Rubedo
Rango12 Nivel 56 (10708 ptos) | Ensayista de éxito
#1

¿Qué se esconde en las profundidades del mundo?

Esa es la pregunta que muchos los que se han adentrado a los confines de la tierra han intentado responder, pero sin éxito. Tantos que han bajado pero que nunca regresaron, y más que disuadir a las masas de seguir intentando adentrarse en sus profundidades abisales sólo logra incitarlos, alimentando esa insaciable sed por lo desconocido.

Por ser los primeros, proclamarse descubridores de lo que nadie nunca antes que ellos logró. Desde pequeño, mi papá me llenó con ideas de maravillas que se escondían en esos inexpugnables estratos hasta las profundidades del mundo, me habló sobre mares con aguas hechas de cristales azules, de bosques que se cernían sobre su cabeza, de prados extensos de flores que no existen en la superficie, de animales que rompían cualquier precedente y un sinfín de cosas más.

Quería ir y verlas con mi padre, y maravillarme con todo lo que este mundo oculto tenía para ofrecer.

Pero como a muchos antes que yo, sólo recibí en cambio una carta de una de las compañías de inmersión, diciendo que mi padre había muerto.

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Mayra
Rango6 Nivel 28
hace casi 2 años

Holy crap, que feo caso :'(

Nubis
Rango12 Nivel 57
hace casi 2 años

Buen inicio. Desvias la atención y entonces das la noticia para pillarnos con la defensa baja.

Rubedo
Rango12 Nivel 56
hace casi 2 años

Buenaconclusión @Nubis, espero que te embarques conmigo a desentrañar los misterios del abismo.


#2

Capítulo 1: La orilla del abismo.

Hace cien años fue descubierto un agujero en una isla en el océano pacifico, de una extensión de 1285km de ancho, y una aún sin definir profundidad, en resumidas cuentas, casi toda la isla era el agujero, rodeado por un anillo montañoso.

Al principio, como es lógico, se enviaron exploradores, equipos de reconocimiento para investigar los alrededores. No se adentraron en primera instancia en el abismo, se tomaron su tiempo, a la par con el descubrimiento de este lugar, se dieron cuenta que aquí, en esta isla en medio de la nada, viven criaturas que no aparecen en ningún libro de biología contemporáneo ni antiguo, a su vez que los biomas que fueron registrando eran tan ricos y diversos que chocaban con todo lo antes conocido.

Entonces, después de haberse asentado en la inmediaciones del abismo, sencillamente decidieron decender. No podía hacerlo de nanera convencional, no al menos a partir de los 40mts de profundidad, ya que la caída hasta el interior era demasiado empinada, así que decidieron construir una plataforma que pudiera hacerlos descender lo más que pudieran y recolectar información.

Contaban con amarres de acero de 500mts de extensión, así que podrían bajar lo suficiente en la oscuridad y ver conque se topaban.

El resultado, el primer explorador en bajar a sus profundidades, fue la primera victima. Al traer de nuevo el cable de acero no había nada sujeto a el.

Era desconcertante, ¿qué le había pasado? hoy por hoy se sabe que fue devorado por una de las tantas criaturas del abismo, pero en ésa época era algo impactante y poco alentador.

Las noticias sobre lo que potencialmente era el descubrimiento del siglo le dio la vuelta el mundo en unos días, toda clase de científicos y exploradores se apersonaros al lugar, querían ver aquel lugar que parecía fuera de este mundo.

Y con el paso de los años, esos pequeños asentamientos se volvieron más y más grandes, hasta hacerlos algo similar a una ciudad, lo que ahora se conoce como "La Ciudad Letza", mi hogar.

Y donde mi historia comienza.

Hace alrededor de 2 años

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6
Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 2 años

La intratierra

Un tema que me apasiona y obsesiona

Buen arranque

Rubedo
Rango12 Nivel 56
hace alrededor de 2 años

espero te fascine los próximos capítulos @Romahou

Mayra
Rango6 Nivel 28
hace casi 2 años

Apenas comienza y ya me atrapó


#3

-Hey, ¿ya terminaste Paul?-decía un chico asomado desde una cornisa poco fiable.

-Ya casi, déjame taladrar estos últimos cinco metros y voy.

El muchacho había estado taladrando un pequeño sector de piedra suelta compactada que según él, debajo había potencialmente algo enterrado.

