Submarino
Rango7 Nivel 30 (1561 ptos) | Autor novel
#1

Carmen me llamaban allá, en mi tierrita, Esmeraldas; donde el sol acaricia celosamente la siembra y el suelo. Mi padre era campesino (que en paz descanse), y mi madre cocinera. —¡Señorita Carmen Caicedo! para las monjitas del convento, y yo que me la creo me pongo esos vestidos floreados con pliegues largos. Un día decidí abandonar el campo por lo que el santo remedio del amor me ofrecía: Un hombre que a sus anchas el bigote le daba más rasgos que el sombrero.

— ¡Carmencita! ¡Carmencita! — Asómese al balcón, un bolerito le quiero dedicar.
— ¡Augusto! Váyase pronto — Que si mi papá nos ve a machetazos lo corre.
— ¡Carmencita! — Hasta cuando, vengase conmigo. Vámonos allá a Guayaquil dicen que hay camello.

Cerré las ventanas y seguí con la pela de verde que me faltaba. La noche del mismo día mi padre olía a agua ardiente y trago bravo y como si fuera poco olvido amarrar al caballo. Enojadísima mi madre me mando pa el campo a ver al animal pero yo agarré unos vestidos de colores y los vote por la ventana.

— Ya voy ¡ya voy! — le dije cerrando la puerta, mientras ella recostaba a mi padre que tanto alardeaba.

Agarré la maleta y eche la corrida. Cuando llegue a la casa de Augusto casi sin un bocado de aire le grite:

— ¡Augusto! Mira que sé que estas allí —. Este cholo igualado salió medio dormido y rascándose la cabeza me dijo :
— Que pasa Carmencita! Estas horas de la noche no son buenas para usted — sonriéndome me tomó la mano y yo sentía que me perdía en el hiel de sus dedos
— ¡Vámonos Augusto! ¡Vámonos ya!

Ya la mañana siguiente me encontraba en el puerto Santa-Ana, la brisa sacudía mi cabello y los pescadores chiflaban a unas muchachitas de por allí. Viví con Augusto casi dos años. Me dio tres hijos: María Luis, Rocío y Antonio, lo más triste es que nunca me casé y para ese entonces la vida era dura y el sucre casi ni me alcanzaba. Empecé a trabajar de cocinera (en la mañana el encebollado con pan y en las tardes las empanaditas de yuca con queso). Así pude criar a mis niños que ahora andan lejos, uno emigro pa Esmeraldas, las dos se casaron y yo me quede sola.
Uno puede describir la soledad como la segunda muerte y la primera vida que da nacimientos al silencio. Pero vea bien que yo amaba a Augusto, le recitaba esos amorfinos y en la noche bailábamos marimba de las buenas y nunca faltaba el bolerito. Ahora soy vieja y extraño ver los campos, el caballo que nunca ate y el sembrío de naranja, arroz, piña y tantas cosas más que me enseñaron a ser montubia.
La muchacha que me entrevista solo me sonríe y promete que me regalara unos aretes y yo sigo recordando a mi pueblito y a mi difunto que se lo llevo el viento para mis tierras y junto con él, mis recuerdos.

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5
PabloDV1979
Rango9 Nivel 41
hace más de 2 años

Colorida y pintoresca historia, muy bien retratada y coronada con unos frescos y divertidos diálogos. Ten cuidado con alguna que otra puntuación. Éxitos!

SergioMaestri
Rango13 Nivel 61
hace casi 2 años

Me gusta tu forma de relatar @Submarino Hay detalles coloridos que pintan una época y una idiosincracia muy particular. Veamos como sigue

Submarino
Rango7 Nivel 30
hace casi 2 años

@Prometeo solo es un relato, viejo, que aún esta en proceso de vacunación, es decir de corregir la estructura narrativa, la semántica y una que otra norma gramatical. Pero gracias por leer un pedazo de texto basado en una entrevista que hice hace un año atrás a un ancianato. Lo que quise lograr es no perder esa tradición oral de los pueblos de mi país.

Submarino
Rango7 Nivel 30
hace casi 2 años

@PabloDV1979 , casi ocho meses, y ahora, en este momento, la he lustrado con unas tildes y comas. besos

Submarino
Rango7 Nivel 30
hace casi 2 años

@Prometeo , que la narrativa textual corrompa tus dudas y la escritura te revele el lugar. Saludos

SergioMaestri
Rango13 Nivel 61
hace casi 2 años

Presumo que por el lenguaje y algunas referencias es probable que seas de Ecuador @Submarino

Javico
Rango5 Nivel 20
hace más de 1 año

Hola Submarino

Un relato con muchos fallos, seguramente ya lo sabes,
te queda mucho trabajo... estructura, acentuación, puntuación
para lograr una prosa limpia.

Siempre digo: Lo importante no es corregir, es saber corregir.

Un saludo.