NabuPlata
Rango5 Nivel 21 (515 ptos) | Escritor en ciernes
#1

̶ Y entonces le dije, ¡no me importa! el hecho es que eres una perra, “y el grupo se ríe, como si tuviese algo de cómico juzgar negativamente a una persona” “que tedioso, ya no quiero estar aquí” “pero el clima esta genial en el campus, un brisa fresca y tenue acaricia mi rostro, las nubes cubren al sol, siento su calor pero no me molesta, los arboles resuenan levemente por el choque de sus hojas con el viento, sin olvidar sus colores, amarillo, naranja y degradaciones, tan bonitos, adoro el otoño de mi universidad”

̶ Hola, Ázumi… ¿sigues con nosotros? –tierra llamando a Ázumi¬̶ ¿Qué le pasa? Solo quiere llamar la atención ̶ ya Valeria no molestes, se distrae fácilmente, no es más ̶ defiende la Immanuel, si me prestases tanta atención como a ella no hubiese terminado contigo tan fácilmente ̶Valeri… búscate un novio ¿quieres?, ¡Ázumi! (aplaude) ̶ ¡Aayyyy! Charlie ¿cuál es tu problema? ¿Qué quieres? ̶ ¿Qué quiero?, que despertaras, te fuiste a otro lugar, ¿Dónde estabas? ̶ no fastidies sigo aquí pero ya me voy.

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#2

̶ No te vayas Ázumi que esto se compone ̶ Lo siento Immanuel pero estoy muy cansada y debo redactar el ensayo de literatura para mañana, será en otra ocasión ̶ De acuerdo, te acompaño ̶ No, gracias Charlie, caminare sola, hasta pronto Valeria ̶ cuídate amiga (se abrazan y se dan un beso en la mejilla por cortesía), hasta pronto chicos les quedo debiendo el beso ̶ Escribe me apenas llegues ̶ Deja la ir lame botas ̶ oblígame pendejo ̶ ¡basta chicos! , maduren, además, ambos me deben una botella de birra cada uno así que ha cumplir.

̶ “ El marco que adorna la entrada al campus está muy oxidado, deberían restaurarlo, un negro brillante y pulido debió engrandecer la imagen de ese par de ángeles tallados en acero durante sus mejores tiempos” “ese ensayo está muy difícil, me tomara toda la noche y parte de la mañana terminarlo” “de acuerdo, esta es la falla de que la entrada al campus este justo en frente de una vía principal, el ruido y el humo de esos autos me vuelve loca, tomare el camino largo por el sendero del parque principal” .

Ázumi entro al parque muy confiada, aquella era una ruta muy común para ella que disfrutaba bastante, pues, aunque le tomaba más tiempo llegar a su hogar, este parque destacaba por tener un camino que lo atravesaba de principio a fin, camino hecho de piedras compactadas y lisas que le daban una apariencia curvilínea pero siendo cómodo para caminar, este camino era adornado por árboles y arbustos de un tamaño considerable todos con los antifaces del otoño que hacían del paisaje algo mucho más cautivador.

Entonces se dejó llevar por ese otoño de naranjas, amarillos y demás colores cálidos, que percibía a través de sus ojos al caminar, hasta el punto de que su mente casi se pone en blanco, la contaminación auditiva pronto se hizo ausente, siendo progresivamente reemplazada por el sonido natural de las hojas de los árboles que son movidas por el viento, el mejor instante para Ázumi fue cuando el parque comenzó a tornarse particularmente solo, oyéndose las risas de los niños, cada vez más lejanas y los diálogos de otros pareciéndose con cada paso, más susurros que palabras.

Por varios minutos ella disfruto de aquel momento de paz que tanto anhelaba, ya no le era necesario mirar al frente, sus ojos estaban enfocados en aquel cielo cargado de nubes blancas y espesas, después de media hora caminando pensó que algo no andaba bien, de inmediato miro su reloj y se dio cuenta de que, para lo que ella fue media hora, realmente había sido una hora y media, hora y media algo inusual teniendo en cuenta que normalmente le tomaba cuarenta minutos recorrer el sendero del parque hasta la salida del mismo.

