Anthe
Rango8 Nivel 36 (2567 ptos) | Poeta maldito
#1

Hace bastante que quiero (al menos) escribir una pequeña historia todos los días. Así que aprovecharé el impulso para hacer este reto de escritura. Si quieren hacerlo dejenme un mensaje y les mando el reto completo :)

Día 1: Escribe sobre un sueño o pesadilla que hayas tenido esta semana.

La verdad es que ha sido una semana bastante aburrida en consideración a los sueños. En cuanto uno comienza a tornar un rumbo agradable (o desagradable) mi cerebro me alerta que es tan solo un sueño y que pronto pasará. Por ende, dejo de preocuparme por lo que sucede y termino fluyendo con el corriente desbocado de los mismos.

Debido a esto último es que realmente no hay nada que destacar. Creo que se debe a que me acuesto muy agotada como para soñar cosas muy elaboradas.

Sé que suena muy aburrido pero es muy agotador ser madre. La consigna es dormir, tratar de descansar antes de volver a cuidar a tu bebé. Dicen que después se hace más sencillo... pero eso es otra historia.

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Nubis
Rango12 Nivel 57
hace más de 1 año

Ánimo con el reto, Anthe :) Me sucede igual, apenas recuerdo los sueños.

Anthe
Rango8 Nivel 36
hace más de 1 año

@Nubis Gracias por tus ánimos, voy a tratar de no decaer en el reto :)


#2

Día dos: Empieza una historia con: “Estoy de pie en mi cocina…”. Debe ser una historia de suspense.

Estoy parada en la ventana de mi cocina esperándote. Sé que es una idiotez, pero jamás podré confiar plenamente en ti. La gente dice que suelo exagerar... pero en estos casos suelo darle al punto. Los minutos pasan y tú aún no llegas.

Suspiro alejándome de la ventana, tratando de tranquilizarme mientras revuelvo la olla. Reviso que el pollo se cocine, para después revisar las ensaladas. Las papas están en su punto (no demasiado duras... ni tampoco se desarman en tus dedos)

Pocas veces la comida suele quedarme tan bien como ahora. El reloj marca las 2 de la tarde, y tú todavía no llegas. Me muerdo los labios para no gritar de desesperación. Sé (y me lo repito nuevamente) que debería confiar en ti... pero no puedo.

Siempre terminas fallándome.

Los niños se han ido de campamento dejándonos tiempo para estar a solas. Me rio de mí ante aquellos pensamientos. En todos estos días has llegado tarde, con marcas en los brazos y ropa. Eres tan descarado que ni siquiera borras esas huellas en tu piel.

Porque ya no te intereso... jamás te interesé. Menos ahora que subí de peso, me como las uñas y no arreglo mi cabello. Trabajo incansablemente para que la casa no se caiga a pedazos y a ti sencillamente te parece un juego de niños. Nunca aprecias que planche tu ropa, ordene la casa, haga la comida y me encargue de los chicos.

No, claramente tu atención se centra en esta nueva mujer con la cual me engañas.

Justo en ese momento se abrió la puerta. Entraste con un gesto de aburrimiento, hastió y rutina impreso en la frente. Dejas la bolsa sobre la encimera, das un saludo tan frio que me congela, tomas el mando y enciendes la televisión.

Al menos llegaste, pienso, mientras abro el saco de donde extraigo: los limones, aceite, un poco de pan y el...

— ¿Recuerdas la lista que te di?— pregunto en voz alta.

—Por supuesto.

—Entonces.— digo con la voz helada— de que se trata esto— contesté tomando el perejil entre mis dedos.

Él entonces se acerca a la cocina, observando mi mano con gesto gracioso en la cara.

— Es cilantro— dices como sí nada.

Cilantro... la palabra da vueltas por mi cabeza. Claro que no lo es, tú lo sabes, yo lo sé, el universo lo sabe. Sé que esto es perejil, al igual que sé que eres un mujeriego, un canalla, un hipócrita y el peor hombre con el cual pude comprometerme.

— ¿Quieres que vaya a comprar de nuevo?— insinúas levantando una ceja.

