JoaquinGodoy
Rango14 Nivel 69 (25820 ptos) | Best seller del año

Libro I
LA LEYENDA DEL LOBO NEGRO

Prologo.

Irelia – Lyriana Dimensional.

8 Años antes.

Desperté solo para ser golpeada por el posadero cuyo nombre era Kirosh. El gordo me tomo de los cabellos y empezó a reprenderme y ordenarme para que volviera a tender las camas y volviera a barrer las habitaciones.

Semidesnuda y sin prenda alguna empece a arrastrarme por la pequeña habitación, temía a que me asesinara o mucho peor a que me violara. Entonces un chapuzón de agua baño mi cuerpo y acto seguido el gordo Kirosh me lanzo unos harapos de un color marrón con matices de color verdes, intente hacerme para atrás, pero mi capataz me tomo de los hombros con brusquedad, de modo que mi cuerpo salió despedido hacia la pared, golpeada. Golpeada hasta que la locura se estaba apoderando de todo lo que era. Mi mirada se mostraba asustada, temerosa, pero al gordo Kirosh poco le importo que estuviera sangrando, de manera inmediata me levanto y me empujó hacia las escaleras, empezó a gritarme y a insultarme, como siempre solía hacerlo después de haber peleado con su esposa.

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#2

Me encogí de hombros asustada, no podía defenderme, lo único que pude hacer fue cubrirme la cara con los brazos para que el impacto de la segunda patada no me destrozara el tabique.

Boyen se acercó rápidamente y me volvió a tomar de los cabellos, acto seguido me zurro con una barra de hierro, para aquellos que nunca habéis sentido una barra de hierro, luego empezó a ordenarme que volviera a fregar los platos y ordenara las respectivas camas de la posada.

Asentí asustada, me vestí de manera inmediata mientras mí opresor se retiraba y entonces corrí presurosa hacia las habitaciones.

…….

La muerte iba con el.

Amanecía en la Capital de Arnuin, las calles se llenaban de comerciantes y labriegos que iban de aquí y allá, del Este y del Oeste, en las zonas más altas como el distrito de Fheluan, los nobles salían de sus respectivas casas, para continuar con su labor de todos los días. Las calles estaban conformadas por hileras de bibliotecas, y los tecnosacerdotes, caminaban impartiendo el conocimiento de la Dama de Negro, la diosa de los altos evolucionados.

En las calles casi vacías del distrito de Valyra, los ladrones y cazarrecompensas salían para recibir los encargos de las personas que no querían mancharse las manos de sangre.
Justo ese día un joven ingreso hacia una de las calles vacías, el joven miro hacia los alrededores de una manera sigilosa, atenta. Como siempre las primeras que lo vieron fueron las prostitutas, pero el joven no buscaba placer y paso de largo sin darles una sola mirada. Luego de un parde horas se detuvo justo en una vieja posada.

Agueon miro la posada por primera vez, he ingreso de manera silenciosa.

Como siempre la posadera y el posadero lo recibieron con una cordial sonrisa, los modales eran necesarios, pero los dos posaderos solían fingir muy bien, para que estos modales se hicieran ver como reales.

– Buen día. ¿Se le ofrece una habitación?

Agueon miro a la posadera un tanto indiferente, como si no creyera la conducta y la sonrisa fingida de la posadera. El joven asintió y la mujer le sonrió.

– ¿Desea cerveza, algo de comer?

– Solo agua por favor – dijo el extraño.

– Entiendo.

Pero luego el joven extranjero se lo pensó, se llevó la mano al mentón, y entonces pregunto:

– ¿Qué clase de comida tiene?

La posadera cuyo nombre era Magnolia le enumeró un listado de comidas y bebidas que disponía en la posada. Agueon la miro con seriedad y luego sonrió de manera repentina.
– Pues entonces quiero una pierna de pato.

– Serán veinte monedas Valeran.

– ¿Eso es demasiado para una pequeña porción? – Inquirió el cazarrecompensas extrañado.

DaveLiebe
Rango5 Nivel 22
hace 8 meses

Sigue intrigandome... Jaja bien hecho


#3

La mujer lo miro inquisitivamente y luego aparto la mirada de manera furiosa.

– ¡Si no le gusta largo de aquí!

– Lo comeré de todas maneras. – Respondió el joven cambiando la expresión de su rostro.

La posadera lo miro directamente, detenidamente, analizando cada minucia.

– Usted no es de Valimar. ¿Cierto?

Pero el joven no contesto.

– ¡Va! qué más da, solo le sugiero tener cuidado, los extranjeros no perduran mucho tiempo en esta ciudadela, además la mayoría de inmigrantes son asesinados apenas tocan un barrio tan bajo como este. ¿Qué lo trajo aquí?

Agueon no respondió, solo se limitó a mirarla, su mirada era profunda y severa para solo un muchacho de 18 años.

– Eso ya no importa. El por qué este aquí es irrelevante para usted.

El posadero que había escuchado la respuesta del joven recién llegado se acercó y se sentó junto al joven.

– Usted viene del nuevo continente, ¿no es así?

El joven asintió.

– Entonces las historias son ciertas –, susurro Kirosh, mirando al joven forastero. – ¿Es cierto que las riquezas minerales abundan como la leche en el nuevo continente?

– Si, pero la mayoría de minas y recursos primos están siendo custodiados por los Señores jaguar y los señores puma.

El posadero bufo y escupió.

– ¡Vaya, que putada! – Vocifero el posadero con un tono frustrante y furioso.

Agueon lo miro con incredulidad, un tanto extrañado por la reacción del posadero, luego sonrió de un modo poco usual.

– Pero ahora con las nuevas leyes creo que algunas minas están siendo extraídas, pero con asesoría y vigilancia de los señores jaguar, para que no halla excesos. ¿Sabe cuánto tiempo demora en formarse solo un mineral como el oro y el diamante?

El posadero lo miro, incrédulo.

– No. ¿Cuánto tiempo demora?

– Son como unos 4000 años, y además el oro es el metal más difícil de extraer.


#4

– ¿Por qué? – Pregunto la posadera intrigada.

El extraño la miro, parecía por su parte estar pensando.

– Por el mercurio.

– ¿Qué es eso?

– Es un componente venenoso que esta junto con el oro, además de otros elementos químicos que van juntos con el metal.

– Vaya mierda de trabajo. ¿Entonces los que están trabajando en las minas no la tienen nada fácil?

Agueon fijo una mirada seria en los ojos del posadero, de modo que el ambiente se tensó.

– Nada es fácil en esta vida, nada llega de la nada, uno tiene que jugársela cada día para obtener lo que realmente quiere. Hoy en día si quieres obtener lo que quieres tienes que arrebatarle algo a otro si realmente lo quieres. Es la ley del más fuerte y la suerte del más astuto.

El posadero sonrió de un modo poco habitual, algo asustado. El gordo miro al cazarrecompensas con atención, su mirada solo presagiaba destrucción, y luego miro la pintura de una guerra sucedida hace ya 100 años.

– Eso muestra que el mundo está cambiando.

El joven extraño miro al posadero con certeza, acto seguido negó con la cabeza, sus ojos rojos hendieron en la quietud de la posada.

– No. – Negó el joven con la cabeza –. El mundo sigue igual, solo que ya no queda nada en él, fue lo mismo que les paso a los hombres anteriores, y es lo mismo que le pasara a la sociedad actual; aun así la vida sigue, con sus idas y venidas. Pero bueno, esa es otra historia.

Detrás de los muros la lyriana escuchaba las palabras del extranjero, se mostraba un poco desconcertada por las aserciones que este daba, hasta que escucho su nombre.

– ¡Irelia, baja ahora mismo!

La lyriana se alarmo, se lavó de inmediato la cara y descendió del segundo piso con rapidez y agilidad, bajo las escaleras y luego soporto los gritos de su ama, el extraño miro a la jovencita de orejas puntiagudas, pero no dijo nada, la miro con tristeza, mientras la posadera la jalaba de los cabellos y la llevaba hacia la cocina.

– ¡Ah! ¡Maldita perra! ¡Su hermana era otra igual de zorra y al final término abandonándola!

AThaini
Rango8 Nivel 35
hace 6 meses

Si ami también me encante creo que todos conforman el mismo mundo ;) me encanta, espero hagas posible publicarlo. Dios sabe que se necesitan escritores como el.

Nina_Kaleidoscope
Rango9 Nivel 43
hace 6 meses

Tremenda historia!! Seria genial verla publicada con una cubierta asi estilo de madera!


#5

Agueon miro al posadero pero no dijo nada.

La posadera se aproximó y se disculpó con el joven por las molestias y la tardanza.

–Va disculpar usted por las molestias. – Dijo la señora Magnolia con una sonrisa.
El joven miro a la gorda, y tuvo que verse obligado a sonreír.

– ¿Y dígame? ¿Cómo es?

El extranjero volvió su mirada al posadero.

– ¿Se refiere al nuevo continente?

– Exacto.

– Pues si me lo pregunta es porque nunca estuvo ahí. Es un lugar basto de recursos, sin embargo algunos pobladores que han vivido ahí se han dado cuenta que las criaturas que habitan dicho continente son distintos a las criaturas de este continente. La mayoría de ellas son casi inmortales y no se mueren a pesar de que les atravieses con una espada. Una de esas criaturas son los señores jaguar.

– ¿Los señores jaguar?