̶ “Ha de ser que camine muy lento, me daré prisa no quiero llegar tarde” entonces la chica acelero el paso esta vez con la mirada al frente, con la única meta de llegar al final del sendero y por consiguiente del parque, pero mientras más caminaba, más se daba cuenta de que a lo lejos solo veía pequeñas montañas de pasto y desniveles acompañados por más y más extensión de aquel camino de piedras compactadas por el cual ella estaba caminando.

̶ “No recordaba que el parque fuese tan extenso, llevo hora y media caminando ya debería ver por lo menos las rejas que rodean el parque y los autos yendo y viniendo por medio de la segunda vía principal al otro extremo del parque” ̶ “pero solo veo árboles y más árboles y este camino de piedra en medio” ̶ “Por favor Ázumi, mantén la calma, no entres en pánico, ya verás que solo estas cansada y quizás el reloj este adelantado” Entonces Ázumi camino con paso firme y constante luchando contra la angustia subiendo y bajando pequeños montículos, siguiendo aquel camino de piedras compactadas que ahora asemejaba al cuerpo de una serpiente.

̶ “Dios mío, no puede ser posible, ¿Cuánto tiempo llevo caminando?” miro su reloj “santo cielo, este inútil reloj se detuvo, no funciona” “pero el sol no ha descendido, es como si el tiempo no hubiese pasado” “pero estoy segura de que llevo más de dos horas caminando” “me estoy volviendo loca” La chica comenzó a respirar agitadamente, saco su celular para llamar a alguien que la viniese a recoger, pero en la pantalla solo se leía “searching… ¿Qué buscas celular barato? Debí haberle dado la razón a Valeria cuando me dijo que debía comprar un Smartphone”.

Ázumi no aguanto más y se lanzó a correr, con todas sus fuerzas por el camino serpenteante ya no tomaba las curvas que el camino le planteaba y con fuerza atravesaba los arbustos, su respiración frenética pronto la dejo agotada, las plantas de los pies le dolían, y sus ojos ahora irritados dejaron salir lagrimas que se confundían con las gotas de sudor que caían de su rostro.
Se detuvo por un momento y miro a su alrededor, el paisaje seguía exactamente igual, como si no se hubiese movido, pero su cuerpo y estado actual decían lo contrario, flexiono sus rodillas y adopto una posición fetal su boca rosaba sus rodillas y de sus ojos no paraban de salir lágrimas.

̶ ¿Cómo termine metida en todo esto?, ¿qué diablos hice para merecerlo?, tengo tanto miedo, mi madre ha de estar preocupada, no avise que llegaría tarde “pero el tiempo no pasa, no he llegado tarde, ¡no voy a llegar!” respiro profundo, cerró los ojos, clavo sus uñas en sus canillas sin perforar pero con mucha fuerza, inhalo… y exhalo…

Con los ojos aún cerrados se levantó lenta y progresivamente dejando sus brazos a lado y lado descansar, retomando su postura hasta estar completamente segura de que estaba derecha, inclino su cabeza de cara al cielo conto hasta diez y abrió lentamente los ojos, se quedó observando el mismo cielo, lleno de nubes blancas y espesas que se movían lentamente.

“Eres Ázumi Iriasbell Castro hija de Alexander Iriasbell uno de los mejores jefes de ventas corporativas del mundo y de Valentine Castro famosa escritora mundialmente reconocida por sus cuentos, crónicas y novelas, Sin olvidar que cursas noveno semestre de Literatura clásica en una de las universidades más prestigiosas y reconocidas a nivel internacional, tienes toda una carrera profesional por delante, una novela por publicar y que dios me perdone, pero tienes a un joven llamado Charlie que está esperando a que lo llames, saldrás de aquí , Ázumi… ¡Tú vas a salir de aquí!”

