimos rayos, mientras los jilgueros y demás aves se escondían y se ocultaban.

– Vaya, hasta que por fin te despertaste. – Me dijo Agueon de manera repentina, mientras revisaba la fractura de Irelia. – No te muevas, cambiare la venda, de caso contrario se infectara.

– Estoy confundida. ¿Dónde está tu herida? ¿Qué fue lo que paso?

– Tranquila, – contesto levantándola mano, haciéndome un ademan para que me relajara, – no tienes por qué preocuparte por mí, a diferencia de otras personas mi cuerpo puede recuperarse. Sin embargo esa recuperación conlleva un riesgo muy elevado.

Agueon se llevó la mano al pecho y se lo presiono muy preocupado.

– ¿Por otro lado? – Inquirió – ¿Sabes lo que hiciste ayer, tienes alguna idea de lo que le acabas de hacer a ese señor polar?

No sabía exactamente a lo que se refería Agueon, solo recordé que hace 5 horas había sentido una sacudida tremenda en todo mi cuerpo, pero de un momento a otro mis recuerdos se hicieron confusos.

– ¿A qué te refieres? ¿Qué fue lo que hice? – Le pregunte con un cierto aire de intriga, extrañada por sus nuevas aserciones.

Hace alrededor de 1 mes

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AThaini
Rango6 Nivel 28
hace alrededor de 1 mes

Has saltado de linea temporal es extraño pero me agrada ;)


#19

Agueon frunció el ceño, parecía desconfiado. Sobre todo por la actitud que estaba transmitiéndome. Entonces sonrió de manera que el ambiente dejo de tensarse. Parecía por su parte estar pensando, y entonces dijo:

– Al parecer no tienes ni la menor idea de que posees dicha habilidad, ¿no es así?

Lo mire extrañada, no sabía exactamente a lo que se refería, pero sabía que tenía que ver con los sucesos acaecidos en el portal del sol y la confrontación con el señor polar, aun así no me quedaba claro la mayoría de aserciones que Agueon me estaba lanzando. No recordaba nada de nada. Ni siquiera recordaba lo que había pasado en aquella ocasión.

Entonces de manera repentina Agueon me miro con fijeza. Fijo su mirada inquisitorial en mis ojos. Por un momento me paralice, había un cierto rasgo de maldad en sus ojos, pero al mismo tiempo había un rasgo benigno. Algo que no llegue a comprender del todo. Sin embargo sabía que su mirada ocultaba algo mucho más pesado, algo más doloroso, pero cubría aquellos sentimientos con una sonrisa.

– Bien, déjame que te aclare la mente. Ayer tu expulsaste energía eterica, y la mezclaste con energía Quas, al parecer lo hiciste involuntariamente.

– ¿Yo hice eso? – Pregunte totalmente desconcertada. Recordé que una energía dorada había impactado al señor polar, pero no lograba recordar que había sido yo la había efectuado tal acción.

En ese momento muchas cosas se aclararon. Hace muchos milenios mi padre me había contado que yo era mucho más especial de lo que me imaginaba. Porque era la mezcla perfecto de lo que abajo y lo de arriba. No entendí en ese momento a mi padre, pero ahora creo entender a lo que se refería con “especial.”

– No solo hiciste eso – dijo con una sonrisa. – sino que también reventaste a ese señor polar como un globo, y luego quedaste inconsciente. ¿No lo recuerdas?

Intente rebuscar en mi mente, en lo más profundo pero solo recodaba mi molestia con Agueon, una ira y una rabia incontenible. Había muchas cosas que aún no comprendía. Y había muchas dudas que no se habían aclarado, sobre todo en lo referido a mi linaje, en lo que se refería a mi madre. En ese momento Agueon empezó a recordarme que procedía de una línea de sangre muy especial, y según él, esa línea de sangre me hacía diferente a los elfos y los lyrianos. Me asevero que hace mucho tiempo mi gente había hecho un pacto con una entidad pan-dimensional. Tal entidad había transformado a un arconte en un ser corpóreo. Entonces me desvelo una de las aserciones más descabelladas que me fue difícil aceptar.

Hace alrededor de 1 mes

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#20

Me dijo que ese arconte se había vuelto corpóreo, y de alguna manera empezó a tener emociones humanas como todos los seres vivos, y de la sangre de esa fuerza nació mi linaje. Un linaje que era importante para todos aquellos que solamente había sido tocados por tal sangre. Entonces recordé todo, mis experiencias vividas en mi planeta, cuando todavía trabajaba como emisaria. Recordaba la mirada de repudio de mi propia gente, me miraban con un cierto aire de miedo, y los niños siempre corrían al verme, como si fuera una especie de criatura corrosiva. Era la loca del pelo blanco, ese era mi nombre.

– Estas loco. Solo recuerdo estar frustrada, estaba molesta, amargada, quería expresar esa ira, por eso grite. – Respondí ignorando lo demás, trate de no darle interés al relato de Agueon, pero sabía que nunca lo olvidaría aquella afirmación. ¿Cómo sabia sobre los linajes de sangre? ¿Cómo se había enterado?

Entonces Agueon se llevó la mano al mentón de manera curiosa, como si estuviera recordando algo importante.

– ¿Uhmmm? Eso explica por qué los inquisidores de Valimar estaban buscándote el primer día cuando nos conocimos – Dijo Agueon, con cierto aire de intriga, mientras me miraba y analizaba detenidamente. – Irelia escúchame bien y atentamente, tú posees una habilidad que los altos mandos y los inquisidores de alto rango envidian, una habilidad que está por encima del éter, es un poder que si hubieras nacido siendo una noble de la corte, te hubiera vuelto en una inquisidora influyente en los altos mandos del imperio, desconozco como obtuviste dicha habilidad, pero ese poder lo había visto antes.
Aquellas palabras me llenaron de curiosidad, enarque el ceño fijando mi vista atentamente en Agueon, tratando de buscar en él un indicio de mentira o burla. Pero no encontré nada. Entonces le pregunte quien tenía dicha habilidad.

Agueon pareció sonrió con cierto atisbo de malicia en su rostro. Por un momento me sentí acorralada, pero mi temor se disipo de manera repentina.

– La misma habilidad que posees, la tenía Manco Cápac, el fundador del imperio incaico. Gracias a esa habilidad Manco Cápac pudo hacerle frente a los Sajgras (Draconianos), y expulsarlos de este plano dimensional, pero es un relato que no está escrito en ninguna leyenda, por lo tanto es un secreto, que se ha guardado de generación en generación. – Respondió Agueon, mientras, miraba directamente el sol, y luego volteo para revisar mi brazo. – Bien Irelia quiero que relajes el brazo. – Me indico al tiempo que sostenía mi codo y tomaba mi muñeca con delicadez.

Agueon tiro fuertemente del brazo, logro alinear los huesos que se habían torcido de mi brazo izquierdo, se escuchó un crujido atronador y grito de manera que los pajarillos que hacían a mi alrededor salieron volando de manera alarmante.

– Perfecto, con eso será suficiente. – Comento Agueon mientras envendaba mi brazo
– ¿Por qué hiciste eso? – Le reclame furiosa.

Agueon me miro incrédulo y luego negó con la cabeza.

Hace alrededor de 1 mes

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#21

– Lo hice para alinear los huesos de la muñeca y además muchas partes de tu cuerpo se quebraron, entre ellas las costillas, y el esfuerzo psíquico que hiciste, fue demasiado para tu cuerpo, y como tu estructura etérea no está acostumbrada a esta clase de energía es normal que te hayas roto tantos huesos. – Explicó al tiempo que me tomo de las costillas.
– ¿Qué estás haciendo? – Le pregunte extrañada.

– Revisando si no hay una costilla rota, tengo que cerciorarme de que estés bien, y que puedas caminar sin molestia alguna.

– ¡No me toques! – Exclame aun furiosa por lo acontecido. – Lo último que quiero es que un humano me ayude. Puedo valerme por mi misma.

Agueon cambio su mirada apacible a una de incredulidad y luego me sonrió de manera burlona.

– Seguramente, como ayer que tuviste una gran actuación llorando, como una niña. – Dijo Agueon sarcásticamente. Parecía no interesarle mis palabras – ¿Dime que hubiera pasado si yo no hubiera aparecido a tiempo para sacarte del hielo? Deja de lado esa maldita arrogancia tuya mocosa. Realmente da lástima.

– ¡Tú no sabes nada de mí, no me conoces! ¡Tengo más años de experiencia que tú!– Exclame.

Pero Agueon sonrió como si estuviera burlándose de mis aserciones.

–Si puede que no te conociera al principio. Pero conozco tus reacciones y viendo tu comportamiento podría decir que ya te conozco mucho mejor que nadie. – Dijo al tiempo que me envendaba. – Mientras tu pueblo se ocultaba como un montón de ratas cobardes, yo fui obligado a ver las atrocidades de lo que es capaz de cometer el hombre en este mundo. No me hables de años o de años de experiencia, porque se mucho mejor que tu como son los hombres, y a decir verdad no sé si son mejores o peores, de lo que eran antes en la era de la tecnología.

– ¿Era de la tecnología? – Pregunte un tanto desconcertada.

– Como sea, si te hablara de la era de los hombres anteriores me pasaría toda una vida hablándote de ello, fue la peor era. No solo para este mundo sino también para toda la humanidad, y la verdad me alegra que se haya acabado. – Dijo, mientras me mirada de un modo amenazante, acto seguido frunció el ceño. – Puedes elegir quedarte aquí a que te encuentren los cazarecompenzas, y te entreguen a los inquisidores, donde experimentaran contigo hasta volverte en una mota de carne vacía o puedes acompañarme y aprender desde cero cómo funciona el mundo.

Hace alrededor de 1 mes

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#22

– ¿Y tú crees que iré contigo? – Replique. – Con gusto prefiero quedarme aquí y morir.
Agueon me miro detenidamente y acto seguido se levantó, y empezó a retirarse con una mirada burlona en la cara.

– Entiendo, siendo ese el caso haré realidad tus sueños. – Agueon dio la vuelta tomando su espada y luego se retiró, hacia la espesura del bosque. Giro su faz para verme por ultima ves con una sonrisa de oreja a oreja. – Veremos cuanto tiempo sobrevives en el mundo real. ¡Mocosa ingenua!

En ese momento me di cuenta que decía la verdad, cuando menciono que me abandonaría en medio de la deriva, acto seguido intente detenerlo, pero cuando hice un esfuerzo por levantarme sentí que una de mis costillas se había roto, entonces caí tendida al suelo dando un alarido. Pero Agueon no se dio la vuelta, no se detuvo siquiera. Entonces lo último que logre divisar fue su silueta oscura, perdiéndose en la inmensidad del bosque.

…..

– Agueon –. Dijo una vos en la mente del joven cazarrecompensas. Aquella vos era como un susurro lejano en el interior de sus memorias, en el interior de su mente.

– ¿Ahora qué quieres RunaySupay?

– ¿No crees que estas excediéndote?

Agueon se detuvo, observo fijamente como el sol ingresaba por las montañas y luego escucho griteríos que venían desde el otro lado del bosque.

– Que aprenda. Que aprenda que en esta vida o eres tú o ellos.

– Te estás pasando de la mano Inac Sumac, puede acabar muerta. ¿Tendrás otra vida en tus manos?

Agueon se detuvo contemplando el cielo, fijo su vista en la entrada del sol y luego ladeo su faz hacia la dirección donde había abandonado a Irelia, se rasco la nuca y acto seguido empezó en pensar sus distintas posibilidades.

“Maldita sea. ¿Por qué tengo que defender a esa mocosa engreída? Preferiría mil veces que muriera” – pensó Agueon al tiempo que cerro los puños furioso.

Hace alrededor de 1 mes

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#23

– Porque le prometiste a su padre defenderla. ¿Lo recuerdas?
Agueon observo el anaranjado cielo nuevamente y se dio cuenta que este iba tornándose más y más oscuro.
– Esta bien– . Se dijo echando un suspiro –. No me quedan muchas opciones al final de cuentas.
El silencio y la calma lo abundaba todo, el silbido de las aves se atenuaba y la oscuridad empezaba a embargarlo todo. No habría llovizna ese día, pero de seguro descendería una fuerte helada a eso de la media noche, perseguido por el rugido incesante de los chupacabras y los jarjachas que rondaban el extenso bosque.
Agueon percibió las tenues vibraciones removiéndose de izquierda a derecha y acto seguido sonrió de un modo burlón.
“Las frecuencias están cambiando como hace 40.000 años Runay” – Dijo Agueon calmadamente.
Pero no hubo respuesta alguna.

……

Entonces Agueon se encamino hacia la dirección de basta arboleda, y acto seguido fijo su mirada en Irelia, esta se encontraba inconsciente sus cabellos color plata se estaban volviendo de un color opaco, perdían su color. ¿Quizás por la espesura de la noche? ¿Quizás por el polvo y la tierra? Pero aquello no le interesaba, lo que le importaba era la cantidad de sangre que había perdido, Entonces tomo su cuchillo y empezó a regar su sangre. Su propia sangre en las diversas heridas de Irelia.
“¿Qué crees que haces, Agueon?” Pregunto una vos maligna en su subconsciente.
Agueon trato de ignorar aquellas palabras, las ignoro como si no hubieran existido. Como si aquello no fuera real, entonces la vos siguió insistiendo.
“Vaya, cuanta carne desperdiciada. Deberíamos canibalizar, como hace 10 años. ¿Te acuerdas Agueon? Fuiste tú quien devoro a esos brujos, fuiste tú quien los mato con sus espadas. ¿Dime? ¿Qué se siente tener las manos manchadas de sangre? ¿Qué siente….?”
Las palabras se detuvieron cuando Agueon suprimió la vibración hacia su mente, como un disparo psíquico, al tiempo que se sangre cerraba las diversas heridas de Irelia. Entonces Agueon sintió las vibraciones en el ambiente y las condenso acumulándolas en su brazo, acto seguido empezó a unir tejidos con las distintas vibraciones que se juntaban de manera apresurada. Cuando llego a los huesos tuvo que usar su fuerza vital y traspasar cada pieza de su energía para curar las heridas internas. Pulso dos veces el corazón, unió las arterias conectando su interior con el suyo, uso nuevamente la vibración y luego presiono el pecho de Irelia con fuerza, de modo que un suspiro emergió de ella llenándola de vida.
Cuando hubo terminado el trabajo levanto con delicadeza a Irelia y se la llevo de aquel lugar oscuro.

….

Después de 3 horas cruzando el camino real, el joven cazarrecompensas había llegado al pequeño pueblo de Taniquiel, los pocos pobladores lo miraban como un ladrón y se alejaron de él, la noche empezaba a cubrir el cielo y el rugido de las criaturas de la noche empezó a retumbar en el pequeño poblado. Justo esa misma noche, una posada se hallaba abierta, entonces de manera inmediata el joven se internó y se acercó al posadero de manera apresurada.
– Busco posada para la noche.