Me di la vuelta para no verte el rostro. La rabia carcomía mis entrañas. Siempre me fallas, en este matrimonio, la familia y el amor que decías tenerme. Todo lo tomas con tus manos asquerosas transformándolo en mierda. Agarras mi corazón arrojándolo al piso. Con mi dignidad te das un festín cada día que llegas oliendo a esa perra.

— Vamos no exage...

Tu respiración se ha cortado junto con tu habla. Tus ojos se han vuelto blancos mientras caes en el piso blanquísimo de mi cocina.

Porque no he dejado que vuelvas a engañarme. He tomado el cuchillo enterrándolo en tu garganta. No he dudado ni por un segundo de realizar esta acción, sintiéndome el ser más realizado del planeta al verte agonizar.

Me agacho para extraer el arma de tu cuerpo que aún vive. Tu mirada se posa en la mía, con un gesto cargado de dolor. Ante ello te sonrió para decirte.

—No te preocupes... yo iré por el cilantro.

Hace más de 1 año

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Nubis
Rango12 Nivel 57
hace más de 1 año

Guau. Qué desolador. Me gustó la forma de narrarlo, empaticé bien con el personaje, rabiando ante una injusticia común. El final es el adecuado, aun siendo el esperado.

Anthe
Rango8 Nivel 36
hace más de 1 año

@Nubis Me alegra conseguir que empatizaras con el personaje principal :)


#3

Día3. Si pudieras ir de vacaciones a cualquier lugar en el mundo, ¿a dónde irías? Usa detalles vividos y prosa para describir la experiencia que te gustaría tener.

Muchos piensan que las vacaciones comienzan en el momento que llegas al lugar... pero no es así, la aventura de viajar empieza desde mucho antes.

Siempre quise conocer París, la ciudad de luces. Quizá porque tan solo cuando pronunciaba su nombre, saboreando las sílabas con gula, podía hasta imaginarme el olor a café que inundaría ese lugar (no me pregunten por qué, pero en mi mente París huele a esa infusión)

Tal vez porque allí se encuentra la Mona Lisa y la Santa Cena juntos, en un hermoso museo digno de admirar desde afuera. Louvre (otro nombre que me encanta pensarlo, pero no decirlo porque sueno como retrasada) tal vez cuando fuese a París, tan solo me sentaría al atardecer a contemplar el museo iluminado.

O recorrer la ciudad en busca de historias. Todos tenemos esa idea romántica, trascendental y mágica que tiene París (tal vez solo sea imaginación mía... o simple construcción social) pero pienso que allá la comida sabrá mejor, las calles están más limpias y las librerías estarán más baratas.

La preciosa campiña francesa, donde proliferan los campos verdes, las iglesias masónicas y el cielo más claro. Estaría buscando el símbolo de la rosa por todas partes, inventándome sectas, secuestros y aventuras.

Pero supongo que jamás iré a ese lugar. No tanto por dinero, tiempo u obligaciones. No, jamás visitaré, recorreré ni visitaré ese París...

Por qué solo existe en mi mente.

Hace más de 1 año

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#4

Día 4: Escribe un relato que termine con un cliffhanger.
(Nota: Un cliffhanger (literalmente "colgando de un acantilado" aunque también se puede traducir como "al borde del precipicio" o "al borde del abismo") es un estilo narrativo mediante el cual una escena, normalmente al final del capítulo de una obra de ficción, genera el suspense o la conmoción necesaria para hacer que el lector o el espectador se interese por conocer el resultado o desarrollo de dicho efecto en la siguiente entrega. Fuente Wikipedia)

Deber:
No hay nada que se me dificulte más que comenzar a escribir esta carta. Darte las razones reales de porque no acudí a nuestra boda y preferí quedarme emborrachándome en casa, envuelta en alcohol y otras drogas. El aroma del opio aun baila en los orificios de mi nariz, sino no hubiese podido redactar estas palabras para ti.

Quizá se deba a la mala fortuna, a la desdicha de ser mujer, a los relatos de Julio Verne (que siempre odiaste por sí se te olvidó) no lo sé. La cosa es que en estos momentos estoy encerrada en mi habitación viendo como las horas transcurren con terrible calma. Echada sobre el escritorio de caoba que me regalaste (tal vez el único regalo que supiste dar en el clavo), rodeada de todos los demás muebles de mi niñez. Todos apilados en torno a la puerta, que protegen de los golpes de papá pero jamás detienen los gritos de mamá.