Sus manos ahora tensas y en forma de puño acompañaron aquel anhelo, su mirada llena de coraje y determinación se ubicó al frente, evocando curiosidad pero con una mente fría y calculadora estudio velozmente todo su entorno, entonces recordó que en su maleta había un marcador negro, de inmediato lo saco de allí y dibujo en uno de los arboles un corazón rellenando lo después “si estoy corriendo en círculos quiero saberlo” cuando hubiese terminado comenzó a trotar, ya no correría, sabía que debía administrar bien su energía y respetaba las curvas, pues atravesar los arbustos solo dificultaba las cosas.

̶ “¡Carajo!, Ahora si me estoy volviendo loca” Después de trotar por diez minutos aproximadamente “Es el mismo…” ¡Es el mismo puto corazón pero está invertido! …Sus manos temblaban y acerco una de ellas a la tinta tocando ligeramente la superficie noto que estaba fresca, “ese corazón se dibujó hace poco, quizás yo lo dibuje invertido y no lo recuerdo o hay alguien además de mí, que está pasando por la misma situación”…

Sarym
Rango16 Nivel 75
hace casi 2 años

interesante relato cariño, intrigada por conocer lo que sigue.


#3

Se puso la mano en el pecho y sintió su corazón latir frenéticamente. Inhalaba profundamente y contenía la respiración por cinco segundos después exhalaba, sabía que este era el mejor método para disminuir la ansiedad y no entrar en un estado de hiperventilación, mirando el paisaje y sin mirar realmente “no te lo puedo creer, no te rindas, puedes dar más que esto, te crie decidida y valiente, sé que encontraras la salida” la voz de su madre se colaba en sus ideas “sabes que te quiero, que de ser necesario daría la vida por ti” La voz de Charlie “como siempre entrometida” pensó la tranquilizaba de alguna manera.
—“¿Qué voy a hacer?, tengo que salir de aquí, ¿Qué sucede en este lugar?, ¿me han maldecido?, ¿Jugar con la Güija fue la peor decisión de mi vida?...” las preguntas se hicieron más intensas y tan frenéticas cual balas de ametralladora, cerró los ojos ubicando los cuatro dedos de su mano (excepto el pulgar) sobre su parpado haciendo lo mismo con su otra mano respectivamente, pero las ideas no paraban de surgir, estaban desbordadas ni ella entendía lo que pensaba, llegaban demasiado rápido, comenzó a tornarse insoportable, totalmente abrumador, ¡Una tormenta en su cabeza!, Un —¡Basta! ¡Cállense todos y déjenme en paz! Grito al paisaje mientras se tapaba los oídos con sus manos y cerraba fuertemente sus parpados frunciendo el ceño simultáneamente.

Y una vez hubo calmado a su alocada mente, el silenció mesclado con el sonido del paisaje se hicieron presentes y constantes “esto es como en la historia que se narra en la Divina comedia escrita por Dante Alighieri, si, recuerdo… el canto tercero, en el dintel de la puerta el viajero encuentra palabras escritas, Vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza, pero entonces estoy aquí, decidí entrar y también decido abandonar mis miedos infantiles”.
Apoyando una de sus rodillas en el suelo, oriento una vez más su maleta desde atrás hacia el frente, abriendo la cremallera, extrajo una botella con agua que guarda para cuando siente sed durante las clases, la destapa y bebe con tanto afán que un hilo de esta agua se escapa de su boca y se desliza hasta el borde de su quijada, mismo que se torna más grueso y termina por humedecer parte de la blusa que llevaba puesta, retira la botella y tose un poco, con la mano opuesta tapa la botella y con la palma de la misma retira el exceso de humedad de sus labios.
Guarda la botella, cierra la cremallera, ubica una vez más la maleta en su espalda, se pone de píe, mira al horizonte y con aquella férrea mirada piensa “que dios sea testigo de mi acto, que vea que aprecio mi vida y que estoy dispuesta a darlo todo por ella, el resto lo dejo en sus manos” haciendo una rutina breve de estiramiento básico que le toma cuatro minutos y habiendo saltado un poco sin moverse de donde estaba asegurándose de entrar una vez más en calor, camino progresivamente hasta trotar con una mirada despiadadamente decidida, estaba dispuesta a continuar y sin detenerse dándose la oportunidad de hacerlo solamente cuando hubiese llegado a la salida de aquel parque.

