Cristina_Ogando
Rango7 Nivel 33 (2023 ptos) | Autor novel
#1

Nunca había que subestimar las leyendas, eso me decía mi padre, pues estas siempre tienen algo de verdad.
Créeme cuando te digo que ese bosque está maldito, pequeña. Conoces las historias que se susurran con temor sobre ese recóndito lugar. No hay hueco para dulces niñas que buscan cuentos o unicornios, solo existen las tinieblas y un mal tan aterrador que hasta el mismo Diablo teme.
Allí, donde los árboles crecen salvajes y tan altos que rozan el cielo; donde viven animales maravillosos y donde la Muerte se esconde entre sombras.
No es el lobo del que tanto te habla tu abuelita, ni ningún leñador sanguinario. Es algo mucho peor. Si coges el camino incorrecto te encontrarás con lo Desconocido y ya nunca volverás. Solo corre, escapa, huye dulce Caperucita.

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93
Autor_Edwin_Bergman
Rango6 Nivel 25
hace alrededor de 4 años

Me gusta lo que he leído, tienes talento de cuento, muy colorido. Pasa por mi obra, espero merecer un voto. Saludos Cristina.

BILLY_WELLS
Rango10 Nivel 45
hace alrededor de 4 años

A mi también me gusta los cuentos, lo haces excelente, es muy ameno. Espero que la mía te guste y me des un voto si lo merezco. Es una historia de amor, no te arrepentirás de verlo.

David_Casado
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 4 años

No había leído nada tuyo hasta ahora. Acabo de hacerlo y tus micro relatos me parecen bocados de cuentos exquisitos. Enhorabuena y suerte. @Cristina_Ogando

Emelin_10
Rango8 Nivel 36
hace alrededor de 4 años

Sí Cristina escribe bonito como los cuentos, me gusta. Espero que te guste la mía, espero tu visita. Saludos.

daimon_3442
Rango8 Nivel 37
hace alrededor de 4 años

eso corre caperucita, corre!!!

SEXYLOVER122
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

! Muy bueno !. Si gustas , pasa y ve mis textos .

the_one_eyed
Rango15 Nivel 70
hace alrededor de 4 años

A ver cómo la continuas, tiene pinta de ser un relato macabro. ¡Buena suerte! :)

Vizqui
Rango11 Nivel 54
hace alrededor de 4 años

Tiene todos los ingredientes para convertirse en un precioso cuento ilustrado. Una Caperucita actual en un mundo de oscuridad ;) ¡Suerte, @Cristina_Ogando

Tama
Rango7 Nivel 30
hace alrededor de 4 años

Me has dejado con la intriga de que sera o de quien huye Caperucita, asi que espero que puedas continuar en el concurso

HJPilgrim
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

Quiero conocer que le pasa a la dulce Caperucita! Tienes mi voto para seguir. Suerte @Cristina_Ogando

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 4 años

Bosque maldito, tinieblas, dulces niñas, lo Desconocido y ¡ya la tenemos liada! !! Quiero saber más de esta Caperucita . Suerte!

pukk
Rango8 Nivel 38
hace alrededor de 4 años

Es la segunda vez que me llevas a un mágico bosque en tus relatos. Me encantó SOLEDAD, y ahora lo has vuelto a hacer en este viaje incorrecto? a lo Desconocido, ese ser que tanto nos aterra. Enhorabuena @Cristina_Ogando.

escritor_9028
Rango1 Nivel 0
hace alrededor de 4 años

Me parece un buen comienzo que engancha.... Me apetece leer más. Suerte.

Asunperez90
Rango6 Nivel 27
hace alrededor de 4 años

Muy bueno, tienes una leyenda perfecta para querer saber el final
Mucha suerte

lasourise
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 4 años

BUENÍSIMO. Me gusta mucho. Muy original y bien escrito.

BILLY_WELLS
Rango10 Nivel 45
hace alrededor de 4 años

Gracias por tu voto amiga, pero no votaste la del concurso, ya que tengo dos similares, una es de promoción y la otra es del concurso, empieza con la frase "Nunca había..." Saludos. Espero tu voto en la otra que participa.

BILLY_WELLS
Rango10 Nivel 45
hace alrededor de 4 años

Tu obra es impecable, perfecto.

Cristina_Ogando
Rango7 Nivel 33
hace alrededor de 4 años

Muchísimas gracias a todos. Cuando me he dado cuento había demasiados comentarios como para contestar uno por uno.
Mil gracias por el apoyo y suerte a todos!

escritor_3877
Rango1 Nivel 0
hace alrededor de 4 años

Tienes mucho talento,
No te dejes influeciar y lucha por lo k crees. K los dioses te protejan.

Malori
Rango6 Nivel 28
hace alrededor de 4 años

Acabo de leerlo y pienso "¿¡por qué tan corto?!" espero con ansias la segunda parte. Caperucita, ¿Te apetece tostadas con mermelada de naranja? Ven a verme.

