Neereagd
Rango3 Nivel 14 (184 ptos) | Cuentacuentos freelance
#1

(Sí Sandra, este es tu regalo de cumple. Disfrútalo)

Bueno, bueno, bueno, parece que ha llegado tu cumpleaños. Te estás haciendo toda una anciana... ¿Qué debería decirte ahora que no sepas ya?

Supongo que es así como comienzan las felicitaciones típicas de Instagram que a cuanta más gente llegue significa que más quieres a una persona, y para variar, mis amigas creían que era la mejor forma de arreglar lo de la noche anterior. Y para quien dude: sí, me refiero al hecho de que me dejaron plantada y de no haber sido por el dichoso Mario no habría vuelto a casa. No se que es peor.

Pero la historia comienza mucho antes, y es necesario tomársela con calma si queremos entender algo, así que iremos al principio de la historia.

Abrí los ojos lentamente, me encontraba en mi cama, sin ninguna motivación aparente para continuar. No podía creer que tuviese que ir a clase aquel día, y por si fuese poco, mi nuevo trabajo, al que debía acudir desde las seis de la tarde a las doce de la noche no ayudaba. Daba igual lo que quisiese o no, si pretendía reparar el saxofón nuevo debía hacerlo sí o sí.

Hace alrededor de 2 años Compartir:

2

5
Nosebundo
Rango7 Nivel 32
hace alrededor de 2 años

se te han escapado un par de tildes


#2

La mañana transcurrió tranquila, nada más allá de unas vueltas al polideportivo corriendo y unas actividades de francés. O al menos eso pensaba hasta que empecé a oír aquella maldita conversación. No se qué se creían que eran para hablar sobre mi vida privada de esa manera.

Ya que la conversación fue larga la resumiré. Básicamente hablaban de mi nuevo trabajo como canguro. Por lo visto aquellas listillas conocían al niño que sería mi nueva pesadilla durante toda la tarde del viernes.

No creo que ese niño fuese tan demoníaco como lo pintaban esas chicas, de hecho, mi madre siempre me ha dicho que es un encanto. Ojalá la suya pensase igual de mí y me dejase cuidarle otros días. Necesito el dinero.

Salí de clase como un reloj a las 14:35 de la tarde y me dirigí directamente a casa. Quería escribir algo antes de irme.
Comí tan rápido como pude, bajo el riesgo de atragantarme con uno de los mejillones que había comprado mi madre (me encanta esa mierda). Desde que terminé hasta aproximadamente las cuatro de la tarde me eché la siesta, por lo que debí de dormir menos de una hora.
Después me preparé para irme, pero me sobraba una hora y media y la familia vivía cerca de casa así que podría escribir durante un rato. Hoy estaba inspirada.

Hace alrededor de 2 años

1

3
Nosebundo
Rango7 Nivel 32
hace alrededor de 2 años

'Hoy estaba inspirada' yo lo cambiaría por 'Aquel día estaba inspirada' o si me apuras quitaría el 'Hoy' y ya. Por aquello de la concordancia temporal. Y vas mejorando, se te ha escapado 1 tilde sólo. Sigo esperando que vuelva a aparecer el saxofón.


#3

Tras un rato extremadamente concentrada, di por terminado uno de los escritos del que más orgullosa estoy. Dice así:

UNA LÁGRIMA
Esta noche has soñado, y te has vuelto adicto a tu imaginación.
Tenías tu propia baraja, para montar un castillo de naipes, que temblaba sobre las manos de la muerte; inseguro, amenazante con derruirse. No pienses que ibas a tener oportunidad de construirlo de nuevo.
Caminabas por el borde del abismo, un fondo negro y sin destino te aguardaba bajo el más mínimo fallo; de nuevo, no había vuelta atrás.
Tus pies se movían a ritmo de vals, un ritmo ternario minuciosamente cuadriculado. No estabas solo, había un alguien, un algo que se deslizaba a tu lado; una silueta negra sin rostro, que se movía con la mayor delicadeza posible.
Bailabas, tonteabas con la muerte. Y efectivamente, no podías volver atrás.
Te has despertado y con las misma ilusión que tendría un niño has venido a contármelo todo. He aguantado mis ganas de llorar, no quería que me vieras sufrir frente a tu felicidad. Nunca había entendido esto, me parecía una causa derivada de la sobreprotección.
Has ido a la habitación, y en 10 minutos ya estabas fuera; con tu uniforme nuevo, impecable y una sonrisa de oreja a oreja. Ha sido la sensación más extraña de mi vida, pues ha sido tu traje el que ha recogido esa gota bajo mi abrazo; esa única lágrima que he derramado en tu presencia.

Si tan siquiera el protagonista de mis sueños alcanzase a leer esto... Tal vez se daría cuenta de que cada suspiro que emana por mis labios es gracias a sus ojos.

