YessGS14
Rango7 Nivel 30 (1470 ptos) | Autor novel
#1
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  • #2

No sé si te a pasado, no se si alguna vez has escuchado a los demás decir que eres muy aislado o muy reservado.
Tu familia suele decir que te hace falta alguien.
Una pareja, un amigo alguien con quien pasar el tiempo.
Y yo se que hasta tú sabes que lo necesitas.
Pero también es posible que te pase lo que a mi.
Cuando vez a alguien interesante y tienes deseos de hablarle. Te paralizas, yo me paralizo.
Por mi mente siempre pasan una gran cantidad de cosas que podrían salir mal desde que me rechace hasta que se burle de mi.
Mi mente hace una lista de ese tipo de cosas y siempre la sazona con una lista de defectos.
Y al final término rindiendome y dando la vuelta.
Pero estoy harto de eso y justo ahora que he visto a esa chica de la cafetería he decidido tomar cartas en el asunto.
Mi nombre es Matias y este es mi diario el diario de un solitario.
Se bienvenido.
Sientate y disfruta de otro estrepitoso error o tal vez apenas comience lo mejor.

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#2

La primera vez.

La primera vez que la vi estaba sola.
Tenia un libro de Cervantes en una de sus manos y con la otra sostenía una taza que emanaba vapor.
Había asistido a esa cafetería todas las mañanas desde que tenia 18 años y nunca había visto a tan malditamente bello ángel.
Tenia ojos de color chocolate y una abundante cabellera castaña.
No era esa clase de chicas delgadas que se ven en las películas o en las revistas, pero eso tampoco quiere decir que fuera del tipo de mujer que tuviera un problema con la alimentación.
Estaba llena de curvas en los lugares correctos, pero su vientre no era del todo plano. Supongo que eso fue lo que me hechizo en primer lugar, su genuina forma de ser común y corriente. Tan real, tan ella.
La mire un segundo completamente embobado.
“Hablale” me animaba mi subconsciente.
¿Pero que decirle? ¿Como acercarse?

Bebí dos pequeños sorbos de mi vaso de café y sopese la idea.

Ya me habían rechazado otras veces y no había ocurrido nada... Pero claro, con las otras no sentía el corazón golpeando contra mis costillas.

“¡Solo hablale maldita sea!” “¡Ten pantalones y hablale! ” me grite a mi mismo mientras me encaminaba hacia su mesa.
Ya había leído aquel libro que sostenía unas ocho veces, podía hablar perfectamente sobre aquel hidalgo cincuentón o sobre sus aventuras a lado de su fiel escudero... Podía, si no fuera por que sentía que la lengua se me iba a enredar sin si quiera haber dicho hola.

No pude decir más, por que cuando salí de mis pensamientos ya me encontraba justo frente a ella. Sujete el respaldo de la silla vacía con tanta fuerza que mis nudillos se tornaron blancos.

Ella pareció sentir mi presencia pues dejo de leer y me observó con curiosidad.

Y toda mi cordura se fue al demonio.

—¿Te puedo ayudar?—me pregunto con una linda voz, no era aguda era simplemente dulce.

—Eh?—Demonios debía parecer un idiota tal y como predije. —Pues... Pues yo...

¿Que hacia? ¿Debia sentarme y iniciar una conversación?

—¡Hola!—una voz emocionada se escucho justo detrás de nosotros haciendo que ella dejara de mirarme y se pusiera de pie con una sonrisa que me hizo temblar.
Pero que a la vez fue una señal... Debía irme, no podía hacerlo, no en ese instante y si quería retirarme con dignidad era el momento adecuado.
A paso rápido salí de la cafetería con mi abrigo y el café en mano.
Di dos sorbos mas y tire el vaso térmico en un cesto.
Y la mire una vez mas hablando con aquella chica, jurandome que al menos sabría el nombre de la chica que seria causante de mi falta de concentración todo aquel día.

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