Serendipity
Rango5 Nivel 22 (545 ptos) | Escritor en ciernes
#1

Era tarde. Alice rebuscaba entre sus cosas ese pequeño medallón que su madre le dio como amuleto de buena suerte. Lo llevaba siempre encima desde que marchó de Madrid hace 11 años. ¡Parece mentira como pasa el tiempo!

Para entonces Alice tenía 24 años y, recién graduada decidió impartir un máster en Alemania. No se lo podía creer. Sólo pedía que el tiempo pasase rápido para dos años mas tarde poder estar de vuelta. Dos años... dos años que se convirtieron en 11. Había llevado durante esos años una vida totalmente distinta a la que estaba acostumbrada. Aprendió a vivir sola, y, sobretodo, ahora manejaba perfectamente la lengua inglesa e incluso dominaba algo de alemán.

-Bien, ¡aquí está!. Había encontrado por fin el medallón. Lo apretó fuerte entre sus manos y cerró los ojos. No podía fallar. Había estado esperando ese momento durante mucho tiempo y ahora, nada podía salir mal. Nadie sabía de su llegada así que era imposible que él sospechara algo.

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Javi
Rango13 Nivel 61
hace alrededor de 5 años

Muy buen ritmo en la historia. Espero que la continúes

Light
Rango6 Nivel 27
hace alrededor de 5 años

Me gustó el comienzo :)

Soech
Rango3 Nivel 10
hace alrededor de 5 años

Me encantó el personaje de Alice :) Me gustaría saber cómo continúa la historia...


#2

Era 1 de Diciembre y las calles de Madrid tenían ese ambiente que tanto recordaba de años atrás. Todo estaba casi tal y como lo recordaba; algún que otro edificio nuevo, otro derrumbado, nuevas fuentes...pero en general, seguía siendo su sitio, donde había pasado 24 años de su vida y, ahora, esperaba no volver a abandonar.

-Quédese con las vueltas. El taxi desapareció rápidamente entre las calles. Ahora sólo estaba ella. Ella y un maletón enorme lleno de ropa, de historias, de fotos... Por un instante pensó en tomar rumbo a su casa, sería lo mejor. Las cosas habrían cambiado mucho en 11 años; Quizás él ya no vivía allí, o puede que no la reconociese. Hacía tanto tiempo que no sabía nada de él... Y a pesar de todo, aún recordaba aquél último momento de despedida en el que le prometía volver pronto y estar junto a él. Había pasado los mejores años de su vida a su lado y le seguía queriendo, pero tenía miedo. Ese miedo de incertidumbre, de no saber qué podría haber cambiado en todo ese tiempo.

Hace alrededor de 5 años

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Light
Rango6 Nivel 27
hace alrededor de 5 años

Tienes eso que llaman "voz del escritor", que es lo que tanto tiempo se emplea en buscar. Enhorabuena por tu historia ;)

Serendipity
Rango5 Nivel 22
hace alrededor de 5 años

Gracias por tus palabras lector. ¡Se agradecen mucho! Espero que "Los Caminos" te haga disfrutar tanto como yo disfruto de tus comentarios :)

¡Nos vemos muy pronto en la tercera parte!

Javi
Rango13 Nivel 61
hace alrededor de 5 años

Me había perdido esta parte. Me ha gustado :)


#3

Daniel volvía del trabajo y, como desde hace varios meses, ella le esperaba en casa. Había sido un día duro y puede que su último día ejerciendo como profesor en ese instituto. Llevaba ya 8 años impartiendo las clases de educación física. Había logrado su sueño y todo le iba mejor de lo que pensaba. Pero lamentablemente había cometido el mayor grave error y ese error le costaría su puesto de trabajo.

A pesar de que habían pasado seis meses de aquello, aún no se podía creer la locura que estaba cometiendo. Puede que lo correcto en su momento hubiera sido ser más profesional bajo aquella situación pero no pudo...aquellos ojos pidiéndole un beso le robaron el corazón.

