Norash
Rango5 Nivel 23 (630 ptos) | Escritor en ciernes
#1

La señora Cristina había estado esperando por mucho tiempo tener una hija. Quería disfrutar los pocos años que le quedaban junto a una criatura que la llamase "mamá". Y su esposo, el señor Frederick, estaba de acuerdo.

Así nació una bellísima niña, a la que nombraron Amelia. Sus ojos zafiro brillaban, y la hacían más bella de lo que era. Mientras que su pelo dorado la asemejaban a un ser divino. Pero cuando no escucharon el llanto de su hija en varios días, supieron que algo andaba mal.

Amelia no era normal. Ella, era un monstruo que debía morir.

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Anthe
Rango8 Nivel 36
hace casi 2 años

Interesante inicio. Me quedo


#2

Amelia no lloraba, no reía, no emitía emociones como una persona normal. Ningún doctor le daba una respuesta certera de lo que pasaba. Su padre, Frederick le empezó a tener un odio descomunal. Ya que su esposa no hacía más que llorar por las noches cuando, según ella, nadie la escuchaba.

Pasaron dias, meses y años. Y la pequeña Amelia iba creciendo a pasos agigantados. No salía de casa, no le interesaba los demás. No quería estar con gente desconocida. Aunque sus padres tampoco eran la excepción.

No era tonta.

Sabía que la odiaban, porque no era la niña que siempre quisieron tener. No los abrazaba, no los llamaba "papá" ni "mamá", no se divertía en absoluto. Todo le aburría.

Un día, alguien se hizo amigos de su padres. Metiéndoles la idea de que ella no debía estar viva. De que era un pecado por lo que habían hecho de jóvenes. Y fue ahí, donde todo se tornó oscuro.


#3

—Amelia, hija... ¿Te podrías tomar tu té? —insistió Cristina, viendo como su hija se negaba a tomar un sorbo de la infusión.

—No quiero tomarlo, Cristina. Sé lo que le pusiste —espetó la niña. Se paró de repente y subió a su habitación.

Frederick se quedó plasmado ante la escena. E hizo una llamada a su amigo para contarle lo sucedido.

—No se preocupen. Llevenla al parque hoy en la noche y yo la mataré. Soy su amigo ¿no?

—Si... Muchas gracias. Mi esposa y yo nos sabríamos que hacer sin tu ayuda. Pero hay un problema, Amelia odia salir.

—Mientele, dile cualquier cosa.

Al instante el teléfono dejó de andar. Habían roto los cables principales.

¿Pero quién?

#4

La llevaron a la fuerza al parque. Amelia pataleo sin cesar. No tenía miedo de lo que le pasase, pero sus padres eran las únicas personas que conocía.

La metieron a un auto negro, le taparon la boca, y la durmieron. Despertó en una habitación oscura, lleno de gente extraña. Todos tenían batas negras y sostenían velas. No fue hasta que se fueron acercando a ella, que vio el pentagrama en el suelo. Y ella, en el centro.

Sabía lo que iba a pasar.

No opuso resistencia ¿para qué? En ese caso, era mejor morir.

La empaparon con un líquido violeta, que Amelia supuso que era vino. La despojaron de sus ropas para tenerla desnuda frente a todos.

Mil ojos la observaron, la desearon.

Y, en cuanto una trompeta se oyó en todo el lugar, la ceremonia empezó. La luna se mostraba en una ventana, observando como se atrevían a tocar y dañar una de sus creaciones. Furiosa se fue tiñendo de un rojo vivo. Al igual que Amelia.

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Norash
Rango5 Nivel 23
hace más de 1 año

Me alegro que te haya gustado❤


#5

Sostuvieron las muñecas de la pequeña Amelia. Le hicieron varias cortaduras allí y la sangre empezó a brotar incesantemente. Trajeron un copa y vertieron ahí el líquido.

Cantaron alabanzas en una lengua extraña y cuando decidieron que era el fin de la joven, todos empezaron a sangrar en los ojos. Asustados corrieron por todo el lugar, muriendo sin importar lo que hicieran.

La luna dejo atrás su intenso color para volver a brillar con elegancia.

Amelia estaba quieta, observando todo. Y salió del lugar siguiendo las órdenes de la luna, su madre.

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#6

La ciudad abrumadora la esperaba. La noche en ese lugar tenía vida. Desde las luces artificiales que había en todos lados, hasta la gente que despertaba para trabajar.

Era otro mundo.

Caminó sin rumbo con una bata puesta. Que le quedaba grande y lo llevaba arrastrando. Algunos hombres mayores la confundieron con una prostituta. Pero, en cuanto alguien se acercaba a ella, le poseía una bestia infernal. Y, al cabo de varios minutos quedaba tendido en el suelo muerto.

Después de caminar por varias horas llegó a una casa abandonada y entró sin temor. Aunque a ella le hubiera gustado sentir tal sensación, como los veía en las películas de terror. Donde las víctimas gritaban, y Amelia supuso que debía ser divertido.

La casa era tan antigua que al entrar los pisos crujían, y si no tenias cuidado caías en su trampa. Las telarañas abundaban por todo el lugar como si te la ambientación se tratase. En cuanto subió al tercer piso encontró un habitación donde había una cama. Estaba en mal estado pero como solo era para dormir una noche, no había problema.

Así fue que Amelia se introdujo en las telas polvorientas y después de un gran bostezo, se durmió.

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