– Pues no hay. – Dijo el posadero con una mirada indiferente.

– No me quedare por mucho tiempo, solo será por esta noche. – Replico el extranjero. – Cuando cante el primer gallo me abre ido.

– 200 monedas Valeran, y si no te gusta largo de aquí.

– Ahí tiene. – Contesto Agueon al tiempo que le aventaba un cubo de oro, que era el equivalente a 200 monedas de Valeran.

– ¿Espere que es esto? – Pregunto el posadero con un halo de intriga.

– Un cubo de oro. – Respondió el extranjero. – ¿Ahora me dará la habitación?

– ¿Donde consiguió este cubo de oro? – Pregunto el posadero contemplando la figura geométrica de oro.

– ¿Acaso importa?

El posadero sonrió y luego volteo tomando la llave de la habitación.

– Habitación número tres, segundo piso. – Indico el posadero, mientras señalaba las escaleras, indicándole que se dirigiera ahí. Agueon asintió y luego se retiró.
Dentro de la habitación Agueon tendió a Irelia en el suelo comenzó a quitarle la ropa y empezó a vendarle y ajustarle las vendas, para que las costillas se alinearan de manera correcta.

“Maldita sea, debería estar loco por solo considerarlo, pero le prometí a su tío defenderla, supongo que no me queda otra alternativa.” – Pensaba Agueon mientras colocaba las últimas vendas en el esbelto cuerpo de su nueva compañera.

…..

Al día siguiente Irelia despertó con los primeros rayos del sol que habían ingresado desde la ventana y habían alumbrado su rostro, trato de levantarse pero luego un dolor le impidió moverse, la elfa aulló de dolor y se tomó de las costillas con las manos, mientras caía tendida a la cama.

– No te muevas, tus costillas no están reparadas del todo. – Comento Agueon mientras miraba fijamente a Irelia.

– ¿Tu otra vez? ¿Qué demonios quieres? – Pregunto la elfa con una mirada desaprobatoria.

– ¿Que quiero? ¿Qué clase de pregunta estúpida es esa? – Inquirió Agueon, mientras se levantaba de su asiento y se dirigía hacia Irelia. – Quiero que sobrevivas, eso es lo que quiero, elfa estúpida.

– Yo no te pedí que hicieras eso por mí.

Hace alrededor de 1 mes

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#24

– Deja de comportarte de esa manera, ya te dije que dejaras de lado esos aires de grandeza y orgullo inmaduro. – Comento Agueon. – Tienes que dejarte esos aires de arrogancia, si sigues así terminaras muerta algún día, y no podre ayudarte.

– ¿Y qué más da que me muera?

– Para ser alguien que vive eternamente, tienes muchas ansias de morir, y con gusto te daría esa muerte si no le hubiera prometido a tu tío salvar tu mísera vida. – Comento Agueon seriamente. – Estas insultando el linaje de tu gente, y el sacrificio de tu padre, haces estupideces como si no te interesara la vida, ¿crees que tu padre se sentiría bien al ver que su hija tiene tendencias suicidas?

– Eso no debiera de importarte, es mi vida y hago con ella lo que se me venga en gana. Así que no te metas. – Respondió Irelia con una mirada de reproche.

“Esta mocosa. Realmente me estoy hartando de ella, ha perdido a su padre y a su linaje entero, incluso perdió las esperanzas de vivir. No le interesa en lo más mínimo lo que le vaya suceder, ha perdido el camino, en parte lo entiendo, pero ya es momento de que lo supere, creo que tendré que tomar medidas un poco más drásticas.” – Pensó Agueon, mientras miraba como la elfa desviaba la mirada tratando de ignorar al hombre.

– ¿Qué pasa? ¿Ya no tienes otra cosa ingeniosa que decir?

Agueon se echó a reír de manera burlona mofándose de Irelia.

– Mocosa insolente. ¿Tú crees que me importa lo más mínimo tu vida? No me importa en lo más mínimo tu vida, solo te salve en esas dos ocasiones, porque me diste lastima, pero fácilmente podría aniquilarte, darle fin a tu vida y luego desaparecer sin dejar rastro. Le correspondes mal a tu padre y estas escupiendo la memoria de tu gente. Todos ellos dieron sus vidas en vano para proteger a una mocosa engreída y arrogante; así que no me interesa lo que pienses en este momento, te tragaras esa arrogancia y ese orgullo o te la haré tragar a la fuerza, y créeme, hay muchas formas de castigar el cuerpo, formas que ni te imaginas.

– Inténtalo si puedes. – Replico la elfa con un aire de atrevimiento, al tiempo que una sonrisa burlona se formaban en sus labios.

– ¿Crees que estoy bromeando? –La vos de Agueon se tornó siniestra y amenazadora, mientras las numerosas runas de su brazo brillaron y la psique de Agueon paralizo el cuerpo de Irelia, privándola de todos sus sentidos, exceptuados la respiración.

Por un instante Irelia sintió un peso tremendo, como si una roca le hubiera caído encima.

– Energía psíquica. Bien, ahora quédate así, muy pronto sentirás lo que un parapléjico siente al no poder mover ninguna articulación del cuerpo, y luego sentirás desesperación, y después te volverás loca.

La elfa trato de replicar, pero sus sentidos se habían detenido, solo podía respirar, sintió un peso inmenso en su interior, trato de luchar con él, pero mientras más lo intentaba más fuerte se hacía aquella intensidad.

– ¿Ahora lo sientes? Seguramente tienes un buen insulto en tu idioma original, pero tendrás que guardártelo y tragártelo. ¿Entendido?

Irelia lo miro con un aire de odio muy profundo, llena de intensidad. Agueon se percató de ello y sonrió de manera sarcástica y burlona al tiempo que componía una música con un silbido agudo. Luego se detuvo y dijo:

– Tu mirada de odio solo es producto de una inmadurez Inflexiva. Nada más te estas moviendo por tu impotencia patética y lamentable Irelia, tus acciones no son nada más producto de una estúpida autodestrucción, pero parte de ti quiere vivir, de lo contrario no hubieras decidido sobrevivir todo este tiempo, estas empezando a caerme bien Irelia, pero eso no quiere decir que seré condescendiente contigo. – Agueon sonrió de manera burlona y luego se dirigió hacia la oscuridad, entonces Irelia solo pudo ver sus ojos rojos que brillaban como una llama viviente, mientras Agueon se sentaba en la completa oscuridad.

¿Qué hare contigo Irelia? – Se preguntaba Agueon, mientras miraba la puerta y luego volteaba para mirarla con atención.

……

Agueon se quedó ahí por horas reflexionando, pensando y luego de manera repentina se levantó. Me miró fijamente, atentamente y luego frunció el ceño con una mirada severa, m ruborice por el hecho de ver que era igual de joven que yo, y entonces me dijo:

– Bueno Irelia, yo me retiro, toma tu decisión, no te obligare a que vengas conmigo ya pasaron dos horas te quitare mi psique y podrás moverte con toda libertad. Alistare los caballos y me iré de aquí, no me volverás a verme nunca en tu vida, sin embargo la propuesta que te hice sigue en pie. ¿Tienes dos minutos para pensártelo bien? ¿Entendido? – Agueon se levantó y atravesó la puerta y antes de cerrarla por completa se volvió hacia mí diciéndome que podía elegir entre ser y no ser. Podía ser alguien o podía quedarme sin nada y morir con mi arrogancia, molesta y amargada con mi vida.
Agueon cerró la puerta mientras liberaba su psique y se retiraba de la habitación.

Entonces de manera inmediata sentí que el peso psíquico me había soltado. Era la sensación de estar siendo liberada de una roca pesada, me levante frustrada y furiosa por lo acontecido, pero luego recordé las palabras de Agueon y aunque estas fueran atrevidas, eran honestas, estaba luchando con el fantasma de mi pasado. Tratando de hacerle frente a una realidad que no estaba segura si querría afrontar, tenía dos alternativas y un solo camino, tenía el deseo de olvidar las palabras de Agueon; hasta que recordé el nombre que le había mencionado Agueon.

“Le correspondes muy mal a tu padre y estas escupiendo la memoria de tu pueblo. Todos ellos dieron sus vidas en vano para proteger a una elfa engreída y arrogante.”

Hace alrededor de 1 mes

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#25

Aquellas palabras retumbaron como un martillazo en mi cabeza, dentro de mí, la sola idea del camino correcto era muy estúpida, pero pronto me puse a pensar cuál sería ese otro camino, entonces respiré hondo y llore.
“Estúpida, idiota. Eres realmente lamentable”. Me dije a mi misma, al tiempo que me secaba las lágrimas. Aún seguía traumatizada por las experiencias vividas en mi planeta.
Me levante tirando mi sabana. Entonces me trague mi orgullo y deseche toda mi arrogancia tomando mi última decisión. Una decisión que quizás cambiaría vida para siempre.

Ya sea para bien o para mal.

………

Entonces Irelia salió de su respectiva habitación decidida a cambiar su destino, su vida ya no lo marcarían cuatro paredes. Eso es lo que su familia hubiera querido para ella, descendió las escaleras de manera ágil y veloz; entonces se acercó al posadero. El hombre la miro un tanto desconcertado, sobre todo por la vestimenta harapienta que llevaba.

– ¿El hombre que vino conmigo? ¿Dónde está? – Pregunto Irelia que manera repentina y apresurada.
El posadero la miro con un cierto aire de inflexibilidad, lo que causo en Irelia un pequeño atisbo de temeridad.

– Acaba de largarse, tomo los dos caballos y….
Irelia maldijo sin escuchar al posadero, y acto seguido salió de la posada con mucha agilidad.
Frente a ella ya hacían un montón de personas congregadas, algunos la miraban con un cierto atisbo de curiosidad. Un niño que iba con su mama la señalo, pero su madre le indico que la ignorase. El olor a pescado podrido hendía el ambiente, Irelia aguanto el asco tratando de contener la respiración, el fango y el barro bañaron sus pies desnudos, había tiempo de limpiarlos y entonces se dirigió camino al establo.

– ¿Disculpe? – Pregunto cansada fijando su vista en el encargado del asentamiento, aquel hombre tenía la tez de la piel mugrienta y era horridamente gordo y calvo. – ¿El hombre que estaba con dos caballos, sabe dónde se dirigió?

– ¿Se refiere al cazarrecompensas que vino en la noche? – Inquirió el gordo.

– Si. ¿Dónde está?

– Pues acaba de retirarse al camino real. – Contesto el gordo, mirando a Irelia enfurecido. – ¡Ese hijo de puta! No me ha pagado por los caballos.
Pero Irelia salió de inmediato, ignorando las palabras del gordo Erudir.
– ¡Oye, a dónde vas! – Exclamo el gordo furioso.

Entonces Irelia se dirigió a la salida de la ciudad esquivando a los guardias con facilidad, había llegado al camino real frente a ella ya hacia la puerta de la ciudadela de Taniquiel, y entonces fue ahí donde vio a dos señores Jaguar que resguardaban dicha puerta.
La corpulenta criatura fijo una mirada feroz en Irelia, al tiempo que su otro compañero estaba cobrando 20 moneras de plata Lotem a una persona desconocida.

Hace alrededor de 1 mes

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Navesirio
Rango11 Nivel 51
hace 26 días

Me encanta como mezclas mitología con mundos ancestrales...me gustó

JoaquinGodoy
Rango13 Nivel 63
hace 26 días

De echo quería innovar con esto de la mitología con la ciencia ficción ;)


#26

– ¿Qué estás buscando? – Le pregunto el Señor Jaguar con un aire de inflexión en el rostro, detectando el miedo en la lyriana.
Por un momento Irelia miro sorprendida el desmesurado cuerpo de la gran criatura felidae. Aquella criatura debía medir 5 metros de altura, tenía los músculos bien formados, la miro inquisitivamente y la hizo sentir pequeña como una hormiga, pero ella tomo fuerza de voluntad y pregunto con algo de timidez.

–Estoy buscando a mi....

– ¿¡AH!? Te refieres al cazarrecompensas. – Le interrumpió el Señor Jaguar, mirando el camino real. – Se dirigió al puente, hacia al sur, tomando el camino del inca.

El señor Jaguar señalo un camino que cortaba los árboles y demás montículos de rocas. Entonces Irelia agradeció y salió corriendo a toda velocidad. Entonces corrió rápidamente llegando hacia el puente que cortaba el despeñadero Wrindalf, entonces lo vio, frente a ella ya hacia Agueon, el joven cazarrecompensas se mostraba impasible, calmado, se hallaba en un puente, bajo de su respectivo caballo quitándose la capucha de la cabeza, entonces Irelia se detuvo justo cerca del cazarrecompensas.

– ¡Agueon! – Grito Irelia agitada, cansada, al tiempo que se sostenía de sus rodillas cansada. Se levantó respirando hondo y fijo su mirada en el joven cazarrecompensas –. He corrido dos kilómetros para alcanzarte.

– Irelia. – Agueon se mostraba impresionado, asombrado por la agilidad de la joven.

– Te olvidaste de algo.

– ¿Oh? ¿De qué me he olvidado?

– Te olvidaste de mí, ya he tomado mi decisión.

Agueon se echó a reír como siempre solía hacerlo cuando había algo gracioso a su alrededor

– ¿Así? ¿Y cuál fue esa decisión?

– Iré contigo, quiero aprender. Quiero aprender a manejar mis habilidades, quiero quitarme esta arrogancia de mierda. – Contesto Irelia, mientras inclinaba la cabeza del cansancio.

Agueon fijo su mirada en Irelia con una sonrisa de oreja a oreja. Desvío su mirada en el horizonte y acto seguido noto que el sol estaba en su amplio esplendor.

Hace alrededor de 1 mes

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#27

Antiguamente el sol no solía brillar de esa manera; sin embargo aquello era un anuncio que no solía pasarse por alto, entonces volvió a mirar a Irelia, mientras esta esperaba una respuesta.

– Me sorprendes. ¿Sabes? – Agueon echo un suspiró mirando el sendero rocoso que se hallaba en el alto despeñadero. Se llevó la mano al mentón de un modo inquisitivo y entonces sonrió. – Esta bien, te entrenare, sin embargo desde ahorita comienza tu entrenamiento.

– ¿A qué te refieres? – pregunto Irelia extrañada.

– Atrapa tu caballo, empieza a correr.

Irelia observo un tanto extrañada a su joven maestro, mientras Agueon daba un golpe fuerte al lomo de su otro caballo, este relincho y empezó a correr a toda potencia.

– Tu primer entrenamiento será físico, atrapa al caballo ahora mismo, antes de que se te escape.

