SoyMagdaly
Rango11 Nivel 52 (7461 ptos) | Artista reconocido

Es un joven de unos 25 años aproximadamente, tiene los ojos más hermosos del mundo, de color miel, que con cada mirada sientes que te hipnotiza el corazón y te quema el alma, su sonrisa es como si estuviera contándote una historia infinita, sus labios los más carnosos, con unas curvas exquisitas, un corazón tan lleno de bondad y lleno de amor que estremecería a cualquier persona con tan sólo verlo. Tiene altas expectativas de superación, inteligente, trabajador y su mayor sueño es ser un gran empresario.

(Suena su celular).

—Dígame padre, ¿que pasa?

—Ven de inmediato a casa hijo, tengo una buena noticia que darte.

Se dirige a casa, en bicicleta, dónde lo espera su familia reunida, papá, mamá, hermanos, para darle la magnífica noticia que va a cambiarles la vida para siempre.

Mientras va corriendo su bicicleta, pasan por su mente muchas cosas, ¿Qué pasará? ¿Qué noticia tiene su familia para darle? ¿Por qué lo llamó con tanta urgencia su padre? ¿Pasará algo grave?

SoyMagdaly
Rango11 Nivel 52
hace 3 meses

Gracias por la bienvenida @voz_sin_vos continuaré escribiendo, espero que te gusten. Saludos!

MarcGabrielRafael
Rango10 Nivel 48
hace 2 meses

Eso es normal, ya verás que tu imaginación se Expandirá aún más

Berniramoa74
Rango7 Nivel 30
hace alrededor de 2 meses

Romántico es un género impresionante

Kaeli
Rango10 Nivel 45
hace 12 días

Tu obra me ha gustado pero aun no la termino.
Admiro tu forma de escribir y pude ver en tu perfil varias obras y la verdad no se cual más elegir.
He creado "CANDY BOX", te invito a que te pases por mi perfil a que sepas de que trata.
Me encantaría que te nos unas y así compartas con nosotros en la dinámica...
Mucha suerte @SoyMagdaly

SoyMagdaly
Rango11 Nivel 52
hace 12 días

Muchas gracias @Kaeli espero que te guste mi novela y la sigas leyendo😊
Mil gracias por la invitacion, pasaré a ver de que trata 😊👏

CristionaSchumacher
Rango8 Nivel 35
hace 11 días

Está muy chula la historia pero procura poner después del guión largo — SIEMPRE mayúscula. Recuérdalo.

teff_pg
Rango15 Nivel 74
hace 9 días

Me gustó el inicio, seguiré leyendo.

Consejo:

Cuando realices los diálogos intenta utilizar —, en vez de -. Se logra que el diálogo se vea mejor y se entienda c:

estremecería**

Saludos <3

SoyMagdaly
Rango11 Nivel 52
hace 9 días

Muchas gracias por el consejo @teff_pg 😊

Intentaré conectarme a una computadora para corregir toda la novela, porque la verdad casi la mayoría de capítulos necesitan corrección.


#2

Llega Santiago a su pequeña casa que lo a visto crecer, tan humilde y tan acogedora. Se baja de la bicicleta y entra, pero siente como las miradas de su familia se le hacen tan penetrantes, tan misteriosas y tan felices a la vez, nadie dice nada, sólo lo ven.

—¿Pasa algo? —Pregunta Santiago muy asustado, pensando que talvez su familia tiene algún problema.

—Nada grave hijo, tenemos una buena noticia que darte. Siéntate. —Dice su mamá con una sonrisa inmensa.

—Entonces, no se deberían de quedar callados, cuénteme madre.

—mira hijo, nos trajeron éste documento dónde dice que te contratan para que trabajes en una empresa, muy poderosa por cierto. —Dice su mamá, pasándole el documento.

—¿Enserio? —Exclama Santiago tomando el documento para verlo.

En el sobre se encuentran anotados todos los datos, especialmente el nombre del dueño, por quien debe preguntar cuando llegue.

Adentro del sobre se encuentra una hoja, donde específica todo lo relativo al trabajo que debe desempeñar y que si acepta debe firmar y llevar el documento hasta la empresa. Sólo que, hay algo que no le parece a Santiago.

teff_pg
Rango15 Nivel 74
hace 9 días

Pinta bien ^-^

Intenta cuidar los detalles ortográficos, sé que al ir escribiendo y dejando fluir la imaginación esos detalles se pasan; más, échale una revisadita antes de publicarlos. Recuerda que esa es tu carta de presentación <3

Por otro lado te dejo un par de enlaces en donde explican muy bien esos detallitos que hay que tener en cuenta cuando se escriben diálogos:

http://lema.rae.es/dpd/srv/search?id=kyRrDVgsOD6Xup8Dpt

http://blog.sttorybox.com/como-escribir-mejores-dialogos-en-tus-historias/.

Un abrazo, sigo leyendo.

teff_pg
Rango15 Nivel 74
hace 9 días

Estamos para servir <3


#3

No se puede negar que siente mucha felicidad en su corazón, trata de sonreír, pero irse a otra ciudad y dejar sola a su familia le hace no querer tomar la única oportunidad de su vida.
Todos se miran, muy tristes y consternados porque él no dice ni una sola palabra, su mamá le dice que es conveniente que lo acepte, que no piense en ellos, que ya es tiempo de que piense en sus sueños y que ésta es la única oportunidad que tiene para cumplirlos, él sólo la mira, se levanta y sale de su casa, se sube a su bicicleta y se va, sin rumbo, sus ideas no están claras, se siente confundido, es evidente que siente miedo.

Ya anocheciendo vuelve a casa, entra y ya muy convencido llama a sus padres y hermanos de nuevo, y les dice que tomará la oportunidad de trabajar en la empresa, porque ese siempre ha sido su sueño, de ser un ejecutivo, todos se asombran, se nota en las sonrisas de sus rostros y en el brillo de sus ojos la felicidad inmensa que sienten por la buena decisión que ha tomado Santiago.

—¿Cuándo te irás? —Pregunta su hermana Silvia.

—Mañana mismo. —Responde Santiago con una sonrisa que hace notar la felicidad que siente, dirigiéndose a su habitación con la compañía de su mamá para preparar juntos la maleta de ropa que llevará para su viaje.

Su mamá por su parte tiene sentimientos encontrados, se siente feliz pero a la vez triste sólo de pensar que su hijo se marchará lejos y no sabe si lo volverá a ver, pero, sólo lo piensa, permanece callada empacando todo, pero Santiago se da cuenta de las lágrimas que brotan de los ojos color miel de su mamá y que mojan sus mejillas, a él se le parte el corazón y sin decir palabras se acerca y la abraza muy fuertemente.

Después de un largo silencio...

—Si usted me pide ahora mismo que no me vaya, yo me quedaré aquí madre. —Dice Santiago con un nudo en la garganta y con unas pequeñas lágrimas brotando de sus bellos ojos.

teff_pg
Rango15 Nivel 74
hace 9 días

Vaya, vaya, qué situación :c

"porque ese siempre ha** sido su sueño...".

Ojo con los diálogos:

"—¿Cuándo te irás? —Pregunta su hermana Silvia.
—Mañana mismo —responde Santiago con una sonrisa que hace notar la felicidad que siente"


#4

—Estoy llorando de felicidad hijo, no me hagas caso. —Dice secándose sus ojos y mejillas con el torso de sus manos.

Terminan de empacar y su mamá se retira de la habitación, con sus ojos llorosos y sus labios pálidos, dándole un beso en la mejilla y deseándole buenas noches.
Él se acuesta en la cama viendo al techo pensando en todo y en nada a la vez, quedándose dormido poco a poco, mientras pasan las horas, y mientras entra una brisa helada por las aberturas de la pequeña ventana que se encuentra a un costado de él.

Al otro día muy temprano, ya listo para emprender el viaje, entre besos, abrazos y lágrimas se despide de su familia, y se va.

Llega al aeropuerto, y se dirige a comprar el boleto, pero siente que su corazón se detiene, y que la vida se le escapa rápidamente, respira, siente miedo, porque nunca en su vida a viajado y porque nunca en su vida pensó que cumpliría su sueño.

El avión aterriza a eso de las 10 de la noche en la ciudad, él rápidamente toma su maleta, baja, busca un taxi y se va en busca de un hotel dónde pueda pasar la noche...

#5

Mientras llueve afuera, el entra al cuarto de hotel, deja caer su maleta al suelo, se dirige a la cama y se deja caer de espalda sobre ella, da un lento y profundo suspiro, sus lágrimas empiezan a mojar sus ojos y resbalan mojando su hermoso cabello, piensa en su familia, especialmente en su madre que ha quedado con el corazón roto en su pequeña casa.

Son aproximadamente las 6 AM, suena su celular, es la alarma, se levanta no con mucho entusiasmo, se da una ducha, se coloca su mejor traje según él y se marcha.

Una vez en la empresa, entra por una enorme puerta de vidrio, está sumamente helado de los nervios que siente, se entre corta su respiración, y se le detienen sus ideas cuando derrepente tocan su hombro derecho, hablándole con voz muy gruesa y varonil.

—¿Le puedo ayudar en algo?
Es un hombre bien vestido, con traje elegante color negro, zapatos negros bien lustrados que incluso se pueden utilizar como espejos, bien peinado, y con una mirada muy profunda que incluso Santiago se siente tan poca cosa.

—Tengo una cita de trabajo con el jefe de ésta empresa. —Responde tímidamente.

El hombre lo mira, con ceño fruncido de pies a cabeza. Como pensando "pobre hombre" pero sin imaginarse que él es mucho más inteligente y que puede llegar a ser como ellos en la empresa.

#6

Él le da el documento que le habían llevado hasta su casa, el hombre mientras lo lee cambia su semblante y amablemente lo lleva hasta la oficina del jefe, que se encuentra a tantos pisos de alto.

Salen del ascensor y una vez allí, mientras caminan, Santiago fija sus ojos en una hermosa chica, que está sentada de piernas cruzadas en la silla de su escritorio, hablando por teléfono. Tiene puesto un vestido color rojo pegado a su escultural cuerpo, de tez blanca, cabello rojizo, que llega hasta su reducida y muy atractiva sintura, ojos grises, cuya mirada es tan seductora que acelera cualquier corazón.
Se están acercando y él no puede apartar la vista de ella.

—¿Les puedo ayudar en algo?
—Prengunta la hermosa chica, con voz suave y dulce, que parece una hermosa melodía para los oídos de cualquier persona. Mientras ve tan fascinantemente a Santiago, acaricia su cabello con la mano izquierda, mordiendo su labio inferior tan sutil y rápidamente. Se nota la chispa y conexión entre ambos, que hasta el ambiente se torna un poco misterioso y todo se ve tan lento, como que el tiempo se va deteniendo, con cada latido del corazón.

#7

—Lorena, él se llama Santiago y viene a hablar de negocios con el jefe, le podrías decir por favor que él está aquí.

—Con mucho gusto le avisaré.

— Gracias.

La chica se levanta de la silla del escritorio, se acomoda su vestido, e ingresa a la oficina del jefe. Mientras tanto el hombre se despide de Santiago y le dice que espere allí hasta que la secretaria le indique cuándo puede entrar, y se va.
Él muy nervioso se queda parado a un lado del escritorio esperando que salga la hermosa chica de ojos grises y de espectacular cuerpo, que a él le ha encantado muchísimo. Ensayando como hablarle y de como saludar al jefe cuando entre a la oficina. "Hola jefe" "Hola jefe ¿Cómo está? ¿Está bien?" "Hola jefe, gracias por contratarme".

—Santi, pasa adelante, el jefe te está esperando.

—Gracias, compermiso.

Toma un poco de aire, sujeta bien el sobre con los documentos que tiene en la mano, y muy nervioso entra a la oficina.

—¡Bienvenido Santiago! —Le dice el jefe, un hombre de aproximadamente 50 años, ya se le ven algunas canas entre su cabello negro, muy guapo y muy bien vestido, de traje azul marino, reloj de oro en su mano derecha, con voz fuerte, y muy felíz al verlo entrar, parándose de la silla de su escritorio, alzando sus brazos para abrazarlo que pareciera que ya lo conoce de mucho antes. Santiago muy sorprendido de la reacción del jefe al verlo, sonríe y le corresponde al abrazo.

—Toma asiento Santiago.

—Gracias.

—¿Qué tal el viaje? ¿Todo bien?

—Si, Un poco cansado, pero todo bien. Quedé maravillado con todo lo hermoso que tiene este país.

—Si verdad, es bastante maravilloso, pero te entiendo, así estuve yo cuando salí de mi país por primera vez. Pero muchacho, dime, ¿Qué quieres de tomar? ¿Café? ¿Whisky? ¿Agua?

—Un café está bien.

(hablando por teléfono).
—Lorena, quiero dos tazas de café a mi oficina, por favor, y también dile a John que venga.
—Le ordenó y colgó el teléfono—. Yo sé que tú estás entusiasmado por el trabajo, asi que te explicaré un poco la temática, recibiras asesoría por aproximadamente 3 meses, depende, si aprendes rápido, entonces finalmente comenzaras a laborar aquí, como uno de nosotros. ¿Te parece bien?

