Ivan_Soul
Rango10 Nivel 46 (4837 ptos) | Fichaje editorial
#1

Sentado en su vieja silla mecedora, con un gorro de estambre mal tejido, sus grandes gafas en la punta de la nariz y con el regazo cubierto por una gruesa manta de algodón, Rafael contempla por la ventana de su habitación a dos niños jugando con la nieve dispersa sobre la banqueta. Había nevado toda la semana, como hacía mucho no ocurría. Rafael detestaba el invierno tanto como detestaba el verano, la primavera o el otoño. Desde que se hizo viejo odiaba casi todo.
Sentado ahí con un dolor terrible de rodillas, trató de recordar cuándo había sido la última vez que disfrutó de una nevada. Había sido muchos años atrás, cuando él aún era un adulto con cabello, energía y bastante alegría. Siempre que se recordaba a sí mismo lo hacía como si se tratara de otro hombre, un hombre muy diferente al viejo cascarrabias y amargado que se encontraba ahora meciéndose mientras miraba con el ceño fruncido a través de la ventana.

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teff_pg
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hace alrededor de 2 años

Dime que tiene continuación, por faaaaaaaaaavor c:

Me gusta como pinta esto.

Ivan_Soul
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hace alrededor de 2 años

Claro que continúa, ya está la segunda caja @teff_pg :)


#2

El Rafael de aquellos años era un buen hombre, bondadoso y alegre, que siempre disfrutaba jugando con sus hijos en la nieve. “Me gustaría ser como esos viejos tontos que disfrutan de la vida, como si la vida fuera tan hermosa a estas alturas”, pensó mientras miraba a los niños construyendo un amorfo muñeco de nieve. La risa de estos le causaba una profunda molestia mezclada con una extraña añoranza. “Estúpido viejo emocional, eso es lo que eres Rafael” se dijo a sí mismo.
Mientras recordaba todo aquello, sintió como algo trepaba por sus débiles pies. De manera involuntaria, movió bruscamente las piernas, haciendo que el trepador cayera y soltará un fuerte maullido.
-Eres tú gato tonto, me pegaste un susto.
El viejo gato, cuyo nombre era “Bizcocho”, miró a Rafael con esa mirada de desprecio tan característica de los gatos, y como si nada hubiera pasado, brincó al regazo del anciano y se acomodó mientras ronroneaba pesadamente.
-Ve nada más –Dijo Rafael al gato, mientras le acariciaba el lomo- ¡Pero si ya eres un solo hueso!, ¿Qué no te comes los desperdicios que te doy?
El animal alzó la vista para mirarlo un segundo, y después volvió a apoyar su cabeza en las piernas de Rafael.
-Pues como quiero que tengas carne, si ya estás tan viejo como yo –le dijo al gato, sintiéndose terriblemente solo-.

Rafael había perdido a su querida Evangelina hacía más de 10 años y desde entonces su alegría y su amor por la vida habían muerto con ella. Sus únicos dos hijos vivían fuera del pueblo desde antes que su madre muriera. Eran dos exitosos varones, con excelentes empleos, lujosos automóviles, carísimas casas, esposas vacías y superficiales e hijos malcriados e irrespetuosos. Cada Navidad venían a visitarlo, más por obligación que por gusto. Traían consigo un pequeño pavo, puré de papa de paquete y un desabrido espagueti que hacía la mujer de su hijo mayor, Ernesto. Sólo pasaban Nochebuena en casa de Rafael, a veces le regalaban unas pantuflas, otras una bufanda, unos guantes o un feo gorro de estambre. A la siguiente mañana, antes de que el sol saliera por completo salían de vuelta a la ciudad, dejando al pobre viejo con la casa desarreglada y los trastes sucios. “Sólo eso me dejan los desgraciados. Eso y un feo gorro”, pensaba.
Para Rafael la Navidad no tenía ningún significado especial, por el contrario: aunque todos los días del año se sentía infeliz y miserable, la Navidad lo hacía sentir todavía peor. Lo único que lo hacía sentir un poco mejor eran los recuerdos, aquellos recuerdos de navidades a lado de su Eva y sus dos hijos pequeños, mientras se sentaban frente a la chimenea, escuchaban en la radio villancicos y cantaban al unísono “Oh, blanca Navidad…”.
Eva había muerto y sus hijos ya no eran más que dos adultos ocupados e indiferentes. Para él, el tierno Manuelito y el gracioso Ernestito también habían muerto desde que crecieron.
“Y murió también Rafael, hace mucho que murió” murmuró mientras recordaba todo eso sentado frente a la ventana.