Al percatarse de la intención de su maestro; Irelia ladeo su faz de manera inmediata y desconcertada.

Maldijo y acto seguido empezó a correr lo más rápido que pudo, mientras el caballo se alejaba al galope por todo el camino real, el sol hendía el cielo, mientras sus rayos de energía daban la bienvenida a un nuevo día, y con esa pequeña acción los paradigmas del futuro habían cambiado, pues un nuevo destino se había forjado.

Hace alrededor de 1 mes

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#28

Nueva Perspectiva.

Después dijeron que aquel hombre y aquella elfa habían llegado tomando el camino real, conocido como el camino del inca en tiempos antiguos, mucho antes incluso de la era de la tecnología, habían ingresado por el sur, tomando la senda de los talabarteros y comerciantes de la zona, era de madrugada, y los tenderetes de los venteros abrían sus puestos para recibir un nuevo día, los dos extraños ingresaron a la posada más cercana posible. Las mañanas eran frías y la temporada de helada azotaba los reinos del sur y los reinos del norte en el nuevo continente, el extraño se detuvo ante la posada del viejo Umbar.

Rhudair se ubicaba justo por el Sureste del País de Arodir, en una zona provista de cerros y una vasta llanura, que había sido ocupada por los reyes del Este de Valimar, venidos de los reinos Meridionales del otro lado del mundo, hace ya 40 años, cuando los nobles, señores feudales, corregidores y funcionarios de la corona habían decidido expandir sus dominios hacia el nuevo continente, cuyo nombre en antaño había sido conocido como “Sudamérica”, según los registros más antiguos, sacados desde la era de los hombres anteriores.

Los desconocidos entraron a la vieja posada, dentro de esta, ya hacían un montón de hombres tirados en el suelo, el aire hendía un aroma asqueroso. Entonces el ventero levanto su lúgubre mirada y reconoció al extranjero de inmediato. Se trataba de Agueon, el lobo negro.

El viejecillo miro fijamente al joven extraño y luego abrió los ojos sorpresivamente reconociendo al joven cazarrecompensas, entonces trato de hacerse para atrás, pero no hizo nada más que solo mascullar incoherencias. Agueon miro al anciano y luego sonrió de manera que el ambiente dejo de tensarse, acto seguido ordeno a Irelia llevar a los caballos al corral. La figura femenina asintió y acto seguido salió hacia las afueras sin rechistar.

JoaquinGodoy
Rango13 Nivel 63
hace 26 días

Me di cuenta que lo repetí ahhaha tengo que actualizar el 28 y 29. SI CONTINUA PERO CUANDO LO TENGO LISTO ;o)


#29

El joven aventó una talega de 40 coronas reales Valeran que equivalían a 7 días de estancia en la posada, el anciano miro la bolsa un tanto duditativo, había algo en el joven que lo sorprendió e intimido de manera repentina.

– ¿Puedes calmarte? Realmente me estas contagiando tu nerviosismo, no he venido a por ti anciano. Si viniera a por ti, no tendríamos esta conversación.

El anciano miro al cazarrecompensas con un cierto aire de desaprobación, parecía por su parte estar deliberando un pensamiento, contemplo el rostro del joven muchacho con un cierto atisbo de sorpresa.

– ¿Agueon? ¿¡Eres tú!?

– ¿Y quién más creías que era?

– ¿Que le paso a tu apariencia? Ya no eres adulto, te ves más joven.

Agueon se sentó, puso los pies en la mesa y luego saco su pipa, paso el dedo índice por la perilla, limpiando los residuos, miro a su viejo amigo y luego bajo la mirada un tanto apenado, pero no melancólico.

– Eso es una larga historia amigo mío. – Los ojos del cazarrecompensas se mostraban con un aire de severidad, encendió su pipa y empezó a fumarla.

……..

Como siempre las primeras que lo vieron fueron las sacerdotisas, el aire de las mañanas era cálido y con una tenue y maravillosa salida del sol.

El cazarrecompensas miro de reojo a las venerables mujeres, algunas de ellas llevaban vestidos de un color negro y otras de un color blanco, con bordados rojos, llevaban amuletos de diversas formas, con una diadema en el centro. El joven chaman que para ese entonces logro abrir sus sentidos pudo escuchar las palabras injuriantes que lanzaban las mujeres cuando lo vieron, entonces Agueon soltó un bufido, pero no regateo.

"Si supieran". – Pensó Agueon, mirando de reojo a las sacerdotisas, que se murmuraban las unas a las otras mientras posaban una mirada despectiva hacia el joven cazarrecompensas.

En cierto sentido entendía por qué lo miraban así. La reputación de los cazarrecompensas no era bien vista en los reinos extranjeros y la mayoría de ellos pasaban sus ratos solitarios o acompañados, pero casi todos eran unos necios sin remedio, pero ese era el estilo de vida para alguien como Agueon.

– No me miren con esos ojos, se perfectamente lo que piensan, a través de estos ojos puedo verlo.
La mirada de Agueon se hizo amenazante, como la de una fiera salvaje dispuesta a atacar todo lo que lo amenazara. Una de las sacerdotisas lo miro de manera retadora, se levantó con severidad y se acercó.

– ¿Y cómo podrías saberlo?

Agueon fijo su mirada directamente hacia la sacerdotisa, escudriñándola. La mujer vestía un atuendo de color blanco, con bordados de color lila claro, tenía los ojos celestes y sus cabellos eran de un color rojizo fuego, su cuello era asombrosamente esbelto y su mirada era igual de penetrante que el de su captor.

Agueon la miro con cierto aire de incredulidad y luego sonrió de una manera burlona.

#30

– Tú piensas demasiado y me juzgas sin siquiera conocerme, solo vine aquí por la llorona. Escuche que están dando una buena recompensa por confrontarla. Pero lo único que escuche solo son desgracias, por lo visto los intentos de los brujos del este de Valimar son solo el de atacar con señales y remedios brujeriles, son por así decirlo más prácticos y más escépticos en cuanto a religiones se trata. ¿No es así?

La sacerdotisa frunció el ceño con desconfianza, tratando de buscar un indicio que le indicase que no debía confiar en el joven extranjero, pero todos sus intentos fueron en vano.

– De hecho tenemos problemas con todas las criaturas de esta tierra. – Respondió la sacerdotisa despectivamente. – Ni la plata, ni el acero meteórico les hacen daño, la verdad hacemos lo que podemos con los que sobreviven. Pero al poco tiempo las victimas mueren de maneras que me son difíciles de describir.

Agueon fijo sus ojos rojos en los ojos de la sacerdotisa, miro más allá de ella en lo profundo de su ser. Negó con la cabeza y cruzo las manos poniéndose a pensar.

– Por qué no probáis con la ayahuasca o la hoja de coca, son buenas plantas para los ataques etericos, y los ataques de seres ultradimensionales, por lo visto han estado usando las plantas de su tierra, pero aquí no funcionara, puesto que muchas criaturas son de planos de sistencia distintos al material, muchas de ellas están protegidas por esta tierra, como las lloronas, Chullachaquis, Supays, Chinchillicos y entre otros.

La sacerdotisa miro atentamente al joven cazarrecompensas, frunció el ceño con un aire de intriga, se aproximó al Cazarrecompenzas y pregunto:

– ¿Que tanto conoces de esta tierra?

Agueon fijo su rostro sereno de una manera un tanto maliciosa de modo que hizo vibrar el amuleto de la sacerdotisa.

– Conozco esta tierra desde tiempo inmemoriable mujer. Conozco las plantas y conozco los peligros de esta tierra, al igual que mis antecesores, antes que yo. – Respondió Agueon con seriedad, mientras miraba el sol y este se encontraba en su máximo esplendor.

Entonces al siguiente movimiento, unos cabellos de un color plata blanquecino aparecieron en el escenario. Irelia apareció de manera repentina e inesperada, se mostraba cansada, un tanto agitada, pero con una sonrisa afable en el rostro.

– Agueon perdón por la tardanza, tuve unos contratiempos… – Las palabras de la elfa se cortaron cuando vio a la sacerdotisa, Irelia la miro con seriedad y luego se dirigió al lado de su joven maestro.

#31

La sacerdotisa lo miro un tanto extrañada.

"¿Una elfa en esta tierra?"– se preguntó la sacerdotisa.

Agueon miro fijamente a su aprendiz y acto seguido dirigió su mirada en la sacerdotisa, la extrañes de la mujer no le era nada fuera de lo común, miro nuevamente a Irelia y luego volvió su faz hacia la mujer.

– ¿Por qué esa mirada sacerdotisa? – Pregunto Agueon con seriedad.

– Nada, solo que se me hace extraño que una elfa este tan lejos de su tierra. – Respondió la sacerdotisa desviando su mirada.

– Yo la traje aquí. ¿Hay algún problema?

–N…Ninguno. – Respondió desviando la mirada.

…….

Fije mi mirada nuevamente en el joven extranjero, pero este solo asintió con una sonrisa afable, entonces tomo su espada curvilínea y se la guardo en su espalda como un arco o una aljaba. Aquella espada era distinta a toda arma que había visto, la contemple con lujo y detalle, el arma tenía la forma curveada, era más ancha en el cuerpo, había un grabado en un idioma desconocía y surcaba todo el ancho de la hoja, la empuñadura era morada, y en la tsuba se encontraba la cabeza de un lobo con cuernos, aquella criatura abría las fauces y sus ojos asesinos eran la muerte viviente. De manera inmediata me di cuenta que la energía guardada en la espada era distinta, había algo maligno en el interior, era como si la espada tuviera vida propia, como si pensara.

– ¡No mires! – Advirtió el joven con una mirada de absoluta severidad, – si eres sensible, devorara tu mente.

Ladee mi faz para ver fijamente al cazarrecompensas y este hizo un ademan de asentimiento. Había una seguridad y una paz en su interior, no entendía el porqué de su sonrisa, fijo su mirada en su arma y acto seguido me advirtió que no fijara mi vista en su espada, porque de hacerlo terminaría atrapada en ellos.

– ¿Por qué? – Le pregunte con absoluto desconcierto

Entonces me miro con un cierto atisbo de incredulidad, acto seguido sonrió de manera repentina.

– Esta espada puede ser muchas cosas. Solo eso te diré.
Lo mire un tanto extrañada sin saber que decir, no era la respuesta que esperaba y tampoco que quería, era la primera vez que un cazarrecompensas hablaba de manera coloquial. El joven asintió dándome una sonrisa sincera. El viento silbaba y bramaba de una manera poco habitual y entonces por un momento abundo la absoluta calma.

– Mi nombre es Inac Sumac Agueon. La elfa que está a mi lado se llama Irelia. ¿El tuyo?

Las palabras salieron de manera repentina, tartamudeé un poco pero respondí:

– Nenneke.

– Nenneke, fue un placer. – Agueon sonrió cerrando los ojos de manera apacible y luego se retiró con absoluta tranquilidad, pero luego volteo de manera casi inmediata. Lo que causo en mí un cierto sentimiento de rareza y gracia. – Disculpa. ¿Estoy buscando el palacio del rey Arpharagon? ¿Sabrá dónde puedo hallarlo?

AThaini
Rango6 Nivel 28
hace 9 días

Esta interesante, hasta aqui me dejo intrigado. ¿Que era esa vos de su interior?


#32

– ¿Ve ese camino?

Agueon ladeo su faz dirigiéndolo hacia el sur y vio una carretera que separaba el pueblo del palacio de Rhudair.

– Diríjase por esa carretera y encontrara el palacio real. – Le indique señalando una zona de bastas montañas

Agueon asintió y me agradeció de un modo en el cual no me esperaba que lo hiciera. En mi perspectiva la mayoría de cazarrecompensas eran desagradables, pero aquella cambio mus expectativas de un modo simultáneo.

………

.

– ¿Y cómo fue tu conversación con el extranjero? – Pregunto Eelien que se me acerco de manera repentina e inesperada.

– Digamos que fue interesante. – Respondí con una sonrisa en el rostro. – Sin embargo no hay nada en lo referente que pueda sacar del joven. Dijo mucho, pero al mismo tiempo no dijo nada.

– ¡Tonterías! – Arguyo Eelien con un atisbo de burla en el rostro. – No dejes que te engañen tontas supersticiones. He conocido personas como esas Nenneke son muy escépticos en lo referente a la religión, fingen seguir un código y sin embargo no siguen nada.

Sonreí con ligereza de modo que el ambiente se puso más tenue, más calmado.

– ¿Es posible? ¿Pero lo que me dijo? – En ese momento recordé las palabras del joven extraño.

“Por qué no probáis con la coca o la Aya-huasca, son buenas plantas".

– ¿Coca y ayahuasca? Tendré que hablar con la sacerdotisa superiora al respecto.

………

En el interior del santuario las iniciadas en el sendero sacerdotal se encargaban de las distintas tareas, cada iniciada empezaba con la búsqueda de su interior, como la conexión con la madre naturaleza, sus tiempos se remontaban desde hace muchos milenios, desde la edad de los primeros hombres, y según en tiempos antiguos todo aquel conocimiento era transmitido según las leyes de la naturaleza como un poder espiritual y el respeto total por la misma.

Nenneke ingreso al santuario, al tiempo que el resto de sus compañeras la saludaban con una sonrisa, y acto seguido se dirigió al santuario principal. Lugar donde se hacían las más importantes oraciones.

Entonces Nenneke respiró hondo, y acto seguido saludo con respeto a su venerable señora. Entonces empezó a relatarle los sucesos acaecidos con el joven extranjero. Pero poco a poco se fue dando cuenta que su gran señora cambiaba de semblante de un momento a otro, el rostro de su gran matriarca palideció y por un segundo el ambiente se tensó.

#33

– No deberías hacer caso a esa clase de tonterías, a veces hay personas que no saben lo que dicen. Recuerda que un loco dice cosas que le parecen ciertas –, asevero la sacerdotisa superiora. – Nuestras costumbres y medicinas siempre han funcionado, no cambiaremos nuestros métodos de enseñanzas.

– ¿Pero?.....

– Es mi última palabra. – Le corto con una vos imponente – Has de reformarte nuevamente en tu sendero, que clase de sacerdotisa serias si solo te dejaras llevar por las palabrerías de un simple cazarrecompensas. Ahora si eso es todo lo que tienes que decirme y no tienes un mejor argumento, lo mejor sería que te retires y reflexiones.

Nenneke hizo un ademan de asentimiento y acto seguido se retiró del santuario.
En las afueras el granizo empezó a retumbar, las calles comenzaron a vaciarse rápidamente, los comerciantes empezaron a meterse en las tabernas y posadas más cercanas posibles, los perros aullaban y los caballos relinchaban. Fue ahí cuando lo vio; habían pasado dos horas desde que el extraño se había retirado, pero estaba ahí junto a él, estaba la elfa. Nenneke desvió su mirada y se fijó en el cazarrecompensas, miraba como ambos camaradas bajaban de sus caballos y los guiaban rápidamente al establo.