KineFR
Rango6 Nivel 25
hace alrededor de 4 años

Me identifico con tu forma de escribir.

Yocasta
Rango6 Nivel 27
hace alrededor de 4 años

El titulo llama la atención y la historia deja con ganas de más. Muy atractiva tu propuesta. Puedes apoyar mi relato REFLEJO.

Asunperez90
Rango6 Nivel 27
hace alrededor de 4 años

☺️☺️☺️ 👏👏👏 enhorabuena !!! Pedazo de comienzo... Pronto sabremos como sigue

Libelula
Rango7 Nivel 31
hace alrededor de 4 años

Mi favorito desde este momento sin duda tienes mi voto. Espero te guste mi relato y poder contar con tu voto

CoreyBrink
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 4 años

¡Me has dejado con la intriga! Qué mala persona, Cristina :(

PrueHolmes
Rango11 Nivel 53
hace alrededor de 4 años

Muy buen comienzo. Es una historia muy prometedora! Te invito a que leas mi relato: Beso mortal. Saludos y mucha suerte!

osgonso
Rango11 Nivel 54
hace alrededor de 4 años

Pues uno de mis relatos favoritos hasta el momento. Bien escrito, oscuro, y con ese ataque al corazón que siempre supone la referencia infantil. De llegar al jurado y haber mantenido el nivel hasta entonces, pienso que será firme aspirante a finalista.

Soul_lyrics18
Rango3 Nivel 12
hace alrededor de 4 años

Me llego tanto que me perdí en las letras! Buen relato 👏🏼👏🏼

Robe_Ferrer
Rango7 Nivel 32
hace alrededor de 4 años

No nos puedes dejar así... Quiero saber que va a pasar!!

sinesand01
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 4 años

Me gustó muchísimo, espero poder verte en la segunda ronda y leer lo que le sigue. Te dejo totalmente mi voto. Si quieres pásate por mi perfil y lee el que yo tengo para el concurso a ver si te gusta. Mucha suerte y éxito, un saludo. :*

antoniabelen
Rango4 Nivel 17
hace alrededor de 4 años

muy buena historia, quiero ver como sigue esta versión tan interesante. te invito también a leer mi historia.

Kicye
Rango8 Nivel 37
hace alrededor de 4 años

Sigue así, está buena. Si deseas apoyarme lee patatas con manzana.

Angelaucar
Rango6 Nivel 26
hace alrededor de 4 años

Me gusta la cadencia

PurpleWolves_29
Rango5 Nivel 24
hace alrededor de 4 años

tienes mi voto...espero poder contar con el tuyo tamnién en "21 sombras de la muerte". suerte :)

escritor_8907
Rango3 Nivel 10
hace alrededor de 4 años

Magnifico comienzo. Una historia no convencional, digna de ser leida.

jlvq
Rango6 Nivel 29
hace alrededor de 4 años

Corre, corre, que los cuentos si son de verdad...y lo Desconocido puede estar allí muy cerca, a tu lado, un abrazo... me encantó!


#2

Un dulce cantar se hacía eco en el bosque. Una tierna, alegre y suave voz infantil se hacía oír por encima del murmullo de las hojas danzando con el viento y de los animales que se atrevían a acercarse al camino.
Una pequeña niña canturreaba con toda la ignorancia y felicidad que le otorgaban sus pocos años de vida, dando saltitos para esquivar piedras, haciendo que su capa roja escarlata ondeara a su son. Solo un ser de tal candidez se atrevería a internarse en la espesura sin el menor atisbo de miedo o temor, ajena a todas las leyendas terribles que susurraban en torno a aquel lugar alejado de la mano de Dios. Así era Caperucita: valiente a su manera única e infantil.
Ella tenía una misión, o eso tenía en su cabeza.
Había escuchado a los mayores que su querida abuela estaba muy enferma y que pronto un ángel vendría a buscarla. No le gustaba como sonaba eso, por eso había decidido salvarla, como hacían los príncipes de sus cuentos. Si, esos que se montaban en su veloz corcel e iban a tierras inexploradas en busca de curas milagrosas para la princesa. En este caso, la princesa era su abuela y la cura un unicornio. Se decía por el pueblo que las zonas más oscuras y alejadas del bosque, habitaba el último de la especie, del cual se decía que concedía cualquier deseo a una joven de puro corazón.
Ella se creía la indicada para tal hazaña y por eso se había escapado. Solo tuvo que coger la caperuza que le había hecho su abuela, adentrarse entre los árboles y perderse. Esto último era indispensable para saber que se había llegado al lugar idóneo. Le parecía absurdo, porque perderse significaba que no estaba en ninguna parte, pero si eso era lo que tenía que hacer para salvar a su abuela, haría todo lo posible por hacerlo. Aunque no estaba segura cuando lo conseguiría.
Hacía un buen rato que había dejado atrás el camino que habían marcado los hombres del pueblo. Pensó que si salía de el tendría más posibilidades de perderse, pero hasta ahora no tenía claro si lo había conseguido. Solo miraba árboles, matorrales que crecían salvajes entorpeciéndole la marcha y más de una vez pensó que había visto una serpiente deslizarse entre la hierba. Esperaba perderse pronto, porque si no, estaba segura de que daría media vuelta, por mucho que le doliera no cumplir su misión. Aunque lo que si le dolían, eran las piernas.
El camino para perderse estaba lleno de zarzas y piedras puntiagudas que no paraban de dejarle suaves cortes en sus pequeñas piernas de niña. Se sentía observada y tenía los nervios de punta, alerta ante cualquier ruido que resonara en la oscuridad del bosque. En esa parte, el follaje era muy espeso y a penas dejaba pasar la luz del sol. Era como la noche en el día. No era lugar para niños.
De repente, Caperucita escuchó un gruñido a su espalda. Salvaje, gutural, agresivo. Era el aviso de que una bestia estaba cerca suya. Un escalofrío la recorrió por completo y sintió como temblaban sus rodillas del miedo. ¿El lobo? Tal vez, aunque no se atrevía a mirar atrás, o tal vez no tendría fuerzas para escapar.
Sin perder un instante, echó a correr con una velocidad que no sabía que poseía. Los cortes ya no parecían importar. Su capa se enganchaba en numeroso matorrales pero no se detenía a soltarla con delicadeza, solo tiraba con fuerza hasta rasgarla y estar libre para seguir corriendo. Daba igual la dirección, daba igual el obstáculo, lo importante era huir cuanto antes.