No soy buena escribiendo. Tal vez sea mentira lo último que dije. No soy buena escribiéndote a ti. Nunca pude decir lo que realmente pasaba por mi mente, cuando papá me presentó al honorable conde con el cual DEBÍA casarme. Pongo esas letras en mayúscula, porque creo que a ambos el COMPROMISO nos supo a lo mismo. Una enorme imposición fija, obligada y terriblemente escalofriante.

O eso quiero pensar. No quiero tener en la mente la idea de que te enamoraste de mí. Eso sería un giro demasiado dramático para esta historia. Tampoco quiero creer que caíste derrotado de amor cuando viste mis ojos claros (es mentira… créeme lo sé) por más que inundaste cartas con esas palabras (cosa que me parecía inútil porque yo estaba dispuesta a casarme… claro que lo estaba)

¿Por qué nunca pasó por tu mente que he sido criada para este compromiso? ¿Tan poco sabes de la condición femenina que pensaste que debías conquistarme? ¿En serio no te fijas que me han criado para esto? Este era la culminación de horas aprendiendo a bordar, tejer, coser, cantar y ordenar a las criadas que hacer. Este era la realización de todas esas horas que me pasé con libros en la cabeza, de entender el lenguaje florar y de reír delicadamente cuando me presentaran ante ti.

Sin embargo quisiste conquistarme debidamente. Y yo creo que ahí fue cuando comenzaron las desgracias (o la tuya no sé en verdad quién será más desdichado). Las cartas, flores y chocolates comenzar a caer en mis manos blancas. Las idas al teatro, los bailes y las caminatas nocturnas (aunque en vigilancia de la fiel chaperona) no se hicieron esperar. Todo estaba adornado de un encanto singular. Y yo por primera vez en mi vida casi pude sentirme apreciada, valorada y escuchada. Para alguien que jamás había escuchado ¿Qué quieres hacer hoy? Fue un cambio revolucionario.

¿Ignoras acaso todas las reglas que tengo que seguir por usar corsé? (tal vez debiese empezar por el uso del mismo) ¿sabes cuantas veces salí de casa antes de esto? Nunca ¿Cuántas veces mamá me preguntó cómo me sentía? Jamás ¿o las veces que papá me exhibía orgulloso entre sus amigos? Impensable. La hermosa muñeca que a veces se mostraba en los bailes que organizaba mamá, solo cantaba, hablaba y sonreía cuando el guion lo establecía.

Me aterré. Sentir tanta libertad y aprecio acabó con mi alma. Porque sabía (por supuesto que sí, no soy idiota aunque lo parezca) que todo era mentira. Y a la hora de darte el sí delante de Dios, volvería a mi caja de cartón. Tal vez no la misma que antes, posiblemente más grande y mejor amueblada. Pero nunca volvería a salir, ni a tener la atención que poseía en esos momentos a tu lado.

Tal vez por eso nunca quise enamorarme de ti. Costó, fue duro y muchas veces lo único que pensé que me mantendría con vida sería el amor que florecería entre ambos. Pero claro que hasta ese aprecio por ti hacia mí era inventado. Lo sé porque las mucamas comentaban en voz baja tus inevitables salidas a los prostíbulos. “Pobrecito lo necesita, la señorita ni la mano quiere darle” “Bueno pero será así siempre ¿verdad? Cuando sea la señora se arrepentirá de no quererlo cuando él estaba disponible o al menos atento".

Recuerdo que esas palabras calaron hondo en mi alma. Recuerdo por primera vez en mi vida sentir la frustración llenar mi cuerpo. Yo no quería vivir así, no deseaba seguir siendo un objeto decorativo con fondo ornamental. ¿Existiría acaso la solución para esto?
Fueron esos días en donde mis padres te prohibieron venir a la casa. Acusaron de que estaba enferma y deliraba por las noches. Quizá si deliré pero jamás me sentí tan viva como en esos cortos y fabulosos días de mi existencia…

(Me detuve un momento porque sentí como mis padres se marchan a pedir perdón a tu casa. Ahora en mi mansión no hay nadie… y es cuando comienzo a sentir la ansiedad)

Encontré la respuesta en un libro de olvidada ciencia. Cubierto de polvo, en la esquina del sótano, escondido donde tan solo yo pude encontrarlo. Lleno de los símbolos que mi nana negra poseía tatuado en sus brazos gordos. Esa buena/malvada mujer que me vio y supo de inmediato cuales eran los dolores que me atormentaban:

— Señorita Alondra ¿Qué le pasa? El Conde siempre pregunta por usted y nadie quiere decirle que se pasa todo el día llorando— su mano acariciaba mi cabello oscuro y largo.

