YessGuill
Rango12 Nivel 58 (12823 ptos) | Ensayista de éxito
#1

“Debo hacerlo... Debo hacerlo... Ahora... ¡No lo soporto!” crucé corriendo la autopista con la esperanza de conseguir escapar de 'eso'.

Desperté con la sensación de que ese día sería diferente y esperaba que fuese así. Tomé la autopista como de costumbre, un café con Amado a las 7:50am, y crucé la calle para iniciar la jornada laboral.

A la hora del almuerzo acepté la invitación de Manaure de ir al restaurante de la avenida. Al girar en la esquina, tropecé con una mujer de aspecto deplorable y con mirada sombría que clavaba en mis ojos. Saltó sobre mí apretándome con fuerza y susurró a mi oído «Lo lamento Lili...» y corrió huyendo. Quedamos perplejos y solo pudimos observarla alejarse.
–¿Estás bien? ¡Qué extraña! -dijo mi colega, limpiando mi vestido de un material arenoso que supongo me habría pasado la mendiga.

Desperté en medio de la madrugada y notando una silueta de hombre en el umbral de la habitación.
–¡Dios..! ¡Amado, enciende la luz! -grité y al instante mi novio obedecía. Se iluminó la habitación pero no había nada- Podría jurar que acabo de ver a un sujeto...

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mpshh
Rango10 Nivel 47
hace casi 2 años

Esto se ve bueno...

YessGuill
Rango12 Nivel 58
hace casi 2 años

Gracias @Prometeo he estado un poco distante, pero cada que pueda leeré y escribiré.


#2

–He revisado todo el apartamento y no hay nadie. Quizás has visto mal... -Amado cerró la puerta de la alcoba tras él y junto a ella, depositó su bate de baseball.
–Pareció tan real... -aún sentía los fuertes latidos de mi corazón.
–Tranquila... -se sentó junto a mí- Vamos a dejar la luz encendida. Como cuando eras niña -me besó y olvidé lo que había visto para concentrarme en mi prometido.

El sonido del despertador retumbó en la habitación sacándonos de un delicioso descanso luego de haber hecho el amor un par de veces. Amado se duchaba mientras yo preparaba las comidas del día. Luego tocó mi turno de alistarme. Salí de la ducha y vi la habitación tan oscura como si el cielo estuviese nublado, quizás con un ambiente distinto.
–¡Voy enseguida! -grité a mi novio con el fin de sentirme acompañada, y cambiar la tensión de mi alcoba. Tomé el atuendo que había planeado mientras me bañaba y salí al reencuentro con la rutina.

Oficina, café con Manaure, trabajo, almuerzo, trabajo y por fin, hora de marcharme a clases de pilates. Subí a mi coche y encendí la marcha, pero el tráfico citadino comenzaba a demorarme más de lo previsto. Soné la corneta una y otra vez permaneciendo en el mismo sitio cuando de pronto, un escalofrío invadió mi cuerpo haciendo que me estrechara al asiento. Bajé el aire y subí el volumen de la música. Miré por la ventana y vi un hombre que me observaba fijamente desde los asientos traseros del carro vecino. Cabellos negros como el azabache con una barba desaliñada del mismo color. Rió y parecía burlarse de mí, señalando mi coche; los asientos traseros. Quise ignorarlo pero no me contuve y disimuladamente miré por el espejo retrovisor. Quise gritar al ver que había una inmensa niebla oscura en los asientos traseros, parecía que habían personas sentadas allí. Bajé del auto presa del miedo cayendo al asfalto y de un brinco me puse de pie para verificar lo que mis ojos claramente habían visto, pero estaba vacío. Escuché el corneteo de una motocicleta que frenaba casi encima de mí.
–¡¿Está loca?! -gritó alterado el conductor que estuvo a punto de atropellarme- ¡Quítese!
–Dis.. Discúlpame... Lo lamento... -me excusé con voz temblorosa mientras cerraba la puerta del piloto, permitiendo que pudiese marcharse. Giré al auto donde vi anteriormente al señor, pero éste tampoco estaba allí- ¡¿Qué coño ha sido eso...?!


