MaiVirgii
Rango10 Nivel 46 (4648 ptos) | Fichaje editorial

-¡Mama ya llegue! –Grito desde la puerta de entrada para que me escuchase mientras dejaba caer mi mochila, pero al ver que no obtenía una respuesta vuelvo alzar mi voz – ¡Mama! – pronuncio con ansias de escucharla sin embargo no obtengo una respuesta, por ende me dirijo a la cocina, donde de seguro estaría, pero al llegar me topo con una habitación vacía y una nota que se encontraba en la isla, rápidamente me dirigió así donde se hallaba aquel papel para así tomarlo y comenzarlo a leer. “Mi niña salí con unas amigas vuelvo tarde, hay comida en el refrigerador. Con amor mamá”. Ante lo escrito en aquel papel deje escapar un suspiro largo y pesado, para luego hacer bolita la hoja que tenía en mano, odio quedarme sola en esta enorme casa, no me siento cómoda, no obstante es lo que hay y no es bueno quejarse, por eso lance la bolita en el contenedor de basura para luego dirigirme al refrigerador de donde saque algo de pan, queso y jamón, la realidad es que, aunque ame a mi madre ella no sabe cocinar y odio lo que tarsanea.

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Chica_Purpura
Rango14 Nivel 66
hace casi 2 años

Estaré pendiente de la continuación de tu historia estimada @Maitivi si puedes mencióname :)
Saludos

Berniramoa74
Rango7 Nivel 31
hace más de 1 año

Siempre sentía esa misma sensación


#2

Ya con los ingredientes y utensilios en manos me fui a la isla donde comencé la preparación, a medida que iba armando el sándwich comencé a tararear una de mis canciones favoritas para aligerar el ambiente y así como también tratar de no pensar que estaría sola por un buen rato… - Samantha – Apenas escucho mi nombre un escalofrió me recorre el cuerpo y de inmediato giro para ver de quien se trataba, pero al no hallar al responsable de aquella profunda y tenebrosa voz vuelvo a mi posición original para así retomar lo que estaba haciendo - Samantha – vuelvo a escucharlo pero ahora más cerca de mí y de inmediato vuelvo a girar, pudiendo observa que una sombra pasa a gran velocidad hacia el pasillo que conecta las primeras habitaciones de la casa,aquello me asusta sin embargo no era el momento de acobardase si no de encarar la situación, con aquello en mente tomo el cuchillo con el que estaba trabajando y con mucha cautela me voy acercando al pasillo, donde había visto la sombra. Mis piernas me tiemblan y mis manos están igual o peor, mi corazón va a mil además de que me cuesta respirar por el miedo que sentía, pero se me es imposible acobardarme puesto que tal vez un intruso haya logrado entrar y la única que puede defender su hogar, soy yo por ende tomo todo el aire que llevaba en mis pulmones y lo expulso para así tratar de tranquilizarme puesto que a lo mejor todo lo que estoy viendo y experimentando sea producto de mi imaginación y no un intruso - ¿Quién anda hay? – pregunto para así confirmar que mi mente me estaba jugando una mala pasada, pero en vez de obtener aquel silencio que me daría la comprobación, unos ruidos muy fuertes se comenzaron a escuchar en toda la casa, descartando así que mi mente me estaba jugando sucio - ¡Samantha! – aquel grito me sobresalta provocando que deje caer el cuchillo al suelo, para así comenzar a ver a mi alrededor con mis nervios ya desechos, sin embargo no encuentro la fuente de aquella voz lo que me induce a recoger el arma rápido y seguir con el plan de ir al pasillo.


#3

Al llegar a este, las luces que deberían estar encendías no lo están además de que el ambiente en esa zona se sentía más pesado, ante el hecho me aferro aún más del arma que llevaba en mis manos y comencé a atravesar el largo y oscuro pasillo. A medida que iba caminando sentía como alguien seguía mis pasos cuidadosamente, el suceso logra ponerme aún más nerviosa lo que provoca que girara de una manera veloz para ver si logra ver al causante del miedo y del nerviosismo que sentía, pero como en todas las oportunidades no encuentro absolutamente nada - Muy valiente he… deja de esconderte y da la cara – pronuncio al borde de un colapso mental, ya no aguanto esta situación, ya quiero que termine… – Samantha – y luego de escuchar mi nombre por cuarta vez siento como una de las puertas comienza abrirse provocando un rechinido que me taladra los oídos, ante el sucedo poco a poco voy girando rezando que no encuentre nada, que al terminar de girar y toparme con aquella puerta abierta no haya nadie que pueda hacerme daño, ya cuando termine de girar para mi suerte no encontré nada sin embargo la curiosidad me gana y con cautela me dirijo al armario, que extrañamente tenía la luz encendida.

Ya cuando llego me introduzco en este para así buscar el causante de todos mis males, pero como ya era de costumbre no halle absolutamente nada, al percatarme de ello dejo escapar un suspiro para así salir de aquel armario, no obstante ante de que yo pudiera salir la puerta se cierra de golpe, aquello me aterra y de inmediato comienzo a tratar de abrí aquella puerta no obstante esta estaba trabada y por ende comencé a golpearla con todas mis fuerzas, sin embargo estoy sola y nadie me puede oír, al entender aquello comienzo a pensar en cómo abrirla y salir de esta situación y al bajar la mira y ver el cuchillo en mis manos una idea me atraviesa la cabeza, sin tiempo que perder comienzo a tratar de forzar la cerradura con el artefacto de manera desesperada provocándome laceración pequeñas en mi manos pero antes de que pudiera lograr algo las luces se apagan provocando que el miedo que ya sentía en ese momento se convirtiera en un pánico puro – Samantha - al oír aquello gire de manera apresurada y lo que observe me dejo helada, el pánico se elevó y sin poderlo evitar comencé a gritar, lo que tenía al frente era simplemente espantoso, sus ojos rojos sangre, su aspecto fantasmal, esas garras, en pocas palabra aquella cosa era terrorífica, de inmediato me volví a dar la vuelta e intento abrí la puerta no obstante aquella criatura me toma por el brazo y me arrastra a la oscuridad…

Lain_Faustus88
Rango6 Nivel 25
hace casi 2 años

Fue una mala idea comenzar a leer esta historia mientras escucho videos de terror, esta última escena me asustó de verdad.
Buena historia. ¿La continuarás, cierto?

soydramione_12
Rango3 Nivel 10
hace más de 1 año

Excelente historia, ya estoy de los nervios...

soydramione_12
Rango3 Nivel 10
hace más de 1 año

Excelente historia, ya estoy de los nervios...


#4

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“Dos días antes del suceso”

Hoy es el día de mudanza, y la verdad es que no me emociona la idea de vivir en una casa que no me da buena espina, no obstante no me gustaría abandonar a mi mama en esta aventura de cambio de ciudad, a lo mejor por ahí y me termina agradando la idea de vivir en esa edificación, además si lo veo por otro lado por fin me iré de esos horribles dormitorios de la universidad, pero por ahora solo le veo eso a favor el resto ya lo definirá el tiempo – Sam hija apúrate con esa maleta - pronuncia mi madre sacándome de esta manera de mi mundo interno, sin seguirle dando vuelta a la cabeza tomo la última maleta para luego cerrar el automóvil y así dirigirme al interior de la casa, pero antes de que pudiera llegar al umbral de la puerta un viento gélido sopla de repente e inevitablemente mi mirada se dirige a una de las ventanas, pudiendo observa una sombra a la cual solo se le distinguía unos ojos rojos como la sangre, aquello me provoca un escalofrió que me recorre todo el cuerpo… – Samantha que estas esperando – las palabras de mi madre logran que despegara mi mirada de aquella cosa para así observar a mi madre sin embargo vuelvo la mira hacia donde se hallaba la sombra pero ya no estaba, ok… seguro mi mente está jugando conmigo, tal vez mi cerebro traiciono todo límite de la coherencia y me puso una trampa a la cual no voy a caer, seguro no es nada…
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Abrí los ojos de manera desesperada así como tomando grandes bocanadas de aire para así tratar de calmar el pánico que aún me recorría las venas, de inmediato comienzo a revisar de manera exasperada lo que me rodeaba percatándome así que me encontraba en un cuarto de hospital, al fijarme de aquello comienzo a preguntarme que había pasado la noche anterior, que había sido aquella horrorosa criatura, que había vivo en aquella casa, mi menta daba una y otra y otra vuelta y no le lograba conseguir lógica a lo que había experimentado la noche anterior … - Sam, estas bien – aquello me provoca girar mi mirada hacia la puerta encontrándome así a una mujer con ojeras y un aspectos terrible, se podía ver a leguas la preocupación de mi madre, no obstante ¿cómo le respondo? Ya que ni loca pienso decirle que una sobra terrorífica me arrastro a no sé dónde, me tomaría por desquiciada, ante aquello solo me limito a regalarle una sonrisa a lo que responde corriendo hacia a mí para así abrazarme con toda su fuerza, uno o dos minutos después doy por terminado el abrazo, dejándonos a mí y a mi madre cara a cara, lo que me dio la oportunidad de ver el grado de preocupación que reflejaba en sus ojos, ¿Tan grave estaba?, me pregunto a medida que escaneaba las facciones de su cara… - Estoy bien mama – balbuceo tratando de eliminar las escena de anoche, para así fingir una tranquilidad que en realidad no poseo… - Eso ya lo sé mi niña, pero ¿por qué te trataste de suicidar?...

MaiVirgii
Rango10 Nivel 46
hace casi 2 años

hola @Lain_Faustus88 espero que estés bien, he estado subiendo nuevas partes a esta historia espero te guste, saludos


#5

...Al oír aquella pregunta mi corazón se detiene y mis ojos se abrieron de par a par, ¿Cómo que me trate de suicidar?, aquello no lo comprendía y de inmediato baje mi mirada hacia mis muñecas notando que estas estaban vendadas, eso me impresiono aún más puesto que nada más recuerdo haberme hecho daño en mis manos por haber intentado abrir aquella puerta con el cuchillo, pero no recuerdo la parte de cortarme las venas… - ¿De que estas hablando mama? – pregunte aun atónita por lo que había dicho, es que es imposible de que yo me haga eso a mí misma, es totalmente improbable, sencillamente no cabe en mi lógica… - ¿Es que no recuerdas que estabas en la cocina tratando de acabar con tu vida? , No recuerdas que te halle en la cocina llorando a mares tratando de quitarte la vida, ¿es que se te ha olvidado? – no daba crédito a lo que estaba escuchando, entonces ¿Qué rayos paso anoche?, una sombra me ataco o yo me trate de quitar la vida, no entiendo nada sin embargo y aunque va contra mi prefiero que mi madre se quede con aquella versión, para serles sincera aquello es más creíble que una sobra de ojos rojos y garras afiladas, si realmente aquello paso… - Ya recordé mama – dije para luego volver a recostar, pero a pesar de haber aceptado aquella teoría no descarto la idea de investigar lo que realmente sucedió luego de que aquella cosa me arrastrara hacia la oscuridad.

Posteriormente de aquella extraña conversación mi madre se levantó de mi cama y salió para así buscar al médico para que este me revisase, sin embargo y tomando en cuenta lo sucedido anoche, me da algo de desconfianza quedarme sola, aún tengo miedo de que aquella cosa vuelva y me vuelva a atormentar, pero por lo que mi mama me contó ahora dudo que lo que haya pasado sea verdad, no obstante también dudo de aquella versión, puesto que yo no tengo tendencias suicidas o depresivas, pero entonces ¿qué es verdad y que no?...

#6

...Con aquella duda decido levantarme de aquella cama para así dirigirme al baño y poderme lavar la cara, necesito refrescar mis ideas, creo que así podre ver con más claridad las cosas, una vez que conseguí poner de pie tomo el atril para así con mucho cuidado dirigirme al baño, ya cuando me encontraba a dentro de este cierro la puerta, sin seguro claro esta y voy hacia el lavabo, donde abro el grifo y comienzo a lavarme el rostro… - Samantha - al volver escuchar esa espantosa voz mi cuerpo de inmediato se tensa y el pánico vuelva a mí, con recelo y rezando porque todavía este drogada de lo que me hayan puesto los médicos en mi sistema voy levantando el rostro para así poder observar a mi alrededor, pero al llegar al espejo, aquella absurda teoría de que me trate de suicidar se va por el retrete y el pánico aumenta de manera considerable, puesto que en vez de reflejarme, aquella horrenda criatura era la que se podía ver, pero ahora tenía un rasgo nuevo, una sonrisa, que infundía o aplicaba un terror que no puedo explicar. De manera apresurada tomo la jabonera que se hallaba en mi lado izquierdo y con toda la fuerza que tenía en ese momento lanzo el objeto rompiendo de esta manera el cristal, no obstante luego de que el cristal se rompiera una risa espantosa cubre el lugar provocando que un escalofrió recorriera mi cuerpo, ante el hecho tomo el atril para así salir de aquel baño, pero al llegar a la habitación nada me preparo para lo que vería, aquella habitación era más oscura y fría, el olor a sangre se podía oler además de que se podía ver grandes manchas alrededor de aquella cámara, ya no había ventanas por ende ya no había luz que me protegiera, gritos de terror y de sufrimiento se comenzaron a escuchar por toda la instancia, para luego dar paso a que sombras pasaran a gran velocidad delante de mí, todas decían mi nombre, todas me llamaba, todas eran horrendas, abrumada y atemoriza me acorrale en una esquina y de apoco me fui deslizando hasta llegar al suelo para así hacerme bolita… -¡Samantha mírame! – ante aquella petición comencé a negarme, quiero que termine esta pesadilla, ya no más por favor, ya no más… - ¡Que me mires! – dice ahora tomándome con sus enormes garras, lo que provoca que penetrara mi piel lo que hice que gritara por el dolor que comenzaba a sentir…

#7

¡Déjame en paz… Vete! – pronuncio con todas mis fuerzas, aquello provoca que enterrara a un más sus garras infringiéndome así un dolor inimaginable, sin embargo prefiero que me mate para que así esta pesadilla acabase, para que esto no continúe, puesto que estoy segura que si sigo con vida esto me va a perseguir, no obstante aquella bestia parece ceder y en un instante ya no siento sus garras, hecho que me provoca que lagrimas comenzaran a salir, ya que mi objetivo de que me matara no funciono – Samantha, ¿pero qué hiciste? – al oír aquella preocupada voz de inmediato levanto mi cabeza de entre mis piernas para así levantarme y correr a sus brazos, quería que me abrazara, quería sentirme segura, quería olvidar por un minuto lo que había pasado, pero esto no dura demasiado puesto que de un minuto a otra la habitación comienza a darme vuelta para segundos después todo se volviera oscuridad para mi....

#8

…Un dolor pulsante comienza a recórreme desde mis muñeca hasta mis hombros lo que provoca que comenzaba a revolverme molesta en la cama tratando de buscar una posición más cómoda, pero al no lograr aquello abro los ojos algo apresurados para así buscar otra posición, topándome así con un hombre alto, de cabello oscuro y ojos claro… - Señorita Thompson me alegra que por fin despierte – pronuncia con una enorme sonrisa, a la cual no sé cómo responderle, puesto que me siento un poco incomoda con aquel gesto – ¿Cómo se siente? – Vuelve hablar pero esta vez revisando los monitores y las vías intravenosas… – Me duele los brazos – balbuceo a medida que me volvía a remover en la cama sin encontrar la posición más cómoda o por lo menos la posición que me proporcionara aquel alivio que tanto deseaba desde que abrí los ojos… – Es normal, tuvo múltiples laceraciones profundas que provocaron pequeñas hemorragias, por suerte llegamos a tiempo, sino usted no estaría aquí, pero ahora tengo una duda ¿cómo logro hacerse tanto daño? – pregunta curioso por mi repuesta, sin embargo ni loca le diré que fue una sombra que me persigue desde el día en que me mude y que me está haciendo la vida cuadritos, pensara que perdí la cordura y ahora sí que me mandaran a un manicomio, ante la ocurrencia de mi cerebro solo aparte la mira de aquel joven médico no pienso decir una verdad que suene a ficción, al observa aquello deja escapar un largo suspiro… - Entiendo, iré a buscar a su madre – apenas escucho aquellas palabras vuelvo mi mirada hacia el joven y lo tomo de la bata, a pesar de que no le diré lo ocurrido ni loca pienso quedarme de nuevo sola, no pienso volver a ver aquella criatura, no quiero – Por favor no se valla – suplique al borde del llanto, debo admitir que aunque solía ser escéptica con los hechos paranormales, ahora que me está sucediendo esto y que por muchas vueltas que le dé, se me es imposible hallarle una explicación coherente a esta locura, tan solo recordar aquellos dos eventos el pánico vuelve a mí y me petrifica de tal manera que no consigo moverme para hacer algo, esto ya se me ha ido de las manos pero prefiero guárdamelo antes de que alguien que me importe salga lastimado… - Pero Señorita Thompson, debo de buscar a su madre - pronuncia tratando de zafarse de mi agarre, sin embargo en un susurro le vuelvo a pedir que se quedara conmigo, que no me dejara sola, al ver la desesperación que trasmitías mi mirada deja escapar otro resonado suspiro para luego asentir algo inseguro de lo que estaba haciendo, no obstante logra zafarse de mi para buscar la silla y sentarse a mi lado, aquello lo agradecí ya que ahora me puedo sentir más tranquila.

#9

Posteriormente de que se sentara a mi lado comenzamos una pequeña conversación, de donde averigüe que su nombre es Diego y que recién se graduó de la escuela de medicina, además también le conté sobre mi carrera de periodismo lo cual se emocionó ya que aquella fue su primera opción, los minutos comenzaron a correr y la conversación se volvió muy agradable, es más le puedo decir que aquel miedo que sentía se había esfumado y ahora me podía sentir más tranquila, pasado un rato mi mama por fin ingreso a la habitación hecho que provoca que Diego, disculpen, el doc. Ornez saliera de mi habitación para que así mi mama me pudiese cuidar… - Sam, te puedo preguntar… ya sabía yo por donde venía la pregunta y de inmediato comencé a negar con la cabeza, estaría loca si me gustara, aunque loca si puedo estar, quien sabe – No mama, como crees - dije tratando de no reírme por la cara que traía, era demasiado chistosa, luego de aquello ella toma la silla y se queda a mi lado, donde comenzamos hablar de todo un poco y luego de cansarnos de tanto hablar mi mama toma el control remoto de la tele para así comenzar a buscar un programa bueno, que para ambas aquellos programas van a estar en el canal de investigation discovery, cualquier programa que pases por ese canal es nuestro favorito, y por lo menos a mí me fascina como investigan y resuelven cada crimen para así capturar al delincuente, es más le puedo decir que me encantaría una vez graduada dedicarme al periodismo de sucesos, eso no tendría precio. Ya pasada varias horas entretenidas mi mama se duerme y yo sigo viendo la programación de dicho canal, ya por la oscuridad que se podía observar puedo deducir que son pasadas de las seis de la tarde, cosas que me pone de nervios ya que por estas horas aquella cosa me ataco en aquella casa, a pesar de que he pensado y le he dado vuelta a la cabeza, aun no entiendo que fue lo que realmente paso, si yo me trate de suicidar o si aquella cosa me ataco y le hizo creer aquello a mi mama, sin embargo a pesar de que la teoría de que me intente quitar la vida suena descabellada, puede que sea lo que paso luego de que aquella criatura me llevara a las profundas oscuridades, ya que solo recuerdo la parte de haberme topado con eso, pero por más teorías que formule no tengo las pruebas que sustente aquello, y dudo que algunas vez comprenda lo que realmente sucedió, por ahora lo mejor será olvidarme de aquello y no pensar en ello, pasar la página y tratar de seguir con mi vida, pero claro para ello debo de alejarme de aquella casa, y aunque la idea no me emociona prefiero regrésame a los horrendos dormitorios de la universidad que pasar un minuto más en aquella edificación con lo que sea eso, no obstante si me voy de aquella casa quien me garantiza que aquella cosa no arremeta ahora contra ella, no me perdonaría si le pasara algo por mi culpa … - Samantha – al volver oír aquella tenebrosa voz de inmediato giro mi mirada hacia mi madre quien se hallaba profundamente dormida y que estoy segura que no me ayudara, ante el hecho trato de mantenerme con calma y de ver a mi alrededor, no obstante no localizo a la tenebrosa criatura, lo que me da un respiro de alivio, “Sam te estas volviendo loca” comencé a decirme una y otra vez al no hallar nada, pero aquello se descarta cuando comienzo a oír pasos dentro del baño, situación que vuelve a ponerme alerta y de inmediato y sin tardanza me levanto de aquella cama como pude, tome el parapente que sostenía el suero y me dirigí a la puerta, a la cual bloqueo con otra silla que se hallaba a mi derecha, para posteriormente devolverme a la cama y pensar que a lo mejor aquello lo detendrá, pero que equivocada estaba, de inmediato la puerta comenzaba a zarandearse con mucha fuerzas y gritos de desespero se comenzaron a percibir - ¡Samantha abre la puerta¡ - exclama aquella cosas detrás de lo que pueda protegerme, ni loca le abriré la puerta, ni loca le daré la entrada para que me haga daño, no obstante la silla comenzaba a ceder y de apoco sus garras comenzaba a asomarse por el umbral, aquello me aterra y de inmediato comienzo a mover a mi madre para que esta despertara – Mama por favor despierta – dije a punto de perder la poca cordura que posiblemente me quedara en ese momento, sin embargo ella no despertaba y los rechinidos que hacía por intentar abrirá la puerta era cada vez menos soportable, aquello me desesperada mas y comienzo a mover a mi madre aún más fuerte para que me ayudara – ¡Mama ayúdame por favor! –...


#10

Exclame, ya a ese punto el pánico y la desesperación inundaba mi torrente sanguíneo, y aquella cosa seguía con el intento de entrar y por supuesto la silla en cualquier momento podría ya no ser de utilidad, al pensar aquello mi mente pensó un plan loco pero capaz de que me funcione, así que sin detenerme fui a la mesita de noche donde se hallaba el teléfono para así márcale al puesto de enfermera, no obstante antes de llegar la silla sale del camino y la puerta se abre de golpe, dejándome ver de nuevo aquella espantosa criatura, de ojos rojo y de afiladas garras… - Voy por ti Sam - aquellas palabras me aterran lo que provoca que cerrera los ojos para así tomar todo el aire que tenía y expulsarlo en un grito aterrador, ya que era lo único que podía hacer era lo único que podía hacer en ese preciso momento, gritar hasta quedarme sin aire, ya que tengo dos opciones o me mata o se va, y prefiero la primera para que esto termine… - Samantha, ¿Pero qué es lo que te pasa? - pregunta la mujer que minutos antes dormía plácidamente, realmente no sé cómo responderle, me da miedo que no me crea o me tome por loca, por ende ignore a mi madre y me devolví a la cama, pero sé que mi madre no se quedara con esa… - Samantha te he hecho una pregunta – habla enoja, pero yo me limito al silencio, no pienso decirle lo ocurrido y lo que me ha ocurrido, sé que… no se… tengo miedo que me tome por loca, aunque creo que ya lo hace… - Es que no piensas decirme que es lo que te pasa, no piensas por lo menos de darme… - ante de que pudiera seguir hago una pequeña seña de que se detuviera, ya que me está abrumando, más de lo que estoy, - Me devolveré a los dormitorios de la universidad – pronuncio en un susurro que sé que escucho perfectamente, lo ocurrido hace unos minutos fue lo que rebalso el vaso, no volveré a esa casa con esa cosa… - ¿Qué acabas de decir? – Pregunta ahora atónita por mis palabras – Lo que oíste mama, me devolveré a los dormitorios y ya no quiero que sigas hablando – y dicho esto cierro los ojos para así tratar de controlar todo lo que sentía en ese preciso momento, pero mi mente no me deja tranquila ya que no soporto tratar así a mi mama, no me gustas, me hace sentir la peor ser humano que pueda pisar este planeta, por ende vuelvo abrí los ojos sin embargo ella ya no estaba pero no tarde mucho en encontrarla puesto que se halla en el baño, y esto lo se puesto que la luz se encontraba encendida, pero no me volveré a parar, me siento adolorida y cansa, prefiero discutir este tema después…


Chica_Purpura
Rango14 Nivel 66
hace casi 2 años

La historia me gusta.
Algunas sugerencias para ti estimada @Maitivi, espero no importunarte.
Cuida un poco más de la ortografía, sobre todo los puntos, comas, pausas y palabras que, asumo, están mal escritas porque el corrector nos las juega feo a veces.
Y tambien, en cuanto a la estructura de tu narración, creo que se puede mejorar para que la lectura sea más placentera y llevadera, es decir, agradable y cómoda a los ojos del lector.
Eres buena, sólo hace falta pulir algunos detalles, te seguiré leyendo @Maitivi Si puedes mencióname cuando subas nueva parte :)

MaiVirgii
Rango10 Nivel 46
hace casi 2 años

Gracias #Chica_Purpura... muchas gracias por los consejos... los tomare en cuenta...gracias :-)

Lain_Faustus88
Rango6 Nivel 25
hace casi 2 años

Gracias por avisarme de tu actualización, y una disculpa por no reportarme antes, no tengo internet y me conecto muy poco -estoy trabajando en un proyecto-, pero me estoy poniendo al corriente, tu historia me tiene muy picada, gracias y disculpa la tardanza!!


#11

Después de una semana en aquel espantoso hospital ya por fin puedo regresar a aquella casa, un hecho que no me agrada demasiado pero tampoco me desanima, ya que luego de discutir con mi mama en varias oportunidades y de pensarlo con bastante seriedad mi decisión de regresar a los dormitorios de la universidad no cambia, ni si quiera el hecho de no haberlo visto desde el ultimo acontecimiento no cambiara mi decisión, no pienso quedarme ni un segundo más en el campo donde me pueda atacar con más facilidad, aunque también debo de confesar que me preocupa la decisión de dejar sola a mi mama, ya que al no estar aquello pueda que se ensañe ahora con lo que más amo, y la verdad es que no me perdonaría si le pasara algo por lo que hare, pero si no le ha hecho nada hasta ahora dudo que lo haga después de que no esté…- Hija no quieres descansar un poco, acabas de llegar del hospital - aquella voz provoca que salga de mi estado pensativo y girara mi mirada hacia el umbral de la puerta, topandome así con una mujer triste, situación que me parte el corazón ya que no me gusta ver a mi mama con aquella cara pero aquello tampoco me hará cambiar de decisión por ello y de inmediato quite mi mirada y con un simple movimiento niego lo dicho y continuo sacando ropa de los armarios para guardarlos en las maletas, provocando que de apoco saliera de mi habitación hasta quedarme otra vez completamente sola, o eso es lo que espero. A medida que iba realizando la tarea de guardar mis pertenencias iba cantando una de mis tantas canciones favoritas, para así tratar de no pensar demasiado en lo que ocurría en mi vida en ese momento y olvidarme un poco de las preocupaciones, situación que rápidamente se apodera de mi cuerpo provocando que comience a moverme en una extraña danza y que mi voz suba de tono, haciendo que pequeñas risas por mis gallos comenzaran a brotar entre estrofa y estrofa de lo que estaba cantado, pero este rato de locura y payasada se derrumba cuando me llega un mensaje al celular, ante aquello tomo el aparato entre mis manos para así encenderlo y ver de quien se trataba, pero me extraño de que aquella notificación viniera de un número que yo no conocía, situación que inicia una curiosidad imposible de detener por ende entre en el mensaje, sin embargo me quede helada al ver lo que decía…
“Te vez muy hermosa bailando de esa manera Sam,
espero con ansias volverte a ver”

Posteriormente de aquel mensaje un grito desgarrador se escucha en la cocina, creando de nuevo aquel pánico que no sentía hace ya varios día, pero el lujo de tener aquel sentir no me lo puedo permitir ya que aquella cosa pudo haberle hecho o está intentando hacerle algo a mi madre, por ende dejo mi celular en la cama respiro profundo y salgo de mi habitación directo a la cocina, rezando que lo que haya oído solo sea producto de mi imaginación...