– Viven en la selva, conocida como la selva del amazonas.

– ¿Hay selva en ese continente? – Inquirió el posadero sorprendido.

– ¡Claro! La fruta crece hasta un tamaño que realmente deja boquiabierto a muchos extranjeros, y ya hubo emisarios de la corte y señores de otras familias nobles de este continente que se están movilizando hacia el nuevo mundo por tierras, gloria y riquezas, pero están teniendo problemas con los señores puma y los señores jaguar.

– ¿Y cómo son los señores jaguar y los señores puma? – Pregunto el posadero en el total desconcierto.

Agueon frunció el ceño, suspiro y luego negó con la cabeza.

– Son guerreros letales cuerpo a cuerpo, es una raza originaria de este planeta, y no, la plata no les afecta, de hecho ninguna aleación les afecta, miden de entre 6 a 5 metros de altura, y tienen una musculatura que realmente dejaría perplejo a cualquier guerrero por muy letal que sea, y la palabra miedo no está en su vocabulario. Sin embargo, no es una raza que vaya de lugar en lugar a otro impartiendo guerras, a ellos no les agrada la guerra; sin embargo, tienen que defenderse.

El posadero escucho sorprendido al extranjero, sin saber que decir.

– Bueno, vaya historia la que me has lanzado. Ahí está la comida, apresúrate Irelia.
Irelia caminaba cuidadosamente, mientras fijaba su mirada en el cazarrecompenzas, el joven le sonrió de manera afectuosa y recibió su comida.

– ¿Bueno, ya tiene todo lo que quiere? ¿No es cierto?

El joven asintió.

– Bien, tu – indico el posadero señalando –, atiende a nuestro hospedado, y no lo hagas molestar.

La lyriana asintió agachando la cabeza y se sentó al lado del joven forastero y por primera vez se vieron las caras.

– ¿Irelia, no es cierto?

La lyriana lo miro pero no dijo nada, encogió los hombros.

– Irelia, mi nombre es Agueon. Imac Sumac Agueon; Inac Sumac significa en la lengua antigua de mi pueblo lobo negro.

– ¿Tu pueblo? ¿Cómo se hacían llamar?

Agueon sonrió, tomo su vaso de agua y miro fijamente a la lyriana.

– Eso ya no importa.

– ¿Por qué? – Inquirió extrañada.

– Es una historia muy larga, una historia que se remonta hace ya mucho tiempo.

Agueon sonrió y por una extraña razón Irelia sintió una extrema relajación, dejo de ponerse tensa y miro a su captor. El joven le sonrió y ella le devolvió el gesto.

– Mi nombre es Irelia Ashtar Ahal.

El joven la miro un tanto intrigado, la lyriana cambio su semblante y se ruborizo.

“¿Ashtar Ahal, pero ese no es un nombre elfico?” – Se Preguntó Agueon mientras miraba a la lyriana.

Se creó un silencio por un momento, un viento helado se apodero de la posada y entonces el individuo miro al posadero, miro la tajada de pollo y acto seguido hizo presión en la carne. Una sustancia de un color negro salió de la carne, y el joven cazarrecompensas se percató que aquella sustancia era veneno.

– Interesante, – susurro el joven cazarrecompensas, mirando al posadero, desvió su mirada hacia la elfa que se encontraba a su lado y luego le sonrió. – Querida, me puedes traer un vaso de agua y por favor tráeme a la posadera.

AThaini
Rango8 Nivel 35
hace 6 meses

Me agrada la idea de nerfear las habilidades. Ya que no se ven todo poderosos. Como Agueon que no puede usar sus poderes al máximo por la edad en la que permanece que es de 18 años. Algo me dice que no es tan diferente con los inquisidores


#6

Irelia asintió un tanto extrañada mientras el joven extraño le sonreía, Agueon tomo el cubierto y lo clavo en la pierna del pato.

Irelia subió las escaleras asustada por la reacción repentina del joven cazarrecompensas, había visto esa cara en otros hombres, pero aquellos ojos la llenaron de terror, un terror triple seguido por un escalofrió que le hendió todo el cuerpo. Llego a la habitación de su patrona y toco tres veces la puerta, la señora Magnolia le abrió de manera veloz y la miro con el desprecio que siempre se tenía hacia los elokhar.
– ¿¡Otra vez tú!? ¿Ahora qué ha pasado?
– Disculpe mi señora, pero es el cliente…. está pidiendo su presencia.
La señora magnolia cambio su semblante de sopetón, como si estuviera asustada, alarmada por algo que iba a acontecer, así que la mujer tomo el cuchillo y lo guardo en su prenda dirigiéndose rápidamente hacia el primer piso donde ya hacia el cazarrecompensas.
La mujer se acercó y le sonrió.
– Joven Agueon, ¿no es cierto?
– Si – afirmo el joven.
El cazarrecompensas se levantó tomo a Irelia de los brazos se acercó a ella y le indico que se dirigiera a su habitación.
– ¡Oiga, usted no puede darle ordenes! – Exclamo el posadero.
– Puedo, puedo hacer lo que se me venga en gana. El dinero abre muchas puertas, ¿lo sabía, maestre Boyen? – Agueon dirigió su mirada severa en la joven elokhar y acto seguido le hizo una señal para que se retirase. – Vete querida.
Irelia asintió, percibiendo el cambio de tensión en sus dos patrones, sabía que algo indescriptible sucedería, no estaba segura que sería, pero percibió que no sería nada bueno, así que subió de inmediato a su habitación.
Una vez la lyriana abandono la estancia, Agueon sonrió de una manera poco normal, acto seguido ordeno a los dos posaderos que se sentaran junto a él.
– Hace un buen tiempo, cuando era aún más joven habría matado a personas como ustedes. – Agueon tomo la presa de carne y se lo aventó al posadero – en mi cultura, en la tierra de dónde vengo, el intento de asesinato se paga con la vida, pero para su suerte, no estamos en esos tiempos. De estarlo vuestras cabezas estarían volando por los aires en el acto, sin embargo las cosas como estas demandan un pago.

AThaini
Rango8 Nivel 35
hace 6 meses

Buena con el tema de los señores Jaguar ;) Veo que haras facciones y todo eso, me agrada, espero que explores mas y nos lleves a conocer aquellos mundos.

JoaquinGodoy
Rango14 Nivel 69
hace 5 meses

@AThaini Tube que actualizarlo todo haha ya volvere a resubir el relato, esque no tenia nada que ver con el libro ;)


#7

El posadero miro intimidado al cazarrecompensas y por alguna extraña razón sintió que el ambiente se puso mucho más tenso, empezó a sudar, nervioso, se llevó la mano a la frente limpiándose el sudor. Miro a la posadera como si supiera sus intenciones. Y acto seguido le indico que no se moviera y que no efectuara una acción imprudente del que solo ella saldría herida, o mucho peor, muerta.
– ¿Qué es lo que demandas?
– Me llevare a Irelia, a su esclava, estoy seguro que eso solventará el intento de asesinato.
Los posaderos se miraron desconcertados.
– Pero ella es irrelevante, no tiene importancia. – Comento Boyen un tanto extrañado. – Además es nuestra sirvienta, usted no se la puede llevar, su hermana la abandono y nos dejó a cargo de ella, esa elokhar de mierda abandono a su hija, ella no se puede largar, tiene una deuda que pagar.
Agueon se llevó la mano al mentón, pensativo.
– Intentaron matarme y luego robarme. No están en posición de darme condiciones, esa elfa vendrá conmigo. Hare la vista gorda y ustedes harán de cuenta que nunca me vieron, ustedes no sabrán donde estará ella y mi intención es que ella no vuelva nunca más a poner un pie en este lugar. Yo perdonare sus vidas y a cambio ustedes me darán lo que ustedes consideran valioso. Le conviene esto, ¿sí o no?
El semblante de la posadera se puso más tenso.
– No se le ofrece otra cosa, tenemos….
– Es eso o la vida. – Le corto Agueon con un tono tan amenazante que hizo que la pareja de posaderos palideciera haciéndose para atrás asustados–. No me tomara tiempo matarlos, solo unos tajos desde el pecho hasta los intestinos y la vida será derramada en lo ya vivido, sera entonces cuando lo miro a los ojos, hasta que estos se tornen sin vida, será ese el momento cuando su alma me pertenezca.

Nina_Kaleidoscope
Rango9 Nivel 43
hace 6 meses

Me encanta como la historia se va desenlazando! Seguire leyengo :D!


#8

Agueon cerró los ojos y al abrirlos su mirada se volvió en pura muerte, aquella era una sensación de desesperanza, la sensación de sentirse acorralado, la sensación de sentirse impotente.
Agueon se llevó la mano hacia la empuñadura de su espada, las marcas de su brazo brillaron, al tiempo que el joven cazarrecompensas acumulaba la energía vibratoria que lo rodeaba.
– ¡Esta bien! ¡Está bien! – Grito el posadero – llévate a esa maldita zorra, y no te vuelvas a acercar a este lugar, tengo amigos, contactos, te buscaran hijo de puta, te cazaran como si de un perro se tratara y violaran a esa elfa.
La posadera grito el nombre de su esclava, y la lyriana bajo presurosa.
– Bien maldita. Ya es hora de largarse. El joven aquí presente será tu nuevo amo.
Por un momento Irelia sintió su enorme carga alivianada, quiso sonreír, pero se contuvo.
– ¡Ahora lárguense de aquí! Si los vuelvo a ver.
– Si me vuelve a ver tenga la certeza que solo será para reclamar su cabeza y exigir mi recompensa. – Afirmo Agueon. – Querida.
La lyriana asintió, y por primera vez en toda su vida pudo sonreír.
Y gracias a Agueon ella sintió esperanza y gracias a ella pudo Agueon continuar en la senda de la virtud, a pesar de ser un cazarrecompensas.