— Nana— susurré en voz baja— todo esta perdido… no hay razones para seguir viviendo.

— Siempre hay una razón mi niña— respondió ella sonriendo mostrando sus blancos dientes.

— ¡No, no la hay! ¡Jamás obtendré lo que quiero! ¡Estoy condenada a esta horrorosa vida!

La Nana no se inmutó ante mis llantos y pataleos. Espero paciente a que terminara de desahogarme en su cómodo regazo. Después de este espectáculo me decidí a contarle que me sucedía.

— Nana quiero ser siempre valorada y querida. Y sobre todo quiero querer sin sentirme aterrada.

La vieja mujer sonrió como solía hacerlo antes de contarme cuentos para dormir. Me susurró en el oído lo que haría con el libro, donde encontrarlo pero sobre todo. No debía olvidar el precio y por supuesto si estaba dispuesto a pagarlo.

Conjurar al demonio para pedirle una probada de libertad. Llamar a los espíritus para sentirme amada. Convocar a un monstruo para amarlo sin obligaciones y solo una condición.

No voy a relatarte en estas páginas que pude vivir envuelta en la magia negra, el vudú y las invocaciones. Fueron las noches más felices de mi vida, repleta de verdadera libertad, sin necesidad de comportarme como una dama. No cambiaría jamás esa corta semana por una vida de estabilidad a tu lado.

Pero todo tiene un precio. Creo que no tengo que decirte a estas alturas de la carta que fue lo que le prometí a los demonios de la noche, en cambio de sentirme plena y realizada. Insisto que no cambiaría nada, ni mucho menos el sacrificio. Además estoy demasiado enamorada de los espíritus como para ser el ama de casa que necesitas.

Por esa razón decidí atrincherarme en mi pieza, con todas las bebidas alcohólicas, el opio y los cigarrillos de papá. La Nana dijo que sería inútil, que el día que vinieran a cobrar ningún ser humano podría sacarme del círculo que dibujé a mi alrededor. Pero prefiero que mis padres crean que me suicidé, intoxiqué o sencillamente sucumbí a la fiebre imaginaria que me diagnostico el doctor.

A estas alturas te debes preguntar porque te digo la verdad. Es sencillo, porque nadie va a creerte. Y tú tampoco vas a contarle a nadie, porque eres demasiado esclavo de tus títulos como para sacrificarlos por un instante de valor.
Yo en cambio sí.
(En ese momento sentí una presencia detrás de mí, Supe que ese era el final)

Hace más de 1 año

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LUC45
Rango12 Nivel 57
hace más de 1 año

"Me gustó v:"

¡Bravo! Asombroso y atrapante relato.

Creo que percibí cierto toque irónico con su definición de libertad. Atractivo para el lector y de lectura fluida.

Me parece sorprendente que ésta historia no hubiese tenido la aceptación que se merece.

Muchas gracias por compartirla, debido a escritores así me agrada la plataforma.

