Kobbe
Rango9 Nivel 41 (3323 ptos) | Escritor autopublicado
#1

I

- Maldita sea Sid ¿qué ha pasado? – fue lo primero que preguntó Rober cuando vio que parte de su equipo entraba por la puerta.
La imagen era lamentable. Comandando el grupo iba Sid, con peor cara de lo habitual. Tras él, venía Punky que tenía un manchurrón rojo de sangre en su camisa a la altura del abdomen. A su lado y ayudándolo a caminar venía Ari, que también traía la camisa manchada de sangre.
- ¿Me preguntas qué ha pasado? Que me jodan si lo sé – dijo Sid alzando la voz mientras se quitaba la chaqueta y la colocaba sobre una silla con furia contenida. A continuación colocó su pesada arma sobre la mesa provocando un golpe sordo contra la madera. Aun siendo imposible, parecía que el revólver aún humeaba – aquí el que tiene que hablar eres tú, joder.
A pesar de la actitud amenazadora de Sid, Rober era el jefe y tenía que mantener la calma. Centró su atención en el herido evitando así el enfrentamiento. Con mucho cuidado lo acostaron en un viejo sofá - ¿Cómo estás, Punky?

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Kobbe
Rango9 Nivel 41
hace casi 2 años

Gracias MC ;)

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace alrededor de 2 horas

Pues nada uno de los locos dispuesto a disfrutar de nuevo.


#2

- Bien, me han dado pero aguantaré, jefe – contestó Punky intentando ponerse erguido. Al moverse un agudo dolor surgió desde la herida de su costado.
- De bien nada, te han disparado. No tiene pinta de ser grave, pero has perdido mucha sangre – dijo Ari con extrema preocupación mientras le sostenía un jirón de su camisa sobre la herida para parar la hemorragia – Aguántate este trapo haciendo presión y no te muevas, así evitaremos que sigas perdiendo sangre – Tras decir esto se alejaron varios pasos del herido para evitar que los oyera – Rober, tiene que verle un médico, tendríamos que llevarlo a un hospital inmediatamente.
- Nada de hospitales, ya lo sabes. Hacen demasiadas preguntas – contestó Rober mientras comprobaba que la sangre sobre la ropa de Ari no era suya.
- No claro, no se vaya a joder el plan – contestó irónico Sid mientras abría el cargador de su revólver para revisar las balas.
- Ari llama a Cameron. Que venga inmediatamente, ya nos ha salvado de alguna situación parecida. Si vemos que Punky empeora lo llevaremos al hospital.
- De acuerdo, jefe. Voy a llamar desde la otra habitación – dicho esto salió del habitáculo dejando un incómodo silencio en la sala.
- Joder, ha sido una puta encerrona – dijo de repente Sid golpeando con el puño la mesa – Nos estaban esperando. En cuanto llegamos cayó sobre nosotros una lluvia de balas. De Nick y Masque no sabemos nada, con todo el jaleo desaparecieron y nos tuvimos que largar sin ellos. Si no, habríamos muerto todos. A Punky ya ves… le han hecho otro ojete - Sid mostró una sonrisa irónica tras lo cual continuó - Y yo aunque me cargué a media docena de esos cabrones no pude resistir mucho más yo solo y me salve de milagro. A Ari… bueno al gallina de Ari no le dio tiempo ni a salir del coche.
- No lo entiendo era una operación rutinaria. Un trabajo limpio, solo teníamos que recoger un maletín con dinero y entregárselo a Mario Olivetti. No entiendo qué ha podido pasar, Mario siempre ha sido muy profesional y llevamos haciendo negocios mucho tiempo sin ningún problema.
- Que le jodan al cliente y que te jodan a ti, Rober. Era una trampa – dijo Sid mientras se acercaba al jefe. Los dos se encontraban cara a cara y se notaba que estaban a punto de estallar. Ambos tenían clara la jerarquía y su papel dentro del equipo pero estaban apunto de olvidarse de todo.
- Rober, tiene razón, era una encerrona. Sabían que iríamos y nos estaban esperando – dijo Punky desde el sofá rompiendo la tensión. Debido al esfuerzo por hablar volvió a esbozar una mueca de dolor.
– Cameron ya está avisada, estará aquí en cinco minutos - dijo Ari mientras entraba otra vez. Tras escucharlo Rober asintió con la cabeza y se acercó a la ventana. Mirando a través de ésta pudo ver la calle en semi-penumbra. Se encontraba totalmente desconcertado, no era capaz de comprender qué podía haber fallado. Lo que sí tenía claro era que obtendría respuestas antes de que acabara la noche.

Gandalf
Rango10 Nivel 47
hace casi 2 años

Reservoir Monkeys


#3

II

Durante el trayecto en coche apenas intercambiaron un par de frases. Minutos antes habían estado a punto de llegar a las manos y la hostilidad aún flotaba en el ambiente. Rober no quería mostrar debilidad ante sus hombres, pero conocía lo suficiente a Sid como para saber cuándo era mejor callarse y no hablar con él hasta que se le pasase el calentón. El resultado era un denso silencio que ambos aprovechaban para hacer un resumen mental de lo que había pasado.
Mientras Sid conducía, Rober iba sentado a su lado repasando la situación. Lamentaba que en el coche no fuera alguien más de apoyo por si la cosa se torcía, realmente le preocupaba lo que se pudiéran encontrar. Durante esta larga noche muchas de las cosas que creía seguras se estaban desmoronando. El resto se había quedado en la base, para protegerla y también por si Nick o Masque regresaban. No sabían nada de ellos y le preocupaba que no hubieran dado señales.
- Rober, aquí es – dijo Sid mientras aparcaba el coche junto a la acera en una calle de la zona pudiente de la ciudad.
- Perfecto. Déjame hablar a mí – dijo el jefe mientras bajában del coche. Sabía que su compañero tenía la lengua larga y el gatillo fácil. Ahora mismo necesitaba respuestas no otro tiroteo.
- Aquí el que tiene que largar es el cerdo de Olivetti – dijo Sid mientras se acercaba hasta la puerta para forzarla y acceder al apartamento. Comenzó a juguetear con un pedazo de alambre en la cerradura. Tras escuchar el “click” la puerta cedió y Rober volvió a intentar tranquilizar a su amigo.
- Mario Olivetti siempre ha sido un buen amigo mío, no creo que nos la haya querido jugar.
Sin necesidad de mas palabras, entraron en el oscuro portal y subieron por las escaleras al primer piso. Rober había estado cientos de veces en la casa y se conocía el camino aun a oscuras. Necesitaba respuestas sobre lo sucedido y al único que le podían preguntar era a Olivetti. Tenían tan pocas piezas del puzle que no eran capaces ni de ver de qué iba el dibujo
- ¿Y seguro reconociste a nadie en el tiroteo? – le volvió a preguntar Rober
- No soy un mono de leche. Ya te dije que no, fue todo muy rápido. Nos disparaban desde las ventanas, apenas veía sombras. Sé que di a unos cuantos porque los muy cerdos dejaron de disparar, pero entonces dieron a Punky y tuvimos que salir pitando.
En este momento llegaron a la puerta de Olivetti y sin pensárselo, Sid descargó una potente patada sobre la puerta reventando la cerradura y con su revólver en la mano entró en la casa. Rober algo desconcertado por las formas, lo siguió mientras se palpaba el costado intentando encontrar su arma. La casa estaba totalmente a oscuras a excepción de una habitación al final de un pasillo de la que venia la única luz que les iluminaba. Antes de que Rober pudiera abrir la pistolera, escuchó el primer tiro desde el fondo del pasillo. Debido al contraluz no era capaz de ver más que una sombra y desde su posición no sabía si era Olivetti el que disparaba. Ya con el arma fuera de su funda se echó hacia un lado protegiéndose tras un mueble. Sid, de pie en medio del pasillo le metió una bala en la cabeza al tirador. Tras esto, escucharon un forcejeo en la habitación iluminada. Caminaron hacia allí y cuando estaban a apenas unos pasos vieron como de repente salía otra sombra por la puerta. Ya tenían el gatillo preparado cuando alguien desde dentro de la habitación se les adelantó. El proyectil impactó en el cuerpo del que huía haciéndolo caer sobre Sid. Rober rápidamente rodó por el suelo y cuando tuvo a la vista al pistolero descargó sobre él dos tiros que hicieron blanco en su pecho. Debido a la inercia salió volando hacia atrás cayendo en el suelo. Al acercarse y verle la cara comprobó que era un perro.
- Malditos chuchos, si son ellos los que están detrás de esto mal asunto – murmuró Rober mientras le alejaba el arma al tipo más por costumbre que porque fuera un peligro, ya que si no estaba muerto poco tiempo le quedaba.
Con el del tiro en la cabeza ni se molestó, pero si pudo ver que era otro chucho. Se giró y vio como Sid se quitaba el cuerpo de encima y lo tumbaba contra el suelo. Un charco de sangre empezaba a crearse debajo, y en ese momento reconocieron a Olivetti.
- ¿qué ha pasado? ¿Quiénes eran esos tipos? – preguntó Rober al moribundo.
- Mi hija, tienen a mi hija. Me dijeron que…- A mitad de la frase comenzó a toser sangre. Esa herida no tenía buena pinta, no aguantaría mucho más. Necesitaban sacarle las respuestas rápido – me dijeron que si no hacia lo que me decían la matarían. Lo siento, no sabía qué hacer.
- ¿Quién fue? – le preguntó ansioso.
- Prométeme que salvaras a mi hija – suplicó al ver que su tiempo se acababa.
- Te lo prometo, pero me tienes que decir quién es el culpable – volvió a insistir Rober.
- No sé su nombre… Era un perro… un perro pequeño… - debía de estar costándole horrores hablar ya que cada poco paraba para juntar fuerzas – Las dos veces que le vi iba con una perrita… a su lado…y con un enorme puro en su boca -
Estas pocas fueron sus últimas palabras antes de que cayera muerto. A pesar de los escasos datos no cabía ninguna duda de a quién se refería. Se miraron y Sid le ofreció un cigarrillo. Rober lo aceptó y mientras salían de la casa dejando atrás los fiambres se lo encendió. Allí ya no había nada que hacer y la policía no tardaría en presentarse.
- ¿Y ahora qué hacemos? – preguntó Sid al salir a la calle. Si por el fuera iría directamente a apretar las clavijas al primer chucho que se encontrara pero para estas cosas confiaba en su jefe.
Rober dio una profunda calada y respondió mientras lanzaba la colilla a la calle - Creo que vamos a hacer una visita a la perrera de Kaos… -

Nacho_Saavedra
Rango6 Nivel 29
hace casi 2 años

Tiene muy buen ritmo y grandes dosis de misterio.

Kobbe
Rango9 Nivel 41
hace casi 2 años

gracias por el comentario

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 6 meses

Novela negra, me encanta, ganas un seguidor.