—Sí, perfecto, me parece muy bien, le aseguro que aprenderé rápido.

#8

Entra John, un hombre alto, bien vestido, de ojos y cabello negro, no muy amigable. Los saluda y se sienta en una de las sillas que se encuentran enfrente del escritorio del jefe, al lado de Santiago. El jefe le va explicando a Santiago que John va a ser su asesor, él le enseñará a cerca del funcionamiento de la empresa, que cada mes le va a pasar un informe de su avance, y que si él autoriza que está listo, entonces, puede laborar en la empresa.

El jefe le ordena a John que espere a Santiago afuera, porque quiere platicar unas cosas con él. John se retira de la oficina y se encuentra en la puerta con la hermosa secretaria que trae las tazas de café recién hechas, se entrelazan unas miradas, y sonríen, parece que hay algo más que sólo unas simples miradas. Entra la secretaria y el jefe le dice que coloque las tazas de café sobre la mesa del escritorio y que se retire de inmediato, ella le sonríe a Santiago y entre miradas de coqueteo, se retira de la oficina, cerrando la puerta, Santiago alcanza una de las tazas de café y empieza a tomarla poco a poco, mientras observa al jefe que está leyendo los documentos que ha llevado Santiago. Termina de leerlos y empieza a tomar su taza de café, y habla con él.

—Y, ¿Dónde te estás quedando?

—En un hotel señor.

—Bien, sé que vienes de muy lejos así que te ayudaré, mientras estés recibiendo asesoría, por el momento quiero que tomes este dinero.(Sacando un fajo de dinero de la gaveta de su escritorio), y que compres los mejores trajes, zapatos, relojes, celular, billeteras, calcetines y todo lo que necesites para vestirte y sobre todo el mejor apartamento en ésta ciudad, no quiero que te falte nada.

Muy asustado mira al jefe y mira el fajo de dinero que está sobre el escritorio, siente que tal vez le está jugando una broma de mal gusto, pero se da cuenta que es la realidad.

#9

—No señor, yo no puedo tomar ese dinero, ni siquiera he trabajado un solo día en ésta empresa. No puedo. —Le dice parándose de la silla para marcharse.

—No lo tomes a mal, mira, siéntate, si vas a trabajar aquí tienes que estar bien vestido y presentable, además no te estoy regalando el dinero, porque con tu trabajo lo devolverás. Tómalo, ¿o acaso no quieres trabajar?

Nunca en su vida a visto tanto dinero junto, se cuentiona a sí mismo y no sabe que contestar. Pero rápidamente piensa en su familia, ellos necesitan dinero, y él les puede enviar un poco de ese fajo. Piensa en que ellos se pondrán muy felices en recibir, tan pronto, dinero de él.

—Bien señor, quiero trabajar, tengo que ayudar a mi familia. Y por eso lo acepto.

—Muy bien muchacho, has tomado la mejor decisión de tu vida. (Dándole el dinero). Guardalo muy bien, y ve a buscar a John para que empiece la asesoría. Él te indicará que hacer.

Santiago toma el dinero, se despide de su jefe y sale, siente que su corazón se sale de la felicidad que siente. John está sentado en una de las sillas de recepción, cuando lo mira salir, se dirige a él.

—¿Estás listo? —Le pregunta tocandole el hombro derecho.

—Sí, lo estoy.

John lleva a Santiago a la parte baja, y le va explicando a cerca de como funciona todo por allí, él está entusiamado y va plasmando todo en su cerebro, es evidente que es muy inteligente y va a ir aprendiendo todo, conforme pasen los días.

#10

Un mes después...

Llega John a la recepción de la oficina del jefe, lleva el documento del avance de Santiago durante un mes de asesoría, La Secretaria está atendiendo una llamada de uno de los grandes ejecutivos de la empresa para una cita que tendrá hoy por la tarde con el jefe, hablarán asuntos de suma importancia. Mientras John la observa detenidamente, la secretaria cuelga el teléfono, centra su mirada en él y entablan una conversación.

—¿Dónde nos veremos hoy Lorenita de mi vida?

—No sé dónde tendrás pensado llevarme. —Le responde mientras se para de su silla, se inclina sobre su escritorio para susurrar al oído—. Aunque tengo un lugar que te va a encantar, te espero hoy a las 9 de la noche en mi apartamento, quiero que lleves el mejor vino.

Él sonríe, se moja los labios y la besa, enseguida se apartan y ella sonríe, limpiando el labial rojo con su dedo pulgar que ha quedado penetrado en los labios de John. Él le dice que llegará puntual, porque esta noche al igual que las otras no se la perderá.
Sale el jefe de su oficina, la secretaria rápidamente se sienta y John se dirige a saludarlo.

—Buenos días jefe. Podemos pasar a su oficina, porfavor.

—Claro John, vamos. ¿Traes el documento del avance de Santiago?

—Así es jefe.

#11

Entran a la oficina, John le entrega el documento, explicándole que Santiago a sido una persona muy responsable y sobre todo va aprendiendo muy rápido, no tiene ninguna sola queja sobre él. El jefe se alegra por la buena noticia que él le ha dado y también lo felicita por la buena asesoría. John se despide de él y sale en busca de Santiago para empezar el segundo mes de asesoría.

Son las 3:00 PM. Cuando llega el segundo al mando, uno de los grandes ejecutivos, Rafael, para hablar asuntos de mucha importancia con el jefe, la secretaria enseguida lo lleva hasta la oficina, él entra y se salundan, el jefe le ordena a la secretaria que les prepare unas tazas de café, y que se las lleve enseguida, ella enseguida se retira.

—¿Cómo has estado Rafael?

— Bien, ¿Y tu que tal Michael? ¿Listo para dar un nuevo rumbo a tu vida?

—(Suspirando). Aún no estoy listo, tengo que dejar todo preparado para cuando me retire de la empresa, el que ocupe mi cargo no encuentre ningún desperfecto. Pero aún así estoy triste por dejarla, porque ha sido mi segunda casa, la que me ha sustentado todos estos años.

— Te entiendo Michael, pero ya es tiempo. ¿Ya sabes a quién vas a dejar en tu reemplazo?

Ellos están tan a gusto conversando sobre el tema del reemplazo, la puerta esta entreabierta y la secretaria está escuchando todo, con las tazas de café en sus manos.

—Así es, ya tengo al indicado, está recibiendo asesoría en estos momentos.

—¿Estás seguro que va saber dominar todo esto?

—Estoy sumamente seguro, él es muy inteligente, y va a saber manejarlo. Además, ¿no te acuerdas que así llegué a ésta empresa, como un aprendiz?.

—Sí lo recuerdo.

La secretaria interrumpe la conversación entrando, sirve las tazas de café y sale de la oficina, pero siente enojo, rabia, ira porque ella tenía pensado que John se quedaría con ese cargo y no un desconocido que apenas acaba de llegar.

La secretaria se muerde las uñas, mira hacía todos lados, se nota el despero que siente por no saber si decirle a John lo que escuchó o quedarse callada. Después de unos minutos el empresario se retira. Ella decide decirle en la noche a John cuando él llegue a su apartamento.

#12

John llega a la cita como de costumbre, se baja de su automóvil, toca el timbre del apartamento, ella rápido abre la puerta invitandolo a pasar, pero no se ve tan arreglada, ni mucho menos feliz, como él esperaba verla.

Ella con cara de preocupación y de enojo al mismo tiempo, tronando sus dedos, le dice que tiene una mala noticia que darle, él asustado, pensando que cuál será esa mala noticia, coloca la botella de vino sobre la mesa de sala y se sienta en un sillón, ella desesperada camina dando vueltas alredor de él, dándose unos pequeños golpes con su mano empuñada sobre su pecho.

—Bueno, ya Lorena, dime que te pasa. —Le dice John anojado al verla tan desesperada, y la invita a sentarse para que le explique bien lo que está pasando, ella se sienta.

—En la reunión que organizó el empresario Rafael con el jefe hablaron que él dejará la empresa, dejará su cargo.

—¿De qué estás hablando Lorena, no entiendo?

—¡El jefe dejará la empresa! No entiendes. Y dejará a un remplazo en su cargo, para que maneje todo.

Él se alegra, la mira directamente diciéndole que es una maravillosa noticia.

—¿Sabes lo que quiere decir eso Lorena? Es mi oportunidad para subir de puesto, tomaré ese cargo, tendrémos mucho dinero, como siempre hemos querido. —Le dice riéndose.

Ella empieza a llorar, sujetandose del cabello, se levanta del sillón y le grita callando su discurso.

—No es como lo dices, nada de eso sucederá.

—Bien mi amor, el jefe me nombrará a mí, yo lo sé. ¿Sabes por qué? Yo le he ayudado en varias ocasiones, además yo llevo más tiempo en la empresa.

Él se acerca y la sujeta de los hombros, le dice que no sea dramática, que piense en grande, ella nuevamente lo calla diciéndole que está tarde escuchó cuando ellos hablaban y el jefe únicamente nombró a Santiago para ese cargo.

#13

John siente que el mundo cae sobre él, siente impotencia, pero a la vez siente mucha rabia, porque pensaba que por ser amigo del jefe y por estar trabajando muchos años en la empresa se quedaría con ese cargo. Se sienta sobre el sillón nuevamente, coloca sus manos en su rostro y grita por la ira que siente.

La secretaria llora, pero llora porque se le vinieron abajo sus sueños de tener mucho dinero, portar joyas, celulares de lujo, vestidos de diseñador, zapatillas de todos los estilos. Pero ella sabe claramente que tiene que hacer algo al respecto, y la ambición la lleva a armar un plan en su mente que seguramente sólo ella saldrá beneficiada. Se sienta a la par de él diciéndole que tienen que pensar en algo que les pueda ayudar, él pensando, le dice que sí, que puede hacer que Santiago pierda todo en un momento, porque en sus manos está su asesoría y en reportar su avance al jefe. Ella sonríe, lo abraza y le dice que ella lo apoya en todo lo que haga, pero en su mirada se nota que piensa en algo y no es precisamente en apoyarlo.

#14

Santiago llega muy temprano a la empresa, al igual que la secretaria que ya está parada en la entrada, como esperando a alguien. Él piensa rápido en que tiene la sola oportunidad de hablar con ella, la mujer más atractiva y la que lo flechó desde el primer instante.

—Buenos días. —Saluda Santiago muy humildemente, con una sonrisa en su rostro.

—Hola Santi, ¿estás bien?

—Si, ¿y usted?

—Ay, pero no me trates de "usted" me haces sentir muy señora. Dime Lorena o Lore, como tú desees.

—(Sonriendo) Perdón Lorena, no quise ofenderte.

Santiago ve llegar al jefe y enseguida se acerca a saludarlo. Conversan mientras caminan hacía dentro y el jefe saluda a la secretaria, y entran.

Las labores empiezan como normalmente en la empresa, pero John no ha llegado a trabajar, Santiago mientras lo espera, se dirige a su oficina a redactar unos documentos que habían quedado pendientes.

Cae la noche y John nunca aparece. Él sale de la oficina en busca del jefe para reportarle, pero en el pasillo se encuentra con uno de sus compañeros.

—¿Ya Estás enterado de la noticia? —Le dice muy asustado.

—¿Sobre qué?

—Encontraron a John en un callejón de la ciudad.

—¿Qué hacía allí?

—Nadie sabe, lo único que se sabe es que lo encontraron sin vida, completamente desfigurado.

Santiago se pone pálido, como si la sangre ya no pasara por sus venas, siente unos enormes escalofríos correr por su cuerpo, su mente se congela por unos minutos.

—¿Te sientes bien Santiago? — Le pregunta su compañero sosteniendolo del hombro.

—Ha, sí, ¿ya le avisaron al jefe?

—Sí, en éstos momentos estará por salir, tiene que ir a reconocer el cadáver.

Santiago suspira, no puede creer lo que está pasando, no sabe si llorar o gritar, porque para él John a sido muy buen amigo durante estos días, camina hacía el baño, pero se detiene en una de las paredes, permanece en silencio, preguntándose ¿Cómo fué? ¿Quién pudo haberlo asesinado? ¿A qué ciudad vine a parar?

#15

Repentinamente sujetan su hombro derecho, él asustado voltea a ver de quién se trata y se da cuenta que es la secretaria que está con su rostro mojado de tanto que ha derramado lágrimas, él la abraza muy fuertemente y le susurra al oído que no está sola, que él está allí para apoyarla. Sin saber que esas palabras salidas de su boca serán el principio de su tormento.
Ella solo llora desesperadamente, él la toma del rostro y trata de secar sus lágrima con un pañuelo que carga en el bolsillo de su saco, diciendo que porfavor ya no lloré, ella lo mira directamente a los ojos y se avalanza sobre él dándole un beso en los labios, él sustado, la retira rápidamente.

—¿Qué es lo que haces? —Le pregunta mientras la sostiene de los hombros, asustado por su reacción repentina, pero no puede negar que le ha gustado.