– ¿Tal parece que te agrada la lluvia? – Intervino una vos entrecortada en medio de la tranquilidad del escenario, se trataba de la amiga de Neneke, se había acercado silenciosamente y la había tomado del hombro, la mujer vestía de verde, tenía el pelo rubio y su piel era de un color amarillo sus ojos eran de un celeste puro y su mirada era tierna, como el de una niña.

– No es eso, solo quería memorizar el rostro del joven del que te hable. – Comento Nenneke en vos baja.

Su compañera ladeo su faz para mirar al joven cazarrecompensas, y piel pálida como la nieve, aquel hombre no llevaba armadura, solo llevada un espada y una elfa al lado.

– No tiene apariencia de un cazarrecompensas. Parece un niño. ¿Enserio fue él?

La mirada de Agnes era de total desconcierto, en su percepción no podía entender como un joven pudo haber cambiado la perspectiva de una de sus compañeras.

– Es el joven que sabe de las plantas de esta tierra. – Comento Neneke con un atisbo de seriedad.

– ¿Enserio?

Nenneke había llegado recién al nuevo continente como practicante, y era una recién iniciada en el santuario de la diosa Nerta, aquellos días en el nuevo continente le habían mostrado que las criaturas que habitaban dicho continente eran distintas a las estriges, grifis, y entre otras criaturas del este de Valimar, muchas de las criaturas se adaptaban y encontraban formas de volverse más letales en la batalla, hace cuatro semanas habían perdido ya al quince por ciento de niños, que habían sido secuestrados por la llorona, y la situación se había vuelto cada vez más desesperante, a medida que pasaba el tiempo muchos niños morían, y otros desaparecían, otros aparecían con formas horridas y que eran imposibles de describir.

– Agnes, iré a la posada, quiero que me cubras. ¿Entendido?

– Pero te prohibieron….

– No te preocupes, solo platicare con él. Algo me dice que él sabe algo que nosotras no sabemos.

Entonces Agnes asintió, haciéndole saber que cubriría su salida.

…..

Neneke salió corriendo, su vestido se empezó a mojar al tiempo que corría de manera ágil y veloz. Sentía como el granizo le pegaba fuertemente la cabeza, abrió rápidamente la puerta de la posada entonces ingreso, en la posada abundaba la absoluta calma. Nenneke observo como algunas personas ingresaban y la miraban fijamente, pero ella no se inmuto, se acercó al posadero y empezó a hacerle preguntas.
El posadero era de estatura mediana, tenía el pelo blanco y corto su cabello era largo le tapaba las orejas y la redondez del cráneo.

– Es un buen muchacho – le dijo el posadero con una sonrisa –. Pero es un muchacho muy callado, ahora último se ha estado comportando como si fuera el padre de aquella elfa. Sin embargo nadie ha oído hablar de él, es muy discreto. Los pocos que lo conocen lo llaman el lobo negro.
Nenneke arqueo la ceja.

– ¿Por qué lobo negro?

– No lo sé. Nunca habla de eso. Pero supongo que es por los ojos y por la espada.

Nenneke asintió y luego preguntó si podía ir a verlo. El anciano miro inquisitivo a la sacerdotisa y sonrió, se alejó por unos momentos y se acercó con un registro.

– Segundo piso cuarto final. – Indico el anciano señalando las escaleras. Nenneke asintió y agradeció.

Camino lentamente con gracia y elegancia, mientras el resto de labriegos la miraban con deseos de lujuria, pero la mujer mantuvo la compostura y siguió su recorrido.

AThaini
Rango6 Nivel 28
hace 9 días

Muy buena, solo corregir unas cosas ;)


#34

Nenneke llego rápidamente al cuarto final sintió una sensación de nerviosismo, pero lo supero, toco la puerta tres veces, y entonces la elfa le abrió de manera repentina y apresurada. Entonces Nenneke vi al joven cazarrecompensas; esta se encontraba sentado en el suelo como si estuviera meditando, el joven la miro y la reconoció. Pero algo que hizo que realmente fuera llamativo eran sus ojos. Eran rojos como las de un demonio viviente. Un rojo fuego encendido.
Irelia miro con atención a la sacerdotisa y acto seguido le indico que se retirara y que se encontraban ocupados.

– No te preocupes Irelia, déjala entrar. No molestara a nadie y a mí nunca me ha molestado la gente que viene a mí. – Le corto Agueon levantando la mano de modo que Irelia se hizo a un lado de manera incrédula.

El joven cazarrecompensas la miro como si supiera que haría la sacerdotisa, algo que él a esas alturas ya sabía. La miro como preguntándose qué iba a decir, pero ella solo lo miraba. Nenneke sonrió con timidez, el extraño la miro devolviéndole la sonrisa, luego empezó a reír.

– No hay por qué alterarse, no se infecta uno por solo hablarme. – Dijo Agueon con una sonrisa cómica. – ¿Tienes dudas por lo que veo? Adelante siéntate.

Nenneke asintió le dio la mano en un gesto de saludo, se quedaron un buen rato sin hablar. Entonces Nenneke rompió el silencio, empezó a hablarle sobre el problema en la ciudadela, especialmente sobre el tema de las plantas medicinales, hablo compulsivamente durante un buen tiempo, dándole a conocer todo lo que sabía sobre el tema de plantas medicinales de su pueblo en el este de Valimar. Pero Agueon no dijo nada, se limitó a escuchar. Luego asintió y la empezó a escudriñar. Nenneke tenía la impresión de que Agueon estaba volviendo a mirar dentro de ella. Entonces empezó sentir un peso enorme en su interior, pero resistió aquella extraña carga. Agueon suspiro y miro hacia la intemperie atravez de la ventana. Sonrió afablemente y luego se levantó.

– Bien –, hecho un resoplido y miro fijamente a Nenneke con un atisbo de severidad. – Ven mañana a esta posada a eso del mediodía. ¿Entendido?

Nenneke no sabía que decir. Se sentía incomoda, tras un rato se levantó y asintió con la cabeza y se retiró. Agueon no le soltó la vista, aquellos ojos rojos la seguían mirando, su argolla empezó a vibrar de manera rauda y dejo de vibrar cuando salió de la habitación.

"De nuevo esa sensación." – Pensó ella mientras miraba para atrás y cerraba la puerta rápidamente.

#35

Tras un rato se dirigió con su compañera y luego esta le pregunto cómo le había ido con el cazarrecompensas y ella respondió.

– Pensé que si presumía sobre mis conocimientos, hablaría conmigo, pero no dijo nada, solo me dijo que viniera mañana, me escucho con paciencia luego asintió despacio y sentí la misma carga de energía cuando empecé a hablar. Sus ojos parecían brillar con luz propia, esquive su mirada luego me levante y me retire.

Su amiga hecho una risotada.

– Exageras. – Comento su compañera con una sonrisa.

Pero Nenneke no le encontró la gracia.

– No te fue muy bien ¿Verdad?

– No.

– ¿Le preguntaste de las plantas?

– Si, pero creo que metí la pata.

– Te dije que sería en vano. Algunos aquí lo conocen, pero no hablan mucho de él. Y creo que eso es por algo.

–Pero me invito para mañana.

– Te tomo el pelo. Seguramente cuando vallas te volverá a tomar el pelo nuevamente. Conozco esa clase de gente Nenneke, no deberías confiar en ellos. Fingen saber mucho pero al final no saben nada.

Agnes vociferaba convincentemente que ya conocía a esa clase de gente, de personas que presumían conocer mucho pero no sabían nada. En su opinión no valían la pena. Pero la mente de Nenneke estaba concentrada en Agueon, tenía la certeza de que el individuo sabía algo. Recordó sus ojos, y habían brillado con luz propia. Literalmente.

…………

A la mañana siguiente Nenneke regreso a la posada, las nubes tapaban el sol y se escuchó el retumbar de los relámpagos, señal de que volvería a llover, toco la puerta he Irelia le volvió a abrir, la elfa le saludo con una sonrisa forzada y bien fingida. Agueon sonrió cuando la reconoció, y Nenneke le devolvió la sonrisa.

– ¿Vaya, así que decidiste venir? Creí que no vendrías – Dijo Agueon con tono emotivo. – Únetenos, estaba enseñando a Irelia lo mismo que te iba a enseñar a ti. Ayer me puse a pensar en todo lo que me dijiste.

Nenneke ingreso y por una extraña razón sintió que su nerviosismo se había desvanecido.

– Justo de eso quería hablar.

Nenneke quería saber que implicaba aquella mirada se había vuelto en una obsesión, y mientras más se ponía a pensar en ella más insólita le parecía, a lo largo de muchas horas Agueon empezó a hablarles, tanto a sacerdotisa como a elfa de plantas de poder, de la hoja de coca, de la uña de gato, de la muña. Su actitud daba confianza y su sentido del humor les pareció a ambas excelente, sobre todo ambas sentían esa actitud un tanto desconcertante y callada.

Nenneke experimentaba en su presencia un deleite y al mismo tiempo una desazón extraña. La sola compañía de Agueon le forzaba a efectuar una tremenda revaluación de su modelo de conducta y su sistema de creencias. La habían educado de otro modo a partir de una rueda sagrada, y Agueon hablaba de la Rueda del tiempo, de guardianes, de Dimensiones, donde los Dioses no eran Dioses sino entidades tan poderosas que habían evolucionado con el paso del tiempo. A Nenneke le habían enseñado la disposición de aceptar al hombre como un ser débil y falible, y lo que Agueon destacaba era al hombre como una entidad llena de energía tan poderosa que era capaz de hacer grandes cosas en el mundo, el cazarrecompensas daba una acertación desfavorable entre su forma de ser y de pensar.

#36

Hablaban de su interés sobre el conocimiento, pero como costumbre Agueon, Irelia y Nenneke iban en sendas distintas.

– ¿Crees que conoces el mundo que te rodea? – pregunto el cazarrecompensas de sopetón.

–Conozco de todo. – Contesto la sacerdotisa con un tono seco.

–A lo que me refiero es. ¿Si sientes el mundo que te rodea?

– Siento el mundo que me rodea tanto como puedo.

Irelia se dio cuenta que Agueon le estaba haciendo la misma jugada a Nenneke, como se lo había hecho a ella. Miro a su maestro con una sonrisa un tanto burlona.

– No es suficiente. –dijo Agueon con absoluta convicción –. Tienes que sentirlo todo. De otra manera el mundo pierde su sentido.

Entonces Nenneke formulo el argumento de que no era necesario probar la sopa para conocer la receta, ni recibir un golpe para saber lo que es el dolor. Agueon meneo la cabeza negativamente, dándole una sonrisa burlona.

– Ya transformaste todo en una estupidez, –dijo Agueon con una sonrisa en la cara –. Ya veo que quieres agarrarte de tu religión a pesar de que no te da nada; quieres seguir siendo la misma, a pesar de tu bien estar.

– ¿No sé de qué me estás hablando?

– Hablo del hecho de que no estas completa. – Respondió el cazarrecompensas con tono serio – estas vacía, hueca. No tienes paz. Pretendes tenerlo, y sin embargo no lo tienes.
Aquellas aserciones molestaron a Nenneke, y por un momento se sintió ofendida, lo miro con un cierto aire de odio, sintió que Agueon la estaba calificando de manera injusta. De algún modo Agueon comenzó a juzgar sus actos de personalidad y su sistema de creencias. Algo que para ella era una ofensa de un grado imperdonable.

#37

Lo mire un tanto extrañada sin saber que decir, no era la respuesta que esperaba y tampoco que quería, era la primera vez que un cazarrecompensas hablaba de manera coloquial. El joven asintió dándome una sonrisa sincera. El viento silbaba y bramaba de una manera poco habitual y entonces por un momento abundo la absoluta calma.

– Mi nombre es Inac Sumac Agueon. La elfa que está a mi lado se llama Irelia. ¿El tuyo?

Las palabras salieron de manera repentina, tartamudeé un poco pero respondí:

– Nenneke.

– Nenneke, fue un placer. – Agueon sonrió cerrando los ojos de manera apacible y luego se retiró con absoluta tranquilidad, pero luego volteo de manera casi inmediata. Lo que causo en mí un cierto sentimiento de rareza y gracia. – Disculpa. ¿Estoy buscando el palacio del rey Arpharagon? ¿Sabrá dónde puedo hallarlo?

– ¿Ve ese camino?

Agueon ladeo su faz dirigiéndolo hacia el sur y vio una carretera que separaba el pueblo del palacio de Rhudair.

– Diríjase por esa carretera y encontrara el palacio real. – Le indique señalando una zona de bastas montañas

Agueon asintió y me agradeció de un modo en el cual no me esperaba que lo hiciera. En mi perspectiva la mayoría de cazarrecompensas eran desagradables, pero aquella cambio mus expectativas de un modo simultáneo.

………

.

– ¿Y cómo fue tu conversación con el extranjero? – Pregunto Eelien que se me acerco de manera repentina e inesperada.

– Digamos que fue interesante. – Respondí con una sonrisa en el rostro. – Sin embargo no hay nada en lo referente que pueda sacar del joven. Dijo mucho, pero al mismo tiempo no dijo nada.

– ¡Tonterías! – Arguyo Eelien con un atisbo de burla en el rostro. – No dejes que te engañen tontas supersticiones. He conocido personas como esas Nenneke son muy escépticos en lo referente a la religión, fingen seguir un código y sin embargo no siguen nada.

Sonreí con ligereza de modo que el ambiente se puso más tenue, más calmado.
– ¿Es posible? ¿Pero lo que me dijo? – En ese momento recordé las palabras del joven extraño.

“Por qué no probáis con la coca o la Aya-huasca, son buenas plantas."

– ¿Coca y ayahuasca? Tendré que hablar con la sacerdotisa superiora al respecto.

………

En el interior del santuario las iniciadas en el sendero sacerdotal se encargaban de las distintas tareas, cada iniciada empezaba con la búsqueda de su interior, como la conexión con la madre naturaleza, sus tiempos se remontaban desde hace muchos milenios, desde la edad de los primeros hombres, y según en tiempos antiguos todo aquel conocimiento era transmitido según las leyes de la naturaleza como un poder espiritual y el respeto total por la misma.

Nenneke ingreso al santuario, al tiempo que el resto de sus compañeras la saludaban con una sonrisa, y acto seguido se dirigió al santuario principal. Lugar donde se hacían las más importantes oraciones.

Entonces Nenneke respiró hondo, y acto seguido saludo con respeto a su venerable señora. Entonces empezó a relatarle los sucesos acaecidos con el joven extranjero. Pero poco a poco se fue dando cuenta que su gran señora cambio de semblante de un momento a otro, el rostro de su gran matriarca palideció y por un segundo el ambiente se tensó.