#12

Al dejar mi habitación atrás y toparme con las escaleras comienzo a bajarlas con un tanto de recelo por miedo a lo que me pueda encontrar, sin embargo al llegar a la planta principal no encuentro o diviso algo que sea fuera de lo normal, situación que hace que la cautela y el recelo desaparezcan y salga disparada hacia la cocina, esperando no encontrarme lo peor, pero para mí mala suerte al llegar a la cocina un olor a sangre inunda mis fosas nasales lo que provoca que entrara a aquella habitación angustiada de lo que me podía encontrar, sentimiento que incrementa cuando me topo con un pequeño charco de sangre sobre la encimera, de inmediato y luego de ver aquello levanto mi mirada de aquella mancha y recorro toda la habitación con la vista para ver si mi madre se hallaba en un rincón posiblemente herida, no obstante y por más que revisara en esa cocina solo estaba yo ,nadie más… - Ok Sam, tal vez se cortó y ahora está en el baño limpiándose la herida, tranquila, tranquila – pronuncio en voz alta para tratar de calmarme, pero aquella calma que trataba de recuperar se derrumba, ya que otro grito parecido o peor al primero se escucha en toda la instancia, lo que provoca que me moviera a gran velocidad hacia donde se hallaban los cuchillos, tomara uno y saliera de allí para defender a mi madre, aunque estoy segura que si se trata de aquella cosa esto será totalmente inútil, pero no se pierde nada en intentarlo. Al salir de la cocina me dirijo a la instancia donde había escuchado el segundo grito, tratando en lo posible de mirar a mi alrededor para ver si podía divisar algo que me diera una pista de lo que pueda estar pasando o de que le paso a mi madre, e impresionantemente aquella cautela me da la oportunidad de ver a una sobra que pasa a gran velocidad al pasillo provocando que cambiara el rumbo a aquel pasillo donde había visto por primera vez a aquella cosa, y aunque parezca una mala idea no puedo dejar sola a mi madre, debo de ayudarla, y con aquello dando vuelta en mi cabeza con cautela me voy acercando al lugar, sujetando bien el arma y viendo a mi alrededor, alerta para que no me atacaran desprevenida. Cuando por fin llego aquel pasillo se sentía igual de pesado a aquella noche donde me encontré con aquel espectro, todo allí era igual solo que esta vez había luz del día, lo que me da un pequeño empujón para volver a pisar aquella parte de esta casa… -¿Mamá?- pregunte tratando de que mi voz saliera lo más normal que pudiese ya que el miedo comenzaba a apoderarse de mí, cosa que aunque pueda llegar a tener no me lo puedo permitir, sin embargo y por mucho esfuerzo mi respiración comenzaba a acelerarse y mis nervios a martillar mi cerebro, “¿dónde estás mamá?”, me pregunto a medida que me iba internando en esa zona que tanto miedo le tengo pero al terminar de entrar este nerviosismo aumenta cuando comienzo a sentir pisadas fuertes detrás de mí, lo que me indica que posiblemente aquello este detrás, ante aquello giro velozmente para así enfrentarlo de una buena vez no obstante una vez más me topo con la nada… - Samantha - al volver a sentir aquella voz mi pánico vuelve pero mi cerebro en un clic reproduce un mensaje claro que elimina las demás ideas, “sal de allí”, aquello no lo reprocho y sin perder tiempo comienzo a correr...

Luisqp
Rango2 Nivel 9
hace casi 2 años

Me pueden resumir de que va?

MaiVirgii
Rango10 Nivel 46
hace casi 2 años

Hola, sencillo es una chica que es perseguida por un espectro, es de terror
si quieres ingresa a mi perfil y léela puede que te guste.. saludos @Luisqp


#13

...Sin embrago una mano detiene mi asenso y sin poderlo evitar comienzo a gritar… - ¡Te dije que me dejaras en paz, vete! – pronuncio al borde de un ataque de pánico, pero cuando me hacen girar puedo ver aquellos ojos que sin saber cómo pueden trasmitir paz, aunque no sepa lo que me está pasando, inevitablemente me abalanzo sobre ella y la abrazo con toda mi fuerzas, para minutos después separarme y comenzarla a revisar de punta a punta…- ¿No te cortaste o golpeaste? – pregunte buscando evidencia de algo que me explique el pequeño charco de sangre que había visto en la encimera, pero como mi mamá no me respondía y tampoco hallaba nada me doy la vuelta y me encamino de nuevo a la cocina, preocupada de que ya haya perdido la cabeza, apenas llego comienzo a buscar aquella mancha que tanta angustia me dio, pero por más que registre no la puedo hallar, ese charco pequeño no estaba, ante aquello dejo escapar un suspiro ya que siento que me volveré loca en cualquier momento, si es que ya no lo estoy… - ¿Me debo de preocupar? – pregunta mi mamá ahora en el umbral de la puerta, pero ni yo misma se cómo responder a aquella pregunta ya que no entiendo lo que acaba de pasar, no sé si es que aquella cosa ahora está jugando con la poca cordura que me queda, o mi cabeza me está jugando una mala pasada, sea como sea esto es una señal clara de que no me puedo quedar ni un minuto más aquí, sino aquello me acabara o yo misma lo hare, al tener aquello claro dejo el cuchillo en la mesa y pasa por un lado de mi madre para así salir de la cocina y dirigirme a mi cuarto para terminar de armar las maletas para irme de aquí…

Una vez que llegue a mi cuarto comienzo a terminar de guardar mis pertenencias o lo que quedan de ellas afuera de las maletas, esta situación me está agotando tanto física como mentalmente, esto que paso aunque todavía no lo entiendo, sé que no fue obra de mi imaginación, se lo que vi y lo que escuche…. Has!... ya no se ni que pensar de todo lo que me está ocurriendo, ya ni se si todavía mi cerebro funciona de manera correcta, ya no sé si lo que estoy viviendo sea real, estoy harta de vivir con miedo, me obstine de estar petrificada del miedo por una cosa que no sé si es real, pero aunque me quiera convencer que la posibilidad de que nada de esto me está pasando, esta aquel lado donde he sentido y presenciado aquel ser lleno de mal, donde he podido sentir sus garras en mi piel, su aliento en mi cuello, su sonrisa tan macabra, ya no ni siquiera se si realmente me desconecte de la realidad y ahora me imagino todo esto, pero sea como sea son demasiadas cosas para solo una persona, sin percatarme lágrimas de desespero comenzaron a rodar por mis mejillas y a ese punto solo me deje caer en la cama y comencé a llorar aún más fuerte, tratando que aquellas lagrimas lavaran un poco todo los nervios, el miedo y el desespero que siento desde ya hace una semana




Hace más de 1 año

2

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Chica_Purpura
Rango14 Nivel 66
hace más de 1 año

¿A qué vendrá el ensañamiento de la criatura para con Samantha?
Preguntas... preguntas...
Saludos @Maitivi


#14

Así pase varias horas tratando de desahogarme, tratando de buscar algo de paz entre la locura, una vez que considere que me sentía algo mejor mis lágrimas se detienen dejando así mis ojos hinchados y algo rojizos, al hecho decido levantarme de mi cama para dirigirme al baño y poder lavar mi rostro, listo aquella parte seguí guardando lo que quedaban de mis pertenencia para posterior a una o tal vez dos horas más ya mis cosas en su totalidad se encontraban en las maletas, ante aquello tomo mi celular y le marco al servicio de taxis para así volver a lo que no quiero volver, pero que ya no depende de mí. Luego de terminar de hablar cuelgo el teléfono y comienzo a bajar el equipaje a la planta principal, cosa que no me lleva mucho ya que es poco lo que me llevo, ya cuando tenía todo en la instancia mi madre se asoma en el arco que conecta al pasillo y a la cocina, en su rostro podía ver su tristeza y su preocupación, sin embargo esto sé que lo hago por mi propio bien… - ¿Ya tienes todo cariño? – me pregunta tratando de reprimir las lágrimas, a la cual respondo con un simple movimiento de cabeza, sin embargo un fuerte impulso provoca que corriera a sus brazos, no me quiero ir sabiendo que ella está así…- No te preocupes mamá, vendré todos los fines de semanas – pronuncio en un susurro cerca de su oído, esta criatura no me va a separar de lo que más amo en todo el mundo, así me muera del miedo vendré y me asegurare que ella este bien ya que no me lo perdonaría si le llegara a pasar algo… - Eso espero mi niña – dice ahora terminando el abrazo, percatándome así que un par de lágrimas rebeldes se habían escapado, de inmediato se las quito le regalo una sonrisa la cual se le trasmite, no obstante este momento se derrumba cuando el sonar de mi celular se hace presente, a lo cual desbloqueo y abro el mensaje dejándome helada…

“Nunca te podrás deshacer de mi Samantha,
Siempre estaré hay”

Aquello me dejo sin aliento y de repente mil y un ideas se me cruzaron por la cabeza, ¿Sera una broma? o ¿Alguien me quiere asustar?, esa y otras miles se interponían en mi cerebro lo cual no me deja pensar con claridad… - ¿Sam quién es? – Aquella voz me saca de mi estado pensativo, sin embargo no le puedo decir lo que está pasando, por ende opte por mentir – Nada mamá, el taxi ya está afuera – pronuncio a medida que iba tomando mis cosas para así dirigirme a la puerta de salida – Segura hija, es que te pusiste pálida – ante aquello negué con la cabeza y le sonrió para hacerle saber que estaba bien, aunque en realidad estaba muerta de miedo, sentir que incrementa cuando mi celular vuelve a recibir otro mensaje, de inmediato desbloqueo el aparto he ingreso al mensaje pero para mi suerte y mi tranquilidad mental estaba vez si era el taxista, sin tiempo que perder abro la puerta y salgo de aquella casa y aunque me tranquiliza que dejare todo atrás aun me sigo preocupando por mi madre, solo espero que todo mejore y que ahora todo salga de perlas, con aquella idea regreso la mirada de nuevo a aquella edificación notando así que aquella cosa me observaba desde una de las ventanas de la casa con una sonrisa que me aterraba, lo que provoca que una pregunta loca surgiera, ¿Sera aquella cosa quien me está mandando aquellos mensajes? me pregunto sin despegar la mirada de aquella ventana tratando de descifrar que si aquello era una locura o era una realidad...


Hace más de 1 año

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Lain_Faustus88
Rango6 Nivel 25
hace más de 1 año

Wow!! Me dio mucho miedo cuando la atacó, pero parece que irse no le ayudará mucho, ya está marcada!!
Genial, buena historia, gracias por etiquetarme y disculpa que no me ponga al corriente tan pronto.

MaiVirgii
Rango10 Nivel 46
hace más de 1 año

No te preocupes @Lain_Faustus88 como siempre un millon de gracias por apoyarme... Saludo y un enorme beso


#15

No obstante la corneta del auto que me estaba esperando provoca que cayera de nuevo a mi realidad despegando así la mirada de la venta para luego dirigirme al taxi subir las maletas subirme yo y partir de nuevo a lo que más odio.

Todo el trayecto me la pase con mis auriculares pegados a mis orejas escuchando todo tipo de música sin embargo no le estoy prestando atención ya que en mi mente estoy repasando una y otra y otra vez todos los hechos que me ocurrieron en esa casa y si existe la posibilidad de que aquella cosa no me persiga, puesto que aquel mensaje me dejo algo pensativa al respecto de dejarlo atrás, además de darme un palpito de que esta idea no va a salir como lo tengo planeado, no obstante debo de pensar en esas tonterías esa cosa no pueda salir de allí y estoy segura que ahora si estaré a salvo o eso espero, ante aquello dejo escapar un suspiro pesado para luego mover mi cabeza para tratar de sacar aquellas ideas y así por fin hallar la paz que tanto necesito, posterior aquello me quito los auriculares y me concentro en los enormes edificios que se hallaban ante mis ojos, y sin percatarme me quedo dormida…

“Abro los ojos un poco apresurada ya que por lo general no me gusta quedarme dormida en los automóviles, sin embargo y al darle un vistazo rápido a mi alrededor me doy cuenta que ya no estoy en el taxi si no que estoy en la instancia de aquella casa que quiero dejar atrás, pero su decoración era totalmente diferente, los muebles, la pintura, en pocas palabras todo era totalmente diferente, aquel detalle me llama la atención y de inmediato hago el intento de levantarme del asiento donde me hallaba, sin embargo y por más que lo intente algo me impide que me mueva, esa situación me extraña y de inmediato bajo la mirada para ver que me impedía tal hecho, notando así que estaba amarrada de manos y pies a aquel mueble, eso me aterra y sin poderlo evitar comienzo a gritar a todo lo que me daban mis pulmones, pero al oír unos pasos que lentamente se iban acercándose a mí de inmediato me callo, y comienzo a rezar para mis internos esperando que nada malo me sucediera… - Valla, valla, veo que ya has despertado – dice un hombre mientras se iba asomando por el umbral de lo que parecía un arco, este era alto, de uno treinta años más o menos, de cabello claro y ojos oscuros, sin embargo aquel semblante por alguna extraña razón me instaura un miedo inexplicable que no me permite que pueda articular palabras o reaccionar ante la situación, esto parece que lo nota y de inmediato una sonrisa surca su rostro…- Hay tranquila mi niña no te hare nada, solo quiero jugar contigo – no sé por qué aquello me dio a entender que algo peor está por venir, pero sea como sea antes de que esto empeore debo de buscar la manera de salir de aquí, esto ya no pinta bien…- ¡AUXILIO! – comienzo de nuevo a gritar a todo pulmón rezando porque alguien me escuchase no obstante antes de poder continuar aquel hombre se acerca y me tapa la boca con su mano y con la otra posa algo filoso en mi abdomen, no sé si es una navaja o un cuchillo, pero sé que he metido la pata… - No, no, no hagas esos no quiero hacerte daño - dice mientras de apoco va acercando a un más aquel arma a mi piel provocando que un pinchazo se comenzara a sentir en esa área lo que provoca que un par de lágrimas rebeldes se escapen de mis ojos, esto en señal de que tenía miedo de morir en ese instante, pero el hombre al ver aquello de inmediato aleja el arma… - Eso, buena niña - sus palabras me asombraron ya que me estaba felicitando por temer por mi vida, aquello me provoca aún más pavor no obstante debo de preguntarle por sus intenciones para saber a lo que me enfrento, pero sin hacerme la valiente… - ¿Por qué me haces esto?¿Qué quieres de mí? - pregunte tratando de sonar lo menos valiente posible sin embargo aquello no lo logro y su mano hecha puño impacta mi cara provocando que mi cabeza se echara para atrás, dejándome fuera de sí, pero no tengo tiempo de reponerme ya que otro golpe igual o peor vuelve a azotar mi cabeza, provocando que un mareo fuerte se apoderara de esta pero como en el primero no me deja reponerme y vuelve a golpearme, esta situación dura uno o tres minutos, no lo sé… - Aquí mando yo entendiste – dice mientras galoneaba ahora de mi pelo hacia atrás para después soltarlo con brusquedad, posterior a aquello el sale de la habitación lo cual agradezco pero esta tranquilidad no dura demasiado ya que de un parpadeo a otro el lugar en su totalidad se vuelve oscuridad, aquello me aterra aún más pero ni loca me moveré de donde estoy ya que tengo miedo de que me haga algo peor, no obstante un grito de terror hace que de inmediato me levante de donde sea que este y comience a mirar a mi alrededor, percatándome que al final de esta oscuridad un luz tenue se hacía presente, aquello vuelve a picarme la curiosidad y con cautela me voy acercando, al llegar mi estómago da un brinco del asco que sentí cuando observo como aquel hombre que minutos antes me estaba golpeando, ahora está prácticamente destripando a una joven en aquella cocina donde yo solía estar...

Hace más de 1 año

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#16

...Aquello provoca que me colocara una mano en mi boca para tratar de no gritar, no obstante mis solloz por ver aquello hace que aquel asesino volteara a verme, su mirada era fría y trasmitía maldad pura, sin pensarlo dos veces gire y comencé a correr a no sé dónde internándome cada vez más y más en la oscuridad, pero aquello no me interesa solo quiero alejarme y que no me pueda atrapar y hacerme daño, pero esta situación cambia cuando aquella oscuridad es remplazada por aquella habitación que había visto hacía ya una semana en aquel hospital lo que hace que me detenga en seco y comenzara a detallar de nuevo mi alrededor, notando que esta vez había más sangre en el suelo, en las paredes y en lo que parecía una cama… - ¿Qué te aterra cariño? – aquella voz me heló la sangre y por inercia un grito ahogado se me escapa, ante aquello ese hombre hace que girara para luego me estampara contra una de esas paredes, dejándonos cara a cara… - Que comience el juego – pronuncia con aquella sonrisa que tanto pavor me trasmite, pero lo que continuo me dejo helada, ya que el comenzó a clavarme el mismo cuchillo que utilizo con aquella joven, lo que provoca que un grito desgarrador saliera de mis entrañas”

Me despierto gritando y sollozando por lo que había visto y sentido, estaba bajo un estado de pánico que no sabía cómo controlar, miles de imagen de aquello comenzaron a golpear mi cerebro y entre el desespero bajo la mirada así mi abdomen y comienzo a revisarme desenfrenadamente, tratando de localizar las heridas que me habían infringidos, pero por más que busque no hallo absolutamente nada, ante aquello intento tomar todo el aire que puedo y luego lo exhalo para así tratar de tranquilizarme… - ¿Señorita se encuentra bien quiere que la lleve a un hospital? – pregunta el conductor del taxi cuando abre la puerta de la parte trasera preocupado por el estado de su cliente, de inmediato niego con la cabeza para luego disculparme y explicarle que tan solo tuve una pesadilla, el solo asiente dudoso para así decir que ya habíamos llegado, ante lo dicho solo me limito a asentir pagar sus servicios salir,sacar las maletas y así dirigirme al interior de la universidad.

Hace más de 1 año

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#17

A medida que iba caminando rumbo a los dormitorios, no podía dejar de pensar todo lo que había visto en aquella horrenda pesadilla, puesto que aquello se sintió como que si me estuviera realmente pasando, los golpes, la herida infringida, el miedo, todo se sintió tan real, por otro lado ahora se instaura una duda, ¿Qué paso en esa casa antes de nuestra llegada? Y lo más importante ¿Quién era ese tipo?, aquellas dos preguntas se repetían una y otra vez en mi cabeza, pero sin hallarle una respuesta coherente a toda esta pesadilla, sin poder hacer nada más deje escapar un suspiro largo, será mejor descansar y ya mañana veré que hacer con todo esto, pero lo único que tengo claro es que esta pesadilla no va a acabar hasta que no lo enfrente, o es al menos lo que presiento… - ¡SAM! – aquel agudo grito provoca que mi mirada se concentrara en una rubia alta de ojos claro, Emily es mi mejor amiga desde que tengo memoria y siempre hemos sido muy unidas, ella es como la hermana que nunca tuve, sin pensarlo dejo todo lo que traía en el suelo y corro a darle un fuerte abrazo, realmente la eche de menos… - ¿Cómo te sientes? – me pregunta dando por terminado el abrazo, ante su pregunta realmente no sé si decirle la verdad aunque sé que si le miento ella lo sabrá, no obstante prefiero apartarla de esto… - Feliz por volverte a ver, ¿qué tal todo por aquí? - pregunto a medida que regresaba sobre mis pasos para así recoger mis pertenencias para de esta manera ir a nuestro dormitorio – Sin muchos cambios, por cierto tienes mucha tarea amiga - ante su comentario dejo escapar un bufo de fastidio, odio retrasarme con mis deberes, por eso trato de nunca faltar así sea que tenga lepra, sencillamente me gusta cumplir con mis responsabilidades – Ni me lo recuerdes – dije para luego introducir la llave en la puerta y así poder acceder. Luego de despojarme de mis pertenencia ambas nos sentamos en lo que era mi cama y nos pusimos a hablar de todo un poco, pero por más que trato de concentrarme en la conversación mi mente esta en aquellos hecho que presencie, y en las preguntas a las cuales no le hallo sentido, una y otra vez mi mente se empeña en reproducir cada momento que estuve en presencia de aquella cosa y de la pesadilla, para así buscar detalles que se me han podido escapar, y que tal vez se hallen las respuesta que tanto deseo, pero por más que lo intente no logro conseguir lo que tanto anhelo, cansada y harta me levanto de golpe olvidándome que la pobre de Emily estaba a mi lado… - ¿Te sucede algo Sam? – Pregunta preocupada y sencillamente niego con la cabeza – Solo estoy cansada, iré a darme un baño – ante mis palabras ella asiente dudosa ante mi estado de ánimo, a lo que respondo con una enorme sonrisa puesto que sé que así retrasare las preguntas, para posteriormente introducirme en el baño, tal vez una ducha con bastante agua caliente pueda eliminar todo aquel estrés provocado por la situación, rápidamente me despojo de lo que llevaba puesto abro el grifo y me introduzco en esta, pasado unos minutos salgo de la ducha me enrollo una toalla y voy al cuarto para así sacar de las maletas algo cómodo, ya lista y ver que la rubia ya estaba en el décimo sueño decido salir de allí y dirigirme a la azotea, espero conseguir la paz que tanto necesito en aquel lugar....

Hace más de 1 año

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MaiVirgii
Rango10 Nivel 46
hace más de 1 año

hola @Navesirio gracias por tu apoyo, y ya vas a ver, seguro y te impresiono, saludo


#18

Ya cuando llegue a mi destino deje que la brisa fría de la noche jugara con mi larga cabellera, pensando así que mis males y lo que me tortura se ira con aquella brisa, pero sé que eso no es tan fácil por ende me siento sobre un banco de madera que se encontraba a un lado y mi mirada rápidamente se pierda en las luces de la ciudad, desde niña me encanta alejarme del mundo y observar esas pequeñas cosas que nadie le da importancia, siento que aquello es un escape de mi realidad, y que repentinamente todo mejora y que sencillamente no existe aquello que tanto me molesta, pero creo que esta vez es la excepción, puesto que por más que lo intento no puedo pensar en otra cosa que no se esa tenebrosa criatura o aquella espantosa pesadilla, mmm! Y yo que pensé que podría pasar página al salir de aquella casa, y miren pensando precisamente de lo que quería huir, siento que de alguna manera la vida es cruel conmigo, y que jamás estará de mi lado, pero sería muy infantil echarle toda la culpa, aunque es lo que me provoca… - Samantha – apenas escucho esa voz mi cuerpo de inmediato se tensa y mi mente comienza a trabajar a mil, pero él no debería estar aquí, esto no me puede estar pasando, ¿por qué me está pasando esto a mí?, me pregunto tratando de guardar la calma y no entrar nuevamente en un estado de pánico, no obstante este plan falla cuando siento sus garras en mi hombro izquierdo, de inmediato me levanto y giro velozmente para así enfrentarlo, pero mi mirada solo se topa con la nada… Ok Sam, estas demasiado nerviosa, tranquila, tranquila – dije sujetando mi cabeza tratando de conseguir paz, tratando de calamar mi mente que para este entonces iba a mil por hora, me respiración aún era agitada y sentía que en cualquier momento me fallarían las piernas, por eso decido volverme a sentar en aquel banco y así terminar de tranquilizarme pero al comenzar a escuchar pasos detrás de mí aquello me altera más de lo que ya estoy y sin pensarlo más salgo a dodo lo que me daba las piernas de allí… ¡No puedes huir de mi Samantha! – aquello me aterro sin embargo el plan no es quedarme petrificada si no llegar a los dormitorios entrar al mío y esperar que esa cosa no se atreva a atacarme con mi mejor amiga allí adentro, termino de bajar las escalera y vuelvo a entrar a la edificación, sin detenerme me dirijo a gran velocidad al ascensor que me llevaría al piso donde espero este me salvavidas, al llegar desesperada comienzo a presionar el botón para que este se abriera rápidamente, este desespero aumenta cuando sus carcajadas comenzaron a hacer eco por la todo el pasillo conjuntamente con los estallidos de las bombillas de este dejándome de apoco sin luz, ante aquello sigo presionando desesperada aquel bendito botón para que esa puerta se pudiera abrir y ya cuando faltaba el ultimo bombillo esta puerta por fin se abre y de inmediato me introduzco en el, una vez adentro de este dejo escapar un largo suspiro como también trato de tranquiliza mi respiración, que aún se encontraba acelerada por lo sucedido tan solo minutos atrás, pero ¿por qué está pasando esto?, ¿Por qué aquello está aquí?, me pregunto tratando de pensar algo coherente que me termine de explicar lo que está sucediendo, pero por mas intento que hago lo único que se me viene a la mente es que he perdido la poca cordura y que ya he comenzado a fantasear, cosa que es totalmente falsa ya que sé que esto es real, se lo que sentí, y se lo que vi, no estoy loca esa cosa me quiere, y todavía no entiendo porque ya sintiéndome agobiada me dejo caer sobre el cristal que estaba detrás de mí para dejar escapar un suspiro largo… - ¡Samantha! – y dicho esto la mano de esa cosa sale del espejo de improvisto y me sujeta con fuerza mi muñeca enterrando así sus afiladas garras en mi piel...

Hace más de 1 año

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#19

El dolor era insoportable no obstante aquello no me detiene para comenzar a tirar para así zafarme de ese agarre, esa cosa otra vez no me va a llevar a lo desconocido, yo hare hasta lo imposible para liberarme, así el me arranque la mano, no me importa solo quiero salir de aquí, los segundos y minutos corrían y no sé cuánto paso, uno o tal vez tres minutos luchando para poderme liberarme, la sangre salía a mares y ya me imaginaba que me iban a conseguir tirada aquí muerta, pero para mi suerte la puerta del ascensor se abre provocando que por fin aquella cosa me soltara, sin demorarme mas salgo de aquel ascensor y con la otra mano presiono el botón para que este se cierre, una vez que estaba fuera de aquel aparato y que aquello no estaba cerca, me recosté de la pared y deje escapar un suspiro de cansancio, para luego llevar mi mirada hacia la herida que esa criatura le habría proporcionado a mi muñeca derecha, y para mi impresión se veía bastante mal aquella herida, sangraba mucho y se podía apreciar que era profunda, pero no volveré a aquel hospital, ya bastante ajetreo he tenido por hoy, así que sin darle mucha vuelta con mi otra mano y con algo de dificultad rasgo mi camisa y luego proceso a hacer un especie de torniquete para que así la sangre parara para que de esta manera pudiera llegar al cuarto y allí poder hacerme la cura debida, listo aquel detalle me volví a reincorporar y comencé el regreso a mi habitación, en el camino iba pensando en cómo aquella cosa pudo seguirme hasta aquí, al igual de que mi pregunta de que si aquello podía seguirme fuera contestada de aquella manera, la verdad es que me aterra que a donde valla eso me persiga y me haga tal magnitud de daño....

Hace más de 1 año

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#20

Es que acaso esa cosa me va a perseguir hasta el fin de mis días o hasta que me mate…- Ok Sam creo que ahora si estas diciendo estupideces, esto debe de tener algún final que no implique que acabe conmigo – pronuncio en voz alta para así tratar de calamar aquello nefastos pensamientos y tratar de pensar en positivo, pero aquel positivismo de inmediato se esfuma a penas llego al pasillo que me da el acceso a mi habitación, ya que este está en completa oscuridad y a duras penas podía divisar la puerta donde estaría mi salvavidas, ante la situación trago grueso y dejo escapar un suspiro para tratar de disminuir el miedo que comenzaba a sentir en ese preciso momento, ¿esto tiene que ser una broma?, me pregunto a medida que me iba introduciendo en aquella oscuridad, rezando por que aquella cosa no se apareciera, que tan solo aquella oscuridad fuera producto de alguien que quiere asustarme, ¿pero Sam quien te querría hacer una broma de tal calibre?, ante la pregunta me reproche a mí misma por arruinar las únicas esperanza que podía albergar, pero la verdad es que hay que ser bastante iluso como para pensar que alguien quiere jugarme sucio…- Sami – al volver a escuchar a esa espantosa voz el pánico inevitablemente se apodera de mí, pero al mismo tiempo una adrenalina recorre cada fibra de mi cuerpo y sin esperar algún tipo de ataque arranque a correr, al llegar a la puerta rápidamente saco la llaves para así abrirla y poder entrar, pero la cosa no es tan fácil, ya que por la oscuridad se me dificultad meter la llave en el cerrojo y poder acceder, sentía como mi corazón latía con una fuerza, que pensé que se me saldría en cualquier momento de mi corazón, aunado a esto con una falta de aire por el pánico que estaba experimentando, este estado empeora cuando aquella carcajada malévola resuena en aquel pasillo, provocando que mi mirada se desvié a las profundas oscuridades notando así aquellos ojos rojo sangre que de apoco se iban acercando a mí, aquello me aterra aún más haciendo que volviera la mirada al cerrojo y con más angustias que antes introducir la bendita llave para que aquello no me haga daño

Hace más de 1 año

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#21

Pero por más que intentaba el temblor de mis manos y la dificultad de respirar no me permitían aquella acción, lo que me desesperaba aún más ya que sabía que aquella cosa estaba cerca y que no tardaría en sentir sus garras en mi piel… - Vamos, vamos – susurro para mis adentros para así tratar de calmar los nervios y conseguir lo que quiero, pero sé que por más intento aquello es inútil y más cuando vuelvo a sentir aquellas carcajadas que martillan mi cerebro, esto provoca que deje caer las llaves, a lo cual me golpee mentalmente ya que no era la hora de ser torpe, de inmediato me agacho para recogerlas, ya cuando las tenías en las manos me volví a reincorporar para así volver a tratar, sin embargo algo en aquella puerta me llamo la atención ya que su apariencia había cambiado, eso me aterra ya que no es para nada normal, sin apresúrame voy subiendo la mirada para comenzar a registrar lo que tenía adelante, pero al llegar al marco de esta aquellos ojos rojos conectaron conmigo provocado que viera una macabra intención en aquellos terroríficos ojos, el me quería muerta, a toda costa sin importa el que, ante aquello mi pánico aumento y de inmediato me comencé a alejar de aquella puerta, pero en el trascurso del camino me enredo con mis propios pies y caigo sentada, lo que provoca que mi mirada quedara conectada a aquella cosa, estaba petrificada por lo que estaba viendo, no me podía mover o articular palabras, mi respiración se cortó y mi corazón se aceleró aún más, aquello era el terror personificado en esa cosa, de garras afiladas, ojos rojos y una sonrisa que ya me tenía traumatizada…- Eres mía Samantha – y dicho esto aquello se abalanza contra mi lo que hace que saliera de mi estado de pánico y dejara escapar un grito de terror para luego cerrar los ojos, esperando lo mejor o lo peor de esta situación...

Hace más de 1 año

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Chica_Purpura
Rango14 Nivel 66
hace más de 1 año

El final de Samantha parece acercarse...