Saludos :D

Miguel_Ruiz
Rango10 Nivel 46
hace más de 1 año

@Anthe repito que tu historia es muy buena.
Encontré algunos errores que considero son de tipeo, letras al final cambiadas, por ejemplo "Florar" en lugar de "Floral" o "comenzar" en lugar de "comenzaron" cuando haces referencia a las flores, chocolates, etc.
Por ahí alguna expresión que yo cambiaría pero que no le hace a la historia, es algo subjetivo que si lo hubiera escrito yo, pondría de manera diferente. Ahora que puse "hubiera" ha algo en ese tiempo verbal también, cuando hablas del corsé.
En fin, no me voy a detener mucho allí.
Para mí planteas una historia que se parece mucho a la ambientación y la realidad social de la época de las hermanas Brontë. Hace poco terminé de leer "La inquilina de Wildfell Hall" y me recordó la época de tu cuento a esa.
Pero hay detalles de verosimilitud que me llevan de Inglaterra a Estados Unidos: cuando hablas de Conde, me lleva a inglaterra; cuando hablas de Nana negra, me traes a EE. UU., al Mississippi y las mansiones de época. Esta sería la época y lugar que imagino tu cuento. Por todo el resto de los detalles.
Me evoca también, no sólo a las mujeres criadas para ser "la mamá-esposa-ama de casa perfecta", sino también a la represión que ejercen ciertas religiones en sus adeptos que los termina enloqueciendo.
Un detalle que me hizo ruido fue cuando dices que la protagonista salió un poco a eventos sociales, que lo disfrutó mucho y que luego se imagina "volviendo a mi caja" pero en otra casa. No creo que en esa época las muñecas se vendieran en caja. Tal vez usar "jaula de oro" o "cárcel de lujo" (esta última no me gusta mucho, pero se entiende la idea). La última, no sé si la oración final es necesaria del todo. Creo que planteaste bien el hecho de que vendió su alma y que la Nana dijo que ningún ser humano podría sacarla de allí, por lo tanto alcanza con "Yo, en cambio, sí." Pero es un gusto mío (como todo este comentario), ya que no soy ningún experto en el tema. Sólo comento como lector.
De todas formas, tengo muy en cuenta que escribiste este cuento en un día (con bebé y todo) y me parece una proeza genial ;)
Te marco esos detalles porque me saltaron a la vista o me hicieron un poco de ruidito.
Pero, una vez más, es tremenda historia.
Espero que todo este bla-bla-bla, sirva de algo. Si no, me lo dices y lo descartamos.
Besos y nos leemos.

Miguel_Ruiz
Rango10 Nivel 46
hace más de 1 año

¡Ah! Y me olvidé de mencionar que lo escribiste en la segunda persona gramatical epistolar. Eso también tiene su mérito.
Funciona como si estuviéramos al lado de la protagonista mientras le cuenta su historia al prometido.
Más aplausos.

akamatsutusut
Rango7 Nivel 33
hace más de 1 año

xD me siento opacado por el comentario de miguel. Seré breve. Excelente. De lo mejor que he leído por aquí.

Fe de erratas:
pero sobre todo. No debía -> pero sobre todo, no debía

Gandalf
Rango10 Nivel 46
hace más de 1 año

Solo un pequeño comentario, más allá de los que ya te han hecho y de lo que te dije por el chat, a pesar de ser excelente la lectura, no se si calificaria como un cliffhanger...a lo que voy es que yo no me quedo con ganas de saber que paso despues, sino que mas bien ya se lo que paso despues.

Se la comieron.

Excelente relato, como ya te habia comentado en el chat.


#5

Día cinco: 5. Escribe una historia con tu canción favorita como argumento.
Nota: en forma de poema se encuentra la letra de la canción.

Fluyen mares de dolor
Recorren mi interior
Y un silencio fatal
Todo ha bloqueado

Jamás es tarde para volver a odiar a alguien. Pienso mientras tomo aire para darme valor. La tétrica idea de hacerlo a llenado mis días de pesadillas incontables, pero lamentablemente es demasiado tarde en el calendario escolar como para pedir un traslado.

Yo, te fui incondicional
Y así me pagas hoy
Sabía que metías
Ya no me contendré

Dar el primer paso es lo más difícil. Entrar a aquel lugar donde nos conocimos, reímos y enamoramos... bueno, yo me enamoré de ti. Cometí el error de darte mis sentimientos ¿para qué? me pregunto ahora mientras me siento en mi puesto.

¿A dónde es que has ido? Pregunté
Para escuchar
Que lo nuestro no tiene vuelta atrás
No vuelvas más.

Tomo las cortinas del salón. He llegado demasiado temprano para ser el primer día de clases. ¿Por qué soy así? ¿sí perfectamente pude retrasar este momento faltando este día? dilatar el volver a verte, dejarlo pasar. Llegar tarde, no mirar a tu banco, evitar cualquier encuentro, dejarte en la papelera, sencillamente intentar olvidarte.