Dios mio, con tanta emotividad no me había dado cuenta de que iba a llegar tarde, y de veras no quería causar una mala impresión. Cogí mis zapatillas y mi chaqueta. De camino a la puerta de casa vi el pintalabios encima de la mesa y como tenía un par de minutos decidí repasar mis labios muy rápidamente e irme.

Me dirigía hacia aquella casa, y decidí pasar por una de mis calles favoritas. Al pasar, vi una cochera abierta y casi sin percatarme de que estaba mirando dentro muy fijamente. Entonces, como no podía ser de otra forma, oyó aquella dulce voz saliendo de la oscuridad.

-Buenas tardes Martita
-Hey, hola. ¿Qué tal?
-Bien la verdad. No quiero sonar grosera pero llego tarde a mi primer trabajo y...
-¿¡¿Qué?!? Yo eso no me lo pierdo. Sube que te llevo.
-Oh, gracias Alex pero no quisiera molestar y estabais limpiando...
-Pues eso mismo. Sube y calla.

Me subí al coche mientras le daba la dirección y le ponía al día sobre el trabajo. La conversación continuó fluidamente durante el poco tiempo que duró el trayecto.

-Bueno guapa, ya hemos llegado. Si quieres vengo a recogerte después,a que hora acabas?
-Tarde, a las 12. -No quería que se quedase despierto hasta tan tarde, y menos por mi, pero quería estar con él- ¿Seguro que no te importa?
-Para nada. Pásalo bien. Nos vemos a las 12.

Me quedé allí, mirando como se desvanecía aquel automóvil en el horizonte, y con el mi amor, mis sueños, y mis esperanzas. El chico se había apuntado a una academia de policía, por lo era posible que no le volviese a ver en un tiempo, por lo que debía aprovechar. Lo único bueno que creía poder sacar de ello era el uniforme.

Llamé al timbre, y una señora muy agradable me contestó Sube hija sube me dijo. Yo obedecí. Estaba nerviosa, pero el ver la cara de aquella mujer sonriente me hizo sonreir instintivamente.

-Hola guapa, llegas justo a tiempo, tengo que irme ya a la reunión.
-No se preocupe, sus hijos están en buenas manos.
-Eso espero, están en sus respectivas habitaciones, seguramente jugando a las maquinitas. Puedes cenar aquí y ver un rato la televisión.
-Esta bien, muchas gracias.
-Gracias a ti. Te llamaré cuando esté llegando.
-Estupendo.

Pasé dentro, despedí a la mujer y me dispuse a conocer a los dos muchachos.

-Hola chicos, soy la canguro, ¿dónde estáis?

En ese momento salió de su habitación el muchacho más mayor. No podía creerlo, ¿cuántos años se supone que tenía? Se dirigía hacia el baño, que estaba al fondo del pasillo, por lo que solo alcancé a verle la espalda. Me tocaría aguantar a un adolescente consentido, pero mi consuelo es que tenía buen culo.

Justo en ese momento el muchacho se giró dirigiéndome una mirada penetrante.

-¿Se supone que eres la nueva?

-¿La nueva?

-Sí, la última empleada se suicidó cuando conoció a mi hermano -mi cuerpo se paralizó y el chico se acercó a mi con el rostro pálido- que es broma mujer

-¡Por Dios, Mario! -sin pensarlo dos veces le di un puñetazo en el hombro.

-¡Ala! Que solo era para romper el hielo

-La cabeza es lo que te voy a romper. ¿Y tu hermano?

-Mira, rollito de primavera, veo que eres una chica seria y aburrida, por lo que yo también me pondré serio. Mi hermano y yo ya tenemos una edad, podemos cuidarnos solos, pero desde que murió mi padre no se queda tranquila si nos quedamos solos, así que puedes sentarte en el sofá a hacer una ouija o lo que quiera que hagas en tu tiempo libre.

Volví a quedarme paralizada, pero me negaba a que mi cuerpo lo revelase, así que mientras veía como volvía a dirigirse a su habitación descolgué mi bolso del hombro y lo coloqué en el perchero.

Me dirigí a la habitación de su hermano. Llamé a la puerta mientras decía su nombre y la abría lentamente. El chico se quitó los cascos justo a tiempo.

-Hola, soy Marta la cang... bueno, tu madre me ha contratado para pasar la tarde con vosotros. -el chico se levantó a saludarme.

-Hola, soy Juan, encantado.

-Perdona que te pregunte, pero, ¿cuántos años tienes?

-17 -dijo con una expresión graciosa- no creo que tenga muchos menos que tu.

-No... bueno te dejo escuchar música o lo que estuvieses hacindo... voy a preparar la cena.

