artguim
Rango13 Nivel 63 (18413 ptos) | Premio de la crítica

—Ya está. Se ha acabado.

Los rostros de todos los integrantes de la troupe se descompusieron en expresiones de desasosiego. En algunos, las amargas lágrimas barrían los restos de esperanza de la superficie de una tez agotada, marcada por las horas ante el espejo, repitiendo una y otra vez las mismas líneas, los mismos hechos.

—¿Y qué ocurre con la función de mañana, jefe? —preguntó Ícaro, uno de los funambulistas eslavos, un compacto hombre capaz de volar entre piruetas de un extremo a otro de la elevada carpa.

El jefe de pista se rascó la barbilla, pensativo. Sus chicos tenían razón, habían trabajado demasiado duro para que, en el último instante, todo se fuera al traste.

—Tenemos que hacer esta función —añadió Julia, la ayudante del versado mago Romane—. No podemos abandonar e irnos a la próxima ciudad sin más. Hace días que está todo preparado.

Hace alrededor de 2 años Compartir:

18

46
artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

¡Bienvenidos a un circo muy especial!

Hace un tiempo que tenía esta historia en mente y no ha sido hasta ahora que he podido plasmarla. Tal vez ya no tenga tanto sentido como hace un tiempo, por cuestiones ampliamente tratadas, pero no veía motivo para no compartirla, así que espero que aquellos que decidan leerla la disfruten de igual modo.

Desde el mayor de los respetos, he decidido que en esta ocasión la mayoría de los personajes fueran usuarios de Sttorybox (al final de este comentario añado el “casting”). He seleccionado a un puñado de ellos, guiado en gran medida por la inspiración para encontrar nombres y personajes adecuados, pero podían ser otros diferentes. No todos, desde luego, pues en tal caso el elenco resultaría inabarcable para una historia de esta extensión. Los demás personajes, sin embargo, son puramente ficticios.

Del mismo modo, la sucesión de acontecimientos es también puramente ficticia, por lo que pido que nadie se ofenda por lo que ocurra con su respectivo personaje en la trama (ignoraba cuál sería su destino al momento de crearlos y asociarlos con usuarios determinados).

Sin más, espero que la historia sea del agrado de todos los lectores.

Personajes (por orden alfabético):
—Armando: @Arendar
—Belinda: @Bastis13
—Casandra: @casandra
—Evangeline: @Evasttory
—Homero: @OmDuArt
—Ícaro: @Ichabod
—Julia: @JulesSchmidt
—Leandro: @LeonVillanova
—Romane: @Romahou
—Svetina: @TinadeLuis
—Tatiana: @Tete
—Viktor: @the_one_eyed
—Zachary: @Zaper

casandra
Rango13 Nivel 64
hace alrededor de 2 años

Wauuu muchas gracias, personaje de tu historia!! Gracias por pensar en mi!! la seguiré con interés, aunque llevo un tiempo que no entro mucho, este calor...!! Un abrazo!!

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

Cuando quieras y puedas, @casandra, como siempre.

Espero que te guste la historia.

Sevenfor
Rango11 Nivel 52
hace alrededor de 2 años

Qué divertido suena! Ya tengo asiento para ver dónde depara la función :)

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

Un placer contar con tu presencia, @Sevenfor. Espero disfrutes del espectáculo.

Un saludo.

SergioPR
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 2 años

Historia creada por ti @artguim, éxito seguro. Sobretodo con tales personajes, jeje. Es un placer leer línea tras línea esta "Gran función". Saludos.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

Muchas gracias por esa confianza, @SergioPR. Un placer contar con tu lectura.

@the_one_eyed, me alegra que así sea. Espero disfrutes de la lectura.

Un saludo para ambos.

Ichabod
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 2 años

Un poco tarde, pero por aquí aparezco para leerte.

Interesante lo que tienes montado... Un acróbata? Todo lo contrario a lo que soy, patoso por naturaleza jajajajaja!!!

Veamos que depara este circo (sin doble intención :-P)

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

De tarde nada, @Ichabod. Aquí nunca es tarde para empezar a leer una historia.

Da igual la falta de cualidades acrobáticas en la realidad. ¿No es lo divertido poder asumir nuevas personalidades leyendo?

Algo depara este circo a Ícaro, pero ya veremos lo qué.

1234
Rango11 Nivel 51
hace alrededor de 2 años

Uh, no sabe en lo que se mete. Ahora tendrá que esforzarse en quedar bien con todos.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

A riesgo de adelantar algo de la historia, @Flaneta, puedo decir ya que no todos los personajes terminarán bien, pero habrá una razón para ello. La selección de usuarios convertidos en personajes no es aleatoria, sino que son compañeros a los que he leído y con los que he intercambiado mensajes en diversas ocasiones, por lo que confío en que sabrán entender que se trata solo de una historia de ficción, por más que quiera hacerlos algo más protagonistas.

Y, en consecuencia, espero que los demás lectores puedan disfrutarla como lo que es: un simple relato.

Un saludo.

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 2 años

Con lo poco que me gustan los circos reales, y lo que adoro los literarios...

Vamos allá

Y nada de quedar bien
Métenos en problemas

Destrúyenos

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

Me alegra verte entre el público, @Romahou.

No pretendo quedar bien ni mal con nadie. Como decía, fue al principio cuando asocié a usuarios y personajes, pero después los miembros de la troupe tomaron su propio camino, inmanejables. No me responsabilizo de lo que haya sido de ellos, por eso no quiero que se malentienda o se busquen dobles sentidos.

Aquí solo buscamos diversión.

Elayha
Rango15 Nivel 72
hace casi 2 años

Genial lo volvere a re-leer ;)

artguim
Rango13 Nivel 63
hace casi 2 años

Tienes las puertas abiertas, @JoaquinGodoy, como siempre.

Esta historia la he tenido algo abandonada desde hace unos meses, sin haberla concluido, pero espero poder subir las últimas cajas en los próximo días o semanas (prometo terminarla este mismo año). Queda por tanto a tu disposición, para que la leas cuando, como y cuantas veces quieras.

Un saludo.

Zaper
Rango10 Nivel 47
hace casi 2 años

Hace meses que no entraba en Sttory y me acabo de encontrar este bombón, quedo pendiente de leerlo, hoy solo pasaba fugaz y nostálgico.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace casi 2 años

Tranquilo, @Zaper, hace menos de un mes me encontraba en tu misma situación, volviendo aquí tras un parón de (demasiadas) semanas, así que te comprendo perfectamente.

Cuando quieras, disfruta de la lectura.

Un saludo.


#2

El jefe de pista, un enjuto caballero de poblado bigote de veinte centímetros de envergadura, echó un vistazo al tren detenido sobre la vía, dormitando su locomotora sin carbón que alimentara sus entrañas, y luego a la carpa desplegada sobre la explanada. Las franjas blancas y azules de su lona le hicieron recordar el motivo por el que aquella gira era especial para él. Tras más de treinta años al frente de aquel espectáculo itinerante, el día de su punto y final estaba marcado en el calendario. Solo tres funciones más y todo habría acabado, para siempre. Enjugando la lágrima que asomaba entre sus pestañas, se dirigió a sus empleados, que a esas alturas eran ya su familia.

—Tenéis razón. Tenemos que hacer esta función. Se lo debemos al público.

—¿Pero qué ocurre con la alcaldesa? —preguntó Casandra, que junto con su hermana gemela Belinda desarrollaba el espectáculo con los grandes felinos—. Nos dejó muy claro que no nos quería en su ciudad.

A sus pies, uno de los muchos gatos que durante su infancia habían sido únicos compañeros suyos y de su hermana, se enroscaba en torno a su tobillo, ronroneando.

—Yo me encargo de convencerla —aseguró el jefe de pista, con convicción—. Pero si queremos tenerlo todo listo para mañana por la noche, más vale que nos demos prisa. Svetina, Ícaro, vosotros os encargaréis de los panfletos. Tenéis que conseguir que alguien en la ciudad nos prepare un centenar de ellos antes de esta noche.

La pareja de acróbatas sacudió la cabeza en una afirmación y desapareció hacia el exterior por uno de los accesos secundarios practicados en la lona erguida, en dirección a la carretera que los llevaría al pueblo.

—Cuando estén de vuelta con los panfletos —continuó, dirigiéndose a Leandro, el domador de leones—, tú y Tatiana recorreréis cuanto bar abra sus puertas esta madrugada, repartiéndolos hasta que no quede uno solo entre vuestras manos.

Tatiana, la alegre animadora especializada en el trato con los niños, le sonrió a su compañero, siempre serio. Tampoco en esa ocasión logró arrancarle una simple sonrisa.

—Los demás, ensayaréis sin demora la función —añadió, señalando a Zachary, el encargado de la taquilla que, tras el trasiego de venta de entradas, pasaba las noches de función haciendo lo que los jóvenes llamaban “zapear” por la parrilla de canales de televisión—. Quedas al frente mientras yo esté en la ciudad. Espero no tardar demasiado, pero hasta entonces delego en ti toda decisión, por importante que sea.

Zachary asumió el encargo con solemnidad, ofreciendo una ligera reverencia a cambio de la confianza depositada sobre él.

Deseando que todo marchara como planeaba, el jefe de pista se echó la chaqueta sobre los hombros y abandonó la pista circular de arena, encarando el camino de parcheado asfalto que habría de conducirlo hasta el centro de la ciudad, donde se encontraría con una mujer a la que hacía mucho tiempo que no veía.

Hace alrededor de 2 años

0

21
#3

—Llevamos más de diez imprentas y en ninguna nos han aceptado el encargo —protestó Svetina, deteniéndose un instante para recuperar el aliento tras la caminata—. Empiezo a creer que es una tarea imposible.

—No desesperes —animó Ícaro a la mujer, apoyada contra el ventanal de una sucursal bancaria cerrada ya a esas horas de la tarde.

—¿Hemos preguntado ya ahí? —preguntó ella, señalando hacia el frente.

Un letrero balanceado por el viento anunciaba que el bajo de uno de los últimos edificios de la calle estaba ocupado por una imprenta: “Glosandi. Fotocopias y encuadernaciones”.

—No, creo que en esa todavía no —resolvió Ícaro, tendiendo una mano a su compañera para ayudarla a ponerse de nuevo en pie.

—No estoy tan cansada ni soy tan mayor —replicó esta, golpeando con falsa molestia el dorso de su mano y poniéndose en pie de un salto, por sus propios medios—. ¡Vamos allá, entonces!

Al cruzar la puerta de cristal, el sonido de una pequeña campana suspendida del techo les dio la bienvenida. Tan solo un instante después, un arrugado anciano se inclinaba sobre el mostrador, tratando de fijar la vista tras unas gruesas gafas de aumento.

—Buenas tardes, ¿puedo ayudarles en algo?

—Eso esperamos —comenzó a explicarle Ícaro—. Nos gustaría imprimir un centenar de copias de un panfleto.

—¿Tienen ya un diseño?

—Sí, claro —respondió Svetina, lanzándose a rebuscar en las profundidades del bolsillo de su abrigo el boceto diseñado por Casandra. Lo desdobló y se lo tendió al hombre sobre la mesa—. Ahí tiene.

Este lo inspeccionó con detenimiento, recolocando un par de veces las pesadas gafas para enfocar adecuadamente.

—No parece complicado. ¿Para cuándo querrían las copias?

—Lo cierto es que… para esta misma noche —le informó la mujer, mordiéndose el labio inferior, a la espera de una negativa más que engrosara su funesto expediente.

—De acuerdo, supongo que no habrá problema —accedió el anciano, consultando el reloj colgado de la pared.

—¿De veras? —exclamó Ícaro, sonriente.

—Parecen sorprendidos de que así sea.

—Es que hemos recorrido todas las imprentas del pueblo y nadie había accedido hasta ahora.

Svetina dedicó una amplia sonrisa al hombre, como agradecimiento. Este les dijo que tardaría aproximadamente una hora y media, así que podían hacer algo y volver más tarde. A la hora convenida, los dos funambulistas regresaron al local, pagaron al buen hombre y se marcharon con sus panfletos bajo el brazo.

—¡Qué tarde se ha hecho! —se lamentó Ícaro, contemplando el cielo oscurecido—. No llegaremos a tiempo al circo.

