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#1
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El primer vistazo
Soltó un grito de lamento, con una mano en su cara sosteniendo una servilleta.
Su maquillaje se estaba arruinando por las lágrimas, se podía notar, por la caída de las gotas, que usaba demasiado maquillaje, pero eso no le quitaba lo hermoso de su rostro.
- Eres hermosa - Lo dijo casi para sí - Pero…no creo que esto funcione.
Contuvo su respiración al decir aquello, tratando de mejorar la situación, una situación que estaba en tacones.
Se encontraban en una cafetería en el centro de la ciudad, el Kahlo Café; colorida, con un ambiente bohemio para los artistas y aficionados del arte o personas alternativas, por así decirlo, un lugar concurrido por jóvenes, un lugar de moda en Tepic, con las pinturas de Frida Kahlo como protagonistas principales del decorado de las paredes, llenando con su surrealismo la cafetería.
Pero en esa cafetería se presenciaba un rompimiento.
En la mesa, se encontraban dos tazas de café, varias servilletas arrugadas, los celulares cerca del alcance rápido de la mano, pero fuera del alcance de la vista del otro y unos sobres de azúcar.
Soltó otro sollozo.

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Flaneta
Rango10 Nivel 46
hace 5 días

Bueno... Hace calor, ¿no?


#2

Se alegró de pedir un expreso, así su punto focal (y su escapatoria) sería la taza de café y no la cara de la chica, no soportaba las lágrimas de las mujeres, no es que se le hicieran desagradables, solo que no soportaba que una mujer llorará, y aquella estaba llorando por su culpa.
Suspiro hondo, parecía ser que esto demoraría mucho, nuevamente soltó otro chillido, y fue ahí cuando supo que ya no pararía el drama, ya no había vuelta atrás.
- ¿Qué quieres decir, Zeus?
Le pregunto todavía con la servilleta en su cara, limpiando las próximas lagrimas que amenazaban con más drama.
- No creo que esto, lo que sea que hemos tenido - hizo una pausa acercándose más a la mesa - la pasamos bien, okey, pero no creo que pueda haber más. – soltó con la voz baja.
¡Dios! No es como si estaban saliendo en realidad, solamente se veían para “pasarla bien”, no era algo serio, como para que hiciera tanto escándalo.
Además que esperaba ella: las llamadas a media noche, los encuentros casuales, jamás le envió mensajes de “Buenos días” ni de “Buenas noches” solo de “¿Dónde estás?” “¿Qué haces?” “Ven a mi casa”.
Será que tendrá una maldición en su miembro, como para que toda mujer se quiera casar con él, solo se acostaron durante dos meses, no se llevaron las cosas al lado más extremo que sería en modo romántico.
- ¡Lo supuse! - absorbió su nariz – solo era otra más, otra muñeca con quien pasear.
Arrojo la servilleta a la mesa, respiro hondo para poder tranquilizar su cabeza y su corazón.
¿Pero qué chingados? Si todo iba muy bien entre ellos dos.
¿Por qué de pronto ya no quiere verla más?
- ¿Pero qué cosas estas diciendo? Esto no…- Levanto las manos e hizo un gesto de duda – Solo pienso que es mejor no seguir “esto”.
Señalando con su mano derecha, tratando de decir “la relación” que tenían, luego puso su mano en su frente para crear la apariencia que esto también a él le duele, suspiro hondo y la miro a los ojos, el primer contacto que tuvo con sus ojos y en su mirada se podía notar, que estaba actuando, la tristeza no le llegaba a los ojos color café claro. - Por favor te pido que me perdones…
Se bufo, que cínico podía llegar a ser un hombre.
- ¡Si claro! ¿Crees que me voy a tragar eso, Zeus?
Dijo ya exasperada, la estaba tratando como una tonta, este cuento ya se lo conocía, se sintió ofendida.
- ¿Crees que solo por tener dinero puedes hacer lo que quieras? Solo eres otro “mirrey” más, Zeus, no eres nadie sin tu familia.
Se limpió las lágrimas con otra servilleta que agarro de la mesa, aunque su maquillaje quedara arruinado ella seguía siendo hermosa, una de las tantas caras hermosas en Tepic, un rostro en forma de corazón con unos ojos negros con un brillo intenso, una nariz afilada y unos labios carnosos pequeños, con una larga y abundante cabellera negra. En realidad, era una chica lista, estar en la carrera de odontología era muy pesado, mantenía buen promedio y participaba en todas las actividades de la universidad.
Pero es muy parrandera.
Aunque ganara muchos concursos de belleza y fuera una fiera apasionada, al final solo es otra chica demandante.
Una princesa sin castillo, ni rey que la soporte.
Solo está al pendiente de ella misma, que todos le digan lo guapa y buena que esta, algunas veces cansa estar tomándose selfies a cada momento, ya lo estaba agarrando como su fotógrafo personal, está todo el día al pendiente del celular, y aunque no lo quisiera admitir enfrente de ella, es un poco aburrida, la gente está con ella por su popularidad.
- Piensa lo que quieras pensar, ese es tu problema, sigues siendo nalga fácil.
Lo soltó, era una de sus cualidades, según él, sin ningún condimento, ni siquiera esperaba a que el fuego calentara el sartén, solamente lo decía tal cual era a su consideración.
- ¿Qué esperabas de mis llamadas a media noche, y en la forma en que nos conocimos? ¿En verdad pensaste que así podríamos tener una relación amorosa? - Dijo esto último en tono sarcástico y con sus manos simulando entrecomillar la última palabra - Si es así, has visto muchas películas de amor.