#38

– No deberías hacer caso a esa clase de tonterías, a veces hay personas que no saben lo que dicen. Recuerda que un loco dice cosas que le parecen ciertas –, asevero la sacerdotisa superiora. – Nuestras costumbres y medicinas siempre han funcionado, no cambiaremos nuestros métodos de enseñanzas.

– ¿Pero?.....

– Es mi última palabra. – Le corto con una vos imponente – Has de reformarte nuevamente en tu sendero, que clase de sacerdotisa serias si solo te dejaras llevar por las palabrerías de un simple cazarrecompensas. Ahora si eso es todo lo que tienes que decirme y no tienes un mejor argumento, lo mejor sería que te retires y reflexiones.

Nenneke hizo un ademan de asentimiento y acto seguido se retiró del santuario.
En las afueras el granizo empezó a retumbar, las calles comenzaron a vaciarse rápidamente, los comerciantes empezaron a meterse en las tabernas y posadas más cercanas posibles, los perros aullaban y los caballos relinchaban. Fue ahí cuando lo vio; habían pasado dos horas desde que el extraño se había retirado, pero estaba ahí junto a él, estaba la elfa. Nenneke desvió su mirada y se fijó en el cazarrecompensas, miraba como ambos camaradas bajaban de sus caballos y los guiaban rápidamente al establo.

– ¿Tal parece que te agrada la lluvia? – Intervino una vos entrecortada en medio de la tranquilidad del escenario, se trataba de la amiga de Neneke, se había acercado silenciosamente y la había tomado del hombro, la mujer vestía de verde, tenía el pelo rubio y su piel era de un color amarillo sus ojos eran de un celeste puro y su mirada era tierna, como el de una niña.

– No es eso, solo quería memorizar el rostro del joven del que te hable. – Comento Nenneke en vos baja.

Su compañera ladeo su faz para mirar al joven cazarrecompensas, y piel pálida como la nieve, aquel hombre no llevaba armadura, solo llevada un espada y una elfa al lado.

– No tiene apariencia de un cazarrecompensas. Parece un niño. ¿Enserio fue él?

La mirada de Agnes era de total desconcierto, en su percepción no podía entender como un joven pudo haber cambiado la perspectiva de una de sus compañeras.

– Es el joven que sabe de las plantas de esta tierra. – Comento Neneke con un atisbo de seriedad.

– ¿Enserio?

Nenneke había llegado recién al nuevo continente como practicante, y era una recién iniciada en el santuario de la diosa Nerta, aquellos días en el nuevo continente le habían mostrado que las criaturas que habitaban dicho continente eran distintas a las estriges, grifis, y entre otras criaturas del este de Valimar, muchas de las criaturas se adaptaban y encontraban formas de volverse más letales en la batalla, hace cuatro semanas habían perdido ya al quince por ciento de niños, que habían sido secuestrados por la llorona, y la situación se había vuelto cada vez más desesperante, a medida que pasaba el tiempo muchos niños morían, y otros desaparecían, otros aparecían con formas horridas y que eran imposibles de describir.

– Agnes, iré a la posada, quiero que me cubras. ¿Entendido?

– Pero te prohibieron….

– No te preocupes, solo platicare con él. Algo me dice que él sabe algo que nosotras no sabemos.

Entonces Agnes asintió, haciéndole saber que cubriría su salida.

…..

Neneke salió corriendo, su vestido se empezó a mojar al tiempo que corría de manera ágil y veloz. Sentía como el granizo le pegaba fuertemente la cabeza, abrió rápidamente la puerta de la posada entonces ingreso, en la posada abundaba la absoluta calma. Nenneke observo como algunas personas ingresaban y la miraban fijamente, pero ella no se inmuto, se acercó al posadero y empezó a hacerle preguntas.
El posadero era de estatura mediana, tenía el pelo blanco y corto su cabello era largo le tapaba las orejas y la redondez del cráneo.

– Es un buen muchacho – le dijo el posadero con una sonrisa –. Pero es un muchacho muy callado, ahora último se ha estado comportando como si fuera el padre de aquella elfa. Sin embargo nadie ha oído hablar de él, es muy discreto. Los pocos que lo conocen lo llaman el lobo negro.
Nenneke arqueo la ceja.

– ¿Por qué lobo negro?

– No lo sé. Nunca habla de eso. Pero supongo que es por los ojos y por la espada.

Nenneke asintió y luego preguntó si podía ir a verlo. El anciano miro inquisitivo a la sacerdotisa y sonrió, se alejó por unos momentos y se acercó con un registro.

– Segundo piso cuarto final. – Indico el anciano señalando las escaleras. Nenneke asintió y agradeció.
Camino lentamente con gracia y elegancia, mientras el resto de labriegos la miraban con deseos de lujuria, pero la mujer mantuvo la compostura y siguió su recorrido.

Nenneke llego rápidamente al cuarto final sintió una sensación de nerviosismo, pero lo supero, toco la puerta tres veces, y entonces la elfa le abrió de manera repentina y apresurada. Entonces Nenneke vi al joven cazarrecompensas; esta se encontraba sentado en el suelo como si estuviera meditando, el joven la miro y la reconoció. Pero algo que hizo que realmente fuera llamativo eran sus ojos. Eran rojos como las de un demonio viviente. Un rojo fuego encendido.
Irelia miro con atención a la sacerdotisa y acto seguido le indico que se retirara y que se encontraban ocupados.

– No te preocupes Irelia, déjala entrar. No molestara a nadie y a mí nunca me ha molestada la gente que viene a mí. – Le corto Agueon levantando la mano de modo que Irelia se hizo a un lado de manera incrédula.

El joven cazarrecompensas la miro como si supiera que haría la sacerdotisa, algo que él a esas alturas ya sabía. La miro como preguntándose qué iba a decir, pero ella solo lo miraba. Nenneke sonrió con timidez, el extraño la miro devolviéndole la sonrisa, luego empezó a reír.

#39

– No hay por qué alterarse, no se infecta uno por solo hablarme. – Dijo Agueon con una sonrisa cómica. – ¿Tienes dudas por lo que veo? Adelante siéntate.

Nenneke asintió le dio la mano en un gesto de saludo, se quedaron un buen rato sin hablar. Entonces Nenneke rompió el silencio, empezó a hablarle sobre el problema en la ciudadela, especialmente sobre el tema de las plantas medicinales, hablo compulsivamente durante un buen tiempo, dándole a conocer todo lo que sabía sobre el tema de plantas medicinales de su pueblo en el este de Valimar. Pero Agueon no dijo nada, se limitó a escuchar. Luego asintió y la empezó a escudriñar. Nenneke tenía la impresión de que Agueon estaba volviendo a mirar dentro de ella. Entonces empezó sentir un peso enorme en su interior, pero resistió aquella extraña carga. Agueon suspiro y miro hacia la intemperie atraves de la ventana. Sonrió afablemente y luego se levantó.

– Bien –, hecho un resoplido y miro fijamente a Nenneke con un atisbo de severidad. – Ven mañana a esta posada a eso del mediodía. ¿Entendido?

Nenneke no sabía que decir. Se sentía incomoda, tras un rato se levantó y asintió con la cabeza y se retiró. Agueon no le soltó la vista, aquellos ojos rojos la seguían mirando, su argolla empezó a vibrar de manera rauda y dejo de vibrar cuando salió de la habitación.

"De nuevo esa sensación." – Pensó ella mientras miraba para atrás y cerraba la puerta rápidamente.

Tras un rato se dirigió con su compañera y luego esta le pregunto cómo le había ido con el cazarrecompensas y ella respondió.

– Pensé que si presumía sobre mis conocimientos, hablaría conmigo, pero no dijo nada, solo me dijo que viniera mañana, me escucho con paciencia luego asintió despacio y sentí la misma carga de energía cuando empecé a hablar. Sus ojos parecían brillar con luz propia, esquive su mirada luego me levante y me retire.

Su amiga hecho una risotada.

– Exageras. – Comento su compañera con una sonrisa.

Pero Nenneke no le encontró la gracia.

– No te fue muy bien ¿Verdad?

– No.

– ¿Le preguntaste de las plantas?

– Si, pero creo que metí la pata.

– Te dije que sería en vano. Algunos aquí lo conocen, pero no hablan mucho de él. Y creo que eso es por algo.

–Pero me invito para mañana.

– Te tomo el pelo. Seguramente cuando vallas te volverá a tomar el pelo nuevamente. Conozco esa clase de gente Nenneke, no deberías confiar en ellos. Fingen saber mucho pero al final no saben nada.

Agnes vociferaba convincentemente que ya conocía a esa clase de gente, de personas que presumían conocer mucho pero no sabían nada. En su opinión no valían la pena. Pero la mente de Nenneke estaba concentrada en Agueon, tenía la certeza de que el individuo sabía algo. Recordó sus ojos, y habían brillado con luz propia. Literalmente.

…………

A la mañana siguiente Nenneke regreso a la posada, las nubes tapaban el sol y se escuchó el retumbar de los relámpagos, señal de que volvería a llover, toco la puerta he Irelia le volvió a abrir, la elfa le saludo con una sonrisa forzada y bien fingida. Agueon sonrió cuando la reconoció, y Nenneke le devolvió la sonrisa.

– ¿Vaya, así que decidiste venir? Creí que no vendrías – Dijo Agueon con tono emotivo. – Únetenos, estaba enseñando a Irelia lo mismo que te iba a enseñar a ti. Ayer me puse a pensar en todo lo que me dijiste.
Nenneke ingreso y por una extraña razón sintió que su nerviosismo se había desvanecido.

– Justo de eso quería hablar.

Nenneke quería saber que implicaba aquella mirada se había vuelto en una obsesión, y mientras más se ponía a pensar en ella más insólita le parecía, a lo largo de muchas horas Agueon empezó a hablarles, tanto a sacerdotisa como a elfa de plantas de poder, de la hoja de coca, de la uña de gato, de la muña. Su actitud daba confianza y su sentido del humor les pareció a ambas excelente, sobre todo ambas sentían esa actitud un tanto desconcertante y callada.

Nenneke experimentaba en su presencia un deleite y al mismo tiempo una desazón extraña. La sola compañía de Agueon le forzaba a efectuar una tremenda revaluación de su modelo de conducta y su sistema de creencias. La habían educado de otro modo a partir de una rueda sagrada, y Agueon hablaba de la Rueda del tiempo, de guardianes, de Dimensiones, donde los Dioses no eran Dioses sino entidades tan poderosas que habían evolucionado con el paso del tiempo. A Nenneke le habían enseñado la disposición de aceptar al hombre como un ser débil y falible, y lo que Agueon destacaba era al hombre como una entidad llena de energía tan poderosa que era capaz de hacer grandes cosas en el mundo, el cazarrecompensas daba una acertación desfavorable entre su forma de ser y de pensar.

#40

Hablaban de su interés sobre el conocimiento, pero como costumbre Agueon, Irelia y Nenneke iban en sendas distintas.

– ¿Crees que conoces el mundo que te rodea? – pregunto el cazarrecompensas de sopetón.

–Conozco de todo. – Contesto la sacerdotisa con un tono seco.

–A lo que me refiero es. ¿Si sientes el mundo que te rodea?

– Siento el mundo que me rodea tanto como puedo.

Irelia se dio cuenta que Agueon le estaba haciendo la misma jugada a Nenneke, como se lo había hecho a ella. Miro a su maestro con una sonrisa un tanto burlona.

– No es suficiente. –dijo Agueon con absoluta convicción –. Tienes que sentirlo todo. De otra manera el mundo pierde su sentido.

Entonces Nenneke formulo el argumento de que no era necesario probar la sopa para conocer la receta, ni recibir un golpe para saber lo que es el dolor. Agueon meneo la cabeza negativamente, dándole una sonrisa burlona.

– Ya transformaste todo en una estupidez, –dijo Agueon con una sonrisa en la cara –. Ya veo que quieres agarrarte de tu religión a pesar de que no te da nada; quieres seguir siendo la misma, a pesar de tu bien estar.

– ¿No sé de qué me estás hablando?

– Hablo del hecho de que no estas completa. – Respondió el cazarrecompensas con tono serio – estas vacía, hueca. No tienes paz. Pretendes tenerlo, y sin embargo no lo tienes.
Aquellas aserciones molestaron a Nenneke, se sintió ofendida, lo miro con un cierto aire de odio, sintió que Agueon la estaba calificando de manera injusta. De algún modo Agueon comenzó a juzgar sus actos de personalidad y su sistema de creencias. Algo que para ella era una ofensa de un grado imperdonable

– Estas llena de problemas y me miras con odio – dijo – ¿Porque?

– Soy solo una mujer. – Repuso malhumorada.

#41

Nenneke hizo la afirmación de la misma forma que solía hacerlo con todas sus amigas, pero Agueon solo la miro y la escucho con paciencia. Suspiro y luego dijo:

– Estas llena de preocupaciones y problemas, piensas demasiado en ti misma y en tu religión. Y eso te da una fatiga extraña, que provoca que te cierres con el mundo, agarrándote así de tus razones, por eso tienes problemas. Yo también los tengo, pero los dejo atrás, y no los digo como tú los dices.
– ¿Y tú como los dices?
– Yo hace mucho tiempo que me salí de mis problemas, no vale la pena ser un tipo amargado y reflexivo, – susurro con un halo siniestro. – Pero eso no es un problema. Ni punto de discusión. Es solo lastima y no quiero pretender ser como esas muchachos fingiendo ser una leyenda o un mito. Solo soy yo, nada más importa. Ese es mi desatino controlado.

A la sacerdotisa le gustaban sus frases, no había desesperación, ni compasión por sí mismo. Solo era el contra el todo y lo enfrentaba sin pausa ni vacilación.
– ¿Bueno y me contaras de las plantas?

– Por supuesto, pero antes tengo que encargarme de la llorona, y aun no me fue tan bien en el palacio real, la mayoría me por muerto. ¿Sabes que sucedió antes del tema de la llorona? ¿Por qué el rey y los corregidores están tan desanimados? – Pregunto Agueon frunciendo el ceño.
Nenneke miro al joven cazarrecompensas convencida de que sus intenciones no eran malas.

– La verdad escuche que la reina estaba acostándose con distintos hombres a espaldas del rey. Pero eso es todo lo que escuche, hay especulaciones donde se dice que Ostian será el nuevo señor y salvador de este continente

Agueon abrió los ojos sorprendido.

–Entiendo. Pero a mí no me interesan ni la política, ni los sucesores al trono. Lo único que me importa es el dinero. Lo demás es inútil. Lo único que me inquieta es la llorona.
Al instante Irelia dejo escapar una risita divertida por las aserciones de su joven maestro.