IndigoDolphins_73
Rango10 Nivel 49
hace 19 días

Te señalo un detalle que noté ahora con la segunda lectura: la parte del diálogo donde Sid le describe a Rober lo acontecido se nota demasiado "narrada". No sé si me explico: el personaje está hablando con otro, y debería hacerlo con su voz, en un tono más coloquial, de lo contrario parece que está hablando el narrador. @Kobbe

Guillermo_Llorentinus
Rango5 Nivel 23
hace alrededor de 8 horas

La historia ha conseguido "pescar" mi interés. Seguiré leyendo a ver que pasa :D


#4

III

- Venga, un último esfuerzo. Necesitamos llegar hasta ese callejón para usar la cabina – Nick apenas pudo terminar la frase por el esfuerzo que suponía el soportar el peso de su compañero. El enorme cuerpo de Masque tenía varias heridas, que sin ser graves, le dificultaban caminar. Cuando doblaron la esquina se apoyaron en la pared exhaustos.
– Masque, vamos a hacer una cosa. Tú espérame en esta esquina, así iré más rápido. Además desde aquí controlas toda la calle y puedes ver si nos siguen.
- Vale, Nick. Yo me quedare aquí por si viene alguien. Tú llama a Rober y pide ayuda – dijo mientras sacaba la escopeta y se disponía a hacer lo que le había dicho.
- Buen chico, si viene alguien me silbas.
Tras decir esto, Nick corrió hasta la cabina que se encontraba a unos diez metros. Ya dentro, descolgó el teléfono rápidamente y se lo llevó a la oreja. Mientras buscaba unas moneda en los bolsillo no pudo evitar pensar en el tipo de gente que usaría ese teléfono, casi podía imaginarse la cantidad de bacterias que en ese momento estarían en contacto con su piel. Cuando por fin encontró un par de monedas, las introdujo y se coloco el teléfono a una distancia prudencial de su oreja, aun así no pudo evitar que un escalofrío le subiera por la espalda. A través del auricular se escucharon varios tonos antes de que alguien descolgara. Aunque nadie habló al otro lado de la línea, Nick comenzó a hablar. Sabía que quien estuviera al otro lado conocería de sobra la norma a la hora de coger el teléfono. Desde la base se mantendrían en silencio a la espera de comprobar quién era el que llamaba. Al único al que le costaba seguir a rajatabla la norma era a Masque y en ese momento podía ver cómo se estaba comiendo un cacahuete que había encontrado en uno de sus bolsillos.
- Eh… soy Nick – tras decir esto, esperó unos segundos. Supuso que el que estuviera al otro lado debía de estar sopesando si era él realmente – Joder, soy Nick y no sé quién eres, pero seguro que me he liado con tu hermana. Estoy con Masque y se está desangrando así que o contestas de una vez o la volveré a montar.
- Vale, vale, no tienes que ser tan desagradable. ¿Qué tal estáis? ¿Tú te encuentras bien? Por cierto soy Ari, que no me había presentado.
- Sabia de sobra que eras tú, nadie puede ser tan redicho. Yo me encuentro perfectamente. Solo que tengo que ir cargando con un mostrenco que me duplica el peso, que nos están persiguiendo unos tíos para matarnos… Ah, por cierto, tampoco tengo ningún vehículo. ¿Me puedes explicar por qué mierdas os fuisteis sin nosotros?
Dentro de la cabina el olor empezaba a ser insoportable. Echó una mirada hacia su compañero que se rebuscaba en todos los bolsillos.
- En determinado momento desaparecisteis en medio de la algarabía. Sid y yo valoramos que lo mejor era replegarnos ya que Punky había recibido una herida de bala. No corre ningún peligro, pero sufrió una abundante hemorragia.
- Ya veo, nosotros tampoco lo tuvimos fácil. Dile a Rober que necesitamos que vengan a por nosotros.
- No va a ser posible. Rober y Sid se han ido a ver si descubren de qué va todo eso.
- Resumiendo, que me va a tocar arreglármelas solo.
Ya no aguantaba más el olor dentro de la cabina y sacó la cabeza para respirar aire puro tensando al máximo el cable.
- Eso parece. Lo siento, pero el jefe me ordenó que no dejase la base sola bajo ningún concepto.
- Genial. Pues no sé si conseguiremos escapar otra vez del mapache ese – volvió a echar una mirada hacia el final de la calle. Su compañero se había sentado en el suelo y daba toda la impresión de que se iba a dormir.
- ¿De quién hablas? – quiso saber Ari a través del teléfono.
- Yo que sé. Un mapache con un acento ridículo. A pesar de la pinta de payaso que tiene maneja una espada de maravilla.
Debían salir de allí lo antes posible. No sobrevivirían a otro encontronazo con el mapache de los cuchillos.
– Tuvimos que salir por piernas o nos hubiera hecho rodajas.
- No me suena, debe de ser nuevo en la ciudad. ¿Qué tipo de acento tiene? Quizás pueda averiguar de dónde es…
- Oye tú, que me encanta hablar contigo pero supongo que los tipos esos nos estarán buscando y aquí estamos al descubierto. Además se me están acabando las mone… - antes de terminar la frase colgó el teléfono y salió a la calle. No tenía ni idea de a dónde ir, pero necesitaban encontrar un sitio seguro para descansar y hacer una composición de lugar.
– Masque, tendremos que arreglárnoslas nosotros solos. Venga, se un simio valiente y apoya tu cuerpazo en mi.
- Me encuentro mejor. Creo que podré andar yo solo.
A pesar de las heridas comenzó a caminar. Iba despacio y cojeaba ostensiblemente, pero a Nick le parecía tan buena idea el no cargar con él que no dijo nada.
– ¿A dónde vamos Nick?
- Lo primero es encontrar un sitio seguro – dijo mientras salían de la protección que les ofrecía el callejón.
– Ahora que lo pienso conozco a una “amiga” que vivía por aquí….
Mientras se alejaban y decidían hacia dónde ir, caminaban ajenos a que al final de la calle alguien les observaba. Antifaz, el mapache de la katana y sus esbirros les seguían esperando el momento más adecuado para caer sobre ellos.

#5

IV

Después de agitar varios tugurios y de apretarles las clavijas a los soplones habituales, consiguieron información sobre la localización exacta de dónde se escondía Kaos. Sid y Rober desconocían si la hija de Mario Olivetti estaría ahí, incluso si seguiría con vida, pero tenían que acercarse a echar un vistazo para saber con qué se enfrentaban antes de dar ningún paso.
- Sid, hay que tener cuidado. No sabemos a qué nos enfrentamos ni cuántos pueden ser.
Habían aparcado el coche en una calle adyacente a la dirección donde estaba la base enemiga. Estaban en una posición ideal desde la cual podían ver la puerta del edificio pero se encontraban lo suficientemente alejados como para no levantar sospechas. A primera vista el lugar parecía ser una vieja fábrica con un aspecto abandonado.
- Entre yo y mi amiga nos podemos ocupar de diez – dijo mientras se palpaba en la chaqueta notando la dureza del arma – Tú puedes corretear para distraerlos.
- Muy gracioso. Por lo que sabemos Kaos en un tipo peligroso y ya ha demostrado que nos quiere ver muertos.
En ese momento Rober sacó unos prismáticos de la guantera para ver con más detalle.
- Conmigo ya lo ha intentado y ya me he llevado por delante a varios de sus hombres. Nadie se la juega a Sid, y menos aún un perro que no levanta dos palmos del suelo. Le voy a meter ese puro por…- no pudo terminar la frase porque su compañero le bajó la cabeza.
- Agáchate – le susurró Rober al ver que un par de coches se detenían a la puerta del edificio -Alguien viene.
De un lujoso coche se bajaron rápidamente tres chuchos con grandes armas a la vista. Dos de ellos abrieron las puertas del segundo vehículo, pero no bajó nadie. Los de las armas gritaron varias veces sin conseguir nada hasta que apuntaron con las armas hacia el interior del coche. Rober se preguntaba quiénes serían los prisioneros y si sería la hija de Olivetti. Desde su posición pudo ver cómo salían los dos cautivos, pero al estar de espaldas no pudo verles el rostro. Lo que estaba claro es que ninguno de ellos era la hija. El más grande cojeaba ostensiblemente y el otro a pesar de ser de menos tamaño era obvio que también era un macho. En ese momento Sid le arrebató los prismáticos de las manos.
-Trae aquí… Joder que me afeiten las pelotas con una cuchilla oxidada si esos no son Nick y Masque – grito Sid mientras echaba un vistazo rápido y sacaba su pistola de la funda. Sin esperar más, abrió la puerta para empezar con el tiroteo, pero justo cuando apoyaba el pie fuera del coche su compañero lo retuvo.
- Espera un segundo, mira – Las puertas del edificio se abrieron de par en par y de él salieron unos quince perros suficientemente armados para ir a la guerra. Liderando la marcha iba un perro de pequeño tamaño, y sobre éste una inmensa nube de humo.
– Ese de ahí es Kaos. Son demasiados Sid, no tenemos ninguna opción. – dijo Rober con los prismáticos otra vez en su poder.
- Ya, joder, pero tenemos que sacarlos de ahí, no los pienso dejar tirados otra vez - dijo Sid mientras abría la guantera del coche y sacaba otro revólver.
- No los vamos a dejar. Pero si vamos ahora tú y yo solos nos dejarán como un colador y no conseguiremos nada. Además Nick y Masque estarían en medio de la lluvia de balas. No nos queda otra que reagrupar al equipo y trazar un plan.
- ¿De qué equipo hablas? Con la mitad del equipo prisionero o herido…solo nos queda el cobarde de Ari.
- Quizá deberíamos pedir ayuda a la policía – se resignó Rober mientras arrancaba el coche y se alejaban lentamente de allí.
- ¿A los maderos? Ni muerto, no tardarían ni un segundo en detenernos.
Mientras se alejaban vieron cómo introducían a sus compañeros en el edificio. Tras unos segundos de reflexión Sid volvió a hablar.
– Déjate de maderos, sabes de sobra a quién necesitamos.
A pesar de no pronunciar su nombre, Rober sabía a quién se refería - Ni hablar…
Fue lo único que pudo decir porque un vacío dentro de su cabeza comenzó a crecer. Hacía años que el grupo no estaba completo, pero se las habían arreglado bastante bien. Su mente estaba retrocediendo unos años hasta el corazón de la selva, casi podía oír los cotorreos de los pájaros y el sonido del viento en los frondosos arboles. Incluso un olor a quemado estaba llegando a su pituitaria cuando Sid golpeo el salpicadero con ambos puños sacando a Rober de su ensimismamiento:
-¡Joder siempre fuimos siete! Trágate tu orgullo y haz esa puta llamada...

IndigoDolphins_73
Rango10 Nivel 49
hace 19 días

Este sí ha sido un buen cliffhunger. Me chifla la última frase!!


#6

V

- Oye ¿que crees que nos harán? – preguntó Masque mientras cruzaban las puertas de lo que parecía un edificio abandonado.
- No lo sé – Le contestó Nick intentando no transmitir su pesimismo por la situación. Masque estaba herido, íban desarmados y por si fuera poco, a su alrededor había como unos veinte perros. Aun así, intentó transmitir calma - No podemos hacer nada, tendremos que esperar a que nos rescate el equipo
- Callaos basura – gritó el chucho que les custodiaba mientras les empujaba con su arma.
- Chicos, no juguéis con la comida – dijo el que parecía el jefe, un chiquitín con un enorme puro, provocando carcajadas en el resto.
- No os reiréis tanto cuando nuestros amigos vengan a rescatarnos – Les contesto Masque que caminaba delante de mí a trompicones.
- Eso es precisamente lo que quiero – dijo el pequeñín del puro mientras se acercaba a ellos – Que el resto de vuestro equipo de pulgosos venga a rescataros y así liquidaros a todos juntitos. Fácil y sin esfuerzos.
Tras esto dio una gran bocanada a su puro y les miro fijamente. Nick le mantuvo la mirada, a pesar de la situación no quería mostrarme débil. Tras unos tensos segundos le echo el humo a la cara y finalmente se giró dándole la espalda. Mientras se alejaba, ladró un par de órdenes – ¡llevad a estos dos a su suite! y preparad todo para cuando lleguen sus amigos.
- Mi amigo necesita un medico – protestó sin ninguna esperanza.
- No te preocupes por la salud de tu amigo, de viejos no vais a morir – dijo el del puro sin girarse si quiera y soltando una carcajada interrumpida cuando comenzó a toser por el humo – vamos Lourlin – dicho esto, salió de la habitación y una perra le siguió. Antes de salir, la tal Lourlin echó un vistazo a los prisiones y por un instante puso ojitos a Nick y le regalo una de las sonrisas más horribles que se han visto desde que el mono es mono.
A empujones les llevaron a través de sucios pasillos repletos de cajas de cartón. El ambiente estaba viciado y había un fuerte olor a humedad. Les bajaron por unas escaleras que conducían al piso inferior, debía de ser una especie de sótano en el que almacenaba material porque a los lados del pasillo había espaciosas salas. Se detuvieron ante una puerta con un enorme candado y dos perros guardándola. Uno de los esbirros sacó la llave de unos de sus bolsillos y la abrió. La habitación estaba a oscuras y apenas se distinguía el interior. En un vistazo rápido pudieron ver que había estanterías repletas de cajas y viejos objetos cubiertos de polvo. Les empujaron dentro y volvieron a echar el candado tras nosotros. Mientras sus ojos se acostumbraban a la oscuridad, notaron que entraba algo de luz a través de una ventana pero al ser de noche no era de gran ayuda. Masque, agotado se echó contra la pared, pero Nick más alerta notó que había alguien más en aquella habitación. Pudo sentir una respiración agitada, además de un agradable perfume… femenino. Su instinto se activo y se giro hacia donde pensaba que estaría la hembra. Entre las sombras surgió una deliciosa figura femenina.
- ¿Qué haces aquí, preciosa? – le dijo Nick sacando su mejor sonrisa.
- Ayudadme, me tienen aquí encerrada desde hace unos días...tengo mucho miedo – tras esto comenzó a llorar. Nick se acerco y sin poder evitarlo la rodeó con el brazo para intentar consolarla.
- Nosotros tampoco estamos en mejor situación pero tranquila. Te sacaremos de aquí… no sé cómo, pero veras como saldremos. Por cierto, ¿y a ti por qué te han encerrado?
- La verdad que no sé muy bien porqué. Solo sé que tiene que ser algo relacionado con mi padre.