—Perdóname, enserio, no fue mi intención. Te aseguro que no volvera a pasar. No sé que me pasó, yo no soy así. —Le responde golpeando su frente contra la pared.

—No, no, está bien, ya no te golpees. —Le dice y la abraza dulcemente.

Después de un momento Santiago se despide de ella, pero le dice que cualquier cosa que necesite puede llamar a su celular, (diciéndole su número) ella rápido anota el número en su celular y él se va en busca del jefe, Pero cuándo llega él ya se ha ido.
Santiago se va a su apartamento, una vez allí, se prepara un té, se desviste, se pone su pijama y se mete a su cama, él trata de dormir pero la desesperación no lo deja, se sienta tomando uno de sus libro que está sobre la mesita de noche,

(Suena su celular y es un número desconocido).

—Aló.

—...

—¿Con quién hablo?

—... (Cuelgan).

Santiago mira su celular asustado, al saber que nadie le ha contestado decide apagarlo y lo vuelve a colocar en la mesita de noche.


#16

Después de una semana, que ya han enterrado el cuerpo de John, todo sigue igual en la empresa, o al menos eso se hace creer, Santiago tiene una cita con el jefe y no sabe si lo despedirá o que pasará con él.

—Buenos días jefe.

—Buenos días muchacho sientate. Te cite para que hablemos, y arreglemos las cosas bien.

—Dígame jefe.

—Por el momento estarás aquí, tomando el cargo de John.

—¿Está seguro? Porque yo apenas acabo de llegar, siento que no me corresponde.

—Pon en práctica lo que él te enseñó durante un mes. Es lo único que tengo para ofrecerte.

—Está bien jefe, yo tomaré ese cargo.

Él se retira, tiene el corazón partido en mil pedazos y sus pensamientos confundidos, mientras va camindo para su oficina se pregunta.

—¿Qué haré? Yo no me siento competente para ese cargo.

Ya entrando a su oficina recibe nuevamente la llamada del número desconocido.

—¿De quién será este maldito número? —Dice Santiago en voz baja.

Contesta la llamada pero nunca le responden. Pensando en quién puede estar molestando, rápido recuerda que él le ha dado su número a la secretaria.

—Cómo no lo pensé antes. Ahora tendré que regresar.

(Tocan la puerta).
—Hola Santi.

—Hola Lorena, justamente estaba por ir a verte.

—¿A sí? ¿Y eso como para qué?

—Es que verás, he estado recibiendo llamadas y nadie contesta, y yo te he dado mi número, pensé que posiblemente tú seas.

—(riéndose). No Santi, como crees. Mejor anota mi número para que te des cuenta cuando te llame.

—Ok.

Anota el número y la secretaria lo invita a cenar cuando salgan del trabajo, argumentando que se siente sola y que necesita que alguien la acompañe, él acepta, pero le dice que no tiene automóvil para ir, ella riendo le dice que lo llevará. Se retira de la oficina y Santiago se queda ordenando unos documentos que están sobre su escritorio.

#17

En el restaurante, ella le cuenta sobre como conoció a John, mientras él permanece en silencio escuchando lo que dice.

—La verdad conocí a John en una fiesta, él se portó como un caballero conmigo, y al instante nos hicimos muy buenos amigos, me ayudó con mi carrera, estuvo allí cuando más lo necesité. (Llorando). Me ayudó con el trabajo de secretaria en la empresa, él habló con el jefe, y éste aceptó ayudarme.

—Tranquila Lorena, ahora tienes mi apoyo. Te cuidaré y lo haré por John.

—Gracias Santi, no sabes lo bien que me haces sentir.

—De nada, puedes contar conmigo para lo que sea.

Ella limpia sus ojos, le dice a Santiago que la espere que sólo irá al tocador. Él se queda sentado, tomando el último trago de vino que está en su copa. Después de un momento ella vuelve, pagan y se retiran.

—Santi, me das la dirección de tu apartamento para ir a dejarte.

—Claro. (Diciendo su dirección).

Se dirigen a la dirección del apartamento y la secretaria empieza a llorar mientras conduce, él le dice que estacione el automóvil.

—No estés así Lorena.

—Talvez fue mala idea abrir viejas heridas.

—Lo mismo pienso, si quieres vamos a mi apartamento, te tomas un té y ya más tranquila te vas a tu apartamento.

—Me parece buena idea. —Le dice limpiando sus mejillas con sus manos y sonriendo.

#18

Llegan al apartamento, él le dice que se siente en uno de los sillones que está en la sala, mientras va a la cocina a preparar un té para que se tranquilice un poco.

—Sabes Santi, desde que te conocí me pareciste muy buena persona.

—¿De verdad? —Pregunta, acercándose con las tazas de té. Le da una a ella y se sienta a la par.

—Sí, de verdad. —Le responde sosteniendo su taza de té—. Sabes, yo he sufrido mucho durante toda mi vida, cuando pequeña mis padres eran alcohólicos, me regalaron con mi tía (suspira). Ella daba la vida por el asqueroso de su marido, él todas las noche abusó de mí, sabes, y yo sin poder defenderme y mucho menos decir una sola palabra. Me fuí de casa cuando ya tenía cierta edad, me brindó ayuda un novio mío, pero él me pegaba, me maltrataba constantemente hasta que un día desperté en un hospital, me llevaron a una casa de mujeres maltratadas donde me ayudaron con estudios, ropa, alimentación, pero me escapé con unas amigas, pagamos apartamento y fue cuando nos invitaron a una fiesta dónde conocí a John.

Mientras cuenta un poco de su vida sus lágrimas caen por su rostro, lavando su maquillaje y mojando sus mejillas, a él le conmueve todo lo que le dice, se acerca, la abraza y acaricia suavemente su cabello, permanece en silencio, no sabe que decir ni que hacer al respecto.

Tratando de tranquilizar a la bella secretaria le dice que se tome su té, que así se va a sentir mejor y que si quiere se puede quedar en su cama, ella acepta quedarse esa noche en el apartamento.

Pero Santiago no se ha dado cuenta que el plan de la secretaria está saliendo a la perfección.

Ella se va a la habitación, se quita sus tacones, se desviste y se acomoda en la cama, mientras él se queda en el sillón de la sala.
Ya se está quedando dormido cuando ella empieza a gritar horriblemente, él rápido se levanta y se dirige a la habitación.

Hace alrededor de 2 meses

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#19

—¡Lorena! ¡Lorena! —Le grita, para que despierte.

—(Llorando). Santi, abrazame por favor.

Él se sienta en la orilla de la cama y la abraza.

—Estabas teniendo una pesadilla, gritabas horriblemente.

—Sí Santi, mejor quédate aquí conmigo, ven acuestate.

—Bueno.

Él ingenuamente se acuesta a la par de ella y la abraza.

Al otro día muy de mañana, la secretaria se despierta, se queda por unos segundos observando a Santiago que duerme todavía, pensando: —Que bello y tan ingenuo es, me encanta, no lo puedo negar.

Él aún dormido cambia de posición en la cama, ella se levanta, se viste y se va, al sonido de la puerta él despierta, dándose cuenta que ella ya se ha ido. Él se levanta rápido, se da una ducha, se viste y se va rumbo a la empresa.

Él llega primero y a los 10 minutos después llega la secretaria, el sólo la ve entrar desde dónde está sirviéndose su taza de café, como sube al ascensor. Termina de llenar su taza de café y entra a su oficina, se sienta en la silla de su escritorio, prende su computadora para llenar unos formularios, después de un momento tocan la puerta, él se levanta para abrir, y se da cuenta que es el jefe.

—Tenemos que hablar. —Le dice, cerrando la puerta.

—¿Qué pasa jefe? —Le pregunta muy asustado.

—Dime la verdad muchacho, ¿Tú tuviste algo que ver con la muerte de John?

Santiago no puede creer la pregunta que le está haciendo el jefe.

—No, no jefe, yo no soy un asesino. Vengo de familia pobre y muy humilde y mis padres me han enseñado que la vida se respeta.

El jefe lo mira intimidantemente, atracando los dientes, se limita a quererlo golpear.

—Dime la verdad muchacho. Porque yo ahorita mismo te llevaré a la carcel.

—No señor, cómo cree eso, enserio que yo no tuve nada que ver, yo sería incapaz de matar a alguien y mucho menos a John que era un muy buen amigo para mí. Estaba aprendiendo tanto de él.

El jefe lo sujeta del saco y lo mira muy furioso.

—Si yo me llego a enterar que tú tuviste algo que ver, por el cargo que dejaré en la empresa. Te juro que te meto preso o mejor aún, te mataré con mis propias manos.

El jefe se retira de la oficina pero teniendo una corazonada de que Santiago no ha sido.
Santiago empieza a llorar acomodando su saco, se sienta en la silla del escritorio, no puede creer lo que está pasando. Preguntándose.

—¿Por qué Dios mío? ¿De dónde ha sacado eso el jefe? ¿Por qué yo? Yo no tuve nada que ver con la muerte de John, y tú lo sabes Dios.

Hace alrededor de 2 meses

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#20

Su cerebro da mil vueltas pensando en la pregunta que le ha hecho el jefe, sus lágrimas recorren sus mejillas, no tiene ni una sola idea de los que está pasando. Por otro lado, el jefe entra a su oficina, mira la nota que está sobre su escritorio, la toma entre sus manos y con una mirada de confusión preguntándose de quién la pudo haber dejado allí, la vuelve a leer por segunda ocasión.

"Hola señor Michael.

Usted me conoce muy bien y sabe que cualquier cosa, yo se lo diría de inmediato, es por esa razón que le envío está carta.

No le quería decir nada pero las circustancias me obligan, en estos días había tenido uno que otro disgusto con Santiago, él se ha comportado de una manera muy extraña para mi parecer, me ha amenazado diciéndome que me retire de la empresa, y sin duda yo no le he hecho caso ni una sola vez, es por eso que le aviso que cualquier cosa que me pase, Santiago es el culpable de todo.

Att: John."

Él se sienta en la silla de su escritorio, se sujeta su cabello y se toca la cara, con mirada de desespero mira a todos los lados de su oficina.

—¿Por qué John no me lo dijo cuando habló conmigo personalmente? ¿Será que fui muy paranoico en ir a preguntarle a Santiago? Que tonto soy, es difícil que él admita que asesinó a John, no debí reclamarle nada. —Se cuestiona a si mismo.

Le pega una palmada a su escritorio, escuchándose hasta recepción, dónde se encuentra la secretaria tomando una taza de café, de piernas cruzadas y sonriendo muy gustosamente, cómo si ya supiera lo que está pasando. Suena el ascensor, ella centra su mirada esperando que baje alguien, Santiago se viene asomando.

Hace alrededor de 2 meses

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#21

—Hola Santi, ¿Cómo estás?

—Bien Lorena, ¿Y tú, te sientes bien?

—Si, gracias. Y ya que estás aquí quería agradecerte por lo de anoche.

—No hay problema, yo te ayudaré en lo que pueda. Le podrías decir por favor al jefe que estoy aquí, y que quiero hablar con él.

—Él no te puede atender ahorita Santi. Está sumamente ocupado.

—Está bien Lorena, gracias.

Él quería aclarar su situación con el jefe de una vez por todas, se siente confundido, y con mirada de extrañeza se retira de la recepción, dirigiéndose nuevamente a su oficina, mientras la secretaria tan felizmente se queda sentada observando como él se retira.
El jefe está con los nervios alterados, pensando en qué puede hacer para descubrir el verdadero asesino de John.

(Suena el teléfono de su oficina).
—Aló.

—Jefe, le recuerdo que tiene una reunión en 10 minutos.

—Si, lo recuerdo Lorena, gracias.

—Cualquier cosa que necesite puede contar conmigo jefe.

En ese momento el jefe se queda paralizado recordando que años antes John le había contado que la secretaria estuvo en prisión por estar involucrada en el asesinato de dos personas, pero que ella no era culpable y que por eso él le ayudaría, es por eso que el jefe había hecho el convenio con John de ayudarla, dándole trabajo en la empresa como secretaria.
El jefe había visto a John con la secretaria besándose en el pasillo de la oficina, y es allí dónde piensa rápidamente en que la secretaria pudo haber tenido mucho que ver con la muerte de John, al recordar todo eso, cuelga el teléfono.

—No puede ser, como no lo pensé antes. —Se dice a sí mismo.

Afirmando el jefe, la posibilidad de que la secretaria tiene algo que ver con la muerte de John, se para de la silla, camina en circulos, pensando, siente escalosfrios, se quita el saco y lo lanza sobre su silla, se afloja la corbata, y se palmea la cara como para quitar los nervios que siente.

Hace alrededor de 2 meses

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#22

(Tocan la puerta).
—Adelante. —Ordena el jefe viendo para la puerta.

—Jefe, me avisan que lo están esperando en la reunión.

—Diles que voy enseguida.

—Bueno jefe.

Al instante que la secretaria se retira, el jefe se retracta de todo lo que ha pensado.