#22

...Pero sabía que este posiblemente ere mi último respiro en este plano, y la verdad es que me da algo de pena no averiguar qué fue lo que me ataco y si lo podía detener, de manera instantánea miles de imágenes comenzaron a pasar por mi cabeza, era como una especie de película, pero esta estaba relacionada con mi vida, mi infancia, mi adolescencia y parte de lo que iba hacer mi vida como una persona independiente pasaron ante mis ojos, hasta que se detuvieran en una imagen de una mujer alta de cabello castaño y ojos oscuros, aquella imagen provoca que un nudo en mi garganta se formara y que mi grito automáticamente se detuviera, el dolor comenzó a invadirme y la culpa en misma proporciones, ya que iba a dejar sola a mi mama y ahora sí que esa cosa se iba a ir contra ella, al cruzarme esa horrorosa idea mi estado de resignación y esperar lo mejor cambio a un estado de guerrera, y de inmediato abrí mis ojos para así enfrentarlo, pero para mi sorpresa no encontré a la criatura, sino a una rubia con una cara de preocupación, ante la situación mi mirada se desvió al pasillo que este misteriosamente tenía las luces encendidas, aquello me revuelve el cerebro y comienzo a pensar si ya estoy paranoica o si perdí el ultimo tornillo que pensé que podría tener en mi cabeza … ¿Sam seguro que estas bien? – pregunta la rubia con aun su cara de preocupación, y no es para menos, alguien que grite como una lunática sin razón aparente es de elevar las alarmas, pero estoy segura de lo que vi y de lo que sentí, has!... nada tiene sentido – Sam – aquella voz me saca de mi burbuja y de inmediato asiento para que ella no se preocupara más, para luego intentar levantarme de aquel frio suelo, pero al apoyar mi mano y hacer el intento un dolor insoportable me recorre desde la muñeca hasta mi hombro lo que provoca que mi mirada se desvié topándose así con una mancha de sangre que cubría mi vendaje improvisado… ¿Me ayudas? – le pregunte a la persona que tenía al frente para así terminar de levantarme, entrar a la habitación y curarme la muñeca como es debido, sin reproches mi amiga me extiende una de sus manos y me ayuda a levantarme, ya con mis dos pies en tierra me encamino a la habitación, pero un grito agudo hace que detenga mi acenso para así voltear a ver a la rubia, quien estaba pálida...

Hace más de 1 año

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#23

Sin esperar me acerco a ella y trato de descifrar que es lo que le pasa pero al ver que ella no hablaba o reaccionaba abrí la boca para preguntarle que rayos le sucede… ¿Emily que te pasa?- ahora soy yo quien está preocupada por su estado, ¿pero que esta pasando?, me pregunto al ver la situación –Tu… Muñeca… Sam… tu… – al oír aquel tartamudeo entendí que ella había visto mi herida y para mi mala suerte ella le tiene pánico a la sangre, y cuando me refiero a pánico es que comienza a gritar o a llorar hasta que se desmaya, esta situación era la que quería evitar, pero como no pude ahora me toca calmar las cosas…Emily, tranquila, estoy bien – pronuncio tratando de sonar lo más calmada posible, pero esto es inútil y ella empieza a llorar, ok esto se va a poner feo si no logro calmarla – Em, mírame, tranquila, todo está bien – vuelvo a decir buscando esa calma que en ese preciso instante no tenia, es que a mí me pasan unas cosas, que hasta pienso que el mundo se ha conspirado contra mí – Sangras mucho y… - ya sabía por dónde venía esto y sé que si no salgo de aquí ella se pondrá peor, que más, será que me toca regresar a mi pesadilla, mejor dicho al hospital - ¿Si voy al hospital te quedas mas tranquila? – pregunto rezando por qué esa sea la solución y por primera vez algo me sale bien ya que ella asiente.

Posteriormente de llamar y esperar un rato al taxi, y recorrer un trayecto relativamente corto llego al hospital donde me atendieron la primera vez que me ataco aquella sombra, al llegar me acerco a la recepción donde soy recibida por una enfermera a quien le explico lo sucedido, o bueno mejor dicho le miento para que no me crea una lunática drogada, y luego le muestro la herida, que a juzgar por la rapidez que me llevo a la habitación, sé que se puso peor, mientras esperaba la enfermera comenzó a hacer muchas preguntas, a las cuales algunas dudaba en responder o si mentir, ya que se refería a lo que me llevo a tener un corte profundo en mi muñeca, seguido de aquel interrogatorio la mujer tomo unas vendas y las enrollo en mi herida, haciendo un especie de torniquete para que no siguiera sangrando, para luego salir y dejarme completamente sola, situación que no me agrada del todo, pero no pienso hacer un escándalo por tal detalle, ya que en realidad no pase mucho tiempo a sola, puesto que al cabo de uno o dos minutos comienzo a sentir voces afuera del cubículo donde me tenían, pero cuando el medico entra casi mi mandíbula llega al piso, ya que era el mismo que me atendió esa semana que estuve internada aquí

Hace más de 1 año

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#24

…- Señorita Thompson, no ha terminado de pasar la semana y ya usted esta devuelta - ante aquel tono burlón solo me limito a sonreír, acto que es reciproco para que luego tomara un pequeño banco y se acercara a mí para observar mi muñeca, de apoco y sin apuros iba quintando el vendaje que no permitía la fluidez de la sangre, y ya cuando aquello no estorbaba, la cara de aquel joven médico se descompuso, dándome a entender que la situación había empeorado… - Debemos amputar la extremidad de inmediato – al oír aquellas palabras mis ojos se abrieron como platos y mi boca cayó al suelo, ¿Qué deben hacer qué?, estaba que no me lo podía creer, es que es imposible…- ¿Disculpe? – pregunte tratando de no sonar muy alterada, pero antes de que me diera una respuesta aquel joven estalla en un carcajada, que me dieron ganas de asesinarlo ahí mismo, creo que yo no voy a hacer el paciente esta noche – Tranquila, hare unas suturas y te podrás ir a casa – por fin el medico payaso deja las carcajadas a un lado y pronuncia aquello, pero no le respondo ya que pienso que con las extremidades de una persona no se juega, posterior a aquello ninguno de los dos volvimos a cruzar palabras, salvo la típica pregunta “¿Te duele?”, que la verdad que no sé por qué preguntan aquello ya que es más que obvio, luego de no sé, tres o cuatros minutos ya mi muñeca estaba cerrada y con su respectiva venda, sin decir otra palabra salgo del cubículo y me dirijo a la recepción, pero antes de llegar el sonido de mi celular capta mi atención, y sin tardanza introduzco mi mano izquierda en el bolsillo de mi pantalón para así sacarlo, ya cuando lo tenía en mano observo que era un mensaje de un número desconocido, aquello me hace dudar en si verlo o no, ya que considerando que en las dos últimas oportunidades me causaron un escalofrió, dudo que este sea de un desconocido preguntando por alguien que no conozca o que se yo, luego de debatirme en si abrirlo o no, la curiosidad termina por ganarme y sin más vueltas que darle abro el mensaje, dejándome así petrificada: “La próxima vez que nos encontremos nadie te podrá salvar”...

Hace más de 1 año

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#25

Mil y un ideas comenzaron a pasar por mi cabeza, tratando en lo posible de descarta la idea de que aquella cosa supiera manejar un teléfono y que no solo me acose físicamente sino que también a través de mensajes de texto, pero tomando en consideración que los dos últimos mensajes me advirtieron que esto continuaría, dudo mucho que sea aislado este evento, al pensar aquello mi cuerpo se estremece y casi al instante comienzo a sentir miedo por lo que me pueda pasar apena salga de este hospital, ante la complicada situación dejo escapar un suspiro pesado tratando de eliminar toda emoción que tenía en ese momento en mi cuerpo, pero es inútil me sigo sintiendo igual, pero cuando siento el tacto de una mano en mi hombro izquierdo mis nervios se terminan por disparar dejando escapar un grito ahogado y de inmediato giro, topándome así con Diego – ¿Tan feo soy? – Pregunta con un toque de burla, pero yo no le veo el chiste a la situación, o quizás la situación no me deja ver el chiste, como sea a tal pregunta niego con la cabeza – Esta bien, por cierto ¿por qué no te has ido? – ha pues déjame pensar, así claro tengo a una criatura que me quiere muerta, grita mi mente tratando en la medida de lo posible de que eso no saliera por mi boca – Todavía no firmo la salida además de que tengo que esperar a un taxi – pronuncio omitiendo todo lo que pasaba en ese momento por mi mente, ante mis palabras aquel joven deja escapar una sonrisa a la cual no comprendo… Bueno mi tuno ya termino, si quieres te puedo llevar - en otra situación me hubiera negando, ya que es raro que tu medico se ofrezca a llevarte a tu casa o a donde vallas, pero esta es mi salvavidas, que me permitiría llegar sana y a salva a la universidad… Claro, no me molesta – dije por fin sonriente... Perfecto, déjame buscar mis cosas y te veo aquí – sin tardanza asentí para luego ver como se iba alejando, posterior de aquello me termine de acercar a la recepción para así firma mi salida, listo aquello me fui directo a una de las sillas de espera, donde decido desbloquear nuevamente mi teléfono y poderme comunicar con Emily, quien de seguro debe estar muy preocupada por mí, aquella rubia no me hizo esperar demasiado ya que al primer repique ella ya había atendido, llenándome de miles y miles de preguntas a las cuales respondo sin mucha vacilación, luego de un rato cuelgo y al subir la mirada vi a Diego que ya se estaba acercando a mí.

Por el camino el silencio se apodera de nosotros, pero no era un silencio incomodo si no que ambos estábamos sumergidos en nuestros pensamientos, además considero que el silencio disminuye la rareza de esta situación, ya que vuelvo a insistir que es raro que tu medico te lleve, ya al cabo de unos minutos nos hallábamos en el estacionamiento y luego frente a su auto, rápidamente me acerco a la puerta del copiloto para así abrirla y poderme introducir, pero antes de cumplir con mi cometido la sensación de que alguien me estaba observando hace que gire hacia la derecha, donde me percate que aquella cosa me estaba viendo con una sonrisa que de inmediato instaura el pánico en mí…

Hace más de 1 año

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#26

- ¿Sam vas a subir? – aquella voz logra sacarme de mi estado de piedra y hace que mi mirada se desvié al chico, para luego asentir con la cabeza para así subirme al auto no si antes de devolver la mirada hacia donde estaba aquella cosas, sin embargo ya no estaba cosa que a estas alturas ya no me sorprende, ante aquello aparto la vista y me termino de subir, para así salir de allí. Luego que le dije donde me debía dejar y decirle que estaba bien ya que me estaba llenando de preguntas el silencio se vuelve a apoderar de nosotros, cosa que agradezco porque a pesar de que una cosa me quiera acabar no quita lo raro que es esta situación, y si lo repetiré hasta que me canse, es raro, pero este silencio no dura demasiado, ya que el ambiente se llenada del sonido de mi celular que me advierte que otro mensaje me había llegado, lo que me vuelve a poner alertar y atenta a lo que sucedía a mi alrededor así como dudosa de si abrir o no el mensaje del destinatario desconocido, sentí que en ese momento el tiempo se detuvo mientras iba admirando la pantalla de mi celular, tratando de decidir qué hacer, pero a la final decidí no preocuparme más por lo que volví a suspender el aparato y a no prestarle atención, estoy harta de que siempre consiga la manera de volverme loca, pero esta vez no lo conseguirá – Por lo que observo, no te importa mucho quien te escribe – aquella voz me saco de mi estado pensativo, obligando a que yo pronuncia algunas palabras, que más – Es un número descocido – pronuncio tratando de ocultar todo lo que pasaba por mi cabeza en ese momento para que no me hiciera otra pregunta, cosa que me da resultado y la conversación termina, pero como en un principio el silencio vuelve a ser interrumpido por el sonido de mi celular, no obstante esta era una llamada no un mensaje, y por lo que observaba era un número desconocido, lo que me produce más nerviosismo, sin embargo opto por no responder y cancelo la llamada pero mi paz no me dura y en menos de un minuto vuelve sonar, lo que provoca que mi estado empeore – Se ve que es urgente – esas palabras no me ayudan pero la verdad es que no sé si se pueda tratarse de una emergencia, sin darle más vuelta dejo escapar un suspiro pesado y me decido por contestar:

“- ¿Si? – Pregunto tratando de no parecer asustada, pero al ver que solo se escuchaba ruido y no una respuesta vuelvo a preguntar - ¿Quién habla? – quiero parecer que mis nervios están bajo control, pero a este punto ya mi cerebro no me lo permite

-Samantha – al oír aquella voz de inmediato un nudo en mi estomago se forma y las palabras se trancan en mi garganta"

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#27

Mis manos comienzan a temblar provocando que el teléfono se escapara de mi agarre e impactara contra el suelo del automóvil, sentía que mis labios temblaban y que mi respiración era demasiado agitada, y como no quería gritar el miedo que comencé a experimentar comenzó a salir en una cascada de lágrimas, imposible de detener, ¿Por qué me tiene que pasar esto?, ¿Qué hice para merecer esta locura?, ¿en qué momento perdí el control de esta situación? A esa última la respuesta golpea mi cerebro, recordándome aquella noche donde había tenido el primer contacto con ese desquiciado demonio, puesto que esa criatura no es más que un demonio que se encarga de fastidiarme la vida o mejor dicho de tratarme de matar, y pues a las otras preguntas no les tengo respuesta, es que sencillamente no sé porque me está pasando algo como esto, no lo entiendo – Hey, ¿estás bien? – al sentir una mano en mi hombro hace que gire algo sobre saltada, topándome así con una cara de preocupación – ¿qué sucede Sam? – realmente no sé cómo responder a aquella pregunta, pero ya estoy harta de seguir con esto sola, me importa un camino que me crean loca, por ende y con más lagrimas saliendo a mares asiento con la cabeza y me hecho a sus brazos, tratando de conseguir paz, así sea por tan solo minutos, sus brazos de inmediato me rodean y aprovecho esa oportunidad para esconder mi cara en su pecho para así buscar esa paz. Debo admitir que tenía mucho tiempo que no lloraba así, aproximadamente más de diez años que mis sentimientos no salían a flote, y la vedad que aparte del pánico que me provoca saber que un demonio quiere mi muerte también me da rabia que me haga sentir tan vulnerable, incapaz de hacer algo para evitar lo que posiblemente sea inevitable, ante aquello y que considere que podía detener mis lágrimas me separo de él, para luego caer en cuenta lo que había pasado, por lo que me vuelvo a reincorporar en mi asiento y dirijo mi mirada a mis piernas, avergonzada de la situación, otra razón para odiar a esa cosas – Si quieres me cuentas lo que está pasando Sam – sus palabras retumban en mis oídos, pero no cambio mi posición, sin embargo estoy harta de seguir con esto sola, tal vez pueda conseguir algo de ayuda ya que es evidente que si sigo como sigo muy pronto estaré en una urna

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MaiVirgii
Rango10 Nivel 46
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No... gracias a ti por estar hay... mil veces gracias saludos


#28

ante el lúgubre pensamiento llevo mi mirada así el chico, respiro profundo y me armo de valor para empezar con mi relato – Antes que nada, por favor no me interrumpas y cuando termine tú decides si me llevas a un manicomio o si me quieres ayudar, ya que siento que no lo puedo manejar sola - comienzo a pronunciar aquellas palabras porque sé que lo que diré no es digna de una persona cuerda, ja! Quién lo diría yo soy la típica chica que digo las cosas sin rodeo, la escéptica que tiene que ver para creer y la que siempre le busca la logia a las cosas, creo que por eso me están pasando esta locura, lo que responde a mis preguntas del por qué. Con aquel comienzo y una mirada de confusión dejo escapar un suspiro pesado y empiezo a contarle todo lo que he experimento en estas semanas, mi primer encuentro, las sombras las llamas y mensajes, absolutamente todo, tratando en lo posible de no sonar drogada o que ya mi mente me haya abandonado, aunque dudo que eso ocurra, cuando siento que todo salió el chico solo se limita a verme con una mirada de preocupación con confusión, para proceder abrir y cerrar la boca, sabía que estaba buscando las palabras correctas, ¿pero qué se puede decir cuando una chica te dice que un demonio con garras y ojos rojos como la sangre te persigue y te acosa?, ya comienzo a arrepentirme - ¿Alguien más sabe de esto? – pregunta por fin rompiendo el silencio, pregunta a la cual niego con un ligero movimiento de cabeza dando a entender que nadie más sabe de esta tortura, solo él – ¿Sam tú te drogas? – pregunta la cual no me impresiona pero pensé que por lo menos haría el intento de creerme, pero fui una verdadera estúpida, si sé que mi madre me tomaría por loca, un desconocido que es mi médico que me atiende luego de que soy atacada por esa cosa es por lo menos lo que pensaría. A ese punto me sentía, mal, con miedo y sobre todo vulnerable, por lo que decido abrir la puerta del auto aprovechando que este estaba estacionado a un lado de la calle e irme por mi cuenta, solo espero que aquella cosa no se le ocurra ponerle la cereza a esta noche con otra de sus apariciones para tratar de acabarme, sin embargo la mano de Diego detiene mi asenso y hace que gire para quedar cara a cara, de inmediato me libero de su agarre – Diego ya no importa, olvida lo que te dije si – pronuncie tratando de esconder lo que pasaba por mi cabeza en ese momento, dicho aquello me di la vuelta y comencé a caminar de nuevo, pero Diego me lo vuelve a impedir – que te dije, olvídalo – esta vez lo dije pero dándole la espalda para así hacerme más fácil la huida, pero su agarre esta vez era más fuerte y no se me era más complicado soltarme – Samantha no te voy a dejar ir sola, y más con lo que me contaste, me preocupa que estés en droga y te hagas daño – al oír lo que salió de su boca mi ira exploto dentro de mí y gire hecha fuego – No me drogo, es la verdad y si no me crees bien, pero ahora… pero antes de mandarlo a lo más profundo del mundo una escalofriante sonrisa hace que se me ponga la piel de gallina, ya que sé que él está aquí – Samantha – al oír aquella voz a mis espaldas el pánico me invadió y por el agarre que ahora Diego me estaba proporcionando a mi muñeca izquierda me dio a entender que el también sentía miedo – Sam… Samantha... ¿Qué es eso? – pregunta tartamudeando y de inmediato me libero de su agarre para girar, topándome así con la criatura que estaba a escasos centímetros de nosotros, con esa sonrisa malévola - Es el demonio que me está persiguiendo...

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#29

Pronunció a medida que el miedo y la culpa invadían mi cuerpo, y ¿Por qué culpa? Sencillo, metí a un total desconocido a esta locura poniéndolo a él en un peligro de muerte, pero este no es el momento en que me deba culpar o quedarme petrificada, debo de reaccionar y salvar nuestras vidas, al cruzarme eso por la cabeza esta comenzó a trabajar a millón para sacar una idea buena que nos saque de esta locura, topándome así con la idea de huir en el auto del chico, por lo que no espero más giro rápidamente tomo a Diego por el brazo y lo arrastro hasta a el auto, al llegar lo suelto y abro la puerta del acompañante para así introducirme, no sin antes dirigir la mirada a Diego quien aún estaba petrificado, con aun su mirada fija en aquella cosa que se acercaba a paso lento pero seguro, por lo que decido sacarlo de ese estado – ¡DIEGO MÓNTATE EN EL AUTO, ES NUESTRA ÚNICA SALIDA! – grito desesperada por lo que por fin cae en cuenta y sin chistar devuelve su mirada hacia a mí, es ahí donde entiende lo que quiero hacer por lo que comienza a caminar para así rodear rápidamente el auto y montarse. Ya adentro, el chico torpemente saca las llave de su bolsillo la introduce en el arranque y gira la llave, pero este no hace absolutamente nada, aquello enciende mis alarmas y pone mi pánico a las alturas, por lo que desvió la mirada hacia donde estábamos minutos antes y ahí se encontraba esa cosa, caminando con total tranquilidad, rumbo hacia nosotros, mi mano inconscientemente se fue para el brazo del chico tratando de buscar paz, pero eso es lo último que podre conseguir, segundos después del primer intento siento como vuelve a intentarlo pero nada, esta chatarra no quería arrancar, y esa cosa ya estaba a pocos centímetros, lo que hace que desvié la mirada hacia el chico, quien desesperadamente seguía intentado en encender aquella chatarra, pero nada, era como si algo nos impidiera salir de esa situación estresante, nuevamente desvió la mirada así donde podría estar lo que nos tenía atemorizados, pero esta vez no había absolutamente nada, se había desaparecido, pero aquello me preocupo más – Diego mira, ya no está – digo tratando de sonar lo más normal posible, ante mis palabras deja de intentar de encender el auto y rápidamente desvía la mirada hacia el lugar donde antes se encontraba, para así dejar escapar un suspiro pesado y luego mírame, notando así el pánico puro que destilaba sus ojos - ¿Samantha que carajo es eso? ¿Por qué te persigue? – pregunta sonando ahora histérico por la situación, pero si el no sabe menos se a estas alturas – Que voy a saber, tú me creíste… pero no pude continuar ya que un ruido fuerte y un grito ahogado de parte del joven, hace que voltee notando así que aquella cosa trataba de romper el vidrio…

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#30

No sé qué sigue después del pánico puro, pero estoy segura que en estos momentos me encuentro en ese estado, aquel vidrio ya se le empezaban a ver las primeras grietas advirtiendo que en cualquier momento se rompería y le daría acceso a aquella criatura, eso por mi lado por el lado de Diego ya no gritaba si no que maldecía en voz baja por que el auto aun no daba señal de querer encender y sacarnos de esta situación, el desespero y el miedo se hacían presente, y ya comenzaba a pensar que esto había sido una mala idea – ¡Arranca! – exclama golpeando el volante desesperado lo que hace que gire por un instante mi mirada para ver si yo podía ayudar cuando de repente siento el cristal romperse y dar paso a las garras de aquella criatura que dieron a parar a mi pierna izquierda, intentando así sacarme de allí, pero yo no se la iba a poner fácil y comencé a patearlo (aunque sé que eso será totalmente inútil) y hacer fuerza para mi lado para que así no fuera tan fácil bajarme del auto, sin embargo entre el jaloneo comenzó a enterrar sus garras provocando que comenzara a salir sangre – Diego enciende esta chatarra – pronuncio mientras trato de quitarme a esta cosa de encima o por lo menos tratando de que no me saque del auto y tenga la oportunidad de hacerme carne molida en menos de un minuto – Eres mía Samantha – al oír aquello sabia de que si no arrancábamos o si dejaba de pelear esto iba a terminal mal, para mí, y como sabía que no ibas a arrancar todavía opte por no detenerme y seguiría luchando aun sabiendo que esto me puede llevar a la muerte, no obstante luego de minutos de tan angustiantes por fin enciende el auto cosa que me pone de maravillas ya que sé que me voy a alejar de esa cosa, sin pensarlo Diego acelera provocando que el demonio por fin me liberara, sintiendo así como los cauchos rechinaban contra el pavimento de lo rápido que íbamos, lo que hace que un suspiro de alivio salga ya que sabía que nos estábamos alejando, pero mi curiosidad comienza a picarme y sin poderlo evitar gire mi cuerpo hacia la venta de atrás y allí estaba con una sonrisa de victoria que yo no entendía por lo que regrese al frente pero mi ojos no duraron mucho tiempo abiertos y luego de luchar un par de segundos con la pesadez de estos la oscuridad por fin me gana…

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#31

“– Rápido, despierta – siento como me zarandea con mucha brusquedad lo que hace que abra los ojos algo sobresaltada, topándome así con una muchacha que parecía tener dieciséis o diecisiete años, alta de cabello castaño por la cintura y unos ojos claro la cual me recordaba a alguien pero en ese momento no podía precisar de quien se trataba, en sus ojos se podía distinguir la angustia pero no entendía el motivo de tal desespero, con cuidado me levanto de donde me hallaba para luego comenzar a revisar mi entorno notando así que estaba en mi habitación de aquella casa donde había visto por primera vez a ese demonio, pero ¿Cómo carajo llegue hasta aquí?, no obstante antes de poder pensar con claridad aquella chica angustiada me toma por mi mano y tira de ella haciendo que me levantara, a lo cual respondo quitando mi mano y dándole una mirada de desconfianza – ¿Oye que te pasa? - pregunto tratando de pensar en qué momento llegue aquí y por qué esa niña estaba tan preocupada – Si no nos damos prisa el vendrá y nos matara – ante aquella palabras quede perpleja por lo que vuelvo a darle una mirada a aquella chica asusta y me percato que en su piel se encontraban moretones, heridas que aun sangraban, cortes etc… parecía que se hubiese caído de un quinto piso, por lo que de inmediato mis alarmas comienza a sonar con fuerza y sin reproche dejo que ella vuelva a tomar mi mano para salir de allí. De aquella habitación salimos disparadas escaleras abajo para así dirigirnos a la puerta principal para así poder salir de allí, al llegar con desespero ella comenzó a intentar abrir la puerta, pero era inútil estaba cerrada - ¿ahora que hacemos? – pregunta con su angustia dibujada en aquella oración y con una mirada que trasmitía un terror puro, lo que provoca que mi corazón se hiciera puño ya que sus ojos me trasmiten un sentimiento que solo he podido experimentar con la llegada de aquel demonio, pero no puedo permitir que él le vuelva a hacer daño debo de pensar en una manera en cómo salir de esta, de inmediato mi mirada se van para la ventanas y es ahí donde se me prende el foco – oye y si intentamos abrir una de esas ventanas – ante mi propuesta aquella niña vuelve a sonreír y sin perder tiempo ambas comenzamos a tratar de abrir lo que puede ser nuestra única posibilidad, pero que va esas también estaban cerradas y si la rompíamos él se daría cuenta, por lo que las ideas ya se me habían agotado – Están también están cerradas, estamos acabadas – pronuncia rompiendo en llanto, ante su reacción corro a su lado para así abrasarla y poderla consolar, pero sé que será inútil, esto solo dura un par de segundo ya que comenzamos a sentir pisas afuera de la casa para posteriormente sentir el tintinear de unas llaves, lo que provoca que la muchacha que aún se encontraba en mis brazos se estremeciera, trasmitiéndome de esta manera el miedo que ella sentía, pero por mas corta de idea que estaba y por más miedo que podamos tener no pienso quedarme de brazos cruzados sabiendo que nuestro final se acercaba, por ende y antes de que el hombre ingresara tomo a la niña en brazos y salgo disparada a la cocina, pero antes de cruzar el umbral para llegar a esta el hombre entra haciendo que me detuviese y girara para ver de quien se trataba pero cuando sus ojos llegaron a los míos de inmediato volví a girar para seguir ignorando por completo los gritos para que me detuviese pero no lo hice y seguí corriendo hasta llegar a mi objetivo, para así dirigirme así donde estaban los cuchillos tomar uno y esconderme junto a la niña debajo de la mesa que estaba cubierto por un mantel lo sufrientemente largo como para ocultarnos, para ese momento mi respiración era agitada y sentía que mi corazón se me iba a salir del pecho del miedo que estaba sintiendo, el silencio era abrumador y no se percibía ningún sonido, no obstante en cuestión de minutos comenzamos a sentir pasos, aquello me pone en alerta haciendo que pusiera el cuchillo adelante de mi para sí atacarlo y luego salir de allí junto a la chica, que ya la empiezo a entender. A medida que los segundos corrían sentía los pasos cada vez más cerca de nosotras, lo que provoca que el miedo suba aún más – sé que están aquí, salgan – aquella voz me recordó al primer sueño cuando vi aquel hombre asesinando a sangre fría aquella mujer, es entonces que comprendí que ambas íbamos hacer víctimas del mismo sujeto que estaba descuartizando aquella mujer, al entender aquello cierro los ojos rezando para que esto tan solo sea una pesadilla – Aquí están – eso hizo que abriera mis parpados percatándome así que él ya nos había encontrado…”

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#32

Despierto agitada por las escenas vistas en aquel espantoso sueño, aquello vivido en aquella pesadilla se sentía tan real, como si yo hubiese vivo esos momentos de angustia y miedo indescriptible, pero no fue así, entonces ¿Por qué estoy experimentando esas escenas tan macabras y sangrientas? Ante aquella pregunta mi mente genera de inmediato otra pregunta que me produce a un más terror, ¿tendrá relación con el demonio que me persigue?, no obstante sacudo con fuerza mi cabeza y descarto aquella pregunta sin embargo la curiosidad me sigue picando y debo averiguar el porqué de esto, o como puedo detenerlo – Buenos días – dice un joven cansado asomado desde el umbral de la puerta, que ahora que me fijo bien, ¿Dónde rayos estoy? – Buenos días Diego, ¿dónde estoy? – pregunto a medida que me trataba de reincorporar, pero cuando muevo mi pierna izquierda una molestia hace que detenga el proceso y que desvié mi mirada viendo así que el muslo casi llegando a la rodilla se encontraba enrollada por una venda – Te traje a mi departamento, al ver que estabas herida y que te habías desmayado decidí traerte aquí – explico lo que hace que recuerde lo sucedido, provocando que de inmediato entendiera la situación para así asentir para luego con cuidado sentarme en la cama – Con cuidado – pronuncia acercándose a mí para dejar una charola en la mesa de noche para así ayudarme, ya cuando estaba sentada el me entrega la charola con la comida y sin chistar comienzo a comer y en un par de minutos ya estaba llena – Gracias, estaba delicioso – pronuncio con una sonrisa mientras le entregaba la bandeja vacía para así levantarme, situación que al principio me molesto pero luego paso – Deberías estar en reposo – dice tratando de devolver a la cama no obstante yo me niego, la verdad es que no quiero volver a faltar pues que aún tengo deberes – No te preocupes, además no quiero seguir faltando a clase, por cierto ¿qué hora es? ¬– pregunto mientras camino fuera de la habitación seguida por el joven – Son las siete de la mañana – ante sus palabras me sentí aliviada ya que era temprano, al menos algo me sale bien , ante el pensamiento sonrió para luego comenzar a buscar mis cosas y así pedir un taxi para llegar a la universidad temprano, pero como no las consigo giro para así ver que Diego seguía todos mis movimientos con cautela – ¿Diego y mis cosas? – pregunto ignorando su forma de verme, ya que era un tanto incomodo la situación – en mi auto, como te viste tan mal no tuve tiempo de bajarlas, además de que también es una excusa para llevarte, no te creas que ta salvaras de esa charla – sabia a lo que se refería y prefería que aquello no fuera así, pero que más yo misma me lo busque lo incluí y ahora no puedo pretender alejarlo, sería totalmente absurda esa actitud sin reprochar asentí – Entonces espérame a que me cambie y te llevo – y sin darme chance a responderle desaparece, ante aquello dejo escapar un suspiro y sin más que hacer comienzo a detallar la habitación donde me hallaba, era pequeña de concepto abierto uniendo de esta manera una pequeña cocina y una sala modesta, las paredes eran blancas con uno que otro cuadro, los sofás eran de un color marrón y en el medio de la habitación se encontraba una mesita de cristal, donde se apreciaba varios portarretratos, sin poderlo evitar me acerque para curiosear pero cuando estoy lo suficientemente cerca hubo una foto que me dejo boquiabierta...