-Joder vamos a llegar tarde y voy a tener que soportar un regaño de Annabell- el desdén en su voz era notorio, de sólo pensarlo sabía la magnitud del regaño que recibirían, era la hora del almuerzo, el tiempo corría.

-No seas tan negativo, recuerda que si saco algo de aquí lo menos que recibiremos serán regaños, hasta podríamos comer algo diferente esta semana que no sea sopa de Marbella.

Entonces el taladro portátil en su mano empezó a hacer saltos erráticos y no se mantenía recto, significaba que había dado con algo.

Jajajaja ¿estas viendo?, hoy comeremos carne con pollo.

Apartó el taladro a un lado, y con las manos escudriñó el último tramo del agujero.

Marco, con ojos expectantes observó a su amigo metiéndose en el agujero intentando sacar algo y después de unos segundos, descubrió qué había enterrado.

-Parece que comeremos sopa de Marbella por un tiempo más- Marco sostenía una sonrisa irónica y decepcionada.
Lo que Paul encontró dentro, era una placa de metal probablemente fachada de algún puesto de ventas que irónicamente decía borrosamente “Pay Day”.
-…. Cállate, al menos hago algo tú sólo andas por ahí jugando con huesos de animales y lanzándole piedras a los Orctomeros, si tan sólo la madre de alguno de ellos te viera haciéndole eso a sus pequeños y ni bajo las piedras te vas a poder meter.

-Jajaja me gusta vivir al límite, pero bueno, ¿ya terminaste aventurero de bajo presupuesto?
Paul se levantó quitándose el polvo de su ropa de incursión y después de haber guardado su equipo en su bolso lo colocó en su espalda.

-Vámonos, ya tengo hambre.

Después de caminar durante treinta minutos, se toparon con unas escaleras de piedra, seguido por un arco de concreto y arcilla roja y a los lados dos guardias. Uno de ellos se acerca a los chicos u en un tono amistoso y familiar él saluda.

-Hola muchachos, ¿cómo les fue hoy en los doscientos metros?

-Pregúntaselo a Paul, él es todo un aventurero joder, talvez mañana se una a los incursores abisales, no, será más increíble aún y él será el que descubra los secretos el abismo- Marco hablaba mientras movía sus manos de un lado a otro para hacen énfasis en sus palabras- pero ese día no será hoy.

Paul no dijo nada, sólo se limitó a observar a marco de manera indiferente.

-Jajaja ¿conque es así?, después me cuentan su historia, que estoy trabajando, dale saludos a María de mi parte.

Paul y Marco se despidieron, adentrándose en las calles de la ciudad, la ciudad en la frontera del abismo, la Ciudad Letza.

Hoy por hoy, todos los misterios que se desean desentrañar en este mundo se encuentran aquí.

¿Qué es este lugar?, ¿Por qué está aquí?, ¿Por qué hay seres vivos tan distintos a los de la superficie?, ¿Porque hay vestigios de que no sólo animales vivieron aquí, sino algo más? ¿Qué hay en sus profundidades?, ¿Dónde está su límite?

Son solamente algunas de las interrogantes que ha planteado el abismo, incluso, el abismo a generado fanatismo religioso.

Es natural que pasara, los creyentes del abismo, aquellos que creen en el hecho de que en las profundidades se encuentra dios, que las personas crean en este tipo de cosas no es nada nuevo, cuando hablamos sobre lo desconocido siempre se intenta llenar ese vacío con algo, y lo más fácil es creer que algo “mayor” es lo que se encuentra ligado a el.

Por otro lado, los no tan religiosos dedican sus vidas en adentrarse en las profundidades del abismo, intentando entenderlo, a estos se les conoce como “Incursores Abisales”. Existen compañías, cada una con diferentes objetivos específicos, pero con el mismo objetivo general, llegar al fondo, pero más que llegar al fondo es llegar, y subir de vuelta, lo que no es tan fácil.

“Al abismo lo que es del abismo”, es un dicho recurrente entre los cazadores de reliquias. Hay un misterio general que existe entorno a los que habitaron antes el abismo, se sabe a ciencia cierta que hubieron personas que llegaron antes que nosotros, que estaban avanzado tecnológicamente en comparación a nosotros y aún hoy, los artefactos que se han encontrado es casi en su totalidad materia de misterio.