—Como puede ser esto posible, ella tenía una relación con él, se amaban, no pudo haberlo asesinado, no, no puede ser esto, ella no es culpable, no tenía nada que ganar con eso, no puedo acusarla injustamente. —Argumenta acomodando su corbata, se coloca su saco, y sale de la oficina. Y le dice a la secretaria que cuando regrese quiere que Santiago ya esté en su oficina, porque quiere platicar algo sumamente importante con él.
Él se va a la reunión y la secretaria se levanta rápido de su silla y se dirige a la oficina de Santiago. Entra llorando tratando de que Santiago sienta compasión por ella, él muy preocupado al verla llorar se levanta de la silla de su escritorio y la abraza.

—¿Por qué lloras Lorena? ¿Qué sucede?

—¡Ay Santi! Ni te imaginas que pasa.

—Dime, sabes que puedes contar conmigo.

—Es que el jefe me está acusando de que yo estoy involucrada en la muerte de John.

Él se queda callado unos segundo, atranca los dientes y cierra fuertemente sus ojos abriendolos de nuevo, la sostine de los hombros y la observa fijamente.

—¿Qué pasa Santi?

—Nada, solamente estoy pensando del por qué el jefe te está acusando de eso.

Alejándose de ella, y sosteniéndose con sus manos sobre la mesa del escritorio, dándole la espalda a la secretaria, pensando en que el jefe tendrá sus razones en acusarla. Ella se seca sus falsas lágrimas con sus manos y lo mira de pies a cabeza.

—¿O acaso tú piesas eso también? —Le Reclama a Santiago que sigue de espalda.

—Claro que no Lorena. —Le dice volteando a verla.

—Entonces, ¿Por qué te pones de esa manera?

—¿Cuál manera? —Le pregunta viéndola a los ojos.

—Nada Santi, simplemente no supe que hacer y vine a contarte a tí sobre mi problema.

—Está bien, no te culpo, sólo que así como tú, yo igual tengo problemas.

Ella lo mira fijamente, extrañada de la reacción de él, no puede creer que Santiago no la abrazara ni mucho menos la  contemplara como ella pensaba. Y se retira enseguida de la oficina sin decirle absolutamente nada de la orden del jefe.

Hace alrededor de 2 meses

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#23

Él sosteniéndose nuevamente con sus manos sobre la mesa de su escritorio, en su mente pasan demasiadas cosas, empieza a dudar de la atractiva secretaria, pero no está sumamente seguro de ello.

—Talvez el jefe tiene razón, tendré que ayudarlo en esto. ¿Pero cómo?. —Dice santiago caminando para la ventana de su oficina, pensando en que puede hacer para descubrir si de verdad es la secretaria la autora de todo eso.

Ella llega a la recepción, agarra su bolsa de maquillaje que está sobre la mesa de su escritorio y se dirige al baño. Viéndose al espejo empieza a retocar su labial color rojo, que es siempre su preferido, pensando en la gran locura que acaba de hacer, se queda quieta unos segundos y lanza con gran fuerza su labial contra la pared.

—¿Que hice? ¿En qué momento se me ocurrió decirle eso a Santiago? Ahora dudará de mí y le dirá al jefe. Lo perderé todo. —Dice viéndose nuevamente al espejo.

—¡O talvez yo estoy viendo cosas de más! No, no, no, él no puede dudar de mi, nadie lo puede hacer, yo no he hecho nada, ¡que locura! Sólo encontré de malas a Santiago, eso es todo.

Recoge el labial quebrado del piso, limpia bien todo y se va a recepción a esperar al jefe, olvidando por completo avisarle a Santiago que él lo quiere en su oficina cuando llegue.

Hace alrededor de 2 meses

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#24

Santiago llama a recepción para decirle a la secretaria que se retirará por un problema que le ha surgido y que le avise al jefe cuando llegue, se dirige a su apartamento deseperado porque quiere llamar por teléfono a su mamá, solo para saber cómo está y para tomar un poco de valor y sentido a su vida porque se siente muy deprimido.

—Aló. —Contesta su mamá.

—Hola madre.

—¡Hijo! Dios mío, que bendición. ¿Cómo estás?.

—Bien mamá, extrañando mi casa, mi familia, y sin duda a usted.

—Dios mío hijo, nosotros aquí también te extrañamos.

—¿Cómo están ustedes?

—Bien hijo, yo ahora felíz al escuchar tu voz. —En ese momento Santiago logra escuchar la voz de su hermana silva que le grita al fondo y sonríe inmensamente.

—¡Te queremos hermano! —Grita su hermana Silvia.

—¡Escuchaste! —Dice su mamá, muy feliz.

—Sí mamá, me alegra demasiado que estén bien.

Se mojan sus ojos de lágrimas porque está sumamente feliz al escuchar que su familia está bien y que lo quieren, y eso le conforta intensamente, ayudándole a salir adelante.

Sin embargo en la oficina, el jefe no llega, sino hasta el otro día, que manda a llamar a Santiago con la secretaria porque quiere hablar algo sumamente importante con él.

—Tengo una muy buena noticia que darte. —Le dice viéndolo directamente a los ojos.

—Dígame jefe, de qué se trata.

—Recibí una orden del más grande ejecutivo, y ni sabes muchacho, de ahora en adelante trabajaras desde aquí.

—¿Cómo?

—Verás muchacho, de ahora en adelante tu oficina estará a la par de la mía, tendrás tu propia secretaria, y tendrás que asistir a cualquier reunión o actividas que se realice en mi nombre. Serás como... Mi mano derecha.

Santiago se queda callado, asustado por todo lo que el jefe le está diciendo, con sus dedos entrelazados pensando en que posiblemente se han vuelto locos al nombrarlo en ese cargo, pero él está consciente de que lo va a desempeñar bien y sin duda lo acepta.

Hace alrededor de 2 meses

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#25

El jefe sostiene el teléfono y llama a la secretaria para que entre porque tiene que decirle algo de mucha importancia, ella al oír la orden del jefe, entra en total pánico, se siente nerviosa, siente que el mundo da vueltas sin parar, porque piensa que posiblemente Santiago le ha dicho al jefe de todo lo que ha pasado un día atrás, se levanta de su silla, se acomoda su vestido y su cabello e ingresa a la oficina.

—Dígame jefe.

—Lorena, siéntate.

Ella se sienta en una silla al lado de Santiago, con sus manos temblando de los nervios que siente y su mirada se fija a él, cómo preguntándole ¿qué le haz dicho al jefe?, y él la mira tan profunda y misteriosamente, que hasta ella siente el total cambio de él. Ya no la mira como lo hacía antes, con aquella chispa y amor, es como si estuviese sentada al lado de otra persona.

—Quiero que prepares la oficina que está al lado de la mía, y también llama a éstas tres chicas para una entrevista, sólo si de verdad desean trabajar como secretaria. —Le dice el jefe entregándole una hoja a la secretaria donde están anotados los nombres y números de las chicas.

—¿Por qué jefe? ¿Acaso no estoy haciendo bien mi trabajo?

—No es por tí Lorena, de ahora en adelante Santiago estará en esa oficina y tendrá su secretaria.

Ella cambia totalmente su pensamiento al saber que nada de lo que se imaginó era cierto, mira a Santiago sonriendo y piensa que ahora lo tendrá más cerca que nunca. Obedeciendo a la orden del jefe se retira de la oficina a hacer todo lo que él le ha ordenado, y ellos se quedan mirando muy misteriosamente como si algo tramaran, sin embargo no dicen absolutamente nada, sólo se siente un silencio profundo entre ellos que se logra escuchar fuertemente el sonido de los automóviles que pasan afuera en la avenida.

Hace alrededor de 2 meses

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#26

—Bien Santiago, ve a tu oficina y despidete de ella de una vez, que mañana estará todo areglado para que te pases para acá. —Le dice el jefe quedándose sentado en la silla de su escritorio, pensando que ahora teniendo a Santiago cerca de su oficina descubrirá cómo realmente es, y podrá resolver las sospechas que tiene sobre él.

Santiago se retira y se dirige a su oficina, entra y empieza a observar todo, recordando los consejos de John y todo lo de su buena amistad que él le brindó en ese corto tiempo que compartió con él, piensa en qué pasará con él de ahora en adelante, logrará desempeñar bien el cargo que le ha dado el jefe, pero también piensa en que estará más cerca de la hermosa secretaria, la podrá ver todos los días y así saldrá de cualquier duda que tiene hasta este momento sobre ella.

Cae la noche y todos se van a sus apartamentos, Santiago llega al de él, deja sus llaves sobre la mesa de sala y se sienta en el sillón, se siente sólo, siente que no puede continuar con todo esto que está pasando, pero en su interior siente que tiene que seguir por su familia, y por la amistad que alguna vez hubo entre John y él.

(Suena su celular de un mensaje de texto).

—Hola Santi, te escribo para desearte buenas noches, que duermas bien.

Él extrañado al ver el mensaje de la secretaria, sonríe.

—Gracias Lorena, igualmente.

La secretaria con una coqueta sonrisa lee el mensaje ya cómodamente acostada en la cama de su casa. Se nota a simple vista su simple coqueteo.

Hace alrededor de 2 meses

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#27

Al otro día muy temprano ya está la secretaria dando ordenes para los últimos toques a la oficina de Santiago, llega el jefe y le pregunta si ya ha llegado Santiago a lo que ella le responde que no, pero que las chicas ya están esperando en recepción para lo de su cargo, él se para en la puerta de la oficina de Santiago y las observa detenidamente donde ellas están sentadas hablando entre sí, él se dirige a ellas, se presenta y les dice que pasará una por una a la entrevista que les hará y que una vez elija a una, conocerá a su nuevo jefe.

—Tú serás la primera. —Le dice a la chica que está sentada en medio de las otras dos.

Llega Santiago y la secretaria lo recibe muy felíz, abrazandolo y dándole un beso en la mejilla.

—Santi, ¿Cómo estás?

—Bien Lorena, ¿Tú como estás?

—Bien, no me quejo. Ven a ver como está quedando tu oficina.
Ella muy felíz lo sostiene de su mano y lo lleva a su nueva oficina, él siente una alegría inmensa entrando por la puerta, no puede creer que por fin tendrá su propia oficina en la empresa y que trabajará por fin al lado del jefe, su sueños poco a poco se están cumpliendo, la secretaria suelta su mano y lo observa con una sonrisa en su rostro, mientras él camina viendo todo lo que hay a su alrededor, se acerca a la inmensa ventana de cristal a observar todo afuera, permanece callado pero se nota en su cara que se siente inmensamente felíz.

—¿Cómo te sientes Santi?

—Me siento como todo un ejecutivo. —Le responde Santiago muy contento y pensativo, acomodando su corbata.

Ella se acerca y lo sostiene nuevamente de su mano diciéndole que se siente muy felíz por él, y que puede contar con ella para lo que necesite, él la mira muy tiernamente y le agradece, se abrazan muy fuertemente, y en ese momento sienten una conexión irreal entre ellos, se miran a los ojos y él tiernamente acaricia su cabello, y acercándose muy suavemente le da un beso en los labios. Ella siente sus piernas temblar y su corazón acelerarse mil veces, nunca en su vida a sentido algo así, no sabe que sucede en realidad, pero, le gusta lo que está sintiendo, cierra suavemente sus ojos, al igual que Santiago, que siente su respiración detenerse, no puede controlar todo lo que siente en su corazón.

—¡¿Qué está pasando aquí?! —Dice el jefe parado en la puerta de la oficina sumamente furioso por lo que acaba de presenciar.

Hace alrededor de 2 meses

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#28

Ellos muy asustados se retiran enseguida uno del otro, y miran al jefe que está con ceño fruncido parado en la puerta.

—¡¿Acaso no respetan la memoria de John!? —Regaña el jefe—. Que te pasa Santiago, acaso no recuerdas que él te dio su amistad, y tú Lorena, tú fuiste el gran amor de John acaso no lo recuerdas.

Santiago se queda paralizado, no tiene ni la más mínima idea de que pensar y mucho menos de que decir o sentir, ella mira a ambos y se pone a llorar como una niña que le acaban de quitar su preciado juguete.

—Perdón jefe, yo no tengo culpa de nada, fue Santiago él que me besó.

Santiago la mira, atrancando sus dientes.

—Sí jefe, lo admito, yo tengo culpa de esto.

El jefe los mira detenidamente y le ordena a la secretaria que se retire de la oficina de inmediato, ella sale enseguida limpiando con sus manos sus lágrimas que han mojado sus mejillas.

El jefe mira hirientemente a Santiago sosteniendolo del saco con una enorme fuerza.

—Hoy no tengo la menor duda de mis sospechas.

—¿De qué habla jefe?

—¿De que habo? ¡Carajo Santiago! —Le dice el jefe soltandolo del saco de un solo tirón, muy enojado. Se da la vuelta y se empieza a reir de la rabia que siente. Y se dirige a cerrar la puerta.

Hace alrededor de 2 meses

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#29

—No puedo creer que no te hayas dado cuenta de las falsas lágrimas de Lorena.

Santiago en ese momento recuerda el día en que la secretaria le dijo que el jefe la estaba acusando de la muerte de John. Y el jefe lo mira detenidamente como él permanece en silencio, recordando ese momento.