—Disculpen mi falta de educación, pero no he podido evitar escucharles —les dijo una voz, procedente de su espalda. Al darse la vuelta, se encontraron a un hombre de figura encorvada, con un grueso abrigo negro sobre la espalda y un sombrero de copa cubriéndole la cabeza. Se había aproximado a ellos, apoyado en un bastón decorado con una filigrana en forma de cabeza de águila—. Si quieren ir al circo, tengo el coche aparcado justo al doblar la esquina. Podría acercarles.

—Muchísimas gracias —le dijo Svetina—. Nos haría un favor enorme.

—No hay nada que agradecer —afirmó el hombre, restándole importancia al asunto con un gesto e invitándolos a seguirlo—. Por cierto, me llamo Artemio.

Tete
Rango13 Nivel 61
hace alrededor de 2 años

Nos tienes en ascuas a todos. Interesante iniciativa!!

SergioPR
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 2 años

Ya van apareciendo más personajes, jeje. ¿Qué nos deparará ese viaje de vuelta al circo? A la espera de más. Genial como siempre @artguim.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

Gracias, @Tete. Poco a poco iremos conociendo algo más a los personajes y la historia cogerá camino. No es demasiado larga, así que no tardarán en llegar los acontecimientos más interesantes.

Un saludo.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

Muchas gracias, @SergioPR. Ya veremos qué ocurre a continuación.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

Me temo que no, @the_one_eyed. En esta ocasión no soy más que un narrador omnisciente.

Un saludo.

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 2 años

Pues tienes que salir, @artguim

Un cameo, al menos. Yo ,en la penúltima novela, me di el gustazo de aparecer un segundo y matarme....

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

Lo valoraré, pues, si el público así lo demanda, @Romahou y @the_one_eyed. Pero se limitaría a un cameo, pues no veo hueco para meter a nuevos personajes protagonistas.

Ya veremos cómo lo resuelvo. Un saludo.

Gandalf
Rango10 Nivel 47
hace casi 2 años

@Romahou debe haber pocos placeres más deleitables que el de matarse a uno mismo en un cameo literario

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace casi 2 años

Pues sí @Gandalf

Yo me di el gusto en novela
Qué gozo

Jajajajaja


#4

Al llegar a la plaza del Ayuntamiento, le sorprendió lo concurrida que se encontraba, aún a esas horas de la tarde. No tardó en verla aproximarse. Salía por la puerta del consistorio, vistiendo un elegante vestido con vuelo, ondeando las curvas de sus caderas al paso de sus tacones.

—Solo tengo un minuto —le informó, con tono de desagrado.

—Me basta con un minuto, Lorna —le respondió el jefe de pista, atusándose el bigote en un gesto nervioso—. Tienes que dejar que hagamos la función. No por mí, sino por mi troupe. Llevan años conmigo y esta es una de las tres últimas funciones antes de que me jubile definitivamente. Se lo debo.

—Creo que eso deberías haberlo pensado antes.

La alcaldesa cruzó los brazos sobre el pecho y apoyó el peso de su cuerpo sobre el pie derecho, hastiada.

—Ya te he dicho que no lo hagas por mí —insistió el hombre—. Mis chicos no deberían pagar por mis errores personales. Estamos dispuestos a llegar a un acuerdo, si es necesario. Podemos ceder un porcentaje de la recaudación a los presupuestos municipales, o a alguna organización benéfica de la localidad, si es necesario.

—No queremos vuestro dinero —resolvió la mujer. Sin embargo, se detuvo un momento, pensativa—. En realidad, sí hay una condición.

—¿Significa eso que tenemos tu autorización para la función?

Una amplia sonrisa se abrió paso entre los labios del hombre, de pronto ilusionado nuevamente.

—Sí, pero debes cumplirla. Antes de la función.

—¿Yo? —el jefe de pista se mostró sorprendido—. No sé qué podría hacer, pero sí, lo que sea.

—En ese caso, ven mañana aquí a las seis de la tarde. Te estaré esperando.

—¿No me vas a decir en qué consiste?

La alcaldesa no llegó a responderle. Sin despedirse, se giró y se dirigió de vuelta al edificio municipal. El jefe de pista vio desaparecer su silueta tras la puerta de madera y puso rumbo de regreso al circo, sin dejar de pensar en qué sería aquello que él podría hacer para lograr la autorización de la alcaldesa.

Hace alrededor de 2 años

0

21
#5

—Estoy exhausta —suspiró Tatiana, dejándose caer sobre uno de los taburetes de la barra del bar—. No puedo dar un paso más.

—Tranquila, ahora tenemos unos minutos para descansar antes de volver al circo.

Leandro ocupó otro taburete, al lado de su compañera y llamó con un gesto al camarero, un joven que semejaba tener escasamente la edad mínima para trabajar.

—Ponme dos cafés, por favor —le pidió Leandro.

El chico asintió con la cabeza y se dirigió a la máquina. Tratando de encontrar una postura cómoda para reposar su cabeza sobre los brazos apoyados en la barra, Tatiana se movió sobre su asiento, provocando que tres piezas de papel impreso se desprendieran de su bolsillo, aterrizando con suavidad en el suelo.

—Vaya, pensé que los habíamos repartido todos —dijo Leandro, disponiéndose a agacharse para recogerlos.

Sin embargo, alguien se le adelantó. Un hombre sostenía ya entre sus dedos los panfletos fugados y se los tendía a los dos.

—Vaya, un circo —dijo sorprendido este, al leer de refilón el texto destacado en el papel.

—El mejor que haya visto en su vida, señor —exageró Leandro, devolviéndole uno de los pliegos que el hombre había recogido—. Tome, quédese esto. Si quiere ir a comprobarlo por usted mismo, mañana en la sesión de las siete tiene descuento en la entrada presentándolo en taquilla.

—Gracias. Lo pensaré —El hombre permaneció un instante en silencio, pensativo—. ¿Me ha dicho mañana a las siete?

—Eso es —le confirmó Tatiana—. ¿Significa eso que contaremos con usted entre el público?

—No lo podría asegurar, me temo. Pero sí podría hacérselo saber a varios conocidos del pueblo vecino, muchos de ellos con niños. Mañana por la mañana he de ir allí y supongo que podría transmitir el anuncio.

—Le estaríamos enormemente agradecidos, señor… —comenzó a agradecer Tatiana, recordando de pronto que el caballero no les había dicho su nombre.

—Artemio. Llamadme simplemente Artemio.

—Es usted muy amable, Artemio —intervino Leandro, poniéndose en pie tras pagar los cafés—. ¿Sabe qué? Si finalmente nos acompaña mañana, diga en taquilla que va de parte de Leandro y Tatiana. Le invitamos a su entrada.

—Gracias, pero no…

—No admitimos un no por respuesta —le cortó Tatiana—. Es lo mínimo que podemos hacer a cambio.

El hombre les sonrió y separó su sombrero ligeramente de su cabeza, en una suerte de reverencia

—En ese caso, tal vez nos veamos mañana. Que pasen buena noche.

—Igualmente —se despidieron Leandro y Tatiana, dirigiéndose a la puerta de salida del local, dispuestos a regresar al circo para descansar unas horas, antes de prepararse para la función.

Hace alrededor de 2 años

5

21
Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 2 años

Estoy enganchado, absorbido, entregado a la historia.....

Cuándo salgo....????

jajajajajajaja

Tete
Rango13 Nivel 61
hace alrededor de 2 años

Qué ilu!!. Jajajajaja estoy emocionada e intrigada!!!

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

De momento se está preparando el escenario, @Romahou: ya llegará tu momento.

Me alegra que lo esté, @Tete. Poco a poco iremos sabiendo más cosas.

Sevenfor
Rango11 Nivel 52
hace alrededor de 2 años

Muy bien narrado y envuelto en un halo de misterio. Esperaremos a saber más. Un saludo.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

Muchas gracias, @Sevenfor. Espero que las próximas cajas sigan gustando y se mantenga el misterio hasta el final.

Un saludo.


#6

La mañana siguiente amaneció acompañada por un sol resplandeciente, que invitaba al optimismo sobre la función de esa noche. Desde primera hora, el circo se había transformado en un hormiguero. Todos sus integrantes se desplazaban de un lado a otro, preparando el material, ensayando sus números, supervisando que todo estuviera dispuesto.

Al llegar el mediodía, se sentaron a la alargada mesa de madera, donde disfrutarían del rancho correspondiente. Las conversaciones y murmullos se extendieron por el peculiar grupo de artistas, mientras ahogaban con esfuerzo el crujir de sus tripas.

—Siento ausentarme, pero debo hacer algo en el pueblo —anunció de pronto el jefe de pista.

—¿Qué ha pasado? ¿Hay algún problema con la función? —aventuró Armando, todavía calzando las botas de montar a caballo.

—No, no es nada importante —le restó importancia el hombre.

—¿Va a darle algo de placer al cuerpo antes de esta noche, jefe? —trató de hacerlo confesar Leandro, arrancando algunas tímidas carcajadas entre sus compañeros. Recapacitó al descubrir la expresión de incomodidad en el rostro del jefe de pista—. Aquí nadie le juzga, jefe. Si es eso, no tiene de qué avergonzarse.

—No, no es eso —aseguró el hombre, sin lograr convencer a todos sus trabajadores—. Cuando vuelva por la tarde os lo explicaré todo, pero ahora debo marcharme. Seguid preparando la función. Volveré lo antes posible.

Lo vieron alejarse por el camino que conducía al pueblo. Su figura desapareció en la distancia cuando las conversaciones ya habían vuelto a dominar la reunión. Sin embargo, estas se centraban ahora en tratar de averiguar el motivo por el que el jefe los habría abandonado tan apresuradamente. Solo esperaban que no se tratara de un nuevo obstáculo para la función.

Hace alrededor de 2 años

2

20
Arendar
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 2 años

Vaya, vaya, ¡menudo espectáculo nos has montado aquí! Me encanta el ambiente decadente y a la vez mágico de los circos (en la ficción). Por unos minutos pensé que Artemio estaba basado en mí, pero ya veo que no. La confusión del sombrero!

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

Sí, es mundo que puede dar mucho juego en la ficción, @Arendar.

En este caso, te he asociado al personaje de Armando que, como se intuye ya en esta caja, es el encargado del espectáculo con los caballos. Ya veremos qué pasa con él.

Un saludo.


#7

De vuelta en la plaza del pueblo, una densa nube negra se deslizó sobre el jefe de pista. Este contempló meditativo el cielo, suplicando que la lluvia no descargara aquella tarde, pues haría disminuir la asistencia de público a la función.

—Veo que has venido.

La voz de la alcaldesa lo sorprendió por la espalda. Se giró y la descubrió, embutida en un elegante traje negro de chaqueta y pantalón, atuendo requerido probablemente en su última reunión. Para su sorpresa, sujetaba su mano un niño de cabello rubio y ojos verdes almendrados. Le sonreía directamente a él, sin parecer importarle que se tratara de un completo extraño.

—Te presento a mi hijo, Daniel —le dijo la mujer, contemplando al jefe de pista con expresión seria—. Al decirle que iba a hablar con el dueño del circo me ha suplicado que lo dejara acompañarme.

El jefe de pista tragó saliva y se giró hacia el niño, que se había adelantado y ya le tendía una mano. Se la estrechó, permaneciendo en silencio, mudo. Era incapaz de hablar. Las palabras se le atravesaban en la garganta. El niño no tardó en percatarse de la extraña reacción del jefe de pista y se alejó de ellos para unirse a un grupo de compañeros que jugaban con un balón en la plaza.

—¿Cuántos… cuántos años…?

La voz del hombre temblaba como gelatina, por efecto de la impresión.

—Ocho, tiene ocho años.

La alcaldesa perforó con la mirada al hombre, cuyo semblante empalideció súbitamente.

—¿Y es…?

—Sí, es tu hijo. Y también la razón por la que no quería que montarais el circo aquí —aseguró la mujer. El jefe de pista se atusó con nerviosismo el bigote, tratando de asimilar la noticia—. Te marchaste y me dejaste atrás sin darme tiempo a decirte que esperaba un hijo tuyo. El ansia de éxito te cegó, y cogiste de nuevo ese maldito tren para perderte en una vida itinerante, sin reparar en el daño que me harías.

—¿Por qué… por qué no me lo…?