Dicho esto, constantemente se encuentran artefactos en el abismo, en todas las capas, que van desde simple bisutería hasta objetos cuyas capacidades pueden ir más allá de comprensión, no mencionaré ninguno, eventualmente nos toparemos con ellos, así que volviendo al tema, usualmente esos artefactos se pierden, pero por más doloroso que pueda ser dejarlo ir, se suele hacer, no es recomendable perseguir el objeto que cae de nuevo al lugar de donde proviene porque en muchas ocasiones, los que volvieron terminaron muriendo.
Así que se tiene como constante el dejar ir las cosas, si esta vuelve por casuales de la vida pues bien, sino hay muchas cosas que se pueden encontrar en su lugar.

Lo que Paul y Marco hacen es trabajo de aprendiz, ambos aspiran en ser Incursores, Marco por la paga consiguiente, pero Paul lo hace por la aventura, desde pequeño tuvo ese deseo, ir hasta el fondo, y descubrir que se encuentra allí.

Y ese mismo sueño les costó la vida a sus padres, quedando sólo él.

Su madre, al enterarse de la muerte de su marido, entró en una fuerte depresión y un día en el que Paul estaba en clase le pareció buena idea recibirlo colgando de una cuerda en el cuello, junto a una carta que decía “Lo siento”. Eso pasó cuando Paul tenía nueve años, y ahora diez años después se preparaba para su examen de titulación como Incursor Iniciado. El primer paso en su sueño.

Pero, primero debía solucionar su problema actual, María lo estaba esperando en la entrada de su casa, con los brazos cruzados y una mirada furiosa.

-Mierda, fue un placer conocerte Paul.

-Lo mismo digo, Marco.

Ambos se prepararon para el regaño épico que ser avecinaba de parte de María, su madre adoptiva.

Hace alrededor de 2 años

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#4

-¿Tienen idea de lo qué han hecho?-decía una mujer en estado de cólera.

-Bueno, es una excelente pregunta mamá- respondió Paul en voz baja.

-....- Marco no dijo ni una sola palabra, sabía por experiencia que nada de lo que él dijera calmaría a esta fiera mujer.

María, quien aborrecía la idea de que fueran incursores, buscaba cualquier excusa para reprocharles su mal comportamiento, ella conocía muy bien la historia de ambos, y no quería perder a ninguno en las profundidades del abismo al que algunos llamaban dios.

A pesar que odiaba esa idea, el deseo de ambos de llagar a ser incursores reconocidos era tal que los intentos de María en desalentarlos fueron infructuosos cuando menos, llegó un punto en el que ella se dio cuenta de que sería imposible disuadirlos de hacerlo, pero en su lugar, los prepararía en lo más básico de la supervivencia ya que ella fue una vez, una incursora.

-Joder, se fueron más allá de los límites de recolección sin estar preparados, ¿qué hubieran hecho si hubiera aparecido una Banshee o un Cometierra?

-Correr supongo- dijo Marco rompiendo su silencio.

-Las banshee como bien saben pueden volar y entrar en descenso de caza y con sus alas de cuchilla los cortaría a ambos, y el Cometierra sólo tendría que sentir las vibraciones de sus pies mientras corren para cazarlos así que correr no sirve- mientras terminaba de hablar ella, dio una mirada reprochadora a ambos.

-Pero con la bomba señuelo que tenemos la Banshee no hubiera podido acertar el golpe desde arriba sin arriesgarse a chocar contra el suelo y con el Cometierra, sólo con elevarnos con nuestros rapeles no será capaz de sentir las vibraciones en el suelo- respondía Paul de manera que intentaba evitar que sonara como una provocación pero inevitablemente, así sonó.

María no dijo anda, se limitó a suspirar y a decirles que fueran a asearse, era hora del almuerzo.

Ellos fueron rápidamente a la ducha, sin perder tiempo se bañaron y se vistieron con una muda de ropa que les dejó María en la puerta del baño, al salir fueron de una sola vez a la mesa y sentada estaba Annabell, una amiga de los muchachos.

Vive justo al lado, ella ha sido amiga de ambos desde hace años y ella quiere al igual que ellos ir al abismo, pero no porque le apasione la aventura o porque quiera una cartera abultada, lo hace porque no quiere perderse en los confines del abismo, toda su familia ha ido al abismo y todos se han perdido allá, su dos hermanos, sus padres, su hermana mayor, sus tíos, todos, todos menos ella.

adicionalmente, su familia era conocida ser bastante adinerada, encontraron artefactos bastante costosos los cuales les dieron una vida de lujos, lujos que ahora sólo puede costear ella, y lo más molesto es la constante llegada de pretendientes a su domicilio, ella sabía lo que pretendían, no había amor en sus miradas sólo codicia, y debido a éso ella pasa gran parte de su tiempo sino en misiones de recolección, en la casa de los chicos ayudando en los quehaceres del hogar a María.