—Santiago, yo sé que tú sabes algo y no me lo has dicho.

—No jefe, como cree eso.

—Ven muchacho, siéntate.

El jefe lo invita a sentarte en el sillón que está en la oficina, mientras él acerca la silla del escritorio para poder hablar con él, frente a frente.

—Cuenta conmigo muchacho, dime lo que piensas realmente.

Santiago está nervioso, sentado en el sillón, con sus codos sobre sus piernas y con sus dedos entrelazados, pensando en sí decirle al jefe lo que ella le dijo y de las sospechas que tiene sobre la secretaria.

—Verá jefe, hace unos días Lorena entró a mi oficina llorando, yo compadeciendome de ella me levante de la silla de mi escritorio, y la abracé. Fue entonces cuando ella me dijo, que usted la acuso de la muerte de John.

El jefe lo mira sumamente sorprendido de lo que él le está diciendo, pensando en que él nunca le ha dicho ni reclamado nada a la secretaria, es en este momento cuando él da por terminadas las sospechas que siempre ha tenido sobre ella. Se levanta de la silla y se dirige a la ventana, todavía no puede creer lo que Santiago le ha dicho.

Hace alrededor de 1 mes

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#30

El jefe se voltea para verlo y sigue hablando con él.

—No te puedo negar que he sospechado de ella, pero nunca le he reclamado nada. Eso solamente lo hice contigo.

—Sí jefe, créame que yo no le creí ni una sola palabra. Por eso se lo digo a usted.

—Gracias por confiar en mí.

El jefe le toca el hombro a Santiago, y él se levanta del sillón donde está sentado, y le dice que tienen que hacer algo al respecto.

—Usted y yo tenemos sospechas, pero sólo son sospechas, tenemos que averiguar si ella es culpable o no.

—Muy bien muchacho, planificaremos algo. Pero no en éste momento porque ella se dará cuenta si nos tardamos mucho hablando, mejor lo espero en mi casa esta noche, allí hablaremos.

De pronto se escuchan los gritos de desespero de las tres chicas que están en recepción, ellos asustados salen corriendo a ver qué es lo que está pasando, y se encuentran con la secretaria desmayada, tirada en el piso, con su maquillaje corrido de tanto llorar. Y ellas dándole aire con unos papeles que tomaron del escritorio.
Santiago corre inmediatamente a levantarla del piso, la suspende entre sus brazos y la ingresa a la oficina del jefe que está más cerca. El jefe inmediatamente llama a la ambulancia para que la lleven al hospital porque la chica se encuentra sumamente grave.

Hace alrededor de 1 mes

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#31

—¿Que es lo que ha pasado? —Dice el jefe sumamente asustado, dirigiéndose a las chicas y una de ellas le explica de cómo la secretaria se desmayó.

—Ella salió de esa oficina. —Explica, señalando la oficina de Santiago—. Y se dirigió al baño, allí tardo bastante rato, nosotras estabamos hablando del asunto ese de quién ocupará el cargo de secretaria, cuando vimos, salió del baño derritiendose en llanto, caminó un poquito y se desplomó en el suelo, cayó desmayada, fue cuando nosotras gritamos del susto y corrimos a echarle aire con estos papeles. —Sigue explicando sosteniendo los papeles en sus manos—. Pero no sabemos el motivo del por qué estaba llorando.

El jefe escuchando muy atento las palabras de la chica, asustado y preguntándose qué fue lo que le pasó realmente a la secretaria. Mientras Santiago está sumamente nervioso, asustado y agitado de todo lo que ha intentado hacer para que reaccione la secretaria.
En ese momento llegan los paramédicos, colocan el cuerpo de la secretaria en una camilla y se la llevan en la ambulancia, juntamente con Santiago que se ha ofrecido acompañarla hasta el hospital.

Una vez en el hospital, está Santiago esperando en urgencias, desesperado, camina de arriba, abajo, con la mirada perdida, derrepente llega corriendo el jefe preguntándole qué le ha dicho el médico, sí ya se recuperó la secretaria, a lo que él le explica que nadie a salido a decirle nada y qué por eso está afligido, porque no quiere que nada malo le pase a la secretaria.

Hace alrededor de 1 mes

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#32

Mientras Santiago y el jefe están esperando que alguien les diga algo acerca de la secretaria, el doctor y dos esfermeras están haciendo todo lo posible por hacer reaccionar a la secretaria que ha sufrido un paro cardíaco, porque ha estado consumiendo pastillas con licor, y también a sufrido un shock nervioso.

El doctor la observa detenidamente, y se pregunta qué la ha llevado a consumir semejante aberración. Después de tantos intentos la secretaria vuelve en sí, pero no despierta de inmediato. Todos salen de la habitación del hospital dejándola allí, conectada a unos aparatos porque no ha despertado del shock que ha tenido.

El doctor se dirige a explicarles a los familiares de Lorena lo que ha ocurrido.

—¡Familiares de Lorena! —
Dice alzando la voz a todos los que estaban esperando.

—Somos nosotros jefe.

—Sí, díganos. —Dice el jefe acercándose al doctor.

Ellos se acercan al doctor y éste les explica lo que ha ocurrido.

—Verán, ella por el momento está en reposo, ya salió de todo peligro, no tienen de que preocuparse.

—Pero, ¿por qué se desmayó. —Pregunta Santiago.

—Ella consume pastillas con licor, es por eso que sufrió un paro cardíaco, juntamente con el shock nervioso.

El jefe se da la media vuelta, alejándose del doctor y de Santiago, se coloca la mano en la cabeza, se siente culpable, siente que ha cometido un grave error en sorprenderla en ese momento con Santiago, y decirle que se retiré de la oficina.

Hace alrededor de 1 mes

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#33

El doctor le dice a Santiago, que le tengan paciencia a Lorena, que ella de un momento a otro va a reaccionar del todo. y se despide de él, retirándose a su consultorio. Santiago con su rostro lleno de preocupación, con el corazón y la mente revuelta, se dirige dónde está el jefe, lamentándose por lo que ha ocurrido, le toca el hombro y le dice que ella va a salir de ésta, y que ya no se preocupe.
El jefe se voltea lo mira y le dice que se vaya a descansar, que él cuidará de la secretaria por esa noche. Él acepta y se retira, dirigiéndose a su apartamento.

Entra, se quita el saco, lanzandolo sobre el sillón de sasa y se sienta, desliza su corbata, soltandola en definitiva, y reposa su cabeza sobre el respaldo del sillón, viendo al techo, en ese momento cae una llamada a su celular, del número desconocido, que lo ha estado martirizando los últimos días.

—Pero qué diablos. —Dice Santiago viendo su celular, asustado y sorprendido al ver que es nuevamente ese número desconocido, y en ese momento decide no contestar pero el que está llamando sigue insistiendo.

—Aló. —Contesta Santiago.

—... A.. A.. Aló.

—¿Con quién hablo?

—...

—Dígame.

—... S..soy John.

Santiago en ese momento se queda atónito, paralizandose por completo, y se le cae el celular sobre la alfombra del piso, de la gran impresión que ha llevado. No puede creer lo que está pasando.

Hace alrededor de 1 mes

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#34

Reacciona enseguida, levanta el celular de la alfombra y se da cuenta que han colgado.

—No puede ser. —Dice viendo la pantalla del celular, y vuelve a marcar a ese mismo número para percatarse de lo que ha escuchado es cierto, y no son alucinaciones, pero éste nunca contesta. Sus manos tiemblan, y se vuelven cada vez más frías—. ¿Cómo es esto posible? Si John está muerto. —Vuelve a argumentar en voz baja viendo el celular una vez más, intenta llamar pero ya no contestan.
Deja el celular sobre la mesa de sala y se dirige a su habitación, se desviste, se da una ducha, y se coloca su ropa para dormir. Se sienta en la orilla de la cama, se coloca las manos en la cabeza, pensando en que posiblemente se está volviendo loco, porque John está muerto.
Se acuesta para poder descansar un poco, pero la preocupación y la desesperación no lo deja, dá vueltas sobre la cama, hasta que, después de un momento empieza a cerrar sus ojos, y el cansancio lo vence de una vez.

~Llega Santiago a la oficina, muy reluciente, con su traje nuevo color azul marino, y sus zapatos negros bien lustrados, como uno de los grandes ejecutivos, entra a su oficina y se sienta en una enorme y hermosa silla del escritorio, está ordenando unos documentos que están sobre el escritorio, cuando derrepente entra John a la oficina, herido, y con su vestimenta rota y sucia, lo mira intimidantemente, él asustado al verlo, traga la saliva que tiene resagada en su boca, en ese momento también entra la secretaria con una pistola en sus manos y le dispara a John sin piedad, ni remordimiento, después se dirige a él, viéndolo horriblemente, como que si fuera otra persona, y apuntandole con el arma.

—Vengo por ti, desgraciado.

—¿Pero, pero yo que te he hecho para que me quieras matar?

—Cállate. Y tragate esto. —Le Grita bruscamente.

Le dispara tres veces a Santiago, sintiendo el dolor inmenso entre sus entrañas, mientras ella ríe como enloquecida.~

Hace alrededor de 1 mes

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#35

En ese momento Santiago despierta de un sólo golpe, sentándose y pegando un grito de desespero y preocupación, agitado mira para todos lados de su habitación, dándose cuenta de inmediato que sólo ha sido una horrible pesadilla.
Se levanta de la cama y se dirige a la cocina a prepararse un té, pero en ese momento suena nuevamente su celular, se escucha más fuerte de lo normal, porque el silencio de la madrugada abarca todo el sonido que este produce.
Santiago mira intrigado para la mesa de sala donde está el celular, camina despacio para donde está, siente miedo y desespero por saber quién es el que está llamando a esa hora, y cuelgan, él continúa caminando y lo sostiene entre sus manos, y revisando las llamadas, se da cuenta que a sido el jefe que lo ha llamado. Rápido cambia su semblante y le marca para saber que es lo que está pasando.

—Jefe, ¿qué es lo que pasa?

—Perdona por llamarte a ésta hora Santiago, pero sólo quería avisarte que Lorena ya despertó. Ya está fuera de peligro.

—Que bien jefe, me alegra saber eso.

—Sí, nos vemos en la oficina como siempre.

Cuelgan inmediatamente, pero Santiago sigue con la intriga de la llamada del número desconocido, y viendo su celular, selecciona el número y vuelve a marcar, para saber quién es realmente el que ha llamado.

Hace alrededor de 1 mes

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#36

—.... (Susurros).

Santiago se sienta en el sillón y se retira el celular de su oreja, y lo mira con mucho pánico, sus manos se tornan cada vez más frías, sintiendo miedo se vuelve a colocar el celular para poder hablar.

—Aló, John. ¿Eres tú?

—..Sí, Santiago... Ayudame porfavor.

—Necesito saber dónde estás John. ¡Dime dónde estás!

—Estoy encerrado, .... Lorena....

—¿Lorena?

—Lorena sabe.

En ese momento se corta la llamada, Santiago vuelve a insistir pero ya no contestan, coloca el celular nuevamente en la mesa, y se toca la cara, se nota a simple vista su desesperación y la inmensa preocupación que siente, pensando en qué hará ahora para saber dónde está John o si realmente es él y no le están jugando una mala broma.

—Hoy mismo empezaré a averiguar. —Dice Santiago levantándose del sillón y se dirige a darse una ducha y a cambiarse para ir a la oficina.

Hace alrededor de 1 mes

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Princesa_hindi
Rango10 Nivel 48
hace alrededor de 1 mes

Por favor continua, me quede engachada esta super emocionante


#37

Santiago llega a la empresa, e ingresa a la oficina del jefe, que ya está sentado organizando todo en su escritorio.

—Buenos días jefe. 
 
—Que bueno que llegaste muchacho, quiero que instales a tu nueva secretaria, y que de inmediato te vayas al hospital a ver a Lorena.  

—Bueno jefe, con permiso.

Santiago sale de la oficina y se dirige a darle la bienvenida a su secretaria que ya estaba sentada en la silla de recepción cuando él entró. Se acerca a ella, y ella rápidamente se levanta para saludarlo. Es una señorita muy simpática y alegre, usa lentes, y viste falda negra hasta la rodilla, blusa blanca holgada a su cuerpo y tacones negros, se ve muy sencilla para el gusto de cualquier hombre empresario y millonario, pero para Santiago es una hermosa y muy atractiva chica ante sus ojos, él rápidamente se centra en el brillo de los lentes de la chica, sin poder distinguir bien el color de sus ojos, después brevemente dirige su vista para sus labios llenos de vida, con un toque de brillo labial que se ha puesto para lucir bien, él le sonríe gentil y románticamente.

—Buenos días señorita.  

—Buenos días joven, ¿usted es?
—Pregunta ella dándole la mano, en señal de saludo.
  
—Soy Santiago, seré su jefe de hoy en adelante. —Le responde estrechandole su mano.

—Oh, que bien, gusto en conocerlo jefe. Mi nombre es Danna.

—Mucho gusto Danna.