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#33

...Aquella niña, la misma que tenía un pánico en aquella casa, se hallaba abrazando a Diego en una de las fotos, estaba impresionada y confundida a la vez, ¿Quién es esta chica?, me pregunto a medida que me iba sintiendo más y más confundida – Era hermosa no lo crees – aquella voz me hizo reincorporarme rápidamente para así girar y toparme con aquellos ojos claros que se encontraban sumergidos en esa foto, me sentía apenada ya que de alguna manera estaba invadiendo su privacidad – Lo siento yo no quería – dije en un hilo de voz lo que provoca que el desvíe su mirada de la foto y la centre en mí, haciendo que me sintiera peor – No te preocupes Sam – pronuncia con una sonrisa para luego acercarse a la mesada de la cocina y tomar la llaves del auto o mejor dicho de aquella chatarra, para posteriormente ambos saliéramos de su departamento.

Luego de ponernos en marcha el silencio cubre el pació por lo que yo creo que fue un par de segundos, cuando de repente Diego aclara su garganta para así empezar a hablar, cosa que no quería que pasara tan pronto – Sam primero que todo quiero disculparme por no haberte tomado en serio, y por llamarte drogadicta – aquel comienzo me saca una sonrisa y sin prisa asiento ya que las palabras en este momento están atoradas en mi garganta – solo te hare dos pregunta, la primera ¿sabes que esa cosa y por qué te persigue? – si yo lo supiera no estuviéramos en esta, pienso pero no sale de mi boca, no quiero sonar grosera con el que tal vez me pueda ayudar, por lo que vuelvo a negar con la cabeza – Bien, y la última ¿sabes qué relación tiene ese sueño con lo que estas viviendo? – sin poderlo evitar dejo escapar un sonoro suspiro y vuelvo a negar con la cabeza, hasta ahora solo entiendo que no entiendo nada de esta locura – Diego, si tuviera esas respuesta otro sol saldría, no sé por qué pasa esto, no entiendo nada, solo sé que hay un demonio detrás de mí y estoy segura que me quiere muerta – es la verdad, toda mi vida siempre busque la lógica de todo lo que me rodeaba pero ahora que no se la consigo me siento frustrada y asustada – Entonces por qué no averiguas, porque no buscas la respuesta para entender lo que está ocurriendo – sus palabras me enojaron, ya que él no sabe lo que he pasado, por lo que he vivido, el terror la angustia, él no sabe por lo que sigo pasando, es injusto – Diego, no sé por dónde tengo que empezar, esto ha sido una locura, y tú me reprochas que no muevo ni un dedo – la rabia me consume pero trato de no hablar de más porque sé que voy a meter la pata, voy a decir algo que no debo - Entonces, vamos hacerlo juntos, mira te quiero ayudar que dices – aquello me pilla de sorpresa pero no pienso negar esa ayuda, ahora más que nunca la necesito ya esto es demasiado para mí – Dale, la verdad es que la necesito – a pesar que nuestra amistad, si lo puedo llamar así, comenzó de una manera extraña la verdad que a estas alturas ya no me siento incomoda o rara con la situación.

Posteriormente aquello la conversación se basó en que momento nos podremos reunir para investigar, de las posibles teorías de por qué esa cosa me persigue y ya cuando el tema se volvió algo molesto cambiamos de tema, empezando hablar de cosas triviales pero entre un tema y otro, la foto de la chica junto a Diego y que él se expresara de esa manera retumba nuevamente en mi cerebro – Diego, disculpa ¿Quién era la chica de la foto? – pregunte, apenas esas imágenes golpean mi cerebro – Es mi hermana Sam....

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#34

inevitablemente mis ojos se abrieron como platos y mi mandíbula cae al piso por esas palabras, su hermana? Dijo su hermana?, por más que me esforzaba mi cerebro no lograba comprender o mejor dicho de asimilar aquella información, ya que es muy posible que yo haya visto sus últimos minutos de vida, sin embargo aquello no lo sé y tal vez esté haciendo alboroto por nada, pero mejor preguntar – ¿Y dónde está? – solté tratando en lo posible sonar lo más normal e inocente que podía, rezando en la medida de las posibilidades de que aquel sueño no tenga ninguna relación y que solo fuera una extraña e inmensa coincidencia, pero cuando el detiene el auto y baja la cabeza mi corazón se detiene – Ella… pues ella… se detiene y veo como un par de lágrimas se derraman dándome a entender que no fue coincidencia, que aquello que soñé fueron sus últimos minutos de vida, al terminar de comprender la situación mi estómago se anuda y mis palabras se atoran, estaba impresionada ante el hecho, pero entre el caos también comprendí que tenia la primera pista para resolver esta situación y lo digo ya que es posible que estemos lidiando con un asesino en serie que murió y ahora está detrás de mí, hipótesis que me lleva nuevamente a la pregunta del ¿Por qué?, has!... esto se está poniendo cada vez más confuso – Ella murió hace tan solo tres meses atrás – sus palabras me terminan de sacar de mi burbuja lo que hace que me acerque a él y pose mi mano en su hombro como signo de que no está solo – lo siento no quería recordarte aquello – digo ya que se me parte el corazón verlo así, y no es por nada de romance o algo por el estilo solo que no me gusta ver a las personas sufrir, rápidamente el niega en silencio vuelve a levantar la mirada, limpia sus lágrimas y pone de nuevo el auto en marcha, mientras que yo volvía a mi posición actual.

Posterior a esa conversación ninguno de los dos volvimos a cruzar palabras, por lo que el ambiente se puso algo incómodo entre los dos, ante aquello me inclino un poco hacia el radio y coloco algo de música, acción que aligera un poco el ambiente, esto dura hasta que por fin llego a la universidad, me despido de el le agradezco todo lo que hizo por mí y me bajo del auto para así dirigirme a interior del edificio, pero antes de llegar a la puerta el sonido de mi teléfono me advierte que me había llegado un mensaje, de inmediato lo saco de mi bolsillo y lo desbloqueo, notando así que este era de un número desconocido, al notar aquello mi respiración se corta y mis manos empiezan a temblar, pero sin dudar abro el mensaje, quedando helada al leer aquellas palabras: “No profundices y resígnate a tu final” ....

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#35

Quede helada antes aquellas letras, ya que me confirma que la primera pista si es lo que estaba pensando, situación que me alegra pero también me aterra ya que estoy tratando con un demonio que en vida fue un despiadado asesino, nada más y nada menos, y por lo que he podido ver en esos espantosas pesadilla la casa donde mi mama está viviendo es el epicentro de esta locura o eso es lo que entiendo, apenas esa idea cruza por mi cabeza mis ojos y mi boca se abren de manera exuberante, y comprendí que deje a mi mama sola con un asesino, deje a mi mama sola con un asesino, volví a repetir, lo que hace que salga en mi estado de pánico y sin esperar más tomo el celular y comienzo a buscar el número de mi madre, ya cuando lo encuentro marco rezando porque ella este bien y que no le haya pasado nada, puesto que nunca me lo perdonaría, pero por suerte me atiende al segundo repique...

“:- Mi niña, ¿cómo estás? – su voz es un soplo de tranquilada, ya que sé que ella está bien
:- Bien mami, apunto de entrar a clase, ¿cómo estás tú? – ni loca le diré los sucesos de anoche, sé que se preocupara y es lo que menos quiero
:- Bien mi niña, echándote de manos – aquello hizo que mi corazón se encogiera, odio estar lejos de ella – Buen te dejo mi niña, tengo mucho trabajo, ¿te veo el sábado? – me pregunta más emocionada
:- Por supuesto, te amo mami – y dicho esto colgué”

Posterior aquello dejo escapar un suspiro pesado, para luego entrar a la universidad y así empezar lo que será para mí un día bastante agotador. Ya adentro rápidamente me dirijo a mi dormitorio donde me cambio y tomo mis libros para así dirigirme a clase, al llegar a esta me topo con una rubia bastante preocupada que se abalanza a penas sus ojos me divisan, ante aquello dejo escapar una risita para así entrar ambas al salón y ubicarnos en nuestro respectivo asiento, donde ella comienza a llenarme de preguntas, cuyas repuestas la mayoría eran mentira, no le podía decir que una demonio me persigue y me está haciendo la vida cuadritos, aunque si me siento un poco mal por ocultarle las cosas. Luego de que el profesor entrara di por terminada la conversación, pero por más esfuerzo que hacia se me era difícil estar concentrada, mi mente vagaba entre aquellas pesadillas y los recientes ataques de aquella criatura, cosa que de alguna manera me ponía mal o mejor dicho me sentía frustrada, si esa es la palabra frustrada por no terminar de comprender la situación. Esta situación duro todo la mañana y sin percatarme ya era la hora de almorzar, Emily estaba hablando con un amigo de no sé qué, y yo seguía metida en mi mundo, tratando de pensar como solucionar toda esta locura, entre pensar y pensar me fije que había terminado por error en los baños de hombre , eso me da un poco de risa para luego regañarme mentalmente, que pena, pienso mientras voy hacia la salida no obstantes cuando ya me encontraba en el umbral la puerta se cierra de golpe, haciendo que mi miedo vuelva y sin pensarlo comencé a golpear con todas mis fuerza así como mis gritos salían sin tener pena de que me tomaran por loca o esquizofrénica, alguien tenía que abrirme ya que esto solo me indica que él está cerca, pero al ver que nadie llegaba a mi ayuda deje de gritar y golpearla, tenía miedo sabía que podía suceder, sabía que esto solo podía significar una cosa – Hay ya estas paranoica Sam, seguro es un tonto de esos que me quiere gastar una broma – pienso en voz alta para tratar de calmarme y no pensar negativamente, para así poder pensar con claridad y salir de allí, pero cuando los cristales de los espejos comenzaron a reventarse uno por uno, la idea que estoy paranoica se descarta de inmediato por lo que comienzo a gritar y golpear aquella puerta como si mi vida dependiera de eso, que si depende pero no me voy a concentrar en ese detalle, sin embargo ese plan falla cuando siento que los grifos de los lavamanos comienza a sonar, haciendo que gire con mi corazón hecho puño, notando así que de estos comenzaba a salir un líquido rojo con un olor característico que me dio a entender que era, era sangre lo que me aterra aún más y hace que ahora no solo golpee sino que patee aquello que me impide salir de allí, pero cuando una risa macabra inunda el lugar y las luces comienzan a fallar sentí que mis piernas flaqueaban y que el estado después del pánico entraba en acción provocando que me petrifique....

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#36

Que mis gritos se detuvieran y mis esfuerzos de salir de allí quedaran solo siendo intentos, fijo y sin querer girar me quede mirando hacia la puerta tratando de ignorar todo lo que estaba sucediendo resignada a esperar aquel demonio para que termine esta tortura, sabiendo que me iré de aquí sin terminar de descubrir la verdad - ¿Por qué te resignas? – me pregunte en voz alta tratando de comprender mi estado, esto lo repetí una y otra vez hasta que por fin ese estado de letargo y resignación es sustituido por rabia e ira ya que luego de que mi mente por fin lograra procesar la pregunta, las imágenes de la hermana de Diego golpearon mi cerebro y me dieron a comprender que debo de buscar justicia, ante aquello y con miedo, debo confesar, gire con cuidado pensando con cuidado que iba a decir y como iba a luchar, pero creo que en estas circunstancias mis posibilidades de luchar y salir viva no son muy altas, eso lo tengo en cuenta, pero por justicia estoy dispuesta a todo.

Cuando ya mi cuerpo está enfrente de la escena que pensé que tenía atrás, quede sin habla y el estado de letargo y resignación conjunto con el estado luego del pánico golpean mi cuerpo como una bola de nieve, ya que lo que tenía al frente no podía describirlo. La sangre que estaba saliendo por los grifos ahora se encontraba en cada rincón de aquella habitación, y sin nombrar que ya no estaba en los baños sin no en aquella habitación oscura y tenebrosa en la que ya he estado en sueños y cuando estuve en el hospital, pero esta vez estaba peor, la sangre se podía ver en las paredes y en el piso, armas blancas acomodas perfectamente en una mesita blanca teñidas de carmesí y la misma cama pero ahora con un bulto que sobre salía por entre las sabanas, eso lograr picar en mi curiosidad y con precaución me voy acercando poco a poco, mirando a mi alrededor rezando por que en el camino no se apareciera, cuando por fin llegue, tome las sabanas y las hale quedando sin aire al ver aquella sangrienta escena

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#37

...Mis lágrimas sin permiso comenzaron a salir, las ganas de vomitar no faltaron, me sentía descompuesta ya que hay se encuentra el cuerpo mutilado de la hermana de Diego, la misma chica que me estaba pidiendo ayuda ahora estaba delante de mí, al ver aquella macabra escena una idea cruza de inmediato mi cabeza, este será mi final sino logro acabar con esto, ante aquello y sin tener una respuesta clara mis piernas flaqueaban y mis lágrimas no paraban de salir, sé que no voy a salir viva de esto. Asqueada y con mi desayuno cerca de ver la luz del sol vuelvo a colocar la sabana sobre aquel cuerpo y giro para así buscar una salida y poder huir de esta locura, pero antes de poder continuar una sonrisa tenebrosa inunda el lugar provocando que mi piel se pusiera de gallina y que mi corazón latiera aún más rápido ya que sabía que él estaba cerca – Samantha - su voz retumba en mis oídos haciendo que cierre los ojos con fuerza y los vuelva a abrir, necesito mantener la calma para así poder salir con vida, pienso tratando de buscar una solución, solución que llega cuando veo las armas blancas en aquella mesa, sin darle más vueltas salgo disparada sin impórtame el que, no obstante antes de poder llegar un golpe fuerte hace que vuele por aquella habitación e impacte con una de las paredes, provocando que quede en un estado de aturdimiento, con dificultad subí mi mirada encontrándome con el causante de el golpe, sabía que aquel demonio venia por mí y yo estaba totalmente indefensa , en vano intento levantarme, pero mi cuerpo dolía y no podía concentrarme, sabía que me había hecho mucho daño pero no sabía a qué punto.

Entre un momento y el otro siento uno de las garras de aquel demonio en mi mano derecha, la misma que había lastimado la noche anterior y que ahora estaba volviendo a lastimar, provocando que quejidos leves salgan por entre mis labios, mientras que la otra se encontraban posicionadas en mi abdomen, sabia lo que venia y sabia que no iba a poder huir – Grita – pronuncia cerca de mi rostro, pero no entendí aquello, no obstante la respuesta llega cuando siento que de apoco va penetrando mi abdomen con su garra lo que hace que me remueva con dolor, pero no le iba a dar gusto – Te dije que grites – y dicho esto siento como sus garras logar atravesar mi piel y llegan a mis órganos, pero no le iba a dar el gusto, no voy a gritar, a pesar del que dolor es insoportable no lo hare – Samantha grita – y al terminar de decir aquello el dolor aumento en un grado insoportable y sin poderlo evitar un grito desgarrador sale para posteriormente ser arrastrada a la profundidades de la oscuridad

Hace más de 1 año

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#38

Sentía dolor, diría que demasiado como para estar muerta, para ya no estar en este mundo, esto viene acompañado de un sonido muy peculiar, que reconocería en cualquier lugar. Ante aquellos sucesos tan extraños decido abrir los ojos rezando por que no esté amarrada de una cama y ese psicópata me este ahora sacando mis órganos, pero cuando los termine de abrir un sentimiento de paz me embriaga casi de inmediato, ya que estaba en el hospital.

Mi mirada recorre la habitación y me topo con una rubia dormida en un sillón algo desgatado y a su lado un Diego sentado y perdido en un libro, sigo recorriendo la habitación con la mirada pero mi madre no está por ningún lugar, aquello me parece raro ya que ella así tuviera que hacer algo estaría a mi lado, a pesar de mis reproches ella no se separaría de mí. Trato de articular palabras, pero de mi garganta solo salen pequeños quejidos que pronto ponen en alerta a Diego, quien a percatarse que ya yo estaba despierta corre a mi lado, se ve preocupado – Por fin – susurra y una lagrima se escapa pero rápidamente la elimina para así regalarme una de sus mejores sonrisa – ma… mama… - pronuncio con dificultad sin quisiera poder formular bien lo que quería decir, pero para mi suerte el atiende y de inmediato a parta su mirada de la mía, aquello me da un mal presagio y trato de volver a hablar, pero él se me adelanta – iré por el médico para que te revise – y antes de yo poderlo detener él se va.

Dejo escapar un suspiro y vuelvo a cerrar los ojos momentáneamente – Sam – escucho a Emily y de inmediato los abro, notando así a la rubia con sus ojos hinchados y con una preocupación inmensa. Sin pensarlo se tira sobre mí y comienza a besar mi rostro y me abraza con fuerza, haciendo que un quejido escape de mis labios, ella de inmediato se aleja y sus conecta con los míos, de inmediato comienza a llorar – si no te hubiese encontrado tu estarías muerta, en que estabas pensando – pronuncia con aquella voz quebrada, aquello me estruja el corazón, no sé cómo expresar lo mucho que lo siento y además de contarle todo lo que me está ocurriendo, pero temo que si lo haga ella pueda estar en peligro – Lo… sien – pero una vez más me cuenta pronunciar las palabras, ella simplemente niega y besa mi frente – eso ya no importa, pero deja que te recuperes – rió por aquel comentario al igual que ella.

Posterior a aquella conversación, el medico entra y pide a mis acompañantes que salieran para así me pudiese revisar con más calma, ya cuando termino el sale, dejándome perpleja por lo último dicho, dos meses en coma, ya entiendo la reacción de Emily y Diego, ahora lo que no comprendo es por qué me dejo viva, porque no me arrebato la vida cuando tuvo la oportunidad, realmente no lo entiendo.

Aquella tormenta mental es interrumpida por el sonido de la puerta que se estaba abriendo, dejándome ver a la mujer por la cual me comenzaba a preocupar por no haberla visto cuando había despertado, le sonrió pero algo en ella no me termina de convencer por lo que mi sonrisa se esfuma.

La mujer que se estaba acercando a mí, no parecía mi madre, pálida, con una mida perdida y vacía, vestida con harapos y su cabello revuelto. Sus manos estaban llenas de tierra y en su pómulo derecho se apreciaba un corte que aun emanaba sangre. Aquello me alerta y trato de reincorporarme, no obstante el dolor que siento al intentarlo me obliga a no poder hacer nada más. Cuando la mujer llega a mi lado la puedo apreciar mejor, su cuerpo era casi un esqueleto, en su piel marcas de heridas que aun sangraban se dejaba ver a lo largo de su cuerpo, aquello me aterra – Mami – pronuncio con mi voz quebrada, ella fija su mirada en mí, y un escalofrió recorre mi sistema – Adiós mi niña – dice y de sus ojos comienza a bajar lágrimas, tenidas de un rojo carmesí – pero que estás diciendo – digo para luego tratar de tomar su muñeca lastimada, no obstante un grito desgarrador hace que eleve mi mirada a su cara y me petrifique del miedo, ya que su rostro se había convertido en una carabela, de donde la sangre emanaba a mares y manchaba mis manos, pero lo peor estaba por venir, en un movimiento inesperado esa cosa me toma de mi muñeca con dureza y acerca su espantoso rostro, el cual se trasforma ese demonio con aquella sonrisa tenebrosa – Ahora vas a saber lo que es sufrir, esto apenas empieza – un grito te terror abandona mi cuerpo e instintivamente cierro con fuerzas mis ojos, esto no me puede estar pasando…

Hace más de 1 año

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#39

...Mis movimientos son erráticos y sigo gritando , a tal punto que siento como mi garganta ya está ardiendo, lagrimas bajan de mis ojos y el desespero al igual que el terror me consumen, no obstante siento como unas manos me sujetan por los hombros, siento así un sonido que aún no entendía, sin querer abrí los ojos, topándome con un Diego preocupado, que me hablaba con desespero pero yo solo podía ver los movimientos que hacía con su boca, pero entenderlo se me complicaba, sin importarme que me dolía todo lo atraigo así mí y rodeo su cuello con mis manos, dando pie a un abrazo que él me corresponde de inmediato, sus manos me acarician la espalda con cuidado y yo solo lloro como nunca lo había hecho, las palabras de aquel demonio me dejaron fuera de base, mi madre no puede estar muerta, ella… ella va a venir y me dirá que todo estará bien, me cuidara y me reprochara mi situación, en cualquier momento ella entrara por esa puerta con ojeras y una simulada sonrisa y al verme llorara y me gritara y abrazara, de eso estoy segura, mi mama no está muerta, está viva, ella está viva.

Dejo escapar un sonoro suspiro y termino el abrazo, Diego aún se ve que está preocupado, por lo que opto por hablar – Él estuvo aquí – pronuncio en un hilo de voz, pero que sé que el escucho a la perfección, ya que su cara se descompuso aún más - ¿Qué te dijo? - pregunta con un tono de preocupación – Me dijo que mi mama…. Que mi mama - pero no pude continuar, un nudo en mi garganta no me permitía sacar aquellas palabras, que me estaban lastimando - ¿Diego dónde está mi mama? – Pregunto mientras iba rezando al cielo de que ella se encontrara en la cafetería o en la casa recogiendo ropa, para dormir conmigo esta noche, pero su silencio me daba a entender otra cosa, por lo que decido volver a hablar - ¿Diego dónde está? - mi voz esta vez sonó más firme, provocando que el desvié su cara y un pesado suspiro salga de entre sus labios, veo cómo se lleva sus manos a su cabello y lo despeina más de lo que ya está, para luego volver a mirarme – Sam luego de que te encontramos, tu madre desapareció y aun la policía no ha dado con ella – mi mundo colapsa al oír aquellas palabras, ya que sé que ella jamás iba a regresar, ella estaba muerta, mis lágrimas no tardan en salir para luego sentir un dolor no físico sino emocional, el me la arrebato….

Hace más de 1 año

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#40

...– Tranquila Sam, te prometo que la vamos a encontrar sana y salva - yo solo me limito a sentir ya que sé que aquello no se va concretar, ella ya no va a regresar. Posterior a aquello Diego no se ha separado de mi lado ni un segundo, aquel joven se ha encargado de hacerme reír y de mantener mi mente ocupado lo más que se podía, lo que me parece tierno ya que el parece entender mi situación de angustia, y pues de antemano sé que así es.

Aun me da un poco de reparo lo que le sucedió a su pequeña hermanita, una persona tan joven, que tenía toda una vida por delante y se le fue arrebata en un abrir y cerrar de ojos, ante aquello una duda golpea mi interior como si aquello fuera una pelota de béisbol ¿Cuántas más murieron en las garras de aquel degenerado?, me pregunto aterrorizada por la respuesta, ya que pude fácilmente superar las veinte víctimas o quizás más, realmente es otro detalle que quisiera averiguar para así obtener más información para poder destruirlo con más facilidad, solo espero que antes de lograrlo no me acabe a mí – Sam, tierra a Sam - siento el chasquido de los dedos del chico que me estaba acompañado y de inmediato regreso en mí, fijando mi mirada en Diego quien tenía el ceño fruncido, ¿por cuánto tiempo me estuvo hablando? – Lo siento Diego que decías – pronuncio con una media sonrisa, la cual se me es correspondida con otra media sonrisa – ¿Sabías que eres muy distraída? - pregunta con aquel aire de burla en su tono y sin poderlo evitar rompo en una carcajada – Lo sé, pero sabes que me quieres a si – él se une a mis carcajadas y asiente de manera exagerada, pero luego detiene de una manera abrupta sus carcajadas y me mira fijo – Sam, una pregunta tu… he bueno… ¿tú crees en el amor a primera vista?- arrugo mi cara ante la pregunto y el solo sonríe - No me hagas mucho caso Sam, ahora tengo que irme pero Emi ya debe venir – sus palabras no me caen del todo bien, ya que cuando me quedo sola el aprovecha esas oportunidades para torturarme y la verdad es que no quiero otro encuentro con aquel demonio para que me eche en cara como acabo con mi madre -No te vayas por favor, quédate hasta que llegue Emi, pero no me dejes sola – suplique aferrándome a su pantalón, son estos momentos en que me odio a mí misma por ser débil ante un ente, ¿pero cómo puedo contrarrestarlo? -Sam ya me tengo que ir, tengo guardia, tranquila no te pasara nada – y dicho esto lograr zafarse de mi pobre agarre, deposita un beso en mi frente y luego sale de la habitación, dejándome totalmente sola.

Apenas Diego cierra la puerta mi inquietud aumenta y comienzo a recorrer con mi mira la habitación buscando indicios de aquel espectro, pero como no veo nada me relejo tan solo un poco para así concentrarme en la televisión, en la cual solo estaban pasando programas de cocina, ante aquello dejo escapar un soplo y cierro mis ojos, odio eso programas y más en estas situación, cuando no se te permite comer cosas decentes.

Harta de estar acostada decido por mis propios méritos levantarme para así ir al baño, aunque se que puede ser una decisión tonta, realmente no me importa, necesito levantarme y punto, no obstante el abrir de la puerta hace que detenga mis intentos y que dirija mi mirada hacia lo que se podría adentrar, pero cuando veo una melena rubia y una sonrisa radiante que me trasmite paz y tranquilidad me relajo un poco más -Te traje unas panquecas, pero cómelas rápido no quiero que las enfermeras gruñonas se den cuenta – aquello me hace sonreír, Emily siempre hace estas cosas, recuerdo en una oportunidad que me había caído de la cama y me fracture el tobillo y no podía asistir a clase, pero la muy boba no sé cómo le hizo para convencer a mi madre y me llevo hasta la escuela, hasta me hizo jugar futbol y digamos que ese diga fuimos los campeones -Tu si sabes cómo alegrarme – pronuncio para así acomodarme en la cama, ella de inmediato se acerca y me las entrega, y sin tardanza comencé a comer o mejor a devorar aquello que tenía al frente. -Me imagino que ya Diego te contó lo de… -Sami – ante aquel diminutivo que se escuchó desde la puerta mi mirada se corre topándose con un hombre alta de cabello castaño oscuro y con una sonrisa a pagada, pero ¿Qué hace el aquí? - ¿Pero qué estás haciendo aquí papa?...