#3

«Vendrá por ti y arrastrará a todos a su paso... Te hará pedir clemencia, piedad, misericordia, pero no la conseguirás porque aún estando muerta te perseguirá. Todos los que conoces perecerán si no cedes a sus juegos. Si luchas sufrirás aún más. La vida como la conoces terminará...» se puso de pie y me abandonó un segundo después de mirarme triunfante. Sus palabras fueron flechas directo a mi cordura. Me hallé sola en esa inmensa oscuridad que parecía comerme y podía sentirlo.

Desperté completamente empapada por el sudor nocturno. Abrí las ventanas para dejar entrar la brisa fría de la mañana y su luz brillante; sin embargo todo fue en vano. A pesar de la luz externa, en mi habitación todo parecía nublado, gris, escalofriante. Permanecí junto a la ventana queriendo entender qué sucedía concluyendo sólo dos hipótesis: “estoy enloqueciendo y padezco algún trastorno, o algo misterioso y tenebroso sucede”.

Tomé asiento frente al escritorio y encendí la laptop para comenzar a trabajar. Manaure entró como de costumbre para invitarme un café helado y debatir sobre algún tema. Mi compañero siempre simpático de treintena y cuatro años, carismático y de cálida mirada. Sus cabellos rubios y ojos color caramelo, lo hacían tan atractivo como el gran intelecto del que presumía. Amado siempre sintió celos de él, hasta que descubrimos su romance con un antiguo pasante.

–Traes una cara terrible, Liliana -fue a la silla de enfrente.
–Es la misma que tengo todos los días...
–Pero hoy tienes inmensas ojeras y una apariencia a muerte... -él quiso hacerme sonreír pero su comentario había logrado todo lo contrario. Estaba tan desconcertada por lo sucedido que no pude disimular mi miedo- ¿Qué sucede? ¿Has enfermado?
–No, no... Para nada... -dudé- No lo sé... He tenido pesadillas dos noches seguidas y me he sentido muy asustada, creo que he alucinado un par de veces...
–Ve a la unidad médica a analizarte. Anda. ¿Amado sabe de tu malestar?
–No he podido hablar con él... Anoche llegué tarde luego de mi clase de pilates, pensé que me seguían... Di varias vueltas antes de llegar y luego en casa, los bombillos no encendieron así que pedí a Joffre el conserje, que los cambiara. Terminó a la hora de dormir... -puse mis manos en mi frente- Estoy exhausta...
–Tómate el día. Me encargaré de tus casos hoy. Ve a casa.
–No... No puedo estar sola... -sentí un escalofrío- Creo que algo está siguiéndome.
–Oh Lili... Hagamos algo, pon música y quédate aquí en la oficina. Las diligencias que tengas afuera yo las haré por ti y cualquier cosa, te llamaré para consultarlo contigo. Ocupa tu mente pero no te excedas. Mandaré a pedir un té para ti. -se levantó y me besó en la mejilla haciendo que mi piel se erizara- Cuentas conmigo. Volveré en un par de horas. Solicitaré tu agenda del día a la secretaria.
–Ay... Gracias Manaure... Eres el mejor. Ahora ve, trae mi té -reí- que para eso te pago.
–Quisieras... -carcajeó- En todo caso yo te pago a ti. Te llamaré. Vuelvo para el almuerzo -me arrojó un beso imaginario y salió. Obedecí de inmediato y comencé a redactar mientras el sonido melodioso de la guitarra española, inundaba el lugar.


#4

–Hola amor... Estoy bien... Si. Está bien, nos vemos en tu casa -colgué tras recibir la llamada de Amado. Quería que durmiese hoy en su casa. Acepté.
El día transcurrió deprisa y la noche cayó. Durante la jornada no me detuve a pensar en lo que me había estado pasando. Manaure me dejó en casa de mi prometido y luego de una copa de vino, se marchó.
Luego de la cena colocamos una película de comedia para no perder el buen ambiente que llevaba la velada, y una vez terminada, fuimos a la cama. Amado comenzó a besarme y entonces todo cambió. Veía sombras moverse en la habitación y aunque no quise detener a Amado, él notó mi tensión.
–Princesa... ¿Te gusta? ¿O deseas parar? -vi su molestia muy bien manejada.
–No... Por favor... Continúa y no te detengas... -sonrió y siguió besándome. Entonces sentí como si me faltase el aire y vi una silueta negra montarse sobre mi hombre.- ¡Oh Dios mío...! Noo... -empujé a mi novio y de un brinco salí de la cama corriendo a la sala- ¡Dios... Noo!
–Liliana ¿qué sucedió? -al mirar su cara no vi rostro alguno. El corazón se detuvo quizás un par de segundos y luego se aceleró con tanta prisa que perdí el conocimiento.