Se miran y sonríen tan tímidamente, ella baja la cabeza sonrojandose de la mirada tan atractiva de Santiago, y él al verla así, le dice que le enseñará su escritorio, llevándola hasta allí.

#38

—Aquí será tu lugar de trabajo Danna, llevarás los apuntes correspondientes, mis horarios de reuniones, y una cosa muy importante que quiero que hagas de una vez, será redactarme los documentos que están sobre el escritorio de mi oficina, por favor.

—Así será jefe, no se preocupe, que soy experta en eso. —Le contesta con una bella sonrisa en su rostro.

Santiago se despide de Danna, diciéndole que tiene cosas pendientes por hacer fuera de la oficina, y se retira, dirigiéndose al hospital a ver a Lorena, se sube a un taxi, y mientras corre, él va pensando en la forma para preguntarle a Lorena si en verdad sabe algo de John, pero decide hacerlo en otro momento, para pensarlo más detenidamente, porque no quiere echar todo a perder si en dado caso ella es culpable.

El taxi se estaciona frente al hospital, Santiago se baja, le paga al taxista e ingresa, le pregunta a una de las enfermeras que pasa serca de él, dónde está Lorena, con unos papeles en mano, ella busca entre su listado y le indica la habitación donde se encuentra, él rápido se dirige a la habitación, pero se detiene a observarla desde la ventana de vidrio de la habitación, pálida, sin aliento de vivir, dándose cuenta que ya no es nada de aquella atractiva mujer de labios rojos, que a él tanto le ha gustado. 
Después de varios minutos, ya más relajado, ingresa a la habitación, y ella fija su mirada a él sonriendo.

—Me alegra que hayas venido Santi. 

—Sólo vine a ver como sigues. 

—Sigo bien, quiero salir ya de aquí, tengo muchas cosas por hacer. 

—¿Y cómo qué cosas? —Le pregunta Santiago acercándose a ella y sujetandola de la mano derecha, como esperando que le cuente algo acerca de John.

#39

—Cosas de la oficina, de mi casa. ¡Yo tengo una vida sabes!

La secretaria se nota cada vez más desesperada por salir del hospital, y más aún con la mirada culposa de Santiago, que está preguntándole si tiene a alguien que la cuide en su casa cuando salga del hospital, ella le responde que no tiene a nadie y él se ofrece a cuidarla, más in embargo ella se niega, y es cuando él con más razón continúa sospechando, sin cambiar la mirada hacía ella.

—Bueno, ¿Pero porqué tan atento conmigo? Que hasta quieres cuidarme.

—Sólo intento ser amable contigo Lorena, no lo tomes a mal. Pero si tanto te incomoda mejor me retiro. —Le dice dirigiéndose a la puerta.

—No, no Santi, por favor, no me dejes sola. 

Él voltea a verla con mirada de preocupación al verla tan frágil y desalentada, sentada en la camilla. Con ganas de sacarla de allí inmediatamente.

—Me quedaré, no te preocupes.
—Le dice acercándose a ella.

—Gracias Santi, me haces muy felíz.

Se sienta en la silla que está a un costado de la camilla, sostiene y acaricia su mano nuevamente, ella lo mira sonriendo muy cariñosamente, siente como su corazón palpita cada vez más rápido, se acuesta y dá un muy profundo y largo suspiro, quedándose dormida poco a poco por la gran debilidad que siente. En ese momento ingresa el doctor a la habitación muy silenciosamente, santiago lo voltea a ver y se para de la silla.

—Buenos días joven.

—Buenos días doctor. —Le contesta estrechando su mano.

—¿Usted es el novio de la señorita?

—(Sonriendo) No doctor, ella es la secretaria de mi jefe, es mi compañera de trabajo, pero no se preocupe que yo estoy aquí para ayudarla.

—Perdón, perdón, no quise incomodarlo con mi pregunta.¿Podemos hablar afuera por favor?

—Sí claro, con mucho gusto.

#40

Salen de la habitación, y el doctor sumamente preocupado por la salud de la secretaria, le hace unas breves preguntas a Santiago que de igual forma está preocupado por ella y nervioso por saber que le dirá el doctor a cerca de su situación.

—¿En algún momento a tenido alguna discusión o algo que la haya hecho enojar tanto?

—No doctor, bueno, no que yo esté enterado. Y para decir verdad yo sólo la veo en la oficina, porque como le dije antes, sólo soy su compañero de trabajo.

—Si, entiendo, entiendo, verá joven yo necesito que usted esté pendiente de ella, lo más que pueda, porque está pasando por una situación muy delicada, eso que toma no es bueno para su salud, tenemos que ayudarla. Además ya puede llevarsela a su casa.

—Está bien doctor, no se preocupe, mi jefe y yo estaremos muy al pendiente de ella.

—Muy bien, gracias, de verdad se lo agradezco.

El doctor se despide de Santiago y se aleja en ese enorme pasillo del hospital, Santiago con cara de pánico, pensando en qué hará ahora después de lo hablado, y que hará para localizar a John, está con los nervios alterados de pensar en la posibilidad de que pueda estar vivo, encerrado y sufriendo en algún lugar. Observa a la secretaria a través del vidrio, cómo ella duerme tan plácidamente, cuando el que fue su pareja pueda estar sufriendo.

#41

Santiago no puede creer todavía la posiblidad de que ella es culpable, si se vé tan atractiva, hermosa y frágil, como una muñeca de porcelana.

—Que enredo con esto. —Dice Santiago entre dientes, sancando el celular del bolsillo de su pantalón, marcandole al jefe, para contarle lo que está pasando.

—¡Jefe!

—Si muchacho, dime que pasa.
-Verá, el doctor me dijo que tenemos que cuidar a Lorena muy detenidamente, porque está critico su estado de salud.

—Bien muchacho, tómate el tiempo que quieras.

—Pero jefe, ¿la llevo a mi apartamento? ¿O que hago?

—Pregúntale a ella, dónde quiere estar, porque no la puedes obligar.

—Bien jefe, eso haré, nos vemos.

Santiago cuelga el celular, lo guarda en su bolsillo y entra nuevamente a la habitación dónde está la secretaria, y susurrandole su nombre al oído la despierta, ella abre sus ojos y lo mira con un inmenso cariño, le acaricia su mejilla con su mano suave y delicada, él corresponde a la caricia besando la palma de su mano con mucho amor.

—Gracias por estar aquí Santi.

—No agradezcas Lorena, hago lo que puedo.

Santiago se aleja muy despacio, dando un profundo suspiro.

#42

—¿Qué pasa?

—El doctor autorizó tu salida.

—¡Que bien Santi! Es la mejor noticia.

—Si, sólo que te tendré que acompañar.

—¿Qué? No, yo estaré bien, no te preocupes. Sólo quiero irme a mi casa.

Santiago le insiste que tiene que acompañarla a su casa, porque ella necesita todavía que la cuiden, pero cada vez que él le insiste, ella se enfurece aún más.

—Está bien Lorena, sino quieres, te llevaré a mi apartamento y allí te quedarás hasta que yo te diga que puedes salir. —Le dice Santiago ya alterado de la rebeldía de la secretaria por no querer que él la acompañe hasta su casa.
Ella cambia su rebeldía y enojo completamente, sustituyendo por una enorme sonrisa, se muerde su labio inferior y le contesta gustosamente que acepta irse con él al apartamento.

Salen del hospital y se dirigen al apartamento de Santiago, dónde comenzará el mejor de los momentos más  atentos de él hacía ella, la Secretaria está con una enorme sonrisa en su rostro que llenaría de felicidad a cualquier persona que la estuviera viendo en ese momento.

#43

Entran al apartamento, y él le dice que de ahora en adelante esa será su casa. La instala en su habitación, y le indica que en la cocina puede encontrar todo lo que quiera cocinar, que la nevera está repleta de compras que él ha hecho. Ella observa todo a su alrededor, sumamente felíz de saber que ahora compartirá apartamento con él.

—Gracias Santi, no sabes la felicidad enorme que siento.

Él sonriendo se acerca a ella y le dice que no tienes nada que agradecer, que él lo hace porque siente un gran afecto hacía ella y porque desea ayudarle.

—Pero, tú sabes que no me puedo quedar mucho tiempo.

—Lo sé Lorena, esto es hasta que te recuperes completamente.

—Gracias. Pero no tengo ropa, mi ropa está en casa.

—Si deseas puedes darme tu dirección, y yo con todo gusto voy a buscar tu ropa, sólo dime dónde está.

La secretaria da media vuelta, dándole la espalda a Santiago, se acaricia su cabello pensando en la forma de ir a buscar su ropa sin que él se entrometa en sus asuntos.

—¿Me dirás? —Le dice Santiago que permanece viendo todos sus movimientos, con su ceja levantada, y esperando una respuesta de la bella mujer que sigue sin decir una sola palabra caminando para el sillón de sala.

#44

—No te preocupes Santi, le llamaré a una amiga para que recoja mi ropa. —Le responde, sentándose en el sillón y sontiene un libro que tiene él sobre la mesa de sala, mientras él la mira muy consternado, y haciendo un gesto de resignación por su respuesta, le dice que está muy bien.
Se dirige a su habitación a ordenar un poco, cambiando sábanas y sobrefundas, para hacer desaparecer un poco el aroma de su cuerpo y hacer que ella se sienta cómoda cuándo se acueste en la cama. Y sin él darse cuenta, ella está parada en la puerta abservandolo con una sonrisa y mirada seductora en su rostro.
Él al darse cuenta de la presencia de la secretaria, le corresponde a la mirada, pero él con mucha ingenuidad y timidez, le sonríe y le pregunta si se siente bien, ella se acerca sin decir palabra, sin dejarlo de ver con esa mirada echizante que posee, y esa sonrisa que confunde a Santiago, le sostiene sus manos y las dirige a su boca, besando sus dedos uno a uno, y pasa la mano derecha de él sobre su pecho, haciendola llegar hasta su seno firme y bien pronunciado, él sumamente nervioso la mira con un poco de amor, ternura y confusión, no sabe si retirarse de inmediato o corresponder completamente a las caricias, pero de la nada, suena el celular de Santiago, haciendo perder aquél momento completamente, él sumamente nervioso y confundido busca entre el bolsillo de su pantalón su celular y se retira de la habitación, ella se queda con la mirada perdida y mordiendo sus carnosos y hermosos labios, se sienta sobre la cama y coloca su mano en el pecho, imaginandose en el momento de tener a Santiago entre sus brazos.

#45

—Aló. —Contesta Santiago ya más calmado, sentado en el sillón de sala, con la vista al libro abierto que está sobre la mesa.

—Jefe, perdón que le moleste, sólo quería informarle que ya está todo en orden por acá, y ya están tecleados los documentos. —Dice Danna al otro lado del teléfono, con una sonrisa tímida y temblando de los nervios que siente por hablar con su guapo jefe.

—Muchas gracias Danna. Yo llegaré en un momento.

Corta la llamada, cierra el libro y se levanta del sillón. Entra a la habitacion nuevamente en busca de su saco que ha dejado olvidado, sobre la silla, la secretaria lo mira y sonriendo le pregunta si ya se va, él le responde que sí retirándose enseguida, con la cabeza abajo de la vergüenza que siente.

Al golpe de cierre de la puerta, la secretaria se levanta apresurada, busca las llaves de su casa entre su bolso de mano que está en el sillón de sala, y sale corriendo en busca de un taxi que la lleve hasta su casa para que pueda traer su ropa al apartamento de Santiago. Pero él no se ha ido, la mira desde la esquina de la calley se esconde entre la gente que camina por allí, el inmediatamente detiene un taxi y le indica al chofer que la siga, pensando en que porfin conocera su casa y podrá volver en la noche ya cuando ella esté tranquilamente en su apartamento.

#46

Ella llega a su casa, sin darse cuenta que a una cuadra atrás está estacionado otro taxi, donde está Santiago observando, entra y se dirige casi corriendo a su habitación, busca una maleta que tiene guardada entre su closet y guarda toda su ropa allí, en el silencio de la pequeña y acogedora casa se escucha el cierre de la maleta que está sobre la cama, busca otra bolsa dónde guarda sus cosméticos y todo lo demás que llevará para verse guapa y así poder lucirle a Santiago. Entre el penetrante silencio de la casa y entre su respiracion agitada, se escucha un pequeño quejido, abarcando toda la atención de la secretaria que está empacando todo a su alcance, pero no le toma mucha importancia y continúa apresurandose un poco más, saliendo casi carriendo de su casa con maleta y bolsos en mano, se sube nuevamente al taxi que continúa esperandola, y se va, con el pensamiento lleno de ideas de lo que hará en su nueva casa y con el corazón lleno de sentimientos y felicidad absoluta.

Ya más contento Santiago por haber conocido la casa de la secretaria, le pide al taxista que lo lleve hasta la empresa, dónde lo espera ansiosamente Danna, que ya ha dado como tres vueltas al tocador para verse al espejo y retocar el brillo en sus labios.