Aún recuerda todo como si hubiera sido ayer... Victoria llevaba un vestidito azul y lloraba desconsolada a las puertas de una discoteca. El verano había llegado por fin, y todos celebraban el comienzo de las vacaciones. Para entonces, Victoria tan sólo tenia 17 años. Acababa de hacer primero de bachillerato, pero le tocaba repetir curso al año siguiente. Aquella noche la chica había bebido más de la cuenta. Bailaba descontrolada y junto a ella, varios chicos de su instituto se arrimaban siguiéndola el juego hasta que, uno de ellos decidió acabar esa noche con toda su reputación. Entre drogas y alcohol, el chico alcanzó su momento cumbre. Esa chica tenía que ser suya aquella noche y, sin pensárselo dos veces, la empujó hacia el baño obligándola a tener sexo. Ella finalmente pudo salir corriendo y escapar de sus brazos pero, al salir de allí se dió cuenta que había perdido el bolso, y con él el móvil, dinero, y las llaves de casa.

Daniel, que para entonces estaba allí junto a sus amigos fumando en la puerta de aquella discoteca, reparó en la desconsolación de su alumna.
- Victoria, ¿qué es lo que tienes? Preguntó asustado.
- ¡Me quiero morir!. Y entre sollozos, Victoria relató lo sucedido minutos antes. Sus ojos tristes se clavaron en los de Daniel buscando consuelo y él, al escuchar todo esto, no se lo pensó dos veces y, lleno de impotencia la levantó del suelo para llevarla a su casa.

No era momento de preocupar a sus padres ni tan siquiera sabía cómo iba a conducir una situación tan delicada.

Hace alrededor de 5 años

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#4

-Eres muy amable, gracias. Victoria se presentó en el salón con tan sólo una pequeña toalla alrededor de su cuerpo, a lo que Daniel intentó quitarle importancia. Pero en realidad, se había quedado encantado con ese cuerpo que aquella toalla dejaba insinuar.

Él sabía que debía retirar aquellos pensamientos que le rondaban por la cabeza pero puede que, durante el tiempo que pasó mientras ella se duchaba, el hubiese bebido alguna copilla de más que ahora le hacía tener unas ganas terribles de pasar esa noche a su lado. Pero aun así, el sabía que debía mantener las formas. Ella era su alumna, no podía ir mas allá todo aquello y por tanto, intentó ser correcto con ella.

-No me des las gracias Victoria, simplemente hago por ti lo que haría cualquier persona humana. Respecto a lo de ese tipo, deberías denunciarlo.
-¿Denunciarlo? No profe...
-Llámame Dani, por favor.
-De acuerdo... Dani, tengo que pedirte algo... Y la mirada de Victoria se perdió en el suelo. Avergonzada y temerosa por aquello que iba a pedirle a Daniel.
-Dime...
-Necesito que por favor, esto no salga de aquí. No quiero que nadie se entere de lo que ese chico intentó hacerme. Iba de droga hasta las cejas, estoy segura que mañana no se acordará de nada y yo no puedo denunciar. Mi madre ni siquiera sabe que salí.
-¿Y dónde se piensa que estabas a esas horas? Daniel adoptó una postura seria, que le recordó a la que su padre solía poner cuando algo no le gustaba.
-Le dije que salía a cenar con mis compañeras de clase y... que nos quedaríamos a dormir todas juntas.- Victoria se sintió pequeña.- Por eso te ruego, Dani, que no digas nada de lo que ha sucedido.

Victoria clavó su mirada en los ojos de Daniel y sin quererlo, él sintió como esa mirada que ahora contemplaba en silencio, le había llegado de una manera especial. Puede que no fuera lo correcto aquello de guardar silencio, pero embelesado por su ternura aceptó sin más, y el silencio poco a poco se fue haciendo con los dos y, lentamente, Victoria también sintió deseos de besarle hasta que, finalmente, sus labios se juntaron y se dejaron llevar, en el salón, en el sofá de la casa de su profesor de educación física... Daniel, alguien 16 años mayor que él...

Hace alrededor de 5 años

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#5

Mientras pensaba en todos esos miedos sobre lo que la distancia y el tiempo podrían haber causado entre los dos, sin quererlo, Alice ya se encontraba frente a su portal. Ya no había vuelta atrás. Tenía que hacerlo.

Todos esos años fuera de su ciudad natal habían servido para arrepentirse de su marcha, y ahora no podía empequeñecerse. Los años, la distancia, y el silencio entre los dos eran el detonante ideal para que sus confesiones ante Samuel fueran en vano. Un Samuel seguramente muy distinto al que recordaba. Cambiado por los años, más maduro y posiblemente con una vida más ordenada y completa que la suya...