Desperté en una habitación de hospital. Tan blanca que encandilaba. Me sentía confundida.
“Lo lamento” escuché desde el pasillo. ¿Qué sucede?

Sarym
Rango16 Nivel 75
hace casi 2 años

No pude parar de leer, la trama te seduce, me encanta como lo llevas hasta el momento, espero lo continúes pronto, seguiré pendiente de esta historia, saludos querida @YessGuill


#5

Me acomodé en la dura camilla de aquella habitación fría. Me vi conectada a un tubo del que guindaba una bolsa de solución y algún otro medicamento.
–¿Amado? -llamé y enseguida cruzó el umbral.
–Mi vida, ¿cómo te sientes? -tomó mis manos y las besó.
–Bien... ¿Qué hacemos aquí? ¿Qué sucedió? ¿Con quién hablabas?
–Eh... No hablaba con nadie. Te has desmayado en la casa y no reaccionabas... Te traje urgido, y tu tensión estaba en el piso cuando te revisaron. El médico dice que te habrías asustado... Pero no comprendo qué te sucedió esta noche... -acarició mis cabellos. Y entonces recordé.
–Amado, algo me ha estado sucediendo... - “No le digas” escuché al oído y giré de prisa.
–¿Qué pasó...? -parecía desconcertado. Recapacité. “Estoy perdiendo la cordura” me dije.
–No he estado durmiendo bien... Creo que he tenido fiebre y quizás he alucinado... No recuerdo qué pasó en tu casa, pero Amado, me moría de ganas que me hicieras el amor... -Sonreí para aliviar las tensiones. Él me correspondió la sonrisa y me abrazó.
–Te darán reposo por un día, así que mañana pediré el día para cuidarte. Para hacer lo que desees.
–Perfecto.

La mañana llegó rápido y mi prometido organizó un día de picnic para los dos. Llevamos tostadas, queso, jamón y mermelada. La caminata hasta la colina fue de una hora desde el estacionamiento y durante todo el trayecto, no podía olvidar lo que vi. Temía que estuviese padeciendo algún trastorno psicológico heredado, pues enterarme de que mi madre fue esquizofrénica me había puesto nerviosa algunos meses atrás. Sin embargo no lograba creer que de un día a otro yo hubiese desarrollado la enfermedad.
–Es un hermoso día para esto. Me apetece esas tostadas rellenas de mermelada y queso -decía mi novio con tanta gracia que me hizo reír.
–Pues no esperemos más y ¡a comer se ha dicho! -colocamos la sábana y nos lanzamos en ella. La tarde corrió sin problema alguno y me permitió recuperar algo de mi cordura.

Volví a mi departamento con un pensamiento repitiéndose en mi cabeza como un mantra; "todo está bien. Lo que ves no existe". Organicé mis papeles, coloqué algo de música, y arreglé todo en desorden que había dejado. Terminé a eso de las 11:00pm. Me duché y fui a la cama, con todas las luces encendidas.
No pasó nada. Me dormí.

Al sonar el despertador me alisté, preparé desayuno y me fui a por el auto. Tenía pilates ese día y debía ir al salir del trabajo. Apagué las luces y noté que habían dos sombras conmigo. Pensé que era la lámpara pero en el pasillo también habían dos. Era difícil de notar, pero ¿quién no conoce su sombra? Caminé un poco más y la nueva silueta parecía crecer de altura.
–¡Ahh! -corrí hasta el ascensor y al abrir entré temblorosa pero la silueta seguía en el pasillo. Parecía observarme - ¿Qué me pasa..? ¡Fuera! -“Lo lamento” escuché detrás de mí, me giré y entonces lo vi. El hombre del carro vecino que vi días atrás. Sonreía con malicia- ¡Auxilio! -corrí de regreso a mi casa pero al entrar caí por un precipicio tan oscuro que no veía mis manos- ¡AAAAHHHH! -podía sentir como rasgaban mi piel, como me mordían con el fin de destrozarme.- ¡Ayudaa!
–Liliana ¿qué te sucede? -dijo Manaure al entrar a mi oficina. Del susto caí de la silla. Detrás de él entraron otras personas.