Caperucita saltó una gran piedra en medio de su camino y comenzó apartar hojas y matorrales a manotazos, respirando agitadamente, presa de un pánico que no era capaz de controlar. En su mente solo estaba el instinto de supervivencia que le decía que tenía salir de entre los árboles en ese mismo instante. Las manos se le llenaban de arañazos por momentos, y a pesar de que le escocían los cortes no dejó de abrirse paso en busca de la libertad; hasta que por fin la encontró.
Un pequeño camino, bien iluminado y marcado se abrió ante sus ojos. Terreno seguro, pero aun no.
Saltó a la zona de tierra y continuó corriendo, ahora en un terreno más llano. Ya no escuchaba a la bestia a sus espaldas, pero no le costaba nada asegurarse de que la despistaba. El camino no parecía hecho por los hombres. No estaban las vallas que habían colocado para marcarlo, en su lugar, una piedras, guijarros, marcaban el límite entre lo que parecía una zona segura y el tétrico bosque. Poco a poco, fue aminorando la marcha, dejando que sus pulmones cogieran aire con regularidad de nuevo hasta por fin detener su carrera. Volvía a estar sola y ahora si que se había perdido.

Caperucita observó su entorno con curiosidad infantil, buscando una distracción para la terrible escena que acababa de vivir.
No sabía donde estaba, jamás había estado en esa zona del bosque y parecía que nadie hubiera estado allí antes. Había algo en el ambiente, algo místico, mágico, extraño; que le decía que se estaba en otra parte, tal vez en otro mundo. Más adelante, el camino se dividía en dos. Dos caminos idénticos, señales que indicaran la dirección a la que conducían. Una doble incógnita.
Se paró en la intersección, mirando cada parte del camino con curiosidad. ¿A donde llevaban? ¿Se perdería al seguirlos? ¿Cuál le llevaría hacía su ansiado premio? Tal vez todo aquello no fuera buena idea. Dio un paso atrás, confusa y algo asustada por lo que no entendía y volvió la vista al camino por el que había venido. No era tarde para volver, seguro que sus padres la echaban en falta, hasta su abuelita podría curarse sola. Sí, debía volver.

– ¿A donde quieres ir, niñita?.

Caperucita se puso rígida como un palo, tan asustada como cuando su madre la cogía haciendo una travesura. Hace un momento estaba sola, no tenía ni idea de donde había salido esa voz. Se giró despacio, muy despacio, temerosa de lo que se podría encontrar.
En la esquina donde se unían los tres caminos un ser de color ceniza la observaba fijamente. Tenía los ojos grandes y amarillos de un gato y el pico de un búho. Sus brazos, o lo que parecían ser sus brazos, eran unas elegantes y majestuosas alas que movía con la gracilidad de una bailarina, al igual que los pies. Ni en sus cuentos más fantásticos había oído hablar de algo como él.

– ¿Cómo te llamas, pequeña? – preguntó.

Su voz tranquila y aterciopelada, como un dulce susurro o la caricia de una madre, pero a la vez, algo tétrico se escondía entre los diversos tonos que salían de ella. Miles de personas hablando al mismo tiempo y mutando, haciéndose eco en el silencio del bosque que parecía doblegarse ante ella. Caperucita lo notó, pero no se sintió amenazada. Era la primera persona, o ser, que se encontraba desde hace un buen rato, tal vez él supiera como guiarla.

