rudaru
Rango11 Nivel 51 (6834 ptos) | Artista reconocido

Ultimo día de felicidad…
Paula permanecía tendida en el suelo sobre un charco de su propia sangre, tenía la mano en su costado cubriendo la herida, tratando infructuosamente evitar que el líquido vital escapara, debilitándola con cada gota. Podía escuchar a Sara llorando desconsolada, a un que lo intentaba no podía proyectar su voz, que tan solo se quedaba en un susurro, solo quería decirle que se calmara pero le era imposible. Podía sentir su arma bajo su espalda, donde había quedado al ser atacada. Lentamente casi que en cámara lenta su atacante, que a un estaba en la habitación se acercaba a ella, podía ver su falda negra larga hasta los tobillos, dejando ver sus zapatillas de lona negra, la escuchaba riendo, paula conteniendo la respiración quito la mano derecha de su herida para poder tomar su arma, aprisionada por su cuerpo, sintió la empuñadura la que sostuvo con fuerza, su atacante se había arrodillado cerca de ella, la miraba fijamente sin dejar de sonreír, sin dudarlo con la poca fuerza que le quedaba, paula saca su arma y sin darle tiempo...

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Davisi03
Rango4 Nivel 17
hace más de 1 año

Me encanta tu historia de tristeza. Te felicito porque esta muy bien redactada tanto el cuerpo como el final...

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace más de 1 año

muchas gracias

GaboF
Rango9 Nivel 43
hace más de 1 año

@rudaru, ¿la de la foto eres tú?, La que tiene la pistola.

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace más de 1 año

no, no soy yo.

ArtevyTales
Rango4 Nivel 19
hace 9 meses

Interesante!! Aunque creo que ya te has marchado :(


#2

de la nada le dispara justo en la frente, puede escuchar claramente, como su cuerpo cae pesadamente aun lado no lejos de ella, sin poder sostenerla más su mano cae dejando escapar la pistola, a un escucha a Sara llorando pero no puede moverse, sus ojos se van cerrando hasta que todo queda en tinieblas, ya no escucha ni ve nada…
capitulo1.
Cazadora…
“Casi tres años después”
No lejos de la granja la única en kilómetros, en una aparente tranquila noche, el bosque era cubierto por Las sombras completamente, el silencio hasta aquel instante que parecía imperturbable, roto de pronto por lo gritos de Las tres chicas que corrían delante de Joel y Carlos. Pisando sus talones Aquella mujer que los perseguía, que como por arte de magia seguía apareciendo de la nada, con sus armas, sin mostrarles miedo alguno, lo que se notaban en cada una de sus acciones, no se detendría, los quería muertos no le interesaba nada más. Joel a pesar de ya tener tres años con aquel grupo no se había topado con aquella cazadora, tan enigmática como intimidante de la que ya había escuchado hablar, solo se hablaba de cómo había acabado ella sola con uno nido, eliminando a 3 wendigo en un solo golpe, de los que solo quedaron cenizas. Joel les indicando a los demás que siguieran hasta llegar al auto, se detuvo junto a el tronco de un árbol grueso donde apoyo su espalda, con los ojos cerrados, esperando, escuchaba su respiración, al acercarse, lo llenaba de ansiedad escuchar como dejaba caer al suelo el cargador vacío y ponía uno nuevo en su automática. Apretando sus colmillos, preparo sus garras, en el fondo no quería lastimarla, pero era seguro que ella no le dejaría opción. Rápidamente mostrando gran condición física la mujer paso a su lado, vestía un pantalón café de tipo militar, y una chaqueta de cuero negra, sobre su cabeza una gorra negra sin marcas o logos, sobre su boca y nariz, impidiendo ver su rostro llevaba un shemagh verde oliva, sus ojos concentrados en su objetivo, Joel sale de su escondite, pero la mujer nota su presencia y se detiene, apuntándole con su arma disparándole un par de veces en el pecho, el hace una mueca de dolor, y la golpea en el pecho lanzándola lejos de donde estaban parados, el arma se le escapa de las manos, se nota que le la ha dejado sin aire, permanece boca abajo en el suelo inmóvil, él se queda tan solo mirándola, la mujer se gira en el suelo ágilmente sacando debajo de su chaqueta otra arma, y disparando tres veces contra Joel dándole esta vez en el estómago, haciendo que caiga de rodillas. Carlo se acerca a ellos mostrado sus garras y gruñendo, la mujer desde el suelo donde se encuentra le dispara, obligándolo a quedar sobre una de sus rodillas. La mujer se ha quedado sin balas, Joel lo aprovecha para levantarse y correr, tomando a Carlos por un brazo y obligarlo a seguirlo. A un recuperando el aliento la mujer se incorpora y comienza a perseguirlos, puede escuchar el motor de la camioneta y los gritos de las chicas, pidiéndoles que se den prisa. De un salto los dos hombres llegan hasta el volcó de la camioneta y esta arranca, perdiendo un poco el control por lo difícil del terreno, Joel ve con algo de sorpresa que la mujer a un los sigue, ahora trae un arma en cada mano, disparándoles mientras corre tras el vehículo, uno de los disparos le da en la cabeza a Carlos haciéndolo caer pesadamente sobre la lona que cubre la caja de la camioneta, la mujer sigue disparando, hasta quedar sin balas, se detiene y continua disparando con la pistola que está en su otra manos, de igual manera hasta quedar sin balas, la camioneta se aleja. Joel la puede ver ahí de pie tan solo mirando cómo se alejan, él se deja caer sobre el metal a un lado con los ojos cerrados. Su cabeza da vueltas a toda la situación, la que lo está cansando, eso de estar corriendo, y esperando cuando aparecía una loca con esa, dispuesta a llenarlo de plomo y prenderle fuego. Pero esta tiene algo particular, además de estar sola, y mostrar que no se detendrá hasta atraparlos, esa mujer tiene algo especial, su olor, uno que para Joel era familiar, pero era imposible, los dos nunca se habían encontrado antes, no podía ser que hubiese sentido su olor antes, aquello le hacía girar su cabeza.

Hace alrededor de 2 años

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juliet
Rango3 Nivel 14
hace alrededor de 2 años

Muy buen inicio felicitaciones


#3

Llegaron hasta la granja donde se escondían, la entrada tenía una reja que en algún momento había sido roja, ahora quedaba muy poco de aquel color, este remplazado por oxido. Además de tener que levantarla, para poder abrirla, rechinando en todo momento, al abrirse y cerrarse. La casa no era diferente, aunque en el pasado debió ser un lugar muy bonito. Había muy pocas plantas, evidencia de que nadie se preocupaba por cuidarla, en la parte trasera se podían escuchar algunos cerdos, que chillaban, sin parar.
Joel se había quedado junto a la entrada, después de cerrarla, con sus manos apoyadas en el frio metal de la reja de entrada, con la vista fija, en el camino de entrada, esperando que nadie los hubiese seguido, lo que no ocurrió para su tranquilidad, escucha a Carlos como maldice al mismo tiempo que se levanta, limpiando con la palma de mano, con cierta rabia la sangre que está en su frente y mejilla.
-maldita cazadora… como voy disfrutar, devorando su corazón-
Menciona carlós saltando de la camioneta, perdiendo el equilibrio y cayendo hacia atrás, estrellando su espalda contra la defensa, desatando una buena cantidad de nuevos insultos. Las risas no se hacen esperar, el pequeño incidente, logra suavizar el pesado ambiente que se respiraba hasta el momento.
Joel no pudo evitar contagiarse con el ambiente, riendo durante varios segundos, lo que hace mucho no podía hacer.
Lentamente una mujer de unos 30 y algo 40 y menos con el cabello casi gris se acercaba a él, estaba sonriendo como siempre.
-las muchachas me contaron lo que paso… así que conociste a la cazadora-
Joel suspira, y dice que si con la cabeza.
-hola maría… este fue diferente a lo otros ataques, lo hizo de frente, sin miedo… es lo menos que siente por nosotros-
María sonríe poniendo una de sus manos sobre el hombro de Joel.
-nos tomó por sorpresa, no nos dio tiempo de conseguir la comida de los cerdos… tendremos que buscar otro lugar donde conseguirla… se mueve tan rápido que en algún momento llegue a pensar que era como nosotros… pero no, es humana… su olor…-
Por un momento pensó en compartir sus sospechas, pero decidió guardar silencio, por lo menos hasta estar seguro, de porque sentía esa familiaridad con la cazadora.
-es diferente a muchos de los cazadores con los que nos hemos topado… por la forma de tomar el arma, la forma como se mueve, se nota que tiene entrenamiento militar, no debemos subestimarla…-
Aseguro maría, con un aire de preocupación en su rostro, mira a Joel y le sonríe de nuevo.
-no te preocupes por el alimento de los cerdos, ya lo solucionaremos, por ahora es imperativo que todos y cada uno este seguro, es lo único que importa-
Joel dice que si con su cabeza, la mujer le toca la mejilla de manera muy tierna y después se va sin decir palabra.

Hace alrededor de 2 años

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#4

Capítulo 2.
Lo compartiremos…
No lejos del ataque en la granja, donde los wendigos fueron sorprendidos. Sobre una colina no lejos, paula se quitaba el shemagh, tomando una gran bocanada de aire, tratando de no moverse mucho, sospechaba que podría tener un par de costillas rotas, “no otra vez” pensó. Aquel wendigo le había dado un buen golpe, pero ya habría tiempo de arreglar cuentas con él. En aquella granja, como ya había investigado, se encargaban de cerdos, para aquellos que pretendían criarlos, incluso vendían el alimento para su sustento. Pensó que tan solo era un sitio escogido al asar, un coto de caza para aquellos seres, pero no dejaba de parecerle extraño. Apretó sus dientes con la idea, de que en algún lugar, estuviesen lastimando a alguien, eso la llenaba de rabia. Sus pensamientos se vieron interrumpidos por un ruido a su espalda, alguien o algo se acercaba, poniéndola en estado de alerta de inmediato, sin prisa tomo su arma, alistándose para vaciarle el proveedor a aquello que la estuviese asechando. Paula se gira, poniendo una rodilla en el suelo, apuntando en dirección de un hombre, que la miraba sonriendo con las manos levantadas.
-no me dispares por favor-
Ella se levanta, sin mostrar ninguna emoción, ante el recién llegado.
-si insistes en aparecerte así, un día de estos terminare metiéndote una bala, Evan-
El hombre sin dejar de sonreír, baja sus manos y las pone en su espalda.
-paula, paula… tenías que reportarte ayer, me enviaron a ver qué pasaba… ¿el grupo que perseguías?-
Paula se gira de nuevo hacia la granja, mientras guarda de nuevo su arma.
-escaparon pero es cuestión de tiempo, para dar con su nido-
Evan se acerca hasta quedar a su lado y la abraza por los hombros, a lo que ella reacciona, empujándolo con las dos mano, pero el movimiento le lastima el costado, lo que el nota.
-¿estás bien? ¿Te lastimaron?-
Pregunta Evan, dejando su sonrisa encantadora por primera vez.
-solo me sacaron el aire no es nada… ya puedes irte estoy bien-
Evan la mira de manera picara.
-segura, puedo ser tu enfermero personal esta noche, y todas las noches que necesites-
Paula tuerce los ojos y ni se molesta en mirarlo.
-vete al diablo, lo que necesito es dormí… DORMIR SOLA-
Sin decir nada más se alejan de Evan que no le quita los ojos de encima, mientras se aleja.
-debes dejar esta rutina del lobo solitario, tan solo vas a conseguir que te maten, me escuchas paula-
Le grita Evan, Paula se gira y camina tres pasos de espaldas con el dedo corazón de la mano derecha levantado.
-haaa… que bonito eres toda una dama-
Ella baja una pequeña colina, sintiendo la presión en su costado, no lejos en un frondoso arbusto se agacha, conteniendo la respiración, y saca una mochila, de color café, de las que usan los militares, en ella lleva su munición y algunos explosivos, que pueden serle útil, siempre se ha asegurado de tener todo, para que ninguna situación la tome por sorpresa.
El camino a su hotel en el auto se le hizo largo, sabía que Evan la seguía no lejos, en aquella camioneta negra, que aunque no había visto antes, no era difícil adivinar que le pertenecía al insistente hombre, era algo con lo que tendría que lidiar, por lo menos cuando lo necesitara, así le molestara reconocer que tenía razón, que ella sola, no podría seguir con sus misiones suicidas, que una mano extra le sería útil.
Estaba recostada con los ojos cerrados, con la espalda con el sucio espejo del ascensor del hotel california, el que nada tenía que ver su nombre con su aspecto, pero eso era lo que menos le preocupaba a paula, era un sitio alejado de la ciudad donde nadie la buscaría. Sus músculos empezaban a dolerle, hasta el último de ellos.
Aquel ascensor que vibraba a cada movimiento que hacía, la llegada a cada piso era anunciado por una sacudida.
Su piso era el cuarto, estaba ahí la sacudía fue bastante fuerte, ya eran más de las diez de la noche, la puerta siempre tardaba en abrir, paula se acomoda a un lado del ascensor, con la mano sobre la empuñadura de su pistola, atenta a cada ruido, la puerta rugiendo se abre, lentamente se asoma al corredor que estaba desierto. Acomodo su mochila en la espalda y salió de aquella caja metálica, camino sin prisa, casi contando cada paso que daba, su cuarto el 401 estaba casi al fondo.
Al llegar a la puerta de su cuarto, se acomoda dándole la espalda de esta manera podía ver los pasillos que tenía a cada lado, abre la puerta y entra no sin antes revisar el interior, cierra la puerta con el seguro, deja su mochila a un lado, arroja sus llaves sobre una pequeña repisa que está cerca, apoya su espalda contra la puerta y se desliza hasta quedar sentada en el suelo.
Permaneció bastante ahí sin moverse, el sueño fue apoderándose de ella, sumergiéndose en aquellas imágenes que siempre tenía en cuanto cerraba los ojos, siempre se veía en la casa de sus padres, todo a media luz, ella vestida con su pijama, caminaba descalza, el piso estaba tan frío que casi quemaba sus pies, atravesaba el corredor, el aire enrarecido, le dificultaba respirar, la risa de alguien en el cuarto le llamaba su atención, al abrir la puerta podía verla, inclinada sobre la cuna, dándole la espalda una mujer de cabello oscuro, que llevaba un vestido negro, y descalza, lentamente esta mujer se enderezaba, para girarse muy lentamente, el corazón de paula se agitaba al ver que era ella misma, con el rostro cubierto de sangre, y sosteniendo algo en su mano, la miraba fijamente con una sádica sonrisa y le decía “te estaba esperando, ¿quieres que lo compartamos?” la mayoría de veces en este punto se despertaba de golpe muy agitada, levantándose del suelo, apuntando con su arma en todas direcciones. “solo fue un sueño, solo un sueño” se repetía, estaba guardando su arma cuando su teléfono la sobresaltar de nuevo, al ver la pantalla, era Evan el que llamaba, “fantástico” pensó, dándole al botón de ignorar, y apagando el aparato.
Con algo de dificultad había logrado quitarse la chaqueta, pero fue mucho más incómodo, quitarse su blusa, alcanzar los cordones de sus botas fue otra dolorosa experiencia.
Estuvo un momento enfrente del espejo, mirando los golpes, y pequeñas heridas en sus hombros, había un golpe no muy grande en su barbilla, que estaba bastante negro, pero no le dolía. Se pasó la mano por su cabello ahora corto, sabiendo que había sido la mejor decisión, correr tras un wendigo con el cabello sobre el rostro, era bastante incómodo y molesto, además el tono rubio que había usado le quedaba bien, se veía muy diferente, eso era lo que más le gustaba, la siguiente vez usaría un tinte rojo, o tal vez azul.
La ducha había logrado relajarla, al salir y ponerse la bata, y llenado el pequeño vaso de color rojo con el agua del grifo, y tomado un par de paracetamol, lo único que tenía en aquel momento.
Cuando se escucharon los Tres golpes en la puerta, ni siquiera reacciono.
Sabía bien de quien se trataba, pero estaba muy cansada para tratar con él, se acercó a la puerta, Evan toco de nuevo.
-estoy dormida-
Dijo paula con las dos manos apoyadas contra la madera.
-en serio, te oyes muy despierta desde aquí-
Menciono el con su varonil voz, paula apoyo su frente contra la puerta.
-son casi las doce Evan… ¿Qué quieres?-
Ella sabía que no se desharía de él tan fácil, afuera Evan aclaraba su garganta.
-después del día que tuviste hoy, pensé que tendrías hambre… tengo aquí un par de hamburguesas, pensé que podíamos comer juntos y hablar, después puedo arroparte-
Paula abrió la puerta lo suficiente para sacar la cabeza.
-¿de qué son las hamburguesas?-
Evan sonríe mostrando sus blancos dientes.
-una de pollo, la otra de carne, tenemos papas incluso-
Paula suspira y fuerza una sonrisa.
-ok, dame la de pollo… gracias-
-¿quieres las papas?-
Paula dice que no con la cabeza.
-gracias, te veo mañana-
Ella intenta cerrar la puerta pero él pone su mano contra la madera impidiéndoselo.
-oye, déjame entrar un rato, solo hablemos, en cuanto estés muy cansada, solo tienes que decirme y me voy-
Paula abre la puerta mientras suspira.
-mira Evan, eres lindo y muy agradable… pero lo de nosotros solo fue una noche, tomamos de más y la pasamos bien… nada más, no tengo nada para ofrecerte, lo siento… gracias por la comida-
-es en serio, solo quiero hablar un rato… no es lo que piensas-
Ella sonríe levemente.
-estoy muy cansada, ha sido un día muy largo… solo quiero dormir-
-ok… ¿hablamos mañana?-
Dice Evan mirando hacia el pasillo.
-si… tenemos mucho que hacer, ve a descansar-
Sin decir más paula cierra la puerta.
Los pasos de Evan no se escuchan hasta varios segundos después.
Tenía más hambre de la que pensaba, acabando con su hamburguesa en un par de mordiscos. Tomo su celular, poniéndose el manos libres, buscaba la música electrónica que le gustaba, se acomodó con los ojos fijos en la ventana, las notas la fueron arrullando, hasta que el sueño la venció.
El sueño no se hizo esperar, estaba caminando por el corredor, yendo directamente al cuarto, esta vez sentía que alguien la seguía, pero no podía ver a nadie, dudo en abrir la puerta, lentamente la empuja con su mano, al fondo puede ver la cuna, en la madera de la cuna puede ver clara la marca de las manos de alguien, es sangre, esta nítido cada dedo, el dorso, lentamente una mano la rodea por la cintura, no puede moverse, de nuevo se ve a ella misma parada a su lado, cierra los ojos pero siente como con su dedo lo desliza sobre sus labios, manchándolos de sangre, puede sentirla sangre, tibia y pegajosa, así que no es capaz de juntar sus labios, su versión malvada se gira hasta quedar justo en frente suyo, tomando su barbilla con una de su mano, obligándola a abrir su boca, introduce un pedazo de carne y con dos dedos la empujó en el interior casi hasta llegar a su garganta, el sabor a hierro de la sangre le hace estremecerse “te dije que lo compartiríamos” le dice sonriendo. Paula se despierta cayendo de su cama, su celular sale volando

Hace alrededor de 2 años

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#5

lejos de ella, su corazón está por salirse de su pecho, esta bañada en sudor. Sentada sobre el suelo intenta calmarse, recoge sus piernas abrazando sus rodillas, sin poder evitarlo rompe a llorar igual que una niña.
Ha caminado por toda la habitación, sin decidirse a acostarse de nuevo, mira su reloj que marcan las 2:38, así que igual que otras veces decide sentarse poniendo una almohada contra la pared para apoyar su espalda, en una de las esquinas del cuarto, desde donde puede ver la puerta y la ventana, revisa que el cargador de su arma tenga toda la carga, suspira y la pone sobre su muslo derecho.

Capítulo 3.
Nueva vida…
Siempre que tenía días como aquel, Joel le gustaba salir a caminar, casi siempre lo había hecho en la ciudad, caminando por las calles desoladas, pero estando tan cerca del bosque le gustaba recorrer un sendero no muy ancho que lo llevaba a una colina desde donde podía verlo desde una parte elevada.
Se sentaba contra un gran árbol, ubicado en el borde, con la mente en blanco o por lo menos eso trataba.
Aquella noche el viento iba y venía, de manera agradable como si una mano invisible acariciara su rostro y se alejara tímidamente.
Joel suspira sacando de su bolsillo su celular, enciende la pantalla, donde esta una foto de sus padres, en los que esta su padre abrasando a su mama por la espalda, los dos sonríen, se ven muy felices. Han pasado siete años, cuando dejo todo atrás, su vida, su casa, a su mama, sus amigos, a paula. Como la ha extrañado, una parte suya sabe que fue lo mejor, siendo el monstruo que era, no podía arruinar la vida de una chica tan especial como paula. Una pregunta siempre se hizo, ¿Cómo tomaría paula saber que está vivo? Lo más seguro es que lo odiaría, y lo tendría merecido. Fue difícil mantenerse alejado, lo único que quería es que ella hubiese encontrado a alguien, que estuviese casada con un médico o algo así. Busca en la galería de fotos de su teléfono, las va pasando una a una, las de su mama, la pocas que tiene de su papa, llegando a la que en realidad buscaba, en ella paula está sentada sobre un muro, con las piernas recogidas, abrazándolas con sus brazos, estaba descalza, tiene puesta una gorra blanca hacia atrás, con su mejilla apoyada en su rodillas, mirando la cámara, sonriéndole pícaramente. Joel Recuerda claramente aquella foto, los dos se había escapado para pasar el fin de semana solos, sin padres, ni amigos, solo ellos dos, Joel había conseguido el auto de su mama, con la excusa de que saldría con sus amigos, para ver un partido en una ciudad cercana, llevando a paula hasta aquel pueblito, del que le habían hablado, un sitio tranquilo, donde nadie los conocía, al llegar hacía mucho frio, lo que les había importado poco, se podían calentar mutuamente, la foto era del primer día que llegaron la única salida que hicieron, pues después de recorrer un poco el pueblo, no habían salido de su habitación hasta el lunes. Fue difícil para los dos dar por terminado el fin de semana pero debían regresar, nada que hacer, lo que se quiere y lo se debe hacer, son dos cosas diferentes.
Todos aquellos recuerdos, ahora parecían tan lejanos, como de otra vida, la que había abandonado, muchas veces se pregunta si hizo lo correcto, si abandonar todo, a paula, ¿valió la pena? Cerro los ojos y guardo el teléfono en su bolsillo, miro a los árboles que dominaban el paisaje, con cierta lastima por tener que regresar.
No tardó mucho en regresar a la granja, todo permanecía en silencio, eran un poco más de las 2:00. Todos debían estar durmiendo, algunas veces podía escuchar a maría, paseándose por la casa, revisando todo o simplemente sin poder dormir.
Joel se estaba quedando en la casa de huéspedes, que estaba a menos de cien metros de la casa principal, le gustaba estar lejos de los demás, siempre había sido solitario, ahora a un más.
Llego hasta la entrada, tomo la perilla de la puerta, pero no la abrió se dio la vuelta y apoyo la espalda contra el metal.
Entro en la casa, sin ningún apuro, ni siquiera tenía sueño. Se acercó a la pequeña nevera en la que tan solo tenía agua, y un cartón de leche de no sabía hace cuándo. Tomo un par de sorbos de agua directamente de la botella cuando lo sintió alguien estaba en su cuarto. Podía escuchar su corazón como aumentaba su ritmo, al igual que la respiración un tanto agitada. Guardo la botella y se dirigió al cuarto sin hacer ruido, lo que encuentra adentro es muy diferente a lo que pensaba. Sobre su cama sonriendo tímidamente se encontraba Emma, con su cabello castaño suelto y con una de las camisas de Joel puesta. Ella y Joel llevaban un tiempo juntos, algo que había sido evidente para muchos del grupo, pero ninguno decía nada.
-hola… por fin llegas, llevo un rato esperándote-
Dice la chica al mismo tiempo que se sienta sobre sus tobillos. Joel tan solo la mira sonriendo, y un tanto nervioso.
-¿Dónde estabas?-
El parece reaccionar en aquel momento.
-nada, lo siento… solo Salí a caminar, fue un día largo, necesitaba pensar-
Ella lo llama con un gesto de su mano, el duda un momento pero se acerca hasta llegara un lado de su cama.
-tú crees… que los huérfanos… ¿nos encuentres aquí?-
Pregunto Emma borrando la sonrisa de su rostro.
-es difícil decirlo, siempre parecen saberlo todo, pero no creo, podemos estar tranquilos por ahora, pero sin bajar la guardia-
Emma suspira, quedando pensativo un momento.
-esa cazadora que nos persiguió… esa mujer me asusta-
Dice Emma tragando saliva.
-no te preocupes, no dejare que te pase nada, sabes que tu mama tampoco… maría moriría para protegerte-
Emma cierra sus ojos, diciendo que no con la cabeza.
-si mi mama muere, despierta mi maldición, y la perdería a ella es lo único que tengo-
-me tienes a mí-
Dice el, acariciándole el cabello, Emma toma la mano de Joel, y le besa los nudillos.
-para ti es fácil, tienes garras y colmillos… yo no… bueno a un no… a veces tengo este sentimiento-
-¿de qué sentimiento hablas?-
Pregunta Joel con curiosidad, Emma sonríe levemente.
-no sé cómo explicarlo, pero a veces, puedo sentir que algo ocurrirá, y lo he tenido estos días… y mira lo que paso, la maldita cazadora nos encontró-
Joel se encoje de hombros.
-puedes predecir esas cosas… ¿Cómo funciona eso?-
Emma suspira con la mirada perdida un momento.
-me llegan imágenes, veo algunas caras, sitios, y el sentimiento de que algo ocurrirá, hasta ahora no ha fallado-
-no es la primera vez-
Ella dice que no con su cabeza.
-tenía catorce o menos no se… cuando tuve esta sensación… esa misma semana… mi papa murió-
Los ojos de Emma dejaron escapar un par de lágrimas, así que Joel decidió que lo mejor era cambiar el tema. Joel sonríe, mirándola de arriba abajo.
-veo que encontraste mi camisa favorita-
Emma seca sus ojos con una de las mangas, y pone sus manos sobre la tela de los hombros de la camisa, en un gesto de sorpresa.
-en serio… sabes que no tengo nada debajo-
Dice Emma que lo mira sonriendo coqueta. Él se acuesta al lado de la chica, que se mueve un poco para hacerle espacio, Joel le quita un mechón de cabello del rostro, le toma con sus dedos la barbilla de ella, y la besa suavemente.
-eres muy hermosa-
Ella lo empuja suavemente hasta que queda boca arriba, y se acomoda sobre su cadera, Emma mete sus manos bajo la camiseta de Joel, sintiendo su piel, le gusta ver como el contacto de sus manos lo excitan, mirándolo fijamente emma se quita la camisa.

Hace alrededor de 2 años

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5
#6

Capítulo 4.
Chicas perdidas…
Aquella mañana paula, se había levantado muy cerca de las 11. Sintiéndose mucho más adolorida que el día anterior, debía conseguir algo que le calmara sus dolencias, tenía mucho que hacer ese día y no se detendría por el dolor en su costado, espalda, muslos, tobillos, y barbilla que había comenzado a doler aquella mañana. Su primera parada fue en la droguería, donde sabía que no conseguiría el vicodin que tenía en mente, así que tendría que conformarse con algo mucho más suave, pero prefería eso a seguir, con aquella molestia a cada paso, “que no daría por algo de Demerol” pensó. Tras pasar varios minutos fingiendo una sonrisa, y coqueteando con el farmaceuta, consiguió que le vendiera sin receta Hidrocodona. Tomando dos al salir a la calle a un sabiendo que era demasiado, pero no le importo en ese momento. Se había sentado en el auto con los ojos cerrados cuando sonó su teléfono. Sin darle mucha importancia contesto, sabiendo que se trataba de Evan.
-hola, ¿Qué tal dormiste?-
-sola como quería-
Respondía paula en tono suave.
-ok, tenemos trabajo… ¿estas lista?-
-siempre lo estoy, dime que tienes-
Sin rodeos le hablo de los reportes de las desapariciones, la mayoría chica muy jóvenes. Todas con el mismo modus operandi, las mujeres salían de su casa y en algún momento de la noche nadie sabía nada de ellas, todas jóvenes y bonitas.
-hay una bodega, donde sospecho que han estado haciendo de las suyas… la revisamos-
Ella suspiro, comenzaba a sentir los efectos de la medicina.
-mándame la dirección-
Ya era de tarde cuando paula llego a aquella bodega abandonada, la entrada se había venido abajo impidiendo el ingreso, tras rodearla no fue difícil ver el rastro de llantas, muy resientes, eran de un auto pequeño, lo noto por el ancho de las marcas, incluso había rastros de haber tenido que sacarlo del barro después de haberse atascado, muy visibles encontró huellas de zapatos, tres pares diferentes.
-encontraste algo interesante-
Dijo Evan no lejos de paula, que permanecía acurrucada examinando las huellas.
-encontré las huellas de tres personas diferentes… y las de un auto-
-¿una camioneta?-
Paula dijo que no con la cabeza.
-son muy delgadas… diría que un vehículo más pequeño-
Evan sonríe, mirando con atención la marcas en el suelo.
-estudiaste criminalística… no me había contado-
Ella suspira y se incorpora.
-no, pero estudie piscología infantil, puedo darte una cita-
El exhala con fuerza y mueve su cabeza.
-ok, lo tendré en cuenta-
Pasaron varios minutos que ninguno de los dos dijo nada, fue paula la que rompió el incómodo silencio.
-¿entramos?-
Evan dice que si con su cabeza, paula saca su pistola y el la imita.
En uno de los costados había una puerta corrediza, en algún punto debió ser gris ahora casi negra, les costó un poco abrirla, solo consiguieron hacerlo lo suficiente para pasar, una vez adentro paula saca de su bolsillo un frasco de sal con la que hace una cruz justo enfrente de la puerta, asegurándose que ningún wendigo, pudiese volver a entrar.
El interior estaba más despejado de lo que podrían imaginarse. Algunas plantas habían crecido en algunas de las esquinas, contra una de las paredes acomodadas, madera y varillas de metal, visiblemente hecho por manos humanas, pruebas de que alguien usaba aquel lugar. Había gran cantidad de botellas vacías, de diferentes licores, cervezas, y muchas envolturas de condones, “wendigos, responsable” menciono paula señalando la suelo las envolturas, Evan sonríe. El interior no trajo ninguna sorpresa, salvo un par de viejos colchones donde se podían ver algunas manchas oscuras, viejas manchas de sangre. Los dos intercambiaron una mirada, no encontrarían a nadie ahí, era seguro que no regresarían, tan solo era un sitio de paso. Dando su investigación por terminada por lo menos en aquel lugar, decidieron bloquear todas la entradas con cruces de sal, por lo menos les impediría regresar. Paula se acomodaba en el asiento de su auto, dejándose caer, cerrando los ojos, se sentía muy cansada, pero al menos su dolor había mermado, saco una pastillas y la trago en seco, para segundos después tomar un sorbo de agua, sintió a Evan mirándola con atención.
-¿Qué estas tomando?-
Paula no reaccionó, permaneció sentada con los ojos cerrados.
-son para bajar de peso-
Respondió con una leve sonrisa, Evan sabía que perdería su tiempo tratando de sacarle más información.
-han desaparecido cuatro chicas, en tres meses, la quinta desapareció hace dos días… Jessica, 19 años, salió a tomar algo, no muy tarde en la noche y después nada, nunca regreso a su casa-
Paula abrió los ojos, Evan le entrego una foto donde se estaban dos chicas jóvenes, lucían muy felices.
-Jessica es la rubia-
Dijo Evan señalando a la chica al lado derecho, Jessica era una chica muy bonita, con una mirada inteligente y un tanto inocente le pareció a paula.
-han pasado dos días, crees… que siga viva-
Paula suspiro encogiéndose de hombros.
-los secuestros han sido muy seguidos, algunos wendigos pueden tener a sus víctimas vivas hasta una semana, pero es difícil saber-
Él dijo que si con su cabeza.
-¿Qué quieres hacer?-
Pregunto el mientras guardaba las fotos de nuevo.
-hay una persona a la que le cuantas todo, sobre todo cuando somos jóvenes… hablemos con la mejor amiga de Jessica-

Hace alrededor de 2 años

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4
#7

Capítulo 5.
Mala combinación…
Localizar la casa de Lina, la mejor amiga de Jessica no fue ningún problema, encontrarla para hablarle sería un poco más complicado. Paula no quería dejar la comodidad del asiento de su auto, ya no tenía dolor gracias a las pasillas, pero la dejaban sin energía. Tenía los ojos cerrados escuchando la música en el radio del auto, cuando Evan regreso, abrió la puerta y se queda admirando la chica, era la primera vez que la veía tan tranquila, aunque no estaba dormida, no reaccionó al acercarse. Evan sintió un extraño y fuerte deseo de tocar su rostro, o tomar una de sus manos, acercase a ella y besarla suavemente arriesgándose a ser golpeado de seguro, “vale la pena” pensó, pero no lo hizo, trago saliva, dio la vuelta y apoyo la espalda contra el auto cruzándose de brazos, más para evitar la tentación de tocarla que cualquier otra cosa.
-paula… encontré a Lina, junto a unas amigas dan vueltas por el centro comercial-
-¿Cómo diste con ella?-
Pregunta sin abrir sus ojos.
-estaba por preguntar por ella cuando me paso por el lado… ven vamos a conocerla-
Paula se pasa una de sus manos por el rostro, y apenas si abre los ojos, como si la luz le incomodara.
-¿seguro que estas bien?-
Ella dice que si con su cabeza sonriendo.
-dormí muy poco anoche, solo estoy cansada-
Al bajar del auto estira sus brazos al mismo tiempo que gira su cadera.
-vamos por la mocosa-
Dice paula al mismo tiempo que cierra su puerta.
Sin ninguna prisa se encaminaron hacia la entrada principal del centro comercial. No había mucha gente en el lugar, pocos compradores aquella tarde, la mayoría jóvenes, admirando las vitrinas, otros chateando desde sus teléfonos.
Las chicas parecían haberse esfumado del sitio, que no era tan grande como para que tuviese tantos lugares donde desaparecer. Después de haber recorrido el segundo piso por segunda vez, paula le había pedido a Evan sentarse un rato, estaba cansada, su batería estaba bastante baja, pero no quería decirle nada, había usado la excusa de detenerse a pensar donde estarías, si tuviese 18 años.
-segura que estas bien, estas pálida-
Ella había dicho que si con su cabeza sonriendo, algo que no hacía muy a menudo.
-crees que salieron sin que nos diéramos cuenta, pueden estar lejos de aquí-
Evan negó con su cabeza.
-no creo, apenas llegaron… solo hay un sitio que no hemos revisado… el supermercado-
Este se encontraba en el primer piso, justo hasta el fondo de las demás tiendas, así que tenían que atravesar el centro comercial en su totalidad, para llegar. Las cajas que estaban en la entrada estaban llenas, mucha gente pagando infinidad de cosas, al pasar por uno de los congeladores cerca de una de las caja, paula tomo una botella de agua y sin dudarlo abrió y le dio un largo trago, mostrando gran satisfacción en su rostro, Evan estaba enfrente de ella sonriendo mirándola, no había visto a alguien disfrutando un poco de agua de aquella manera, ella lo mira y le ofrece pero le agradece y se niega, no está sediento, no como ella por lo menos. Evan se gira a la chica de la caja más cercana y le entrega un billete para pagar el agua, le giña un ojo y la chica sonríe tímidamente recibiendo el dinero, le entrega un pequeño adhesivo que dice cancelado, debe poner en la botella, útil para no tener problemas con la vigilancia del sitio. Les basto recorrer un par de los pasillos para encontrar a las tres chicas y un muchacho, en la sección de los licores, con un carrito lleno de papas fritas, caramelos y mucha cerveza, tan solo esperando murmurando entre ellos, y mirando con insistencia hacia las cajas. Paula y Evan intercambiaron una mirada, ahora solo había que encontrar una manera de acercarse a ellas y hablarles, contra uno de los estantes estaba Lina, paula la reconoció de la foto, estaba en silencio pensativa, en persona lucia más joven. Paula se acercó a los nerviosos muchachos y tomo un par de botellas de tequila.
-es fuerte la que escogieron-
Dice paula, los muchachos la miran con curiosidad.
-a que te refieres-
Paula sonríe y con la botella que tiene en su mano derecha señala las latas que reposan en el carrito de los muchachos.
-esa cerveza que llevan es alemana, muy fuerte deberían comenzar con al más suave-
El muchacho toma una de las latas y la mira por todos lados.
-en serio, la verdad no somos expertos en licor… ¿Qué nos aconsejas?-
Paula se encoje de hombros.
-hui… no se hay cervezas más suaves, nacionales, algunas sin alcohol-
Las muchachas la miraban atentamente.
- alguna botella de vino… depende de que tengan en mente-
-a mi papa le gusta el vino, mucho… pero no creo que sea lo que buscamos-
Dijo Lina con la vista fija en el piso, Todos suspiraron como si se hubiesen puesto de acuerdo.
-pues… la verdad ni siquiera sabemos si podemos pagarlas, se suponía que una amiga nuestra debía estar en la caja hoy, pero la tienen trabajando en la bodega… como ninguno tiene 18 todavía, tú sabes-
Paula y Evan sonrieron.
-eso es un problema-
Dice el, torciendo su boca a un lado.
-voy a comprar el tequila… si quieren puedo pagarlas por ustedes-
Todos la miran boquiabiertos y por primera vez Lina les presta atención.
-en serio harías eso por nosotros-
Paula dijo que si con la cabeza. Desde que había hecho fila para pagar sus cosas, las chicas no dejaron de hablar, paula se preguntaba cómo alguien podía decir tantas cosas casi sin respira, además de tener que aguantar al muchacho que no dejaba de mirar su trasero, casi sin disimular, lo que Evan había notado y por su expresión le causaba mucha gracia, pero ella en ese momento no tenía ganas ni de hablar, por momentos olvidaba porque estaban haciendo esto.
Salieron del mercado con todas sus compras, los muchachos estaban hechos solo dicha, cargando con toda la cerveza y las demás cosas, paula llevaba sus dos botellas de tequila una en cada mano, y se despidió, con Evan fueron alejándose.
-que haces no hemos averiguado nada-
Dijo Evan mirando el grupo de muchachos que permanecía no lejos hablando entre ellos.
-tranquilo, solo espera… además con unos tragos en la cabeza será más fácil interrogarlos-
No había terminado de hablar cunado una de las chicas, pelirroja y la más bajita, se le acerco con una gran sonrisa.
-hola, muchachos nosotros vamos a una fiesta, en casa de una amiga y nos gustaría, que si no están ocupados nos acompañen… ¿Qué dicen?-
Paula mira a Evan pidiendo su opinión, él se encoje de hombros y sonríe.
-no suena mal, la verdad no teníamos planes-
-no encantaría acompañarlos, gracias-
Dice paula sonriendo.
-si te parece bien yo llevo el tequila-
La pelirroja sonríe.
-porque no… me llamo Camila, pero todos me dicen Cami, vengan les presento a los otros-
Se acercaron a los demás que los esperaban con curiosidad.
-muchachos ellos son paula y Evan… -
Unos a uno se acercó a darles la mano.
-yo soy aleja, que bueno que nos acompañan-
Asegura una chica de cabello negro corto, el muchacho se acerca y toma la mano de paula y la besa, sonriendo de manera coqueta.
-yo soy John, pero puedes decirme como quieras-
Paula sonríe, “te llamare idiota” pensó.
-es un placer conocerte John-
Tímidamente se acerca a ellos una la tercera chica alta y delgada de cabello negro largo.
-hola soy Lina mucho gusto-
Los dos la miraban con atención.
Los muchachos viajaban en el auto del padre de John, paula y Evan los siguieron en el auto de ella.
-ok, cual es plan-
Paula suspiro sin mirarlo.
-le voy a preguntar a Lina por Jessica-
Evan tuerce su boca y mira por su ventana.
-es un buen plan-
Condujeron un buen rato en silencio, cada uno sumido en sus pensamientos, de vez en cuando Evan lanzaba una mirada fugases a paula, esperando que sus ojos se encontraran pero esto nunca paso, ella permanecía concentrada en el camino. Más que concentrada parecía en un trance. Todos decidieron parar en la gasolinera, el jeep de paula estaba casi vacío, no lejos había un pequeño quiosco donde vendían algunas golosinas, papas, y demás chucherías, pero paula quería una sola cosa agua, no tardo mucho, volvió con tres botellas en sus manos, se recostó contra el costado del jeep con los ojos cerrados, apoyando la cabeza contra el metal, Evan terminaba de cargar la gasolina, miro a la chica que parecía haberse quedado dormida de pie.
-¿estás bien paula?-
Ella tarda en reaccionar, con su dedo índice baja sus lentes oscuros un poco sobre el puente de su nariz y lo mira por encima del marco sonriendo.
-estoy bien no te preocupes… podrías conducir tú, estoy cansada-
Él dice que si con su cabeza, ella se le acerca y en un gesto que lo toma por sorpresa paula le toca el hombro con su mano libre apretándolo suavemente, un tanto confundido decide no decir nada, ni tratar de entender porque paula lo hizo, ella parecía muy tranquila y no quería cambiar eso. Paula entra en el jeep primero se acomoda en el asiento del pasajero, subiendo los pies sobre el tablero.
Evan no había entrado en el auto cuando los chicos hicieron sonar el claxon llamando su atención, haciéndole una seña para que los siguieran.
Antes de encender el vehículo Evan mira a paula que parece dormida, pero no lo está, ella le sonríe.
-no había manejado uno de estos, son muy suaves, jeep rubicon… ¿lo tienes hace mucho?-
Ella suspira mientras abre una de las botellas de agua.
-es un modelo 2009… era de mi papa…-
-entiendo, sé que tus papas murieron, lo siento mucho… quieres hablar de eso-
Paula se acomoda en el asiento bajando los pies del tablero, quedando pensativa varios segundos.
-no hay mucho que decir…su muerte fue un golpe muy fuerte… a un pienso en ellos, en… Sara… en todo lo que paso… porque… pero…-
Su conversación se ve interrumpida cuando el auto de los chicos, entra en lo que parece una pequeña finca, llena de flores en la entrada, apenas si el muro logra verse, la casa no es muy grande, con el techo rojo y las paredes blancas, como la imagen de una tarjeta de navidad, la entrada a la casa tiene un camino de ladrillo rojo, formando una no muy

Hace alrededor de 2 años

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mariojulio
Rango1 Nivel 1
hace más de 1 año

Felicitaciones! Muy buen relato,Atrapa al lector.