…..

Seguimos el sendero rocoso, aún seguía con los pies desnudos, era la segunda vez que veía la luz del día. Las había visto por primera vez cuando había llegado a Uras (Tierra) hace mucho tiempo, hablamos como 70 años antes, mis ojos se mostraban llenos de alegría, por primera vez en mi vida sentí verdadera paz.

Caminamos entre la maraña de casas, torres y barracones, las edificaciones de mármol, se alzaban imponentes sobre la gran ciudadela de Arnuin, la torre de Taniquetil, se alzaba como una imponente estructura de perla y plata. Me sorprendió observar por segunda vez las maravillas arquitectónicas de la gran ciudadela.

Hasta que llegamos al centro de la ciudadela. El centro era un santuario donde se conmemoraba a los grandes caídos en la guerra de Eregión, un evento que había sacudido los cimientos del continente Meridional hace ya 100 años, cuando los insurrectos llevados por la locura asesina y ambición de un Rey codicioso había destruido los grandes sueños de los ancianos de una humanidad unificada.

AThaini
Rango8 Nivel 35
hace 6 meses

Me encanta la introducción de la mujer en tu obra.


#9

Cerca de la gran estatua se congregaban varias personas rezando de rodillas, delante de la loza con bordes dedicada a los muertos tras la devastación, y la traición del señor de los reinos corona, cuyo nombre era Tartarus, el hombre que había traicionado a su propia gente y había generado una guerra civil que había no solo sacudido los cimientos de diversas facciones, sino que había logrado lo imposible. Asesinar a uno de los ancianos supremos y vivir para contarlo, y aunque el recuerdo de esos días eran escasos, las historias de aquellos tiempos eran algo de lo que poco se hablaba.
Agueon me miró fijamente y luego se sonrió.
– ¿Ashtar? ¿No es cierto?
Asentí un tanto nerviosa, asustada, aún estaba intimidada, creí que Agueon me usaría como otros me habían usado en el pasado, pero cuando lo vi a los ojos me di cuenta de que sus intenciones eran diferentes. Su mirada era de absoluta desesperación, aunque en el fondo su corazón pude sentir un cierto atisbo de malicia, algo que no sabría cómo describir.
– Si. – Afirme.
Agueon se llevó la mano al mentón intrigado.
– Recuerdo bien que hace 4 años me cruce con alguien que tenía el mismo apellido. ¿Era curioso, tenía el pelo igual de blanco que tú?
Su vos se hizo intimidante, como su profiriera una amenaza. Entonces Agueon saco de su prenda un collar de un color celeste de un color puro, tan brillante como las estrellas del firmamento se acercó y me lo entrego.
– Esto es tuyo. – me dijo con una mirada apacible.
Observé sorprendida el artilugio y por un momento sentí una extraña aprensión, y luego reconocí el artilugio.

#10

– ¿Esto le pertenecía a mi tía?

Agueon asintió.

– Su deseo fue que te sacara de ahí, y te llevara a tu tierra. Y es eso lo que hare, ya después cobrare mi recompensa. Espero que valga la pena, por que sino voy a arrepentirme.

Le lance una mirada enfurecida, pero Agueon me miro un tanto extrañado.

– Ustedes los seres humanos son unos monstruos. – Dije con lagrimas en los ojos –. Son un virus, por eso están, como están, a puertas de la extinción, llegan a un sector basto de recursos se reproducen como larvas y luego destruyen todo lo que hay a su alrededor, y al final no queda nada.

Agueon se sentó en una roca, y luego miro el cielo echándose a reír de manera relajada.

– Si. – Afirmo Agueon con una sonrisa en la cara, como si no le importaran todos mis argumentos. – Tienes razón, la humanidad es una basura. Pero sabes, hay grandeza en sus corazones. Al principio yo también pensaba como tú, creía que la humanidad era nada más que un virus, pero con el paso del tiempo te das cuenta que la vida es algo que tú no puedes cambiar, ni decidir. ¿Puedes cambiarlo? ¿Crees poder decidir por ellos?

Mire fijamente a Agueon y su mirada se llenó de puro y desnudo dolor, y de un momento a otro mi semblante furioso cambio de manera repentina. En sus ojos pude ver sufrimiento, dolor, ira, odio, entre otras emociones unidas en un solo punto. Entonces Agueon se me acerco de manera severa y me dijo:

– Así como hay personas que merecen la muerte, pero viven injustamente, también hay personas que no merecen la muerte, y sin embargo mueren. ¿Puedes arrebatar esas vidas, Irelia? ¿Qué derecho tenemos en decidir la vida de uno y de otro? Yo creo que ninguna, lo único que nos queda es esperar y ver el mundo crecer, tu tía creía en ello firmemente, yo diría que se ganó más que mi respeto.

Pero negué con la cabeza.

– Y esa es tu excusa para decirme que tienes respeto a los que te arrebatan todo lo que amas.

– Creo que no has entendido lo que te he querido decir Irelia.

– ¡Oh! Lo entendí. Claro que lo entendí, pero para mí solo son pretextos e idioteces.

Agueon negó con la cabeza nuevamente frunció el ceño de un modo poco habitual de manera que el ambiente se dejó de alivianar.

– Tu tía decía que ella solía usar las mentiras y entrecruzarlas con la verdad, pero el verdadero mensaje siempre estaba oculto en el interior.

– ¡Cállate, no te quiero escuchar! – Estalle aún más furiosa por las palabras de Agueon.
– ¡Eso es Irelia! – Exclamo. – Cuando a mí me quitaron las cosas que yo amaba, también sentí ira, la ira me enseñó a matar, a vivir, a comer, la ira y la rabia me dieron la vida, la razón de mi existir. Me sucedió lo mismo que a ti. Y entonces lo vi. En esas celdas junto a tu tía, lo vi con claridad. ¿Tú crees que eres la única con problemas Irelia? ¿Crees que eres la única que ha tenido una vida llena de miserias? ¿Crees conocer la miseria, crees conocer el dolor?

Aquellas palabras habían provocado en mí una aprensión total y sin motivo.

– ¿Yo…?

– Tú no conoces el sufrimiento Irelia, aferrarte a lo ya vivido no va a solventar tus problemas, lo único que conseguirás con eso es abrir más tus heridas, y al final te quedaras vacía, hueca. ¿Crees que tu tía hubiera querido un futuro así para ti? ¿¡Dime!?
Quise alegar, pero no encontré las palabras necesarias para replicar.

– A veces en la vida tienes que afrontar esos problemas. – Dijo Agueon con severidad –. Claro, habrá un momento para llorar a los muertos, para llorar por aquellos a quienes consideraste valiosos, pero el repetirte todos los días de tu vida que has perdido a tus seres queridos no traerá a la vida a aquellas personas que amas; solo desperdiciaras tu tiempo y el tiempo de otros, estamos en la maldita vida real, supéralo y sigue adelante, porque nadie más controla tu vida, más que solamente tú.

#11

Justo en ese momento Agueon ladeo su faz cuando cuando escucho el sonido de armaduras y espadas desenfundadas, me hice para atrás confundida y asustada sin tener la menor idea de lo que estaba pasando.

– Maldita sea, el alto armisticio –. Susurro Agueon ladeando su faz hacia la escolta de guerreros que ya hacían congregados.

– ¡A ver qué mierda pasa aquí! Por qué este hijo de perra sigue suelto, y por qué un maldito posadero vino a reclamarme sobre el robo de su esclava.

El resto de ballesteros se colocó en fila, Agueon me miro de un modo persuasivo, entonces me hizo una señal con la cabeza y retrocedí escondiéndome en un poste asustada.

Entonces de manera repentina los ballesteros le dispararon directamente a Agueon, me asuste; imagine el cuerpo de Agueon tendido en el suelo con las flechas surcando todo su cuerpo, pero como si de una acción mágica se tratara las flechas se quedaron suspendidas en el aire, casi a unos cuantos centímetros de distancia de su captor. Agueon tenía la mano izquierda alzada, mantenía sus dedos contraídos como si se estuviera concentrado en retener las flechas. Como si estuviera en un sueño Agueon me miro de reojo. ¿Quizás para asegurarse de que estuviera bien? No lo sabía con exactitud, entonces de manera inmediata Agueon volteo las flechas hacia la posición de los soldados y custodes que para ese entonces cambiaron la expresión de sus rostros.

Agueon dibujo una sonrisa llena de mofa y luego dijo:

– Les devuelvo sus flechas, me encantaría quedarme más tiempo hasta que un inquisidor aparezca, pero no dispongo de mucho tiempo

Para ese entonces el capitán de la compañía indico a sus guerreros que se pusieran ha cubierto al tiempo que la andanada de flechas caía sobre ellos, fue en ese momento cuando Agueon aprovecho ese pequeño instante y se dirigió hacia mí con una agilidad que sería imposible describir, me tomo de la muñeca y salimos corriendo hacia un callejón oscuro, donde nos perdimos en la absoluta oscuridad.

….