Trotaba por aquel camino serpenteante, llevar puesto un blue-jean entubado no le era de mucha ayuda, las zapatillas estilo Converse si le venían muy bien para la ocasión, respiraba, inhalaba y exhalaba tratando de llevar el ritmo de sus pasos para aprovechar cada centímetro cubico de aire que entrase a sus pulmones, escuchaba a las aves cantar y su mente yacía plenamente concentrada en el objetivo, se guía por las curvas y no evade ninguna y con el pasar del tiempo, la maleta se convierte en una molestia, la agenda de pasta dura le talla la parte baja de la espalda, lo que lleva dentro de la misma rebota de arriba hacia abajo, convirtiéndose así, en una carga móvil que quisiera desechar, pero no lo hace, ella solo quiere llegar a la salida.
El camino serpenteante se torna enigmático, ya no puede mantener la cabeza y su mirada se ubica en el suelo, cada vez es más difícil respirar y siente como la temperatura de su cuerpo se eleva tanto o más que cuando sufre de fiebre, pero ella no para de correr, sus parpados se entrecierran, apenas si puede ver por donde va, sus ojos están llorosos involuntariamente, la parte baja de su espalda le arde y le duele, la maldita agenda insiste en lastimarla.
Sacude súbitamente la maleta con la esperanza de reacomodar las cosas ubicadas allí y afortunadamente algo se entromete entre el borde de la agenda y su espalda, lo cual presenta para ella un castigo menos, y no para de trotar, alzando la mirada pero sin dirigir su rostro al cielo, alcanza a divisar las nubes— “dios, dame fuerzas, ya estoy muy cansada, me duelen las piernas, me pesan los brazos, ya no aguanto más… si estas allí y me escuchas dame fuerzas para guiar a este débil cuerpo mal alimentado más allá de sus límites, dame la oportunidad de ver a mi madre una vez más, para abrazarla y decirle que la quiero y que se sienta orgullosa de mi…”

Sus labios se sienten secos y su boca jadeante ya no se encuentra cerrada se siente somnolienta, durante unos segundos se da cuenta de que ya no hace tanto esfuerzo, se está relajando… “¡Carajo! Estoy bajando el ritmo ya no voy a la misma velocidad con la que comencé, así no llegaré nunca” sacude su cabeza, retoma una postura firme ubicando su frente en alto, sin detenerse en ningún momento, sube el ritmo y su cuerpo se siente mejor, es como si le hubiese llegado un segundo aire, ella entonces sigue trotando.
“Si estoy trotando en círculos, trotare hasta que muera” ve el mismo árbol en el cuál había dibujado un corazón, dicho corazón sigue invertido “¡Que incordio!” la planta de uno de sus pies envía constantes señales de dolor punzante e intenso, es la primera vez que siente un dolor así, se queja y por poco deja de trotar, pero cierra la boca y junta con fuerza sus dientes superiores e inferiores, su cabeza y cuerpo se inclinan casi por completo durante unos segundos, pero con un anhelo retoma la postura y el ritmo de trote que mantenía hasta ahora.
“No me imagino con senos voluminosos, no habría sido capaz de trotar ni la mitad de lo que he trotado, por todos los cielos ¡Madre! ¿Cómo lo haces? Tacones de diez centímetros y par de dos litros en el frente de por vida ¡todo un ejemplo!” —Que no (respira) le cabe (respira) la menor duda entre seno y seno.
Ázumi se ve pálida, ojerosa, Sus parpados le pesan, solo sus mejillas se encuentran ruborizadas por el ejercicio constante —“y ese pitido ¿de dónde proviene? mis manos hormiguean, me siento mareada ¿Qué está pasando me? No, no me detendré, seguiré trotando hasta que muera. Ya no escucho mis pasos, ¿por qué veo borroso? Mis ojos están abiertos, sabría si los estuviese cerrando, dios por favor, no dejes que me detenga no me rendiré” De sus ojos brotaron lágrimas “jamás perderé la esperanza…”

