Arquitecto
Rango5 Nivel 20 (401 ptos) | Escritor en ciernes
#1

El hombre paseaba la mirada por aquella plaza desierta. Observó su reloj y frunció el ceño, levanto los hombros en un gesto de desinterés y siguió caminando. Hacía más de veinte minutos que deambulaba por aquel pueblecito y no había visto a nadie. Ni un perro, ni un gato, ni siquiera escuchaba el incesante parlotear de los pájaros tan habitual a aquellas horas de la tarde. Su asombro se tornó poco a poco en inquietud. El pueblo dormía profundamente, un velo de tranquilidad lo cubría. Pero a Elías aquella calma le recordaba a un cementerio .Era el silencio de los muertos.
- Será mejor que vuelva al coche- dijo y el sonido de su voz lo sobresalto.
Las calles serpenteaban de un lado a otro sin ningún orden lógico. Sobre todas las construcciones se alzaba la iglesia como un gran vigía observando aquella calma sobrenatural.
Podía escuchar su propia respiración, el latido de su corazón y estaba convencido que si se quedaba quieto y prestaba atención escucharía su sangre fluir a través de sus arterias. Los cables de luz zumbaban como extraños insectos alargados.

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AnGeLiTa
Rango7 Nivel 31
hace más de 4 años

Wow esa portada es impactante. Buen comienzo!

David_escritor
Rango7 Nivel 30
hace más de 4 años

Qué tensión! Y ese título... Tengo ganas de seguir leyendo :)

Norman_Bates
Rango4 Nivel 15
hace más de 4 años

Awesome foto de portada y me da por el comienzo que me va a gustar...


#2

Pasó delante de un puesto de periódicos que se encontraba abandonado, un titular llamó su atención.
"Misteriosas desapariciones ponen en jaque a la policía local", el periódico tenía dos días de antigüedad.
"Quizás sea eso- pensó- la gente tiene miedo y no sale a la calle"
Giró a la izquierda por una de las angostas callejuelas, el coche estaba cerca, debía cruzar por delante de la biblioteca y girar a la derecha en la primer esquina.
Aceleró el paso. Cruzó por delante de la biblioteca a toda velocidad, estaba nervioso. Giró a la derecha.
La plaza del pueblo fue lo que encontró, seguía tan vacía como hace cinco minutos. En su mente algo le advertía que las cosas no estaban bien, nada bien.
- El coche..- balbuceó incrédulo. Miró a su alrededor, como si estuviese escondido detrás de la fuente o los columpios.
El olor a putrefacción le golpeó el rostro con fuerza inesperada. Una nube de humo se elevaba detrás de los arboles que rodeaban la plaza. Se cubrió la boca con un pañuelo, mientras se acercaba a investigar.
Un agujero perfectamente circular se abría en el suelo, como una grotesca cicatriz. El hedor era insoportable. El denso humo era vomitado por aquella negra apertura en voluptuosas bocanadas.
Una sombra se movió a su izquierda.
-¿Quien anda ahí?-gritó.
El silencio era denso, tenía presencia.
Se descolgó la mochila, abrió la cremallera y con gestos desesperados buscó el móvil. Sus manos se movían ansiosas pero solo encontraban papeles, tabaco y una botella con agua.
-Genial- suspiró.
Sacó la botella y bebió un trago. Los rayos de sol se ocultaban detrás de las plomizas nubes, pero un calor húmedo y pegajoso llenaba todos los espacios. Un fina capa de sudor perlaba su frente.
"Cuando llegue al coche me metere dentro y encenderé el aire acondicionado luego intentaré llamar a la grúa, aunque antes debo encontrar el móvil, claro, la última vez que intenté llamar no tenía cobertura, quizás ahora...."
Un ruido interrumpió sus pensamientos. Algo se acercaba a toda velocidad a través de los arbustos.Era grande, muy grande.

Hace más de 4 años

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Aullador
Rango2 Nivel 7
hace más de 4 años

al fin historias de miedo!!!!!!!