Si me ves llorando no digas nada
Sabes la razón
Es porque mi corazón no estaba
Acostumbrado a sufrir

¿Por qué tenía que conocerte? mi mirada recae sobre la ventana, tratando de calmarme frente al ataque de nervios que se venía recaer sobre mí. Miro el reloj... apenas son las 7:30 de la mañana. Es media hora para que llegue el profesor, tan solo ese lapso de tiempo para volver a verte llegar por la puerta. Y me encuentra rezando una estúpida plegaria, para que llegues tarde a la sala porque no sé como te miraré a la cara sin romper a llorar.

Si yo te cortase el cuello ni aun así
Podría demostrar que tú eres
Exclusivamente para mí

Apoyé la cara sobre la mesa. Que ganas de seguir durmiendo... tal vez podría. Sobre este superficie tan sucia, fría y manchada pegarme una pequeña siesta. De tal forma de que si llegaras no tendría ni siquiera que verte. ¿Acaso soy la única que sufre? por supuesto, me reí bajito, en esta relación (o mejor dicho no - relación) siempre era la que terminaba dolida.

"Eres de mi propiedad
Harás mi voluntad"
Esas fueron tus palabras
Muy crueles en verdad

¡Recién han pasado cinco minutos! pensé mirando el reloj pulsera. ¿Por qué me preocupo tanto? Sí sé que pasará. Ni siquiera vas a verme, no me dirás nada ni tampoco tratarás de disculparte. No está en tu naturaleza ser así. Simplemente llegaste a tomar mis sentimientos y luego botarlos. Es imposible que ahora aparezcan tus buenas maneras

Manipulabas mi corazón
A tu ambición
Y no está en mis planes verte fingir
Amor por mí

¿Por qué fui tan idiota de creer en tus palabras? con el rostro hundido en el banco, sigo dándome latigazos por mi insensatez. ¿Cómo pude pensar que dejarías de quererla a ella... a tu preciada novia? Escucho el ruido de la puerta en medio de mis reclamos. Violentamente me levanto para solo ver a un cualquier llegar.

Aún si busco en mi cerebro
La respuesta a esta situación
Mi cuerpo completo está bloqueado
Y no responde el corazón

¡Tranquila idiota! corro la mirada para mirar al frente. Tomo un lápiz, abro mi cuaderno y comienzo a lanzar líneas incoherentes sobre la blanca superficie. No tengo respuesta enfrente de el dolor, los escalofríos y la sensación de frío de mi cuerpo. Es como si fuera demasiado para mi cuerpo, alma y corazón... es realmente demasiado.

Me pregunto si seré capaz de soportar
La ansiedad que tengo
O me llevará a mi propio fin
Te suplico ya no toques mí
Inseguro cuerpo otra vez

Y los recuerdos siguen acosándome. Sigo rayando la pobre hoja, la saco enfadada y la arrugo. Me levanto para lanzarla al basurero, preguntándome porque no puedo hacer lo mismo con mis sentimientos. Arrojarlos lejos, al vació... a alguien que quiera tenerlos. Yo no quiero cargar con tus te quiero cargados de mentira.

Te pide no juegues ya conmigo
A ser el chico dulce y fiel
Si yo siempre te ame y a mis espaldas
Eras tú el que me engañaba

De vuelta en mi puesto, sentada y observando al vació, sigo insistiendome que no debería estar tan nerviosa. Porque cuando llegues no me hablarás, ni mirarás o intentarás acercarte a mi metro cuadrado. No hay forma, porque has regresado con tu novia, las cosas han vuelto a ser como eran antes del desastre.

No me busques, que ya no estaré
Si me ves llorando no digas nada
Sabes la razón
Es porque mi corazón no estaba
Acostumbrado a sufrir

El profesor ha llegado... y tu puesto sigue vació. Tu novia está sentada mordiéndose las uñas, observando como una fina llovizna ha aparecido tras los ventanales. Está preocupada y se nota. Tus amigos han volado a su lado diciéndole que no se preocupe.

Si yo te cortase el cuello ni aun así
Podría demostrar que tú eres
Exclusivamente para mí...