Mary_hope94
Rango11 Nivel 54
hace casi 2 años

¡Está muy interesante!, quiero leer más pronto :DD.

Sarym
Rango16 Nivel 75
hace casi 2 años

No puede ser... :O que intriga, ¿será producto de su imaginación o en realidad las sombras la persiguen? estaré atenta a lo siguiente querida, saludos.


#6

–¡Oh Dios...! -mi llanto era desesperado e incontrolable. Veía la oficina intentando comprender cómo había llegado allí.
–¡No se queden allí parados, y traigan agua ya! -los observantes se retiraron de la oficina y de inmediato llegó la gerente de prensa.
–¿Qué ha sucedido? Los gritos se han escuchado en la sala de conferencias.
–Lili, ven conmigo... Tranquila. Vamos a llamar a Amado para que venga por ti... -Manaure ignoró a la gerente y me levantó del piso para sentarnos en en sofá junto a mi escritorio. Tomó su celular y llamó a mi novio. Luego de expresarle lo sucedido colgó.
–No quiero ir a mi casa Manaure... Ya no quiero... No quiero... -lloraba desconsolada. Me llevaron un vaso con agua y azúcar. Temblaba de los nervios y no podía dejar de sentir esa sensación de rasgadura de mi piel.
–Por favor retírense.
–Ay Manaure, siempre tan grosero... -Dionisia, la gerente de prensa, había tenido una relación con Manaure antes de que se atreviera a declarar su homosexualidad, y una vez dicho, Dionisia comentaba terribles cosas de él a todo mundo.
Al salir todos de la oficina, comencé a contarle todo a Manaure.
–Lili, hoy llegaste como muerta... Pasaste caminando muy rápido pero con la mirada perdida, y apenas entraste, comenzaste a gritar...
–Me estoy volviendo loca Manaure... No lo comprendo...
–Debes ir a que te hagan un chequeo general... Y si todo está bien... Tendrás que ir con un psiquiatra a evaluarte... No te preocupes. Todo estará bien.

Fui al cine con Amado y luego a comer. No quise explicarle lo sucedido, simplemente le dije “fue un desmayo... ¿Crees que estemos embarazados? ” y con eso se emocionó y olvidó lo demás.

Me levanté temprano para hacer el desayuno y los almuerzos de ambos. Comencé a sentir un calor en mi espalda y al girar vi a ese sujeto observarme y sonreír. Del susto resbalé y caí al piso cuando intentaba ir por Amado. En lo que vi a Amado de pie frente a mí. Observándome de una manera diferente.
–Te volverás loca... Pero antes me los llevaré uno a uno... Por tu culpa... -sus ojos parecían completamente negros de lo oscuros que estaban. Sonrió y comprendí que no era él. Todo el lugar se estremeció con fuerza y un ruido espeluznante salió de su boca como un grito muy grave.
–¡Aaaaaaahhhh Ayuda! -corrí a la ventana y me arrojé sin pensar en que podía morir, pero mientras caía sentí que me salía de mi cuerpo- ¡Ooaaa... Dios no! -podía ver mi piel desprenderse de mi cuerpo y una fotografía apareció ante mí «Terminarás como ella...» “¿Quién es ella..? ¡Oh Dios mío! Es mi madre...”


#7

«Olvidada y despreciada por todos...»
–¡Liliana...! -«Querrás morir y no podrás... »- ¡Liliana! -el dolor en mi cuerpo era insoportable. No podía moverme y sentía que estaba en una especie de "limbo". Amado gritaba con desespero mientras venía a mi socorro pero yo no estaba allí, solo mi cuerpo fracturado y sangrante. La multitud no se hizo esperar y con ellos mi verdugo, ese sujeto de barba negra y avanzada edad. Su expresión reflejaba su disfrute y en ese momento, por primera vez, quise morir.