– Me llaman Caperucita – dijo muy bajito, con timidez –. ¿Y usted quien es?.
– Buena pregunta ¿Quién soy? – se preguntó así mismo mientras hacía movimientos extraños con las alas y los pies, como si interpretara una pequeña danza al hablar –. No lo sé ni yo. Unos me llaman monstruo, otros Muerte. Hasta algunos piensan que soy malo – algo parecido a una sonrisa asomo por su extraño pico –. Dime, Caperucita ¿Tú quien crees que soy?.
– No lo sé – admitió algo más confiada –. Nunca he visto algo como usted. Es Desconocido para mi.
– Desconocido...si, es un buen nombre – el ave antropomórfica parecía feliz con su observación –. Este no es lugar para una niña tan pequeña como tu ¿Qué te ha traído hasta aquí?.
– Vengo en busca de un unicornio – dijo sonriente.

Lo Desconocido paró su baile y miró a la niña con nuevos ojos. Un brillo malicioso asomó en sus orbes amarillos que Caperucita no supo ver. Era hambre, era sed, era la promesa de una nueva víctima.

– ¿Y sabes como encontrarlo? – su pregunta se deslizó hacía ella como una serpiente con la fuerza de un encantamiento.
– No estoy segura. Se que hay que perderse pero no sé como se hace eso – lloriqueó.
– Yo puedo ayudarte – se ofreció con un gran interés –. Estos dos caminos llevan a lugares diferentes, aunque parezcan muy similares – hizo una pequeña reverencia hacía el de la izquierda –. Este te llevará a lugares que nunca podrías imaginar y hacía tu ansiado unicornio – dio una vuelta sobre si mismo y señaló el otro de igual manera –. Este te llevará de vuelta a casa y podrás estar con tu familia antes de que te des cuenta- alzó la cabeza y la miró intensamente –. ¿Qué eliges, pequeña?.

Caperucita le mantuvo la mirada durante escasos segundos. Sentía como los ojos de su nuevo amigo la penetraban por dentro, prediciendole cosas horribles si se quedaba allí durante más tiempo. No lo pensó. Sin decir una palabra más, corrió al camino de la izquierda, dispuesta a llegar a donde nadie antes lo había hecho para salvar a su abuelita, y más importante, para escapar de su curioso amigo.
Lo Desconocido se enderezó lentamente y vio como la niña corría, lista a perderse y sin saber que nunca jamás regresaría a casa. Una gran sonrisa y tétrica sonrisa llena de dientes afilados se dibujó en su rostro y sus pupilas se rasgaron, excitado como estaba por su próxima comida.

– Dime...¿De que huyes, Caperucita?.

valu_97
Rango8 Nivel 37
hace alrededor de 4 años

Escribes muy bien, me gusta mucho tu escrito, el titulo de tu historia le da un estilo único, te dejo mi voto esperando poder leerte pronto. Si deseas pasate a leer la primera y segunda parte de "un amor como el nuestro" en mi caja, espero te guste.
Un abrazo.

jlvq
Rango6 Nivel 29
hace alrededor de 4 años

Desconocido... malicioso como ninguno! Intrigante, saber si era verdad la descripción de los dos caminos similares. Si es asi, a Caperucita y no necesariamente roja, le deparan grandes experiencias, buenas y malas, hasta conseguir el deseo para su abuelita, me encantó, un abrazo!

MayFierro
Rango7 Nivel 33
hace alrededor de 4 años

Me gusta el titulo, y escribes bien... Te dejo mi voto, si deseas visita mi historia UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD.. Suerte

pukk
Rango8 Nivel 38
hace alrededor de 4 años

Echaba de menos la segunda parte de tu relato-cuento, por un momento pensé que no ibas a continuarlo... Me alegro de que no haya sido así porque disfruto mucho leyendo ésta bonita metáfora sobre lo Desconocido escrita con tu especial sello personal. Un placer leerte.

PedroSuarez_80
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 4 años

Genial, Me gusta como describes el entorno y a la criatura que dialoga con Caperucita, muy bien.

Sixto_GS
Rango10 Nivel 48
hace alrededor de 4 años

Me gusta como escribes, como llevas la historia y el final. Está bien que me hayas obligado a pararme un momento a pensar sobre él.

SEXYLOVER122
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

! Muy bien redactado ! . ! Me encantò tu texto ! ...

Robe_Ferrer
Rango7 Nivel 32
hace alrededor de 4 años

Una buena historia y muy bien escrita, sin embargo, cometes varias veces el mismo error: “-¿A donde quieres ir, niñita?-" en lugar de guiones cortos (-) has de usar rayas de diálogo (—), y nunca van al final de una frase (salvo que vayas a introducir comentarios de narrador). Ese es el único “pero" que le veo a tu obra. Tienes mi voto.
Visita a mis zombis de Biohazard, y si te gusta vota, si no, comenta para mejorar. Gracias

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 4 años

Una historia Mágica. Y es la primera vez, que recuerde, que pongo esta palabra en un comentario mío. No digo más. Bueno sí, que debiera estar mucho más arriba.