– ¿Cómo, a que te refieres? – Pregunto Nenneke.

– Las lloronas son llamadas por los actos de infidelidad, en muchos casos este llamamiento la presentan las mujeres, y como la reina se acostó con distintos hombres es posible que haya sido poseída en un momento de éxtasis. – Explico Agueon llevándose la mano al mentón. – Ahora la reina ha de estar en el interior de la llorona.

– ¿Qué quieres decir que la reina está muerta?

– No. – Respondió Agueon negando con la cabeza. – Con esto quiero decir que la llorona está encima de la reina, como si de una armadura se tratase, el cuerpo etéreo de la llorona esta materializado en este plano gracias a la reina. – Agueon se llevó la mano al mentón y luego miro a Irelia. – mañana iremos nuevamente al palacio real, si el corregidor Boran no nos deja ingresar tendré que verme en la obligación y en la pena de retirarme de la ciudad, no estoy para suplicas ni para riñas.
Irelia asintió sin refutar.
Y la sacerdotisa los miro un tanto extrañada.

– Vaya pareja estáis hechos. ¿Disculpa que sea curiosa, pero como fue que se llegaron a conocer? –Pregunto la sacerdotisa frunciendo el ceño.

– Pues...

– ¡Irelia! – Agueon le lanzo una mirada certera a su compañera como advirtiéndole de que cerrara la boca, después miro a Nenneke con una mirada feroz. Tanto así que un vaso reventó por la presión vibratoria del ambiente.

En ese momento Nenneke se sintió acorralada. Y por una extraña razón sintió que estaba encerrada con un demonio.

– eso no es de tu incumbencia sacerdotisa, viniste aquí para saber de plantas. ¿No es cierto?

#42

– Si.

– Pues entonces abre los oídos y escucha. ¿Así? ¿Lo mejor será que anotes? Puesto que la cantidad de plantas es enorme en esta tierra. – Comento Agueon mientras posaba su mirada gélida en Nenneke.

La sacerdotisa busco pluma y papel y luego comenzó a escribir las recomendaciones de Agueon.

………

Al día siguiente Agueon e Irelia se dirigieron al palacio del rey Arpharagon. Atravesaron el camino en silencio sin decirse ni una sola palabra, para Agueon el silencio era un buen momento para captar poder. Para percibir el todo en uno.
Cuando llegaron al castillo, uno de los guardias que vigilaba el palacio real lo miro con un cierto aire de extrañeza. Parecía por su parte reconocerlo.

— ¿Que? ¡Otra vez tú!

— Si, otra vez yo. — Respondió Agueon con una vos seca, pero segura.

— Creo que ya te han dicho que no queremos hacer negocios con un cazarrecompensas. ¿Que no lo entiendes? — Gargajeo el custode apuntándole con la espada.

— A no ser que quieras darnos algo a cambio. — Dijo otro de los guardias con una sonrisa maliciosa, al tiempo que se acercaba a Irelia.

Irelia se hizo para atrás percibiendo las malas intenciones del guardia, estaba asustada sin saber lo que estaba sucediendo.

Agueon miro al soldado con fiereza y acto seguido desenvaino su espada, esta no emitió ningún chillido. No silbo siquiera. Entonces con una mirada feroz fijo su mirada en los guardias que custodiaban la puerta principal

— Un paso más y tu cabeza volara por los aires. — Advirtió Agueon con una vos amenazadora y firme. Uno de los guerreros que se encontraba detrás de Agueon preparo el puño. Agueon se percató de la intención y se revolvió de su sitio, giro, hizo un espectacular movimiento rápido, clavo su espada en el suelo tomando por el cuello al guerrero.

Brillaron nuevamente las numerosas runas de su brazo. Entonces Agueon proyecto la energía áurica como una amalgama de fibras energéticas, mientras levantaba el cuerpo de aquel hombre gordo y granujiento.

— ¡Suéltalo! — Advirtió otro guardia, mientras desenvainaba su espada, Agueon lo miro y lo paralizo con su mirada. El resto de guerreros desenfundaron sus espadas. Irelia retrocedió, los caballos relincharon de miedo, mientras Agueon tomaba la espada analizando la situación en la que se encontraba.

#43

— ¡Bogdan! ¡Ve por refuerzos!

El hombre flacucho asintió asustado y corrió al interior del palacio.

— No hará falta — intervino el corregidor Boran con una vos severa, mientras abría la puerta. — Te recuerdo, tú eres el de ayer, ¿no es así?
La forma en la que lo dijo no parecía

— Sí.

— Bien, quieres hacerte cargo de la llorona ¿cierto?

— Si. — Afirmo Agueon con una mirada seria en el rostro, ya no había nada de la apariencia juvenil y sonriente que lo caracterizaba. Pero de un momento a otro su semblante cambio.

— Entonces ingresa, y ustedes pedazo de idiotas, bajen las armas, me ponen nervioso y tu suelta al hombre que ya se está poniendo morado. — Ordeno el corregidor. — Salid de mi camino.
Agueon miro al gordo que sostenía en sus manos y lo arrojo con facilidad.

……

El corregidor se detuvo ante sus dos captores, parecía por su parte estar pensando.

— Soy Boris, corregidor de Rhudair, que tienes que decir en tu defensa mercenario, antes de que a tu elfa y a ti los lleve a la mejor mazmorra de nuestro palacio, y después me ponga a bailar con ustedes, de modo que nunca lo olvidéis.

— Habéis clavado esto en cruces del camino real, ¿no es así?— dijo con vos queda.

El corregidor miro la proclama con atención, acto seguido lanzo una leve sonrisa y luego respondió:

— Creo que ayer se te dijo que no vinieras, pero ya que tanto buscas la muerte se te cederá de buen grado. Si, nosotros pusimos aquella proclama hace tres meses.

— Solo vine para hablar con el rey Arpharagon, será rápido, no tardare mucho tiempo. — Dijo Agueon con vos queda.

— ¿Mírenlo ahí? Viene, amenaza, crea problemas, confronta a la autoridad y quiere ver al rey. ¿Además no eres muy joven para ser un cazarrecompensas?
Agueon no dijo nada solo se limitó a mirar.
— ¡Qué más da! ¿Tienes la divisa de mercenario?

— Por supuesto — Agueon mostró la marca en el pecho aquella marca llevaba la cruz de la inquisición de Valimar unido con las tres diademas que simbolizaban el poder de la inquisición en el continente Meridional.

#44

El corregidor suspiro, cerró los ojos aliviado de no ver un muerto. En su perspectiva la apariencia del joven mercenario provoco que trotara un brote de burla, pero se contuvo.

— Mira yo soy el que guarda de la ley en Rhudair y no voy a consentir que estén armando un griterío en las puertas del palacio. Y mucho menos que corra sangre. ¿Entendido?

Agueon asintió, pero no dijo nada.

— ¿Tienes algún nombre? —Pregunto.

— Me llamo Agueon.

— Sea pues Agueon. ¿Y la elfa que viene a tu lado?

— Ella es mi esposa.
Irelia le dio un codazo con una mirada imponente.

— ¿¡Oh, entiendo!? No eres muy joven para tener esposa.

Agueon guardo su espada, y luego miro a la elfa con una sonrisa un tanto burlona.

— ¡Va! como sea, entren rápido, no es bueno rondar de noche por estos lugares, se escuchan y se oyen cosas poco buenas.

El palacio cuyo nombre era Fhaerum, estaba conformado por cinco torres que se alzaban imponentes en el cielo, cada zona estaba resguardado por custodes fulgart.

Los custodes fulgart conformaban la segunda línea de defensa del palacio real, cada torre en la fortaleza de Fhaerum se conformaba por distintos guerreros, desde los guerreros corrientes, hasta los temidos custodes Fulgart que eran contratados por diversos reyes en distintos reinos del nuevo continente; esto se efectuaba para resguardar artefactos de inconmensurable valor. Pues solo los custodes eran capaces de retener un escuadrón de 20 hombres. Mejorados, entrenados, más que humanos los custodes fulgart eran una epitome más, un avance en el poderío humano y el poderío del continente Meridional.

– Salid – Ordeno el corregidor, al tiempo que ingresaban por las compuertas. – Ustedes dos, vengan siéntense aquí. – El corregidor señalo las dos sillas apiladas juntas a una mesa y luego pidió cervezas dando una palmada e indicando al posadero apresurarse.

Agueon se sentó y se limitó a mirar. Irelia solo miraba de lado a lado, alarmante, expectante.

– Vivimos tiempos de mierda, ¿Sabes? – Dijo Boran que estaba al lado del corregidor – Desde que llegamos a este continente nos hemos encontrado con toda clase de porquerías. Allá por los cerros, se ven mierdas que en el Este de Valimar nunca se nos hubiera ocurrido encontrar, "condenados", tipos desnudos que se la pasan masturbándose y si los miras te persiguen y te devoran. ¿Sabes Agueon? tómatelo tranquilamente, esto no es como rebanarle la cabeza a un lobizome o desencantar a una estrige, esto es una "llorona", un ser que no conocemos y los niños se nos mueren y desaparecen. Nada de lo que hemos hecho hasta el momento nos ha ayudado a comprender a estas criaturas, allá en los cerros hace cuatro años se veían vicuñas, ahora solo se encuentran chupacabras, Mukis, y espectros de todo tipo.

Agueon solo se limitó a mirar con seriedad mientras el corregidor solo se empezaba a quejar por las criaturas que arruinaban los pueblos campesinos.

– No es extraño que hayan venido tantos brujos desde nuestras tierras hasta aquí, pero aun así no ayudan para nada, ya la semana pasada murió otro brujo que pensó que podía vencer a la "llorona" y miren como término partido por la mitad con las vísceras reventadas y esparcidas por los suelos. ¿Lo viste, no es así?

Agueon solo asintió, mientras miraba por ratos a Irelia.
–Miras esto, es una proclama, por 5000 monedas Valeran. – Comento Boris. – Desde que tuvimos el problema con la llorona el rey ha solicitado los servicios de los brujos de diversos lugares del mundo, pero todos y cada uno de ellos han terminado muertos por la llorona. ¿Conoces los detalles? ¿No es cierto?

– Los he escuchado por ahí. Y también de buenas fuentes

Boris miro a Agueon con una inflexión sin medida, y le paso la cerveza.

#45

– ¿Tu bebes?

– No bebo, enturbia la mente, minimiza los sentidos. – Le dijo el cazarrecompensas.

Boris tomo la pinta de cerveza y luego se lo llevo para sí.

– Tú sí que eres aburrido. Bueno, en lo que estaba, nuestro rey. Nuestro amado rey desde hace cuatro semanas que ha estado consternado por la desaparición de los niños en el poblado, todos los días pobladores de diversos lugares vienen a reclamar por la desaparición de sus hijos, hijas, incluso bebes, te lo imaginas, bebes, la llorona se ha estado dando una buena racha con los niños del pueblo. Después de unos días los niños aparecen sin ojos, sin riñón o aparecen muertos en algún despoblado, u otros aparecen transformados en criaturas rarísimas que me es imposible describir. – Contaba Boris mientras se daba grandes sorbos de su jarra de pinta. – Ahora atento, porque aquí viene la cuestión, aquello que salió del castillo muy pocos lo vieron pero los que la presenciaron dijeron que tenía dientes tan grandes como las de una estrige, y era delgada como una mujer, con grandes pechos y pálida como la nieve, aquella criatura o lo que sea que fuere, salió dando gritos de rabia, blasfemaba en un idioma que no se podía entender, algunos especulan que pudo haber sido una maldición, o un encanto, porque la reina siempre salía del pueblo y se acostaba con los burgueses. Te lo imaginas Agueon, infidelidad. Cuando el rey se enteró de los sucesos acontecidos enloqueció de ira, mando a colgar a todos los nobles, seguramente ya los viste de camino al palacio real.

– Si, los vi –afirmo Agueon.

– No eres de muchas palabras, ¿cierto? – Dijo el corregidor.

Agueon asintió, pero no dijo nada.

– Como sea, escucha –. Boran dio un trago rápido a su cerveza y bajo la vos. – En este momento si quieres puedes ir al palacio real, pero yo te sugiero que seas cuidadoso; sobre todo prudente. Desde hace mucho que el rey se ha vuelto loco.

Agueon alzo la ceja extrañado.

– Desde que se enteró de los actos infieles de la Reyna ni las vírgenes más selectas han podido satisfacerlo. Esto se debe a que nuestro amado rey amaba a la reina, cuando se enteró de que esta lo engañaba con los nobles, fue un golpe fuerte para nuestro rey. Así que te sugiero que si vas a presencia del rey no menciones a la Reyna, podrías encontrarte con alguna desgracia de poca monta. – Le asevero el corregidor.

– Entiendo.

– Hubo intentos de confrontar a la "llorona". Muchos pobladores se reunieron, pero todos salían escapando, incluso el último brujo que estuvo aquí, salió corriendo al galope al saber que no podía con la hija de perra. La "llorona" sin embargo se regocija llevándose a los niños y arrastrándolos a yo no sé dónde. Pero solo te doy esta advertencia no menciones a la reina eso es todo.

Agueon volvió a asentir con la cabeza.

– Iré al palacio de todas maneras.

– Bueno. Conste que te lo advertí.

– ¿Durante 12 años no hubo nadie que haga frente a la "llorona”? – Inquirió Agueon mirando fijamente al corregidor Boran y a su primo Boris.
Ambos hombres se miraron desconcertados. Boran se rasco la cabeza duditativo.
– Como te lo dije. Hace años que convocamos a brujos de todos los lugares del mundo y nada, todos terminaron muertos.

Agueon suspiro miro a las afueras.

– Bien, en ese caso creo que me haré cargo del asunto.

– ¿Enserio quieres acerté cargo de semejante mierda? Mira toda la matanza que se ha provocado –. Comento Boris.

#46

– Si me hare cargo, ahora por favor llevadme ante el rey, quiero hablar de los términos del contrato con él.

– ¿Sabes Agueon? Aquí en Rhudair hay unos chiflados que nos recomendaron largarnos, una moza fea y un tío eremita que habrían venido de allá, por el culo del mundo.

– ¿Y qué paso?

– ¿Y qué paso? El rey la mando a colgar, en cuanto al eremita lo decapito sin vuelta de hoja –. Comento Boran mientras se terminaba la última jarra de cerveza. – En este mundo abunda toda clase de idiotas. Ya sabes, personas supersticiosas.

–Ahora aquí viene la otra condición. – El corregidor hizo una breve pausa, al tiempo que se echaba más cerveza –. Quiere a la reina viva. ¿Te lo imaginas? dijo que quería que la misma reina en persona sienta la justicia por mano propia del rey, se ha hablado de duplicar el precio de la "llorona".