#8

clara ese. En la parte de atrás a través de la puerta doble una pequeña sala con muy pocos adornos, se alcanza a verse una piscina, rodeada de varias sillas de color azul. Unas ocho personas salen al encuentro de los recién llegados, la mayoría chicas, todas jóvenes y muy bonitas, Evan se da cuenta que fue buena idea ir. Tras conocer a todos, de los que paula no se había grabado ninguno de los nombres, sobre todo el de una chica rubia, muy emocionada, y algo borracha, al presentarle a Evan lo había besado en los labios, para después hacer lo mismo con paula que no reacciono, pues la había tomado por sorpresa, todos rieron tratando de no darle importancia al asunto. Hicieron un recorrido por la casa, que era más grande de lo que parecía desde afuera. De una decoración muy sencilla, que se notaba que era usada solo para vacacionar. La piscina lucia muy provocativa, de no ser por que acaban de llegar paula se abría lanzado de cabeza. La chica que la había besado se alejaba con Evan del brazo, parecía que se había hecho amigos muy rápido, paula sonrió. Después de varios tragos de tequila, un par de cerveza paula había olvidado por que estaban ahí, en medio de todos estos desconocido, está de pie frente a la piscina con un trago en la mano, cuando John que no tenía camisa, la abraza con fuerza por la espalda, dándole un fuerte beso en la mejilla, el que paula apenas sintió.
-te meterás al agua-
Ella sonríe.
-no tengo traje de baño-
John ríe fuerte aturdiéndola.
-si te fijas nadie tiene traje de baño, no te preocupes por eso estamos entre amigos-
La mayoría de las chicas en el agua estaban tan solo con su ropa interior. Paula se dijo “porque no”.
-está bien, tengo de probar como está el agua-
Dice paula mientras escapa de los brazos del amoroso muchacho. Se acerca a una de las sillas, cerca hay una mesa donde deja su copa de tequila, se quita la chaqueta y la pone sobre la silla, escucha algunos chiflidos, y voces de aliento para que se desnude, sonríe y no les presta atención. Deja su blusa sobre la chaqueta y se sienta sobre ellas para desamarrar los cordones de sus botas. Se quita los jeans quedando tan solo con su ropa interior roja. Se puede escuchar a los muchachos aplaudiendo, paula se acerca al borde y mete la punta de sus dedos.
-pareces acalorada-
Dice Evan a su espalda, lo mira de reojo el muchacho la mira de arriba abajo.
-que estas mirando-
Él sonríe, encogiéndose de hombros.
-nada, solo admiraba lo linda que eres… además el rojo es mi color favorito-
Paula se gira sonriendo, y lo mira de arriba abajo.
-vas a meterte-
Él dice que no con su cabeza.
-me encantaría, pero Lina está sola en la sala, aprovechare para hablar con ella, tú tranquila, metete al agua, divierte, hablamos en un rato-
Ella le dice que sí, y se sienta en el borde con los pies dentro del agua. Lentamente entra disfrutando del frio del agua, recorre el largo de la piscina lentamente y se regresa, quedado contra una de las paredes recostada con los ojos cerrados.

Hace alrededor de 2 años

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#9

Casi sin darse cuenta, como si flotara se ve recorriendo el pasillo, llegando a una de las habitaciones, a un está en su ropa interior roja, y mojada le gusta sentir su piel así, abre la puerta y Evan está sentado en una de las esquinas de la cama sonríe al verla, paula lo saluda de manera coqueta.
-Paula ahí estas, no vas a creer, recuerda a la chica rubia-
Ella dice que si con su cabeza.
-la besucona-
Él dice que si sonriendo.
-bueno parece que los dos le gustamos, y quería que te preguntara si estabas interesada ya sabes, los tres… bueno nos espera en el otro cuarto-
Ella se acera a Él y se arrodilla entre las piernas de Evan que la mira con sorpresa, paula le toma la barbilla con sus manos.
-sabes que no estoy interesada en un trio, hoy me siento egoísta, te quiero solo para mí-
Él le acaricia el cabello húmedo, paula lo toma por la solapa de la camisa y lo hala para fundirse en un apasionado beso. Evan si dejar de besarla la levanta en brazos y acomoda suavemente en la cama, con un movimiento algo torpe se quita la camisa y se acomoda a su lado para seguir besándola, la manos de ellas recorren su espalda bajo la camiseta, los dedos de ella sobre su piel lo tienen loco, él pone sus labios en el cuello de ella besándolo, la respiración agitada de ella en su oído, solo hace que se excite más. Un aterrador grito afuera de su habitación, hace que los dos se detengan de golpe, los dos se miran mutuamente, sin decir nada, los gritos continúan ahora acompañados de gran escándalo, ruido de una pelea.
-qué diablos es eso-
Pregunta Evan poniéndose de pie, los se acercan a la puerta sin abrirla. Sin dudarlo deciden salir a averiguar lo que ocurre, Evan pregunta por la ropa de paula, pero esta la dejado doblada en la silla a un lado de la piscina, él toma la camisa del suelo donde había terminado en medio de pasión momentos antes, y le ayuda a ponérsela, Evan saca su arma, y le entrega a paula la que usa de respaldo, los dos salen sin saber lo que afuera les espera. Al salir no pueden ver a nadie, incluso los gritos han parado de golpe, deciden revisar el área de la piscina, donde se encontraba la mayoría de los muchachos, divirtiéndose en el agua, que ahora ha adoptado un tono rojizo, las mesas estas todas de lado, al igual de las sillas, paula alcanza a ver en la que estaban sus cosas y se acerca tomando primero su chaqueta, rápidamente logra ponerse sus jeans, tenía una de sus botas en la mano cuando la toman por la chaqueta y la arrojan lejos de ahí dejándola desorientada. Logra ver a su atacante, pero no su rostro que permanece escondido en las sombras, pero puede ver su cabeza y su cabello de un tono blanco, casi gris, uno que ya ha visto antes, permanece agazapada como un animal, asechando a su presa, gruñe pero no se mueve, puede ver sus ojos rojo brillantes la están mirando fijamente.
-no puede ser… eres tú, maldita perra… llevo años buscándote-
Dice paula mientras apunta su arma en dirección del wendigo, su dedo índice derecho aprieta el gatillo hasta quedarse sin balas, la escucha reír, lentamente se va acercándose.
-paula, paula, ya deberías saber que esas balas no pueden lastimarme, te escapaste una vez, pero esta vez como voy disfrutar devorando tu corazón… puedo oler tu sangre desde aquí, el latir de tu corazón solo me excita, voy devorar cada uno de tus dedos, igual que hice con los de tus padres… no te preocupes morirás rápido… tal vez-
Se gira tratando de escapar, tan solo para ver a Evan boca arriba sobre los escalones que llevan a la casa, alguien está clavando sus garras en su pecho y de golpe arrancan su corazón, aquel ser sostiene el órgano en su mano, mientras con su lengua lame la sangre que escurre por su antebrazo. Cuando se gira para mirarla, se trata de ella misma, la paula malvada con aquella sonrisa macabra, enseñándole el corazón, puede ver como lo muerde con gran gusto y placer en cada pedazo que arranca. Una garra la toma por la babilla mientras la otra se clava en su pecho, la escucha susurrando en su oído, “no te olvidare paula”. Puede ver como su corazón es arrancado de su pecho, justo en ese momento se despierta, desorientada mira a su alrededor
se encuentra en lo que parece una sala de emergencias, una mano la toma por el brazo, es Evan que le pide que se calme y se acueste de nuevo.
-¿Dónde?... ¿Qué paso, dónde estoy?-
A su lado Evan trata de calmarla, pero paula está muy desorientada, y le cuesta un poco verlo parado a su lado.
-estamos en urgencias, tranquila... una de las chicas te encontró inconsciente en uno de los cuartos, ¿te acuerdas de algo?-
Lentamente paula se acomoda de nuevo en la camilla, le duele su brazo izquierdo donde hay una aguja conectada a una bolsa de suero.
-dios… todo me da vueltas… cuanto llevo aquí-
Evan revisa su reloj, y exhala despacio.
-ya casi son las 5 am, como seis horas… de que te acuerdas-
Paula permanecía con los ojos cerrados con una de sus manos sobre la frente.
-estaba en la piscina, te vi irte con la besucona, oye… es cierto ¿Qué paso con la rubia?-
El suspira cerrando sus ojos un momento.
-si me fui con ella, pero estaba tan borracha que se durmió, mucho antes de que las cosas se pusieran interesantes-
Por alguna razón paula sintió cierta tranquilidad, y se alegró de la mala suerte de Evan.
-paula, encontré esto en el bolsillo de tu chaqueta-
Dice Evan enseñándole un frasco de color rojizo con una etiqueta grande blanca, sacudiéndola, aquel ruido de las pastillas golpeando el frasco le pareció molesto.
-si… tal vez tome uno o dos… tenía mucho dolor-
-por dios pau, combinar Hidrocodona con alcohol como ya comprobaste es muy mala idea… tuvieron que hacerte un lavado estomacal-
Eso explicaba la molestia en su garganta. Solo pensaba en salir de ahí, pero se sentía muy débil, descansar un poco seria bueno para ella después de todo.
-lamento no haber sido de mucha ayuda esta noche-
Dice paula apenada.
-no te preocupes, lo importante es que este bien, además me divertí mucho-
Evan sonríe, paula no puede evitar devolvérsela, hasta el momento a él le gusta la nueva actitud de paula.
-Lina resulto un hueso rudo de roer, pero logre sacarle, que hace tres noches salió junto a Jessica, fueron a un bar de nombre “paladión”, parece que conocieron a tres personas, dos tipos y una chica, los que a ella le parecieron muy extraños, ella asegura que estaban muy ansiosos, como si estuviesen drogados, esto la desanimo, y decidió irse, y se culpa por haberla dejado sola… lo que ha Lina le pareció ansia te aseguró que era otra cosa-
Paula se acomoda en su camilla.
-no estaban ansiosos, sino hambrientos-
Dice paula apretando sus dientes.
-exacto, no veían la hora de sacar el corazón de Jessica… no logre que me diera una descripción exacta de estas personas, los tipo altos, delgados, la chica de cabello negro, todos de entre 25 o 27 años, nada más-
-que mal, eso es demasiado general… solo hay algo que podemos hacer… ir a paladión… y conocer a los wendigos nosotros mismo… que dices Evan ¿quieres ir de casería?-
Evan sonríe y dice que si con la cabeza, paula mira la bolsa del suelo a la que le queda muy poco líquido y sin dudarlo saca la aguja de su brazo.
-ayúdame a salir de aquí-
Evan pensaba protestar, pero sabía que era una pérdida de tiempo, así que tan solo suspira y la ayuda a levantarse. Salir no fue un problema, tan solo tuvieron que aprovechar el cambio de guardia y subir al jeep de paula y en pocos minutos, estaban lejos del hospital.
Tan solo hicieron una parada en la droguería para contar algunas cosas, que paula a un necesitaba, suero y algo mas suave para su jaqueca, Evan compro café y algunos croissant, paula rechazo su estómago no estaba listo a un para ningún alimento.
Paula ha tomado una ducha, lo que no veía la hora de hacer. Se para enfrente del espejo, para encontrarse con una chica, con ojeras y que luce muy cansada, se pone un pijama que no usaba hace mucho, de pantalón y mangas largas. Evan está en una de las dos sillas que hay en el cuarto, con los ojos cerrados, también luce muy cansado, siente un poco de pena por él.
-Evan, por que no vienes a la cama, no tienes que irte, es lo suficientemente grande para los dos-
El muchacho sonríe sin abrir los ojos.
-¿estas segura?-
Ella dice que si con la cabeza al mismo tiempo que bosteza. Los dos se acomodan uno al lado del otro, casi como si hubiese una barrera imaginaria que los separa.
-¿Cómo te sientes?-
Pregunta Evan, paula se arropa hasta el cuello, con los ojos cerrados.
-un poco mareada, y muy cansada fuera de eso bien ¿y tú?-
-súper cansado, pero bien… me asusté mucho cuando te encontré sin sentido-
Paula sonríe levemente.
-que locura, fue una noche, de esas que no podremos olvidar… gracias por todo-
Él sonríe y busca la mano de paula, que no se resiste y aprieta la del también.
-me estabas contando, antes de que todo esto pasara, lo que había pasado con tu familia… si no quieres hablar de eso lo entiendo-
Paula suspira y suelta la mano de Evan para meterla bajo la sabana, siente algo de frio.

Hace alrededor de 2 años

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juliet
Rango3 Nivel 14
hace alrededor de 2 años

bueno el giro, no lo esperaba.


#10

-no me molesta… creo que es bueno hablarlo, no se lo he contado a nadie… había tenido un día muy agitado, terminando por fin en la tarde la 4 clase de defensa, tuve que hacerlo sola ese día el otro instructor se reportó enfermo, así tube que quedarme. Como a eso de las 6 de la tarde, estaba acostada en el sofá de la oficina de mi papa, ya no podía mas, creo que debí dormirme unos 20 minutos, tal vez menos, algo me despertó, algo que sabía que tenía que hacer y había olvidado, el yogur preferido de Sara se había terminado, le gustaba el de melocotón, y esa mañana le había dado lo último, que quedaba. Así que casi sonámbula Salí corriendo de la oficina a un mercado que no estaba lejos de la empresa, llegue a casa muy rápido después de conseguirlo, solo para descubrir que mi mama ya lo había comprado. Ese noche mi papa había aparecido, con varias películas en DVD, por más que trato no puedo recordar que película veíamos, mi mama había preparado, palomitas y teníamos chocolates, gaseosas, cerveza, casi como si estuviéramos en el cine… Sara jugaba con un rompecabezas que mi mama le había regalado-
-¿Quién es, Sara?-
Pregunta Evan que se ha acostado de lado para prestarle atención.
-no te había hablado de ella… no es fácil hacerlo… Sara… era mi hija, esa semana había cumplido 5 años, le habíamos decorado su fiesta con la imagen de sirenita, invitamos a todas sus compañeritos del jardín infantil, había sido una tarde genial, tan solo verla sonreír, bailando y jugando con los demás niños, la emoción de su rostro con cada regalo que abría. Esa noche nos quedamos hasta muy tarde hablando, ella quería mostrarme todo lo que le habían regalado… todo paso tan rápido que esta algo borroso en mi mente, esta bestia apareció de la nada, moviéndose como el viento entre nosotros, a la primera que ataco fue a mi mama, le desgarro la garganta, la vi mirándome fijamente como pidiéndome que la ayudara, pude ver como su vida se apagaba… después fue mi padre, a él le saco el corazón… lo único es que no debió sentir nada, o eso espero… yo tome a Sara y corrí a mi cuarto, buscando mi arma, la que no sirvió de nada, recuerdo haber vaciado dos proveedores contra esa cosa, sin ningún resultado, a un ahora casi que puedo sentir que me ataca y logra clavar una de sus garras, fueron tres de sus dedos en mi costado izquierdo, podía sentirla moviéndolas dentro…con la última bala que quedaba logro darle en medio de la frente, cae al suelo sobre su espalda, creo que fue lo que me salvo, en fin es lo último que recuerdo, perdí mucha sangre y me desperté en un hospital una semana después, nadie sabía nada de Sara, se la había llevado… como sabes muchas de estas criaturas prefieren niños, por la pureza de su sangre…-
Evan luce muy pensativo, casi como si no estuviese prestando atención.
-esa es la herida que tu tatuaje cubre, siempre tuve curiosidad, del significado de las cuatro rosas…-
Su tatuaje eran cuatro rosas rojas, sobre ramas y hojas verdes, cubrían el lado izquierdo de su costado, la cicatriz que dejo el ataque apenas si se notaba bajo la pintura, Paula sonrió levemente.
-no podía ver la marca de sus garras, así que la cubrí… cada rosa representa a esos seres que ya no están, una por mi papa, mi mama, mi hermana y la cuarta por mi Sara…-
El llanto le impide seguir hablando, Evan pasa su brazo rodeando su nuca atrayéndola suavemente, paula apoya su cabeza en su pecho, sin poder evitar el llanto, algo que no hacía mucho, y lo sintió muy liberador.
-lo siento no debí preguntar, por favor perdóname, no quería traerte ese doloroso recuerdo-
En medio de sollozos, ella dice que no.
-está bien, como ibas a saberlo…no puedo hacer nada, esa noche no pude salvar a mi niña… tengo que vivir con eso-
Evan decidió dejar el asunto así, no seguir abriendo esa herida, paula lloro hasta quedarse dormida sobre el hombro del muchacho.
Capítulo 6.
Tan solo un trago…
María llevaba dos días desparecida, dejando toda la responsabilidad del grupo sobre los hombros de Joel y Emma. Ni siquiera Emma sabía dónde se encontraba su mama, para ella era más normal que desapareciera de aquella manera sin decir nada, tan solo se iba y cuando menos lo esperaban ahí estaba como si nada hubiese pasado, para Joel era un poco más complicado de manejar, por alguna razón cuando María no estaba todos lo miraban y acudían a él como el segundo al mando, algo que no había querido nunca.
-Joel, ya cálmate… casi que puedo sentir tus pensamiento, todo estará bien-
Decía Emma Mientras revolvía el cabello de Joel con sus dedos, el tan solo sonreía sin decir nada.
-¿puedo preguntarte algo?-
Pregunta Emma cambiando el tono de su voz, Joel se encoje de hombros.
-hay algo que me ha estado dando vueltas, quería preguntarte antes, pero no me atrevía, ni siquiera sé porque… ¿quién es paula?-
Joel traga saliva, y permanece lo más tranquilo que le es posible.
-¿Dónde escuchaste ese nombre?-
La chica sonríe tímidamente, y se sienta a su lado.
-estabas en la ducha y… fue hace unas semanas, llego una notificación a tu teléfono… solo decía “paula abril 3”-
-ok, está bien… paula fue una antigua novia… pero eso fue hace mucho, si tenía el aviso de su cumpleaños desde antes de conocerte, pero solo eso… no la veo, hace 7 años-
Decir la verdad es la mejor opción en ese momento, bueno o parte de ella por lo menos.
-a un… ¿a un la amas?-
Joel dice que no con la cabeza.
-no puedo negarte que la quise mucho… pero eso ya paso, yo decidí irme, alejarme… ahora debe ser esposa de un médico, o algo así, con tres hijos, ni se acordará de mi… no tienes por qué preocuparte… yo te amo, es lo único que debe importarte ahora-
Emma sonríe y apoya su cabeza en el hombro de Joel.
-pensaras que soy una niñita celosa… pero es muy poco lo que se de tu pasado, no te conozco bien a pesar de todo, y ella forma parte de ese pasado… ella no me importa, solo quiero conocerte mejor, como eras en el colegio, con tus amigos, que te gustaba hacer-
Joel sonríe tomando la mano de ella y entrelazando sus dedos.
-valla, yo era muy normal, nada popular en el colegio, hay dos razones por las que tus maestros recuerdan tu nombre, porque eras el mejor estudiantes o porque eras el que siempre daba problemas, en mi caso yo estaba en medio, ni muy bueno para destacarme, ni muy malo para recordarme-
El relato logra sacarle una sonrisa a la muchacha, lo que tranquiliza a Joel.
-¿tenías muchos amigos?-
-en realidad solo uno, David… era mi mejor amigo-
Emma lo mira con interés.
-has hablado con él, ¿siguen en contacto?-
Joel suspira, mirando al frente sin fijarse en ningún lugar en específico.
-David está muerto, un wendigo… arranco su corazón-
-como lo siento Joel, no debí preguntar-
El sonríe diciendo que no con la cabeza, quitándole importancia.
-como ibas a saberlo, además su muerte fue culpa mía, yo lo arrastre a mi mundo, murió por que era mi amigo… de la peor manera conocí el lado animal de todo wendigo-
-¿qué paso con el que lo mato?-
Pregunta Emma un tanto nerviosa, se nota en su voz.
-eran un apareja, “Dasha y Frederick” a los dos les prendí fuego…-
Emma permanecía en silencio, con la boca entreabierta, con esa misma cara que tienes cuando estas en alrededor de una fogata escuchando historias de terror, la única diferencia, es que sabía que esta era real.
-¡santo dios ¡…no pensemos en eso, ya es historia, algo que no debe quitarte el sueño ahora… espero poder dormir hoy-
Dice Emma sonriendo, Joel le devuelve la sonrisa.
-esta paula, ¿Por qué la dejaste?-
Joel se levanta y da un par de pasos con las manos en sus bolsillos.
-era lo mejor, las cosas se salieron de control… ella estaba mejor sin mí-
Emma se levanta también, y se queda a no menos de un metro de Joel.
-entiendo, querías protegerla… harías lo mismo conmigo… abandonarme, para protegerme-
Dice Emma muy seria, Joel se gira y la toma por los hombros, buscando los ojos de la chica con los suyos.
-eso es parte de mi pasado, era un niño tonto… ahora es diferente, puedes estar segura de algo, la única persona que me separara de ti, eres tú misma-
Emma se acerca y lo rodea con sus brazos, el responde el abrazo, sin poder dejar a paula fuera de sus pensamientos, aun sabiendo que ya no tiene caso, se siente bien junto a Emma es lo único que debe importarle. La mano de la chica acaricia la mejilla de Joel, atrayéndolo suavemente, y los dos se besan, poco a poco el beso se va haciendo más intenso, Emma baja muy despacio su mano por el pecho y estomago de Joel, hasta que sus dedos toman la hebilla de la correa de él, y lo mira directo a los ojos sonriendo pícaramente.
-que dices si pasamos el resto de la tarde, en mí cuarto-
Pregunta Emma sin soltar la hebilla, Joel la toma y la levanta en sus brazos, ella ríe alegremente y le rodea el cuello, sin decir nada más se dirigen hacia la casa. En su camino se encuentran con Carlos, que los mira con curiosidad.
-y ustedes en que andan-
Emma y Joel se miran sonriendo.
-me lastime el tobillo, y me está doliendo-
Dice Emma tratando de disimular la risa, incluso para Joel es imposible.
-si claro, ok… oigan estamos pensando salir en la noche, ¿qué dicen?-
Joel y Emma intercambian una mirada, ella le dice que si con la cabeza, Joel solo se encoje de hombros.
-porque no, a qué hora nos vemos-
Pregunta Joel.
-como a eso de las 9, ustedes sigan revisando ese tobillo-
Los tres sonríen y Joel continua su camino con Emma a un en brazos.

Hace alrededor de 2 años

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#11

Los tres sonríen y Joel continua su camino con Emma a un en brazos.
Eran cerca 8:30 Emma a un estaba en la ducha, Joel permanecía en la cama de ella ya listo, solo le faltaba ponerse sus zapatos, no había podido sacarse a Paula de su cabeza, muchos recuerdos le llegaban, unos buenos otros no tanto, pero había una pregunta que siempre se hace, ¿le gustaría verla? Una parte suya, le encantaría poder tenerla enfrente, tratar de explicarle porque se había ido, lo que de seguro no sería fácil, y ella no comprendería, sabía que no habría ninguna posibilidad de recuperar el pasado, su tiempo había pasado, Joel no podría culparla por eso, el había tomado una decisión y debía vivir con ella de aquí en adelante, ahora estaba Emma una chica a la de verdad quería, con la le gustaría llegar lejos.
Emma se había alistado muy rápido, la chica no veía la hora de salir llevaban días sin salir de la granja, necesitaba aire fresco, su mama no había regresado todavía, por que pensar en su mama ahora, además ya tenía 24 era toda una mujer.
Después de tomar todas las precauciones pertinentes, asegurarse que no eran seguidos, ni había ninguna sorpresa en el camino, se dirigieron directo al pueblo. En la camioneta, escuchando música, todos en silencio, Joel que manejaba, Emma a su lado, en el asiento trasero nahla chica de color que se había unido al grupo tan solo un años y medio, después de convertirse, y Carlos que miraba por su ventana, Joel suspiro intentaba decir algo, pero no se le ocurría algo, todos estaban muy tensos, y era lógico teniendo a “los huérfanos” tan cerca.
-ok, y que quieren hacer-
Cansada del incomodo silencio Emma había decidido romperlo, tranquilizando a Joel que aun buscaba que decir.
-no sé, me gustaría un trago, ir a comer a algún sitio, ¿Qué opinan?-
Nahla sonrío diciendo que si con su cabeza.
-he escuchado de un sitio, se llama… Paladión, porque no lo conocemos-

Hace alrededor de 2 años

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#12

Capítulo 7.
La chica equivocada…
Paula se despertó sintió un suave mareo, todos sus músculos le dolían, después de varios minutos decidió sentarse en su cama, estiro un poco la espalda, moviendo su cabeza, para ejercitar un poco su cuello, esto dolió un poco.
-¿Cómo te sientes?-
La voz de Evan la sobre salto un poco, él se encontraba parado no lejos mirándola sonriendo, paula le devuelve la sonrisa, le agrada que aun este ahí, no haber pasado por todo eso sola, ya lo estuvo mucho tiempo.
-bien… algo cansada… bastante cansada, tengo un gran vacío en mi estómago-
Dice paula, que decide recostarse de nuevo.
-eso se arregla fácil, Salí y traje algunas cosas… tengo croissant, un pan que me dijeron que era de banano o algo así, unas galletas de avena, traje café con leché, un capuchino y te-
Ella ríe, tapando su rostro con la sabana, él se acerca a la cama con una bandeja con todo acomodado en ella.
-porque compraste todo eso-
Él se encoje de hombros.
-no sé qué te gusta, así que vine preparado-
Paula revisa con cuidado y arranca un pedazo de croissant.
-el café está bien-
Dice paula en tono suave, en silencio los comieron uno al lado del otro.
Ya habían decidido ir a paladión, a Evan no le había extrañado que paula se ofreciera como carnada, según ella misma la mejor forma de atraparlos infraganti. Si algo había aprendido Evan era que discutir con paula cuando desidia algo, era simplemente una pérdida de tiempo.
Evan había regresado a su hotel, para cambiarse necesitaba algunas cosas para alistarse para noche de casería, munición, estar listo para apoyar a su compañera. Había llevado consigo una escopeta, que de seguro necesitaría, si los wendigos picaban el anzuelo.
Casi sin darse cuanta llego a hotel donde paula lo esperaba. Estaba sentado en su camioneta con el motor a un encendido, un tanto preocupado le hubiese gustado planear un poco más, pero ese no era el estilo de paula. Decide enviarle un mensaje para avisarle que ya la esperaba.
Evan.
Estoy en el estacionamiento, te espero aquí. 9:32,,
Paula.
Ok ya estoy lista bajo en un minuto. 9:33,,
Lee el mensaje y se pone un tanto impaciente, casi como si fuera la primera cita de los dos. Paula no se tarda mucho, sorprendiendo a Evan al verla acercarse, observa cada paso que da, boquiabierto, paula lleva un vestido corto de tono rojizo, como a la mitad del muslo, de manga ¾ de cenefas étnicas estampadas, y unos botines negros de cordones, se acerca a la puerta colocándose la chaqueta de cuero negro, le sonríe a Evan que sigue sin decir nada.
-y bien, ¿Cómo me veo?-
-guau, tengo envidia de esos wendigos-
Ella sonríe moviendo su cabeza.
-ok, vámonos, esperemos tener suerte-
Dice paula, y rodea la camioneta, y sube a lado del pasajero, bajo la atenta mirada de Evan.
La mayor parte del viaje lo hicieron en silencio, cada uno sumido en sus pensamientos.
-paula, si siento que estas en peligro en algún momento, te sacare de ahí lo más rápido que me sea posible, sin discusiones, ¿estás de acuerdo?-
Ella suspira sin mirarlo y dice que si con su cabeza.
-no comunicamos por mensajes… no te hagas muy cerca de mí, que parezca que estoy sola-
-ok, pero no voy a perderte de vista-
De nuevo quedan en silencio un rato, es Evan el que lo rompe.
-tengo curiosidad con algo…bueno es una confesión, cuando te conocí… te investigue-
Dice Evan, ella lo mira con curiosidad.
-está claro que recibiste entrenamiento, pero no hay registro de que estuvieras en ninguna fuerza, ni policía, ni ejército, nada… ¿Dónde te entrenaron?-
Paula se queda pensativa un momento.
-bueno, mi papa me enseñó a disparar cuando tenía 11, él había sido policía, así que al retirarse junto a unos amigos suyos, todos exmilitares crearon una empresa de vigilancia, que se hizo muy popular, a un lo es… yo comencé a trabajar con ellos enseñando a disparar, y daba un par de clases de defensa personal… pues rodeada de militares, es mucho lo que puedes aprender, además si has descubierto que los seres como los wendigos existen, tienes que estar preparada… mi papa fue como tú, un antinarcóticos-
Él sonríe mirándola.
-así que también me investigaste-
-claro que no, cabo segundo de los comandos jungla, o como los conocen, eres un “hombre jungla”-
Él dice que si con la cabeza.
-me pase dos interminables años, quemando plantíos de amapola, allanando laboratorios, y sobre todo recorriendo cuanta selva tiene este país… pero después me dejaron ir-
Ella lo mira fijamente.
-¿Qué paso?-
El suspira sin quitar los ojos del camino.
-en uno de los descansos, me acosté con la hija del coronel -
Los dos ríen, un par de minutos, y se quedan sin decir nada más.
-¿Cómo te uniste a los huérfanos?-
Pregunta Evan sin mirarla.
-después del ataque a mi casa, casi 8 meses de recuperación… comencé mi casería, por mi cuenta… me topé con aquel nido, no dude, debía acabar con ellos, habían atrapado a dos chicas, una como de mi edad, la otra más joven, el resto de la historia la conoces, convertí en cenizas esos tres wendigos, luego ustedes llegaron…cuando me ofrecieron unirme, no me pude negar-
Evan la mira un segundo, y sus miradas se encuentran.
-tengo que confesar, que cuando te conocí, me dije, esa mujer está loca-
De nuevo los dos ríen al mismo tiempo.
-¿te asustas?... ese día en aquella casa, con esos tres wendigos enfrente ¿te asustaste?-
Paula suspira pensativa.
-soy humana, decir que no siento miedo, seria exagerar, pero creo que eso, el temor funciona de manera diferente para todos, en mi caso, más fuerte que el miedo, es el ansia, eso es, me pongo ansiosa, eso me ayuda a concentrarme -
La conversación acabo de golpe justo cuando los dos se encontraron, el gran letrero en letras rojas en un fondo blanco “PALADION”.
-ok, que comience la función, ¿tienes la aplicación lista para localizar mi celular?-
Dice paula acomodando su vestido.
-si no te preocupes ya la revise y funciona-

Joel, Emma, Carlos y nahla, había conseguido una mesa muy cerca de la puerta trasera, paladión estaba dividió en tres secciones, cerca de la entrada, estaba el bar, donde habían dos barras, y muchas mesas, en el centro de la bodega, estaba la pista de baile, rodea por mesas, al fondo donde Joel y sus amigos se encontraban, estaba el restaurante.
-no me imagine que fuera tan grande-
Dice Emma mirando a su al redor, Joel dice que si con su cabeza, ella se queda mirando a Joel, sonriendo, la mira devolviéndole la sonrisa y tratando de adivinar lo que había en su cabeza, ella le toma la mano y la hala suavemente, hasta que está cerca para darle un beso en los labios.
-¿Por qué fue eso?-
Pregunta Joel a un sonriendo.
-es la primera vez que salimos, nunca habíamos estado, así… desde que mi mama me confeso lo que era, para mí ha sido, estar viajando de un pueblo a otro, siempre escondiéndome, preocupada de alguien nos alcance y terminen con mi mama… así que gracias, por estar aquí para mí-
Los dos se funden en un apasionado beso, olvídense de los demás.

Paula se había acomodado en una de las barras, debía llevar una hora o eso le pareció a ella, comenzaba a aburrirse. Movía levemente su cabeza al ritmo de la música.
Paula.
¿Sabes cómo se llama esa canción? 11:15
Evan.
The Black Eyed Peas, creo que se llama My Humps o algo así. 11:16
¿Eso es vodka lo que tomas?.
Paula.
Ja ja. Que gracioso, es agua mineral, mi estómago no está listo 11:18
Para ninguna bebida alcohólica.
Evan.
A tus 9. Hay una chica, vestido negro, no te quitas los ojos de encima. 11:19
Paula.
Ok, la veo, miremos que pasa. 11:20
La mujer era alta y delgada, de cabello negro corto a la altura de la barbilla, tenía toda su atención en paula, que la mira y le sonríe, la extraña sin dudarlo le devuelve la sonrisa. La mujer de negro sigue mirando a paula, mientras da pequeños sorbos a la cerveza en su vaso plástico.
Evan.
Parece estar sola, daré una vuelta, sin vas a moverte avísame. 11:23
Paula.
Ok, no tardes se está acercando. 11:24
Paula dio un largo trago a su agua, el frio bajando por su garganta era muy agradable. La mujer fue esquivando la gente a su paso, paula miro en otra dirección, que no notara que la esperaba, pero al mismo tiempo buscaba a Evan que se había perdido de su vista.
-hola, me preguntaba si podía invitarte un trago-
Dice la recién llegada tocando el brazo de paula, y sonriendo mostrando sus blancos dientes.
-hola, no gracias ya tengo uno-
Dice paula usando una de sus mejores sonrisas.
-espero no te moleste, te estaba mirando y note que estabas sola-
Paula dice que no con la cabeza, sin dejar de sonreír.
-no te preocupes, quede de verme con mis amigas, pero no aparecen-
Dice paula mirando la pantalla de su teléfono.
-hoy no hay tanta gente como otros días, hay días mejores-
Dice la mujer mirando a paula de arriba abajo.
-¿vienes a menudo?-
Ella dice que si con su cabeza.
-donde están mis modales, me llamo lucia-
Mira a paula directo a los ojos y le ofrece la mano.
-hola soy Laura, mucho gusto-
Lucia sonríe mirando a paula de arriba abajo, lo que ella encuentra incomodo, pero disimula sonriendo.
-Laura es un bonito nombre-
Paula le agrádese, lucia mira a su alrededor, como si buscase a alguien, pero paula no puede descubrir a quien.
-mira Laura, pareces una chica agradable, y me temo que tus amigas te dejaron plantada, si te interesa quede de verme con unos amigos, puedes venir si quieres-
Paula se encoje de hombros.
-porque no, déjame enviar un mensaje, avisándoles que me voy-
Paula envía un par de mensajes a Evan que no tienen respuesta.

Hace alrededor de 2 años

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#13

Evan estaba entrado de nuevo después de revisar el parqueadero de cualquier movimiento extraño, su teléfono ha dado el aviso de un par de mensajes, pero algo llama su atención, en el corredor que lleva los baños puede ver a una chica que está siendo acorralada, por un tipo que se nota bastante alcoholizado, ella intenta esquivarlo pero este no se lo permite, suspira, paula lo espera, pero la chica se ve bastante angustiada por el acoso del aquel tipo, paula lo espera, “diablos” piensa y se acerca a ellos, quedándose a pocos metros, alcanza a chica diciéndole que no, varias veces.-¿está todo bien aquí, necesitas ayuda?-
El tipo gira su cabeza y mira a Evan de arriba abajo.
-que pasa aquí, ¿señorita está usted bien?-
Dice Evan mirando a la chica que lo mira visiblemente nerviosa, el tipo se gira apuntando a Evan con su dedo.
-mira, porque no vas a meterte en tus asuntos, ve a comprar un cerveza y cómprame una a mí-
Dice el tipo con la lengua algo enredada, la chica nuevamente intenta escapar pero el tipo no la deja.
-solo quiero volver a mi mesa, ya le dije que no estoy sola-
Dice la chica a Evan que le ofrece la mano.
-entonces ven conmigo, te acompaño a tu mesa-
La chica intenta tomar la mano del muchacho, pero le tipo se lo impide. El tipo empuja a Evan que lo mira sonriendo con las manos levantadas.
-por favor, no tenemos que hacer esto deja que se valla, aquí no pasó nada-
El tipo torpemente se pone en posición de boxeo.
-muy tarde para eso, idiota, te vas arrepentir de meterte conmigo-
Intenta golpear a Evan en el rostro, pero esquivarlo es demasiado fácil, el tipo lanza un nuevo golpe pero es esquivado de igual manera, sin dudarlo Evan estrella su puño derecho en el prominente estómago del tipo, este cae de rodillas agarrándose con las manos, la chica esta contra la pared con las manos sobre su boca. Evan la toma de la mano y la atrae sacándola de ahí. Trotando Llegan hasta dónde hay otras personas.
-eso fue divertido-
Dice Evan sonriendo.
-estas bien, no te lastimaste-
Evan dice que no.
-oye gracias, tres hombres más pasaron por mi lado y ninguno intento ayudarme-
Dice la chica, visiblemente nerviosa a un.
-no te preocupes, no podía dejarlo pasar, odio esas cosas… me llamo Evan-
Dice ofreciéndole la mano.
-hola, yo soy Emma, de verdad gracias… Evan… ¿estás aquí solo?-
Él dice que no y se encoje de hombros.
-no, estoy con una chica, ¿y tú?-
Emma sonríe por fin más tranquila.
-yo vine con mi novio y unos amigos… ¿la chica es tu novia?-
Evan se queda pensativo un momento.
-la verdad no sé, nuestra relación es complicada a veces-
Emma se encoje de hombros.
-pero te gusta, ¿tú le gustas a ella?-
Evan levanta sus cejas, esquivando la mirada de la chica por un momento.
-no sé, ella me gusta, mucho… a veces siento que yo le gusto también, otras veces… no se-
Le sorprende abrirse de esa manera con una extraña, Emma sonríe, y alcanza a ver a Joel no lejos le hace una seña.
-si me permites darte un consejo, díselo… mírala a los ojos, y dile lo que sientes, de esa forma sabrás lo que ella piensa, de seguro siente lo mismo, me ayudaste sin conocerme, eso habla muy bien de ti, habla con ella… ahí está mi novio debo irme, muchas gracias de nuevo, y suerte con esa afortunada chica-
Emma se aleja sonriendo, Evan suspira y revisa los mensajes de su teléfono.
Paula.
Hice contacto, donde estas, 11:28
Paula.
Quiere que salga con ella, donde te metiste baboso
Estoy saliendo, tiene un Mazda gris. 11:32
Evan envía un par de mensajes que no obtienen respuesta.
Emma y Joel llegan a su mesa.
-¿quién es chico lindo con el que hablabas?-
Dice nahla, sonriendo de manera picara.
-¿te parece lindo?-
Dice Joel arrugando el rostro, Emma dice que si con la cabeza.
-lo acabo de conocer… ¿no estarás celoso?-
Joel dice que no esquivando la mirada de Emma que sonríe y lo abraza.
-tranquilo, te contare lo que pasó-

Evan llega hasta la barra, pero paula no está, llama la atención de una chicas que sirven los tragos.
-disculpa, había una chica de cabello corto rubio, y otra de cabello negro sabes qué pasó con ellas-
La chica dice que si con la cabeza.
-si salieron no hace mucho, seguro si sales las alcanzaras-
Evan le agrádese y sale rápido esquivando la gente. Al llegar afuera casi no hay personas, intenta llamar a paula, pero no responde. Comienza a preocuparse, no hay ninguna señal de paula. En medio de su preocupación recuerda haber visto un Mazda gris afuera en la parte de atrás, sin dudarlo se dirige allá. De nuevo atraviesa la pista de baile y la zona del restaurante, pasando muy cerca de la mesa de Emma y sus amigos, esta lo sigue con la mirada cuando pasa, Evan en medio de su afán no lo nota, pero Joel si, que mira a Emma muy serio, ella lo nota y se encoje de hombros, “que paso” pregunta sonriendo.
-quieres que lo invite a sentarse con nosotros-
Emma lo mira con sorpresa.
-de que hablas, el anda con una chica, no te pongas así-
Joel se levanta de la mesa, con la excusa de buscar una cerveza, pero se dirige a la parte trasera.
Evan ha recorrido todo el parqueadero pero sin encontrar nada, solo le queda revisar el GPS del teléfono, en cuanto lo saca, un golpe en la espalda lo hace caer de rodillas, dejándolo sin aire. Poco a poco recupera el aliento, no has visto a un pero escucha unas risas a su alrededor. Se da cuenta que su celular se le ha escapado de su mano, pero no puede encontrarlo, a un que sabe que no puede haber caído muy lejos, unas manos lo toman por los hombros de su chaqueta y lo levantan, se encuentra con la cara sonriente, del tipo que molestaba a Emma hace un rato. “fantástico” piensa.
-mírate idiota, ya no te vez tan valiente-
Dice el tipo muy cerca de la cara de Evan, su aliento es una mezcla de cerveza y quien sabe que cosas más, Evan gira su rostro a un lado asqueado.
-vamos ya paso, lo siento vale, no debí golpearte, pero estabas molestando a esa chica, quieres una disculpa, ya te dije, lo siento-
El tipo dice que no con su cabeza, y golpea a Evan en el rostro haciendo caer al suelo. Más que aquellos cuatro tipos quieran golpearlo le preocupa la suerte de paula en esta momento. Le ha roto el labio inferior, empieza a doler, no queda otra tiene que pelear si quiere salir bien librado, uno de los tipos intenta pisotearlo en el suelo, peor logra esquivarlo, y con la suela de sus botas lo golpea en su rodilla, lo escucha con gran gusto dar un alarido de dolor y caer a un lado, revolcándose si para, ve claramente la varilla que sostiene un segundo atacante, no le queda otra de su bolsillo saca su bastón entendible, con un ágil movimiento de su muñeca lo prepara y logra atravesarlo en el camino de la varilla, que buscaba como blanco su cabeza, tras esquivar el ataque a un lado, golpea con el acero reforzado del bastón la rodilla del atacante, dejándolo adolorido e indefenso en el suelo, Evan se levanta del suelo, muy molesto, el tipo que molestaba a Emma lo enfrenta, insultándolo, sin ninguna compasión Evan lo golpea en el muslo y en la cabeza, este cae sin sentido al suelo, quiere seguir golpeándolo, pero sabe que podría lastimarlo seriamente, hasta podría matarlo, no necesita eso ahora. Un fuerte golpe en la parte de atrás de la cabeza de Evan lo lanza al suelo muy desorientado. Entre el cerrar y abrir de sus ojos, puede ver la figura de alguien que aparece y golpea al tipo que acaba de noquearlo, después una cara conocida está enfrente suyo preguntándole como se encuentra, se trata de Emma, con la ayuda de otra chica lo levantan y lo llevan hasta un muro cercano donde logra sentarse, está muy mareado, y no comprende bien que ha pasado.