Paula_Treides
Rango12 Nivel 58
hace alrededor de 4 años

Me gusta la interpretación que haces de la historia de Caperucita.

Deberías repasar la ortografía; varios acentos (él, cómo, sí, dónde...hay bastantes más), alguna concordancia (numerosos matorrales), antropomórfica, ¿cerca suya? "Era el aviso de que una bestia estaba cerca de ella." "Era el aviso de que una bestia se le acercaba."
Y lo que mejora sensiblemente la escritura es la correcta puntuación de los diálogos.
http://www.literautas.com/es/blog/post-10363/como-representar-un-dialogo-graficamente/

Saludos y hasta la siguiente ronda.

Savel
Rango6 Nivel 26
hace alrededor de 4 años

¡Hermoso! va mi like

MaroonBees_92
Rango6 Nivel 25
hace alrededor de 4 años

Me encantan los cuentos, siempre ha sido así. Y la verdad, es que tu relato o tu interpretación de Caperucita me está gustando. La idea que escribías en la primera parte "Si coges el camino incorrecto te encontrarás con lo Desconocido y ya nunca volverás. Solo corre, escapa, huye dulce Caperucita" y que has desarrollado más en la segunda, me parece un buen referente a lo que en origen los cuentos eran.
Espero descubrir en la siguiente caja si Caperucita consigue salva a su abuelita encontrando el unicornio, ese objetivo tan inalcanzable


#3

No sabía donde estaba. No sabía cuanto tiempo llevaba andando sin ninguna dirección. No sabía cuantas veces había pasado delante de esa piedra llena de musgo. Caperucita no estaba segura de lo que significaba perderse, pero empezaba a hacerse una idea de que era ese sentimiento de desolación e impotencia cuando no sabes nada.
Hacía ya bastante que había dejado atrás a su nuevo amigo. Lo Desconocido, lo había llamado. Aun recordaba como le había sonreído, como esos ojos amarillos de gato la habían observado intensamente haciéndola sentir más pequeñita de lo que ya era. Había corrido por el camino que le prometía el unicornio, el que él mismo le había señalado. Pero allí no había nada. Solo el mismo camino bordeado por piedras, con los mismo árboles, la misma maleza creciendo salvaje y las sombras moviéndose en la oscuridad. ¿Tal vez había escogido mal?

Caperucita comenzaba a estar cansada. Muy cansada de aquella situación.
Paró en seco en medio del camino, mirando a todas direcciones sin saber que hacer. No había cruces ni nada parecido a un desvío. Solo un camino recto y que al parecer también le hacía andar en círculos. Giró su vista hacía la maldita piedra de musgo que tantas veces se había encontrado. Esa maldita piedra que le hacía ser consciente de su carrera sin rumbo ni sentido.
Suspiró cansada, hambrienta y desconsolada. Pronto se haría de noche, o eso pensaba. Estaba sola en medio de ninguna parte. Nadie sabía que estaba allí. Bueno, su nuevo amigo lo sabía, pero no tenía ganas de volver a encontrarse con él. Le daba la impresión de que si fuera así, cosas malas pasarían. ¿Qué iba a hacer?

Se sentó encima de la maldita piedra para descansar. Sus piernas eran muy cortas para tocar el suelo y las balanceaba con languidez en el aire. Alzó la vista al cielo, como si las nubes pudieran indicarle que hacer. Se sentía tan tonta. Una niña tonta, como siempre le decían los niños malos del pueblo. Como se reirían ahora si pudieran verla ahora. Desvió la mirada hacía la dirección por la que había venido. Era absurdo. No había girado en ningún momento, era un camino continuo pero siempre volvía a los mismo sitios. Pensó, que si intentaba regresar al cruce, no sería capaz. Era un círculo en el que había entrado y no sabía como salir.
Caperucita contuvo las lágrimas de frustración. No arreglaría nada así, aunque era lo que más le apetecía en esos momentos. Hundió la cara en sus manos y comenzó a sollozar con amargura. Sus lloros y jadeos se hicieron eco en el silencio del bosque. Era lo malo de estar sola en medio de la inmensidad. Nadie la escucharía llorar ni iría en su ayuda. No volvería a ver a sus padres, ni a sus amigos, ni a su querida abuelita. Nunca saldría de ese horrible bosque.

– ¿Te importaría llorar más bajo? Me has despertado de mi siesta.

Caperucita dejó escapar un respingo al escuchar esa voz grave y poderosa. Giró la cabeza rápidamente, buscando por todas partes a su interlocutor pero se veía sola. ¿Quién había hablado?.

– Delante tuya, niña tonta. ¿Acaso no sabes usar tus ojos? – volvió a hablar, enfadado.

