Yhradil
Rango7 Nivel 33 (1965 ptos) | Autor novel
#1

Aquí iré subiendo relatos acerca de un mundo en el que estoy trabajando, voy a intentar marcarme un Andrzej Sapkowski. (Ya sabéis, escribir varios relatos acerca del mundo antes de iniciar la historia).

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teff_pg
Rango16 Nivel 76
hace más de 2 años

Genial; vamos a ver que tal va ;)

Josue
Rango6 Nivel 25
hace más de 2 años

@Yhradil Nombraste a Sapkowski y ya te ganaste un like jajajajajaja... hasta me dieron ganas de leer la saga del brujo otra vez (hace ya bastante q la lei Con excepcion de "estación de tormentas"" de la cual aun no he tenido el honor =/)


#2

#1

La brisa embriagaba el lugar de un cenizo olor, ocasionado por el gran incendio que parecía proclamar el fin de los drimáneos. Esos seres, tan inferiores para las inmensas bestias que habían producido tan peligroso escenario, corrían de un lado para otro imbuidos por una sensación de miedo tan profunda que algunos se quedaban petrificados al apreciar como sus recuerdos ardían junto a las llamas. Anaranjados brazos que envolvían los pilares y paredes de sus hogares, a su vez que abrazaban a sus seres queridos con la única intención de hacerlos gritar hasta enviarlos al lugar en el que los muertos descansaban.

Unos pasos, seguros y tranquilos, llenaron la ciudad de pesimismo. Ya daba igual las armas o soldados que quedaban, los drimáneos no podrían hacer nada contra la raza de los alados; y menos cuando el gran Davariss había aterrizado con la única intención de admirar el caos que llevaba a los dregûres a su victoria.

El sonido de una espada causó un gran estruendo, esta había caído de las manos tambaleantes de uno de los defensores. Era de aspecto pequeño, quizás de metro y medio, y sus ojos verdosos se recubrían en una membrana semitransparente que era propia de su especie. Se deshizo del casco que cubría su cabeza carente de pelo a excepción de las dos cejas que coronaban los aterrados globos oculares. Tenía sus gruesos labios delicadamente abiertos, mostrando una dentadura afilada pero pequeña.

El señor y monarca de los victoriosos, se plantó frente a aquel leindû, mostrándole una sonrisa que no consiguió más que provocar un roal húmedo en la tela que portaba aquel guerrero. Davâriss enarcó su ceja, para luego soltar una pequeña carcajada. Su voz fue suave, melodiosa; algo que las largas y horizontales orejas del otro no se esperaban.

—He aquí lo que quisisteis obtener —pronunció el drêgur mientras posaba su desnuda mano en su tatuado pecho—. He ahí lo que al final conseguisteis.

Señaló con su brazo aquel incendiado paisaje, a la vez que miraba a los ojos de todos aquellos que habían osado batallar contra los suyos. Volvió su vista a quien había dejado caer la espada, pues su cuerpo había comenzado a moverse de una manera extraña mientras palpaba su torso con el dolor inundando cada facción de su cara. Se agachó hasta quedar a su altura, y con la misma arma del pobre luchador, surcó una profunda línea en el cuello de este.

—Este es el momento. —Se puso nuevamente en pie, dejando el fallecido cuerpo tendido en el suelo—. En el que yo, Davâriss, proclamo que los alados hemos ganado esta batalla.
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Inicio de la Tercera Era, C.D (Caída drimánea). O, S.D (Sarali' drimânea)

Hace más de 2 años

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teff_pg
Rango16 Nivel 76
hace más de 2 años

Vayaaaaaaaa, que genial. Ya quiero leer más sobre esto


#3

#2
Aséase aés, cuando los mares brillaban con la luz rojiza que Xa'da-ana proyectaba desde los cielos de nuestra gran casa; uno de nuestros xi'êr, marchaba con paso cansado por los sureños lares de la tierra del nacimiento. El sudor realizaba angostos caminos por su enrojecida piel, y las ropas que portaba parecían despedazarse a cada pesada pisada que daba el cansado xo'âr.
En cuanto sus rodillas fueron clavadas en la hierba y roca que ocultaban la tierra, alzó sus ojos clamando a su hermosa diosa una ayuda que evitara la sangría lucha que inundaba aquella patria por la que él luchaba.
—Ca'xaêna —pronunció con dificultad, por culpa de la sed y cansancio—. Cuanto yo haré por ti... Semejantes peligros he afrontado por vuestra santísima belleza.
Se acomodó, apoyando su espalda en el árbol más cercano, mientras que observaba sus destrozadas manos.
—Hoy te pido, carmesí que baña mis ojos con tan suma hermosura, que a nosotros tus fieles nos otorgues algo con lo que frenar al atacante.
Fueron con esas palabras, estas que tan simples nos parecen; con las que aquel soldado nos llevó la más grata de las recompensas. Un regalo divino, con el que acabamos con el enemigo.