Light
Rango6 Nivel 27
hace casi 5 años

Muy interesante la historia

Triqueta
Rango9 Nivel 42
hace casi 5 años

Espero que la continúes, porque quiero seguir leyendo más jaja


#6

Llegaba tarde. Samuel cogía a toda prisa sus cosas mientras rebuscaba por su escritorio para dar con las llaves del coche.

-¡Aquí están! Samuel miró su reloj y chasqueó su lengua contra el paladar. Cinco minutos tarde de lo planeado la noche anterior. ¿Y si pillaba caravana? Bueno, seguro que no era el único citado para acudir a esa entrevista. De todos modos, él se sentía muy seguro de si mismo así que un pensamiento positivo le inundó el pensamiento: nada podía salir mal. Tenía don de la palabra, le fascinaba el tema de la investigación y llevaba un traje nuevo que le sentaba especialmente bien.

Con todo listo, y tras una última miradita al espejo para asegurarse de que su imagen era impoluta, bajó corriendo las escaleras de su casa mientras buscaba en el móvil el número de su primo Andrés. Aprovecharía que la entrevista era cerca de su casa para cenar después con él.

-Venga Andrés, donde estás... hum...abuela, abuela casa, Alejandro, Alice... Alice, ¿qué habría sido de ella? Por un momento, Samuel recordó todos esos instantes compartidos, todo ese tiempo a su lado... Aunque nunca lo había confesado, ni siquiera para sus adentros, la echaba de menos, y mucho. Y aunque siempre había intentado evitar ese pensamiento, ahora no podía controlarlo... ¿Por qué dejaron enfriar su maravillosa historia? ¿Qué fue de Alice, aquella pequeña risueña, semejante a un estallido de felicidad reivindicativa? Pensó en llamarla más tarde. Hoy era un buen día. Era 1 de Diciembre y, aunque quizás ella no se acordaba, él seguía entendiendo el significado de cada primeros de mes.

Light
Rango6 Nivel 27
hace casi 5 años

Estoy enganchado a tu historia :)

Serendipity
Rango5 Nivel 22
hace casi 5 años

Gracias por seguir mi historia cada semana Light!
Se agradecen mucho tus palabras :)


#7

Alice llegó finalmente al portal donde tantas veces había esperado al que, en su día, había compartido con ella sus mejores momentos. Recordó por un instante todo lo que había vivido y un montón de preguntas se agolparon en su cabeza. ¿Estaba haciendo lo mejor?

Por fin se decidía a tocar al porterillo de Samuel con la esperanza de que todo siguiera tal y como lo dejó, pero, ¿qué iba a decir cuando alguien le contestara al otro lado de aquel aparato? Esa pregunta la hizo detenerse un instante en el umbral del edificio. Puede que no lo tuviera todo tan cuidadosamente planeado como pensaba, y quizás lo más sensato era desaparecer de allí cuanto antes. Pero en ese momento alguien abrió la puerta del portal a toda prisa y, sin quererlo, la empujó.

- ¡Lo siento, llego tarde!

Esa voz la dejó clavada en el sitio y sintió como sus manos comenzaban a temblar. No había duda; era él. Alice se giró y el corazón le dió un vuelco. No se lo podía creer. ¿Cómo pudo reconocerle en tan sólo una frase? Aquel temblor que aún seguía apoderándose de ella fue un signo más que suficiente para Alice de que, sin duda, sus sentimientos hacia él seguían intactos.

Salió a toda prisa tras él. Pero ya era demasiado tarde. Samuel había cruzado la esquina y, como por arte de magia, había desaparecido por una de las calles. El bloqueo que no había permitido a Alice reaccionar a tiempo fue más que suficiente para que Samuel pudiera adentrarse en el garaje sin que ella pudiera seguirle.

Samuel marchó a toda prisa sin percatarse de que, a quien había empujado sin querer, era precisamente a la misma persona a la que llevaba en su pensamiento desde que leyó su nombre en la pantalla del móvil mientras buscaba el número de su primo Andrés.

Alice se quedó inmóvil sobre la transitada calle por la que ahora sólo pasaban desconocidos. Estaba confusa y sumergida en un mar de dulces recuerdos anteriores a su marcha y, por un momento, imaginó cómo hubiera sido todo de haber seguido en Madrid estos años atrás. Se sintió muy culpable. Pudieron haber llevado mejor su relación, pero la distancia hizo mella.

El sentimiento de culpa, de pronto la hizo recordar algo... Era el momento de regresar a casa.