Hace alrededor de 2 años

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teff_pg
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hace alrededor de 2 años

Ay :c Leer esto me recordó a la historia "Cuento de Navidad" de Charles Dickens, quizás no va por ahí, pero pensé en esa mientras iba leyendo.

Ivan_Soul
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hace alrededor de 2 años

Yo también pensé en esa novela mientras escribía la historia. Pero toma un rumbo muy diferente, te invito a que sigas leyendo para que lo descubras :p
Jaja gracias como siempre, dulce y tierna @teff_pg


#3

De repente, un chasquido lo distrajo de sus cavilaciones. Volvió a mirar por la ventana y notó en el cristal una pequeña marca con gotas de agua escurriendo, alzó la vista y vio a los dos niños lanzando bolas de nieve y riendo escandalosamente. “Mocosos revoltosos”, murmuró mientras levantaba su cansado cuerpo de la silla y se encaminaba hacia la puerta principal. Tomó el bastón colgado en el perchero de la entrada y salió al pequeño porche. Se aclaró la garganta y gritó al mismo tiempo que alzaba y blandía su bastón, con un aire amenazante:
- ¡Malditos engendros!, ¡Vayan a aventar bolas de nieve a casa de su abuela!
Los niños, aún inmersos en su diversión, miraron por todas las direcciones buscando a la persona que les había gritado. Al mirar al anciano y darse cuenta de quién se trataba, se encogieron de hombros y siguieron jugando. Eso logró aumentar el enojo de Rafael, quien apresuró el paso y bajó de prisa los dos escalones del porche para dirigirse hasta la banqueta, gritando aún más fuerte:
- ¡Sé que me escucharon, infelices sabandijas! ¡Es una falta de educación ignorar a sus mayores!, ¿acaso sus ociosos padres no se los han dicho?
Los niños torcieron los ojos al mismo tiempo. El menor, de unos 10 años, le dijo al mayor:
-Otra vez este viejo metiche, ya va a empezar. Sé que mis papás nos prohibieron decirle algo, porque ya está más pa’lla que pa’ca, pero si no le contestamos va a seguir de terco diciéndonos cosas. Dile algo, Daniel.
Daniel, quién era mayor que su hermano por dos años, asintió y sonrió traviesamente mientras se adelantaba dos pasos hacia Rafael. Gritó:
- ¡Ya cállese viejo apestoso!, ¡Mejor métase a su casa y dele de comer a su enclenque gato, que buena falta le hace!
La quijada de Rafael empezó a temblar y sintió como la ira invadía su cuerpo. En algún lugar de su cabeza escuchó una voz decir: “son sólo niños, no hagas caso”. Pero esa parte de su razonamiento estaba tan deteriorada como el resto de su mente y cuerpo, así que dejó que la rabia fluyera y saliera por su boca.
- ¡A ver mocoso, más enclenque estás tú y toda tu familia!, ¡Yo creo que con el trabajo mediocre de tu papá no les alcanza ni para comer bien!
Daniel quedó enmudecido por unos segundos, verdaderamente dolido por lo que el “viejo apestoso” acabada de decir. Ciertamente, la situación en su casa no era muy buena desde los últimos meses y todo el vecindario lo sabía. David, el hermano menor, lo jaló del brazo y le dijo:
- ¿Dejarás que ese viejo nos diga eso?, ¡Defiéndenos Daniel!
Daniel recobró lo voz y con toda su furia reunida, gritó:
- ¡Pues al menos tengo familia, no como usted que está más solo un perro!, ¿Y sabe por qué está solo? Porque nadie lo quiere, ¡Por amargado!
Las lágrimas empezaron a brotar de los ojos de Rafael. La ira empezó a disminuir dando paso a la tristeza, a la decepción. Cuando gritó de nuevo, intentó decir algo que fuera doloroso para los niños, pero en lugar de eso sólo dijo:
- ¿Y a ustedes qué demonios les importa que esté solo? –Grito, mientras se le quebraba la voz en la última palabra-.
- ¡Nada, no nos importa nada! –Respondió Daniel-. Nada que venga de usted nos importa, a nadie. Así que ya métase y muérase junto con su gato.
Y ya no pudo decir nada. Rafael sintió congelada la boca y el corazón. Dio media vuelta y camino rumbo a su casa, dándoles la espalda a los niños. Justo al llegar a la puerta, sintió un golpe duro y frío en la nuca.
- ¡Y no vuelva a salir para gritarnos tonterías o le aventaremos más bolas en su vieja cabeza! –Gritó esta vez David, el hermano menor-.
Entró a la casa sin decir nada y caminó de nuevo hasta la silla, frente a la ventana. Estuvo a punto de aplastar al gato al sentarse, pero este se quitó a tiempo. Clavó de nuevo la vista en los niños, esos niños con los cuales acababa de discutir absurdamente. Ellos seguían jugando, como si nada hubiera pasado, como si esos gritos no hubieran significado nada. Para Rafael, esos gritos habían significado todo.