Después de un parde horas corriendo, Agueon se detuvo, alzo la mirada para revisar hacia los alrededores y luego me miro con un cierto aire de zozobra, con poco interés. ¿Quizás estaba planteándose la idea de abandonarme? Como otros lo habían hecho, o quizás solo utilizarme, como otros me habían utilizado.

Verán, hace 10 años lo primero que aprendí es que no debes confiar en nadie, todos pueden ser tus enemigos, todos te pueden traicionar. Eso lo aprendí cuando escapé de mis primeros esclavistas, y no sucedió como en los cuentos de hadas, no vino un príncipe de ojos azules y de cabellos dorados a rescatarme, no había venido nadie a rescatarme. Así que no tenía mi confianza puesta en Agueon, pero él me había liberado, había pagado por mí y eso me devolvió una pequeña y débil esperanza. Esperanza de que en el mundo no todos eran unos desgraciados.

– Bien, creo que ya los despistamos, pero aun así me buscaran. – Dijo Agueon mirándome a la cara, se sacó el enorme chaleco negro que llevaba puesto y me lo entrego – Ponte esto, colócate la capucha y que no te vean las orejas, nos vamos a separar.

Cuando escuche esas palabras me entro una punzada en todo el pecho, lo tome del polo he intente evitar que se largara.

– ¿Espera? ¿Y qué va a ser de mí? – Le pregunte con una mirada llena de preocupación.
– No me estas entendiendo querida. – Negó con la cabeza y con una sonrisa despreocupada y continuo: – Vete a la calle Shayla, esta como a dos cuadras de este callejón, – saco una daga y me la entrego. – Si alguien quiere meterse contigo le hundes esto en el vientre y corres sin detenerte, busca el restaurant Ahllaek, dile al joven que atiende que vienes de parte de Agueon, quédate ahí y no salgas hasta que llegue. ¿Entiendes?

Asentí, y luego Agueon se levantó, desenfundo su espada y luego pronuncio unas palabras en un idioma que no comprendí, entonces me hizo un gesto con la cabeza para que saliera corriendo; le sonreí y entonces me fui a toda prisa sin detenerme, y lo último que vi fue como los ojos de Agueon se encendían en un rojo vivo y una expresión distinta llenaba su rostro, aquella era la imagen de la muerte viviente, del caos reptante, aquella era la cara de una persona que había visto mundos caer, y en un desliz más rápido que el viento, Agueon desapareció en medio de la oscuridad.

…..

La ciudad de Arnuin es tan grande como un laberinto lleno de personas, las casas estaban decoradas con el símbolo de una copa y sobre la copa había 5 anillos, aquella insignia era el símbolo de la sagrada inquisición. Hacia los lados se extendían casas de diversos tamaños, tropecé frente a una señora de avanzada edad, la mujer me empujo y se levantó con tanta fiereza que me hice para atrás asustada.

– ¿!Qué acaso no ves por dónde caminas¡? – Me pregunto con una mirada llena de indignación, como si la hubiera insultado.

Verán, si el hijo de un noble era una de las fuerzas más poderosas del mundo, los padres lo eran del universo, si llegabas a tocar al menos un solo pelo de un alto noble, lo más probable era que tu cabeza fuera a pagar contra el tablado. Así que me levante de manera apresurada y eche a correr, la señora intento agarrarme, pero evadí su agarre y me escabullí en medio de la maraña de personas que ya hacían congregadas, aquel día se festejaba la conmemoración de la Guerra de Eregión, así que era normal que tanto niños como adultos estuvieran vestidos con armaduras y cotas de malla, muchos se vestían de Valerio el grande, y otros niños se vestían de los poderosos hijos del hierro, leyendas que surgieron en momentos de necesidad en la guerra de Eregión y en la batalla de Eriadhor, dos guerras que habían surgido en una época oscura, allá hace 600 años, o eso es lo que se especulaba, pero hasta donde yo sé muchos solo afirman que era un mito.

#12

Consciente de ello, nunca me puse a pensar que cada historia o leyenda tuviera una base histórica y real.

…..

Ya en la absoluta oscuridad Agueon podía escuchar el sonido de armaduras crujiendo y movilizándose en el oscuro callejón, el insulto de distintos guerreros y el farfulló de maldiciones, le avisaba que aquello no sería nada fácil.

Agueon analizo la situación desde la oscuridad. Y de inmediato supo que aquello no se resolvería sin mancharse las manos de sangre, tenía que acabarlos, tenía que exterminarlos, una sensación de euforia se estaba apoderando de él. Algo maligno.
“Matar. Matarlos a todos, beber su sangre, capturar sus almas, devorar sus carnes”. Aquella era una vos que emergió del interior de sus pensamientos, como si una conciencia invasora quisiera apoderarse de su conciencia. Como si una presencia maligna quisiera apoderarse de Agueon.

– Cállate. – Susurro Agueon.

“Sé que te mueres por succionar sus almas”.

#13

– Cállate. – Volvió a susurrar.

“Tus instintos se abren y gritan, están reclamando vidas, esas almas perdidas y desgraciadas”.

– Cállate. No vas a quebrar mi voluntad tan fácilmente, deberías saber de lo que soy capaz. Mi voluntad, no es fácil de quebrar. – Agueon se sonrió, en un gesto burlón. Acto seguido desenvaino su espada en un as de energía eléctrica revistió su espada, la fuerza psíquica, el poder que superaba la magia recorría cada célula de su cuerpo, las marcas de su brazo derecho brillaron; como un aviso hacia algo diferente, y entonces supo que su mente estaba en total equilibrio.

"Tendré que forzar el camino, lobo negro. Recuerda que al más mínimo descuido serás poseído". Dijo el arconte con una vos que parecía más una burla hacia los pensamientos de la persona que lo había encerrado.

–Cállate, me aburres, además, llevas haciendo esto por 5 eones, ya no creo que funcione. – Agueon se sonrió en son de mofa. – Porque no te buscas otro entretenimiento, señor de la palabra.

Y aquellas fueron sus últimas palabras antes de lanzarse hacia la batalla.

…..

Respiro profundamente, sus pupilas se encogieron.

En su perspectiva los veinte soldados que pasaban en el callejón oscurecido solo eran presas, masas de carne sin propósito y sin visión. La oscuridad que lo rodeaba era como un hogar para él. Después de muchos eones nunca había imaginado volver a mancharse las manos de sangre; una parte de su interior sintió arrepentimiento por ver hasta el punto en el que le habían llevado sus acciones.

Pero de manera inmediata suprimió esas dóciles emociones.

La duda, la lamentación, la vacilación, eran debilidades que otros podían padecer, pero él no tenía tiempo para esas cosas.

Desenvaino su espada, la ancestral RunaySupay, la espada viviente.

Entonces extendió la energía psíquica hacia su brazo izquierdo transmitiendo la oleada de energía hacia su espada y entonces la proyecto como una onda expansiva. Las armaduras tintinearon como musicales sobre el suelo endurecido, como una lluvia de acero plateado.

Las flechas de los ballesteros silbaron hacia todas direcciones, silbando y siseando hacia todos los alrededores mientras las descargas plateadas viajaban de aquí y allá.

Hostiles señales de batalla se escuchaban en el interior del callejón, al tiempo que las luces plateadas de las flechas se apagaban en la absoluta oscuridad. Pequeños azes de luz se reducían en el estrecho callejón, en la oscuridad Agueon observaba, analizaba. Más allá como a 7 metros de distancia la fría luz empezaba a disminuir, mientras los guerreros que ya hacían congregados en la oscuridad permanecían quietos como siluetas de un perspicaz color plata.

Agueon permanecía quieto, se encontraba sostenido sobre las cabezas de sus víctimas con la espada clavada en la pared, esperaba, aguardaba. Dejo que la oscuridad lo abrazara, lo acogiera. Dejo que la oscuridad se envolviera con él. Su cuerpo se desplazaba de izquierda a derecha por las paredes del callejón. Los guerreros y mercenarios de la banda los lobos blancos desenvainaban sus espadas, esperando, aguardando.

Un ballestero permanecía debajo de él, observando atraves la oscuridad, revisando algún movimiento que le indicase que su captor estaba oculto.

– ¡Que no os intimide! ¡Concentraos! ¡Solo es un individuó! – Exclamo el jefe de la compañía, mientras la oscuridad se hacía más densa.

Agueon escuchaba su nombre, como ecos en la oscuridad. El lobo negro lo llamaban, un nombre que sencillamente le desagradaba. Pero ya se había acostumbrado a él.

“Ya es momento”, pensó, mirando el cielo azul. “Perdóname”.

Agueon se lanzó sobre el primer guerrero de manera serpenteante, cayo justo por su columna vertebral, su espada descendió y una onda eléctrica baño el escenario, extendió su espada con firmeza y elegancia, de modo que la sangre mancho las paredes. El guerrero que ya hacía en su delante murió con la cabeza desprendida de sus hombros, y con la carne volando por los aires y la armadura perforada como si de un pedazo de mantequilla se tratara, un olor a carne quemada empezó a hacerse presente. Apenas inicio el primer ataque Agueon regreso hacia la oscuridad, hacia su refugio, al tiempo que las flechas volvían a bañar el escenario.

Hubo gritos desgarradores de parte de algunos mercenarios, mientras el baño de sangre empezaba a hacerse más latente. Con una destreza, producto de décadas pasadas, como guerrero chaman, Agueon atravesó ágilmente entre los rayos de luz que empezaban a hacerse presentes en el oscuro callejón.