Al ver esa escena recuerdo cuando tú rompiste mi corazón. Diciendo que tenías debías cuidarla a ella, a esa frágil, delicada y llorona chica. Yo, en cambio, no necesitaba a nadie, jamás viste lágrimas en mi rostro ni reproche alguno. Quise golpearte, amarrarte y lanzarte a un puente, pero no me atreví. ¿Por qué todos piensan que soy fuerte? ¿Eso les da derecho a lastimarme porque se supone que lo enfrentaré?
Esta situación no es para nada justa. Mientras ella puede llorar tu ausencia a mí me queda fingir que nada ha sucedido. Y duele, duele más que la cresta.

Si yo siempre te ame y a mis espaldas
Eras tú el que me engañaba
No me busques, que ya no estaré
Si me ves llorando no digas nada
Sabes la razón

En ese preciso instante apareces. El profesor te deja pasar sin hacerte ni una clase de advertencia. Tu novia te sonríe... y yo desvió la mirada porque no soportaría verte con una sonrisa para ella.
La clase acaba, el timbre suena y todo se supone es como antes. Solo unas pequeñas cosas faltan en esta sala de clases. Ya no están nuestras miradas cómplices, los debates ridículos, nuestro cantar desafinado, ni mucho menos nuestras competencias absurdas.
Un profundo nada aparece para reemplazarlas. Un vació gigante donde antes estaba nuestra alegría. Somos dos extraños conocidos que ni siquiera pueden mirarse a la cara. Pero el mundo no va a detenerse por mi corazón roto. Supongo que eso es lo que nos queda verdad...
¿Es realmente todo lo que nos queda? Pensé tratando de no llorar. Tu mirada se posó en mí durante un segundo, esbozaste una triste sonrisa, y ahí terminé de convencerme... que realmente no quedaba nada de nosotros.

Hace más de 1 año

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#6

Día 5: Comienza una historia con "Había una vez...

Había una vez en una sala de clases ordinaria, un chico observaba por la ventana el mundo pasar. Siempre lo hacía sin saber muy bien el por qué. Cada día que pasaba esperaba ver a esa persona.

Muchas veces escuchó de las bocas de sus compañeros el concepto de "enamorarse" "caer rendido" "amor a primera vista" pero él jamás lo había experimentado. Nunca vio a una chica que lo dejara atontado, sin habla y mucho menos rojo como un tomate maduro.

Alondra, su compañera de puesto, se sentó mirándolo de reojo. Como todos los días lo saludó solo con un gesto de la mano. Después sacó un enorme libro (como todos los días) y se dedicó a ello hasta que llegó la profesora.

El chico observó a Alondra de reojo. Ella siempre realizaba sus hábitos con prolijidad, sacaba buenas notas sin hacer alarde, siempre callada y concentrada en sus enormes libros. No era bonita (eso hasta él lo sabía) pero le gustaba acompañarla cuando leía callada. Era lo más estable de su vida... pero no tenía ganas de evocar su existencia.

Y en ese momento...

— ¿Qué te sucede? — Alondra lo miró directamente a los ojos. Fue la primera vez que el chico vio sus expresivos ojos verdes.

— Nada... — respondió un poco confundido por la pregunta. La joven lo observó por un segundo interminable y volvió a su libro.

Después de ese día Esteban jamás volvió a mirar por la ventana. Lo que hacía era esperar pacientemente a que Alondra llegase, para luego pretender que miraba hacia otro lado. La joven siempre le preguntaba todos los días si le sucedía algo, y el respondía lo mismo que el primer día que hablaron: "Nada"

Y un día Alondra no vino. Esteban la esperó pacientemente. Tampoco al siguiente, ni al subsiguiente.

Al tercer día el chico decidió que no era suficiente solo esperarla. Decididamente (ni supo cómo) llegó a su casa. Y ella fue quién abrió la puerta.

A pesar de que estaba despeinada, en pijama y con la nariz roja de tanto resfriado... Esteban por primera vez entendió ese sentimiento que tanto le habían descrito. Ese pequeño, delicado y frágil rayo de luz que envuelve a la persona que te gusta, ese latir incontrolable y esas ganas desesperadas de querer protegerla a toda costa.

Ella preguntó:

— ¿Te sucede algo?

Y el tardó toda una tarde en responder. Ella sonrió de vuelta ante tal testamento.

Tuvieron muchos días para responderse mutuamente.

Hace más de 1 año

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