Parada frente a el vidrio de la ventana, que le servía de espejo, lucia se probaba la chaqueta de paula, acomodándola y moviéndose como si modelara, para poder ver todos sus ángulos.
-se puede saber qué haces-
Dice un hombre delgado recostado contra la pared.
-¿Qué te parece?-
Dice lucia señalando con sus manos la chaqueta.
-creo que es una chaqueta de cuero, y eso que-
La chica sonríe orgullosa.
-no es cualquier chaqueta, es una “nina black” sabes cuánto cuesta una chaqueta como esta, mucho-
El tipo hace un ruido estirando los labios, en señal de poco interés.
-a mí lo único que me interesa, es que la monita esta buenísima, por cierto muy buena elección-
Lucia sonríe y le guíña un ojo.
-sabes Luis que tengo muy buen gusto, lástima que sus botines no sean de mi talla-
Luis se acerca a ella y la abraza por detrás, mirándose los dos en el vidrio.
-ya no podemos hacer tanto escándalo, con la mona y la otra que la has tenido demasiado tiempo, viva, debemos perdernos un tiempo-
Dice lucia muy seria.
-no te preocupes, serán las últimas por ahora, bueno es hora, que la monita y yo nos conozcamos mejor-
Dice el sonriendo morbosamente, ella suspira sin decir nada.
-creo que es hora de nuestra inyección, ¿cierto?-
Lucia dice que si con su cabeza. De uno de los bolsillos Luis saca un par de jeringas de cinco centímetros que contienen un líquido rojizo. retira la protección de la aguja y lentamente abre la chaqueta de cuero dejando descubierto el escote de lucia, ella luce ansiosa, la aguja es introducida por el lentamente justo sobre el corazón, ella hace una leve mueca de dolor, sus rodillas se doblan un poco, Luis la sostiene sonriendo, él se acerca y le da un fuerte beso en la mejilla, el saca la aguja, el corazón de ella se acelera, al igual de su respiración. Tiene que abrir la boca para tomar grandes bocanadas de aire, esto duro unos 10 segundos, poco a poco ella se normaliza, y lo mira sonriendo, Luis la besa en los labios y le entrega la otra jeringa, impaciente abre su camisa dejando su pecho expuesto, “hazlo ya” dice ansioso. Ella de golpe y sin ningún cuidado clava la aguja sobre el corazón de Luis, inyectando el líquido, casi que de inmediato. Lucia sonriendo saca la aguja, el da varios pasos hacia atrás con los ojos cerrados, y los brazos abiertos a los lados, con sus manos empuñadas con fuerza.

Hace alrededor de 2 años

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#14

-ya regreso, después podemos ir por un trago cuando lleguen los otros-
Sin decir más se aleja, lucia se recuesta con la pared, antes que la inyección la haga sentir bien siempre la debilita, pero solo dura unos pocos minutos, así que no le preocupa demasiado.
Luis abre la puerta donde paula se encuentra, la puede ver sobre unos cartones en el suelo, a un esta inconsciente, su vestido esta algo levantado dejando ver su ropa interior negra, Luis se pasa la lengua por los labios, se detiene un momento solo para mirarla, la piel suave de sus piernas, sus pies descalzos, de seguro lucia probándose sus botines, sonríe, y se acerca ella lentamente. Se arrodilla a su lado, pasando la mano desde su tobillo hasta su muslo, con las dos manos levanta su vestido, observando su estómago, nota algo de pintura en su lado derecho y lo revisa encontrándose con el tatuaje de las cuatro rosas, pasa sus dedos sobre él, notando la cicatriz debajo, “todo tatuaje tiene una historia” pensó. Nota otro tatuaje en su costado izquierdo, son letras, está en español, tiene que levantar su vestido a un más para poder verlo mejor dice, “mientras mi corazón lata, no permitiré que ningún otro deje de hacerlo” sonríe, debe ser algún pasaje de la biblia se dice, aunque no entiende a que se refiere.
-eres hermosa, mi bella durmiente, como me voy a divertir contigo-
El pasa su rodilla sobre ella quedando sobre su cadera, y se inclina para besarla, solo siente como el cañón de un arma se estrella contra su hombro izquierdo, cuando se da cuenta paula esta despierta mirándolo, y presionando el arma contra él.
-si estoy despierta es más divertido… no crees-
Dice paula, Luis la toma por la garganta, apretándola con mucha fuerza, ella siente que no puede respirar por la presión, sabe que no puede medir fuerza con un wendigo, así que aprieta el gatillo de su pistola dos veces, Luis cae a un lado quejándose de dolor, “eso fue fácil” piensa ella, intenta levantarse pero cae de lado, el cloroformo que usaron para dormirla aun la tiene mareada, a cuatro patas llega hasta la pared la que usa para poder levantarse, apoya su hombro, tratando de recuperar su aliento, abre los ojos al sentir la mano de Luis que la toma de nuevo por el cuello, y la estrella contra la pared, levantándola hasta que sus pies quedan en el aire, intenta apuntarle con el arma pero él logra tomarla por la muñeca, con la mano que tiene libre, apenas si tiene algún movimiento con la mano que sostiene la pistola, cree poder apuntar a sus pies, pero el disparo se estrella contra el suelo de cemento, muy cerca del tobillo de Luis, hace una pequeña corrección y dispara de nuevo, esta vez da en el blanco, justo contra el tobillo, Luis lanza un grito y los dos caen al suelo. Paula tarda un momento en reaccionar, le duele mucho su garganta, de nuevo apoya su espalda y se levanta, toda la habitación da vueltas a su alrededor, toma una gran bocanada de aire, y da un paso, Luis la toma por el tobillo, paula apoya su mano en la pared, y golpea repetidamente con la empuñadura de su pistola en su cabeza hasta que siente que él la suelta. Ella logra llegar hasta la puerta, se gira para ver como Luis con dificultad empieza a levantarse, sabe que solo le quedan tres disparos, paula sacude la cabeza, que empieza a normalizarse, las imágenes empiezan a aclararse.
-voy matarte… maldita perra-
Dice Luis, con la voz entre cortada, paula le dispara una vez más en el muslo derecho, este cae hacia un lado.
-esa no es forma de hablarle a una dama-
Luis sigue insultándola, mientras se aprieta la herida de su muslo, en ese momento paula, nota algo que le parece extraño, el tipo no se está curando.
-ok, el tiempo es oro, en tu caso un privilegio… ¿Dónde está la chica?-
Paula le apunta esta vez a la cabeza.
-nunca la encontraras, lucia y los otros te molerán a golpes, te violaremos 50 veces antes de matarte, después a la linda Jessica… morirán juntas-
Paula se prepara para dispararle.
-espera creí que no ibas a matarme-
Paula sonríe.
-cuando acordamos eso, además me dijiste lo que necesitaba saber… Jessica está viva, ya no te necesito-
Sin decir más le dispara en la cabeza, que se estrella contra el suelo pesadamente. Paula toma varias bocanadas de aire, ya se siente un poco mejor. “Evan, ¡idiota¡ Donde te metiste” piensa mientras cambia el cargador de su pistola, otras siete balas, las ultimas, no le quedan más. Abre la puerta lentamente, sabiendo que los disparos llamaran a los demás, sale al corredor, a la derecha completamente oscura, al otro lado se puede ver una luz al fondo, el piso esta frio y muy sucio, le molesta que tuvieran que quitarle los zapatos. A los lejos reconoce el ruido de unos ruidos de pasos, casi corriendo se acercan muy rápido, enfrente hay otra habitación, de inmediato, intenta abrirla pero está cerrada y no puede abrirla por más que lo intenta, corre hacia el lado oscuro, las tinieblas que le servirán como cubierta. Trota y se esconde tras unas cajas, le preocupa que puedan olerla y está sudando bastante, “malditos wendigos y sus poderes” piensa. Los recién llegados son tres, la chica que la engaño, lucia, y otros dos tipos que no había visto, se ven muy enojados. Se empujan entre ellos y gritan, lucia y uno de los tipos entran donde está el hombre al que paula le disparo, ya debe estar recuperándose. El otro saca un juego de llaves de su bolsillo y abre la puerta que paula intentaba abrir, entra en su interior y sale rápidamente, los ojos de paula se iluminan al ver a la chica rubia, que apenas si puede mantenerse en pie, “Jessica”. El hombre se aleja por el corredor, paula decide seguirlo, la puerta está entre abierta, puede ver al hombre y lucia abrazados y ella llora desconsolada, el tipo permanece muerto. Asegurándose de no ser descubierta, sigue al hombre que lleva a Jessica. Seguirlo no es tan difícil, llegan hasta lo que parece una sala, que desentona con el resto de la casa, pues todos los muebles son nuevo, sillas y sofá de diferente color. El tipo deja a la chica sobre el sofá grande de color verde oscuro, ella con voz entre cortada, le suplica que no la lastime.
-lo siento nena, todo termina hoy-
Dice el tipo al mismo tiempo que saca un cuchillo de gran tamaño.

Hace alrededor de 2 años

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#15

Paula sabe que debe actuar de inmediato, mira a su derecha e izquierda no ve a nadie más, tan solo ellos tres contiene la respiración y con paso lento pero firme camina hacia el hombre apuntándole con el arma, el gira la cabeza solo para ver como paula le dispara en la frente, las piernas del hombre se doblan, y cae en una posición que de manera consiente sería imposible conseguir. Paula suspira con los ojos cerrados, pero no puede quedarse ahí tienen que salir, y deben hacerlo muy rápido. Se acerca a la chica que permanece en el sofá con los ojos cerrados, al sentir las manos de paula tomándola por uno de sus brazos, empieza a suplicar que no la lastime.
-tranquila, no te preocupes, estoy aquí para llevarte a casa, te llevare con tus padres… tu amiga, Lina está esperándote-
Jessica abre sus ojos, encontrándose con la sonriente paula.
-no me estas mintiendo-
Paula dice que no con la cabeza.
-no te miento, saldremos de aquí… ¿puedes caminar?-
La chica dice si, en medio de sollozos, se pone en pie con la ayuda de paula, las dos se acercan a una de las ventanas, para ver algo que tan solo preocupa a paula, se encuentran en un tercer piso “diablos” piensa. No hay forma de bajar, ni una escalera o un árbol cercano. Solo queda encontrar el camino, a la planta baja, esquivar a los wendigos o detenerlos llegado el caso. Cerca de una de las sillas, alcanza a ver algo que le hace sonreír, su bolso, se acerca y lo toma, dentro encuentra su celular, “gracias dios” dice en voz alta, Jessica la mira con sorpresa. Sin dudarlo marca el número de Evan, que parece timbrar eternamente, pero no contesta, lo intenta dos veces más sin ningún resultado.
-¿a quién llamas?-
Pregunta Jessica mientras se apoya en el espaldar de una de las sillas.
-es mi… socio, algo lo retraso, pero sé que nos encontrara, no hay de qué preocuparnos-
Dice paula sonriendo, tratando de convencerse así misma que a la asustada chica.
-ven debemos movernos, no podemos quedarnos aquí-
Dice paula tomando a la chica por el brazo, sobre una se las mesas, encuentras varias cosas, todas mezclada, pero nota solo una que le puede servir, sin dudarlo las toma, un par de véngalas, enciende una y la deja sobre el pequeño balcón de una de las ventanas, la luz es intensa, hace lo mismo con la otra, poco más de un metro es iluminado alrededor de las bengalas, sabe que solo duraran minutos, pero prefiere intentarlo.
Salieron de la sala, encontrando un nuevo corredor, uno de sus lados en suelo hay una increíble cantidad de botellas, la mayoría de whisky. Caminaban paula delante, Jessica detrás de ella arrastrando los pies. Encontraron una habitación donde decidieron entrar, paula revisa la ventana pero está bloqueada, además de es muy alto para saltar. Empieza frustrarse, cuando siente su teléfono vibrando, se alegra al ver que es Evan.
-paula, paula… ¿estás bien?-
Repite varias veces.
-donde te metiste, me durmieron con cloroformo…-
Dice paula, tratando de no elevar la voz.
-lo siento, pero ¿estás bien?-
-si estoy bien, encontré a Jessica está conmigo, hasta donde se hay dos buscándonos, un hombre y la mujer del bar, no sé si abra más… estoy armada pero solo me quedan seis balas, te necesito aquí, ¿rastreaste mi teléfono?-
Evan contiene la respiración, antes de responder.
-si lo hice, voy en camino pero… no estas cerca, manténganse escondidas, no los enfrentes, llegare lo más rápido que pueda-
Paula cierra sus ojos por un momento, se siente cansada.
-ok, tal vez las veas o tal vez no, deje unas bengalas en dos de las ventanas… te espero… yo invito los tragos-
Evan sonríe.
-es una cita-
Paula sonríe también, mientras cuelga el celular, es agradable, contar con aquel hombre, en aquella situación en la que estaba, no siendo la más indicada para ese tipo de pensamientos, se da cuenta que Evan le gusta mucho.
Salen de aquella habitación pero se sienten que las están alcanzando, llegan a una habitación más grande, en esta tan solo hay un colchón, y tiene un baño y un balcón más grande, Jessica vencida por el cansancio cae de rodillas y se inclina hasta que su cabeza queda sobre sus manos apoyadas el suelo. Paula se acerca a ella y le pone la mano en la espalda.
-tranquila, mi amigo debe estar por llegar y nos iremos, revisare la ventana para ver si podemos salir por ahí-
La salida al balcón se hacía por una puerta doble de madera, que debió ser muy bonita en su buena época, ahora era evidente en ella el paso del tiempo, hay una cortina blanca de un solo lado. Paula abrió la puerta, del lado izquierdo, podía ver la carretera de entrada, con algunos árboles a cada lado, el aire frio que golpea su rostro le parece agradable, el grito de terror de Jessica le hace girar la cabeza hacia atrás, con su visión periférica lo puede ver, un hombre que se le acercaba, ella logra apuntar y dispararle dándole en el hombro derecho, el hombre hace una mueca de dolor, logra empujar a paula con las dos manos, lanzándola de nuevo al interior, cayendo muy cerca de donde la asustada Jessica que sigue gritando, paula que la han dejado sin aire, intenta apuntarle de nuevo, pero el tipo está más cerca, y de un manotazo hace que la pistola se escape de su mano, la toma igual que una muñeca y la levanta del suelo, intenta tomarla por el cuello, paula logra tomar la mano del hombre con las suyas y clava sus dientes en el dorso, el hombre lanza un alarido acompañado de insultos, paula aprieta sus dientes con tanta fuerza, que le duele la encía, puede sentir la sangre que entra en su boca, pero no le importa ella no lo soltara, solo lo hace cuando el hombre la golpea en el estómago, ella recupera su aliento por un momento y logra darle un cruzado de derecha bastante fuerte, pero esto solo enfurece más al hombre que estrella su puño contra la mejilla de paula, que cae al suelo sin sentido.

Hace alrededor de 2 años

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#16

Evan después de aquel viaje que le pareció eterno, encontró una entrada, era una reja de color gris, que comenzaba a oxidarse en diferentes partes, tenía una cadena y candado los dos nuevos. Busco en su camioneta las pinzas que siempre llevaba consigo, de color amarillo y mangos negros, la que había decidido comprar después de haberle disparado a un candado para abrirlo, y esto le trajo muchos problemas. Decide dejar la reja abierta, de seguro tendrán que salir rápido de ahí, no puede perder tiempo.
El camino desaparecía por momentos y tenía maleza muy alta, que no le permitían ver mucho, además que había decidido apagar las luces, para pasar desapercibido. Al rodear un gran árbol estaba, la casa, bastante grande de cuatro pisos, solo podía ver luces que provenían del segundo piso, en uno de los balcones pudo ver a un saliendo algo de humo, la bengala de la que le hablo paula. No ve a nadie, lleva la camioneta hasta detrás de unos árboles en un costado, la deja lista para salir en cualquier momento. Se baja, está preocupado por las muchachas, debe encontrarlas rápido, se coloca un chaleco antibalas, que otras veces lo han protegido de las garras de los wendigos, lleva un supresor en su arma, por lo menos así evitara ser descubierto muy rápido, y para cuando tenga que detener aquellos demonios, lleva consigo una escopeta, un par de armas extras, no está de más estar preparado. Lleva consigo un galón de gasolina, para acabar con los wendigos, sale de entre los árboles, teniendo cuidado, cerca de la casa hay dos autos, una camioneta blanca, y un Mazda gris, eso le confirma que es el lugar, moviéndose agazapado llega un muro de ladrillos que se está cayendo, se esconde detrás, observando la casa buscando la mejor manera para entrar, cuando lo ve corriendo hacia él es muy tarde, Evan le dispara un par de veces, pero falla el recién llegado lo taclea, lanzándolo a casi tres metros de donde estaba, el golpe lo ha dejado desorientado, el hombre lo levanta del suelo con gran facilidad, y lo lanza lejos, Evan esta indefenso, trata de recuperar el aire, mientras su atacante se le acerca lentamente.

Paula se despierta, lo primero que nota es que le han amarado las manos por sobre la cabeza con cuerda amarilla que lastima sus muñecas, la cuerda asegurada a un gancho de hierro muy oxidado firmemente clavado en la pared, está de pie contra la pared, tan solo en su ropa interior negra, sabe que es una estrategia para hacerla sentir incomoda, indefensa, y está funcionando, pero ella sabe disimular, se entrenó para eso. Sus ojos poco a poco van enfocando la imágenes, puede ver a lucia sentada en una silla no lejos, lleva su chaqueta puesta, en un sofá está el hombre que la golpeo, tiene a Jessica entre sus piernas y le esta acariciándole la cabeza, la chica llora desconsolada.
-Jessica, Jessica, mírame todo estará bien, tranquilízate… eso es mírame a mí-
Le dice paula sonriendo, el tipo se levanta y camina hacia paula.
-déjame adivinar, eso lo leíste en el Manual del secuestrado, o fue lo que tus instructores te enseñaron-
Ella lo mira sonriendo.
-no idiota, sentido común, además no hay nada aquí, que deba asustarnos-
Lucia ríe de manera exagerada.
-esta chica me encanta, ¿podemos quedárnosla?-
Dice lucia sin dejar de reír.
-eres una mujer muy interesante, bonita, inteligente, valiente, si sabes cocinar… que más se puede pedir, de verdad que me gustas mucho-
-el sentimiento no es mutuo-
Dice paula forzando una sonrisa, el tipo se acerca a ella, y pasa los dedos por su tatuaje, recorriendo cada línea, cada trazo, se queda mirando su otro tatuaje, sonriendo.
-“mientras mi corazón lata, no permitiré que ningún otro deje de hacerlo” yo sé lo que eres… ese tatuaje, lo he visto antes-
Paula lo mira con curiosidad.
-claro que sabes lo que soy, debe ser un sueño, tenerme aquí, ahora en venganza devoraras mi corazón, eso es-
El hombre dice que no con la cabeza, mientras desliza sus dedos por el estómago de ella, paula aprieta sus dientes.
-te equivocas-
Dice mientras Se acerca a su oído, ella trata de esquivarlo sin mucho resultado, su propio brazo detiene su cabeza impidiéndole alejarse.
-aquí es donde he visto tu tatuaje… porque veras, no soy un wendigo-
Dice recogiéndose la manga de la camisa y en el antebrazo izquierdo tiene tatuado el mismo juramente.

Hace alrededor de 2 años

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#17

-te da vueltas la cabeza, si muchacha… yo también soy un huérfano, o bueno lo era-
Paula trata de que no se note, pero es evidente la sorpresa en su rostro.
-¿qué te paso?... todas esas chicas, ¿Por qué? te vengas de un padre abusivo, te violaron de niño, que pena. pero nadie tiene la culpa de eso-
De nuevo el tipo dice que no con la cabeza.
-en eso te equivocas, mi papa no abusaba de mí, de hecho fue un gran padre, mi madre igual, mi vida fue mejor que la de muchos… todo lo hago, lo hacemos porque podemos, porque me gusta, porque un día me dije si quiero algo, solo debo tomarlo, así de simple-
El estómago de paula esta revuelto, de verdad que se siente asqueada.
-estas enfermo, si había notado que no había wendigos aquí, tenía un poco de pena de haberle disparado a ese tipo, ahora tan solo ciento gusto haberlo matado, como el animal que era-
El tipo le da una bofetada muy fuerte en el rostro, una lagrima se escapa del rostro de paula.
-ese animal como lo llamas… era Luis, mi mejor amigo-
Paula se limpia la sangre de su labio con la lengua.
-ha si… pues tu amiguito está en el infierno donde lo mande, no te preocupes, pronto le harás compañía-
El hombre la toma por el cuello muy fuerte, y pega su boca contra la mejilla de paula.
-no eres más que una perra, como te dije tomo lo que quiero, y ahora te quiero a ti-
Paula empieza a reír a carcajadas, le gusta ver el desconcierto en el rostro de su captor. El hombre pone sus manos sobre los senos de paula, y baja una de sus manos entre sus piernas, ella intenta apretar los muslos, pero el hombre logra meter su mano, puede sentir los dedos del tipo, sobre la tela de su panti, el tipo se toma su tiempo, paula está apunto de desfallecer, pero sabe que debe permanecer fuerte.
-lo vez, te enseñare lo que es un hombre de verdad, te apuesto que nunca has tenido uno-
Ella aprieta sus dientes, puede sentir sus manos recorriendo su cuerpo de manera morbosa, y no puede creer que esto esté pasando, contiene la respiración por unos segundos, empieza de nuevo con su risa burlona.
-¿eso es todo?-
Dice ella sin dejar de reír.
-a que te refiriese, y que es tan gracioso-
Ella lo mira directo a los ojos, la confusión en el rostro del tipo la divierte.
-¿manosearme? eso lo puedo hacer sola… eso es lo que hace un hombre de verdad, que decepción-
El hombre la mira con odio, pero no dice nada.
-hablas mucho, pero no veo nada, vamos muéstrame, veamos de que eres capaz… te apuesto que si siquiera se te pone dura… pago por ver-
Paula lo mira burlona, El hombre parece muy descontrolado, pero permanece en silencio, buscando en su cabeza algo que decir pero es evidente que no se le ocurre nada.
-eso es lo que quieres, ya verás maldita perra-
Ella tuerce la boca a un lado, lo mira de arriba abajo.
-bla bla bla, sigo sin ver nada… Vamos que estas esperando, a un no recibo mi lección… ¿no eres un hombre?-
El hombre saca un cuchillo, paula contiene la respiración pero no deja de mirarlo fijamente, el hombre se agacha y corta la cuerda que sujetaba sus tobillos, deja el cuchillo sobre una silla cercana y se dispone a quitarse la correa del pantalón, paula traga saliva, y se alista para reaccionar.
-como me voy divertir contigo-
Ella sonríe, aprieta sus dientes.
-eso ya me lo dijo tu amiguito, y está muerto-
Mientras el peleaba con el botón del jean, paula lo golpea entre las piernas tan fuerte como le es posible, el hombre trata de reaccionar pero paula logra estrellarle su pie contra el rostro y este cae al suelo. Paula se gira y apoyando su pie derecho en la pared, hace fuerza para liberarse, hace tanta presión que esto lastima sus muñecas, pero en ese momento solo quiere liberarse, puede sentir que empieza a sangrar, por fin el gancho donde estaba su cuerda sede y paula cae al suelo de espaldas. Se levanta lo más rápido que puede, ve a lucia que permanece de pie, pero no se mueve. El hombre empieza a levantarse, paula como puede tomar la silla, escucha el cuchillo caer al suelo, con algo de esfuerzo la levanta en el aire y la estrella contra la espalda del hombre, rompiéndola en dos, el tipo queda inconsciente boca abajo, paula respira un poco más tranquila, lucia decide reaccionar y se abalanza hacia paula, que ha recogido el cuchillo y logra cortar sus atadura, dejando sus manos libres, sin dudarlo paula se pone en posición de combate sosteniendo el cuchillo hacia lucia, que se queda inmóvil.
-acércate perra, y te juro que te cortare tanto, que ni tu madre te va recocer-
Paula no sabe de dónde salió eso, pero parece funcionar, pues lucia no se mueve.
-esa es mi chaqueta favorita…ahora imbécil, quítatela no te luce, rápido-
Lucia se saca la chaqueta torpemente y la deja caer al suelo, y corre esquivando a paula que ni se molesta en verla, y saliendo por una de las puertas. Paula se acerca lentamente y la recoge, la sacude, sobre una de las sillas esta su vestido, lo curioso es que se encuentra doblado cuidadosamente, “psicópatas ordenados” piensa. Levanta los brazos para ponérselo, y descubre que le duele cada músculo de su cuerpo, lo acomoda esta algo sucio, es lo que menos importa, se pone la chaqueta, acompañando el movimiento con algunas muecas de dolor, “donde está la Hidrocodona cuando la necesitas” piensa sonriendo. No lejos sobre una mesa puede ver su pistola, le han sacado el proveedor, la toma y la revisa, con la misma mano donde sostiene el cuchillo, toma la balas, tenía los ojos cerrados, el grito de Jessica la hace voltear, entendiendo tarde lo que le decía, se encuentra con el hombre que la toma por el cuello, levantándola sosteniéndola en el aire, lo que Jessica le grito fue “cuidado detrás de ti”. Paula lo patea desesperadamente sin ningún resultado, pone la pistola con su cabeza, pero esta bacía, levanta el cuchillo y lo clava sobre el hombro derecho, el tipo da un alarido, paula mueve la hoja tratando de hacer el mayor daño posible, pero la presión en su cuello la está dejando sin fuerza, el hombre la estrella contra el sofá, quedando sobre ella, apretando su cuello cada vez más fuerte.
-ya muérete de una vez, maldita perra-

#18

Las imágenes se estaban poniendo borrosas para paula, pero podía ver lo suficiente para notar como la culata de una escopeta, se estrellaba contra el rostro del hombre y la presión sobre su cuello desaparecía de pronto, logrando tomar grandes bocanadas de aire.
-paula ¿estás bien?-
Le dio gusto reconocer aquella voz, Evan.
-llegaste… no sabes el gusto… que me da verte-
Dice paula a un con la voz entre cortada.
-a mi igual, perdón por la tardanza, demasiado trafico…-
Dice Evan sonriendo. Con su ayuda paula logra ponerse de pie, de inmediato Evan usando una abrazaderas platicas, sujeta las manos y pies del tipo. Paula ve una herida a un lado del ojo derecho de Evan que aun sangra.
-que te paso, ¿estás bien?-
Él dice que si con su cabeza.
-conocí a uno de los amiguitos de este par-
Señalando a lucia que estaba amarada y amordazada en una esquina, mira a paula con odio, ella le sonríe y le muestra el dedo de en medio.
Evan se acerca a Jessica que retrocede asustada, el trata de calmarla, paula se le acerca y la toma suave por uno de sus brazos.
-tranquila, él está conmigo… se llama Evan, yo soy paula… no tienes de que preocuparte, te llevaremos a casa… si, tranquila-
Jessica que no deja de llorar, se acerca y abraza a paula, que no puede evitar pensar por lo que ha tenido que pasar aquella chica, los últimos tres días.
Evan ha recogido la pistola de paula y la revisa en su mano, le pone el proveedor de nuevo, y sonríe.
-berreta nano 9 mm, siete balas-
Dice Evan, paula dice que si con su cabeza, él se acerca a ella como si fuese a decirle un secreto.
-sé que es un arma pequeña cierto, pero tu vestido es muy corto… ¿Dónde la escondiste?-
Paula lo mira sonriendo y le quita la pistola de la mano.
-eso no es asunto tuyo-
Los dos sonríen.
El hombre comienza a respirar, en ese momento Evan se fija mejor en él.
-desgraciado, que demonios haces aquí-
Paula mira Evan con curiosidad.
-se llama George algo, se unió a los huérfanos 8 meses antes que yo… en medio de una misión desapareció, lo creía muerto-
El tipo sonríe levemente al ver a Evan.
-Evan Estrada, mírate te vez bien… aun eres lacayo de leo, por lo que veo-
Evan sonríe y se para cerca del hombre que permanece acostado en el suelo, le apunta con su escopeta todo el tiempo.
-y tu subiste un nivel, o mejor dicho bajaste muchos, ahora secuestras y violas jovencitas, triste, pero sabes algo tu carrera criminal acaba hoy-
George ríe moviendo un poco los hombros.
-no lo creo… apenas estoy comenzando, y tengo algo pendiente con tu noviecita-
Dice mirando a paula con morbo.
-¿de qué hablas?-
Pregunta Evan, paula se acerca a él.
-no lo escuches, solo intenta meterte en su juego-
Evan ve al hombre que sigue mirando a paula, mientras se pasa la lengua por los labios.
-a ella le alegra haberme conocido-
Paula siente hervir su sangre, pero se mantiene lo más calmada que le es posible, Evan lo observaba con la mandíbula tan tensa, que se podía notar el movimiento en sus mejillas.
-temblaba ante el rose de mis manos, yo sé que lo disfruto, ella lo sabe-
Evan se acerca más al tipo, se puede notar en lo tenso de su postura que esta por explotar.
-ya cállate de una vez, Evan no dejes que se meta en tu cabeza-
Dice paula tratando de calmar a Evan.
-no tuvimos tiempo, pero te puedo asegurar que le gusto sentir mis manos en su…-
Antes de pueda terminar la frase Evan lo golpea con la culata de la escopeta en el estómago, se acomoda sobre él, lo sostiene con la mano izquierda por el cuello, y lo golpea repetidamente con la derecha, cada vez más fuerte. En medio de su ataque George rompe las abrazaderas plásticas que sujetaban sus manos, y de un empujón se quita a Evan de encima, cayendo de espaldas no lejos, intenta romper las de sus pies, los disparos de paula uno en cada pierna lo detienen.
-no muevas un musculo-
Dice paula con los dientes apretados, el hombre sufre mucho dolor, dejándolo inmóvil.
-esa fuerza… de donde viene, y ahórrate chistes de que duermes bien, y comes tus vegetales, ni nada de que comes espinaca… ¿cómo es que eres tan fuerte como un wendigo?-
Dice paula sin dejar de apuntarle.
-escúchame bien, ¡perra¡ no te diré nada… tú y el estúpido de tu noviecito pueden irse al infierno-
Paula sonríe levemente, y mira a Evan que la esta miraba también, sentado en el suelo, el suspira y dice que si con la cabeza, “quieres que lo haga yo” pregunta Evan.
-no, yo me encargo-
Se acerca a George y le apunta a directo a la frente.
-saluda a tu amiguito de mi parte-
Dice paula sonriendo, y aprieta el gatillo y todo quedan en silencio.
Paula se acerca a lucia, cuyos ojos están desorbitados por el terror.
-tú, hablaras con nosotros, nos dirás todo, con lujo de detalles, o me asegurare que tu muerte, sea lenta y dolorosa-
Casi de inmediato lucia dice que si con su cabeza frenéticamente.
-primero llevemos a Jessica, con su familia-
Dice Evan que trae a la asustada muchacha, de un brazo, ella parece en un trance, uno del que no saldrá tan fácil, las siguientes noches serán de muchas pesadillas. Paula la ayuda abrazándola suavemente, mientras Evan carga a lucia sobre su hombro y por fin salen de aquel lugar.
Jessica está en el asiento trasero de la camioneta de Evan, se ha quedado dormida, su primer sueño tranquilo en días. Después de sacar un par de maletas del interior, decidieron prender fuego a la casa, mojando la mayoría del primer piso con gasolina, y lanzando una bengala en su interior, en segundos todo quedo convertido en un infierno, paula permanece en silencio abrazándose a sí misma, concentrada en las llamas, pensando en cómo algo tan destructivo, puede ser tan hermoso a la vez. Evan se ha parado a su lado, sin decir nada, mirando el fuego también. Mira a paula, que parece no notar su presencia.
-¿estás bien?... ese hombre… ¿te lastimo?-
Paula suspira y dice que no con su cabeza, pero un par de lágrimas escapan de sus ojos, Evan pone su brazo sobre sus hombros, ella se acerca a el apoya su cabeza en su pecho, el la estrecha suavemente, apoyando su mejilla sobre su cabeza.
-tranquila ya paso, lamento no haber llegado antes, lo siento-
A ella le cuesta un poco hablar, tiene un nudo en su garganta.
-llegaste en el momento justo, me salvaste la vida… gracias-
Paula relaja sus brazos, y lentamente lo abraza también, permanecen así un momento, en silencio, tan solo disfrutando de la cercanía del otro.
El camino hasta el pueblo lo hacen en silencio, los dos están cansados, pero es un desgaste más emocional que físico, algunas veces durante el trayecto paula pone su mano sobre el antebrazo de Evan, y se toman de las mano un par de veces, sin decir nada, sin mirarse siquiera.

#19

-no podemos simplemente aparecernos con Jessica, ¿Qué planeas hacer?-
Evan suspira y la voltea a mirar sonriendo.
-ya había pensado eso, llamare a alguien que puede ayudarnos-
Evan busca su teléfono en su bolsillo, marcando un número, solo espera que le respondan, mientras lo escucha timbrar revisa su reloj que marca 2:48 am. Escucha un tímido “hola” al otro lado de la línea.
Evan.
-hola, soy Evan…lamento llamar tan tarde, pero no sé ni cómo decirte esto, necesito que me ayudes con algo-
Lina.
-hola ¿Cómo estás? No te preocupes últimamente no duermo mucho, veía una película, ¿que necesitas?-
Evan.
-bueno lo que pasa es que , encontramos a Jessica, necesitamos que nos ayudes a llevarla a su casa, nosotros no podemos hacerlo, ya tratare de explicarte-
Lina.
-espera que, ¿Jessica está viva? Pero como, ¿qué paso? ¿Estás hablando en serio?-
Evan.
-muy en serio, ahora que lo pienso, necesita atención médica, deberíamos encontrarnos en el hospital, pero no llames a su familia a un-
Lina.
-ok, heee… conoces el parque grande, aquel con los juegos de niños, todos pintados de rojo, el hospital está enfrente… ¿en cuánto tiempo crees estar ahí?-
Evan.
-no más de 20 minutos-
Lina.
-los espero ahí, esto es increíble…gracias Evan-
Evan cuelga su teléfono con una gran sonrisa en sus labios, paula lo mira y sonríe también, se concentra en el camino sumiéndose en sus pensamientos, hacer cosas como esa, salvar a alguien, encargarse de los malos, poner su vida en riesgo, eso le gustaba, sabía que de alguna manera estaba mal, algo en su cabeza no funcionaba bien, la gente normal no hacia estas cosas, no voluntariamente. Como muchas noches como esa sus pensamientos la llevaron con su hija, que estarían haciendo Sara y ella en ese momento, viendo alguna película, leyendo un cuento, teniendo en cuenta la hora, estarían durmiendo, una al lado de la otra, Sara estaría acariciando el cabello de su mama, hasta quedarse dormida. Un par de lágrimas de escapan de sus ojos, Evan lo nota, sin decirle nada le toma la mano y la aprieta suavemente, paula le sonríe.
La llegada al hospital no fue tan tranquila como esperaban, en la puerta hechos un manojo de nervios se encontraban Lina, Camila, aleja y John, los mismo con los que habían ido a la fiesta de la que paula no pudo ver el final. Podía verse nerviosos, sobre todo Lina que caminaba sobre sus pasos, no habían reconocido la camioneta de Evan, así que tan solo al verlo bajarse fue que corrieron a su encuentro.
Jessica ayudada por paula, caminaba muy lento, mirando a cada lado nerviosa, la primera en ir a su encuentro fue Lina, las chicas terminaron en un abrazo y rompieron a llorar juntas, bajo la mirada atenta de los demás.
Evan y paula habían planeado desaparecer, después de entregar a la muchacha, pero con la insistencia de todos, fueron convencidos y aprovechar para revisar sus propias heridas. En el hospital la jefa de enfermeras resultaba ser la tía de Lina, lo que facilito un poco las cosas, por lo menos para que los dos fueran atendidos en una habitación lejos de curiosos, sobre todo de la policía. Para su fortuna tan solo tenían golpes, muchos moretones, paula un diente astillado pero nada grave, ningún hueso roto. Evan regresa de ser atendido al entrar a la habitación, paula está terminado de cambiarse, la encuentra tan solo con su jean y la camiseta en la mano. Al verla se gira y se disculpa, ella sonríe al ver la repentina actitud respetuosa, de él.
-Evan porque te volteas, ya me has visto desnuda-
Él sonríe, diciendo que si con la cabeza.
-¿cómo estás?-
Pregunta Evan, paula se acomoda la blusa.
-bien, nada roto por lo menos… ¿y tú, como te sientes?-
Él se encoje de hombros.
-estoy bien… que dices si vamos por ese trago… además debemos pensar que después de lo hicimos hoy, debemos cambiar de hotel, buscar un nuevo sitio-
Paula dice que si con su cabeza.
-dios mío, dejar el hotel california, donde conseguiremos algo igual-
Dice paula en tono irónico. Ella estaba sentada en la camilla, mirando a Evan fijamente, sonriendo de manera picara, el hace un gesto de curiosidad con su cabeza, ella sonríe y con un dedo le indica que se acerque, cuando está justo en frente suyo paula lo toma por las solapas de la chaqueta acercándolo hasta que la cadera de él quedan entre sus piernas, paula gira su cabeza a un lado lentamente y se funden en un suave, pero apasionado beso.
-¿Por qué fue eso?-
Pregunta Evan a un embelesado con la linda muchacha.
-¿necesito una excusa para besarte?-
Él dice que no mientras se acerca de nuevo, buscando los labios de ella.
-Evan, ¿eso que siento es tu arma?-
Él dice que no mientras la besa suavemente muy cerca de sus labios.
-la deje en la camioneta-
Los dos sonríen y de nuevo se concentrados en los labios del otro, las manos de él recorren lentamente la espalda de ella, haciendo que se estremezca lentamente Evan se separa, paula lo mira fijamente.
-demonios, a un debemos hablar con lucia y decidir lo que haremos con ella… la droga que le inyectamos debe pasarle el efecto en cualquier momento-
Paula le acaricia la barbilla con su dedo.
-bueno, averiguamos lo más que podamos de ella, y después hay que sacarla de circulación, no podemos dejarla ir-
Evan dice que sí, le da un beso rápido antes de hacerse a un lado y la ayuda a bajar de la camilla. Antes de salir paula se coloca su chaqueta, y suspira casi como si fuese a salir al escenario a dar un discurso.
Los muchachos fueron al encuentro de ellos, fundiéndose en abrazos, y agradecimientos, justo lo que paula no quería.
-¿Cómo esta Jessica?-
Pregunta Evan a Lina.
-pobrecita, tiene muchos golpes, cortes, esta deshidratada… no sé, mi tía dice que solo necesita descansar, ya la están tratando… pero su mirada completamente perdida, no debí dejarla sola… en parte fue culpa mía-
Evan y paula le dicen que no con la cabeza.
-nada de eso, no es culpa tuya, si te hubieras quedado, ahora estarían las dos hospitalizadas o peor… no puedes culparte por eso, es culpa de esos monstruos-
Dice paula, de los ojos de Lina gruesas lagrimas se escapan, y paula se le acerca y la abraza.
-esos monstruos ya no lastimaran a nadie, Evan y yo no aseguramos de eso-
Le dice paula al oído, Lina se limpia el rostro.
-¿Quiénes son ustedes? ¿Policías, que son?-
-es complicado de explicar, pero debemos pedirte que no le hablen a nadie de paula o de mi… ¿harás eso por nosotros?-
Dice Evan muy serio, Lina sonríe y dice que sí. Logran salir del hospital sin ser notados.
Evan y paula llevan la camioneta a una parte alejada del pueblo cerca de una de las salidas, ya lucia lleva un rato despierta y golpea con los pies el metal.
La puerta trasera es abierta de golpe asustando a lucia, que contiene la respiración. Paula y Evan la miran sonriendo.
-ok, lucí… son casi las cuatro de la mañana, estamos cansados, y hablo por los dos, cuando te digo que no estamos de humor para juegos, así que la pregunta es sencilla… ¿piensas colaborar?-