Hace más de 1 año

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#41

Mi boca se abría pero de inmediato se cerraba, estaba impresionada por aquella aparición, nunca pensé volver a ver a aquel sujeto que ahora llora y me mira tan arrepentido, ¿Por qué volvió?, ¿Qué querrá?, no entiendo, pero sé que lo quiero lejos, el me hizo daño como se lo hizo a mama, él se fue y nunca más regreso, no le importo que yo lloraba y suplicaba que se quedara, no le importo que mama tuviese que desaparecer de mi vida por varios años para así sacarme adelante, nunca le importe, y dudo que ahora lo haga…
*Recuerdo*
- Oye mami, ¿Qué preparas? - le pregunte aquella mujer risueña, que cantaba una melodía que hacia sonreír a cualquiera, de inmediato ella me mira y sonríe aún más.
- Pues trato de hacerle el favorito a tu papa, pero por lo que veo tendré que ir a pedirlo al restaurante de la esquina – de inmediato mi mirada viaja para lo que hacia mi mama y veo un ave completamente negra, con un aspecto poco apetitoso
- La verdad que si mami, eso no se ve para nada apetitoso – pronuncio bajando de la banca para así dirigirme a mi cuarto pero una sonora carcajada de mama hace que me detenga para así dirigirme hacia ella para ver qué era lo que le provocaba tanta risa
- ¿No le puedes mentir a tu madre? – pregunta a medida que sus carcajadas se iban deteniendo, yo de inmediato niego, pero como mentirle, si esa cosa se ve… bueno… ya que, se veo espantosa - No te preocupes mi niña, concuerdo contigo, ahora ve busca tu abrigo para así dirigirnos al restaurante de la esquina - asiento ante aquello y de inmediato voy a mi cuarto, al llegar tomo el pequeño abrigo color mora que se hallaba en la silla de mi escritorio para así volver con mi madre, quien ya se encontraba en la puerta, lista para salir
En el camino ambas hablamos de todo un poquito, ella es como mi amiga y sabe cómo entenderme, aunque todavía no sé cómo lo hace, ya que yo soy muy difícil de entender y llevar mi carácter, pero mi mama siempre lo logra, de una u otra manera siempre consigue calmarme y entenderme, supongo que es el don de todas la madres, quien lo sabe.
Entre chiste y ocurrencias el camino se nos hizo corto y ya faltando poco para llegar a nuestro destino, las carcajadas que salen por parte de las dos, se escuchó en más de una cuadra, y no exagero… Bueno tal vez un poquito, pero si les puedo asegurar que ambas somos muy escandalosas a la hora de mostrar nuestra felicidad. No obstante antes de llegar las carcajadas de mi mama se detiene abruptamente, convirtiéndose así en una mueca de pura tristeza.
Al ver aquello de inmediato mi mirada viaja a donde sus ojos apuntan, viendo así a mi padre besando a una rubia voluptuosa, al observar aquello tuve que parpadear un par de veces para ver si no estaba alucinando, no obstante y antes de que pudiera ver más, mi madre me toma fuerte de la mano y salimos de allí, prácticamente corriendo, pero ya es tarde, aquella imagen se tatuó en mi cerebro, para así repetirse una y otra vez provocando que mi visión se nublara a causa de las lágrimas que amenazaban por salir, ¿Por qué? ¿Por qué él está haciendo esto?
Ya en casa, mi madre abre la puerta y ambas entramos, pero ella se detiene ante de llegar a la sala y se derrumba ante mis ojos, lo que provoca que mi corazón se partiera aún más, y mi alma se fracturara en mil pedazos.
Como un acto reflejo, me arrodillo y decido abrazarla lo más fuerte que podía, tratando así de trasmitirle cariño y compasión, ella de inmediato me lo corresponde, escondiendo su cara en mi cuello para así llorar aún más fuerte, por mi parte también decido por liberar aquella tristeza y me uno a las lágrimas de mama, pero al oír mi solloz ella de inmediato se despega de mí y su mirada conecta con la mí.
¬- No llores mi niña, tu no, nosotras somos mas fuerte sabremos cómo salir de esta – pronuncia mientras que con su pulgar iba quitando los goteros que salían de mis ojos
-Mami no lloro por lo que hizo, lloro porque no me gusta verte sufrir – confesé luego de entender por qué realmente me duele los hechos
- Entonces no llorare más, no te preocupes, ahora sube… pero antes de que pudiese continuar la puerta de la entrada principal es abierta, notando así a un hombre confundido por la escena que estaba presenciando – Sube a tu cuarto mi niña - pronuncia mi madre en un tono delicado pero a la vez firme.
Sin reproche fui corriendo a las escaleras, fingiendo así que me dirigía hacia mi cuarto, pero en realidad me quede en un rincón imposible de detectar desde la sala, ni loca pienso dejar sola a mi mama en esta situación.
Los gritos de inmediato inunda el lugar, los solloz de mi madre y las disculpas de mi padre son los protagonista de aquella discusión, lo siguiente son “te amos” falsos dicho por aquel hombre, pero que pronto los niega y le echa en cara a mi mama lo mal esposa que ha sido, aquello me da rabia porque yo no lo veo así, pero tuve que contenerme ya que sabía que me iban a regañar al ver que la había desobedecido
- Entonces me largo – apenas oí aquello, “el que” dejo de importarme y rápidamente bajo las escaleras para así echarme en brazos de aquel hombre, impidiendo su salida – Suéltame – espeta molesto y sin mucho esfuerzo se suelta de mi pobre agarre para así salir por la puerta, mis gritos para que regresara me desgarraban la garganta y mis lágrimas surcaban mi mejilla hasta llegar al suelo, estaba destrozada
- ¡Papá! – grite cuando caía al suelo y lloraba como nunca lo había hecho en mi corta vida.
Ante aquello no me percato que mi madre se encontraba a un lado de mí, sosteniendo mi hombro tratando de no llorar, pero cuando lo hago, me lanzo a sus brazos y lloro aún más fuerte, él se fue y sé que no va a regresar…
*Fin del recuerdo*
Y valla que tenía razón, posterior a que el saliera por esa puerta solo regreso tres días después por sus pertenencias, para luego no verlo más, cumpleaños, logros, roturas de corazones, problemas, enfermedades, nunca lo volví a tener en cada uno de esas etapa, se olvidó de nosotras, y ahora pretende regresar, mejor que regrese por donde vino.

Hace alrededor de 1 año

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#42

- Sabes que olvídalo, mejor y lárgate – espeto molesta, retratándome de la primera pregunta que había formulado, ya que no importa que está haciendo el aquí, lo que importa es que se regrese por donde vino, no quiero saber nada de el
-Entiendo que estés enojada, pero necesito enmendar mis errores, quiero regresar con ustedes…
-Tarde papa, muy tarde ahora vete – mi tono se escucha firme pero con ese típico endulzante del enojo, no lo quiero aquí
-Pues no me iré, estas herida y como tu madre no está aquí yo debo hacerme cargo de ti, te guste o no – sus palabras me enojaron aún más, ¿desde cuándo le importo?
- Pues te tengo noticias papa, yo ya…
- Disculpen deben salir, hare las curas – pronuncia un Diego en el marco de la puerta junto a una enfermera, de inmediato ambos obedecen y salen para así dar pie a una hora y pico de tortura
Realmente fue muy doloroso cuando Diego me quitaba los vendajes y los cambiaba por otros, nunca pensé que me dolería tanto, pero así es la vida, nunca te dará lo que quieres.
Ya cuando termino, le pedí que no se fuera, no hasta que saliera del baño, no me apetece ver aquel demonio, el acepta para así ayudarme a pararme con ayuda de la enfermara, ya en mis dos pies, el resto me pareció más sencillo, y negando lo que me ofrecían para caminar me dirijo al baño, donde al llegar junto la puerta y así voy al lavabo para lavar mi rostro, o mejor echar agua fría a esta, son demasiadas emociones en un solo día.
¿Por qué regreso? ¿Por qué de repente le importo? ¿En qué momento mi vida se puso patas arriba?, todo iba de maravillas hasta que ese demonio apareció, desde ese momento todo cambio tan rápido, que ni si quiera tuve tiempo para asimilar todo esto, y ahora esto, el regresa y recuerdos que creí enterrados golpean mi cabeza, como si todo fuera un bola de nieve que impacta contra mí.
Pero realmente no me importa, me quedare con Diego o con Emily, ni loca dejare que me cuide o me proporcione algo de cariño, si nunca me lo dio luego de su partida por que tendrá que dármelo ahora, o porque yo tengo que aceptarlo, el ya no significa nada para mí.
-Tu, tu eres sangre del que me destruyo -…
Al oír aquella voz me congele, él no puede estar aquí, el… en que estoy pensando será mejor salir de allí antes de que se le ocurra acabar el trabajo que dejo a media en aquellos baños.
Y sin mirar al espejo o ver a mí alrededor, retrocedo hasta la puerta y como alma que lleva el diablo salgo de allí, prácticamente temblando. Diego al percatarse de mi estado corre hasta a mí y me toma de los hombros para que lo mirase.
-¿Qué sucede Sam? – pregunta preocupado al ver mi estado
-Él está… Él…
¬¬-Eres mía Samantha¬-…
Aquella cosa abre la puerta, haciendo acto de presencia en la habitación, Diego de inmediato me coloca a su espalda y saca no sé qué de su bolsillo, pero que lo mantiene a raya. Aquella cosa gruñe y se ve como su enojo aumenta a tal grado que las cosas comenzaron a romperse, y un líquido carmesí comienza a salir de las paredes, gritos y sombras comenzaron a esparcirse por la habitación y un viento gélido comienza a inundar la escena, sus ojos viajan de la cosa que sostiene Diego en sus manos a mis ojos, haciéndome sentir en un estado de pánico, por lo que me aferro aun mas de la bata del chico que me protege
-¡Eres mía Samantha! -…
Y luego de aquel espantoso grito desaparece conjuntamente con todas aquellas sombras gritos, sangre y otro tipo de artificio para aterrarme, aunque si logro petrificarme del miedo, estaba temblando detrás de aquel chico que aún no se dignaba a girar, pero fuero cuestiones de segundos cuando Diego me toma por las piernas y hace que mi brazo por su cuello para así cargarme hasta la cama
-Esto ya no está bien, Sam, debemos buscar la manera de acabar con esto – pronuncia mientras termina de acomodarme en la cama
-Concuerdo contigo Diego, pero ¿Cómo lo haremos? – si a estas alturas no tenemos nada para acabarlo, dudo que lo logremos en algún momento
- No lo sé, pero mientras tratamos de luchar contra esto lleva esto contigo te va a proteger – y dicho esto me entrega un pequeño rosario de tonos blancos y azules, que supongo yo que fue lo que detuvo a esa cosa de hacernos daño, pero de inmediato lo rechazo, no pienso dejarlo sin protección, sería una imprudencia por parte mía.
-¿Y dejar indefenso contra esa cosa?, olvídalo, estoy más tranquila si tu estas a salvo – pronuncio para así colocar el pequeño objeto en su mano para así hacerla puño
- No te preocupes por mí, yo tengo otro, enserio tómalo, nunca me perdonaría que no te pude proteger ¬– aquello lo dijo con tanto sentimiento que sin pensarlo vuelvo a tomar el objeto entre mis manos y lo estrello en estas
- Gracias – murmuro para así regalarle una sonrisa la cual es correspondida
- No hay de que, ahora me voy tengo aún mucho que hacer – y dicho esto comienza a caminar hasta la puerta, pero antes de llegar se detiene y siento como deja escarpar un suspiro pesado para así devolverse y darme un beso fugas, aunque más que un beso fue un roce entre sus labios y los míos pero fue lo suficientemente potente para sentir una corriente que me recorre cada fibra de mi cuerpo, no obstante antes de poder decir algo el prácticamente salió corriendo de la habitación, dejándome pasmada ante los hechos.

Hace alrededor de 1 año

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#43

Sintiéndome que mi cerebro explotaría por tantas emociones decido por cerrar los ojos, pero algo entre mis manos no me lo permite por lo que elevo esta y admiro con cuidado el pequeño rosario que me había entregado el chico minutos antes.

Realmente era hermoso, y lo digo ya que además de sus tan preciados colores tiene detalles en oro dándole un toque único, no obstante una pequeña inscripción detrás de la medalla hace que enfoque un poco más la vista, notando el nombre de Nicol grabado en esta.
Al percatarme de aquello entendí por qué Diego estaba tan preocupado en protegerme de aquella cosa que me atormente, y por qué es tan importante este pequeño objeto, era de su hermana, la misma que perdido la vida en las manos de aquel monstruo desalmado.
Cuando entiendo aquello, lagrimas comienza a salir sin que yo les hubiese dado el permiso y sin poderlo evitar mi corazón se estruja y siento mi alma quebrarse en pedazos, y la misma pregunta de hace un rato regresa a mi ¿Cuántas son las victimas de aquel monstruo?, me pregunto a medida que me siento más y más agobiada, porque me tocó vivir esto, porque tuvimos que mudarnos a esa casa en primer lugar, aunque dudo que mi madre supiera que en ese lugar se cometieron crímenes espantoso por aquel monstruo que ahora me persigue.
- ¿Se puede? - de inmediato mi mira viaja al marco de la puerta viendo de nuevo aquel rostro que quiero tener bien lejos, ¿acoso no entenderá que no lo quiero cerca?
- No ¬– respondo sin emoción aparente, con un toque sobrio relleno de enojo, pero al parecer aquello no le importa porque igualmente entra
-Me dijeron que en tres días te darán el alta, y aunque no me gusta la casa que tu madre adquirió y hay nos quedaremos hasta…
- Hasta nada papa, yo me puedo quedar perfectamente con Em o con Diego, ya te dije que no pienso ir a ningún lugar contigo – ya me está hartando el que repita aquello
-Lo quieras o no de igual manera te iras conmigo, y no quiero oír ni un reproche más jovencita – dejo escapar un suspiro de resignación para así cerrar los ojos, esto debe ser una pesadilla de la cual no he despertado, pero cuando los vuelvo a abrir veo que no es una pesadilla - ¿por cierto como te sientes? – pregunta cuando se sienta a una orilla de mi cama
- Estupenda – le sonrió falsamente para así devolver la mirada a la pared
- Sami, sé que cometí un error pero por favor, yo quiero arreglar las cosas – pronuncia para luego dejar escapar un suspiro pesado
- Como ya te dije es muy tarde, once años tarde para quererte arrepentir ¬– y dicho esto, como pude me levante y me fui al baño encerrándome hay, no lo quiero cerca, quiero que se valla, me hace daño, me hace recordar aquellos momentos donde más sufrí y al él no le importo
- Hija por favor abre, quiero… Pero el sonido de su celular interrumpe sus palabras, dando paso a un silencio que agradecí hasta que el volvió a hablar – Hija tengo que regresar a la estación pero esta conversación no se queda aquí – resoplo fastidiada por aquello, pero me alegra que por fin se fuera, solo espero que no regrese
Posterior a que sentí la puerta de la habitación cerrarse decido ya por salir de aquel baño para así volverme a acomodar en la cama, sin embargo a penas salgo de aquella habitación, el corazón se me desploma y el pánico regresa, puesto que me volvía a encontrar en aquella habitación de tortura que tan malos recuerdos me trae.
Sombras comenzaron a verse a lo largo y ancho de la habitación, y todas decían mi nombre, aquello me enloquecía, por lo que lleve ambas manos a mis oídos en un intento de apaciguar aquellas voces, pero fue en vano, aquella voces no de detenían y yo ya me estaba comenzando a desesperar por lo que me arrinconó en una esquina, esperando porque aquello pase.
- ¡Basta! – grite desesperada pero ni siquiera eso detuvo aquellos gritos, ya es un hecho, si salgo viva de esta pesadilla me cambio el nombre a uno tan difícil de pronunciar que ni un demonio lo perturbar - ¡Dije que ya basta! - vuelvo a subir el tono de voz, e increíblemente aquello da resultado
Aturdida y sin entender nada, abro los ojos y destapo mis oído para así levantarme de aquella esquina, observando que ya no me encontraba en aquella habitación, si no que me hallaba en el mismo cuarto de hospital, no obstante este es más oscuro, con muy poca iluminación, aquella escena hace que un escalofrió recorra mi espalda haciéndome sentir insegura y con un miedo inexplicable.
- ¡Ayuda! ¬-…
Aquel pedido de ayuda, provenía de mi mama, esa voz era imposible de confundir, era ella pidiéndome ayuda, por lo que sin pensar salgo de aquella habitación y corro por los pasillos, extrañamente pocos iluminado, tratando de encontrarla, llegando así a la recesión del hospital donde para mi sorpresa no había rastro de vida aparente.
Confundida y sin saber que hacer realmente, comencé por buscar a mi mama, pero allí no había absolutamente nada ¿Qué esta pasando?
- ¿Dónde están todos? – le pregunto a la nada, tratando de pensar con claridad, pero una risa malévola retumba en los pasillos llegando hasta donde yo me encontraba, aquello me dio a entender que todo fue una trampa
- Samantha -…

Hace alrededor de 1 año

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#44

Y dicho esto la última luz que podría salvarme se apaga, quedando así en un silencio sepulcral, que me pone los pelos de punta, sin embargo como si nada hubiese paso las luces se vuelven a encender, se comienza ver gente a mi alrededor y todo está perfectamente acomodado, dejándome así confundida y sin saber qué es lo que realmente acabase de ocurrir.
- ¿Sam que haces hay? – pregunta una voz familiar para mí, de inmediato giro tomándome así a un Diego preocupado pero a la vez confundido, no obstante un sonido algo extraño para mí, proveniente de la lámpara que se encontraba por sobre mi cabeza, nos saca de nuestro estado de preocupación y hace que miremos hacia el objeto notando así que este estaba a punto de caer ¬- ¡Cuidado!...
Cuando menos me lo esperaba, Diego prácticamente me taclea, cuando aquella lámpara se desprende de su lugar, el tiempo se empezó a poner lento, un sonido ensordecedor conjuntamente con una malévola carcajada se hace sonoros en aquel pasillo. Mi cuerpo temblaba debajo del cuerpo del que me protegía, su cabeza se escondía en mi cuello, y podría percibir su acelerada respiración.
Aquella cosa, hizo de nuevo un intento de asesinato, y casi lo logra. ¿Por qué? ¿Por qué me tiene que pasar esto? ¿Cómo acabo con esto? Mis lágrimas, sin poder evitarlo, comienza a salir, mi mirada se nubla, y siento como las fuerzas desaparecen por cada minuto que trascurre
- ¿Estas bien Sam? – pregunta el joven que aún se encuentra encima de mí, pero ahora sus ojos conectaron con los míos, viendo hacia las lágrimas que salían sin control – ¿Te duele algo?, ¿te hizo algo? - pregunta ahora con su tono típico de preocupación, yo solo pude negar ya que las palabras se habían atorado en mi garganta.
Los solloz por mi parte es lo único que se escucha en aquel pasillo, Diego por fin entiende y sin más me ayuda a colocarme de pie para así dirigirme a mi habitación. El silencio con uno que otro suspiro es nuestro acompañante el resto del camino y para cuando llegamos, el solo me ayuda a meterme en la cama para así retirarse, hecho que no me pone muy feliz del todo, pero tampoco le puedo hacer un escándalo por que se quede, entiendo que tiene guardia el necesita atender aquellos pacientes
Pero al tratar de acomodarme en la cama un dolor pulsante proveniente de la zona de la herida, provoca que un quejido salga y sin poderlo evitar bajo la mira hacia el lugar, notando así la sangre que se comenzaba a esparcirse un líquido carmesí por la zona, mi miedo aumenta pero al sentir la puerta y ver a Diego acercarse a mi comprende que el tan solo se fue a buscar lo necesario para volverme a curar.
¬- No te preocupes Sam, ya lo resolveré - y dicho esto sube mi bata y quita el vendaje, que por más suave que lo haya hecho un quejido sale de mi cuerpo, aquello había dolido más que la primera vez - Lo siento – pronuncia mientras su miraba viajaba de mis ojos a la herida.
Luego de que termino de torturarme, disculpen me equivoque de descripción, quise decir luego de que termino las curas, deja todo en la mesa que se encuentra pegada a la ventana para así acercase a mí, tomar una silla y acomodarse justo a mi lado, aquello me pareció extraño ya que pensé que tendría guardia hasta tarde.
- ¿Tu guardia ya acabo? – pregunte extrañada que no saliera corriendo por aquella puerta
- Hace rato que termine, ahora me puedo quedar a cuidarte – sonrió ante aquello, pero su mira se puede admirar la preocupación, sé que tiene miedo por mí y por el
- Gracias Diego – musito sin siquiera saber que más agregarle aquella oración
- No hay de que Sam, ahora descansa que has tenido un día bastante agitado – acomoda aún más la frazada que me cubría solamente los pies para así darme un beso en la frente, gesto que me recuerda aquel roce que tuvimos antes de la llegada del loco, por lo que decido aprovechar el momento y preguntarle las razones
- Diego, ¿Por qué me besaste? – pregunte y de inmediato su cara cambia, sus ojos se despegan de mí y noto como su cuerpo se tensa por completo
- Sam yo… pues… Sabes eres una chica Super, y muy hermosa no solo por fuera sino por dentro, y si ya lo sé, no te conozco lo sufriente para tener certeza de aquello, pero… se detiene y deja escapar un suspiro algo pesado – Sabes que mejor olvídalo, ya descansa - y dicho esto corre hacia el baño dejándome hay con mi cabeza hecha un lio, pero él tiene razón no me conoce lo suficiente y dudo… has! Ni siquiera sé si lo dudo, será mejor tomar consejo y descansar, ha sido un día bastante duro.
Cierro mis ojos y trato de buscar la posición más cómoda para así descansar, ya logrado aquel objetivo, dejo que de apoco Morfeo me arrastre a la inconciencia no obstante el sonido de una puerta hace que vuelva a abrir los ojos, notando así la silueta de mi padre en aquel marco, resoplo con fuerza y mis ojos ruedan ante su sola presencia.
- Que parte no eres bienvenido no has entendido – espeto molesta y puedo notar como baja la cabeza
- Sami, enserio vas a seguir odiándome – sus palabras hace que me enoje el doble, ¿Cómo se atreve a decirme aquello?
- Y enserio crees que voy a olvidar casi doce años de abandono, la infinidad hacia mi madre, el daño que nos hiciste, que mi madre se perdiera de la mitad de mi adolescencia por que tenía que trabajar para así poderme dar de comer, crees que voy a olvidar mis gritos para que no te fuera, ¡Nunca! - aquello ultimo lo grito, haciendo notar mi ira y resentimiento, si cree que pidiendo disculpas y dando amor me va a recuperar olvídalo, ya no lo necesito mas
- Hija se que me equivoque, pero…
- Señor, tendré que pedirle que se retire, altera a mi paciente y no es bueno para su estado – Diego sale a mi defensa, y si no fuera por que estuviese adolorida saldría corriendo a sus brazos para darle un merecido beso
- Para su información soy su padre…
- ¿Y es ahora que te acuerdas de que tienes una hija?, sabes que lárgate, no te quiero aquí, lárgate – lo interrumpo antes de que pudiera agregar algo más, que se cree, me abandona y luego se pone el título de padre, pues no, no lo voy a permitir
- Hija pero yo…
- Lárgate – será que estoy hablando chino, que no lo entiende
- Seño altera a mi paciente, no se lo repetiré de nuevo por favor retírese – y dicho esto siento como aquel hombre le da un fuerte golpe a la puerta para así irse, hecho que me alegra - ¿Por qué lo odias tanto? – pregunta ahora ya más calmado para así acercarse a mí, volver a tomar la silla y así quedarse a mi lado
- Solo diré que me abandono a mí y a mi madre cuando yo tenía nueve años – pronuncio tratando de reprimir las lágrimas que amenazan por salir, no pienso llorar por alguien que no me quiso y no me querrá
- Comprendo, si te sirve de algo yo jamás te abandonare – al oír aquello de inmediato mi mirada viaja a sus ojos notando así un brillo que no sé cómo describir, sin saber que decir solo le regalo una de mis mejores sonrisa – Ahora a dormir – rio bajito ante aquello y vuelvo a cerrar los ojos para así caer en los brazos de Morfeo.

Hace alrededor de 1 año

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#45

“Mi respiración es agitada, mis piernas ya no dan para más y siento un terrible dolor de cabeza, esto a causa del tremendo golpe que aquel hombre me habría proporcionado para así meterme en su camioneta, por suerte y pude escapar de sus garras antes de que lograra su objetivo, aunque sé que si no logro salir de este bosque y llegar a mi casa, él lo podrá lograr, y eso me aterra, me aterra que él me halle y me haga daño, mierda en que momento acepte para ir con Estefanía a aquella fiesta, si no hubiese ido ahora estaría en mi dulce cama, y no corriendo por mi vida de quien sabe qué, pero bueno no es el momento de reproche, si no de buscar soluciones.
Sigo corriendo, sin importan cuanto me arda el pecho y cuanto se me dificulte respirar, mi mirada se fija en cada obstáculo para no caer, y mi mente solo quiere algo, llegar a casa. Y para mi suerte luego de tortuosos minutos por fin diviso la pequeña urbanización donde yace mi casa, por lo que apuro el paso para así salir de esta pesadilla, no obstante al ver como aquella camioneta se estacionaba en la pequeña carretera que dividía las urbanización de bosque mi corazón se paraliza, mis piernas flaquean y siento como el mundo se me desploma.
Sin más opción decido ir detrás de un árbol, y esperar a que se fuera, tomando en el camino una rama, por si la primera opción no ocurre. Trato en lo posible de controlar mi respiración, y de no perder de vista aquella camioneta.
Los minutos trascurre y nada que se va, en cambio veo como abre la puerta, notando así, como un hombre de treinta años de una altura de uno sesenta sale de aquella camioneta y comienza a caminar hacia mi dirección. Por lo que tomo la rama aún más fuerte y me escondo aún más detrás de un árbol, rezando porque no me haya visto y se valla.
¬- Mi reina ya sal, que sé que estas aquí – y es ahí donde mis esperanzas se derrumban y veo como mi vida de apoco se escapa de mis dedos, no obstante si me quiere tendrá que hacer un poco más de esfuerzo, no pienso irme sin darle una buena pela, por lo menos rasgúñalo, algo tengo que hacerle – Mi reina la paciencia se me agota, ya sal – siento sus pasos cercas por lo que me aferro aún más a la rama y me preparo para dar el primer golpe, pero para mi alivio los pasos comienza a alejarse, porque me relajo un poco y decido salir de mi escondite para así percatarme que ya se habría ido.
Pero que equivocada estaba, ya que apenas salgo aquel hombre me ataca por la espalda haciéndome caer, mi espalda duele al igual que mi cabeza, pero si me quiere tendrá que pelear, por lo que tomo la rama y antes de que pudiera tomarme le doy en la cara lo más fuerte que puedo, viendo así como este cae, tomando aquella oportunidad, para levantarme y salir de allí no obstante aquel sujeto me toma del tobillo y trata de arrastrarme, aquello me genera más desesperación y comienzo a gritar lo más que podía, y sin parar de desgarrar mi garganta vuelvo a tomar aquella rama y la azoto nuevamente en su cuerpo provocando que su agarre desapareciera.
Sin chistear vuelvo a ponerme de pie y esta vez no le doy el chance para que me vuelva a tomar, corro con aun la rama y llego a la valla que separa el bosque de la calle, la salto y empiezo a correr no obstante las sirenas de lo que podría ser me salvación. Giro para así tener más visibilidad de mi salvador, notando así a un oficial alto de cabello claro y con su típica cara de amargado, sin dudarlo corro así el
- Por favor, ayúdeme – pronuncio mientras me abalanzaba a sus brazos
- ¿Que le sucede señorita? – pregunta terminado aquel extraño abrazo
¬- Un hombre, trata de secuestrarme – pronuncio temblando de miedo, el de inmediato me hace una seña para que me moviera de donde estaba para así el registrar, pero antes de que pudiera entrar al bosque aquel hombre sale y trata de dirigirse a mi, pero aquel oficial lo detiene
- hey, deténgase – exclama el oficial provocando que el hombre saliera huyendo por donde había salido – a todas la unidades, sospechoso de intento de secuestro huye por la zona norte, se solicita refuerzo – de inmediato se escucha un “afirmativo” para luego el pandemonio se apoderar de la situación, las emociones renacen y ya las lágrimas comienza a correr, estoy a salvo y sé que no me volverá a atacar – ¿se encuentra bien? – pregunta el oficial mientras me revisa de pies a cabeza en busca de heridas
- Solo me duele la cabeza – y dicho esto la oscuridad me atrapa, las fuerzas desaparecen y yo simplemente me desplomo
…De la oscuridad salen los peores monstruos, nunca podrás huir, eres sangre del que me destruyo, eres la que pagaras todo lo hecho por tu sangre…”
Un grito ahogado sale de mi garganta y me levanto buscando grandes bocanadas de aire, poniendo de inmediato en alerta al pobre Diego, quien de seguro no ha podido descansar.
- ¿Que te sucede? – pregunta mientras mira alrededor para saber si aquella cosa había regresado
- Lo siento, tuve una pesadilla – pronuncio para así volverme a recostar
- Tranquila, ahora vuelve a dormir - dice acomodando la manta que había bajado a causa de mi reacción, sonrió y veo como un par de rayos de luz se cuela entra las cortinas, sabía que no era de noche, por lo que regreso la mirada hacia el
- Ya no es de noche Diego, será mejor que vayas a casa, no quiero que te enfermes por mi culpa – de inmediato niega para así dirigirse al baño, dándome así unos minutos para así reflexionar lo que había visto en aquel sueño.
Ahora si no entiendo nada, y la necesidad de respuesta incremente por cada detalle que aquella cosa me va revelando, necesito salir de aquí lo más rápido que se me sea posible y comenzar a buscar respuesta, y aunque la idea no me agrada a la primera persona que interrogare es a mi padre, ya que el oficial de aquel sueño, era el, el había sido el que salvo aquella joven de aquel asesino, por lo que debe saber algo, así sea una pista para encaminar esta situación y así encontrar aquello que falta para poder destruirlo.
Dejo escapar un suspiro pesado y decido por levantarme para así dirigirme hacia la ventada, donde corro las cortinas y comienzo a admirar aquel ajetreo del centro de la ciudad, sonrió y me pierdo en ver aquellos detalles que todos no ven, por ejemplo aquel niño que le regala una flor a una hermosa mujer, o aquella discusión entre el que vende unas ricas salchichas y el que va apurado, aquello me hace reír.