#7

VI

Se despertó a causa del ventilador de la habitación. Ese sonido constante le ayudaba a conciliar el sueño además de ahuyentar a los mosquitos deseosos de chuparle la sangre. Quedaba lejos aquella época en la que dormía como un mono de teta. Ahora rara era la noche que no se levantaba empapado en sudor.
Se alzó del camastro y la sangre le bajó precipitadamente a los pies. Tambaleándose caminó hasta apoyarse en la cómoda. Era otra mañana aburrida e igual que la anterior. Realmente todas habían sido parecidas desde los últimos… ¿tres años? ¿O ya eran cuatro? El tiempo había dejado de tener importancia para él, solo se limitaba a sobrevivir.
- joder, anoche la agarre buena...- masculló con la boca pastosa.
Se fue arrastrando hasta el lavabo y una vez allí encendió la luz. Una luz mortecina parecida a las que hay en las cámaras frigoríficas de los hospitales. De reojo se vio en el espejo, rápidamente apartó la vista evitando cruzar la mirada con aquel tipejo que le devolvía la mirada desde el otro lado. No quería ver en lo que se había convertido. Lentamente se bajó la cremallera para la primera meada de la mañana.
- No me veo ni la polla, joder – dijo mientras la espesa orina comenzaba a salir.
Cuando terminó se quedo en el sitio dos minutos, intentando despertarse observando como el líquido amarillo se mezclaba con el agua del inodoro.
A su espalda sonó el timbre retumbando en su cabeza.
- ¿Quien cojones será ahora?... ¡Mañana le pago señora Limao! –
Supuso que debía ser la casera que venía otra vez con el cuento de cobrar. La vieja era la dueña de la pensión en la que vivía. A decir verdad la palabra pensión le venía grande, lo más adecuado sería tugurio. Pero a ese precio no se podía encontrar nada mejor. Nuevamente el sonido del timbre sonó martilleándole en la dolorida cabeza.
- ¡Ya voy coño! - Chilló desde el baño mientras se pellizcaba un huevo al subirse precipitadamente la cremallera de los vaqueros que anoche ni se molestó en quitarse – Ya va. ¿quien cojon...? -
Al abrir la puerta se sorprendió al ver que era la preciosa hijita de la señora Limao.
- Hola señor Jimbuini, tiene usted llamada telefónica – dijo la encantadora Sulin manteniendo la mirada en el suelo – llamada de lejos, tiene acento raro.
- Oye ya te he dicho que me llames Jim, solo Jim.
- Si, señor Jimbuini.
- … ¿y no te ha dicho quién es?
- No. Solo decir urgente – contestó agachando aun más la mirada.
- Ok, ya bajo.
Cuando Sulin se disponía a darse la vuelta se quedo un momento parada, dudando.
- Señor Jimbuini....
- Dime Su.
- Anoche...
Un incomodo silencio se apodero de todo el rellano. Jim sabia que no debía beber así ¿Qué diablos paso anoche? se dijo a si mismo intentando hacer memoria
- Eh... anoche.... No diré nada a mi madre. He lavado tu camisa, tenía mucha sangre. Mi preocupa que tu salgas solo por la noche, es peligroso.
- Tranquila Su, se cuidarme –
Jim intentó tranquilizarla sin saber bien de quién era la sangre. Bajó tan rápido como pudó dado su estado hasta la salita del teléfono. No era habitual que le llamaran. Mientras bajaba las escaleras no paraba de darle vueltas - ¿quién coño será? ¿Sera el señor Cerdo Agridulce?.... No salió tan bien como esperaba pero el trabajo está hecho.
- ¿Si? – preguntó nervioso en cuando cogió el teléfono.
- Eh… ¿Jim eres tú? – A través del auricular sonó una voz familiar. Esa voz, no podía ser, habían pasado cuatro años. Cuatro jodidos años. Jim permaneció en silencio intentando controlar el torrente de emociones. Además, la tremenda resaca tampoco le ayudaba a aclararse. Intentó decir algo pero no fui capaz de articular ninguna palabra - Jim, te necesito. Es decir te necesitamos – insistió la voz. Un momento. No se lo podía creer, el gran Rober, “don perfecto”. El mismo que le dijo a la cara, delante del equipo, de sus hermanos peludos, que no volviera jamás. Sin molestarse siquiera en escucharle, sin molestarse en saber la puta verdad. - ¿me necesitas? Yo también te he necesitado durante cuatro putos años. - No pudo reprimir una áspera carcajada y colgó el teléfono con violencia. Cuando levantó la cabeza se dio cuenta de que la señora Limao y la adorable Su le miraban asustadas. Nunca le habían visto así, nunca habían visto correr lágrimas por su cara.
Se giró intentando apartar la mirada avergonzado. Miró al teléfono. Sabía que algo realmente malo tenía que estar pasando para que Rober le hubiera llamado. Algo tan malo que cuando el teléfono volvió a sonar descolgó sin dudar.

Kobbe
Rango9 Nivel 41
hace 6 meses

Muchas gracias. me alegra que te guste

IndigoDolphins_73
Rango10 Nivel 49
hace 6 meses

Tengo curiosidad por saber por qué cambiaste a primera persona desde el anterior capítulo. Pero me encanta.

Kobbe
Rango9 Nivel 41
hace 6 meses

M0N0S es un proyecto algo peculiar... Esta escrito a 6 manos y por eso hay cambios de estilo


#8

VII

(Unos años antes)

- Como sigas haciendo eso te arranco la sucia lengua y me la pongo de flequillo - dijo Sid con cara de asco.
- ¿Haciendo qué? - respondió Masque
- ¡Coño, que dejes de comerte todas las mierdas con patas que ves por el suelo!
- Se llaman hormigas, y en esta zona son un manjar - dijo mientras volvía a introducir el palito en el bote de insectos y se lo llevaba a la boca.
- El coño de tu madre también lo es, y a que no lo chupeteo delante tuya -
- Si quisieras podrías, no me importa - y Masque liberó un trocito de cuerpo de hormiga de entre sus dientes, lo miró con deleite, se lo metió en la boca sonriendo – desde que murió papa está muy sola.
En la última fila de asientos de la furgoneta iban Punky y Nick
-… y entonces tío, como te lo cuento. ¡Dos preciosas cocas denudas en mi habitación! – Nick no se preocupaba en absoluto en bajar la voz - Estaban tan buenas que no sabía con cual empezar. A pesar de su aspecto fiero en la cama son una delicia, tienen una lengua súper suave - para decir esto se acerco mas y hablo en un tono mas intimo. Para a continuación volver a su tono normal - eso si, tienes que tener cuidado con los dientes. No te vayan a dar un susto al morder.
- ¿Quieres dejar en paz al crio? no creo que le interesen tus aventuras con esas costrosas - dijo Jim mientras conducía. A través del retrovisor miro hacia el fondo del vehículo con una media sonrisa en su boca - Puto Nick no puede tenerla guardada ni 24 horas seguidas, estoy seguro de que si pasa ese tiempo y no ha descargado amaneceríamos todos con el culo como un bebedero de patos.
- Estamos llegando, bajad la voz – les advirtió Rober en voz alta - Parecéis críos... ¿Aris echa un vistazo a ver que ves?
Este se coloco sus gafas de visión nocturna de espectros foto luminiscentes.
- Parece que se huelen algo y nos están esperando. Veo a seis vigilando la entrada, y varios mas escondidos en los arboles. En cuanto al tema de chispitas y circuitos. Déjame ver…
Aris movía ágilmente los dedos por su computadora en 3D donde aparecían todos los detalles: cada resistencia y cada cable, cada soldado, cada despacho, cada bala... Su último invento daba una detallada imagen del campo de concentración en donde tenían atrapados a cientos de monos. Si se acercaba lo suficiente podía contar los granos de arroz que contenía cada bandeja de comida en la cantina.
Entre los prisioneros había campesinos, mujeres, viejos y niños. Los cocodrilos los necesitaban para todo tipo de trabajos que ellos no podían ejecutar además de servirles de mano de obra barata. Los cocodrilos eran fuertes pero sus brazos, cortos y bastos, les impedían realizar cualquier tarea delicada. Por ello sentían una insana envidia hacia los monos y sus agiles falanges. Los odiaban fervorosamente, pero a la vez los necesitaban.
- Chispas Rober, no dejan nada al azar. Veo al menos dos de ellos vigilando cada pasillo central, lo tenemos…desfavorable al menos.
- Bueno chicos, sabéis lo que tenemos que hacer. Nadie dijo que fuera fácil, pero esta no es una misión mas - dijo aparcando el camión que se habían agenciado en la ciudad. Lo escondió detrás de un enorme anuncio de la cerveza local.
Bajaron los siete del camión y se sentaron en círculo detrás del remolque. La luz de la luna les iluminaba mientras el jefe hacia unos garabatos en la tierra a modo de plano.
- Bien, Masque y Nick, llegáis a este muro del lado este, os refugiareis en la sombra controlando la zona hasta que nosotros hayamos limpiado el perímetro. Punky te quedaras guardando la retirada en la camioneta.
-¿¡Porque siempre yo!? Siempre me toca la parte más aburrida. Soy lo bastante mayor para hacer cualquier cosa - contesto Punky cruzándose de brazos y arrugando la nariz.
- Chaval, estarás cazando ardillas hasta que Rober te diga que dejes de hacerlo, ¿entendido? - le ordeno Jim mirándole fijamente a los ojos.
Punky enfurruñado se dio la vuelta y se metió en la cabina de la camioneta.
-Aris, tú serás nuestros ojos - continuó con el plan Rober - nos tendrá controlados en su pantalla y al menor signo de problemas nos indicara como salir cagando leches. ¿Entendido?
- ¡entendido jefe!- contestaron al unisonó.
- Y recordar que hay muchos inocentes ahí dentro, tened cuidado. Y por favor...- Dijo Rober bajando la cabeza y un nudo le corto la voz.
Jim le asió del hombro mientras le miro a los ojos – tranquilo, sacaremos a Chisa de ahí, sana y salva.
- Vamos a bailar – dijo Sid provocando que todos se pusieran en marcha. Cogieron las armas del remolque y las mochilas llenas de munición. Jim y Nick comprobaron por última vez que llevaban los explosivos con los que volarían los pilares de la presa. Una vez terminado el trabajo y con los prisioneros a salvo deberían destruir el dique que guardaba el agua para provocar la confusión en su huida.

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hace 19 días

Aparte de cierta confusión con los nombres de algún personaje, el resto es una maravilla. Me encanta el lenguaje sucio que empleas y como juegas con él para perfilar mejor a cada personaje.