Como respuesta a tales comentarios, fue el café en su cara, por suerte ya se encontraba frio, mentiría si dijera que no se sorprendió de tal acto de telenovela.
Tenía los ojos cerrados a causa de la acción de la chica, pensó y espero a que también lo abofeteara, pero solo oyó que dijo “tú eres nadie”, la silla arrastrándose junto con sus tacones apartándose de la mesa y de él.
Mientras caminada a la salida del café, suspiraba hondo para calmarse, temblaba por lo que acababa de hacer y por todo lo que le había dicho, estaba enojada y conmocionada, no podía creer que él le había dicho tal cosa, nadie le había dicho tales cosas, era una reacción normal la que tomo ella hacia él, no tomando en consideración el escándalo que hizo ni la gente que los estaba viendo.
Llego a pensar que él era diferente, que era el indicado, sus encuentros casuales eran muy a menudo entre semana, y se la pasaban todo el fin de semana juntos, teniendo sexo claro, pero platicaban de sus experiencias y de ellos mismos, pensó que eran “exclusivos”; que solo eran ellos dos, pero al final, solo era otra más de sus muñecas.
¿Pero por qué sintió que la trataba diferente?
Sí, en cuanto se vieron en el antro, se coquetearon y terminaron en el baño, una de esas noches donde la música y el alcohol hacen que todo fluya más fácil.
Pero no podía soportar el dolor que surgía de su pecho.
¿En tan poco tiempo le empezó a querer?
Solo deseaba irse tan rápido del lugar y refugiarse con sus amigas, ellas eran lo más sincero que tenía. Esta noche no podía quedarse en casa.
Que no me sorprenda verla en el antro, se dijo, agarrando varias servilletas para secarse el café de la cara. “Esa” toma cualquier excusa para salir y agarrar fiesta.
Lo pensó con detenimiento; con tanta vida social, su demandante carrera de odontología, salir cada noche y regresar a la madrugada ¿Cómo es que nunca se ve cansada? ¿Cómo mantiene su belleza a flor de piel?
Eso ya no importaba, de todos modos, era aburrida, otra chica amante de Instagram; superficiales y llenas de maquillaje.
Miro las servilletas que utilizo la chica, estaban llenas de maquillaje y rímel. Tan bello rostro y ocultarlo con asquerosos maquillajes.
Cemento.
Busco en los bolsillos de sus pantalones y coloco el dinero considerando el costo de lo que ella había ordenado; un capuchino, cargado de azúcar.
Cuando se levantó de la mesa se percató de que todo el mundo lo miraba, la mesera que los atendió dudaba si acercarse o no hacia la mesa para cobrar la cuenta. Todos los presentes en el café lo miraban, son de esas miradas que indican que eres culpable de un horrible asesinato, que te juzgan y te dicen lo mal que hiciste, algo que no era nuevo para él, ese tipo de miradas ya las conocía bien. Pero había una en especial, su mirada se estaciono en “esa” que se le hizo conocida, unos ojos negros con un brillo diferente.
Pero no supo de dónde los conocía.
Agarro su chamarra y busco su caja de cigarros.
A dos mesas de distancia una chica, su computadora y un frappe en la mesa, se habían entretenido viendo tal ruptura.
No te preocupes chica, en dos días te consigues otro, pensó para ella misma, pero a la vez imagino diciéndoselo a la chica que se fue llorando, la siguió con la mirada hasta que está paso a un lado de ella.
Su mesa se encontraba cerca de la entrada de la cafetería, junto con una gran ventana que dejaba entrar el viento, soplando en su cara, refrescándola mientras pasaba un rato agradable en ese lugar.
Era su mesa favorita del café en los días soleados y calurosos, porque era el único lugar del café donde se podía disfrutar del viento mientras contaba los últimos chismes con sus amistades. Tenía los audífonos puestos, pero no escuchaba nada a través de ellos, disimulaba que estaba viendo un anime en su computadora para que aquella ya EX-pareja no se fijara que andaba de chismosa, tenía los codos en la mesa y sus manos sostenían el peso de su cabeza.
Sentía un poco de pena por aquella hermosa chica, pero a la vez no, cuando llego al café supo quién era; es famosa en Tepic, todas las tiendas de ropa, bueno boutiques, como se proclaman así mismas, aunque solo venden ropa barata traída de Guadalajara, la querían para promocionar su tienda en las redes sociales, ella es Perla Cortez, una chica que gano “Nuestra Belleza Universidad” en la universidad autónoma de Nayarit, el cual ganar ese concurso fue su boom.
Tras esa coronación se popularizo en todo Tepic y en todas las redes sociales, era emocionante ver a la señorita más popular de la ciudad ser bateada por un tipo cualquiera, las palabras que le dijo eran de lo más ojetes, ninguna chica, fuera reina de belleza o una empleada de mostrador se merece ese trato.
Pero…
Personas tan hermosas como ella tienen muchos enamorados, así que juzgo que iría con uno de sus tantos pretendientes a buscar consolación.
Qué envidia.
Miro al muchacho que se encontraba de espaldas, el cual saco una caja de cigarros y se colocó uno en la boca, se le quedo viendo, noto que sus miradas se habían interceptado, eso la puso nerviosa, rápidamente volteo a la pantalla de su computadora, mientras que, de reojo vio como salía del lugar tratando de prender el cigarro.
Si ella fuera más valiente hubiera cantado “fue en un café eh, donde yo la deje eh” como indirecta hacia él, pero su nerviosismo la dejo volver a su computadora y darle play a su reproducción.