solo_yo_
Rango6 Nivel 25 (731 ptos) | Novelista en prácticas
#1

Erase una vez, hace ya unos cuantos lustros bajo el brillante cielo de Madrid surgió un nuevo ser. Una pequeña niña, Ana la llamaron. Día a día fue creciendo y se fue abriendo todo un mundo de posibilidades a sus pies. Ya desde pequeña prometía. Dejaba a todos impresionados con esa increíble risa suya. Hay, incluso, quien decía que su risa era un canto a la alegría y que tenía energía suficiente como para iluminar una ciudad. Su creatividad no conocía fin, unos lápices de colores y... Mejor ponerla un papel delante cuanto antes o ya tenias el mural montado.
Los años se fueron sucediendo y la pequeña Anita va creciendo en altura, inteligencia e imaginación. Así ocurrió lo inevitable y llego el momento para nuestra heroína de elegir su futuro. Todos sus amigos y familiares lo teníamos claro. Ana era diferente, era especial y su carrera obvia, algo creativo tendría que elegir. ¡Y así fue! Ya tenemos una nueva arquitecta.

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thewildgirl
Rango6 Nivel 27
hace alrededor de 2 años

Muy buen comienzo! Con ganas de seguir la historia de Ana 😁

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Rango11 Nivel 51
hace alrededor de 2 años

Si no me equivoco, Ana se parece a usted.

solo_yo_
Rango6 Nivel 25
hace alrededor de 2 años

@Flaneta algo de mi tendrá pero... al menos de momento solo lo justo 😊

eleachege
Rango17 Nivel 81
hace alrededor de 2 años

Interesante la introducción. Bienvenida tu primera publicación @locuras_elenisticas Te sigo en tu historia y saludos.


#2

Para Ana era, sin duda, su gran oportunidad para demostrar su valía. Ya no era esa niña que pintaba lo primero que le pasaba por la cabeza en el primer sitio que veía. Tenía grandes ideas y esperanzas de llevarlas a cabo. No obstante de haber sabido lo que le deparaba el futuro... De seguro que habría prestado más atención a los viejos dibujos infantiles. Pero claro, ¡qué iba a saber una niña!
Ella tenía bien claro que su pasión era crear hermosos paisajes, grandes edificios y algún que otro mundo inventado. Según iba acabando los últimos cursos previos a la universidad, Ana iba siendo más y más consciente de lo mucho que le gustaría que sus creaciones sirvieran a las personas y fueran recordadas. Para ello, presentó la solicitud en distintas universidades donde se impartía Arquitectura.
Tan pronto recibió el correo en que la comunicaban su admisión en la universidad de Madrid, inició una investigación de lo que le esperaba. Se informó sobre las asignaturas, algunos profesores y también acerca de las actividades culturales que se ofrecían en la universidad.
Desde ese momento comenzó a ser levemente consciente de lo duro que iba a tener que trabajar. Sin embargo, desde el principio decidió que no se rendiría. Tenía un objetivo, cumplir su sueño. Y nada ni nadie conseguirían que abandonase.
Por fin, comenzaron las clases y enseguida sus peores temores fueron confirmados. Prácticamente desde el principio los distintos profesores comenzaron a mandar trabajos de diversas dificultades. Algunos, eran “para ayer” otros debían ser entregados a final del trimestre.
Por lo menos no estaba sola, en algunas clases coincidía con un grupo de estudiantes que como ella empezaban este curso y con los que enseguida logró conectar: Manuel, Clara, Eva y Miguel.
A la primera que conoció Ana fue a Eva y de la manera más absurda posible: cuando Ana, al salir de los servicios casi tiró el café ardiendo que Eva llevaba. Desde ese momento comenzaron a hablar y fue Eva la que, días más tarde presentó a Clara y Miguel. El último que se incorporó al grupo fue Manuel, a quien conocieron mientras hacían unas fotocopias.
Según avanzaban las semanas el trabajo parecía multiplicarse a un ritmo casi imposible, hasta el punto que cada vez era más frecuente el pasarse la noche haciendo trabajos y estudiando.
En más de una ocasión los padres de Ana pidieron a su hija que bajase algo el ritmo y tratase de dormir más. Lo cierto era que Ana soñaba con que llegase el final del primer cuatrimestre y poder descansar durante las navidades.
Un viernes, dos semanas antes del fin de curso, Ana volvió a casa de la universidad después de un largo día de trabajo. Estaba realmente cansada y tenía claro lo que necesitaba: descansar. Aun tenía trabajo por hacer pero pensó que bien podía esperar al día siguiente. Sin embargo, al entrar en su habitación tenía un visitante bastante inesperado.
- Wiiiiiiiii pinki pinki wiiiiiiii uooooooo