Hace alrededor de 1 año

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#46

- No deberías estar de pie Sam ¬– de inmediato giro y veo a un Diego con ojeras pero con esa típica sonrisa que le puede arreglar la vida a cualquiera
- Estoy harta de estar acostada, además cuando me van a dar el alta, ya estoy deseosa de empezar a buscar pista del que me quiere asesinar – digo fastidia mientras me regresaba a la cama
- Ten paciencia Sam, ahora voy a buscar un poco de café, necesito despertarme – sonrió ante aquello y una idea revolucionaria pasa por mi cabeza, solo espero que el acepte
- Diego si te pido que me traigas, te pondría bravo – pronuncio con mi mejor tono de niña pequeña, el solo sonríe aún mas
- No me pondría bravo, solo te diría que tu no estas para tomar café, así que no Sam, buen intento – suspiro resignada, ya que, sé que si me pongo a discutir no lograre nada
- Bien, no voy a discutir contigo Doc. – pronuncio a modo de burla y el solo sonríe aún más, creo que si sigue así la cara se le va a entumecer
- Me da gusto que lo entiendas, ya regreso - y dicho esto sale de la habitación, solo espero que Em se logre escabullir y me traiga un poco.
Ya sola me regreso a mi antigua posición y enciendo la tele, buscando así algo medianamente bueno, pero deteniéndome en aquella programación que tanto me llama la atención, y así paso la mayor parte de la mañana hasta que me vuelvo a quedar profundamente dormida…
…Voces, algo fuerte y pocos considerados conmigo hace que me remueva en la cama buscando algo de silencio, pero al no hallarlo decido por abrir los ojos, notando así que mi padre se hallaba sentado en aquel desgastado sillón, mientras gritaba por aquel altavoz, me abandona y cuando regresa no considera mi estado, pero debo de aguantar, es el que me dará las respuestas.
Mi espera comienza y ya pasado, creo yo, una o dos horas, el sale para seguir discutiendo por teléfono, dejo escapar un suspiro y trato de concentrarme en la televisión, pero al mover mi mano, algo en ella llama mi atención y de inmediato la levanto notando que alguien me había colocado el pequeño rosario a modo de un brazalete, sonrió ya que se quién fue el responsable y la verdad es que no me molesta, más bien me gusta, me gusta que él sea así conmigo.
Sonrió y dejo caer mi extremidad en la cama para así concentrarme en la programación que me hizo dormir hace un rato, sin embargo, el sonido de la puerta y los improperios que soltaba mi padre al entrar hace que mi concentración se valla para aquel sujeto, esta es mi oportunidad.
- Si ya lo sé, quieres que me largue, pero solo…
- En esta ocasión te equivoca, necesito preguntarte algo – interrumpo el avanzar de sus palabras para que así pusiera toda su atención en lo que quería preguntar
- Si me vas a preguntar las razones de por qué las abandone de plano te digo que no te las voy a responder – sus palabras me enojan pero debo de tener paciencia
- No te voy a preguntar eso papa, me podrías oír - trato de sonar lo más dulce que se me es posible, pero sé que aquello fue inútil
- Y ¿Qué quieres preguntarme? – toma la silla donde horas atrás se hallaba Diego para así poderme escuchar mejor
- ¿Qué sucedió en la casa que mi madre compro? – solté si dar rodeos
- y ese interés de repente Sam – contraataca, pero aquello no lo planee
- Como tú mismo me dijiste que no te gustaba, activaste mi curiosidad, ahora me podría responder – pronuncio enoja, a la basura la calma
- Bien te diré, si tú me dices el verdadero interés, no soy estúpido escondes algo…
Trago saliva, y mi mente comienza a trabajar a toda máquina, ¿ahora que le invento? ¿Le sostendré aquella mentira? No sé, no sé, y ya estoy entrando en pánico, nunca fui buena mintiendo y siempre se acaban dando cuenta del fallo, pero ahora que mi vida y los que me rodean están en un peligro, que podría ser hasta de muerte, debo sacar aquella actriz que llevo reprimida en mi interior y tratar de que si vuelvo a repetir la misma mentira, suene un poco más convincente.
Respiro hondo y trato de poner mi mejor cara de buena curiosa por aquellas palabras dichas por él, yo solo espero que esta vez sí sé cómo aquel cuento, porque si Diego cuando le conté la verdad me tomo por drogadicta, mi padre, no dudara en encerrarme en un manicomio, por ende, bajo ninguna circunstancia debo revelar mis verdaderas intenciones.
- Papa no escondo nada, ya sabes lo curiosa que puedo llegar hacer – pronuncio y el deja escapar un suspiro pesado, para luego llevarse una mano a su ya despeinado cabello, ya sabía yo que no sirvo para actriz, y esto lo digo porque cuando papa hace aquellos gesto, indica que te ha pillado en la mentira.
- Como quieras, de todas maneras no te diré nada - dicho esto se levanta y se retira de la habitación
Maldigo por lo bajo, y me remuevo inquieta en aquella incomoda cama, ahora tendré que ingeniármelas para averiguar lo ocurrido en aquella casa, sé que si le saco información a papa o investigo en la propia policía terminare por sacar la verdad a la luz, y es aquí donde lo poco que he aprendido en la universidad, sale a luz y mi parte entrometida se revela, solo me queda convencer a Diego de que me ayude en esta tarea tan complicada.
Dejo escapar un suspiro y me llevo las manos para la cara, desesperada por esta situación, no obstante el sonido constante de mi celular me saca de mi estado pensativo, por lo que retiro mis manos de mi cara y me asomo en la pequeña mesa que se encuentra en lado derecho de la cama y para mi sorpresa y tranquilidad hay se encontraba, sin esperar más lo tomo y desbloqueo la pantalla para así abrir el mensaje recibido, dejándome totalmente perpleja y asustada.
“Por la curiosidad, mataron al gato mi querida Sam.
No sigas cavando, tu muerte podría estar del otro lado”

Hace alrededor de 1 año

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#47

Mis manos tiemblan y siento como mi corazón se acelera, esto no me puede estar pasando, entonces mis sospechas son ciertas, mi padre tiene que ver con su muerte, pero si él lo mato, entonces, ¿Por qué regreso?, siguen habiendo demasiados hilos sin atar, solo tengo que aquella cosa fue un asesino, el cual utilizaba aquella casa para cometer sus crímenes y mi padre tuvo que ver con su muerte, pero aun así, sigo sintiendo que faltan cabos y que apenas estoy viendo la punta de la montaña, ¿pero que me está faltando? Me pregunto dándole vueltas y vueltas a la cabeza, tratando de averiguar que se me está escapando, sin embargo, todo mi dolor de cabeza se ve interrumpido, cuando el sonido de la puerta retumba en mis oídos, obligándome a levantar la cabeza y ver a un Diego muy sonriente y con un charola en mano.

- Tu desayuno, espero te guste, yo lo vi riquísimo ¬– sonrió y hago señas para que termine de pasar, lo cual obedece y rápidamente se coloca a mi lado para así dejar la charola en mis piernas y así dar paso a comer, y la verdad es que no esta tan mal – por cierto, ¿usted que hace con ese celular en mano? – me reprocha y yo miro hacia mi mano para luego sonreír y dirigir mi mirada hacia el

- Me llego un mensaje, y creo que fue esa cosa ¬– pronuncio restándole importancia, ya son tanta las veces que luego de un par de minutos el pánico suele desaparecer para abrir la brecha de la curiosidad

- ¿Puedo verlo? – pregunta tímido y sin mostrar algún tipo de resistencia se lo entrego, para luego llevar un bocado grande de fruta - ¿Qué significa esto? - pregunta para luego poner el teléfono en la pequeña mesita

- La realidad, es que luego de que te fuiste, decidí preguntarle a papa sobre que había ocurrido en la casa que mama compro, y esto lo hago porque tuve un sueño donde el perseguía aquel asesino, mismo que ahora me persigue después de muerto – pronuncio volvió a caer en aquel agujero de duda

- Crees que tu papa tuvo que ver con la muerte de aquel monstruo ¬¬- asiento y luego vuelvo a introducir otro bocado de mi desayuno – Espera ¿tu padre es Luka Thompson? – Pregunta y yo asiento con mi curiosidad a todo lo alto - Ya decía yo que tu padre me habría parecido haberlo visto con anterioridad, además del apellido, pensé que era una coincidencia - aquello lo dice más pare el que para mí, por lo que mi curiosidad aumente el doble

- espera ¿cómo lo conoces? ¬– pregunte llenada de dudas, esto se puso interesante

- Tu padre es el que tiene el caso de mi hermana y de las otras innumerables victimas que ocasiono el asesino más famoso de Vancouver, Benjamín – mis ojos se abren como plato y es ahí donde todo comenzó a encajar

- ¡Claro! – exclamo con alegría, pero Diego puso su mejor cara de confusión

-¿Me perdí de algo? – pregunta y yo de inmediato me quito la bandeja de encima para así acomodarme mejor y contarle mi más gran revelación

-Acabo de descubrir que el demonio que me persigue, es el famoso asesino del que me estás hablando, y me supongo que papa lo habrá asesinado cuando lo iban a atrapar - por fin expongo aquella teoría que llevaba semanas atando, aunque todavía siento que falta algo por descubrir, no obstante lo dicho ya es una gran parte o eso supongo yo

- Espera, espera, ¿Cómo estás tan seguro de aquello? Ni siquiera tienes pruebas - me reprocha y yo me enojo

- Claro que tengo, esto no te lo dije, pero cuando me desmaye posterior al ataque que sufrimos aquella noche, soñé con tu hermana, ella trataba de huir de aquel psicópata, además el otro sueño, donde veo como destripa a una mujer, cuadra con lo que te acabo de decir, además toda mi pesadilla empezó en esa misma casa, coincidencia no lo creo - sus ojos se abrieron como platos al yo decir aquello, impresiona lo sé, pero es la verdad

- A la… entonces, si eso es así, para que re… - pero se detuvo antes de continuar para así levantarse de su asiento ¬– Claro, claro y él va a regresar para reclamar las victimas aun no encontradas, así como pedir venganza por el que le destruyo – se levanta y comienza a caminar por toda la habitación, no obstante el me genera otra duda

- ¿Victimas no encontradas? A que te refieres – no entendí aquello

- Sam, sé que mi hermana está muerta por que tu papa nos confirmó que Benjamín la tenía, de otro modo seguiríamos en su búsqueda, se presume que este psicópata mato a más de 35 mujeres jóvenes, de las cuales ninguna se han podido encontrar – quede pasmada ante aquella confesión, ¿quién es este tipo?, me pregunto intrigada al saber que un hombre puede contener tanta maldad en su cuerpo, algo verdaderamente malo tuvo que ocurrirle para llegar hacer el monstruo que hoy es

- Entonces, ya sabemos quién es y qué es lo que quiere, ahora ¿Cómo lo detenemos? – hice la pregunta correcta, ya el enigma mas gran fue descubierto, pero falta

-Pues supongo, que si hallamos a sus víctimas y las liberamos, por decir algo – se detiene y fija su mirada en mi – entonces podremos deshacernos de el – pronuncia muy seguro de que podríamos llegar hacer tal hecho, pero yo lo dudo

-Eso tiene sentido, ya que si no hay víctimas que encontrar su propósito ya no valdrá, aunque te olvidas que también está buscando venganza contra el que le destruyo, ósea mi padre, ósea que viene a por mí, además, si la policía no a podida dar con el paradero de los cuerpos de sus víctimas como crees que nosotros lo vamos a logar – aunque bien es cierto que aquello podría dar resultado, él se está olvidando del resto, haciendo esta tare imposible.

-Y entonces, ¿Qué sugieres? Quedarte de brazos cruzados…

-No seas estúpido – espeto interrumpiendo su hablar – Podríamos pensar algo mejor, algo más coherente y que no signifique una muerte segura para ambos – Me fulmina con su mirada, y su expresión sonriente se esfuma, es la primera vez que veo a Diego enojado, y, aunque sé que no es el momento, realmente se ve guapo con aquella expresión

-Y quedarnos de brazos cruzados es la mejor solución – suelta un bufido y yo ruedo mis ojos, es más terco que una mula

-No, pero si planeamos e indagamos mejor sobre el tema, más oportunidades de detenerlo tendremos – al terminar veo como suelta un suspiro pesado y se vuelve a sentar, esta vez en mi cama

-Tienes razón, lanzarnos al vació de esa manera significara más problemas – su cabeza cae y su mirada queda pegada al suelo – Yo solo… yo… yo solo quiero encontrar a mi hermana, y pensar que si la encontramos terminaríamos años de pesadillas para mucho…seria..- hago que se detenga para que así pudiese mirarme

- Sé que es difícil, pero hay que hacer las cosas bien, y así podremos encontrar a tu hermana – me regala una pequeña sonrisa y luego me abraza, siento como comienza a llorar, e instintivamente mi mano viaja a su cabello y lo comienzo a acariciar, dándole el apoyo que necesita, sin embargo, aquel momento se ve interrumpido, cuando ambos comenzamos a oír fuertes pisas conjuntamente con un espantoso rechinido proveniente del baño, nota mental: luego de que salga de esto, le tendré un pavor a los baños.

Hace alrededor de 1 año

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#48

De inmediato el chico que minutos antes se encontraba afligido, recupera sus fuerzas y se despega de mi, para así levantarse e ir para aquella puerta, que ya comenzaba a zarandearse con fuerzas, el miedo se instaura y sin poderlo evitar, este toma control de mi cuerpo y provoca que me levante para así poderme colocar detrás de mi héroe, aunque siento que esto es más una estupidez que una acto de heroísmo.

Esta teoría se refuerza cuando de aquella puerta se comenzaron a ver las garras de aquella cosa, para luego abrirla y dejar ver aquel demonio, de tan temible aspecto, mi corazón se empezó a acelerar y por instinto tomo aquel pequeño rosario, y lo quito de su puesto para así arroparlo con mi mano, buscando algo de tranquilidad

- Lárgate Benjamín, no eres bienvenido – su siniestra carcajada se hace presente en toda la habitación luego de que Diego pronunciara tales palabras

- Ella es sangre del que me destruyo, ella es mía – su voz es áspera y fría, causando más estrago en mi cuerpo del que debía

- Tendrás que matarme para llegar a ella ¬– otra siniestra carcajada sale de aquella criatura, haciéndome temblar, mi mirada se cierra y solo pienso en que esto no esta pasando, que estoy soñando, pero al sentir el grito ahogado del muchacho abro los ojos y este esta tendido en el suelo, y veo como de su costado izquierdo comienza a emanar sangre

- ¡Diego¡ - me derrumbo a su lado, y comienzo a llamarlo, pero nada no reacciona y ya mi desesperación reemplaza mi miedo – Diego, por favor, tienes que despertar – pronuncio tratando de moverlo, para que así abriera los ojos, pero nada

- Eres mías - y dicho esto me toma por la muñeca y tira de mi hacia lo que ya no era un baño, por lo que comienzo a jalonear y tratar de hacer fuerza contraria para que él no me llevase consigo.

Mis gritos son altos y fuertes, y lucho con todas mi fuerzas para que Benjamín no me mate, para que el no vuelva a ganar y sea una más de aquellas que arrebato de este mundo. Mis manos se hace puños, y en una de ellas siento la presencia de aquello que me puede proteger, sin pensarlo lo revelo ante aquellos terroríficos ojos rojos sangre, y de inmediato me suelta, haciendo que callera a un lado del herido Diego, gritos y gruñidos de su parte se hacen presentes en la habitación y su enojo va en aumento

- No soy tuya, lárgate - espeto con aquel objeto por delante de mí y se ve que aquello no le fue de buen gusto, ya que la cosas comenzaron a romperse a mi alrededor y aquella cosa parecía no querer ceder – Lárgate Benjamín – decir su nombre en alto me erizaba la piel, pero no podría demostrarle miedo, el me ganaría

-Eres mía Samantha – vuelve a decir y esta vez se intente abalanzar contra mi, pero unos disparos hace que su descenso se detenga y ambos giramos para ver de donde habían venido, notando así, que mi padre se encontraba con una cara de espanto y con su arma en alto, este distractor lo tomo como oportunidad y le pego aquel rosario en su pecho, este de inmediato soltó un grito que me hizo alejar y volver al mismo lugar donde había terminado, para que así Benjamín por fin cediera y se largara.

-Hija, ¿estás bien? – pregunta corriendo hacia a mí, pero yo lo rechazo, en estos momentos lo que me importa es Diego

- Yo no importo, busca un médico, está herido – el de inmediato comprende y sin más sale de la habitación, yo por otro lado voy hacia la cama y busco la sanaba para así regresar a su lado y tratar de taponear aquella herida, donde la sangre salía más y más rápido, mi preocupación se eleva cuando veo que su piel perdía color y sus labios eran pálidos – Diego, por favor, no te mueras, aunque queda mucho por hacer, ¿recuerdas?, buscar a tu hermana, vamos no desistas ahora – digo ya con lágrimas en mis ojos y sintiendo como mi corazón de apoco se va paralizando, pero aquello se ve interrumpido cuando los médicos y enfermeras entran.
Estos de inmediato me apartan y comienza su trabajo, mis oídos se desconectan, y solo puedo pensar que todo esto fue mi culpa, primero mama y ahora Diego, si tan solo lo hubiese hecho sola, si tan solo no le hubiese dicho nada, todo estos se hubiese evitado y el no estaría en ese estado.

Mi padre entra y me obliga a levantarme para así colocarme en la cama, pero yo, solo podía ver como aquellos médicos atendían a mi amigo. Segundos después, veo como ingresa una camilla, para así montarlo en esta y llevárselo, intento levantarme para así seguirlos, pero una enfermera conjuntamente con mi padre me detiene y me obligan a quedar en la habitación, pero yo quería ir, yo quería asegurarme que él iba a estar bien, pero mi padre y aquella enfermera no me lo permitían.

Entre tanto caos, una sonrisa malévola se logra escuchar desde el baño, y de inmediato giro mi mirada, para notar que aquella cosa se encontraba recargada del marco disfrutando de la escena, del dolor que me estaba causando, para luego girar y desaparecer.

Hago un nuevo intento, pero soy nuevamente detenida y al ver que por tanta veces que lo intentara tantas veces me lo iban a impedir, decido darme por vencida y así recostarme en la cama, la enfermera al ver que me di por vencida decide por retirarse, dejándome a solas con papa, quien me veía con terror y confusión en sus ojos

- Me podrías explicar, que es esa cosa y por qué los estaba atacando – dice tratando de sonar lo más tranquilo que podía, pero estoy más que segura que la tranquilidad no es lo que siente en estos momentos

- Papa no sé qué decirte o por dónde empezar – realmente no sé cómo se tome lo que le valla a decir, ya que por mucho que lo haya visto y disparado, no creo que mi relato sea muy convincente que se diga, o al menos no para el mas cuerdo

- Por el principio Samantha, por el principio – dicho aquello respiro hondo para así comenzar a relatar todo, desde que nos mudamos a esa horripilante casa, hasta los hechos que me llevaron a estar dos meses en coma, le cuento absolutamente todo sin tratar de omitir detalles para que el me pudiese entender, para así revelarle lo que minutos antes de haber sido atacados, habíamos descubierto de aquel psicópata.

Cuando termino, los ojos se mi padre se abren como platos y está sin palabras, sus manos viajan a su cabello y tira de este, en signo de confusión, para así comenzar a caminar de un lado a otro, nervioso, confuso.

– Entonces, Benjamín, ahora después de muerto te persigue y además tiene a tu madre – asiento y el continua con su van y ven – Pero como es eso posible, no entiendo nada – dice en un hilo de voz deteniendo sus pasos

- Lo que se, es porque Diego y yo comenzamos a atar cabos, pero la verdad es que no se cómo es posible o como detenerlo – me mira y puedo ver en sus ojos que me quiere ayudar, que en estas oportunidad no saldrá por la primera puerta que encuentre

- Entonces los tres lo vamos a averiguar y lo enviaremos a donde pertenece, no dejare que te vuelve hacer daño – toma mi manos y su cabeza cae sobre esta – Por dios, en que los he metido – susurra y a mí me confunde, él no tiene la culpa

- Papa, puedes tener la culpa de todo, pero esto ya escapa de tus manos, tú hiciste tu labor de policía, como ibas a saber que este loco maniático iba a regresar y tomar represalias, nadie lo podría saber, solo toca intentar acabar con esto, buscar soluciones – siento como deja escapar una gran bocanada de aire para así regresar la mirada hacia mi

- No te diré lo contrario, pero ¿dónde vamos a encontrar esa susodicha solución? – pregunta y a mí de inmediato se me ocurre algo

- En la escena del crimen, regresare a la casa y buscare hasta en el más oscuro rincón, seguro y encontramos algo – sé que lo que planteo es un suicidio, porque sé que si regreso al lugar del inicio de los hechos, podría no regresar con vida, pero es un riesgo que debo de correr, esta pesadilla tiene que acabar

- Te has vuelto loca, no te dejare ir, además todo lo que le pertenecía está en la estación, yo sugiero ir primero allí y buscar respuestas – iba a protestar, pero sus ojos me advierte que es mejor que me quede callada, por lo que acepto

- De acuerdo, pero quisiera ir con Diego, él me ha acompañado desde el inicio y quisiera… pero antes de que pudiera terminar mi oración mi celular comenzó a sonar, de inmediato giro para así tomarlo, notando así que es un mensaje de texto. Con recelo y muy poco segura, lo abro y cuando lo leo, mi corazón se detiene

“Muy bien mi querida Sam, que inicie el juego
-Benjamín-”…

Hace alrededor de 1 año

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#49

Comencé a temblar al ver aquel mensaje, ya que confirmaba cada palabra dicha entre Diego y yo, todo es cierto, lo que me hace temerle aún más, ya que a mis espaldas tengo al mayor asesino de Vancouver buscando venganza y a sus víctimas, nada más y nada menos.

Pero eso no es lo que me debe de preocupar por ahora, en lo que debo de concentrarme es buscar en donde están sus víctimas y en como lo voy a detener, pero ¿Cómo lo hare?, si a los policías le ha costado aquella misión, como lo hará una estudiante de diecinueve años, la verdad es que no sé cómo lo hare, y no se me ocurre nada más, solo me queda esperar salir de aquí e ir junto a mi padre y Diego hacia la estación con la esperanza de encontrar una mísera pista, aunque seguiré insistiendo que las respuestas tienen que estar en aquella casa, y más en aquel armario, donde el me arrastro hacia la oscuridad la primera noche en que tuvimos el primer contacto, es ahí donde posiblemente consiga lo que tanto anhelo, pero si mi padre no me deja, tendré que ingeniármelas para ver como lo convenzo, por ahora seguiré su juego.

- Sami, ¿Qué sucede? – el roce de unas manos hace que quite la mirada del teléfono para colocarla en el responsable de aquel contacto, encontrándome a mi papa

- ¿Qué? – pregunte, ya que al estar metida en mis pensamientos no le había prestado atención

- ¿Qué sucede Sam? – formula la pregunta nuevamente y sin saber que decir le entrego el teléfono, este de inmediato lo toma y lee lo escrito allí, pero no me lo entrega de inmediato, los minutos transcurre y le veo releer una y otra vez el mensaje, como si estuviera buscando algo más, pero eso es todo, así son sus mensajes, claros y aterradores - ¿Qué significa esto? – por fin levanta la mirada y me devuelve el teléfono

- Pues que todo lo dicho es cierto, y que el estaré en la búsqueda de las víctimas, esto cada vez se está poniendo peor – le digo mientras colocaba el teléfono en la mesa y hacia intentos de levantarme, pero él me lo vuelve a impedir

- ¿A dónde crees que vas? Ni loco te dejare ir, y más sabiendo que ese loco maniático está a tus espaldas, así…

- Así que me vas a acompañar para saber del estado de Diego, y no me lo vas a reprochar – pronuncio quitando su mano, para así sentarme colocarme las pantuflas y salir de esa cama

- Diga lo que diga no te hare cambiar de idea, ¿cierto? – de inmediato asiento mientras tomaba el pómulo de la puerta para así salir de allí – Bien, entonces de acompaño – dicho esto siento como se acerca a mí y me abre aún más la puerta, ante aquello sonrió satisfecha y salgo de allí, rumbo a la recesión para ver cuál era su estado o saber si lo puedo ver.

Al llegar, mi papa se me adelanta y le pregunta a una mujer rellenita, con arrugas que denota que ya esta entrada en edad además de una amabilidad extrema, en donde podíamos encontrar a Diego.

La mujer al principio se vio que no quería dar ningún tipo de respuesta, pero luego de que mi papa sacara la placa ella de inmediato empezó a colaborar, ya después de varios minutos que me parecieron largos y eternos, mi padre por fin se acerca a mí con la valiosa información.

Sin esperar más, halo por un brazo al policía que me acompañaba y corrimos así donde se encontraba mi amigo, que viendo que estaba en unos de los cubículos de la zona de emergencia, no fue tan grave, como creía, lo cual me alivia de sobremanera puesto que no soportaría que sufriera por mi culpa o que le sucediera algo peor.

Cuando por fin encontramos su cubículo, entro y noto como este se removía con fastidio en aquella cama, además de ver como una gran venda rodeaba su torso desnudo, ante la imagen y omitiendo los espantosos aparatos sonrió y me adentro aún más.

- Sabes que te puedes lastimar aún más si te sigues moviendo de esa forma – pronuncio y el de inmediato se detiene para poderme ver

-Y tú no deberías estar aquí – me sonríe y de inmediato tomo la silla que se encuentra a un lado

-Lo sé, pero igual quería saber cómo te encontrabas – suspira y dirige su mirada así su herida

- Duele, pero no es mortal, mis compañero me confirmaron que con reposo y nada de esfuerzos, me recuperare – dice volviendo a buscar aquella posición cómoda, yo de inmediato lo detengo y el me mira frustrado - ¿Cómo puedes soportar esto? Ya estoy perdiendo la paciencia – sonrió por lo bajo y niego con la cabeza

-Si te dejaras de mover, te dolería menos – su carcajada de inmediato inunda la habitación, aunque claro se detuvo casi de inmediato, pero eso no le quito la gracia de la cara

- Yo debería estar cuidándote y reprochándote cada cosa que hagas, odio ser atendido – resopla fingiendo enojo

- Pues ahora me toca a mí – me mira incrédulo ante lo dicho y yo solo puedo poner mi mejor cara de duda

- Sam, tu estas saliendo de un como de dos meses, como pretendes hacer tal cosa – levanto mis hombro restándole importancia al asunto

- Ya se me ocurrirá algo – este vuelve a sonreír y de inmediato me toma de la mano, yo no lo rechazo y sin importarme nada afianzo más su agarre…

Hace alrededor de 1 año

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#50

“Una semana después”…

… Ya ha pasado una semana y ya por fin me dieron de alta, pero para mí mala suerte no tuve más remedio que irme a vivir con mi padre, además de congelar el semestre en la universidad, puesto que sé que si no lo hago terminare perdiendo el cupo y la beca, y es lo que menos quiero.

Pero lo positivo de esta situación es que a Diego le dieron el alta unos días antes de que yo saliera, y contra todo reproche, me la paso más allí que con el policía, es más ahora estoy vía a su casa, para ver cómo sigue así como también dirigirnos hacia la estación, donde ya mi padre nos espera

Que ahora que estoy pensando en ello, han pasado demasiado tiempo y Benjamín no ha hecho más intentos de asesinatos o por lo menos no se ha aparecido para hacerme palidecer de cada susto que me da, creo yo que es porque llevo el pequeño rosario y sabe que mientras lo tenga no se podrá aparecer, ahora como Diego tuvo hasta hace poco este pequeño tesoro, si a su hermana aun no la han encontrado, es una duda que posee desde que me dijo aquello, y que ahora es que caigo en la cuenta que no se lo he planteado.

Sonrió, y me fijo que ya estoy en frente del edificio, por lo que toco el timbre para minutos después me abriera el portón y yo pudiese ingresar, subir las escaleras para posteriormente tocar a su puerta.

- Sam – dice animado mientras que abría la puerta

- ¿estás listo? – pregunte mientras él me dejaba pasar

- Solo déjame ir por mi billetera y nos vamos – asiento para luego perderlo por el pasillo.

A solas en aquella instancia, empiezo nuevamente a curiosear pero sin nada más interesante que ver, me voy para la ventana, sin embargo, al observar por esta, mi corazón se acelera y siento que mis piernas comenzaban a flaquear, era mucha belleza para ser cierto.

Benjamín, se encontraba recostado de uno de los arboles cercanos a la residencia, con una sonrisa aterradora, y con su característica mirada carente de alma, esto me aterra y me indica que él va en serio, el tratara de buscar sus víctimas a través de nosotros, esto se está poniendo cada vez peor y la verdad es que aun la duda de si podre con todo esto persiste en mi cabeza.

Aterrada, corro las cortinas y decido por sentarme a esperar a Diego, tratando de no pensar absolutamente nada o por lo menos hacer el intento, sin embargo, al sentir una mano en mi hombro, un pequeño grito sale de mi y de inmediato me levanto, para así enfrentarlo, pero al notar que es el joven con ahora su mirada de preocupación me relajo

- ¿Sucede algo? – pregunta y yo de inmediato apunto hacia la ventana

- Esta aquí – él al entender aquello, se va para la ventana y corre las cortinas

- Sam aquí no hay nada – extrañada por aquello voy hacia aquel lugar y muevo a Diego, confirmando que aquella cosa ya se había marchado.

- Te juro que estaba allí, lo vi sonreírme, no estoy loca – sabía perfectamente lo que había visto, esa cosa esta acosándome

- Tranquila, te creo, Benjamín buscara la manera de atormentarte, si te digo la verdad yo también lo he visto en algunas ocasiones aquí en el departamento, estoy preocupado por esta situación Sam – aquello me alarma, ya que sé que este demonio ahora no solo me atormenta a mi si no que está aplicando lo mismo con el pobre de Diego, y en cierta forma me siento culpable por que fui yo quien lo introduje en esta situación

- Ya somos dos, pero debemos ser fuertes, no podemos acobardarnos es lo que trata de buscar – deja escapar un suspiro pesado ante mis palabras y luego de sorpresa me abraza, pero de todas formas se lo correspondo

- Tengo miedo, miedo de no poder protegerte – me confiesa y de inmediato me separo, viendo que lagrimas se estaban acumulando en sus ojos

- Sé que mientras estés a mi lado, estaré a salvo – me sonríe, y con su dedo pulgar acaricia delicadamente mi rostro, le sonrió

- Hay de veras discúlpame, ahora déjame buscar mis llaves y nos vamos – dice apartándose de mi para así irse a la cocina, pero a ese punto realmente no sé qué es lo que le pasa a mi cabeza

Ya listo, ambos salimos del apartamento directo al garaje del condominio en total silencio, ambos metidos en nuestros mundos, pensado en quien sabe que, pero el sonar de mi celular, me saca de mi estado pensativo, por lo que lo tomo y veo que es mi padre el que estaba llamando.