De nuevo desperté en una habitación de hospital, con el brazo enyesado y la pierna también. Me sentía mareada y con mucho sueño debido, quizás, a los calmantes. Comencé a revivir lo ocurrido cuando el sonido de la puerta al abrirse, me desconcentró. Lionel, mi medio hermano entró a la habitación con un ramo de flores y al verme, su simpática sonrisa me hizo corresponderle.
–Nos has dado un susto Lili. ¿Cómo te sientes? -se aproximó a rozar sus labios con mi frente, en un dulce beso.
–Tengo sed... -no tenía ánimos de nada mas que de beber agua. Él pareció ansioso al tomar el vaso y ayudarme a beber.
–¿Mejor? -me acarició. Su gesto se ensombreció.
–Si... ¿Qué sucede? -pregunté.
–Temo por ti... Amado está afuera... Me ha contado lo que te ha sucedido... Manaure, tu amigo, también está aquí... Nos habló de lo ocurrido en la oficina... ¿Qué es lo que te pasa hermana? -su preocupación era notoria. Él no habría viajado desde Puerto Ordaz hasta Valencia, aunque yo estuviese dando a luz. La última vez que viajó hasta acá, fue por la muerte de papá hace seis años atrás. De resto suelo ser yo quien le visita.
–No lo sé... Creo que estoy padeciendo lo mismo que mamá... -mis ojos se llenaron de lágrimas- ¿Puedes llamar a Amado? -afirmó con su cabeza y abrió la puerta, en lo que mi novio y mi amigo pasaron.
–Mi amor... ¿Estás bien? -corrió a mi lado mientras Lionel encendía el televisor en el canal de noticias.
–Si... Discúlpame, por favor... Perdóname por estos malos ratos que te he hecho pasar... Por favor...
–No te preocupes... Yo te amo, mi vida. -me besó y aunque intenté abrazarlo no lo conseguí. Tenía mucha debilidad.

Desperté luego de una tarde de plática con mis tres acompañantes, y al terminar el horario de visita, decidieron cuál de los tres se quedaría conmigo y Manaure se ofreció e insistió. Estábamos viendo el canal de noticias cuando un "EXTRA" de última hora se apoderó de la pantalla «Mujer aún sin identificar, asesinó a tres personas en el Centro Comercial Cabrujas, con un arma de fuego de uno de los oficiales de seguridad quien es uno de los occisos. Luego de una riña, dicen los testigos, por intentar calmarla en medio de una crisis de pánico y fuerte estrés, la mujer tomó el arma del cinturón del hombre y ultimó a las tres personas que buscaban ayudarla. No poseía documentos de identidad por lo que se desconoce cualquier otra información. Aquí una imagen de la mujer» Manaure y yo estábamos sorprendidos, y al ver la imagen ambos nos miramos.
–Esa mujer... Creo que la he visto -dijo.
–Yo también... -recordé a esa mujer que saltó sobre mí, justo el día anterior a esta locura. Ambos a la vez dijimos- ¡Es la loca del lunes!


#8

La noticia me dejó estupefacta y un escalofrío recorrió mi cuerpo de abajo hasta arriba, al recordar un detalle de aquel accidental encuentro con esa mujer «Lo lamento Lili...» ¿Cómo era posible que esa mujer me conociese? ¿Por qué omití ese detalle?

Después de permanecer en observación un par de días, me dieron el alta médica y pude volver a mi casa, a resistencia ya que no quería ir después de mi última vez allí. Todo estaba en perfecto orden e impecable. Amado traía una maleta consigo pretendiendo ser mi enfermero personal. Sin embargo, solo le permitieron dos días de permiso mientras que mi reposo era de treinta días hábiles. Nos acomodamos en mi alcoba guardando su vestimenta en el closet y platicando sobre diversos temas. Miraba con frecuencia mi entorno para verificar que la luz de la habitación correspondiese a la luz natural. Durante exactamente mi reposo, no vi ni escuché ni sentí ni soñé nada relacionado con lo que me había llevado a ese accidente.

De vuelta de la clínica donde me quitaron el yeso del brazo, me recetaron quince días más por la pierna ya que no había culminado la sanación. Acepté. Estando en el parque frente a la clínica avisté a un hombre cuya apariencia me parecía familiar. Él solo me miraba de forma estática con una actitud amemazante. Tomé las muletas y decidí alejarme de aquel sujeto y entonces le escuché: «querrás dormir y no podrás. Querrás morir y tampoco podrás...».
–¡Arg! -grité para enfrentar a ese hombre pero sólo vi a una niña caminando de vuelta con su madre.

Hace más de 1 año

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ValdiviesoDaniel3264
Rango13 Nivel 63
hace más de 1 año

«querrás dormir y no podrás. Querrás morir y tampoco podrás...». @YessGuill
qué encierra esa frase y cuál mi participación?