Light
Rango6 Nivel 27
hace casi 5 años

Sigo leyéndote como un fan fiel :)


#8

El olor a café recién hecho inundaba la casa de Daniel. Era una tarde lluviosa y fría que invitaba a pasar las horas bajo una manta con un buen café calentito y alguna película. O al menos, eso es lo que Victoria había planeado para aquella tarde de Diciembre y por ello, esperaba la llegada de Daniel desde la cocina mientras miraba embelesada cómo caía el café.

Daniel aparcó frente al portal y se detuvo unos instantes antes de salir del coche. Ahora tenía dudas. Todo había pasado demasiado rápido entre ellos dos, toda su relación había crecido entre la desaprobación de aquellos pocos que lo sabían y la clandestinidad que la situación requería. Ella se había enfrentado con sus padres y con todos aquellos que la habían intentado aconsejar sobre el error de su relación. Victoria había perdido mucho, y apostado más aún, por aquella bonita historia de amor que ahora pendía de un hilo. Hilo que, por otro lado, ella ignoraba por completo y que estaba apunto de quebrarse al igual que su corazón.

Daniel sabía que su decisión arruinaría todas sus ilusiones. Pero ya no podía mas. Él también había arriesgado mucho por ella. Ahora perdería su trabajo porque todo se había descubierto tras los rumores que circulaban por el instituto y esto creó una mala reputación para ambos. Motivo de más para aceptar su despido sin rechistar. Pero a Daniel, lo que en verdad le dolía no era su puesto de trabajo, sino haberse dejado llevar por una pasión que a largo plazo no traería nada bueno. Estaba claro que Victoria le gustaba pero la diferencia de edad, el diferente estilo de vida que llevaban... Todo se volvía en su contra. Tenía claro que lo que había entre ellos no era lo mejor para Victoria, y ni siquiera lo era para él. Así que con la noticia de su despido en el trabajo, era el momento de alejarse también de ella. Bajó del coche y pensativo abrió el portal. Ese "tenemos que hablar" tan temido, acababa de instalarse en su cabeza...

escritor_172
Rango1 Nivel 0
hace casi 5 años

Por fin puedo considerarme buena amiga, ya he leido todos los capitulos...ahora solo falta que cuelgues el resto antes de que me quede sin uñas.
Sigue asi, que te veo este año en la feria del libro ;)

Javi
Rango13 Nivel 61
hace casi 5 años

Yo también soy seguidor de los relatos de nuestra querida Serendipity :P


#9

Tras las notas de olor a café que el olfato de Daniel percibió nada mas entrar por la puerta, llegó a la cocina donde Victoria esperaba su llegada con una dulce sonrisa.

-Buenas tardes cariño, me ha llamado Silvia... ya me ha contado el revuelo que se ha montado hoy en el instituto. Por eso no he querido aparecer hoy por clase, y te pido disculpas por ello. Quizás no debí dejarte solo en un día como hoy. Pero dime, ¿qué harás ahora? - Ambos sabían desde el principio de su relación las consecuencias que tendrían que soportar en caso de descubrirse todo aquello, y ese momento había llegado. Victoria sabía que había hecho mal en contárselo a sus amigas, pero hasta el momento en el que vio a Daniel entrar en la cocina cabizbajo, no le había dado tanta importancia.

-No pasa nada Victoria, no te preocupes. Todo está bien. - Daniel no quería hacerla sentir mal. Sabía que aquello no era plato de buen gusto para ninguno de los dos así que prefirió quitarle importancia al asunto. Ahora lo que realmente sentía que le corría mas prisa, era hablar con ella. Se acabó. No podía seguir manteniéndola bajo su mismo techo y sintiéndose culpable de robarla los mejores años de su vida.

Victoria había notado una expresión diferente en la cara de Daniel, y eso hizo que un miedo recorriera su cuerpo. Estaba claro que algo no iba bien y recordó entonces que los problemas nunca vienen solos. Y confirmó sus temores cuando Daniel la acarició el brazo y comenzó a hablarla con cierta tensión.

-Ahora que ya no trabajo para tu instituto, he podido contactar con un coleguilla de universidad y me ha conseguido un puesto en un colegio privado. De momento serán unos meses, pero puede que se alargue... - Sin quererlo, Daniel acababa de mentir a Victoria. Fue lo primero que le salió en ese momento. Aquello sería el comienzo de su excusa para alejarla de él. Quizás debería seguir su tregua contándole que le destinaban a las afueras de Madrid. Quizás a un pueblecito al norte de España. Y aunque sabía que esa mentira conllevaba a desparecer de verdad de su ciudad, en el fondo presentía que era lo correcto.