#20

Dice paula, mientras frotas sus manos, siente algo de frio. Lucia dice que si con la cabeza.
-voy quitarte la cinta de la boca ok, no grites-
Dice Evan mirándola fijamente, ella de nuevo dice que sí, le arranca de golpe la cinta, ella hace una mueca de dolor al mismo tiempo que los mira con odio.
-ok, primera pregunta, ¿Qué diablos es esto?-
Dice paula enseñándole una jeringa con un líquido rojo en su interior. Lucia suspira y aprieta sus ojos, luce bastante ansiosa al ver las jeringas.
-lo llaman… “SPARTAN 2.5”-
Dice lucia esquivando la mirada de los dos.
-ok. ¿Qué hace? Tienes 6 jeringas iguales en tu bolsa-
Ella aprieta los dientes, era evidente que le era difícil.
-es una droga… vitaminas especiales… te hacen más fuertes-
Paula y Evan sonríen.
-ni siquiera los anabólicos, dan tanta fuerza como la que vimos… se mas especifica-
Dice Evan, mientras gira una de las jeringa en su mano.
-se extrae de la sangre de unos seres… no creerán que existen… no me creerían-
Evan y paula intercambian una mirada de sorpresa.
-no serán seres de brillantes ojos rojos, garras, y colmillos como los de un tiburón, esos seres-
Dice paula, Ahora la sorprendida es lucia.
-déjame entender, estás diciendo que esto es sangre… de wendigo-
Pregunta Evan, lucia no responde sigue boqui abierta mirándolos.
-no es sangre… es decir solo sirve la que toman directamente del corazón…-
-¿y te inyectas eso?... estas consiente que los wendigos son demonios-
Dice paula en un tono de disgusto.
-ok, déjame entender te inyectas, igual que lo harías con la vitamina b12-
Pregunta Evan, lucia esquiva la mirada del muchacho, paula la golpea en el hombro llamando su atención.
-no, debes… ponerla directamente en tu corazón… el efecto dura unas dos horas… lo que sientes no tiene comparación a ninguna droga… sientes que puedes hacer cualquier cosa-
Dice lucia con una leve sonrisa.
-cualquier cosa… como secuestrar chicas y violarlas… ¿cierto?-
Dice paula muy seria, la sonrisa de lucia se borra.
-ok, ya hay que deshacerse de ella-
Dice paula sin dejar de sonreír, lucia permanece en silencio con sus ojos desorbitados, con su visión periférica alcanza a ver a Evan que se acerca con una jeringa con la que pretende inyectarla de nuevo y dejarla inconsciente la chica da un grito que aturde a paula, desconcentrándola por unos segundos, mostrando gran fuerza la chica rompe sus ataduras de las manos y toma la mano de Evan que sostiene la jeringa, el trata de soltarse pero la chica lo domina con cierta facilidad, pero lucia sabe que esto no durara, así que golpea a Evan en la cabeza un par de veces sin importarle que se lastima su mano, incluso rompe un par de sus uñas, la jeringa se escapa de su mano, paula la toma por el cabello haciéndola caer al suelo arrastrándola poco menos de un metro, lucia logra zafarse la mano de paula de su cabello halándola y haciendo que pierda el equilibrio, desorientada intenta levantarse pero lucia la golpea en el estomago lanzándola al suelo de nuevo sin aire. Lucia corre en cualquier dirección sin importarle que casi no pueda
ver nada, Evan se ha levantado algo mareado dispara su arma hacia lucia tratando de darle pero falla por mucho, y la chica se pierde en la oscuridad.
Evan maldice y patea el suelo, levantado una nube de polvo a su alrededor.
-tranquilo no tiene caso enfadarse, la perra se escapó-
Dice paula sentada en el suelo.
-paula yo peso 78 kilos, cuando llegue a la casa, uno de los tipo me lanzaba por el aire, como un muñeco de trapo, esta bruja me domino con facilidad… tipos drogados con esa sangre, te imaginas, serian incontrolables-
Paula suspira, mirando hacia el cielo de la madrugada.
-que haremos ahora-
Dice Evan sin mirar a paula.
-yo no doy más estoy muerta… busquemos donde dormir, ya pensaremos en algo-
Evan sonríe, guiñándole un ojo.
Capítulo 8.
Espera lo inesperado…
Emma afilaba el cuchillo de gran tamaño, tan concentrada que parecía en un trance, Joel y Carlos tan solo la miraban cruzados de brazos, escuchando el ruido que el metal hacia al recorrer la piedra de afilar.
-sí que disfruta hacer eso-
Menciona Carlos sin dejar de ver a la muchacha, Joel dice que si con su cabeza.
-creo que lo disfruta más que estar contigo-
Joel lo voltea a ver haciendo un gesto de reproche.
-saben que estoy escuchando cierto… no me hagas probar este cuchillo contigo-
Asegura Emma, Carlos sonríe levantando las manos.
Con mucha pericia, Emma se encarga de sacrificar a aquel cerdo que no dejaba de chillar, que de seguro ya sabía el destino que le esperaba. Para ella era innecesario que sufriera, se aseguraba como siempre hacia, que su muerte sea instantánea. Al ver que el animal deja de moverse, siempre cerraba sus ojos, conteniendo su respiración un par de segundos. Era su forma de hacer un duelo o algo así.
El corazón del animal era extraído, y lo dividía en cuatro pedazos, para repartirlo entre los wendigos, el corazón de animales no era lo mismo que el humano, pero los mantenía fuertes y sobre todo el hambre a raya, temporalmente claro.
Los rostros de Joel y Carlos mostraban bastante ansiedad, al ver a Emma partir en dos el gran corazón. La impaciencia en los dos hombres le parecía cómica, aun sabiendo que era algo que no podían evitar. Carlos casi que se atragantaba con su parte, Joel tenía un poco más de control, comiendo cada pedazo con calma, tratando de disfrutar al máximo de cada bocado, bajo la atenta mirada de Emma que no dejaba de sonreír, sin mostrar ningún gesto de desagrado, tal vez por ser hija de una wendigo lo llevaba en la sangre.
Joel se aseguraba de limpiar muy bien su boca, cepillándose y aplicando la crema dental barias veces, no quería dejar rastros de su cena. Afuera sentada en la cama Emma lo esperaba, era un poco cómico el obsesivo cuidado que su novio ponía aseándose, solo una vez meses atrás ella lo había besado, después de comida, disfrutando de extraña manera algunas gotas de sangre restante en los labios de su novio, haciendo que se imaginará como seria masticar y tragar aquel musculo, con la sangre escurriendo por su barbilla con cada corte que sus dientes harían, pero para que Emma necesitase comer corazones su madre debería morir, algo que no podía siquiera imaginar.
Joel termina de arreglarse no sin antes mostrar los dientes y revisarlos por tercera vez en el espejo. Al salir algo llama su atención, Emma permanece con la mirada fija en la puerta de entrada que permanece cerrada, la respiración de la muchacha está muy agitada, al igual que el ritmo de corazón que Joel alcanza a escuchar, igual que el tambor de la banda de guerra.
-¿Emma estas bien?-
La muchacha lo mira con sus ojos desorbitados, un par de lágrimas se deslizan por sus mejillas.
-Joel… nos encontraron… están aquí… los huérfanos están aquí-
Logra decir Emma con la voz entrecortada, el ruido del cristal al romperse los toma por sorpresa, algo cae en el interior, se trata de una granada que al detonar, produce una fuerte luz acompañada de un ruido tan fuerte que los deja desorientados, sobre todo a Joel que al tener sus sentidos mas desarrollados, lo afecta más que a Emma, dos personas irrumpen en la habitación rompiendo la puerta y uno de ellos sujeta a Emma apoyándola sobre la cama boca abajo y amarrando sus manos con un par de abrazaderas plásticas, Joel intenta levantarse pero la suela de una bota se estrella contra su pecho haciéndolo caer hacia atrás. “quieto bestia, no te muevas” dice la voz del hombre que lo golpea un par de veces con la culata de su rifle, volteando a Joel boca abajo sobre el suelo, y amarrando sus manos y pies, siente como le inyectan algo en su hombro, sintiéndose débil casi de inmediato, fácil adivinar de que se trataba, agua bendita. Escucha a Emma llamándolo, pero Joel apenas si puede mantener sus ojos abiertos.

#21

Capítulo 9.
Huérfano…
Paula estaba arrodillada con las manos apoyadas en el suelo, sentía mucho cansancio, al punto de hacer doler sus músculos, sabía que no debía detenerse, no ahora que los wendigos estaban tan cerca que podía olerlos, tomando una gran bocanada de aire, se incorporó y comenzó a correr, le ardían sus muslos, le dolían los tobillos, sus pulmones ardían, pero no se detendría. Podía escucharlos cerca suyo gruñendo, casi que podía verlos pasando sus lenguas sobre sus puntiagudos colmillos, sus pies tropezaron con el escalón muy cerca de la piscina, sin poder evitarlo cae al agua que esta helada, puede sentir el frio en los huesos, lastimándola, entumeciéndola. Caminado muy lentamente los wendigos rodean la piscina, paula nada hasta el centro para alejarse de todas las orillas, permanece ahí flotando, moviendo manos y pies, observando a sus perseguidores sin perder detalle de cada de uno de sus movimientos, todos se acercan a la orilla sostenido bidones de combustible, el que vienten por completo sobre el agua, el olor es fuerte, penetrante, un sonido conocido no lejos llama la atención de paula, es un ruido metálico, el de un encendedor, el que apagan y encienden una y otra vez. El ruido de tacones se hace fuerte a medida que se acerca, ahí está mirándola, la mujer de cabello gris, la mira sonriendo, su barbilla y boca están manchadas de sangre, al igual de sus dientes los que paula puede ver cuando esta sonríe. “considéralo tu propio funeral vikingo, al igual que todos los míos que envolviste en llamas, llego tu turno paula, que te diviertas en tu propio infierno” dice la mujer sin dejar de sonreír al mismo tiempo que lanza el encendedor sobre el combustible sobre el agua, paula sin dudarlo se sumerge casi sin tomar aire, toda la superficie sobre ella se ilumina, tiene que cerrar los ojos, casi por completo de la piscina esta en llamas, que revolotean, como llamándola, esperándola para consumirla, sabe que no podrá resistir mucho, y las llamas duraran más que el aire que tiene en sus pulmones. Con sus mano tiene asegurarse de no flotar mantenerse sumergida, mira a su alrededor, no tiene escapatoria, el poco aire que logro tomar se termina, puede sentirlo, la presión del agua, empieza a dificultarle soportar, sabe que le quedan segundos, decide nadar alrededor, puede ver algo que la comienzo no entiende, cerca de una de las esquinas, algo se mueve llamando su atención, se trata de una mano que se mueve la llama, sin dudarlo paula nada en su dirección, el esfuerzo consume más rápido el oxígeno de sus pulmones, desesperada estira sus manos y logra tomar la mano que la mano desconocida, logra sacar la cabeza, tomando grandes bocanadas de aire, lo hace tan rápido que se ahoga incluso ya estando afuera, pero su respiración rápidamente se normaliza, tiene el pecho apoyado sobre el borde, la mano la sostienen por los brazos, las imágenes son borrosas, al normalizarse puede ver a salvadora “Sara” ahí estaba su hija, con el cabello recogido en una cola, sonriendo, igual como paula la recordaba.
-hola mami-
Dice la niña con su inocente sonrisa.
-estas aquí… ¿Cómo es posible?-
Dice paula con la boca y los ojos desorbitados por la sorpresa.
-mami es importante, que me escuches… por ningún motivo atravieses la puerta roja-
Paula la mira con sorpresa sin comprender lo que pasa.
-de que hablas, no te entiendo-
La niña toma el rostro de paula con sus manitas.
-no atravieses la puerta roja, no lo olvides… aléjate de la puerta roja-
Paula despierta muy sobresaltada quedando sentada en la cama, un tanto desorientada, mira a su alrededor sin reconocer la habitación donde se encuentra, Evan que se encuentra a su lado, permanece dormido, todo se normaliza, a un están en ese hotel de carretera, en el que decidieron quedarse, en algo concordaron y fue en lo cansados que estaban los dos, paula se acuesta de lado mirando al muchacho que duerme plácidamente, se siente muy cómoda a su lado, protegida, querida, algo que no sentía desde su época con Joel. Paula apoya su codo en la cama y su cabeza en su mano, continúa observando a Evan, cada línea de su rostro. El suspira sin abrir los ojos.
-¿no puedes dormir?-
Le dice Evan aun con los ojos cerrados, paula sonríe.
-tuve un… extraño sueño, y me desperté-
El sonríe abriendo uno de sus ojos.
-¿una pesadilla?-
Ella dice que no con la cabeza.
-no precisamente… en mi sueño estaba Sara-
Evan se gira quedado en frente de paula, que luce contenta esa pequeña imagen de su hija aunque hubiese sido tan solo en su sueños la había animado.
-como fue, que estaba haciendo-
Pregunta Evan, paula sonríe y suspira desviando la mirada un segundo.
-estábamos en un piscina… se veía justo como la recuerdo…-
Un par de lágrimas rodaron por la mejilla de paula, Evan se acerca a ella y la atrae con su brazo, apoyando la cabeza de ella en su pecho.
-lo siento, no puedo evitar sentirme mal-
Dice paula limpiando sus lágrimas.
-tranquila… hay una frase que dice “el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional”-
Paula suspira quedando en silencio unos segundos, mientras acaricia el pecho de Evan.
-¿de quién es?-
-de buda, le gustaba a mi papa, me la dijo varias veces-
Paula sonríe.
-nunca hablas de él, ¿Cómo era?-
Evan sonríe levemente pensativo algunos segundos.
-todos dicen que me parezco mucho a él, tal vez un poco más alto… solíamos sentarnos en el patio, uno al lado del otro apenas si hablamos, él era muy callado, la mayoría de las veces era yo el que hablaba, el tan solo escuchaba… él nunca quiso que fuera antinarcóticos, aunque nunca me dijo porque, tal vez tenía miedo, de que algo me ocurriese… había algo que siempre me decía, desde el día que me gradué y me entregaron mi placa, se me quedaba mirando y decía “ahora el mundo es un poco más seguro” siempre pensé que era su forma de decirme que estaba orgulloso de mi… cuando tome el curso con los comandos jungla, él fue el que estuvo de acuerdo, mi mama no tanto más cuando supo que debía viajar lejos donde la base quedaba… estaba cerca de cumplir mi segundo año como hombre jungla, ese día allanaríamos un laboratorio en la jungla, uno pequeño nada que no hubiésemos hecho antes, pero aquel sitio tenia algo diferente, los guerrilleros había minado todo el lugar, en mi tiempo en la fuerza no había visto algo así, el equipo antiexplosivos tuvo mucho trabajo ese día… uno de mis compañero no vio un artefacto cerca de un tronco de un árbol, este exploto matándolo al instante, yo estaba bastante cerca, pero la onda explosiva para mi fortuna solo me noqueo… por recomendación del médico, y para asegurarse que me recuperara, me dieron unos días libres así que sin dudarlo me fui a casa, mis papas y mi hermana estaban muy contentos pero no tanto como yo… el día que llegue hablamos hasta tarde, me quede hablando con mi hermana hasta muy tarde fuimos los últimos en acostarnos… aquella mañana, me levante muy tarde, lo que no hacia hace mucho tiempo… cuando lo hice mi papa no estaba ya se había salido, según me dijo mi mama tardaría en volver. La casa donde vivían en ese momento era nueva, tan solo llevan un año viviendo ahí, la anterior donde nos criamos. La vendieron a una amiga de mi mama, que necesitaba donde vivir y no había podido conseguir nada… mi papa seguía sin aparecer y mi hermana se había ido con su novio, mi mama no despegaba la vista de su novela favorita, así que decidí salir un rato. Mi mama me presto su auto, me fui sin ningún sitio en especial a donde ir, fui al bar donde siempre iba con mis amigos, pero el sitio estaba irreconocible, y no pude encontrar una sola cara que me fuera familiar… decidí por alguna razón que no entiendo, pasar por nuestra antigua casa, ver como estaba, desde que entre en el barrio llegaron a mi cabeza muchos recuerdos… de cuando corría por esas calles volviendo del colegio, con mis amigos… me estaciones no lejos, desde donde estaba podía ver la puerta, me baje y estuve mirando en esa dirección un rato apoyado contra el auto, las luces de la casa estaban encendidas, poco después vi salir a la amiga de mi mama, ahora dueña de la casa, salía con alguien de la mano, un hombre… era mi papa… yo me quede de una sola pieza, más cuando los vi dándose un apasionado beso de despedida… no sabía que pensar, esa mujer había sido amiga de mi mama, no sé cuánto tiempo, y ahora descubría que tenía un romance con mi papa, lo vi alejarse entre sonrisas, así que decidí confrontarlo, quería que me explicara que pasaba, y desde cuando pasaba, ella fue la primera en verme, podía ver el miedo en su rostro, a un parada como una estatua en el umbral de la puerta… él se había montado ya en su auto cuando noto mi presencia, se quedó mirándome fijamente mientras me acercaba, y sin más arranco, muy rápido, quemando llanta… sin poder creerlo corrí a mi auto para seguirlo, me pareció tan cobarde en ese momento, arranque y tarde un poco en encontrarlo, no sabía dónde iba pero no en dirección de nuestra casa, tan solo escapaba de mi… poco más adelante lo perdí de nuevo en el tráfico y no podía dar con él… gire muy rápido en una esquina, por poco pierdo el control… mi papa… atravesaba corriendo la calle… aunque frene lo atropelle con el auto, pude ver su cuerpo pasar por encima… fue como un mal sueño, uno de esos de los que quieres despertar… pero no era un sueño, cuando fui a verlo estaba inconsciente, y tenía problemas para respirar… llame una ambulancia tan rápido como pude… mi papa… murió camino al hospital…cuando mi mama llego yo estaba en la sala de espera, ella corrió a abrazarme… lo que me dolió mucho, decidí decirle la verdad, mi hermana estaba ahí también, llorando, las dos me miraban de una manera que no olvidare, mi mama no dijo nada, tan solo se parto de mí y se fue a otra sala, lo más lejos de mí que pudo, mi hermana me miraba, su rostro reflejaba lo que pensaba, no necesita decir nada, ese rostro me decía, tu mataste a mi padre…

#22

al día siguiente decidí ir con la policía, quería entregarme por lo que había hecho, pero después de la investigación, se decidió que había sido un accidente… en el funeral, mi mama y mi hermana no se me acercaron, en los días siguientes a penas si me hablaban… ese día volví algo tarde, pase por el cuarto de mi mama, que tenía la luz encendida, ella estaba acostada de lado, dándome la espalda, entre para decirle hola, pero ella no dijo nada, tal vez estaba dormida, o simplemente seguía ignorándome, el caso que decidí dejarla tranquila y tan solo apague la luz… lo que no sabía es que aquella noche, mi mama había descubierto el romance que mi papa tenía con su mejor amiga… y había decido tomar un frasco completo de pastillas, cuando entre esa noche hubiese podido hacer algo, llevarla al hospital… salvarla, pero al decidir irme la deje morir… mi hermana encontró el cuerpo de mi mama en la mañana cuando era muy tarde… esa ha sido la peor semana de mi vida, mi hermana se me acerco en el sepelio de mi mama, me abrazo sin decir nada, me beso en la mejilla, con los ojos cerrados evitando mirarme, se giró y se alejó despacio y no la he visto ni he hablado con ella desde eso…
Paula en ese momento a pesar de querer decir algo, no encontró palabras, tal vez no las había, tan solo se acercó a él y lo beso en los labios, por varios segundos.
-lo que paso no fue tu culpa, solo fue un desafortunado accidente-
Le dijo sonriendo, con su frente apoyada contra la Evan. Permanecieron abrazados en silencio hasta quedarse dormidos.

Capítulo 10.
Contrato de sangre…
María recorría con las manos en la espalda, la bodega que el dueño le enseñaba con mucha emoción, sin dejar de sonreír en ningún momento. Era bastante grande tan solo con dos entradas, las que eran fáciles de bloquear, lo que la hacía muy segura, al fondo habían tres construcciones, oficinas con tan solo una ventana, la puerta principal era de gran tamaño, el techo era igual, sin ningún tipo de acceso, había tres baños, uno cerca de la puerta de la parte trasera y los otros dos en las oficinas, el dueño de la bodega caminaba detrás de maría que estaba concentrada mirando cada detalle, el tipo aprovechaba para mirar el trasero de la mujer, que lo notaba pero no decía nada tan solo sonreía, pensando “hombres”.
-¿entonces qué piensa?-
Pregunta el hombre emocionado.
-me gusta… creo que me servirá para mi propósito, estaré cómoda aquí-
El hombre sonríe frotando sus manos.
-ok el arriendo son $2.300.000 solo debemos hacer un contrato, reviso tus recomendaciones y no tendremos problemas-
María sonríe acercándose al hombre.
-2.300.000… ¿hay problema si te pago en dólares?-
El hombre se encoje de hombre y dice que si con su cabeza. María le ofrece la mano la que el hombre toma sin dudarlo, ella lo toma con fuerza.
-la verdad prefiero los acuerdos verbales, firmados con sangre… en esos confió fielmente-
María aprieta la mano del hombre cada vez más, por más que trata soltarse del agarre de la mujer le es imposible, siente que sus huesos se romperán en cualquier momento, el hombre se encuentra de rodillas con una gran mueca de dolor, que divierte a maría, al mirar el rostro de la mujer puede ver que sus ojos ahora son de un rojo brillante.
-¿Qué eres?-
Dice el hombre que ya no puede soportar el dolor, ella se acerca sonriendo mostrándole sus colmillos.
-eso no tiene importancia, solo debes saber que cuidare bien tu bodega-
María con la mano libre lo golpea en el rostro desorientándolo, ella toma la mano derecha del hombre con sus dos manos, obligándolo a extender sus dedos índice y corazón. La mujer cierra los ojos, su pecho se levanta con cada respiración, cada vez más fuerte, mete los dos dedos en su boca y lentamente y disfrutando el momento los muerde rompiendo la piel, puede sentir como sus colmillos rompen hueso y tendones, su boca se llena de sangre, lo que disfruta, los gritos del hombre solo la alientan más, todo intento del hombre por soltarse de las manos y colmillos de la mujer es inútil, ella solo aparte la mano del hombre para masticar, disfrutando cada bocado, nada le produce más placer, nada le gusta más con excepción del corazón. María suelta al hombre que cae al suelo boca arriba sosteniendo su mano por la muñeca, tan solo queda muñones sanguinolentos, mira a la mujer que continúa masticando mirándolo, sonriendo. María se pone sobre el hombre y lo sostiene por el cuello con una mano, El grita pidiendo ayuda desesperado, a lo que ella responde con un grito también, terminando en una sonora risa.
-puedes hacer todo el ruido que quieras, estamos muy lejos lo sabes bien, porque cree que escogí el sitio… lamento si esto te duele-
María clava sus garras en el pecho del hombre, que ahoga un grito de su ojos escapan un par de lágrimas, la mujer arranca el corazón de cuajo de su pecho, todo termina.

#23

Capítulo 11.
Extraña…
Esa noche hacia mucho frio, de ese que llega a calar los huesos, de aquel frio que duele, el que no te deja concentrarte.
Lina revisaba su teléfono llevaba un rato mirando la pantalla, donde tenía los números de paula y Evan, suspiro un par de veces con los ojos cerrados.
Había tomado la decisión de llamarlos, pero algo la detenía, ni ella sabía que era, sabía que la pareja podría ayudarla por lo menos darle un consejo, para afrontar aquella situación, por la que su amiga Jessica pasaba.
Si algo odiaba era dudar en hacer algo, siempre se había considerado muy segura.
Sonrió sintiéndose un poco tonta, y sin pensarlo más llamo a paula.
El teléfono sonó cuatro veces, cuando paula respondió.
Lina -hola perdón por llamar a esta hora-
Paula –hola, no te preocupes, además tan solo son la 9… ¿Qué pasa?-
Lina – no sabía a quién llamar… estoy preocupada… ustedes me dijeron que podía llamarlos si los necesitaba-
Paula – claro que sí, dime en que podemos ayudarte… ¿paso algo?-
Lina –es Jessica… me preocupa su comportamiento… desde que volvió no es la misma… ¿crees que podríamos vernos?-
Paula – si, no teníamos planes, que dices nos vemos en media hora-
Lina – me parece bien, paula muchas gracias-
Al colgar el teléfono, a Lina se le escapan un par de lágrimas.

Habían quedado de encontrarse en un extremo del parque central, que estaba justo en frente de un pequeño bar, donde habían varias mesas en el frente, todas de madera, con sillas altas sin espaldar, en su mayoría habían parejas, pero algunos grupos de chicas, riendo y bailando solas, mientras disfrutaban de una cerveza.
Lina Soplaba sus manos para calentarlas, cuando vio la camioneta de Evan acercarse, lentamente se fue deteniendo hasta estacionarse cerca de donde Lina estaba sentada en una de las bancas de cemento del parque.
La primera en bajar fue paula, lleva puesta una chaqueta de jean ovejero, y una gorra gris, sonríe cuando ve a Lina y la saluda con su mano, se acerca a ella sin dejar de sonreír, Lina se levanta y va en su encuentro abrazándola cuando la tiene enfrente.
-paula, gracias por venir… de verdad que lo aprecio-
Le dice Lina al oído.
-no tienes que agradecer, si podemos ayudarte lo haremos-
Las dos chicas se han sentado cunado Evan se acerca a ellas jugando con la llaves de su camioneta, Lina se levanta de nuevo y lo abraza besándolo en la mejilla.
Evan se queda mirando el bar que tienen enfrente, mientras soba su barbilla con su mano.
-¿chicas quieren algo de tomar?-
Pegunta el muchacho, Lina y paula intercambian una mirada.
-cerveza por favor-
Dicen al mismo tiempo, los tres sonríen, Evan se aleja atravesando la calle trotando.
Unos cuantos minutos después regresa con tres cervezas, y un par de paquetes de papas fritas, sentándose en el reposabrazos de la banca al lado de paula.
Los tres en silencio toman sorbos del líquido frio, es Evan el que rompe el silencio.
-ok Lina estamos aquí, cuéntanos… la verdad luces muy preocupada-
Lina sonríe tímidamente, su mirada está en ninguna parte.
-todo esto que pasó es una locura, apenas si he logrado procesar algo… y mi mayor preocupación es Jessica, que no es la misma desde que volvió-
Un par de lágrimas se escaparon de sus ojos rodando por sus mejillas, la chica se apresura a limpiarlas con su mano.
-debes entender que la experiencia que vivió, fue muy dura, muchos no sobreviven, ahora ella es parte de ese selecto grupo-
Dice paula tomando las manos de Lina.
-una noche, me quede con ella, no quería dejarla sola… se despertó como a las tres… llorando mientras trataba de calmarla… sin preguntarle nada empezó a contarme cada cosa que esos desgraciados le hicieron, eso me partió el corazón, y me revolvió el estómago… los hombres son unos malditos hijos de perra… por favor no te ofendas Evan-
Dice Lina, Evan sonríe moviendo la cabeza, restándole importancia al asunto.
-Jessica esto encerrada un par de días, lo que entendí perfectamente, pero poco después ha salido todas las noches, nadie sabe dónde va ni que hace, su mama me conto que no duerme, la encuentra en su habitación con la mirada perdida casi no habla, no contesta mis llamadas… no me aguanté y fui a buscarla y nadie sabía dónde está, y encontré esto en su mesa de noche-
Lina sostenía en su mano un papel de color negro con letras rojas que decía.

after party.
No cover,
Coctel gratis todas para las chicas.
Hora 10 pm.
Dirección km 75. Vía de la cordialidad 31#107 antigua bodega de la maderera Henry hermanos.
No había logos ni sellos de impresión lo que les pareció extraño a Evan y paula.
-tú recibiste uno igual a este-
Pregunta Evan sin dejar de revisar el papel.
Lina dice que no con la cabeza.
-la única que yo sepa fue Jessica, y como les cuento desaparecio desde temprano-
Paula toma el volante.
-¿sabes dónde queda esta bodega?-
Pregunta paula.
-si está lejos del pueblo, que yo sepa lleva bastante desocupada-
Paula dobla el volante y lo aprieta en su mano, Evan se levanta dan un par de pasos y se gira mirando a paula.
-que dices paula quieres ir a una fiesta-
Paula dice que si con su cabeza.
-oigan yo voy con ustedes-
Dice Lina en tono firme, trataron de persuadirla pero la chica no iba a desistir, se dieron cuenta que no valía la pena discutir solo seria una perdida de tiempo.

#24

El celular de paula había recibido un mensaje que tan solo decía. “parque sin banderas, 30 minutos. H”.
Al leerlo paula busca los ojos de Evan que la mira con curiosidad, sabiendo que había algo que ella quería mostrarle, se acerca ella que le entrega el celular, el muchacho suspira y gira su cabeza a un lado con los ojos cerrados.
-entonces que, nos vamos-
Dice Lina un poco emocionada y nerviosa al mismo tiempo.
-no… tenemos que hacer una parada primero… ¿Dónde está el parque sin bandera?-
Pregunta Paula, Lina se queda pensativa unos segundos antes de responder.
-sí, heee… no está lejos… estamos como seis cuadras más o menos-
Evan y paula intercambian una mirada en silencio, y se dirigen a el encuentro con H.
-¿Por qué parque sin banderas?... porque ese nombre-
Pregunta Evan, mientras giraba la camioneta para dirigirse al sitio.
-ese parque se inauguró hace unos ocho años, fue unos de los actos más grandes que se han visto en el pueblo, habían puesto en el centro del parque tres astas, donde estaba la bandera colombiana, la del departamento, y la de la policía que fue parte del acto… hace como tres años, unos muchachos después de celebrar su graduación del colegio, donde hubo mucho licor les pareció buena idea, robar las tres banderas, que hasta ahora nunca aparecieron quedando las astas sola… desde eso se conoce así como el parque sin banderas…-
Los tres sonrieron, imaginando a los muchachos corriendo por las baldosas del parque, sosteniendo las banderas ondeando por el viento de la noche. Que de seguro en ese momento estén decorando la pared de alguna habitación.
No tardaron en llegar al parque que tenía muy pocas luces y donde no había nadie, a lo que Lina aseguro que siempre permanecía igual, las personas preferían ir a otro lado en el pueblo.
En el parque habían cuatro árboles, que estaban en cada esquina respectivamente, eran grandes y se notaban cuidados, bajo unos de los arboles el más grande que estaba más cerca de los mástiles solitarios donde antes estaban las banderas, habían seis bancas de metal y madera. La hierba se notaba recién podada, paula pensaba encontrar un sitio muy diferente.
-ok me dirán, ¿qué hacemos aquí?-
Pregunta Lina mientras subía el cierre de su chaqueta.
-Lina, el mensaje que recibí era de nuestro jefe, ok… aquí nos veremos con él, para ver que quiere… necesitamos que te quedes en la camioneta, por nada del mundo, pase lo que pase no te bajes, todo estará bien… ok, ¿me entiendes?-
Dice paula en tono firme pero suave al mismo tiempo, Lina dice que si con la cabeza.
-voy a dejar las llaves… ¿sabes conducir?-
Pregunta Evan mirándola fijamente, de nuevo la nerviosa muchacha dice que sí.
-ok. Si pasa algo, tomas la camioneta y te vas ok-
Dice Evan muy serio.
-muchachos me están asustando-
Paula sonríe tratando de calmarla.
-no te preocupes, solo debemos estar preparados… no tardaremos aquí… después iremos a buscar a Jessica-
Lina dice que si con su cabeza sonriendo, paula le guiña un ojo antes de abrir la puerta y salir. Lina respira profundo con los ojos cerrados.
Paula y Evan se recuestan contra el frente de la camioneta en silencio un momento, los dos mirando al frente.
-¿crees que Lina estará bien aquí sola?-
Pregunta paula sin mirar a Evan.
- lo que si me preocupa es que se orine encima, ayer limpiaron los cojines-
Los dos sonríen, sin dejar de revisar los alrededores del parque. Paula toma la mano de Evan y la aprieta, sin dejar de revisar, ladea su cabeza hasta tocar el hombro de él, cuatro figuras aparecieron en el fondo en frente de ellos, paula suspiro y con su mano tomo la empuñadura de su arma, Evan hizo lo mismo.

Asegurándose de que no hubiesen más escondidas, listos para emboscaran Evan y paula se fueron acercando a los recién llegados. Se encontraron con dos hombres y dos mujeres, en el centro la que lideraba el grupo, estaba una chica que los dos conocían, de cabello por los hombros de tono rojizo, un par de años menos que paula. Los dos revisaron pero no veían a nadie más. La pelirroja sonrió al ver que ellos se detuvieron a unos cuatro metros de ellos.
-devora… ¿Dónde está leo?... recibí un mensaje suyo-
Dice paula, devora se va acercando seguida por una chica de cabello corto negro.
-paula Méndez… leo no vendrá… leo murió ayer-
Dice la pelirroja, paula y Evan se miran con sorpresa.
-¿qué le paso a tu papa?-
Pregunta Evan, la chica suspira y traga saliva.
-un ataque cardiaco… fue fulminante-
Nadie dice nada por un momento, paula recuerda cuando llego hasta aquella bodega donde leo la esperaba, siempre fue amable con ella, en algún momento llego incluso a consolarla por la muerte de su hija.
-ok después de ese minuto de silencio en la memoria de leo, podemos continuar con lo que hacemos aquí-
Dice devora poniendo sus manos en la espalda.
-tú enviaste el mensaje-
Pregunta paula, la pelirroja dice que sí.
-haber lo que pasa es que cuando matas cinco personas, no pasa desapercibido… tenemos reglas, una forma especial de hacer las cosas… las que ustedes dos parecen haber olvidado-
Evan sonríe encogiéndose de hombros.
-cinco personas que estaban secuestrando chicas, violándolas, y quien sabe que más cosas les hacían, creo que cumplimos con nuestro trabajo deteniéndolos-
Dice Evan mirando directamente a los ojos de la pelirroja.
-ya se había informado a la policía, nuestro trabajo desde hace mucho, es detener a los wendigos, o cualquier ser sobrenatural, no podemos comenzar a matar personas, como si fuéramos una especie de vigilantes o superhéroes-
Dice devora en tono firme sosteniendo la mirada de Evan.
-un momento, “la policía ya había sido informada” o sea que ya sabían lo que este grupo estaba haciendo, y no hicieron nada-
Pregunta paula acercándose a devora, la chica de cabello negro se pone alerta sacando su arma, paula sonríe al verla.
-si sabemos todo, sabemos lo que este grupo estaba haciendo, lo el SPARTAN 2.5… se lo de tu vendetta personal buscando a maría-
Paula parece sorprendida.
-¿maría, así se llama?... lo sabían todo este tiempo, y no me dijeron nada-
Devora sonríe dándole la espalda a los dos.
-se te informara lo que sea relevante, nada más-
Paula siente su sangre hervir.
-es muy relevante para mi… maría mato a toda mi familia-
-no más misiones suicidas se reportaran de ahora en adelante conmigo… lo primero por hacer es investigar a una mujer que anda haciendo pregunta por todos el pueblo, en una camioneta azul oscuro-
Paula suspira.
-qyu-359-
Dice Evan.
-¿qué es eso?-
Pregunta devora.
-la placa, es una minivan azul oscuro, lleva dos días siguiéndonos-

#25

Dice paula con una leve sonrisa de satisfacción, devora intercambia una mirada con sus acompañantes.
-¿no habían dicho nada?... porque-
Evan se encoje de hombros, paula a un sonríe mirando fijamente a devora.
-es una mujer que viaja sola, la hemos hecho dar vueltas por el pueblo, ni siquiera sabe dónde nos estamos quedando… esperábamos que intentara algo para descubrir que es lo que busca… nosotros nos encargamos de ella-
Dice paula acercándose más a devora.
-encargarse de ella como hicieron con los de la casa… era necesario todo eso ¿por salvar una chica?-
Dice devora en tono sarcástico, Evan suspira con los ojos cerrados.
-no solo salvamos una chica, salvamos muchas, las que esos infelices secuestrarían en el futuro, salvamos todas esas chica de sus garras… de las garras de George… tengo entendido que ustedes… fueron muy amigos-
Devora mira a Evan con la quijada tensa.
-él era que dirigía ese grupo de psicópatas y violadores-
Dice Evan con los ojos fijos en devora.
-no te sorprende escuchar que George esté involucrado… de seguro ya lo sabias-
Pregunta Evan, devora exhala con fuerza.
-tú lo mataste. ¿Lo quemaste vivo?-
Pregunta devora a Evan.
-yo lo mate, le dispare en la cabeza-
Responde paula sorprendiendo a devora, que la mira visiblemente molesta. Podía cortarse la tensión con un cuchillo. Evan y paula apretaban las empuñaduras de sus armas.
-como sea… se reportaran conmigo, cada paso que den, cada wendigo que encuentren, está claro-
Dice devora en tono firme casi gritando. Paula mira a Evan que levanta sus cejas y sin decir nada. Había dado unos tres pasos cuando paula se detiene y recesa un paso, mirando a devora.
-te reportaremos lo pensemos que es relevante, nada más… dale el pésame a tu madre de mi parte-
Dice paula, y continua caminando detrás de Evan.
Los dos subieron en la camioneta, quedando en silencio un momento, bajo la mirada nerviosa de Lina.
-¿Qué opinas?-
Pregunta Evan a paula, ella suspira a un mirado en dirección del parque.
-devora hará que nos maten en la primera oportunidad que tenga-

#26

No reanudaron su camino hasta asegurarse que devora y sus guardias no se esfumaran igual como habían aparecido, ninguno de los dos lo había mencionado pero sabían que eran vigilados, lo que los obligaba a tener cuidado extra.
El camino a la bodega estaba desolado, no había luna esa noche lo que la hacía una muy oscura. Fueron avanzando lentamente, un buen rato en silencio, incluso Lina permanecía tan solo mirando por su ventana, con la mente completamente en blanco. La vos de paula fue lo único que llamo su atención.
-mira nada más nuestra amiga, apareció de nuevo-
Dice paula con los ojos fijos en el retrovisor de su lado. Lina se gira en su asiento para poder mirar, encontrándose con una minivan azul que los seguía, no estaba muy lejos y traía las luces bajas. Se notaba que hacia cierto esfuerzo para no rebasarlos ni acercarse.
-¿Quién es?... porque nos sigue-
Pregunta Lina sin quitar los ojos de la minivan.
-eso lo vamos a averiguar de inmediato… Lina sujétate-
Dice Evan mientras acelera la camioneta. Rápidamente se alejan dejando atrás a la minivan, que reacciona tarde acelerando tratando de alcanzarlos.
En una de las curvas la camioneta de Evan se perdió de su vista, y no había muchos sitios donde pudiera haber parado, los ojos de la mujer pasaban de un lado a otro de manera frenética, comenzó a desesperarse, como había permitido que se escaparan así. Tomo la botella de agua que llevaba en el porta vasos, girando la tapa con una mano sin ver, dando un largo sorbo a un estaba un poco fría. La dejo en su lugar, comenzó a sentir hambre, había pasado varias horas desde que había comido algo, justo en ese momento freno en seco, a un lado en la carretera junto a una tienda, que tenía unas bultos al lado de la puerta y un pequeño techo que había visto mejores días, estaba la camioneta de Evan estacionada. Se había detenido cerca, sintiéndose nerviosa, pensaba en buscarlos, pero no sabía qué hacer si los encontraba. Lleno sus pulmones con los ojos cerrados, de debajo de su asiento tomo una pistola, sacando el proveedor para comprobar que estuviera cargado, torpemente lo puso en el arma de nuevo, sus manos temblaban, debía tranquilizarse. Bajo de la minivan cerrando la puerta con cuidado tratando de no hacer ruido. En la camioneta no había nadie, es más ninguna persona estaba cerca, ni en la tienda ni los alrededores, vio un letrero que con una flecha indicaban donde estaban los baños, exhalando contante mente se dirigió en esa dirección. La puerta del baño esta entre abierta, con sumo cuidado la empujo hasta abrirla, en el interior no había nadie, y no era un baño en el que quisiera entrar. Recostó su espalda contra la pared, respirando un poco más tranquila, “te puedo ayudar en algo” le dijo paula parada no lejos de ella, la mujer le apunta con el arma de inmediato, paula levanta las manos.
-tranquila, solo quiero saber porque nos sigues-
Dice paula mientras se le acerca.
-quieta no te muevas, deja de caminar, no quiero dispararte pero lo hare-
Dice la sin dejar de apuntar el arma hacia paula.
-no lo harás sabes porque, primero esa pistola tiene el seguro puesto, además si me disparas, mi amigo te dispara-
Dice paula sonriendo, la mira a un lado sin girar por completo la cabeza, encontrando a Evan que le apunta con una arma, “como estas” le dice sonriendo. La mujer levanta una mano en señal de rendición sabe que no saldrá bien librada de esa situación.
-ok, esto es lo que harás, me vas a entregar tu arma tomándola por el cañón, no hagas movimientos bruscos-
Dice paula que estira una de sus manos, en ese momento la mujer se da cuenta que paula también esta armada pero no le apunta, toma la pistola y se la entrega, paula hace que coloque las manos contra la pared para revisarla, no encuentra ninguna otra arma, en uno de los bolsillos de su chaqueta encuentra su billetera, sacando su identificación.
-muy bien, carolina López moreno… ¿Por qué estas siguiéndonos?-