Anónimo. Se desconoce su creación.
Con este breve texto es como se inicia, en la Xa'di-i, a hablar acerca de la batalla entre Lendiâfes y Heúsares.

Anexo:

Aséase aés: Sirve para iniciar una pequeña historia. Es usado por: Lendyâfes, Rësuths, Affradéos y Theanos.
Xi'êre: Hermanos.
Xa'da-ana (Léase Xa dáána): Una de las diosas de la religión Lendyâf.
"de la tierra del nacimiento": Título Lendiâf de Azrraf.
xo'âr: Hombre, persona, mujer.
Ca'xaêna: Palabra con la que se inicia una conversación con los dioses.
Xa'di-i: Misa.

Hace más de 2 años

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#4

#3

Cuando el pico chocó en aquella roca, el sonido se extendió por cada recoveco como si de un sonoro pío se tratara. Era agudo y fuerte a su vez, capaz de molestar a los oídos más nuevos, y capaz de no ser percibido por los viejos.

Pasos comenzaron a resonar entre el semicírculo de piedra que formaban dichos caminos ubicados en el subsuelo; pisadas tan distintas unas de otras, pero con un único objetivo. El sudor comenzó a caer al suelo en cuanto la gran orquesta de repiques alcanzó el punto en el que no había instrumento que se mantuviera silenciado, y el pesado aire hacía dificultosa la respiración para quienes poco acostumbraban a dichas condiciones.

—Cabría destacar la llegada de los nuevos, puede ser que con tal suma de trabajadores se doble o triplique la cantidad de beneficios —pronunció la áspera voz proveniente de un hombre de tez paliducha y desgreñados cabellos—. Hace poco, tuvimos que cerrar Gloria Azul, pero ¿qué es mejor? ¿Perder unas cuantas bolsas de dinero, o traer a los hombres y mujeres hasta aquí y ganar una decena de bolsas por día?

Soltó una costosa carcajada, la cual acabó en una fuerte tos que hizo eco junto a los sonidos que se adueñaban del ambiente de la mina. Atusó su rizada barba, y pasó la mano por su boca ante la mirada del moreno y joven hombre que lo acompañaba con cierto malestar.

—A lo que me refiero, es indudable que hemos perdido un buen punto de extracción, pues el mineral que en la ya cerrada cueva hay es, indudablemente, un magnífico material para la forja de afiladas espadas y dagas. —Chasqueó un poco la lengua, un tanto molesto por la redundancia de sus palabras.

Su acompañante se detuvo, y pasó sus marrones ojos por el lugar. Cualquiera podría adivinar, ya fuera por sus ropajes o su porte, que ningún pico había tocado sus manos; pero era aquel jovenzuelo quien llevaba la cadena de extracción de minerales más poderosa de todo el reino. Se acercó a un pilar improvisado, y lo acarició mientras sentía la vibración que transmitía la piedra a este.

—Dime pues, hombre de roca, ¿es preferible el dinero o ganar la guerra? —Aquella pregunta dejó al otro totalmente sorprendido, y este solo pudo enarcar sus pobladas cejas mientras se rascaba la nuca—. El gran superior desea vencer el peligro que sobrevuela nuestras cabezas desde lejanos tiempos. ¿Crees que el roriasör servirá? —Respondió a su propia pregunta, negando con suavidad mientras daba pequeñas y suaves palmadas al hombro del minero—. Soy consciente de lo que dictó Adnaë...

Hizo una pequeña pausa para observar a los los trabajadores mientras señalaba con su brazo extendido todo cuanto los rodeaba.

—Anuncia esto a los más temerarios —susurró, mientras acercaba su rostro al del otro con una media sonrisa—. Gloria Azul dará la bienvenida a quienes deseen veinte rëos al día.

Y con esta frase dio por finalizada la conversación, se acercó a sus dos guardias mientras se limpiaba la mano con la que había tocado al dirigente de los extractores de Ascua de dragón y emprendió su camino de regreso a Räseth.

Anexo

Hombre de roca: Título que poseen aquellos que trabajan en minas.

Roriasör: Mineral semejante al acero, pero de un color grisáceo tirando al verde.

Rëos: Moneda del reino de Rëigor. Una de ellas, equivale a 40 céntimos.

Hace más de 2 años

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