YessGuill
Rango12 Nivel 58 (12824 ptos) | Ensayista de éxito
#1

Cerró la puerta con llave para luego caminar hasta ella con pasos lentos pero seguros.
La tomó del cabello desde atrás y comenzó a dibujar en su espalda distintas figuras. Ella lloraba desesperada queriendo zafarse.
Amarró sus manos a la cabecera de la cama quedando a su merced. Se aproximó a su desnudo cuerpo y la penetró con fuerza haciéndola gritar y estremecerse debajo de él.
Tomó un cortador de punta lisa y afilada, pasándolo al borde del arte sin sentido dibujado en su espalda, mientras la sangre se derramaba en el piso blanco de mármol.
Se puso de pie luego de soltar sus manos, limpió sus heridas después de bañarla y salió de la habitación reforzando la puerta con candado. Subió la escalera y se unió a su esposa en la habitación principal.

La familia Bermúdez era nueva en el barrio pero habían sabido encajar. Buenos empleos y un hijo atractivo que iba a la universidad. Todo era normal mientras no estuviesen en casa.

Un par de días después encontraron el cuerpo sin vida de una mujer en plena vía pública. Tenía la espalda llena de cicatrices que apenas comenzaban a cerrarse.

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Flaneta
Rango11 Nivel 52
hace casi 2 años

Yessguapi, qué mala persona es el Sr. Bermúdez.

Trisha_Sanz
Rango3 Nivel 12
hace casi 2 años

Intrigante y llamativo. Cuenta conmigo para leer esta historia hasta el final. Tienes mi voto :)

Flaneta
Rango11 Nivel 52
hace casi 2 años

Y a usted también.


#2

Bárbara recogió el periódico y leyó el titular de prensa «Cadáver de joven desaparecida fue hallado desnudo y desfigurado». Incrédula y asustada botó aquello en el basurero.
–¡Dios mío! La gente se ha vuelto loca... -entró al salón de clases y paró al final donde se sentó junto a Kelvin, su novio. Luego de saludarse vio a este nuevo compañero, “¿cómo es que se llama..?”. Le parecía muy apuesto, mucho más que Kelvin.

Gabriel Bermúdez seleccionaba a las chicas para luego mostrárselas a su padre, quien decidía cual se quedaba. Siempre estaba observando para su padre. Recordó a la última chica a la que llevó.
–Oh, disculpa no te vi... -dijo Hilda al chocar con el pecho del hijo Bermúdez.
–Es difícil, ya que somos los únicos aquí... -sonrió y con su reacción supo que sería fácil. Anteriormente ya le había mostrado una foto a su papá. Le invitó un helado a Hilda y ella aceptó. Gabriel compró los helados en lugares diferentes. Entraba solo y pagaba en efectivo. Sin dejar rastro había comenzado la pesadilla. Llevó a la chica a un lugar solo y tuvieron una plática sensual donde comenzaron a insinuarse. Él la invitó a ir a su casa y sin que ella lo notara, tomó su teléfono y lo aventó lejos. Llevaba guantes y ella se burlaba por ello. Le hizo ir en la parte trasera del auto y en silencio para que nadie notara su presencia. Y una vez guardado el vehículo en el garaje, la guió al sótano donde su padre esperaba desnudo su obsequio.
–¡¿Qué haces...?! -gritó Hilda, pero era tarde. Había pasado a ser posesión de Bermúdez Hilario, quien la golpeó y violó tantas veces como su miembro se endurecía.

Sarym
Rango16 Nivel 75
hace casi 2 años

Me atrapó cariño, espero la continúes pronto, saludos.