Otro guerrero volvió a lanzarse hacia la luz intentando escapar, pero fue rápidamente abatido.

– Nadie escapara de aquí. Este callejón será su tumba. – Advirtió.

Entonces otro guerrero cayo con el torso abierto en canal, la sangre chorreaba desde las arterias como válvulas de presión reventadas. Otra andanada de flechas volvió a irrumpir en la oscuridad, donde Agueon ya hacia oculto. Los ballesteros disparaban a la desesperada esperando la caída de algún cuerpo. Las flechas destellaban mientras los ballesteros atacaban a un cazador invisible. Pero donde sea que dispararan Agueon evadía cada disparo como un espectro, como un fantasma, lo único que sus atacantes pudieron ver fueron unos ojos rojos que aparecían y desaparecían en la oscuridad.

Un templario del templo de Taniquetil se hizo para atrás, hacia un pequeño charco de luz que empezaba a hacerse más claro en la oscuridad, pero Agueon se movió con más agilidad hasta posicionarse detrás de él, moviéndose de una manera sobrenatural y silenciosa. Era como si la oscuridad estuviera de su lado, la oscuridad no era su aliada, la oscuridad era su hogar.

Una sensación de desasosiego se apodero de los ballesteros y de los templarios que ya hacían congregados.

Contrariamente a la predicción de muchos inquisidores, parecía que los templarios podían sentir miedo, y esas emociones lo alimentaron.

“Si, mátalos. Matar, matarlos a todos”, pronuncio aquella vos en su interior. Pero Agueon la ignoro, de todas maneras tenía que matarlos a todos; sin embargo, no tenía que bañarse en sangre como hace muchos años, como cuando era esclavo.

#14

Agueon se lanzó hacia el primer guerrero templario, uno de los más grandes y valientes de la orden de Taniquetil.

Veterano o no, el hombre murió como cualquier otro, en medio de la agonía, pero Agueon se aseguró que su muerte sea rápida y sin dolor.

– La muerte ha venido por ustedes. – Dijo Agueon, observándolos en la oscuridad.

El resto de ballesteros continuaron disparando la andanada de flechas, mientras las ballestas resonaban como ecos desesperados en la oscuridad.

Pero Agueon seguía oculto, no le importaba que tan experimentados fueran sus oponentes, nada de eso evitaría sus muertes. Nada. Solo había espacio para la perdición. Podía ver a sus víctimas, 3 templarios Crouz, dos custodes fulgart y 10 ballesteros posicionados en círculo. Vigilando. Esperando.

– Morid. – Susurro Agueon mientras dos ojos tan rojos y fieros como una pesadilla se encendían en la oscuridad.

Y entonces ante la perspectiva de la batalla, planeo y se dejó caer entre ellos como un depredador.

Proyecto la energía psíquica en su espada, de modo que un as de energía revistió su arma como un segundo filo que estuviera cubriendo su espada. Perforo la armadura de los primeros ballesteros, repujo la energía áurica como una capa sensorial, para evadir las flechas, de modo que estas salieron despedidas de su lugar y se desviaron de su trayectoria. Agueon fijo su mirada en el primer custode fulgart que se abalanzo sobre él con la lanza en mano. Entonces volvió a girar proyectando la psique hacia su espada saltando y girando como un malabarista mientras asestaba un tajo en el brazo de su contrincante, otro templario se lanzó hacia él, pero fue rápidamente abatido por un barrido psíquico de su espada arrancando de un tirón la columna vertebral del alto templario; dejando una línea curveada de huesos y carne machacados. Agueon se lanzó hacia sus demás contrincantes que para ese momento se encontraban corriendo de manera histérica, intentando escapar de un destino inevitable.

El guerrero chaman se deslizo con una velocidad sobrehumana mientras su hoja psíquica cortaba la armadura blindada del segundo templario, carne y hueso llenaron el escenario y un abrazador olor eléctrico hendió el ambiente.

Otro custode fulgart se lanzó al ataque, pero Agueon evadió el pliegue de su lanza mientras el otro templario se abalanzo sobre él.

Agueon se encontró evadiendo los amplios ataques del custodio que con mucho esfuerzo intentaba mantener a raya al joven cazarrecompensas. Agueon giro cuando se percató de que otro adversario se acercaba por la espalda y salto dando un giro casi imposible. Sus movimientos eran ágiles, feroces y coordinados, de modo que la lanza del custode fue a parar contra el vientre del templario que cayó desplomado hacia el suelo. Agueon se lanzó nuevamente ampliando un barrido con su espada. Lo que sucedió a continuación fue inevitable.

Otro templario se lanzó gruñendo, pero Agueon evadió el ataque nuevamente. En los siguientes segundos el escenario se llenó de mandobles y pliegues del alto templario que para ese entonces intentaba con mucho esmero acabar con el lobo negro. Pero Agueon parecía estar jugando con él, y como si le aburriera todo aquello, Agueon se agacho lanzándole una tremenda patada en la cara, el cuerpo pesado del hombre cayó al suelo dando un gruñido al desplomarse sobre el suelo ensangrentado. Agueon se revolvió de su sitio esquivando el ataque de los distintos mercenarios al tiempo que giraba su espada de manera ágil y veloz mientras los cuerpos salían desprendidos en un escenario de armadura y carne sanguinolenta.

El templario que ya hacia tirado en el suelo se levantó rugiendo de rabia y logro soltar un mandoble antes de que Agueon se volviera a lanzar sobre él. Agueon le arranco el arma de las manos para después ponerle una rodilla en el pecho y otra sobre el brazo izquierdo. Atrapo su otro brazo y con una fuerza inhumana le arranco el brazo de su articulación. Otra flecha se dirigió hacia él, pero fue fácilmente evadida por el campo áurico que había creado para revestir todo su cuerpo.

Se volvió para mirar a su otro atacante con una mirada llena de seriedad, y con unos ojos que presagiaban destrucción mientras el último ballestero disparaba sus últimos proyectiles contra su asesino, hasta que una patada en la cara lo sorprendió de manera repentina.

– No, por favor espera, espera… Tengo hijos, tengo familia, tengo una vida. Por favor.
Agueon lo miro atentamente, y acto seguido guardo su espada.

– Bien, por tus hijos. – Dijo dándose la vuelta, mientras guardaba su espada en su espalda, como si fuera un arco o una aljaba.

“Maldito hijo de perra, lo matare”, pensó el ballestero al tiempo que se arrastraba hasta para alcanzar su ballesta y asestarle un disparo a su oponente mientras tenía la guardia baja.

– ¡Muere! – Grito.

El proyectil viajo de manera apresurada, tanto así que Agueon tuvo que moverse rápidamente antes de que la flecha le atravesara la cabeza, sin embargo, el proyectil había logrado rozar su rostro, dejándole una marca en la mejilla. Agueon se volvió hacia el hombre con brusquedad, debía tener entre los 30 años de edad, y la mirada de este se mostraba desesperada.

– Eso me ha dolido. – Dijo con una sonrisa en el rostro mientras se limpiaba la sangre de la cara. – Deja que te devuelva el dolor.

Entonces en un último deslizamiento la cabeza del ballestero salió volando por los aires.
Y lo que antes había sido un callejón vacío y silencioso se había convertido en un matadero. Las salpicaduras de sangre bañaban las paredes y el suelo. Los cuerpos partidos y decapitados ya hacían tirados como muñecos desechos y mutilados, en una de las escenas más espeluznantes que hubiera dejado vomitando a cualquier incauto que se cruzara por ahí.

#15

Capitulo I.
Tulpa, nada es lo que parece.

Me introduje por un callejón estrecho. Justo por una calle llamada Yhalek, tenía ese nombre por un viejo guerrero que siempre perseguía a los bandidos y ladrones, tenía ese nombre porque el viejo Yhalek había logrado vencer a un Urgut. Una bestia que había descendido de los cielos y había causado desgracias en la ciudadela. Según algunas leyendas urbanas se decía que tenía un tercer ojo en la frente, y que estaba provisto de distintos cuernos en el cuerpo. Según los más ancianos de esta ciudad hablaban que era un Ghalubai, gran bestia en la lengua valerana y que tenía la fuerza de 30 hombres. Manejaba un cristal de un color verdoso y se decía que tenía la capacidad proyectarla como un arma de energía plasmática. Su aspecto era reptiliano, y estaba provisto de diversas escamas en todo el cuerpo.

Yo supuse que se trataba de un Pazuzu, o como se les conocía en mi planeta con el nombre de Musgir, guerreros creados genéticamente por el alto mandatario de los annuna en la era de la expansión hace ya Eones de años; cuando el planeta tierra era joven y verde. Mi padre me había contado que los Kadistu, o conocidos como los diseñadores de vida habían ordenado a su alta milicia enviar un asteroide creado por una raza conocida como los Urmah, el asteroide estaba echo por una aleación conocida como Horgon, una aleación que era capaz de captar las resonancias vibratorias e incrementarlas en el planeta en el cual impactase. Pero era un tema que mi padre no quiso revelar. Ahora ya nada de eso importa, porque estoy en este planeta, y dudo que me encuentren.