Ninguno de los chicos habló, se limitaron a saludarla solamente, estaban muy exhaustos, es increíble lo que le puede hacer una mañana de trabajo y algo de agua caliente en el cuerpo a alguien.

Después de unos momentos, María apareció, trayendo en una bandeja cuatro platos de comida, que consistían en arroz, carne y vegetales, sin contar el vaso de agua.

Se les iluminaron los ojos a los chicos al ver tal plato de comida y que no sea la ya recurrente sopa de Marbella, así que en el momento en el que María colocó sus platos en la mesa casi salvajemente se abalanzaron sobre ellos excepto alguien.

-Esperen Marco, Paul.

Ellos se detuvieron en seco y observaron a la fuente de la voz, una voz suave pero que en ella se ocultaba un aire de rectitud, la voz de Annabell.

-¿Qué pasa Anna?

-Sí, tengo hambre.

Ella, tomándose su tiempo, les responde.

-Mientras ustedes estaban allá afuera jugando a los campistas, recibí esta mañana una carta del consejo de exploradores- se detuvo para crear expectación en ambos.

-Y.....Qué dice?- respondieron ambos casi al unisono.

Ella sonrió al ver sus rostros con los ojos abiertos de par en par por la expectación acumulada en ambos.

-Mañana nos promoverán a los tres a incursores abisales iniciados.

Ellos se quedaron en shock momentáneamente antes de empezar a gritar de la emoción, vitoreos y alaridos de celebración que parecían provenir de más de diez personas era provocados por dos chicos que están un paso más cerca de su sueño y Annabell a pesar de que dio la noticia de manera mucho más calmada se unió a la celebración.

Menos alguien.

#5

Era el gran día, hoy los juramentarían a los tres.

El ambiente estaba cargado de emoción, personas de toda la ciudad acudían para presenciar este evento que sólo sucede una vez cada tres años, cuando las hojas caen y dejan una cubierta naranja en toda la zona.

El bullicio era en la plaza, la cantidad de personas yendo de aquí para allá, los locales vendiendo comida, los vendedores ofreciendo objetos conmemorativos, copias baratas de insignias de Incursor para dárselos a los niños.

Sin lugar a dudas era un día importante. Marco, Paul y Annabell se encontraban en el centro de la plaza vistiendo las ropas ceremoniales para la ocasión, que consistían en pantalones de vestir color negro para los hombres y una falda de color rojo carmesí para las mujeres, medias largas y zapados negro, una camisa blanca de mangas largas, un chaleco de cuero color rojo carmesí, una boina negra con el escudo cosido de la compañía a la que pertenecen, "Las Águilas de plata", que consistía de, obviamente, un Águila con las alas abiertas en el centro de color plateado, sosteniendo con ambas patas apuntando en direcciones opuestas un pico y una pala de color metálico.

Y una pequeña leyenda a los pies del águila que dice:

"Al abismo, lo que es del abismo".

Comía chucherías que vendían por la calle, intentaban matar el tiempo, eras las 8:00am y los juramentarían una hora después. Obviamente, ellos no tenían pensado llegar exactamente a esa hora, sino media hora antes para organizarse por compañía porque también, no sólo era su compañía la que graduaría a nuevos aspirantes.

-Las personas nos miran constantemente, me siento un bicho raro -dijo Marco mientras estiraba sus brazos.

-Claro que nos miraran constantemente, es por nosotros que todos están reunidos -respondió Annabell mientras miraba de manera despectiva a Marco-. Por cierto... ¿crees que María venga?

Annabell dejó caer ésa pregunta, pero ninguno sabía la respuesta exacta.

-Tengo esperanza en que lo hará, después de todo dudo que quiera perderse la oportunidad de ver a Marco en buenas fachas para variar jajajaja.

Las palabras de Paul lograron hacer que la tensión anterior se disipara, pero, ¿hasta que punto estaba en lo cierto?

Él no sabía si vendría o no, de hecho, esperaba que ella no viniese. El sólo pensar en como los miraría con su mirada de reproche usual cada vez que le hablaban sobre algo relacionado con el abismo hacía que sus deseos de verla fueran disipadas. pero aún así... quería verla.