#27

Carolina aprieta sus puños, suspira apoyando su cabeza en la pared.
-porque… al igual que a ti, maría… también destruyo a mi familia-
Paula la toma suavemente por el hombro y hace que se gire, terminando con la espalda apoyada en la pared.
-¿Qué paso con tu familia?-
Pregunta Lina que permanece alejada con los brazos cruzados.
-yo volvía del trabajo… la encontré sentada con mi hijo en su regazo, y el cuerpo de mi esposa a sus pies…-
“esposa” pensó paula, y de seguro no fue la única pero no dijo nada, no tenía problemas con las relaciones del mismo sexo, pero eso no lo hacía más sencillo de digerir.
-sabes lo que maría es…-
Pregunta paula sabiendo de antemano la respuesta.
-un wendigo… si lo sé, lo peligrosa que es… también de ustedes… sé que son “huérfanos”… se lo que hacen, si lo piensas estamos del mismo lado… queremos lo mismo ver a maría arder…-
Evan suspira mientras pone el seguro de su arma.
-esto no es un juego, maría es 100 veces más fuerte que todos juntos… lamento lo que paso con tu pareja, pero si sigues tras ella terminaras muerta, no quieres eso-
Dice Evan acercándose a ellas, paula lo mira fijamente.
-¿cuántos años tenía tu hijo?-
Pregunta paula con la vista fija en el suelo.
-Gabriel… 8 los cumpliría hace dos meses… el se fue cuando descubrio que estaba embarazada… el padre… era una wendigo también. saber que tu novio es un demonio que come corazones humanos para sobrevivir no es fácil de entender… estaba muy deprimida, además embarazada fue cuando Laura se quedó conmigo, ya llevábamos un tiempo siendo amigas, a mí siempre me gusto… así que ya saben una cosa llevo a la otra… para que después este demonio apareciera y acabara con todo, cuando encontré su cadáver…-
Carolina hace una pausa un par de gruesas lagrimas resbalan por sus mejillas.
-esa maldita no solo le había arrancado el corazón, se comió todos los dedos de sus manos… eso descubrí, le gustan los dedos…-
Paula suspira mirando a Evan que se encoje de hombros.
-ok carolina, lamentamos mucho lo que paso con Laura y Gabriel, pero lo mejor es que regreses, no quieres sumergirte más en este mundo, si lo haces nunca podrás salir, si lo sabré yo… vuelve a tu casa, has el duelo a tus muertos, continua con tu vida-
Dice paula mientras le saca el proveedor de la pistola de carolina y se la devuelve, sin decir más comienzan a alejarse, la única que permanece mirando a la mujer es Lina.
-no pueden hacerme a un lado, llevo mucho tiempo tras ella, he dejado todo, solo para acabar con esto, no entienden ya no tengo vida a la cual volver… mi vida termino…-
Grita carolina a Evan y paula que parecen ignórala, tan solo Lina que ha comenzado a caminar es la que la mira de reojo.
-maría se lleva los niños… siempre se los lleva… como se llevó a tu hija, a mi hijo-
Paula se detiene pero no se gira.
-todos los niños que se ha llevado, tienen algo en común… todos son hijos de wendigos-

#28

Los tres habían detenido su marcha, uno a uno fueron acercándose a carolina, la primera fue paula, ninguno decía nada.
-heee… investigue las desapariciones, tengo fotos tuyas y de tu hija… fue difícil encontrarte con el cabello corto y el tinte rubio te vez muy diferente… bueno pero te queda bien… lo descubrí por lo que paso en tu ciudad, las muertes a todos les arrancaron el corazón, a tu hermana menor… después lo tu familia, tu hija … Sara… poco después maría entro en una escuela no lejos de tu ciudad, hay se llevó a otra niña, adivinen… si su mama es un wendigo, meses después fue un niño… hace 8 meses fue Gabriel-
Todos intercambian una mirada, paula se acerca más a carolina.
-y dices que todo son hijos de wendigos, ¿Qué crees que hace con ellos?-
-al comienzo pensaba que los elegía al azar, fue cuando note eso… sus padres son seres sobrenaturales, los niños llevan esa maldición consigo… lo pensé mucho hablando con expertos solo hay una explicación… necesita sus corazones, estos están cargados de magia, una que nunca entenderíamos, pero revisando en la Deep web encontré varios hechizos, si lo que descubrí es cierto los usara para hacer un hechizo que la proteja, la hará realmente inmortal, no abra forma de matarla, ni siquiera con fuego… se convertiría en un wendigo indestructible…-
Laura pasa una de sus manos por su rostro su cabeza da vueltas.
-pero… si esto es cierto… a Sara se la llevo hace tres años, no podría haber conservado el corazón tanto tiempo-
Carolina suspira poniendo su mano en el hombro de paula.
-esos corazones de nuestros hijos están cargados de magia, conservarlos no sería problema…ya no podemos hacer nada por nuestros hijos, pero podemos detener a esa maldita, el hechizo debe hacerse en un lugar y hora especifica-
-que quieres decir-
Pregunta Evan.
-usara un evento natural para fortalecer el hechizo. Un eclipse-
Dice carolina en tono muy serio.
-un momento hay un eclipse lunar, dentro de dos días-
Asegura Lina, los demás la miran fijamente.
-lo ven no tenemos mucho tiempo-
Dice carolina, todos quedan en silencio.
-nosotros nos dirigíamos a una bodega, donde sospechamos que estará maría…-
Dice Evan.
-puede ser parte de la preparación-
El tono de carolina cambia a muy nervioso.
-que mejor momento para hacerlo, que una bodega llena de muchachos alcoholizados-
Dice paula sacando el proveedor del al pistola de carolina, se queda mirándola unos segundos y se lo entrega, ella lo recibe con una leve sonrisa sabe que es un gesto de aprobación, ahora es parte del grupo.
-vamos acabemos con esa fiesta-
Dice paula sus ojos brillas de forma peculiar.
Después de que carolina toma lagunas cosas de su auto sube a la camioneta de Evan, deciden que lo mejor es estar juntos.
-háblame del hechizo… quiero entender mejor-
Dice paula girándose en su asiento, carolina saca de su mochila una agenda de pasta dura azul, que tiene escrito en la portada “Laura” en letras doradas.
-ok, seguí a maría encontrándola en un hotel de carretera, donde dejo olvidados varias hojas, donde había varios apuntes en latín… sobre todo uno que decía “verum immortalitatis effectum in cordibus quo affliguntur damnati, sit modo potest haedos”... sencillamente “la inmortalidad verdadera solo se consigue con los corazones, de los niños malditos”-
Paula suspira sin dejar de mirar las hojas, en la mano de carolina.
-“los niños malditos”… nuestros niños-
Carolina cierra sus ojos un momento, imágenes de su hijo inméditamente llegan a sus recuerdos, siente un nudo en la garganta.
-tiene que tener los corazones, en el momento del eclipse, justo en ese momento… y los tiene ya… el de Gabriel fue el último… debe utilizar el diagrama de la estrella de cinco puntas, todo debe ser exacto para que funciones… colocando los corazones en la punta que le corresponde, estando ella en la principal, en el orden aire, agua, fuego, tierra-
-¿cómo sabe cuál va en cada “punta” de la estrella?-
Pregunta Lina que luce bastante nerviosa.
-por su fecha de nacimiento, cada signo zodiacal tiene asignado un elemento… Gabriel nació el 18 de mayo, lo que lo convierte en tauro su elemento es tierra… la otra niña es Mónica que pude averiguar que nació 26 de junio cáncer elemento agua…miguel el otro niño, 25 de mayo géminis aire… ¿Cuándo nació Sara?-
Paula tarda unos segundos en responder.
-el 14 de abril-
-es Aries su elemente es fuego-

#29

Capítulo 12.
La despensa del infierno…
Aquella noche era muy oscura, el frio calaba los huesos, con algo de niebla en algunas partes de la carretera a medida que se acercaban a la bodega.
Lina hizo una tímida seña donde tenían que voltear, en la entrada había una puerta de metal pintada de gris, estaba abierta. El pasto alrededor subía casi un metro dejando muy poca visibilidad alrededor, el del camino estaba casi seco en totalidad por el contante paso de los vehículos.
El camino hasta bodega no era directo había que tomar un desvió rodeando una pequeña arboleda, que ocultaba un viejo camión sin llantas con los rines directamente sobre el suelo de tierra y piedras, a su vez este ocultaba la bodega que estaba a unos justo en medio de otras dos construcciones más pequeñas, en unos de los lados había una montaña de chatarra, cientos de varillas de metal y repuesto de motores inservibles.
Evan detuvo la camioneta a un lado del viejo camión, solo había luces en la bodega que iluminaba una gran ventana no lejos de la gran puerta de entrada que permanecía cerrada, podían escuchar música, en ese momento el himno electrónico del dj tiesto, Evan nota que paula mueve su cabeza al ritmo de la música y le hace un gesto de curiosidad.
-me gusta esa canción-
Dice paula sonriendo. Él le devuelve la sonrisa, En el extremo izquierdo lejos de la entrada hay varias motos y algunos autos acomodados uno al lado del otro, bojo un techo solo hay dos los demás están a la intemperie. Los cuatro bajan de la camioneta quedando en silencio con los ojos fijo en la construcción, no pueden ver a nadie, tan solo la música es señal de que puede estar en su interior.
Los cuatro se reúnen en la parte de atrás de la camioneta, Evan ha abierto la bodega donde se pueden ver dos maletas grandes, una azul oscuro y otra negra, abre la de color de azul de la que saca un chaleco antibalas negro con las correas grises y se lo entrega a paula, que de inmediato se dispone a ponérselo, bajo la atenta mirada de Lina.
-porque los chalecos, ¿creen que nos disparen?-
Pregunta carolina.
-el chaleco no te protege solo de balas, es muy útil más de lo que piensas-
Responde Evan sin ni siquiera mirarla, le entrega uno a carolina y el otro a Lina, que aún tiene la vista fija en paula.
-no te asustas en… estas situaciones-
Pregunta Lina, paula la mira sonriendo.
-claro que me asusto y mucho es normal-
Responde paula sin abandonar su sonrisa.
-no parece, te ves muy tranquila-
Dice Lina visiblemente nerviosa.
-esa es la idea, que no se note-
Responde paula, que saca una pistola de debajo de su chaqueta y se la entrega a Lina.
-¿sabes usar una de estas?-
Lina la recibe y con cierta pericia saca el proveedor revisando que estuviera cargada, y volviéndolo a poner en su lugar, los tres la miraban con expresión de sorpresa, ella nota la mirada de sus compañeros.
-durante dos años fui novia de un policía-
Dice Lina encogiéndose de hombros.
-carolina, Lina quédese detrás de nosotros, si les decimos que corran lo harán sin preguntas y sin dudar, ¿está claro?-
Las dos dicen que si con la cabeza, paula se acerca a carolina sonriendo, estira su mano hasta el arma de carolina, y con un suave movimiento le quita el seguro.
-es más fácil dispararla así-
Carolina sonríe, y toma una gran bocanada de aire. Carolina y Lina permanecen tras Evan y paula, al ser el hombre trota para adelantarse a paula que se había aventajado unos paso quedando delante de ella, al pasar por su lado ella lo mira sabiendo lo que hacía, tan solo sonríe, Evan le guiña un ojo.
La puerta principal era doble la típica de dos alas que tienen todas las bodegas, alrededor de las dos agarraderas había una gruesa cadena con un condado bastante grande. Evan levanto su escopeta indicándole a paula lo pensaba hacer, ella le hace una leve señal con su cabeza de aprobación, se acerca a Lina y carolina haciendo que se aparten un poco así Evan puede disparar contra el candado, las tres se paran no lejos pero dándole la espalda al muchacho, el apunta el cañón del arma justo hacia el candado, segundos después aprieta el gatillo, la detonación hace que Lina y carolina reaccionen saltado un poco, paula más acostumbrada parecía que ni siquiera hubiese escuchado el disparo.
Evan tira de la cadena dejando la puerta libre, abriéndose una sola hacia adentro, el volumen de la música aumenta bastante. En su interior no hay nadie, se puede ver una mesa grande donde reposa la consola con dos grades bafles a cada lado sobre el piso una maraña de cables, como un una gran cantidad de lombrices durmiendo una sobre otra. Parte del piso está lleno de vasos plásticos de color rojo, sobre otra de las mesas se pueden ver algunas botellas de cerveza, al igual que algunas de wiski, ron y un par de vodka. En otra de las esquinas están varias sillas de color azul, voleadas, y juntas como si las hubiesen empujado tratando de hacer espacio. Pero no pueden ver a ninguna persona, la bodega es bastante grande al fondo se encuentran varios cuartos donde se pueden ver cuatro puertas de madera, de un tono oscuro. En el lado derecho de la bodega al lado de uno de los pilares que subían hasta el techo se encontraba una puerta, bastante gastada por el paso del tiempo y el uso, pero algo llamo la atención de paula algo un ruido de alguien moviéndose dentro del baño. Paula le hace una seña a Evan indicándole que centrará su atención en aquel ruido. Evan aprietan la empuñadura de su escopeta apuntando en dirección de la puerta de un color gris oscuro. Lina y carolina se acomodan un poco alejadas, paula se acerca apuntando con su arma y estirando su otra mano y poder girar la perilla, su mano sostiene el metal redondo de la perilla, le lanza una mirada a Evan de reojo, este asiente con su cabeza indicándole que está listo. Lina apunta su arma en esa dirección, carolina por su parte apunta el cañón de su arma justo al suelo, carolina mira a paula y casi le parece que se mueve en cámara lenta, esto la desespera, siente que el tiempo se ha detenido a su alrededor.
Paula gira la perilla y la puerta está abierta, contiene la respiración y empuja la puerta abriéndose lentamente, sus tres compañeros contienen la respiración, todos aprietan las empuñaduras de sus armas. El interior esta oscuro apenas se puede distinguir algo. Paula mira de reojo a sus compañero antes de disponerse a entrar, justo cuando una varilla se estrella muy cerca de su cabeza, otro nuevo ataque es acompañado de un grito tan fuerte que la aturde, pero logra esquivarlo sin problemas.
-Jessica, somos nosotros cálmate-
Jessica esta fuera de sí y continua con el intento de unir la barra de metal con la cabeza de paula, que sin mayores problemas continua esquivándola. En uno de sus ataques la barra se estrella contra el suelo, haciéndole perder el equilibrio y trastabilla a su derecha, lo que paula aprovecha para acertarle un cruzado de derecha en el rostro, la chica cae al suelo pesadamente, la barra hace ruido muy fuerte al caer revotando cerca de ella. “maldita sea” piensa paula, no está contenta de haberla golpeado, pero no le dejo opción.
-¿estás bien?-
Pregunta Evan a paula que se inclinaba para revisar a la chica, que ha quedado inconsciente, Lina llega arrodillándose al lado de Jessica, la chica permanece boca arriba, desde su boca un hilito de sangre baja por su barbilla.
-no te preocupes ella está bien-
Dice paula sin mirar a la preocupada Lina.

#30

Lina se arrodilla en el suelo a un lado del cuerpo de Jessica, apoya la cabeza de la chica sobre sus muslos. Ha dejado su arma en el piso a un lado de su muslo derecho, con sus dedos retira un grueso mechón de cabello del rostro de la chica.
-cuando comencé en el colegio no conocía a nadie… estaba sola, todos me miraban como un bicho raro, ya saben cómo son los otros, no les interesa lastimarte tan solo para divertirse, pero había una sola chica que no era igual a los demás, recuerdo que se me acerco sonriendo, diciéndome que no les prestara atención, “ellos te temen más a ti, que tú a ellos” me dijo, se enfrentó a sus amigas tan solo para defenderme, te harán a un lado, tus amigas por mi culpa, le dije. “que se jodan, no me interesa” me respondió.-
Dice Lina mientras acaricia el cabello de Jessica que apenas empieza a despertar.
-tranquila, no tienes nada que temer, estamos aquí contigo-
Jessica luce confundida, su rostro refleja que trata de entender lo que ocurre a su alrededor, lentamente con dificultad se sienta con la ayuda de Lina, Jessica la mira como si apenas la hubiese notado, y sin dudarlo la abraza con fuerza, rompiendo a llorar.
-Lina fue horrible, atacaron a todos, apenas si pude… meterme al baño…-
Logra decir Jessica con la vos entrecortada y en medio de sollozos.
-¿fue maría, ella los ataco?... la mujer del cabello blanco-
Pregunta paula en tono impaciente, Jessica tarda unos segundos en mirarla y le dice que si con la cabeza.
-si… la mujer de cabello blanco estaba aquí… se paró sobre una de las mesas, parecía dirigir a los otros-
Dice Jessica temblando de pies a cabeza, Evan pone una rodilla en el suelo acercándose a las chicas.
-que quieres con los otros… ¿había más, con maría?-
Jessica les enseña tres dedos de su mano derecha, todos intercambian una mirada.
-eran horribles, sus ojos eran rojos, con garras y colmillos, los tomaban a todos y los llevan a aquella habitación-
Dice Jessica señalando la puerta de madera del fondo que permanecía cerrada.
Paula seguida de Evan lentamente atraviesa la bodega, esquivando algunas sillas, algunas con manchas de sangre, la mayoría salpicaduras. La perilla brillante de metal ahora cubierta por el líquido rojo, que empieza a secarse y luce pegajosa, es claro que ninguno de los dos quiere tocarla por lo que deciden en silencio otra manera de abrirla, Evan tensiona todos sus músculos y da un puntapié a la madera de la puerta que se abre, pero algo en el interior la detiene impidiéndole abrirse por completo, lo que la detiene es un el pie de alguien que lleva zapatillas blancas, con delgadas líneas rojas, y no reacciona al recibir el golpe de la madera.
En el interior debe haber poco más de doce personas, todas muertas, acomodadas como una pila de madera ceca una sobre otra, a todas les sacaron el corazón, algunas les faltan dedos de las manos.
-parece que tuvieron su propia fiesta privada-
Dice Evan mirando los cuerpos sin vida.
-y parece que la maldita tiene su ejército privado-
Comenta paula mientras suspira. Carolina se acerca tras ellos, paula la detiene con su mano, el espectáculo no es agradable, “tranquila soy médico, ya he visto muertos antes” le asegura.
-bueno, me temo que llegamos tarde, aquí consiguió todos los corazones que necesitaba, ya se ha recargado, esa maldita lo único que tiene que hacer es esperar el eclipse, y nadie podrá detenerla-
Dice carolina visiblemente desanimada, los tres quedan en silencio, sumidos en sus pensamientos.
Un par de disparos hace que salgan de la habitación encontrando a Lina inconsciente en el suelo boca abajo, la imagen de un wendigo delgado y alto que sostiene con sus manos a Jessica por el cuello los sorprende.
El wendigo gruñe enseñando sus colmillos cubiertos de sangre, al igual de su barbilla y cuello llegando hasta su camisa. “suéltala” gritan Evan y paula casi al mismo tiempo.
Los tres apuntan con sus armas, el wendigo sostiene a la chica delante suyo, apenas si pueden verlo, lentamente los tres se van acercando.
-no tienes que lastimarla, déjala ir y no nos meteremos contigo, solo tienes que soltarla-
Grita de nuevo paula, sin dejar de apuntarles y acercándose cada vez más, el wendigo tiene sus garras en el cuello de Jessica, que permanece inmóvil por el terror, cada vez se agita más, al punto que la aturde su propia respiración.
Con un brusco movimiento hace caer a Jesica de rodillas justo en frente suyo sin soltar su cuello, paula detiene su marcha, al reconocerlo.
-hijo de perra… Joel… estas vivo-
Dice paula con sus dientes apretados, Evan la mira, para después seguir mirando a Joel que sigue gruñendo, quiere decirle algo a paula, pero no encuentra las palabras.

#31

Paula tenía los ojos fijos en Joel, mordía su labio inferior al punto que comenzaba a dolerle.
-mira nada más, la gran cazadora, la destructora de wendigos… sabes cuantos hermanos han caído bajo tu ira… crees que nos odias, pero solo te odias a ti misma, por no aceptar que compartimos el mismo mundo, que respiramos el mismo aire. el odio no es una armadura y te lo demostraremos, cazadora-
Evan camina hasta ponerse al lado derecho de paula.
-Joel, ¿eres un wendigo?...-
Dice Evan mirándolo fijamente, paula le mira con curiosidad, él lo nota.
-la noche que rescatamos a Jessica, lo conocí en el bar, a él y a su novia Emma-
Paula aprieta sus ojos, sus dientes, todos sus músculos, siente un leve mareo, hace mucho que no sentía nada parecido.
-maldito desgraciado… te fuiste, todos te hacíamos muerto, sabes cuantas noches llore hasta dormirme, tu mama aun llora tu muerte, imbécil… te largaste cuando más te necesitaba… no tienes idea de que…-
Paula se muerde la lengua, quiere decirle tantas cosas, hablarle de Sara, que sepa lo mucho que lo odia por dejarlas solas, pero no lo hace.
Jessica comienza a ponerse azul.
-ok Joel, que es lo que quieres, deja a la chica irse, no la necesitas-
Dice Evan, en tono suave, tratando de no molestarlo le preocupa su reacción, incluso había dejado de apuntarle con su escopeta. Un disparo lo sobresalta, paula le da justo en el hombro derecho a Joel, un nuevo disparo le golpea el izquierdo, Joel tan solo ríe, con su mano libre reta a paula que le siga disparando, “no, que haces” grita Evan, cuando paula se dispone a dispárale de nuevo, Evan la toma por la muñeca, el disparo da en el suelo y lo escuchan cuando revota y golpea la laminas metálicas del techo.
-¿Qué haces? Esta no es la forma, ya cálmate, vas a lastimar a Jessica-
-maldita sea, Evan SUELTAME –
Con la mano libre paula lo toma por el chaleco, forcejeando con él, ella logra liberarse, con un rápido movimiento golpea a Evan en el pecho con la suela de su bota haciéndole retroceder un paso, el levanta las manos pidiéndole calma.
-no me toques, no te metas en esto-
Dice paula, que luce furiosa, sin ningún tipo de control.
-cálmate, recuerda que estoy de tu lado-
Dice Evan en tono suave, paula aprieta los ojos un segundo.
-tal parece que no tendré que hacer nada, van a matarse entre ustedes-
Dice Joel en tono burlón.
-algo que decirle a la linda Jessica… no ok, como quieran-
Joel rodea el cuello de Jessica con su brazo, y empieza a apretar, mientras sonríe mirando fijamente a paula, Evan saca su pistola y le dispara a Joel justo en la frente, cae hacia atrás con el cuerpo de Jessica sobre sí.
Los tres corren hacia los cuerpos que permanecen inmóviles, Evan toma con cuidado a Jessica alejándola de Joel. Paula está de pie mirándolo, como permanece ahí quieto, aun con los ojos abiertos.
-paula debemos salir de aquí, va a despertar en cualquier momento-
Dice Evan arrodillado a un lado del cuerpo de Jessica mientras Carolina la revisa, buscando el pulso, y tratando de escuchar sus latidos.
-dios mío, está muerta, le rompió el cuello-
Evan suspira, con los ojos busca a paula que permanece a un lado del cuerpo inerte de Joel.
-¿Qué diablos fue eso paula?-
-¿de qué hablas?-
Pregunta ella sin mirarlo.
-tenías que provocarlo, porque, ayúdame a entender-
Dice Evan visiblemente molesto.
-que dices, ¿Qué yo la mate?-
Paula se gira parándose justo enfrente de Evan, que a un esta arrodillado.
-no digo eso, el la mato no tu… sabes muy bien que no puedes probar a estos seres, no razonan igual que nosotros-
-entiendo, entonces está muerta por mi culpa… sabes que, vete al diablo Evan-
Paula luce furiosa, su respiración está muy agitada, sus manos tiemblan, lanza fuertes miradas a Evan.
-si, al diablo nos iremos todos, si sigues perdiendo el control de esa manera-
Asegura Evan mientras se pone de pie.
-púdrete Evan, ya déjame en paz-
Todo queda en silencio, cada uno sumido en sus propios pensamientos. Joel empieza a moverse, primero sus pies luego sus manos, paula se acerca a él y le dispara de nuevo, uno en la cabeza y dos en el pecho, sabe que eso les dará algo de tiempo, nadie dice nada.
Lina fue despertando, todo a su alrededor daba vueltas, igual que aquella tarde que junto a Jessica se habían tomado aquella botella de tequila, que su padre, pensaba haber escondido bien. Evan se alejó de las chicas con los ojos fijos en la puerta de entrada.
Evan estaba a pocos metros de la entrada, desde ahí podía escuchar a Lina llorando, no fue capaz de voltear, se piensa que alguien como él podría estar acostumbrado a las muertes a su alrededor, pero no era así, es más empezaba a cansarse.
Sintió uno pasos que se le acercaban, sabía que era paula, no se giro era la primera vez que no quería hablar con ella.
-Lina despertó… esta destrozada, debemos salir de aquí, informar a la policía…-
El tono de paula es suave, se nota más tranquila.
-llevémonos a Jessica, no quiero dejarla aquí-
Dice Evan a un sin mirarla, paula dice que si con la cabeza.
-llevemos con nosotros a Joel, a ver que podemos sacarle…-
-está bien, me parece buena idea… tengo agua bendita en la camioneta, la traeré, llamamos a la policía cuando estemos lejos de aquí-
Dice Evan que sale de la bodega con paso firme, paula suspira lo mira alejarse hasta que se pierde de su vista, decide regresar con las chicas, alguien golpea su espalda haciendo caer boca abajo, se mueve tan rápida que no puede verla, su arma se ha escapado de su mano, la busca rápidamente la puede ver a varios metros de donde está, se levanta, torpemente antes de que pueda alcanzarla le dan un fuerte golpe en el rostro dejándola nocaut.

#32

Poco a poco igual que la imágenes de una foto instantánea va apareciendo, paula fue enfocando las imágenes, todo daba vueltas a su alrededor, a un estaba en la bodega, acostada boca arriba en el suelo, casi en el centro de la habitación.
Logro sentarse tenía los ojos cerrados, esperando que el mareo fuera desapareciendo, a tientas a un con los ojos cerrados busca su arma, pero tan solo encontró la funda vacía, igual que de su cuchillo, y la navaja que siempre lleva en el bolsillo de su chaqueta tampoco estaba, lo que la hizo sentir desnuda.
-debes pensar, “podría tener tan mala suerte”-
La voz de maría es suave, incluso agradable, a paula le molesta aceptar que es una atractiva mujer en sus treinta. Esta recostada contra uno de los pilares metálicos que sostienen el techo de la bodega, con un pañuelo limpia la sangre de sus manos.
-no te preocupes, no voy a lastimarte, no aun-
Dice maría sin abandonar su sonrisa.
-¿Dónde están mis amigos?-
Pregunta paula mirando a su alrededor, nota que la bodega está vacía, incluso luce diferente.
-tus amigos están bien… por ahora…ok, no entiendes lo que pasa, es normal sentirte algo desorientada, no durara mucho-
Paula se levanta lentamente, continua revisando todo, el techo, la puerta que ahora está cerrada.
-entiendo a un estoy dormida-
María dice que si con la cabeza.
-sí parece que te golpee bastante fuerte, ya sabes a veces no se puede controlar la fuerza-
Paula se endereza, mirando a maría desafiante.
-si estoy dormida debería poder controlar la situación-
María se encoje de hombros.
-si quisiera podría aparecer mi arma, ¿cierto?-
Dice paula poniendo la mano sobre la funda y sintiendo de nuevo la automática dentro, sonríe, maría le señala hacia la puerta, algo comienza golpear desde afuera muy fuerte haciendo retumbar el metal de la puerta.
-descubrí algo, que era… así de niña le temías a los perros grandes, esos de grandes colmillos, choreando baba de sus hocicos, cierto, les tenías pánico. ¿Cierto?-
Dice maría sin dejar de sonreír, la puerta se abre de golpe, lentamente un perro de gran tamaño, negro, entra en la bodega, puede escuchar sus garras al dar cada paso, sus ojos están clavados en paula, brillan de manera amenazante. Sin dudarlo paula saca su arma y la apunta hacia el horrible animal.
-parece que no eres de las que está en contra del maltrato animal-
Dice maría que se cruza de brazos, el animal sigue su camino muy lentamente casi en cámara lenta, paula aprieta el gatillo de su arma pero no pasa nada, hecha la corredera hacia tras, solo para descubrir que el cargador no está.
-buscas esto paula-
Dice maría mostrándole el proveedor en su mano. Paula deja caer el arma al suelo, luce molesta, se nota el esfuerzo que hace para calmarse.
-ok, basta de juegos… ya sal de mi cabeza-
Dice paula con los dientes apretados, maría dice que con su cabeza.
-no has entendido, paula… no estoy en tu cabeza, tu estas en la mía-
“fantástico” piensa paula, el perro ha detenido su marcha quedando a unos cuatro metros de paula, mirándola fijamente, el animal camina de derecha a izquierda, sin quitar los ojos de paula.
-así que este es el interior de tu cabeza… como me lo imaginaba, no tiene mucho adentro, de verdad que no sorprende que este algo vacía-
El tono de paula es burlón, maría sonríe.
-ese estuvo bueno, eres alguien interesante, aunque has sido una verdadera molestia…mira me he encontrado con todo tipo de personas, muchos con sed venganza, creyendo que pueden enfrentarme, y salir bien librados, todos caían victimas de su propio orgullo, pero tú, eres especial, tan preciosa como molesta, si, lo reconozco mate a tu hija, otra abría llorado un par de años y ya, continuaría con su vida, pero tú no, tenías que emprender una cruzada para eliminar de la faz de la tierra a mi especie… eres joven, podrías tener todos los hijos que quieras, pero no, debías convertirte en una especie de princesa guerrera-
Paula permanecía de pie inmóvil con las manos empuñadas.
-maldita, no sabes lo que es perder una hija, un día despertar y darte cuenta que no veras más esos ojos inocentes, que su hermosa sonrisa no iluminara todo a su alrededor, que por culpa de un animal dejo un vacío en tu vida, imposible de llenar, tan solo porque no puede controlarse-
María suspira, lanza al suelo el proveedor de la pistola, lejos de las dos, rebota en el suelo haciendo un ruido metálico hasta detenerse.
-sí, es cierto, soy un animal, incluso antes de convertirme nunca me sentí humana, siempre fui esto que tanto odias… pero sabes algo los animales sabemos sobrevivir, lo llevamos en la sangre en nuestro interior, matamos por necesidad para poder vivir, continuar, a diferencia de ustedes los humanos que matan por placer-
-¿sobrevivir?... para eso los niños, no solo lo haces para tener más poder, no es suficiente el que ya tienes… en cien años a un estarás aquí, todos nosotros habremos desaparecido, pero tú no… a menos que te detenga, si no soy yo otro huérfano lo hará-
María le da la espalda por un momento, sus ojos se quedan fijos a un lado, como si pensara lo siguiente a decir.
-“mientras mi corazón lata, no permitiré que otro deje de hacerlo” sabes siempre me gusto ese juramento… yo conocí a leo, cuando era joven, un hombre impresionante, valiente y fuerte, sin miedo, muy parecido a ti, claro eso fue hace mucho, antes de convertirse en tu líder, lastima lo que paso, los humanos son tan frágiles… el hacía algo que tú puedes hacer también, que siempre me creo curiosidad. No tuve la oportunidad de preguntarle a él, tu podrías explicarme… he notado que tu corazón se acelera como el de cualquiera, cuanto están en una situación de peligro, pero increíblemente vuelve a su ritmo normal, como si estuvieras sentada viendo la tele, solo he conocido dos personas podían hacer eso, una está muerta, la otra a un no-
Paula la mira fijamente y se encoje de hombros, sierra sus ojos por un momento, mirando de nuevo a maría.
-¿sufrió, Sara, hiciste que sufriera?-
María esquiva un segundo la mirada de paula, y moja sus labios con su lengua.
-eso importa-
-me importa a mí, la hiciste sufrir… hiciste sufrir a mi bebe-
-por favor, en serio ¿me preguntas eso? No es suficiente lo que has vivido, paula podría decirte que sí, la hice sufrir durante semanas, asustándola y lastimándola… o podría asegurar que la mate de inmediato, y con eso crees encontrar algo de paz, que tu sufrimiento acabara creyendo que tu bebe, se quedó dormida y no despertó más, como sabrás lo que pienses o sientas no me importa-
Los ojos de paula se inundan de lágrimas, da dos pasos con sus manos empuñadas, temblando de pies a cabeza, puede escuchar al perro gruñéndole pero no le importa, ni si quiera lo mira.
-RESPONDE LA PREGUNTA MALDITA PERRA… mi hija sufrió-
-no…no sufrió-
Paula exhala con fuerza, se siente liviana y débil de extraña manera.
-tu hija no fue más que un medio, para un fin, nada más… a un recuerdo esa noche que entre en tu casa-
-que atacaste mi casa, queras decir-
Dice paula limpiando sus ojos.
-ok, llámalo como quieras, todos los otros niños, llevármelos fue de lo más sencillo, pero la tuya… hubiese sabido que te convertirías en un problema… bueno igual me la hubiese llevado eso es seguro… hay algo que no sabes… te visite en el hospital, dos veces para ser exacta…-
Paula la mira con curiosidad.
-¿preocupada por mí?-
María dice que no con la cabeza.
-quería rematarte, acabar contigo… pero decidí que matándote tan solo te daría descanso, pero dejándote viva…eso sería mejor, dejarte vivir con la culpa de no poder haber salvado a tu hija, que aun con tu entrenamiento y valentía, fuiste inútil cuando ella reamente te necesitó… y para mi sorpresa intentaste suicidarte, cuando tomaste esas pastillas que robaste, pero linda recuerda si quieres suicidarte, no lo hagas en un hospital, donde de seguro van a salvarte-
-No importa cuánto tarde, ni lo que tenga que hacer, voy acabar contigo-
Asegura paula su tono está cargado de odio.
-te estaré esperando, como tú misma dijiste si algo tengo es tiempo-
Dice María sonriendo. Los ojos de paula comienzan a nublarse, Todo se pone negro, como si de pronto hubiese apagado las luces, todo da vueltas a su alrededor, se siente débil, sin fuerzas, apenas puede abrir sus ojos, siente un peso sobre su cadera, tarda unos segundos en entender que se trata del cuerpo de maría inerte, no se mueve, puede ver a Evan tomándola por un brazo y lanzado a María a un lado, acercándose a paula y tomándola por la barbilla “tranquila todo está bien, respira no te preocupes”.

#33

-¿Qué…paso?-
Pregunta paula, sus ojos se entrecierran.
-María te ataco, pero llegamos a tiempo, le dispare, vamos a irnos antes de que despierte-
Dice Evan al mismo tiempo que soba suavemente su cabeza. Carolina le hace una seña para que se acerque, y poder hablar lejos de paula.
-Evan, María le arrancó dos falanges del dedo meñique, y tiene fracturado el dedo anular, se lo estaba mordiendo cuando le disparaste, ha perdido mucha sangre, con presión puedo detener la hemorragia pero solo momentáneamente, necesita ser atendida de inmediato, aquí no puedo hacer mucho por ella, debemos irnos ya mismo-
Evan contiene la respiración y sin dudarlo levanta en brazos a paula, que se queja de dolor, apenas comienza a sentirlo, sube desde su manos por todo su brazo izquierdo hasta el hombro.
Rápidamente todos suben en la camioneta de Evan, Lina sube al asiento del pasajero, carolina y paula atrás, acomoda la cabeza sobre los muslo de Carolina, que va acariciándole el rostro a paula que siente que se va quedando dormida, Evan arranca quemando llanta y deslizándose en la primera curva que encuentra, Lina y carolina contienen la respiración.
Lina llama a su tía, con la esperanza que este en el hospital, es la única que puede ayudarlos, pues quieren pasar desapercibidos, eso ahorrar muchas explicaciones.
Lina: hola dime una cosa. ¿Estás en el hospital?
Tía: hola, si comencé mi turno hace poco, ¿te paso algo?
Lina: no, estoy bien, es… hubo un accidente, es Jessica… está muerta.
Tía: santo dios, pero que paso, en que están metidas… como fue.
Lina: te juro que te contare todo, pero no solo es eso, mi amiga está herida y necesitamos atenderla, preferiblemente que nadie se den cuenta, ¿podrías ayudarnos?
Tía: dios mío, pero que pasa… claro mami, sabes que siempre puedes contar conmigo, ¿Qué le paso a tu amiga?
Lina: perdió uno de sus dedos, ha perdido mucha sangre, y no solo eso me dicen que su tipo de sangre es RH NULO.
Tía: mami no tenemos ese tipo aquí… no te reocupes te espero veremos qué hacer.
El camino al hospital se hizo eterno, sobre todo para Evan. Habían acordado encontrarse en una de las puertas traseras, cuanto llegaron ya la tía de Lina se encontraba ahí esperándolos.
Evan y Lina superados por el cansancio, se había sentado en el suelo del desierto corredor, uno enfrente del otro casi sin hablar.
-odio los hospitales-
Dice Evan con los ojos cerrados.
-sí, yo también-
Los dos quedan de nuevo en silencio, cada uno sumido en sus propios pensamientos. A un no se había avisado a la familia de Jessica de su muerte, lo que tenía muy pensativa a Lina, como le dicen a los padres de tu mejor amiga, que un ser demoniaco le rompió el cuello.
Carolina y la tía de Lina salen de la habitación, Evan y Lina se levantan del suelo como impulsados por un resorte.
-ok… paula está bien, logre coser sin mayores problemas, perdió dos falanges, para fortuna, no es de los dedos importantes como el pulgar o el índice y corazón, en cuanto se recupere podrá usar su mano sin problemas, su dedo anular esta fracturado, pero no fue total y sus nervios no se vieron comprometidos, no pudimos hacerle una transfusión, por su raro tipo de sangre, pero es una mujer en muy buena condición física, eso juega a su favor, estará débil unos días, pero se recupera-
Dice carolina sonriendo, mientras seca el sudor de su frente. El rostro de todos se ve aliviado, Evan pone su mano sobre el hombro de carolina, ella a su vez su mano sobre la de él.
-entra, estaba preguntando por ti-
Dice Carolina, señalando la puerta. Lina permanece a un lado no lejos sin decir nada.
-llame a la familia de Jessica, están en camino-
Dice la tía de Lina, esta contiene la respiración, Evan se acerca a ella y la abraza, “lo siento mucho” le dice al oído, Lina deja escapar algunas lágrimas.
-en cuanto pueda vendré a ver a paula-
Dice Lina limpiándose los ojos, Evan dice que si con su cabeza. Lina se aleja con su tía que la abraza por los hombros.
-ok, voy a buscar algo, tengo mucha sed-
Dice Carolina guiñándole un ojo a Evan que sonríe. “gracias” le dice el antes de que ella se aleje.
Paula estaba acostada boca arriba, con una venda en su mano izquierda y apoyada sobre una almohada, en cuanto el entra ella abre los ojos y sonríe, “hola” dice.
-hola, ¿Cómo te sientes?-
-hui, peor de lo que me veo-
Dice ella entrecerrando los ojos.
-tonterías, te ves muy bien, algo de rubor y labial, y listo… nos asustaste a todos-
Ella sonríe y hace una mueca de dolor.
-tengo una jaqueca que ni te imaginas-
-no te preocupes voy a cuidarte bien-
Paula sonríe de manera picara.
-que bien mi propio enfermero lindo, ¿la atención incluye baños de esponja?-
Él sonríe y dice que si con su cabeza.
-¿masajes con final feliz?-
El ríe sonoramente enseñando sus dientes.
-solo si te portas bien, no puedo creer que pienses en sexo en este momento-
Paula pone su mano sana sobre su rostro, fingiendo estar apenada.
-si no me sintiera tan débil, sería diferente-
Evan se acerca y la besa en los labios suavemente.
-tranquila ya tendremos tiempo para eso-
Ella dice que si con su cabeza, paula se mueve en la cama haciéndole espacio, él le pide que no se mueva, pero al darse cuenta de su intención sonríe, Evan se acomoda de lado y la rodea con su brazo asegurándose no lastimar su mano.
-lamento mi reacción, te dije cosas muy feas-
Dice paula mirándolo a los ojos.
-no te preocupes, eso ya paso, yo también dije cosas, olvidémoslo, vale-
Dice Evan apoyando su cabeza sobre su brazo izquierdo, los dos quedan en silencio.