Giré hacia otro callejón y vacile, sentía que había algo extraño, vi a personas que caminaban de aquí y allá, de izquierda a derecha. Como si estuvieran esperando a algún incauto que se introdujese a su territorio; muchas de ellas estaban sentadas en el suelo, mas allá donde la luz del sol tocaba se encontraba la calle Rhadih’Laud, la verdad no sé por qué la llamaban así, creo que era por un trovador, pero en esos momentos estaba más atenta en mis asuntos que en una calle con un nombre histórico, ya que justo en esa calle estaba el restaurant que mi rescatista había indicado. El problema era que para llegar a él tenía que rebasar un infierno; y ahora había entendido por que Agueon me había entregado su daga. Sin embargo, la situación en la que me encontraba me ponía en total desventaja; después de un parde minutos un cuerpo se estrelló junto a mí, me di la vuelta alarmada y me di cuenta que era un niño. Debía tener entre 7 a 8 años de edad.

#16

– Eso me dolió. ¡Se puede saber que te ocurre! – Exclamo un tanto enfurruñado, como si yo tuviera la culpa.

– Perdón, yo no sabía….

El niño levanto la mano y luego se sonrió.

– No te preocupes. Yo también estaba desconcentrado. – Contesto con una sonrisa, y luego echo un suspiro relajándose. – A veces me pongo a pensar demasiado, el maestro siempre me dice que es bueno meditar un poco lo que haces todos los días.

Entonces el niño se dio la vuelta y volteo su mirada hacia el callejón oscuro, su mirada
estaba llena de incredulidad, y me observo detenidamente.

– ¿Te da miedo entrar?

El niño me volvió a mirar, y yo asentí un tanto nerviosa.

– Tengo una idea. – Me dijo con una sonrisa en la cara, como si una nueva idea hubiera llenado su mente. – Ven conmigo. Si vienes conmigo no te harán daño. ¿Hacia dónde te diriges?

No le conteste, estaba asustada, además estaba con un niño que no me brindaría seguridad, sino más problemas. Pero ya estaba metida en este embrollo, así que tenía que estar preparada para lo peor. No pasamos ni medio callejón cuando un extraño nos intercepto, y saco su cuchillo. Yo supuse que era para pedirnos dinero, pero su semblante cambio cuando miro al niño que me acompañaba. Sus ojos mostraban un terror y un horror indescriptible.

– Eres tú – Susurro con un cierto atisbo de temeridad.

– No.... Soy un niño cualquiera. -- Dijo el niño con un tono de mofa y burla. -- Claro que soy yo. Apártate de mí camino, créeme estoy conteniendo mi mal humor solo porque me encontré con una señorita que requiere un poco de ayuda, y la verdad me estas estorbando. – Aquellas palabras las pronunció como si fuera una amenaza. Como si no fuera la primera vez que las anunciara. Entonces una sonrisa perversa se dibujó en su rostro y me apretó la mano con fuerza. Con mucha fuerza. – Mejor vuelve al agujero por dónde has salido, no estoy de humor para matar a una escoria como tú. Carezco del tiempo para dedicarme a un vagabundo que no hace nada por su vida. – Su semblante cambio y su mirada se hizo dura, como la de un adulto atrapado en el cuerpo de un niño. – Oh a lo mejor quieres que las cosas terminen como la última vez.

Más allá como a 5 metros de distancia las distintas personas se movilizaron susurrándose entre sí al tiempo que se escondían en sus pequeños refugios improvisados, se escondían entre las sombras llenos de pavor y en menos de un minuto no quedo nadie.

El hombre que estaba delante de nuestro tropezó torpemente y luego se volteo para mirarnos. Nunca olvidare la expresión de aquel niño, era como ver a un demonio viviente, me recordó a la mirada implacable de Agueon, una mirada sin emoción, una mirada que solo denotaba destrucción y muerte.

El pequeño me apretó fuertemente la mano hasta el punto de hacerme daño.

– Malditos. – Susurro con una mirada enfurecida.

AThaini
Rango8 Nivel 35
hace 6 meses

@BellaDonna_15 A mi tambien me gusta, me fascina como construccion de tu mundo lo haces bien.


#17

Luego como si se diera cuenta de lo que estaba haciendo, me soltó y me pidió perdón. Me lleve la mano derecha a la muñeca izquierda y note una marcha de un color negruzco, parecía una herida.
– Maldición. No te muevas, déjame ver esa herida. – El niño atrajo mi brazo hacia él, y luego presiono nuevamente con fuerza. Pronuncio unas palabras en un idioma que no entendí y luego me soltó.

Cuando me volví a ver la muñeca me di cuenta que ya no había aquella sustancia negruzca, el niño me lo había arreglado. Luego se sonrió.

– Estuvo muy cerca, si lo hubiera dejado así, ahorita estarías muerta. Sí señor. Ahora salgamos de este callejón.

Me volvió a tomar de las manos y adoptando un modismo muy habitual en los niños de Valimar se sonrió y salimos de la oscuridad.

– Vámonos, te llevare a un lugar seguro. – Aquellas fueron sus últimas palabras y luego nos sumergimos en la luz del día.

#18

Capitulo II.
Alfa Draconiano.

Kirosh corrió hacia la calle Nhedim, empezó a cojear, producto de una herida en la pierna derecha. Resbalo dos veces, y empujo a una prostituta agresivamente, la mujer se levantó con dificultad reconociendo al individuo. Kirosh se disculpó, pero la mujer lo empujo con agresividad, lo que provoco en Kirosh una ira indescriptible, pero se contuvo.

– ¿Qué haces aquí Kirosh? ¿Dónde están los demás?

Kirosh volteo agresivamente, su mirada era de absoluta preocupación. Como si en su fuero interno hubiera visto a un demonio. Elohar se acercó a su hermano y luego lo miro con un cierto aire de preocupación.

– ¿Por los Dioses que demonios acaba de ocurrir? –Pregunto Edhun preocupado. –Por la cara que llevas cualquiera diría que has visto a un demonio.

– Tengo que ver al jefe.

Edhun palideció, parecía un tanto aterrado, asustado.

– No puedes verlo. – miro hacia los costados. – Esta…

– Está comiendo otra vez. ¿No es cierto?

Edhun asintió perturbado.

Kirosh se preguntaba que le diría a su jefe y que justificación usaría para que no lo devoraran. Empezó a plantear sus distintas posibilidades, pero mientras más lo intentaba más difícil se hacía pensar en una idea que lo sacase del aprieto en el cual se había metido. Por fin después de varios minutos de silencio, miro a su compañero y solicito ver a su señor. Aun sabiendo que era una mala idea, pero sabía que si le advertía de la llegada del “lobo negro” podría salvarse el cuello. Nunca sospecho que estaba metiéndose a la boca del lobo.

Se dirigió hacia el edificio de Mortis Kaelum, la zona estaba compuesta por dos esculturas de dragones. Ambos abrían las alas mostrando su magnificencia y poder, uno de los guardias de turno observo fijamente a Kirosh, pero dando se cuenta que es de los suyos lo dejo ingresar. Más allá como a medio metro de distancia dos custodios se encontraban entrenando y luchando entre sí, Kirosh los miro de reojo y paso de largo, el palacio del Conmemorándum era una de las estancias más ostentosas, tenía la forma de una fortaleza fortificada. Kirosh la contemplo sorprendido y luego ingreso a uno de los elevadores que lo llevaría a su destino.

Cuando llego al interior del palacio un guardia de servicio lo retuvo y empezó a inspeccionarlo. Kirosh impaciente empezó a protestar.

– Porque tanto ajetreo, no llevo nada. Además, llevo trabajando para el conde desde hace dos años. ¡Así que no me joda!

El guardia lo miro con desaprobación, y luego se sonrió.

– Como diga.

Kirosh lo hizo a un lado con agresividad y se dirigió hacia el gran salón, por alguna extraña razón el aroma se estaba haciendo más y más asqueroso, como si el ambiente estuviera cargado de cadáveres putrefactos. Era como si más cerca estuviera de su objetivo, más cerca estaría de la muerte.

– Mierda, esta es una pésima idea. – Susurro Kirosh asustado, el sudor le rozaba la mejilla y las cejas, y un sentimiento de desasosiego se apodero de él.

“Recuerda, dile a tu jefe”.

Volvió a recordar la cara de aquel muchacho, volvió a recordar la humillación que le había hecho pasar en la taberna.

“Hijo de puta”. Pensó, mientras escupía en el suelo con desagrado.

Agueon se llamaba, ojos rojos como la sangre tenia y su presencia le había infundido pavor y miedo. Un miedo que no sabía cómo describirlo, mientras Kirosh estaba sumergido en sus recuerdos poco se había dado cuenta del tiempo que llevaba caminando, había llegado a una puerta de color cobrizo con matices verdes, un interesante decorativo, sobre todo para un duque que no le gustaba llamar la atención.

– Solicito una audiencia con el Duque Vermillon.

El sirviente asintió y abrió la puerta inmediatamente, hizo las presentaciones y luego cerró la puerta de inmediato. Kirosh sintió la tensión en el ambiente, el olor a sangre podrida se respiraba a los alrededores, y un cierto aire de temeridad se apodero de él.

– Kirosh, acércate. ¿Qué es lo que ha sucedido? Te noto inquieto.

– Señor he venido a informar que un cazarecompenzas a llegado al continente, y está dirigiéndose aquí.

Se creó un silencio en la sala y luego las velas se prendieron.

– Pues mátenlo, para eso les pago. ¿Así? ¿Dónde está la lyriana? La necesito.