#9

Masque y Nick se escabulleron entre las sombras hasta llegar a su posición. Aguardaron la llegada de sus compañeros vigilando que todo siguiese en calma.
Sid encabezaba la marcha, sus dardos de cristal volaban en la noche clavándose en los cuellos de decenas de cocodrilos que antes de preguntarse qué pasaba caían pesadamente al suelo como una lluvia de reptiles.
-Joder Sid, algún día tienes que enseñarme a hacer eso -le dijo un admirado Jim.
- Te enseñare el día en que tus manos sean capaces de coger un botellín sin romperlo, gorrión - le respondió Sid.
-Vamos chicos, allí están - señaló Rober que vislumbró al dúo de la vanguardia camuflados contra el muro.
- ¿Aris despejado al otro lado del muro? - susurro el jefe apretando el pulsador de su radiotransmisor que estaba en línea directa con la camioneta.
- Aguardad un segundo - se escucho a través del pinganillo - ¡ahora!
Masque fue ayudando a subir al resto al del muro uno a uno hasta que llego el turno de Jim.
-Tío ya sabes que contigo no puedo - dijo un asustado Masque - pesas demasiado.
- No me jodas, tanta hormiga y tanto gusano y tienes menos fuerza que un buñuelo. Ya subo yo solo, gracias –
Tras decir esto, trepó sin esfuerzo por el cuerpo de Masque tras lo cual siguió escalando el muro a través de los salientes del muro hasta llegar arriba. Al otro lado Sid ya había roto el cuello a los cocos que vigilaban esa posición.
- Vale Masque ya puedes volver - le ordenó Rober una vez realizado su trabajo.
- Oki doki. No tardéis, que tenemos que cenar – tras esto salió rápido a refugiarse bajo la seguridad de los arboles.
El resto del equipo continúo penetrando en las sombras del campo de concentración avanzando entre viejos barracones de madera.
Mientras caminaban en silencio escuchaban los lamentos y gemidos a través de los muros donde tenían retenidos a los prisioneros. En cada celda había una vela protegida con metacrilato para evitar que los simios prendieran fuego a sus celdas y su luz se filtraba por los huecos que había entre los listones de madera..
- Vale Nick, Jim, ya sabéis donde están los pilares. Id hasta allí y aguardad a nuestra señal - dijo Rober.
- Bengalas rojas detonan, bengalas verdes esperen - respondieron Nick y Jim al unisonó en forma de cancioncilla.
- Payasos - dijo Sid en un susurro que estremeció a la parejita cómica hasta los huesos.
- Vámonos Sid - Ordenó Rober y se pusieron en marcha. Siguieron caminando ellos dos solos hasta llegar a un edificio más grande que destacaba del resto. Según lo que había podida descubrir Aris, debía tener el sistema de apertura de las celdas. Tras esto el jefe preguntó - ¿Vale Sid que ves?
Sid miraba en el reflejo de su espejo retrovisor de Vespa el interior del pasillo adyacente.
- En este pasillo tenemos tres. Pero… no se mueven.
-¿Como que no se mueven? - pregunto un contrariado Rober.
- Joder como que no se mueven, ni parpadean. ¡Que están parados, coño! - Insistió perplejo.
Sigilosamente salieron de su escondite y se acercaron a un coco. A pesar de estar a menos de medio metro el enemigo ni se inmuto.
- Joder son cocos de madera. ¿Y por qué coño llevan estos botes en la boca? – dijo Sid mientras acercaba el dedo para tocarlo.
- ¡No! -grito Rober intentando frenar la mano de su amigo pero ya era demasiado tarde. El bote metálico cayó al suelo, haciendo un ruido metálico que debía de haberse escuchado en todo el campamento enemigo.
Entonces las luces se apagaron y las alarmas comenzaron a sonar. Desde el suelo empezó a salir gas a presión. Un gas que intuían que no debían respirar.
- Mierda, salgamos de aquí. - Grito Sid
- ¡Tenemos que terminar lo que hemos venido a hacer!
Por los pasillos resonaban gritos guturales, se acercaban los Cocos. Sid y Rober se levantaron y vieron por la ventana como se acercaban decenas de cocodrilos con mascarillas puestas en la boca.
- Chicos, salen de todas partes - escucharon como les alertaba la voz de Aris a través de los auriculares.
Rober comenzó a correr hacia su objetivo y Sid le siguió.
-¡Mierda vamos a palmar! - grito Sid a su compañero mientras recorrían los pasillos sin mirar atrás.
- Pues date la vuelta – gritó Rober mientras se paraba en seco y apuntaba a su compañero con el dedo - Si prefieres ser un mono de feria a morir aquí envuelto en escamas verdes y rojas de los cocos que te has cargado, date la maldita vuelta. Yo no pienso dejar a esa gente ahí.
Mientras se oían lo pasos de sus perseguidores y las alarmas atronaba Sid se tomo unos instantes para mirar a su amigo a la cara. Nunca había visto esa mirada. No pudo evitar sonreír.
- Pues si vamos a morir, vamos a llevarnos algunos colmillos de recuerdo.
Continuaron corriendo hasta llegar a la sala de control donde les esperaban unos cuantos Cocos. Una vez eliminados, bloquearon la puerta por donde habían llegado. Desde esa sala tenían acceso a todos los barracones y podían escuchar los agónicos gritos de los presos, estaban realmente en una situación límite. Sin pensárselo activaron el sistema de apertura de las celdas. Recorrieron los barracones que estaban más cercanos pero Chisa no aparecía. Los presos huían sin ningún control y entre ese caos era imposible. Rober la buscaba frenéticamente, la veía en cada rostro femenino, pero cuando la miraba a los ojos no era ella.

***

- ¿Me recibís? – Nick insistía una y otra vez intentando ponerse en contacto a través de los auriculares – ¿Rober? ¿Aris? ¿Alguien?.... Jim, no responden. ¿Que hacemos? –
Nick miro a su compañero y vio las dudas reflejadas también en su rostro. Por el tiempo que había pasado sus amigos ya deberían haber terminado el trabajo pero no habían recibido ninguna confirmación y no sabían qué hacer. La incertidumbre y la ansiedad crecían en su interior.
- Acabemos con esto, la única forma de que salgamos de aquí es detonar las bombas y crear caos – dicho lo cual Jim pulsó el detonador y la cuenta atrás comenzó - Vamos a por ellos Nick, solo tenemos cinco minutos.
Dejaron las cargas en el lugar señalado y corrieron hacia donde estaban sus compañeros. Mientras se movían hacia el ala norte vieron como los prisioneros salían de sus barracones. Al mirar en su interior podían ver que la mitad de los monos estaban muertos.
- Joder esto es una puta masacre - gritó Jim mientras reventaba la mandíbula de un Coco que le salió al paso -Toma Nick ponte esta mierda - dijo mientras le lanzaba una mascarilla ya que un denso humo se acercaba hacia ellos. Mientras se ponía la suya un destello verde ilumino el cielo.
-Mierda Jim, luz verde !la jodida véngala verde! - gritó Nick
-Demasiado tarde, no podemos detenerlo, vamos a sacarlos de aquí -respondió Jim mientras aceleraban aun más el paso.
Entonces al doblar la esquina estrelló su pecho en la cabeza de una monita que salía en la otra dirección. Al instante la reconoció, era Chisa. Se quedaron mirando un instante y se abrazaron. A Chisa le seguían decenas de monos asustados. Ajeno a todo, Nick continuó corriendo al no percatarse de que su amigo no le seguía.
-Chisa, Rober esta buscándote, vamos a reunirnos con él - dijo Jim mientras sujetaba por el brazo a la mujer de su amigo.
-No puedo, mi lugar está aquí. No puedo darte más explicaciones pero ahora no puedo abandonarles... - las lagrimas brotaban en sus ojos mientras miraba al amigo de su marido - conozco una madriguera que nos llevara al exterior, debo ir allí con el grupo.
- Joder Chisa todo va a ser inundado de fango y piedra. ¡No sobreviviréis ninguno!- grito Jim.
Con una pequeña sonrisa Chisa le miro a los ojos
- No Jim, no sobreviviréis vosotros si no salís rápido de aquí. También se que no vendréis con nosotros porque jamás les abandonaríais, así que lo mejor será que nos separemos - Chisa comenzó a llorar - Vosotros sacad a Rober de aquí. Si le dices que estoy viva vendrá a buscarme, se que prefiere morir antes que irse sin mí. Por favor Jim, dile que he muerto, que le amo, y que nos veremos en la otra vida si es que existe. Ya te he dicho que no te puedo dar explicaciones pero confía en mí. Cuando pueda volveré a casa. Por favor corre y díselo, antes de que os ahoguéis aquí todos –
Chisa abrazo al amigo de su marido, y con lágrimas en los ojos se dio la vuelta y guio a los suyos a salvo.
En ese momento Nick volvió sobre sus pasos y apremiaba a su amigo para que le siguiera - ¿Qué haces? ¡Mueve el culo!
Jim, tras ver como Chisa se alejaba, comenzó a correr en busca del resto del equipo.

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hace 6 meses

" En cada celda había una vela protegida con metacrilato para..." :es en detalles como estos dónde se ve la calidad de una historia.

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hace 19 días

Aún recuerdo lo emocionante que fue esta caja. Un ritmo trepidante, perfectamente descrita. Lo veía todo como si estuviese en el cine.


#10

***

- Masque ¿me recibes? – sonó a través del auricular de forma algo entrecortada.
- Si Nick, ¿por qué? – pregunto Masque algo aburrido. Ya llevaba más de media hora solo oculto entre la sombra de los arboles. Para entretenerse había comenzado a cazar bichos que revoloteaban alrededor de una farola cercana.
- Hay mucha actividad dentro del perímetro pero he perdido la comunicación con el resto del equipo. ¿Tú ves algo desde tu posición?
- Nada Nick, la verdad que me empiezo a aburrir un poco – dicho lo cual con un movimiento ágil capturo una polilla. Ya la rozaba con la punta de su lengua cuando el auricular volvió a sonar.
- Deja de comer bichos, es una guarrada – tras estas palabras Masque se quedo parado y la sangre comenzó a acudir a su enorme nariz coloreándola.
- Pero… yo… ¿Cómo? – balbuceaba mientras aun tenia la polilla en sus fauces.
- Recuerda que lo veo todo – tras estas palabras volvieron a quedarse en silencio. Fue Masque el que lo rompió.
- Oye Aris, llevo un rato aquí solo y he estado pensando intentando encontrar la explicación a un problema. No tengo mucha práctica en esto de pensar y no he conseguido llegar a la solución. Tú con todos los libros que lees seguro que me puedes ayudar.
- Claro, dispara – Contesto Aris crecido dispuesto a hacer alarde de sabiduría. – cualquier duda que tengas yo podre respondértela.
- Los bichos siempre están con la luz ¿no? –
- No exactamente, algunos insectos se sienten atraídos por la luz pero no todos. Por eso siempre ves polillas y otros bichitos en farolas y en los faros de los coches por ejemplo.
- Ajam, entonces… Hace miles de años, cuando no había luces… ¿a que se dedicaban? – echa la pregunta el silencio volvió a reinar entre ellos. Algo impaciente el come insectos insistió – ¿Me oyes Aris?
- Eh… si si claro, pero esto no es un juguete. El intercomunicador es para cosas importantes. Asique voy a seguir intentando contactar con el resto. Cuando volvamos a la base te responderé a lo que quieras –
Tras cortar la conexión con Masque y mientras le caía el sudor por la frente Aris comenzó a teclear como un loco en su ordenador.