#9

“¿Me estaré volviendo loca?” repetía esa pregunta en mi cabeza por semanas mientras intentaba sostener lo poco que quedaba de mi cordura. Las pesadillas volvieron a perturbarme en las noches y las sombras a caminar de un lado a otro en mi casa. Amado me obligó a ir con un especialista y atender lo que aún dudaba, mi esquizofrenia. Las consultas con el Dr. Manrique eran cada miércoles y viernes a primera hora de la mañana, pero en lugar de mejorar, con los días las pesadillas se intensificaron.

Intentaba tener mi mente ocupada todo el tiempo, por lo que iba a mi casa solo a dormir. El tratamiento asignado por mi médico comenzó luego a atontarme y mantenerme fatigada. Había perdido la vida que llevaba meses atrás.

Durante sesenta días mejoré, entonces jamás imaginé lo que sucedería luego de mi encuentro con una vidente.
–Manaure... ¿Has enloquecido? -susurré mientras caminábamos a casa de esa misteriosa mujer.
–Liliana, con esto sabremos si lo que pasa es realmente cosa de esquizofrenia paranoide u otra vaina... -le miré con esperanzas- Sabes que esta situación se salió de control.
–Lo sé... -agache mi cabeza- Amado no me toca ya... Teme que me de un ataque cuando estemos... En... Tu sabes... Como aquella vez. -mis mejillas se ruborizaron.
–Lo sé preciosa. He notado el cambio desde hace un tiempo... Pero te ama y sigue estando a tu lado. -me abrazó- Y por el trabajo no te preocupes. Buscaremos otro. -me dio una palmada en la espalda. Luego de un par de ataques en medio de una junta, el personal ejecutivo se asustó con mi presencia y prefirieron liquidarme muy bien. Pagaron el doble de años que tenía con ellos. Manteniendo el pago de mi póliza de salud. Entre otros beneficios. No quise tomar medidas legales en contra por despido injustificado. Sinceramente el estrés estaba afectando mi desempeño y fueron muy amables al despedirme.

Manaure tocó el timbre y unos segundos después se abrió la puerta.
–Adelante -dijo una voz femenina desde el interior del apartamento. Había mucha luminosidad debido a la enorme terraza frente a la sala. La mujer de aparentes cincuenta años nos esperaba con tres tazas de café.
–Bienvenidos. -sonrió con una amplia boca rosada.
–Gracias... -Manaure miraba la puerta sorprendido al igual que yo. Ella se carcajeó.
–Tomen asiento. No es magia la puerta, es un sistema automático con un botón en la cocina. -lo señaló- Lo he colocado porque paso mucho tiempo allí. Soy cocinera además de lo evidente. -nos relajamos y accedimos a sentarnos en la sala de estar. Nos extendió cada taza y comenzó a entrevistarnos.- ¿Desde hace cuánto tiempo te sucede esto?
–Emmm... No lo sé -miré a Manaure para apoyarme- Ehh... Unos cuatro meses...
–Sí, un poco más... Seis... Casi medio año. -respondió. La mujer asintió y me miró.
–¿Qué ves con frecuencia?
–Sombras... Y tengo pesadillas... Pero desde que inicié el tratamiento, solo pesadillas y siluetas en medio de la noche. -asintió. Puso su taza frente a mí y volteó con rapidez a la puerta principal.
–Disculpe, ¿cómo ha entrado usted aquí? -nos miró- ¿Viene con ustedes? No le había visto. -Manaure y yo estábamos confundidos mirando al vacío y a ella.
–¿De qué habla? -pregunté.

Hace más de 1 año

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4
Sarym
Rango16 Nivel 75
hace más de 1 año

Oh... que interesante querida, espero continuación.