#47

Llega e ingresa a su oficina, se quita el saco y lo coloca sobre el respaldo de la silla del escritorio, y Danna que está bastante nerviosa y felíz, por haber desempeñado bien su primer día de trabajo, sosteniendo un pequeño tablero de apuntes en sus manos, entra a la oficina, y le explica de como ordenó los documentos. Él muy felíz al ver el entusiasmo de Danna, la felicita por su buena labor, se sienta en la silla y empieza a firmar los documentos que ella a tecleado, para enviarselos a Rafael, el ejecutivo mayoritario de la empresa.

En ese momento entra el jefe muy sonriente y un poco dudoso de ver a Santiago sentado en la silla del escritorio.

—¡Muchacho! ¿Que haces aquí?

Danna al verlo entrar, se retira muy gentilmente de la oficina.

—Tenía algunos asuntos pendientes por hacer, por eso regresé jefe. 

—¿Y Lorena cómo sigue? 

—Ya está mejor, pero siempre hay que estar pendiente de ella, por cualquier cosa, uno nunca sabe. 

—Que barbaridad, ¿Y dónde está ahorita? 

—En mi apartamento jefe, se quedó ordenando sus cosas, porque allí vivirá de ahora en adelante. 

—Me alegra que tenga tu apoyo muchacho. Pero, fuera de ello, acuérdate que tenemos una conversación pendiente. 

—Sí jefe, lo recuerdo, pero ahorita tengo unos problemas familiares y necesito que me dé un pequeño permiso para ausentarme después de que firme estos documentos. 

—Bueno muchacho, no hay problema, puedes tomarte el tiempo que necesites.

El jefe se despide de él y sale de la oficina. Santiago firma rápidamente los documentos y llama a Danna para que se encargue de entregarlos y se retira de la empresa, con rumbo a la casa de la secretaria.

Princesa_hindi
Rango10 Nivel 48
hace 22 días

Cada vez mas interesante, amo este relato y no me canso de leerlo


#48

—Pero cómo se me ocurre venir sin las llaves. ¡Que estúpido! —Dice Santiago renegando de no haber pensado en las llaves, teniendo que buscar un nuevo taxi para ir a su apartamento, pero ahora pensando en como ingeniarselas para obtener esas benditas llaves para poder entrar a la casa, porque una corazonada y pensamiento le dice que en algún lugar está John, su amigo.

Él llega al apartamento algo agitado y muy extraño para los ojos de la secretaria, se sienta en el sillón de sala y se acomoda como tratando de descansar el pesar que siente en sus hombro, pero con la mente en aquellas llaves que están en la bolsa de mano de la secretaria, ella lo observa desde la pequeña cocina, donde se está preparando una taza de té para relajar todos sus nervios y malestares y así poder dormir más tranquilamente.

—¿Quieres una taza de té? —Le pregunta la secretaria, que lo continúa observando con una mirada de intriga.

—No, gracias, quisiera tomar un café en estos momentos.

—¿Café? Eso no te dejará dormir está noche.

—Talvez no quiera dormir está noche. —Le responde Santiago sonriendo y con una mirada muy seductora. Ella sólo sonríe y comienza a preparar el café, pero en su mente, se imagina miles de cosas románticas y pasionales con Santiago, que sigue sin moverse del sillón, con la mirada perdida al techo, imaginando como obtener las llaves de la bolsa de mano e irse a la casa a buscar a John.

#49

—Ya está. —Dice la secretaria, desconsentrando por completo a Santiago de lo que se está imaginando, él la mira y sonriendo se levanta del sillón y se dirige a la mesa dónde ella ha servido el café.

—¿Te pasa algo? —Le pregunta ella sentandose juntamente con él en la mesa para compartir juntos la taza de café y de té que ella ha preparado.

—Me tiene un poco preocupado los documentos que dejé sobre el escritorio, espero que Danna se los haya llevado a Rafael.

—¿Danna? ¿Quién es Danna?

—Es mi secretaria.

—No sabía que ya tenías secretaria. ¿Es bonita, acaso?

Santiago la mira un poco confundido por la pregunta que le acaba de hacer, pero le responde con la verdad.

—Es bonita, no te puedo mentir.

—¡Así, que bueno!

se levanta dándole un pequeño golpe a la mesa, bastante molesta por la respuesta de Santiago, sobre su secretaria. Él la mira y la sostiene de su mano, tratando de que regrese a la mesa, diciéndole que no es tan bonita como ella piensa, pero sacude su mano tratando de liberarse de él y se va a la habitación sin decir más palabra.

Él se levanta para seguirla hasta la habitación y disculparse si en algún momento la hizo sentir mal, pero ella no quiere hablar, dándole la espalda acostada en la cama, con unas pequeñas lágrimas en sus ojos.

#50

Ya bastante consternado, él se dirige al sillón de sala, mira la bolsa de mano que está sobre el, y trata de sacar las llaves, pero ella lo llama desde la habitación.

—Ven Santi. —Grita ella desde la habitación.

—¿Que pasa Lorena? —Le pregunta él desde la sala bastante molesto. Y se dirige nuevamente a la habitación perdiéndose completamente en ese momento en las curvas extraordinarias de la secretaria que está completamente desnuda acostada sobre la cama.

—¿Qué haces Lorena? Por favor cubrete. —Le dice Santiago reaccionando, bastante avergonzado por la actitud de la secretaria, se dirige a su closet y saca una sabana de seda para cubrirla pero ella no se deja y le pide por favor que la haga suya en ese momento.

—¿Acaso estás loca?

—¡Sí! Y es por tí.

Santiago la mira directamente a los ojos ya bastante furioso y consternado y se retira de la habitación, ella rápidamente busca su ropa y en lo que se viste, él saca las llaves de la bolsa de mano, guardandolas en el bolsillo de su pantalón.

—¿Pero, qué pasa contigo Santiago? ¿Acaso no eres hombre?

Él la mira mucho más furioso, y frunciendo sus cejas.

—Soy mucho más hombre de lo que te imaginas, así que por favor no dudes de mi hombría.

Y ella se ríe, burlándose de él.

#51

—¿Y entonces? ¿Por qué ni siquiera me tocaste?

—Mira Lorena, eres muy guapa, tienes hermoso cuerpo, hermosos ojos, hermosos labios, desde que te conocí pense que eras una obra de arte. Pero ahora que te conozco me doy cuenta que estás demasiado loca.

—Eres un estupido, como te atreves a decirme que estoy loca. —Le reprocha dándole una bofetada.

Él coloca su mano sobre su mejilla, dónde ha recibido la bofetada de la secretaria, y sin decir más palabras sale del apartamento, ella se sienta sobre el sillón y cubriendose su rostro se hecha a llorar desconsoladamente.

—¡Es un estúpido, porque rechazarme a mí, a mí! —Dice con voz entre contada. Y entre lágrimas y lamentos, se levanta del sillón y se dirige a la habitación, busca entre los cajones del mueble de noche, y encuentra unas tijeras, sonriendo maliciosamente se limpia las lágrimas de sus ojos y mejillas con las muñecas de sus manos, y se dirige al closet de Santiago en busca de su ropa para cortarla.

#52

—¡Es un maldito! —Grita de la furia que siente por el rechazo de Santiago, rasgando la ropa por completo.

Mientras Santiago está sentado en las gradas de afuera de aquel gran edificio, pensando en que posiblemente ha cometido un error al rechazar a la secretaria.

—Talvez no la debí tratar así, le debí haber hecho el amor y después me hubiera marchado. ¡Soy un idiota! —Se dice, se para y empieza a subir las gradas para entrar nuevamente, pero una corazonada lo detiene, se coloca las manos sobre su cabeza y le da por llorar de la rabia que siente.

— Dios mío, ¿Qué hago?

En ese momento mete su mano en el bolsillo de su pantalón y tocando las llaves de la casa de la secretaria, recuerda en ir en ese momento en busca de John, y empieza a caminar para afuera en busca de un taxi, cuándo se dá cuenta de que su ropa está callendo desde lo alto, toda rasgada y sucia.

—¡Pero qué es esto Lorena! —Grita él levantando sus camisas y pantalones, todos rotos. Viendo para el balcón del apartamento con tanta tristeza y consternación. Mientras ella se ríe descaradamente desde arriba.

—¡Eso es para que aprendas a respetarme!

GoldCattle_20
Rango2 Nivel 6
hace 17 días

Tu historia es muy interesante
Ya espero con ansias lo que sigue


#53

Él bastante furioso por el comportamiento maligno y totalmente descontrolado de la secretaria, se sube a un taxi que pasa en ese momento por allí, y se va, mientras ella lo pierde de vista, desde el balcón.

Mientras él va en camino, le llama al jefe.

—¿Qué pasa muchacho? Ya estaba durmiendo.

—Jefe, necesito urgentemente que vaya a la siguiente dirección. (Diciendole la dirección).

—Está bien, pero qué es lo que pasa.

—Cuando esté allá le explicaré jefe.

—Perfecto.

El jefe cuelga su celular y rápidamente busca ropa, se viste, y sale subiéndose a su auto, con rumbo a la dirección que Santiago le ha dicho.

Santiago ya está parado en la puerta de la casa esperando que llegue el jefe, saca nuevamente su celular y llama al número desconocido, pero nunca le contestan.
El jefe llega y estaciona su auto, se baja. y le pregunta a Santiago que es lo que pasa, Santiago le explica al jefe acerca de lo que está pasando, lo de las llamadas, lo de John y lo de la secretaria, y su compartamiento maligno de ella hacía él, sin saltarse un sólo detalle. El jefe un poco molesto de lo que él le está diciendo, se coloca la mano en la cabeza y camina para atrás, conteniendo su ira.

#54

—¿Y hasta cuando pensabas contarme muchacho? —Le pregunta, volteando nuevamente y viéndolo directamente a los ojos, totalmente molesto.
Se nota en la mirada de Santiago el miedo que siente por dentro.

—Qué esperas para abrir.

—Ahorita abro jefe, no se preocupe. (Bajando la vista).

Saca las llaves del bolsillo de su pantalón y abre la puerta principal, haciendo un fuerte rechinido, mientras busca con su mano el botón para encender la luz, en la inmensa oscuridad.
Prende la luz y entran cuidadosamente y sin hacer tanto ruido, miran para todos lados muy asustados y nerviosos por lo que pueden llegar a encontrar.

Mientras caminan silenciosamente recorriendo la sala y la cocina, escuchan un pequeño quejido que proviene de una de las habitaciones, sienten su corazón detenerse, se paralizan por un momento, se miran con mucha intriga y nerviosismo, y empiezan a subir las escaleras que se dirigen a las habitaciones.

—¡John! ¡Eres tú! —Grita el jefe por la desesperación que siente.

Abren la puerta de la primera habitación, y se encuentran con un hombre, amarrado de pies y manos sobre una silla, todo golpado y con una pequeña fractura en su cabeza, totalmente delgado y pálido. Abren los ojos, totalmente asustados, y nerviosos por haber presenciado esa abominable escena.

—¡¿Pero que es esto?! —Dice el jefe totalmente preocupado y perplejo por lo que está presenciando en ese momento.

#55

—¡Es John!.... —Afirma Santiago, totalmente asustado.

—¡Dios mío John! ¿Qué te hicieron?¿Quién pudo ser capaz de hacerte semejante aberración?

—Llamaré una ambulancia. —Dice Santiago sacando por tercera vez su celular, totalmente nervioso y desconsertado por verlo en esas condiciones.

Lo desamarran y Santiago lo levanta entre sus brazos y lo lleva hasta el sillón de sala, busca unos trapos limpios y agua para limpiar un poco sus heridas y la suciedad que tiene. Él jefe trata de preguntarle qué fué lo que paso, pero John apenas respira, tiene los ojos morados e hinchados por los golpes recibidos, tiene algunos rasguños en los brazos y cuello, está totalmente irreconocible, pero se logran ver un poco el brillo en sus ojos de la inmensa felicidad que siente.

A eso de 5 minutos después, llega la ambulancia y la policia. Se estacionan y los paramédicos rápidamente bajan una camilla, y entran a la casa, toman los signos vitales de John que está acostado en el sillón de sala, y lo colocan en la camilla para llevarlo al hospital.

—¿Qué a pasado aquí? —Les pregunta el oficial encargado de hacer las preguntas respectivas de lo acontecido, al jefe y a Santiago que están completamente en shock parados en la puerta viendo como suben a John a la ambulancia.

Princesa_hindi
Rango10 Nivel 48
hace 13 días

Esa secretaria no me caia nada, pobre Jhon solo fue una victima quiero leer la continuacion


#56

—Buenas noches oficial, verá es mi muchacho el qué sabe todos los detalles de lo que a pasado.

—¿El muchacho es? —Pregunta el oficial apuntando en su libreta.

—Él es Santiago, es mi asesor en la empresa. —Responde el jefe y le dicta el nombre de la empresa.

—Muy bien, necesito hablar a solas con Santiago.

Caminan un poco para la orilla de la calle, y Santiago le confiesa todo al oficial, diciéndole desde el inicio, hasta el final de todo los acontecido. El oficial permanece en silencio apuntando todo en la libreta que tiene en sus manos. 