– Ya veo –. Agueon se llevó la mano al mentón poniéndose a pensar. Entonces Agueon echo un resoplido inquieto.

“Maldita sea esto será más complicado. Matar a una llorona no es nada fácil, gastare más energía vital de lo debido.” – Pensó Agueon llevándose la mano a los ojos preocupado.

El corregidor lo miro con un aire de intriga, acto seguido Agueon pidió una cerveza.

– ¿Creí que no la querrías? – Inquirió Irelia extrañada.

– Esta vez la necesito. Quiero tragarme el mal rollo que me comeré mañana. – Hizo una breve pausa mirando a Irelia con un cierto atisbo inquisitorial, acto seguido suspiro intentando relajarse. – Escúchame – susurro en un tono misterioso. – no hagas nada, no digas nada. A veces sueles decir tonterías. Deja que las personas adultas hablen de esto.

– ¿Adultas? Por favor, mírate tú mismo antes de mencionarme a los adultos.

La forma en la que lo dijo fue con un cierto aire de burla, pero luego su semblante cambio al ver la expresión seria de su mentor.

– Si metes la pata o haces alguna idiotez lo pagaremos caro. Si dices algo fuera de lugar o algo que ofenda al rey Arpharagon nos ejecutaran a los dos. Así que te lo advierto Irelia no digas disparates. ¿Entendido?

Irelia asintió y entonces el día transcurrió casi inadvertido.

#47

Una gota de sangre.

Arpharagon era robusto, tenía los ojos azules, y la cara cuadrada, tenía una cicatriz en los labios producto de una terrible guerra transcurrida hace ya 100 años, el rey de Rhudair atravesó las puertas mirando al corregidor con seriedad y al resto de soldados que ya hacían congregados junto a Boran. El hombre hizo una reverencia, miro a Agueon y a Irelia y les hizo un gesto para que se inclinaran. Ambos elfa y hombre se inclinaron, y luego el rey ordeno que se levantaran.

– Cazarrecompensas Agueon, ¿no es así? – Pregunto el rey después de unos minutos de silencio.

– Su eminencia. – Agueon hizo un ademan de asentimiento e indico a Irelia a imitar el gesto.

– Asegura que puede deshacerse de la "llorona". – Afirmo Boris, mientras miraba al rey con nerviosismo. – Y además dijo que puede traer viva a la reina.

El rey miro cuidadosamente al cazarrecompensas frunció el entrecejo desconfiado, pero luego dio una leve sonrisa que no se notaba con claridad pero que Agueon pudo divisar.

– Pareces un demonio. ¿Sabes? Esos ojos rojos dan mucho que pensar de tu aspecto. – Comento Arpharagon – ¿cómo es que obtienes ojos así?

– Tiene que morir para tener ojos como los míos. –Respondió el cazarrecompensas con absoluta seriedad, se generó un silencio en el recinto, y luego el rey analizo al muchacho, debía tener entre 18 a 19 años de edad pero su actitud calmada hacia que el rey cambiara su perspectiva conforme a su apariencia.

– No tienes pinta de brujo, por lo que asumo que solo eres un cazarrecompensas – dijo el rey, – pero sabrás que ya vinieron aquí algunos brujos. ¿Cómo tengo la certeza de que tú no fracasaras ahí donde otros han fracasado?

– Un guerrero sabe cuándo la muerte lo toca, y a mí nunca me ha tocado. – Respondió Agueon con seguridad.

El rey miro al resto de guerreros que estaban fijos en el rey y en el cazarrecompensas.
– Interesante, – se sonrió Arpharagon –. Salid todos, – ordeno con una vos llena de severidad.
El corregidor y el resto de guerreros salieron dejando una bonita nube de polvo detrás de sus pisadas, cuando el último hombre salió, el rey, el hombre y la elfa se quedaron en el recinto.
– ¿Y dígame? – Pregunto. – ¿Cómo piensa vencer a la llorona? ¿Si no es un brujo? ¿Qué es lo que pretende hacer?

#48

– Ustedes se confían demasiado en la brujería, y en esos remedios del este de Valeran, pero con el debido respeto su señoría, esta tierra es diferente, y las reglas son distintas, no es extraño que muchos brujos hayan fracasado en sus intentos de confrontar a esta entidad, la mayoría de criaturas de esta tierra se adaptan, saben cómo hacerlo, han vivido milenios en esta tierra, la conocen, y al luchar con alguien conocen las debilidades de sus oponentes. En cuanto a la llorona yo diría que la causa principal fue......
Agueon vacilo por un momento, no estaba seguro si mencionar a la reina y no dijo nada.

El rey volteo y miro hacia el poblado, parecía estar pensando, pero luego dijo.

– Mi esposa, cazarrecompensas, mi esposa, me ha dado problemas. Ya habrá visto los cuerpos colgados de camino al palacio – dijo Arpharagon. – Creí que con eso la llorona se largaría y se iría. Pero nada, ni una mierda, siguió matando y mutilando al resto de los pobladores, ya tengo quejas de los campesinos todos los días, que se pierden sus hijos, sus hijas, sus bebes. Y ya algunos se han largado de los pueblos cercanos, y se han mudado a los otros reinos.

Agueon se llevó la mano al mentón, parecía estar pensando.

– Sin duda la reina desencadeno esta serie de eventos. – Agueon se quitó la espada y se la paso a Irelia. Suspiro y luego miro fijamente por la ventana.

– ¿Cómo te llamabas?

– Agueon.

– ¿Agueon qué?

– Imac Sumac Agueon.

– Que nombre más extraño. – dijo Arpharagon.

– Es el nombre que me dieron mis ancestros.

– Como sea – bufo – ¿ya tuviste experiencia con criaturas de esta tierra?

– Si.

– ¿Cómo cuáles?

– Mukis, Tunches, Chinchillicos, sacachjamas, Yanapumas, entre otros.

– Entiendo – el rey volteo mirando directamente al cazarecompenzas. – ¿Dime cómo fue que la reina se transformó en eso?

Agueon suspiro y lo miro seriamente.

– Esto se debe a la infidelidad de su esposa, y como esta tierra es sagrada, es normal que le allá enviado un castigo. – Explico Agueon. – Lo que aún no me queda claro es que esto no sucede de la noche a la mañana, las lloronas poseen a una mujer cuando cometen un acto infiel con algún subordinado del emperador o en este caso del rey, o que contenga una línea de sangre real o línea de amistad, si según la información que recibí de distintas fuentes es posible que la reina se halla acostado con algún amigo cercano suyo, o algún hermano. ¿Nunca vio sospechas en lo referido a alguien cercano a usted?

El rey se tomó de la cabeza pensativo.

– Tengo varias sospechas pero ninguno en particular – afirmo – pero Miserya siempre coqueteaba con todos los nobles, hablaba con ellos a mis espaldas, cuando me entere de lo acontecido entre en ira, quería matarlos a todos, la encerré y mande a colgar a todos los nobles, después de eso un día ocurrió que en el palacio se escuchó un chillido agudo y la puta zorra salió arrastrándose con la túnica blanca, ese día nadie pudo dormir, la maldita grito demasiado que fue imposible descansar.

Agueon miro como el rey miraba el suelo se encontraba disgustado, confuso en sus pensamientos.

– Entiendo –. Afirmo Agueon – sería más fácil encontrar al causante de infidelidad, así podríamos acabar con esto de una buena ves.

– Bien. ¿Pero cómo vencerás a la llorona? – Pregunto Arpharagon – tengo entendido que hasta el momento nadie la ha vencido.

– Eso es algo que no puedo revelar. Es parte de mi código.

#49

– Un código muy oportuno, siendo que eres cazarrecompensas. – Comento el rey; entonces dio una palmada y el resto de hombres ingresaron al recinto, se generó un gran silencio, el rey rozo con los dedos la mesa de plata, luego miro directamente al cazarrecompensas, el resto de hombres solo se limitaban a observar a Irelia y el cazarecompenzas solo se limitó a vigilarlos.

– ¿Y la elfa que tienes se quedara contigo? – Pregunto el visir.

– ¿Tienes algún problema con ella? – Agueon dio la vuelta, mirando al hombre de ojos azules.

– No, solo preguntaba, es que aquí en este continente no hay elfos, la mayoría siempre andorrean en el continente de Valimar. Así que se me hace extraño ver a una por esta tierra. – Se explicó el visir.

– ¡Basta! – Exclamo el rey con vos potente. – Nuestro anfitrión se quedara aquí, Boris, Boran, dadles de comer, a él y a su mascota. Reneim prepara un cuarto para nuestros invitados y que no salgan a las afueras. ¿Entendido?

El resto solo asintió y el rey solo hizo un gesto un tanto disgustado, y se retiró. Abrió la puerta y luego se detuvo para mirar directamente al cazarecompenzas.

– No me fío de los cazarrecompenzas, son casi todos unos grandísimos hijos de puta, pero si haces bien el trabajo tendrás tu paga, puede que añada algo más pero, — agrego con un tono amenazante —; si traes muerta a la reina lo más probable es que tu cabeza y el de tu elfa vayan a pagar al tablado. ¿Entendido?
Advirtió Arpharagon con una mirada amenazadora. Agueon miro al rey con un cierto aire de seriedad, pero no dijo nada. El resto de guerreros salieron de la recamara siguiendo a su señor y entonces el cuarto se vació en su totalidad.

– ¡Idiota, en que estás pensando, si fracasas nos mataran! – Grito Irelia preocupada por la situación.

– No fracasare, así que cálmate. – Dijo Agueon con seguridad.

– Pero si...

– !No fracasare, he dicho¡ – Le corto Agueon con un tono inflexivo; había una seguridad en su mentor. Algo que Irelia no había visto hace mucho tiempo.

#50

Agueon subió las manos, se ajustó el guantelete, miró fijamente a su aprendiz y le dio una palmada en el hombro, – tienes que tener un poco fe Irelia, – luego le lanzo una sonrisa, acto seguido le hizo un gesto para que la siguiera. La elfa tomo la espada de su joven maestro y entonces la levanto, aquella herramienta era sorprendentemente ligera. Irelia podía levantarlo con facilidad y sin esfuerzo.
Y así se retiraron del recinto real.

……

Al día siguiente, trajeron el cuerpo de otro niño que había sido degollado por la llorona, la madre daba gritos de histeria, al ver como a su hijo le habían removido la piel a tiras, y le habían hundido una garra en las entrañas, lo había traído un soldado desde los campos, aquel hombre estaba callado, asqueado por lo horrendo de la escena.

Las especulaciones eran las mismas de siempre, hubo una gran controversia entre los pobladores, algunos regateaban, otros injuriaron, otros maldecían a los Dioses por los castigos que no habían cometido. La cantidad de sangre era inmensa, al niño se le habían arrancado los ojos a la fuerza. Había notoriedades de forcejeo. Le habían roto las piernas y los brazos, los ataques de la llorona habían dejado varias marcas en la cara. Irelia veía desde la ventana, trato de despertar ha Agueon pero este ya estaba despierto. Alguien había tocado la puerta, se trataba de Boran, este había informado al cazarecompenzas sobre lo acontecido, este dijo que era de esperarse y que tendrían que esperar a la madrugada para hacerle frente a la llorona.

— El rey te mando a llamar, es urgente. — Dijo Boran— necesita tu presencia, y necesita que analices la situación.

El cazarrecompenzas asintió ordeno a su camarada prepararlo todo en caso de alguna contingencia. Agueon e Irelia se movieron rápidamente a los recovecos y palaneos del palacio, y entonces llegaron a la cámara real donde ya hacia el cuerpo del niño degollado, aun podía verse los ojos de terror después de lo muerto que se encontraba, la madre había sido retirada de momento.

— Por lo que veo ha habido otro ataque por la noche, creo que me hubiera convenido estar en el pueblo. ¿No lo creen? — Comento el cazarrecompensas con severidad, observando fijamente el cuerpo. — ¿Uhm? el niño corrió, se tropezó — levanto la nuca del cadáver — la llorona desgarro su nuca, pero el muchacho seguía consiente, luego presiono con fuerza las piernas del muchacho, se las rompió, luego el chico se arrastró desesperado —, dijo viendo la marca negra en su muñeca derecha del niño, — lo levanto y del mismo modo le arranco los brazos, y comenzó a mordisquearlo con fuerza.

#51

— Deberíamos matar a esa perra — increpo Boris furioso, mientras apretaba los puños de rabia.

— ¿Y me supongo que alguien como tú lo hará? — le interrumpió Velerad.

— ¿Que dijiste?

Y entonces se armó un griterío entre Boran, Boris y Velerad.

— ¡Basta! — Grito el rey con estridencia, — no sacaremos nada gritándonos como un montón de animales. Ahí lo tienes caza recompensas; la desgracia de lo que es capaz de desatar esta tierra maldita. ¿Cuándo te pondrás manos a la obra?

— Falta mucho para la noche y mucho más para las 3 de la madrugada, — respondió. — Las lloronas atacan de madrugada cuando los niños, tienden a ser más susceptibles a contactos con el inmateriun.

— ¿INMATERIUN? — Pregunto el rey intrigado.

— Los niños son recipientes llenos de energía — respondió el cazador. — Las lloronas son atraídas por esta energía y para absorberla necesitan hacer sufrir al portador de tal energía. En este caso un niño. Si se dan cuenta no devoro, solo lo hizo sufrir. A las lloronas les encanta el sufrimiento de los seres vivos, de eso se alimentan, no comen carne humana como una estrige o un girador. Y la razón por la que elige a los niños es porque el sufrimiento de estos es más delicioso, sé que suena perturbador, pero esa es la realidad.

Se creó un gran silencio en la sala, Boran miro al cazarecompenzas, quiso formular una pregunta pero se lo pensó, y el rey volvió a preguntar nuevamente.
— ¿Y tú como sabes eso? — Pregunto.

— Las criaturas salidas del inmateriun, se alimentan de las emociones humanas, ese es su sustento. — Respondió Agueon, y se dirigió al rey pidiendo dejarlos en privado, el rey se sorprendió, y ordeno a todos retirarse del salón real.

#52

— ¿Ahora qué ocurre?

— ¿Qué ocurre? — Pregunto el cazador con impotencia — ¡Fíjese en esto! Tiene que hacer lo que yo le diga en este momento o habrá más víctimas.

El rey asintió extrañado, aunque de mala manera.

— Necesito que todos los pobladores manchen con sangre de oveja las puertas, las ventanas, todo. ¿Entiende? — Comento Agueon —. La llorona se verá en la obligación de querer buscar más alimento, pero no podrá ingresar a ningún asentamiento, el único lugar que le quedara será aquí, pero no vendrá porque yo la detendré, no quiero que nadie salga para ayudarme, complicaran las cosas y será más difícil hacerle frente, si la llorona se traslada a otro cuerpo se renovara y será peor para mí. Ahora puede que haya complicaciones de la regla para enfrentarla, a veces la lucha contra estas entidades suele durar más de 5 horas. Así que no importa lo que escuchen, no importa lo que vean, no salgan, la llorona hará todo lo posible para sacar a alguien a la intemperie y poseerlo. ¿Entendido?

