PhoebeCaulfield
Rango11 Nivel 51 (7122 ptos) | Artista reconocido
#1

Siempre que tenemos un mal día, antes de meternos en la cama nos repetimos casi como una oración, una súplica "Mañana será un día mejor" y cuando ya se nos cierran los ojos nos agarramos a la almohada y a estas palabras con la esperanza de que a la mañana siguiente, el sol nos dé la razón. Pero hay días en los que sólo hay nubes y aún así hay que sacar fuerzas de flaqueza para continuar, para llegar a la estación y subirnos al tren, porque hay días en los que sólo pasa un tren, las estaciones cierran y afuera sólo hay oscuras y frías calles.

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace casi 2 años

Pinta bien.
Hacía tiempo que no te leía.
Salu2!

teff_pg
Rango16 Nivel 76
hace casi 2 años

Conozco el sentimiento... Me agrada, veamos como sigue c:


#2

Tendemos a pensar que lo difícil es decidirnos a subir al tren, pero lo cierto es lo hacemos continuamente, en cambio, una de las cosas más difíciles es escoger el asiento adecuado. Podemos optar por el vagón de cola sin ventanas, ese que no nos dé ninguna pista de hacía donde vamos o podemos hacer un esfuerzo y pagar un precio mucho más alto y sentarnos en primera clase junto a la ventana, para poder ver el rumbo que toma nuestro tren. Y es en este punto donde quizás nos toque tomar la decisión más difícil, al descubrir que en ciertas ocasiones, el fin del trayecto no es otro que un inmenso y solitario descampado o simplemente un precipicio a cuya caída no sobreviviremos.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace casi 2 años

Efectivamente @PhoebeCaulfield , pero para mí hay dos momentos más con suma importancia: el de subirse y/o tirarse cuando está ya en marcha.

teff_pg
Rango16 Nivel 76
hace casi 2 años

Vaya O.O si lo pones de ese modo... Jajaja. Espero la siguiente caja c:


#3

En este punto nos toca decidir si nos quedamos sentados observando el bello a la vez que tétrico paisaje, o si por lo contrario pulsamos el botón de emergencia y saltamos del tren aún en marcha, para intentar salvarnos en el último instante. En ese momento en que descubrimos que el único tren que nos esperaba no era el nuestro, atemorizados miramos a nuestros compañeros de viaje en busca de una palabra de ánimo o una mano que nos oprima con fuerza, pero hay veces que nuestros acompañantes están demasiado ocupados mirando por la ventana, quizás decidiendo su propio destino como para decirnos que todo saldrá bien.

Pero el tiempo no espera a nadie y el tren sigue su inevitable camino. Miramos a nuestros acompañantes con una mezcla de amargura por no haber sido capaces de tendernos esa mano, ni siquiera para acompañarnos en la caída y de pena al ver cómo muchos bajan la cortina de su ventana para ignorar su final y otros, paralizados por el miedo son incapaces de apartar la mirada de la vía muerta. Y nos preguntamos a qué grupo perteneceremos, si nos agarraremos al asiento repitiendo "Mañana será un día mejor" o si saltaremos aún sabiendo que nos romperemos media docena de huesos y una vez al lado de las vías seguiremos el camino campo a través, un camino mucho más duro y largo pero quizás y sólo quizás, el camino que nos salve.

Romahou
Rango18 Nivel 88
hace casi 2 años

Opciones y decepción
Propia interna, y ajena
De la mano

Pero mejor saltar y tener la iniciativa