***

Tras unos minutos de búsqueda desesperada Jim y Nick por fin encontraron lo que buscaban. Sid y Rober estaban tendidos en el suelo, aparentemente sin vida, y montones de cocodrilos se apilaban a su lado.
-¡No!- gritó Jim al verlos tirados en el suelo -¡Putos sangre fria! - Gritaba agachado junto al cuerpo tendido de su hermano golpeándole el pecho.
- Joder, para me vas a reventar el esternón – dijo Rober mientras se incorporaba. - Estamos bien, nos hicimos los muertos y pasaron de largo, debieron confundirnos con el resto de presos –
Ya de pie, se giro hacia Jim y le miro a los ojos - ¿la has visto? Dime ¿la has visto? - Este bajo la vista intentando evitar cruzar las miradas.-La has visto, no me mientas. ¡Lo veo en tus ojos! - grito desesperado Rober agarrando la pechera de su amigo.
- La he visto sí. Y está muerta - dijo Jim sin levantar la mirada.
-¿Qué? - Rober estaba enloquecido - ¡Dime donde esta! Maldito cabrón de mierda ¿y no la salvaste? Joder llévame hacia ella. ¡ Tengo que verla Jimbo llévame a verla! - Lloraba desconsolado en los brazos de su amigo - Tu no la salvaste, no lo hiciste…
Jim golpeo tan fuerte a su amigo en la nariz que crujieron todos los huesos de su mano. Rober quedo inconsciente al instante.
-Nos vamos chicos, Nick, ayuda a Sid, está sangrando- dijo mientras se echaba a Rober al hombro y el resto se quedaban perplejos. Nadie vio como las lágrimas caían por sus negras mejillas – Vámonos ¡joder!
- Quítame las manos de encima, no es mi sangre, es de reptil. ¿No ves como huele a mierda? - dijo Sid apartando a Nick de un empujón.
Mientras corrían hacia la camioneta escucharon el atronador sonido de las cargas de la presa. Cuando por fin se reunieron en el vehículo con el resto del equipo el agua ya debía de haber anegado toda la zona. Jim deseaba que Chisa hubiera escapado. Cargaron a Rober en la camioneta y uno a uno fueron subiendo a ella. Todos menos Jim.
- ¡Vamos, el agua llegara en cualquier momento¡ - gritó Aris desde la parte delantera del camión que ya estaba arrancado.
- Nunca lo comprenderá, nunca me perdonara. Iros, yo me buscare la vida, necesita tiempo para asimilarlo y no creo que quiera ver mi cara durante un tiempo - dijo Jim – moveos joder.
- Tiene razón, tenemos que irnos – Dijo Sid por fin. Se acerco a Jim y golpeo con su puño el de su compañero - Cuídate hermano
Tras decir esto, Sid cerró la puerta trasera de la camioneta – Arranca de una vez este puto cacharro o me tendrás que pagar tú la tintorería.
No hubo más despedidas, no hizo falta. El vehículo se alejó en la oscuridad noche, Jim se dio la vuelta y corrió para perderse en ella.

#11

VIII

(En la actualidad)

- Joder Jim ¿porque me cuelgas? Tenía que haberle roto el cuello aquel día. Esto es una pérdida de tiempo…- murmuró Rober mientras colgaba el teléfono con violencia. Aunque le costase, en el fondo de su corazón sabía que sin su hermano no lo conseguiría.
Desde el quicio de la puerta Cameron le observaba en absoluto silencio. No entendía porque estaba así su tío y dudaba si sería aconsejable interrumpirle. Ella siempre había conocido a un Rober afable y siempre mantenía la calma. Ahora se mostraba tenso e irritable.
- ¿Qué quieres? – preguntó sin girarse, cosa que sorprendió a Cameron. No entendía como podía saber que estaba ahí observándole.
- Hola tío. Solo quería informarte del estado de Punky. A pesar de las heridas y de la pérdida de sangre está estable y dentro de muy poco estará dando guerra otra vez.
- Muy bien.
- Aun así es recomendable que guarde reposo en la cama – tras decir esto Rober asintió con la cabeza. A Cameron le preocupaba su tío pero no sabía si sería apropiado preguntarle que le pasaba. Tras unos instantes en silencio por fin reunió valor.
- Tío, ¿te pasa algo? Te veo mala cara.
Rober miro a Cameron a los ojos e inicio una forzada sonrisa.
- No te preocupes cariño. Es solo que me preocupa como puedan estar los chicos.
- Estoy segura de que harás todo lo posible para que el equipo esté bien.
- Todo los posible….si. – dijo Rober con la mente a miles de kilómetros de allí. – Gracias sobrina. Ahora vete a ver qué tal esta Punky. Y si no se quiere quedar en la cama, átale a ella.
Tras esto se acerco y beso a su sobrina en la frente. Esta, salió de la habitación y se dirigió a la enfermería rápidamente. Una vez allí pudo comprobar cómo Punky se había despertado y estaba de pie.
- ¿Qué haces? ¡Se te van a abrir los puntos! ¡Túmbate ahora mismo!
- Ya estoy bien Cam
Después de mucho protestar, finalmente cedió y se acostó en la cama. A pesar de los analgésicos las heridas hacia que el simple hecho de ponerse de pie le costara horrores. Cameron comprobó que los vendajes estuvieran bien, constato que las constantes eran correctas y midió la temperatura. Mientras lo hacía no paraba de darle vueltas a la conversación que había presenciado a hurtadillas. Disimuladamente deslizo la pregunta que se moría por que alguien le respondiera.
- Oye ¿Quién es Jim?
La pregunta desconcertó a Punky. Hacía tiempo que nadie pronunciaba abiertamente ese nombre en la base. Era una especie de tabú. Si bien es cierto que los mayores del grupo alguna vez hablaban de él, se guardaban mucho de que no estuviera Rober presente. En realidad él había entrado en el grupo poco antes de que Jim lo abandonara y habían coincidido poco tiempo.
- Pero ¿Cómo? ¿No le conoces? Yo suponía que al ser el hermano de Rober y tú su sobrina…
- En realidad no somos familia. Él y mis padres eran grandes amigos, cuando ellos murieron el tomo el rol de tío y prometió cuidarme – ambos se quedaron en silencio hasta que Cameron volvió a la carga - ¿Entonces Jim es el hermano de Rober?
- Si, además era parte del grupo, uno de los veteranos. El, Sid y Rober están desde el principio. En cuanto a carácter era todo lo contrario a tu tío. Era brabucón, descontrolado, dado a los excesos…
- ¿Y porque abandono el grupo?
Punky no sabía si debía contestar a esta pregunta. El tema era bastante peliagudo y quizás era mejor que se lo contara el propio Rober. Pero no podía desaprovechar la ocasión alardear de no ser el más nuevo en el grupo, estaba crecido por una vez había alguien que sabia menos que él.
- Fue una movida. Todo empezó en una de mis primeras misiones. Bastante lejos de aquí, en la selva, territorio de los cocos. No sé si te sonara el nombre de Chisa – al ver que Cameron asentía prosiguió con la historia – Pues el tema es que los cocos habían capturado a Chisa y la tenían retenida en un campo de concentración. Montamos un operativo de rescate pero salió como el culo. Al final no conseguimos rescatar a Chisa y murió allí. No sé porque pero Rober culpó a Jim de la muerte de su mujer, hasta el punto de echarle del grupo.
- ¿y no habéis sabido nada de él?
- Nada de nada. Yo al menos, no sé si Sid mantendrá algún contacto, ni idea. Ya han pasado años y no le hemos visto el pelo.

IX

Caminaba por la calle mientras le daba vueltas al asunto en mi cabeza. Desde que había recibido la dichosa llamada se encontraba con la cabeza a mil, no quedaba rastro de la resaca. Mientras caminaba iba hablando solo - Rober tiene que verlo muy negro para dar el paso de llamarme. Tengo que ser su última bala.
En su cabeza había una mezcla de emociones. Echaba de menos a sus compañeros y le preocupaba que algo les pusiera pasar. Según le había contado los perros tenían prisioneros a parte del equipo y le necesitaban. Pero por otra parte, no podía olvidar todo el rencor que tenia dentro.
- Rober es el líder del grupo y yo simplemente una pieza más. O quizás todo este tiempo me habían necesitado, quizás yo era el pegamento, el queso untado de la tostada sobre el que pones los ingredientes. -
No pudo evitar reírse a carcajadas.
- Seré creído. ¿Queso untado? Me he vuelto un blando rodeado de tanto monje y tanta meditación.
Cuando llego al templo de su amigo y maestro llamo a la puerta.
“Toc toc”
Resonó al golpear con los nudillos la gruesa puerta de madera.
- Si, ehm...pase, pase está abierto - respondió una vocecilla desde dentro.
Empujó la pesada puerta y penetró en el viejo edificio. Al entrar tardó unos instantes en habituarse a la penumbra. En estos segundos de ceguera un intenso aroma a incienso le estimulo el olfato. Vislumbro las sombras de mi alrededor y a duras penas reconocía la sala de rezo de su amigo. El intenso humo procedente del incienso lo inundaba todo.
-Pasa Jim. ¡Estoy en el taller!- Escuchó la voz de su amigo desde el fondo del pasillo- ¡Y acuérdate de los zapatos!
Se descalzó quitándose el zapato izquierdo con la puntera del derecho. Mientras colocaba su calzado en un viejo mueble se preguntaba cómo lo hacía siempre para reconocerle - Ehm...si claro, ya me los había quitado...– Continuó caminando hasta la habitación de donde provenían las voces. Agachando la cabeza y juntaba sus manos saludó al dueño de la casa.
- Viejo maestro me alegro de verte-
- Opunkap viejo amigo - dijo Rakina dejando sobre el banco de trabajo algo sobre lo que andaba liado. Se podía apreciar un tufillo amargo a alcohol barato en la habitación. Rakina era una vieja rata, y su inseparable batín de estar en casa le hacía parecer aun más viejo. Pero si le mirabas a los ojos podías vislumbrar la fuerza que irradiaba, detrás de esa apariencia de debilidad se ocultaba un cuerpo musculado y moldeado a base de dar y recibir golpes. Era uno de los últimos maestros de Komuro que quedaban. El Komuro era un arte marcial que muy pocos conocían y menos aun dominaban, letal en el uno contra uno.
- Siempre estas ocupado maestro ¿No puedes sentarte a leer un libro como todo el mundo? - preguntó a modo de saludo.
-Supongo que eso estaría bien, en otros tiempos... ¿qué te trae por aquí? Amigo, veo pesar en tus ojos.
- Bueno maestro, por eso he venido. Quería tu consejo.
- Hablemos entonces. Acompáñame – Caminaron hasta la sala de rezo, una vez allí se sentaron en el suelo como habían hecho tantas veces.
- Oye has puesto demasiado incienso hoy, ¿no? – preguntó Jim mientras se acomodaba en la fina esterilla, maldiciendo esa costumbre.
-Ehm...si, los olores...A mi templo viene gente a rezar de todas partes y ya sabes, no muy aseados. Bueno, cuéntame lo que te preocupa.
- Me ha llamado mi hermano. Después de cuatro años…Para que me llame después de tanto tiempo algo malo está pasando por allí. El me ha pedido que vuelva para ayudarles, los perros están tomando el mando – Le costaba demasiado hablar, cada frase le salía con esfuerzo. A pesar de ello pudo ver como un estremecimiento sacudía el enjuto cuerpo de su maestro - ¿te pasa algo?
- Ah no nada, tengo un poco de frio, el invierno deja su huella en mis viejos huesos amigo – dijo arrebujándose en su batín mientras desviaba la mirada hacia un extremo de la sala.
A Jim le llamo la atención que no le mirara a la cara y al girarse para ver hacia donde dirigía su vista. Vio como unas volutas de humo del incienso subían y se enredaban formando caprichosas formas.
- Si, ehm…Bueno creo que no deberías enfrentarte a Kaos , el tiene el poder ahora, quizá deberías trabajar para el –Jim se giro rápidamente y le miro a la cara. Algo no le cuadraba.
- ¿Que sabes tú de Kaos? Pero si yo no te he dicho que se llame... - de repente el local comenzó a llenarse de oscuras sombras que iban tomando posiciones a su alrededor- Pero ¿qué es esto? ¿Qué está pasando maestro? –
Pedía explicaciones mientras se ponía en pie, a su alrededor se escuchaban pasos.
Rakina empezó a separarse disimuladamente, algo había cambiado en su rostro. Su maestro, su mentor, se separaba de él mientras balbuceaba unas inconexas explicaciones.
- Jim, lo siento, es que bueno... ¡ellos me amenazaron! Kaos es tan poderoso ahora, lo mejor será que nos unamos a ellos y hagamos lo que nos pidan.
-Sucia rata.... ¡me has vendido! Pero, ¿qué queréis…? – Antes de que pudiera terminar la frase una de las sombras le soltó una patada en la parte baja de la espalda. El fuerte golpe le hizo trastabillar pero rápidamente se coloco en guardia. El humo se iba disipando y ahora podía darse cuenta perfectamente de que estaba rodeado de perros
- Yo que tu ni lo intentaría, simio – dijo el que parecía ser el cabecilla del grupo apuntándole con un rifle.
- ¿Pero qué queréis de mi? – Preguntó provocando una carcajada.
- ¿De ti? Saco de mierda, tú no vales nada. Simplemente queremos evitar problemas. Espero que te despidieras de tu hermanito cuando hablaste con él - respondió el cabecilla del grupo perruno.
Era cierto, los perros se habían hecho con el poder. Jim no encontraba ninguna explicación, ¿cómo le habían encontrado? ¿Y cómo sabían que había hablado con Rober?