– Agueon. – El rey se dirigió seriamente hacia el cazarrecompensas.

– ¿Dígame su alteza?

– ¿Dijiste que esa cosa salió del inmateriun?

– Si, su alteza.

– ¿Qué es eso?

Agueon cerró los ojos, resoplo preocupado y nervioso.

– Vera… No creo que me entienda demasiado, pero le explicare, – se sentó – el inmateriun es la dimensión conocida como "Girku’ashal", es una densidad donde habitan seres distintos, que son conocidos por ustedes como demonios y por los pueblos antiguos como "Anacontes", son criaturas que fueron desechadas de la creación, y buscan solo hacerle el mal a los seres vivos, son criaturas que se alimentan de las emociones humanas, y la razón por la que eligen a los niños, es porque el miedo de estos les parece mucho más apetitoso, les encanta el dolor ajeno y de eso se alimentan. – Explico Agueon, mientras miraba los ojos asustados de Irelia, la mención de los "Anacontes" la aterraba, le recordaron a la caída de su reino tecnológico, aquellas criaturas habían abatido su reino en muy poco tiempo, dejando su dimensión como un pedazo trillado y devastado.
El rey palideció, no dijo nada, pero su mirada de miedo era notoria.

– Entiendo.

– ¿Su mirada me dice más que mil palabras? ¿No es la primera vez que escucha el término "Anacontes"? – Inquirió Agueon frunciendo el ceño.

– Si lo había leído en libros, en la biblioteca de los ancianos allá en Valimar– respondió Arpharagon.

Se generó un silencio que duro unos cuantos minutos.

– Ahora escuche no muchas criaturas de este plano mueren con la plata, algunas de ellas regresan después de un buen tiempo. – Dijo Agueon con tono serio, poso su mirada en el rey y esta mirada era implacable.

– ¿Cómo? ¿Eso puede regresar?

Agueon afirmo. El rey solo se mordió la lengua de nerviosismo.

– Después de matar a la....

– Reyna, cazarrecompensas, Reyna, no perdamos el tiempo con diplomacias, tienes toda la confianza de decirlo sin vuelta de palabras.

– Bien, después de que mate a la Reyna, deberá quemar el cuerpo lo más rápido posible, antes de la luna llena, y debe cerciorarse de que el cuerpo este quemado del todo, no debe quedar rastro de él. – Explico Agueon con tono serio. – Si queda al menos un rastro del cuerpo la llorona lo usara y será mucho más complicado, puesto que su cuerpo se volverá más abstracto.

– Te agradezco el consejo cazarrecompensas. – El rey volteo y miro el cadáver del niño. – ¿Hoy iniciaras? ¿Cierto?

#53

– Si.

– Bien, ahora si no tienes de otra alternativa, y tienes que matarla para defender tu integridad. La matas, no te preocupes por mí, no mataría a nadie que la matase para defenderse. – Explico el rey –. Pero si puedes traerla viva tráela, y efectuare la ejecución sin vuelta de hoja, ahora retiraos. Tengo que meditar lo que haré cuando esta mierda termine.

– ¿Así, una cosa más su alteza? – El rey miro con intriga al cazarrecompensas –, hace unas horas hablo entre murmullos que muchos burgueses murieron a causa de la llorona, lo que me da a pensar, si ellos murieron en orden y muchos de ellos eran amigos suyos, cuanto tiempo piensa durar en la noche. ¿Piénselo?

– ¿Eso fue una amenaza?

– No su alteza, eso fue una advertencia, las lloronas buscan siempre la sangre de la realeza, en muchos casos la sangre de dioses y reyes, no dejara de buscarlo. – Comento Agueon con vos queda.

Agueon se volteo ante la orden del rey, miro a Irelia y le hizo una señal para que se retirase.

– Espera – ordeno Arpharagon

– ¿Sucede algo su alteza? – Pregunto.
El rey suspiro se sentó en su trono se tomó de la cabeza preocupado y luego dio un sorbo a su vaso.

– Hace unos días he tenido sueños, un tanto perturbadores, donde me caigo a un precipicio negro, y cuando amanezco escupo sangre por la boca. – Dijo el rey con tono preocupado.

Agueon callo, analizo al rey, y luego se acercó.

– ¿Ya fue a hacerse revisar por sus sacerdotisas?

– Si, pero me dicen que no encuentran la manera de solucionarlo, les platique de lo mismo, pero no dijeron nada. – Comento el rey. – ¿Tengo miedo de que......?

– De que se apodere de su voluntad, – le corto Agueon – ¿En esos sueños no ve un rostro garboso y con dientes y tentáculos que sobre salen del vacío?

#54

El rey negó con la cabeza.

– Bien, entonces le haré una sugerencia. Hoy no duerma, la llorona está induciéndolo.

– ¿A qué te refieres?

– Me refiero a que está queriendo apoderarse de su psique, su cerebro, recuerde que son criaturas del inmateriun, y al dormir el alma humana viaja a ese mundo inmaterial, y la llorona aprovecha eso para crear en sus sueños un estado de inducís. – Explico Agueon. – es probable que quiera pasarse a usted, por lo cual le sugiero no dormir durante toda la noche, la llorona hará lo posible por trasladarse a otro portador, y en este caso lo intentara por los sueños, son seres astutos, saben en qué momento internarse a un cuerpo y tienen varias formas de hacerlo. ¿Me deje entender?

El rey asintió.

– Despiertas confianza ¿sabes? – Comento Arpharagon, – pese a que sé que no eres un brujo, aún sigo teniendo miedo.

– Eso es normal, todos le tememos a lo desconocido. – Dijo Agueon, se acercó al rey y lo tomo del hombro. – Usted solo permanezca en palacio, yo me encargare del resto, y no duerma. Solo por esta noche, ¿entendido?

El rey asintió con la cabeza luego lo miro un tanto incomodado.

– Bien le dejare su alteza, tengo que ir al lugar de los hechos donde ocurrió el asesinato del muchacho, – Comento. – ¿Así una cosa más? – Agrego – ese cuerpo quémenlo también, la llorona buscara su recipiente, denle un buen entierro, para que su espíritu se valla libre.

El hombre abrió la puerta y salió fuera del recinto.

……………

Era de noche, Agueon sabía que faltaba 5 horas para la madrugada, miro el palacio por ultima ves y se retiró al poblado, a los alrededores se escuchaba el vociferar de algún "Muki", Irelia miro a los lados tratando de buscar indicios de algo vivo en el bosque, de camino al pueblo se escuchaban cosas poco buenas, desde la llegada de Arpharagon.

Habían llegado al pueblo Agueon e Irelia, se quedaron sentados en la plazuela esperando a que llegase la madrugada, no pasaba la más mínima nubecita, lo cual indicaba que no llovería, el inmortal volvía su mirada a las gentes del pueblo, pero todos lo miraban con indiferencia. Agueon los ignoro y no dijo nada.

Saco su espada y luego comenzó a desenrollarla, la espada que parecía negra empezó a rugir como si de un animal se tratara, Agueon le acaricio como si de un perro se tratara y el rugido se apaciguo. Ya habían pasado dos horas, las calles aún no se vaciaban, siguió acariciando su "RunaySupay" mientras las runas incrustadas en el cuerpo de la espada comenzaban a brillar, con poca fuerza.

Agueon susurro unas palabras en "aymara", la elfa lo miro atentamente, y veía como la espada rugía con estridencia, el hombre se pasó la espada a la mano derecha, encima de la empuñadura de la espada, y la enrosco, delicadamente mientras pronunciaba unas palabras en aymara, el idioma de los incas. Miro a la elfa y luego le ordeno entrar a la posada, la elfa asintió, ya habían pasado 3 horas y ya era media noche, las calles se habían vaciado y las gentes habían manchado de sangre sus puertas y ventanas en todas las casas, faltaba una hora para la madrugada. La elfa aún no se había retirado, la Lyriana alzo las orejas como si escuchara algo.
– Agueon.

– Si, lo sé, alguien se acerca. – Afirmo Agueon, mientras daba la vuelta.

– Vaya pareja la que están hechos. – Dijo uno de los nobles que apareció entre la oscuridad, el hombre llevaba una capucha, y un terno, ya habían pasado 7000 años desde la guerra de secesión, pero los gustos modernos no se habían perdido. – Debes estar nervioso por el combate – dijo el hombre con vos queda. – No te preocupes, te traigo la salvación extraño – el noble le aventó una bolsa de diez mil ducados y cuatrocientas coronas reales Valeran hechas de oro puro, las monedas se desparramaron sobre el suelo y el sonido de la plata hendía la quietud de la plazuela.

Agueon miro las monedas, callaba.

#55

– Quiero que te vallas, – vocifero – ¡Toma tus caballos, a tu puta elfa y el dinero, y retírate de esta tierra! – Increpo el noble que después de un rato Agueon lo reconoció con el nombre de Abelard.

Agueon seguía callado miro el dinero, y luego sonrió.

– No habéis oído nunca del sentido del deber maestre Abelard – dijo Agueon, mientras hacia un gesto a la elfa para que se haga para atrás. Agueon dio la vuelta he ignoro al noble.
– ¿No me has oído caza-recompensas? estáis salvados ambos y son ricos, ahora largaos de esta tierra ¡ahora! – Abelard balanceo otra talega igual de grande de la anterior, ante los pies de la elfa. Agueon solo miro y sonrió, como mofándose del noble.

– Con esto serian quinientos mil monedas de plata lotem, con cuatrocientas coronas reales de oro puro. ¡Ahora vete, no quiero que quites la maldición!

El guerrero permanecía en silencio, analizaba su comportamiento que ya a estas alturas era evidente.

– No me mires con esos ojos, solo quiero que te vayas – Dijo Abelard alzando la vos con estridencia – no pienso quedarme aquí gritándote a hasta la madrugada. No quiero que la maten eso es todo. Todo tiene que quedarse así como esta.

El inmortal no se movió, no frunció el ceño, se mantenía silencioso, a estas alturas ya se había dado cuenta que Abelard era sin dudas uno de los amantes de la reina, y además era amigo del rey. No quería que el noble se diera cuenta de la estupidez que estaba cometiendo.

– ¿Y por qué debería quedar todo como esta? ¿No fuisteis vos quien me pidió al final matar a la llorona, me acuerdo de ti, tú estabas al lado del rey en la mañana? ¿No es cierto? – Pregunto Agueon mientras penetraba su mirada gélida en los ojos de Abelard.

– Y que te importa – vocifero el noble – tu solo toma el dinero, y además esto, no debiera de importarte.

Hace alrededor de 5 horas

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#56

– ¿A lo mejor ya lo sé?

– Increíble, será más fácil destronar a Arpharagon del trono – hablo con vos baja – mientras la llorona asesina a los niños, mientras los burgueses de los más altos puestos padecen ante la locura del rey, mientras el rey palidece ante la influencia de la llorona, mientras su cordura hastía a los corregidores y al resto de nobles que sobrevivieron de la horca.

– Sera mejor que te Retires. – Dijo Agueon, lanzando una sonrisa, sabía que le estaba ofreciendo una oportunidad siempre lo hacía.

– La madrugada ya se acerca. – Comento Agueon.

– ¡Mierda! No has entendido – grito el noble – vete de aquí antes de que...

– ¿De qué....? – Le corto el guerrero – ¿De qué saques la espada? ¿De que me ataques?

– Mierda tú lo has querido – el noble desenvaino la espada, esta chillo la gente estaba dormida a esas horas – te matare hijo de perra, tú no eres un brujo, tú no eres nada.

Agueon sonrió de manera siniestra, el guerrero no pensaba gastar fuerzas con el filo de Abelard y mucho menos su energía áurica, se removió de su asiento, esquivo los dos mandobles que lanzo el noble, maniobro por los dos molinetes lanzándole un golpe en la sien, el cuerpo de Abelard cayó desplomado al suelo. Entonces Agueon ordeno a Irelia tomarlo y atarlo en medio de la plazuela, sabía que la llorona lo buscaría a él, puesto que fue el último hombre con el que se había acostado la reina.

………

Al cabo de unos minutos Abelard recobro la conciencia, vio dos siluetas sentadas frente a él, la elfa lo miro con indiferencia, el noble refunfuño, vocifero, increpo. Pero Agueon no dijo nada.

– Hijo de puta, déjame ir.

– No.

– Mierda, soy alguien importante.

– Hace rato dejaste de serlo, – dijo una vos familiar – la voz era del corregidor Boris que miraba al noble con decepción – ¿Ahora dinos? ¿Por cuánto tiempo has llevado tus visitas nocturnas a espaldas del rey?

Hace alrededor de 4 horas

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#57

Pero el noble no respondió. Boris palideció y le dio una patada en los morros con fuerza.

– ¡Dime hijo de puta!

En el siguiente momento, el escenario se llenó de golpes e insultos del corregidor enfurecido.

– Lo siento, yo no quería que la mataran.

– ¡Porque! – el corregidor lo tomo de los cabellos, el rostro del noble se llenó de sangre por los fuertes golpes – ¿¡por qué!? Tiene un hijo mío.

– ¡Oh mierda!

Agueon abrió los ojos mirando al corregidor.

– Esto cambia las circunstancias – dijo – Se pondrá peor de lo que esperaba. Boris, faltan pocas horas para la madrugada, llévatelo al palacio, y hagan lo que quieran con él. ¿En cuanto al dinero....?

– Quédatelo – dijo el corregidor – Tómalo como mi parte, siempre he querido ver como torturan a un noble. – Dijo el corregidor con un aire de satisfacción. – Usted y yo nos vamos a poner a bailar toda la noche, hasta que le llegue la hora.

El corregidor tomo su caballo y corrió lo más rápido que pudo al palacio. Agueon solo se limitó a mirar al noble y ordeno a Irelia llevar el oro al interior de la posada y le ordeno quedarse ahí y no salir. Habían pasado 2 horas desde el aprisionamiento de Abelard, el cazarecompenzas sabía que ya era hora, el cielo se distorsiono, entonces de la distorsión salió la llorona dando un chillido de rabia, la entidad iba con una túnica larga y tenía la imagen de la reina. Agueon lo sabía por qué había visto dibujos de la reina en los cuadros del palacio, la llorona voló por los aires dio unas vueltas por los cielos silenciosos, y entonces se lanzó hacia la superficie. Agueon solo se limitó a mirar, la llorona rondaba el pueblo podía escuchar sus gritos, y sus palabras indecorosas donde solo podía oír blasfemias contra los hombres.