—¿Por qué no te lo dije? Supongo que tenía miedo de no ser capaz de soportar que me abandonaras de nuevo al descubrirlo. Ya me habías partido el corazón una vez, y estaba dispuesta a no permitir que sucediera de nuevo. Pero ahora soy mucho más fuerte, más madura. Daniel y yo somos felices. Mucho. No concibo cómo podríamos serlo más todavía. Y pensé que lo mínimo que podría hacer era permitir que lo vieras una vez, al menos.

—¿Una vez?

El rostro del hombre alcanzaba tonos de palidez poco naturales en una persona.

—Si he permitido que hicierais la función esta noche es porque no quiero que vuelvas. Quiero que, esta misma noche, recojáis todo y te subas de nuevo a ese tren, pero esta vez para no volver. Me da igual a dónde decidas irte, no quiero saberlo. Pero no vuelvas aquí —Se detuvo un instante para contemplar el rostro desolado del hombre—. Sé que piensas que no es justo, pero trata de imaginar lo que pude sentir yo al verte marchar ese día desde la estación. Sabes que no mereces nada por mi parte. Así que, por favor, vuelve a tu circo. Haz tu función y desaparece.

La alcaldesa no esperó su réplica. Se dio la vuelta y comenzó a avanzar hacia su hijo, Daniel, que se había alejado de los demás niños y estaba abrazado a una extraña figura encorvada, con el rostro oculto bajo un sombrero de copa y apoyada en un bastón con una cabeza de águila. Su madre lo sujetó por la mano y lo condujo hacia la zona trasera del Ayuntamiento, donde seguramente habría aparcado su coche.

El jefe de pista, sin acabar de comprender realmente lo sucedido, se dirigió de vuelta al circo, con los hombros encogidos, esperando encontrar allí el consuelo y la comprensión que tanto necesitaba en ese momento.

Hace alrededor de 2 años

2

18
Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 2 años

Drama....

Esto alterará la función.

Aunque intuyo magia...

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

Habrá más o menos un poco de todo, pero en la línea habitual de mis relatos, @Romahou.


#8

Cuando llegó de vuelta al circo, los ensayos casi habían concluido. Con cara circunspecta, informó a su troupe que se retiraría a su camerino, hasta el momento de dar comienzo a la función.

—¿Habéis visto qué cara tenía? —preguntó Svetina, alterada—. A saber lo que habrá tenido que hacer en el pueblo para volver con ese desánimo.

—¿Creéis que habrá tenido que pagar algún tipo de soborno para que nos dejaran actuar? —sugirió Zachary—. Todos sabemos que las cuentas del circo están próximas a números rojos, pero también que el jefe estaría dispuesto a hacer cualquier cosa.

—Ojalá solo sea eso —suspiró Leandro, recordando la expresión de desasosiego del hombre.

El jefe de pista cruzó la puerta de su caravana y se desprendió de su chaqueta. La tiró sobre uno de los asientos y se dejó caer con pesar sobre el opuesto. No podía creer lo que acababa de ocurrir. No se hacía a la idea de tener un hijo al que nunca podría volver a ver. Era consciente de que debía cumplir con aquella condición para que su troupe pudiera actuar, no era tan egoísta como para anteponer su propio interés.

Pero resultaba muy duro resistirse. Sin poder evitarlo, una lágrima se deslizó entre sus párpados. Sintió una inmensa pesadez, tanto en su cuerpo como en su alma, y cedió al sueño que poco a poco se abría paso hacia su interior. Lo despertó más tarde el sonido de un puño golpeando su puerta.

—Jefe, ¿está listo?

La voz de Zachary le llegó desde el otro lado, con un ligero matiz de preocupación.

—Sí, sí. Ahora mismo salgo.

Maldiciéndose por haberse quedado dormido en ese preciso momento, el jefe de pista extrajo su traje de ceremonia del armario y se lo enfundó. Se sentó ante el espejo y se dio unos rápidos toques de maquillaje en el rostro, para evitar los reflejos de los focos. Comprobó por última vez su aspecto general en el espejo de pie y, tras afirmar satisfecho con la cabeza, abandonó la caravana en dirección a la carpa.

De camino, se cruzó con multitud de vecinos del pueblo que habían acudido hasta aquella explanada de las afueras, próxima a la vía del tren, para presenciar el espectáculo sobre el que desde la noche anterior no se paraba de hablar y especular. La riada de espectadores, tras el obligado paso por la taquilla, se dirigía al interior de la inmensa carpa blanquiazul y ocupaba sus localidades, en las gradas dispuestas de forma concéntrica alrededor de la pista.

Desde detrás de la cortina, el hombre contempló aquella estampa. Ya pocos asientos quedaban libres por lo que, al parecer, finalmente lograrían completar aforo esa noche. Todavía más satisfecho por esta circunstancia, se giró sonriente hacia su troupe y dio el pistoletazo de salida.

—¡Hagamos que se diviertan como nunca lo han hecho en su vida!

Hace alrededor de 2 años

0

16
#9

—¡Señoras y señores, niños y niñas! —se oyó la voz del jefe de pista por la megafonía, al tiempo que salía al punto central del círculo—. Tengo el honor de darles la bienvenida al Circo Sttory. Esta noche viajarán a lejanos mundos de la mano de nuestros artistas, sin necesidad de moverse de sus asientos. Esperamos que esta función sea inolvidable para todos ustedes. Así que, sin más demora, ¡demos comienzo!

El jefe de pista se hizo a un lado para dejar paso a Armando, un joven de fina silueta y estilizados gestos que llevaba sujeto por las riendas a un deslumbrante ejemplar de pura sangre árabe, de largas y pardas crines. Dio una primera vuelta de presentación acompañado del caballo, al término de la cual se aupó de un salto a la carrera sobre su grupa. En ese momento, otros dos caballos saltaron a pista, flanqueando al pura sangre.

Durante el resto del número, Armando saltó de unos animales a otros, realizando piruetas imposibles en el aire, descolgándose por el lateral de su montura para recoger pequeños objetos del suelo y erguirse de nuevo al instante. Los primeros aplausos de la velada no se demoraron y el público mostró su entusiasmo ante la destreza mostrada por hombre y equinos sobre la pista.

—Permítanme que les presente ahora a una de nuestras más recientes incorporaciones. Directamente desde la India, Inay viene a demostrarnos de lo que es capaz, acompañado por la hermosa Evangeline.

Las cortinas del fondo se descorrieron hacia los lados para dar paso a un inmenso ejemplar de elefante indio. Sobre su cuello, Evangeline saludaba con entusiasmo al público, con una perenne sonrisa adornando su rostro maquillado con destellos de purpurina. El elefante avanzó hasta el centro de la pista, deteniéndose sobre una diminuta plataforma octogonal. Una vez estabilizado, Evangeline se puso en pie sobre su lomo y dedicó a la audiencia una marcada reverencia.

Entre aplausos, la mujer se deslizó hacia la arena sobre la trompa del animal, cual tobogán, y se colocó frente al enorme elefante. Cogió de un cubo cercano un puñado de pienso, que Inay recogió de su palma con la trompa y engulló con calma. A continuación, Evangeline le hizo un gesto con la mano y el elefante se alzó sobre sus patas traseras, manteniendo el equilibrio en vertical, mientras una nueva ovación del público inundaba el ambiente.

Tras un puñado de trucos más, que incluían desde equilibrios hasta juegos de escondite utilizando Inay su largo apéndice frontal para cubrirse los ojos, la mujer y el animal abandonaron la pista, agradeciendo los calurosos aplausos de los espectadores.

—No se levanten de sus asientos, damas y caballeros, porque enseguida llegan los platos fuertes de la noche.

El jefe de pista sonrió, satisfecho. A juzgar por lo visto hasta ahora, la noche se estaba desarrollando a pedir de boca. Y eso que lo mejor de la función estaba todavía por llegar.

Hace alrededor de 2 años

0

17
#10

En el centro de la pista, Tatiana se encargaba de hacer las delicias de un puñado de niños seleccionados de entre el público. Siempre se le habían dado especialmente bien. Sabía cómo tratarlos, y que dejarles acariciar una cría de tigre como la que sostenía entre sus brazos era siempre una carta ganadora. Los infantes, tras superar el recelo inicial de aproximarse al que sabían con el paso de tiempo se convertiría en un feroz depredador, se deshacían en arrumacos y achuchones con esa especie de peluche viviente.

El jefe de pista seguía contemplando con júbilo el buen desarrollo del espectáculo desde detrás de la cortina trasera. En un momento en que recorrió las gradas atestadas con la mirada, se percató de un detalle que le había pasado desapercibido hasta el momento. En la platea derecha, Lorna y Daniel atendían también al espectáculo.

Le resultaba increíble que, después de todo lo ocurrido aquella misma mañana, la alcaldesa hubiera decidido llevar a su hijo al circo, sabiendo seguro que allí se encontrarían con él. Absorto en sus pensamientos, apenas le dio tiempo de esconderse tras la cortina cuando la vista de la mujer pareció dirigirse directamente hacia él.

—Jefe, es mi turno —le informó Leandro, ya con el látigo en la mano.

Por estar pensando en la inesperada pareja de asistentes, el jefe de pista no se había percatado de que Tatiana ya se había despedido del público, los niños habían vuelto a sus asientos y la jaula circular comenzaba a descender del techo.

—Claro, perdona —se disculpó, cogiendo el micrófono y dirigiéndose de nuevo a la audiencia—. Y aquí llega uno de los momentos más esperados de la noche. ¡El intrépido Leandro y sus leones!

Leandro atravesó la cortina y se dirigió al centro de la jaula, cerrando el pestillo a su espalda. En el interior, tres leones macho lo esperaban, sentados sobre escuetas plataformas. Hizo una reverencia hacia el público y dio comienzo a su número. Golpeó con el látigo en el suelo, encarando a Sharik, el más joven e indómito de sus leones.

—Vamos, no me falles ahora, Sharik —le suplicó en un susurro.

El animal profirió un exagerado bostezo, provocando una carcajada en el público. La rojez comenzó a mostrarse en las mejillas de Leandro, que dio un paso al frente y proyectó el látigo contra la base de la plataforma, lejos de alcanzar al animal. Este reaccionó por fin y comenzó a cruzar la pasarela de madera que conectaba con la siguiente, algo más elevada. Unos vacilantes aplausos recompensaron al perezoso león.

Durante los siguientes minutos, Leandro logró con más soltura que el trío de felinos circulara por el entramado de plataformas, pasarelas y túneles dispuesto en el interior de la jaula. Para concluir, los condujo a una plataforma alargada, donde los tres se sentaron erguidos para recibir la ovación del público. El domador la agradeció también con una leve reverencia y los condujo de vuelta a la zona trasera de la carpa, donde recibirían su merecida ración de alimento.

—Bien, bien. ¿Qué les está pareciendo? —vociferó el jefe de pista, en cuanto la jaula hubo desaparecido—. El próximo número va especialmente dedicado a los pequeños de la casa. ¡Con todos ustedes, Viktor y Homero!

Hace alrededor de 2 años

0

16
#11

Dos figuras se dirigieron al centro de la arena, sumida en penumbras. Se detuvieron, adoptando una posición extraña, a la expectativa. Un par de potentes focos vertieron entonces luz sobre ellas para mostrar a dos payasos de amplios pantalones y zapatos, rostro coloridamente maquillado y nariz redonda y roja como una enorme cereza.

Sin emitir palabra alguna, la pareja de payasos dio comienzo a su espectáculo. Homero, de aspecto más jovial y alegre, hacía la vida imposible a Viktor, cuyo ojo derecho estaba cubierto por un parche negro de pirata, con sucesivas tomaduras de pelo, zancadillas y demás gamberradas. Las caídas, guantazos y gritos de sorpresa arrancaban sonoras carcajadas a todo el público, y en especial a sus integrantes de más corta edad.

Por espacio de unos minutos, la pareja de cómicos se convirtió en protagonista absoluta del espectáculo, mientras daba tiempo a sus compañeros para que prepararan los grandes números de la noche. Tras una última zancadilla de Homero a Viktor, el primero se inclinó hacia el público, ofreciéndole una exagerada reverencia. El payaso humillado aprovechó la baja guardia de su compañero para hacerse con un enorme caldero de agua, que vació sobre la cabeza de Homero, consumando así su venganza y arrancando lágrimas y carcajadas a buena parte del auditorio.