Kirosh empezó a ordenar sus palabras asustado.

– Mi señor, sobre eso….

– ¿Kirosh? – La vos del duque se había deformado como si una vos distinta hubiera inundado la sala. – No me digas que has fracasado. Tus órdenes eran claras y eran sencillas.

– Estábamos a punto de lograrlo pero. – Las palabras de Kirosh se cortaron, el sudor empezó a acelerar, y Kirosh podía sentir el miedo impregnado en cada célula de su cuerpo.

Escucho el sonido de pasos agigantados y luego un rugido que no parecía humano, la sala oscura no le permitía observar lo que estaba ocurriendo, pero era algo que no quería averiguar, sabía que tenía que salir, el silencio se había echo más y más propicio.

Entonces de la oscuridad una figura reptil emergió, la criatura estaba compuesta por pequeños cuernos en el rostro y en la barbilla, tenía las piel de un color rojo y poseía un peculiar ojo vertical en la frente que permanecía cerrado, la criatura reptiliana se acercó a Kirosh con pasos ágiles y pesados, tenía en la mano derecha la cabeza de un niño, y su boca entera estaba llena de sangre.

– Me has fallado Kirosh. ¿Quieres saber lo que les pasa a los que me fallan?

Kirosh no respondió, estaba demasiado impactado y aterrado, hasta el punto en que las palabras se volvieron en ecos distantes. Estaba asustado, tanto por el tamaño de aquella criatura, como por el sonido que este emitía.

– ¿Qué le ha pasado al conde?

– Yo soy el conde y tú eres el idiota que me ha fallado.

El reptiliano lo tomo por el cuello y lo levanto sin dificultad, acto seguido lo contemplo.

– Eres grande. – Comento con una sonrisa –. Serás difícil de digerir, sin embargo tu sacrificio me permitirá ver lo que has hecho y con quien te has encontrado. Solo tengo que abrir mi tercer ojo y será fácil, observare cada detalle, cada minucia.

– ¿Qué es lo que eres?

El reptiliano se irguió firme con sus dos patas.

– Tu muerte. – Abrió el ojo vertical de su frente y se lanzó a devorarlo.

Mientras Kirosh era engullido y triturado por las fauces del draconiano, la sala se llenó de los gritos desgarradores de los niños que habían sido enviados al palacio del duque, el miedo impregnaba la sala.

Anuk pudo ver lo transcurrido hacia las horas previas antes de la llegada de su subordinado, y antes de que lo matara.

“Ya veo, un guerrero chaman. Interesante, creí que toda esa estirpe se había extinguido. Veo que no. Esto es algo que valdrá la pena”. Pensó el draconiano al tiempo que una sonrisa se dibujaba en su rostro, mientras su cuerpo se metamorfoseaba a un estado más humano.

Fijo su mirada en la oscuridad y se sonrió observando a los dos niños que ya hacían encadenados.

#19

– Ya me encargare de vosotros mañana. Podéis consolaros con esto. – El duque tomo la cabeza del niño que había devorado como hace 3 horas y lo aventó hacia los dos niños que ya hacían abrazados y acurrucados.

Anuk se echó a reír y luego se dirigió hacia las afueras.

– Tengo mucho trabajo que hacer, si un guerrero chaman pisara mi terreno tengo que recibirlo con los brazos abiertos. Esto es un evento que sucede cada 5 billones de años.
Abrió las compuertas y se perdió en la luz del pasadizo.

#20

Cap III

La Muerte ha Llegado.
Un Punto de Quiebre.

Agueon caminaba por un callejón perteneciente al distrito Eduhem, las casas estaban compuestas por una piedra llamada Pirita, una piedra capaz de bloquear los elementos mágicos, y que en cierto sentido afectaba a las hechiceras y magos del continente. La calle Eduhem era conocida por sus personas intolerantes, odiaban a los hechiceros y eran muy temerosos de lo sobrenatural. Era por así decirlo, un lugar donde el más fiero ladrón y el más alto noble podían encontrarse sin reparos para asuntos de más calado, un contrato, una orden de asesinato, un encargo que requería el robo de algo importante. También era conocido por su alto nivel de criminalidad donde todo podía pasar y donde el más mínimo descuido podía dejarte en el fondo del abismo, muerto y con las tripas esparcidas en el suelo. Por lo tanto, no era extraño que en muchas ocasiones se escucharan reportes de asesinatos y desapariciones de niños, ya que como toda ciudad era una zona olvidada y repudiada.

Aquel día el viento no corría como todos los días habituales, la luna daba una luz poco cálida. El joven cazarrecompensas se detuvo para observarla, como casi todos los días. Mirar la luna le traía recuerdos del pasado, recuerdos de una vida pasada de hace muchísimos años, recuerdos de una era ya olvidada por el paso de los eones y del tiempo Agueon reprimió esos recuerdos en lo más profundo de sus memorias, bajo la vista y se introdujo en un callejón lleno de mendigos, su ropa azulada y su pantalón oscuro no contrastaba con la típica ropa de los mendigos y ladrones que ya hacían a su alrededor. Más allá como a 5 metros de distancias dos individuos se peleaban por un pedazo de pan, a 10 metros de distancia otro individuo le hacia el amor a una prostituta sin importarle que lo estuvieran viendo, después de todo era una zona donde las prostitutas eran baratas y la vida era casi una miseria para que alguien se fijara en una persona que solo buscaba un placer barato. Sin embargó el joven cazarrecompensas estaba ahí, caminando en tierra de nadie, en un lugar donde la vida era una lucha constante, y donde el más mínimo descuido podía costarte un ojo de la cara.

– Bien mocoso de mierda, suelta todo el oro que tengas. O puedes ir rezando por tus últimos momentos de vida. – Advirtió una vos desconocida detrás de Agueon, al tiempo que un cuchillo se posaba en su espalda.

Agueon lo miro desoselayo, pudo notar que tenía entre los 45 a 50 años de edad, con una cara huraña y con una mirada de un viejo violador. Debía medir entre los 1,90 metros de alto y sus ojos enfermos empezaron a estudiar al joven que ya hacía a su delante.

– ¡Oye acaso estas sordo! Dame el puto dinero, no tengo toda la puta noche.

Agueon lo miro y levanto las manos, mostrándose menos hostil.

– Esta bien… Está bien. No hay por qué ponerse agresivos.

El joven se metió las manos al bolsillo y rápidamente lanzo al aire una talega pesada, el hombre que ya hacia detrás de él se desconcentro mientras ponía su atención en la talega que su otro captor había lanzado por los aires olvidando que había otros mendigos que al igual que él, deseaban el oro.

– ¡D… Dinero! – Grito un mendigo señalando la talega, y observando como esta revoloteaba por los aires.

Agueon aprovecho esa distracción y se escabullo en la oscuridad. Después de todo, era bueno para esas cosas, ladeo su faz para mirar como el resto de mendigos se agarraban a golpes con en el que anteriormente había sido su atacante.

– ¡Aparta hijo de puta, eso era mío! – Grito el individuo de vos huraña.

Agueon se sonrió y se retiró.

“Pobres idiotas. Solo era carbón y ceniza”. Pensó Agueon con una mirada seria. Negó con la cabeza y luego prosiguió su recorrido.

Llego a una calle cuyo nombre era Dhalen, la zona estaba compuesta por algunas lámparas, y un montón de perros carachosos y mugrientos que estaban tirados en el suelo esperando la muerte, Agueon los miro con tristeza y luego cerro los ojos y siguió su camino. Giro nuevamente, esta vez por una avenida que tenía una escalera algo desecha y derruida. Un mendigo que ya hacia cerca lo miro y levanto la mano para pedirle limosna, Agueon lo miro y dándose cuenta que era el único puso en su mano una moneda imperial de forma hexagonal. El hombre miro la moneda y rápidamente como una fiera guardo la moneda en su ropa. Muestra de que en el distrito Eduhem podían quitarte todo lo que tenías y que incluso entre mendigos se robaban.

Agueon asintió y con la cabeza.

– Se nota que no eres de aquí extranjero. – Dijo el viejo llevándose las manos a la poblada barba que llevaba. – ¿De dónde viene?

– Del distrito Edhin.

– Edhin…. Uhm…. Si es grande ese lugar. ¿Y si usted es de ahí? ¿Por qué viene aquí? ¿Por qué esta en este continente? Porqué se nota que no es de Valimar.

Agueon se sonrió por lo bajo.

– Porque tengo un encargo muy importante que hacer anciano. Y porque si no hago tal encargo más personas de este distrito desaparecerán, usted sabe a lo que me refiero.

#21

El viejo mendigo volvió a acariciarse la amplia barba y luego asintió.

– Si… Sí, creo que se a lo que se refiere. Últimamente han desaparecido niños solo en este distrito, pero esta es tierra de nadie. – El anciano tosió y prosiguió –. Así que eso ya no extraña a nadie, los fuertes matan a los débiles. Ya sabe, es…

– Si lo sé. – Contesto Agueon cortándole al anciano.

De pronto el anciano sintió un cambio en el ambiente, y de manera repentina miro desconcertado a su captor.

– ¿No será un revolucionario?

– ¿Revolucionario? No. La verdad no vale la pena hacer idioteces, a mí no me va ese chiste de proclamar el cambio, eso es cuento barato. Además, es todo un sistema. ¿Qué carajo quiere que haga? ¿Qué arme un grupito de imbéciles y me enfrente a todos los altos inquisidores? No, así no funcionan las cosas en el mundo. A veces la vida es un poco más distinta. – Contesto Agueon.