#34

Tras recibir una llamada de Devora Evan había salido del hospital, no de muy buena gana. Paula estaba dormida cuando el salió y Lina se había quedado con ella, lo que lo tranquilizaba, aunque sentía pena por la chica que a un estaba muy decaída por la muerte de Jessica.
El mensaje de Devora lo dirigía a una bodega donde los huérfanos, usaban como cede, la que le no sabía que tuvieran tan cerca, eso también lo había hecho decidirse a salir, que estaba lejos del hospital lo menos que quería era alejarse de paula.
Llegar al sitio le había llevado poco más de 30 minutos. Se trataba de una casa de tres pisos, de construcción vieja, como de los años 70, la pintura era de un tono pastel, con apliques de madera desgastados, delante de la casa había un jardín, donde debieron crecer muchas flores, pero ahora apenas si quedaban algunas, que daban testimonio de tener mucha vida en el pasado.
Decidió estacionar la camioneta, lejos de la estrada, escondida tras unos árboles de gran tamaño. A un lado se podían ver un par de camionetas, que se notaban que llevaban bastante tiempo ahí.
Evan se había agazapado, tras la hierba alta que le daba buena cobertura, podía ver la puerta principal muy dañada, tan solo una de las bisagras impedía que callera del marco. Sin levantarse se fue acercando, llegando hasta unos de extremos de la casa y pegado la espalda a la pared, acercándose a la entrada lentamente, sin dejar de revisar a su alrededor.
En el interior todo estaba revuelto, evidenciando una gran batalla, el primer cuerpo que encontró estaba en medio de la sala, acostado sobre el piso boca arriba, con los ojos y el pecho abierto, marca clásica de un wendigo, con la diferencia que a un tenía el corazón. El resto de la casa no era diferente, la mayoría de cadáveres, se encontraban en el segundo y tercero piso, la mayoría de igual manera que al primero.
Encontró en la cocina una puerta gruesa de metal que conducía a un sótano que tenía que tres cuartos. En el primero había seis mesas de gran tamaño, con una gran cantidad de equipo médico, frascos de muestra, alcohol, tres microscopios, en una de las mesas encontró algo que le llamo la atención, al recocerlo de inmediato, muchas jeringas con un líquido rojizo en su interior, SPARTAN 2.0.
Sobre una de las mesas encuentra una laptop Dell un modelo militar, hace mucho que Evan no veía una igual. En ella encuentra todas las cámaras repartidas por la casa. Regresan las imágenes dos días atrás, encontrando imágenes de los que antes Vivian ahí, algunos sentados viendo tv, jugando cartas, un día normal. Hasta encontrar un ya tarde en la noche, se nota mucho alboroto, todos corrían de aquí para allá alistando sus armas, era evidente que esperaban algo, en las cámaras que toman el frente se puede ver la entrada de una camioneta verde, de la bajan a dos personas a los que reconoce inmediato, una chica que forcejeaba con los dos hombres que la llevaban, Emma, se notaba muy alterada, los hombres la entraron a la casa a rastras, otros dos traían a un hombre que estaba inconsciente, Joel. Adelanta las imágenes, varias horas sin encontrar mucho, en el laboratorio al parecer no hay cámaras, como a eso de las dos de la mañana la ve llegar sin ninguna prisa, María. Golpea a los guardias de la entrada con facilidad, ninguno es rival para ella, algunos logran dispararle pero sirve de nada. Poco después la ve salir ayudando a Emma a caminar, seguidas por Joel, que parece desorientado, intentaba ver más de las grabaciones, pero un brazo musculoso y bastante fuerte lo toma por el cuello apartándolo de la computadora, forcejea con el pero lo tiene bien sujeto, le empieza a faltar el aire, con todas sus fuerzas Evan lanza una patada hacia atrás logrando acertar en la rodilla derecha del tipo que lanza un alarido soltándolo, Evan saca su arma y golpea al hombre con ella en la cabeza haciéndolo caer al suelo boca arriba, Evan se inclina para quitarle el arma al tipo que permanece en el suelo desorientado, apenas si se mueve.
-cálmate Evan, todo está bien-
Dice la voz de devora a su espalda, Evan se gira apuntado con las dos armas en su dirección, encontrándose con otros dos hombres que le apuntan a su vez con rifles automáticos.
-¿calmarme? tu hombre me ataco… ¿para qué me querías aquí?... No queda nadie vivo-
Dice Evan visiblemente molesto.
-fue María estuvo aquí, rescatando a su hija-
Evan la mira con curiosidad, ella lo nota.
-¿Emma es la hija de maría?… por que la tenían aquí, ella… ¿Emma es un wendigo?-
Devora dice que no con la cabeza.
-aun es humana, por lo menos hasta que eliminemos a María, después tendremos que hacerle lo mismo, encargarnos de Emma-
Evan guarda su arma, y le saca el proveedor a la pistola del hombre que lo ataco.
-sabes lo que hacían aquí, traían wendigos para conseguir Spartan… algunos de los muertos los conocía, me imaginó que los reconoces-
Devora esquiva la mirada de Evan por un segundo.
-nada más que renegados, nos abandonaron hace tiempo, encontraron en esa droga una fuente importante de ingreso, María sin saberlo nos ahorró la molestia-
Evan le estira la mano donde tiene la pistola ofreciéndosela al hombre, que se la arrebata de la mano, Evan le guiña un ojo, camina pasando por un lado de Devora, bajo la atenta mirada de los tipos de los rifles el tan solo los ignora.
-¿Dónde vas?-
Pregunta Devora.
-necesito un trago-
Dice Evan sin detenerse ni siquiera la mira, con paso firme sale de la casa y se sube a su camioneta, se sienta y cierra la puerta, pero no la enciende, empuña sus manos, golpea el volante un par de veces, exhala con fuerza debe calmarse. Le duele el cuello aquel tipo lo lastimo.
En el interior Devora se acerca al tipo que ataco a Evan mirándolo de arriba abajo, este parece muy molesto.
-fuerza especiales…-
Dice Devora de manera despectiva.

#35

Capítulo 13.
Tu peor pesadilla…
Paula miraba a Lina y Carolina tratando de entender de que se reían, que les causaba tanta gracias, tomo la copa que tenía enfrente observando en su interior el líquido color ámbar, disfruta de su aroma, le trae recuerdos era la misma marca que le gustaba a su papa.
-y entonces… ¿Dónde está Evan?-
Le pregunta Lina sacando a paula de sus pensamientos, de una vida que ahora parece lejana.
-creo… está en el hotel, es más está esperándome, debería irme-
Las dos chicas celebran y ríen sonoramente, es evidente que el licor ya ha hecho efecto en ellas, Lina y Carolina, se levantan abrazando a paula, dándole indicaciones de como debía comportarse con Evan en cuanto lo vea.
-chicas recuerdo muy bien cómo se hace, pero gracias-
Dice paula sonriendo, mientras se despide de ambas. Solo cuando comienza a caminar nota que ella también está bajo los efectos del Whisky da un par de traspiés.
-paula tienes que hacer el cuatro-
Dice Carolina muy animada.
-de seguro va hacer el sesenta y nueve-
Agrega Lina, Las tres entallan en una alegre risa, paula tiene que apoyarse en la mesa que tiene más cercana.
Paula ha logrado salir del bar, aun sentada en su camioneta sigue riéndose. Llega hasta el hotel donde se están quedando, alcanza a ver la puerta de su habitación con el número 104, ve la luz a través de la ventana, Evan está ahí lo que la hace sonreír, acomoda el retrovisor para acomodar su cabello, luce algo pálida, peor nada de qué preocuparse. Una vez abajo con su mano acomoda su vestido, hacía mucho que no usaba uno, se siente cómoda ese día, espera que a Evan también le guste.
Debía estar a unos cuatro metros de la puerta cuando ve a Evan salir, lleva una camiseta blanca y jean, esta descalzo, la mira sonriendo con las manos en los bolsillos.
-hola, ¡guau¡ paula estas hermosa-
Dice el mirándola de arriba abajo, ella se acerca sonriendo lo toma con sus manos de la tela de su camiseta, justo encima de su estómago, se acerca y le dan un largo y apasionado beso.
- ¿estuviste tomando?-
Pregunta Evan, ella se encoje de hombros.
-si… con las chicas… sabes tengo dos cosas que quiero decirte-
Dice paula sonriendo pícaramente, el hace un gesto de curiosidad mientras la abraza pegando su cuerpo al suyo.
-ok, Evan he pensado en ti todo el día… la primer cosa, es que como ya notaste bebí, así que estoy algo prendida, quiero que te aproveches de eso… puedes hacerme lo que quieras-
Evan sin dejar de sonreír dice que si con la cabeza.
-sí, cual es la segunda cosa-
Paula se acerca al oído de Evan y lo besa suavemente.
- me quite la ropa interior en el auto…-
Paula se había despertado desorientada, “demonios” piensa, todo había sido un sueño, para colmo como si no fuera suficiente todo lo que había pasado ya, cuando gira su cabeza hacia el lado izquierdo, se encuentra con el rostro de Joel que la mira fijamente sonriendo, está un poco inclinado sobre la camilla para poder verla, “demonios” piensa paula.
-sabes que hablas dormida-
Dice el sin dejar la sonrisa, mostrando sus colmillos, paula intenta golpearlo, pero el detiene su golpe tomándola con la muñeca, clavándole sus garras y lastimando su piel.
-dime algo… ¿alguna vez lo hicimos en una cama de hospital?-
Ella intenta soltarse, forcejando, tratando de apartarlo pero no sirve de nada, Joel la toma por el cuello con las dos manos, ella puede sentir las garras, con poco esfuerzo hace que se levante, el piso está muy frio al contacto con sus plantas le hace levantar los dedos..
-de seguro esto te trae recuerdos-
Dice Joel, que se ha puesto a la espalda de ella, tomándola por la cintura, haciendo que le trasero de ella se pegue a su cadera, el ríe de manera morbosa.
-es impresión mía o tu trasero está más firme ahora… de verdad que luces muy bien, paula… ¿piensas en los viejos tiempos? En lo mucho que nos divertíamos-
Dice Joel, metiendo su mano bajo la camiseta de paula, y acariciando su estómago.
-vete al diablo Joel… para ponerme una mano encima tendrás que matarme-
Dice paula casi gritando, Joel lame su oreja haciendo círculos, lo que en tiempo pasado de seguro la excitaría mucho, ahora solo la asquea.
-no tenemos tiempo para eso, nos vamos de aquí, y no te preocupes no vas a morir aquí, primero debo buscar al niño bonito, porque quiero que me veas matarlo… quiero oírte gritar ¡no Evan por favor no¡ el final del hermoso romance, tu ultima imagen será verme comiéndome ese corazón que tanto deseas-
Joel le hablaba al oído, paula estaba de una sola pieza, rogaba por esta a un dormida, que esto tan solo fuera una pesadilla, despertarse y encontrar a Evan sentado a su lado sonriéndole, pero no estaba soñando, todo era real, tan real que le dolía el pecho, sus ojos se llenaron de lágrimas sin poder evitarlo, Joel la obligaba a dar pasos igual que titiritero a su muñeco estrella, moviendo cada cuerda, controlando su cuerpo.
-cuando te fuiste… estaba embarazada-
Joel detiene su marcha, busca los ojos de ella que estaban fijos en el suelo, casi como en un trance.
-¿de qué hablas?... qué clase de truco barato es este-
Dice Joel en medio de risas.
-no es ningún truco Joel, es la verdad… cuando me dejaste esperaba a tu hija…-
Joel la toma por los hombros, obligándola a mirarlo.
-eres una zorra, acaso no te cuidabas… estúpida perra… ¿Dónde está la mocosa?-
El nudo en la garganta de paula es tan fuerte, que le impide pronunciar palabra, el seguía sacudiéndola.
-está muerta… María la mato, si la maría a la que sigues ahora, esa maldita mato a nuestra hija-
Joel gira su cabeza a un lado sin soltar los hombros de paula, parece estar procesando la nueva información, luce muy confundido, como aquel niño que trata de resolver una ecuación algebraica mentalmente por primera vez.
Joel aprieta sus ojos, y sacude su cabeza, su respiración se agita, parece que se prepara para lanzar un grito, pero se detiene, abre sus ojos mira a paula que permanece con la cabeza ligueramente hacia atrás.
-qué bueno, eso me ahora el trabajo, tu y yo no hubiésemos sido buenos padres, yo como ya vez soy un monstruo no hay cabida para ninguna mocosa, y tu pau, estas más loca que una cabra, con eso de las armas y la cacería, te faltan varios tornillos mi amiga…una cosa más que debo agradecer a María-
Dice Joel en medio de una risa burlona, y exagerados gesto de descanso, casi no nota el ruido metálico, lo que si nota es cuando paula aprieta sus dientes, y siente un fuerte dolor en su estómago, ella le clavado por completo la hoja de una navaja, y la gira, tan solo para asegurarse de hacerle mucho daño. Sin ninguna compasión paula lo apuñala otras dos veces en la cara de ella se nota mucho placer al hacerlo, él se inclina adelante con una mueca de dolor en su rostro, la que paula disfruta ver, los dos caen al suelo, la navaja se escapa de la mano de paula, que se gira con dificulta e intenta arrastrase por el suelo frio, usando tan solo una mano, para no lastimar su mano izquierda. Sus rodillas se resbalan, le duelen los músculos de su brazo, hombro y pecho por el esfuerzo, su brazo sede al peso de su cuerpo, su pecho se estrella contra el suelo, al igual que su barbilla, haciéndole hechar la cabeza hacia atrás. Paula siente como Joel se para a su lado y apoya su pie derecho en su espalda, aprisionándola contra el piso.
-maldita perra, debes agradecer que maría, quiere que te lleve viva-
-vete al… infierno… maldito imbécil…-
Dice paula con dificultad, por la presión que hace el peso de Joel sobre sus pulmones. Joel la rodea por la cintura con su brazo levantándola del suelo, ella ni siquiera lucha, está muy cansada, igual que si se tratase de una bolsa o mochila sale con paula bajo su brazo, la luces del pasillo son muy brillantes y deslumbran a paula que tiene que cerrar los ojos. La presión que hace el brazo sobre su estómago le impide respirar, paula abre la boca tomando todo el aire que le es posible.
Ya estando afuera paula se retuerce, su pasividad ha terminado, se resbala y cae al suelo a cuatro patas, y se incorpora haciendo cierto esfuerzo, pero se siente mareada, ve a dos Joel parados enfrente suyo.
-no iré a ninguna parte contigo, tendrás que matarme aquí-
Los ojos de paula se entrecierran, poco a poco va sintiendo que el mareo pasa. Joel se para justo en frente de ella, mirándola fijamente ella le sostiene la mirada lo mejor que puede.
-estas comenzando a cansarme, vas a caminar hasta la camioneta blanca, hazlo…-
Dice Joel con su rostro a centímetros de el de paula que sonríe levemente. Ella gira su cabeza a un lado donde puede ver no lejos una camioneta doble cabina, mira de nuevo a Joel y se encoje de hombros.
-pu-dre-te, Joel… no me asustas-
Dice ella sonriendo, Joel la toma por la camiseta paula lo toma por la muñeca, cuando intenta arrastrarla ella logra hacer algo de resistencia, ver su cara de furia la divierte, con la mano libre Joel la golpea en el rostro, haciéndola girar la cabeza, aquel cobarde acto la llena de furia, antes de voltear a míralo llena su boca de saliva, cuando gira le escupe en la cara, Joel tan solo cierra los ojos, cuando los abre ella está riendo, sin pensarlo la golpea en el estómago sacándole el aire y lanzándola al suelo. Paula está en el suelo boca abajo no se mueve, Joel se inclina y la parte de atrás de la camiseta de paula se limpia el rostro.
Ya no le queda fuerza para luchar cuando Joel la levanta de nuevo, ya sin más resistencia la lleva hasta la parte de atrás de la camioneta y la lanza al asiento trasero.
Todo se ha puesto opaco para paula, el interior de la camioneta da vueltas a su alrededor, algo la sorprende, un par de disparos. Lo siguiente que ve es una imagen que la llena de vida de nuevo, Evan con sumo cuidado la ayuda a levantarse sacándola, el pasa el brazo de ella por sus hombros ayudándola a caminar. “tranquila, ya estoy aquí, perdón por dejarte sola” ella quiere decirle que no interesa, que llegara en ese momento es lo único que le importa,

#36

pero no puede, tan solo rompe a llorar como hace mucho no lo hacía, se pega a Evan, clavando la cabeza en su pecho, “tranquila, cálmate”
Habían dado un par de pasos cuando un fuerte golpe los había lanzado a los dos la suelo. Paula esta desorientada, de manera borrosa ve a Evan forcejando con Joel, paula intenta sentarse pero cae de lado lastimando su mano izquierda, el dolor sube por su hombro tensionando todos sus músculos, su respiración se agita, poco a poco se va calmando el dolor al igual que se normaliza su respiración.
Evan intenta dispararle con su arma, pero Joel lo sujeta por la muñeca no es rival para su fuerza, sin poder evitarlo le hace soltar su arma que cae a su pies lo que Joel aprovecha para patearla lejos, Evan lo golpea con su puño justo en la nariz partiendo su tabique, sabe que se curara pronto pero no le importa, Joel hecha su cabeza hacia atrás Evan aprovecha para golpearlo de nuevo, Joel retrocede trastabillando Evan aprovecha para alejarse un par de metros.
Evan sabe que no puede medir fuerzas con él, sería una tontería y lo dominaría en segundos, así que su entrenamiento debe salir a relucir.
La nariz de Joel se ha curado, con su mano limpia la sangre sobre su boca, mirando a Evan que permanece en posición de combate frente a él.
-el niño bonito, donde estabas… hace poco hablábamos de ti con paula-
Dice Joel moviéndose lentamente a un lado.
-¿quieres hablar?... ok, hablemos del poco hombre que golpea mujeres… que se meten a las habitaciones y las atacan cuando están indefensas, malditos cobardes… y se hacen llamar hombres, justo como tú-
El rostro de Joel ha ido cambiando se nota furioso, el truco de Evan funciona, hacer que se enoje eso lo desconcentra, pero él debe aprovecharlo.
-te voy a matar enfrente de tu noviecita, como lo voy a disfrutar… maría no dijo nada de llevarte, así que tengo el camino libre-
Dice Joel con sus colmillos apretados incluso algo de saliva se escapa por las comisuras de su boca, Evan sonríe.
-¿qué?... te convertiste en un sicario ahora… oye… ¿si te doy la dirección y el nombre de una exnovia te encargarías de ella?-
Joel lo mira fijamente sus ojos brillan más ahora.
-hablas demasiado niño bonito… veamos de que estas hecho-

Los disparos han sido escuchados por Lina y carolina que corren un poco desorientadas, dan un par de vueltas por la parte de atrás del hospital para descubrir a paula recostada contra uno de los muros del jardín, permanece con los ojos cerrados y no luce muy bien. Corren a su encuentro, no lejos pueden ver la pelea que se lleva a cabo entre Evan y Joel, en su camino carolina tropieza con la pistola de Evan la recoge sin saber bien que hacer.
Las dos chicas llegan con paula que no permanece inmóvil con la cabeza hacia un lado, carolina la revisa, al sentirlas cerca paula reacciona tratando de levantarse, entre las dos tienen que calmarla.
-¿Dónde está Evan?... Joel lo va lastimar-
Dice paula una y otra vez, las chicas no pueden evitarlo y tienen que ayudarla a levantarse.
Los efectivos ataques de Evan solo enfurecen a Joel cada vez más, en un segundo que se descuida logra tomar la chaqueta de Evan y este a su vez le clava un cuchillo en su pecho, Joel hecha su cabeza hacia atrás por el dolor y lo toma por la muñeca donde sostiene el cuchillo, con su otra mano lo sujeta por el cuello levantándolo y estrellando contra el piso sacándole el aire, una vez en el suelo Joel apoya una rodilla en el estómago de Evan y comienza lentamente a girar la mano en la que sostiene el cuchillo, Evan no puede evitarlo la hoja del cuchillo esta justo sobre su pecho, puede sentir la punta cortando el cuero de su chaqueta, el ardor en su piel lo asusta. Lentamente muy lentamente Joel lo clava Evan ahoga un grito.
La escena es presenciada por las tres chicas, que sienten la impotencia de no poder ayudarlo, Lina tiene una mano sobre su boca un par de lágrimas escapan de su ojos, los ojos de carolina parecen que van salirse de sus cuenca, tiembla de pies a cabeza.
Joel se ha puesto de pie mirando a Evan que permanece acostado boca arriba con su propio cuchillo clavado en su pecho, escupiendo sangre.
-eres duro niño bonito, eso tengo que reconocerlo… me diste buena pelea…-
Dice Joel mientras mira sus manos cubiertas por la sangre de Evan.
No lejos paula apoyada en el hombro de Lina mira a Joel y se da cuenta que Evan no se mueve.
-Lina dame el arma… entrégamela…-
Dice paula con dificultad para mantenerse de pie, Lina parece no reaccionar tan solo la hace cuando paula le sacude el hombro, un tanto confundida levanta el arma y se la entrega, paula apunta en dirección de Joel que está dándole la espalda, le intenta apuntar pero tono esta borroso su visión esta nublada y le es imposible sostener el arma firmemente más al no poder usar la mano izquierda como apoyo. Dándose por vencida paula cae de rodillas, Lina sorprendiéndola le arrebata el arma y sin pensarlo mucho apunta en dirección de Joel dándole en la espalda haciéndolo inclinar un poco adelante, gira la cabeza hacia el trio de chicas, un nuevo disparo lo hace dar un paso a un lado, Lina sigue disparando haciendo que Joel corra suba a su camioneta y se valla, Lina exhala con fuerza y cae de rodilla junto al lado de paula.
Todo ocurre tan rápido que paula siente que se ha quedado dormida y se despierta rodeada de personas que no conoce, esta arrodillada sosteniendo la mano de Evan, el rostro de el sobre todo su boca está cubierto de sangre, suavemente ella intenta limpiarlo, lo mejor que puede, el trata de decirle algo pero no puede entenderle, tiene que inclinarse y acercar su oído a sus labios.
-María… tiene una hija… Emma… -
Le cuesta respirar, la sangre en su garganta se lo dificulta a un más.
-debí decírtelo antes… ahora me arrepiento…yo siempre he estado… enamorado de ti…-
Un par de enfermeros la hacen a un lado suben a Evan a una camilla paula queda sentada sobre el pasto llorando ni si quiera trata de evitarlo, Lina se arrodilla detrás de ella y la abraza.
Paula había sido llevada de vuelta a su habitación, estaba acostada con los ojos abiertos fijos en el cielo Razo blanco con algunas manchas del paso del tiempo, la luz estaba encendida pero no era muy fuerte. Su mente estaba en blanco era lo último que quería pensar.
Lina y Carolina habían regresado a la habitación paula se giró a verlas pero no dijo nada, los rostros de las dos chicas reflejaban solo una cosa preocupación.
-hable con la policía, le dije que había sido un robo, Evan forcejeo con ellos y lo hirieron, decidieron dejarte descansar pero están esperando que declares-
Dice Lina con la vista fija en el suelo, paula desde la cama suspira.
-¿Cómo está?-
Pregunta paula, carolina se suelta el pelo y lo sacude un poco con su mano.
-salió de cirugía detuvieron la hemorragia, perdió mucha sangre… -
Carolina se acerca a la cama poniendo una mano sobre el muslo de paula.
-¿se recuperara?-
-la herida fue muy cerca del corazón, es cuestión de tiempo… todo depende del el ahora-
Paula pone una mano sobre su rostro sollozando, Lina se acerca para consolarla.
-¿puedo verlo?-
-lo siento está en terapia intensiva no permiten visitas-
Paula se sienta en la cama a pesar de la protesta de sus amigas.
-¿saben dónde está el celular de Evan?-
Pregunta paula, de su bolsillo Lina lo saca entregándoselo.
-¿para que lo necesitas?-
Pregunta carolina.
-deje mi celular en la camioneta de Joel… Evan tiene una aplicación para localizarlo, así sabré donde esta-
Dice paula mientras revisa el teléfono y camina hasta una silla donde se dispone a ponerse sus botas.
-chicas por favor quédense con Evan, volveré lo más rápido que pueda-
Dice paula mientras trata de meter el pie en la bota con mucha dificultad, carolina se acerca para ayudarle.
-espera, ¿Dónde vas?-
Pregunta Lina en tono preocupado.
-debo encontrar a mi exnovio y arrancarle la cabeza-

#37

Capítulo 14.
Coacción…
La camioneta de Joel revotaba en cada bache, hoyo, y piedra del camino, un par de veces golpeaba la volante, apretaba sus dientes a un estaba furioso no había podido cumplir su objetivo, eso era lo que más le molestaba, una vez más paula y sus amigos se había salido con la suya, tan solo le quedaba la satisfacción de haber quitado a Evan del camino, el niño bonito como la lo llamaba era peligroso.
Su celular comenzó vibrar dentro de su bolsillo, esperaba que no fuera María esperando un reporte no estaba listo para enfrentarla, decirle como aquella chica que daba tantos problemas y su noviecito le habían visto la cara de nuevo.
Para su tranquilidad se trataba de Emma enviándole mensajes.
EMMA: ¿Dónde estás?
Freno la camioneta mirando la pantalla por un par de segundos.
JOEL: voy camino a encontrarme con tu mama.
EMMA: no vallas, da la vuelta. Necesito hablar contigo es importante.
Joel sonríe y voltea a mirar por su ventana, concentrándose en los árboles que se mueven lentamente por la brisa.
JOEL: ¿Dónde estás?
Sin dudarlo ni un segundo Joel da la vuelta teniendo un poco de dificultad por lo agreste del terreno.
Emma no estaba lejos, lo estaba esperando en una casa abandonada que quedaba oculta por la maleza que hace mucho no era podada, los dos la habían encontrado uno de esos días que salieron con la idea de estar solo, hablar, entregarse uno al otro.
Cuando Joel se acercaba ya estaba amaneciendo, hacia frio, el sol apenas da los primeros rayos, a un se podía ver la luna en el cielo.
La camioneta de Joel no podía llegar hasta la puerta, tenía que dejarla un poco lejos de la entrada. Joel dio un portazo, y camino con los ojos fijos en el piso, a un no veía a Emma pero ya había reconocido su olor desde que llego.
La puerta estaba algo dañada por el paso del tiempo y la falta de mantenimiento, pero aun funcionaba, Joel la encontró abierta.
Entra y llama a Emma un par de veces, pero esta no responde. Se encuentra en la sala cuando la siente acercarse por su espalda, no se voltea ella se acerca muy lentamente hasta estar muy cerca y lo abrasa por la espalda pasando su brazo izquierdo por su cintura.
-aquí estas, que era eso tan importante-
Dice Joel, mientras acaricia el brazo de ella con sus dedos, “lo siento” dice Emma, Joel siente como le clava una aguja en su hombro derecho y le inyecta todo el contenido.
Joel se siente mal de inmediato, mareado y débil logra atrapar el brazo de Emma obligándola girar hasta que esta frente a él, su visión se pone borrosa, sus piernas flaquean.
-¿Qué me hiciste?-
Dice sus ojos se entrecierran incluso le cuesta mantener la cabeza rígida, sin poder evitarlo cae de espaldas al suelo llevándose a Emma con él, la chica esta sobre él, esto la deja algo desorientada, pone las rodilla a cada lado de la cadera de Joel y le toma el rostro con suavidad.
-lo siento, tranquilo es agua bendita… de verdad lo siento, estarán un rato débil, te juro que me entenderás luego, quédate tranquilo-
Emma se pone a un lado, no le gusta verlo así, pero no había otra forma de hacerlo. Con cierta dificultad lo empuja de lado izquierdo, puja, empuja Joel es más pesado de lo que parece, le sorprende que no haya sentido su peso todas las veces que él ha estado sobre ella.
Logra ponerlo bocabajo, cayendo con fuerza levantado bastante polvo del suelo, ella tan solo se pone las manos en el rostro un tanto asustada, claro que sabe que no puede lastimarse.
Le acaricia la cabeza metiendo sus dedos entre su cabello, “todo termina pronto ya verás” le dice en tono suave y tierno, se acerca a su mejilla y lo besa.
Con cuidado le retira el cabello de la nuca, buscando alguna marca pero se da cuenta que ya debe haberse curado, con la yema de los dedos revisa minuciosamente, cada centímetro de piel, lo que busca no debe estar tan profundo, muy cerca de la base de su nuca siente una pequeña protuberancia, deja su dedo justo donde la siente, del bolsillo de su chaqueta saca un bisturí, lo mira fijamente se ve muy afilado, peligroso, sierra sus ojos un segundo, llene sus pulmones de aire y se pone manos a la obra, debe darse prisa no sabe cuánto tiempo Joel estará tranquilo.

Paula está sentada en la camioneta de Evan, ya la aplicación de su teléfono le había dado la ubicación de Joel, estaba más cerca de lo que se imaginaba.
Tenía la mano derecha en el volante lo apretaba con fuerza, apoya su cabeza en su brazo, no puede evitarlo y rompe a llore, por más que trata de calmarse, lo que siente es más fuerte que ella. Levanta su mano izquierda cerca de su rostro la venda tiene una pequeña mancha roja de sangre, pero ahora no tiene tiempo de cambiarla, no, ahora debe encontrar al perro faldero de María y sacarlo de en medio, un fuerte golpe con su puño cerrado contra el volante que vibra, lanza un grito que incluso la aturde, “maldito desgraciado, porque no te quedaste muerto” grita y continua gritando, le duele la garganta, en ese momento recuerda las palabras que le decía su papa siempre que entrenaban juntos “paula concéntrate, lo único que importa es la misión nada más” la misión es sencilla encontrar a Joel, rociarlo con gasolina, y prenderle fuego. Toma dos de las pastillas que carolina le ha dado para el dolor, ni siquiera recuerda que son, las mastica son amargas pero logra tragarlas, enciende el auto y se aleja lentamente, la mayoría del camino no piensa prefiere no hacerlo, la mano le duele, los ojos, la cabeza, pero sobre todo el pecho.
Encontrar la casa donde Joel se esconde es muy sencillo, no lejos puede ver la camioneta blanca estacionada a unos cuantos metros de la abandonada casa, decide estacionarse lejos, ahora le preocupa que Joel haya percibido su olor, uno que conoce muy bien, se baja mirando en dirección de la casa por varios segundos, no tiene un plan decidido. Saca otra pastilla arruga el rostro no le gusta el sabor.
Revisa su arma, y lleva todos proveedores que puede, coloca el bidón de gasolina sobre el suelo, lo siente pesado, en su mochila mete un par de bengalas, en la uno de los bolsillos de la mochila de Evan encuentra tres jeringas de SPARTAN 2.0, sabe que es una locura pero necesita una ventaja, cierra los ojos y aparta la chaqueta y su blusa, con su dedo índice decide el punto donde debería clavar la aguja, su respiración se agita, al igual que su corazón, se siente débil se apoya en la camioneta, gruesas lagrimas mojan sus mejillas llegando hasta su barbilla, empuño la jeringa con fuerza con la aguja a centímetros de su piel que tiembla, mentalmente cuenta, uno, dos, tres y clava la aguja, el pinchazo no fue tan fuerte como pensaba, pero si lo es la presión que siente en su cabeza, inyecta el líquido rojo por completo, retira la guaja de un tirón, siente que su pecho arde, con si su sangre se convirtiese en lava, abriéndose paso atreves de sus venas, intenta quejarse pero no puede no puede producir ningún sonido, pierde el sentido cayendo sobre el pasto pesadamente.
Los dedos de Emma tenían un poco de sangre, sostenía algo en su dedo que tan solo sentía en sus yemas al moverlo, sus ojos estaban sobre Joel que apenas empezaba a moverse, su cabeza da vueltas el mareo están fuerte que le impide ponerse de pie.
-no te levantes, mi amor… se lo que mi mama te pidió que hicieras-
Joel la mira aunque su visión no es clara aun.
-no fue tu culpa, es solo de ella… tiene esta idea de que puede volverse inmortal realmente… incluso me hablo de poder compartir su poder conmigo sin necesidad de que ella muera y heredármelo… nunca la había visto así… también sé… que paula y tu tuvieron una hija… se lo que mi mama hizo…-
Joel está sentado y apoya su cabeza en sus rodillas, lo ve temblando, pero Emma se da cuenta de no es un simple temblor, Joel está llorando. Emma se arrodilla a su lado y lo abraza la chica queda sentada en sus talones y él apoya su cabeza sobre sus muslos.
-mate a Evan, Emma… lo mate y pensaba hacerle lo mismo a paula…-
Dice Joel en medio de sollozos, Emma se pone una mano sobre la boca.
-no fue tu culpa es de mama, ella, no sé bien cómo funciona pero de alguna manera te domino con esto-
Emma sostiene una gruesa garra en sus dedos, es de color negro y luce muy afilada, Joel se sienta y la recibe con una expresión de sorpresa y miedo.
-después de que nos rescató la vi cuando te la clavo en tu nuca, tarde un poco en entender… después te fuiste, cuando volviste estabas muy diferente… sabía que algo te había hecho-
Joel apretó sus ojos.
-lastime a paula, no te imaginas lo que hice Emma… era como estar en frente de un televisor, viendo todo lo que ocurría a tu alrededor y no poder hacer nada para evitarlo-
Emma lo abraza consolándolo, un par de gruesas lágrimas rodaron por las mejillas de ella.
-tranquilo, ya paso, no podemos hacer nada ahora, debemos irnos… Joel, ¿te irías conmigo?
Sin dudarlo él dice que si con la cabeza.
-donde sea-
Agrega Joel sonriendo.
-antes hay algo que debes saber de tu hija-
Joel la mira fijamente con la levemente abierta, una explosión sacude la casa, y los lanza a un lado Joel queda sobre Emma con las manos apoyadas en el suelo, ella se cubierto el rostro con sus brazos.
-¿estás bien?-
Emma esta aturdida y tarda en responder.
-sí, ¿Qué fue eso? Que paso-
Dice Joel, se levanta y camina hasta la puerta. La camioneta ha estallado a un puede ver fuego y humo saliendo de ella, se lleva una mano a la cabeza, “paula” piensa. Se gira para decirle a Emma que debe irse salir de ahí lo más rápido que pueda, pero un disparo en su espalda lo hace caer de rodillas, Emma grita y corre a su encuentro, pero la chica detiene su carrera al ver a paula entrar apuntándole con su arma.
-déjame adivinar tu debes ser Emma… la hija de la perra de María, ¿me equivoco?-
Dice paula sonriendo, Emma tiembla de pies a cabeza.
-paula ella no tiene nada que ver, tu problema es conmigo-
Dice Joel al mismo tiempo que se pone de pie, paula le ha pasado por el lado y camina hacia Emma, sin ni siquiera mirarlo le dispara dos veces más un disparo en cada

#38

sin ni siquiera mirarlo le dispara dos veces más un disparo en cada muslo haciéndolo caer de nuevo. Paula guarda su arma queda apoco centímetros de Emma que parece no reaccionar.
-no te vayas mocosa, tú y yo debemos hablar-
Le dice paula al mismo tiempo que la golpea con el puño cerrado en el rostro, Emma queda en suelo boca abajo inconsciente.
Saca a Joel de la casa arrastras, le sorprende la fuerza que posee en ese momento, lástima que no sea permanente. Lo deja en un claro no lejos de la casa, se para delante suyo, Joel comienza a curarse y lentamente se levanta.
-paula no era yo el que los ataco, es difícil de entender, pero si me dejas lo intentare, yo no quería lastimarlo-
Dice Joel con las manos estiradas un poco a modo de rendición, paula sigue sonriendo, a Joel le parece otra persona, para nada es la que el conocía. Paula saca de su bolsillo un bastón extensible de color negro, lo abre con un ágil movimiento de su muñeca, los 55 centímetros de metal quedan al descubierto.
-no sé si sabes pero le llaman tambo, es de acero reforzado, este es de Evan… lo compro con una empresa española, son de muy buena cálida soportan mucho uso fuerte, sin problemas podre abrirte la cabeza con esto, es genial-
Paula mueve el bastón en su mano sin dejar de mirar a Joel.
-paula por favor, esto no solucionará nada-
-no me interesa, solo quiero verte sangrar… se acabó Joel… querías estar muerto yo puedo ayudarte con eso-
Joel suspira bajando los brazos, sabe que convencerla no será fácil.
-lamento haberme ido así, si hubiese sabido de nuestra hija…-
-¡mi hija¡… tu tan solo terminaste dentro de mí, nada más… yo la traje a este mundo, yo la vi sonreír por primera vez… vi sus primeros paso… yo, la calme cuando estaba asustada por su primer día de escuela… es mi hija, solo mía-
Joel siente un nudo en la garganta, la sonrisa de paula se ha borrado ha sido remplazada por una expresión de odio.
-yo sé, que no hay nada que pueda decir para cambiar lo que hice pero era lo mejor… irme-
-déjame adivinar, te fuiste para protegerme-
Dice en tono burlón.
-tu mama me llamo esa horrible semana, la que hiciste creer a todos que habías muerto, me dijo que todo era mi culpa, que conocerme era lo peor que te había pasado, que si no fuera por mi estarías vivo… cuando supo que estaba embarazada, no supe nada de ella… conoció a Sara tan solo hasta que cumplió dos años…-
-¿Sara, así se llamaba?-
Paula lo mira fijamente sin hacer ningún gesto.
-lo siento paula, que hayas sufrido todo esto…-
-vete a la mierda Joel, no quiero tu lastima-
Dice paula mientras se pone en posición de combate, Joel la mira diciendo que no con la cabeza.
-no paula, olvídalo… no voy a pelear contigo-
-maldito imbécil, ese es tu problema-
Paula se mueve tan rápido que el apenas si puede reaccionar, el bastón se estrella contra su cabeza haciéndolo trastabillar a la derecha, el golpe es muy fuerte y lo deja desorientado, un nuevo golpe lo hace retroceder, y no termina ahí incansable ella sigue golpeándolo una y otra vez, cada golpe más fuerte que el anterior. Joel está en el suelo a cuatro patas mientras paula descarga golpes sobre su espalda, ella grita completamente fuera de sí.
Joel esta indefenso sobre el suelo boca arriba cubierto de sangre, paula siente el cansancio en su brazo, pero sabe que puede seguir, pero al mismo tiempo sabe que fue suficiente él no se moverá por un rato, deja caer el bastón a sus pies trae el bidón de gasolina sin decir nada comienza verter el líquido sobre el cuerpo de Joel.
-yo te quería como pensé que no volvería a querer a nadie… hasta que aparecio Evan, y ese amor también intestaste quitármelo…-
Deja caer el bidón y saca la bengala la enciende la fuerte luz y las chispas le hacen girar su cabeza a un lado.
-maldito seas por obligarme a hacer esto, fue tu culpa no mía…-
Dice paula con lágrimas en los ojos y sosteniendo la bengala en el aire, un grito a su espalda le hace girar la cabeza, Emma se acerca ellos, paula se gira y apunta la bengala hacia Joel.
-no te acerques perra, quédate donde estas-
Grita paula, se puede notar la desesperación en el rostro de Emma.
-acércate y adelanto la barbacoa-
Dice paula su tono está cargado de rabia y odio.
-no por favor no lo hagas, no por nosotros hazlo por tu hija, por Sara-
Dice Emma con la voz entrecortada por el llanto.
-maldita perra, ni siquiera te atrevas a decir su nombre-
Emma se detiene no lejos de paula con las manos levantadas casi suplicando.
-no entiendes paula si lo matas condenaras a tu hija…-
-¿de qué carajos hablas?-
Pregunta paula arrugando el ceño.
-si lo matas despertaras la maldición de tu hija paula… Sara no está muerta… tu hija sigue viva-