Justo enfrente, un gran roble se alzaba ante ella. Robusto, frondoso, poderoso. En su corteza se podía adivinar unos ojos parpadeando y cubiertos por musgo y el rostro de un anciano viejo y arrugado, surcado por las grietas del tiempo. Sus ramas y hojas parecían moverse, sacudidas en un ritmo errático por cada leve movimiento de su cara.
Caperucita ladeó la cabeza, confusa por el hecho de que un árbol le estuviera hablando. Lo normal sería de que se asustara, pero no era más que un gran tronco con las raíces metidas en la tierra; poco daño podría hacerle. Además, había leído suficientes cuentos como para saber que los árboles parlantes siempre eran una buena compañía en los momentos de soledad.

– Perdón por haberle despertado, señor árbol – se disculpó con un hilo de voz –. No sabía que había alguien que me pudiera escuchar.
– Pues si que lo había, niña tonta – su voz era grave y rasposa, como un abuelo gruñón –. Has interrumpido mi siesta de doscientos años. Ahora tendré que volver a empezar – se quejó.
– Lo siento – se disculpó de nuevo Caperucita mientras se secaba las lágrimas con su maltrecha capa roja –. Es que creo que me he perdido y no sé como volver a casa.
– ¿Cómo sabes que estás perdida, niña tonta? – preguntó el árbol con aburrimiento.
– Porque no sé donde estoy.
– Si que eres una niña tonta – se rió el árbol haciendo que algunas hojas cayeran por el movimiento.
– Deja de llamarme así. Me llamo Caperucita – se defendió la niña con su cara de enfado –. Para ser un árbol eres muy malo.
– Y tú una niña tonta – dijo el árbol, aun riéndose ligeramente –. ¿Cómo sabes que te has perdido?
– Porque me dijeron que para encontrar al unicornio tenía que perderme y lo Desconocido me dijo que si seguía este camino me perdería y así podría encontrar lo que busco – explicó.
– Si ese Desconocido te dijo que tenías que seguir un camino, es que no estás perdida.
– No entiendo – musitó, confusa.
– ¿Cómo puedes estar perdida si has seguido las indicaciones de otra persona? – le preguntó.
– Pero me dijo que este era el camino hacía perderme – contestó.
– No existe ningún camino para perderse, niña tonta – dijo arrugando su corteza, como si estuviera concentrado –. Aunque no sepas donde estás, como volver o hacia donde vas, no estás perdida. Solo sigues las indicaciones de lo Desconocido – le explicó.
– Entonces… – murmuró llevándose un dedo a la mejilla –. No estoy perdida porque este es un camino que alguien me dijo que era el correcto para llegar hacía el unicornio, no uno que yo haya elegido para encontrarlo – sonrió al darse cuenta de lo que había pasado todo ese tiempo.
– A lo mejor no eres una niña tan tonta como pensaba – dijo el árbol con lo más parecido a el orgullo que podía expresar.

Todo había sido un engaño de lo Desconocido. Una trampa, tal vez. Era cierto que se había perdido, pero aquel no había sido el modo correcto de hacerlo. Debía empezar a tomar sus propias decisiones.

– Gracias por todo señor árbol – dijo antes de saltar de la piedra alegremente –. Creo que ya sé como perderme.

Antes de que pudiera contestarle, Caperucita echó a correr hacia el interior del bosque. Le daba igual la dirección, porque sabía que cualquiera que ella misma escogiera sería la correcta y lo que era más importante, cuanto más alejado del camino que lo Desconocido había escogido para ella, mejor. Porque nada era desconocido si ella tomaba las decisiones.

El árbol la observó partir y dejó escapar un suspiro cansado. No era la primera vez que veía a un humano insensato. Todos eran iguales, aunque esa niña aun era muy joven como para caer presa de sus malas decisiones.

– Corre todo lo que puedas, niña tonta, aunque sera inútil. Nadie puede escapar de lo Desconocido. Ni siquiera tú, dulce Caperucita.

Hace alrededor de 4 años

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SEXYLOVER122
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

! Preciosa tercera parte , llena de colores, bella ambientación y mucha fantasía ! . ! Mucha suerte ! ...

PedroSuarez_80
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 4 años

Tu relato es digno de película. Parece las nuevas versiones de Hollywood.

leo1
Rango12 Nivel 57
hace alrededor de 4 años

Maravilloso relato!!! Me hizo pensar como lo Desconocido nos devora continuamente, nos lanza señuelos para errar el camino...y también en que hasta para perderse hay un modo correcto...me encanta tu lenguaje, tu ritmo, tu estilo. Suerte!!!ya que talento te sobra, saludos

Robe_Ferrer
Rango7 Nivel 32
hace alrededor de 4 años

Me sigue gustando tu historia, sin embargo sigue teniendo fallos de ortografía. Te faltam tildes (la gran mayoría en interrogativas indirectas) y los diálogos están mal puntuados. Si lo corriges tienes mi voto, si no, lo siento pero no puedo dártelo.
Los votos ya son muy valiosos. Seguro que consigues arreglar eso. Ánimo.