#10

Para sorpresa de Daniel, la expresión de pánico que segundos atrás se había instalado en el rostro de Victoria, desapareció como por arte de magia. Ahora sonreía divertida, seguramente planeando su nueva vida junto a él.

-¡Pero eso es genial cariño! Así podrás seguir ejerciendo tu profesión, y por fin todo saldrá bien. Pero... dime, ¿por qué no te alegras?

-Victoria, escúchame... ese trabajo no es aquí. Tengo que marcharme a un pueblo al norte de España. Allí mi antiguo compañero me buscará un lugar donde alojarme.

-¿Tienes?... -Victoria acababa de entender la situación. Daniel se marchaba tras sus sueños, pero sin ella. Su rostro volvió a tornar el gesto. Una amarga tristeza invadió su ser, consciente del problema, y rápidamente comprendió que esa conversación tan sólo era el comienzo de una despedida, de un adiós, del final de su relación.

Daniel notó también como cambiaba poco a poco la expresión en la cara de aquella chica que, ahora, acababa de recibir un duro golpe. Lo sentía por ella. Aunque estaba seguro que a su edad, aun podría encontrar a alguien que realmente encajase con ella, con su juventud y con sus ganas de comerse el mundo.

Durante el tiempo que habían pasado juntos, nunca la faltó de nada. Él la quería, pero en el fondo sabía que jamás podría llegar a enamorarse de ella. Las relaciones de pareja no tenían por qué implicar amor. Y ésta era una de ellas. Distaba mucho de ser la relación perfecta, y Daniel no quería someter a nadie a un amor no correspondido. Probablemente ella era aún demasiado joven para entender el favor que su ahora ex-profesor de educación física le estaba haciendo. Seguramente le odiaría, le lloraría más de una noche... Pero más adelante, cuando se topara de frente con un amor correspondido, terminaría comprendiendo por qué, a veces, las cosas no suceden como queremos.

-Me voy mañana por la tarde, lo siento Victoria. No pretendo hacerte daño... Espero que puedas entenderme y perdonarme algún día. - Sin apenas darse cuenta, acababa de poner punto y final a todo aquello. Y aunque se sentía algo triste, en el fondo estaba seguro de que hacía lo correcto.

#11

El motor de aquel impoluto Audi A4, que tiempos atrás Samuel había adquirido de segunda mano a un buen precio, se puso en marcha mientras el teléfono móvil emitía una señal de llamada a través del manos libres.

Llamó una, dos, y hasta tres veces. Pero no recibió respuesta por parte de Andrés. Samuel sonrió recordando las grandes fiestas que habían vivido juntos día si y día también, antes de su boda con Susana. Su primo había sido un cierra bares de los más duros de todo Madrid y le encantaban los planes que surgían de una simple locura poco meditada. Una buena mañana, y tras escuchar a Samuel en más de una ocasión su decepción ante la falta de noticias por parte de Alice, Andrés llamó insistente a su primo advirtiéndole que estaba a punto de comprar unos billetes a Alemania, donde se darían una buena fiesta rodeado de mujeres y, por último y si se portaba bien, le prometía patearse todo el país "como si no hubiera mañana" hasta dar con Alice para enfrentarse a sus sentimientos. Pero Samuel se lo prohibió rotundamente.

Andrés siempre le decía que estaba seguro que no la echaba de menos a ella, sino al recuerdo que tenía de ella. Y aunque siempre fue sabio con estas cosas, por una vez, Samuel sabía que no llevaba razón. Él la quería, pero prometió respetar su espacio y decisión y seguir su vida sin ella.

Recordar aquella locura de ir a Alemania le hizo preguntarse qué hubiera sucedido de haber aceptado ese viaje repentino... Estaba claro que hoy, Alice rondaría por sus pensamientos inevitablemente.

Mientras cavilaba en todos estos recuerdos, Samuel conducía a toda prisa por las calles de Madrid. Nunca le había gustado la hora punta y el humor de perros que los conductores se gastaban a esas horas, pero hoy él también era uno de ellos. No podía permitirse llegar aún más tarde de lo que ya era si no quería dar mala imagen. Aunque, a decir verdad, aquel vago recuerdo de Alice y su viaje a Alemania había inundado casi por completo su mente y la importancia de aquella entrevista había quedado en segundo plano. Ese encuentro era vital para su carrera laboral y sabía que debía centrarse en ello pero ahora… ahora lo único que su corazón le pedía era llamarla.