#3

Marta Viel de Bermúdez era aún más espeluznante que los hombres de la familia. Con un rostro tan delicado como el de un niño, ama de hogar y a la vez enfermera cada dos noches. Buena vecina y fiel seguidora del catolicismo. Pero aún con todo eso era quien organizaba los tiempos de disfrute de su esposo. Mantenía la casa impecable incluyendo el sótano, alimentaba a las víctimas y cuando Hilario quería cambiar su "juguete", ella se deshacía de la anterior de la manera que quisiese, pero disfrutaba asesinarlas de manera silenciosa. Si se portaban mal o le caía mal, cuando llegaba la hora de botarla, lo hacía de manera sanguinaria. Marta se enamoró de los gustos sexuales de su esposo, y después de que su cuerpo no aguantara más la fuerte actividad, tuvo que buscar como alimentar ese deseo de su marido. Ella inició la búsqueda cuando quedó embarazada. Sin duda los Bermúdez eran un equipo.

Bárbara terminó su examen y permaneció afuera esperando por su novio, cuando ese nuevo compañero llamó su atención. Gabriel Bermúdez medía quizás, 1,87m de altura. Su piel dorada y sus ojos color almendra lo hacían muy llamativo, con cabello oscuro y barba arreglada muy abundante. No pasaba desapercibido. Él era el anzuelo perfecto.
Bárbara lo observó de arriba a bajo “20 puntos tiene en glúteos redondos, y 20 puntos en boca provocativa” se decía para sí misma mientras fantaseaba un beso suyo. Kelvin salió del salón sorprendiéndola.
–¡Kel, Dios santo! Me has asustado... ¿Cómo te fue?
–Creo que bien... Debo esperar el resultado. ¿Y a ti? -tomó su mano y entrelazó sus dedos mientras se enrumbaban por el pasillo.
Gabriel notaba que Bárbara lo observaba con frecuencia, pero no entraba en las características de gusto de su padre. Era todo lo contrario, más bien tenía las características de la mujer que a él le gustaría tener, pero sabía que esa posibilidad no existía. Por eso siempre tenía aventuras amorosas y no tenía amigas. A pesar de haberse criado entre torturas, gritos, asesinatos, violaciones y golpes, él no aceptaba que le hiciesen eso a alguien que quería. Su madre si lo aceptaba pero le insistía en que él no debía ser como su padre.
“Bárbara... Mantente alejado de mi...”

#4

Hilario Bermúdez era un hombre poco común que intentaba ser uno más del montón. Su cabellera le había abandonado a sus treinta años. Su cuerpo fornido y con grandes músculos le permitían manipular con facilidad a sus víctimas. Era apuesto y las mujeres se lo hacían saber. Sin embargo ninguna de esas encajaba en el perfil que él buscaba. A él le gustaba cazar a su frágil presa. Por ello sus víctimas eran mujeres jóvenes, de piel pálida y cuerpos muy delgados. Le excitaba sentir el desespero de la mujer mientras él las violaba. Era un premio.

Hilario salió de su oficina en el ministerio de cultura y cruzó la calle hasta el edificio de la orquesta, donde se presentaba un musical por aniversario de la institución.
Sentado al final de la última fila y alejado de la multitud, podía disfrutar del espectáculo sin distracciones. Además observaba a todos los que se encontraban allí. Luego de unos minutos notó la presencia de atrevida compañera de oficina, Beatriz. Con mucha frecuencia se le insinuaba pero Hilario siempre se distanciaba. En una oportunidad Betriz llegó a mostrarle sus pechos durante una conversación
Recordó:
–Hilario, pero si te gustan delgadas ¿por qué estás con tu esposa? -rió- Si está ya pasada de kilos... Bueno, un poquito quizás... -Hilario ignoró el comentario- Yo soy más delgada, y con senos grandes... Muy grandes... ¿Quieres verlos?
–Oh, por favor Beatríz... -le parecía asquerosa.
–¿Alguna vez le has "montado cachos"? ¡Ay Hilario! -cerró la puerta de la oficina y se bajó la camisa mostrando su busto perfeccionado con cirugía plástica. Hilario sintió náuseas pero mantuvo la calma.
–¡Por Dios mujer...! Cúbrete. Nos meterás en un mal entendido si llegan a verte... -“Qué facilona es esa mujer... Vas a terminar sacándome de mis casillas”.