Era su madre adoptiva de todos modos, quien lo cuidó y crió durante años y le depositó todo su amor y cariño de manera incondicional, deseaba que ella lo felicitara por haber logrado llegar hasta aquí, por más poco probable que fuera eso pero así lo deseaba él.

La razón de porque ellos estaban en la plaza, era porque le dijeron a María antes de salir que la estarían allí, esperando por ella.

Personas pasaban de un lado a otro enfrente de ellos, una que otra persona se detenía y los felicitaban por su esfuerzo, el tiempo pasó lentamente pero sin indicios de María. Hasta que se hicieron las ocho y media.

-Es hora de irnos muchachos, no podemos seguir esperando, ella no vendrá -el tono de resignación el la voz de Annabell era palpable, pero ninguno dijo nada y sólo se limitaron a levantarse dela banca donde estaban sentado y se dirigieron a la plaza mayor, la "entrada al abismo".

-¡Hoy, me encuentro orgulloso de poder tener ante mí, la próxima generación de Incursores abisales!

La voz del alcalde Hiutz amplificada por los alto parlantes difícilmente cubrían los vitoreos de la multitud aglomerada al rededor de la plaza mayor, en los balcones de las casas y edificios cercanos.

Era lo suficientemente grande como para acomodar fácilmente unas dos mil personas, pero el número de graduados no excedía los quinientos más o menos, por lo que todavía quedaba espacio.

Nosotros estábamos colocados en la parte inferior central, habían en total dieciséis escuadrones, acomodados en cada escuadrón al rededor de treinta graduados en cuadriculas.

A nuestra derecha, en el escuadrón vecino estaban los "Seguidores del Sol y la Luna", una compañía especializada en el salvamento de personas y equipos en el abismo, siempre poniendo adelante el bienestar de los demás antes que el suyo propio. Y a nuestra izquierda estaban los "Lobos de la sangre de hierro" conocidos por tener un sentido de hermandad muy fuerte y un compañerismo ejemplar.

-¡Han sido tres largos años, tres años en los cuales aprendieron todo lo necesario para sumergirse en las profundidades de la tierra, tres años en los cuales conocieron a los que ahora se convirtieron en sus compañeros y quienes cuidaran sus espaldas allá abajo, tres años en los que lloraron, en los que rieron, en los que se dieron cuenta de que en la unión está la fuerza y que ahora, están a punto de terminarse!

-Creo que habla demasiado -susurró Paul a Marco que estaba a su derecha.

-Si no recuerdo mal, creo que es el mismo discurso del año pasado pero cambió unas palabras, al menos pon algo de esfuerzo por el amor de Judas y haz un discurso diferente -el rostro exageradamente quejoso de Marco hizo reír a Paul, provocando que uno de los superiores les hiciera gestos para que se callaran.

Annabell que se encontraba detrás de Marco sólo suspiraba por su mal comportamiento.

-¡En fin, no me extenderé más, ha llegado la hora de que se les presente a todos y a cada uno de ustedes un reconocimiento por su arduo esfuerzo, y que sirva como incentivo para que aspiren a mucho más de lo que lograron hoy, la insignia de Incursor!

En las manos del alcalde estaba aquello que se le sería entregado a cada uno de los graduados, el símbolo de Incurso, la marca que demostraba que estabas en tu deber y derecho de adentrarte en las profundidades del abismo, claro, esto sólo era una formalidad ya que lo que en verdad necesitarás para bajar es un pulsera de cobre que se le da a cada uno que representa su nivel actual y le da permiso de acceder hasta ciertas zonas por seguridad.

Es un paso más cerca de la meta de Paul, y algo así para las de Marco.

Mientras que para Annabell, bueno, ya llegaremos a eso.

Uno por uno se fueron acercando al estrado, recibían su reconocimiento, se les colocaba su insignia, un apretón de manos con el alcalde, el jefe de la división de incursores y de nuevo para abajo.

Así pasaron todos rápidamente hasta llegar a los muchachos. Marco fue el primero y como se esperaba de él al recibir su insignia hizo una pose de victoria frente al público provocando risas entre la multitud, seguía Annabell la cual recibió su reconocimiento sin hacer nada llamativo, típico de ella.