No podía creerlo, estaba cuidando de chicos más mayores que yo. Esto no mola. ¿Encima uno de ellos era Mario? Me niego. No soy una irresponsable así que acabaré mi jornada pero después de eso hablaré con su madre. Seguro que puedo conseguir dinero de otra manera, y si no, el saxofón tendrá que esperar.

Me dispuse a hacer la cena, aunque la verdad no soy muy buena cocinera, por no decir que no se hacer absolutamente nada. Revisé en la nevera en busca de algo útil, y rápido vi unas pechugas de pollo y el caldo de sopa que mi madre utilizaba en casa. Bien, pues este será el menú de hoy pensé.

Hace alrededor de 2 años

3

2
Nosebundo
Rango7 Nivel 32
hace alrededor de 2 años

A ver, dos cosas: El pasaje onírico me gustó. En general me gusta cómo lo haces, más por lo que prometes que por lo que das ahora. Tal vez entrecomillaría el texto que escribe la prota, supongo que habrá mas de estos textos más adelante, y incluso los podría directamente en cursiva. Sólo para diferenciarlo a primera vista del resto de la narración.

Y lo segundo: Los diálogos no son tu fuerte. Los pones desnudos de acotaciones sobre el personaje que los dice, y para hacer eso, hay que tener unos diálogos muy potentes. Para que sostengan y, sobre todo, ubiquen al lector sobre quién habla. Curiosamente los diálogos que tenían acotaciones -sólo recuerdo que hubiera uno- funcionan mejor, el del puñetazo, por ejemplo, muy bueno y muy bien transmitida la brusquedad del golpe. Bravo por eso. Te animaría a que añadieras acotaciones a eso diálogos para ver qué tal. Vaya chapa te he soltado. Revisa tildes. Eso.

Salud

Nosebundo
Rango7 Nivel 32
hace alrededor de 2 años

Fe de erratas: más/ pondría. Final de la fe de erratas de mi comentario anterior. Me aburro, sí.

Neereagd
Rango3 Nivel 14
hace alrededor de 2 años

@Nosebundo gracias por todo y sobre todo por tomarte el tiempo de escribir todo eso. Respecto al texto de la prota estaba en cursiva, no se por qué al subirlo ha cambiado. Y si, los diálogos no se me dan demasiado bien.
Muchas gracias de nuevo. Un saludo.


#4

Acabé de hacer lo que hoy llamaremos "cena" y mientras ponía la mesa ambos chicos aparecieron rápidamente en la cocina.

-¿Qué ha pasado? Huele a quemado -dijo Juan

-M... Bueno, digamos que no soy muy buena cocinera.

-Eres una cocinera horrible, ¿cómo puedes quemar unas pechugas de pollo? -dijo Mario

-Sois mayorcitos ya, haberos hecho vosotros la cena. Ahora callad y sentaos.

-Pero si son las siete de la tarde -se opuso Juan.

-Me da lo mismo, he dicho que os senteis.

Los hermanos se sentaron en la mesa con una expresión que hacía notar el mal olor de la supuesta comida. Los tres, al unísono, comimos la primera ganchada y no dijimos nada. Escupí la comida directamente en la servilleta y me levanté.

-Escupidlo, es horrible. Es una bola de carne quemada y salada.

-No está tan mal... dijo Mario intentando no ofenderme. -yo mientras tanto me dediqué a tirarlo.

-No os preocupeis, voy a comprar una pizza.

-No puedes dejarnos solos, eres nuestra canguro. -explicó Juan con la sonrisilla típica de un asesíno de película.

-Vale, pues llamo por teléfono.

Me fui a otra sala e hice lo prometido. Pedí una pizza familiar de la especial de la casa, aunque ni si quiera supiese que era eso. Una vez acabado el pedido, recalqué que lo quería a las nueve, y aceptaron sin problema. Se lo comuniqué a los chicos y posteriormente cada uno se fue a su habitación. Yo, que no tenía una, me senté en el salón a ver la nueva película "IT", la cual había visto ya pero era fantástica. Llevaba viéndola una hora casi sin darme cuenta, cuando apareció Mario.

-¿Qué haces?

-¿No lo ves?

-Oye, quería disculparme -mis músculos se tensaron- he sido un poco borde contigo. Se que no estás a gusto aquí, se que me odias, pero si a mi madre le gusta tu trabajo tendremos que pasar mucho tiempo juntos y no me apetece discutir.

-¿Pasar mucho tiempo juntos? No te lo crees ni tu, lo pienso dejar hoy mismo.

-¿Y el dinero? Mi madre me ha dicho para qué lo quieres.

-Lo conseguiré de otra forma.

-Ya... -se sentó a mi lado- mira, no pretendo ser tu amigo, ya tengo de eso...