—¿Tienes algún número telefónico dónde pueda llamarte, por cualquier duda o pregunta?

—Si oficial. —Contesta Santiago pasandole su número.

—Muy bien Santiago, gracias por tu ayuda, estaremos investigando, así que no te preocupes de nada. —Se despide el oficial, dándole la mano.

—Gracias oficial, felíz noche.

El jefe le agradece al oficial, y se despide de él, se suben al auto del jefe y se marchan al hospital, para estar pendientes y cuidar de John.

Los oficiales se quedan haciendo las investigaciones correspondientes en la casa de la secretaria, pero Santiago olvido decirles un último detalle, no les dijo el paradero de la sospechosa.

#57

Ella, una mujer completamente hermosa, y de espectacular figura, está acostada en la cama del apartamento, contemplando el techo, llorando, como arrepintiendose de todo lo malo y macabro que ha hecho, mientras las horas pasan lentamente, hasta llegar a una fría y desolada madrugada, un poco sonámbula del sueño que siente se acomoda bien y se cubre con la sábana de seda de la cama, porque ya siente que el frío penetra su torneado cuerpo, sin imaginar que John, ya está en el hospital en cuidado de los doctores.

El jefe con mucha intriga mira a Santiago, que está sentado en una silla de la sala de espera, totalmente en shock, mirando a la nada, pensando en todo lo que ha pasado.

—Mi duda es, ¿Cómo John te llamaba si lo hemos encontrado amarrado?

—No lo sé jefe, esa misma pregunta me hago yo, John nos tendrá mucho que contar, porque la verdad no entiendo nada.

Al otro día, a eso de las 7:00 am. Santiago recibe una llamada, el sonido, hace que él pierda el sueño por completo, mira al jefe que está parado, recostado en la pared y saca el celular del bolsillo de su pantalón, con la intriga de quién será.

—Aló. —Contesta Santiago.

—Aló Santiago, aquí el oficial Erick.

—Dígame Oficial.

Santiago se levanta de la silla y camina pegando dos pasos adelante, él jefe lo mira intrigado por lo que el le contestará al oficial, acercándose a él sin decir palabra, tratando de escuchar.


#58

—Usted me puede decir dónde se encuentra Lorena, la sospechosa de lo acontecido.

—Ella está viviendo en mi apartamento en estos momento, porque acaba de salir del hospital, pero en este momento estará en la empresa.

El jefe interrumpe a Santiago arrebatandole el celular de su mano, haciéndole un gesto de estar molesto.

—Por favor oficial, no quiero que la sigan hasta la empresa, no quiero que la empresa quede en mala imágen, sabe qué, le pediré de favor que no le hagan nada, hasta que John declare en su contra, porque ahora es él, el que tiene que decidir que hacer.

—Esta bien señor Michael, me parece bien su idea, suspenderemos la investigación hasta que John esté totalmente recuperado y pueda declarar.

—Gracias oficial. —Dice el jefe colgando la llamada.

—¿Pero, por qué? Si está claro que ella es la única culpable. —Dice Santiago ya bastante confundido y molesto por lo que está pasando.

#59

—Hay que llevar las cosas bien muchacho, si en este momento llega la policia a la empresa y ella aún no ha llegado, se puede escapar, hay que hacerle creer que no ha pasado nada, por eso, en este momento irás a tu apartamento y dejarás las llaves en su bolso, comes algo y luego llegas a la empresa. No te preocupes por tu ropa, hoy compraras más.

Santiago bastante molesto por lo que el jefe le está pidiendo que haga, se retira del hospital, dirigiéndose al apartamento, con la mirada perdida y totalmente confundido, no sabe que pensar, ni que sentir, su mente y su cuerpo los siente en shock, sin más, llega, abre la puerta y entra haciendo un poco de ruido con sus llaves, para que ella se de cuenta de que ha llegado, inmediatamente deja caer las llaves de la casa dentro de la bolsa de mano que está todavía en el sillón. Ella al escuchar ruido de llaves se levanta apresurada de la cama y sale a la sala, dónde encuentra a Santiago quitándose el saco y colocandolo sobre el sillón.

—¡Pensé que no regresarías! —Dice irónicamente, viéndolo, con cara de confusión al tenerlo de nuevo en el apartamento. Sin embargo él no le responde ni una sola palabra, y quitándose la corbata se dirige al cuarto a buscar una toalla, para darse una ducha.

#60

Ella se queda un momento parada, pensando en pedirle una disculpa por todo lo que le ha hecho, mientras da vueltas en la sala, rápidamente centra sus ojos en el saco, dándose cuenta de unas cuantas manchas de sangre sobre el.

—¡Dios mío! ¿Pero, qué es esto?
—Dice dentro de sí, bastante asustada y con mucha confusión por lo que está viendo.

Lo sostiene entre sus manos con mucha intriga, y se asegura completamente de que es sangre lo que tiene el saco, en ese momento Santiago sale del cuarto, con una toalla puesta en su cintura y la mira con mucho enojo e intimidantemente.

—¿Qué haces con mi saco? ¿Acaso lo quieres cortar también? Porque te lo digo de una vez, es el único que me quedó, después de lo que hiciste anoche.

—Y entonces dime, ¡¿Qué demonios es esto Santiago!? Al menos yo no mato personas. —Dice, aventandole el saco en la cara con mucha fuerza y se dirige a la cocina, él lo sostiene y lo mira intrigado y confuso por lo que ella le acaba de decir, dándose cuenta de la sangre que tiene penetrada. Sonríe tímidamente, y lo deja caer sobre el sillón nuevamente.

—Que estupides, me cree asesino a mí, cuando es ella la asesina. —Dice entre dientes, y se dirige al baño, mientras ella lo observa con mucha consternación y miedo.

Ella está preparando una taza de café, mientras espera que él salga del baño para así lograr su cometido, en su mente pasan muchas cosas, por la sangre que ha visto en el saco de Santiago, siente pánico al pensar que él le puede llegar hacer algún daño, o hasta matarla, mira con mucha ansiedad los cuchillos que están colocados en orden en el tablero, se limita a querer sostener uno entre sus manos, coloca su codo sobre la barra de la cocina y se muerde la uña del dedo pulgar.
Mientras lo mira salir del baño, totalmente mojado, con la misma toalla en su sintura, y su pasión la vence más y se acerca a él.

#61

—¿Te pasa algo? —Pregunta Santiago, bastante intrigado.

—No, nada, sólo que, te vi salir y bueno, ¿quieres que te ayude a secarte?

Él la mira bastante enojado, sin hacer ni un sólo gesto, ella siente la mirada de Santiago totalmente fría. Se retira de él dando dos pasos hacía atrás, viéndolo con temor.

—¿Que te sucede conmigo Santiago?

—Te parece poco lo que le has hecho a mi ropa, acaso no te das cuenta del gran daño que me hiciste. Y que quede claro que lo digo no sólo por la ropa.

—¿Hay otra cosa acaso?

—Sí, me heriste psicológicamente Lorena, me dolió ver mi ropa callendo por la ventana de mi apartamento. Acaso no te conformaste con sólo cortarla, posiblemente me hubiera dolido menos.

—Te aclaro que este apartamento ahora es de los dos, tienes que decir "nuestro apartamento". —Aclara riéndose.

Él la mira bastante furioso y perplejo, no puede creer todavía el sinismo de la secretaria, entrecierra sus ojos y la observa de pies a cabeza.

#62

Ella lo mira con mucho deseo, observando la hermosa musculatura de Santiago, se acerca atractivante.

—Quiero ofrecerte mis más sinceras disculpas, además te doy opción a que elijas alguna tarea o algún castigo que pueda compensarte. —Le propone a Santiago, mientras le acaricia los pectorales.

—¿De que hablas Lorena? —Le pregunta Santiago quitándole las manos de encima y se retira de ella.

—¡Ves! Yo ofreciendo mis disculpas y tú ni siquiera me tomas enserio.

—Qué piensas, que con una disculpa vas a enmendar tus errores y tus fechorías.

Ella inmediatamente borra la sonrisa de su rostro, poniéndose bastante seria, frunce sus cejas y rápido se dirige a la cocina.

—¡Me cansé de esto! —Grita, mientras va apresuradamente. Sostiene uno de los cuchillos que están en el tablero y se acerca a él con mucha ira, en sus ojos se nota la rabia que siente y piensa en acuchillarlo en ese momento, porque está cansada del rechazo repetitivo de Santiago. Él al ver que ella viene sobre de él con el cuchillo en la mano, se queda parado, perplejo, el miedo lo invade completamente, no puede moverse, porque su cuerpo y su mente no responden de ninguna manera.

#63

Se avalanza sobre él, sin sentir remordimiento de ningún tipo, Santiago trata de agarrarle la mano para no ser acuchillado pero siente como éste penetra su pecho, y se empieza a mojar de sangre, siente frío y la vez calor, no puede hacer más, sólo se retira de ella dando unos pequeños pasos para atrás, lamentando el inmenso dolor que siente.

—¡¿Porqué Lorena?! —Le dice mientras saca el cuchillo de su pecho y se coloca la mano sobre el, siente como la sangre sale lentamente por la herida resbalando por su abdomen.

Ella con una mirada de miedo y arrepentimiento lo mira, cuando derrepente escuchan un fuerte golpe en la puerta del apartamento, abriendola completamente, ella voltea a ver y se da cuenta de los policias que vienen entrando juntamente con el jefe, la rodean y la miran intimidantemente.

—¡Jefe! —Dice ella casi sin aliento del miedo que siente, y trata de moverse para dirigirse a él. Pero el oficial al mando le grita que no se mueva y que levante las manos, a lo que ella obedece.

—Yo sólo me defendí de ese engendro, quiso atacarme jefe, además él es el culpable de que yo esté sufriendo.

—Los dos sabemos que tú eres la única culpable Lorena. —Le dice Santiago aguantando el inmenso dolor que siente.

—¿Cupable de qué? ¿De que te acuchillé? —Le Dice ella riéndose—. Por favor Santiago no me hagas reir.

—¡Permanezca en silencio señorita! —Grita el oficial—. Está detenida, por el secuestro de John, por la agresión física que le ha hecho a Santiago, Por el asesinato de su último novio, y no sé cuántos asesinatos más. Es una lista grande que tiene que pagar en prisión.

Ella permanece sin moverse, perpleja, con cara de pánico y lo único que le sale de su boca es preguntar por John.

—¿Ustedes cómo saben de John?

—Porque estoy aquí. —Dice John parado en la puerta del apartamento, un poco enfermo y herido porque aún no se ha recuperando.

—Y lo sabemos porque gracias a Santiago lo encontramos con vida. —Responde el jefe.

—¡Lo sabia! Sabia que tu supuesta ayuda era por algo, asquero, no sabes el odio que siento hacia ti. —Gita viendo a Santiago.

—¿Odio? ¿Por qué sientes odio? Cuando soy yo el que debería de sentir odio hacía ti, porque creí en ti y tu jugaste conmigo, me hiciste tu complice y todo por ayudarte y todo lo que has hecho todos ya lo saben, solo me utilizaste para tener dinero y después pensabas matarme. Eres una loca sin remedio. —Dice John entrando al apartamento—. Y como supiste que yo no tendría nada decidiste quedarte con Santiago, y me alegra que él te haya rechazado y sabes por qué, porque yo le llamaba desde un principio sin que te des cuenta, o acaso no te acuerdas del celular que me encontraste y por eso me golpeaste la cabeza para después golperme todo.

—¡Llevensela! —Grita el oficial.

La sujetan fuertemente y le colocan las esposas, y se la llevan casi a arrastras a la pratulla.

—¡Se arrepentirán de lo que me han hecho desgraciados! —Grita la secretaria.

El jefe inmediatamente, sostiene a Santiago de sus hombros y lo ayuda a salir del apartamento, con la compañia de John que tiene que volver al hospital para recuperarse del todo. Se suben al auto y se van.

El jefe sumamente feliz porque por fin resolvió las sospechas que tenía de Lorena y lo que anteriormente le había contado John era cierto, ya por fin tiene más que claro quién será el que dirigirá la empresa de ahora en adelante.

Por otro lado, John sin decir palabra, está muy herido, tanto física como sentimentalmente, concientemente sabe lo malo que hizo, y eso fue que la ambición lo cegó por completo y creyó en una atractiva mujer a la cuál amo sesde el momento en que la vió, ayudándola a cubrir sus fechorías.

Santiago sumamente asustado porque nunca en su vida había vivido algo así, pero entiende que de los errores se aprende, y su error a sido fijarse en la belleza de esa chica, enamorandose a primera vista, sin antes haberla conocido. Pero en el fondo de su corazón se siente feliz por haber ayudado al jefe y a John de esa terrible situación.

FIN.

SolitaryGirl
Rango7 Nivel 33
hace 8 días

Estuvo magnifica... me quedé con ganas de más.
Sin duda es una historia envolvente

SoyMagdaly
Rango11 Nivel 52
hace 8 días

Me alegra que te haya gustado @SolitaryGirl posiblemente escriba una continuación, pero no lo sé todavía😊😊
Gracias por leer. 😘😉