#12

-¡Venga andando! - Ladró el del rifle. Jim evaluó la situación, estaba rodeado de cinco perros armados mientras le apuntaban. Si al menos contase con algo de ayuda. Miro hacia Rakiña pero este no se atrevía ni a levantar la cabeza, estaba aterrado.
- ¡Toma rata! lo tuyo - dijo el jefe mientras le tiraba una bolsa marrón que parecía bastante pesada. Rakiña con un movimiento ágil agarro la bolsa en el aire y al sujetarla entre sus manos sonó el característico tintineo del vidrio - ¡No te lo bebas muy rápido! - dijo soltando una risotada que secundaron el resto.
A empujones sacaron de la casa a Jim y comenzaron a caminar.
El jefe andaba delante, con paso vivo y a sus costados iban dos perros y en medio, un Jim desconcertado. No sabia a donde le llevaban pero si tenia claro que no tenían buenas intenciones. Cerrando la comitiva iban los otros dos chuchos.
- Vaya, pues si que me tenéis miedo chuchos.... ¿tantas molestias por mi? Me siento muy halagado, sí señor. - Comenzó a hablar intentando distraerles para que no notaran como disimuladamente intentaba echar mano de un cuchillo que siempre llevaba a la espalda.
- ¿Que buscas gorila estúpido?- dijo uno de los que iban detrás de él - ni te habías dado cuenta de que te lo hemos quitado ¿verdad?
- Te has hecho gordo y viejo – Dijo uno de los perros mientras me escupía en la espalda. Quizá no fuera a propósito, todo el mundo sabe que los perros no controlaban muy bien sus babas.
Continuaron andando hasta llegar a la zona más peligrosa de la ciudad. De repente una mano furtiva agarro a Jim del cuello y tiró fuertemente de él. Todo sucedió tan deprisa que cuando quiso darse cuenta de lo que pasaba una puerta se cerró dejándole a oscuras.
-¿Pero qué coño? – fue lo único que se me ocurrió decir.
- Calla y sígueme, ¡rápido!
Le susurro una voz mientras le tiraba del brazo. No sabía quién era y no tenía ninguna intención de andar en total oscuridad pero algo le hizo cambiar de parecer. Al otro lado de la puerta se empezaron a oír los golpes que hacían los perros tratando de derribar la puerta. Pero por suerte era una puerta blindada así que tardarían un rato en derribarla. La alegría me duro poco ya que comencé a oír los disparos de los rifles.
Su salvador volvió a tirarle del brazo y esta vez se dejó conducir a través de la oscuridad. Caminaron por un oscuro pasillo hasta que dejaron de oír ningún ruido a sus espaldas.
-¿Quien eres? - Preguntó Jim decidido a obtener una respuesta.
De repente un rayo de luz le ilumino la cara. No podía ser, era la pequeña Sulin, la hija de su casera.
-¡Su! ¿Pero qué haces aquí? ¿Cuándo te has convertido en Tomb Raider?
- No sé que es Tom Raide, pero si se secretos de las calles. Amigos cuentan que perros andan sueltos. Y sé que me preocupe mucho cuando señor Jimbuini sale de la casa con preocupación en hombros, señor Jimbuini yo le seguí - sus mejillas peludas se sonrojaron un poco- ¡vamos, poco tiempo!!
- ¿Pero dónde me llevas?
- Se que usted necesita fuera país. Sé que vuelves casa, yo ayudo. Tengo amigos con avión. Pero hay que corre.
Anduvimos por aquellas estrechas galerías. Apenas me podía poner de pie y había tramos en que nos teníamos que arrastrar por el suelo. Cuando por fin salimos estábamos realmente hasta arriba de mierda y llenos de arañazos y raspones. Aun era de noche y aparecimos en medio del campo por lo que supuse que estábamos en las afueras de la ciudad. Corrimos hacia unas vallas metálicas que rodeaban una pista de aterrizaje. Sobre el desgastado asfalto había una pequeña avioneta y un par de monos la custodiaban. Saltamos la cerca metálica y los de la avioneta, al vernos, nos hicieron gestos para que nos diéramos prisa.
- Pero ¿cómo has conseguido un avión con tan poco tiempo? ¿Cómo lo sabías? – Jim no podía dar crédito a los que estaba pasando.
- Bueno, yo tener secretos. Su parece niña buena, Su tener otra vida – dijo mientras atravesaban la pista corriendo hasta llegar a la avioneta, una vez allí Su hablo con los tipos. Escuetamente intercambió unas palabras con los pilotos y se giro hacia Jim.
- Yo solo pedir una cosa
- Pídeme lo que quieras, te debo la vida.
- Lléveme con ti, señor Jimbuini.
- Eso es imposible Su. Ahora mismo voy a una guerra y no te voy a llevar, es demasiado peligroso – Eso es lo que dijo con palabras, en su mente añadió algo mas. “como aparezca allí con una monita oriental, con la mitad de edad que yo y después de años sin dar apenas señales, mi ex mujer me cortaría mis peludas pelotas. “
Desde que se marchó solo habían hablado por teléfono y supuso que no le tendría mucho cariño.
- Mi madre mala. Yo no quiero hacer mismo camino que madre, yo quiero mi camino, quiero camino contigo - de repente las lagrimas salieron a borbotones de la pequeña carita de Su.
- Lo siento, pero no puedo – realmente dudaba al decir estas palabras, se sentía en deuda con ella pero sabía que llevársela no me iba a traer más que problemas. De repente se escucho un gran ruido y ambos se giraron rapidaménte. Pudieron ver como un par de jeeps habían atravesado las vallas y venían directamente hacia ellos. Antes de que pudieran reaccionar, los perros que iban en los vehículos comenzaron a dispararnos.
- Joder Su ¡nos disparan! ¿Pero como coño saben que estamos aquí?
- Bueno...amigos tienen otros amigos.
- ¿Qué? da igual, vamos a la avioneta y salgamos de aquí. Supongo que al final tendrás que venir.
Mientras subían por la escalerilla escucharon como los motores comenzaban a encenderse con un ronroneo poco tranquilizador. Uno de los pilotos respondía al fuego enemigo desde la puerta.
- ¡Vámonos cagando leches! – Gritó Jim al que estaba sentado a los mandos ataviado con una graciosa gorrita, un cigarro y en el portavasos una botellita de whisky. Dio un largo trago, pulso un par de botones y el avión empezó a moverse. La avioneta debía de ser utilizada para transporte de mercancías por qué no tenia asientos asique se sentaron como pudieron entre unas cajas en el suelo.
- Su al final te has salido con la tuya. Parece que te vienes a casa.
Su se abalanzó a sus brazos - Gracias señor Jimbuini - y entonces poso sus finos labios sobre la gran bocaza de Jim. Que al principio se quede tenso por la sorpresa pero luego se dejó llevar.
Mas tarde, mientras Su dormía apoyada en el amplio pecho de Jim, este no podía evitar pensar en casa.
“Cuando lleguemos tendré que decirle a Su que deje de llamarme señor o los chicos se van a descojonar. “
Mientras le pasaba el brazo y atraía hacia él a su salvadora, no pudo evitar sonreír al pensar que después de tanto tiempo volvía a casa.

#13

X

- Y recuerda, yo estoy al mando del operativo. Rober me dijo a mí, que me encargara de recabar toda la información relativa a la base enemiga –Aris no dejaba de hablar sin parar. Sid, mientras conducía, le miraba de reojo con una mueca en los labios.
- Ya hemos llegado, gran jefe. Y si no es mucha molestia, ¿se puede saber que hacemos aquí? – ante ellos se erguía un enorme edificio con un par de policías custodiando las puertas.
- Podría explicártelo pero no lo entenderías. Simplemente te puedo decir que hemos venido al ministerio a por una información imprescindible. Espera aquí hasta que salga, temo que si me acompañas te pongas a pegar tiros a la mínima.
- Como desees – Dijo Sid divertido, a la vez que hacia el gesto de quitarse una gorra imaginaria.
Tras esto, se apoyo en el coche y vio como su compañero accedía al edificio. A unos metros podía ver como los dos policías de la puerta le miraban. El de la izquierda era realmente grande, un amasijo de músculos colocados unos sobre otros sin demasiado orden. Pero algo en su mirada te hacía notar que tras ese físico agresivo en su coco faltaba algo. Estaba claro que no había nadie al volante. El otro era más bien bajito y con cara de pocos amigos. Por su forma de andar se notaba que no le hacía ninguna gracia el estar allí, vigilando una puerta como un novato cualquiera. Debía de haberla cagado mucho para haber acabado ahí. El bajito, con cara de pocos amigos, no apartaba la mirada de Sid. Y este, harto de tanta mirada, decidió divertirse un poco para pasar el rato. Lentamente y mirando a los dos polizontes, se metió la mano en la chaqueta. Noto como ambos maderos se tensaban, mantuvo la mano dentro para disfrutar el momento. Cuando pensó que al novato ya se le habría escapado la primera gota de orina de los nervios, saco un paquete de tabaco Seven Stars. Con un ligero movimiento de muñeca saco un cigarrillo y se lo llevo a la boca. Antes de guardar la cajetilla arrugada, les hizo un gesto a los policías ofreciéndoles uno. Ambos negaron rápidamente, incluso el alto sonrió estúpidamente. Se lo encendió y dio una profunda calada.
Estuvo fumando cigarrillo tras cigarrillo, mientras daba vueltas a todo el asunto de los perros. Cinco cigarrillo después, apareció su compañero. Salía sonriente y con un papel enrollado en la mano.
- Lo tengo – dijo Aris con entusiasmo cuando llego a la altura de Sid. – ya entiendo porque no podía ver nada.
- Trae aquí - Antes de que acabara la frase Sid le arranco el papel de la mano. Mientras lo desenvolvía y le echaba un vistazo no pudo resistirse a preguntar - ¿Qué es esto?
- El plano del edificio – contestó Aris, feliz de su descubrimiento – Ya entiendo porque el sonar no podía penetrar. ¿Cómo no caí antes? Las paredes esta recubiertas de plomo. Supongo que antiguamente el edificio servía para guardar algo lo suficientemente valioso para que compensara tal esfuerzo económico. No sé, quizás fabricasen joyas, armas o puede que algo tan ilegal que no querían que nadie lo viese…Pero he conseguido los planos en los que se basaron para su construcción.
- Espera un momento. – dijo Sid aturdido por tanta palabrería – ¿estás diciendo que he perdido toda la mañana esperándote aquí para conseguir este papelucho?
- ¡Es el plano! Para no ir a ciegas al penetrar en el edificio necesitaremos una guía.
- Mira lo que hago yo con tu plano – dijo Sid mientras se bajaba la cremallera.