El mendigo se hecho a reír y luego lanzo un estornudo.

– Pensé que dirías una frase icónica e inspiradora. – Volvió a reírse, la última vez que me cruce con alguien así, me dijo unas palabras que me sacaron unas lágrimas, una pena que al hombre lo terminaran matando. Era un revolucionario.

Agueon negó con la cabeza.

– En este mundo los imbéciles que intentan hacerse los héroes con estúpidos actos heroicos terminan muriendo. Además, Valimar es un imperio poderoso, con un sistema muy avanzado, un montón de imbéciles que juegan a ser los revolucionarios no cuadran mucho en este lugar.

El viejecillo se echó a reír.

– Coincido.

Agueon lo miro con una sonrisa.

– ¿Y entonces por qué pelea?

– Peleo por mí y nada más por mí, a nada más le debo lealtad. – Aquellas palabras las enarco con seriedad, luego asintió y se retiró sin despedirse.

Volvió a caminar y no miro atrás. Pues sabía que eso solo le traería un sentimiento de pesar en el interior. Aquel mendigo, le recordó a él. Indefenso, solitario, sin nada, ni nadie.

“La vida en este mundo era mejor cuando no habían humanos”. Dijo aquella vos nuevamente.

Agueon cerró los ojos he intento ignorar aquellas palabras.

“No puedes escapar del destino. Eres mío, muy pronto serás mi recipiente”.

Pero siguió ignorándolo.

#22

El viejo mendigo volvió a acariciarse la amplia barba y luego asintió.

– Si… Sí, creo que se a lo que se refiere. Últimamente han desaparecido niños solo en este distrito, pero esta es tierra de nadie. – El anciano tosió y prosiguió –. Así que eso ya no extraña a nadie, los fuertes matan a los débiles. Ya sabe, es…

– Si lo sé. – Contesto Agueon cortándole al anciano.

De pronto el anciano sintió un cambio en el ambiente, y de manera repentina miro desconcertado a su captor.

– ¿No será un revolucionario?

– ¿Revolucionario? No. La verdad no vale la pena hacer idioteces, a mí no me va ese chiste de proclamar el cambio, eso es cuento barato. Además, es todo un sistema. ¿Qué carajo quiere que haga? ¿Qué arme un grupito de imbéciles y me enfrente a todos los altos inquisidores? No, así no funcionan las cosas en el mundo. A veces la vida es un poco más distinta. – Contesto Agueon.

El mendigo se hecho a reír y luego lanzo un estornudo.

– Pensé que dirías una frase icónica e inspiradora. – Volvió a reírse, la última vez que me cruce con alguien así, me dijo unas palabras que me sacaron unas lágrimas, una pena que al hombre lo terminaran matando. Era un revolucionario.

Agueon negó con la cabeza.

– En este mundo los imbéciles que intentan hacerse los héroes con estúpidos actos heroicos terminan muriendo. Además, Valimar es un imperio poderoso, con un sistema muy avanzado, un montón de imbéciles que juegan a ser los revolucionarios no cuadran mucho en este lugar.

El viejecillo se echó a reír.

– Coincido.

Agueon lo miro con una sonrisa.

– ¿Y entonces por qué pelea?

– Peleo por mí y nada más por mí, a nada más le debo lealtad. – Aquellas palabras las enarco con seriedad, luego asintió y se retiró sin despedirse.

Volvió a caminar y no miro atrás. Pues sabía que eso solo le traería un sentimiento de pesar en el interior. Aquel mendigo, le recordó a él. Indefenso, solitario, sin nada, ni nadie.

“La vida en este mundo era mejor cuando no habían humanos”. Dijo aquella vos nuevamente.

Agueon cerró los ojos he intento ignorar aquellas palabras.

“No puedes escapar del destino. Eres mío, muy pronto serás mi recipiente”.

Pero Agueon siguió ignorándolo.

Hace alrededor de 7 horas

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#23

“Estas solo, crees que haberle dado limosna a ese mendigo miserable lo salvara. Ese humano es patético, todos los humanos lo son. Deberíamos matarlos a todos. Cada uno de ellos es un fallo en el sistema. Todos son escoria, cuantas oportunidades han desperdiciado en el paso de las eras. Volverán a fracasar. En esencia los seres humanos, nacieron para ser fracasados.”

Pero Agueon no contesto.

“Podrás ignorarme, pero sé que me escuchas atentamente. Lo disfrutaste. ¿No es cierto? El matar a esos templarios y a esos mercenarios te trajo recuerdos. ¿No es cierto? Debes morirte por absorber esencia viva. Vamos, admítelo. ¿Querías matar al anciano? No puedes negarlo, soy parte de tus pensamientos. Ahora eres mío, Lobo negro.”

Agueon se detuvo apretando el puño y luego la presencia se desvaneció.

–Pobre imbécil. Aunque tiene razón, la humanidad ha desperdiciado muchas oportunidades.

Y al decir esto un relámpago retumbo en los cielos oscurecidos. El joven cazarrecompensas levanto la mirada concentrado. Frunció el ceño y luego cerro los ojos mirando la oscurecida calle que lo llevaría a su siguiente destino.

….

Por fin, después de una larga caminata llego a la calle Dhu’elh, la zona estaba compuesta por dos edificaciones de un color azul, tenía cierto decorativo ostentoso, algo muy extraño en una zona donde la pobreza era extrema.

Agueon se quedó mirando a una pareja de enamorados que se besaban en plena lluvia. Algo muy estúpido a sus ojos. En su perspectiva el amor era como la buena comida. Mientras más deliciosa era, más rápido se consumía. Consciente de ello, siguió su camino y se detuvo justo en una puerta de color ámbar, algo cristalina. Justo en la puerta lo esperaba un coloso fulgart que debía medir como 4 a 5 metros de altura. La gigantesca figura lo miro como si de un ser inferior se tratara, Agueon sabía que los colosos veían a los humanos comunes y corrientes como seres frágiles. Desde la guerra civil de Eregión ese odio se había cimentado entre los humanos y los poderosos fulgart y los custodes fulgart; ese odio había llevado a la separación de muchas facciones que por milenios se habían mantenido unidas y que por ende eran imparables.

– ¿Y tú quién demonios eres? – Pregunto el coloso.

– El conde de Morthment me mando a llamar. – Contesto Agueon mirándolo con una seriedad imperturbable. Lo que causo un desconcierto en el coloso que a esas alturas estaba acostumbrado que le respondieran con temeridad.

– El conde no se encuentra en estos momentos –. Contesto con una sonrisa.

Agueon frunció el ceño haciendo una mueca de desagrado y luego miro el cielo oscurecido.

– Veo que no llegare a ningún acuerdo contigo. Parece que estas muy empeñado en complementar una pelea. – Dijo dibujando una sonrisa en la cara. – ¿Podríamos causar unos cuantos destrozos? ¿Podríamos tener una pequeño arreglo entre puños y espadazos, a ver quién termina sangrando?

El coloso fulgart se quitó el casco y se sonrió. Tenía una barba amplia, carecía de cabello y sus labios estaban tapados por su amplia barba. Agueon debió suponer que tenía 123 años, una edad en la que un fulgart llegaba al ceñid de su poder como contendiente en muchas batallas y en su larga experiencia de años, el joven cazarrecompensas podía sentir un cosquilleo en su corazón un impulso involuntario que le incitaba a desenfundar su espada.

“Si libérame. Deja que lo despedace, no importa que rival sea, lo mataremos. Libérame, y yo lo matare por ti. Como hacíamos hace cientos de años”.

Agueon endureció el puño y luego soltó la empuñadora de su espada.

– ¿Qué pasa? ¿Por qué te echas para atrás? – Inquirió el Coloso con una sonrisa.

– No es por nada, pero no estoy en mi mejor momento. – Contesto dándose cuenta de que aquella sensación era su punto de quiebre. Era la sensación de que la muerte le estaba tocando. Pero de manera inmediata se había alejado de él, como siempre lo hacía.
Así debía ser, la muerte nunca lo tocaría, esa era su maldición. Esa era la enorme carga que llevaba en sus hombros. Tener el cuerpo de un adolescente, y llevar el pensamiento de un anciano.

“¿Qué pasa Agueon? Adelante desenfunda la espada. Mátemos a este miserable ser humano. Después de todo solo es otro pedazo de carne. ¿Oh es qué ya olvidaste nuestro verdadero objetivo?”. Aquellas palabras se articularon de una manera maliciosa en su mente, como si algo o alguien intentara apoderarse de sus pensamientos.

Agueon se sonrió de una manera desapasionada. Una sonrisa perturbadora. De modo que el coloso fulgart que ya hacía en su delante se hizo para atrás un tanto intimidado. Sintió en Agueon algo maligno.

Agueon se llevó la mano izquierda a su rostro y se tapó la mitad de la cara, mientras aquella sonrisa perturbadora permanecía en su rostro, como una silueta de aterradora.

– Por favor déjame pasar. Necesitó ver al conde. Es por el asunto de su hijo perdido.

– ¿Y crees que te dejare pasar? Vete a joder a un vagabundo por las calles.

“Lo ves Agueon. Hay que matarlo, es solo un peso perdido”.

– Cállate. – Susurro Agueon.

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