Bárbara escuchaba con atención lo que decía su profesor.
–Entonces así quedaron los números. Muchachos, esos son sus resultados, y los responsables son ustedes. Me sorprende que José David se haya copiado de Susi, y que Gabriel, teniendo un mes aquí, haya sacado la mayor nota. Díganme, ¿estoy perdiendo el tiempo con ustedes? -era el regaño de su maestro de matemática financiera. Bárbara miraba a Gabriel y sentía muchas ganas de acercarse a él. Kelvin había comenzado a notar que Bárbara intentaba alejarse de él mientras estaban en la universidad. Y la había pillado mirando al chico Bermúdez, pero temía decirle algo y que se alejase por completo. Su relación tenía una década, pero sabía que ella siempre quiso experimentar mucho más. Él había estado con muchas mujeres sin que ella supiese, y aún así ninguna llegaba siquiera a pensar más de dos horas a diferencia de Bárbara quien no salía de su mente.

akamatsutusut
Rango7 Nivel 33
hace casi 2 años

Buena y... perturbante historia. Aunque no entendi muy bien esta ultima caja.


#5

Durante un par de meses los Bermúdez continuaron sus actividades con mucha normalidad, mientras que las investigaciones del caso de la última víctima de Hilario, se cerraron por falta pruebas ya que nadie vio nada. Los vecinos del sector donde ubicaron el cadáver desconocían cómo y quién llevó ese cuerpo hasta allí. No habían huellas ni semen. El cuerpo estaba completamente limpio.

Hilario leía en los diarios las noticias del tema, y se reía al ver que no hallaban nada, y una vez cierran el caso, sabe que es momento de recrearse haciendo lo que más le gusta.

Gabriel regresó en la noche a casa después de ir a la universidad. Marta le recibe con una rica cena, a petición de su esposo.
Ninguno soltó palabra alguna durante la cena, pero al terminar y luego de permanecer por largos minutos en la mesa, Hilario sonrió.
–Hijo, es hora. -y Gabriel le respondió con una sonrisa macabra.

El lunes llegó apresurado con Gabriel elegiendo a la chica. Durante horas estuvo en un muro mirando y descartando. Las chicas que aprobaban ciertos requisitos físicos, las investigaba con más detalle: tiene novio, qué estudia, su horario, dónde vive, quiénes son sus amigos, etc. Y así termina por seleccionar a una mujer. Durante algunas semanas realiza la investigación y entonces ataca.
–Te elijo Johana... -era su compañera de clases. Iba a arriesgarse con la cercanía porque tenía horario nocturno con un par de materias.
Bárbara notó que Gabriel estaba más aislado, pero no le prestó demasiada atención hasta que durante la última clase del viernes, le encontró observando fijamente a Johana, la sensual catira que bailaba PoleDance. Sintió celos y les ignoró a ambos.

Esa noche Gabriel fue a la universidad y esperó a que la chica saliera para acercarse. A los varios minutos, Johana cruzó la puerta de la facultad con un par de amigas. “Diablos...” pensó, pero no desistió. Las chicas caminaron hasta la avenida muy transitada y se despidieron dejándole sola, camino a la estación del metro. Apenas ocurrió, Gabriel apuró los pasos y la alcanzó empujándola, haciéndole creer que estaba trotando y no la vio.
–Discúlpame chica, no te vi... -jadeaba.
–Oh, Gabriel -rió- iba a golpearte en serio... ¿Cómo es que no me viste? -de inmediato su actitud cambió, y algo de atracción se sentía en el aire. Quizás se debía a que el abdomen de Gabriel se observaba a través de la chaqueta negra de malla.
–No lo sé -reía también- Quizás quería coincidir contigo... -ella se ruborizó.
–¿Ahh, sí? -peinó su cabello con sus delgados dedos, arrimando un mechón detrás de la oreja.

Trisha_Sanz
Rango3 Nivel 12
hace más de 1 año

Interesange, con ganas de daber como van a pararles los pies, aunque espero que quede mucja historia por delante