El viaje de vuelta fue silencioso. Sid conducía rápidamente atravesando la ciudad sin poder quitarse de la cabeza que habían perdido un tiempo precioso. A su lado, Aris, estaba bastante enfadado. Pero no lo suficiente para decirle a su compañero lo que se le pasaba por la cabeza, no estaba tan loco. Sabía que Sid estaba de mal humor y era imprevisible. El tenso silencio se rompió cuando Sid soltó un sonoro soplido.
- Un plano – dijo mientras negaba con la cabeza – Si queremos entrar ahí necesitamos saber cuánta gente habrá dentro, como de armados están, si son profesionales…
- ¿Y cómo pretendes saber eso? – la pregunta lanzada no obtuvo ninguna respuestas. En cambio Sid aparco el coche en una callejuela de los suburbios.
- Ahora me vas a dejar actuar a mí. Vamos a echar un vistazo en ese antro de ahí enfrente. Tú sígueme y no hables.
Caminaron unos metros hasta al local y atravesaron la puerta. Una vez dentro llamaba la atención la escasa iluminación a pesar de ser de día. La mayoría de caras se giraron rápidamente para ver quiénes eran los que entraban. Igual de rápido volvieron a lo suyo al ver que no eran maderos. Siguieron caminando hasta la barra y se sentaron en sendos taburetes.
- ¿Que os pongo? – Pregunto secamente un tipo gordinflón que había detrás de la barra.
- Pon dos negronis, largos de ginebra… - dicho esto Sid se giro hacia su compañero con una sonrisa dibujada en su rostro - ¿tu quieres algo?
- Eh... – Titubeo Aris algo sorprendido – ¿Tenéis zumo de naranja?
- …tendría que mirar en el almacén - Contestó el gordinflón algo contrariado.
- Pues ponle mitad zumo, mitad vodka. Y si no encuentras el zumo no pasa nada – Culmino Sid la conversación.
El camarero se alejó unos metros para preparar las bebidas – Mira, estamos en la cloaca del mundo y aquí se cierran algunos de los negocios más turbios de la ciudad. Intenta no comportarte como un profesor de filosofía de instituto de picnic con su madre – Bajando la voz Sid siguió hablando - Cuando estuve con Rober me pareció ver una cara conocida entre los perros que vimos, y tengo la corazonada de que le veré por aquí. Tu estate ahí sentadito e intenta no emborracharte.
En los mismos taburetes estuvieron sentados un rato bastante largo, lo suficiente para que Aris, tras beberse tres “zumos” estuviera algo indispuesto. A pesar de no estar en plenas facultades hasta él pudo notar que Sid había cambiado su actitud desde hace unos minutos. Tras la entrada de un grupo de tipos que se habían sentado en una mesa del fondo del local se le notaba mas tenso y algo nervioso. Cuando uno de los tipos se levanto de la mesa y a trompicones fue hasta el baño, Sid se levanto de su asiento. Se quito la chaqueta y se desabrocho los puños de la camisa. Saco unos pavos y los dejó encima de la mesa, suficiente para pagar las bebidas.
- Llévame la chaqueta al coche y espérame allí. Yo salgo en unos cinco minutos – y con media sonrisa añadió - bueno dame diez, que he tenido un mal día por culpa de un imbécil.

Arias, tambaleándose hizo lo que había dicho y fue hasta el coche. Pasados exactamente los diez minutos, Sid salió por la puerta del bar con expresión satisfecha. Ya en la calle se ajusto el nudo de la corbata y caminó hasta el vehículo.
- Vámonos – Dijo mientras cogía la chaqueta de manos de Aris y se la ponía.


#14

XI

No hacia ni media hora que el avión de Jim había aterrizado y ya estaba todos juntos en la base. Ansiosos por decidir cuál sería el plan de acción para liberar a sus compañeros. Apenas habían tenido tiempo para disfrutar del reencuentro.
- Chicos, silencio – Pidió Rober levantando la voz para empezar cuanto antes. A pesar de que en la sala estaban apenas seis personas el murmullo era bastante notable. El resto del equipo no paraba de reír y jalear mientras Jim les contaba sus correrías estos años separados. Atrás había quedado la tensión del rencuentro y ahora todo era buen humor. Al menos en la mayoría, para uno de ellos algo muy doloroso había vuelto a avivarse en su interior.
– Mientras estamos aquí de cháchara nuestros amigos siguen encerrados. Así que cuanto antes terminemos antes les sacaremos de esa perrera - Tras estas palabras de Rober todos se sentaron a una enorme mesa circular alrededor suya. Cuando se hubo sentado el ultimo continuó – El ataque será esta noche. Aprovecharemos la oscuridad para intentar pillarles con la guardia baja aunque seguramente nos están esperando.
- Sin problema, nada me haría mas ilusión que volver a verlos – dijo Sid acomodándose la corbata.
Tras esto, Rober le hizo un gesto a Aris y este desplego un plano sobre la mesa. Todos se aproximaron para verlo mejor.
- Este es el plano del edificio – dijo Rober golpeando con la palma sobre el papel – Según hemos podido saber el edificio era un antiguo laboratorio donde realizaban pruebas bacteriológicas. A pesar de llevar tiempo abandonado la mayoría de las medidas de seguridad se mantienen activas: solidas paredes, pocos accesos desde el exterior, muchas partes aisladas de otras… Un autentico bunker – según iba hablando se miró la mano y se llevó los dedos a la nariz - ¿Por qué esta húmedo el plano? – preguntó mirando enfurecido hacia Aris. Mientras éste no sabía dónde meterse, a su lado Sid sonreía.
– Bueno, sigamos. La única forma de acceder es por los tubos de respiración. Antiguamente se usaban para desechar los gases nocivos tras pasar por varios filtros pero ahora pienso que estarán inactivos y será fácil acceder haciendo el camino inverso. La entrada a los respiraderos esta en el tejado del edificio así que tendremos que colarnos desde la azotea contigua. Entraremos Sid, Jim y yo. –
Al oír esto Punky y se puso de pie dispuesto a protestar. Rober al verlo le hizo un gesto con la mano – quieto ahí. Se lo que me vas a decir. Y me da igual. Tú y Su tendréis que quedaros en la retaguardia dándonos apoyo por si algo sale mal, además de que aun estas convaleciente. Aris se quedara en la furgo controlando todo el operativo electrónico para guiarnos por el laberinto de tubos.
- A pesar del plomo de las paredes he conseguido un sistema que debería funcionar en esas condiciones. Así que más o menos pienso que os podré dirigir. Cruzaremos los dedos.
- Estoy cuatro años fuera y cuando vuelvo… ¿siguen sin funcionar tus mierdas Aris? – dijo Jim provocando las carcajadas del resto.
- Pues está todo dicho. Los detalles ya los iremos viendo sobre la marcha. En dos horas os quiero a todos en la furgo preparados para la acción.

Poco antes del anochecer el equipo se ponía en marcha. Dentro del vehículo se notaba la tensión, era una misión casi suicida, entrar en un edificio blindado, atestado de perros y contando con tan pocos efectivos.
Sid conducía a través de las silenciosas calles de la ciudad, a su lado iba sentado el jefe y el resto iban sentados detrás. En determinado momento Rober se giro y comenzó a hablar.
- Chicos sabemos que es una de las misiones más difíciles que hemos tenido nunca. Pero también sabemos lo que tenemos que hacer, estáis preparados y sois los mejores, confío en vosotros. Quiero una acción limpia. Aunque seguramente nos esperen, la idea es entrar, encontrar a Nick y Masque y salir con ellos. Ya tendremos tiempo de ajustar cuentas con los chuchos – tras esta última frase el habitáculo se lleno de palabras de ánimo y asentimientos. – Tenerlo claro, esos pulgosos no saben con quién se han metido, ¡vamos a darles lo suyo! – Rober elevó la voz y el resto del equipo comenzó a chillar y a golpear las paredes del vehículo. Tras unos segundos volvió la calma y el jefe continuó hablando – Ahora quiero que lo que resta del viaje estéis en silencio visualizando lo que vamos a hacer – tras estas palabras volvió el silencio al grupo.
Aris comprobaba una y otra vez que todos los aparatos funcionasen correctamente y estuviesen calibrados. Sid conducía concentrado en la carretera, tranquilo al notar el peso de su revólver. Rober tenía la mirada perdida mientras repasaba el plan intentando encontrar algún fallo. Y Jim… se aburría, no entendía que era eso de visualizar y la verdad que estaba con ganas de que empezase el jaleo ya. Hacía años que no se metía en un fregado como este y la tensión le estaba destrozando. Se incorporo un poco en su asiento y paso el cuerpo entre los asientos de Rober y Sid, alargó el brazo hasta la radio y encendió el equipo. En ese instante, a través de los altavoces atronaron los acordes de una guitarra.
Rober incrédulo miro hacia su hermano y enfadado acerco su mano a la radio para apagarla. Pero se detuvo al ver como Sid le hacia un gesto.
- Bueno, un poco de música no vendrá mal – dijo Rober dejándose caer en su asiento mientras oía como berreaban desde atrás, permitiéndose por un momento olvidarse de muchas cosas.
- Al alooon te guachover!!!

#15

XII

-¿Y cuál es el plan a seguir una vez estemos allí en medio de todo ese desastre? - Preguntó Jim mientras Sid aparcaba la furgo en un callejón.
Rober no dijo nada, en realidad no sabia que decir. Tenia la certeza de que se encaminaban a una trampa pero no había alternativa. Tenían que entrar ahí y luego ir improvisando. El resto del grupo miraba a su jefe esperando una respuesta.
- Me encanta el plan. Entramos, nos liamos a tiros y cuando no quede ni un chucho moviendo el rabo, salimos. ¿no es así jefe? Deliciosamente sencillo – dijo Sid rompiendo la tensión.
- Hoy nos vamos a divertir chicos – dijo Jim abriendo la puerta de la furgo - El que más perros mande al infierno, tendrá cerveza y cacahuetes gratis durante un mes –
Todos rieron la ocurrencia, estaban encantados de tener al grupo al completo otra vez. Ya en silencio, fueron saliendo a la oscuridad de la noche. Rober algo nervioso volvió a repasar el plan.
-Aris quiero que en todo momento estemos en contacto, nos espera un laberinto de tubos y no me gustaría pasarme la noche dando vueltas.
- No te preocupes, a pesar del metal de las paredes creo que funcionara con las modificaciones que he realizado.
- Eso espero. Punky, quiero que te quedes vigilando la puerta con el subfusil con mira. No debes disparar hasta que la situación sea limite, si no esto se convertirá en una perrera.
Tras esto Punky se subió al techo de la furgo. Los tres que tenían la difícil misión de penetrar en el edificio cargaron las mochilas al hombro y se dispusieron a escalar hasta la azotea.
- Esperad un momento - dijo Aris - Guardaros esto en los bolsillos.
- ¿Que mierda es esta? - preguntó Sid mientras sujetaba el objeto que le había entregado - Parece un puto chupete para lindos cachorritos.
- Sid, te equivocas como es habitual en ti. Es un nuevo aparatito que me llevó muchas horas de intenso trabajo. En los conductos podrían quedar restos de gases nocivos, asique pensé que os vendría bien un mini aparato de respiración asistida. Sólo debéis colocaros las puntas en los agujeros de vuestras narices y él solo actuará. Además, si tenéis algún problema, podemos entrar y gasear a los perros para daros una salida más segura en caso de que estéis en peligro.
–Esta bien, en marcha – Rober y sus dos compañeros comenzaron el ascenso. Segundos después pulso el intercomunicador para que le escucharan todos – Equipo, mucha suerte y recordad: De liana en liana, siempre juntos - En ese momento Jim que iba por encima, se giro y le miro a los ojos. Ambos pares de ojos reflejaban rencor. Un rencor que no sabían si podría desaparecer alguna vez pero a pesar de todo, estaban dispuestos para al menos una ultima aventura.
Una vez en la azotea fue fácil acceder a los tubos de ventilación. Quitaron un par de tornillos y penetraron en el sistema de ventilación. Rober no pudo evitar pensar en lo fácil que estaba siendo, quizá demasiado.
Ya dentro del conducto se arrastraban por los estrechos tubos uno detrás de otro. Rober abría la marcha y detrás de el iban el resto. Sid, que cerraba el grupo, no hacía más que maldecir a Jim por su falta de forma física ya que iban más lentos de lo que pensaban.
- Sid te prometo que si salimos vivos de esta te arrastrare tu maldita cabeza por un reguero de mierda de Masque.
- Inténtalo si puedes. No eres más que una monjita de clausura.
- Callaos - ordenó Rober - Aris nos está diciendo algo por el transistor.
A pesar de que la señal era débil y se cortaba cada poco, las comunicaciones seguían operativas.
- … gracias jefe…tenéis que girar a la derecha en 10 metros y después bajar por una salida de hum … llevará directamente … sala principal del edificio …
- Vamos – dijo Rober y siguieron arrastrándose por los estrechos túneles. Giraron como Aris les había dicho y al llegar a la bajada donde debería estar la salida de humo se encontraron con que la cámara estaba anegada de agua estancada.
- ¡Aris! Estas de broma? Esto esta de mierda hasta las tetas – Grito Sid a través del comunicador.
- …Lo siento chicos… de haber anegado …atravesar ….conducto al final de esa sala. ... Único camino hasta el vestíbulo principal.
Los tres M0n0s se miraron con cara de asco intentando taparse la nariz con las manos para evitar el hedor.
- Seguro que Masque estaría en su salsa aquí - Rio Jim - ¿Qué problema hay chicos? Sólo son unas cuantas toneladas de desechos fecales. Como sois los señoritos de ciudad, me parece que os habéis hecho mayores. No abráis la boca y solucionado.
- Jim, si tanto te gusta este sitio te podemos dejar una semanita durmiendo con Masque. Por las noches tiene la bonita costumbre de evacuar gases sin control.
- Venga, a mi tampoco me hace gracia pero es la única manera. – terció Rober mientras se colocaba la mochila sobre la cabeza para intentar que no se mojara en exceso.
Mientras Jim y Rober se zambullían en el agua pútrida, Sid se quito el reloj y se lo metió en la boca.
Uno a uno fueron saliendo por el otro lado de la sala después de un asqueroso y largo camino. Se encontraban en un conducto que debía de ser su destino. Desde ahí deberían salir al centro del edificio para pillar a los pulgosos por sorpresa.
– Chicos cuando salgamos, todo estará lleno de perros sarnosos. Así que matemos a todos los que tengamos a tiro y salvemos a Nick y Masque. Una vez les hayamos liberado podremos salir cagando …
Antes de que Rober pudiera acabar la frase se escucho un gran crujido. Los conductos no aguantaron el peso y todos cayeron sin control varios metros. Ya en el suelo y algo aturdidos se encontraron un gran grupo de perros apuntándoles con sus armas. Masque y Nick estaban atados y con dos perros apuntando a sus sienes con grandes pistolas del calibre 45. Detrás de todos los perros se encontraba sentado Kaos en una gran mesa desde donde divisaban toda la sala.
- Bienvenidos. De repente aquí huele a mono muerto. Llevamos un rato esperándoos, parece que os hacéis viejos. Jim cuanto tiempo parece que no estas en buen estado ¿Qué tal tu amiga la rata?.
-Kaos te juro que te haré trizas y te arrancare el corazón a bocados - Gritó Jim, mientras Lourlin y Antifaz reían las ocurrencias de su jefe.
-Tranquilos, respirad profundo. Analizad vuestra situación. Tenemos a vuestros amigos y vosotros estáis acorralados y sin ninguna escapatoria. Es el fin para tu banda de m0n0s piojosos.