ClaryBane
Rango1 Nivel 0
hace casi 5 años

Acabo de llegar a la pagina y tu historia me ha enganchado, ¡sigue así Serendipity! :)

Javi
Rango13 Nivel 61
hace casi 5 años

Por algo es nuestra top 1 de esta semana :P


#12

Tras el punto y final inesperado y repentino que le había dado a su historia, Daniel ahora paseaba cabizbajo por las calles de Madrid. La Navidad comenzaba a insinuarse en cada calle a través de las luces, aún apagadas, que colgaban de farola a farola sobre sus calles. Los niños paseaban de la mano de sus padres, cargados de ilusión y atónitos mirando toda esa decoración navideña, aún sin vida, que los hacía recordar que Diciembre era un mes para portarse bien y decidir qué juguetes serían los protagonistas de su carta a los Reyes Magos.

Los Reyes Magos, dormir toda esa noche de un tirón, y decidirse entre los cientos de juguetes que les encantaría tener pero que, bajo las advertencias de sus padres, sabían a ciencia cierta que no podrían pedirse. Mucho trabajo para una sola noche, y muchos niños deseando tener algunos de sus juguetes favoritos eran motivo más que suficiente para entender que no podían pedirse el catálogo entero, sino que debían elegir dos o tres de todos ellos. Y esto era todo. Éstas eran las únicas preocupaciones y decisiones importantes en la vida de un niño...

Esta estampa hizo que Daniel se olvidase por un momento de su actual problema y viajase en el tiempo años atrás. Recordó cuando era pequeño y él, al igual que ahora esos niños, también había paseado de la mano de sus padres por Gran Vía, días antes de la llegada de la Navidad, con esa misma cara de ilusión. También recordó como años más tardes había paseado nuevamente por esas calles cargado de ilusión, seguramente contagiado por la pequeña niña que aún mantenía intacta en su interior su primera novia, Carlota. Aquella chica a la que tanto había querido y con la que tanto había compartido.

A pesar de negarlo en público, Daniel sabia perfectamente que en el fondo toda su historia de amor con Carlota aún le hacía sonreír y que, aunque le costase admitirlo, no había conocido desde entonces a nadie que le llenase como sólo ella sabía. Ni si quiera Victoria logró escapar de los pensamientos comparativos que Daniel mantenía en su mente en sus días más nostálgicos. Días que, después de mucho comparar, se convencía a sí mismo que nadie podría comprenderle ni quererle como Carlota siempre había hecho.

ClaryBane
Rango1 Nivel 0
hace casi 5 años

Deseando que la sigas! Me gusta mucho :)

Light
Rango6 Nivel 27
hace casi 5 años

Yo también la sigo ;)

Serendipity
Rango5 Nivel 22
hace casi 5 años

Mil gracias a los dos!! Espero no decepcionaros, y contar con vuestro apoyo hasta el final!! ;)

casandra
Rango13 Nivel 64
hace casi 5 años

yo también me he enganchado, síguela porfa!!

Serendipity
Rango5 Nivel 22
hace casi 5 años

Así, será un placer publicar hoy mismo la decimotercera parte :) Gracias por vuestros mensajes de ánimo!

Javi
Rango13 Nivel 61
hace casi 5 años

Ya era hora¡¡ :P


#13

Pero Carlota, aquella joven muchacha que aún habitaba en el corazón de Daniel, había sido destinada como periodista al norte de Europa.

Aún recuerda aquella oscura mañana en la que, entre tristeza y alegría, Carlota le llamó para contarle cómo la agencia para la que había enviado aquel documental que meses antes había estado preparando sobre la pobreza en el mundo, había conmovido de tal forma a sus integrantes que ahora la querían en su equipo.
- ¿Cómo puede ser? ¡Eso es estupendo cariño! - Y haciendo de tripas corazón, Daniel comprendió que aquél era su tren, y él sólo alguien más en su vida, para el que no había billete. Por eso jamás permitió que Carlota supiera que aquella noticia le partió el corazón.

Y aunque ella se negó a aceptar el trabajo porque no quería separarse de su lado, finalmente se marchó cautiva de la tristeza que Daniel había hecho crecer en su interior con unas palabras que en realidad contenían mas valor que sentido.