#3

Elías comenzó a correr poco a poco, sin mirar atrás. Si miraba algo malo pasaría, lo sabía. El cielo rugió enfadado vaticinando la furia que estaba a punto de descargar. Podía escuchar que lo seguían, parecía que arrastraban una bolsa de nylon llena de arena detrás de él, su corazón latía desbocado y un fuerte pinchazo pulsaba en su costado. La mochila golpeaba su espalda con cada zancada que daba. Lo que venía detrás de él mantenía el ritmo y jadeaba.
Flores negras estallaron ante sus ojos y se sintió mareado. Sus pulmones ardían, solo entraba un hilo de aire por su garganta seca. No sabía dónde iba, giraba a la derecha, luego a la izquierda, todas las calles eran iguales.
"No puedo más", se dijo, y poco a poco se detuvo, cerró los ojos y esperó.
Aquel sonido menguó a medida que se acercaba a él. Podía sentir una pesada respiración en su espalda, tan helada como una noche invernal, durante unos segundos no pasó nada solo esa respiración golpeándolo, haciéndolo temblar.
Elías hizo acopio de toda su voluntad, sujetó con fuerzas el crucifijo que colgaba de su pecho, y se giró con los ojos cerrados.
- Disculpe señor, creo que esto le pertenece- la pequeña niña de ojos azules y cabellos amarillos como el trigo, estiraba una de sus delicadas manos hacia él ofreciéndole el móvil.
- He.. Gra..ci.as..- atinó a decir Elías. Se frotó los ojos
-Debe ser cuidadoso, señor,- continuo la niña con una voz dulce como la miel- uno puede perderse.
- Se averió mi coche y lo estaba buscando creo que lo deje cerca de...- a Elías se le congelaron las palabras en la boca. El coche estaba a unos escasos diez metros de él-... no puede ser.
La niña rió divertida. "Es la risa de un duende" pensó Elías, y esa idea lo aterró.
- Debería irme- farfulló confundido mientras se rascaba la cabeza- muchas gracias. ¿Dondé ha ido todo el mundo?
- Están todos juntos- dijo y sonrió mostrando sus dientes.
-¿Cuál es tu nombre cielo?- preguntó.
- Debería irse- le contestó la niña, ahora con un semblante pétreo que hizo retroceder a Elías.
- Claro, debería irme...

Hace más de 4 años

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#4

Al cuarto intento el coche vomitó humo por el caño de escape, sufrió una serie de espasmos y arrancó.
La niña seguía allí de pie, con su vestido blanco, y esos preciosos ojos azules.
“El calor me afecto, eso es todo”, pensó para tranquilizarse.
Aún así había algo que no le gustaba nada de todo aquello. Lo sentía en los huesos. Debía irse lo mas pronto posible.
Dio marcha atrás, activó el aire acondicionado y ajustó el espejo retrovisor.
Entonces lo vio reflejado.
Donde debía estar la niña se retorcía un enorme gusano blanco. Su piel estaba cubierta de ojos. De las fauces circulares pobladas de afilados dientes caía, en lentos chorretones, un icor negro que quemaba el suelo como si fuese ácido. Los ojos miraban enloquecidos de un lado a otro, parecían llagas abiertas en la piel del gusano.Había ojos verdes, azules, marrones, ojos cubiertos por un velo lechoso, ojos de niños, ojos de perros...
Elías piso el acelerador hasta el fondo. Los neumáticos chirriaron y el coche salió descontrolado moviéndose de un lado al otro del camino.
La repulsión que sentía bloqueaba sus pensamientos, su pie seguía presionando el pedal con todas sus fuerzas. Podía sentir todas esas miradas despavoridas sobre su piel, lo tocaban, eran húmedas y dementes. Se sentía violado, semovíann en su interior, atravesaban su carne.
Giró su cabeza para comprobar que aquel horror albino no lo seguía.
La niña lo saludaba alegre con una radiante sonrisa en la boca.
Cuando Elías volvió sus ojos al frente el poste de luz estaba a dos metros del coche. Su cuerpo salió despedido como un muñeco de trapo, impactó contra el suelo, se escuchó un terrible chasquido, algo se rompió, el mundo se tiño primero de gris, luego de negro.

***
Abrió los ojos, todo era oscuridad, viajaba a gran velocidad por un pasillo oscuro. Trato de moverse pero fué inutil. Descendía.
¡¡Donde estoy!!, quiso gritar, pero no tenía boca, ni dientes, ni lengua. Su cuerpo ya no le pertenecía, se había fundido con la carne de aquel inmundo ser. Solo tenía ojos para ver.
"Por lo menos no estoy solo,-pensó- todo el pueblo está aquí"

FIN

Hace más de 4 años

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