**

- Aris ¿Cómo lo llevan?
- Ya están en la zona deseada. El ataque es inminente. ¿Desde tu posición ves algo?
- Tengo en la mirilla la enorme cabezota de un perro. Por aquí parece todo tranquilo.
-Espera Punky…¡Maldición! La cosa se ha puesto fea. El conducto por donde iban no a aguantado el peso y ha cedido. Les tienen acorralados, han caído justo en medio de un montón de perros.
- Hay que hacer algo ya.
- Rober nos dijo que nos quedáramos aquí.
- Aris no seas gallina. Si no actuamos el resto no tiene ninguna oportunidad. Somos su única esperanza de salir. Ya sabes de liana en liana….voy a entrar
- Vale esta bien. Pero espera, no actúes como un macaco enjaulado y usemos el intelecto. Dame un segundo que preparo una sorpresita.
- Recibido, yo me encargo de los de la puerta.
Aris nervioso se quito los auriculares. Rebuscó por los cajones de la furgo hasta que por fin encontró una bolsa negra.
- Yo necesito arma – Pidió Su al ver que Aris sacaba un arma de la bolsa y abría la puerta para salir al exterior.
- ¿Cómo? Negativo, tú debes quedarte aquí, si no Jim podría hacernos trizas.
- Yo quiero ayudar.
– Su es una orden no un consejo, quédate aquí – tras esto salio a la calle y pulso el comunicador – ¿Punky como llevas lo de la entrada?
Este no respondió instantáneamente, inspiro profundamente mientras miraba a través del visor de su arma. En decimas de segundo realizo dos disparos que dieron en los objetivos. Los dos perros que vigilaban la puerta cayeron muertos dejando un charco de sangre en el frío suelo.
- Hecho – contestó al fin Punky pero antes de que terminara de hablar se arrepintió - ¡plátanos fritos! Había otro guardia oculto y ha salido corriendo a dar la voz de alarma – Manteniendo la calma volvió a apuntar con el aparatoso armatoste que tenía en las manos. Calculó el disparo y apretó el gatillo haciendo que dos proyectiles se colaran en la casa a través de la puerta abierta.
- Punky ponte la mascara y vamos a entrar para sacarles – Dijo Aris mientras apuntaba su armatoste hacia el edificio y colaba un par de bombas de humo por las ventanas.

Hace más de 1 año

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#16

-Nick, Masca ¿estáis bien? - Preguntó Rober
Masca se encontraba en un estado horrible. Llevaba mucho tiempo sin comer y estaba débil por las heridas.
- Bien Rober, prepárate. vas a presenciar la primera muerte, aunque no ultima, de uno de tus monitos. Antifaz, acaba con el gordo – dijo Kaos dando una calada al puro.
Cuando Antifaz caminaba hacia su objetivo sacando su katana de su funda, se oyeron dos disparos. Todos se miraron sin comprender que pasaba y en ese momento se abrió la puerta, entrando un perro a la carrera.
- Señor los demás m0n….- Un balazo en la parte posterior de su cabeza no dejó terminar la frase al chucho. De repente unas bombas de humo rompieron los cristales de las ventanas haciendo que en pocos segundos el ambiente fuera irrespirable.
- Chicos poneros los aparatos de respiración ¡ya! - Chilló Aris sin vacilar mientras entraba en el salón.
Aprovechando el desconcierto Sid se levantó y antes de que reaccionara el perro que le apuntaba, ya le había arrebatado el arma y metido dos balas en la cabeza en un rápido movimiento. Los perros no podían evitar toser compulsivamente por lo que los monos aprovecharon para colocarse las mascaras. Aprovechando esta ventaja eliminaron a los perros que estaban cerca.
- Nick y Aris, sacad a Masque de aquí – Dijo Rober desde la protecion de una mesa que hacia de parapeto a todo el grupo. Por el otro lado de la sala, Kaos viendo difícil la situación comenzaba la huida - El resto cubrirme voy a por Kaos.
Parapetado en la puerta de entrada, Punky iba eliminando a todo perro que se le ponía a la vista. Desde aquí cubría la retirada del equipo.
Rober y Sid saltaron la mesa y atravesaron la sala persiguiendo a Kaos que se apresuraba a cerrar una pesada puerta. Pero en ese momento Antifaz les cortó el camino y solo Sid pudo continuar con la persecución. Rober lucho contra el mapache pero cuando iba a acabar con él Antifaz logró escapar.
Sid viendo la situación salió de la habitación dispuesto a no dejar escapar a Kaos.
Por su parte Jim, aun protegido por su parapeto estaba concentrado en eliminar a los pocos perros que quedaban en pie. En un momento que se giro para recargar el arma se encontró con el arma semiautomática de Lourlin entre ceja y ceja. Cuando todo estaba perdido para Jim, apareció la delicada Su. En un movimiento felino, se abalanzó encima de la sucia perra, iniciando una terrible batalla de gatitas en celo.
- ¡Oh no! Su debería estar en la furgoneta sana y salva. Jim nos cortara las pelotas como a macacos castrados por esto - Dijo Aris al resto cuando vio la escena mientras salían de la fabrica.
De repente un disparo resonó por encima de todos los demás. En ese instante se hizo un terrible silencio, Jim no era capaz de comprender lo que estaba viendo. No podía ser, Su había recibido un tiro en el pecho por parte de Lourlin. Jim, de un salto, llego hasta donde estaba tendida. La recogió en sus brazos mientras unas lágrimas empezaban a caer por sus mejillas.
-Jim, gracias por dejarme ir contigo. Gracias por estos años que hemos pasado juntos, por esos momentos en los que yo me encontraba triste y me alegrabas el día, por cuidarme siempre y gracias por dejar que te quisiera y no romperme el corazón.
- Su ¡no! No me dejes por favor. Eres la única persona que me ha apoyado estos largos años de terribles remordimientos y oscuridad. No me dejes por favor.
Su cerró los ojos, pero antes le dedicó una última sonrisa a Jim. Esa sonrisa que tanto le gustaba.
Loco de ira Jim, tendía a Su en el suelo y se dio la vuelta hacia una Lourlin que miraba la escena con una sonrisa en la boca. Soltó un grito de odio que hubiera paralizado hasta a la peor bestia. La mirada de Jim estaba pérdida y sus ojos en blanco. Perdiendo la razón y entrando en un estado de ira sin control. No podía apartar la mirada de una asustada Lourlin, que había cambiado su cara de sorna por una de pánico mientras intentaba huir. Arrasando todo lo que se le ponía delante, Jim consiguió alcanzar a la perrita. Empezó a golpearla aplastándola la cabeza a puñetazos, esparciendo sus sesos por todo el suelo.
Rober vio la masacre que estaba cometiendo Jim. Sólo él le había visto así alguna vez y sabía que era mejor apartarse ya que en ese estado no entendía de amigos o enemigos. Al girarse y ver a Su tendida sobre un charco de sangre, el subconsciente de Rober empezó a pensar.
“Jim ahora sabes lo que se siente al perder a un ser querido, ahora sabes lo que sentí yo y lo que llevo sintiendo todos estos años.”
Una ligera sensación de revancha invadió el cuerpo de Rober. Pero rápido desecho esos pensamientos, Jim era su hermano y él mejor que nadie, sabía perfectamente lo doloroso que era perder a la persona a la que amas.
Los pocos perros que quedaban al ser conscientes de la huida de su líder y al ver la rabia de Jim huyeron sin mirar atrás.
Jim estaba descontrolado, al no haber enemigos que eliminar empezó a golpear el suelo y las paredes. A su alrededor todo era destrucción. Debido a las grandes heridas y la pérdida de sangre fue poco a poco serenándose hasta que finalmente perdió el conocimiento.
- ¿que diablos ha pasado aquí, Rober? – Pregunto Sid al entrar en la sala y ver todo el destrozo.
- Ayúdame, carga tú con Jim que yo me llevo a Su -
Los tres que habían entrado volvían a salir juntos pero algo había cambiado en ellos. Su estaba inconsciente y no daba ninguna señal de estar viva.
- ¿Sid, Pudiste alcanzar a Kaos? – dijo Rober mientras salian.
- Negativo Rober. Esa jodida sabandija se escabulló por las alcantarillas –
Al salir a la calle, caminaron para reunirse con el resto del equipo que les esperaba en la furgo.
Ya con todo el equipo dentro, Sid arrancó y puso rumbo a la base. Rober, a su lado, le daba vueltas a la misión. Habían conseguido rescatar a sus amigos pero a un precio muy alto. Según le había dicho Aris, tras una primera exploración, las heridas de Masque no eran graves y a Jim solo le hacia falta reposo. En cuanto a Su, había tenido una parada cardiaca y solo se mantenía con vida gracias a que estaba conectada a una maquinita de Aris.
Cuando llegaron a la base llevaron a los heridos a la enfermería donde estaba Cameron esperándolos.
- Sinceramente, ¿como esta Su?
- Tiene el corazón dañado gravemente y un pulmón perforado. Creo que solo podrá proseguir con vida si se le induce un coma. Su corazón dejará de funcionar en breve y su pulmón izquierdo esta inutilizable – dijo Cameron aguantando las lagrimas.
- No puede ser, Jim no soportara la culpa de haberla traído hasta la muerte.
- Rober – Aris le cogió del hombro. Su mirada era seria - Sólo conozco una solución aunque es muy remota y seria una misión extremadamente peligrosa.
Rober miró a Jim dormido en su cama. Haría cualquier cosa por su hermano.
“Jim te prometo que iremos en busca de la salvación de Su. Aunque para ello tengamos que sacrificar nuestras vidas.”
- Haremos lo que haga falta por salvar la vida de Su – dijo por fin Rober.

FIN

Hace más de 1 año

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Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 6 meses

Gran primera parte, cargada de adrenalina, violencia y sentimientos. Me encanta el tono oscuro del relato. Continuare dichoso con la lectura @Kobbe.

IndigoDolphins_73
Rango10 Nivel 49
hace 6 meses

Genial @Kobbe . Muy buena historia, buen ritmo, buen tono. Se agradecen también los toque de humor para aligerar un poco. Ojalá sigas así.


#17

Versión revisada y mejorada de la primera parte de M0N0S dedicado a esos trastornados que les gusta esta locura, ellos saben quienes son.

Hace alrededor de 8 horas

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