-¿Ah sí? Lo dudo

-Sí, y no me interrumpas. No quiero ser tu amigo, solo que nos podamos hablar como dos personas adultas. Se supone que aquí la canguro responsable eres tú. -el silencio invadió la sala- de acuerdo, no me lo vas a poner fácil. Ven, quiero enseñarte algo.

-No

-Te va a gustar.

-Si te gusta a ti, no creo...

-No me gusta. Ven.

Finalmente se levantó y me tendió la mano, aunque ignorándole, me levanté por mi propio pie. Mario me guió hasta una habitación junto al baño, que debían de usar a modo de trastero por lo que vi. Una vez allí, se dirigió a un armario y sacó un objeto grande envuelto en una sábana amarillenta. Era un saxofón. El chico me caía realmente mal, pero no puedo negar que era guapo y que allí, con el contraluz marcando cada detalle, cada vello de su rostro, y colgándose el instrumento en el cuello... se veía grandioso.

-Este es el saxo de Juan. -dijo acariciándolo despacio- Mañana mi madre tendrá que irse otra vez, si me prometes que volverás, es tuyo. Él hace mucho que no lo usa.

-¿Me regalariais un saxofón nuevo?

-Si cumples el trato... no veo por qué no. -el timbre de la puerta sonó-.

-Vale -fui a abrir la puerta, reservándome la sonrisa para cuando estuviese de espaldas al chico.

Abrí despacio la puerta que daba al portal y pude ver un hombre con un mono rojo y una caja de pizza en la mano.

-Buenas noches. Son 12.95.
-Aqui tiene, muchas gracias
-A usted, que aproveche.

Cerré la puerta despacio, y antes si quiera de llegar a la cocina los dos chicos ya estaban sentados en la mesa esperando su nueva y mejorada cena.
La noche transcurrió tranquila, y desde la conversación con Mario todo pasó bastante rápido.

Como no podía ser de otra manera, llegó la hora de irme. Carmen llegó a casa, me dio el dinero prometido, me despedí de los chicos con normalidad, sobre todo de Juan, y bajé las escaleras sin prisa. No recordaba que allí me esperaría Alex para recogerme.

-Buenas noches preciosa.
-Buenas noches
-¿Ha ido bien la tarde?

Y así, conversando con el amor de mi vida, llegué a casa rodeada de pajarillos en la cabeza, aunque pronto me di un golpe repentino contra la realidad. Como me esperaba, mi madre me estaba esperando, pero esta vez no hizo preguntas, me pidió el dinero para guardarlo, me dio un beso de buenas noches y se marchó a su habitación. Mierda, debe de haberme visto llegar con Alex...
A mi madre no le agradaba ese chico, pero sabía que era mi amigo, y hacía ya tiempo que no me comentaba nada sobre él. Sobre nosotros.

Me fui a dormir nada más llegar. Ers viernes, pero no quería trasnochar demasiado, al día siguiente había quedado con mi amiga Lidia.

Me tumbé en la cama, bajo varias capas que me proporcionaban calor, y me quedé dormida en cuestión de minutos.

Me levanté un par de minutos antes de que sonase el despertador. Lo apagué y me dispuse a recapitular lo que había soñado: estaba con Alex en su coche y de repente llegaba un chico llamado Luís y nos ofrecía jugar a un durillo. Después íbamos los tres a un cumpleaños y tomábamos hamburguesas. Allí, un chico marroquí bastante desagradable hablaba con Lidia pero Luis le defendía diciendo que era su novio y que tenía que dejarle en paz. Creo que mi subconsciente tiene más ralladas mentales que yo misma.

Miré mi teléfono porque normalmente Lidia siempre me sigue contando cosas cuando me quedo dormida para que las lea al día siguiente. Efectivamente, solamente tenía dos mensajes, uno de ella y otro de Alex.

*Conversación de whatsapp*
A: Buenos días fea, que haces esta tarde?
M: Todavía no tengo planes.

*Conversación de whatsapp*
L: ¿Ya estás preparada? Tengo una noticia impresionante que darte.
M: Hemos quedado a las 11, confío en que podrás esperar.
L: Eso espero. Ya estoy lista, me voy a dar un paseo hasta que se haga la hora.

Me levanté de la cama, abrí la ventana y me vestí. Me daba mucha pereza ducharme en ese momento, así que lo haría antes de ir a casa de Mario. Desayuné unas tostadas y un vaso de leche con Cola-cao. Si Lidia me hubiese oído, me habría matado, ella solo bebe Nesquik. En fín, que terminé de desayunar, me lavé los dientes y avisé a mi amiga de que ya estaba lista, y como era de esperar, enseguida me contestó diciendo que estaría en el lugar donde habíamos quedado en cinco minutos.

Hace alrededor de 2 años

0

1