Hace alrededor de 2 años

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eleachege
Rango17 Nivel 81
hace alrededor de 2 años

Buena narrativa en la descripción de hechos y circunstancias. Ahora pendiente en los cambios que traerá en Ana esta aparición. Saludos.

eleachege
Rango17 Nivel 81
hace alrededor de 2 años

Un consejo @locuras_elenisticas, que también recibí en mis inicios en esta página. Una forma de socializar con otros usuarios, es valorar a quienes comentan tus escritos. Sólo tienes que dar click a la mano con el dedo pulgar que aparece debajo del comentario. Un saludo cordial para ti.

solo_yo_
Rango6 Nivel 25
hace alrededor de 2 años

@eleachege agradezco tu consejo. Como dices, soy nueva por estos lares.. y no encuentro en la app dónde está el dedo del que hablas. Supongo que sólo aparece en ordenador.

eleachege
Rango17 Nivel 81
hace alrededor de 2 años

Es una posibilidad cierta @locuras_elenisticas, porque otros usuarios me han escrito no tienen esa aplicación en su móvil. Saludos y sigue escribiendo tus historias, que estaré pendiente de leerte.


#3

Ana no se lo podía creer. ¡Decidido!, último día que se quedaba hasta tan tarde trabajando. Así pasa, ahora la pobre creía tener alucinaciones. Con 6 años se pasaba horas dibujando seres formados por figuras geométricas y ahora parecía que una de esas extrañas imaginaciones infantiles había cobrado vida. En este caso rodando por su dormitorio había una cosa muy ruidosa formada por un triangulo, dos rectángulos y un enorme circulo. No paraba de moverse ni de gritar a través de una multitud de líneas y puntos en el triángulo. Una auténtica locura.
-¡Para, por favor!- suplicó Ana.
-Wiiii. Soy Pinkie Tinki Tinnnn. Wiiiiii.
- ¡Ay madre... ¡ Esto es de locos. Habrase visto cosa más escandalosa... ¿Quieres parar?
- Noooooo. Esto es taaaaaaan divertidoooooo. Estaré así paaaaraaaa sieeeeeempreeee. - Aseguró el extraño ser.
- No puede ser real. Y no puede ser verdad. Parece el sueño de un loco o de un chaval puesto hasta arriba de drogas. Oye Pinkie... bueno, tú. ¿Se puede saber de dónde has salido?
- ¡Claaaaarooooooooo!
- ¿Y bien?
- Genial, gracias. ¿Y tú?
- Mmmm esto es una conversación de besugos en toda regla..- se desesperó la chica.
- ¿Besugos? ¿Dóndeeee? Pinkie Tinki Tinnnn, no gustar besugos.- afirmó el extraño ser.
- Pues tú pareces uno.- se burló Ana.
- Nooooooooo. Eso nuuuunnnncaaaaaa. ¡Socooooooooooorrrooooooooo!