-Carlota, esta es tu oportunidad. Sólo tuya. Y es la mejor noticia que ambos podríamos recibir... Hace meses que ya no siento lo mismo, y esta experiencia es el detonante para que nuestra historia llegue a su fin.- A pesar del dolor que Daniel sintió al decir aquella mentira, para ella fue creíble y, resignada y sin echarle nada en cara, se despidió de él.

Puede que no fuese lo mejor y que de esta manera condensase un amor infinito pero tenía que hacerlo. En España no conseguiría un puesto que la empujase a ser una gran periodista y, eso, en Europa si podría ser posible. Ella era increíble en su trabajo, y también lo era cuando estaba junto a él. Pero el amor profundo pudo más, y la decisión de Daniel a condenarse, y en cierto modo, a condenarlos a ambos, ya estaba tomada.

A pesar de saber que aquella tarde, y sabe Dios cuantas mas, Carlota había sufrido por él, Daniel no podía ver como el sueño de la chica a la que tanto amaba se desvanecía por querer quedarse a su lado.

#14

El teléfono de Samuel comenzó a sonar mientras él seguía al volante, conduciendo a toda prisa hacia la entrevista más importante de toda su carrera profesional. Entrevista que, desde que salió de casa, había dejado de ser prioritaria en su cabeza por culpa de un recuerdo que no dejaba de perseguirle. El móvil siguió sonando haciéndose eco en todo el interior del coche esperando una contestación. Pero la mala suerte quiso que Daniel, sin querer, le diera al botón de rechazar la llamada en vez de descolgar.

- ¡Maldito manos libres! ¿Quién sería? - Su propia pregunta le dejó helado. Cuando su intención era descolgar el teléfono, esperaba encontrar al otro lado a su primo Andrés dando, por fin, señales de vida. Pero por un momento, Alice volvió a su cabeza de golpe y tuvo un presentimiento. Rápidamente comenzó a toquetear su móvil desde los mandos del volante para averiguar quién le había llamado. Y ya no sólo había quedado en segundo plano su entrevista, sino que también había dejado de prestar atención a la Gran Vía de Madrid, que atravesaba a toda prisa bastante despistado.

Daniel caminaba lento y pensativo por Madrid. Sabía que tras su ruptura con Victoria tendría que alejarse de su amada ciudad al menos por un tiempo. Pero no sabía dónde. Ni tampoco entendía cómo había podido mentir de aquella forma tan vil a quien se había portado tan bien con ella. Caminaba cabizbajo, sin mirar, y todos los recuerdos sobre Carlota, su recién ruptura con Victoria, y su porvenir incierto, le habían abrumado lo suficiente como para ignorar completamente todo su alrededor. ¿Cómo superaría todo aquello? Sin tener tiempo para contestarse, todos sus pensamientos dieron a parar contra el suelo mientras que multitud de peatones se acercaban asustados hacia el lugar en el que el cuerpo de Daniel yacía inmóvil mientras que alguien salía de un Audi A4.

Entre ruidos de ambulancia y un murmullo de todo aquel que asustado se encontraba alrededor, el conductor se encontraba petrificado y nervioso junto a su coche, sin saber qué hacer. Sus pensamientos le habían jugado una mala pasada y había estado conduciendo sin apenas prestar atención a nada que no fuera aquél dichoso móvil y su inesperada llamada.

Javi
Rango13 Nivel 61
hace casi 5 años

Felicidades por tanta constancia. 14 partes ya¡¡


#15

El chico que conducía aparentaba prácticamente la misma edad que el peatón que seguía como sin vida, tendido en el suelo.

Un pensamiento horrible en la mente de Samuel hizo que segundos más tarde tuviera que ser intervenido por un médico para controlar la taquicardia que la situación le había provocado. Una llamada que ni siquiera había podido averiguar de quién era le estaba costando la vida a alguien. Se sintió un ser horrible, y enseguida entendió que aquél despiste iba a salirle caro. Ya no había entrevista que valiera la pena. Acababa de atropellar toda su carrera profesional, además de la vida de aquel joven.

Las sirenas y el murmullo de la gente se apoderaba de aquel rincón de Madrid en el que, por caprichos del destino, dos vidas acababan de chocar. Pero no dos vidas cualquiera... Pues sus caminos ya estaban escritos desde mucho antes.