MrOwlMan
Rango8 Nivel 38 (2892 ptos) | Poeta maldito
#1

Facundo Yaco estaba sentado en una silla de mimbre, sosteniendo en una mano un vaso con aguardiente. Del otro lado del escritorio gastado y lleno de papeletas, Nicanor Ecúmeno García martilleaba las teclas de su máquina de escribir. Su bigote, que se parecía mucho a un cepillo para caballos, subía y bajaba con cada movimiento que hacía, y Yaco lo seguía con la mirada. Si en vez de dedicarse a la política el Dr. García hubiera entrado en el circo, seguro que se hubiera convertido en un famoso.
-Dígame su edad-pidió García, con un dedo en alto.
-No sé-respondió Facundo Yaco, cuchillero de profesión. Y de verdad no sabía; aquella que él pensaba que había sido la madre que lo parió estaba muerta hacía rato ya. No que Yaco supiera mucho sobre ella, pero igual. Suponía que era la única persona que sabía su verdadera edad. Yaco pensaba que debía tener unos treitipico, pero no era que se había puesto a contar.
-¿Pa qué le sirve tuito esto, García?-preguntó, mirando al intendente por encima del vaso.
-Tiene que haber registro de estas cosas. No somos indios-le contestó el otro.

Hace alrededor de 2 años Compartir:

3

17
Mikke
Rango4 Nivel 15
hace alrededor de 2 años

Me gusta el toque argentino que tiene. Un comienzo un poco lento, pero prometedor. Veremos qué sigue.

teff_pg
Rango16 Nivel 77
hace alrededor de 2 años

jajaja, me gustaaaa. Espero la continuación c:

Gandalf
Rango10 Nivel 47
hace alrededor de 2 años

Literatura gauchesca...buenísimo.
Lo sigo desde Uruguay.


#2

Yaco pensó que, si había alguien que merecía ser llamado indio era el hombre que había destilado su aguardiente. Tenía un sabor horrendo. Tomó otro trago.
-Uté quiere que espachurre a un gil-como todo cuchillero, Yaco era un tipo directo. Y estaba orgulloso de eso-¿Aurita la Intendencia hace documento' pa' eso también?
El Dr. García dejó de teclear por un momento y levantó sus ojos para fijarse en Yaco. Le miró la barba despeinada, el pelo largo y atado con un pedazo de cuero, la camisa sudada y manchada.
-El progreso, Yaco, implica orden y...-su voz asumió tono de maestrito, pero el cuchillero lo interrumpió.
-...y papeleta. Tanta papeleta.
-Bueno, sí, documentos oficiales que registren su labor para la Intendencia, para la Historia-era obvio que García estaba seguro de su lugar en el nuevo mundo de la civilización: enseñarle a bárbaros como Yaco lo que significa ser un ciudadano.
-Lo que uté diga, dotor-Facundo Yaco no era ningún iluso, y sabía que cuando los tipos como Nicanor Ecúmeno García empezaban a hablar, lo mejor era quedarse calladito y darles la razón.
El intendente asintió, como afirmado que, como era obvio, él estaba en lo correcto. Siguió con lo suyo, traqueteando con la máquina de escribir, hasta que al fin pareció darse por satisfecho.

Hace alrededor de 2 años

0

14
#3

-Me firma acá, por favor-pidió, entregándole el documento a Yaco y señalando la línea de puntitos-¿Sabe firmar, verdad?
El cuchillero, que sabía leer y escribir tan bien como cualquiera, puso cara de bobo. Agarró la pluma que le pasó el Intendente y garabateó cualquier cosa en el papel. El Dr. García pareció satisfecho con tanta ineptitud. Yaco no esperaba otra cosa. Sería gaucho de pampa, sería jinete sucio y roto, pero no era ningún idiota. Uno no vive mucho como cuchillero siéndolo, después de todo.
-Tuito lesto, tonce-dijo, estirando la mano para estrechar la de García-¿Y la guita?
El Intendente acarició su enorme bigote. Dobló el documento y lo guardó en un cajón.
-Cuando su labor esté terminada. Me entiende que no puedo pagarle antes de...-dejó el final en silencio, como avergonzado de lo que la Intendencia le estaba pagando al cuchillero para hacer.
-No sea vizcacha, don. Habíamo' dicho la mitá aúra y el resto después-Yaco apoyó el vaso en el escritorio y clavó los ojos en García-¿O será que me está gallineando?
Sacudiendo la cabeza, el otro sacó un fajo de su pantalón y soltó el hilo que lo ataba. Contó diez billetes, los separó y volvió a guardar el resto.
-Acá tiene. Doscientos pesos por la captura de Hermenegildo Kemper.
-Lo' cuchillero' no capturamo' a naide-Yaco tenía ese tono tranquilo, descuidado, que solía usar cuando hablaba de matar.
-Ese es su problema. La orden dice vivo o muerto-Yaco se rió. García parecía confundido, pero volvió a darle la mano al cuchillero. Cualquier tuerto se hubiera dado cuenta que no quería tenerlo más tiempo en su oficina.
Facundo no se hizo rogar. Una hora más tarde estaba parado en la puerta de la única pulpería del pueblo.

Hace alrededor de 2 años

0

11