Hace alrededor de 2 años

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teff_pg
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hace alrededor de 2 años

Ay, que dolor :c No fue a mí, y me dolió en el alma :C

Ivan_Soul
Rango10 Nivel 46
hace alrededor de 2 años

Sí, es muy triste caer en cuenta de la soledad que nos rodea.


#4

“Nada que tenga que ver con usted nos importa, a nadie”, le había dicho David, un niño de 12 años. Una verdad abrumadora, aterradora. Ahora Rafael estaba solo, solo en esa silla, en su casa, en el mundo.
En la noche, sus hijos y nietos llegarían para cumplir con la tradición y, sin embargo, seguiría estando solo. Entonces cayó en cuenta de que, desde hace años, en su vida ya no había más que soledad. Y para él esa soledad era peor que la muerte.
Algo dentro de él terminó por romperse y supo que ya no había otro camino, supo que no tendría por qué seguir atormentándose en soledad. Había bastado una discusión con un mocoso para darse cuenta de su miserable situación. Y fue así como lo decidió. Decidió morir el día de Nochebuena.
Antes de hacerlo, pensó en todos los casos de aquellos viejos solos que habían sido encontrados muertos en su cama. Todos ellos habían sido catalogados como “muertes naturales” y se preguntó si esos viejos también habían decidido morir, como él lo estaba decidiendo ahora. Era probable que así fuera.
Recordó que, durante toda su vida, se preguntó cómo sería su muerte. Cuando niño no pensaba mucho en ello, pero le gustaba imaginar que moriría siendo el héroe, rescatando a alguien indefenso y siendo recordado para siempre por su valentía. Cuando joven la idea de la muerte ni siquiera le pasaba por la cabeza y cuando llegaba a aparecer la ocultaba de inmediato, diciéndose a sí mismo que “aún faltaba mucho para eso”. Siendo adulto la muerte pasó a ser algo natural, después de ver morir a sus padres y a otros seres queridos. Fue entonces cuando aceptó que no podía no pensar en ello, porque algún día no muy lejano ocurriría. Se imaginaba que su muerte sería tranquila, en cama y rodeado por sus hijos, nietos y quizá por su esposa. En los últimos años, Rafael esperaba morir repentinamente, quizá de un ataque al corazón o de cualquiera otra cosa que fuera rápida y letal. Casi anhelaba que ocurriera, así ya no tendría que seguir lamentándose por su solitaria y deprimente vida.
Nunca imaginó morir así, jamás pensó que pudiera simplemente decidir partir, sin tanto drama ni dolor. Sin embargo, lo consideraba justo, como una compensación por tanto tiempo de sufrimiento.