“– ¿Papa que sucede? – le pregunto intrigada por su llamada
- Pues… se, se trata de tu madre – mi mundo se desmorono al oirá aquello, sabia ya lo que fue de ella, pero que me lo confirme, me da pavor

- ¿Qué pasa con ella? ¿La encontraron? – en mi interior rezaba a todos los ángeles, para que me diera una respuesta positiva pero que ella estuviese viva, no obstante algo dentro de mi sabía que no era así

- Sami, está muerta, está muerta, la encontramos esta mañana cerca de la propiedad de Benjamín – me derrumbe, mi teléfono callo y yo solo podía llorar, y llorar, la perdí, perdí a mi soporte, a mi amiga, a la persona que velo por mi tantos años, la perdí y no va a regresar, está muerta y es mi culpa, no debí dejarla sola con ese monstruo, ya no regresara.

Me siento incompleta y destrozada, grito de ira e impotencia y pienso que hice para haber merecido tal castigo, desde que llego aquel demonio a mi vida, solo me ha traído desgracias y dolor, y ahora me ha arrebatado lo único que tenía, la persona a la cual amaba y admiraba, ya no está.

Mis piernas, por fin cede y caigo al suelo, envuelta en llanto y sufrimiento, entre aquellos segundos siento como unos brazos me rodean y sin importarme el que o el quien, me aferro a ellos y escondo mi cara en su pecho, llorando así aún más fuerte, sus manos acariciaban mi cabello y en oportunidades dejaba besos en esta, tratando de consolarme, pero es inútil, estoy destruida.

- Esta muerta, Diego ese demonio me la arrebato – digo con mi voz rota, sintiéndome que de apoco un agujero negro atrapaba mi cordura

- Sera mejor regresar – no respondí, y el solo me levanta entre sus brazos y ambos comenzamos el trayecto de regreso a su departamento

Ya de regreso, me deja sobre el sofá y yo solo puedo gimotear y sollozar, las palabras no salían y me mente quedo totalmente en blanco, estaba… estaba destruida, incompleta, la perdí y todo por dejarla con ese desgraciado, si tan solo no me hubiese alejado de ella, ahora estaría viva, si tan solo no hubiese comprado ese lugar, ella estaría conmigo.

¿Por qué? ¿Por qué tiene que sucederme esto? Tan bien que nos empezaba a ir, y ahora esto, ahora la muerte golpea nuestras vidas, y todo a causa de un asesino psicópata hecho demonio y que por ser la hija del que le destruyo la tomo conmigo, es injusto.

- Sam, tomate esto, te sentara bien – dice Diego mientras me extiende una taza, de no sé qué, de inmediato se la niego – Sam te caerá bien, anda – se sienta a mi lado y yo se la vuelvo a negar, suspira y antes de que pudiera decir algo, siento el timbre, el de inmediato deja la tasa en la mesa y se va a averiguar quién es.

Al rato, siento la puerta abrirse para así dar paso a unas fuertes pisadas, sin ánimos despejo mi mirada de la taza y veo a mi padre, igualmente destrozado, al verlo así me levanto y sin importarme nada más, lo abrazo, y ambos comenzamos a llorar con la misma intensidad, con el mismo dolor.

- Te prometo que acabaremos con el mi niña, te lo juro, esto no quedara así…

Hace alrededor de 1 año

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#51

Posterior a que mi papá se fuera, Diego me abraza en aquel sofá viejo, mientras que aún lágrimas recorren mis mejillas, con mi rostro escondido en su pecho, escondo aquella escena, mientras que él acaricia, mi largo y enmarañado cabello.

Sentía en ocasiones como articulaba palabras, seguro de aliento, pero que yo era incapaz de comprender, puesto que mis oídos y otros sentidos se habían desconectado, sólo para darle fuerza a mis lágrimas.

Esta vez sí logró destruirme, tanta veces que lo juro, y yo nunca lo tomé en serio, y estas son las consecuencias, él al fin logró destruirme el alma, y dejarme en claro que este macabro juego iba en serio, que él iba hacer todo para impedir que lo echara de mi vida, así como descubrir su rastro de terror, sé que es lo que menos quiere, porque sabe que así esas pobres almas ya no estarán a su merced.

Que a cualquier costó, buscaría venganza contra mi padre, sin embargo, Luka había dejado de amar a mi madre desde hace mucho, y la prueba era aquella infidelidad, pillado por ambas aquella noche de invierno, entonces, ¿porque la mató, sabiendo que el hecho no le afectaría? Por qué mató a mi madre sí los ataques era dirigido hacia mí.

Sencillo, por más que no ame a mamá, de alguna manera me sigue queriendo, y cuando me hiere o lástima, mi padre siempre se lo tomara personal, esa es la razón de por qué la mató, del por qué no me aniquilo a mi primero, sí no que se fue a la yugular de mi madre, para así hacerme sufrir y por consecuente hacer sufrir a mi padre.

Pero Benjamín no tiene toda la responsabilidad en este asunto, puesto que sí no hubiese dejado sola a mi madre, ella estaría bien, él no la hubiese toca, y ella ahorita estuviera viva y a mi lado.

No obstante, mi egoísmo sólo me dejaba pensar en que me tenía que cuidar, olvidándome de lo más importante, por ello nunca me voy a perdonar el haberla abandonado, en haberla dejado sola y a merced de aquella cosa, jamás me lo voy a perdonar.

- Sam debes ser fuerte, por ella, no te dejes vencer - aquello sí lo escuchó a la perfección, por lo que me separó y junto nuestras miradas

- ¿Cómo lo hago? Ella era mi todo, y sí no está... Deje la oración en el aire mientras otro nudo se formaba en mi garganta, señal de que el llanto pronto aparecerá, Diego de inmediato me vuelve a abrazar

- Sé que no será fácil, habrá días que te preguntaras si valdrá la pena seguir luchando, pero nunca dejes de pensar qué pensarían ellos si nos vieran derrotados, hay que seguir luchando, por ellos – sus palabras me hacen sentir extrañamente mejor, en ellas sé que no solo habla de mi madre, eso lo sé, por ello me vuelvo a separar y asiento ante aquello.

Pero por más que me sintiera mejor, el hecho de perderla me sigue carcomiendo por dentro, por ello ni pienso seguir esperando la ayuda aquí sentada, debo de resolver esto hoy, no lo pienso hacer después, es ahora o nunca.

- Lo intentare, ahora quiero regresar a casa, ha sido un día bastante duro – digo para así levantarme de aquel asiento, tomar mis cosas y dirigirme a la puerta, no obstante su mano me detiene

- Yo prefiriera que te quedaras, y así te podría cuidar – niego con la cabeza para así zafarme de su agarre, esto no lo puede detener

- No te preocupes, lo mejor será que me valla y descanse – siento que deja escapar un suspiro pesado, pero antes de que pudiese hablar salgo por aquella puerta dispuesta a terminar con esta pesadilla.

Ya en el corredor, respiro profundo y decidida me voy para el ascensor, donde presionó el boto para llamar el aparato, mientras espero miro aquel rosario que llevaba, preguntándome si esto que hare es una locura, sin embargo, locura o no, sé que la única manera es enfréntame a mi pesadilla, ir a esa casa y averiguar allí, es la manera correcta de terminar este calvario, además de que tengo el presentimiento que allí es donde se hallan la respuesta para encontrar a sus víctimas, y no en esa comisaria, donde mi padre insiste en ir, por ello regresare y me enfrentare a Benjamín, así me cueste la vida.

- Sam, espera – elevo mi mirada al oír su voz y ruedo mis ojos en signo de fastidio, no entiende que quiero irme

- Dime – pronuncio sin muchos ánimos de hablar, el solo se acerca a mí, tanto que nuestras caras quedan a milímetros, poniéndome nerviosa

- Sé que pensaras que es una locura, pero tú me traes loco – dicho esto sus labios se juntan con los míos, haciendo que millones de mariposas revolotearan con fuerza en mi estómago, y una corriente eléctrica me atraviesa de pies a cabeza.

Simplemente se lo correspondo y la tristeza se esfuma, mi corazón late rápido, y no es por miedo, sino porque comprendí que igualmente estoy loca por el doc. Ornes.

- Ambos estamos locos – le sonrió cuando se separa de mí, él igualmente me sonríe

- Eso quiere decir…

Hace alrededor de 1 año

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#52

- Que estoy igualmente loca por ti – mis palabras ensanchan aquella sonrisa para así dar paso a sus encantadores labios nuevamente, pero aquello hace que mi conciencia se mueva con culpabilidad, sé que le estoy ocultando el hecho de que iré a esa casa, sabiendo los riesgo, sabiendo que en esta misión suicida podría perder la vida, por lo que lo vuelvo a separar, no mucho, pero si lo suficiente para poder conectar nuestras miradas y decir lo último.

- Te amo Diego – y dicho esto entro al ascensor y cierro sus puertas para así presionar el botón del living

Al estar en el living, salgo por el portón y al estar ya en la calle, paro el primer taxi que pasa por la zona, me subo a este y posterior a aquello le indico la dirección, este asiente y de inmediato arrancamos.

Mi mirada esta fija en la ventana, fingiendo que observaba lo que me rodeaba, no obstante, mi mente divaga en lo que hare, en como lo hare y como me defenderé si ese es el caso, sé que me dirigió al infierno en sí mismo, y sé que Benjamín de alguna u otra forma lo sabe y me debe ya estar esperando, para poderme asustar, infundirme terror, y aunque sé que lo lograra, por el simple hecho de ser una ordinaria humana, con sentimientos y sin ningún tipo de poder para defenderme contra aquello, tengo fe, fe de que podre contra aquello y eso me basta y me sobra, sé que con ello lo derrotare, y salvare las alma atrapadas.

Si tal vez me dirija a mi muerte, pero con tal de hacer una diferencia, con tal de detener aquel asesino que ha atemorizado a muchos en vida y me ha hecho la vida imposible en muerte, me hace feliz, feliz de que por fin acabe con la pesadilla de muchos, con mi pesadilla.

Con mis ojos llenos de lágrimas bajo la mirada hacia el rosario de la hermana de Diego, y recuerdo aquella pesadilla donde podía ver el terror en sus ojos, ella no merecía morir de aquella forma, y sin embargo murió de la peor forma posible.

Por ella, por Diego, por mi madre y por cada víctima de aquel loco es que hare esto, hoy termina la pesadilla, y un nuevo capítulo se abre para aquellas personas que pensaron que jamás le darían un entierro digno a sus fallecidos, o le dedicaron el último adiós a esa persona.

Si seré humana, indefensa y sin poder alguno, pero la fe está conmigo y con ello sé que lo derrotare, aun sabiendo que mi muerte se aproxima, no me importa lo enfrentare y acabare con él, lo destruiré, lo devolveré a donde pertenece y me voy a asegurar que jamás regrese, que jamás vuelve a causar daño, despídete de tu reinado de terror, hoy se acaba, esta humana te acabara, te acabara y se asegurara de que jamás salga del infierno, ese lugar a donde perteneces y del que nunca debiste salir, esta humana acabara la pesadilla de una vez y por todas.

- Señorita ya hemos llegado – la voz del conductor me saca de mi mundo interno, cayendo en la cuenta que ya estaba de regreso en donde había comenzado la pesadilla

- Muchas gracias – pronuncio con una sonrisa forzada para luego sacar el dinero, pagar sus servicios y bajar.
Un viento gélido golpea mi cuerpo, y por inercia llevo mis manos hacia mis brazos buscando algo de calor, mi mirada recorre la facha de aquel viejo edificio y hay lo veo, sonriendo en unos de los grandes ventanales, esperando a que yo entrase.

Suspiro profundo y tomo aquel rosario para hacer puño mi mano, tratando de buscar valentía, pero unas luces provenientes de la carretera hace que gire y veo lo que menos me esperaba. Este se estaciona justo a mi lado y baja corriendo a abrazarme, niego en silencio y me separo.

- Debo de hacer esto…

- No te voy a abandonar, así me mandes a la china, me regresare y estaré allí a tu lado, no te perderé, no pienso perderte como perdí a mi hermana – me vuelve a abrazar y sin remedio se lo correspondo

- Diego pero si no te vas te perderé a ti también, y…

- Entonces tratemos de no morir esta noche y terminar esta pesadilla, ¿Qué me dices? – me separa de él y me regala una de esa sonrisa, esa que por inercia me hace sonreír

- De acuerdo, ahora… vamos por Benjamín – asiente y me toma de la mano, terminándome de dar aquel valor que tanta falta me hacía, para así girarnos y quedar frente a frente de aquella propiedad, listo para lo que se avecina.

Con pasos firmes, caminamos por aquel sendero de la entrada hasta llegar a la puerta, la cual abrimos para ingresar en aquella macabra propiedad, al ya estar adentro, la oscuridad era su manto y el silencio su idioma, trago doble y para no tropezar busco mi celular y le enciendo la linterna, con algo de luz halo a Diego para ir hacia aquel armario, donde tuve el primer contacto con aquella cosa, sé que ahí hay algo, tengo el presentimiento de que allí están las respuesta.

- Seguro que es por aquí Sam – escucho las dudas de Diego y yo simplemente asiento.

- Muy segura, más adelante hay un pasillo que nos llevara a un armario donde ocurrió el primer ataque, seguro allí hay algo – le digo planteando mis teorías, las cuales no estoy muy segura

- De acuerdo – el silencio vuelve a reinar posterior aquello.
Ambos teníamos miedo, pero aun así seguíamos avanzando, hasta llegar aquel pasillo, el cual jure más nunca pisar, y e me aquí, regresando y cometiendo tremenda locura, respiro profundo y antes de ingresar por completo reviso el perímetro con la linterna, asegurándome que aquella cosa no estuviera cerca, y para nuestra calma Benjamín no estaba.

Entramos, y de inmediato mi piel se puso de gallina y mi corazón comenzó a latir con la suficiente fuerza, como para que Diego lo pudiese escuchar, este al sentir mi estado me da un leve apretón a mi mano, indicándome que todo estaba bien, que él estaba allí conmigo.

Hace alrededor de 1 año

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#53

Vuelvo a respirar profundo y sigo caminando hasta llegar a aquel armario, con recelo suelto la mano de mi acompañante y abro aquella puerta, rezando por que el no estuviese allí esperándonos para atacarnos, pero para alivio de nosotros el armario está totalmente vacío, por lo que, y sin esperar, entro y con algo de dificultad enciendo la pequeña luz.

- Sam aquí no hay nada, solo madera vieja – niego con rapidez y empiezo a buscar no sé qué, toco todo, el suelo las paredes y de ultimo me voy para el fondo, que al golpearlo este hace un ruido diferente, indicándome que aquello era un fondo falso, algo eufórica por el descubrimiento, mi mano viaja hacia debajo de aquella falsa pared y siento una corriente de aire confirmado mis sospechas, de inmediato me reincorporó y giro hacia Diego

- Es un fondo falso, si me ayudas a sacarlo descubriremos a donde lleva esto – él asiente a tales palabras para adentrase en aquel pequeño armario, y empezar a buscar la forma de sacar aquello.

Uno dos, hasta tres minutos nos llevamos hasta que por fin aquella cosa cede y la sacamos de nuestro camino, topándonos con una puerta de hierro algo oxidada, envuelta en candados y cadenas, esta extrañamente estaban abiertos al igual que la puerta, como si alguien ya hubiese estado aquí con anterioridad, ambos nos dimos una mirada de alegría y sin mas abrimos aquella puerta, topándonos con unas escaleras, que seguro nos llevaría a una habitación secreta.

Ya entiendo por qué ni lo mejore policías pudieron dar con sus víctimas o con él, es que era un genio entre su psicosis, nadie se hubiese imaginado, tal cosa, jamás.

Con cautela, vamos bajando las escaleras y a medida que avanzamos una extraña sensación de que ya estuve aquí invade mi cerebro, miro confundida y trato de recordar donde pude ver algo así, pero sin encontrar explicación alguna, muevo mi cabeza con brusquedad y seguía bajando, hasta toparnos con otra puerta igual que a la anterior.

Con miedo abro aquella puerta y nos adéntranos en la misma habitación que había visto en pesadillas, sus paredes mugrientas y bañadas en sangre, aquella cama tinta en carmesí, todo era igual o peor a como lo vi, y es entonces cuando un flas de recuerdo me ataca y me veo aquí gritando por mi vida y aquella cosa jugando con mi cuerpo desnudo, mis gritos de ayuda eran inútiles y cuando menos lo espere escape, escape de este lugar, aquello, solo significaba una cosa, era lo que me explicaba lo que había sucedido conmigo luego de que aquella cosa me arrastrase a la oscuridad, el me trajo aquí, para hacerme lo mismo que a sus víctimas, y cuando escape lo único que tenía en mente era arrebatarme la vida para que aquel monstruo no volvía hacerme daño, seguro mi mente lo bloqueo y por ello no podía recordar nada, hasta ahora.

- Diego yo ya estuve aquí – pronuncie con hilo de voz, ya que por fin entendí lo que había sucedido aquella noche cuando lo conocí

- ¿Pero cómo es posible? – me pregunta atónito

- Aquella noche, la primera noche en que lo conocí el me trajo aquí, me torturo y jugo conmigo hasta que se cansó, el intentaba hacerme lo mismo que a sus víctimas, solo que logre escapar, por eso me intente quitar la vida, por el terror de que esa cosa me volvía hacer… hacer – me quebré, el pánico volví a instaurarse en mi cuerpo y si no fuera por los brazos de él que me sujetaron por la cintura yo hubiese caído al suelo, mis piernas no funcionaban y mis lágrimas se hacen visibles

- Sam será mejor irnos de aquí, esto no te hace bien – escucho sus palabras y como idiotizada asiento y ambos empezamos a caminar hacia la salida, sin embrago, aquella puerta es azotada y sentimos como los candados se volvía a recolocar, una risa macabra retumba dentro de aquella paredes y siento que mi corazón se va a salir de mi pecho en cualquier momento, esto no puede estar pasando, esto fue una mala idea desde un principio, nunca debí regresar – ¿Qué es lo que quieres? – escucho la pregunta de Diego, pero mi pánico no me permite moverme

- Cerca y no tan cerca, un misterio queda, la destrucción del que me destruyo…

Al ori aquella voz, aquella tenebrosa voz quede petrificada, mis lágrimas se detienen y simplemente quede hecha piedra, esto fue un completo error.

- ¿Qué significa? – vuelve a preguntar, enojado seguramente

- Cerca y no tan cerca, un misterio queda, la destrucción del que me destruyo…

- Mierda, Sam, concéntrate por favor, hay que salir de aquí – giro y veo su preocupación pero yo no puedo reaccionar, por lo que me zarandea fuerte – Samantha no es el momento de quedarse como un piedra, reacciona por el amor al cielo – me vuelve a zarandear y lo único que puedo hacer es gritar

- ¡TENGO MIEDO! ¡Tengo miedo! – me separo de él y mis lágrimas vuelva a salir, tengo miedo, que miedo, pavor, quiero salir de aquí, nunca debí regresar

- Sam, mírame – se acerca y me toma por los hombros y me obliga a mirarlo – Yo también tengo miedo, pero no es el momento de quedarse como una piedra y gritar como cual histérica, debemos terminar esto para así de aquí – niego con la cabeza y en me vuelve a zarandear – Por dios, Samantha si no hacemos algo moriremos aquí, de alguno u otra forma pero moriremos, y yo te hice una promesa, ambos íbamos a salir de esta vivo, Sam debemos terminar esto – suspiro, y trato de centrarme en mi objetivo, necesito tranquilizarme, él no me hará daño mientras tenga el rosario, el…el… a quien engaño, me estoy muriendo del miedo

Hace alrededor de 1 año

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#54

- ¿y cómo lo hacemos? Diego tengo miedo, esto fue una mala desde el comienzo, nunca debí venir – niego en silencio y con su pulgar derecho acaricia mi rostro

- Si fue una mala idea, pero a la vez la correcta, Sam sé que tiene miedo, pero juntos saldremos de esta, el cómo solo se resolverá si entre los dos buscamos, ¿cuento contigo? – Me pregunta y yo simplemente puedo asentir – esa es mi chica – besa mis labios fugazmente y aquello es la chispa que necesitaba, le sonrió

- Estamos juntos en esto – este asiente y comienza a ver a su alrededor

- Empecemos a buscar lo que sea que oculte, vamos a dividirnos tu a la izquierda yo a la derecha – asiento y sin más me voy a la zona indicada

Comienzo a revisar cada rincón, cada zona que podía ver, buscando algo que me diera la pista para acabarlo o por lo menos hallar a sus víctimas, y así liberar aquellas pobres almas. Cuando pensaba darme por vencida e ir a ayudar a Diego, un agujero entre la pared y el buro, llama mi atención, por lo que con dificultad arrimo el ya maltraído buro y meto la mano en el agujero encontrando, cuatro libretas, morrones, algo gastadas por el tiempo y un libro negro de una extraña apariencia.

Curiosa ante aquel descubrimiento, tomo una de las libretas y la abro, empezando a leer lo que allí estaba escrito, quedándome petrificada por el hallazgo.

- Diego, encontré algo -

Diego de inmediato va para donde estoy y me quita aquel diario, este lo empieza a leer, y rápidamente su cara de asco y repulsión hace presencia mientras pasaba aquellas hojas amarillentas, la curiosidad me pica y tomó otro diario e igualmente comienzo a leer, y no daba crédito a los que mis ojos observan en aquellas manchadas y amarillentas hojas, mi estómago se revolvió y simplemente no pude seguir leyendo.

Aquel enfermó, por así llamarlo, escribía cada asesinato cometido, resaltando lo más que se podía el como lo hacía, el cómo les iba arrebatado su vida, era repulsivo en toda la expresión de la palabra.

Pero a pesar de las ganas de vomitar y de lo enfermo que podría hacer aquello, Diego aún seguía leyendo, como si aquello se tratase de una novela de varios tomos, cosa que me sorprendió, no sí es porque es médico o sí de por sí nació con la condición de aguantar tales atrocidades, sea como sea me impresiona su fortaleza.

Una vez que Diego leyese cada uno de aquellos libros, por fin su mirada conecta con la mía, y realmente no puedo explicar que es lo que puedo observan en ellos.

- Fueron 66 - balbucea entre dientes, pero le puedo entender, aunque no comprender

- ¿Qué quieres decir que fueron 66? - le pregunté confusa por aquello

- Benjamín ha asesinado 66 mujeres jóvenes, y según lo último redactado todos los cuerpos están enterrados en el patio - mi boca literalmente se fue para el piso y mis ojos se abrieron como platos, ese desgraciado era un enfermo esquizofrénico con problemas de psicopatía.

- ¿En el patio? Y ¿Por qué 66? - pregunté sin aún poder creer lo que mis oídos escuchaba

- En su patio porque es la manera más sencilla para que no lo descubrirse, aunque no entiendo por qué los policía no descubrió esto cuando allanaron su propiedad - pronuncia mientras desordenada su cabello - y la verdad no sé por qué mató a 66 mujeres, tal vez estaba loco – musito mientras volvía a releer aquellos diarios, seguramente buscando las respuestas.

Por mi parte, mi mente divaga en diversas teorías, puesto que algo no cuadra, todavía quedan interrogantes, ¿Por qué los policías no pudieron localizar los cuerpos o su cámara de tortura? ¿Por qué mató a 66 personas? ¿Dónde estará el cuerpo de Benjamín? No lo comprendo, algo nos falta, una variante que no estamos considerando, entre tanta vueltas, mi cabeza cayo en la cuenta que hay solo una persona la cual me pueda responder algunas o a todas mis interrogantes, sin más remedio decido llamar a mi papá.

- ¿Qué haces? - me pregunta un Diego confundido al ver que sacaba mi celular

- voy a llamar a Luka, él podría ayudarme a responder un par de preguntas - el niega de inmediato y me lo arrebata de la manos.

- olvidado, sí lo llamas sabrá que estamos aquí, y la verdad es que no quisiera que se metiera más de lo que ya está - suspiro algo pesado y ruedo mis ojos con fastidió, él tiene razón

- ¿y que sugieres? - le pregunté y el sólo se limitó a observan la habitación, su mirada viajaba de un lado a otro hasta que se detuvo en un punto

- ¿qué es eso? - apuntó a mis espalda por lo que giro y noto que apuntaba al libro negro, lo tomó y se lo entregó

- No lo sé, estaba junto a los diarios – le digo mientras lo dejaba en su manos

Sin decirme nada, lo abre y veo como este comienza a leer su contenido, curiosa me voy para un lado y como puedo leo junto a él, tratando de no pasar ningún detalle importante, pero que va lo único que aquel libro resaltaba era la adoración hacia un culto para lucifer, pero más allá de ponerme los pelos de punta nada cuadraba con nada, nada tenía sentido.

Hace alrededor de 1 año

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#55

Al ver que no había nada más en aquel tenebroso libro, me puse a recorrer aquella asquerosa habitación, a ver si encontraba otra cosa, algo que pudiese resolver el enredo que tengo en mi mente en estos momentos.

Trataba de no pasar nada por alto y ver cada detalle en aquella habitación, pero solo me encontré con un par de manchas de sangre, algunos instrumentos tintos en carmesí, y una que otra alimaña. Ante el hecho de no hallarle respuesta a nada, dejo escapar un suspiro, para así sentarme en la cama, sintiéndome cansa y agobiada, pero al hacer aquel gesto, algo me molesta en la pierna, por lo que me levanto extrañada, y con recelo levanto la mugrienta sabana.

Al notar lo que allí se encontraba, mis ojos brillaron y mi cabeza comenzó a gritar de la emoción, sin más toma las llaves y corro hacia Diego para que este la viese, el al verlas de inmediato la toma y me mira sorprendido

- ¿Dónde las hallaste? – me pregunta emocionado

- En la cama, ahora salgamos de aquí, busquemos a tu hermana – sabía que si salimos de aquí podíamos ir al patio y buscar los cuerpos para así acabar de una buena vez esta pesadilla

- No Sam, salgamos de aquí y vamos a avisarle a la policía – lo miro extrañada por aquellas palabras, ¿es que acaso no quería encontrar a su hermana?

- Espera, tu no querías acabar con esto – le dije sintiéndome confusa

- Si, pero no te quiero poner en riesgo, Sam descubrí algo que la verdad me perturba – lo sigo mirando confusa, esto se está poniendo interesante

- Pero yo no vi nada, ¿Qué es lo que te puede perturbar? – le pregunte

- Pues según lo que leí en esta cosa, Benjamín hizo un pacto con Lucifer donde le prometió 132 víctimas, mujeres jóvenes, a cambio de que este le devolviera a su pequeña hija, la cual murió en un accidente de auto junto a su madre, pero supongo que tu padre, cuando lo iban a apresar, lo mato antes de poder cumplir aquella meta, y ahora está condenado a vagar por la eternidad hasta logar con aquella cifra – mis ojos se volvieron a abrir como platos y mi boca volvió a tocar el piso, pero ¿aquella cosa no es un libro?

- Espera, ¿eso no es un libro?

- No, es una especie de diario que contiene recortes de libros satánicos y especificaciones de cómo lograrlo, aterrador – y otro clic hace en mi cabeza, entendiendo la razón de por qué no pudieron entrar o descubrir algo los policías

- Y esa es la razón de por qué los policía no pudieron hallar nada, aquel espectro siempre velo por aquellos que lo hacía poderoso, él siempre estuvo un paso por delante de la policía, y cada vez que lo intentaba este los atacaba o atemorizaba - estaba impresiona, realmente lo estaba, aquel demonio, Benjamín era peor de lo que pensábamos

- Eso no lo dudes Sam, ahora toma los diarios y salgamos de aquí – asiento y sin más ambos nos dirigimos a la puerta y para nuestro alivio las llaves eran las de la puerta.

Con cuidado subimos aquellas escaleras viejas, llegando nuevamente así a aquel armario, para así salir de aquel tenebroso lugar. Ya estando en el pasillo, Diego, vuelve a tomar mi mano y me pega a su cuerpo, aquello no me molesta y sin darle importancia seguimos caminando.

La oscuridad era lo único que se podía percibir, el ambiente era frio y me ponía los pelos de puntas, y pese a que no podía ver aquella cosa cerca, no podía bajar mi guardia, miraba a mí alrededor, tratando de ver si íbamos por la dirección correcta o si estaba cerca.

En ocasiones Diego me daba un leve apretón en mi mano, tratando de trasmitirme confianza, hecho que se lograba, pero solo por minutos, ya que me siento nerviosa, asustada y ansiosa, ¿ahora que? ¿Qué sucederá posterior a salir de aquí?

No estoy muy segura, pero aún queda una pregunta y esto aún no puede terminar, no sin antes poder responder aquella pregunta y sé que Luka, tendrá esa última respuesta, ese último detalle que se nos hace vital para terminar de resolver esta incógnita, para resolver de una vez y por todo este rompecabezas tan complicado.

- Ya estamos llegando Sam, ya vamos a salir de aquí – la voz de Diego me saca de mi estado de encierro y caigo en la cuenta que estamos a pocos centímetros de llegar a la puerta, a muy pocos diría yo, y entonces, ¿Por qué siento que no me puedo ir aun? Por qué siento que a pesar de la última duda que persiste en mi cabeza, mi cuerpo se resiste a salir por aquella puerta, ¿Por qué?