“¿Qué es lo que escucho? ¿Automóviles? ¿Bocinas? Son autos en movimiento, se siente frio, esta sensación… mi mejilla oreja y cabeza por el lado izquierdo reposan sobre el asfalto, estoy segura, mis brazos también lo perciben, mi maleta pesa, esta sobre mi espalda y este frio… no es cálido como el atardecer, es frio como la noche ¡Que fue eso! ¿Es un perro ladrando? ¿A que le ladra? No, sus patas, viene hacia donde estoy, no, no, no mendigo perro, no vengas, ¡Aléjate! No me puedo mover, no le puedo gritar”.
“Ay, su nariz se siente húmeda y fría, es un perro grande, me está oliendo el codo; no hagas eso, produce cosquillas, me lame con su babosa y grande lengua, no perro malo, no subas, no subas, dios, me está oliendo la nariz, lo va a hacer, lo va a hacer, ¡lo hizo! me lamio toda la cara.”
“¡Puedo moverme!” —Mendigo perro aléjate ¡Puedo hablar! ¿Qué tengo en la boca? (escupe) es tierra, no, aléjate hueles feo, ya no te me acerques, me vas a babear por completo, comprendo, te alegra verme, eso es todo no te arrojes sobre mí, por lo que más quieras mira que estoy muy débil y si lo haces posiblemente me desmalle de nuevo. ¿Que viste? ¿A dónde vas? … bueno ya vete, ¿Qué me paso? , soy un desastre, me duelen las piernas… es cierto ¡El sendero! Estoy de frente a la salida del parque y ha anochecido, ¡Lo logre! Gracias dios ¡Te quiero madre os dije que podía! — Ya cállese loca, dese un baño.
— ¡Usted no sabe por lo que pase! Siga su camino buen hombre…mi celular sigue buscando y mi reloj está muerto, está decidido mañana después de clase me voy de compras con Valeria, bien, creo que ya puedo levantarme ¿Qué es este papel? Compone cuatro pliegues, fácil, que lindo es el pergamino está escrito con pluma fuente, la letra es cursiva exquisitamente escrita, pero no lleva nombre.

“El tiempo es un invento del hombre, entendemos el tiempo en razón del cambio, es decir, sabemos que los días pasan porque sale el sol y luego se esconde, sabemos que una semilla ha crecido porque ahora es planta… créeme cuando te digo querida Ázumi que me deleite al ver tu sufrimiento, el hombre es el que inventa al tiempo y yo goce al inventar el tuyo.
Lo que viviste es solo un abrebocas de lo que vendrá, haré tu vida miserable, tan miserable o más como lo fue la mía por culpa tuya, mientras esté vivo me encargare de ti, aprovecha este breve momento de paz que te otorgo, pues mi venganza será constante, tediosa y tendrá final os lo aseguro.”
Presiona ambos lados del pergamino con toda la fuerza que sus debilitadas manos le permiten y destroza con firmeza aquella carta que en su momento admiro, llora en silencio mientras deja caer los pedazos de la nota que quedaron pegados en sus palmas y una vez todo el pergamino en pedazos yace en el suelo, pisotea con fuerza aquellos más cercanos a su pie, sin importarle que las plantas de sus pies duelan intensamente, sus ojos, ahora inyectados en sangre acompañan unos dientes cerrados con fuerza y una postura corporal firme y elegante a la vez.

#4

Mirando fijamente a la salida del parque, que para ese momento yacía bloqueada por una puerta de unos cuatro metros de alto, pues el parque estaba cerrado, piensa —“No sé quién seas o de donde vengas, tengo muchísimo miedo y creo que me estoy volviendo loca, pero sé que lo que viví es real, sé que me enfrento a algo que es humano, que disfruta del sufrimiento ajeno, y que solo él mueve los hilos, por lo que me hiciste pasar no puedo comprenderte, ¿Qué es lo que se te pasa por la cabeza?.
Sencillamente debo detenerte antes de que me mates, me hare más fuerte y no voy a huir, mi padre me enseño que la mejor manera de vencer al miedo…es enfrentándolo”.