—Ya está bien de travesuras, chicos —ordenó la voz del jefe de pista por los altavoces—. Es hora de que volváis adentro. Pero manteneos atentos, y también nuestro público, pues ahora, desde los más recónditos lugares del lejano oriente, el mago Romane y su preciosa ayudante Julia nos traen los mayores secretos de su magia.

Un hombre de escueta figura, levita negra y sombrero de copa salió al escenario, acompañado por una joven mujer, que con su vestido rojo atrapaba la atención del sector masculino de la grada. Ambos ofrecieron a la audiencia una marcada reverencia y se dirigieron a una mesa metálica, compuesta solo por el tablero y cuatro patas delgadas como alambres, sobre la que el hombre depositó su sombrero, con la abertura hacia abajo.

—Permítanme compartir con ustedes esta noche uno de mis más satisfactorios descubrimientos en nuestro último viaje a China. Deben creerme si les digo que, si saben buscar, en aquellas tierras pueden hallar personas con habilidades que desafían todas las leyes de la lógica. Zheng-sama es una de ellas, un sabio anciano del que he aprendido, entre otras muchas cosas, lo que me dispongo a mostrarles.

El versado mago se dirigió a una caja vertical, de unos dos metros de altura. La abrió y mostró su interior, para que el público pudiera comprobar que estaba completamente vacía.

—Julia, si eres tan amable —señaló el hombre, indicando hacia el interior del habitáculo.

La ayudante se introdujo en el compartimento, ofreciendo una resplandeciente sonrisa optimista a los espectadores. Romane se apresuró a cerrar la puerta con varios candados y retomó su discurso.

—Tal y como me ha hecho saber Zheng-sama, el alma de las personas es real. No tangible, pues no se trata de un espíritu bajo sábana blanca alguna, aunque lo pareciere. Porque, ¿saben qué? El alma de Julia se encuentra ahora mismo en su asiento, caballero.

Se aproximó a un hombre sentado en la tercera fila, al que señaló para que todos los demás se centraran en él. Este se levantó de un salto y, sobre su asiento, pudo comprobar que se encontraba sentada una figura traslúcida, idéntica a la de la joven ayudante.

—Es a través de la traslación del alma como podemos viajar de un lado a otro, sin necesidad de utilizar medio de transporte alguno. Por favor, intente tocarla para comprobar que no es tangible —le indicó al atónito hombre.

Este extendió la mano y atravesó la figura de Julia a la altura del pecho, con lo que se ganó una reprobadora mirada de su mujer, sentada en el asiento contiguo. El espectador se giró de nuevo hacia el mago, desconcertado y afirmando con la cabeza.

—Pero veamos ahora qué ha sido de Julia. —Romane se dirigió de nuevo a la caja y la abrió. Su interior volvía a estar vacío. No había rastro de la ayudante—. Como les he dicho, gracias a la traslación de su alma, Julia ha podido viajar por sus propios medios. Podría haber elegido un destino más disfrutable, tal vez una playa paradisíaca del Caribe. Pero no. En lugar de eso, ha decidido permanecer aquí, —Avanzó con dramática lentitud, paso a paso, hacia la mesa de metal. También hacia ella se dirigió el espíritu, hasta desvanecerse ante la misma— en un lugar inesperado. Justo debajo de este sombrero.

Con un rápido movimiento, asió el ala del sombrero y tiró hacia arriba de él, haciendo aparecer bajo el mismo a la auténtica Julia, sentada sobre la mesa de metal con las piernas entrelazadas y la misma sonrisa de antes adornando su rostro. Una estruendosa tormenta de aplausos celebró el primero de los varios trucos con que la pareja de artistas encandiló esa noche a la audiencia.

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 2 años

Qué bueno soy..... jajajajajajaja

Estás bien @JulesSchmidt???

Aún no controlo del todo estos nuevos poderes....

Qué grande, @artguim

Más sorpresas.....!!!!

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

Gracias, @Romahou. Ya veremos qué ha ocurrido con @JulesSchmidt, si todavía sigue de una pieza o la has hecho perderse por el camino.

En la próxima caja tendrás una nueva sorpresa. A ver qué tal la encajas...

JulesSchmidt
Rango12 Nivel 57
hace alrededor de 2 años

Yo he seguido indicaciones y en la playa me hallo... Tomando el sol, mojito en mano...
@Romahou aquí te espero.

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 2 años

Allá voy @JulesSchmidt

Me quedan trucos
El océano me quiere
Y tengo sed..........

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

Pues será mejor que dejes ese mojito y vayas volviendo, @JulesSchmidt, que hay que despedir la función. ¿Y qué sería de la reputación como mago de @Romahou si la ayudante a la que ha hecho desaparecer no "reaparece"?

Romahou, no abandones tú también el barco (o la carpa, en este caso). Si lo que queda de función marcha como debería, ya habra tiempo de brindar con mojitos o la preferencia de cada uno, pero antes hay que terminarla.

Y el siguiente paso es la próxima caja...

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 2 años

El espectáculo debe continuar

Aquí me quedo
Con la manga llena y las runas prestas

No olvidarán esta función!

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

Así me gusta, @Romahou. Pensando en el grupo.

Y no, no la olvidarán.

the_one_eyed
Rango15 Nivel 70
hace alrededor de 2 años

¿Un payaso? Odio a los payasos, y tampoco me veo un como un payaso, @artguim.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

Sabía que no podía acertar con todos...

De todas formas, @the_one_eyed, no se trata del payaso habitual, derroche de alegría y color, sino de un personaje serio y contenido, víctima de las jugarretas de su compañero, que logra trazar un plan para, en el último instante del número, vengarse de él.

Creo que eso tiene mayor encaje contigo que la simple idea de un payaso tradicional. Pero soy consciente de que lo que conozco de vosotros, los demás usuarios, es solo una mínima parte, así que, si no estás a gusto con el personaje, puedo buscar la forma de modficarlo.

En esta historia no buscamos más que divertirnos un rato, y haré lo posible por que así sea.

the_one_eyed
Rango15 Nivel 70
hace alrededor de 2 años

Mientras no lleve nariz roja ni pelo revuelto, todo estará bien, @artguim.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

Sus deseos son órdenes, @the_one_eyed: nada de nariz colorada o pelo alborotado.

Sevenfor
Rango11 Nivel 52
hace alrededor de 2 años

¡Aplauso! Uno de los números que más me ha gustado.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace más de 1 año

Sacar un conejo de la chistera sería muy poco original, ¿verdad, @Sevenfor?

Pero la función continúa...


#12

El jefe de pista se frotaba las manos, satisfecho, detrás de la cortina. Los proyectores en tres dimensiones que habían recibido esa temporada desde China seguían funcionando como el primer día, haciendo creer al público que realmente estaban viendo el alma de Julia.

—Puedo asegurarles que jamás verán un espectáculo de magia como el de Romane y su ayudante Julia —vociferó al micrófono que sostenía ante su boca—. Y ahora, sigamos con el espectáculo. Por favor, reciban con un fuerte aplauso a Casandra y Belinda y a sus felinos.

La jaula de hierro volvió a descender desde el techo de lona, aterrizando con medida precisión sobre la pista central. A su interior accedieron Casandra y Belinda, dos jóvenes gemelas de piel pálida y larga melena rubia, y también dos espléndidos ejemplares de tigre de Bengala y un enorme tigre blanco siberiano. Con gestos, las domadoras los hicieron distribuirse entre tres plataformas, similares a las utilizadas anteriormente en el espectáculo de los leones.

Dieron así comienzo a su número, en el que hacían saltar a los animales de unas plataformas a otras, atravesar aros rodeados de falso fuego y mostrar sus habilidades de equilibrio, mientras les ofrecían como recompensa caricias y pedazos de carne. Llegado el momento de despedirse del público, volvieron a hacer que los félidos se ubicaran sobre las plataformas individuales. Las gemelas se aproximaron a ellos y se sentaron a su lado, como acostumbraban hacer, para recibir el aplauso final del público. Belinda decidió tomar asiento al lado del ejemplar siberiano que, sentado sobre sus cuartos traseros, alzaba casi metro y medio en vertical.

En ese momento, el ensordecedor ruido de la ovación y los vítores del público alteraron al animal, que lanzó la zarpa hacia el lado en el que se encontraba Belinda. Esta ahogó un grito de dolor y se llevó la mano al brazo izquierdo. Sin borrar la sonrisa de su rostro, se observó la palma y la descubrió manchada de sangre. Captó que Casandra, al otro lado de la pista, se había percatado del incidente. Le hizo un gesto para que no se preocupara y rápidamente condujeron a los animales hacia la zona trasera del circo.

—¿Te encuentras bien? —le preguntó Casandra a su hermana, nada más cruzar la cortina para acceder a la zona donde la troupe preparaba sus números.

—¿Qué ha ocurrido? —preguntó el jefe de pista, apareciendo de pronto ante ellas y descubriendo la sangre entre los dedos de Belinda—. ¡Estás herida!

—No es nada —trató de tranquilizarlos Belinda, viendo que su incidente había atraído la atención también de los demás integrantes del grupo—. Solo es un arañazo. Supongo que Rahshid se habrá asustado con los aplausos. Es extraño, pero por suerte no ha pasado nada importante. —Se giró hacia el jefe de pista y le sonrió con convicción—. Anuncie ya el número final, o el público se enfadará y comenzará a marcharse.

El jefe de pista afirmó con la cabeza. Confiaba en las palabras de Belinda, pero la mirada de preocupación de su hermana le hacía pensar que tal vez no se tratara de un simple accidente. Resolvió que lo hablarían al término de la función para que todo quedase aclarado. Pero ahora debía hacerle caso a la joven domadora y dar paso al número final.

—Señoras y señores, en nombre de toda la troupe me gustaría agradecerles su asistencia esta noche —comenzó a despedirse, saliendo de nuevo a la pista—. Esta es una de las últimas funciones de la gira de este año, por lo que es muy importante para nosotros. Nos alegramos de haber podido compartirla con ustedes y esperamos que la hayan disfrutado. —Un súbito coro de aplausos interrumpió su discurso. Al concluir aquel, continuó—: Pero todavía resta un último número esta noche. Dos increíblemente habilidosos acróbatas les ofrecerán algunas de las más arriesgadas y vistosas maniobras en los columpios suspendidos del techo, a casi quince metros de altura. ¡Con todos ustedes, Ícaro y Svetina!

Hace alrededor de 2 años

8

16
Ichabod
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 2 años

Ya verás... No me fio de tí, @artguim ...

Un escalofrío recorre mi espalda...

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

Y haces bien, @Ichabod, porque "algo" va a pasar.

¡Estáis todos en mis manos!

Ichabod
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 2 años

Me veo haciendo honor a mi nombre jajajaja...

Sube ya la siguiente parte!!! Que nervios...

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 2 años

Tranquilo @Ichabod

Mi magia te apoya, no te creas necesito proyectores para mis hechizos....

El aire es lugar seguro. La caida, quimera...

Ichabod
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 2 años

Ya se a quien más culpar, aparte de @artguim , si me espachurro contra el suelo jajajajaja!!

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

Ya está subida la siguiente parte, @Ichabod. No te adelanto qué ocurre con tu personaje pero, si algo malo le sucede, ten por seguro que en gran parte será culpa de @Romahou, como él mismo ha confesado.

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 2 años

Cómo iba yo a dejar que le pasase algo a mi buen amigo @Ichabod '???

Qué podría tener contra alma tan cándida y pura...???

(ejem....pa-ta-ta---...)

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 2 años

Cómo iba yo a dejar que le pasase algo a mi buen amigo @Ichabod '???

Qué podría tener contra alma tan cándida y pura...???

(ejem....pa-ta-ta---...)


#13

Antes de retirarse y dar paso a la pareja de acróbatas, el jefe de pista oteó las gradas, en busca de Lorna y Daniel. Le extrañó encontrar sus asientos vacíos. Le parecía improbable que los abandonaran justo en ese momento para ir a comprar algo de comida, cuando el último número estaba a punto de comenzar, así que supuso que se habrían marchado del circo por alguna desconocida razón. Abandonó la pista lamentando haber perdido la esperanza que, por alguna extraña razón, había mantenido de convencer a la mujer de que no alejara al pequeño de su vida.