Y por último Paul, subió al estrado y recibió su insignia, la miró no como una medalla, sino como un peldaño que había subido y estaba más cerca de su objetivo, nada más le importaba sólo quería celebrar su logro así que volteó en dirección a los graduados y la multitud y levantó su insignia al aire, nadie hizo nada, pero después de unos segundos Marco la levantó, seguido por Annabell, y esto provocó una reacción en cadena haciendo que todos aquellos que recibieron la suya antes que él la levantaran.

Miró a la multitud no para ver sus reacciones, sino intentando buscar a una personas, y entre toda esa gente, al frente, apoyada en la baranda pudo ver una figura familiar, podía haberse equivocado pero él quería creer que no era así.

A pesar de todo, María estaba allí, y la sonrisa en su rostro hablaba por si sola y decía "felicidades".

Paul bajó de la tarima y se encontró con los chicos.

-Si no hubiera levantado la mano que habrías quedado como un pendejo ahí jajaja -habló Marco.

-Fue un acto bastante llamativo, no es muy típico en ti -añadió Annabell al final.

Jajajaja si, gracias por eso Marco.

-Ni lo menciones -dijo mientras sonreía -Por cierto, viste quien está por allá -. Marco apuntó en dirección al público con su pulgar pero sin voltear.

Paul sólo sonrió.

#6

Capítulo 2 -Hacia las profundidades-.

Ni corto ni perezoso las órdenes fueron encomendadas, al día siguiente de la ceremonia ya habían enviando a más de la mitad de los graduados, y el grupo de Marco no sería la excepción.

Es temprano por la mañana, alrededor de las 9:00am y los chicos se encontraban en una de los “ascensores” de la zona suroeste de la ciudad, perteneciente a su compañía.

-¿Hasta que hora pretender tenernos aquí esperando? Está haciendo un maldito frío que me contrae las bolas.

-Marco, ¿no podrías ser algo más decente? ¿O es que no puedes evitar mostrar lo poco educado que eres en cada momento? –le reclamó Annabell dándole un golpe leve en el hombro.

-Por favor Anna, dime que no te molesta que nos tengan a los tres esperando aquí sin siquiera alguna noticia, ¿cierto Paul?

Paul que se encontraba en la baranda mirando hacia el vacío y tiritando por el frío respondió.

-No puedo negar eso, pero supongo que tendremos que seguir esperando queramos o no, después de todo no somos los únicos pasando frío como esquimales.

Marco al mirar de reojo a su alrededor vio aunque en primera instancia no le prestó atención a que habían varios de su compañía sentados en los alrededores, todos vestían sus ropas para exploración junto con todos sus equipos se seguridad y de excavación.

-Chicos, no olviden que la carta decía –mientras Annabell decía esto sacó de su bolsillo un pedazo de papel blanco con una línea roja perfectamente delineada en el medio -“Serán enviados al segundo estrato para su primer entrenamiento real, esperen instrucciones en el ascensor B-12, lleven equipos de caza. Hora de llegada: 8:30am. Tiempo estimado de la incursión: Una semana. Tutor designado: Olmus Grant Grado 2”.

En el mundo de los exploradores abisales, existe una distinción. Un reconocimiento, para separar a lo que sirve de lo que no, y a esto se le llaman “Grados”.

Los que están en la parte más baja de la escalera evolutiva, alimenticia, y en la cola para el pan son los incursores Grado 5, que somos básicamente nosotros, los novatos. No tenemos ni gloria ni deshonor, hojas en blanco que bien cualquiera podría usar para hacer avioncitos de papel.

Después vienen los Grado 4, aquellos que ya han hecho incursiones en solitario hacia estratos más bajos de 3 y han vuelto sanos y salvos, esto es sólo posible para aquellos con suficiente experiencia práctica.

Ahora los Grado 3, reconocidos por ser sobresalientes en trabajos en equipo, tienen la distinción de haber ido a estratos profundos y haber extraído con éxito algún objeto del abismo para su posterior estudio, suelen ir en escuadras de cinco personas todas del mismo grado. A los incursores Grado 3 se les da un trato especial en la ciudad como servicios adicionales en sus domicilios o indemnizaciones a sus familiares más allegados en caso de perderse en acción.

Los Grado 2 se podría decir que son casi la máxima expresión de los incursores, sobresalientes en todos los campos, habilidades deductivas, de reacción, creatividad y físicas que dejarían en pañales a los grados anteriores, habiéndose adentrado hasta los estratos 7, 8 y 9 que son los que actualmente se están estudiando por ser los más profundos registrados hasta la fecha, cabe resaltar que ellos son bastante famosos entre los civiles y los mismos incursores ya que no muchos tienen el privilegio de llamarse a si mismo Grado 2, ya que es más probable morir que reunir los requisitos necesarios para esto.

