Sassa
Rango6 Nivel 29 (1268 ptos) | Novelista en prácticas
#1

Decía en la parte frontal del quiosco que es atendido por una damita de trato afable y tierna sonrisa. Suele vender sus productos a módico precio y siempre tiene unos caramelillos de regalo para sus clientes.
Con todo lo señalado, no es extraño que me preocupara por el letrero. Me hacía algunas preguntas: ¿Por quién habrá sido el luto? ¿Cuándo volvería a ver a la damita?
No hace mucho mis ojos y los suyos se cruzaron. Le pedí que me vendiera una galleta.
Grata fue mi sorpresa, su sonrisa estaba intacta, su mirada tierna aún.
Al parecer sus ojos leyeron mis interrogantes y me contestó: “Mi hijo falleció”.
Cómo habrá sido mi expresión, que con rapidez me respondió:
- Estoy bien. Mi niño se adelantó y está ya con Dios.
Muchos pasamos por fuertes situaciones, por terribles momentos. Pareciera que la tormenta no tendría final. Las quejas humedecen nuestros labios y la amargura carcome nuestros huesos.
Pero, si te asomaras por ese quiosco y te toparas con sus ojos, ellos te dirían: ¡Dios es mi Esperanza!

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