Ana no se podía creer lo que estaba sucediendo en su habitación. Por un momento se acordó de sus padres y agradeció de todo corazón que no estuvieran en casa. Sólo esperaba que aun tardasen en volver. De lo contrario… A ver cómo explicaba esto. Imposible… Aunque tal vez… Sí, a lo mejor era un sueño. Exacto. Estaba tan cansada por haber estado hasta las tantas haciendo los proyectos que seguro se había quedado rendida. Pero, ¿cómo comprobaba esa teoría? Ana intentaba pensar en algo pero entre que ella estaba agotada y Pinkie Tinki Tinnnn no paraba… La tarea se complicaba de una manera tan absurda como inevitable. Mientras reflexionaba, observaba con don Escándalo no paraba de poner en peligro su habitación con tanto movimiento. Por lo menos, no tenía brazos y eso era de agradecer. Estaba el pellizco, por supuesto. Pero no recordaba si era dolor= despierta o dolor=dormida.
- Mmmm, a ver… Vale, si me duele al pellizcarme es que estoy despierta. Es lo más lógico.- Se convenció Ana.
Así que procedió y…
-¡Ayyyy! ¡Eso ha dolido! Vaya, así que estoy despierta. Maravilloso, pues no entendía ya nada. ¿Qué se suponía que significaba todo esto? Si al menos Pinkie estuviese dispuesto a decir algo ayudaría mucho.
-Pinkie… ¿Podrías decirme qué haces en mi habitación? Por favor.- Pidió Ana educadamente y tratando de mantener la calma.
- ¡Claaaaaaaaaaaaaarooooooooooooooooo!
- ¿Y bien?
- De maraviiiiiiilllaaaaaaaaaa. Muchas gracias. Qué chica taaaaaaaaaaaaannnnnn pero taaaaan maja. ¿Y túúúúúú?
- No, no, no, no, no otra vez no. ¡Respóndeme, bicho raro!- Esto es ya frustrante.
- Ya te he respondido. Estoy muyyyyyyyy bieeeeeennnnnnnnn.
- Ufff. Pinkie. Por favor. Atento. Respóndeme. ¿Qué haces en mi habitación?
- ¡Oh! Eso…. Pinkie Tinki Tinnnn no saber.- Afirmó Pinkie tan tranquilo y siguió dando vueltas por la habitación.
Ana se quedó con la boca abierta. La situación era absurda y parecía sacada de una película de Tim Burton. Estaba desesperada y se dejó caer al suelo donde se tapó los ojos con los brazos. Cuando de repente oyó un extraño ruido en la puerta. Primero pensó que podía ser su madre. ¿Cómo explicarlo? Oye mamá, ¿te acuerdas de que de pequeña dibujaba utilizando figuras geométricas? Pues mira, este es Pinkie Tinki Tinnnn. Que no sé muy bien cómo ha aparecido de repente en mi habitación. Perfecto, a mi madre le iba a encantar. Mejor iba haciendo las maletas porque de ésta acababa en un manicomio seguro.