juliet
Rango3 Nivel 14
hace casi 2 años

aaaaaaa no puede ser


#39

Capítulo 15.
La puerta roja…
A regañadientes paula acepto que Joel maneje la camioneta de Evan, pues el efecto de la sangre de wendigo ha comenzado a pasar y se siente muy débil, le duele cada musculo de su cuerpo. Se dirigían al hospital, Emma tenía sus brazos cruzados sentada en la parte de atrás, mirando por su ventana, su mejilla derecha tenía un moretón donde paula la había golpeado estaba algo inflamado y dolía, pero no se había quejado. Emma al igual que sus compañeros de viaje tenía muchas cosas en la cabeza, las cosas que su madre había hecho iban mucho más allá de lo que ella pensaba, al punto de desconocerla, la mama cariñosa que le ayudaba con las tareas que no entendía bien, la que se quedaba a su lado aquellas noches de tormenta ya no estaba, ahora era un ser que era la responsable de todo el caos alrededor, de que paula creyera que su hija había muerto, la falta de uno de sus dedos, no solo eso le parecía increíble que su mama se lo hubiese comido igual que un bocadillo de coctel.
Joel se detuvo una cuadra antes del hospital, paula tenía los ojos cerrados.
-¿Qué pasa? No pienso caminar desde aquí-
Joel suspira pero no la mira, desde que salieron ni siquiera ha sido capaz de dirigirle una sola palabra.
-no se… si sea buena idea aparecerme enfrente de tus amigos-
Paula lo mira de arriba abajo.
-no me interesa, estaciónate en el parqueadero-
Dice paula acomodándose en su asiento.
Joel suspira y acelera suavemente. En el frente no hay nadie a pesar que paula a llamado a las demás.
Estaciona la camioneta junto a un auto de dos puertas de color rojo, Joel apaga el motor y saca las llaves, sin dudarlo un segundo paula se las arrebata sorprendiéndolo, sin decir nada ella se baja de la camioneta, en cuanto pone los pies en el suelo siente un leve mareo, Joel se acerca a ella tomándola por el brazo pero paula no quiere su ayuda, así que con un fuerte tiro se suelta de su mano “no me toques” le dice con los dientes apretados.
Unos segundos después llegan trotando a su encuentro Lina y carolina, que en cuanto ven a Joel casi como si se pusieran de acuerdo sacan sus armas apuntándoles a él, paula permanece recostada al capo de la camioneta sonriendo. Joel levanta sus manos retrocediendo unos pasos.
-paula… ¿vas a dejar que tus amigas me disparen?-
Dice Joel mirándola de reojo.
-muchacho, se recoge lo que se siembra-
Dice paula encogiéndose de hombros sin abandonar su sonrisa, se endereza sintiendo que podría caer, les hace un gesto a sus amigas para dejen sus armas, y se acerca a carolina sonriendo, llega hasta donde esta ella que la mira con lastima “te vez terrible” le dice en tono suave un tanto maternal.
-si… pero sabes algo me siento genial… hoy es un día genial… ¿Cómo esta Evan?-
- los médicos son optimistas, es un hombre fuerte… ya verás que se recuperara-
Lagrimas escapan de los ojos de paula, suspira, Carolina siente pena por ella, luce tan cansada, incluso comienza a preocuparle que caiga al suelo inconsciente en cualquier momento.
-te tengo una buen noticia y una excelente noticia-
Carolina retrocede un poco mirando a la sonriente paula los ojos.
-ok, la buena noticia es que mi hija y tu hijo están vivos-
Carolina contiene la respiración su pecho se levanta y baja cuando vuelve a dejar pasar aire, tiene la boca entreabierta, sus ojos se llenan de lágrimas, paula se acerca a ella y la abraza ella responde igual rompiendo a llorar.
-la excelente noticia es que ya sé dónde los tienen y saldremos a buscarlos inmediatamente-
Lina se había contagiado de emotivo momento uniéndose a las demás. Emma y Joel permanecían en silencio.
Paula había logrado ver a Evan en terapia intensiva, aunque la imagen no era la mejor, era alivio que seguía vivo y lo estaría cuando pudiese presentarle a su hija.
Casi que odio dejarlo, pero lo que tenía que hacer era importante, nada es más importante que su hija, ni su vida misma la que sacrificaría sin dudarlo si con eso salvaba a Sara.
Emprendieron el camino casi de inmediato, en la camioneta de Evan estaban Joel y Lina, paula no lo quería a viajando con ella, en su jeep carolina y Emma.
Paula se había acomodado lo mejor que podía en su asiento, le había pedido que manejase ella pues no se sentía capaz de hacerlo ella, Emma se había ofrecido pero paula se había negado de inmediato.
-¿Emma no?...así que eres la hija de maría-
Le dice carolina en un tono fuerte, haciendo que paula abra los ojos.
-me imagino que igual que tu mama eres experta en secuestros, también te llevas niños inocentes… las sacas de sus camas, tan solo para alejarlos de sus familias…-
Carolina La miraba por el retrovisor con odio, Emma tan solo tragaba saliva mirando por su ventana preguntándose “porque no me fui con Joel” pero era claro que paula no se separaría de ella.
-Caro cálmate, la necesitamos para que nos lleve con los niños…-
Dice paula mientras masajeaba su antebrazo izquierdo con su mano tratando de dar un poco de alivio del dolor de su mano. Carolina lo nota y saca de su bolsillo un frasco amarillo entregándoselo a paula “toma dos de estas” le dice paula las recibe y le agrádese, tragándolas y tomando un largo trago de agua.
-deberíamos secuestrarla también que María sienta lo que es perder un hijo…-
Dice carolina apretando el volante visiblemente furiosa, paula logra que se calma a parte de un par más de comentarios amenazadores el viaje fue tranquilo, Emma en ningún momento se defendió, tal vez sabía que estaba en desventaja y de nada serbia pelear con aquellas mujeres a eso sumado el hecho de le tenía miedo a paula.
Su destino estaba algo lejos, unas tres horas, debieron atravesar tres pueblos diferentes, paula se dormía y despertaba cada vez más desorientada, todos los sueño que tenía era agradables por fin, en ellos veía a Sara sonriendo sentada en el suelo, invitándola a que jugara con ella, odiaba despertar cada vez, muy pronto el sueño seria real, su lucha llegaba a su fin algo seguro era que no quería saber más nada de caserías o wendigos, ya estaba harta de eso.
-paula ¿Cómo se llama el convento?-
Dice carolina mirando el GPS que mostraba una zona desierta varios kilómetros delante de ellas.
-“santa paulina”-
El convento existía desde 1899 funcionando hasta que fue cerrado en 1966 y permaneció así por 15 años, desde 1981 cuando abrió sus puertas de nuevo se utilizaba como hogar sustituto de niños sin hogar, o aquellos que eran dados en adopción y vivan en el convento hasta conseguir una familia nueva, albergaban un total 25 niños no más ese era su límite.
-¿Por qué un convento?-
Pregunta Carolina sin quitar los ojos de la carretera.
-piénsalo tiene sentido, siendo hijos de wendigos que mejor que suelo sagrado donde ninguno de sus padres podría entrar ni siquiera ella misma, estarían seguros hasta el momento que los necesite-
Dice paula sin abrir sus ojos, Emma en el asiento trasero se había quedado dormida, carolina la no le había quitado los ojos de encima en ningún momento mientras con su mano acariciaba la empuñadura de su arma.
-entiendo que estés enojada, pero lo que estés pensando olvídalo, por lo menos hasta que nuestros hijos estén seguros-
La voz de paula la sorprende más por que permanece con los ojos cerrados.
El convento es una construcción hermosa, en ladrillo limpio, un sitio que se quedó atrapado entre dos épocas, dándole un toque misterioso, la entrada con una reja de color blanco que se notaba que había sido pintada hace poco. En la entrada son recibidas por un hombre mayor que lleva puesto un sombrero blanco gastado, el hombre luce cansado sonríe al ver a las muchachas. La camioneta donde vienen Joel y Lina se detiene apartada de la entrada incluso han apagado el motor, paula se baja arrugando el rostro por el sol aunque no es muy fuerte ya dan las cuatro de la tarde.
-¿Qué pasa?-
Pregunta cubriéndose el rostro con su mano derecha.
-suelo sagrado paula, no se siquiera si podre pasar la entrada…-
Dice Joel en tono visiblemente desanimado, Paula se encoge de hombros.
-pues no entras, te quedas aquí cuidando los autos-
Dice paula girando hacia la entrada, pero Joel la toma por el brazo deteniéndola.
-yo también quiero ver a mi hija-
Ella lo mira furiosa, se nota el esfuerzo que hace por calmarse.
-que quieres que haga Joel, no es culpa mía que seas un wendigo… suéltame el brazo-
Paula lo mira directo a los ojos, el afloja su agarre ella con fuerte movimiento se suelta “vamos Lina” dice llamándola con un gesto de cabeza.
-Emma se queda conmigo-
Dice Joel en tono firme, paula dice que no con la cabeza.
-olvídalo, hasta no tener en mis brazos a Sara, tu noviecita no se separa de mi-
-ella no ira a ninguna parte contigo-
Él se le acerca visiblemente enojado la mira directo a los ojos, con un rápido movimiento paula saca su pistola y pone el cañón contra el estómago de Joel.
-sigue presionándome Joel, y te juro por dios que te meto a rastras a ese convento y te meteré de cabeza en la pila de agua bendita-
Lentamente a regañadientes retrocede hasta quedar a unos pasos de paula.
-si le haces algo nunca voy perdonártelo-
Dice Joel con sus dientes apretados.
-puedo vivir con eso-
Dice paula y regresa su arma a la funda, se gira y se aleja, Joel patea el suelo con rabia levantado algo de polvo. En su camino a la reja se encuentra con Emma, paula la toma por el brazo obligándola a seguirla, la chica no dice nada.
El hombre mayor las escoltara hasta las oficinas de la madre superiora pues es la que podría darles la información que necesitan.
La puerta de entrada es doble de madera con grabados metálicos de bronce que forman hermosas flores en un jarrón uno a cada lados, entran por una puerta más pequeña encontrándose con patio interno bastante grande la construcción forma una u distribuidas por el patio hay materas de gran tamaño, con palmas muy cuidadas se nota por el verde de sus hojas, el segundo piso todo en ladrillo limpio, al lado de cada una de las columnas se forman arcos de ladrillo pintados de blanco.

Hace más de 1 año

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#40

Caminando con paso firme sonriendo todo el tiempo se acerca a ellas una monja, vestida con su habito negro de su cuello cuelga una cruz de madera, es una joven bonita no debe tener más de 25.
-soy la hermana teresa, bienvenidas a santa paulina, espero que su viaje haya sido agradable-
-gracias, estamos aquí porque buscamos a nuestros hijos, están con los demás niños-
Dice paula mirando a la hermana teresa a los ojos.
-en este momento tan solo tenemos nueve niños con nosotras, ¿están seguras que sus hijos están aquí?-
Paula dice que si con la cabeza.
-lo supimos de buena fuente-
La voz de carolina se nota nerviosa, ansiosa, Casi ni mira a la hermana.
-las llevaría con la hermana superiora, pero en este momento está algo ocupada, la pueden esperar en esta sala, por favor síganme-
Son conducidas a una sala del segundo piso, donde están acomodadas contra una de las paredes varias sillas de madera, en una mesa del otro extremo hay una cafetera, sienten el olor fresco en cuanto entran.
-¿puedo ofrecerles un café?-
Pregunta la hermana sin abandonar su sonrisa.
-¿Cuánto tardara la madre superiora?-
Dice paula que parece ignorarla mientras mira a su alrededor.
-iré a preguntar… les avisare en cuanto esté lista para recibirlas-
La hermana sale de la sala, paula la sigue hasta la puerta, le hace un gesto a las otras las cuatro salen en fila india, ven a la hermana doblar en una de las esquinas y bajar por una escalera, enfilándose por un largo corredor, ocultándose lo mejor que puede asegurándose de no perderla, pasan por un salón grande que tiene una de sus dos puertas abiertas, en su interior ven varias literas, ahí es donde duermen los niños, sin dudarlo entran todas las camas están perfectamente tendidas y no hay nadie, ningún niño, ni maletas, zapatos nada, carolina se agarra su cabeza con las manos, paula aprieta sus ojos en un esfuerzo por no llorar.
-no pueden estar aquí, esta zona es solo para nuestros niños-
Dice una voz de una mujer mayor que esta parada en el lumbral de la puerta, la hermana teresa esta no lejos mirando el suelo.
-usted debe ser la madre superiora-
Dice paula acercándose la recién llegada, es una mujer ya mayor con su habito negro con una cruz brillante colgando del cuello.
-buscamos a nuestros hijos, Sara Méndez de ocho años… Gabriel López, donde están-
El tono de paula es firme, no está de humor para rodeos.
-lo sentimos pero debe ser un error, en este momento no hay niños a nuestro cuidado, como ya lo notaron-
El tono de la hermana es pausado, mira a paula todo el tiempo a los ojos.
-por favor no sabe lo que esos niños has tenido que sufrir, María los dejo aquí no pueden estar ayudándola en su macabra empresa, por favor…-
El rostro de la madre superiora parece de piedra, imperturbable, a diferencia de la hermana teresa que esquiva los ojos de paula en todo momento.
-lo siento señorita debe haber un error, no hay ningún niño aquí, me temo que no puedo ayudarlas, tengo que pedirles que se marchen-
-“ningún niño”… la hermana teresa afirmo tener nueve aquí-
Dice paula buscando los ojos de la hermana que sigue esquivándola. La hermana superiora le lanza una mirada acusadora a la joven hermana.
Paula se acerca a la hermana teresa y la toma por un brazo, la hermana superiora intenta impedírselo pero paula logra alejarse con ella.
-María mato a toda mi familia, cuando se llevó a mi hija… y no fue la única familia que destruyo, por favor si sabes algo debes decirnos no pueden ayudarla, es un demonio, va en contra de todas tus creencias-
Un par de lágrimas se escapan de los ojos de la hermana teresa.
-no estamos ayudando a ninguna María, por favor ya perturbaron la paz de este convento, deben irse, háganlo de inmediato-
Dice la madre superiora, que intenta acercarse a paula, pero Lina se lo impide.
-¿Qué les ofreció?... esa cruz que lleva se ve costosa, que es ¿plata de ley?-
Dice paula aun sujetando el brazo de la hermana teresa.
-parece oro blanco-
Dice carolina, la hermana teresa le susurra algo, “que” pregunta paula.
-los niños están en el sótano-

Hace más de 1 año

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#41

-¿Dónde está el sótano?-
La voz de Carolina retumba en el corredor, la hermana superiora tiene los ojos clavados en la joven monja, que aún tiene su cabeza agachada incapaz de levantarla.
-hermana teresa… por favor, llevamos mucho tiempo buscándolos, nuestros hijos nos necesitan-
Le dice paula ladeando la cabeza a un lado buscando sus ojos.
-ella dijo que sus padres estaban muertos… que no tenían a nadie…que debían esconderlos… si las ayudamos no sabemos lo que es capaz de hacernos-
La hermana teresa tiene las manos sobre el rostro, sollozando, y temblando al mismo tiempo.
-tranquila hermana maría no puede entrar al convento, es suelo sagrado… ningún wendigo puede poner un pie dentro-
Dice paula tratando de tranquilizarla, la hermana la mira con curiosidad y confundida.
-María no me preocupa… ¿Qué es un wendigo?-
Paula intercambia una mirada con las demás.
-María es un wendigo, un demonio… por quien estas preocupada-
Pregunta paula acercándose más a la hermana teresa.
-hermana no diga una palabra más-
La voz de la madre superiora es firme casi gritando.
-nada de eso… ¿de quién estás hablando?-
Dice paula tomando a la hermana por un brazo, por primera vez la hermana teresa mira a la madre superiora que se mantiene firme casi que parece una estatua.
-llegaron aquí hace un año, estaban interesados en cuatro niños en particular dos niñas y dos niños-
Paula contuvo la respiración, incluso sintió un leve mareo.
-maría debía creer que aun contaba con los niños, los iban a usar para atraparla…-
-suficiente teresa no diga una palabra más-
De nuevo fue interrumpida por la madre superiora que se notaba ahora nerviosa y furiosa.
-usted guarde silencio, se lo voy a repetir solo una vez-
Dice paula levantando la voz, en la madre superiora se ve un gesto de orgullo, imponencia.
-no me va a hablar de esa manera señorita-
Dice mirando a paula a los ojos que se le acerca quedando a no más de un metro de ella.
-ok déjeme decirlo de otra manera-
Dice paula sacando su arma de su funda sin quitarle los ojos de la madre.
-ahora vas a dispararme, vas matarnos a todas… ¿eso harás?-
Paula no desvía la mirada en ningún momento sostiene la pistola en su mano a un lado de su cadera aun sin apuntarle, la madre superiora la mira de reojo, tratando de que no se note que las armas la asustan.
-madre superiora, no tiene ni idea las cosas que he hecho, y las que soy capaz de hacer… estoy cansada y solo quiero encontrar a mi hija…así que no me presione ni me ponga a prueba-
La madre superiora la mira a los ojos pero no dice nada, permanece inmóvil.
-por favor, esto no es necesario… las llevare al sótano, no tienes que lastimar a nadie-
Dice la hermana teresa visiblemente nerviosa, con la mano donde sostiene la pistola paula le hace un gesto para que le indique el camino.
El sótano estaba retirado de donde estaban, atravesaron muchas habitaciones hasta llegar a una especie de sala bastante grande no en una de las esquinas habían muchas sillas apiladas una sobre otra, al fondo podía verse una puerta de madera negra, al abrirla se encontraron con una escalera en forma de caracol, los ladrillos estaban bastante gastados llevaban mucho tiempo ahí. Debían bajar de a uno formando una fila india, lo hicieron despacio a paula y las demás se les hizo eterno, al llegar abajo la hermana teresa encendió la luz y dos corredor aparecieron frente a ellas, tomaron el de la derecha.
Entraron en una habitación que olía a húmeda y viejo, Emma se puso una mano en el rostro en la habitación tan solo había una mesa pero sin sillas.
-¿a quién les tienen que entregar los niños?-
Le pregunta paula acercándose al oído de la hermana casi en secreto.
-vino varias veces, se llama devora-
Las palabras resuenan en su cabeza, devora siempre supo que su hija estuvo viva, tan solo quería mantenerla en su poder sabiendo que en algún momento le sería útil, utilizarla de quien sabe qué manera. Ahora lo tenía más claro que nunca, los huérfanos no son más que una mentira, apretó sus ojos le dolían, su cabeza daba vueltas. Debía concentrarse en recuperar a su hija, ya habría tiempo de arreglar las cosas con devora.
-¿Dónde están los niños?-
Dice paula en un tono cansado, como si acabase de despertar de una larga siesta, la hermana teresa señala con su dedo índice una puerta que está a la espalda de paula que intenta sonreír pero le es casi imposible, ha regresado la pistola a su funda, se gira lentamente Emma caminando hacia la puerta que esta al fondo a unos metros de donde están todos, paula contiene la respiración recordando el sueño que tuvo con su hija en la piscina y lo que le había dicho, aquello que no había entendido en su momento. “no atravieses la puerta roja, aléjate de la puerta roja” las palabras de su hija hacían eco en su cabeza, y ahí estaba enfrente suyo no más que madera y pintura y por primera vez en mucho tiempo sintió miedo, ahí estaba la puerta roja, fue incapaz de moverse, quiso decir algo pero tampoco pudo tan solo cuando de manera desprevenida Emma tomo la perilla y la giro, “Emma espera” logro decir pero ya la había abierto, Emma giro su cabeza buscando a paula, la detonación de una escopeta aturdió a todas incluso a paula que estaba más acostumbrada a los disparos, Emma da un paso atrás antes de caer al suelo con un disparo en su pecho.
El golpe del cuerpo de Emma fue tan fuerte como el mismo disparo, instintivamente paula tomo la empuñadura de su arma pero sin sacarla de la funda, Lina tenía sus manos en sus oídos con los ojos y boca muy abiertos, carolina se había cubierto la cabeza con sus brazos girando hacia su lado izquierdo, la hermana teresa había retrocedido hasta estrellarse con la madre superiora.
Emma estaba boca arriba escupiendo sangre a penas si se movía, paula podía ver a las demás gritando pero no podía escucharlas, era casi como mirarlas a través de un cristal de una habitación cerrada.
Un hombre grande entro en la habitación sosteniendo una escopeta, paula escucho el sonido metálico de la corredera al cargarla la saco del transe, corrió hacia el hombre tomando la escopeta por el caño logrando desviarla a un lado, hubo un nuevo disparo lejos de sus amigas, había logrado desviarlo, el tipo era un alto y muy fuerte le basto tan solo un empujón para lanzar a paula a el suelo cayendo de lado golpeando el suelo con su codo izquierdo sintiendo dolor que recorrió todo su brazo sobre todo en su mano, escucho de nuevo que estaba cargando la escopeta se giró en su dirección pero tan solo alcanzaba a ver sus piernas, un pantalón negro y botas militares, en un incómodo movimiento paula logra sacar su arma y la apunta disparando hacia las piernas del hombre tres veces, dos en la pierna derecha y uno en la izquierda, el hombre cae al suelo en medio de horribles alaridos que son detenido cuando el cuarto disparo de paula le da en la mejilla derecha.

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#42

La habitación se había inundado de una mezcla de olores, pólvora, humedad, y sangre.
Emma tosía sangre la que había manchado su cara casi por completo, Carolina se había arrodillado a su lado, tratando de detener la hemorragia de su pecho. El disparo había errado su corazón por centímetros, pero igual a esa distancia había hecho mucho daño.
Paula permanecía recostada contra la pared fría, tratando de procesar lo que había pasado, era un sentimiento tan extraño que no podía reconocerlo, llevaba varios minutos conteniendo la respiración sin darse cuenta, tomo una gran bocanada de aire casi como acabase de sacar la cabeza del agua, mira el cuerpo del tipo que permanece boca arriba con los ojos abierto y parece mirarla, el pequeño agujero en su mejilla recuerda lo fácil que es quitarle la vida alguien, y se da cuenta que no siente nada, ni pena, ni siquiera rabia, dispararle no significo nada para ella, recordando lo leyó en alguna parte “ no te preocupes si te sientes mal por quitar una vida, preocúpate cuando no sientas nada”
El tipo en el suelo parpadea o eso le parece a paula que sin dudarlo se le acerca y le dispara cuatro veces más en el pecho, tomando a las demás por sorpresa, Lina lanza un grito, Carolina que estaba arrodilla a un lado de Emma cae a su lado derecho apoyando su mano en el frio y sucio suelo, pero ninguna dice nada, no hay nada que decir.
Paula recargaba su pistola cuando nota que la madre superiora esta recostada contra la pared tiene sangre que sale de su boca y la hermana teresa esta arrodillada a su lado llorado con una mano sobre su rostro, el segundo disparo que el tipo logro hacer le había acertado, el que paula había desviado creyendo que nadie había salido herido.
Se acerca a las monjas revisando el pulso de la madre superiora, pero no puede sentirlo, no siente nada.
-hermana… está muerta, no hay nada que podamos hacer-
A la misma paula le parece palabras rudas, pero tan solo es la cruda verdad.
Se inclina a un lado de la hermana teresa que llora desconsolada, se le acerca al oído y le dice “hermana los niños nos necesitan” la hermana se pone de pie en medio de sollozos, aplanchando con las manos su habito.
De nuevo paula se enfrentaba a la puerta roja, se encontraba entreabierta con sumo cuidado la abrió encontrando un corredor oscuro que debía tener unos 15 metros terminando en una a pared a su lado derecho había dos puerta de madera igual que las otras.
El corazón de paula se aceleró casi que sentía que saldría de su pecho.
La hermana teresa le indico que la segunda puerta era donde los niños se encontraban, bajo la puerta podía ver luz y la sombra de alguien que nerviosa caminaba de un lado a otro.
Se paró a un lado de la puerta lejos de la madera la persona de adentro no podría dispararle así, comprobó la manija pero estaba cerrada por dentro.
Contuvo la respiración se paró mirado la puerta lista, con su pierna derecha atrás, dio tres golpes con la mano, pudo ver claramente como la persona se acercó y en cuanto sintió que la puerta se abría paula pateo la madera con todas sus fuerza el golpe hizo un ruido seco la persona en su interior había caído al suelo, paula aparta la puerta de su camino y entra apuntándole a él guardia encontrándose con una chica de no más de 19 tal vez 21 no más, luce nerviosa al ver a la intrusa, intenta tomar su arma que está en el suelo cerca de ella pero paula la pisa con su bota impidiéndoselo.
-por dios, ¿no deberías estar en la escuela?-
Le dice paula mirándola de arriba abajo. La habitación no tiene más de cuatro metros de ancho, pero es muy larga, en el lado derecho hay doce catres, que llegan hasta el final. En el primer catre que está a su derecha puede ver una mochila militar, con ese camuflaje que se usa en el desierto, de uno de sus bolsillos se alcanzan a ver varias abrazaderas plásticas toma varias y amarra a la chica de pies y manos boca abajo.
Los cuatro niños están acostados a partir de la cuarta cama, parecen dormidos ninguno se mueve, paula trota hacia ellos en el primer catre esta un niño acostado boca arriba, en la siguiente esta una niña de cabello negro pero no es Sara, paula contiene su respiración cuando la puede ver en la cama siguiente, le sorprende lo largo que esta su cabello lo lleva recogido en una cola, esta acostada de lado con su mejilla izquierda sobres su mano, se ve mas grande de como la recordaba, paula cae de rodillas junto al catre su respiración esta tan agitada que el pecho le duele, acerca una mano al hombro de Sara pero sin tocarla la mantiene en el aire, como si temiese que fuera una visión nada más y al intentar tocarla se desvaneciera.
-Sara, Sara, soy yo mama, estoy aquí… mi amor es mami… ya estoy aquí-
Sara no responde permanece dormida, su respiración es suave, incluso revisa su temperatura poniendo su mano sobre la frente de la niña que está fresca.
Paula la carga en su regazo estrechándola con fuerza besando su frente barias veces.
-mi amor, ahora que estamos juntas no me separare de ti nunca, todo el que intente separarte de mí, voy a matarlo-
Dice paula con sus ojos llenos de lágrimas, mira hacia la puerta ve a Carolina entrar acercándose al primero de los niños, abrazándolo, besándolo, paula no puede evitar llorar de felicidad, esa felicidad que le había sido negada desde hace tres largos años.
Es evidente que los niños han sido drogados, pero carolina no sabe con qué, pero al revisarlos se tranquilizan al comprobar que están bien.
-ella es Sara… es hermosa-
Dice Lina sonriéndole a paula que le devuelve la sonrisa.
Regresan a la habitación donde a un están los cuerpo, Emma a un está viva pero no luce muy bien. La hermana teresa había subido para preparar unas camillas para sacar a los niños y a Emma.
El timbre de un celular llama su atención, es el del tipo, sin dudarlo paula busca en su bolsillo, que sorpresa al ver el nombre en la pantalla: DEVORA LLAMANDO. Paula le da contestar.
- Ricardo, como va todo apareció paula y sus amiguitas…-
-lo siento Devora, Ricardo no puede contestar ocho balas se lo impiden-
El tono de paula es burlón como lo disfruta, devora se queda en silencio un momento.
-lo mataste, que pena oír eso, era un idiota pero muy leal-
-ahora solo falta que nos reunamos, tu y yo tenemos mucho de qué hablar… escondiste a mi hija, por cuanto, un año, ¿para qué?-
Devora hace una nueva pausa.
-eso importa, la recuperaste… bien por ti, ahora sabes lo que hare dejare que te vayas con la mocosa, vete escóndanse y no tratare de buscarlas, te ganaste esta… pero ya sabes lo fácil que puedes perder a tu hija recuerda eso-
-maldita, no te atrevas a amenazar a mi hija, no te libraras tan fácil de mí, toda acción tiene consecuencias recuerda eso, maldita infeliz… sabes que te encontrare-
La pausa de Devora esta vez es más larga.
-maldita perra, te me acercas y personalmente voy a corta tus pezones y hacer que te los tragues…-
Paula ríe sonoramente.
-por favor no me interesan tus fantasías sexuales… y tienes razón soy una perra… una perra cruel y despiadada, que siempre cumple sus objetivos, me propuse encontrar a mi hija y lo hice, ahora mi propósito es encontrarte y sabes que lo hare, comienza a rezar, reza para que no te encuentre…-
Devora cuelga el teléfono, paula sonríe. De nuevo escucha un timbre pero ahora es de Emma, al tomarlo es Joel el que llama. Paula toma aire lo deja timbrar, poco después suena de nuevo y decide contestar.
-¿Emma estas ahí?-
-Joel… vamos saliendo-
Paula cuelga sin darle tiempo a hacer más preguntas. Joel continua marcando pero paula no responde de nuevo, “por qué respondió el celular de Emma” sigue marcando, usa tanta fuerza que romperá la pantalla si continua así. Inevitablemente tiene un mal presentimiento, todo su cuerpo tiembla, gruesas gotas de sudor mojan su frente, abre la puerta de la camioneta y la cierra de golpe el ruido es fuerte. No puede esperar más debe entrar.
Joel logra atravesar las puertas dobles pero justo en ese punto se da cuenta que no pude llegar más lejos, siente que sus piernas se debilitan obligándolo a sentarse en una banca de madera cercana.
Paula estaba sentada junto una de las camillas donde reposaba su hija, no lejos de ellas se encontraba Emma, a un tenía en la mano su celular lentamente busca en sus contactos, pasándolos uno a uno hasta encontrar el que buscaba que estaba bajo el nombre de “mama”.
-paula Joel logro entrar a el convento una de las monjas lo llevo hasta una habitación, no puede llegar hasta aquí… ¿Qué quieres hacer?-
Dice Lina en tono preocupado.
-debemos irnos de aquí, creo que podemos usarlo a nuestro favor-
Paula marca el número, que timbra varias veces pero no responde.
-¿a quién llamas?-
Pregunta Carolina que lleva su hijo cargado, meciéndose como lo hacía cuando era un bebe.
-Emma no ira con nosotras, Joel tampoco…-
El teléfono de Emma comienza a sonar, en la pantalla lee “mama llamando”
-hola mami ¿Cómo estás?-
Dice la voz en el celular.
-María escucha ocurrió algo que debes saber, algo grave-
Responde paula tiene sus ojos cerrados.
-¿Quién es?... ¿paula?... ¿porque tienes el teléfono de Emma?...-
Paula la interrumpe.
-eso no importa… debes venir al convento lo más rápido que puedas, Emma te necesita-
Paula le explica lo ocurrido lo mejor que puede, María no dice una palabra en ningún momento, habiendo escuchado la explicación simplemente cuelga.

Hace más de 1 año

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#43

Paula tan solo puede sostener el cuerpo de su hija aun dormida con uno de sus brazos, pero eso no le importa no se separa de su lado eso es seguro.
Se siente un poco mal dejar a Emma teniendo en cuenta el estado en él está, pero se aseguran de que Joel este con ella, por lo menos hasta que maría aparezca esta consiente que esto no le deja mucho tiempo, deben darse prisa o nunca saldrán de ahí y los niños junto a ellas estarían en riesgo.
Utilizando una de las puertas nuevas que la hermana teresa les muestra lograr Salir esquivando el patio central y sobre todo la habitación donde Joel esperaba con Emma.
El camino hasta los autos se había hecho eterno, casi como si las camionetas se alejaran cada vez que estaban acercándose a ellas. Una vez ahí cada una se dispuso a acomodar a los niños, los que llevaron hasta ahí en una silla de rueda empujada por Lina donde dos de los niños cabían perfectamente, carolina y paula no había dejado a sus hijos, aunque paula comenzaba a sentir el peso de Sara que había aumentado un poco desde la última vez que la tuvo en sus brazos.
Paula con sumo cuidado dejo a Sara en la parte trasera de la camioneta de Evan, quedando acostada de lado con una de sus manso cerca de su rostro su cabello se había soltado un poco de la cola que tenía, dejando algunos mechones sueltos, paula los acomodo con su mano, tocando su mejilla con sus dedos con suavidad, como deseaba que se despertara poder mirar sus ojos, decirle lo mucho que la ha extrañado, desde que la vio por primera vez había rezado para que no fuera un sueño despertar en cualquier momento eso sería lo peor, pero no lo era su hija estaba ahí en carne y hueso.
Paula estaba tan embelesada con Sara que entendió los gritos de sus amigas muy tarde, tomándola con mucha fuerza por uno de sus brazos Joel la lanza a un lado de la camioneta paula cae de lado lastimando su mano izquierda el dolor la deja sin aire por unos segundos, instintivamente saca su arma, pero Joel patea su mano haciendo que la pistola se le escape y la escucha estrellarse con la llanta trasera de la camioneta.
-todo es tu culpa, tenías que aparecer y poner todo de cabeza…-
Joel esta fuera de si sus ojos brillan cargados de odio, su frente está cubierta de sudor, tiene la boca abierta dejando ver sus colmillos.
-Emma estaría bien si no hubieses aparecido… está muriendo, tu eres la responsable… tenías que venir, tenías que arruinar todo… ¿Por qué?... es como si te empeñaras en arruinar mi vida… maldita seas, ¿Por qué?...-
Joel voltea hacia el interior de la camioneta donde Sara se encuentra, por unos segundos la mira en silencio, incluso parece calmarse, paula se levanta tan rápido como puede y patea a Joel en el pecho haciéndolo retroceder y estrellar su espalda contra la puerta abierta, intenta golpearlo de nuevo con su puño pero el detiene su mano.
-la pequeña Sara se quedara con su papa, voy a llevármela-
La sonrisa de Joel es macabra y logra asustar a paula que comienza a patearlo y golpearlo incluso con su mano lastimada, un fuerte golpe en la parte de atrás de la cabeza de Joel lo hace soltarla y dar un par de pasos hacia delante paula logra esquivarlo quedando de espaldas contra la puerta abierta, se gira y ve a su hija aun dormida en el interior, busca a quien había golpeado a Joel puede ver a Lina con su respiración agita y sosteniendo con sus dos manos una llave de tubo de color rojo. Bajo el asiento hay un revolver del 38 que logra sacar en el momento que Joel vuelve al ataque y la toma por el cuello con mucha fuerza dejándola sin aire, paula logra dispararle en el muslo, Joel la toma por la muñeca alejándola paula no suelta el revolver.
-me estoy cansando de que me dispares… déjalo así me llevare a Sarita acéptalo… puedes venir si quieres encontraremos una forma de que funcione-
Dice Joel pegando su frente a la de paula.
-vete a la mierda… no vas a llevártela… tendrás que matarme primero…-
Dice paula con sus dientes apretados, gruesas lagrimas inundan sus ojos le hacen ver todo borroso.
El agarre de su cuello se afloja de pronto paula cae de rodillas, junto a la camioneta poco a poco recupera el aliento tomando grandes bocanadas de aire.
María sostiene a Joel por el cuello arrastrándolo con suma facilidad, que de manera infructuosa intenta soltarse.
-mi hija está en esa camioneta-
Grita Joel.
-si pero está viva, la mía esta muriendo en el interior de ese convento…-
La voz de maría se entrecorta, Joel intenta soltarse de nuevo y ella lo golpea en el rostro un par de veces dejándolo mareado, como si tratase de un muñeco de trapo lo levanta y lo lanza contra el muro a un lado de la reja de entrada quedando inconsciente en el suelo.
Paula y las demás miraban boquiabiertas, si dar crédito a lo que presenciaban.
María se gira mirando a paula que le apunta con el revolver pero parece que esto le importa poco.
-vete paula… vallase antes de que me arrepienta… no quiero volver a verte-
No hay nada que decir o hacer sin ninguna duda las tres mujeres suben en las camionetas y se van del lugar quemando llanta.

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#44

María no aceleraba demasiado su auto cuando las patrullas que se dirigían al convento se cruzaron con ellos, ella apenas si los miro por su ventana, en el asiento trasero había acomodado a su hija que permanecía inconsciente, con problemas para respirar, podía escuchar sus latidos, muy lentos, en el asiento del pasajero Joel aun inconsciente de verdad que lo había golpeado fuerte.
María se había sentado lejos de la sala de espera, a su hija se la había llevado no sabía hace cuanto, de vez en cuando un par de lágrimas se escapaban de sus ojos no se molestaba en limpiarlas, no pensaba en nada, su mente estaba completamente en blanco, ni por una vez pensó que pudiese estar en esa situación, odiaba sentirse así, impotente, con las manos atadas, indefensa.
Trago saliva al ver a la doctora acercarse a ella, tratando de adivinar su cara que solo reflejaba cansancio, era una chica de cabello corto, no lucia mayor que Emma.
-ok… tuvimos que inducirle un coma barbitúrico… un coma inducido, debe permanecer así hasta que la inflamación baje…-
-¿cuánto tiempo estará así?-
La doctora sonríe levemente.
-los barbitúricos reducen el flujo sanguíneo, aliviado la presión… hay que entender que el disparo dejo uno de los perdigones alojado a un lado de su corazón… la inflamación puede bajar en dos horas, una semana, dos semanas no se sabe… por ahora está estable….-
María tiene la vista a un lado en ninguna parte, como en otra parte, la doctora acostumbrada a ver este tipo de reacción en familiares de pacientes, sabe que lo mejor es dejarla, le toca con su mano el brazo y se aleja por corredor tan rápido como llego.
-¿Qué dice la doctora?-
Pregunta Joel no lejos de ella.
-aún está viva es lo único que importa-
Sin decir más se aleja por el corredor, la sigue sabe dónde se dirige.
María ya había entrado en la habitación, Joel dudaba un poco sabiendo lo que se encontraría en el interior. Sin ninguna prisa entra tan despacio que parecía contar sus pasos, Emma estaba en la camilla con una mascarilla sobre su boca y nariz conectada a la salida del oxígeno que se encontraba en la pared, tenía algunos electrodos conectado a sobre su pecho con parches, y aquel ruido que producía aquella máquina que media su ritmo cardiaco lo desespero casi de inmediato.
María estaba parada a un lado de la cama, acariciando el cabello de Emma con ternura, tenía la vista fija sobre su hija con una leve sonrisa.
-debía tener cinco o seis… una noche fue a mi cuarto muy asustada y me dijo que había un monstruo bajo su cama y no la dejaba dormí tranquila… me suplico que fuera a ahuyentarlo, hacer que se fuera y la dejara tranquila… deje mi libro y me levante la tome de la mano y fuimos hasta su cuarto cuando llegamos a la puerta Emma soltó mi mano corrió y de un salto subió a la cama, se quedó ahí con su carita de miedo, abrazando sus piernas… yo empecé desde que entra a ahuyentar a aquel terrible monstruo… “no los queremos aquí, los monstruos no son bienvenidos” me arrodille a un lado de la cama metiendo mi mano debajo “lo vez Emma no hay nada aquí ya debió irse” ella me dijo “no mami ahora está sobre la cama” cuando me levante se había puesto una sábana encima y tenía los brazos levantados haciendo ruidos, igual que un fantasma, me persiguió por toda la habitación, debimos jugar una hora…-
Los dos rieron unos segundos, hasta que la risa de maría se convirtió en llanto.
-¿Emma no te hablo de su papa?-
Pregunta maría limpiando por primera vez sus ojos, Joel dice que si con su cabeza.
-me conto como sintió, cuando murió… ella lo supo antes…-
Dice el mirando al suelo.
-si, algunos de nuestra especie son muy sensibles, pueden saber cosas antes que pasen…-
Dice María sentado en una silla cercana a la cama.
-creo que me enamore del desde la primera vez que lo vi, toda es masculinidad y seguridad que irradiaba me cautivo… el papa de Emma no tuvo un accidente… yo lo mate…-
Joel traga saliva, quiere decir algo pero no se le ocurre nada.
-era un hombre cariñoso, con Emma y conmigo, me decía que me amaba en cada ocasión que tenía… siempre tenía un detalle a veces viajaba… siempre traía algo para las dos, pocas veces lo vi enojado… un par de veces no te al volver de uno de sus viajes, a pesar de que se había bañado bien podía sentir un olor diferente, el olor de otra mujer… pero trataba de no darle importancia siempre regresaba con nosotras, y no tampoco había sido una santa que digamos… un día Emma se había ido con una amigas del colegio debía tener catorce… y teníamos la casa para nosotros dos solos, Salí compre ropa interior nueva, vino, aceites para masajes, ya sabes cómo es eso… volví a casa temprano para darle una sorpresa… la sorprendida fui yo… lo busque en nuestro cuarto, no estaba ahí, ni en el patio, solo había un sitio donde podía estar… lo que encontré a un ahora me revuelve el estómago, él estaba acostado en la cama de mi hija… con un panti de Emma sobre su rostro, oliéndolo… mientras se masturbaba… sentí que vomitaría, Salí de ahí corriendo, subí a mi auto debía alejarme de ahí, no podía estar en la misma casa con ese monstruo… Emma tenía razón había un monstruo en su habitación… debí llorar el resto el resto de la tarde, es la vez que más lo he hecho… sabía lo que debía hacer, era mi deber como mama proteger a mi hija de ese animal, no le pondría una des su sucias manso encima, no mientras yo viviera… lo llame… toda coquetería, no sabes lo difícil que fue… acordamos vernos en un restaurante alejado donde nos gustaba ir… ahí lo espere, que espera más larga… cuando llego apenas si lo deje bajar de auto… lo golpee y lo golpee hasta que dejo de respirar… ni quiera toque su corazón, el asco no me dejo…lo metí en su auto y le prendí fuego y lo saque de la carretera, haciéndolo parecer un accidente… ahora entiendes yo siempre cuido a mi hija y eso no ha cambiado… necesito que te quedes con Emma… cuando me haya ido tu deberás cuidarla, te va necesitar…-
Joel la mira sorprendido.
-¿Cuándo te hayas ido? ¿Qué quieres decir?-
Pregunta el mientras se acerca a ella un poco.
-yo sé cómo salvarla… yo soy la única que puede, Emma no morirá no lo permitiré… la única forma de salvarla es activando su maldición…-
Dice maría levantándose de la silla.
-espera, un momento… que vas hacer… ¿vas a suicidarte?-
María dice que si con la cabeza sonriendo levemente.
-debes quedarte, sabes que va necesitarte, he visto como te mira, ella te ama… y tú a ella, eso lo se… dile que lo hice porque la amo más que a nada en este mundo, que no se enoje conmigo… ella es lo único que me importa… secuestre a los niños… a tu hija… quería compartir mi poder con ella, pero las cosas cambiaron en su estado… eso no serviría… todo lo que he hecho ha sido por ella, equivocada o no… solo mi muerte puede salvarla… ¿lo sabes?-
-María… no sé qué decir… esto… dios no se…-
Ella sonríe y le pone una mano sobre el hombro.
-muchacho, solo dime que no la abandonaras… que estarás con ella, es lo único que quiero oír…-
Joel dice que si con la cabeza.
-esta es la dirección de un apartamento en el centro, bajo la cama hay una maleta negra, dentro encontraran lo necesario para que se vallan lejos… debes estar atento ¿sabes la hora en que Emma se convertirá?-
-si a un recuerdo la mía… las tres de la mañana-
María dice que si con la cabeza, le entrega un papel doblado donde está escrita la dirección del el apartamento y una llave de color azul, Joel las recibe y las guarda en el bolsillo de su jean.
María se acerca a su hija y le da un largo beso en su frente, le acaricia el cabello, la besa de nuevo y rápidamente sale de la habitación…

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#45

Los niños llevan durmiendo demasiado tiempo, las tres mujeres empiezan desesperarse, incluso Carolina no entiende que pudieron darles que los durmiera de esta manera, los había revisado varias veces y se encontraban en buen estado, tan solo profundamente dormidos.
Paula comenzaba a sentir los devastadores efectos de su pelea con Joel, rezaba que fuera la última igual en ese momento dudaba que pusiese dar pelea no en su estado.
Estaba con la cabeza hacia atrás en el asiento trasero con la cabeza de su hija apoyada en sus piernas, en un par de ocasiones la cabeza de Sara se movió creyendo que había despertado pero tan solo era engañada por el movimiento del auto, le dolía el pecho cada vez que respiraba, su mano estaba muy mal, la venda casi negra por la sangre, no la podía sentir hasta la muñeca, y la sensación comenzaba a sentir que subía por antebrazo. “mami me compras una hamburguesa” la voz de Sara tal como la recordaba, por un segundo pensó que se había quedado dormida y era uno de sus extraños sueños, pero no lo era, abrió sus ojos encontrándose con los ojos color miel de su hija, brillantes e inocentes.
-mami tengo hambre, ¿me compras una hamburguesa?-
Sara tiene una leve sonrisa en sus labios, sus mejillas se llenan de color, cierra los ojos y bosteza largo, moviendo la cabeza a un lado. Paula pone su mano a un lado de la cabeza de su hija acariciando su cabello, ella le sonríe mostrándole los dientes, paula sonríe en medio de un inevitable llanto.
-tu cabello esta diferente…-
Dice Sara tomando el cabello corto de su mama, paula dice que si con su cabeza no puede hablar el llanto se lo impide.
-me gusta cómo te queda, te vez muy linda…-
Dice Sara mientras seca las lágrimas de sus mejillas con uno de sus deditos.
-tú estás hermosa… no te imaginas como te he extrañado…-
Logra decir paula, Sara intenta sentarse pero cae de nuevo sobre los muslos de paula, visiblemente mareada, paula le pone una mano en la frente y le pide que no mueva, puede quedarse así.
Continúan el camino al hospital, deben saber del estado de Evan, y buscar la forma de irse, que María las allá dejado ir no es algo de lo que deben confiarse, además estaba Devora que también quería vengarse de ella, ahora que tenía a Sara era más vulnerable.
Encontraron un viejo hotel donde dejarían a los niños, hasta que encontraran la forma de sacar a Evan del hospital, a lo que Carolina estuvo en contra teniendo en cuenta su estado, sería muy peligroso emprender un viaje largo, eso debía esperar. Acomodaron a los niños en una habitación Lina se quedaría con ellos, hasta que las demás volvieran, paula le había entregado una maleta que contenía un pequeño arsenal, suficiente para defenderse un buen rato “cualquiera que no seamos nosotras, e intente entrar dispárale” le había dicho paula a que le fue muy difícil irse y dejar a su hija, a la que abrazo por cinco minutos, antes de salir limpiando sus ojos de la habitación.
Entrar en el hospital no fue ningún problema ni llegar hasta donde Evan estaba, había salido de terapia intensiva y lo habían trasladado a una habitación del segundo piso, la que compartía con una chica joven que había tenido un accidente en moto con su novio, se había fracturado la pierna izquierda y el brazo del mismo lado, se quejaba aun estando dormida.
Evan estaba en la primera cama, estaba despierto cuando entraron a la habitación.
-hola, ¿Cómo te sientes?-
Pregunta paula acercándose a él y lo besa suavemente en los labios, el suspira pero no dice nada luce cansado, paula nunca lo había visto así desde que lo conocía. Paula se acomoda de lado en la cama junto a Evan que sonríe, Carolina vigila la puerta sabe que la harán levantarse las enfermeras en cuanto la descubran, eso a ella no le imposta toma la mano de el con la suya pega su frente contra la mejilla de Evan.
-Sara está viva, está conmigo, está viva
Evan, está viva-
Le susurra al oído, el sonríe y hace una leve mueca de dolor.
-me alegro por ti, eso es genial-
Los dos cierran los ojos, paula está muy cansada como nunca se sintió en su vida.

