tortugasdefusta
Rango5 Nivel 20 (413 ptos) | Escritor en ciernes
#1

Margarita

Siempre que puedo espío como la niña repelente de enfrente va y viene del colegio. Es divertido, porque vive en una familia extraña y, a través de esta ventana, su casa parece balancearse en el tiempo, como una polilla que zigzaguea y da vueltas alrededor de la luz de una bombilla. Imagino que es por ese papel de color azul, que parece un Test de Rorsach perfecto. Estoy convencido de que es un esquema desdoblado del órgano reproductor femenino.
Creo que paso mucho tiempo solo en casa.
Por la ventana abierta escucho a ratos cómo la niña repelente se pelea con su padre, que se llama Íñigo y gruñe como un niño cuando la niña repelente le lleva la contraria. Íñigo y la niña echan de menos a la madre, que hace tiempo que no está. No sé si fue o se murió, el caso es que no está. Me da pena la niña repelente, porque echa de menos a su madre y porque hace un rato que ha dejado mecerse y revolverse y de pelear.

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David_escritor
Rango7 Nivel 30
hace más de 4 años

Un comienzo muy original e interesante, estoy seguro de que esto promete ;)


#2

Antonia

Antonia tiene 39 años y está tan delgada que sus pómulos marcados y su mandíbula cadavérica provocan la burla aterrorizada de muchos de los niños del colegio cercano a su pastelería. Los niños suelen ser crueles, sobre todo cuando van en manada. Antonia es un ejemplo perfecto de esa maliciosa frase hecha que dice “a partir de los 35 has de elegir o cara o culo”. Y a pesar de ser consciente de que la fuerza de la gravedad siempre gana, ha elegido un culo redondo y duro. Un culo precioso. Todos los días lo observa en el espejo, lo pellizca, confirma que es un culo realmente apetitoso. Fantasea con cortar un filete fino y delicado. Y cocinarlo.

Sabe que nunca se atreverá.

Se conforma con sus pasteles, con sus pómulos marcados y su mandíbula cadavérica. Con su culo perfecto y las historias de terror que circulan entre los niños del colegio acerca de los ingredientes de sus fantásticos pasteles. Se conforma con haberse librado, por fin, del lastre que Margarita (maldita niña repelente) era en su vida.

Hace más de 4 años

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#3

Fernanda y Pastora

Muchas cosas horrorosas no tienen explicación. Simplemente pasan. Fernanda y Pastora son compañeras de piso. Amanecieron, después de una noche en la que ni siquiera soñaron, y tenían la capacidad de saberlo todo mirando a los ojos de la gente. Así de fácil.

Saberlo todo no significa Saberlo Todo. Significa que no conocen el nombre del batería del primer disco de Oasis, ni saben que el país más pequeño del mundo es Molossia, pero sí que su vecina de arriba morreaba a su hermano cuando no era más que un niño, para practicar y hacérselo bien a su novio. O que el padre de Fernanda atropelló a una anciana y tuvo miedo y se alejó despacio, con las luces apagadas, mirando por el retrovisor como la mujer se convulsionaba en mitad de un charco de cristales y le goteaba lo poco que le quedaba de vida.

Secretos y culpas que conocen Fernanda y Pastora, que escondemos en sonrisas  triviales, en miradas que evitan miradas. No leen el pensamiento, solo saben cosas. Por eso Fernanda y Pastora odian su vida. Porque están rodeadas de culpa. Culpa por masturbarse pensando en otra persona, por querer más a tu hija pequeña que a tu hija grande, porque consumes cocaína todos los fines de semana, porque te follarías a casi todas las amigas de tu hija. O como le pasa a esa delgaducha que vende pasteles de carne en la calle Fleet, culpa porque has matado a una niña llamada Margarita y tienes miedo de que te descubran.

Hace más de 4 años

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Benny
Rango7 Nivel 32
hace más de 4 años

Me está encantado, es muy buena y está muy interesante

tortugasdefusta
Rango5 Nivel 20
hace más de 4 años

Muchas gracias!!! Espero que te guste como sigue ;)


#4

El kenjutsu es el arte marcial basado en el dominio del sable japonés. Margarita es la niña repelente que vivía en la casa de enfrente. Luís Miguel espiaba a Margarita siempre que podía, igual que hacía su vecino de arriba, aunque por otros motivos. Y es que Luis Miguel está obsesionado con el kenjutsu y también con Margarita.

Gracias a un viejo libro de la Escuela Muramasa, fundada por un descendiente directo de Sengo Muramasa, el primer gran forjador de katanas del legendario clan, Luís Miguel es un autodidacta del kenjutsu. Y gracias a la ventana abierta de la casa de enfrente, sucia y estropeada desde que murió la madre, Luís Miguel se enamoró de Margarita.

Desde que se enamoró del kenjutsu y se obsesionó con Margarita, Luís Miguel ha aprendido que el “Hir” es el surco que va de punta a punta de la hoja para aligerar el peso y absorber las vibraciones del sable, y que la mejor forma de entablar conversación con una chica tímida, pero encantadora, que solo conoce a través de la distancia y la ventana sucia y estropeada de su casa, no es lanzarle aviones de papel con haikus garabateados. Luís Miguel estuvo dos semanas dibujando la tsuka (mango) para su katana y tres meses para atreverse a lanzar a Margarita “ veo tus labios pintando de rojo la lluvia de abril ”.

El haiku planeó casi anónimo por encima de la calle y se coló por la ventana. Luís Miguel no sabe si Margarita lo leyó porque se quedó solo con la duda, y el amor y la obsesión, por culpa de lo que le hicieron a Margarita.

Hace más de 4 años

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#5

Flora

“Frio es delicioso. Caliente, es un manjar.” Así es como Flora describe el pastel de carne que venden en la pastelería de la Calle Fleet. Ha probado pasteles de carne de otras pastelerías de otras calles y también de otras ciudades, algunos mucho más caros y otros mucho más baratos, y no ha encontrado pastel de carne igual.

Sí, como es evidente, ese pastel de carne es su pastel preferido. Lo sabe todo el mundo.

Por eso no entiende que sus doce velas de cumpleaños vuelvan a estar, otro año más, sobre una tarta de fresa demasiado dulce con cobertura fondant demasiado rosa. Y a pesar de lo dulce y lo rosa, de los regalos y el gatito con lazo, el primer cumpleaños que Flora celebra sin Margarita es demasiado triste. Solo hay que ver a Luis Miguel, y su cara mustia y pocha, su obsesión por la venganza y esas katanas que le da por dibujar.
Porque aunque Margarita ya no está, es como un eco que rebota en las esquinas, por mucho que los padres de Flora lo quieran ocultar en ese cumpleaños con música, risas y bailes.

Por eso cuando Flora tiene que soplar las velas y pedir un deseo coge de la mano a Luis Miguel; ambos la echan de menos y, gracias a Fernanda y Pastora, ambos saben la verdad. Y juntos dejan ir con fuerza el aire entre sus labios en dirección a las pequeñas doce llamas, y no pueden evitar que se escape, en un susurro, el nombre de la pastelera de la la Calle Fleet mientras todos los invitados aplauden y el cumpleaños feliz comienza a sonar.

Porque ambos, a pesar de tener tan solo 12 años, ya sospechan que caliente, la venganza es deliciosa. Y fría, un manjar.

Hace más de 4 años

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