Hace alrededor de 2 años

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#4

Los ruidos en la puerta eran cada vez más molestos e insistentes. Al abrir, sin embargo, Ana se quedó sin palabras para describir lo que tenía delante. Eran, básicamente 3 líneas. Sí, sin duda eran líneas. Dos de ellas tendrían aproximadamente el mismo tamaño y la tercera algo más grande e inclinada. Nada más abrir la puerta los dos pequeños entraron dando saltando y gritando.
- Pinkie, pinkie, pinkie- exclamaba uno.
- Tinki tinnnn, tinki tinnnn, tinki tinnnn- reía el otro.
- ¡Catap! ¡Catod! ¡Qué sorpresa! Y mira, ahí está vuestra madre Nusahi. Tan elegante e ladeada como siempre. Que trío más maravilloso. A ver juntaros, que os vea juntos y unidos.
Ante esta petición, los tres se acercaron dejando a Ana anonadada. Pues no se necesitaba mucha imaginación para comprobar que entre los tres formaban un triángulo rectángulo. Los hermanos Catap y Catod eran los catetos mientras que Nusahi, la madre, era la hipotenusa. Ana quería decir algo pero la situación era demasiado surrealista. ¿Qué se puede decir ante semejante situación? Así que se quedó observando y escuchando como los cuatro amigos hablaban animadamente del lugar de donde todos parecía proceder: Punto Angmetrical 1.0. Todo parecía ocurrir de manera muy distendida hasta que Nusahi dejó caer que Punto Angmetrical 1.0 estaba amenazado por el villano de una ciudad vecina, Derivdid. Por lo que llegó a comprender Ana, el malvado vecino estaba obsesionado descomponer, dividir y finalmente desintegrar a cada habitante de Angmetrical. Ana había optado, finalmente, por limitarse a observar al menos hasta que se le ocurriese una idea más o menos coherente para deshacerse de sus extraños no-invitados. Por tanto, se sobresaltó cuando Nusahi se dirigió a ella:
-¡Tú, cosa rara!- exclamó Nusahi.
-¿Perdone? ¿Se refiere a mi?- Dijo Ana mirando hacia la puerta.
-Mmmmm supooongo que pretende hacer algo más que quedarse ahí mirando.
-¿Perdone?- se extrañó Ana.
-Como ves, este ser es muy educado y amable.- intervino Pinkie Tinki Tinnnn.
-Eso está muy bien, pero es irrelevante ahora mismo. ¡No hay tiempo! ¿Qué piensas hacer para ayudarnos, cosa extraña?- le increpó Nasahi.
- ¿Hacer? ¿Yo? ¿Con qué? ¡Lo que me faltaba!- se exasperó Ana.- ¿Qué pretenden? ¡No entiendo nada! ¿Vale? NAAADA. N-A-D-A. NADA. Llego a casa deseando descansar, llevaba pensando en mi cama desde que salí de la universidad. ¡Incluso antes! Y llego y me encuentro primero con Pinkie Tinki Tinnnn y luego venís vosotros. Dos catetos y la hipotenusa. Que no es por ofender, pero parece un mal chiste. Y me decís que os ayude en una situación de la que no sé casi nada y que no conozco y que se supone que ocurre en un lugar que ni existe. Esto es sencillamente de chiste. Es demasiado.- explicó Ana fuera de sí.
- Pero tienes que ayudarnos. Catod y yo estamos muy asustados. No queremos ser desintegrantes o como se diga…- Se quejó Catap.
- Desintegrados, hijo, se dice desintegrados.- corrigió Nasahi. Después se dirigió a Ana, de nuevo.- Verás cosa rara. Lo que pretendemos es que nos ayudes. Tooodo un mundo va a desaparecer si no lo haces. Tú debes hacer algo. En un principio te diría que fueras a Punto Angmetrical 1.0 y lo solucionases pero me temo que eres demasiado… Demasiado… Multidimensional. ¡Eso! Tienes demasiadas dimensiones para entrar. Así que tienes que hacer desaparecer a ese gran malvado villano desde aquí. Has de conseguir que nos deje en paz de una vez. ¿Entiendes cosa rara?
Durante unos segundos Ana se quedó con la boca abierta. Esto era inaudito. Resulta que llegan unas cosas raras a su habitación, que parecen personajes salidos de una serie de dibujos animados y resulta que la rara es ella. Alucinante. Y para colmo parece que ella es la responsable de salvar un mundo que vete a saber dónde está. Y para hacerlo tengo que destruir a un villano del que no sé nada. Está claro que si algo se les da bien a estos seres, que por cierto son de lo más maleducados, es ser concretos con los detalles…
Todo era tan… tan… ¿Extraño? Se quedaba corto pero al menos definía levemente la situación. Era tan extraño e inesperado que Ana no pudo evitar comenzar a reírse sin parar. En un principio sus visitantes la miraron extrañados pero al poco los pequeños catetos y Pinkie Tinki Tinnnn comenzaron también a reir.

Hace alrededor de 2 años

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