Ante mi indecisión respiro hondo, y analizo por un momento lo que realmente quiero hacer, ¿locura? Tal vez, pero sé que si no desentierro esos cuerpos y los libero de aquel malnacido, esta pesadilla jamás tendría un fin, puesto que harían unos policías contra aquello, seguro nada, y no es porque yo sea especial o tenga poderes, no, sencillamente porque es a mí a la que a atormentado desde hace dos meses, y es a mí a la que le interesa terminar con este pesadilla de una vez y por todas.

Sin más que pensar o analizar, me suelto del agarre de Diego, y sin importarme sus gritos o suplicas corro por entre la oscuridad, con destino a la cocina, por dos sencilla razones, una porque allí puedo tomar un cuchillo para defenderme si ese es el caso, y dos porque el en armario del fondo sé que hay una pala, que me ayudara en esta tarea.

Hace alrededor de 1 año

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#56

Al llegar a mi destino, tomo el cuchillo y luego la pala, para así salir al patio, por la puerta que está en esta instancia el parte del fondo junto al armario.

Cuando el aire frio de la noche pega justamente en mi cara, cierro los ojos por un momento, y un segundo de sensatez entre en mi cabeza, ¿ya he perdido la cabeza? Me pregunto mientras reconsideraba aquella idea, pero aquel minuto de sensatez y cordura cuando escucho como Diego se va acercando hacia mi.

Abro los ojos, y sin más voy y me coloco en el medio de aquel enorme espacio, tratando de pensar donde debería empezar a cavar, pero como no se me ocurre nada, decido por abrir el últimos de los diarios, seguro allí debe haber algún tipo de mapa, o indicaciones que me lleven al punto correcto.

Con dificultad, lo abro, y comienzo a buscar eso que tanto me interesa, paso y paso desesperada las hojas, hasta que por fin doy con lo que tanto he buscado.

- Del centro cuatro pasos al frente y luego seis a la derecha – repetí en voz alta para así empezar hacer lo escrito allí.

Cuento en mi mente lo pasos que debo dar, tanto hacia adelante como hacia a la derecha, y de esta manera llego a un enorme árbol viejo, sin hojas y con un aspecto que da miedo, no obstante, me trago ese miedo, para así dejar todo lo que tenía en las manos a un lado y ponerme a cavar. Hundí la pala y comencé a sacar tierra, y a sacar y a sacar, la verdad es que nunca pensé que aquella tarea se me hiciera tan difícil, tan… tan pesada para mí, pero por mas fuerte o complicada que se la tarea, no me voy a detener, necesito desenterrar aquellas víctimas, darles paz, darme paz.

Sin embargo, antes de poder continuar, alguien me detiene y hace que gire para ver aquella mirada llena de furia, sabía que está enojado, pero la verdad que a este punto no me importa.

- ¿estás loca? No quedamos en que íbamos para la policía – vocifera enojado, suspiro y le arrebato la pala que me había quitado

- Harta es lo que estoy, Diego aunque me odies, yo pienso desenterrar esos cuerpos – dicho esto giro y continuo con aquella tarea, pero el nuevamente me arrebata el objeto que me hacia la tarea más fácil, giro nuevamente y esta vez me topo con unos ojos acuosos

- Nunca te podría odiar Sam, te quiero proteger, te amo y si te llegara a pasar algo yo… yo no lo podría soportar... Hago que se detenga, juntando mis labios con los de el

- ¿Recuerdas que ambos juramos no morir esta noche? – le pregunte una vez que me separe de su labios, el solamente asiente – Juntos, nada nos podrá derrotar, que me dices, ¿me ayudas? – le sonrió y por fin, logro ver esa sonrisa que el siempre lleva consigo, me abraza y luego se va para donde yo estaba cavando y sin más el continua lo que yo había dejado a media, o mejor dicho, lo que él me había hecho dejar a medias.

Los minutos parece que trascurrían con lentitud, mis nervios están por las nubes, y mi mirada no se puede despegar de aquel lugar donde la pala se hunde y se hunde, sin resultado alguno, haciéndome preguntar si realmente todo lo que allí se encuentra escrito es verdad, ¿será una trampa? ¿una pista falsa? Espero que no sea así, que realmente podamos encontrar algo.

- Samantha – al oírlo cerca de inmediato mi mirada se despega de la pala y se va al fondo de aquel tenebroso lugar, allí no está, pero no descarto que este cerca.

Respiro hondo y regreso la mirada a donde pertenece, tratando de no pensar que quizás esa cosa iba hacer algo para impedir que encontremos a sus víctimas. Cuando por fin se escucha un ruido seco, indicándonos que la pala había chocado contra algún objeto, mi corazón se acelera y rápidamente mi mirada se conecta con la de Diego, ambos ya sabíamos lo que se hallaba allí abajo.

Con nervios y con miedo a la vez, ambos nos tiramos al suelo y terminamos de sacar la tierra que no nos permitía ver a aquel baúl, ya cuando terminamos de desenterrarlo, aquella cosa era inmensa, fácilmente lo podría confundir con una fortaleza subterráneo.

- Con razón esos policías jamás dieron con las víctimas, esto parece una fortaleza subterránea - pronuncio algo perpleja por lo que estaba observando

- Eso es cierto, y bien ¿Quién lo abre? – ambos nos volvimos a mirar, tratando de averiguar quién tenía las agallas para abrir aquella cosa, ambos teníamos miedo de lo que pudiese pasar, era normal, pero no nos podíamos echar para atrás, no en estos momentos, respiro hondo y que más, lo abriré

- Yo lo hago – asiente inseguro, y con cuidado me acerco a aquella fortaleza de la muerta, y con temor y sobretodo con extremo cuidado voy levantando aquella tapa. Cuando por fin destape aquello, un olor repugnante inunda mis fosas nasales y provoca que me aleje, aquello era insoportable

- Lo veo – pronuncia Diego mientras que se acerca con su mano en su nariz, yo por otro lado me vuelvo a acercar imitando las acciones de él, curiosa de que es lo que estaba viendo, si embargo, quede boquiabierta, era el.

- Benjamín – y dicho esto un viento gélido hace que ambos giremos, notando así que aquella cosa estaba a nuestras espaldas, sonriendo de una manera triunfante, aquello me da muy mala espina, algo no anda bien.

Con temor tomo nuevamente el cuchillo y lo aferro a mis manos, estoy segura que algo va a suceder, esto no es normal, resulto muy fácil, algo no cuadra.

- Por fin…

Dicho esto esa cosa se abalanza contra nosotros, provocando que ambos cayéramos al suelo en diferentes direcciones, con la intención de esquivarlo, no obstante cuando giro la mirada hacia mis espalda para ver donde había terminado Benjamín, noto que se introduce en aquella fortaleza, es ahí donde comprendo que él no nos quería atacarnos, él quería regresar a su cuerpo.

Hace alrededor de 1 año

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#57

- Muévete Diego – le digo alterada mientras me levantaba y trataba de alejarme de allí

- ¿Qué sucede? – me pregunta a medida que lograba llegar junto a mi

- Benjamín… el… el

- Regrese Sami – al oír aquella voz me detuve en seco, mi corazón dejo de funcionar y el aire se quedó comprimido en mis pulmones, esto no puede ser real, él no puede estar a mis espaldas, vivo.

Mi cuerpo tiembla, y el estado luego del pánico se apodera de mi cuerpo, sudo frio y siento que en cualquier momento mis piernas podrían fallar, esto parece una pesadilla hecha realidad, ¿cuándo voy a despertar?

- Oh Sami, no me vas a venir a darme la bienvenida – siento que deja escapar un risa macabra, que me pone los pelos de punta, en estos momentos me estoy arrepintiendo de venir para acá, en definitiva fue una locura.

Pero pese al terror que estoy experimentando, no me puedo quedar petrificada allí, esperando que aquella cosa nos mate, por lo que y sin girar a ver aquella cosa tomo a Diego por una mano y lo arrastro conmigo, dentro de la propiedad vía a la puerta principal, con la intención de escapar de allí, llegar a la estación y buscar una pistola para acabar esa cosa, porque un simple cuchillo no le va hacer nada, mierda porque tuve que meterme donde no me estaban llamando, debí hacer caso, debí salir de aquí con lo que ya sabía.

Corro con el corazón en la boca, sintiéndome aterrada, a medida que nos íbamos sumergiendo más y más en aquella oscuridad, aun sabiendo que aquello estaba detrás de notros.

No obstante antes de poder salir de la cocina, siento que Diego es apartado de mi lado de un movimiento brusco, para así tomarme por la espalda y estamparme contra una pared, dejándome cara a cara con el terror personificado. Si muerto le tenía pavor, ahora estoy petrificada, su rostro tinto en sangre, sus ojos rojos y sin alma, sus garras, su aspecto esquelético, era espantoso de ver.

- Eres mía Samantha – al decir aquello siento como posiciona su mano en mi abdomen, ya sabía por dónde venía aquello, pero aquello también me recuerdo que ya no es un espectro, que lo puedo golpear y no lo voy a atravesar, por lo que y cn todas mis fuerza que podía poseer en ese preciso instante, lo golpeo entre su entre pierna, justo en aquella zona, donde el sol nunca le va a dar.

Este de inmediato se separa de mí y yo tomo la oportunidad para hacer espacio entre nosotros, su mirada de inmediato conecta nuevamente con mis luceros, y me dan a entender que está furioso.

Temiendo por mi vida, sujeto aún más fuerte aquella arma blanca entre mis manos, lista para luchar, esta es mi oportunidad, lo voy a acabar…

- Diego -

Posterior de que aquella cosa me apartara del lado de Sam, me levanto y sabiendo que estoy desarmado, decido ir a por el libro, que se me había caído en el patio, seguro que de allí se encontraba algo para poder ayudar a terminar esta pesadilla.

Cuando ya por fin lo tengo entre mis manos, lo abro, y con desespero comienzo a buscar entre esas hojas amarillentas y mugrientas, la solución para devolverlo a donde pertenece y asegurarnos de que jamás pudiese regresar para hacernos daño. Paso y paso las hojas, y me frustración se va elevando a medida de que no encuentro nada, no obstante, cuando consigo lo que tanto he buscado, regreso a la cocina, encontrándome que Sam estaba luchado, contra aquella cosa, parecía irreal aquella escena, pero estaba sucediendo, ella evitando heridas potencialmente morales y aquella cosa, tratando de acabarla.

- Samantha -

Lucho con cada gramo de voluntad y fuerza que pueda poseer mi cuerpo en estos momentos, aunque no se igual de rápida, logro atinarles un par de veces en la cara y manos con el arma que sujetaba entre mis manos, no obstante él también ha podido, atinar un par de rasguños y puñetazos, pero pese al dolor, no pienso detenerme.

Me muevo, lo más rápido que puedo, buscando la manera de atinar cada estocada, y aunque falle, no tengo intenciones de rendirme, no obstante, cuando Diego comienza a decir una palabras que yo no lograba comprender, este retrocede y gruñidos comienza a salir de su boca, así como las luces se encendía y apagaban, los adornos se rompían, y sombras volvían a aparecer en aquella instancia.

Esto lo aprovecho, y cuando menos se lo esperaba me abalanzo contra aquella cosa y procurando de no fallar, le clavó el cuchillo justamente en su pecho, donde yace su corazón ya muerto y seco, este acto hace que deje escapar un grito de terror, que hace que me lleve las manos a mis oídos.

- Si yo moriré, tú vendrás conmigo – dicho esto siento como atraviesa mi cuerpo, con su mano derecha, justo en la zona de la herida anterior, rápidamente todo se vuelve oscuridad, y la risa y gritos son lo último que retumba en mis oídos

- Diego -

- ¡SAMANTHA! – grito lleno de desespero al notar que es gravemente herida por aquella cosa.

Sintiéndome lleno de odio y dolor, continuo las palabras de aquel diario, mientras me acercaba a aquella cosa, quien me veía con ira y furia, sin dejar de leer tomo el cuchillo que estaba en su pecho y se lo saco, para así volverlo a apuñalar, esto lo hago una y otra y otra vez, hasta que termino aquellas palabras.

Benjamín, comenzó a gritar y a deshacerse ante mis ojos, suelto todo lo que tenía en mano y sostengo el cuerpo inerte de mi Sam, que se desliza de las garras de aquel imbécil.

Ya en suelo, tratando de taponear la herida, veo como aquella cosa desaparece, dejando un grito de terror antes de marcharse, para posteriormente ver como miles de sombras negras cruzaban la cocina de punta a punta y estas luego se convertían en jóvenes, quienes me veían con una sonrisa y una mirada de agradecimiento, entre estas jóvenes pude ver a la madre de Sam y a mi hermana quienes asentían con su cabeza y sonreían ampliamente, para así desaparecer ante mis ojos. Sabía que esto había terminado, pero ahora tenía que salvar a mi Sam, tenía que sacarla de aquí, ella no podía morir.

Sin dejar de ejercer presión, la tomo en brazo y corro por aquella casa hasta llegar a la puerta principal, al salir corro a mi auto y la ingreso en el lado del copiloto para así subirme, encenderlo y acelerar hasta el fondo, resiste mi Sami, te pondrás bien te pondrás bien.

Lagrimas bajaban por mi rostro, a medida que iba conduciendo como un maniático, tratando de llegar lo más rápido al hospital, no la puedo perder, no la puedo perder como perdí a Nicol.

- ¡OTRA VEZ NO! – exclamo sintiéndome terrible.

Cuando por fin llego, la bajo y comienzo a gritar como un lunático, de inmediato soy atendido, arrebatándomela de esta manera de mis manos y llevándoselas lejos de mí, me derrumbo en ese preciso momento, y un solo pensamiento me embriaga en ese momento, no te mueras Sami, no te vayas…

Hace alrededor de 1 año

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#58

“Un año después”

- Diego -

Tomo mis llaves, mi mochila y chaqué, y me dispongo a salir de la sala de descanso, rumbo al estacionamiento, listo para marcharme. Camino lento, con pereza y con algunos bostezos escapándose de mis labios, por los pasillos con uno que otro médico u pacientes en aquellos pasillos, mucho movimiento para ser las dos de la mañana, pienso llegando a la recensión para firmar mi salida

- ¿Ya te vas hermano? – me pregunta un Nat igual de cansado, asiento y tomo la salida para firmar

- Me alegra que ya haya terminado el turno Nat

- Hemos tenido mucho movimiento, al menos ya te vas, a mí me queda aún un par de hora - suspira para así tomar el papel que había firmado y ponerlo en su sitio

- Es ahí donde sabes si tiene la vocación o no – le sonrió y el solo me hace una mueca – Nos vemos Nat – me despido y retomo mi camino.

Al llegar a mi carcacha, me subo con pereza, tirando mis pertenencias al otro lado, y pongo rumbo a mi departamento. Pasado un par de minutos, llego, dejo todo en el sofá y me voy directo a mi cuarto, listo para dormir, o bueno tratar, ya que después de lo que sucedió ya hace un año, me ha costado dormir, las pesadillas me persiguen y no me permiten descansar.

Espero que esta noche pueda logar el descanso y mañana poder cumplir con mis deberes y no dormirme, eso espero.

Dejando escapar un suspiro pesado, me deshago de mi uniforme para cambiarlo por mi cómoda piyama, para así tirarme en mi cómoda y amada cama, tomar la almohada más grande y acomodarla entre mis brazos, para así poder obtener la mejor posición. No obstante, cuando me acomodo en el lado derecho de la cama, mi mirada va a parar a mi mesa de noche, donde aún tengo el pequeño rosario de Nicol y Sam, tirado, a la vista de cualquiera.

Casi de inmediato un nudo en mi garganta aparece, y unas inmensas ganas de llorar aparecen, nublando mi vista y mis sentidos. Agobiado por la tristeza, me levanto de la cama, tomo el pequeño objeto, y lo aviento adentro de unas de las gavetas, tratando de alejar los recuerdos.

Pero que va, ya las lágrimas se escapan de mis ojos, y el nudo se vuelve más doloroso, a media que van pasando los segundos, y sin más, dejo escapar el dolor, dejo fluir, nuevamente, aquellas lagrimas tan amargas que me recuerdan lo que he perdido, lo que jamás podre recuperar.

- Recuerdo –

Camino de un lado a otro, esperando noticias algunas de mi Sam. Luka llego apenas hace unas horas, y aunque me sigue reprochando por aquella locura, la verdad es que poco le estoy parando, solo puedo pensar, en lo que podría estar pasando allí adentro y las razones del porque no sale Nat junto a los demás.

Trato y trato de poder pensar en positivo, de que me dirán que se recuperara y que seremos felices, pero algo en mí quiere negar aquella hipótesis, mi cerebro me grita que me estoy haciendo ilusiones, y que sencillamente es imposible que de esta salga con vida.

Pero todo este revuelo en mi cabeza se ve interrumpido, al ver el revuelo en la sala, médicos entraban y salía, aparatos corrían de un lugar a otro, y sencillamente no me pude detener, quería ver el porqué de tal alboroto, que solo significa lo peor. Pero antes de poder llegar Nat me detiene.

- ¿Hermano a dónde vas? – lo miro enojado y trato de zafarme de su presencia, pero es inútil, lo que me enoja el doble

- Nat déjame pasar, quiero ayudar – trato de que en mi voz no se note la ira, dolor y tristeza que en ese momento estoy experimentando

- Diego será mejor que esperes con…

- No Nat yo no quiero seguir esperando déjame, quiero…

- Diego, ya… ya… pero no deje que continuase ya que me escabullí y corrí hasta donde tiene a mi pequeña, pero al llegar mi mundo se desmorona, el vacío se agranda y lágrimas comienzan a bajar sin control alguno.

Su monitor esta en cero, no hay pulso, ella esta, esta…

- Fin del recuerdo –

Después de su muerte, mi corazón sencillamente cayo en coma, y mi felicidad desapareció por completo. Sami y Nic representaban todo en mi mundo, eran la luz para no perderme, y cuando las perdí, me perdí con ellas.

¿Por qué? ¿Por qué Benjamín tuvo que arrebatarme lo que yo más amaba?

Aun me reprocho, en el que falle, porque si, les falle porque era yo quien debía protegerlas con mi vida, y fracase en esa tarea. ¿En que falle? ¿En qué…

Hace alrededor de 1 año

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#59

“– Diego -
- Diego –
- ¡DIEGO! – Abro los ojos de manera apresurada al oír tal grito y en tan pocos centímetros de mí, aturdido miro mi alrededor, y me percato que ya no estoy en mi cama, bañado en mis lágrimas, si no que estoy recostado en un prado, con mi rostro directo hacia un iluminado cielo lleno de estrellas y una luna inmensa.

Confundido, me siento en aquel extraño lugar y comienzo a ver a mi alrededor, buscando el causante de tal grito o la explicación del como he llegado hasta este lugar, pero como no hallo absolutamente nada, decido por ponerme de pie y así caminar, tal vez así encuentre algo.

Con un sencillo movimiento de mano y cadera, me pongo de pie, y comienzo a caminar por aquel prado, que ahora que lo veo de pie, puedo afirmar que es muy hermoso, pocos árboles, muchas flores y un cielo que ni en una postal se podría ver así.

Con una sonrisa en mi rostro, camino entre el paisaje, mientras que con mis manos jugueteaba con la hierba que podía tocar con la punta de las yemas de mis dedos, el viento despeinaba mi cabello, haciéndome sentir extrañamente libre. No obstante esta sensación de felicidad se va a la basura, cuando diviso una silueta, que podría reconocer de aquí a la China. Por lo que dejo el caminar y admirar, y corro en dirección de mi Sami, siendo embriago de una sensación de desespero.

Al llegar, la abrazo por detrás, y un impresionante olor a lavanda inunda mis fosas nasales, provocando que cerrara los ojos, mientras disfrutaba del momento. Cuando siento que se remueve en mis brazos, abro mis ojos y me topo con sus luceros color miel, sin pensarlo, tomo su rostro y besos esos labios, que tanto he extrañado.

Aquel beso, se había sentido como el primero, cálido, lleno de amor, no quería que terminara, deseaba quedarme a su lado y jamás separarme, pero sé que desear no es lo mismo que obtener, y ya pasado segundos, terminamos aquel beso.

Mi mirada de inmediato se conecta con la suya, y veo como lagrimas se escapan y como sus mejillas se mojan con aquel líquido, al ver aquello mi corazón se hace un ovillo y sin más levantó mi mano derecha para retirar aquellas lágrimas, pero sus pequeñas manos detienen el ascenso y niega en silencio...

- Ayúdame - dijo con angustia y a mí se me paraliza el corazón, quitó mi mano de la suya y la miro preocupado

- que te... ¿De que hablas? - le pregunte preocupado y confuso a la vez

- Diego ayúdame, el ya viene - mi cejas se junta, y la duda me embriaga al oír aquello, no la logró comprender

- Sam de que hablas, el ya no puede hacerte daño - niega con desespero y como si fuera una niña, se aferra a mi torso

- Benjamín, me tiene y él va a regresar, sálvame Diego... ¡SALVAME!...."

Despierto exaltado, bañado en sudor y lágrimas, confuso por aquello. ¿Regresa? ¿La tiene? No lo entiendo, aquello es imposible, yo vi cómo se desvanecía su cuerpo y alma ante mis ojos, y como sus almas escapaban de sus garras, es imposible, el no puedo estar cerca, Benjamín está en el infierno y de allí no va a salir.

Llevo mis manos en mi cara, y dejó escapar un resonado suspiro. Sabiendo que no volveré a dormir, y considerando que dentro de una hora iniciará mi turno en el hospital, retiró las sábanas de mi cuerpo y me dirijo al baño, donde me despojo de la piyama, para así introducirme en la bañera, dejando que el agua fría deshiciera todo el sudor y estrés que pude adquirir en aquel sueño.

Terminado el baño, voy para mi armario de dónde sacó el uniforme limpio y mi ropa interior. Colocados, tomo mis tenis ya desgastado y con pereza me los pongo, ya listo, arregló mi cama y voy hacia la puerta de la habitación, no obstante, antes de poder salir, veo en el pómulo de la puerta, el pequeño rosario guindado de este.

Confuso, lo tomo entre mis manos y lo admiro por segundo ínfimo, a medida que iba pensando en cómo había llegado tal objeto a dicho sitio, sí esto estaba en una gaveta, ¿cómo abra llegado hasta aquí?, no lo comprendo.

Más confuso que nunca, decido ponerme aquello en mi muñeca derecha para así salir y dirigirme a la cocina. Al llegar, hago café y me sirvo un poco de serial que había en el fondo de unos de los gabinetes.

Ya desayunado, cepillado y con todas mis pertenencias en mano, salgo de mi departamento y me dirijo al estacionamiento, donde se encuentra mi auto.

...

Hace alrededor de 1 año

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#60

Mi turno empezó hace ya un par de horas, y no he dejado de correr de un lado para el otro, los pacientes llegan como arroz y siento que no me doy abasto para tantas emergencias.
Agradezco que Nat y Marisha en estos momentos, son mi soporte y me echan la mano cuando la situación lo amerita, por no decir cada vez que llega un paciente nuevo a la sala.

- Diego sala dos – asiento y tomo la carpeta que contiene la información y me voy donde me lo indicaron.

Antes de introducirme a la sala, abro la carpeta, para ver cuál es su apellido, nombre y que es lo que lo o la trajo hasta la sala de emergencia, viendo así que es una joven de veinticuatro años, llamada Jessica Évora, así como también que presenta una herida abierta en su muñeca izquierda.

Teniendo en cuenta dicha información, cierro nuevamente la carpeta e ingreso a la sala, pero cuando mis ojos dan a parar a la joven paciente, siento como mi mundo colapsa a mí alrededor y todo comienza a darme vueltas. Es igual a Sam, cabello castaño claro, piel clara, de estatura parecida, era impresionante, no lo podía creer.

- Señorita Évora, soy el Doctor Ornes y seré yo quien la atienda. – pronuncio tratando de sonar lo más distante y profesional, ella de inmediato gira su cabeza hacia a mí, y quedo peor, puesto que tiene la misma mira que Sami. Mierda esto no me puede estar pasando, carraspeo un poco y decido continuar – Bien, ¿Qué es lo que le sucede?

- Es mi muñeca, pues… mmm… me corte mientras cocinaba – pronuncia y yo de inmediato detecto que lo que me dice es mentira, pero prefiero no indagar demasiado y ver aquella herida. Sin más vuelta y dejando todo lo que por mi cabeza pasaba a un lado, me acerco y tomo su muñeca envuelta en un trapo, y con cuidado quito aquello, dejando expuesta una herida, que… que… esto no puede estar pasando. Elevo mi mira hacia ella, y su expresión era de miedo, se veía que estaba inquieta, respiro profundo y trato de pesar en otra cosa para así regresar la mira hacia su muñeca, pero es inútil aquella herida me hace recordar aquella vez en que atendí a Sam por una herida similar, por lo que la duda resurge en mí y las palabras de ella en aquel sueño retumban en mi cabeza, ¿será posible?.

- Bien, solo hare unas suturas y se podrá ir – pronuncio y ella solo se limita a asentir.

Sin decir otra cosa vuelvo a colocar el trapo, y salgo por un momento de la sala para pedir el quit de sutura, que me lo entregan hay mismo. Ya con lo necesario en mano, regreso a la sala, me vuelvo a acercar, retiro el trapo y comienzo a suturar la herida.

Cuando termino, le indico lo que debe hacer y cómo debe hacer las respectivas curas, ella asiente y se levanta de la camilla para salir, pero yo la detengo, necesito indagar.

- ¿Segura que se cortó en la cocina? Me parece una herida de otra índole – pronuncio y ella tuerce su boca, en signo de que aquel gesto de imprudencia le había desagrado
- Ya se lo dije, ahora si me disculpa – se suelta de mi agarre y sale de la habitación seguro molesta.

Suspiro pesado y rasco mi cabeza, pensando si realmente metí la pata o si hice lo correcto, no lo sé, pero lo que estoy seguro que esa herida no la provoca un cuchillo, pero tampoco creo que haya sido Benjamín, es imposible.

Sin saber realmente que pensar o que conclusión sacar, dejo escapar otro suspiro y decido por salir de la sala, listo para continuar con mi día, pero al ya estar afuera, no logro divisar a nadie en aquella sala de emergencia, está prácticamente vacía.

Miro confuso a mí al redero, tratando de buscar explicación de aquello, pero no halla la razón, ni un alma al menos cerca de mí. Indeciso camino hacia la resección y dejo la carpeta sobre el mostrador, para así ir a buscar a alguien que me explique este repentino desalojo del personal y de los pacientes.

Pero cuando giro, veo a Sam en uno de los pasillos que conecta con las habitaciones principales de la sala de emergencia. La miro sorprendido, sin saber que decir o como reaccionar. ¿Estaré soñando? Me pregunto impresionado por toda esta situación.
- Diego –

Su voz es aterradora, su mueca delata el miedo, su cuerpo demacrado hace ver las penurias que ha tenido que pasar.

La miro con terror, sorprendido, y confuso, ¿Qué es lo que esta pasando? Me pregunto, a medida que me iba acercando a su cuerpo, no obstante antes de poder llegar, ella da media vuelta y sale corriendo de aquel lugar.

Estaré loco pero sin pensármelo, salgo disparado detrás de ella, queriendo detenerla y preguntarle qué es lo que está sucediendo. Pero que mierda estoy pensando, como le voy a preguntar a un fantasma, que estoy seguro que no está aquí. Seguro esto es producto de mi imaginación o la falta de dormir, y entonces, ¿Por qué sigo corriendo? ¿Por qué sigo detrás de algo que no está aquí?

Valla a saber dios la respuesta, pero por más que me cuestiones, sigo su rastro y termino en la sala de traumatismo, donde ella se desvanece y me deja confuso en medio de aquella instancia.

Sintiéndome agobiado, me siento en la camilla y me llevo las manos hacia mi cara, tratando de pensar que es lo que está pasando.
- Doctor Ornes – al oír aquella voz elevo mi mirada y veo a Jessica, justo en el marco de la puerta. Mi confusión se para el cielo, al verla allí, ya que pensé que era el único que estaba en el hospital, ya veo que me equivoque.

- Señorita Évora, ¿pensé que ya se habría ido?

- Pues… yo… la verdad… pero antes de que pudiese continuar una carcajada macabra, ya reconocida para mí, nos pone a ambos en alerta, haciendo que yo me levantara de donde me hallaba y ella que se aferrara a mi torso.

Sin chistar la abrazo por su cintura y la pego a mi cuerpo, tratando de protegerla. Esto no puede estar pasando, él no puede… Pero mi mente se queda en blanco cunado lo veo justo en frente a nosotros.

Este tenía a Sami, agarrada por su torso con algo de fuerza, su sonrisa era macabra y las lágrimas de Samantha se podían ver a leguas. Jessica por otro lado, se abraza aún más a mí, y siento como gimotea en mi pecho, confirmando que ellos dos ya han tenido un encuentro.

- El infierno regresa, tu perdición se acerca, llegare a mi meta y matare a los que se interponga en mi camino…



Hace alrededor de 1 año

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MaiVirgii
Rango10 Nivel 46
hace alrededor de 1 año

@Lain_Faustus88 @Chica_Purpura @Navesirio @Luisqp
@soydramione_12..... Hola mis amores... Primero que nada me queria disculpar por desaparecer por casi tres meses, tuve muchos problemas y no se me ha hecho facil la vida en estos ultimos meses. Pero ya estoy de vuelta recargada y lista para seguir imprecionando. Por otro lado espero les haya gustado Samantha... Gracias por su apoyo y por estar hay conmigo en cada paso. Y tranquilos hare una segunda parte, yo les aviso cuando la subire. Por ahora me despido... Saludos :-*