Svetina e Ícaro, enfundados en las ceñidas mallas que les permitirían la libertad de movimientos necesaria para su número, saltaron a la pista y saludaron al público con una reverencia. Se dirigieron a las escalas de metal que ascendían por las columnas apostadas a ambos extremos de la pista, hacia el par de plataformas superiores. Al llegar a estas, desengancharon los columpios y sujetaron las barras horizontales entre sus manos, disponiéndose a lanzarse hacia el vacío para realizar asombrosas piruetas en el aire, varios metros por encima de la red de seguridad dispuesta en la base.

Instantes más tarde, mientras el público vitoreaba y aplaudía los últimos compases del número de los acróbatas, una figura, camuflada en la oscuridad de la noche, se paseaba por la explanada anexa a la carpa. No tardó en llegar a la zona donde la troupe guardaba a los animales. Se paseó entre las jaulas y los cercados, con aparente calma, silbando una sutil melodía. Al llegar a la jaula de los leones, recorrió los barrotes, golpeándolos musicalmente a su paso con un pedazo alargado de madera.

—Despierta, gatito —dijo, despertando al macho de parda melena de su siesta—. Tienes una misión que cumplir para mí.

Siguió avanzando hasta llegar a la puerta, cerrada con un barrote de hierro a través de dos anillas del mismo material. Con la cabeza de águila de marfil de su bastón, deslizó la pieza metálica, hasta que se precipitó al suelo de hierba. Sin sentirse presionado por el riesgo que corría permaneciendo allí, continuó avanzando entre las fieras, pues su tarea todavía no había concluido.

En el interior de la carpa, Ícaro sostenía el columpio entre sus manos. Al otro lado de la pista, sobre la plataforma, Svetina lo observaba, esperando la señal.

—Y ahora, hagámoslo más complicado —se oyó la voz del jefe de pista por los altavoces—. Svetina, por favor, véndate los ojos.

La mujer extrajo un pañuelo negro del bolsillo interior de su indumentaria y lo extendió alrededor de su cabeza, sobre los ojos. Se lo anudó a la altura de la nuca y volvió a sujetar el columpio, flexionando las rodillas para prepararse para el salto. Al llegar al punto central, debía soltarse y ejecutar un doble mortal, tras el que Ícaro la cogería por las manos y la llevaría hasta su plataforma, en el extremo contrario. Ahora, solo tenía que esperar a oír la bocina que indicaba el momento en que debía comenzar la acrobacia.

Alguien en el público percibió un movimiento en la base de la lona blanquiazul. Semejaba como si alguien intentara colarse por debajo de la pared vertical, probablemente para disfrutar del espectáculo ahorrándose el desembolso de la entrada. Sintió pena por esa persona, pues descubriría que apenas podría disfrutar de unos minutos antes de que el espectáculo llegara a su fin. Sin embargo, pronto se vio embargado por el pavor al descubrir que no era un espectador lo que se intentaba colar.

—¡Es un tigre! —exclamó, lanzándose a la carrera hacia la salida.

El público a su alrededor lo imitó, al percatarse de lo que ocurría. Los demás se dejaron llevar por la marea, abandonando sus localidades tan rápido como eran capaces. Al cabo de unos segundos, Inay, el elefante, irrumpió atravesando la pared de tela, a la carrera. Sin ser capaz de controlar su frenética trayectoria, se estrelló contra la columna en cuya cima permanecía Ícaro sobre la plataforma. Este perdió el equilibrio y cayó al vacío, hacia la red de seguridad.

En ese momento, la bocina se hizo oír por encima del barullo. Al no comprender qué estaba ocurriendo, Svetina supuso que, si la bocina había sonado, significaba que el número continuaba. Echó hacia atrás el columpio sobre su cabeza para tomar impulso y se lanzó hacia el frente, balanceándose con las piernas para tomar velocidad. Ícaro, tumbado sobre la red, le gritaba, tratando de advertirla del error que cometía, pero no parecía oírlo. La vio cruzar el aire por encima de él, soltándose del columpio en el instante preciso, como lo habían ensayado y ejecutando con pulcritud las dos volteretas.

Sin embargo, en esa ocasión, él no estaba ahí para recibirla. Al comprender que algo estaba fallando, Svetina comenzó a agitar los brazos, tratando de aferrarse a algo mientras se precipitaba a ciegas hacia el vacío. Ícaro cerró los ojos humedecidos al comprobar cómo el cuerpo de su compañera terminaba estrellándose contra las gradas laterales, mitigado el ruido del impacto por el estruendo general del ambiente.

Y es que, al tigre y al elefante, se habían unido en el interior de la carpa los demás animales. Los leones rugían en el centro de la pista y lanzaban letaleszarpazos en todas direcciones, los caballos corrían desbocados y proferían potentes coces y los tigres se abalanzaban con fiereza sobre sus presas, provocaban que la multitud de espectadores tratara de huir entre gritos desesperados de terror y dolor, pasando unos por encima de otros como si de una avalancha se tratara, con el único objetivo de salvar sus vidas y, tal vez, las de los seres queridos que los acompañaban. Varios de ellos eran alcanzados por los félidos, que atacaban con sus garras y fauces, mordiendo a sus presas que, en algunos casos, llegaban a desmembrar. El elefante pisoteaba los cuerpos que quedaban atrás, tiñendo la arena de la pista de un rojo escarlata que relucía bajo la luz de los focos, todavía encendidos.

Leandro, Casandra y Belinda, esta última a pesar de su brazo herido, se afanaban en intentar controlar a las fieras, mientras Armando y Evangeline hacían lo propio con los caballos y el paquidermo. El jefe de pista se asomó a la pista para descubrir el infierno en el que, en tan solo unos instantes, se había convertido su circo. No tardó en reaccionar y les ordenó a Viktor y Homero, los payasos, que fueran a buscar los rifles de dardos tranquilizantes. Cuando tuvo uno de ellos entre sus manos, lo cargó y saltó de nuevo a la pista, dispuesto a poner fin a aquel desastre a cualquier coste, antes de que la situación empeorara todavía más, si es que era posible.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace alrededor de 2 años

Tras esta caja, me tomo un breve período de descanso (apenas unos días) en cuanto a la publicación. Pero no tardaré en volver con la conclusión.

Temblad todos...

Ichabod
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 2 años

Nooooo!!! Svetina!!! Artemio, pagarás por esto... Lo juro!!

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 2 años

Hay algo turbio aquí......

Descubriré quién...

JulesSchmidt
Rango12 Nivel 57
hace alrededor de 2 años

La que has liado, pollito....

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 2 años

Y lo siguiente....???

artguim
Rango13 Nivel 63
hace casi 2 años

A ver, ¿cómo empiezo yo este comentario?

"Apenas unos días". Os puedo asegurar que en ese momento fui sincero. Jamás habría imaginado que mi ausencia en esta página fuera a durar tanto tiempo (¡tres meses ya!), pero circunstancias de diversa índole me han mantenido durante esta temporada alejado del teclado.

Tengo que daros la razón, @Romahou y @JulesSchmidt, he estado apagado, fuera de cobertura y missing, y de paso os he dejado colgados sin concluir esta historia. @Ichabod, no temas, esto continúa.

En fin, que puedo anunciar que estoy (y no estoy) de vuelta. Lamentablemente, ahora dispongo de muy poco tiempo libre, así que haré lo posible por ponerme al día con las lecturas y seguir publicando algo de vez en cuando.

Para (intentar) compensaros la espera, hoy publicaré la siguiente caja de esta historia y un relato inédito para el concurso.

#artguimisback

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace casi 2 años

Es bueno verte y leerte de vuelta @artguim

Mira también tu correo, algo te envié.... Ya no recuerdo....
Mis ausencias también son acusadas

artguim
Rango13 Nivel 63
hace casi 2 años

Correo leído y respondido, @Romahou. Suena interesante la propuesta.

Intentaré escribir y leer todo lo que pueda aquí en Sttory, pero sin grandes promesas: el tiempo libre brilla por su ausencia.

Un saludo.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace casi 2 años

Por cierto, @Romahou, admito propuestas para esos tres textos de presentación a la iniciativa. ¡Qué difícil es elegir entre tus propias creaciones!

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace casi 2 años

Jajajajajajajajajaja

Me pasó igual.

Elegí tres de diferente extensión, aunque siempre menos de 3 páginas, y con género y temática diferente. Diversidad.

Y con tu catálogo... Una locura seleccionar....

artguim
Rango13 Nivel 63
hace casi 2 años

Cierto, @Romahou, una locura seleccionar. Se hará lo que se pueda y que "los entes" decidan. Si hay suerte, nos leeremos con asiduidad próximamente.

Un saludo.

Ichabod
Rango10 Nivel 49
hace casi 2 años

Dichosos los ojos que te leen @artguim !!

Nunca es tarde si la dicha es buena, y verte y leerte por aquí siempre es bueno. No te preocupes, yo también estoy missing y llevo el mismo tiempo a quizás más sin subir nada aquí. Cero ganas, inspiración... pero en algún momento se volverán las musas! Mientras tanto, a seguir disfrutando de esa lectura :)

artguim
Rango13 Nivel 63
hace más de 1 año

Ha sido una larga ausencia, sí, @Ichabod, pero ya estoy de vuelta. Tal vez no al mismo ritmo de publicación que antaño, pero sí el suficiente para no dejar eternamente en el cajón todas estas historias que me traigo entre manos.

Un placer también verte de nuevo por aquí, aunque solo sea leyendo. Espero que pronto puedas tú también volver en todo tu esplendor.

Un saludo.


#14

En el centro de la pista, el caos era total. Mientras la masa de público huía despavorida hacia las congestionadas salidas del recinto, la mayor parte de la troupe se afanaba en controlar a los animales y minimizar los daños.

—¡So! ¡Tranquila, preciosa, tranquila!

Armando intentaba calmar a una de las yeguas que había logrado sujetar por las riendas. Una vez la hubo controlado, se detuvo un instante para observar a su alrededor. La situación había alcanzado un nivel crítico de descontrol. Todos los animales parecían haber sido liberados, y ahora huían sin control, en todas direcciones, tratando de defenderse de la alteradora presencia del público.

En ese momento, el caballerizo llegó a percibir el golpeteo de unos cascos a su espalda, apoyándose sobre la arena en precario equilibrio, justo antes de que un intenso dolor en su espalda le hiciera perder el conocimiento.

—¡No! —resonó entre el estruendo el desesperado grito de Tatiana.

Se había detenido en su veloz huída frente a Armando, a solo unos metros de distancia y sujetando de la mano a un niño y una niña, de no más de seis años, que en el frenesí de la huída se habían separado de sus padres. O, al menos, eso era lo que Tatiana esperaba que hubiese ocurrido.

En un acto reflejo, aproximó el rostro de los dos pequeños a sus caderas y los apretó con fuerza, impidiéndoles contemplar la imagen del cuerpo de Armando cayendo fulminado al suelo de arena tras ser golpeado en la cabeza por las pezuñas de uno de sus caballos rampantes.

—Escuchadme bien, niños —comenzó a explicarles entonces, acuclillándose entre ellos para que se centraran únicamente en ella y no en el súbito infierno creado a su alrededor—. Necesito que no me soltéis la mano y que corráis todo lo rápido que podáis. ¡Ahora!

Sin poder darles el tiempo que seguramente necesitarían para procesar esa orden, Tatiana comenzó a correr hacia la salida principal, arrastrando a los dos niños entre restos del escenario, de la comida y bebida del público y de los cuerpos de los muchos espectadores que, probablemente, jamás volverían a levantarse.

Al llegar a la marabunta apelotonada en la entrada, Tatiana se abrió paso a empujones, haciendo lo posible por que los pequeños no se quedaran atrás. En cuanto el aire fresco de la tarde comenzó a acariciar su rostro, una pequeña llama de esperanza prendió en su interior al descubrir a una figura entre la gente, gesticulando con los brazos mientras vociferaba.

—¡Calma, no empujen! —Zachary se esforzaba en controlar aquella inesperada estampida. En cuanto había escuchado los primeros gritos desde la taquilla había salido corriendo hacia aquel punto pero, al llegar, el caos ya era total. Cada uno de los espectadores pugnaba por todos los medios por salir del interior de la carpa sin comprender que, si todos empujaban y trataban de salir al mismo tiempo, lo único que lograban era bloquear la salida—. Salgan poco a poco, o nadie logrará salir.