Y por último, los Grado 1, son en pocas palabras, la cúspide, los inalcanzables. Aquellos que no sólo dominaron a la perfección todos los campos teóricos y prácticos referentes al abismo sino que incluso, se adentraron en sus propias habilidades y se especializaron en un campo, a tal punto que en lo que respecta son los primeros y últimos en alcanzar dicho nivel. Son tan pocos aquellos que han llevado el título de Grado 1 que son considerados incluso leyendas, aquellos titulados como Grado 1 tienen tal poder a nivel político y social que bien podrían ser denominados “segundos gobernantes” de la ciudad, ya que lo que ellos dicen se debe considerar como ley en algunos casos. Han bajado hasta donde nadie más ha ido y registrado bestia y reliquias que nunca más se han visto otra vez, tanto así, que hay Grados 1 que se adentraron más allá del noveno estrato, y después de años aún no han vuelto, pero no se les da por muertos, ya que se les tienen tanta confianza que si no se encuentra su cuerpo se dice que “aún están explorando”.

Y su tutor, es conocido por el título de “El Barón” por sus contribuciones y sus excepcionales estrategias a la hora de reclamar y mapear el octavo estrato.

-Buenos días muchachos, ¿cómo amanecieron hoy?
Paul miró por encima de su hombro a la persona que había hablado en voz alta. Y frente a él estaba un hombre prominente, con una barba tupida, un físico bastante llamativo por su robustez. Ropas gruesas y resistentes, una mirada afilada como la obsidiana y en su mano derecha un bastón de algo que al ojo inexperto lo llamarían “acero” con una punta larga y afilada abajo y arriba la cabeza de un pico.

Y a su lado, una señorita que bien podría representar totalmente lo opuesto a él, un cabello largo de color negro azabache, ojos dorados como el oro, una falda de cuero que a simple vista se veía normal pero si te percatabas tenía placas de “acero” intercaladas, unas botas largas de cuero con puntas de metal remachado, un chaleco de tela gruesa de alta calidad y flexibilidad resistente a los impactos súbitos de color negro con biselados rojos y en ambas manos llevaba guantes que la recubrían hasta casi los codos, totalmente blindados con una apariencia intimidante pero a la vez estilizada, sin verse rustica.

Ella era Victoria Van Luxzenberg. Una de las pocas Grado 1 existentes, y la presidenta de nuestra compañía.

Ella dio un paso adelante, y con una voz dulce y cálida que hizo que la piel de todos se erizara se hizo presente he hizo que “El Barón” diera un paso a un lado.

-Hola chicos, vine personalmente a darles un saludo y felicitarlos por ser promovidos a Grado 5, lamento no haber podido ir a su ceremonia pero tuve asuntos que atender referentes a la compañía. Pero aún así hice un espacio porque sería imperdonable para mí no despedirme de mis pequeños ahora que finalmente son Incursores hechos y derechos. Me trae recuerdos de mi época de aprendiz Jejeje. Bueno no los detendré más, es tiempo de que vayan y se conviertan en materia de leyendas como sé que lo serán, ¡nos vemos en la superficie!

Con esas palabras provocó sus piros entre hombres y mujeres por igual, ella dio una amplia sonrisa y se podía escuchar como el corazón de varios explotaban como pirotecnia.

Ella dio un paso atrás, colocándose a la par con Olmus, y él al ver que ella lo miró y le sonrió de inmediato dio un paso adelante para coordinar al grupo.
-Ejem, bueno chicos todos agrúpense y pónganse en fila, uno por uno vayan entrando al ascensor.

Mientras se ponían en fila Olmus pasó la lista rápidamente para ver si faltaba alguien, una vez todo entraron en el ascensor que por cierto, es bastante grande, el se colocó en frente y dijo.

-Bueno, no falta nadie, ahora vamos hacia las profundidades del abismo.

Las pesadas puertas de acero se cerraron lentamente, Paul junto con todos estaban emocionados, pero antes de que las puertas se cerraran totalmente él pudo ver a la presidenta mirando hacia él, y vio que en sus labio había una sonrisa.

Una sonrisa que le produjo el más grande escalofrío que haya sentido. Y las puertas se cerraron por completo.