#10

La mujer se puso de pie un tanto ansiosa y volvió a hablarle a la nada.
–¿Quién es usted? He preguntado. -pronto la habitación completa se había ensombrecido y pude ver al hombre mayor que con frecuencia me visitaba. Su mirada era diferente. No se burlaba, más bien estaba enojado.
–¡Mierda! -Manaure se levantó en un brinco tan nervioso, que no detenía la sacudida de su mano derecha.
–¡¿Qué quiere?! -la mujer empezó a temblar y cayó arrodillada ante eso. Entonces 'eso' me miró y abrió su boca separando tanto la mandíbula, que podía escuchar como sonaba el hueso al romperse.
–¡Ahhhh! -corrimos a la ventana y entonces noté que Manaure podía ver todo. No estaba esquizofrénica. Tomé su mano y miramos a todos lados buscando escapar. La cosa seguía allí en la puerta oscureciendo la habitación. La mujer comenzó a arrastrase hasta nosotros mientras Manaure iba por ella para ayudarle. En el momento en el que estuvimos los tres en la terraza, la sala era un completo agujero negro. La vidente vibraba como si pudiese interpretar parte de aquello. Entonces miró a esa enorme negrura y pestañeó de prisa.
–Tu mamá está allí... Dice que hizo lo que pudo, pero no funcionó. Lamenta todo. -entonces la negrura desapareció y un estallido desde la cocina, nos hizo volar por el aire. Podía vernos ir de prisa mientras algo trepada a Manaure y rompía su cuello. A la señora le trepaban varias siluetas casi grises, y jalaban desesperados su pecho hasta que parecía que su alma le abandonase. Chocamos con el pavimento desde el piso nueve. Había sangre por doquier menos mía. La gente gritaba viendo aquella escena. Mis acompañantes estaban reventados, rotos, ensangrentados, muertos. Corrí hasta Manaure y le toqué el cuello para encontrar pulso, luego su mano, cien, pecho, y no encontré nada solo su mirada desolada viendo de frente.
Y él seguía allí. Ese hombre miraba incesante.

Parecía mentira todo lo sucedido. Más increíble fue presenciar la reanimación de Manaure quien se encontraba en estado de coma, en la UCI del hospital central "Dr. Emilio Centeno". Amado me miraba desde la silla junto a la cama de la emergencia, tan preocupado que solo hablaba con mi médico. La vidente falleció por un ataque cardíaco antes de caer del balcón. Dicen que la explosión fue a consecuencia de una fuga de gas en contacto con un reactivo.

Hace más de 1 año

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Mary_hope94
Rango11 Nivel 54
hace más de 1 año

Estoy de acuerdo con @WitcHeart, me ha puesto los pelos de punta >.<, es demasiado bueno.


#11

«Querrás morir... Querrás morir...». De nuevo esa voz hacía eco en mi cabeza mientras que otras voces susurraban palabras «Maldita» «Eternamen» «sufrirás» «Morirás cada día. Nacerás cada noche. Siempre a oscuras estarás» ya no había silencio.

La habitación estaba llena de gente que socorría a mi amigo moribundo. Desde afuera de la habitación y observando por el cristal solo podía llorar con aquella escena.
–Es mi culpa Amado... ¡Es mi culpa! -lloraba con desespero mientras él consolaba mi angustia.- No he debido sobrevivir...
–Basta de decir eso Liliana... Tu no estabas allí... No estabas. -tomó mi rostro entre sus manos con mucha fuerza.
–Amado, deja de creer en lo que ellos dicen -señalé a la policía que aún permanecían en el hospital- Cree en mí... ¡Por favor te lo imploro... No estoy loca!
–¡Basta! -me soltó- Estás haciendo que pierda la cabeza Liliana... -respiró y un doctor nos indicó que debíamos salir. Accedimos y fuimos al pasillo.- Yo no quiero hacer esto... Pero de verdad que me estoy volviendo tan loco como tu... -mis lágrimas se detuvieron y sabía lo que venía- Necesito respirar... Necesito un tiempo... No puedo estar en una clínica... Siempre.
–Ok... -«mátalo» escuché a mi oído, y mis manos se convirtieron en puños. Sentí tanta rabia que lo golpeé- ¡Entonces vete de aquí para siempre! ¡Púdrete en el infierno, maldito! -Amado estaba impresionado y decepcionado mientras me veía gritar. Varias personas se acercaron para quitarme de encima de él, pero no podía. Una mujer traía un lapicero y se lo arrebaté para clavarlo en el pecho de Amado.- ¡Vas a morir por esto Amado! ¡Vas a morir! -Él parecía no entender esa actitud y yo tampoco. Era como si alguien estuviese hablando por mí. Podía sentir su fuerza, y era mucha. Las enfermeras entre empujones y patadas, me llevaron a una habitación para darme un calmante.

Hace más de 1 año

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