—¡Zachary, aquí! —exclamó con todas sus fuerzas Tatiana, mientras empujaba a los dos niños entre el grupo de personas que aún la separaban de su compañero—. ¡Ponlos a salvo y busca a sus padres!

—¿Pero qué vas a hacer tú, Tatiana? —respondió este, arrastrando ya a los amedrentados niños hacia el exterior.

—¡Tengo que volver! ¡Los demás siguen dentro!

Y así, sin más, Zachary la vio desaparecer entre la ola de personas que se seguía abalanzando hacia él, sin saber si llegaría a verla de nuevo.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace más de 1 año

Gracias por la lectura, @ArteEnLetras. Espero que estés disfrutando de la historia.

Un saludo.


#15

—¡Belinda, cuidado!

El grito de alerta de su hermana permitió a la joven domadora esquivar en el último segundo la zarpa de Yamir, uno de los dos enormes tigres de bengala. No lograba comprender cómo los animales se habían escapado de sus jaulas. Al terminar cada número, se aseguraban siempre hasta tres veces de que la reja del animal en cuestión quedase completamente cerrada. Era imposible que se hubieran escapado por su cuenta, lo que solo dejaba una opción. Pero, ¿quién las habría abierto? ¿Y por qué?

El atronador escándalo a su alrededor la sustrajo de sus pensamientos. Se aproximó a Casandra y a Leandro, que entre los dos mantenían acorralado a Sharik contra el puesto de palomitas saladas, todavía dentro de la carpa.

—Consigue algo con que atraparlo, Belinda —le indicó Leandro, haciéndose oír por encima del barullo.

La joven giró a su alrededor, observando más allá del omnipresente caos provocado por la irrupción de las fieras. No tardó en localizar una gruesa soga, al otro lado de la pista central. Si la utilizaban con suficiente pericia, entre los tres podrían inmovilizar a Sharik y llevarlo de vuelta a su jaula. O, al menos, eso esperaba.

Comenzó a avanzar hacia aquel punto, abriéndose paso entre el público y los animales, todos ellos corriendo despavoridos de un lado a otro. Cuando apenas le faltaban unos metros para alcanzar su objetivo, se detuvo. Ante ella apareció Rahshid, el tigre que la había herido durante la función. Siempre había considerado que entre ellos existía un vínculo especial, que con él podía entenderse mejor que con los demás. Por esa razón, trató de calmarlo.

—Vamos, Rahshid —comenzó, extendiendo las palmas de las manos abiertas hacia el animal—. Tranquilo. No voy a hacerte daño. Solo quiero que vengas conmigo.

En ese momento, una punzada de dolor le recorrió el brazo. Se llevó la mano a la herida sangrante, con una mueca de agonía. El gesto provocó que Rahshid se agazapase, con el pelaje del lomo erizado y mostrando los dientes. Dio un primer paso desafiante hacia su domadora, que retrocedió amedrentada.

—¡Rahshid, no! ¡Solo soy yo, me conoces!

El animal, sin embargo, no parecía atender a sus súplicas. Cuando Belinda ya se daba por perdida, separada apenas por unos centímetros de las letales fauces de su —hasta esa noche— fiel compañero, vio de refilón cómo algo enorme se acercaba hacia ella. Sintió un fuerte impacto en su costado, que la tumbó de espaldas sobre la arena. Luego, un crujido y un lacerante dolor ascendiéndole velozmente desde la pierna y, por último, una superficie redonda y grisácea cerniéndose directamente sobre su cabeza.

#16

Evangeline se tapó con ambas manos los ojos en un acto reflejo. No quería verlo. No podría soportar vivir el resto de su vida con esa imagen grabada a fuego en su mente.

Decidió centrar su atención en Inay. Tenía que lograr calmarlo, antes de que sus cuatro toneladas continuaran destruyendo todo a su paso. Cuando el paquidermo, avanzando hacia atrás, tropezó contra las gradas ya vacías, aprovechó para aproximarse a él. Extendió una mano para rozar la endurecida piel de su trompa, y comenzó a acariciarla mientras le susurraba.

—¡Ya está, ya está! No tienes nada que temer, mi pequeño.

Notaba cómo su cuerpo se inflaba y desinflaba al ritmo de su acelerada respiración. Tenía que lograr apaciguarlo cuanto antes. Tal vez varias vidas dependieran de que lograra hacerlo. Entre ellas, las de sus compañeros de troupe, su familia. No sabía cuantos restaban todavía en pie, pues a varios los había perdido de vista entre la multitud, pero le constaba que, a la mañana siguiente, ya no estarían todos. Estaba a punto de comenzar a llorar, ante la idea de no volver a verlos nunca más, cuando Inay, de nuevo calmado, extendió su trompa alrededor de sus hombros, seguramente sintiendo su propia tristeza. Evangeline apoyó su cabeza sobre la piel del elefante y permaneció así un instante, como si todo a su alrededor no estuviera ocurriendo, como si solo ella y su compañero existieran en el mundo.

—Sabía que no me fallarías.

Fuera del circo, la oscuridad del crepúsculo se veía apuñalada por los haces de luz de los vehículos, cuyos conductores se disponían a abandonar lo antes posible aquel desbocado emplazamiento. Todavía había espectadores en las inmediaciones de la carpa. Su huída se había visto interrumpida por la imponente presencia de uno de los leones de Leandro. Este se encontraba entre los vecinos más rezagados y la zona del aparcamiento, cortándoles el paso.

Algunos de ellos, en un alarde de infructuosa inteligencia, trataban de rodearlo, alejándose varios metros en dirección a los límites de la explanada, con la intención de alcanzar sus seguros vehículos antes de que los alcanzara. Pero el instinto de cazador del animal lo hacía ser todavía más perspicaz, percatarse de cada uno de sus movimientos y mantenerlos vigilados.

—Julia, ¿qué haces?

Romane se sorprendió al comprobar cómo su compañera se desmarcaba del grupo de espectadores apelotonados, aproximándose con paso calmado hacia la fiera.

—Alguien tiene que calmarlo, o nos dará caza a todos —respondió esta, sin detener su cautelosa aproximación.

—Tienes razón.

El mago inspiró profundamente y comenzó a seguir a su ayudante —en el espectáculo, pues en la realidad resultaba harto complicado discernir quién era ayudante de quién.

—¡Que alguien lo mate ya! —se escuchó el encolerizado grito de una señora entre el público congregado—. ¡Quiero irme a mi casa!

Julia y Romane hicieron caso omiso a sus súbitas lágrimas de desesperación. Sabían que en una situación como aquella debían conservar la calma. Leandro les había advertido de que sus leones podían percibir el miedo en los humanos: y eso era lo último que deseaban.

Se separaron, tratando de colocarse cada uno a un lado del animal, obligándolo a bifurcar su atención. No era más que un truco, principalmente inútil, lo sabían, pero los hacía sentirse con una mínima opción de triunfo.

Entonces, el animal comenzó a inquietarse. Levantaba rítmicamente una de las patas delanteras, dejándola caer al instante de nuevo sobre el suelo de tierra. Parecía desconcertado, por alguna extraña razón. Tal vez su estrategia sí estuviera funcionando, al final. Sin embargo, el temor del león tenía otro origen.

Sin previo aviso, la escena se vio interrumpida por un par de potentes focos de luz, seguidos de un vehículo a toda velocidad. Romane levantó la vista en el instante preciso en que el capó impactaba contra el costado de Julia, haciendo que su cuerpo saliera despedido por el aire. Trató de gritar, advertirla, pero las palabras se le atascaban en la garganta. Y tampoco hubiera servido de nada.

El coche siguió su trayectoria, rechinando los frenos y trazando los neumáticos sendos surcos en la tierra. Impactó también con el animal, lanzándolo a varios metros de distancia, y le dio a Romane el tiempo justo para dar un poderoso salto impulsado por la adrenalina, hasta lugar seguro.

—Julia —musitó, compungido.

—¡Él sí que sabe! —exclamó de nuevo la señora, esta vez eufórica—. Nos ha salvado. ¡Es un héroe!

Incapaz de contenerse, el mago se puso en pie y avanzó hacia el grupo de vecinos. Se encaró con la señora, refugiada en un grueso y ostentoso abrigo de piel.

—¿Es que no ve que mi amiga acaba de morir intentando salvarla? ¡Muestre un poco de respeto!

La señora lo observó muda. Jamás lo reconocería, pero Romane pudo leer en sus ojos que sabía que él tenía razón. La dejó marcharse a su casa, sin fuerzas para continuar replicando. Los hombros le pesaban, y su figura se encogía a medida que tomaba consciencia de la magnitud de lo que acababa de ocurrir. Se había ido, por la inconsciencia de algún desgraciado con ansias de protagonismo. Y ni siquiera se había podido despedir de ella.

Comenzó a avanzar de vuelta hacia el circo, consciente de que lo más urgente en ese momento era ayudar al resto de sus compañeros. Sin embargo, se detuvo al contemplar las expresiones de sorpresa de los pocos espectadores que aún estaban a su alrededor. No le dio tiempo a darse la vuelta para descubrir qué había ocurrido. La voz llegó antes a él.

—¿Romane?

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace casi 2 años

Nooooooooooooooooooooooooooo..........

Pero......

Esa voz.....

artguim
Rango13 Nivel 63
hace casi 2 años

Ya anticipé que todo podía ocurrir en esta historia, @JulesSchmidt, y la tuya no es la única baja en esta caótica situación. Ya veremos cuántos integrantes de la troupe restan en pie al llegar a la última caja...

Y esa voz, @Romahou, puede ser en realidad la de cualquiera. Todo está demasiado revuelto como para saber en qué lugar se encuentra cada uno, entre el incesante movimiento de la muchedumbre. Toca esperar para averiguarlo.

Gracias a ambos por leer y comentar.

Gandalf
Rango10 Nivel 47
hace casi 2 años

mmmmm....esa voz....no nos trates de distraer @artguim ...los espejitos funcionan

artguim
Rango13 Nivel 63
hace casi 2 años

No intento distraer, @Gandalf, solo emplazo a lo que ocurrirá en próximas cajas.

Por cierto, muchas gracias por la lectura continuada de la historia hasta este punto. Una grata sorpresa.

Gandalf
Rango10 Nivel 47
hace casi 2 años

Es que el cuento estaba bueno, así que seguí leyendo...y seguí...y de pronto no podía seguir porque no había más cuento...así que ahora me quedo esperando la próxima parte...sin presiones pero Elmo sabe dónde vives

artguim
Rango13 Nivel 63
hace casi 2 años

Me alegra que te esté gustando, @Gandalf. Espero poder terminar lo antes posible las últimas cajas.

Y si Elmo tiene que venir... pues que venga. Seguro que a él también le gusta la historia.


#17

No se lo podía creer. En apenas unos instantes, el peor de los infiernos se había desatado a su alrededor. El caos era total, y apenas lograba atisbar por momentos a sus compañeros entre la marea de espectadores. Tumbado sobre la red de seguridad, Ícaro sintió cómo algo recorría su cuerpo, paralizándolo, como si de pronto se hubiera convertido en piedra. Una desbordante angustia atenazaba todo su ser.

Todo había comenzado con la irrupción de los primeros animales en el interior de la carpa. Inay había perdido el control y se había estrellado contra la plataforma sobre la que él mismo se encontraba, haciéndolo precipitarse al vacío. Por suerte, había aterrizado sobre la red, sin más que algunos arañazos. No así Svetina. Tras el sonido de la bocina, la había visto lanzarse hacia el vacío, a bordo del columpio. Había ejecutado con perfeccionista gracilidad las piruetas ensayadas varios metros por encima de su cabeza y, en el momento en que él debería recogerla desde su propio columpio, había comenzado a agitar desesperadamente los brazos, comprendiendo al fin que algo iba mal y que entonces corría peligro.

Ahora, le resultaba difícil mantener la vista sobre el cuerpo inerte de su compañera, al pie de las gradas, con sus extremidades en una postura en absoluto natural. No cabía duda del funesto resultado. Solo le quedaba observar a su alrededor, donde la escena no era mucho más placentera. El público huía despavorido hacia el aparcamiento, provocando una auténtica avalancha en la salida principal.

