Pericoterbutil
Rango4 Nivel 15 (221 ptos) | Promesa literaria
#1

Cerca del final de una calurosa mañana, Gale sabía que una tarde aun más caliente se aproximaba. Los vestidores del instituto debían ser un infierno justo en ese momento, con el montón de adolescentes descontrolados cambiándose luego de sus dos horas de fútbol. Gracias a Dios ya no se encontraba allí, había logrado saltarse la clase aunque, en realidad, no sabía si encontrarse en la oficina del director era mejor; estaba casi seguro de que no había hecho nada malo esta vez, pero allí estaba, en medio de esa oficina que ya conocía, con el Señor Tompson en frente y su hermana mayor, Lua, a un lado. La ultima sí que le sorprendió.

—Ten—. Para combatir el calor, tenía ganas de tomarse una cerveza o su usual 7UP alterada con Whisky, que solo con imaginarla le hacía agua la boca y es que tenía meses sin tomarla, exactamente los siete que llevaba metido en ese instituto. En su lugar, su hermana le tendió una Coca-Cola Light. «Al menos la oficina del director tiene aire acondicionado».

—¿Van a decirme lo que está pasando o qué hice ahora? Que me he perdido la ultima clase y quiero ir a almorzar.

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imdanygodoy
Rango14 Nivel 68
hace 2 meses

Genial... No olvides en avisarme si la continúas.


#2

Las dos personas que se encontraban en aquella habitación junto al castaño sabían bien que muy poco le importaba haberse perdido una clase, y en especial la de fútbol, por la cual sentía un especial desprecio repartido entre su poco interés hacia el deporte, un profesor poco profesional y la mierda que era que, por ser hombre, se supone que debiese tener algún tipo de habilidad innata para practicarlo.

—Mamá acaba de dar a luz y se ha puesto bastante mal, tenemos que irnos.

—¿Mamá estaba embarazada y yo no lo sabía?— Su tono de voz fue de autentica sorpresa, e hizo que el director se apoyase de su escritorio, soltando un quejido nervioso.

—Puedes buscar tus cosas necesarias para algunos días y eso y... No sé... Nos veremos aquí en dos lunes—. El hombre mayor hablaba con tanta duda e inseguridad, que si no hubiese sido porque Gale estaba demasiado ocupado tratando de adivinar qué pasaba por la cabeza de su hermana, le hubiese hecho bastante gracia verle así.

—Llevas bastante tiempo encerrado aquí, te has perdido de muchas cosas...— Murmuró la rubia seguido de un suspiro, y su hermano pudo darse cuenta de como la comisura de sus labios se tiró levemente hacia arriba, en lo que pudo ser una sonrisa. —¡Date prisa!

#3

Cerca de media hora después, el par de hermanos salió de aquel instituto en el que el menor se encontraba internado, sin siquiera molestarse en darse la vuelta a echar un ultimo vistazo a aquél lugar de paredes grises cuando atravesaron las puertas de salida. Esa semana, Gale sabía que no extrañaría ni un poco ese lugar.

Ninguno de los dos tenía mucho que decir sobre el instituto; ambos lo conocían perfectamente: Lua, con 19 años, hacía un año había salido de allí.

Ambos se conocían bastante bien, también, el uno al otro. Aunque no eran demasiado comunicativos, con solo un par de miradas podían llegar a descifrar lo que le había pasado al otro en los últimos días.

—¿Qué es esto?— Preguntó la mayor mientras con la punta de su dedo tocaba, a propósito con algo de fuerza, la muñeca del castaño, clavando su uña en las cicatrices que allí tenía. Por supuesto, sabía perfectamente que no se trataban más que de autolesiones.

Gale soltó un suspiro, alejando su muñeca del molesto toque de su hermana. No le dolía, pero se sentía raro, y sabía que ella lo hacía para molestar. —¿Qué es esto? ¿Esto?— Preguntó, siendo él quien ahora la tocase con la punta de su dedo a ella, justo en la mejilla donde, bajo el maquillaje, le había identificado el leve tono purpura de un hematoma. Luego, le hundió el dedo en las costillas. Como respuesta, Lua hizo una mueca de dolor.

—Cada quien se mata a su manera—. Dijo, y el tema quedó allí, porque ambos sabían bastante bien que eso era cierto, y que no eran quien para decirle al otro que dejara de hacer cualquier cosa. Gale no dejaría de buscar la calma en el dolor físico hasta hallarla en la muerte, y Lua no se alejaría de su novio aunque la golpease, o se pondría a comer y arriesgarse a engordar.

—¿Cómo pudo creerse la mierda de mamá y el embarazo?— Gale seguía sin terminar de entender como el director se había creído esa historia y haberlo dejado salir. Siempre había creído que las mujeres tenían más credibilidad en cualquier cosa que dijeran, y aquello se lo confirmaba.

—A los hombres les asusta lo que no pueden entender, y prefieren evitarlo...— La rubia hizo una mueca que pareció ser una pequeña sonrisa ladeada, y es que esa expresión suya nunca pasaba de allí. —Embarazo, peligro de muerte, sentimientos, familia, bla, bla, bla... Demasiado fácil. Espero no te haya puesto sensible...

—¿Que mamá haya muerto hace menos de dos años y la utilices para sacarme de ese lugar de mierda? Estoy llorando—. Ambos soltaron una corta risa, y luego de una pausa, añadió—: Como sea, a mi no me asusta esa mierda.

—Tú no eres un gilipollas.

imdanygodoy
Rango14 Nivel 68
hace 2 meses

Me encanta la historia c: está demasiado interesante y buena, sigue así