Paula acelera en su auto forzando el moto al máximo, cuando estaba con Evan ha recibido una llamada de Lina muy asustada, devora y los huérfanos están intentando entrar y llevarse a los niños, lo ha repelido lo mejor que ha podido pero no sabe cuánto pueda aguantar. El hotel no está lejos alcanza a escuchar disparos, lo que la pone ansiosa, saca su pistola y la deja sobre el asiento del pasajero.
Da vuelta a la esquina casi en u las llantas de un lado se levantan igual que un acróbata experto, enfrente del hotel pude ver tres camionetas negras estacionadas, frena en seco casi que golpea el parabrisas con su frente, revisa su arma está cargada y lista, de reojo puede ver la escopeta de Evan en el asiento trasero, es una benelli m4 semiautomática así puede dispárala aun con su manos lastimada, decide llevarla además eso le da más poder de fuego, “demonios” piensa la escopeta esta descargada alcanza a ver los cartucho de color azul en el suelo así que apoyando el caños contra el asiento y la culata contra su estómago mete uno a uno los cartucho, cinco cartucho uno en la recamara, seis disparos esta lista, apoya el guardamanos sobre su antebrazo y la culata contra su hombro. Trotando entra encuentra dos tipo armado que no reaccionan al verla dispararles es sencillo.
Logra llegar a la habitación, afuera contra una de las paredes hay un tipo con una herida en su estómago, le suplica que no lo lastime pero paula le dispara casi sin mirarlo, entra encontrando a Lina herida en su hombro contra una de las esquina, “devora tiene a Sara le dice” sin dudarlo sale corriendo llamando a su hija. Puede ver a Devora subiendo a Sara a un auto sin dudarlo le dispara en las piernas la mujer cae al suelo en medio de gritos de dolor, paula le pasa por el lado y saca a su hija del auto, comprueba que este bien y le ordena esperarla contra detrás de un muro cercano, la niña corre paula la sigue con los ojos hasta que se pierde detrás de los ladrillos del muro de color blanco, Devora desde el suelo levanta las manos en señal de rendición.
-hablemos… podemos arreglar esto-
La voz de Devora es temblorosa.
-no hay nada de qué hablar-
Le dice paula y le dispara hasta quedarse sin balas…
Paula se sobresalta la mano de la enfermera la toma por el hombro, abre los ojos y está mirándola fijamente sonriendo.
-señorita no puede acostarse con los pacientes es contra las reglas-
Paula esta agitada, Evan a su lado duerme, se pasa la mano por el rostro todo fue un sueño. Se disculpa con la enfermera mientras saca su celular y llama a Lina.
-hola, tranquila estamos bien, Sara se ha comido dos hamburguesa y no se cuantas papas fritas, me preocupa que se enferme-
Paula sonríe respirando con más calma, “malditos sueños” piensa.
-no te preocupes, que coma lo que quiera-
Dice paula antes de colgar.
Se recostó contra el umbral de la puerta, con los ojos cerrados “cuando todo esto termine, dormiré una semana completa” pensó.
No sabe cuánto tiempo estuvo ahí sin pensar nada o por lo menos eso intentaba, tal solo un pensamiento de su hija la llevo lejos de ahí por un momento, quería estar a su lado, pero tampoco quería dejar a Evan solo.

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#46

Capítulo 16.
“la venganza es un plato, condimentado en el infierno”

María ya había estado en aquella funeraria antes, claro que era la primera vez que lo hacía tan tarde. Se había encargado de la vigilancia dos muchachos que ni se enteraron que los había golpeado, sus corazón habían servido para calmarla pues comenzaba a sentir hambre. No le gustaba aquel sentimiento de ansiedad que el hambre le daba, muchas personas pueden sentir algo parecido pero en un wendigo era más fuerte, al punto que si pasaba mucho tiempo sin comer ningún corazón, dolía y se debilitaba, en sus más de cien años había tenido que pasar por todos, el hambre que le hacía perder el control, siendo más joven lo hizo, dejarse morir de hambre pensando tontamente que eso la mataría y todo acabaría, su cuerpo se había apagado, para luego mágicamente tan solo despertar con más hambre de la que tenía al comienzo de su experimentó.
Había tardado varios minutos en lavar de sus manos toda la sangre de los guardias, el débil chorro de agua tampoco ayudaba mucho. Estaba para frente al espejo que apenas le alcanzaba a reflejar su rostro, tuvo que dar un paso atrás para poder ver un poco más, su cabello que era lo que le interesaba. Siempre se lo había cortado ella misma al punto de sentirse experta, lo tenía largo sobre los hombros, liso, suave y gris.
-ok manos a la obra…-
Se dijo escuchando el ruido de las tijeras en sus manos al abrir y cerrarlas.
Con su mano sacudió su cabello los restos que pudiesen haber quedado, lo había cortado hasta quedar a la altura de barbilla y le gustaba el resultado, maría era una mujer atractiva, que no ser por el tono de su cabello lucia de 34 los años que tenía al despertar su maldición, 10 años más de los que su hija tenia, sabía que aquella inocente sonrisa cambiaria al despertar su maldición, como le dolía no poder quedarse verla crecer, convertirse en el wendigo que estaba destinada a ser desde que la tuvo por primera vez que la sostuvo en sus brazos.
Tomo su reloj que había dejado sobre una pequeña cómoda a un lado, marcaba las 10:27 p.m. era hora, para que esperar más su hija la necesitaba.
Atravesó el corredor que llevaban al horno crematorio, el que meses atrás había sido clausurado por no seguir con algunas de las normas de seguridad, pues lo consideraban que no era seguro para la salud. El horno a un funcionaba y María tan solo lo necesitaba una vez.
Sin prisa con una leve sonrisa en su rostro camino hasta el horno que ya había encendido ya hace un rato, y podía sentir el calor, esto acelero un poco su corazón, siendo el fuego lo único que puede matar a un wendigo, era lógico sentirse un tanto nerviosa junto a aquel horno.
A un par de metros sobre el suelo reposaba un ataúd de color vino tinto, se notaba que había estado enterrado por lo restos de tierra sobre él, en el aquel cementerio no lejos de ahí, donde María lo había enterrado ya hace casi 10 años atrás.
Aquel día lo había desenterrado por última vez, se paró a un lado suspiro con fuerza y pateo un lado del ataúd.
-¿estas despierto? Pervertido-
Dijo en tono burlón, puso su pie sobre la tapa, golpeándola produciendo un fuerte ruido, del interior se podía escuchar a alguien quejándose pero parecía lejano.
-ahí estas maldito… a un con vida, merecías mucho más, maldito desgraciado, creo que fue muy suave contigo-
Una vez lo golpea, un par de lágrimas resbalan por sus mejillas.
-lo que tenía pensado era, hacer un pequeño hechizo que nos haría inmortales a las dos, tenía los niños, tenía una bruja, te tenía a ti… pero se fue al demonio, los huérfanos siempre en medio… cuantas veces tuvimos que escapar… pero ahora eso no importa-
Le da un fuerte golpe a la tapa que se abre de golpe, en su interior se encuentra un hombre o lo que queda de él, la mira con los ojos desorbitados, la piel es de un tono café, como cuero curtido, se marcan los huesos de su rostro, sus ojos parecen que fuesen a salirse de sus cuencas. Tiene los dos brazos cortados casi por los hombros, al igual que sus piernas cercenadas a la mitad del muslo, en su cabeza quedan tan solo algunos pelos se aprecian varios espacios casi que forman un mapa, apenas si puede abrir su boca dejando ver sus dientes amarillentos, comprobando lo que le pasa un wendigo al pasar años sin comer encerrado en un féretro, en la oscuridad con no más que compañía que su soledad y sufrimiento.
Sabes que esto pasaría, lo haría para heredarle tu poder a Emma, para cuando tuviera el hechizo listo, ahora lo harás para salvarla… no me mires así, si lo piensas será lo único bueno que has hecho por tu hija…-
El hombre desde su caja trata de decir algo, pero apenas sus palabras son susurros incomprensibles, maría se agacha aun lado, “¿qué dices?”
-mátame… perra…-
Logra decir con gran esfuerzo, María estalla en una sonora risa.
-claro que eso hare, lo único que eres es un medio de garantizar la supervivencia de mi hija, nada más… tu desapareces, ella vive… es lo único que importa…-
Lo tomo por la rota chaqueta de cuero que en algún momento debió ser azul claro, en un solo movimiento lo tiro sobre la reja del horno, de inmediato pudo sentir el calor en su rostro, una pequeña muestra de lo que le esperaba.
María apoyo la suela de su bota contra el borde la reja doblándose la rodilla un poco para acercarse mirando a su antiguo esposo y padre de Emma a los sus ojos rojos el único rasgo de wendigo que se percibía de el en ese momento.
-para apreciar bien el cielo, es bueno para un hombre tener unos quince minutos en el infierno… no te preocupes esto acara mucho antes-
De un solo empujón la reja chilla hasta detenerse con el tope en el interior de un golpe cierra la puerta, sin abandonar su sonrisa gira la perilla aumentando la temperatura.
Se gira y se aleja lentamente con las manos juntas como si orase contra su rostro.
-ahí está tu salvación mi dulce Emma, estarás bien, estarás bien…-
Piensa María, sin poder evitarlo rompe a llorar, no pude volver con ella tendría que explicar cómo es que está viva, ¿Por qué retuvo a su papa tanto tiempo? Tener que contarle la clase de monstruo que era, su hija viviría aunque el precio fuera no volver a verla.

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#47

Capítulo 17.
hora muerta...
2:58…
Joel permanecía inmóvil a un lado de la cama de Emma, estaba tan quieto que cualquiera lo confundiría con un maniquí. Se las había arreglado para quedarse ocultándose un par de veces para no ser descubierto por las atentas enfermeras.
Sabía que en cualquier momento si todo salía como María lo había planeado, Emma cambiaria, sería como el, un wendigo.
Todo aquel asunto lo tenía muy ansioso, los médicos no daban mucha esperanza de que Emma saliera de esto con la ayuda médica, así que solo quedaba la ayuda sobrenatural.
Emma comienza temblar como si se encontrara en cuarto frio, cada musculo de su cuerpo se mueve involuntariamente, el pit, pit, de la máquina que lee su ritmo cardiaco aumenta gradualmente, en la pantalla marca 100, 120 y sigue subiendo, su respiración también se dispara, Emma se arquea en la cama levantando su pecho dejando su cabeza pegada a la almohada, permanece así unos segundo y de golpe se deja caer moviendo un poco su cama, su ritmo cardiaco baja lentamente hasta normalizarse, por un segundo Emma entre abre sus ojos Joel alcanza a ver el tono rojo, “listo” piensa, Emma es un wendigo, y María está muerta.
Joel estuvo al lado de Emma hasta eso de las 5 cuando decidió salir, estirara sus piernas, pensar, buscar un café, o tan solo salir.
Volvió como a eso de las ocho, decidió ir de inmediato al cuarto, pasando por urgencias que estaba menos vigilado que la entrada principal.
La escena que encuentra lo hace sonreír, es lo mejor de aquel día, Emma está sentada en la cama, luce como si no hubiese pasado nada, es la misma que recuerda, incluso le parece más hermosa en ese momento.
Al verlo se levanta de un salto yendo a su encuentro, tomándolo por la chaqueta.
-¿Dónde está mi mama?...ella no… Joel donde esta… ¿Qué paso con mi mama?… quien… ¿fue paula?...-
Emma lo sacude con fuerza.
-tranquililla, paula no tiene nada que ver… tu mama…ella lo hizo para salvarte, lo hizo porque te amaba mucho…-
-¿Qué estás diciendo?... mama… ¿ella, se suicidó?...-
Los ojos de Emma están inundados de lágrimas.
-no, no, no… mama no puede estar muerta… no lo digas… no te atrevas a decirlo…-
Emma rompe a llorar desconsoladamente, la chica clavando su cabeza en el pecho de Joel, las piernas de ella pierden su fuerza los dos quedan de rodillas, abrazados, Joel no dice nada más, no hay nada que decir, deja que Emma se desahogue.
Joel sabe que deben salir del hospital lo más rápido posible, explicar que Emma mágicamente regresara de entre los muertos no seria sencillo, la chica tendrá que seguir con su duelo en otro lado.

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#48

Capítulo 18.
Nueva vida…
“diario de paula Méndez. 22 de agosto 2014”
Aun en el hospital. Son poco más de las 11 de la noche, por fin estoy sola…
Hace ya tres meses mi mama murió, mi papa, y mi Sara. Ya no me queda nada, ya no tengo vida, cada día solo sirve para demostrar lo injusta y cruel que la vida es. Nos venden la idea de que todos tenemos un propósito, ¿Cuál es el mío? Sufrir, ver morir a mis padres, presenciar como un maldito demonio se lleva a mi hija sin poder hacer nada, demostrando tan solo lo inútil que soy. Ya no puedo más, aquí termina todo, Sara fue un inicio, la esperanza de que todo en mi vida cambiaria, cuando Joel murió, al nacer Sara iluminó mi vida, con su aura inocente y hermosa, pero su luz se apagó, ahora no está, mi niña se fue, no me queda nada, no soy nada sin ella. Mientras escribo sostengo en mi mano una gran cantidad de pastillas, ya olvide su nombre, tampoco importa, lo único que me importa es que son el pasaje solo de ida para encontrarme con mi Sara, lo he intentado, ya no puedo más este es el fin de mi historia.

“Octubre -2 -2017”
Por dios, había olvidado aquellas últimas palabras que escribí hace tanto, al leerlas de nuevo parecen escritas por otra persona, ya hace tres años, recuerdo tomar las 20 o 24 pastillas una a una, y tan solo quedarme dormida, despertando días después, con el dolor en mi garganta efecto del lavado estomacal, de seguro muchos estarán de acuerdo, si deseas suicidarte, no lo hagas en un hospital.
Ya han pasado cinco meses desde que mi Sara regreso a mi lado, he tratado de pasar todo el tiempo posible con ella, conocerla de nuevo, recordando las cosas que le gustaban y algunas nuevas, por ejemplo, mi hija es adicta a las hamburguesas, de carne, pollo, vegetarianas, no le interesa de que sean.
Después de toda nuestra aventura, Lina que aun esta con nosotras, descubrió que la policía se dirigía al hospital, nos buscaban, tuvimos que salir de ahí muy rápido, llevando a Evan en su estado, lo que no fue provechoso, estaba apenas recuperándose, y nuestro escape no le beneficio en nada, Carolina aseguro que la mejor forma de poder llevárnoslo era en una ambulancia, así que hice lo que se ocurrió, me robe una, no sin antes asaltar la farmacia con todo lo que pudiéramos necesitar.
El pobre Evan no la ha pasado bien, el viaje no hizo más que lastimarlo más, incluso su herida se infectó, lo que nos tuvo preocupados un par de semanas. Por fortuna carolina no se separó de él, nada como tener un médico personal. Tuvimos que detener nuestra marcha, instalarnos en una finca pequeña que alquilan, la conseguimos por buen precio, ahí decidimos darle por lo menos un mes a Evan para recuperarse.
Sara cada día me sorprende, demostrando mucha madures para su edad.
Me he dejado crecer el cabello, dejando mi color natural negro, claro que tinture un mechón azul, me gusta el azul, luzco diferente lo que era mi intención. Estaba entretenida peinándome el cabello, Sara se encontraba no lejos mirándome, luce pensativa, se me acerca y me dice “puedo pintar mi pelo de rojo” la ciento sobre mis muslos, tan solo se me ocurre decirle “ya hablaremos de eso”.
Había salido para conseguir algo para desayunar cuando volví, decidí ir a ver a Evan, me sorprende ver su cama vacía. Se encontraba sentado en una silla no lejos, luce algo pálido y cansado, en cuanto me ve me sonríe y me dice “hola mi amor, ¿me conseguirías una cerveza?” me alegra mucho verlo así de nuevo, una semana después decidimos irnos, es mejor seguir moviéndonos, he pasado mucho tiempo en un solo sitio.
Para nuestra fortuna no hay rastro de la policía, ni lo huérfanos, o wendigos, parecen haber desaparecido, pero sé que no podemos confiarnos.
Lina ha decidido volver con su familia, por lo menos ver cómo están las cosas, carolina y su hijo, siguen con nosotros. Es bueno tenerlos Sara tiene alguien de su edad con quien jugar, se llevan muy bien.
Hemos encontrado una casa en un pueblo, pequeño y tranquilo justo lo que buscamos, estaremos ahí hasta que no sea posible, espero poder tener tranquilidad aquí, el pueblo me gusta. La casa está en uno de los barrios más grandes de bugalagrande, cerca de un rio.
Evan se ha recuperado muy rápido, algunas veces se queja de sentir dolor, pero fuera de eso está bien, lo he encontrado varias veces sentado con la mirada pérdida, mirando a ninguna parte, he querido hablar con él pero he decidido esperar que él se acerque a mí. Sara y Evan se llevan muy bien, al punto que algunas veces siento celos, ya que mi hija quiere hacer todo con él, dejándome fuera de sus planes, no me extraña que congeniaran tan rápido, Evan es muy cariñoso con ella, y algo seguro es que el la protegerá si algo me pasara.

Hoy recibí un correo, en un Email que no usaba hace mucho, lo ha enviado Joel, tan solo dice “paula, encontramos a Devora, necesitamos tu ayuda, si te interesa mi número es 350 2236950”
No dice más, tengo que reconocer que leer estas palabras me ha emocionado, claro no tiene que ver nada que lo enviara Joel, que para mí sigue muerto, la posibilidad de poder enfrentar a Devora de una vez por todas, acabar con ese cabo suelto, de algo estoy segura en el momento que devora desaparezca poder descansar en paz.
aun no le digo a Evan…

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#49

Capítulo final…
El viento frio levantaba las pocas hojas que caen al suelo desde los cuatro ébanos que está justo en frente de la casa de paula. Los árboles son podados dando la impresión de ser grandes sombrillas, las pequeñas hojas caen de igual manera formando círculos a su alrededor, y son esparcido hacia la calle por la fuerza del viento.
El reloj de la sala marcaban las seis de la mañana, paula llevaba despierta desde eso de las cinco, no había podido dormir nada, haciendo que se levantara varias veces a buscar un vaso de agua, esto también había hecho que se pasara parte de la madrugada en el baño.
Junto a Evan Habían decidido encontrarse con Joel y Emma, esto la tenía intranquila, comenzaba a sentir que encontrar a su hija la había ablandado un poco, tan solo era la certeza que ahora tenía mucho que perder, antes eso no era un problema. Pero ahora solo debía concentrarse en llevar a Sara a su colegio, la niña ya se había levantado y bañado a pesar de lo frio del agua, además que a Sara no le gustaba usar el calentador, de cierta forma disfrutaba el agua fría.
Cuando paula se asomó al cuarto la niña ya tenía el uniforme puesto, que consistía de una blusa de manga larga blanca con el escudo del colegio, y una falda hasta la rodilla de color azul turquí, medias del mismo color y zapatos negros con unas hebillas plateadas, en el momento que paula fue a buscarla la niña acomodaba su corbata, no le gustaba usar las que llevan un resorte y ya están listas, había decidido usar una corbata real, la que había logrado atar casi de inmediato.
-mami, tengo hambre-
Le dice la niña, sin dejar de mirar el espejo, siempre hacia cosas como esa, sabía que estaba a su espalda aun sin voltear, paula estaba descalza poco probable que escuchara sus pasos.
-tu desayuno está listo, ¿estas lista?-
La niña tomo su mochila de un asiento que tenía a un lado y se giró sonriendo diciendo que si con su cabeza.
Cuando bajaron Evan se encontraba sentado en el sofá, tomando café de una tasa de color rojo, tenía la vista en ninguna parte, pensativo. Las mira sonriendo al verlas.
El camino hasta el colegio fue en silencio, una vez en la puerta donde los otros niños entraban gritando y corriendo, Sara se bajó sonriendo y abrazo a paula por la espalda que apenas estaba cerrando la puerta del auto.
-mami te voy a extrañar-
Le dice la niña dejando escapar una lágrima.
-No te preocupes es tan solo son un par de días, Carolina vendrá a recogerte, ella y George se quedaran contigo en la casa vale, puedes llamarme todas la veces que quieras-
Tras estar un rato abrazando a su mama, se acercó a la ventana empinándose para poder ver a Evan.
-chao Evan, crees que cuando vuelvas… ¿podemos ir a ver una película?-
Dice la niña agarrada de la ventana del auto.
-claro que sí, es un trato-
Dice el sonriendo.
-chao, te quiero-
Era la primera vez que se lo decía, lo había tomado por sorpresa y no le había respondido nada.
Sara de nuevo abrazo a su mama, y paula la levanto del suelo, la niña suspiro y se acercó a su oído y le dijo “mami, no confíes en Emma”.

Habían acordado encontrarse en una pequeña cafetería, tenía dos entradas, lo que podía ser una ventaja si necesitaban salir rápido de ahí, paula y Evan había llegado 45 minutos antes de la cita acordada con Joel y Emma, pero decidieron quedarse fuera a casi una cuadra de distancia, desde donde podían vigilar los accesos a la cafetería.
Paula suavemente pasaba su dedo índice sobre lo que quedaba de su dedo meñique, y la clara marga de los colmillos en su dedo anular, las heridas se habían curada, algunas veces dolía sobre todo cuando hacia frio.
-¿te molesta?... sientes dolor-
Pregunta Evan sacándola de sus pensamientos.
-no, no me duele… algunas veces siento como si a un lo tuviera, es una sensación extraña… ¿te parece que se ve grotesco?-
Pregunta paula levantando su mano para que el pudiera verla mejor, Evan sonríe y toma con delicadeza la mano de paula, se acerca y le da un beso muy cerca de la cicatriz.
-para nada mi amor-
Ella sonríe acercándose para besarlo, fue un beso suave y largo que termino al notar que Emma y Joel había llegado al restaurante.
-ok, es hora-
Dice paula, mientras no muy animada se prepara para salir del auto.
Cuando entraron en la cafetería Joel y Emma estaban en una mesa cerca de la puerta que daba al baño, lejos de las puertas.
En cuanto entraron lo notaron Emma lucia muy diferente, no era la misma chica nerviosa y asustadiza que habían conocido, en su lugar se encontraron con chica que segura, que por primera vez a diferencia de meses atrás los miraba directo a los ojos. Paula tenía la mano dentro del bolsillo de su chaqueta, empuñando su arma, lista para cualquier cosa.
Evan y ella se sentaron sin decir nada, ni siquiera saludaron, de parte de Joel y Emma fue igual, permanecieron varios segundos así, fue Joel el que rompió el silencio.
-gracias por venir… los dos se ven bien… lamento lo que paso Evan… no era yo en ese momento, de verdad lo siento-
Evan miraba a Joel con una expresión completamente inexpresiva, lo miraba directo a los ojos sin decir una palabra, sentía que no tenía nada que decirle.
-paula… ¿Cómo esta Sara?-
Pregunta Joel a un mirando a Evan.
-eso no es asunto tuyo-
Dice paula en tono firme y desafiante.
-es mi hija, me interesa, me interesa saber de ella…-
Dice con la voz un poco entrecortada.
-para esto nos hiciste venir, para disculpas tontas, y mostrar falso interés por mi hija, cuando ni siquiera la conoces… sabe que, esto fue mala idea, no tenemos tiempo para perder…-
Dice paula visiblemente molesta mientras se pone de pie.
-siéntate paula-
Dice Emma en tono autoritario, paula aprieta su mano dentro de su chaqueta.
-no vas a darme órdenes muchachita-
Paula se inclina un poco adelante, Emma sonríe.
-que vas a hacer dispararme en público, ¿eso harás paula?-
-no me pongas a prueba mocosa-
Joel se levanta y toca el hombro de paula que lo aparta con un movimiento, “no me toques” le dice con los dientes apretados.
-por favor, no se vallan si los llamamos es porque necesitamos su ayuda… escuchen nuestro plan si no están de acuerdo, entenderé que se vallan-
El tono de Joel es suave y conciliador, paula mira Evan que se ha levantado, el tan solo se encoge de hombros, los dos se sientan de nuevo.

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#50

Devora tenía la cabeza hacia atrás en el asiento trasero de la camioneta, con los ojos cerrados tratando de no pensar en nada, nuevamente su celular suena, era la quinta vez, o tal vez la sesta, no estaba segura tan solo quería tranquilidad pero no era posible conseguirla, menos desde la muerte de su padre, desde que estaba muy joven había querido más responsabilidad, demostrar que podía hacerse cargo, pero como dicen “mucho cuidado con lo que deseas”.
Con un genuino rostro de incomodidad y molestia desidia contestar.
-que pasa ahora, estoy ocupada-
-devora, están muertos, los mataron a todos…-
La voz al otro lado de la línea, sonaba bastante asustada, al borde de colapsar.
-los hombres que estaban en la bodega, están todos muertos… le prendieron fuego, quemaron la bodega, todo el equipo, armas, todo está destruido-
Devora siente que su corazón detiene sus latidos un par de segundos, para después latir muy rápido.
-¿Qué demonios paso?... ¿Quién fue, lo sabes?-
La respuesta tarda unos segundos, que a Devora le parece una hora, ella sabe la respuesta pero en su interior necesita oírlo.
-dejaron un mensaje para ti… “mientras mi corazón lata, me asegurare que el tuyo deje de hacerlo”-
“maldita paula” pensó, le fue imposible controlar su temor, que en ese momento no le permitía decir una palabra, la chica al otro lado del teléfono le pregunto un par de veces si a un estaba ahí, Devora solo pudo dar señal de vida al hacer un ruido con su garganta.
-debes irte ve al apartamento en el centro nadie te encontrara ahí, hazlo ya mismo-
Devora no dice nada, tan solo cuelga, sus dedos sudan ensuciando la pantalla del teléfono. Le cuesta unos segundos calmarse y poder indicarle a su chofer el nuevo rumbo que tomarían.
La chica a un sostenía el teléfono junto a su oído a pesar que Devora había colgado ya hace varios segundos, Evan se acercó a ella sonriendo, al mismo tiempo que le quitaba el teléfono de la mano. Lo que en realidad si le preocupaba en ese momento era el cañón de la pistola de paula, que presionaba a su cien derecha.
-hice lo que me pidieron… devora va rumbo al apartamento de su papa, ahí estará sola… ¿me dejaran ir?-
La chica temblaba de pies a cabeza, más aun cuando vio los ojos rojos brillantes de Emma mientras se acercaba a ella, al mismo tiempo que pasaba su lengua sobre sus colmillos, lo macabro de su sonrisa no lo hacía menos aterrador y la pobre chica estaba a punto de desmayarse o sufrir un infarto, no sabía que ocurriría primero. Paula se interpuso entre la chica y Emma que la miraba desafiante, paula le sonrió guiñándole un ojo, y dándole la espalda una clara declaración de que no la asustaba.
-ese fue el trato, dejarla ir-
Dice paula en tono suave mirando a Joel, que tan solo suspira.
-no podemos dejarla viva, es una de ellos, sabes bien como son…-
El tono de Emma es autoritario, casi que grita muy cerca de paula, pero parece ignorarla, lo que le molesta.
-acabas de matar a todos en esa bodega no fue suficiente, creo solo falta una muerte hoy, la más importante-
Dice paula tomando por el brazo a la chica alejándola de Emma. La misma paula se coloca entre las dos, con un rápido movimiento Emma toma a paula por el cuello, puede sentir las garras contra su piel, escucha a Joel llamando a Emma pero esta lo ignora, Evan le apunta con su pistola, paula levanta su mano izquierda en la que sostiene un recipiente redondo no más grande que el frasco de un desodorante, lo gira asegurándose que Emma pueda verlo bien sobre su pintura roja tiene escrito letras negras en inglés que dicen “granada incendiaria”
-suéltame, o voy a sentarme en aquel anden a ver como tu nueva vida termina para siempre envuelta en un fuego químico, te lo advertí no me presiones… no tienes ni idea de lo que soy capaz-
Desde ese punto todo ocurrió casi que encamara lenta, Joel y Emma en un lado paula y Evan en el otro, cada uno en lo suyo.
-¿de dónde sacaste esa granada?-
Pregunta Evan en cuanto se quedaron solos.
-es falsa, la compre en MercadoLibre, sabía que me sería útil-
Paula sonríe, Evan no pude evitar imitarla. Una vez más la inteligencia neutraliza cualquier poder sobrenatural.

Para Devora el camino hasta el apartamento se le había hecho eterno, al igual que la espera a que el ascensor llegara, aquella lentitud con que las puertas se abrieron tan solo sirvió para desesperarla más. Pego su espalda a el espejo, tratando de no ver los números que cambiaban, cada más lento al parecer, en el piso 16, llego a pensar que nunca terminaría aquella espera, el apartamento estaba en el 22, tan solo quería estar en su cama, lanzar los zapatos lejos, recostarse y cerrar los ojos, no pensar en nada.
Habían apostado 6 guardias en el lobby del edificio. Algunos no muy optimistas sabiendo que tendrían que pasar la noche entera ahí, vigilando, viendo pasar las horas lentamente en sus relojes.
A su lado estaba aquel hombre alto y delgado del que Devora por más que lo había intentado no podía recordar su nombre, dejo de intentarlo, igual no necesitaba saberlo, tan solo debía hacer su trabajo, no le pagaba para ser su amigo.
Recorrió el corredor casi trotando, llegando hasta la puerta de madera negra finamente decorada, abriendo torpemente la cerradura, que ese día, precisamente ese día se negaba a colaborar.
Una vez a dentro lanza su zapatos a un lado, dejando su cartera en la mesa más cercana, camino un tanto más aliviada, ahora si se sentía segura, su guarda espaldas le dijo algo que ella no entendió, le hizo un gesto con la mano, el hombre no dijo nada más, tan solo atino a torcer su boca a un lado ante la descortés actitud de su jefa.
A Devora no le gustaba el bourbon, que siempre había sido el favorito de su padre, ese dio se tomó un largo trago casi sin pensarlo del liquido ámbar.
Se dejó caer en la cama que anteriormente era de su padre, ahora le pertenecía, era muy cómoda, grande, con una cabecera de madera tallada que el mismo había supervisado, todo en el aquel apartamento aún estaba justo como el viejo lo había dejado, cada cosa que le gustaba, era tiempo de hacer cambios, ponerle su propio estilo, hacerlo realmente suyo, en todo caso el viejo estaba muerto.
No sabía cuánto tiempo llevaba acostada cuando la música comenzó, asustándola, retumbando en todo el apartamento aquella melodía hizo tragar saliva se trataba de laughing Jack fuerte y muy aterradora, no le gustaba aquella canción, de seguro que a muy pocos le gusta.
Estaba sentada en la cama, aquella molesta canción había terminado y comenzaba de nuevo.
Se levantó y se quedó parada a un lado de la cama, la melodía sonaba por tercera o cuarta vez no sabía, ya debía apagarla y descubrir que era lo que ocurría.
Lentamente salió al corredor, el piso estaba frio bajo sus pies desnudos, había muy poca luz, apenas si lograba ver algo aquella canción empezaba de nuevo, ya la tenía bastante inquieta, odiaba aquella melodía.
El corredor se tornó oscuro y le pareció que hubiera aumentado su distancia, quería llamar a su guardaespaldas, como le gustaría en ese momento recordar su nombre, “seguridad” fue lo primero que se ocurrió, “oye donde te metiste” no recibió ninguna respuesta, al parecer se encontraba sola, dio la vuelta y regreso al cuarto trotando busco su celular, tan solo para encontrarse con el mensaje en la pantalla que decía “sin servicio” intento con el teléfono fijo a un lado de la cama sobre la mesa de noche, ni siquiera tenía tono.
Tenía un arma, lo recordó de pronto, era buen momento para buscarla, claro que estaba en el cajón del escritorio que pertenecía a su padre.
Regresa al corredor el que recorre con la espalda pegada a la pared, derribando un par de fotos a su paso, las que hacer ruido al caer al suelo y romperse el cristal, Devora tan solo reacciona cerrando los ojos.
La música se detiene de pronto.
Entra en el estudio que está a poco iluminado tan solo por la lámpara sobre el escritorio de madera de color negro, sobre el que muy pocas cosas, un par de libretas y carpetas todo ordenado.
Se dispone a abrir el cajón, algo llama su atención no lejos de donde está, sobre suelo amarrado de pies y manos, al parecer inconsciente se encuentra su guardaespaldas, “Robert” piensa, al fin recordó cómo se llamaba.
Torpemente saca la pistola, aprieta la empuñadura al notar las figuras delante suyo, están cerca de la puerta, cubiertas por las sombras, son cuatro.
Una de las figuras se aparta de sus compañeros, acercándose a el escritorio, Devora apunta con el arma en su dirección, lentamente, paso a paso, en medio de la poca luz puede ver sus ojos brillar, un rojo brillante.
-¿Emma, eres un wendigo?...-
La chica sonríe enseñando sus colmillos, una visión más que aterradora, Devora apunta el arma en su dirección, aun sabiendo que no es suficiente, la 9mm solo la detendría momentáneamente además que seguro molestaría a la chica.
-sabes que hago aquí, vengo a cortar la cabeza de la serpiente-
Dice Emma mientras apoya las manos sobre la madera del escritorio, “santo dios, podría ser más teatral” piensa paula.
-tengo casi ocho millones, son suyos si me dejan ir-
La voz de Devora tiembla, lo que divierte a Emma, que no puede esperar más para clavar su garras en su pecho.
Devora saca de unos de los cajones que estaba con llave un morral negro y lo arroja a los pies de Evan, que sin ninguna prisa se agacha, y comprueba el contenido, lo primero es percibir es el olor de los billetes nuevos, Evan mira a paula que se encoje de hombros.
-ocho millones, más las armas que sacamos del almacén, que deben valer, unos… 200 millones, más o menos-
Dice paula sonriendo de manera irónica.
-esas armas valen alrededor de 350 millones en el mercado negro-
Dice Devora con los ojos apretados, Evan exhala con fuerza.
-¿entonces tenemos un trato?-
Pregunta devora sin dejar de apunta con su arma.
-¿Qué trato? Nadie ha hablado de un trato-
Dice Emma que camina despacio, mientras rasga con una de sus garras la madera del escritorio.
-paula, Evan, no pueden dejarla que me mate, no pueden hacer esto-
Dice

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#51

Dice Devora casi suplicando, paula se encoje de hombros.
-sabes muy bien que los wendigos son difíciles de controlar, no podemos hacer nada… se recoge lo que se siembra-
El tono de paula es burlón, devora la mira con verdadero odio.
-te dije que era una perra-
Dice paula sin abandonar su sonrisa.
-por favor, no, no, no… no puede ser así… por favor-
Suplica devora, paula le dice que no con la cabeza.
-no debiste amenazar a mi hija, recoge lo que siembras-
Dice paula con sus dientes apretado, Devora deja escapar un par de lágrimas, y ve como paula y Evan se alejan dejándola con Emma y Joel, devora sierra sus ojos, y coloca el cañón de su pistola contra su cien, “no les daré gusto malditos monstruos” dice, su respiración se agita, entre abre la boca, se pregunta si sentirá dolor, y aprieta el gatillo, pero no ocurre nada, abre los ojos que parecen que se saldrán de sus cuencas, lo aprieta de nuevo, y una vez más, pero nada pasa, ahora Emma está enfrente suyo, la toma por la nuca siente lo afilado de sus garras, devora ahoga un grito de terror.
Antes de salir del apartamento, paula saca de su bolsillo el proveedor de la pistola de Devora le da una última ojeada y lo arroja sobre una de las sillas cercanas.

Paula y Evan no esperaron a Joel y Emma, fueron directo al hotel, el que la misma Emma había insistidos en el que se quedaran para salir al día siguiente, lo que desde que llegaron a los dos les pareció muy sospechoso, adicional a eso, las palabras de Sara “no confíes en Emma” lo que paula tenía muy en cuenta, su hija no se había equivocado con la puerta roja, y no lo haría ahora. Secundada por Evan disidieron abrir una de las habitaciones que sabían que estaban desocupadas, una que estaba justo dos cuartos de la que le había reservado la misma Emma. El cuarto al que entraron el 555 era incluso más grande que el suyo, paula permaneció varios minutos parada enfrente de la puerta mirando por la mirilla, esperando que algo ocurriese, ideas locas se ocurrieron, que los quería ahí porque había dejado un explosivo, y acabar con los dos, ¿sería capaz Emma de sacrificar a inocentes? Tan solo para matarlos a los dos. Si se trataba de una bomba no estaba segura que cambiar de cuarto fuera suficiente.
-paula ya cambiamos de cuarto como querías, tranquilízate, ven a la cama-
Paula lo ignora, toda su atención está en ese corredor, en cualquier movimiento, pero hasta el momento no había ocurrido nada.
Evan suspira y sonríe, se deja caer de espaldas en la cama y pone sus manos bajo su cabeza, en el techo sobre la cama hay un gran espejo, sonríe al ver su imagen en él.
-¿paula viste este espejo?... ven podríamos turnarnos para vernos en el-
Dice en tono pícaro, pero paula no abandonara su puesto de vigilancia.
Evan se sienta al borde de la gran cama, mirando fijamente a paula, solo hay una forma de llamar su atención, se levanta y camina hacia ella se detiene a tan solo un paso de paula, mirándola detenidamente, tenía el cabello recogido en una cola dejando ver su cuello, que le pareció muy provocativo en ese momento, al igual que la camiseta negra que dejaba descubiertos su hombros, y el jean azul oscuro que marcaba su bien formado trasero. Evan Se inclinó un poco hacia adelante poniendo sus manos en los muslos de paula haciendo por fin notara su presencia, lentamente fue subiendo hasta llegar a su cadera, paula puso sus manos sobre las de él, por primea vez con los ojos cerrados disfrutando del contacto de las manos de aquel hombre al que deseaba tanto como el a ella. Evan pego su cadera contra la de ella, pasando su mano derecha muy lentamente por el estómago de ella, corriendo la tela de la camiseta con los dedos hasta lograr meter la mano bajo ella, paula abre su boca al sentir el contacto de los dedos sobre su piel, contiene la respiración cuando aquella sube lentamente hasta colarse bajo su sostén y abrazando su seno izquierdo, paula gira su cabeza buscando los labios de Evan, los dos se funden en apasionado beso. De golpe la magia es cortada de golpe por un grito “policía nacional” no saben cuántos uniformados hay afuera de su antiguo cuarto, al menos 12. Abren la puerta y entran todos gritando, “policía, no se muevan”.
-¡maldita perra¡-
Dice paula furiosa.
-podemos salir por la ventana, antes que rodeen el edificio-
Dice Evan poniéndose la chaqueta y tomando su mochila, paula lo imita, no tienen problemas para salir, se alejan rápidamente.

Paula no podía pensar en otra cosa que llegar a su casa y ver a su hija, antes de poder estar con Sara, debían encargarse de las armas que había conseguido gracias a Devora. Alquilaron una bodega a las afueras de la ciudad, donde había muy poca gente, aún no habían decidido que hacer con ella, sabían que en el mercado negro representaban bastante millones. Por ahora tan solo quedaba almacenarlas, y estar preparados, sabían que la guerra no había terminado, tan solo se había hecho una pausa, que en cualquier momento iniciaría de nuevo…

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