Entre el ir y venir de personas, muchas de ellas heridas de diversa gravedad, pudo distinguir a Casandra y Leandro, afanados en intentar controlar a los tigres y leones. Al otro lado de la pista pudo ver a Belinda, que se había alejado de su hermana en busca de algo con que atraparlos. Se había topado con Rahshid, que la había encarado, obligándola a retroceder y a interponerse en la trayectoria de Inay. El elefante, marchando de espaldas, la había derribado y había pasado por encima de ella, aplastándole una pierna y, finalmente, la cabeza.

En ese momento, Ícaro había desviado de nuevo la vista, fijándola en Armando. Parecía que él sí lograba controlar a uno de sus caballos, lo que lo reconfortó ligeramente. Sin embargo, pudo comprobar cómo otro de ellos se le acercaba por detrás, se encabritada y lo golpeaba por la espalda, dejándolo tendido sobre la arena, probablemente también muerto.

La montaña rusa sentimental siguió cuando se fijó en Tatiana. Entre el descontrol reinante bajo la carpa, había logrado rescatar a dos pequeños, un niño y una niña, a los que conducía de la mano hacia la salida, protegiéndolos de los horrores a su alrededor. Desde su posición algo elevada respecto del suelo, Ícaro pudo ver cómo se los entregaba a Zachary, en el exterior, para que los pusiera a salvo. Respiró aliviado, pero no duró mucho. Acto seguido, Tatiana se giró y se dispuso a volver a entrar a la carpa. Intentó abrirse paso entre la estampida humana que bloqueaba la entrada. Nadó a contracorriente entre cabezas, brazos y piernas, sumergiéndose y aflorando a la superficie casi a cada paso, hasta que una de esas veces no volvió a verla.

Tendido sobre la red, comenzó a sentirse culpable. ¿Qué hacía todavía ahí tumbado? ¿Por qué no se había levantado de un salto para ayudar a sus compañeros? Sin embargo, tampoco tenía claro que hubiera servido de algo. Se encontraba conmocionado y, en ese momento, no era plenamente consciente de lo que hacía o pensaba. Se había dejado llevar por su instinto, que le aconsejaba que se quedara allí, que no se moviera, que no hiciera que el mundo a su alrededor reparase en él.

Volvió a la realidad cuando sintió que la red se movía bajo su cuerpo, como si un nuevo peso se hubiera añadido sobre su superficie. Dirigió la vista hacia el extremo más próximo a la cortina tras la que se preparaban para los números y descubrió a Kiran, el más viejo de los tres tigres, avanzando directamente hacia él. Sus ciento veinte kilos hacían que la red temblase con cada uno de sus inestables pasos. Aterrado por la imagen de aquellos colmillos resplandecientes cada vez más cerca de él, Ícaro comenzó a avanzar de espaldas, sobre sus codos. Se arrastraba todo lo rápido que la basculante superficie le permitía.

Mucho antes de lo esperado, se quedó sin red. Uno de sus brazos cayó colgando por el borde de la cuerda perimetral, balanceándose. El animal se encontraba apenas a un par de metros de él. No le daría tiempo a saltar a la arena sin que lo atrapara y, aunque lo lograra, una vez en la superficie ya no podría hacer nada por escapar de él. Estaba perdido. Solo le quedaba cerrar los ojos y suplicar que su fin llegara rápido, que no fuera consciente del dolor.

Fue entonces cuando el primer zumbido perforó el aire.

WitcHeart
Rango8 Nivel 36
hace casi 2 años

Hasta ahora me ha encantado la historia, de verdad. Escribes bien @artguim No puedo esperar a ver qué sucede. Está genial!!!

artguim
Rango13 Nivel 63
hace casi 2 años

Muchas gracias, @WitcHeart. Me alegra que te esté gustando. Espero no tardar mucho en darle conclusión.

Un saludo.

Ichabod
Rango10 Nivel 49
hace más de 1 año

Ay que me muero @artguim ... Lo estoy visualizando...

Sigamos con la lectura...

artguim
Rango13 Nivel 63
hace más de 1 año

No te adelantes, @Ichabod. Todo puede ser, pero de momento sigues en pie.

Gracias por la lectura.


#18

Entre el coro de gritos y rugidos, los proyectiles atravesaron el aire, cual aviones, produciendo un característico zumbido. Ante la cortina de separación entre la pista y la zona de bastidores, el jefe de pista permanecía erguido y flanqueado por Homero y Viktor, ya desprovistos de sus incómodos disfraces. Sujetaban entre sus manos los rifles, cargados con dardos tranquilizantes que comenzaban a disparar a los animales.

—¿Estás bien, Ícaro? —le preguntó el jefe de pista al funambulista, tras haber abatido al tigre que se cernía sobre él.

El acróbata, todavía tendido sobre la red, afirmó con la cabeza. El jefe de pista le indicó a Viktor que se dirigiera al exterior para dar caza a los animales que habían logrado escapar de la carpa, mientras Homero y él se encargaban de los demás.

Tras dividirse, continuó avanzando sobre la pista, sorteando las decenas de cuerpos tendidos sobre la arena. Algunos de ellos habían dejado ya de respirar, mientras que otros emitían sobrecogedores gemidos de dolor. Los ignoraron y siguieron avanzando. En ese momento, la prioridad era reducir a todos los animales. Solo entonces podrían asistir a los heridos sin el riesgo de que pudiera haber nuevas víctimas, incluidos ellos mismos.

Abatieron a un par de caballos y a Inay, que hizo temblar el suelo al caer de costado sobre la arena. Dispararon un dardo también al león que Casandra y Leandro mantenían acorralado, de modo que estos pudieron dedicarse a atender a los heridos más graves. El jefe de pista se giró en ese momento para contemplar la salida, donde los espectadores se agolpaban, a causa de la urgencia por abandonar el lugar. Cuando escuchó el ruido fue demasiado tarde.

Volvió a mirar hacia Homero y lo descubrió tendido sobre el suelo. Sobre él, Rahshid levantó la cabeza y se giró hacia el jefe de pista. Este descubrió la sangre resbalando desde sus afilados colmillos y el profundo mordisco en el cuello del payaso, inmóvil. Reaccionó a tiempo y, justo un segundo antes de que el animal se abalanzara también sobre él, levantó el rifle y apretó el gatillo. Se lanzó a un lado para esquivar a la fiera y la contempló aterrizar, con paso inestable, hasta que cayó desplomada por efecto del somnífero.

—Jefe, fuera ya está todo controlado —escuchó a Viktor, que regresaba tras cumplir su encargo—. Homero… ¡No!

Cayó de rodillas junto al cuerpo inerte de su compañero, negando con la cabeza. El jefe de pista presenció consternado la escena, preguntándose cuántas veces se repetiría aquel día, cuando un dolor le ascendió desde el brazo. Palpó con la mano y descubrió que estaba sangrando. Levantó de nuevo la vista y sintió que todo a su alrededor daba vueltas, cada vez más rápido, al mismo ritmo que incrementaba y se extendía el dolor.

Finalmente, no pudo más y cayó al suelo, inconsciente.

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace casi 2 años

Se requieren héroes......
Y locos....

artguim
Rango13 Nivel 63
hace casi 2 años

Que se hagan a un lado unos y otros, @Romahou. Lo que de veras necesitamos son héroes locos. Solo ellos reúnen todas las cualodades necesarias, por eso son tan inusuales.

Esto se acerca a su fin.

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace casi 2 años

Llega mi turno entonces......

artguim
Rango13 Nivel 63
hace casi 2 años

No existen turnos aquí, @Romahou, cada uno interviene cuando quiere y puede. Ya veremos en qué acaba la cosa.

Ichabod
Rango10 Nivel 49
hace más de 1 año

Que ha pasado? Inconsciente me quedo? Sigamos leyendo...

artguim
Rango13 Nivel 63
hace más de 1 año

¿Severo, @Romahou? Nada más lejos de la realidad. Los personajes y los usuarios a quienes estos representan tenéis plena libertad en esta historia.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace más de 1 año

En realidad no, @Ichabod, es el jefe de pista el que se queda inconsciente.


#19

Los primeros efectivos sanitarios, procedentes del pueblo, comenzaban a aparecer. Los miembros de la troupe los guiaron hacia las víctimas y ayudaron a atenderlas. Así, descubrieron que el número de heridos era mucho más elevado de lo que imaginaban, y que la cifra de fallecidos no era mucho menor.

Además de algunos integrantes del público y de Svetina, víctima del infortunio en su vuelo final, otros miembros de la compañía habían fallecido en la última y trágica media hora. Belinda había sucumbido al peso de Inay y Casandra lloraba desconsolada, sujetando entre sus brazos el cuerpo de su hermana. Armando, por su parte, había recibido una fuerte coz en la espalda de uno de sus caballos, que lo había fulminado al instante, y ahora yacía como un trapo sobre la arena de la pista central.

Un grupo de ambulancias habían abandonado hacía unos instantes el recinto, en dirección al Hospital General. En su interior, los heridos, de diversa gravedad, viajaban sobre camillas médicas, conectados a bolsas de suero y recibiendo ya los cuidados de los enfermeros y médicos de urgencias. Los restantes integrantes de la troupe las habían visto alejarse desde la entrada a la carpa, en ese momento ya completamente despejada. Apenas un reducido grupo de curiosos habían decidido permanecer en las inmediaciones, y los periodistas ya se aproximaban desde el aparcamiento, voraces por conseguir la mejor de las exclusivas sobre lo ocurrido.

—¿Qué se supone que debemos hacer ahora? —preguntó exhausto Zachary, girándose hacia su espalda para observar el campo de cuerpos en que se había convertido el que hasta entonces había sido su hogar. Hasta que las autoridades competentes dieran inicio a los trámites de identificación de las víctimas y contacto con sus familiares, todos debían mantenerse alejados de ellos-. ¿Qué se supone que debemos contar a la prensa?

—Nada más de lo necesario —recomendó con seguridad Romane—. Que sean ellos los que hagan las preguntas. Omitamos todos los detalles que seamos capaces. Creo que eso es lo que nos habría aconsejado el Jefe si estuviera aquí.

—Tienes razón —lo respaldó Casandra, todavía sin reponerse de la pérdida de su hermana gemela.

El primero de los micrófonos llegó hasta ellos antes de que se dieran cuenta. Tras este, un fornido operario sujetaba sobre su hombro una voluminosa cámara, con el piloto rojo encendido. Las primeras palabras del reportero, presentando la conexión en directo hacia la cámara, helaron un poco más la sangre del devastado grupo de artistas.

—Buenas noches, Cassidy. Nos encontramos en el lugar de los hechos, justo en la entrada a la carpa del Circo Sttory, con algunos de los miembros de la compañía circense —Se giró hacia ellos y extendió el micrófono hacia Ícaro—. ¿Nos podrían confirmar la muerte del jefe de la compañía de camino al Hospital General?

#20

Cuando los hospitalizados recibieron el alta, la troupe volvió a reunirse en la estación de tren. Hacía ya unas cuantas jornadas que había sucedido la tragedia en el circo, pero sus rostros mostraban todavía claros signos de agotamiento, tristeza y pena. Habían perdido a buena parte de sus compañeros y algunos de ellos no podrían volver a actuar, al menos en varios meses. La mayoría de los números ya no podrían llevarse a cabo, por unos u otros motivos, y pronto se encontrarían asaltados por las deudas, procedentes de las devoluciones de taquilla y las indemnizaciones a las víctimas del siniestro. Y, en cualquier caso, ya no tenía sentido continuar sin el Jefe.

Un vehículo oscuro se hizo visible al fondo del aparcamiento de la estación. Avanzó hasta la puerta del edificio y se detuvo. El taxista se apeó y lo rodeó, abriendo la puerta trasera. Del interior, para sorpresa del grupo de artistas, salió una figura encogida que no tardaron en identificar.

—Ya pensaba que os habríais marchado sin mí —bromeó el jefe de pista, disimulando un gesto de dolor por la todavía delicada herida del brazo.