Sam
Rango8 Nivel 36
hace alrededor de 4 años

Un cuento maravilloso, confío en que lo continués de una forma espectacular, te dejo mi voto, un saludo.

osgonso
Rango11 Nivel 54
hace alrededor de 4 años

Mantengo mi opinión de la primera caja: de llegar al jurado, que tiene pinta, es candidato a todo.
Y añado mi desaparecida opinión en la segunda, que no sé qué le ha pasado: tu creación Lo Desconocido es digna de ser llevada al imaginario colectivo. Estamos ante un personaje que, de haber caído en manos de un cuento clásico de hace 200 años, sería a día de hoy un icono.

PrueHolmes
Rango11 Nivel 53
hace alrededor de 4 años

Excelente tercera caja, espero que pases a la próxima ronda!

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 4 años

Les deseo suerte a los lectores que faltan por leer esta historia, la suerte de encontrarse con un texto como éste.


#4

Debía reconocer que su nuevo camino era difícil de seguir.
Tenía que ir con cautela, esquivando las zarzas, saltando piedras y troncos caídos. Mil y un obstáculos aparecían en su caminar, pero Caperucita no se daba por vencida. Podía estar cansada, agotada y sedienta pero ahora sabía que esa era la dirección correcta. ¿Por que? Porque ella misma había escogido ese camino.
En su infantil y cándida mente solo había sitio para la ilusión y la impaciencia de conseguir por fin su objetivo. Nadie la podría detener, nadie le haría darse la vuelta y huir. Esa pequeña aventura, aunque tan pequeña como ella le había enseñado cosas. Y la más importante era que no debía rendirse nunca.

Caperucita paró unos instantes a coger aire, intentando tranquilizar su agitado corazón. Hasta una niña pequeña llena de energía como ella se cansaba. Unos profundos y bastos matorrales le cortaban el paso, impidiendo que la luz del Sol pudiera iluminar la espesura del bosque en la que se encontraba. Cogió una rama caída y la alzó sobre su cabeza para comenzar a aporrear con ella los matorrales. Poco a poco, las hojas y las ramas espinosas fueron cayendo ante sus embestidas y la luz comenzó a pasar tímidamente hasta ser un gran túnel luminoso y incitante. Caperucita no se detuvo más, lanzó la rama lejos y se internó una vez más en lo desconocido.
Al principio la luz la cegó y le costó un poco acostumbrarse a ella y poder enfocar los objetos a su alrededor. Parpadeó varias veces para espantar esos molestos puntitos negros que danzaban en su vista y pudo comprobar como se encontraba en un claro. Era una mejora con respecto al tenebroso bosque que había atravesado. Flores silvestres de los más diversos colores pintaban un bello cuadro sobre la hierba. Era como si el bosque no se atreviera a adentrarse en ese pequeño paraíso en medio de ninguna parte, como si temiera que algo le pudiera pasar si una sola raíz se atrevía a tocarlo.
Caperucita disfrutó de la calidez del Sol en la piel, de la suave brisa que le daba suaves caricias y del dulce aroma del lugar. Aquella parecía su recompensa por tan arduo camino. Un descanso para su pequeño cuerpo. Se adentró un poco más en el claro, dando saltitos entre las flores, riendo alegremente por haber encontrado un sitio tan maravilloso. Le parecía increíble que pudiera existir algo así en un bosque tan horrible como el que acababa de atravesar. Era un lugar para esconder un preciado tesoro, un conocimiento único en el mundo que ella no podía apreciar.

Tan absorta estaba en su momentánea libertad, que no se dio cuenta de que era observada por alguien desde las sombras. Esta vez no era solo la sensación de ser vista, si no que realmente había alguien, o algo, siguiendo todos sus movimientos. El sonido de unos cascos se hizo eco en el maravilloso claro y Caperucita cesó su alegría. Que poco tiempo duraban las cosas buenas.
De entre las sombras, con elegante lentitud, un ser de perlado pelaje y crin dorada entró en el jardín secreto. Un ser solo existente en leyendas que se sabía único en el mundo. Poderoso, mágico, refinado. Así era el unicornio que por tanto tiempo imaginó Caperucita. Así era el unicornio que tenía delante.
Tuvo que contener las ganas de gritar y de llorar de alegría cuando por fin lo tuvo ante sus ojos. Era maravilloso. Un ser que no podía ser real pero que estaba allí, al alcance de su mano. Se acercó a él con cautela , intentando no asustarle con un mal movimiento, aunque realmente no parecía que algo pudiera perturbar su tranquilidad. Se dejó acariciar por la pequeña mano de la niña. Por el lomo, la crin, hasta el cuerno. Tenía un tacto suave y aterciopelado, como la mantita de su querida abuelita.

– Veo que por fin has encontrado lo que buscabas.