Hace alrededor de 2 años

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teff_pg
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hace alrededor de 2 años

¡Qué triste debe ser estar en esa situación! Estar tan solo, que no importa para nada la vida que se posee :c

Ivan_Soul
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hace alrededor de 2 años

Tan abrumadora soledad que es preferible la muerte a seguir viviendo de esa manera. Muy triste, cierto @teff_pg.
Gracias por leer, falta sólo una caja más para dar final a esta historia.


#5

En un momento de locura, se levantó lentamente de su silla mientras sus rodillas crujían como madera vieja, caminó hacia la puerta nuevamente y se asomó a la calle.
- ¡Feliz Nochebuena y una gran Navidad tengan todos ustedes! –Gritó tan fuerte como se lo permitieron sus viejos pulmones. A continuación, rio a carcajadas como no lo hacía hace mucho tiempo-.
Daniel y David, que ya habían olvidado la discusión con el viejo, lo miraron con extrañeza y algo de miedo.
- ¿Qué le pasa a ese viejo? –Dijo David-.
- No lo sé. Creo que ahora sí se volvió loco. –Respondió Daniel-.
- ¿Le aventamos bolas otra vez? –Preguntó David, emocionado-.
- No, ya déjalo, pobre anciano –contestó Daniel y siguieron jugando-.
Rafael entró de nuevo a su casa y caminó hacia la sala, se detuvo frente a la chimenea apagada y encendió la empolvada radio. La estación transmitía justo en ese momento su villancico favorito, aquel que escuchaba con su amada familia años atrás. Se dejó caer pesadamente sobre el sofá, provocando que el polvo se esparciera alrededor, lo cual hizo estornudar aparatosamente a Bizcocho, quien había seguido a Rafael y ahora se encontraba nuevamente sobre su regazo. La melodía seguía sonando y Rafael la tarareaba mientras movía los dedos al compás de la música. Por primera vez en mucho tiempo se sintió feliz. Tomó una gran bocanada de aire y cantó:
-Oh, blanca Navidad…
Sonrió y dejó escapar su último aliento, largo y profundo, casi como un alivio.
Horas más tarde sus hijos llegaron a casa, como cada año. Fueron recibidos por Bizcocho, quien bufaba y encrespaba su pelaje, intentando evitar que pasaran a la sala. Cuando lograron espantar al gato, entraron y vieron a su padre sonriendo en el sofá, frío e inmóvil.
Para ellos esa no fue una noche buena. Para Rafael fue la mejor en años.

Hace alrededor de 2 años

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teff_pg
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hace alrededor de 2 años

Digamos que ya me esperaba esta muerte... Pero la forma en la que la has narrado, como has dado ese último giro irónico, descarado, es muy genial. De verdad me gustó mucho, mucho.

Excelente, felicidades @Ivan_Soul.

Un detalle que pude observar: cuando realizas un diálogo se coloca la raya al final siempre y cuando continúe un comentario del narrador y luego nuevamente si la persona continuará hablando, de lo contrario esa última se omite.

Ejemplo:
-¿Qué le pasa a ese viejo? –Dijo David.
-No lo sé. Creo que ahora sí se volvió loco. –Respondió Daniel.
-¿Le aventamos bolas otra vez? –Preguntó David, emocionado.
-No, ya déjalo, pobre anciano –contestó Daniel y siguieron jugando.

Sin las rayas al final. y La primera palabra va pegada al "-". c:

Por otro lado, intenta siempre usar esta —, es la ideal <3

Aquí lo explican mejor: http://lema.rae.es/dpd/srv/search?id=kyRrDVgsOD6Xup8Dpt. Y en el blog de Sttorybox también hay una entrada sobre ello.

Saludos, nos leemos c: @Ivan_Soul

Ivan_Soul
Rango10 Nivel 46
hace alrededor de 2 años

Muchas gracias por la corrección. A decir verdad siempre tuve esa duda y siempre sentí que estaba usando la rayita incorrectamente jaja
Pero ahora que despejas mi duda y corriges mi error, empezaré a usarla de la forma correcta.
De nuevo, gracias por leer y gracias por corregir @teff_pg

teff_pg
Rango16 Nivel 77
hace alrededor de 2 años

Sin problemas, estamos para leer, escribir, ayudar y aprender <3

¡Gracias a ti!