Tras un primer instante de inmovilidad, provocada por la sorpresa, los abrazos y las lágrimas se sucedieron entre este y los miembros restantes de su peculiar familia. Especialmente sentimental fue el reencuentro con Julia y Tatiana, que también acababan de terminar una pequeña estancia en el Hospital. La primera se recuperaba de varias costillas y una pierna fracturadas a causa del atropello, mientras la otra había sufrido solamente un ataque de ansiedad y algunas magulladuras, al ser engullida por la ola de espectadores huyendo del circo.

El jefe de pista, por su parte, trataba de contener sus emociones, pero le resultaba complicado. A esas alturas, era imposible continuar con la gira. Lo sabía, no albergaba duda alguna al respecto, pero no sabía cómo decírselo a su troupe, cómo mirarlos a los ojos sin sentirse culpable por cada una de sus pérdidas. Pues también sabía que todo había sido culpa suya. Si hubiera hecho caso a Lorna cuando llegaron, si simplemente hubiera recogido sus cosas y continuado hasta la siguiente ciudad programada, ahora mismo estarían celebrando con champán el haber terminado la gira, “su” última gira.

Envueltos en un incómodo silencio, subieron al tren, ocupando el vagón principal de pasajeros. En aquel viaje, serían muchas las plazas vacantes, tanto en ese como en los demás. La locomotora se puso en marcha, arrastrando el alargado transporte sobre la vía, entre chirridos y crujidos de agotamiento, agravado por el peso de los años.

El jefe de pista, en una esquina del vagón, observaba a los miembros de su familia, pues eso habían sido durante los últimos años y, especialmente, durante los acontecimientos de unos días atrás. Observó a Evangeline, Viktor y Casandra al fondo, a Romane y Julia junto a la ventana, a Ícaro, Tatiana y Leandro inclinados hacia el pasillo y a Zachary, en el asiento opuesto al suyo. Todos ellos parecían felices en ese instante, conversando afablemente mientras el calor de la rutina, del traqueteo, les hacía olvidar lo ocurrido. Pero sabía que, en cuanto recapacitaran y se percataran de que esa rutina ya no existiría, que el fin había llegado, toda la tristeza que en su interior guardaban afloraría y, probablemente, los consumiría. Tal vez no a todos, pero sí a la mayoría.

Tratando de eludir los recuerdos y el sufrimiento que estos le provocaban, desvió la vista hacia la ventana, al otro lado de la cual Kandeny desaparecía en la línea del horizonte. Acercó el rostro al cristal, sintiendo el frío del vidrio sobre la frente. Ahí acababa todo, en un destartalado asiento, dentro de un tren quejumbroso que los conducía hacia una nueva ciudad que ya no les daría la bienvenida, como probablemente ninguna otra haría en el futuro.

Pues ahora estaban marcados por lo ocurrido, sin expectativas, sin un porvenir, acabados y, lo que era peor, sin un motivo que les permitiera comprender por qué ello era así.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace casi 2 años

Gracias por la lectura hasta aquí, @SARACEN. Espero que haya sido de tu agrado. Próximamente subiré una última caja a modo de epílogo, resolviendo un cabo suelto de la historia.

Un saludo.

SARACEN
Rango15 Nivel 74
hace casi 2 años

Por favor no me hagas esperar tanto, quiero ver rodar cabezas en el final!, espero ansiosa la continuación @artguim

artguim
Rango13 Nivel 63
hace casi 2 años

Lo siento, @SARACEN, pero no rodarán más cabezas en esa última caja: creo que ya bastante caos se ha creado. Lo que pretendo es aclarar, hasta cierto punto, el porqué. Espero que sea igualmente interesante.

Un saludo.

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace más de 1 año

Sabía que @JulesSchmidt estaba a salvo........

Jajajajaja

No te creo esta calma

Algo tramas...

artguim
Rango13 Nivel 63
hace más de 1 año

Calma a medias, @Romahou. Ahí está la tristeza por todos los compañeros perdidos y la incertidumbre hacia el porvenir. De estar a las puertas del gran broche final a la miseria se ha pasado en solo una noche. No será el final con más adrenalina imaginable, pero tampoco debería dejar igual.

En cuanto a @JulesSchmidt, espero al menos haber logrado que conservaras una mínima duda de que finalmente hubiera sucumbido entre el caos. No es nada personal, Jules, lo sabes, solo exigencias del guión.


#21

Varios días antes de que el amargo reencuentro tuviera lugar en la estación de tren, un Cadillac negro avanzaba sobre el asfalto mojado por la espontánea lluvia que había hecho acto de presencia aquella funesta noche. Por el carril contrario, parpadeantes luces de colores se perdían más allá del reflejo en el retrovisor, en dirección a la explanada a las afueras del pueblo.

—Interrumpimos la programación para ofrecerles una noticia de última hora. —La voz de la locutora, a través de la radio del vehículo, sonaba sorprendida—. Según fuentes policiales, en la localidad arkansesa de Kandeny, en el condado de Conway, la función de esta noche de un circo itinerante ha acabado en tragedia. De acuerdo con la información recibida, habría al menos treinta heridos confirmados y doce víctimas mortales. Al parecer, al término del espectáculo, los animales habrían salido de algún modo de sus jaulas e irrumpido en el interior de la carpa. El público allí congregado habría tratado de huir por todos los medios, pero la existencia de una única salida habría dado lugar a una avalancha humana. Los empujones y pisotones, junto con los ataques de tigres, leones y demás fieras, habrían sido la causa de esta tragedia… —La presentadora permaneció en silencio durante apenas tres segundos, tras los que volvió a hablar, apurada—. Me informan de que tenemos en directo a Aaron Milles, jefe de policía de Kandeny, desde el lugar de los hechos. Les dejo con sus declaraciones.

—…Todavía estamos investigando lo ocurrido, así que, como les decía, no podremos ofrecerles datos concluyentes hasta que la investigación haya avanzado —informaba la voz grave y agotada del jefe de policía—. Y vista la magnitud de lo ocurrido, dudo mucho que esto pueda ocurrir esta noche. Les pido paciencia y comprensión, así como respeto por la intimidad de las víctimas y sus familiares. Pero pueden tener por seguro que, desde el Departamento de Policía de Kandeny, haremos todo lo posible por dar con el responsable o los responsables y hacerles pagar por lo ocurrido esta tarde. Gracias y buenas noches.

El conductor apagó la radio y se centró en la conducción. A pesar de que los limpiaparabrisas funcionaban a pleno rendimiento, la visibilidad era bastante limitada y el continuo juego de luces a su izquierda, orquestado por coches patrulla, ambulancias y camiones de bomberos, contribuía a la desorientación.

—¿Qué ha pasado en el circo, mamá? —preguntó Daniel, acostado en el asiento trasero del coche.

—Tranquilo, hijo. Solo ha sido un accidente.

Lorna intentó calmarlo, extendiendo un brazo para acariciarle el cabello e inducirlo a que se durmiera.

—Pero han dicho que los leones y los tigres…

—Olvídalo, Daniel —le cortó su madre, sin dar pie a discusión—. Es tarde. Intenta dormir un rato.

El niño hizo caso y se volvió a acostar sobre el asiento. Su madre, sentada en el puesto del copiloto, deslizó su mano sobre la del conductor, alrededor de la palanca de cambio.

—Estás seguro de que no has… —comenzó a susurrarle.

—Sí, estoy seguro —le respondió este, sin retirar la vista de la calzada, al otro lado de la luna empañada—. No he dejado ninguna pista.

—¿Y qué vamos a hacer ahora? ¿A dónde nos dirigiremos?

—Ya habrá tiempo de pensarlo, Lorna. Pero ten algo por seguro: yo me encargaré de que nada malo os pase a ti y a Daniel. Desde esta noche, los tres seremos felices siempre, juntos. Te lo prometo.

La alcaldesa se inclinó hacia él y le depositó un beso en la mejilla. Luego se volvió a sentar sobre su asiento y apoyó la cabeza contra la ventanilla. Todavía sentía algo de culpabilidad. Le había mentido. Le había dicho a William, el jefe de pista, que Daniel era su hijo, que lo había tenido que criar ella sola cuando los abandonó. Todo era mentira. Su verdadero padre se encontraba en ese momento al volante, prometiéndoles un próspero futuro a su lado, en algún lugar lejos de Kandeny.

No tardó en quedarse dormida. Los remordimientos la agotaban y ni siquiera el relajante gesto de acariciar la cabeza de águila del bastón entre sus rodillas había conseguido tranquilizarla. Solo el hecho de saber que Artemio, el hermano de William desaparecido años atrás y auténtico padre de su hijo Daniel, estaría siempre a su lado, le permitía conciliar el sueño.

O, al menos, lo lograba por el momento.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace casi 2 años

Llegados al final de esta historia, me gustaría dar las gracias a todos aquellos que la han leído y seguido con interés, a pesar del inmenso parón hasta hace unas semanas. También he de hacer una mención especial a todos aquellos usuarios que de buen grado han aceptado que los haya asociado a los personajes de este relato, aún a sabiendas de que se ofrecían a un desenlace imprevisible y a buen seguro con algo de tragedia, como ha ocurrido.

Ya tengo algún otro proyecto en desarrollo, así que esta vez no tardaré tanto en volver a dejarme ver por aquí. Hasta entonces, de nuevo muchas gracias y disfrutad de la lectura.

P.S: Por "aclamación popular", finalmente yo también aparezco en la historia (tan solo un pequeño cameo). Pese al trágico final de la troupe, podéis tener por seguro que yo, Aaron Milles, investigaré lo sucedido hasta encontrar al culpable. De hecho, ya me he percatado de un Cadillac negro alejándose sospechosamente del circo antes de tiempo...

the_one_eyed
Rango15 Nivel 70
hace casi 2 años

Vaya, que final más bien escrito. El plus es que yo no he caído en la historia. Un abrazo y felices fiestas, genio @artguim.

artguim
Rango13 Nivel 63
hace casi 2 años

Alguno tenía que quedar, @the_one_eyed.

Muchas gracias por la lectura y el comentario, especialmente en relación al final (suele ser la parte más criticada de mis relatos). Me alegra que te haya gustado.

Un saludo y felices fiestas.

Sarym
Rango16 Nivel 75
hace más de 1 año

Gracias a ti querido @artguim por ofrecernos excelentes relatos. Fue un gusto realizar una adivinanza en nombre de tan excelso escritor, un abrazo y nos leemos cariño ;).

Ichabod
Rango10 Nivel 49
hace más de 1 año

Bueno amigo @artguim . Excelente, que más te puedo decir? Tarde, muy tarde como siempre, termino de leer los relatos, pero los acabo que es lo que importa jajaja!!
De principio a fin me ha parecido una historia genial. Intensa, dramática... todo en su justa medida, sin pasarse que es lo que le interesa al lector.

Muy buen trabajo, de verdad :)

artguim
Rango13 Nivel 63
hace más de 1 año

Nunca es tarde para leer, @Ichabod. Me alegra que te haya gustado y parecido comedida, dentro del descontrol en que se ha convertido la función.

Muchas gracias por la lectura y los comentarios.

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace más de 1 año

Genial

Tensión,trama, aventura, drama y giro final.

Un placer ser en parte el personaje que siempre he sido...

Aunque.....

Jajajajaja

JulesSchmidt
Rango12 Nivel 57
hace más de 1 año

Genial giro final y geniales últimas cajas, @artguim. Ha sido un leer sin parar estas tres o cuatro últimas... En vilo estaba.
Y al final no he muerto! Bien!!

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace más de 1 año

Me falta un epílogo...........

artguim
Rango13 Nivel 63
hace más de 1 año

Me alegra que te haya gustado, @Romahou. Tras el largo parón, temía no ser capaz de llegar a buen puerto con el desenlace, pero quedo bastante satisfecho. Si vosotros como protagonistas y lectores me dais el visto bueno, quedo tranquilo.

En cuanto al epílogo, en principio la historia queda rematada con esta última caja, que aunque no lo indique ya es en cierto modo un epílogo. No obstante, si te animas a contarnos qué ha sido de Romane (o de sus compañeros), sería un placer incorporarlo a la historia.

@JulesSchmidt, gracias a ti también por la lectura y los comentarios. Me alegra que el final te haya tenido tan intrigada y, sí, has tenido suerte en el desenlace. Pero has contribuido a darle emoción. Tú también quedas formalmente invitada a aportar tu granito de arena.

Un saludo a ambos.