Caperucita dio un respingo y saltó hacia atrás asustada. En el otro lado del claro, su amigo lo Desconocido la observaba con una siniestra sonrisa. Parecía disfrutar que hubiera encontrado el unicornio, pero sus ojos demostraban que solo era una máscara mal puesta. Se acercó a ella, danzando elegantemente por encima de la hierba sin apenas rozarla, moviendo sus brazos alados al son de una música que solo él escuchaba en su cabeza.

– Dime, Caperucita ¿Te ha gustado tu aventura? – preguntó al parar de bailar a una distancia prudencial de ella.
– No. Ha sido horrible. Peor que una pesadilla – admitió con un hilo de voz. Su nuevo amigo la intimidaba –. Pero ha valido la pena, por fin he encontrado mi unicornio y podré salvar a mi abuelita – sonrió.
– Sin duda el camino para perderse en difícil y lleno de obstáculos. Ahora lo sabes muy bien – asintió lo Desconocido haciendo que su cambiante pelo grisaceo se moviera a su son –. Pero me temo que aun no lo sabes todo, dulce Caperucita. Dime ¿Has aprendido mucho de tu viaje?
– Creo que si – dijo llevándose un dedo a una mejilla–. Ahora sé que las decisiones que tome son solo mías y que por eso son las correctas – por un momento, lo miró mal –, y que hay gente mala y árboles buenos que me pueden ayudar.
– Eres una niña muy lista, Caperucita – le admitió antes de volver a sonreír mostrando así todos sus afilados dientes –, pero no dejas de ser una niña que tiene mucho que aprender – murmuró comenzando a caminar, más bien flotar, alrededor del manso unicornio –. ¿No has aprendido que todas las decisiones que tomes tienen consecuencias? Todo tiene un precio en esta vida.

Caperucita observó con atención el extraño baile de lo Desconocido. Cada vez que se movía, una estela de cambiantes plumas grises le seguía. No quería volver a encontrarse con él, pero estaba visto que era algo que la perseguiría toda la vida. Había aprendido a decidir, había aprendido a seguir su propio camino, pero era verdad, nadie le dijo nunca que por cada decisión que se toma hay un precio que pagar.

– Ahora estás perdida ¿Verdad?
– He encontrado al unicornio, eso significa que sí – dijo encogiéndose sobre si misma – y estar perdida significa que no sé como volver a casa – lloriqueó.
– Pues es hora de decidir una vez más, dulce Caperucita – lo Desconocido cesó su baile y acarició con sus plumados brazos al mítico unicornio –. Este ser es capaz de conceder un deseo a toda niña de puro corazón. Puedes desear volver a casa, por supuesto, pero sabes lo que eso significaría para tu abuelita – lo Desconocido la observó con sus grandes y amarillos ojos de buho, viendo más allá de su alma –. También puedes desear salvar a tu querida abuelita, pero sabes lo que eso significaría para ti – no pudo contener otra sonrisa al pensar en ello –. ¿Vas a decidir o a huir, dulce Caperucita?

Era difícil. Muy difícil.
Tanto camino para volver con las manos vacías. Tanto camino para no volver nunca más. Caperucita suspiró intentando tranquilizar su agitado corazón. Observó al unicornio, tan tranquilo y elegante, como si todo lo que estuviera pasando a su alrededor no tuviera que ver con él. A su lado, lo Desconocido, esperaba pacientemente su respuesta. Él siempre quiso esto, siempre la estuvo siguiendo pero ella no lo sabía. Era inevitable. Siempre existiría algo que no comprendería, que no supiera lo que era, y que por supuesto, la aterraba.

Caperucita juntó las manos para pedir su deseo y cerró los ojos con mucha fuerza, temerosa de lo que fuera a pasar si los abría. Pronunció cuatro palabras con calma, despacio, con voz temblorosa. Abrió los ojos un poco, guiada por su curiosidad infantil.
Lo último que vio, fue a lo Desconocido cerniéndose sobre ella.



Hace alrededor de 4 años

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SEXYLOVER122
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

! Hermoso relato ! . ! Muchas gracias por tu apoyo !...

HJPilgrim
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

@Cristina_Ogando una vez escuché que los clásicos que leemos ahora, antes de ser editados por los hermanos Grimm por ejemplo, eran más oscuros y con una enseñanza para la época. En cierta forma tu versión de Caperucita Roja me recordó a eso. No hay finales felices. Yendo a tu relato, me encantó lo bien que relataste las desventuras de la pequeña Caperucita. Me alegro haberte encontrado. Todos los votos que te di, son más que merecidos! Mucha suerte!

Robe_Ferrer
Rango7 Nivel 32
hace alrededor de 4 años

Jolin, menudo relato. Me ha encantado. Hay mas?

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 4 años

Una muy buena y nueva mirada sobre un clásico, perfectamente escrito.- Felicidades y mucha suerte!

leo1
Rango12 Nivel 57
hace alrededor de 4 años

Excelente!!! Felicitaciones